Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 3 de abril de 2026

Circulo Bíblico San José

Adoración al Santísimo Sacramento:

Recordamos que estamos en presencia de Dios:

En el nombre del Padre y del Hijo y del 

Espíritu santo, amén.

Le vamos a pedir al ES que nos asista y guié en 

esta adoración al santísimo Sacramento:

1) Oración:

Ven Espíritu Santo, ven padre de los pobres, 

ven fuego divino, ven.

Ven a regar lo que está seco en nuestras vidas, ven.

Ven a fortalecer lo que está débil, a sanar lo 

que está enfermo, ven.

Ven a romper mis cadenas, ven a iluminar mis tinieblas, ven.

Ven porque te necesito, porque todo mi ser te reclama.

Espíritu Santo, dulce huésped del alma, ven, ven Señor” Amén 

 Compartimos el versículo que más nos llegó. 


2) Oración:

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría: 

dame mirada y oído interior, para que no me 

apegue a las cosas materiales, sino que busque 

siempre las realidades del Espíritu.

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de Amor: 

haz que mi corazón siempre sea capaz de más caridad.

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de Verdad: 

concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.

Compartimos el versículo que más nos llegó.


3) Canción:

Ven Espíritu de Dios. Inúndame de amor y ayúdame a seguir.

Ven y dame tu calor quema mi corazón enséñame a servir.

Ven Espíritu de Dios. Ven a mi ser. Ven a mi 

vida. Ven Espíritu de Dios, Ven a morar. Maranathá.

Con la vida que me das te invoca mi dolor aclama a mi Señor. 

Ven y cambia mi existir, transforma mi penar en glorias hacia TI.


4) Meditamos:

Señor como discípulos nos llamaste a velar con 

vos, a acompañarte con nuestra oración en tu 

angustia, a repasar en nuestro corazón de 

amigos todas las enseñanzas y la vida entregada 

del Hijo de Dios entre nosotros. Es la noche de 

tus Amigos, de los que te aman, de los que

quieren compartirlo todo, lo bueno y lo malo. 

Una noche profunda de reflexión y de gran unión con vos.

Señor Jesús te vimos recorriendo las aldeas de 

Galilea, allí viviste los mejores momentos de tu 

vida. La gente sencilla se conmovía ante tu 

mensaje de un Dios bueno y misericordioso. Los 

pobres se sentían defendidos. Los enfermos y 

desvalidos agradecían a Dios Padre tu poder de 

Sanar y aliviar su sufrimiento. Sin embargo, no 

te quedaste para siempre entre aquellas 

personas que te querían tanto.

Nos explicaste tu decisión: «tengo que ir a 

Jerusalén», era necesario anunciar la Buena 

Noticia de Dios y su proyecto de un mundo más 

justo, en el centro mismo de la religión judía. 

Era peligroso. Sabías que «allí ibas a padecer mucho». 

Los dirigentes religiosos y las autoridades del templo te iban a ejecutar, pero 

confiabas en el Padre: que te «resucitaría al tercer día».

Queremos acompañarte Señor, a lo largo de esta 

noche, pero no acompañarte un tiempo de reloj, 

el tiempo como tal ya no importa, sino con el 

Espíritu que nos enseñaste a vivir cada 

momento de nuestras vidas. 

Queremos estar cerca de tu entrega, 

acompañarte Señor es poco, mejor es unirnos a 

vos, poner nuestro corazón junto al tuyo, no 

solamente mirarte y aceptarlo, si no sentirlo en 

lo más profundo de nuestro ser, quedándonos 

no solamente con el dolor que sentís, si no con el 

AMOR por él cual hiciste todo.

Ven Espíritu Santo. Llénanos de tu luz y de tu

amor para poder acompañar al Señor en este

momento.

5) Meditamos:

Getsemaní es la noche triste de Jesús, la hora

crítica. Una hora que duró una eternidad. Jesús

entró en agonía y su agonía traspasa los siglos.

Getsemaní es noche oscura, es soledad.

Getsemaní es ceguera e ingratitud de los

amigos.

Getsemaní es angustia, es silencio.

Getsemaní es tristeza de muerte, es súplica

desgarrada.

Getsemaní es lucha con Dios, hasta dejarse

vencer, es cercanía de algún ángel bueno.

Getsemaní es victoria del sí, del sí que nos salva.

En Getsemaní, te vimos con un sudor de sangre,

causa de la angustia en que estabas sumido. Se

diría que era el alma el que sudaba, sangre de

las venas del alma. Los aspectos dolorosos de la

pasión nos oprimen, nos conmueven, pero hay

también aspectos amorosos donde Dios nos hace

saber que su ternura y misericordia son eternas.

Tu misericordia, Señor, es lo más fuerte.

Tu misericordia, Señor, sostiene al mundo.

Tu misericordia, Señor, es infinitamente más

grande que el abismo de nuestras miserias. Tu

misericordia, Señor, no tiene límite, ni fondo.

Tu misericordia, Señor, es nuestra esperanza.

Tu misericordia, Señor, es lo que nos salva.

Pero Getsemaní no fue; Getsemaní es, sigue

existiendo y en algunos casos está a nuestro

lado, aunque no queramos verlo.

Getsemaní está: En todo aquel que sufre dolores

en su cuerpo o angustia en su alma.

En aquel que está discriminado y excluido

socialmente.

En el que está crucificado en una cama o una

silla de ruedas.

En el que fracasa una y otra vez.

En el torturado o injustamente encarcelado.

En el desocupado porque no encuentra trabajo.

En el que vive en la miseria a causa de la

injusticia y la corrupción, en los chicos

desnutridos y en los ancianos olvidados.

En el que lucha por liberarse de sus

dependencias.

En la mujer esclavizada y utilizada.

En el que ha perdido la ilusión y la esperanza.

En el niño prostituido, que ya no ríe, pero

también en el ser abortado que ya no vivirá.

Señor Jesús: sabemos que tocas nuestro

corazón en la hora difícil, para que nadie se

sienta solo en la noche triste, para que todos

encuentren la mano amiga en los momentos de

crisis, que tu debilidad nos haga fuertes y tu

oscuridad encienda nuestra fe.

6) Canción: Salmo 18

Yo te amo, Señor mi fortaleza, mi roca, mi

valuarte, mi liberador, la peña en que me

amparo, mi escudo y mi fuerza, mi salvador.

En el templo se escuchó mi voz, clamé por Ti

en mi angustia, extendiste tu mano y no caí, no

caí.

Tu poder del enemigo me libró. Las olas de la

..........

7) Palabra del Señor: Jn 1, 1-5. 9-11

“Al principio existía la Palabra, y la Palabra

estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.

Al principio estaba junto a Dios. Todas las

cosas fueron hechas por medio de la Palabra y

sin ella no se hizo nada de todo lo que existe.

En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los

hombres.

La luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no

la percibieron” ...

La Palabra era la luz verdadera, que al venir a

este mundo, ilumina a todo hombre.

Ella estaba en el mundo, y el mundo fue hecho

por medio de ella y el mundo no la conoció.

Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.

Espíritu de Dios ayúdanos a meditar en

nuestro interior tus Palabras: Señor Vos que

viniste a rescatarnos, que diste tu vida por

nosotros, sabemos que la agonía que vemos en

tu rostro fue por el AMOR que nos tenes. En

este momento de dolor y entrega tuya Señor

brotan desde el alma, algunas cosas que

necesitamos meditar:

¿En todo este tiempo que te hiciste presente en

nuestras vidas, reconocimos tu palabra como la

luz verdadera que ilumina nuestro peregrinar?

¿Es nuestra guía en cada situación que nos toca

vivir?

¿Qué significa entregar nuestra vida y morir a

nuestro yo, para que a igual que vos podamos

vivir de acuerdo con la voluntad del Padre?

Te pedimos que nos ayudes a entregar nuestros

modos de ver las cosas, para que sean los modos

de Dios y no los nuestros los que rijan nuestra

vida.

A entregar nuestros planes, para pedirle a Dios

que nos muestre sus planes para nuestra vida.

Vos más que nadie ayúdanos a entregar nuestra

voluntad a Dios, para que sea Su Voluntad y no

la nuestra la que dirija nuestra existencia en la

tierra.

8) Canción: “en m Mí Getsemaní”

Para que mi amor no sea un sentimiento tan

solo un deslumbramiento pasajero.

Para no gastar mis palabras más mías ni vaciar

de contenido mi te quiero.

Quiero hundir más hondo mi raíz en ti y

cimentar en solidez éste, mi afecto pues mi

corazón que es inquieto y es frágil sólo acierta

si se abraza a tus proyectos

Más allá de mis miedos, más allá de mi

inseguridad quiero darte mi respuesta: aquí

estoy, para hacer Tu voluntad para que mi

amor sea decirte sí hasta el final.

9) Palabra del Señor: Jn 1, 16-18.

De su plenitud, todos nosotros hemos

participado y hemos recibido gracia sobre

gracia: porque la ley fue dada por medio de

Moisés, pero la gracia y la verdad nos han

llegado por Jesucristo.

El que lo ha revelado es el hijo único, que está

en el seno del Padre.

Reflexión:

Sabemos que la vida diaria nos agobia, sabemos

que pagaste un alto precio por nosotros, por eso

queremos comprometernos hoy ante vos a vivir

nuestra vida guiados por tu Palabra y asistidos

por el Espíritu santo que nos has dado.

Sabemos que no estamos solos, sabemos que

bajo la fragilidad de la Ostia, con los ojos de la

fe, veo ante mí a mi Dios, mí Señor, mi

Redentor, al creador del cielo y de la tierra, a mí

Todo. Señor haznos semejantes a Ti.

“Te rogamos, Señor Dios nuestro, que tu gracia

nos ayude, para que vivamos siempre de aquel

mismo Amor, que movió a tu Hijo a entregarse a

la muerte por la salvación del mundo”.

Vamos a pedirle a Dios, que Cristo desde la

Cruz, nos atraiga a Él, para que sin temor

muramos con Él al pecado para resucitar con Él

a la Vida Eterna.

10) Palabra del Señor: Jn 1, 14

Y la Palabra se hizo carne y habitó entre

nosotros. Y nosotros hemos visto su gloria, la

gloria que recibe del Padre como Hijo único

lleno de gracia y de verdad...

Reflexión:

“Debemos aprender a celebrar la Eucaristía,

aprender a conocer de cerca a Jesucristo, el Dios

con rostro humano. Entrar realmente en

contacto con él, aprender a escucharlo; aprender

a dejarlo entrar en nosotros. Porque la comunión

sacramental es precisamente esta unión con

Jesús. No tomo un pedazo de pan o de carne;

tomo y abro mi corazón para que entre el

Resucitado en mi ser, para que esté dentro de mí

y no sólo fuera de mí; para que así hable dentro

de mí y transforme mi ser; para que me dé el

sentido de la justicia, el celo por el Evangelio y

la fuerza de llevar la luz de Dios a este mundo.

La iniciativa salvadora de Dios reclama de

nuestra parte una respuesta personal que no

debe quedar en meros gestos individuales,

externos y aislados. Abarca toda nuestra vida.

Provoca una renovación total; un cambio

profundo, definitivo, que debe estar presente

en los criterios, los juicios, las actitudes, los

comportamientos y los compromisos. Es

mucho más que la adhesión a un “código de

convivencia y buenas costumbres” ….

Señor, queremos recordar y vivir lo que nos

dijiste:

“Permanezcan en mi amor para que den fruto”.

El fruto consiste en “que se amen unos a otros”

(Jn 13,34).

“Que se amen como yo los he amado”. Y “Nadie

tiene mayor amor que dar la vida por los

amigos”. (Jn.15, 13)

Queremos decirte que cuentes con nosotros, nos

sentimos tus amigos:

"Te ofrezco, Señor, mis pensamientos,

ayúdame a pensar en ti;

Te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti.

Te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad

Te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti.

Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo,

precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras

y durante todo el tiempo que lo quieras.

11) Palabra del señor: Jn 15,9-17:

Como el Padre me amó, también yo los he

amado a ustedes.

Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis

mandamientos, permanecerán en mi amor,

como yo cumplí los mandamientos de mi Padre

y permanezco en su amor.

Les he dicho esto para que mi gozo sea el de

ustedes, y ese gozo sea perfecto.

Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los

otros, como yo los he amado.

No hay amor más grande que dar la vida por los

amigos.

Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les

mando. Ya no los llamo servidores, porque el

servidor ignora lo que hace su señor; yo los

llamo amigos, porque les he dado a conocer

todo lo que oí de mi Padre.

Que nuestro Dios que es fuente de amor, colme

nuestro interior con su Paz.

Que Jesucristo, Amor que se entrega haga de

nosotros un instrumento de reconciliación.

Que el Espíritu Santo, vínculo y unidad haga de

nuestros corazones ardientes impulso de

comunión.

Que el Señor nos bendiga y nos guarde y haga

de nosotros una bendición para los demás.

12) Oh, amado Jesús

Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera

que vaya. Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.

Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que

mi vida entera sea un resplandor de la tuya. Brilla a

través de mí y permanece tan dentro de mí, que cada

alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia

en la mía. ¡Permite que no me vean a mí, sino

solamente a Jesús!

Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como

Tú, a brillar tanto que pueda ser una luz para los

demás.

La luz oh, Jesús, vendrá toda de Ti, nada de ella será

mía; serás Tú quien resplandezca sobre los demás a

través de mí. Brillando sobre quienes me rodean,

permíteme alabarte como más te gusta.

Permíteme predicarte sin predicar, no con palabras

sino a través de mi ejemplo, a través de la fuerza

atractiva, de la influencia armoniosa de todo lo que

haga, de la inefable plenitud del amor que existe en

mi corazón por Ti.

Amén. Madre Teresa de Calcuta

13) Canción: Nadie te ama como yo

Cuanto he esperado este momento. Cuanto he

esperado que estuvieras así.

Cuanto he esperado que me hablaras. Cuanto he

esperado que vinieras a mí. Yo sé bien lo que

has vivido. Yo sé bien lo que has llorado. Yo sé

bien lo que has sufrido. Pues de tu lado no me

he ido.

Pues nadie te ama como yo, pues nadie te ama

como yo. Mira la cruz, esa es mi mágrande prueba. Nadie te ama como yo.

Mira la cruz, fue por Tí, fue porque te amo.

Nadie te ama como yo.

Yo sé bien lo que me dices. Aunque a veces ni

me hablas. Yo sé bien lo que en ti sientes.

Aunque nunca lo compartas.

Yo a tu lado he caminado. Junto a ti siempre yo

he ido. Aunque a veces te he cargado. Yo he

sido tu mejor amigo.

14) Terminamos rezando la oración

que Jesús nos enseñó:

Padre Nuestro.

Dios te salve María / Dios te salve María / Dios te salve María

sábado, 1 de febrero de 2025

"La presentación del niño en el templo"

 “M4is ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos”

 

Lecturas del 2-02-244

 

Presentación del  Niño en el templo 

(Ciclo Cr)

 

Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4

Así habla el Señor Dios. Yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino delante de mí. Y en seguida entrará en su Templo el Señor que ustedes buscan; y el Ángel de la alianza que ustedes desean ya viene, dice el Señor de los ejércitos.

¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca? Porque él es como el fuego del fundidor y como la lejía de los lavanderos. El se sentará para fundir y purificar: purificará a los hijos de Leví y los depurará como al oro y la plata; y ellos serán para el Señor los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.   

La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor, como en los tiempos pasados, como en los primeros años. Palabra de Dios.

Salmo 23, R. El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.

¡Puertas, levanten sus dinteles,  levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!  R.

¡Y quién es ese Rey de la gloria? Es el Señor, el fuerte, el poderoso, el Señor poderoso en los combates.  R.

¡Puertas, levanten sus dinteles, levántense, puertas eternas, para que entre el Rey de la gloria!  R.

 ¿Y quién es ese Rey de la gloria? El Rey de la gloria es el Señor de los ejércitos.  R.

Lectura de la carta a los Hebreos 2, 14-18

Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, él también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquel que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte. Porque él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, él puede ayudar a aquellos que están sometidos a la prueba. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 2, 22-40

Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor. Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido,  porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel.» Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos.» Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén. Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor

 

En esta solemnidad del Señor, la Iglesia celebra a Jesús como luz del mundo.

Recuerda cuando José y María acuden al templo para dar cumplimiento a los ritos que prescribía la ley de Moisés en relación con el rescate de los primogénitos y la purificación de las parturientas.

El Espíritu Santo es protagonista destacadísimo de esta solemnidad. El Padre lo derrama sobre Simeón, quien saluda al niño Jesús no sólo como rey mesiánico de Israel, sino como luz y vida de todos los pueblos.

La piedad cristiana contempla hoy muy especialmente a María, que se asocia desde este primer acto de culto de Cristo, a la ofrenda perfecta que su hijo efectuará en la cruz; la Virgen comienza esta misión en el templo, por el misterio de su dolor y su solidaridad absoluta, de corazón a corazón, con los sentimientos del Señor Jesús.

La Iglesia ha celebrado esta fiesta desde el siglo V en adelante, aunque su introducción en Occidente es algo más tardía (siglo VII). El Señor fue conducido al templo por José y María no sólo para cumplir las exigencias de la ley antigua, que Jesús no había venido a abolir, sino a dar plenitud- espiritualizándola-, pero sobre todo para salir al encuentro de los creyentes.

El pueblo fiel se congrega hoy, como Simeón y Ana en aquellos días, por inspiración del Espíritu y busca el encuentro de su Salvador en la fracción del pan eucarístico, mientras espera su venida gloriosa.

Los cirios, o candelas, que se bendicen al comenzar la liturgia eucarística son signo de la presencia iluminadora de Jesús y simbolizan el propósito de los fieles de cumplir la ley nueva de Cristo.

Juan Pablo II enseña que cada una de las velas "recuerda el sacramento del bautismo con el que Cristo comenzó a alumbrar nuestra vida con la luz del Evangelio"; es una luz que debe purificarnos, porque Jesús llevado al templo es también ese "signo de contradicción", que profetizó el anciano Simeón, ante el cual los hombres habrán de tomar necesariamente partido. Las candelas encendidas hoy deben simbolizar, pues, nuestro anhelo de consumirnos para Cristo, siendo, como él, luz del mundo.

 

Para ayudarnos a meditar la Palabra: 


a) Según la ley de Moisés / del Señor: es una especie de estribillo, muchas veces repetido. Lucas mezcla dos prescripciones, sin mucha distinción. La purificación de la madre era prevista por el Levítico (12,2-8) y se cumplía cuarenta días después del parto. Hasta ese momento la mujer no podía acercarse a los lugares sagrados, y la ceremonia era acompañada de una ofrenda de animales pequeños, un cordero primal y un pichón o una tórtola. Sin embargo la consagración del primogénito estaba prescrita en el Éxodo 13, 11-16: y era considerada una especie de "rescate" – también con la ofrenda de pequeños animales – en recuerdo de la acción salvífica de Dios cuando libró a los israelitas de la esclavitud de Egipto. En toda la escena los padres aparecen como en el acto de presentar / ofrecer el hijo como se hacía con las víctimas y los levitas; mientras en la figura de Simeón y Ana aparece más bien Dios que ofrece /presenta al hijo para la salvación del pueblo.


b) Las figuras de Simeón y Ana: son figuras cargadas de valor simbólico. Ellos tienen la tarea del reconocimiento, que proviene tanto de la iluminación y del movimiento del Espíritu, como también de una vida llevada en la espera más intensa y confiada.

En particular a Simeón se le define como el "prosdekòmenos", a saber, uno que está todo concentrado en la espera, uno que va al encuentro para acoger. Por eso, él también aparece obediente a la ley, la del Espíritu, que lo empuja hacia el Niño, dentro del templo. También el cántico proclama manifiestamente esta su pro-existencia: ha vivido para llegar a este momento: ahora se marcha, para que otros vean también la luz y la salvación para Israel y para las gentes. A su vez Ana, con su avanzada edad, pero sobretodo con su modo de vivir (ayuno y oración) y con la proclamación de quien "esperaba", completa el cuadro. Ella es guiada por el espíritu de profecía, dócil y purificada en el corazón. Además, pertenece a la tribu más pequeña, la de Aser: signo de que los pequeños y los débiles están más dispuestos a reconocer a Jesús el Salvador. Estos dos ancianos – que son como una pareja original – son símbolos del mejor judaísmo, de la Jerusalén fiel y dócil, que espera y se alegra, y que deja desde ahora en adelante brillar la nueva luz.


c) Una espada que traspasa: en general se interpreta como anuncio de sufrimiento para María, un drama visualizado de la Dolorosa. Pero debemos más bien entender aquí a la Madre como el símbolo de Israel: Simeón intuye el drama de su pueblo, que será profundamente herido de la palabra viva y cortante del redentor (cfr Lc 12, 51-53). María representa el recorrido. Debe confiar pero atravesará dolores y obscuridad, luchas y silencios angustiosos. La historia del Mesías sufriente será dilacerante para todos, también para la Madre: no se sigue a la nueva luz destinada al mundo entero, sin pagar el precio, sin ser provocados a tomar decisiones de riesgo, sin renacer siempre de nuevo de lo alto y en novedad. Pero estas imágenes de "la espada que traspasa," del niño "que hará caer" y sacará a los corazones del sopor, no van separadas del gesto tan cargado de sentido de los dos ancianos: el uno, Simeón, toma entre los brazos el niño, para indicar que la fe es encuentro y abrazo, no idea o teorema: la otra, se hace anunciadora y enciende en "los que esperan" una fulgurante luz.

d) La vida cotidiana, epifanía de Dios: finalmente, es interesante notar que todo el episodio da relieve a las situaciones más simples y familiares: la pareja de esposos con el niño en brazos; el anciano que goza y abraza; la anciana que reza y anuncia, los oyentes que aparecen indirectamente comprometidos. También la conclusión del pasaje sagrado hace entrever el pueblo de Nazaret, el crecimiento del niño en un contexto normal, la impresión de un niño dotado de forma extraordinaria de sabiduría y bondad. El tema de la sabiduría entrelazada con la vida normal de crecimiento y en el contexto del pueblo, deja la historia como suspendida: ella se reabrirá precisamente con el tema de la sabiduría del muchacho entre los doctores del templo. Y es precisamente también el episodio que sigue inmediatamente (Lc 2, 41-52).

 

La Jornada Mundial de la Vida Consagrada: se celebra en la fiesta en que se hace memoria de la presentación que María y José hicieron de Jesús en el templo "para ofrecerlo al Señor"         .

Tiene lugar por primera vez el 2 de febrero de 1997 y tiene como objetivo ayudar a toda la Iglesia a valorar cada vez más el testimonio de quienes han elegido seguir a Cristo de cerca mediante la práctica de los consejos evangélicos y, al mismo tiempo, quiere ser para las personas consagradas una ocasión propicia para renovar los propósitos y reavivar los sentimientos que deben inspirar su entrega al Señor.        

La misión de la vida consagrada en el presente y en el futuro de la Iglesia, en el tercer milenio, no se refiere sólo a quienes han recibido este especial carisma, sino a toda la comunidad cristiana. En la exhortación apostólica post-sinodal Vita consecrata, publicada en 1996 por Juan Pablo II, escribía: "En realidad, la vida consagrada está en el corazón mismo de la Iglesia como elemento decisivo para su misión, ya que «indica la naturaleza íntima de la vocación cristiana» y la aspiración de toda la Iglesia Esposa hacia la unión con el único Esposo" (n. 3). A las personas consagradas, pues, quisiera repetir la invitación a mirar el futuro con esperanza, contando con la fidelidad de Dios y el poder de su gracia, capaz de obrar siempre nuevas maravillas: "¡Vosotros no solamente tenéis una historia gloriosa para recordar y contar, sino una gran historia que construir! Poned los ojos en el futuro, hacia el que el Espíritu os impulsa para seguir haciendo con vosotros grandes cosas" (ib., 110).

 

domingo, 1 de septiembre de 2024

Domingo 1 de septiembre 2024. Domingo 22° durante el año. Mt 7, 1 - 23

"Este pueblo me honra con los labios,  pero su corazón está lejos de mí"

Hoy la Palabra, del evangelio de este domingo, me propone hacer un alto en mi camino y meditar como estoy en mi interior con las cosas que proceden de mi corazón:  

«Escúchenme todos y entiéndanlo bien. Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre. Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino. Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre.» 

Me pregunto,cómo vivo el cristianismo: ¿Como una formalidad social que cumplir, un ritual más en las prácticas piadosas de una cultura o como una opción vital que requiere del compromiso íntegro de mi persona? 

Siento que Jesús me invita a redescubrir la esencia del cristianismo, a sumarme en la  construcción de la Utopía de Dios -lo que él llamaba «Malkuta Yavé», Reino de Dios- y desde mi libertad elegir vivir de acuerdo con los principios del evangelio,  camino de Paz y Alegría. 

Ven Señor Jesús, te necesitamos.  

miércoles, 28 de agosto de 2024

Miercoles 28 de agosto 2024. Mt. 23, 27-32


"Hermosos por fuera, pero por dentro llenos de huesos de muertos y de podredumbre"

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar: Salta a la vista, en estos versículos, la duplicidad entre “interior” y “exterior”; entre lo que se muestra y lo que se oculta; entre lo que se ve y lo que no se ve.

Para no caer, pues, en la hipocresía, tengo que ser muy sincero. Primero, con Dios, porque me quiere limpio de corazón... Segundo, conmigo mismo, para no ser yo el primer engañado... En tercer lugar, con los otros, ya que también —como Jesús— a todos nos pone fuera de sí la mentira, el engaño, la falta de sinceridad, de honradez, de lealtad, de nobleza..., y, por esto mismo, hemos de aplicarnos el principio: «Lo que no quieras para ti, no lo quieras para nadie»  

Ven Señor Jesús, te necesito!

   (Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net)

martes, 27 de agosto de 2024

Martes 27 de agosto: Evangelio según san Mateo 23, 23 -26.

"Purifica primero por dentro la copa, para que también por fuera quede pura"

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar: los fariseos daban importancia a las cosas insignificantes, poco importantes ante Dios, y descuidaban las que verdaderamente valen la pena. 

Me pregunto, las cosas del mundo que me proponen una preocupación excesiva en cumplir con preceptos menos importantes y el descuido de lo fundamental: ¿Cómo estoy hoy con respeto a las cosas de Dios, en el amor, en la justicia y en la fe? 

domingo, 4 de agosto de 2024

JN 6, 24 - 35. PAN DE VIDA

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar como me percibo, aparte de mi cuerpo, al cual alimento y cuido, también voy descubriendo que tengo otra parte de mi ser, que necesita que la alimente y cuide.

Hoy Jesús se me revela como ese alimento, PAN DE VIDA, para mí Alma, para que mi existencia tenga sentido, para conocer y experimentar aquellas cosas que no están a la vista y necesito que me ayuden a descubrir. Bendiciones.



miércoles, 31 de enero de 2024

Miércoles 3 de enero 2024. "Y se admiraba de su falta de fe"

 

 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Marcos 6, 1-6] En aquel tiempo, se dirigió Jesús a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando. Palabra del Señor.

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar: qué difícil nos resulta reconocer el modo de obrar de Dios, que quiere acompañarnos, enseñarnos desde la cercanía, la simplicidad, la sencillez… No nos cabe que Dios se haya hecho pequeño, cercano, hombre, para mostrarnos el amor infinito y misericordioso de Dios… Por la falta de fe de sus paisanos no pudo hacer en Nazaret casi ningún milagro, sólo curó algunos enfermos…

 ¿Reconocemos la presencia de Dios en nuestro mundo, en nuestras vidas cuando nos habla a través de las Escrituras o valiéndose de personas humildes y sencillas, “los santos de la puerta de al lado” que los llama el Papa Francisco, y en los acontecimientos de la vida diaria?... (https://www.dominicos.org)


Martes 30 de enero 2024. Mc 5, 21-42. "Levántate"

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

 

¡Deja que la Palabra transforme tu vida!

[Marcos 5, 21-43] En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva». Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con solo tocarle el manto curaré». Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba: «¿Quién me ha tocado el manto?». Los discípulos le contestaban: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”». Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad. Él le dice: «Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad». Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?». Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida». Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: Talitha qumi (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña. Palabra del Señor.

Hoy la Palabra me lleva reflexionar que Jesús es el Dios de la Vida y me acompaña en cada situación que me toca enfrentar. Y surge la pregunta ¿acudo a Jesús con fe en esas circunstancias? Cada ves que me dejo guiar por su Palabra, escucho: "Levántate y sigue"

martes, 30 de enero de 2024

Lunes 29 de enero 2024. Mc 5, 1-20. «Espíritu inmundo, sal de este hombre»


¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

[Marcos 5, 1-20] En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente: «¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes». Porque Jesús le estaba diciendo: «Espíritu inmundo, sal de este hombre». Y le preguntó: «¿Cómo te llamas?». Él respondió: «Me llamo Legión, porque somos muchos». Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron: «Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos». Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar. Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca. Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti». El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban. Palabra del Señor.

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar, ¿Qué cosas de este mundo me atrapan y no me dejan ver el accionar de Dios en mi Vida? La presencia de Jesús trae cambios en la vida que pueden contradecir los propios intereses. Por eso te pido Señor que hoy tu Palabra ilumine mis pensamientos y fortalezca mi obrar para poder vivir de acuerdo a tus enseñanzas.











sábado, 27 de enero de 2024

Cuarto domingo durante el año. Lecturas 28-1-24, Ciclo B

  
” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén 

«Les enseñaba como quien tiene autoridad»

 Lectura del libro del Deuteronomio 18, 15-20

Moisés dijo al pueblo: “El Señor, tu Dios, te suscitará un profeta como yo; lo hará surgir de entre ustedes, de entre tus hermanos, y es a él a quien escucharán. Esto es precisamente lo que pediste al Señor, tu Dios, en el Horeb, el día de la asamblea, cuando dijiste: ‘No quiero seguir escuchando la voz del Señor, mi Dios, ni miraré más este gran fuego, porque de lo contrario moriré’. Entonces el Señor me dijo: ‘Lo que acaban de decir está muy bien. Por eso, suscitaré entre sus hermanos un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él dirá todo lo que yo le ordene. Al que no escuche mis palabras, las que este profeta pronuncie en mi nombre, yo mismo le pediré cuenta. Y si un profeta se atreve a pronunciar en mi nombre una palabra que yo no le he ordenado decir, o si habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá’ Palabra de Dios.

Salmo 94, R: Ojalá hoy escuchen la voz del Señor. 

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva! ¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor! R.

¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. R.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: “No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto, cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras. R.  

1° carta de san Pablo a los corintios. 7, 32-35

Hermanos: Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor. En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer, y así su corazón está dividido. También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su marido. Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor. Palabra de Dios.  

Santo Evangelio según san Marcos. 1, 21-28

Jesús entró en Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. Y había en la sinagoga de ellos un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar: “¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: El Santo de Dios”. Pero Jesús lo increpó, diciendo: “Cállate y sal de este hombre”. El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un alarido, salió de ese hombre. Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: “¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; ¡da órdenes a los espíritus impuros, y éstos le obedecen!”. Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea. Palabra del Señor . 

 Reflexión 

Jesús no sólo anuncia la llegada del Reino de Dios, sus obras, sus milagros, sus signos, ratifican y confirman la llegada del Reino.

El Evangelio de este domingo nos presenta a Jesús, rodeado de sus discípulos, en la Sinagoga de Cafarnaún. Un pueblo y una Sinagoga muy frecuentada por Jesús. Era sábado, el día más importante de la semana para los judíos, y su actividad comenzaba orando y escuchando la Palabra de Dios, dando gracias. Por primera vez Jesús va a proclamar la Buena Noticia de Dios precisamente en el lugar donde se enseña oficialmente al pueblo las tradiciones religiosas de Israel. El evangelio dice que Jesús estaba enseñando y que la gente se quedaba asombrada de cómo hablaba.  

Enseñaba con autoridad. San Marcos pone de relieve una nota característica de la enseñanza de Jesús: la autoridad con la que hablaba. Esa autoridad no se refiere al tono, ni a la seguridad, ni a la firmeza con que hablaba, sino, entre otras cosas, a la coherencia que existía entre lo que decía y lo que hacía. Su autoridad se traduce en su acción. La palabra griega (exousía) que utiliza el Evangelio para designar la autoridad de Jesús puede traducirse por: a partir del ser. Según esto, su enseñanza provenía de las profundidades de su ser; él encarna lo que enseña. La palabra latina (augere) para hablar de la autoridad significa hacer crecer. También podemos aplicar este sentido a la autoridad de Jesús. Así entendida, su autoridad hace crecer a las personas que le escuchan de verdad para convertirse, a su vez, en autores de su propia historia; las hace responsables de sus propias obras; sus vidas se transforman para bien. La autoridad de Jesús conduce a la vida verdadera; es liberadora. El mismo Jesús dirá: Yo he venido para que tengan vida abundante (cf. Jn 10,10). Está claro que su autoridad nada tiene que ver con el poder arbitrario. Por otra parte, Jesús no fuerza a nadie a escucharlo o a obedecerle; no trata de dominar a toda costa a los que lo rodean. Como su enseñanza, su autoridad proviene de Áquel que es la Fuente de toda autoridad.  

En definitiva, lo que le llamaba la atención a la gente es que les hablaba de Dios de una manera muy cercana, tan cercana que hasta la gente más sencilla lo podía entender. Dios estaba al alcance de la mano. Dios estaba en la vida cotidiana, entre las personas, y no allá en el cielo, distante y lejano, solo accesible para los que tenían estudios y podían leer y profundizar la Palabra de Dios.  

En la sinagoga se interpreta con precisión y rigor la ley, pero el endemoniado sigue dominado por su enfermedad y aplastado por su misma sensación de desamparo y dependencia. Hasta que llega Je­sús. Después de enseñar, toca actuar. Jesús pasa a la acción que es como mejor se aprende. Si Jesús ha dicho que Dios está cerca de los más desfavorecidos, allí hay una persona atrapada, esclavizada, impedida, atemorizada, marginada por su propia gente. 

La fuerza Sanadora y liberadora de Jesús. De pronto un hombre «se pone a gritar: «¿Has venido a destruirnos?». Al escuchar el mensaje de Jesús, se ha sentido amenazado. Su mundo religioso se le derrumba. Se nos dice que está poseído por un «espíritu inmundo», hostil a Dios. ¿Qué fuerzas extrañas le impiden seguir escuchando a Jesús? ¿Qué experiencias dañinas y perversas lo bloquean el camino hacia el Dios Bueno que anuncia Jesús?

Jesús no se acobarda. Ve al pobre hombre oprimido por el mal, y grita: «¡Cállate y sal de este hombre!». Ordena que se callen esas voces malignas que no le dejan encontrarse con Dios ni consigo mismo. Que recupere el silencio que sana lo más profundo del ser humano. 

En el texto se describe la sanación de manera dramática. En un último esfuerzo por destruirlo, el espíritu «lo retorció violentamente y, dando un grito fuerte, salió de él». Jesús ha logrado liberar al hombre de su violencia interior. Ha puesto fin a las tinieblas y al miedo a Dios. En adelante podrá escuchar la Buena Noticia de Jesús.  

No pocas personas viven en su interior de imágenes falsas de Dios que les hacen vivir sin dignidad y sin verdad. Lo sienten, no como una presencia amistosa que invita a vivir de manera creativa, sino como una sombra amenazadora que controla su existencia. Jesús siempre empieza a sanar liberando de un Dios opresor.  

Sus palabras despiertan la confianza y hacen desaparecer los miedos. Sus parábolas atraen hacia el amor a Dios, no hacia el sometimiento ciego a la ley. Su presencia hace crecer la libertad, no las servidumbres; suscita el amor a la vida, no el resentimiento. Jesús cura porque enseña a vivir sólo de la bondad, el perdón y el amor, que no excluye a nadie. Sana porque libera del poder de las cosas, del autoengaño y de la egolatría.  

Jesús quiere acercar a Dios a las personas sencillas. Por eso usa un lenguaje sencillo, usa parábolas, para que la gente más humilde le pueda entender y puedan reconocer que en Él, está Dios. Un Dios que viene a decirles que está de su parte, que ama a todas las personas, porque todos somos sus hijos, pero especialmente a los más pobres y desfavorecidos. Que no quiere más injusticias, ni más abusos hacia los pobres. Y que ha enviado a su hijo Jesús como el Mesías esperado, para que anuncie el Reino de Dios y la Buena Noticia. Jesús es esa Buena Noticia de parte de Dios.  

Su práctica revoluciona el ambiente. Los letrados callan, pero la gente sabe discernir. Jesús libera y sana, enseña con autoridad, no como los letrados. Esto es nuevo, una buena noticia, y causa asom­bro en el pueblo. Pero quienes se sienten desenmascarados y despo­seídos de su poder por su práctica, callan o gritan, no disciernen, se evaden de la conversión. Y no aceptan los signos del Reino.  

Para aquel hombre, el encuentro con Jesús fue una Buena Noticia, porque salió de allí como una persona nueva, libre, con posibilidad de hacer de nuevo una vida normal y reincorporarse a su familia, a la vida social y laboral, y también a la vida religiosa. Seguramente, no pasaría ni un día en adelante en que no diera testimonio a sus paisanos de lo que Jesús había hecho con él. Por eso dice también el evangelio que la fama de Jesús se extendió por toda la región.  

Evangelio según San marcos: Un día más busco hacer silencio interior para descubrir esa Palabra que Dios quiere dirigirme. Me recojo internamente y pacifico mi corazón para hacer espacio al espíritu de Dios que me acompaña en cada momento.  

La Misión de Jesús, Mc 1, 35-39: Él les contestó: “Vámonos a los pueblos vecinos, para predicar también allí, pues para esto he venido”. Y Jesús empezó a visitar las Casas de oración de aquella gente, recorriendo toda Galilea. Predicaba y expulsaba a los demonios.  

Qué predicaba Jesús. «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia». El mensaje de Jesús es una Buena Noticia y hay que vivirla como tal. Que no tengamos miedo de acercarnos a su Palabra y dejarnos transformar por ella, como a aquel hombre poseído le pasó. Y que hagamos de nuestra vida un gran testimonio, un gran mensaje para todas las personas, de lo mucho y lo bueno que hace Dios con cada uno de nosotros. La fe es para vivirla con alegría, con esperanza y con gozo.  

Expulsaba los demonios. En el Reino de Dios no hay espacio para la opresión. Jesús lo manifiesta liberando a ese hombre de aquello que lo ataba. Dios nos quiere libres. El evangelio nos exhorta a que como sus seguidores, vivamos esa autoridad en libertad, fruto de la coherencia entre las palabras y las acciones, siempre buscando que todo ser humano viva dignamente. En este mundo se están necesitando personas libres y con autoridad, de esas que buscan el bien de los demás y que sus palabras estén en sintonía con lo que hacemos. 

¿Vivís esta libertad que Jesús nos invita?

¿Quién tiene autoridad en tu vida? ¿Por qué será que buscamos y entregamos nuestra libertad en cosas que terminan atándonos, oprimiéndonos y destruyéndonos?

  
Natividad de Señor, “Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, paz a los hombres amados por él”

 La Sagrada Familia Jesús, María y José, “El niño iba creciendo y se llenaba de sabiduría”  

Segundo domingo después de Navidad, “Y la Palabra se hizo carne y habitó  entre nosotros.”  

Bautismo del Señor, “Apenas fue bautizado Jesús, el Espíritu de Dios descendió sobre Él”  

Segundo domingo durante el año, “Hemos encontrado al Mesías, vengan y lo verán”  

Tercer domingo durante el año, «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia.»  

Aclaración: Se han consultado para la preparación del siguiente texto: El libro del Pueblo de Dios y las reflexiones de, Centro Bíblico del CELAM. Dominicos.org. Donbosco.org.ar. J. A. Pagola.  

Círculo Bíblico San José

“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119  

Te esperamos todos los sábados a las 17 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana.

miércoles, 24 de enero de 2024

Miercoles 24 de enero 2024. Mc 4, 1-20. "Escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno"

 

  ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Marcos 4, 1-20] En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar. Les enseñaba muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos: «Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno». Y añadió: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas. Él les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que “por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados”». Y añadió: «¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno». Palabra del Señor.

PALABRAS DEL SANTO PADRE: Jesús nos invita hoy a mirarnos por dentro: a dar las gracias por nuestro terreno bueno y a seguir trabajando sobre los terrenos que todavía no son buenos. Preguntémonos si nuestro corazón está abierto a acoger con fe la semilla de la Palabra de Dios. Preguntémonos si nuestras piedras de la pereza son todavía numerosas y grandes; individuemos y llamemos por nombre a las zarzas de los vicios. Encontremos el valor de hacer una buena recuperación del suelo, una bonita recuperación de nuestro corazón, llevando al Señor en la Confesión y en la oración nuestras piedras y nuestras zarzas. Haciendo así, Jesús, buen sembrador, estará feliz de cumplir un trabajo adicional: purificar nuestro corazón, quitando las piedras y espinas que asfixian la Palabra. (Ángelus, 16 de julio de 2017). (https://www.vaticannews.va/es)

martes, 23 de enero de 2024

Martes 23 de enero 2024.Mc 3, 31-35."El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre"

 

  ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Marcos 3, 31-35] En aquel tiempo, llegaron la madre y los hermanos de Jesús y, desde fuera, lo mandaron llamar. La gente que tenía sentada alrededor le dice: «Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan». Él les pregunta: «¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?». Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice: «Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre». Palabra del Señor.

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar, ¿Qué significa ser familia en el Reino de Dios?  La escucha atenta de su palabra, llevándola a mi vida en cada cosa que haga, siento que vivo de acuerdo a la voluntad de Dios, siento la presencia de Dios en mi vida, voy descubriendo a Jesús, como maestro que me enseña, como amigo que siempre está, como un hermano mayor que me cuida. Siempre surge un pensamiento, si estar con Jesús es bueno para mi, ¿Cómo hago para que también sea bueno para otros?(Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net)