Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

jueves, 24 de diciembre de 2020

“Gloria a Dios en las alturas y en la tierra, paz a los hombres amados por él”

                                                    

Natividad del Señor, Misa de medianoche 

Lecturas 24-12-20, Ciclo B  

” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén  

Lectura del libro del profeta Isaías 9, 1-3. 5-6
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.
Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.  
Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.» Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto. Palabra de Dios.            

 

Salmo 95,  R. Hoy nos ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre.  R.

Día tras día, proclamen su victoria, anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.  R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque.  R.

Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad.  R.   

Carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14
La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien. Palabra de Dios.  

Santo Evangelio según san Lucas 2, 1-14
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
« ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!» Palabra del Señor.  

Reflexión“Dios-está-con-nosotros” 

Esta noche, también nosotros subimos a Belén para descubrir el misterio de la Navidad. Belén: el nombre significa casa del pan. En esta “casa” el Señor convoca hoy a la humanidad. [...] Belén es el lugar decisivo que cambia el curso de la historia. Allí, Dios, en la casa del pan, nace en un pesebre. Como si nos dijera: Aquí estoy para vosotros, como vuestro alimento. No recibe, sino que ofrece el alimento; no da cosas, sino que se da él mismo. En Belén descubrimos que Dios no es alguien que se apropia de la vida, sino aquel que da la vida. En Belén descubrimos que la vida de Dios corre por las venas de la humanidad. Si la acogemos, la historia cambia a partir de cada uno de nosotros. Porque cuando Jesús cambia el corazón, el centro de la vida ya no es mi yo hambriento y egoísta, sino él, que nace y vive por amor. (Papa Francisco)  

El pasaje del Evangelio que se lee en la misa de Nochebuena, nos narra el nacimiento de Jesús:

“encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”  

En este pesebre comienza Dios su aventura entre los hombres.

La fe cristiana se fundamenta en una afirmación sencilla y escandalosa: Dios ha querido hacerse hombre. Ha querido compartir con nosotros la aventura de la vida, saber por experiencia propia qué es vivir en este mundo, gozar, sufrir y crecer, caminar con nosotros.               

Ser cristiano es descubrir con gozo que “Dios-está-con-nosotros”, intuir desde la fe que Dios está en el corazón de nuestra existencia y en el fondo de nuestra historia humana, compartiendo nuestros problemas y aspiraciones, conviviendo la vida de cada persona. Este gesto de Dios, que se solidariza con nosotros y comparte nuestra historia es el que sostiene, en definitiva, nuestra esperanza. Dios ha querido ser uno de los nuestros. Su nombre propio es Emmanuel, el Dios-con-nosotros.             


La fe en un Dios hecho hombre nos debería ayudar a los cristianos, no sólo a agradecer la solidaridad de Dios, sino a creer más en el hombre en quien siempre hay, por obra de Dios, más cosas dignas de admiración que de desprecio. Para Dios todos somos únicos e irrepetibles; todos tenemos una misión insustituible. Nuestro Dios se hizo uno de los nuestros, para que el hombre pueda llegar a ser más semejantes a Él.   

Jesús nace pobre y nos enseña que la felicidad no se encuentra en la abundancia de bienes. Jesús viene al mundo sin ostentación alguna y nos anima a ser humildes, a no estar pendientes del aplauso de los hombres.          

Dios toma nuestra naturaleza para que podamos acercarnos a Él, para que podamos corresponder a su amor con nuestro amor, para que nuestra libertad se rinda no sólo ante el espectáculo de su poder, sino ante la maravilla de su humildad.   Estas son las primeras palabras que hemos de escuchar: «No tengan miedo. Les traigo la Buena Noticia: una gran alegría para todo el pueblo». 

Es algo muy grande lo que ha sucedido. Todos tenemos motivo para alegrarnos. Ese niño no es de María y José. Nos ha nacido a todos. No es solo de unos privilegiados. Es para toda la gente.  

Los pastores no regresan a sus casas de la misma manera, lo hacen “glorificando y alabando a Dios”. La celebración no parte de simples sentimientos sino de la conexión entre las palabras del anuncio y la realidad de su cumplimiento: palabra y vida se han dado la mano. Fue la escucha de las palabras que provenían de lo alto las que les permitieron captar el profundo significado, la gran dignidad de un nacimiento que, si no hubiera sido por ello, habría pasado desapercibido. El evangelio de la Navidad termina en fiesta.  

La última acción de los pastores es su canto, un canto que expresa que han comprendido lo que los sabios del mundo tuvieron dificultad para entender. Parecen anticiparse las palabras de Jesús: “Padre… has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños… tal ha sido tu beneplácito” (10,21). La última actitud de los pastores es una nueva y prolongada mirada hacia Dios.  

El encuentro con el recién nacido en Belén, el más humilde de todos los nacidos en la tierra, remite a lo más alto en los cielos, de dónde proviene toda gloria y bendición. Se ha manifestado para el mundo el proyecto salvador de Dios. No hay justificación para que haya ningún tipo de ruina en ningún lugar del planeta. Dios ama el mundo que creó y aquí está para probarlo. Entre tanto, en medio del bullicio de la fiesta, María permanece ahí en su contemplación, dándole una profunda tensión espiritual a los eventos que rodean la navidad de Jesús.  

Dios se hizo hombre por amor a los hombres. La venida del Señor no es un hecho del pasado sino del presente. Y es del presente en la medida en que nosotros dejemos que Dios ¨llegue¨.
Hoy llegamos a la Nochebuena, Dios viene a habitar entre nosotros, procuremos que el ruido exterior de esta fiesta no nos haga perder su sentido más hondo, este tiempo de Navidad pide de nosotros contemplar el misterio, asimilarlo a nuestro ser y confesarlo ante los hombres. Cristo ha nacido para que nosotros renazcamos. 
 

                                “Ven Señor Jesús, te necesitamos”

¡Feliz Navidad!  

Hoy: “necesitamos tener sueños -más grandes o pequeños- que día a día nos mantengan en camino hacia una vida plena”

Nuestro sueño, el de Jesús, es el de compartir un mundo mejor, no es un más allá imaginario, situado en un futuro que nunca llega; Dios nos llenó de talentos, inteligencia, voluntad, capacidad de evolucionar y adaptarnos a los cambios y nuestro sueño empieza a hacerse presente allí donde lo ponemos en acción, a darle vida con los primeros logros, empezando a tomar conciencia de que es posible, ya no es simplemente, se puede, empieza a tomar forma el yo puedo” y los miedos y las desesperanzas se desvanecen y puedo empezar a compartir los frutos de Jesús que se expresan a través mío.

Y de esta forma lleno de gracia y con gozo, vamos a pedirle a Dios-con-nosotros, que esta Navidad no se marchite como una flor. Que su mensaje no muera cuando cese el bullicio.

Que su paz no sea tan efímera como el arbolito que adorna nuestro hogar.

Que la alegría de esta Navidad se prolongue durante todo el año, como el nacimiento hacia una vida que quiere crecer y madurar en la paz en el amor y en la justicia. 

Que la alegría y el gozo de descubrir el nacimiento de Dios en nuestro corazón, nos permita soñar que otro mundo es posible, y nos una en un solo proyecto de vida, el de Jesús. 

Feliz Navidad, Círculo Bíblico San José   

Tiempo de Adviento

 Primer domingo de adviento:

“Tengan cuidado y estén prevenidos”

Segundo domingo de Adviento

“Preparen el camino del Señor…”

 Tercer domingo de Adviento

” Testigos de la Luz”

 Cuarto domingo de Adviento

“Alégrate, llena de gracia, el señor está contigo”

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Hojitas anteriores. Centro Bíblico del CELAM. Misioneros Oblatos o.cc.ss. www.vaticannews.va  

Círculo Bíblico San José

 “Tu palabra es una lámpara a mis pies  y una luz en mi camino” Sal 119