Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 27 de febrero de 2021

“Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo”

 

Segundo domingo de Cuaresma, Lecturas 28-2-21, Ciclo B  

” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén  

Libro del Génesis 22, 1-2. 9-13. 15-18

Dios puso a prueba a Abraham «¡Abraham!», le dijo. El respondió: «Aquí estoy.» Entonces Dios le siguió diciendo: «Toma a tu hijo único, el que tanto amas, a Isaac; ve a la región de Moria, y ofrécelo en holocausto sobre la montaña que yo te indicaré.» Cuando llegaron al lugar que Dios le había indicado, Abraham erigió un altar, dispuso la leña, ató a su hijo Isaac, y lo puso sobre el altar encima de la leña. Luego extendió su mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo. Pero el Angel del Señor lo llamó desde el cielo: «¡Abraham, Abraham!»           
«Aquí estoy», respondió él. Y el Ángel le dijo: «No pongas tu mano sobre el muchacho ni le hagas ningún daño. Ahora sé que temes a Dios, porque no me has negado ni siquiera a tu hijo único.»
Al levantar la vista, Abraham vio un carnero que tenía los cuernos enredados en una zarza. Entonces fue a tomar el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. 
Luego el Ángel del Señor llamó por segunda vez a Abraham desde el cielo, y le dijo: «Juro por mí mismo -oráculo del Señor-: porque has obrado de esa manera y no me has negado a tu hijo único, yo te colmaré de bendiciones y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena que está a la orilla del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos, y por tu descendencia se bendecirán todas las naciones de la tierra, ya que has obedecido mi voz.» Palabra de Dios.  

Salmo 115, R. Caminaré en presencia del Señor, en la tierra de los vivientes.

Tenía confianza, incluso cuando dije: «íQué grande es mi desgracia!» ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos!  R.

Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor.  R.

Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo, en los atrios de la Casa del Señor, en medio de ti, Jerusalén.  R.

San Pablo a los cristianos de Roma 8, 31b-34

Hermanos: Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores?         
¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros? Palabra de Dios. 
 

Santo Evangelio según san Marcos 9, 2-10

Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan, y los llevó a ellos solos a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos. Sus vestiduras se volvieron resplandecientes, tan blancas como nadie en el mundo podría blanquearlas. Y se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.» Pedro no sabía qué decir, porque estaban llenos de temor.               
Entonces una nube los cubrió con su sombra, y salió de ella una voz: «Este es mi Hijo muy querido, escúchenlo.»            
De pronto miraron a su alrededor y no vieron a nadie, sino a Jesús solo con ellos.
Mientras bajaban del monte, Jesús les prohibió contar lo que habían visto, hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Ellos cumplieron esta orden, pero se preguntaban qué significaría «resucitar de entre los muertos.» Palabra del Señor.

Reflexión: Jesús es la verdadera Luz que trasforma e ilumina la vida  

En este segundo domingo de Cuaresma la liturgia nos invita a meditar el misterio de la Transfiguración de Jesús. En la soledad del monte Tabor, presentes Pedro, Santiago y Juan, únicos testigos privilegiados de ese acontecimiento, Jesús es revestido, también exteriormente, de la gloria de Hijo de Dios, que le pertenece. Su rostro se vuelve luminoso; sus vestidos, brillantes. Aparecen Moisés y Elías, que conversan con él sobre el cumplimiento de su misión terrena, destinada a concluirse en Jerusalén con su muerte en la cruz y con su resurrección. En la Transfiguración se hace visible por un momento la luz divina que se revelará plenamente en el misterio pascual.  

Subir al monte y ampliar la mirada. La pequeña Mafalda decía que la vida es linda, lo malo que muchos confunden linda con fácil. La vida implica felicidad y esfuerzo. No podemos potenciar solamente una de las dos dimensiones. El relato de la Transfiguración, que hoy nos regala la liturgia cuaresmal, nos ayuda a comprender que el camino de la cruz también será el camino de la resurrección. Será la experiencia de salir de lo falso hacia lo verdadero. Dios actúa en nuestra historia abriendo el cielo sobre lo cotidiano de la vida. Es un momento luminoso en este viaje de la fe hay que saber descubrir y disfrutar. Por eso necesitamos una nueva forma de mirar la realidad. Para ayudar a tener esta mirada Jesús emprende con los discípulos el camino al monte. Es necesario subir, dejar lo llano, lo seguro, lo conocido e ir hacia arriba. Toda subida implica esfuerzo, pero al mismo tiempo nos posibilita tener una mejor visibilidad y ser más libres.  

La experiencia que comparten los discípulos les descubre algo oculto e inaccesible. Es un momento de intimidad. La luz de Dios los envuelve. Esa misma luz les abrirá los ojos para reconocer a Jesús resucitado.

En la Transfiguración aparecen junto a Jesús Moisés y Elías. La experiencia de la Transfiguración es tiempo de dialogo y escucha, de calidad en las relaciones. Jesús es el Hijo amado, en que llegan a su cumplimiento las esperanzas expresadas en la alianza y la ley. Es contemplación de la identidad profunda de Jesús.

Necesitamos momentos como este: Jesús es la verdadera Luz que trasforma e ilumina la vida. Luz que ilumine la oscuridad que a veces parece envolver la realidad cotidiana.

Cuaresma puede ser entonces un tiempo oportuno de hacer juntos un camino nuevo que nos ayude a ser más libres para amar, servir y entregar la vida como Jesús lo hizo, para destruir el egoísmo y la indiferencia. Como nos recordaba el Papa Francisco: “La vida subsiste donde hay vinculo, comunión, fraternidad; y es una vida más fuerte que la muerte cuando construye sobre relaciones verdaderas y lazos de fidelidad.” (Fratelli tutti 87). 

                                                                          Fray Edgardo César Quintana O.P. Casa Ntra. Sra. del Rosario (Montevideo)

¿Qué significó la transfiguración para los tres discípulos que la presenciaron? Hasta entonces habían conocido a Jesús en su apariencia externa, un hombre no distinto a los demás, de quien conocían la procedencia, las costumbres, el tono de voz... Ahora conocen a otro Jesús, que no se consigue ver con los ojos de todos los días, a la luz normal del sol, sino que es fruto de una revelación imprevista, de un cambio, de un don.

No basta con abrir los ojos del cuerpo; es necesario abrir también los del alma. Los tres apóstoles habían pasado mucho tiempo con Jesús, pero habían visto sólo las apariencias, la humanidad; aquel día sus ojos se abrieron.

Para que las cosas cambien también para nosotros, como para aquellos tres discípulos en el Tabor, es necesario que suceda en nuestra vida algo semejante a lo que ocurre a un joven o a una muchacha cuando se enamoran. En el enamoramiento el otro, que antes era uno de tantos, o tal vez un desconocido, de golpe se hace único, el único que interesa en el mundo. Todo lo demás retrocede y se sitúa en un fondo neutro. No se es capaz de pensar en otra cosa. Sucede una verdadera transfiguración. La persona amada es vista como en un halo luminoso. Todo aparece bello en ella, hasta los defectos. Si acaso, se siente indigno de ella. El amor verdadero genera humildad.  Raniero Cantalamessa, predicador Casa Pontificia.  

Escuchar. Este es mi Hijo amado. Escuchadlo. Cada vez tenemos menos tiempo para escuchar. No sabemos acercamos con calma y sin prejuicios al corazón del otro. No acertamos a escuchar el mensaje que todo ser humano nos puede comunicar. Encerrados en nuestros propios problemas, pasamos junto a las personas, sin apenas detenemos a escuchar realmente a nadie. Se nos está olvidando el arte de escuchar.  

Por eso, tampoco resulta tan extraño que a los cristianos se nos haya olvidado, en buena parte, que ser creyente es vivir escuchando a Jesús. Más aún. Sólo desde esta escucha nace la verdadera fe cristiana.  

Según el evangelista Marcos, cuando en la «montaña de la transfiguración» los discípulos se asustan al sentirse envueltos por las sombras de una nube, sólo escuchan estas palabras: «Este es mi Hijo amado: escuchadle a él».  

La experiencia de escuchar a Jesús hasta el fondo puede ser dolorosa, pero apasionante. No es el que nosotros habíamos imaginado desde nuestros esquemas y tópicos piadosos. Su misterio se nos escapa. Casi sin damos cuenta, nos va arrancando de seguridades que nos son muy queridas, para atraernos hacia una vida más auténtica.  

Nos encontramos, por fin, con alguien que dice la verdad última. Alguien que sabe por qué vivir y por qué morir. Algo nos dice desde dentro que tiene razón. En su vida y en su mensaje hay verdad.  

Si perseveramos en una escucha paciente y sincera, nuestra vida empieza a iluminarse con una luz nueva.  Comenzamos a verlo todo con más claridad. Vamos descubriendo cuál es la manera más humana de enfrentarnos a los problemas de la vida y al misterio de la muerte.

Nos damos cuenta de los grandes errores que podemos cometer los humanos, y de las grandes infidelidades de los cristianos.

 Tal vez, hemos de cuidar más en nuestras comunidades cristianas la escucha fiel a Jesús. Escucharle a él nos puede curar de cegueras seculares, nos puede liberar de desalientos y cobardías casi inevitables, puede infundir nuevo vigor a nuestra fe.

José Antonio Pagola

 Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad.  

El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.  

1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.

 

2. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino   

 

3. La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada

Círculo Bíblico San José

 “Tu palabra es una lámpara a mis pies  y una luz en mi camino” Sal 119

 Siguiendo los Evangelios de los últimos domingos

 


Segundo domingo después de Navidad

“Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros.”

 

Bautismo del Señor

“Apenas fue Bautizado Jesús, el Espíritu de Dios descendió sobre Él”

 

Segundo domingo durante el año

“Hemos encontrado al Mesías, vengan y lo verán”

 

Tercer domingo durante el año

«El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia.»

 

Cuarto domingo durante el año

«Les enseñaba como quien tiene autoridad»

 

Quinto domingo durante el año

“Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males”

 

Sexto domingo durante el año

“Si quieres, puedes purificarme”

 

Primer domingo de Cuaresma

“Conviértanse y crean en la Buena Noticia”

 

Aclaración: Se han consultado para la preparación del siguiente texto: El libro del Pueblo de Dios y las reflexiones de, Centro Bíblico del CELAM. Dominicos.org. Donbosco.org.ar. J. A. Pagola.


domingo, 21 de febrero de 2021

Desierto, un lugar fuerte donde nos despojamos de lo que nos distraiga, un lugar de intimidad, para poder encontrarnos con el Señor.

Primer domingo de Cuaresma, Lecturas 21-2-21, Ciclo B 

Hola, les comparto el audio de la reflexión del P. Juan José Milano:

Queridos hermanos ya en el primer Domingo de Cuaresma, nos encontramos con dos textos, el del génesis y la segunda de Pedro, previos al evangelio de Marcos, donde se nos habla, se nos relata ambos, en el génesis obviamente directamente el diluvio, la oportunidad que el Señor da a Noé construyendo un salvataje diríamos como siempre respondiendo como después en la segunda de Pedro hacía alusión a la paciencia y al amor de Dios para con su creatura esa creatura que había creado a él y a todo lo creado para bien como orden y belleza para su propia realización y la de toda la comunidad, sin embargo el hombre, sabemos, opta por su propio camino y con él se desbarranca toda la creación ese orden original al margen de Dios se convierte en desorden. Luego en el Evangelio se nos habla justamente por una, diríamos, esta penuria, un desierto en definitiva que es lo contrario de aquel paraíso terrenal de algún modo simbólico donde se nos habla de las grandes dificultades que uno atravesaría en un desierto, pero el desierto simbólicamente también tiene gran significación en las Sagradas Escrituras, en toda la cultura antigua y por tanto Jesús al retirarse estos 40 días, también significativo que luego explicaré, está queriendo justamente marcar un paralelismo aquello, justamente el diluvio no, esos 40 días también recordamos los 40 años que en el desierto pasa el pueblo de Israel al escapar de Egipto es decir tiene y para nuestros días ni hablar, cuarentena viene también de algún modo, cuando las primeras pestes que conoció el hombre tuvo la intuición sabia de aislar a los contaminados en un apartado, creo que fue en una isla no recuerdo bien, donde se los hacía pasar 40 días tras lo cual no solo se aislaba al resto de la población sana, sino también por los enfermos que pudieran sobrevivir luego eran reintegrados sin temor así que esto de la cuarentena también que estamos viviendo de algún modo ese desierto en más de un aspecto como en aquellos 40 días del Señor que justamente están en el comienzo de la Cuaresma indicándonos que no es solo lugar penitencial, lugar de tentación porque luego, en Marcos no se dice esto, simplemente se dice, fue tentado por el demonio y luego asistido por los ángeles en Mateo y Lucas como veremos está más ampliado pero lo importante es que justamente el Señor se retira estos 40 días con un objetivo positivo diríamos, no para pasarla mal, no para sufrir, no ni mucho menos todo lo que hace Dios lo hace para bien, para lo bueno, para lo positivo, en definitiva este lugar de despojo es un lugar de intimidad allí está el sentido del retiro, de hecho cuando nos retiramos en un retiro de algún modo nos retiramos en un desierto en el sentido de que nos despojamos de todo aquello que nos distrae de la vida cotidiana de las tareas de nuestros familiares etcétera, etcétera y nos vamos en soledad como hizo Jesús en el desierto para que, con una finalidad sumamente importante y positiva encontrarnos con Dios. Jesús también fue también a encontrarse con su Padre porque comenzaba su vida pública y para ello necesitaba un tiempo fuerte decimos tiempo y espacio fuerte de encuentro consigo mismo con su Padre o con Dios y por tanto con los demás a los cuales iba a dirigir la Buena Noticia entonces este retiro al desierto tiene fundamentalmente un sentido positivo porque lamentablemente lo asociamos solo a lo negativo incluso el tiempo penitencial de la Cuaresma tiene solamente un color púrpura negativo que sí lo tiene porque en lugar de justamente de privaciones ayunos de dificultades de tentaciones porque donde hay privación hay tentación de volver a lo anterior como el pueblo de Israel en los 40 años del desierto también se vieron tentados a volver a la esclavitud de Egipto porque sufrían hambre entonces preferían vender su libertad a cambio de comida como siempre ocurre con los poderosos que dominan a los a los pueblos a través del estómago, del hambre pero es muy significativo que este Jesús que fue tentado lo dice en otros evangelios Mateo y Lucas no en Marcos este domingo pero es bueno recordarlo que también las tres tentaciones tienen mucho significado como dije la primera cuando Satanás le dice, convierte estas piedras en pan, otra vez el hambre diríamos física antes que el hambre espiritual la que más nos acucia muchas veces cuando no hay qué comer que es lo básico para subsistir y el Señor simplemente le dice no venderé mi libertad, no me arrodillaré ante ti y soportaré esta hambre, luego el orgullo, si eres Dios, tírate, que los ángeles te llevarán en sus palmas y Él dice, no tentarás al Señor y por último la más significativa lo tienta con todo el poder de los reinos dice, todo esto te daré los reinos de la tierra porque me han sido dados lo tienta con el poder y la gloria que son las mayores tentaciones que tiene el hombre de hecho el pecado original fue por ser tentado para dominar, para tener poder al margen de Dios, decir seréis como dioses, esa fue la expresión del demonio a Adán, no es cierto, entonces este retiro tenemos que tomarlo en ese sentido, en el sentido positivo de un lugar fuerte donde nos despojamos de lo que nos distraiga para poder encontrarnos con el Señor y así prepararnos, porque la Cuaresma tiene sentido por la Pascua, preparamos a la gran Pascua de muerte y resurrección que es el triunfo final de Jesús sobre todo estos imperios y poderíos de la tierra que siempre están al acecho así como lo han hecho con Jesús nos lo hacen a nosotros, ofreciéndonos poder gloria y todo lo que en el fondo llevará al desorden, a las guerras, a los conflictos y a la destrucción también por así decirlo del mismo planeta, por eso tenemos que emplear estos 40 días como el Señor, en reencontrarnos con nosotros mismos y con su amor.

Hasta la próxima.  

sábado, 20 de febrero de 2021

“Conviértanse y crean en la Buena Noticia”

 

Primer domingo de Cuaresma, Lecturas 21-2-21, Ciclo B  

” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén  

Lectura del libro del Génesis 9, 8-15

Dios dijo a Noé y a sus hijos: «Yo establezco mi alianza con ustedes, con sus descendientes, y con todos los seres vivientes que están con ustedes: con los pájaros, el ganado y las fieras salvajes; con todos los animales que salieron del arca, en una palabra, con todos los seres vivientes que hay en la tierra. Yo estableceré mi alianza con ustedes: los mortales ya no volverán a ser exterminados por las aguas del Diluvio, ni habrá otro Diluvio para devastar la tierra.» Dios añadió: «Este será el signo de la alianza que establezco con ustedes, y con todos los seres vivientes que los acompañan, para todos los tiempos futuros: yo pongo mi arco en las nubes, como un signo de mi alianza con la tierra. Cuando cubra de nubes la tierra y aparezca mi arco entre ellas, me acordaré de mi alianza con ustedes y con todos los seres vivientes, y no volverán a precipitarse las aguas del Diluvio para destruir a los mortales.»   Palabra de Dios.  

Salmo 24, R. Tus senderos, Señor, son amor y fidelidad.

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador.  R.

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos. Por tu bondad, Señor, acuérdate de mí según tu fidelidad.  R.

El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres.  R.  

Primera carta del apóstol san Pedro 3,18-22 

Queridos hermanos: Cristo murió una vez por nuestros pecados -siendo justo, padeció por los injustos- para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu. Y entonces fue a hacer su anuncio a los espíritus que estaban prisioneros, a los que se resistieron a creer cuando Dios esperaba pacientemente, en los días en que Noé construía el arca. En ella, unos pocos -ocho en total- se salvaron a través del agua. Todo esto es figura del bautismo, por el que ahora ustedes son salvados, el cual no consiste en la supresión de una mancha corporal, sino que es el compromiso con Dios de una conciencia pura, por la resurrección de Jesucristo, que está a la derecha de Dios, después de subir al cielo y de habérsele sometido los Ángeles, las Dominaciones y las Potestades.  Palabra de Dios.  

Santo Evangelio según san Marcos 1, 12-15

El Espíritu lo llevó al desierto, donde estuvo cuarenta días y fue tentado por Satanás. Vivía entre las fieras, y los ángeles lo servían. 
Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia.»  Palabra del Señor.
 

Reflexión:

Cuaresma, tiempo para volver a Dios, cuarenta días para crecer en el amor de Dios y del prójimo.  

Con el Miércoles de Ceniza comienza el tiempo de Cuaresma, 40 días, que termina el Jueves Santo por la tarde, antes de la Misa de la última Cena.  

Es un tiempo donde podemos revisar cuál es el camino que estamos recorriendo en nuestra vida y si es necesario “darse vuelta” y “desandar” ese camino que venimos transitando, para encontrar el que Dios nos invita a recorrer. Por eso decimos que cuaresma es tiempo para volver a Dios. En el lenguaje bíblico la conversión significa la vuelta al camino de Dios. Porque de esto se trata el gran desafío de la conversión, es volver al Dios verdadero, al que se nos revela en la Biblia y en la vida de Jesús. 

El tiempo de la cuaresma que comenzamos, es ¡un parar en medio de la vida cotidiana! Abro un espacio y un tiempo personal para recibir la Palabra de Dios. Palabra viva, fuerza liberadora. Para mirar para adentro, es descubrir si hemos caminado sin Dios buena parte de nuestra vida. Es tiempo de cambiar.  

En el camino de fe todos revivimos los pasos del pueblo israelita en el desierto. Lentamente vamos conformando nuestro propio becerro de oro, nuestra imagen de Dios. Por esto son tan necesarios los espacios de conversión y vuelta a empezar. Porque en las cosas de Dios todos somos simples aprendices que necesitamos decirle al Maestro: “enséñanos nuevamente” para descubrir tu rostro. Como dice el salmo de hoy: 

“Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador” 

Dios que se hace presente en la vida del hombre y en la que nos llama a seguirlo, nos invita a compartir nuestra vida con Él, a vivir según sus enseñanzas, donde el conocimiento que nos comparte está ligado a la experiencia y a la vida y Sabio es el que ha vivido y experimentado mucho, el que sabe vivir de acuerdo con las cosas de Dios. 

Para este tiempo de Cuaresma puede ser fecundo escuchar qué nos dice el mismo Dios sobre conocerlo: “Así habla el Señor: “Que no se alabe el sabio por su sabiduría, ni el valiente por su valentía, ni el rico por su riqueza. Quien quiera alabarse, que busque su alabanza en esto: Es tener inteligencia y conocerme. Yo soy Yahvé, el que tiene compasión, el que hace justicia en la tierra y que la gobierna conforme al derecho. Estas son las cosas que me gustan, -palabra de Yahvé “Jer. 9, 22-23.

“Ya te he dicho, hombre, lo que es bueno y lo que el Señor te exige: Tan solo que practiques la justicia, que sepas amar y te portes humildemente con tu Dios”.  Miq. 6, 6. 

El tiempo de Cuaresma nos dirige hacia la resurrección del Señor, y a su vez alimenta también nuestra esperanza, que no se limita a esta vida, ni se detiene en nuestros límites, sino que se fundamenta en la vida eterna que nos es asegurada por Jesucristo a través de su muerte y resurrección. 

Las Tentaciones. En este primer domingo, la Palabra de Dios nos lleva a contemplar el misterio de las “tentaciones” de Jesús” y a entender que la experiencia de sentirnos “tentados” o inducidos al mal en nuestras vidas es una experiencia cotidiana, la cual debemos superar.

¿Qué afirmaciones podemos hacer entonces sobre las tentaciones de Jesús?  
En primer lugar, debemos tener presente que la tentación no es un pecado. Jesús es Dios y por lo tanto no tiene pecado; experimenta en su humanidad la tentación, pero no sucumbe a ella. Hay veces que podemos confundir tentación con pecado. Esto es un error. La tentación es percibir la acción del mal que nos quiere apartar del camino de Dios, del bien y de la verdad. El pecado es consentir, sucumbir ante la tentación.    
    

En segundo lugar, debemos tener presente que no es Dios el que tienta, sino Satanás, el diablo, el “padre de la mentira”. Dios no tienta a nadie dado que la tentación es provocar el alejamiento de Dios y de sus designios. Por eso que nadie se confunda y piense o diga que es tentado por Dios. Lo que sí es verdad que Dios permite la “prueba” o la “cruz” en nuestra vida. Esto es misterioso y muchas veces no le encontramos una explicación “racional” a la realidad de la enfermedad, la muerte y los sufrimientos en general. Pero si Dios permite la prueba no es para apartarnos de Él y de sus caminos, es todo lo contrario, para que seamos fortalecidos en nuestro camino de fe.       

En tercer lugar, hay que tener presente que Jesús no fue solo tentado en esta ocasión particular que se nos relata. Este texto es un momento prototípico de las tentaciones de Jesús que sirven como modelo para la realidad de toda su vida. Jesús fue tentado por Satanás muchas veces a lo largo de su vida y de diversas formas: por ejemplo, cuando quieren proclamarlo rey desde una perspectiva terrena, social y política; cuando quieren que realice “milagros” según el gusto y la necesidad puntual de cada grupo y/o persona; cuando quieren hacer que baje de la cruz y demuestre que realmente es Dios, etc.                        

El combate espiritual es inevitable. Nadie puede eludir el combate espiritual del que nos habla San Pablo: “Pónganse la armadura de Dios, para poder resistir las maniobras del diablo. Porque nuestra lucha no es contra fuerzas humanas. Nos enfrentamos con los espíritus y las fuerzas sobrenaturales del mal” (Ef. 6, 11-12).                

Nadie, entonces, puede pretender estar libre de tentaciones. Es más, Dios ha querido que la lucha contra las tentaciones tenga como premio la vida eterna: “Feliz el hombre que soporta la tentación, porque después de probado recibirá la corona de vida que el Señor prometió a los que le aman” (Sant. 1, 12).  

Las tentaciones de Jesús en el desierto nos enseñan cómo comportarnos ante la tentación. Debemos saber, ante todo, que el demonio busca llevarnos a cada uno de los seres humanos a la condenación eterna, es decir vivir alejados de Dios, de allí que San Pedro, nos diga lo siguiente: “Sean sobrios y estén atentos, porque el enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar” (1 Ped. 5, 8).                        
Luego debemos tener plena confianza en Dios. Cuando Dios permite una tentación para nosotros, no deja que seamos tentados por encima de nuestras fuerzas. Tenemos que saber y estar realmente convencidos de que, junto con la tentación, vienen muchas, muchísimas gracias para vencerla. “Dios no permitirá que sean tentados por encima de sus fuerzas. Él les dará, al mismo tiempo que la tentación, los medios para resistir” (1 Cor. 10 ,12)

¿Cómo luchar contra las tentaciones? La oración es el principal medio en la lucha contra las tentaciones y la mejor forma de vigilar. “Vigilen y oren para no caer en tentación” (Mt. 26, 41). “El que ora se salva y el que no ora se condena”, enseñaba San Alfonso María de Ligorio. Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica: “Este combate y esta victoria sólo son posibles con la oración” (CAT 2849).
“No nos dejes caer en tentación”, nos enseñó Jesús a orar en el Padre Nuestro. La oración impide que el demonio tome más fuerza y termina por despacharlo. Sabemos que tenemos todas las gracias para ganar la batalla. Porque...“si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros? (Rom. 8, 31).

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA CUARESMA 2021

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén...»

(Mt 20,18).
Cuaresma: un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad. 
 

Cuando Jesús anuncia a sus discípulos su pasión, muerte y resurrección, para cumplir con la voluntad del Padre, les revela el sentido profundo de su misión y los exhorta a asociarse a ella, para la salvación del mundo.

Recorriendo el camino cuaresmal, que nos conducirá a las celebraciones pascuales, recordemos a Aquel que «se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz» (Flp 2,8). En este tiempo de conversión renovemos nuestra fe, saciemos nuestra sed con el “agua viva” de la esperanza y recibamos con el corazón abierto el amor de Dios que nos convierte en hermanos y hermanas en Cristo. En la noche de Pascua renovaremos las promesas de nuestro Bautismo, para renacer como hombres y mujeres nuevos, gracias a la obra del Espíritu Santo. Sin embargo, el itinerario de la Cuaresma, al igual que todo el camino cristiano, ya está bajo la luz de la Resurrección, que anima los sentimientos, las actitudes y las decisiones de quien desea seguir a Cristo.

El ayuno, la oración y la limosna, tal como los presenta Jesús en su predicación (cf. Mt 6,1-18), son las condiciones y la expresión de nuestra conversión. La vía de la pobreza y de la privación (el ayuno), la mirada y los gestos de amor hacia el hombre herido (la limosna) y el diálogo filial con el Padre (la oración) nos permiten encarnar una fe sincera, una esperanza viva y una caridad operante.  

1. La fe nos llama a acoger la Verdad y a ser testigos, ante Dios y ante nuestros hermanos y hermanas.  

2. La esperanza como “agua viva” que nos permite continuar nuestro camino    

3. La caridad, vivida tras las huellas de Cristo, mostrando atención y compasión por cada persona, es la expresión más alta de nuestra fe y nuestra esperanza. (Vatican.va)  

Siguiendo los Evangelios de los últimos domingos

 

Segundo domingo después de Navidad

 “Y la Palabra se hizo carne y habitó  entre nosotros.”

 

Bautismo del Señor

“Apenas fue Bautizado Jesús, el Espíritu de Dios descendió sobre Él”

 

Segundo domingo durante el año

“Hemos encontrado al Mesías, vengan y lo verán”

 

Tercer domingo durante el año

«El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia.»

 

Cuarto domingo durante el año

«Les enseñaba como quien tiene autoridad»

 

Quinto domingo durante el año

“Jesús sanó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males”

 

Sexto domingo durante el año

“Si quieres, puedes purificarme”

 

Aclaración: Se han consultado para la preparación del siguiente texto: El libro del Pueblo de Dios y las reflexiones de, Centro Bíblico del CELAM. Dominicos.org. Donbosco.org.ar. J. A. Pagola.

Círculo Bíblico San José 

“Tu palabra es una lámpara a mis pies  y una luz en mi camino” Sal 119