Lecturas del 18/01/09 –Ciclo B–
2° domingo durante el año
“Rabbí ¿dónde vives?”
Lectura 1° libro de Samuel 3, 3b-10. 19
Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.» Samuel fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Pero Elí le dijo: «Yo no te llamé; vuelve a acostarte.» Y él se fue a acostar.
El Señor llamó a Samuel una vez más. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Elí le respondió: «Yo no te llamé, hijo mío; vuelve a acostarte.» Samuel aún no conocía al Señor, y la palabra del Señor todavía no le había sido revelada. El Señor llamó a Samuel por tercera vez. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Entonces Elí comprendió que era el Señor el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: «Ve a acostarte, y si alguien te llama, tú dirás: Habla, Señor, porque tu servidor escucha.» Y Samuel fue a acostarse en su sitio. Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: «¡Samuel, Samuel!» El respondió: «Habla, porque tu servidor escucha.» Samuel creció; el Señor estaba con él, y no dejó que cayera por tierra ninguna de sus palabras. Palabra de Dios.
SALMO 39
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé confiadamente en el Señor: él se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Puso en mi boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. R.
Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios, entonces dije: «Aquí estoy.» R.
«En el libro de la Ley está escrito lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad, y tu ley está en mi corazón.» R.
Proclamé gozosamente tu justicia en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios, tú lo sabes, Señor. R.
Lectura 1° carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 6, 13c-15a. 17-20
Hermanos: El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. Y Dios que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder. ¿No saben acaso que sus cuerpos son miembros de Cristo? El que se une al Señor se hace un solo espíritu con él.
Eviten la fornicación. Cualquier otro pecado cometido por el hombre es exterior a su cuerpo, pero el que fornica peca contra su propio cuerpo. ¿O no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios?
Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, sino que han sido comprados, ¡y a qué precio! Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos.
Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio según san Juan 1, 35-42
Estaba Juan otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios.»
Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: «¿Qué quieren?» Ellos le respondieron: «Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?»
«Vengan y lo verán», les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías», que traducido significa Cristo. Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas», que traducido significa Pedro. Palabra del Señor.
Reflexión
La fe conlleva un proyecto de vida, un camino, un recorrido que se realiza día a día, en todos los momentos de la existencia y que requiere una actitud permanente de escucha, discernimiento, búsqueda y fidelidad. Actitudes a las que nos invitan las lecturas en este domingo.
El libro de Samuel nos presenta la infancia del joven Samuel en el templo al cual fue consagrado por su madre en virtud de una promesa. El niño duerme, pero una voz lo llama, creyendo que es su maestro Elí, con ingenua obediencia se levanta tres veces en la noche acudiendo a su llamado. Samuel no conoce aún a Yahvé pero sabe de la constancia en la obediencia, sabe acudir al llamado, una vez más, aun cuando en las primeras ocasiones perecía haberse despertado en vano. Elí, comprendió que era Yahvé quien llamaba al niño y le enseñó entonces a crear la actitud de la escucha: “Habla señor, que tu siervo escucha”.
La vida actual está llena de ruidos, palabras que van y vienen, mensajes que se cruzan y con frecuencia los seres humanos perdemos la capacidad del silencio, la capacidad de escuchar en nuestro interior la voz de Dios que nos habita. Dios puede continuar siendo aquel desconocido de quien hablamos o a quien afirmamos, creer pero con quien pocas veces nos encontramos en la intimidad del corazón.
Este texto sobre Samuel niño se ha aplicado muchas veces al tema de la “vocación”, palabra que significa “llamado”. Toda persona, en el proceso de su maduración, llega un día a percibir la seducción de unos valores que le llaman, que con una voz imprecisa al principio, le invitan a salir de sí y a consagrar su vida a una gran causa. Esas voces vagas o difícilmente reconocibles, con frecuencia provienen de la fuente honda que será capaz más tarde de centrar toda nuestra vida. No hay mayor don en la vida que haber encontrado la vocación, que es tanto como haberse encontrado a sí mismo, haber encontrado la razón de la propia vida, el amor de la vida. No hay mayor infortunio que no encontrar la razón de la vida, no encontrar una causa por la que vivir (que siempre es, a la vez, una causa por la que morir).
En el evangelio de hoy, Juan nos relata el encuentro de los primeros discípulos con Jesús. Es una importante escena de transición donde se “pasa” del Antiguo al Nuevo Testamento. Donde Juan Bautista reconoce en Jesús al Mesías esperado y por ello no retiene a sus discípulos para sí, sino que los orienta hacia Jesús. Juan comienza a “decrecer” para que Jesús “crezca”. El Bautista guía y dirige a sus discípulos hacia el “más Fuerte”… En este contexto Juan Bautista define a Jesús en el versículo 36 como el Cordero de Dios.
La palabra “cordero” evoca en el Israel de la época de Jesús la idea de sacrificio donde este animal (ganado menor) era utilizado para los diversos sacrificios y recordaba los “grandes sacrificios” en la historia del pueblo (1. sacrificio diario en el Templo, mañana y tarde; 2. sacrificio en lugar de Isaac; 3. sacrifico en la noche de Pascua; 4. sacrificio del servidor sufriente que se ofrece por los pecados).
Jesús es claramente el Cordero de Dios pero no en el mismo plano que los sacrificios de la historia de Israel, nombrados más arriba. Su venida, de hecho, suprime por parte de Dios la necesidad de los ritos antiguos dado que Él mismo ofrece y es la “víctima perfecta” que da la reconciliación plena y total a los hombres con Dios.
Es interesante la pregunta de Jesús a los dos discípulos de Juan que lo siguen: ¿qué quieren? Ellos responderán a su vez con otra pregunta: ¿dónde vives, Maestro? La respuesta de Jesús no se deja esperar: Síganme y lo verán. Estos dos discípulos quieren saber algo acerca de Jesús, y reciben como respuesta una invitación a hacer experiencia de encuentro, tienen que seguirlo y lo verán. Tal vez los discípulos buscaban un conocimiento más superficial, querrían conocer “datos” sobre Jesús. El Señor va más allá y los invita a tener un encuentro vivo y vital con Él. Nos dice el evangelista que se quedaron todo el día.
Estos buscadores desean entrar en la vida del Maestro, estar con él, formar parte de él. Y Jesús no se protege guardando las distancias, sino que los acoge y los invita a su morada. Este gesto simbólico se ha comentado siempre como una de las condiciones de la evangelización; no basta dar palabras sino hechos, no teorías sino vivencias, no hablar de la buena noticia sino mostrar cómo la vive uno mismo. O sea, la evangelización no tiene que ser una lección teórica, sino un testimonio, el evangelizador no es un profesor que da una lección, sino un testigo que ofrece su propio testimonio personal.
El impacto de la vivencia, del testimonio, conmueve a los discípulos, y ellos se convierten en mensajeros que atraerán a nuevos discípulos.
En el v. 40 se nos cuenta que uno de los discípulos era Andrés, el hermano de Simón Pedro. La experiencia del encuentro con Jesús fue tan intensa que lo primero que hace es buscar a su hermano y decirle que ha encontrado al Mesías.
La presentación realizada por Juan Bautista desencadena una suerte de admirables comunicadores que unos a otros se van pasando el impostergable descubrimiento. Quienes han tenido la gracia extraordinaria de estar con Cristo invitan a otros a tener la misma experiencia. No podemos callar lo que hemos visto y oído nos dirá la Primera Carta de Juan (1,1-4).
Es el caso de Pedro, cuyo encuentro con Jesús lo transforma en una nueva persona simbolizada por el nuevo nombre que recibe del maestro. Es claro que con la llegada de Jesús, el Mesías, el Cristo, la espera del Pueblo llega a su fin: los hombres se encuentran “cara a cara” con el Dios que viene a salvarlos.
Seguir a Jesús, caminar con él, no puede hacerse sino por haber tenido una experiencia de encuentro con él. Nuestro corazón, y el de los demás, sólo se conmueven por las teorías vividas, por la vivencia y el testimonio personal.
Para tener presente: Mesías (v. 41) es la castellanización del término hebreo Mesiaj que significa “Ungido”. Cristo es la castellanización del término griego Cristós que significa también “Ungido”. Además este último término paso a ser “nombre propio” del mismo Jesús. Es decir que en un nivel las palabras Mesías, Cristo y Ungido pueden ser sinónimos y equivalentes.
Catecismo:
606 El Hijo de Dios "bajado del cielo no para hacer su voluntad sino la del Padre que le ha enviado" (Jn. 6, 38), "al entrar en este mundo, dice: ... He aquí que vengo... para hacer, oh Dios, tu voluntad ... En virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo" (Hb. 10, 5-10). Desde el primer instante de su Encarnación el Hijo acepta el designio divino de salvación en su misión redentora: "Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra" (Jn. 4, 34). El sacrificio de Jesús "por los pecados del mundo entero" (1 Jn. 2, 2), es la expresión de su comunión de amor con el Padre: "El Padre me ama porque doy mi vida" (Jn. 10, 17). "El mundo ha de saber que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado" (Jn 14, 31).
Preguntas para la meditación: ¿qué me dice?
El Señor nos invita a tener un encuentro vivo y vital con Él. “Síganme y lo verán (¿dónde vives, Maestro?). Nos dice el evangelista que se quedaron los discípulos todo el día con Él.
¿Cuál es mi experiencia personal de encuentro con el Señor, acepto que todo el día me acompañe en todo lo que hago?
¿Qué le respondería hoy a Jesús si el me pregunta qué quiero, qué deseo?
¿La experiencia de encuentro con Jesús me transforma en un comunicador de su presencia a los demás hermanos a igual que Andrés? ¿A quiénes de manera particular deberé contarles hoy que he encontrado al Mesías, al Cristo?
Oración:
Podemos reflexionar el texto del Papa Benedicto XVI en Deus caritas est 1, que ilumina de manera particular esta invitación del Evangelio de hoy a vivir la fe cristiana como un encuentro con Jesucristo:
…No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva…
Lecturas de la semana:
LUNES 19: Hebreos 5, 1-10; Salmo 109; Marcos 2, 18-22.
MARTES 20: Hebreos 6, 10-20; Salmo 110; Marcos 2, 23-28.
MIERCOLES 21: Hebreos 7, 1-3.15-17; Salmo 109; Marcos 3, 1-6.
JUEVES 22: Hebreos 7, 25—8, 6; Salmo 39; Marcos, 3,7-12.
VIERNES 23: Hebreos 8, 6-13; Salmo 84; Marcos 3. 13-19.
SABADO 24: Hebreos 9, 2-3. 11-14; Salmo 46; Marcos 3, 20-21.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Homilia.com. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
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Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
¡Con su Palabra, Jesús se nos revela y sale a nuestro encuentro, para que experimentemos al Dios de la vida!
Intención para la evangelización ‐
Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8.
No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía.
Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes.
La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.
domingo, 18 de enero de 2009
sábado, 10 de enero de 2009
Lecturas el Bautismo del Señor
Lecturas del 11/01/09 –Ciclo B–El Bautismo del Señor
Lectura libro del profeta Isaías 55, 1-11
Así habla el Señor: ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! 1Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? 2Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. 3Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica. ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; 7 que vuelva al Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos –oráculo del Señor–. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé. Palabra del Dios.
Salmo Is. 12, 2-6
R. Sacarán agua con alegría 3de las fuentes de la salvación.
Este es el Dios de mi salvación:yo tengo confianza y no temo, 2porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. R
Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R4
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R
Lectura primera carta Ap. San juan 5, 1-9
Queridos hermanos: El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él. La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu da testimonio 6porque el Espíritu es la verdad. Son tres los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo. Si damos fe al testimonio de los hombres, con mayor razón tenemos que aceptar el testimonio de Dios. Y Dios ha dado testimonio de su Hijo. Palabra del Dios.
Lectura S. Evangelio seg S. Marcos 1, 7-11
Juan predicaba diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo». En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección». Palabra del Señor.
Reflexión
El hombre, sediento de Dios. El hombre es un ser naturalmente sediento: sediento de gozo y felicidad, sediento de justicia y de paz, sediento de eternidad, sediento de Dios. "El deseo de Dios está inscripto en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha de no cesar de buscar" (CIC 27). Esta sed de Dios nadie la puede apagar, si no es el mismo Dios. Por eso, Dios, a través de Isaías, invita y exhorta a los hombres; "Venid por agua todos los sedientos... prestad atención, venid a mí; escuchadme y viviréis".
Este domingo la Liturgia de la Iglesia eleva nuestra mirada a Jesús que es bautizado en el Jordán. Puede resultarnos un poco llamativo que Jesús sea bautizado con un bautismo de purificación como el que realizaba Juan. Aunque sea llamativo es así, se señala una vez más la solidaridad de Dios con el hombre, con la humanidad pecadora a tal punto que Jesús, que es Dios y no tiene pecado, se pone en la “fila de los pecadores” para señalarnos cuan cerca nuestro está.
El agua que apaga la sed del hombre es el agua del bautismo. Jesús, prototipo de todo ser humano, quiso sumergirse en esas aguas de purificación, no por ser él pecador, sino por haber cargado con el pecado del mundo. Es importante recordar que la palabra bautismo viene de una raíz griega que significa “inmersión” o “sumergirse”.
El Bautismo cristiano es una inmersión, un sumergirse en Cristo y en su gracia como espacio de salvación.
El “bautismo de Jesús” es un relato cuyo género literario es el de teofanía (teo=Dios; fanía=manifestar): hay una clara manifestación de Jesús como Dios, como el Hijo querido y predilecto del Padre. Los cielos que se abren, la paloma, la voz que viene del cielo… todos signos de que el relato es una teofanía, una manifestación del poder y la centralidad de Dios.
Jesús no necesita una purificación bautismal porque es Dios y no tiene pecado. Sin embargo, como una consecuencia más del misterio de la Encarnación, se somete también a este bautismo donde lo que sucede, como dicen y recuerdan muchos autores de espiritualidad, no son “las aguas” las que santifican a Jesús sino al revés, es Jesús quien santifica “las aguas” que derraman sobre Él. Aquí queda de manifiesto la diferencia entre el mero bautismo de purificación (ritual) y el Bautismo Cristiano (verdadero sacramento). En el sacramento recibimos la misma vida trinitaria en nuestro corazón a la vez que se borra en nosotros el pecado original.
Pensar en el Bautismo de Jesucristo, el Dios-hecho-hombre, nos debe llenar de gran humildad; si todo un Dios se humilla hasta pedir el Bautismo de conversión que San Juan Bautista impartía a los pecadores convertidos, ¿qué no nos corresponde a nosotros, que somos pecadores de verdad?
Recordar el Bautismo del Dios-Hombre es recordar la necesidad que tenemos de conversión, de cambiar de vida, de cambiar de manera de ser, de pensar y de actuar, para asemejarnos cada vez más a Jesucristo. Es recordar la necesidad que tenemos de purificar nuestras almas en las aguas del arrepentimiento y de la confesión de nuestros pecados.
Es recordar que en todo momento y bajo cualquier circunstancia necesitamos la humildad y la docilidad que nos llevan a buscar la Voluntad de Dios por encima de cualquier otra cosa.
Que nuestra vida se convierta en una continúa entrega a la Voluntad de Dios, de manera que así como los cielos se abrieron para Jesús, al recibir el Bautismo de Juan, se abran también para nosotros en el momento de nuestro paso a la otra vida. Así podremos escuchar la voz del Padre reconociéndonos también como hijos suyos en quienes se complace, porque siguiendo a su Hijo Jesucristo, hemos buscado hacer su Voluntad.
Catecismo:
536 El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores (cf. Is 53, 12); es ya "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29); anticipa ya el "bautismo" de su muerte sangrienta (cf Mc 10, 38; Lc 12, 50). Viene ya a "cumplir toda justicia"(Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26, 39). A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo (cf. Lc 3, 22; Is 42, 1). El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a "posarse" sobre él (Jn 1, 32-33; cf. Is 11, 2). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. ….
537 Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y "vivir una vida nueva" (Rm 6, 4).
Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él (S. Gregorio Nacianc. Or. 40, 9).
Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios. (S. Hilario, Mat 2).
Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?
En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
¿Guarda el bautismo de Jesús alguna relación con nuestro bautismo?
¿Tengo presente que he sido bautizado por Jesús en el Espíritu Santo cuando recibí el Sacramento del Bautismo?
¿Busco acercarme al Sacramento de la Reconciliación para renovar la gracia bautismal en mi corazón?
Oración:
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
L./ Envía tu Espíritu y todo será creado.
R./ Y renueva la faz de la tierra.
Oh Dios, que has iluminado
los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones,
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Lecturas de la semana:
LUNES 12: 1 Hebreos 1, 1-6; Salmo 96; Marcos 1, 14-20.
MARTES 13: Hebreos 2, 5-12; Salmo 8; Marcos 1, 21-28.
MIERCOLES 14: Hebreos 2, 14-18; Salmo 104; Marcos 1, 29-39.
JUEVES 15: Hebreos 3, 7-14; Salmo 94; Marcos, 1,40-45.
VIERNES 16: Hebreos 4, 1-5.11; Salmo 77; Marcos 2. 1-12.
SABADO 17: 1 Hebreos 4, 12-16; Salmo 18; Marcos 2, 13-17.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Homilia.com. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José miencuentroconjesus@yahoo.com.
Lectura libro del profeta Isaías 55, 1-11
Así habla el Señor: ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! 1Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? 2Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. 3Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica. ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; 7 que vuelva al Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos –oráculo del Señor–. Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come, así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé. Palabra del Dios.
Salmo Is. 12, 2-6
R. Sacarán agua con alegría 3de las fuentes de la salvación.
Este es el Dios de mi salvación:yo tengo confianza y no temo, 2porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. R
Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R4
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R
Lectura primera carta Ap. San juan 5, 1-9
Queridos hermanos: El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él. La señal de que amamos a los hijos de Dios es que amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo. Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu da testimonio 6porque el Espíritu es la verdad. Son tres los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo. Si damos fe al testimonio de los hombres, con mayor razón tenemos que aceptar el testimonio de Dios. Y Dios ha dado testimonio de su Hijo. Palabra del Dios.
Lectura S. Evangelio seg S. Marcos 1, 7-11
Juan predicaba diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo». En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma; y una voz desde el cielo dijo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección». Palabra del Señor.
Reflexión
El hombre, sediento de Dios. El hombre es un ser naturalmente sediento: sediento de gozo y felicidad, sediento de justicia y de paz, sediento de eternidad, sediento de Dios. "El deseo de Dios está inscripto en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha de no cesar de buscar" (CIC 27). Esta sed de Dios nadie la puede apagar, si no es el mismo Dios. Por eso, Dios, a través de Isaías, invita y exhorta a los hombres; "Venid por agua todos los sedientos... prestad atención, venid a mí; escuchadme y viviréis".
Este domingo la Liturgia de la Iglesia eleva nuestra mirada a Jesús que es bautizado en el Jordán. Puede resultarnos un poco llamativo que Jesús sea bautizado con un bautismo de purificación como el que realizaba Juan. Aunque sea llamativo es así, se señala una vez más la solidaridad de Dios con el hombre, con la humanidad pecadora a tal punto que Jesús, que es Dios y no tiene pecado, se pone en la “fila de los pecadores” para señalarnos cuan cerca nuestro está.
El agua que apaga la sed del hombre es el agua del bautismo. Jesús, prototipo de todo ser humano, quiso sumergirse en esas aguas de purificación, no por ser él pecador, sino por haber cargado con el pecado del mundo. Es importante recordar que la palabra bautismo viene de una raíz griega que significa “inmersión” o “sumergirse”.
El Bautismo cristiano es una inmersión, un sumergirse en Cristo y en su gracia como espacio de salvación.
El “bautismo de Jesús” es un relato cuyo género literario es el de teofanía (teo=Dios; fanía=manifestar): hay una clara manifestación de Jesús como Dios, como el Hijo querido y predilecto del Padre. Los cielos que se abren, la paloma, la voz que viene del cielo… todos signos de que el relato es una teofanía, una manifestación del poder y la centralidad de Dios.
Jesús no necesita una purificación bautismal porque es Dios y no tiene pecado. Sin embargo, como una consecuencia más del misterio de la Encarnación, se somete también a este bautismo donde lo que sucede, como dicen y recuerdan muchos autores de espiritualidad, no son “las aguas” las que santifican a Jesús sino al revés, es Jesús quien santifica “las aguas” que derraman sobre Él. Aquí queda de manifiesto la diferencia entre el mero bautismo de purificación (ritual) y el Bautismo Cristiano (verdadero sacramento). En el sacramento recibimos la misma vida trinitaria en nuestro corazón a la vez que se borra en nosotros el pecado original.
Pensar en el Bautismo de Jesucristo, el Dios-hecho-hombre, nos debe llenar de gran humildad; si todo un Dios se humilla hasta pedir el Bautismo de conversión que San Juan Bautista impartía a los pecadores convertidos, ¿qué no nos corresponde a nosotros, que somos pecadores de verdad?
Recordar el Bautismo del Dios-Hombre es recordar la necesidad que tenemos de conversión, de cambiar de vida, de cambiar de manera de ser, de pensar y de actuar, para asemejarnos cada vez más a Jesucristo. Es recordar la necesidad que tenemos de purificar nuestras almas en las aguas del arrepentimiento y de la confesión de nuestros pecados.
Es recordar que en todo momento y bajo cualquier circunstancia necesitamos la humildad y la docilidad que nos llevan a buscar la Voluntad de Dios por encima de cualquier otra cosa.
Que nuestra vida se convierta en una continúa entrega a la Voluntad de Dios, de manera que así como los cielos se abrieron para Jesús, al recibir el Bautismo de Juan, se abran también para nosotros en el momento de nuestro paso a la otra vida. Así podremos escuchar la voz del Padre reconociéndonos también como hijos suyos en quienes se complace, porque siguiendo a su Hijo Jesucristo, hemos buscado hacer su Voluntad.
Catecismo:
536 El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores (cf. Is 53, 12); es ya "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29); anticipa ya el "bautismo" de su muerte sangrienta (cf Mc 10, 38; Lc 12, 50). Viene ya a "cumplir toda justicia"(Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26, 39). A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo (cf. Lc 3, 22; Is 42, 1). El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a "posarse" sobre él (Jn 1, 32-33; cf. Is 11, 2). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. ….
537 Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y "vivir una vida nueva" (Rm 6, 4).
Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él (S. Gregorio Nacianc. Or. 40, 9).
Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios. (S. Hilario, Mat 2).
Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?
En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.
¿Guarda el bautismo de Jesús alguna relación con nuestro bautismo?
¿Tengo presente que he sido bautizado por Jesús en el Espíritu Santo cuando recibí el Sacramento del Bautismo?
¿Busco acercarme al Sacramento de la Reconciliación para renovar la gracia bautismal en mi corazón?
Oración:
Invocación al Espíritu Santo
Ven, Espíritu Santo,
llena los corazones de tus fieles
y enciende en ellos el fuego de tu amor.
L./ Envía tu Espíritu y todo será creado.
R./ Y renueva la faz de la tierra.
Oh Dios, que has iluminado
los corazones de tus hijos
con la luz del Espíritu Santo;
haznos dóciles a sus inspiraciones,
para gustar siempre el bien
y gozar de su consuelo.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Lecturas de la semana:
LUNES 12: 1 Hebreos 1, 1-6; Salmo 96; Marcos 1, 14-20.
MARTES 13: Hebreos 2, 5-12; Salmo 8; Marcos 1, 21-28.
MIERCOLES 14: Hebreos 2, 14-18; Salmo 104; Marcos 1, 29-39.
JUEVES 15: Hebreos 3, 7-14; Salmo 94; Marcos, 1,40-45.
VIERNES 16: Hebreos 4, 1-5.11; Salmo 77; Marcos 2. 1-12.
SABADO 17: 1 Hebreos 4, 12-16; Salmo 18; Marcos 2, 13-17.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Homilia.com. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José miencuentroconjesus@yahoo.com.
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Reflexiones a la luz de la Palabra de Dios
domingo, 28 de diciembre de 2008
Lecturas La Sagrada Familia de Jesús, María y José
del 28/12/08 –Ciclo B–La Sagrada Familia de Jesús, María y José
Lectura del libro del Génesis 15, 1-6; 21, 1-3
En aquellos días, la palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: “No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande”. “Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?”. Después añadió: “Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero”. Entonces el Señor le dirigió esta palabra: “No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti”. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: “Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas”. Y añadió: “Así será tu descendencia”.
Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación. El Señor visitó a Sara como lo había dicho, y obró con ella conforme a su promesa. En el momento anunciado por Dios, Sara concibió y dio un hijo a Abraham, que ya era anciano. Cuando nació el niño que le dio Sara, Abraham le puso el nombre de Isaac. Palabra del Dios.
Salmo 104
R. El Señor es nuestro Dios, se acuerda eternamente de su alianza.
¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R
¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro. R
Recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca. Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido. R
Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R
Lectura carta a los Hebreos 11, 8. 11-12. 17-19
Hermanos: Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo. Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio según S. Lucas 2, 22-40
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».
Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor
Reflexión:
La Iglesia nos presenta el domingo posterior a la Navidad, la fiesta de la Sagrada Familia. Muy importante porque nos recuerda que Jesús al hacerse hombre, lo hace en el seno de una familia, con su cultura religiosa y sus tradiciones. Y aquí se los observa en este texto cumpliendo tres rituales del pueblo de Israel. El primero es el de la circuncisión del niño, a los 8 días de nacido, donde se le impone el nombre. El segundo es la presentación al templo para consagrar a Dios todos los primogénitos como mandaba la ley. El tercero era la purificación de la madre, luego de la gestación.
Otro tema de las lecturas de este domingo es la Fe, donde Abraham, por su fe en Dios obtiene de Él la promesa de una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo. Por esa fe, como afirma Pablo en la carta a los hebreos, está dispuesto incluso a sacrificar a su hijo único, garantía de la promesa recibida. Del mismo modo, Simeón, varón justo y temeroso de Dios, por su confianza en Aquel que nunca olvida sus promesas, (Salmo) alcanza la promesa de contemplar con sus ojos al Salvador esperado por Israel. María y José viven también inmersos en un designio divino que pide de ambos toda su fe y su esperanza. Ellos se admiran ante el designio que Dios ha preparado para su Hijo y lo viven en medio de una vida sencilla en Nazaret en la que contemplan a su Hijo crecer y fortalecerse en sabiduría.
Fe como adhesión personal a Dios. La fe, comenta el catecismo de la Iglesia Católica N° 176, “es una adhesión personal del hombre a Dios que se revela. Comprende una adhesión de la inteligencia y de la voluntad a la Revelación que Dios ha hecho de sí mismo mediante sus obras y palabras”. De esta fe, la Iglesia al celebrar hoy la fiesta de la Sagrada familia, hace referencia a Abraham, el padre de todos los creyentes, precisamente por su capacidad de escucha atenta a Dios y por someterse libremente a la palabra escuchada. Él, al ponerse en camino sin saber exactamente hacia dónde dirigirse y estar dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, prueba y garantía que el Señor le había dado de su compañía y bendición, da su asentimiento con todo su ser a Dios que se revela (cf Dei Verbum 5): su inteligencia, su voluntad y, sobre todo, su corazón, centro de su persona. La fe es un don de Dios, un obsequio libre de la razón pero nunca contraria a la razón. Más aún, la fe ilumina la razón abriéndole horizontes más amplios y profundos de manera que ésta puede llegar ahí donde por si sola no puede ni alcanza. (Cf. Fides et Ratio 16). También la familia de Nazaret vive con fe los planes divinos. Sin duda alguna no los comprenden del todo, pero los guardan dentro de su corazón sin evadirlos, viviendo en las tinieblas de la noche como ese primer peregrino que salió de su tierra sin saber qué rumbo había de tomar. Se adhieren al beneplácito de Dios dejando en un segundo plano los planes personales, los propios gustos, los propios criterios. Adhieren por completo sus vidas a Él aprendiendo a prescindir de sí mediante un acto pleno de abandono y confianza, fundados en Él que es la verdad misma que no puede ni engañarse ni engañarnos. Se adhieren a Dios por la fe.
Venerar el don y el misterio de la vida. “La familia está llamada a esto a lo largo de la vida de sus miembros, desde el nacimiento hasta la muerte. La familia es verdaderamente el santuario de la vida..., el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta, y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico crecimiento humano” Con estas palabras, la encíclica Centesimus annus nº 39, quiere destacar la misión tan alta de toda familia humana. En realidad, Jesús ha querido formar parte de una familia natural para participar de algún modo misterioso de la gran familia humana María y José, acogiendo a Jesús como un don de Dios, y acompañándole en su crecimiento integral como hombre (cfr. Lc 2, 52) son modelo de aquel amor responsable y generoso que los padres, como partícipes del poder creador de Dios, han de ofrecer a sus hijos. Esto es importante sobre todo en el mundo presente, en el que “el papel de la familia en la edificación de la cultura de la vida es determinante e insustituible.” (Evangelium Vitae,92).
Catecismo: 533
La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana:
Nazaret es la escuela donde se comienza a entender la vida de Jesús: la escuela del Evangelio...
Una lección de silencio ante todo. Que nazca en nosotros la estima del silencio, esta condición del espíritu admirable e inestimable...
Una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe lo que es la familia, su comunión de amor, su austera y sencilla belleza, su carácter sagrado e inviolable...
Una lección de trabajo. Nazaret, oh casa del "Hijo del Carpintero", aquí es donde querríamos comprender y celebrar la ley severa y redentora del trabajo humano...; cómo querríamos, en fin, saludar aquí a todos los trabajadores del mundo entero y enseñarles su gran modelo, su hermano divino (Pablo VI, discurso 5 enero 1964 en Nazaret).
Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?
El Evangelio nos recuerda que Jesús al hacerse hombre, lo hace en el seno de una familia, con su cultura religiosa y sus tradiciones y nos dice que, “El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él” acompañado siempre por Maria y José
Cómo vivimos hoy, en nuestros ambientes donde desarrollamos nuestra vida diaria, ¿generamos un
clima donde se respira la sabiduría de Dios y en nuestros actos se ve reflejada la gracia recibida del Señor?
¿Tenemos Fe que en nuestro seno familiar a igual que en la Sagrada Familia se hace presente Dios para llevarnos por el camino donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta? ¿Por qué?
Oración:
Señor Jesús, queremos agradecerte que vinieras a la tierra a compartir con nosotros la vida.
Te pedimos que nos ayudes a escuchar tu voz. A ser dóciles al Espíritu Santo.
Queremos pedirte muy especialmente hoy por todas las familias del mundo, en especial por la que sabemos que sufren.
Concédenos Señor, una mesa y un hogar, amor para trabajar, padres a quienes querer
y una sonrisa que dar.
Que en nosotros reine la luz y la paz, para que transmitamos luz y paz a todas las familias que nos rodean. Amén
Lecturas de la semana:
LUNES 29: 1 Carta de San Juan 2, 3-11; Salmo 95; Lucas 2, 22-35.
MARTES 30: 1 Carta de San Juan 2, 12-17; Salmo 95; Lucas 2, 22. 36-40.
MIERCOLES 31: 1 Carta de San Juan 2, 18-21; Salmo 95; Juan 1, 1-18.
JUEVES 1: Números 6, 22-27; Salmo 66; Gálatas 4, 4-7; Lucas 2, 16-21
VIERNES 2: 1 Carta de San Juan 2, 22-28; Salmo 97; Juan 1, 19-28.
SABADO 3: 1 Carta de San Juan 2, 29—3, 6. Salmo 97; Juan 1, 29-34.
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Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, a. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
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Lectura del libro del Génesis 15, 1-6; 21, 1-3
En aquellos días, la palabra del Señor llegó a Abrám en una visión, en estos términos: “No temas, Abrám. Yo soy para ti un escudo. Tu recompensa será muy grande”. “Señor, respondió Abrám, ¿para qué me darás algo, si yo sigo sin tener hijos, y el heredero de mi casa será Eliezer de Damasco?”. Después añadió: “Tú no me has dado un descendiente, y un servidor de mi casa será mi heredero”. Entonces el Señor le dirigió esta palabra: “No, ese no será tu heredero; tu heredero será alguien que nacerá de ti”. Luego lo llevó afuera y continuó diciéndole: “Mira hacia el cielo y, si puedes, cuenta las estrellas”. Y añadió: “Así será tu descendencia”.
Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación. El Señor visitó a Sara como lo había dicho, y obró con ella conforme a su promesa. En el momento anunciado por Dios, Sara concibió y dio un hijo a Abraham, que ya era anciano. Cuando nació el niño que le dio Sara, Abraham le puso el nombre de Isaac. Palabra del Dios.
Salmo 104
R. El Señor es nuestro Dios, se acuerda eternamente de su alianza.
¡Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, hagan conocer entre los pueblos sus proezas; canten al Señor con instrumentos musicales, pregonen todas sus maravillas! R
¡Gloríense en su santo Nombre, alégrense los que buscan al Señor! ¡Recurran al Señor y a su poder, busquen constantemente su rostro. R
Recuerden las maravillas que él obró, sus portentos y los juicios de su boca. Descendientes de Abraham, su servidor, hijos de Jacob, su elegido. R
Él se acuerda eternamente de su alianza, de la palabra que dio por mil generaciones, del pacto que selló con Abraham, del juramento que hizo a Isaac. R
Lectura carta a los Hebreos 11, 8. 11-12. 17-19
Hermanos: Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba presentó a Isaac como ofrenda: él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado: De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue como un símbolo. Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio según S. Lucas 2, 22-40
Cuando llegó el día fijado por la Ley de Moisés para la purificación, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor, como está escrito en la Ley: Todo varón primogénito será consagrado al Señor. También debían ofrecer en sacrificio un par de tórtolas o de pichones de paloma, como ordena la Ley del Señor.
Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, que era justo y piadoso, y esperaba el consuelo de Israel. El Espíritu Santo estaba en él y le había revelado que no moriría antes de ver al Mesías del Señor. Conducido por el mismo Espíritu, fue al Templo, y cuando los padres de Jesús llevaron al niño para cumplir con él las prescripciones de la Ley, Simeón lo tomó en sus brazos y alabó a Dios, diciendo: «Ahora, Señor, puedes dejar que tu servidor muera en paz, como lo has prometido, porque mis ojos han visto la salvación que preparaste delante de todos los pueblos: luz para iluminar a las naciones paganas y gloria de tu pueblo Israel».
Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de él. Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: «Este niño será causa de caída y de elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada te atravesará el corazón. Así se manifestarán claramente los pensamientos íntimos de muchos».
Había también allí una profetisa llamada Ana, hija de Fanuel, de la familia de Aser, mujer ya entrada en años, que, casada en su juventud, había vivido siete años con su marido. Desde entonces había permanecido viuda, y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del Templo, sirviendo a Dios noche y día con ayunos y oraciones. Se presentó en ese mismo momento y se puso a dar gracias a Dios. Y hablaba acerca del niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
Después de cumplir todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a su ciudad de Nazaret, en Galilea. El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él. Palabra del Señor
Reflexión:
La Iglesia nos presenta el domingo posterior a la Navidad, la fiesta de la Sagrada Familia. Muy importante porque nos recuerda que Jesús al hacerse hombre, lo hace en el seno de una familia, con su cultura religiosa y sus tradiciones. Y aquí se los observa en este texto cumpliendo tres rituales del pueblo de Israel. El primero es el de la circuncisión del niño, a los 8 días de nacido, donde se le impone el nombre. El segundo es la presentación al templo para consagrar a Dios todos los primogénitos como mandaba la ley. El tercero era la purificación de la madre, luego de la gestación.
Otro tema de las lecturas de este domingo es la Fe, donde Abraham, por su fe en Dios obtiene de Él la promesa de una descendencia tan numerosa como las estrellas del cielo. Por esa fe, como afirma Pablo en la carta a los hebreos, está dispuesto incluso a sacrificar a su hijo único, garantía de la promesa recibida. Del mismo modo, Simeón, varón justo y temeroso de Dios, por su confianza en Aquel que nunca olvida sus promesas, (Salmo) alcanza la promesa de contemplar con sus ojos al Salvador esperado por Israel. María y José viven también inmersos en un designio divino que pide de ambos toda su fe y su esperanza. Ellos se admiran ante el designio que Dios ha preparado para su Hijo y lo viven en medio de una vida sencilla en Nazaret en la que contemplan a su Hijo crecer y fortalecerse en sabiduría.
Fe como adhesión personal a Dios. La fe, comenta el catecismo de la Iglesia Católica N° 176, “es una adhesión personal del hombre a Dios que se revela. Comprende una adhesión de la inteligencia y de la voluntad a la Revelación que Dios ha hecho de sí mismo mediante sus obras y palabras”. De esta fe, la Iglesia al celebrar hoy la fiesta de la Sagrada familia, hace referencia a Abraham, el padre de todos los creyentes, precisamente por su capacidad de escucha atenta a Dios y por someterse libremente a la palabra escuchada. Él, al ponerse en camino sin saber exactamente hacia dónde dirigirse y estar dispuesto a sacrificar a su hijo Isaac, prueba y garantía que el Señor le había dado de su compañía y bendición, da su asentimiento con todo su ser a Dios que se revela (cf Dei Verbum 5): su inteligencia, su voluntad y, sobre todo, su corazón, centro de su persona. La fe es un don de Dios, un obsequio libre de la razón pero nunca contraria a la razón. Más aún, la fe ilumina la razón abriéndole horizontes más amplios y profundos de manera que ésta puede llegar ahí donde por si sola no puede ni alcanza. (Cf. Fides et Ratio 16). También la familia de Nazaret vive con fe los planes divinos. Sin duda alguna no los comprenden del todo, pero los guardan dentro de su corazón sin evadirlos, viviendo en las tinieblas de la noche como ese primer peregrino que salió de su tierra sin saber qué rumbo había de tomar. Se adhieren al beneplácito de Dios dejando en un segundo plano los planes personales, los propios gustos, los propios criterios. Adhieren por completo sus vidas a Él aprendiendo a prescindir de sí mediante un acto pleno de abandono y confianza, fundados en Él que es la verdad misma que no puede ni engañarse ni engañarnos. Se adhieren a Dios por la fe.
Venerar el don y el misterio de la vida. “La familia está llamada a esto a lo largo de la vida de sus miembros, desde el nacimiento hasta la muerte. La familia es verdaderamente el santuario de la vida..., el ámbito donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta, y puede desarrollarse según las exigencias de un auténtico crecimiento humano” Con estas palabras, la encíclica Centesimus annus nº 39, quiere destacar la misión tan alta de toda familia humana. En realidad, Jesús ha querido formar parte de una familia natural para participar de algún modo misterioso de la gran familia humana María y José, acogiendo a Jesús como un don de Dios, y acompañándole en su crecimiento integral como hombre (cfr. Lc 2, 52) son modelo de aquel amor responsable y generoso que los padres, como partícipes del poder creador de Dios, han de ofrecer a sus hijos. Esto es importante sobre todo en el mundo presente, en el que “el papel de la familia en la edificación de la cultura de la vida es determinante e insustituible.” (Evangelium Vitae,92).
Catecismo: 533
La vida oculta de Nazaret permite a todos entrar en comunión con Jesús a través de los caminos más ordinarios de la vida humana:
Nazaret es la escuela donde se comienza a entender la vida de Jesús: la escuela del Evangelio...
Una lección de silencio ante todo. Que nazca en nosotros la estima del silencio, esta condición del espíritu admirable e inestimable...
Una lección de vida familiar. Que Nazaret nos enseñe lo que es la familia, su comunión de amor, su austera y sencilla belleza, su carácter sagrado e inviolable...
Una lección de trabajo. Nazaret, oh casa del "Hijo del Carpintero", aquí es donde querríamos comprender y celebrar la ley severa y redentora del trabajo humano...; cómo querríamos, en fin, saludar aquí a todos los trabajadores del mundo entero y enseñarles su gran modelo, su hermano divino (Pablo VI, discurso 5 enero 1964 en Nazaret).
Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?
El Evangelio nos recuerda que Jesús al hacerse hombre, lo hace en el seno de una familia, con su cultura religiosa y sus tradiciones y nos dice que, “El niño iba creciendo y se fortalecía, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba con él” acompañado siempre por Maria y José
Cómo vivimos hoy, en nuestros ambientes donde desarrollamos nuestra vida diaria, ¿generamos un
clima donde se respira la sabiduría de Dios y en nuestros actos se ve reflejada la gracia recibida del Señor?
¿Tenemos Fe que en nuestro seno familiar a igual que en la Sagrada Familia se hace presente Dios para llevarnos por el camino donde la vida, don de Dios, puede ser acogida y protegida de manera adecuada contra los múltiples ataques a que está expuesta? ¿Por qué?
Oración:
Señor Jesús, queremos agradecerte que vinieras a la tierra a compartir con nosotros la vida.
Te pedimos que nos ayudes a escuchar tu voz. A ser dóciles al Espíritu Santo.
Queremos pedirte muy especialmente hoy por todas las familias del mundo, en especial por la que sabemos que sufren.
Concédenos Señor, una mesa y un hogar, amor para trabajar, padres a quienes querer
y una sonrisa que dar.
Que en nosotros reine la luz y la paz, para que transmitamos luz y paz a todas las familias que nos rodean. Amén
Lecturas de la semana:
LUNES 29: 1 Carta de San Juan 2, 3-11; Salmo 95; Lucas 2, 22-35.
MARTES 30: 1 Carta de San Juan 2, 12-17; Salmo 95; Lucas 2, 22. 36-40.
MIERCOLES 31: 1 Carta de San Juan 2, 18-21; Salmo 95; Juan 1, 1-18.
JUEVES 1: Números 6, 22-27; Salmo 66; Gálatas 4, 4-7; Lucas 2, 16-21
VIERNES 2: 1 Carta de San Juan 2, 22-28; Salmo 97; Juan 1, 19-28.
SABADO 3: 1 Carta de San Juan 2, 29—3, 6. Salmo 97; Juan 1, 29-34.
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Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, a. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
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domingo, 21 de diciembre de 2008
Lecturas del Cuarto Domingo de adviento - Ciclo B -
Lecturas del 21/12/08 –Ciclo B– 4° Domingo de Adviento
Lectura del segundo libro de Samuel 7, 1-5. 8b-12. 14a.-16
Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña.» Natán respondió al rey: «Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo.» Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: «Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite?
Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.
Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre.» Palabra de Dios.
Salmo 88
R. Cantaré eternamente tu amor, Señor
Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo.» R.
Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones.» R.
El me dirá: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 16, 25-27
Hermanos: ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado!
Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.
Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio según S. Lucas 1, 26-38
En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.» Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.»
María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?»
El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.» María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Ángel se alejó. Palabra del Señor
Reflexión:
La liturgia de este último domingo de Adviento nos presenta textos muy importantes para la preparación inmediata a la Navidad. En especial el texto de Lucas, en el encuentro del Ángel con María, presentándole el plan de salvación que Dios tiene para la humanidad y que la ha elegido y preservado a ella para cumplir este plan.
La lectura del segundo libro de Samuel nos cuenta que, deseando David edificarle una casa a Yahvé en Jerusalén, Dios dirigió la palabra al profeta Natán, para comunicarle que no sería David quien le edificaría una casa, sino que Dios le edificaría una casa a David. En aquellos tiempos «casa» se entendía de varias maneras, como templo, como morada, o como descendencia. Esta profecía lo que quiere decir es que Dios le dará una descendencia a David, es decir, la permanencia del linaje de David sobre el trono de Israel. Ésta es la promesa que hace Yahvé a David y que la tradición posterior interpretará en relación con el Mesías como hijo-descendiente de David. La primitiva Iglesia entendió estas palabras en relación con Jesús como el verdadero Mesías. Mateo y Lucas nos presentan en sus genealogías a Jesús como descendiente de David, y varias veces se le llama Hijo de David. Es claro, Jesús es el Mesías esperado, en Él se cumplen las promesas de Dios.
La segunda lectura tomada de la carta de Pablo a los romanos nos presenta una oración de alabanza a Dios con la que concluye toda la carta. La oración está dirigida a Jesucristo, en la cual se revela el misterio que Dios había mantenido oculto por siglos, pero que ahora, gracias a la Escritura y la predicación del mismo Jesucristo fue dado a conocer a todos, pero especialmente a los gentiles, para la obediencia de la fe. Finaliza con una bendición tomada de las costumbres judías. Reconocemos que el misterio oculto por los siglos, es Jesús mismo que ahora nos revela el rostro del Padre y que se convierte en salvación para de todos los hombres.
Evangelio: Es importante recordar que Lucas pone todos los datos necesarios para entender: en primer lugar en el tiempo: este capítulo comienza diciendo que es durante el reinado de Herodes. Geográficamente sitúa a Nazaret, un poblado de la periferia, no es en la centralidad del judaísmo, que sería Jerusalén y el templo. Y a diferencia de Isabel que es una mujer anciana, María es una jovencita. Lucas enmarca el origen de Jesús, descendiente de David y reconoce por voz del ángel que no habrá que esperar a otro más. Que éste será el definitivo Mesías. (su reino durará por siempre).
A Dios nada es imposible. El Señor ha elegido a una humilde doncella de un pequeño pueblo de Israel para constituirla en madre de su Hijo. El poder del Espíritu Santo la cubrirá con su sombra y tendrá lugar en ella el misterio escondido por los siglos, el misterio de la encarnación del Verbo de Dios. Admirable misterio de amor, para quien nada es imposible. Por eso, podemos repetir con el salmista de este domingo: Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
Maria “Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras él moría en la cruz, cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad, en la restauración de la vida sobrenatural en las almas. Por tal motivo es nuestra madre en el orden de la gracia” (Lumen Gentium 61).
La Encarnación del Verbo, una invitación al gozo profundo. Al escuchar el mensaje del ángel, María es invitada en primer lugar a la alegría. “Alégrate María”. Ciertamente se trata de una alegría especial, la alegría que brota porque Dios está por venir, y es ella, la doncella de Nazaret quien será una “digna morada” para su Hijo. ¡Misterio inconmensurable; Dios se hace hombre! ¡Dios se hace hombre en el seno de una virgen purísima, su creatura!
Misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos eternos -dice san Pablo- y que ahora se ha manifestado. “Dios, en el sublime acontecimiento de la encarnación, se ha entregado al ministerio libre y activo de una mujer”. Dios ha querido pedir la colaboración de María en la encarnación de su Hijo. María, por tanto, debe alegrarse porque es “agraciada”, porque es privilegiada. Ha sido preservada de toda mancha de pecado para ser digna morada de su Hijo. María debe alegrarse porque el Señor viene, el Señor se encarna en ella, porque ha llegado la plenitud de los tiempos y Dios está con nosotros.
Ella es “llena de gracia y el todopoderoso ha hecho cosas grandes”. La alegría cristiana nace de este acontecimiento: Dios ha venido en rescate del hombre que se había perdido por el pecado. El Mesías esperado está aquí y su llegada supera cualquier expectativa.
Cuando en la vida del hombre se insinúa el fracaso, el decaimiento de la fe, la pérdida de la esperanza, es preciso volver a esta verdad fundamental de nuestra existencia: “Dios se hizo hombre por amor a los hombres y para redimirlos del pecado. Para él nada es imposible y ha triunfado de la muerte y el pecado”. El mysterium iniquitatis” ha sido vencido por el mysterium pietatis, es decir, por el amor misericordioso e indulgente de Dios que se da sin cálculo y sin medida. La misericordia de Dios es mucho más grande que el pecado y en esa misericordia el mundo encontrará la paz y el hombre la felicidad; porque para Dios nada es imposible, del desierto puede hacer hermosos vergeles y sembradíos.
Adviento es tiempo de preparación, de espera de la fiesta de la Natividad, de la manifestación del Mesías. Participar de esta fiesta es asumir la misma dinámica de María que le dice sí a Dios, y la misma actitud de Dios que se hace pobre para nuestra salvación en la persona de Jesús de Nazaret.
Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?
Así como María tuvo sus dudas ¿cuáles son las mías hoy? ¿Cuáles son mis miedos?
Recuerdo la frase: “No tengas miedo, que nada es imposible para Dios”
¿Qué significa poner en práctica esto en mi vida?
María acepta el desafío. ¿Cuáles son los desafíos que Dios me propone para ser cristiano? ¿Los acepto? ¿A cuáles digo que sí y a cuáles digo que no?
Oración:
María, pureza en vuelo, Virgen de las vírgenes, danos la gracia de ser humanos sin olvidarnos del cielo.
Enséñanos a vivir, ayúdenos tu oración, danos en la tentación la gracia de resistir.
Honor a la Trinidad por esta limpia victoria,
y gloria por esta gloria que alegra la cristiandad. Amén (Himno de la Liturgia de las Horas)
Para tener presente: Esta es la primera vez que se menciona a las tres personas de la Santísima Trinidad: Padre (el Altísimo), concebir a su Hijo (el Hijo del Dios Altísimo), y todo será por obra del Espíritu Santo.
El ángel lleva un mensaje y se produce un diálogo muy hermoso en varias partes:
1. El ángel saluda a María
2. María se sorprendió, se extrañó y se preguntó por el significado de este saludo
3. El ángel le dice: No tengas miedo. Y le explica que Dios la ha elegido para quedar embarazada y tener un hijo, al que le dirán Hijo del Altísimo, gobernará como su antepasado David y su reinado será para siempre
4. María pregunta: ¿cómo sucederá esto? Porque ella si bien está comprometida, aún no se ha realizado su matrimonio con José.
5. El ángel le contesta: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el Altísimo te cubrirá con su poder. Y por eso al niño se lo llamará “Hijo de Dios”.
6. El ángel le recuerda: Fíjate que tú prima Isabel que parecía estéril, ahora espera un hijo. Y por eso insiste: Para Dios no hay nada imposible.
7. El diálogo finaliza con María que entendiendo todo le dice al ángel: —Yo soy la esclava del Señor. Que suceda todo tal como me lo has dicho. El ángel se fue.
Lecturas de la semana:
LUNES 22: Samuel 1, 24-28 Salmo 1Sam. 2; Lucas 1, 46-56.
MARTES 23: Malaquías 3, 1-4.23-24; Salmo 24; Lucas 1, 57-66.
MIERCOLES 24: Segundo Samuel 7, 1-5.8b-12-16; Salmo 88; Lucas 1, 67-79.
JUEVES 25: Natividad del Señor: Isaías 52, 7-10; Salmo 97; Hebreos 1, 1-6; Juan 1, 1-5. 9-14.
VIERNES 26: Hechos de los Apóstoles 6, 8-10; 7, 4-60; Salmo 30, Mateo 10, 17-32.
SABADO 27: Primera Carta San Juan 1, 1-4; Salmo 96; Juan 20, 1-8.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, a. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
Lectura del segundo libro de Samuel 7, 1-5. 8b-12. 14a.-16
Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña.» Natán respondió al rey: «Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo.» Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: «Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite?
Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.
Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel. Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa. Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo. Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre.» Palabra de Dios.
Salmo 88
R. Cantaré eternamente tu amor, Señor
Cantaré eternamente el amor del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente, mi fidelidad está afianzada en el cielo.» R.
Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones.» R.
El me dirá: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él. R.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 16, 25-27
Hermanos: ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado!
Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe. ¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.
Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio según S. Lucas 1, 26-38
En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: «¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.» Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.»
María dijo al Ángel: «¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?»
El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.» María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Ángel se alejó. Palabra del Señor
Reflexión:
La liturgia de este último domingo de Adviento nos presenta textos muy importantes para la preparación inmediata a la Navidad. En especial el texto de Lucas, en el encuentro del Ángel con María, presentándole el plan de salvación que Dios tiene para la humanidad y que la ha elegido y preservado a ella para cumplir este plan.
La lectura del segundo libro de Samuel nos cuenta que, deseando David edificarle una casa a Yahvé en Jerusalén, Dios dirigió la palabra al profeta Natán, para comunicarle que no sería David quien le edificaría una casa, sino que Dios le edificaría una casa a David. En aquellos tiempos «casa» se entendía de varias maneras, como templo, como morada, o como descendencia. Esta profecía lo que quiere decir es que Dios le dará una descendencia a David, es decir, la permanencia del linaje de David sobre el trono de Israel. Ésta es la promesa que hace Yahvé a David y que la tradición posterior interpretará en relación con el Mesías como hijo-descendiente de David. La primitiva Iglesia entendió estas palabras en relación con Jesús como el verdadero Mesías. Mateo y Lucas nos presentan en sus genealogías a Jesús como descendiente de David, y varias veces se le llama Hijo de David. Es claro, Jesús es el Mesías esperado, en Él se cumplen las promesas de Dios.
La segunda lectura tomada de la carta de Pablo a los romanos nos presenta una oración de alabanza a Dios con la que concluye toda la carta. La oración está dirigida a Jesucristo, en la cual se revela el misterio que Dios había mantenido oculto por siglos, pero que ahora, gracias a la Escritura y la predicación del mismo Jesucristo fue dado a conocer a todos, pero especialmente a los gentiles, para la obediencia de la fe. Finaliza con una bendición tomada de las costumbres judías. Reconocemos que el misterio oculto por los siglos, es Jesús mismo que ahora nos revela el rostro del Padre y que se convierte en salvación para de todos los hombres.
Evangelio: Es importante recordar que Lucas pone todos los datos necesarios para entender: en primer lugar en el tiempo: este capítulo comienza diciendo que es durante el reinado de Herodes. Geográficamente sitúa a Nazaret, un poblado de la periferia, no es en la centralidad del judaísmo, que sería Jerusalén y el templo. Y a diferencia de Isabel que es una mujer anciana, María es una jovencita. Lucas enmarca el origen de Jesús, descendiente de David y reconoce por voz del ángel que no habrá que esperar a otro más. Que éste será el definitivo Mesías. (su reino durará por siempre).
A Dios nada es imposible. El Señor ha elegido a una humilde doncella de un pequeño pueblo de Israel para constituirla en madre de su Hijo. El poder del Espíritu Santo la cubrirá con su sombra y tendrá lugar en ella el misterio escondido por los siglos, el misterio de la encarnación del Verbo de Dios. Admirable misterio de amor, para quien nada es imposible. Por eso, podemos repetir con el salmista de este domingo: Cantaré eternamente las misericordias del Señor.
Maria “Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras él moría en la cruz, cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad, en la restauración de la vida sobrenatural en las almas. Por tal motivo es nuestra madre en el orden de la gracia” (Lumen Gentium 61).
La Encarnación del Verbo, una invitación al gozo profundo. Al escuchar el mensaje del ángel, María es invitada en primer lugar a la alegría. “Alégrate María”. Ciertamente se trata de una alegría especial, la alegría que brota porque Dios está por venir, y es ella, la doncella de Nazaret quien será una “digna morada” para su Hijo. ¡Misterio inconmensurable; Dios se hace hombre! ¡Dios se hace hombre en el seno de una virgen purísima, su creatura!
Misterio que ha sido mantenido en secreto durante siglos eternos -dice san Pablo- y que ahora se ha manifestado. “Dios, en el sublime acontecimiento de la encarnación, se ha entregado al ministerio libre y activo de una mujer”. Dios ha querido pedir la colaboración de María en la encarnación de su Hijo. María, por tanto, debe alegrarse porque es “agraciada”, porque es privilegiada. Ha sido preservada de toda mancha de pecado para ser digna morada de su Hijo. María debe alegrarse porque el Señor viene, el Señor se encarna en ella, porque ha llegado la plenitud de los tiempos y Dios está con nosotros.
Ella es “llena de gracia y el todopoderoso ha hecho cosas grandes”. La alegría cristiana nace de este acontecimiento: Dios ha venido en rescate del hombre que se había perdido por el pecado. El Mesías esperado está aquí y su llegada supera cualquier expectativa.
Cuando en la vida del hombre se insinúa el fracaso, el decaimiento de la fe, la pérdida de la esperanza, es preciso volver a esta verdad fundamental de nuestra existencia: “Dios se hizo hombre por amor a los hombres y para redimirlos del pecado. Para él nada es imposible y ha triunfado de la muerte y el pecado”. El mysterium iniquitatis” ha sido vencido por el mysterium pietatis, es decir, por el amor misericordioso e indulgente de Dios que se da sin cálculo y sin medida. La misericordia de Dios es mucho más grande que el pecado y en esa misericordia el mundo encontrará la paz y el hombre la felicidad; porque para Dios nada es imposible, del desierto puede hacer hermosos vergeles y sembradíos.
Adviento es tiempo de preparación, de espera de la fiesta de la Natividad, de la manifestación del Mesías. Participar de esta fiesta es asumir la misma dinámica de María que le dice sí a Dios, y la misma actitud de Dios que se hace pobre para nuestra salvación en la persona de Jesús de Nazaret.
Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?
Así como María tuvo sus dudas ¿cuáles son las mías hoy? ¿Cuáles son mis miedos?
Recuerdo la frase: “No tengas miedo, que nada es imposible para Dios”
¿Qué significa poner en práctica esto en mi vida?
María acepta el desafío. ¿Cuáles son los desafíos que Dios me propone para ser cristiano? ¿Los acepto? ¿A cuáles digo que sí y a cuáles digo que no?
Oración:
María, pureza en vuelo, Virgen de las vírgenes, danos la gracia de ser humanos sin olvidarnos del cielo.
Enséñanos a vivir, ayúdenos tu oración, danos en la tentación la gracia de resistir.
Honor a la Trinidad por esta limpia victoria,
y gloria por esta gloria que alegra la cristiandad. Amén (Himno de la Liturgia de las Horas)
Para tener presente: Esta es la primera vez que se menciona a las tres personas de la Santísima Trinidad: Padre (el Altísimo), concebir a su Hijo (el Hijo del Dios Altísimo), y todo será por obra del Espíritu Santo.
El ángel lleva un mensaje y se produce un diálogo muy hermoso en varias partes:
1. El ángel saluda a María
2. María se sorprendió, se extrañó y se preguntó por el significado de este saludo
3. El ángel le dice: No tengas miedo. Y le explica que Dios la ha elegido para quedar embarazada y tener un hijo, al que le dirán Hijo del Altísimo, gobernará como su antepasado David y su reinado será para siempre
4. María pregunta: ¿cómo sucederá esto? Porque ella si bien está comprometida, aún no se ha realizado su matrimonio con José.
5. El ángel le contesta: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el Altísimo te cubrirá con su poder. Y por eso al niño se lo llamará “Hijo de Dios”.
6. El ángel le recuerda: Fíjate que tú prima Isabel que parecía estéril, ahora espera un hijo. Y por eso insiste: Para Dios no hay nada imposible.
7. El diálogo finaliza con María que entendiendo todo le dice al ángel: —Yo soy la esclava del Señor. Que suceda todo tal como me lo has dicho. El ángel se fue.
Lecturas de la semana:
LUNES 22: Samuel 1, 24-28 Salmo 1Sam. 2; Lucas 1, 46-56.
MARTES 23: Malaquías 3, 1-4.23-24; Salmo 24; Lucas 1, 57-66.
MIERCOLES 24: Segundo Samuel 7, 1-5.8b-12-16; Salmo 88; Lucas 1, 67-79.
JUEVES 25: Natividad del Señor: Isaías 52, 7-10; Salmo 97; Hebreos 1, 1-6; Juan 1, 1-5. 9-14.
VIERNES 26: Hechos de los Apóstoles 6, 8-10; 7, 4-60; Salmo 30, Mateo 10, 17-32.
SABADO 27: Primera Carta San Juan 1, 1-4; Salmo 96; Juan 20, 1-8.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, a. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
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Reflexiones a la luz de la Palabra de Dios
domingo, 14 de diciembre de 2008
Lecturas del tercer domingo de Adviento - Ciclo B -
Lecturas del 14/12/08 –Ciclo B–del tercer Domingo de Adviento
Lectura del libro del profeta Isaías 61, 1-2a. 10-11
El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones. Palabra de Dios.
Salmo: Lc. 1, 46-48. 49-50. 53-54
R. Mi alma se regocija en mi Dios.
(Is 61, 10b)
Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. R.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia. R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 5, 16-24
Hermanos: Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas.
Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser -espíritu, alma y cuerpo- hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo. El que los llama es fiel, y así lo hará. Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio san Juan 1, 6-8. 19-28
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz.
Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: « ¿Quién eres tú?» El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: «Yo no soy el Mesías.»
«¿Quién eres, entonces?», le preguntaron: «¿Eres Elías?» Juan dijo: «No.»
« ¿Eres el Profeta?» «Tampoco», respondió.
Ellos insistieron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?»
Y él les dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.»
Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: «¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia.» Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Palabra del Señor.
Reflexión:
El profeta Isaías invita a todo el pueblo que retorna del destierro a la esperanza. La acción de Dios es efectiva y eficaz. La Jerusalén que ahora ven arruinada, será en un futuro centro de peregrinaciones y a la que acudirán todas las naciones de la tierra. Es una realidad muy dura de pobreza, de tristeza y de cautiverio. Por eso, la vocación del profeta esta dirigida hacia esas personas. Se siente capacitado por Dios para el anuncio de «buenas noticias» de esperanza a los marginados del país. Las cosas están difíciles pero podemos salir adelante, Dios no nos abandona, parece decir el profeta. Aunque haya dificultades al regreso, el Señor ha revestido al pueblo de ropas de salvación, le ha retornado el don de la tierra, y así como está hace germinar los frutos, quien hace germinar la justicia y la alabanza es el Señor. En este trozo de Isaías vemos la descripción de la misión del Mesías. Un día Jesús leyó ese pasaje de Isaías en la Sinagoga de Nazaret, el sitio donde vivía, y agregó al final de la lectura que esa profecía se refería a Él mismo.
El salmo recoge hoy la oración de María cuando visita a Isabel, el Magníficat. La oración esta basada en el cántico de Ana que encontramos en el 1Sam 2, 1-10. Se centra en dos grandes temas, por una parte los pobres y humildes son socorridos en detrimento de los poderosos, y por otra, el hecho de que Israel es objeto del favor de Dios desde la promesa hecha a Abraham (Gn 15,1; 17,1). María canta la grandeza de Dios salvador que se ha fijado en los humildes, especialmente en la pequeñez de María, y nos muestra que la lógica de Dios no siempre coincide con la lógica e los poderosos. Precisamente ha hecho una promesa con un pueblo pequeño cumpliendo la promesa de Abraham, se ha fijado en la pequeñez de María, ha derribado del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
En la segunda lectura vemos cómo el apóstol Pablo invita a la comunidad de Tesalónica a la fidelidad. La vida de la comunidad tenía algunas dificultades: problemas con los animadores de la comunidad, peleas, desánimo, falta de fe, fornicación. Es una comunidad que se ha convertido del paganismo al cristianismo (1,9) y que ha dejado los ídolos, sus dioses, para seguir al Dios verdadero, pero que le cuesta desprenderse del todo de sus tradiciones antiguas, de su legado cultural. Parece que la exigencia de la vida de comunidad no le era satisfactoria a muchos que se sentían desilusionados. Es por esto que Pablo les llama la atención; reconoce que ha sido una comunidad que se ha esforzado por seguir a Jesús, que posee el Espíritu del Resucitado, pero que aún puede dar más. Les llama a estar alegres, a orar constantemente, a no dejarse desanimar. No se trata de rechazar todo lo que les viene de afuera y que les impide la vida de comunidad, se trata de examinarlo todo y quedarse con lo bueno. Les llama a la fidelidad y a continuar en el camino que han emprendido. No hay que dejarse desanimar por los problemas, que siempre habrán, se trata de ser fieles al camino emprendido y vivirlo con alegría, pues estamos convencidos que es el mejor camino a la felicidad.
El evangelio de Juan nos presenta el testimonio de Juan el Bautista y nos cuenta que de Jerusalén los dirigentes judíos enviaron delegados para preguntarle si era el Mesías o Elías. Si bien no se reconoce como Mesías tampoco se reconoce como Elías que ha de venir; sin embargo, si se reconoce como la voz que clama en el desierto, que prepara la venida del Mesías. La respuesta genera una pregunta lógica en los emisarios judíos: si no eres el mesías, entonces ¿por qué bautizas? Su respuesta es que el bautismo de agua es un bautismo purificador, si se quiere externo, pero quien vendrá, traerá un bautismo que purificará a todo el ser humano y ante el cual el bautismo de Juan es sólo un anticipo.
Juan fue un hombre que supo entregarse a su misión y ver en el futuro que se avecinaba, los tiempos esperados.
El Evangelio de hoy nos muestra un ambiente de expectativa por el Mesías, donde Juan aparece como una figura rodeada de un prestigio extraordinario; prueba de ello es que las autoridades judías mandan a Betania, desde Jerusalén, a sacerdotes y levitas, que eran personajes calificados, a preguntarle a Juan si él es el Mesías. Juan no se envanece por su misión. Niega ser el Mesías, pero a continuación comienza a darse a conocer, hablando de Jesucristo, alabándolo entusiastamente, y juzgándose a sí mismo indigno aún de desatar la correa de las sandalias de Jesús.
Toda la fama de que disfrutaba Juan, la pone al servicio de su misión de Precursor del Mesías y, con olvido total de sí mismo, afirma que “es necesario que Juan disminuya para que Jesús crezca”
Debemos darnos cuenta y aprender de la conducta de Juan. En vez de defenderse, aprovecha la ocasión que se le presenta para dar testimonio de Jesús. Juan siente su responsabilidad de Precursor. El no tiene otra razón de ser, que dar testimonio del Mesías. No le interesa la opinión que puedan formarse de él los fariseos. No le interesa otra cosa que dar testimonio de Cristo.
Preguntas para la meditación ¿qué me dice?
Juan mostró humildad en su apostolado y aprovecha la ocasión que se le presenta para dar testimonio de Jesús, Juan siente su responsabilidad de Precursor.
¿Qué estoy haciendo ahora, realmente para poder decir que sí estoy proclamando el Evangelio, dando testimonio del Mesías que viene a nuestro encuentro?
El cristiano debe ser un hombre esencialmente alegre con el corazón puesto en Cristo. Esta es una de las grandes misiones del cristiano: llevar alegría a un mundo que está triste porque se va alejando de Dios, los hombres necesitan pruebas de que Cristo ha nacido en Belén, nuestra alegría se las dará. ¿Cómo nos preparamos en esta Navidad junto a María fomentando un clima de paz cristiana, brindando muchas pequeñas alegrías y muestras de afecto a quienes nos rodean?
Catecismo: Juan, Precursor, Profeta y Bautista.
717 "Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. (Jn 1, 6). Juan fue "lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre" (Lc 1, 15. 41) por obra del mismo Cristo que la Virgen María acababa de concebir del Espíritu Santo. La "visitación" de María a Isabel se convirtió así en "visita de Dios a su pueblo" (Lc 1, 68).
718 Juan es "Elías que debe venir" (Mt 17, 10-13): El fuego del Espíritu lo habita y le hace correr delante [como "precursor"] del Señor que viene. En Juan el Precursor, el Espíritu Santo culmina la obra de "preparar al Señor un pueblo bien dispuesto" (Lc 1, 17).
719 Juan es "más que un profeta" (Lc 7, 26). En él, el Espíritu Santo consuma el "hablar por los profetas". Juan termina el ciclo de los profetas inaugurado por Elías (cf. Mt 11, 13-14). Anuncia la inminencia de la consolación de Israel, es la "voz" del Consolador que llega (Jn 1, 23; cf. Is 40, 1-3). Como lo hará el Espíritu de Verdad, "vino como testigo para dar testimonio de la luz" (Jn 1, 7;cf. Jn 15, 26; 5, 33). Con respecto a Juan, el Espíritu colma así las "indagaciones de los profetas" y la ansiedad de los ángeles (1 P 1, 10-12): "Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo ... Y yo lo he visto y doy testimonio de que este es el Hijo de Dios ... He ahí el Cordero de Dios" (Jn 1, 33-36).
720 En fin, con Juan Bautista, el Espíritu Santo, inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la "semejanza" divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento (cf. Jn 3, 5).
Oración:
Te pedimos Señor que, así como nos das la luz, también nos des la fuerza de caminar en la luz. Y muy especialmente te pedimos que nos enseñes a mostrar a nuestros hermanos tu luz verdadera, entre tantas personas que viven confundidas en las tinieblas.
Te pedimos Señor que nos concedas la humildad que mostrar a Juan en su misión, y que nunca abandonemos la misión que el Padre nos ha dado a cada uno de nosotros. Hagamos nuestra la oración:
Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta.
Lecturas de la semana:
LUNES 15: Números 24, 2-7.15-17ª; Salmo 24; Mateo 21, 23-27.
MARTES 16: Sofonías 3, 1-2.9-13; Salmo 33; Mateo 21, 28-32.
MIERCOLES 17: Génesis 49, 1-2.8-10; Salmo 71, Mateo 1, 1-17.
JUEVES 18: Jeremías 23, 5-8; Salmo 71; Mateo 1, 18-24.
VIERNES 19: Jueces 13, 2-7.24-25a; Salmo 70, Lucas 1, 5-25.
SABADO 20: Isaías 7, 10-14; Salmo 23; Lucas 1, 26-38.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, a. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
Lectura del libro del profeta Isaías 61, 1-2a. 10-11
El espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. El me envió a llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor. Yo desbordo de alegría en el Señor, mi alma se regocija en mi Dios. Porque él me vistió con las vestiduras de la salvación y me envolvió con el manto de la justicia, como un esposo que se ajusta la diadema y como una esposa que se adorna con sus joyas. Porque así como la tierra da sus brotes y un jardín hace germinar lo sembrado, así el Señor hará germinar la justicia y la alabanza ante todas las naciones. Palabra de Dios.
Salmo: Lc. 1, 46-48. 49-50. 53-54
R. Mi alma se regocija en mi Dios.
(Is 61, 10b)
Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz. R.
Porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. R.
Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia. R.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 5, 16-24
Hermanos: Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas.
Que el Dios de la paz los santifique plenamente, para que ustedes se conserven irreprochables en todo su ser -espíritu, alma y cuerpo- hasta la Venida de nuestro Señor Jesucristo. El que los llama es fiel, y así lo hará. Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio san Juan 1, 6-8. 19-28
Apareció un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan. Vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él. El no era la luz, sino el testigo de la luz.
Este es el testimonio que dio Juan, cuando los judíos enviaron sacerdotes y levitas desde Jerusalén, para preguntarle: « ¿Quién eres tú?» El confesó y no lo ocultó, sino que dijo claramente: «Yo no soy el Mesías.»
«¿Quién eres, entonces?», le preguntaron: «¿Eres Elías?» Juan dijo: «No.»
« ¿Eres el Profeta?» «Tampoco», respondió.
Ellos insistieron: «¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?»
Y él les dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías.»
Algunos de los enviados eran fariseos, y volvieron a preguntarle: «¿Por qué bautizas, entonces, si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia.» Todo esto sucedió en Betania, al otro lado del Jordán, donde Juan bautizaba. Palabra del Señor.
Reflexión:
El profeta Isaías invita a todo el pueblo que retorna del destierro a la esperanza. La acción de Dios es efectiva y eficaz. La Jerusalén que ahora ven arruinada, será en un futuro centro de peregrinaciones y a la que acudirán todas las naciones de la tierra. Es una realidad muy dura de pobreza, de tristeza y de cautiverio. Por eso, la vocación del profeta esta dirigida hacia esas personas. Se siente capacitado por Dios para el anuncio de «buenas noticias» de esperanza a los marginados del país. Las cosas están difíciles pero podemos salir adelante, Dios no nos abandona, parece decir el profeta. Aunque haya dificultades al regreso, el Señor ha revestido al pueblo de ropas de salvación, le ha retornado el don de la tierra, y así como está hace germinar los frutos, quien hace germinar la justicia y la alabanza es el Señor. En este trozo de Isaías vemos la descripción de la misión del Mesías. Un día Jesús leyó ese pasaje de Isaías en la Sinagoga de Nazaret, el sitio donde vivía, y agregó al final de la lectura que esa profecía se refería a Él mismo.
El salmo recoge hoy la oración de María cuando visita a Isabel, el Magníficat. La oración esta basada en el cántico de Ana que encontramos en el 1Sam 2, 1-10. Se centra en dos grandes temas, por una parte los pobres y humildes son socorridos en detrimento de los poderosos, y por otra, el hecho de que Israel es objeto del favor de Dios desde la promesa hecha a Abraham (Gn 15,1; 17,1). María canta la grandeza de Dios salvador que se ha fijado en los humildes, especialmente en la pequeñez de María, y nos muestra que la lógica de Dios no siempre coincide con la lógica e los poderosos. Precisamente ha hecho una promesa con un pueblo pequeño cumpliendo la promesa de Abraham, se ha fijado en la pequeñez de María, ha derribado del trono a los poderosos y enaltece a los humildes.
En la segunda lectura vemos cómo el apóstol Pablo invita a la comunidad de Tesalónica a la fidelidad. La vida de la comunidad tenía algunas dificultades: problemas con los animadores de la comunidad, peleas, desánimo, falta de fe, fornicación. Es una comunidad que se ha convertido del paganismo al cristianismo (1,9) y que ha dejado los ídolos, sus dioses, para seguir al Dios verdadero, pero que le cuesta desprenderse del todo de sus tradiciones antiguas, de su legado cultural. Parece que la exigencia de la vida de comunidad no le era satisfactoria a muchos que se sentían desilusionados. Es por esto que Pablo les llama la atención; reconoce que ha sido una comunidad que se ha esforzado por seguir a Jesús, que posee el Espíritu del Resucitado, pero que aún puede dar más. Les llama a estar alegres, a orar constantemente, a no dejarse desanimar. No se trata de rechazar todo lo que les viene de afuera y que les impide la vida de comunidad, se trata de examinarlo todo y quedarse con lo bueno. Les llama a la fidelidad y a continuar en el camino que han emprendido. No hay que dejarse desanimar por los problemas, que siempre habrán, se trata de ser fieles al camino emprendido y vivirlo con alegría, pues estamos convencidos que es el mejor camino a la felicidad.
El evangelio de Juan nos presenta el testimonio de Juan el Bautista y nos cuenta que de Jerusalén los dirigentes judíos enviaron delegados para preguntarle si era el Mesías o Elías. Si bien no se reconoce como Mesías tampoco se reconoce como Elías que ha de venir; sin embargo, si se reconoce como la voz que clama en el desierto, que prepara la venida del Mesías. La respuesta genera una pregunta lógica en los emisarios judíos: si no eres el mesías, entonces ¿por qué bautizas? Su respuesta es que el bautismo de agua es un bautismo purificador, si se quiere externo, pero quien vendrá, traerá un bautismo que purificará a todo el ser humano y ante el cual el bautismo de Juan es sólo un anticipo.
Juan fue un hombre que supo entregarse a su misión y ver en el futuro que se avecinaba, los tiempos esperados.
El Evangelio de hoy nos muestra un ambiente de expectativa por el Mesías, donde Juan aparece como una figura rodeada de un prestigio extraordinario; prueba de ello es que las autoridades judías mandan a Betania, desde Jerusalén, a sacerdotes y levitas, que eran personajes calificados, a preguntarle a Juan si él es el Mesías. Juan no se envanece por su misión. Niega ser el Mesías, pero a continuación comienza a darse a conocer, hablando de Jesucristo, alabándolo entusiastamente, y juzgándose a sí mismo indigno aún de desatar la correa de las sandalias de Jesús.
Toda la fama de que disfrutaba Juan, la pone al servicio de su misión de Precursor del Mesías y, con olvido total de sí mismo, afirma que “es necesario que Juan disminuya para que Jesús crezca”
Debemos darnos cuenta y aprender de la conducta de Juan. En vez de defenderse, aprovecha la ocasión que se le presenta para dar testimonio de Jesús. Juan siente su responsabilidad de Precursor. El no tiene otra razón de ser, que dar testimonio del Mesías. No le interesa la opinión que puedan formarse de él los fariseos. No le interesa otra cosa que dar testimonio de Cristo.
Preguntas para la meditación ¿qué me dice?
Juan mostró humildad en su apostolado y aprovecha la ocasión que se le presenta para dar testimonio de Jesús, Juan siente su responsabilidad de Precursor.
¿Qué estoy haciendo ahora, realmente para poder decir que sí estoy proclamando el Evangelio, dando testimonio del Mesías que viene a nuestro encuentro?
El cristiano debe ser un hombre esencialmente alegre con el corazón puesto en Cristo. Esta es una de las grandes misiones del cristiano: llevar alegría a un mundo que está triste porque se va alejando de Dios, los hombres necesitan pruebas de que Cristo ha nacido en Belén, nuestra alegría se las dará. ¿Cómo nos preparamos en esta Navidad junto a María fomentando un clima de paz cristiana, brindando muchas pequeñas alegrías y muestras de afecto a quienes nos rodean?
Catecismo: Juan, Precursor, Profeta y Bautista.
717 "Hubo un hombre, enviado por Dios, que se llamaba Juan. (Jn 1, 6). Juan fue "lleno del Espíritu Santo ya desde el seno de su madre" (Lc 1, 15. 41) por obra del mismo Cristo que la Virgen María acababa de concebir del Espíritu Santo. La "visitación" de María a Isabel se convirtió así en "visita de Dios a su pueblo" (Lc 1, 68).
718 Juan es "Elías que debe venir" (Mt 17, 10-13): El fuego del Espíritu lo habita y le hace correr delante [como "precursor"] del Señor que viene. En Juan el Precursor, el Espíritu Santo culmina la obra de "preparar al Señor un pueblo bien dispuesto" (Lc 1, 17).
719 Juan es "más que un profeta" (Lc 7, 26). En él, el Espíritu Santo consuma el "hablar por los profetas". Juan termina el ciclo de los profetas inaugurado por Elías (cf. Mt 11, 13-14). Anuncia la inminencia de la consolación de Israel, es la "voz" del Consolador que llega (Jn 1, 23; cf. Is 40, 1-3). Como lo hará el Espíritu de Verdad, "vino como testigo para dar testimonio de la luz" (Jn 1, 7;cf. Jn 15, 26; 5, 33). Con respecto a Juan, el Espíritu colma así las "indagaciones de los profetas" y la ansiedad de los ángeles (1 P 1, 10-12): "Aquél sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo ... Y yo lo he visto y doy testimonio de que este es el Hijo de Dios ... He ahí el Cordero de Dios" (Jn 1, 33-36).
720 En fin, con Juan Bautista, el Espíritu Santo, inaugura, prefigurándolo, lo que realizará con y en Cristo: volver a dar al hombre la "semejanza" divina. El bautismo de Juan era para el arrepentimiento, el del agua y del Espíritu será un nuevo nacimiento (cf. Jn 3, 5).
Oración:
Te pedimos Señor que, así como nos das la luz, también nos des la fuerza de caminar en la luz. Y muy especialmente te pedimos que nos enseñes a mostrar a nuestros hermanos tu luz verdadera, entre tantas personas que viven confundidas en las tinieblas.
Te pedimos Señor que nos concedas la humildad que mostrar a Juan en su misión, y que nunca abandonemos la misión que el Padre nos ha dado a cada uno de nosotros. Hagamos nuestra la oración:
Nada te turbe, nada te espante, todo se pasa, Dios no se muda; la paciencia todo lo alcanza; quien a Dios tiene nada le falta: sólo Dios basta.
Lecturas de la semana:
LUNES 15: Números 24, 2-7.15-17ª; Salmo 24; Mateo 21, 23-27.
MARTES 16: Sofonías 3, 1-2.9-13; Salmo 33; Mateo 21, 28-32.
MIERCOLES 17: Génesis 49, 1-2.8-10; Salmo 71, Mateo 1, 1-17.
JUEVES 18: Jeremías 23, 5-8; Salmo 71; Mateo 1, 18-24.
VIERNES 19: Jueces 13, 2-7.24-25a; Salmo 70, Lucas 1, 5-25.
SABADO 20: Isaías 7, 10-14; Salmo 23; Lucas 1, 26-38.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, a. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
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Reflexiones a la luz de la Palabra de Dios
sábado, 6 de diciembre de 2008
Lecturas del segundo Domingo de Adviento - Ciclo B -
Lecturas del 7/12/08 – Ciclo B–2° Domingo de Adviento
Lectura libro profeta Isaías 40, 1-5. 9-11
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados. Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!
Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.
Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá:«¡Aquí está tu Dios!» Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz. Palabra de Dios.
SALMO 84
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia,
y danos tu salvación.
Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.
El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.
El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.
Lectura 2° carta del apóstol S. Pedro 3, 8-14
Queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. Sin embargo, el Día del Señor llegará como un ladrón, y ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente; los elementos serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida.
Ya que todas las cosas se desintegrarán de esa manera, ¡qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia.
Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche. Palabra de Dios.
Lectura santo Evangelio san Marcos 1, 1-8
Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo.» Palabra del Señor.
Reflexión
La liturgia del día de hoy nos invita a prepararnos (conversión) para recibir al que nos permite tener esperanza, a creer que en medio de las dificultades, de las persecuciones, de las realidades más duras de la vida; es posible un futuro mejor, porque el Señor es fiel a quienes asumen los valores de la verdad, de la justicia, de la fraternidad. Todas estas esperanzas que nos invitan las lecturas, como cristianos, las leemos en Jesús, sobre todo en este tiempo de espera alegre de la Navidad, espera de un nuevo mundo.
En los tiempos que escribe el profeta Isaías el pueblo de Israel se encuentra en el exilio de Babilonia y es inminente un posible retorno a la tierra de Israel. Isaías da aliento a su pueblo diciéndoles que ya han cumplido la pena que tenían estipulada por sus culpas, satisfacción lograda por medio de la esclavitud y los trabajos forzosos que han vivido en Babilonia. Ahora vendrá un mensajero, que el escritor no le da nombre, proclamando que todo monte sea rebajado, allanando, aplanado para hacer una senda a nuestro Dios que regresa triunfante a Jerusalén conduciendo a su pueblo como en otro tiempo lo hizo con los israelitas saliendo de Egipto. El escritor ha tomado una costumbre de su época, según la cual cuando un rey ganaba una guerra o una batalla se hacían caminos ceremoniales en los cuales se celebraba el triunfo del rey sobre sus enemigos. Asimismo Yahvé es el Señor, el Dios de Israel que retorna glorioso triunfante a Jerusalén por un camino preparado por Él. El mensajero anuncia a todo el pueblo esta noticia, noticia de esperanza y de alegría para una comunidad que vivía marginación y explotación. Los evangelistas han asociado a este mensajero que prepara el retorno de Yahvé con Juan el bautista.
La segunda lectura de la carta de Pedro, nos sitúa dentro del debate sobre el día de la segunda venida del Señor. La comunidad para la que está dirigida la carta de Pedro se preguntaba, cuándo sería ese día en que Jesucristo resucitado volvería. En un principio se les había dicho que pronto, pero pasaba el tiempo y no retornaba. El apóstol le responde diciéndole que el Señor no se retrasa en el cumplimiento de la promesa como ellos suponen, sino que usa de la paciencia de los hombres queriendo que todos lleguen a la salvación; porque un día es como mil años y mil años como un día para el Señor. En ese día se inaugurará un nuevo cielo y nueva tierra. Lo que nosotros tenemos que hacer es esforzarnos para ser hallados en paz ante él.
El evangelio de Marcos se centra en la predicación de Juan el Bautista. En él se cumple la profecía de Malaquías según la cual vendrá un mensajero delante del Mesías y del profeta Isaías que expresa la misión del precursor preparar el camino de aquel que ha de venir. Juan proclamaba un bautismo de conversión el cual era signo del perdón de los pecados y que implicaba el compromiso de cambio de vida. Predicaba un castigo inminente de Dios y ante esa amenaza debíamos reconocernos pecadores, débiles, que hemos fallado, por lo cual el bautismo era expresión de un real cambio de vida y no sólo un simple rito. Caracteriza a Juan su vestimenta y su dieta, que significaba su talante profético. Se viste a sí porque las tradiciones de la época identificaban con estos rasgos a los profetas. La venida inminente de quien bautizará en Espíritu, es la esperanza que el grupo de seguidores de Juan arraiga en su corazón.
Por eso mismo, Marcos comienza su Evangelio, su Buena Noticia, diciendo, que todo esto que estábamos esperando como humanidad, se ha cumplido. Ahora, en la REVELACIÓN es Dios mismo quien se hace hombre, toma nuestra naturaleza humana, se viste con nuestra humanidad sin perder su divinidad. Y uniéndose en una manera misteriosa las dos naturalezas, la divina y la humana, en Jesús, el Hijo Único de Dios y el Hijo de la Virgen María, comienza para todos la única esperanza de salvación.
Por eso, este primer versículo, es donde está concentrada toda la fuerza, hablar de Jesús, que es el Hijo de Dios y es el Mesías, o sea, el Salvador. El único salvador. El único camino para volver a la casa del Padre desde donde nos habíamos ido, por el pecado, y ahora podemos retornar, gracias a Jesús. ¡Ésta es la gran noticia esperada por la Humanidad!
En Cristo, se cumplen todas las profecías, por esto, ya no debemos esperar otro.
Bautismo, es un palabra que significa también sumergirse. Por eso en el inicio el rito del bautismo implicaba ingresar al agua. Y el rito siempre dice: yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como es el mandato del Señor. Esto significa sumergir a alguien en el misterio del Dios Uno y Trinitario. Juan sólo comenzaba este rito, pero aclara que Jesús, lo hará completo.
Que nuestra esperanza sepa dar testimonio ante el mundo de que un futuro mejor, en medio de las difíciles condiciones de nuestra realidad, es posible
Preguntas para la meditación ¿qué me dice?
Las palabras de Juan el Bautista nos invitan a prepararnos para recibir al Señor, ¿qué cosas pensamos hacer en estas semanas de adviento, que nos permitan llegar a Navidad con el corazón lleno de esperanza?
¿Cómo estoy con la oración, con la lectura de la Palabra? ¿Cerca de mí, tendré alguien que necesite algo, una palabra, afecto, un alimento…?
¿Podremos ayudar a generar en el prójimo la esperanza de un mundo mejor?
Catecismo : Los preparativos
522 La venida del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos. Ritos y sacrificios, figuras y símbolos de la "Primera Alianza"(Hb. 9,15), todo lo hace converger hacia Cristo; anuncia esta venida por boca de los profetas que se suceden en Israel. Además, despierta en el corazón de los paganos una espera, aún confusa, de esta venida.
523 San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch. 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). "Profeta del Altísimo" (Lc. 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc. 7, 26), de los que es el último (cf. Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf. Hch. 1, 22;Lc 16,16); desde el seno de su madre ( cf. Lc. 1,41) saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser "el amigo del esposo" (Jn. 3, 29) a quien señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn. 1, 29). Precediendo a Jesús "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc. 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).
524 Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap. 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que El crezca y que yo disminuya"(Jn. 3, ).
Oración:
Hagamos nuestro este Laudes que dice así:
Señor, tu me llamaste... para ser instrumento de tu gracia, para anunciar la Buena Nueva, para sanar las almas. Instrumento de paz y de justicia, pregonero de todas tus palabras, agua para calmar la sed hiriente, mano que bendice y que ama.
Señor, tu me llamaste... para curar los corazones heridos, para gritar en medio de las plazas, que el amor esta vivo, para sacar del sueño a los que duermen y liberar al cautivo.
Señor, Tú me llamaste... para salvar al mundo ya cansado, para amar a los hombres que Tú, Padre, me diste como hermanos.
Señor, me quieres para abolir las guerras y aliviar la miseria y el pecado, hacer temblar las piedras, y ahuyentar los lobos del rebaño.
Soy cera blanda entre tus dedos haz lo que quieras conmigo.
Lecturas de la semana:
LUNES 8: “La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María”: Génesis 3, 9-15.20;. Salmo 97; Efesios 1, 3-6.11-12; Lucas 1, 26-38.
MARTES 9: Isaías 40, 1-11; Salmo 95; Mateo 18, 12-14.
MIERCOLES 10: Isaías 40, 25-31; Salmo 102, Mateo 11, 28-30.
JUEVES 11: Isaías 41, 13-20; Salmo 144; Mateo 11, 11-15.
VIERNES 12: Isaías 7, 10-14; 8, 10; Salmo 6, Lucas 1, 39-48.
SABADO 13: Eclesiástico 48, 1-4.9-11; Salmo 79; Mateo 17, 10-13.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, a. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
Lectura libro profeta Isaías 40, 1-5. 9-11
¡Consuelen, consuelen a mi Pueblo, dice su Dios! Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados. Una voz proclama: ¡Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! ¡Que se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas; que las quebradas se conviertan en llanuras y los terrenos escarpados, en planicies!
Entonces se revelará la gloria del Señor y todos los hombres la verán juntamente, porque ha hablado la boca del Señor.
Súbete a una montaña elevada, tú que llevas la buena noticia a Sión; levanta con fuerza tu voz, tú que llevas la buena noticia a Jerusalén. Levántala sin temor, di a las ciudades de Judá:«¡Aquí está tu Dios!» Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz. Palabra de Dios.
SALMO 84
R. Muéstranos, Señor, tu misericordia,
y danos tu salvación.
Voy a proclamar lo que dice el Señor:
el Señor promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos. Su salvación está muy cerca de sus fieles, y la Gloria habitará en nuestra tierra. R.
El Amor y la Verdad se encontrarán, la Justicia y la Paz se abrazarán; la Verdad brotará de la tierra y la Justicia mirará desde el cielo. R.
El mismo Señor nos dará sus bienes y nuestra tierra producirá sus frutos. La Justicia irá delante de él, y la Paz, sobre la huella de sus pasos. R.
Lectura 2° carta del apóstol S. Pedro 3, 8-14
Queridos hermanos, no deben ignorar que, delante del Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no tarda en cumplir lo que ha prometido, como algunos se imaginan, sino que tiene paciencia con ustedes porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se conviertan. Sin embargo, el Día del Señor llegará como un ladrón, y ese día, los cielos desaparecerán estrepitosamente; los elementos serán desintegrados por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, será consumida.
Ya que todas las cosas se desintegrarán de esa manera, ¡qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia.
Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche. Palabra de Dios.
Lectura santo Evangelio san Marcos 1, 1-8
Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, Mesías, Hijo de Dios. Como está escrito en el libro del profeta Isaías: Mira, yo envío a mi mensajero delante de ti para prepararte el camino. Una voz grita en el desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos, así se presentó Juan el Bautista en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados. Toda la gente de Judea y todos los habitantes de Jerusalén acudían a él, y se hacían bautizar en las aguas del Jordán, confesando sus pecados. Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre. Y predicaba, diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo.» Palabra del Señor.
Reflexión
La liturgia del día de hoy nos invita a prepararnos (conversión) para recibir al que nos permite tener esperanza, a creer que en medio de las dificultades, de las persecuciones, de las realidades más duras de la vida; es posible un futuro mejor, porque el Señor es fiel a quienes asumen los valores de la verdad, de la justicia, de la fraternidad. Todas estas esperanzas que nos invitan las lecturas, como cristianos, las leemos en Jesús, sobre todo en este tiempo de espera alegre de la Navidad, espera de un nuevo mundo.
En los tiempos que escribe el profeta Isaías el pueblo de Israel se encuentra en el exilio de Babilonia y es inminente un posible retorno a la tierra de Israel. Isaías da aliento a su pueblo diciéndoles que ya han cumplido la pena que tenían estipulada por sus culpas, satisfacción lograda por medio de la esclavitud y los trabajos forzosos que han vivido en Babilonia. Ahora vendrá un mensajero, que el escritor no le da nombre, proclamando que todo monte sea rebajado, allanando, aplanado para hacer una senda a nuestro Dios que regresa triunfante a Jerusalén conduciendo a su pueblo como en otro tiempo lo hizo con los israelitas saliendo de Egipto. El escritor ha tomado una costumbre de su época, según la cual cuando un rey ganaba una guerra o una batalla se hacían caminos ceremoniales en los cuales se celebraba el triunfo del rey sobre sus enemigos. Asimismo Yahvé es el Señor, el Dios de Israel que retorna glorioso triunfante a Jerusalén por un camino preparado por Él. El mensajero anuncia a todo el pueblo esta noticia, noticia de esperanza y de alegría para una comunidad que vivía marginación y explotación. Los evangelistas han asociado a este mensajero que prepara el retorno de Yahvé con Juan el bautista.
La segunda lectura de la carta de Pedro, nos sitúa dentro del debate sobre el día de la segunda venida del Señor. La comunidad para la que está dirigida la carta de Pedro se preguntaba, cuándo sería ese día en que Jesucristo resucitado volvería. En un principio se les había dicho que pronto, pero pasaba el tiempo y no retornaba. El apóstol le responde diciéndole que el Señor no se retrasa en el cumplimiento de la promesa como ellos suponen, sino que usa de la paciencia de los hombres queriendo que todos lleguen a la salvación; porque un día es como mil años y mil años como un día para el Señor. En ese día se inaugurará un nuevo cielo y nueva tierra. Lo que nosotros tenemos que hacer es esforzarnos para ser hallados en paz ante él.
El evangelio de Marcos se centra en la predicación de Juan el Bautista. En él se cumple la profecía de Malaquías según la cual vendrá un mensajero delante del Mesías y del profeta Isaías que expresa la misión del precursor preparar el camino de aquel que ha de venir. Juan proclamaba un bautismo de conversión el cual era signo del perdón de los pecados y que implicaba el compromiso de cambio de vida. Predicaba un castigo inminente de Dios y ante esa amenaza debíamos reconocernos pecadores, débiles, que hemos fallado, por lo cual el bautismo era expresión de un real cambio de vida y no sólo un simple rito. Caracteriza a Juan su vestimenta y su dieta, que significaba su talante profético. Se viste a sí porque las tradiciones de la época identificaban con estos rasgos a los profetas. La venida inminente de quien bautizará en Espíritu, es la esperanza que el grupo de seguidores de Juan arraiga en su corazón.
Por eso mismo, Marcos comienza su Evangelio, su Buena Noticia, diciendo, que todo esto que estábamos esperando como humanidad, se ha cumplido. Ahora, en la REVELACIÓN es Dios mismo quien se hace hombre, toma nuestra naturaleza humana, se viste con nuestra humanidad sin perder su divinidad. Y uniéndose en una manera misteriosa las dos naturalezas, la divina y la humana, en Jesús, el Hijo Único de Dios y el Hijo de la Virgen María, comienza para todos la única esperanza de salvación.
Por eso, este primer versículo, es donde está concentrada toda la fuerza, hablar de Jesús, que es el Hijo de Dios y es el Mesías, o sea, el Salvador. El único salvador. El único camino para volver a la casa del Padre desde donde nos habíamos ido, por el pecado, y ahora podemos retornar, gracias a Jesús. ¡Ésta es la gran noticia esperada por la Humanidad!
En Cristo, se cumplen todas las profecías, por esto, ya no debemos esperar otro.
Bautismo, es un palabra que significa también sumergirse. Por eso en el inicio el rito del bautismo implicaba ingresar al agua. Y el rito siempre dice: yo te bautizo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, como es el mandato del Señor. Esto significa sumergir a alguien en el misterio del Dios Uno y Trinitario. Juan sólo comenzaba este rito, pero aclara que Jesús, lo hará completo.
Que nuestra esperanza sepa dar testimonio ante el mundo de que un futuro mejor, en medio de las difíciles condiciones de nuestra realidad, es posible
Preguntas para la meditación ¿qué me dice?
Las palabras de Juan el Bautista nos invitan a prepararnos para recibir al Señor, ¿qué cosas pensamos hacer en estas semanas de adviento, que nos permitan llegar a Navidad con el corazón lleno de esperanza?
¿Cómo estoy con la oración, con la lectura de la Palabra? ¿Cerca de mí, tendré alguien que necesite algo, una palabra, afecto, un alimento…?
¿Podremos ayudar a generar en el prójimo la esperanza de un mundo mejor?
Catecismo : Los preparativos
522 La venida del Hijo de Dios a la tierra es un acontecimiento tan inmenso que Dios quiso prepararlo durante siglos. Ritos y sacrificios, figuras y símbolos de la "Primera Alianza"(Hb. 9,15), todo lo hace converger hacia Cristo; anuncia esta venida por boca de los profetas que se suceden en Israel. Además, despierta en el corazón de los paganos una espera, aún confusa, de esta venida.
523 San Juan Bautista es el precursor (cf. Hch. 13, 24) inmediato del Señor, enviado para prepararle el camino (cf. Mt 3, 3). "Profeta del Altísimo" (Lc. 1, 76), sobrepasa a todos los profetas (cf. Lc. 7, 26), de los que es el último (cf. Mt 11, 13), e inaugura el Evangelio (cf. Hch. 1, 22;Lc 16,16); desde el seno de su madre ( cf. Lc. 1,41) saluda la venida de Cristo y encuentra su alegría en ser "el amigo del esposo" (Jn. 3, 29) a quien señala como "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn. 1, 29). Precediendo a Jesús "con el espíritu y el poder de Elías" (Lc. 1, 17), da testimonio de él mediante su predicación, su bautismo de conversión y finalmente con su martirio (cf. Mc 6, 17-29).
524 Al celebrar anualmente la liturgia de Adviento, la Iglesia actualiza esta espera del Mesías: participando en la larga preparación de la primera venida del Salvador, los fieles renuevan el ardiente deseo de su segunda Venida (cf. Ap. 22, 17). Celebrando la natividad y el martirio del Precursor, la Iglesia se une al deseo de éste: "Es preciso que El crezca y que yo disminuya"(Jn. 3, ).
Oración:
Hagamos nuestro este Laudes que dice así:
Señor, tu me llamaste... para ser instrumento de tu gracia, para anunciar la Buena Nueva, para sanar las almas. Instrumento de paz y de justicia, pregonero de todas tus palabras, agua para calmar la sed hiriente, mano que bendice y que ama.
Señor, tu me llamaste... para curar los corazones heridos, para gritar en medio de las plazas, que el amor esta vivo, para sacar del sueño a los que duermen y liberar al cautivo.
Señor, Tú me llamaste... para salvar al mundo ya cansado, para amar a los hombres que Tú, Padre, me diste como hermanos.
Señor, me quieres para abolir las guerras y aliviar la miseria y el pecado, hacer temblar las piedras, y ahuyentar los lobos del rebaño.
Soy cera blanda entre tus dedos haz lo que quieras conmigo.
Lecturas de la semana:
LUNES 8: “La Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María”: Génesis 3, 9-15.20;. Salmo 97; Efesios 1, 3-6.11-12; Lucas 1, 26-38.
MARTES 9: Isaías 40, 1-11; Salmo 95; Mateo 18, 12-14.
MIERCOLES 10: Isaías 40, 25-31; Salmo 102, Mateo 11, 28-30.
JUEVES 11: Isaías 41, 13-20; Salmo 144; Mateo 11, 11-15.
VIERNES 12: Isaías 7, 10-14; 8, 10; Salmo 6, Lucas 1, 39-48.
SABADO 13: Eclesiástico 48, 1-4.9-11; Salmo 79; Mateo 17, 10-13.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, a. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
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Reflexiones a la luz de la Palabra de Dios
sábado, 29 de noviembre de 2008
Primer Domingo de Adviento - Ciclo B -
Lecturas del 30/11/08 – Ciclo B–1° Domingo de Adviento
Lectura del libro del profeta Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2-7
¡Tú, Señor, eres nuestro padre, «nuestro Redentor» es tu Nombre desde siempre! ¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia! ¡Si rasgaras el cielo y descendieras, las montañas se disolverían delante de ti! Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él. Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos.
Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti. Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento. No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas.
Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ítodos somos la obra de tus manos! Palabra de Dios.
SALMO 79
R. Restáuranos, Señor del universo,
que brille tu rostro y seremos salvados.
Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.
Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste,
y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.
Lectura primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 1,3-9
Hermanos:
Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento, en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes. Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia. El los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio San Marcos. 13, 33-37
En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.
Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!» Palabra del Señor.
Reflexión
Empezamos un nuevo año litúrgico (Año B) y es un buen momento para reflexionar cada uno de nosotros en qué situación espiritual nos encontramos, vivimos sumergidos en un mundo que le ha dado la espalda a Dios de manera directa o de manera sutil con la indiferencia. Es difícil encontrarse hoy con personas que vivan su fe de modo tal que ésta se refleje en la vida cotidiana y así en las estructuras y ambientes sociales, culturales y demás. Los medios nos empujan y casi nos "obligan" a endiosar el consumismo y los ídolos pasajeros que se nos presentan todo el tiempo como paradigmas de felicidad que simplemente no sacian nada: o sacian nuestros anhelos sólo de manera efímera.
Ante este panorama que a veces nos puede hacer caer en la desesperanza, y en ser cómplices por omisión de las injusticias de los hombres, es imprescindible recordar que Dios mismo, el creador de todo lo visible e invisible a nuestros ojos, sale a nuestro encuentro, no nos deja solos, nos llama, nos convoca a ser luz del mundo siendo sus testigos de la verdad, para disipar las tinieblas del pecado y hacer brillar su Palabra allí, en medio de ellas.
Por eso empieza el tiempo de Adviento, como un tiempo para redescubrir el significado real del nacimiento de Dios (Navidad), de su irrupción en la historia del hombre, a comprender mejor el misterio de la Encarnación de Dios. Nos acompaña en la espera del final de los tiempos con un peregrinar por el camino de la santidad, para que el reino de los cielos lo podamos empezar a vivir ya desde hoy y para que un día todos seamos uno en Él, por toda la eternidad.
La salvación y la espera.
« ¡Ah, si rompieses los cielos y descendieses!». La gran invocación de Isaías (63, 19), que sintetiza muy bien la espera de Dios presente, ante todo, en la historia del pueblo de Israel de la Biblia, y en el corazón de todo hombre, no fue pronunciada en vano. Dios Padre ha cruzado el umbral de su trascendencia, mediante su Hijo Jesucristo se ha echado a las calles del hombre y su Espíritu de vida y de amor ha penetrado en el corazón de sus criaturas. (Juan Pablo II, Audiencia general del 26 de julio del 2000). Sí, en Cristo, tenemos la salvación y el acceso al Padre. “Dios Padre ha cruzado el umbral de su trascendencia” para hacerse uno como nosotros, más pobre que nosotros. ¡Admirable caridad que para rescatar al esclavo ofreció al Hijo!
Esta salvación ha tenido lugar en el sacrificio redentor de Cristo. Sin embargo, nos encontramos todavía “en camino” hacia la posesión eterna de Dios. Nos encontramos entre la primera venida de Cristo en la humildad de nuestra carne, haciéndose uno de nosotros, y la venida gloriosa al final de los tiempos, cuando llegará como juez universal. El tiempo de nuestra vida se puede definir, por tanto, como un tiempo de espera, un tiempo de anhelo por ver a Dios cara a cara. Este tiempo de espera, en el evangelio de Marcos, se expresa con tres actitudes:
• La primera: estad atentos. Cristo Jesús nos invita a “vivir atentamente”, es decir, nos invita a adoptar una actitud de reflexión, de recogimiento, de silencio interior. Prestar atención quiere decir concentrarse en una realidad con toda el alma y dar unidad a todas las capacidades de la persona humana. Un hombre atento es un hombre reflexivo y bien dispuesto para entrar en relación con Dios, con sus semejantes y consigo mismo. Lo opuesto a la “atención” es la “distracción”, la “dispersión”, tan común en nuestro mundo contemporáneo, lleno de ruidos, de imágenes y de sensaciones transitorias. En la distracción se pierde la unidad interior de la persona, se pierde la calma y la paz del corazón. Un hombre distraído dispersa sus capacidades humanas y se encuentra a la deriva de las sensaciones que lo solicitan. El peligro más grave es el de vivir distraídos ante el tema fundamental de la vida: la preparación para la venida de Cristo Nuestro Señor al final de los tiempos, la preparación para la eternidad que está cada vez más cercana.
• La segunda: Velad. En el original griego velad equivale a “quedarse sin dormir”. La gran tentación que nos asecha es la de quedarnos dormidos en medio de la noche. En la Biblia, la noche es símbolo de la acción del maligno que siembra la cizaña (Mt 13, 24-30); es el tiempo del sufrimiento, de la prueba, de los ataques por sorpresa (Job 7,3; Is 15,1; Jer 6,5); es el tiempo de la angustia ante la venida del Hijo del Hombre (Rm 13,12; 1 Ts 5,4-6), de rechazo de la luz y de la traición de Judas. Por eso, dice Pablo: Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese día os sorprenda como ladrón, pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. (1 Ts 5,4-6).
• La tercera: Vigilad. En el evangelio se repite dos veces este verbo: vigilad. Es la acción del centinela que tiene que estar alerta, mientras espera pacientemente el paso del tiempo nocturno para ver surgir en el horizonte la luz del alba (cf. Juan Pablo II). Estar alerta significa discernir en medio de la noche los signos de los tiempos. Significa tener un “sexto sentido” para descubrir aquello que puede dañar mi fe, mi amor a la Iglesia, mi fidelidad a la palabra empeñada. Estar alerta significa, como el centinela, vivir con la esperanza en los ojos del amanecer que se avecina; más aún, es descubrir ya en la noche la acción misma de la luz que va venciendo las tinieblas. Como todos los hombres, los cristianos viven en la noche de este mundo, pero no pertenecen a la noche. Esta vigilia, sin embargo, es una prueba; es un momento duro, de lucha, de dificultad. Es una vigilia que, como la de Cristo en Getsemaní, debe decidirse con una adhesión incondicional a los planes de Dios, porque son planes de amor. Es una vigilia de oración, es una vigilia que implica sacrificio; pero es, al mismo tiempo, una vigilia en la que se anuncia cada vez más cercana la aurora. Centinela, ¿cuánto le queda a la noche? El centinela responde: Llega la mañana y después la noche. Si queréis preguntar volveos, venid (Is. 21, 11-12).
Presencia – ausencia de Cristo
¿Qué papel tiene Jesús en nuestra sociedad y en nuestra cultura? Pienso que se puede hablar, al respecto, de una presencia-ausencia de Cristo. En cierto nivel Jesucristo está muy presente, nada menos que una «Superstar», según el título de un conocido musical sobre él. En una serie interminable de relatos, películas y libros, los escritores manipulan la figura de Cristo, a veces bajo pretexto de fantasmales nuevos documentos históricos sobre él. Desde cierto punto de vista podemos por lo tanto decir que Jesucristo está muy presente en nuestra cultura………
Preocupante es, lo que se observa en la sociedad en general, incluidos los que se definen «creyentes cristianos». ¿En qué creen, en realidad, aquellos que se definen «creyentes»? Creen, la mayoría de las veces, en la existencia de un Ser supremo, de un Creador; creen que existe un «más allá». Pero ésta es una fe deísta, no aún una fe cristiana. Jesucristo está en la práctica, ausente en este tipo de religiosidad…….
Significado original de la palabra «fe» en el Nuevo Testamento. Para Pablo, la fe que justifica a los pecadores y confiere el Espíritu Santo (Ga 3,2), en otras palabras, la fe que salva, es la fe en Jesucristo, en su misterio pascual de muerte y resurrección. Primera predicación de Adviento del padre Raniero Cantalamessa OFM Cap. 2005
Preguntas para la meditación ¿qué me dice?
¿Qué significa hoy, en mi vida “estén alertas y vigilen todo el tiempo”?
¿Se puede decir que mi vida espera algún Adviento = Advenimiento = Esperanza?
¿Qué papel tiene Jesús en nuestra sociedad y en nuestra cultura? ¿Cómo está la esperanza en nuestra sociedad? ¿Qué tipo de esperanzas mueven a las personas hoy? ¿Hay lugar para las actitudes cristianas? ¿Por qué?
Oración:
Oh, Misterio inefable que sustentas el Ser y la Vida, al cosmos y al ser humano dentro de él: acoge nuestro deseo de caminar por la vida confiados en la bondad primordial de tu iniciativa, que nos antecede y supera, y en la que queremos tener el coraje de cifrar nuestra esperanza a pesar de todos los signos de desesperanza que nos rodean. Te presentamos la expresión de nuestros sentimientos más profundos. Acógela. Amén.
Lecturas de la semana:
LUNES 1: Isaías 2, 1-5;. Salmo 121; Mateo 8, 5-11.
MARTES 2: Isaías 11, 1-10; Salmo 71; Lucas 10, 21-24.
MIERCOLES 3: Isaías 25, 6-10a; Salmo 22, Mateo 15, 29-37.
JUEVES 4: Isaías 26, 1-6; Salmo 117; Mateo 7, 21. 24-27.
VIERNES 5: Isaías 29, 17-24; Salmo 26, Mateo 9, 27-31.
SABADO 6: Isaías 30, 19-21.23-26.; Salmo 146; Mateo 9, 35—10,1.5ª.6-8.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, Siervas de los Corazones de Jesús y Maria. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
Lectura del libro del profeta Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2-7
¡Tú, Señor, eres nuestro padre, «nuestro Redentor» es tu Nombre desde siempre! ¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia! ¡Si rasgaras el cielo y descendieras, las montañas se disolverían delante de ti! Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él. Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos.
Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti. Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento. No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas.
Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ítodos somos la obra de tus manos! Palabra de Dios.
SALMO 79
R. Restáuranos, Señor del universo,
que brille tu rostro y seremos salvados.
Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.
Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste,
y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.
Lectura primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 1,3-9
Hermanos:
Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento, en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes. Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia. El los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.
Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio San Marcos. 13, 33-37
En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela. Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos.
Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!» Palabra del Señor.
Reflexión
Empezamos un nuevo año litúrgico (Año B) y es un buen momento para reflexionar cada uno de nosotros en qué situación espiritual nos encontramos, vivimos sumergidos en un mundo que le ha dado la espalda a Dios de manera directa o de manera sutil con la indiferencia. Es difícil encontrarse hoy con personas que vivan su fe de modo tal que ésta se refleje en la vida cotidiana y así en las estructuras y ambientes sociales, culturales y demás. Los medios nos empujan y casi nos "obligan" a endiosar el consumismo y los ídolos pasajeros que se nos presentan todo el tiempo como paradigmas de felicidad que simplemente no sacian nada: o sacian nuestros anhelos sólo de manera efímera.
Ante este panorama que a veces nos puede hacer caer en la desesperanza, y en ser cómplices por omisión de las injusticias de los hombres, es imprescindible recordar que Dios mismo, el creador de todo lo visible e invisible a nuestros ojos, sale a nuestro encuentro, no nos deja solos, nos llama, nos convoca a ser luz del mundo siendo sus testigos de la verdad, para disipar las tinieblas del pecado y hacer brillar su Palabra allí, en medio de ellas.
Por eso empieza el tiempo de Adviento, como un tiempo para redescubrir el significado real del nacimiento de Dios (Navidad), de su irrupción en la historia del hombre, a comprender mejor el misterio de la Encarnación de Dios. Nos acompaña en la espera del final de los tiempos con un peregrinar por el camino de la santidad, para que el reino de los cielos lo podamos empezar a vivir ya desde hoy y para que un día todos seamos uno en Él, por toda la eternidad.
La salvación y la espera.
« ¡Ah, si rompieses los cielos y descendieses!». La gran invocación de Isaías (63, 19), que sintetiza muy bien la espera de Dios presente, ante todo, en la historia del pueblo de Israel de la Biblia, y en el corazón de todo hombre, no fue pronunciada en vano. Dios Padre ha cruzado el umbral de su trascendencia, mediante su Hijo Jesucristo se ha echado a las calles del hombre y su Espíritu de vida y de amor ha penetrado en el corazón de sus criaturas. (Juan Pablo II, Audiencia general del 26 de julio del 2000). Sí, en Cristo, tenemos la salvación y el acceso al Padre. “Dios Padre ha cruzado el umbral de su trascendencia” para hacerse uno como nosotros, más pobre que nosotros. ¡Admirable caridad que para rescatar al esclavo ofreció al Hijo!
Esta salvación ha tenido lugar en el sacrificio redentor de Cristo. Sin embargo, nos encontramos todavía “en camino” hacia la posesión eterna de Dios. Nos encontramos entre la primera venida de Cristo en la humildad de nuestra carne, haciéndose uno de nosotros, y la venida gloriosa al final de los tiempos, cuando llegará como juez universal. El tiempo de nuestra vida se puede definir, por tanto, como un tiempo de espera, un tiempo de anhelo por ver a Dios cara a cara. Este tiempo de espera, en el evangelio de Marcos, se expresa con tres actitudes:
• La primera: estad atentos. Cristo Jesús nos invita a “vivir atentamente”, es decir, nos invita a adoptar una actitud de reflexión, de recogimiento, de silencio interior. Prestar atención quiere decir concentrarse en una realidad con toda el alma y dar unidad a todas las capacidades de la persona humana. Un hombre atento es un hombre reflexivo y bien dispuesto para entrar en relación con Dios, con sus semejantes y consigo mismo. Lo opuesto a la “atención” es la “distracción”, la “dispersión”, tan común en nuestro mundo contemporáneo, lleno de ruidos, de imágenes y de sensaciones transitorias. En la distracción se pierde la unidad interior de la persona, se pierde la calma y la paz del corazón. Un hombre distraído dispersa sus capacidades humanas y se encuentra a la deriva de las sensaciones que lo solicitan. El peligro más grave es el de vivir distraídos ante el tema fundamental de la vida: la preparación para la venida de Cristo Nuestro Señor al final de los tiempos, la preparación para la eternidad que está cada vez más cercana.
• La segunda: Velad. En el original griego velad equivale a “quedarse sin dormir”. La gran tentación que nos asecha es la de quedarnos dormidos en medio de la noche. En la Biblia, la noche es símbolo de la acción del maligno que siembra la cizaña (Mt 13, 24-30); es el tiempo del sufrimiento, de la prueba, de los ataques por sorpresa (Job 7,3; Is 15,1; Jer 6,5); es el tiempo de la angustia ante la venida del Hijo del Hombre (Rm 13,12; 1 Ts 5,4-6), de rechazo de la luz y de la traición de Judas. Por eso, dice Pablo: Pero vosotros, hermanos, no vivís en la oscuridad, para que ese día os sorprenda como ladrón, pues todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día. Nosotros no somos de la noche ni de las tinieblas. Así pues, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. (1 Ts 5,4-6).
• La tercera: Vigilad. En el evangelio se repite dos veces este verbo: vigilad. Es la acción del centinela que tiene que estar alerta, mientras espera pacientemente el paso del tiempo nocturno para ver surgir en el horizonte la luz del alba (cf. Juan Pablo II). Estar alerta significa discernir en medio de la noche los signos de los tiempos. Significa tener un “sexto sentido” para descubrir aquello que puede dañar mi fe, mi amor a la Iglesia, mi fidelidad a la palabra empeñada. Estar alerta significa, como el centinela, vivir con la esperanza en los ojos del amanecer que se avecina; más aún, es descubrir ya en la noche la acción misma de la luz que va venciendo las tinieblas. Como todos los hombres, los cristianos viven en la noche de este mundo, pero no pertenecen a la noche. Esta vigilia, sin embargo, es una prueba; es un momento duro, de lucha, de dificultad. Es una vigilia que, como la de Cristo en Getsemaní, debe decidirse con una adhesión incondicional a los planes de Dios, porque son planes de amor. Es una vigilia de oración, es una vigilia que implica sacrificio; pero es, al mismo tiempo, una vigilia en la que se anuncia cada vez más cercana la aurora. Centinela, ¿cuánto le queda a la noche? El centinela responde: Llega la mañana y después la noche. Si queréis preguntar volveos, venid (Is. 21, 11-12).
Presencia – ausencia de Cristo
¿Qué papel tiene Jesús en nuestra sociedad y en nuestra cultura? Pienso que se puede hablar, al respecto, de una presencia-ausencia de Cristo. En cierto nivel Jesucristo está muy presente, nada menos que una «Superstar», según el título de un conocido musical sobre él. En una serie interminable de relatos, películas y libros, los escritores manipulan la figura de Cristo, a veces bajo pretexto de fantasmales nuevos documentos históricos sobre él. Desde cierto punto de vista podemos por lo tanto decir que Jesucristo está muy presente en nuestra cultura………
Preocupante es, lo que se observa en la sociedad en general, incluidos los que se definen «creyentes cristianos». ¿En qué creen, en realidad, aquellos que se definen «creyentes»? Creen, la mayoría de las veces, en la existencia de un Ser supremo, de un Creador; creen que existe un «más allá». Pero ésta es una fe deísta, no aún una fe cristiana. Jesucristo está en la práctica, ausente en este tipo de religiosidad…….
Significado original de la palabra «fe» en el Nuevo Testamento. Para Pablo, la fe que justifica a los pecadores y confiere el Espíritu Santo (Ga 3,2), en otras palabras, la fe que salva, es la fe en Jesucristo, en su misterio pascual de muerte y resurrección. Primera predicación de Adviento del padre Raniero Cantalamessa OFM Cap. 2005
Preguntas para la meditación ¿qué me dice?
¿Qué significa hoy, en mi vida “estén alertas y vigilen todo el tiempo”?
¿Se puede decir que mi vida espera algún Adviento = Advenimiento = Esperanza?
¿Qué papel tiene Jesús en nuestra sociedad y en nuestra cultura? ¿Cómo está la esperanza en nuestra sociedad? ¿Qué tipo de esperanzas mueven a las personas hoy? ¿Hay lugar para las actitudes cristianas? ¿Por qué?
Oración:
Oh, Misterio inefable que sustentas el Ser y la Vida, al cosmos y al ser humano dentro de él: acoge nuestro deseo de caminar por la vida confiados en la bondad primordial de tu iniciativa, que nos antecede y supera, y en la que queremos tener el coraje de cifrar nuestra esperanza a pesar de todos los signos de desesperanza que nos rodean. Te presentamos la expresión de nuestros sentimientos más profundos. Acógela. Amén.
Lecturas de la semana:
LUNES 1: Isaías 2, 1-5;. Salmo 121; Mateo 8, 5-11.
MARTES 2: Isaías 11, 1-10; Salmo 71; Lucas 10, 21-24.
MIERCOLES 3: Isaías 25, 6-10a; Salmo 22, Mateo 15, 29-37.
JUEVES 4: Isaías 26, 1-6; Salmo 117; Mateo 7, 21. 24-27.
VIERNES 5: Isaías 29, 17-24; Salmo 26, Mateo 9, 27-31.
SABADO 6: Isaías 30, 19-21.23-26.; Salmo 146; Mateo 9, 35—10,1.5ª.6-8.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, Siervas de los Corazones de Jesús y Maria. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:30 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
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Reflexiones a la luz de la Palabra de Dios
sábado, 22 de noviembre de 2008
Lecturas Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo Ciclo - A -
Lecturas del 23/11/08 – Ciclo A –Nuestro Señor Jesucristo,
Rey del Universo
Lectura pro. de Ezequiel 34, 11-12. 15-17
Así habla el Señor: «¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor- . Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.
En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos.»
Palabra de Dios.
SALMO 22
R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas. R.
Me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. R.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.
Lectura primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 20-26. 28
Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida. En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte.
Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos. Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio S. Mateo 25, 31-46
Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver."
Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?" Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo." Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron." Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?"
Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo." Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna.» Palabra del Señor.
Reflexión
Este domingo, último del ciclo litúrgico, pone ante nuestra mirada y ofrece a nuestra meditación a Cristo Rey y Señor de la historia y del tiempo.
El profeta Ezequiel nos ofrece uno de los textos más bellos del Antiguo Testamento. En él se repite hasta tres veces que el “Señor mismo” es quien se preocupa de sus ovejas; las busca, si se han perdido, las cura si están heridas, les ofrece pastos abundantes si padecen hambre. Los malos pastores, los hombres, han faltado a su deber, han dejado que se pierdan las ovejas, se han aprovechado de ellas; por eso, el profeta anuncia que será Dios mismo quien cuidará del rebaño. Se subraya, sin duda, el cuidado y el interés de Dios por sus ovejas, pero al mismo tiempo se afirma que Él va a juzgar entre oveja y oveja. Dios es justo y ejerce esa justicia con amor.
El salmo toma nuevamente la imagen del pastor para aplicarla al Señor. ¡Cuánta confianza da al hombre saber que “Dios mismo” es su pastor, que “Dios mismo” lo conduce, repara sus fuerzas, lo guía por un camino recto, pastor de nuestras almas y guía en nuestros caminos.
Este buen pastor será, al final de la vida, quien juzgará nuestras vidas. Es verdad, Cristo Nuestro Señor, que se encarnó y vino a la tierra como el buen pastor en busca de sus ovejas, desea que todas ellas estén en el redil, desea que todas ellas formen parte de su rebaño. No permite que le sea arrebatada ninguna. En este sentido la provocación de Jesús es mucho más que una simple llamada o información. Provocar es motivar, es invitar, es mover a la acción, es recoger y separar. Se trata pues de una llamada urgente para decidirse a favor o en contra de Jesús. No hay lugar para términos medios. Quien no está con Jesús estará contra él.
En la carta a los corintios, san Pablo subraya el poder de Cristo que aniquilará todo principado, todo poder y toda fuerza. Cristo tiene que reinar y todos sus enemigos yacerán a sus pies. El último enemigo será la muerte.
Cuanto más claramente el Reino de Cristo se ofrece como “luz del mundo”, como “sobre el monte”, “como levadura de la masa”, tanto más aparece la fuerza del enemigo de Dios que desea contrastar el bien y el amor. Así, Pablo habla de todos los principados y potestades que se oponen al reinado de Dios.
Todos los enemigos deben quedar bajo el estrado de sus pies, porque al final de los tiempos se debe realizar toda justicia. Al final, el mal será definitivamente derrotado por el bien y por el amor. El enemigo de Dios, el diablo, sufrirá la última derrota frente a Cristo resucitado, Señor de vivos y de muertos.
Finalmente el evangelio nos presenta la venida definitiva del Hijo del Hombre que viene para separar a unos de otros, como un pastor separa a las ovejas de las cabras. El criterio que seguirá el Señor en este día terrible, será el criterio del amor, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber... Ellos, los que hayan practicado el amor a Cristo y a sus semejantes irán a la vida eterna; los otros, al castigo eterno.
Sí, “al atardecer nos juzgarán en el amor”.
Puesto que la caridad será el tema del juicio, debemos hacer todo lo que está en nuestras manos para poner por obra la enseñanza de la parábola de Jesús. Es decir, atendamos hoy al hambriento, demos de beber al sediento, vistamos al desnudo, visitemos al enfermo y al prisionero... en una palabra, practiquemos el mandamiento del amor.
Se trata, pues, de despertar el sentido de responsabilidad ante las necesidades ajenas. El pecado grave que podríamos cometer sería el pecado de omisión: hubiésemos podido dar de comer al que tenía hambre y no lo hicimos; hubiésemos podido dar de beber al sediento y no lo hicimos.
Vencer al mal con el bien. El mal aparece en el horizonte de nuestra vida. Vemos que en las relaciones internacionales, en la vida de los pueblos, en la vida familiar y en nuestro propio corazón, se insinúa y se presenta el mal. Ante esta dramática situación hay que responder con el bien. No se puede combatir el mal con el mal, pues sería una contradicción. Así respondió Cristo ante sus perseguidores. Cuando el mal parecía envolverlo por todas partes, su amor y dignidad, su obediencia filial al Padre, su amor a los hombres venció sobre las potencias del mal y de la muerte.
Preguntas para la meditación ¿qué me dice?
El Reino de Dios fue para Jesús el centro
de su predicación, el motivo de sus milagros, la razón de ser de su fidelidad hasta la muerte, la corona de su resurrección. ¿Qué es para mí el Reino de Dios? ¿Está también en el centro de mi vida? ¿Es mi «Causa», como fue la de Jesús?
Es necesario hacer un serio examen de
conciencia y preguntarse: ¿Responde mi vida al mandato de Cristo de amar a mis hermanos? ¿Realmente me interesa el bien espiritual y material de mis hermanos los hombres? ¿Me preocupo por hacer algo en favor de los demás?
Oración
Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud….
Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes.
Los rescatará de la opresión y la violencia, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.
Por eso, que viva largamente y le regalen oro de Arabia; que oren por él sin cesar y lo bendigan todo el día.
Que en el país abunden los trigales y ondeen sobre las cumbres de las montañas; que sus frutos broten como el Líbano y florezcan como la hierba de los campos.
Que perdure su nombre para siempre y su linaje permanezca como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos y todas las naciones lo proclamen feliz.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas. Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. ¡Amén! ¡Amén!
Lecturas de la semana:
LUNES 24: Apocalipsis 14, 1-3.4b-5. Salmo 23; Lucas 21, 1-4.
MARTES 25: Apocalipsis 14, 14-19; Salmo 95; Lucas 21. 5-11.
MIERCOLES 26: Apocalipsis 15, 1-4; Salmo 97, Lucas 21. 12-19.
JUEVES 27: Apocalipsis 18, 1-2.21-23;19,1-3.9a; Salmo 99; Lucas 21, 20-28.
VIERNES 28: Apocalipsis 20, 1-4.11—21,2; Salmo 83, Lucas 21, 29-33.
SABADO 29: Apocalipsis 22. 1-7.; Salmo 94; Lucas 21, 34-36.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, Siervas de los Corazones de Jesús y Maria. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados a las 17 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
Cristo juez que juzga a los hombres. Este Cristo que vendrá al final de los tiempos nos juzgará acerca del amor. El catecismo de la Iglesia Católica en el no. 678 dice:
Siguiendo a los profetas (cf. Dn 7, 10; Joel 3, 4; Ml 3,19) y a Juan Bautista (cf. Mt 3, 7-12), Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno (cf. Mc 12, 38?40) y el secreto de los corazones (cf. Lc. 12, 1?3; Jn. 3, 20?21; Rm 2, 16; 1 Co 4, 5). Entonces será condenada la incredulidad culpable que ha tenido en nada la gracia ofrecida por Dios (cf. Mt 11, 20-24; 12, 41-42). La actitud con respecto al prójimo revelará la acogida o el rechazo de la gracia y del amor divino (cf. Mt 5, 22; 7, 1-5). Jesús dirá en el último día: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40)”.
Conviene, pues, prepararnos apropiadamente practicando el bien y el amor. Un día se pondrá a la luz el secreto de los corazones. Trabajemos hoy para que nuestro corazón esté lleno de Dios y de su amor.
Rey del Universo
Lectura pro. de Ezequiel 34, 11-12. 15-17
Así habla el Señor: «¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor- . Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.
En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos.»
Palabra de Dios.
SALMO 22
R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas. R.
Me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. R.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.
Lectura primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 20-26. 28
Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida. En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte.
Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos. Palabra de Dios.
Lectura S. Evangelio S. Mateo 25, 31-46
Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver."
Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?" Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo." Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron." Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?"
Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo." Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna.» Palabra del Señor.
Reflexión
Este domingo, último del ciclo litúrgico, pone ante nuestra mirada y ofrece a nuestra meditación a Cristo Rey y Señor de la historia y del tiempo.
El profeta Ezequiel nos ofrece uno de los textos más bellos del Antiguo Testamento. En él se repite hasta tres veces que el “Señor mismo” es quien se preocupa de sus ovejas; las busca, si se han perdido, las cura si están heridas, les ofrece pastos abundantes si padecen hambre. Los malos pastores, los hombres, han faltado a su deber, han dejado que se pierdan las ovejas, se han aprovechado de ellas; por eso, el profeta anuncia que será Dios mismo quien cuidará del rebaño. Se subraya, sin duda, el cuidado y el interés de Dios por sus ovejas, pero al mismo tiempo se afirma que Él va a juzgar entre oveja y oveja. Dios es justo y ejerce esa justicia con amor.
El salmo toma nuevamente la imagen del pastor para aplicarla al Señor. ¡Cuánta confianza da al hombre saber que “Dios mismo” es su pastor, que “Dios mismo” lo conduce, repara sus fuerzas, lo guía por un camino recto, pastor de nuestras almas y guía en nuestros caminos.
Este buen pastor será, al final de la vida, quien juzgará nuestras vidas. Es verdad, Cristo Nuestro Señor, que se encarnó y vino a la tierra como el buen pastor en busca de sus ovejas, desea que todas ellas estén en el redil, desea que todas ellas formen parte de su rebaño. No permite que le sea arrebatada ninguna. En este sentido la provocación de Jesús es mucho más que una simple llamada o información. Provocar es motivar, es invitar, es mover a la acción, es recoger y separar. Se trata pues de una llamada urgente para decidirse a favor o en contra de Jesús. No hay lugar para términos medios. Quien no está con Jesús estará contra él.
En la carta a los corintios, san Pablo subraya el poder de Cristo que aniquilará todo principado, todo poder y toda fuerza. Cristo tiene que reinar y todos sus enemigos yacerán a sus pies. El último enemigo será la muerte.
Cuanto más claramente el Reino de Cristo se ofrece como “luz del mundo”, como “sobre el monte”, “como levadura de la masa”, tanto más aparece la fuerza del enemigo de Dios que desea contrastar el bien y el amor. Así, Pablo habla de todos los principados y potestades que se oponen al reinado de Dios.
Todos los enemigos deben quedar bajo el estrado de sus pies, porque al final de los tiempos se debe realizar toda justicia. Al final, el mal será definitivamente derrotado por el bien y por el amor. El enemigo de Dios, el diablo, sufrirá la última derrota frente a Cristo resucitado, Señor de vivos y de muertos.
Finalmente el evangelio nos presenta la venida definitiva del Hijo del Hombre que viene para separar a unos de otros, como un pastor separa a las ovejas de las cabras. El criterio que seguirá el Señor en este día terrible, será el criterio del amor, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber... Ellos, los que hayan practicado el amor a Cristo y a sus semejantes irán a la vida eterna; los otros, al castigo eterno.
Sí, “al atardecer nos juzgarán en el amor”.
Puesto que la caridad será el tema del juicio, debemos hacer todo lo que está en nuestras manos para poner por obra la enseñanza de la parábola de Jesús. Es decir, atendamos hoy al hambriento, demos de beber al sediento, vistamos al desnudo, visitemos al enfermo y al prisionero... en una palabra, practiquemos el mandamiento del amor.
Se trata, pues, de despertar el sentido de responsabilidad ante las necesidades ajenas. El pecado grave que podríamos cometer sería el pecado de omisión: hubiésemos podido dar de comer al que tenía hambre y no lo hicimos; hubiésemos podido dar de beber al sediento y no lo hicimos.
Vencer al mal con el bien. El mal aparece en el horizonte de nuestra vida. Vemos que en las relaciones internacionales, en la vida de los pueblos, en la vida familiar y en nuestro propio corazón, se insinúa y se presenta el mal. Ante esta dramática situación hay que responder con el bien. No se puede combatir el mal con el mal, pues sería una contradicción. Así respondió Cristo ante sus perseguidores. Cuando el mal parecía envolverlo por todas partes, su amor y dignidad, su obediencia filial al Padre, su amor a los hombres venció sobre las potencias del mal y de la muerte.
Preguntas para la meditación ¿qué me dice?
El Reino de Dios fue para Jesús el centro
de su predicación, el motivo de sus milagros, la razón de ser de su fidelidad hasta la muerte, la corona de su resurrección. ¿Qué es para mí el Reino de Dios? ¿Está también en el centro de mi vida? ¿Es mi «Causa», como fue la de Jesús?
Es necesario hacer un serio examen de
conciencia y preguntarse: ¿Responde mi vida al mandato de Cristo de amar a mis hermanos? ¿Realmente me interesa el bien espiritual y material de mis hermanos los hombres? ¿Me preocupo por hacer algo en favor de los demás?
Oración
Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud….
Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes.
Los rescatará de la opresión y la violencia, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.
Por eso, que viva largamente y le regalen oro de Arabia; que oren por él sin cesar y lo bendigan todo el día.
Que en el país abunden los trigales y ondeen sobre las cumbres de las montañas; que sus frutos broten como el Líbano y florezcan como la hierba de los campos.
Que perdure su nombre para siempre y su linaje permanezca como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos y todas las naciones lo proclamen feliz.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas. Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. ¡Amén! ¡Amén!
Lecturas de la semana:
LUNES 24: Apocalipsis 14, 1-3.4b-5. Salmo 23; Lucas 21, 1-4.
MARTES 25: Apocalipsis 14, 14-19; Salmo 95; Lucas 21. 5-11.
MIERCOLES 26: Apocalipsis 15, 1-4; Salmo 97, Lucas 21. 12-19.
JUEVES 27: Apocalipsis 18, 1-2.21-23;19,1-3.9a; Salmo 99; Lucas 21, 20-28.
VIERNES 28: Apocalipsis 20, 1-4.11—21,2; Salmo 83, Lucas 21, 29-33.
SABADO 29: Apocalipsis 22. 1-7.; Salmo 94; Lucas 21, 34-36.
Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, Siervas de los Corazones de Jesús y Maria. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados a las 17 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José
Cristo juez que juzga a los hombres. Este Cristo que vendrá al final de los tiempos nos juzgará acerca del amor. El catecismo de la Iglesia Católica en el no. 678 dice:
Siguiendo a los profetas (cf. Dn 7, 10; Joel 3, 4; Ml 3,19) y a Juan Bautista (cf. Mt 3, 7-12), Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno (cf. Mc 12, 38?40) y el secreto de los corazones (cf. Lc. 12, 1?3; Jn. 3, 20?21; Rm 2, 16; 1 Co 4, 5). Entonces será condenada la incredulidad culpable que ha tenido en nada la gracia ofrecida por Dios (cf. Mt 11, 20-24; 12, 41-42). La actitud con respecto al prójimo revelará la acogida o el rechazo de la gracia y del amor divino (cf. Mt 5, 22; 7, 1-5). Jesús dirá en el último día: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40)”.
Conviene, pues, prepararnos apropiadamente practicando el bien y el amor. Un día se pondrá a la luz el secreto de los corazones. Trabajemos hoy para que nuestro corazón esté lleno de Dios y de su amor.
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Reflexiones a la luz de la Palabra de Dios
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