Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

jueves, 31 de diciembre de 2009

« Feliz de ti por haber creído», Cuarto Domingo de Adviento


Cuarto Domingo de Adviento


Lecturas del 20/12/09 – Ciclo C –

Cuarto Domingo de Adviento

« Feliz de ti por haber creído»

Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4

Así habla el Señor: Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.

Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz Palabra de Dios.

Salmo 79

R. Restáuranos, Señor del universo.

Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece,
reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 5-10

Hermanos: Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45

En aquellos días: María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
« ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.» Palabra del Señor.


Reflexión:

MARIA, BENDITA Y BIENAVENTURADA

María ha acogido la Palabra en sus entrañas. El sí que pronuncian sus labios refleja la actitud de su espíritu abierto al plan de salvación de Dios. Las noticias de su prima Isabel hacen que se ponga en camino y que vaya a su encuentro con actitud gozosa y de servicio.

En la vida ordinaria nos encontramos con situaciones que provocan espontáneamente en nosotros la experiencia de la bendición o de la maldición.

Los creyentes, cuando contemplamos la acción de Dios en la vida, bendecimos su nombre. Pero, por otra parte, cuando necesitamos su ayuda, su consuelo, su favor, su paz, pedimos su bendición.

No podemos negar tampoco que en situaciones extremas puede surgir en el interior del ser humano el deseo de maldición. Con la maldición se busca atraer la desgracia, el infortunio, la desdicha para el otro.

Primera procesión de Corpus

Así podría titularse la escena descrita en el Evangelio de hoy. Dos mujeres se encuentran. Cada una es portadora de una doble esperanza. Cada una es madre prodigiosa de un hijo prodigioso. Una concibe en su ancianidad, la otra en su virginidad; una es madre del Mesías, la otra es madre del Precursor del Mesías. Este encuentro es prueba de que para Dios nada es imposible y que la posibilidad de Dios hace posible las imposibilidades humanas.

Isabel es culminación de una serie de historias que prueban lo mismo; que para Dios nada es imposible. Así en el caso de la maternidad de Sara (Gn18) o en el de Ana, madre de Samuel (1Sam 1), o en el de la mujer de Manoj (Jue 13). Estos casos son preludios de la más prodigiosa maternidad de María.

Isaac, Samuel, Sansón y Juan son, igualmente, preludios del nacimiento y grandeza de Jesús.

El encuentro de Isabel con María es argumento de que, Dios cumple sus promesas: ambas portan un fruto, una fe, una alegría.

Desde el momento en que María acepta la Palabra de Dios transmitida por el ángel, se convierte en el primer sagrario del mundo, allí está y crece Dios. Pero María no se sumerge en contemplación mística mirando hacia dentro de sí misma, no guarda este tesoro celosamente para sí. María siente una necesidad de comunicar activamente lo que posee y congratularse con el bien que posee su parienta Isabel. Y se pone en camino, presurosa a través de las montañas.

En el camino es María la primera custodia en procesión de Corpus por caminos y montañas. Lo da a conocer, comunica su grandeza un servicio cercano en manos que se juntan para orar y se abren para servir. Todo elegido del Señor es elegido, como los apóstoles, para estar con El y para ir a predicar.

Santa María del Buen Encuentro

No hay encuentro en nombre del Señor sin maravillas. Aquí la maravilla se da primero en las madres. Isabel se llena del Espíritu Santo y comprende lo que hasta ahora nadie había comprendido. Se admira, se humilla y bendice con palabras de bendición que se repiten de generación en generación: Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Y: Dichosa tú porque has creído.

María tiene mucho que ver con la fe. Las generaciones la aclaman dichosa porque creyó y su fe no permanece inactiva, ella transmite a Dios al mundo. Donde está Ella viene Dios a los hombres y por ella se acercan los hombres al encuentro con Dios.

María comprende su propia grandeza al saludo de Isabel, ya anunciada por el ángel, y profetizó: dichosa me llamarán todas las generaciones. El tiempo se ha cumplido, Dios está presente en su pueblo, es necesario cantar sus maravillas. Jesús actúa por su Madre como por un signo sacramental. Las palabras de saludo de María comunican la gracia del Hijo. Juan lo percibe y salta de gozo. Es un feliz encuentro.

La visitación

La “visitación” es uno de los misterios del rosario. Se puede dar preferencia al encuentro de las dos mujeres que van a ser madres o puede sentirse mayor admiración por el encuentro de los hijos no-nacidos.

Resaltando a María como la gran creyente como lo hace San Lucas, y el servicio y ayuda que inspira el amor. El amor no puede ser una farsa y el comportamiento humano debe hacerse relaciones fraternas con respeto y delicadezas. Nadie puede reservar para sí solo el amor que ha recibido de Dios: ha de ser sacramento para los demás.

La fe no es asunto meramente privado. Hacerlo así equivaldría a privar a los demás de la admiración jubilosa de Isabel y de la gracia de Juan. El que no da alegría, no recibirá alegría, el que no bendice tampoco recibirá bendiciones.

Navidad es tiempo de encuentros y visitas. Cada día nos encontramos y saludamos en la calle, en el café, en la peluquería o en la oficina… hay saludos y encuentros que no comunican nada, quizá porque no comunican nada, quizá porque no hay nada que comunicar. Pero, además de encuentro con los hombres, Navidad es especialmente encuentro con Dios. Ese encuentro será tanto más auténtico y profundo cuanto más tenga que comunicar y más amplíe el radio de comunicación. Dios ha hecho maravillas y su misericordia dura de generación en generación.

Reflexiones juntos:

-¿Cuándo solemos bendecir? ¿Qué sentido le damos a esa bendición? ¿Y Cuándo decimos a alguien “dichoso tú” o “feliz de ti”?

-¿Qué personas, cosas o situaciones te colman de alegría, te hacen sentirte lleno, te satisfacen y te dan paz interior? ¿Por qué se produce en ti esa felicidad?

-¿Crees que es motivo de felicidad fiarse de Dios y creer en Él? ¿Vivimos con alegría nuestra vida y la consideramos tiempo de salvación?

-¿Estamos descubriendo en este tiempo del Adviento las acciones de Dios en nuestra vida personal y comunitaria? ¿Estamos esperando realmente al Señor?

P. Daniel silva

MARIA:

Qué impulsó a María, una muchacha joven, a afrontar aquel viaje? ¿Qué, sobre todo, le empujó a olvidarse de sí misma para pasar los primeros tres meses de su embarazo al servicio de su prima, necesitada de ayuda?

La respuesta está escrita en un Salmo: «Corro por el camino de tus mandamientos, [Señor], pues tú mi corazón dilatas» (Sal 118,32). El Espíritu Santo, que hizo presente al Hijo de Dios en la carne de María, dilató su corazón a las dimensiones del de Dios y le impulsó por la vía de la caridad. La Visitación de María se comprende a la luz del acontecimiento que le precede inmediatamente en el relato del Evangelio de Lucas: el anuncio del Ángel y la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo fue sobre la Virgen, el poder del Altísimo le cubrió con su sombra (v. Lc 1,35). Aquel mismo Espíritu le impulsó a «levantarse» y a partir sin tardanza (v. Lc. 1,39), para ser de ayuda a su anciana pariente. Jesús apenas ha comenzado a formarse en el seno de María, pero su Espíritu ya ha llenado su corazón, de forma que la Madre comienza ya a seguir al Hijo divino: en el camino que de Galilea conduce a Judá es el mismo Jesús el que «impulsa» a María, infundiéndole el ímpetu generoso de salir al encuentro del prójimo que tiene necesidad, el valor de no poner por delante las propias y legítimas exigencias, dificultades, peligros para su propia vida. Es Jesús quien le ayuda a superar todo dejándose guiar por la fe que actúa por la caridad (v. Ga 5,6) Papa Benedicto XVI, el 31 de mayo de 2007.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Boletín Parroquial:

Horarios de Misas de Navidad y Año Nuevo: ver programa de Navidad.

· Domingo 20 de diciembre

19 hs. Celebrará la Santa Misa el recientemente ordenado Padre Rodolfo Veliz

  • Lunes 21 de Diciembre

Al terminar la Santa Misa, actuación del coro Municipal de la Tercera Edad

  • Sábado 26 de Diciembre

19 hs. Fiesta de la Sagrada familia:

Renovación de las Promesas Matrimoniales

Lecturas de la semana:

LUNES 21: Cant. 2, 8-14; Sal. 32; Lc. 1, 39-45.

MARTES 22: 1 Sam. 1, 19-20.24-28; Sal. 1 Sam. 2, 1.4-8; Lc. 1, 46-55.

MIÉRCOLES 23: Mal. 3, 1-4.23-24; Sal. 24; Lc. 1, 57-68.

JUE VES 24: 2 Sam. 7, 1-5.8-12.14.16; Sal. 88; Mt. 1, 1-25.

VIERNES 25: Is. 62, 11-12; Sal. 96;Tit3, 4-7; Lc. 2, 15-20.

SABADO 26: Hech. .6,8-10;7, 54-60. 8,2; Sal. 30; Mt. 10, 17-22.

Te esperamos los sábados 17:00 h.

Para Compartir la Palabra de Jesús,

en la Parroquia San José: Brandsen 4970

Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

lunes, 14 de diciembre de 2009

«Maestro, ¿qué debemos hacer?»

Lecturas del 13/12/09 – Ciclo C –

Tercer Domingo de Adviento,

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18a

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.

Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta. Palabra de Dios.

Salmo Is 12, 2-3 4abc. 5-6

R. ¡Aclama y grita de alegría, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!

Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación.

Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R.

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre. R.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel! R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 4, 4-7

Hermanos: Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?» El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto.»
Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»

El les respondió: «No exijan más de lo estipulado.»
A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?»
Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo.»

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible.» Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

Palabra del Señor.

Reflexión:

Hoy es el tercer domingo de adviento y la palabra de Dios nos exhorta a renovarnos porque el Señor viene. ¿Qué debemos hacer?

Juan Bautista anuncia la salvación de Dios y exhorta a enderezar los senderos. Lucas, manteniendo la universalidad del llamado a la salvación, señala también la importancia de practicar el amor y la justicia por parte del creyente. Los textos de la liturgia de hoy también nos invitan a la alegría, ese es el modo de esperar al Señor: la auténtica alegría del pueblo de Dios es Cristo, el Mesías largo tiempo esperado.

El texto del profeta Sofonías nos habla de un tiempo poco antes del reinado de Josías. El país se hallaba sumido en la mayor miseria moral y hacía tiempo se dejaba sentir la amenaza de Asiria. Sofonías, testigo de los grandes pecados de Israel, preanuncia la restauración y redención que Dios va a obrar. A los beneficiarios de ella los llama el “resto”. Con este “resto” creará Dios un pueblo nuevo.

Sofonías vislumbra algunas luces de esperanza:

Israel rebosa gozo porque el Señor ha cancelado todas sus deudas o el castigo de sus pecados (la cautividad). El Señor establece su trono en Sión. Con Rey tan poderoso y Padre tan misericordioso nada tiene que temer nunca más (v.14-15). Ahora ya no es Israel el que se goza en el Señor; es el mismo Señor quien se goza con su nuevo pueblo. Es como el “esposo” que se goza en la “esposa”. Muchas veces en los profetas la “Alianza” es presentada como “Desposorio”: “Yahvé, tu Dios, está en medio de ti; exulta de gozo por ti y se complace en ti; te ama y se alegra con júbilo; hace fiesta por ti” (v.16-17).

El pasaje de Lucas nos habla del testimonio de Juan Bautista, el precursor. Su predicación impresiona al pueblo, la gente se acerca para preguntarle: “¿Qué debemos hacer?”, es una prueba de que han comprendido el mensaje, perciben que el bautismo de Juan exige un comportamiento. La respuesta llega enseguida: compartan lo que tengan: vestido, comida, etc. (v. 10-11).

No se pregunta lo que hay que pensar, ni siquiera lo que hay que creer. El Evangelio pretende que el oyente de la Palabra de Dios se convierta, es decir, que su conducta y su comportamiento esté de acuerdo con la justicia que exige el Reino.

La conversión es un cambio de conducta más que un cambio de ideas; es la transformación de una situación vieja en una situación nueva.

El evangelio nos invita a una “conversión al futuro” que se despliega en el Reino. No es mirar y volverse atrás. El futuro (que es Dios y su reinado) es la meta de la llamada a la conversión.

La tentación para no convertirse es quedarse en una búsqueda permanente o contentarse con preguntar sin escuchar respuestas verdaderas.

El Bautista, nos dice que la conversión exige “aventar la parva” (saber seleccionar o elegir), “reunir el trigo” (ir a lo más importante y no quedarse en las ramas) y “quemar la paja” (echar por la borda lo inservible o lo que nos inmoviliza); acoger la Buena Nueva de la venida del Señor requiere esa conversión. Con nuestros gestos discernimos lo que nos acerca de aquello que nos aleja de la llegada del Señor. Este día, Dios discernirá entre el trigo y la paja que haya en nuestra conducta.

¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que muchos nos podemos formular, a la gente o la multitud en general Juan le dirá que tengan capacidad de compartir con los que no tienen o tienen menos. Es una clara invitación al desprendimiento y a la generosidad. Esta es la primera actitud para estar preparados hoy. La respuesta de Juan Bautista no es teoría vacía. Es a través de gestos y acciones concretas de justicia, respeto, solidaridad, y coherencia cristiana, como demostramos nuestra voluntad de paz, vamos construyendo un tejido social más digno de hijos de Dios, vamos conquistando los cambios radicales y profundos que nuestra vida y nuestra sociedad necesitan. Pero para eso, es necesario purificar el corazón, dejarnos invadir por el Espíritu de Dios, liberarnos de las ataduras del egoísmo y el acomodamiento, no temer al cambio y disponernos con alegría, con esperanza y entusiasmo a contribuir en la construcción de un futuro no remoto más humano, que sea verdadera expresión del Reino de Dios que Jesús nos trae, y así poder exclamar con alegría: ¡venga a nosotros tu Reino, Señor!

Lo decisivo para que el Señor venga a nosotros es que nosotros lo recibamos, y no importa la cantidad de pesebres que se armen, ni la música navideña que escuchemos, ni los programas de radio o televisión que veamos, si no hay cambio en nuestra vida.

Jesús estará realmente en el mundo, si los cristianos lo mostramos al mundo, porque el rostro visible de Cristo en el mundo de hoy somos cada uno de nosotros. Con nuestra actitud de vida, los cristianos damos vida a Cristo o lo negamos.

San Pablo en su Carta a los Filipenses dice:

Como cristianos estén siempre alegres, se lo repito, estén alegres. Que todo el mundo note lo comprensivos que son. El Señor está cerca, no se angustien por nada, en lo que sea, presenten ante Dios sus peticiones con esa oración y esa súplica que incluyen acción de gracias, así la paz de Dios, que supera toda razón custodiará su mente y sus pensamientos por medio del Mesías Jesús.

La alegría cristiana tiene su sustento en la proximidad del Señor, y esa proximidad no es temporal ni física, depende de nuestra docilidad a Dios en nuestra vida cotidiana.

En el final del evangelio se entra en otra temática:

¿Quién es el Mesías? Ante la prédica encendida y comprometida de Juan algunos piensan que es él. Ante esta realidad el Bautista dejará en claro que él no es el Mesías. El Mesías es más poderoso que él, los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego… Por otra parte se relata una de las funciones del Mesías en los tiempos finales: separar a los buenos de los malos…

La proximidad del Señor nos dice San Pablo que trae paz y confianza, por eso en estos pocos días que faltan para celebrar la Navidad vamos a pedir a María luz para ver qué cosas me alejan de Dios y corregirlas. Queremos sentir la alegría de estar próximos a Jesús, queremos que el mundo conozca a Jesús, por eso te decimos:

VEN SEÑOR JESÚS.

Preguntas para la meditación:

Nosotros en este tiempo en que esperamos que el Señor venga a nuestro encuentro:

¿Estamos disponibles ante las necesidades de los demás?, ¿estamos dispuestos a acudir con nuestros propios bienes cuando alguien padece una necesidad material?

En la próxima Navidad volvemos a recibir la alegría del nacimiento de Cristo. ¿Qué podemos hacer para que en esta navidad nazca efectivamente Jesús a nuestro alrededor?

Oración:

Dios mío, al acercarse la fiesta de la Navidad te pedimos que hagas aflorar en nuestras vidas lo mejor de nuestro propio corazón, para que podamos compartir con los hermanos que nos rodean tu ternura, tu mismo amor, del que nos has hecho partícipes. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo, hermano nuestro. A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

INVOCACIÓN A SAN JOSE DE JUAN XXIII

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber.

Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti.

Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges.

Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén.

Boletín Parroquial:

· Sábado 12 de diciembre:

22 hs. Vigilia de Adviento:

Oraciones, Meditaciones y Cantos. Habrá sacerdotes para confesar.

Se entregaran los programas de las Fiestas de Navidad y Año Nuevo.

· Domingo 13 de diciembre

19 hs. Celebrará la Santa Misa el recientemente ordenado Padre Pablo Balario

Lecturas de la semana:

LUNES 14: Num 24, 2-17; Sal. 24; MT. 21, 23-27.

MARTES 15: Sof. 3, 9-13; Sal. 33; Mt. 21, 28-32.

MIÉRCOLES 16: Is. 45, 6-25; Sal. 84; Lc. 7, 19-23.

JUE VES 17: Gn. 49, 1-10; Sal. 71; Mt. 1, 1-17.

VIERNES 18: .Jer. 23, 5-8; Sal. 71; Mt. 1, 18-24.

SABADO 19: Jue. 13, 2-25; Sal. 70; Lc. 1, 5-25.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.

Para Compartir la Palabra de Jesús,

en la Parroquia San José: Brandsen 4970

Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

sábado, 5 de diciembre de 2009

Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos.”

Lecturas del 6/12/09 – Ciclo C –

Segundo Domingo de Adviento


Lectura del libro del profeta Baruc 5, 1-9

Quítate tu ropa de duelo y de aflicción, Jerusalén, vístete para siempre con el esplendor de la gloria de Dios, cúbrete con el manto de la justicia de Dios, coloca sobre tu cabeza la diadema de gloria del Eterno. Porque Dios mostrará tu resplandor a todo lo que existe bajo el cielo. Porque recibirás
de Dios para siempre este nombre: «Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad.» Levántate, Jerusalén, sube a lo alto y dirige tu mirada hacia el Oriente: mira a tus hijos reunidos desde el oriente al occidente por la palabra del Santo, llenos de gozo, porque Dios se acordó de ellos. Ellos salieron de ti
a pie, llevados por enemigos, pero Dios te los devuelve, traídos gloriosamente como en un trono real. Porque Dios dispuso que sean aplanadas las altas montañas y las colinas
seculares, y que se rellenen los valles hasta nivelar la tierra, para que Israel camine seguro bajo la gloria de Dios. También los bosques y todas las plantas aromáticas darán sombra a Israel por orden de Dios, porque Dios conducirá a Israel en la alegría, a la luz de su gloria, acompañándolo con su misericordia y su justicia. Palabra de Dios.

SALMO 125

R. ¡Grandes cosas hizo el Señor por nosotros
y estamos rebosantes de alegría!

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía que soñábamos: nuestra boca se llenó de risas y nuestros labios, de canciones. R.

Hasta los mismos paganos decían: «íEl Señor hizo por ellos grandes cosas!» íGrandes cosas hizo el Señor por nosotros y estamos rebosantes de alegría! R.

íCambia, Señor, nuestra suerte como los torrentes del Négueb! Los que siembran entre lágrimas cosecharán entre canciones. R.

El sembrador va llorando cuando esparce la semilla, pero vuelve cantando cuando trae las gavillas. R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 1, 4-11

Hermanos: Siempre y en todas mis oraciones pido con alegría por todos ustedes, pensando en la colaboración que prestaron a la difusión del Evangelio, desde el comienzo hasta ahora. Estoy firmemente convencido de que aquel que comenzó en ustedes la buena obra la irá completando hasta el Día de Cristo Jesús. Y es justo que tenga estos sentimientos hacia todos ustedes, porque los llevo en mi corazón, ya que ustedes, sea cuando estoy prisionero, sea
cuando trabajo en la defensa y en la confirmación del Evangelio, participan de la gracia que he recibido. Dios es testigo de que los quiero tiernamente a todos en el corazón de Cristo Jesús. Y en mi oración pido que el amor de ustedes crezca cada vez más en el conocimiento y en la plena comprensión, a fin de que puedan discernir lo que es mejor. Así serán encontrados puros e irreprochables en
el Día de Cristo, llenos del fruto de justicia que proviene de Jesucristo, para la gloria y alabanza de Dios. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 3, 1-6

El año decimoquinto del reinado del emperador Tiberio, cuando Poncio Pilato
gobernaba la Judea, siendo Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanias tetrarca de Abilene, bajo el pontificado de Anás y Caifás, Dios dirigió su palabra a Juan, hijo de Zacarías, que estaba en el desierto. Este comenzó entonces a recorrer toda la región del río Jordán, anunciando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados, como está escrito en el libro del profeta Isaías: Una voz grita en desierto: Preparen el camino del Señor, allanen sus senderos. Los valles serán rellenados, las montañas y las colinas serán aplanadas. Serán enderezados los senderos sinuosos y nivelados los caminos desparejos. Entonces, todos los hombres verán la Salvación de Dios.

Palabra del Señor.

Reflexión:

El tiempo de adviento es tiempo de esperanza y de apertura al cambio: cambio de vestido y de nombre (Baruc), cambio de camino (Isaías). Cambiar, para que todos puedan ver la salvación de Dios, y esperar es ser capaz de cambiar aun en aquellas situaciones en las que parece imposible.

Dejémonos impregnar por la gracia de este acontecimiento que se nos aproxima, dejemos que estas celebraciones de la Eucaristía y de la liturgia de estos días nos ayuden a profundizar el misterio que estamos por celebrar.

Unidos en la esperanza caminamos juntos al encuentro con Dios. Pero al mismo tiempo, Él camina con nosotros señalando el camino porque “Dios guiará a Israel entre fiestas, a la luz de su Gloria, con su justicia y su misericordia” (Bar 5,9).

En un bello poema Baruc canta con fe jubilosa la hora en que el Eterno va a cumplir las promesas mesiánicas, va a crear la nueva Jerusalén, va a dar su salvación. Jerusalén es presentada como una “Madre” enlutada por sus hijos expatriados. Dios regala a Sión, su esposa, la salvación como manto regio, le ciñe como diadema la “Gloria” del Eterno. La Madre desolada que vio partir a sus hijos, esclavos y encadenados, los va a ver retornar libres y festejados como un rey cuando va a tomar posesión de su trono. Le da un nombre nuevo simbólico: “Paz de Justicia-Gloria de Misericordia”; es decir, Ciudad-Paz por la salvación recibida de Dios. Ciudad-Gloria por el amor misericordioso que le tiene Dios.

Haciéndose eco de los profetas del destierro, Baruc dice una palabra consoladora a un pueblo que pasa dificultad: “El Señor se acuerda de ti” (5,5). Ya el segundo Isaías se había preguntado: “¿Puede una madre olvidarse de su criatura? ... pues aunque ella se olvide, yo no me olvidaré” (Is 49,15). El Dios fiel no se olvida de Jerusalén, su esposa, que es invitada ahora a despojarse del luto y vestir “las galas perpetuas de la Gloria que Dios te da” (5,1). Es la salvación que Dios ofrece para los que ama, de los que se acuerdan de su amor.

En el evangelio, al llegar la plenitud de los tiempos, el mismo Dios anuncia la cercanía del Reino por medio de Juan y asegura con Isaías que “todos verán la salvación de Dios” (Lc 3,6). Para el Dios que llega con el don de la salvación debemos preparar el camino en el hoy de nuestra propia historia.

Juan Bautista, profeta precursor de Jesús, fue hijo de un “mudo” (pueblo en silencio) que renunció al “sacerdocio” (a los privilegios de la herencia), y de una “estéril” (fruto del Espíritu). Le “vino la palabra” estando apartado del poder y en el contacto con el pueblo. La palabra siempre llega desde el desierto (donde sólo hay palabra) y se dirige a los instalados (entre quienes habitan los ídolos) para desenmascararlos. Su deseo profético es profundo y universal: “todos verán la salvación de Dios”. La salvación viene en la historia (nuestra historia se hace historia de salvación), con una condición: la conversión, “preparad el camino del Señor”.

La invitación de Isaías, repetida por Juan Bautista y corroborada por Baruc, nos invita a entrar en el dinamismo de la conversión, a ponernos en camino, a cambiar. Cambiar desde dentro, creciendo en lo fundamental, en el amor para sacar lo mejor” (Flp 1,10). Con la penetración y sensibilidad del amor escucharemos las exigencias del Señor que llega y saldremos a su encuentro “llenos de los frutos de justicia” (1,11).

Esa renovación desde dentro tiene su manifestación externa porque se “abajan los montes”, se llenan los valles, se endereza lo torcido y se iguala lo escabroso (Bar 5,7). Se liman asperezas, se suprimen desigualdades y se acortan distancias para que la salvación llegue a todos. La humanidad transformada es la humanidad reconciliada e igualada, integrada en familia de fe: “los hijos reunidos de Oriente a Occidente” (Bar 5,5). Convertirse entonces es ensanchar el corazón y dilatar la esperanza para hacerla a la medida del mundo, a la medida de Dios. Una humanidad más igualitaria y respetuosa de la dignidad de todos es el mejor camino para que Dios llegue trayendo su salvación. A cada uno corresponde examinar qué renuncias impone el enderezar lo torcido o abajar montes o rellenar valles. Nuestros caminos deben ser rectificados para que llegue Dios.

Para tener en cuenta:

· Es interesante destacar que en los dos primeros versículos se habla de varias personas que gobiernan determinados lugares que no se reducen solo a Palestina. Estas referencias tienen un objetivo muy claro: situar el acontecimiento de la venida de Cristo y su preparación en el marco de la “historia universal”. ¿Qué significa esto? Que Cristo viene para todos los hombres y mujeres del mundo entero.

· Se presenta la preparación específica para la venida del Señor. ¿Qué hay que hacer? En primer lugar “bautizarse”… No se trata del Sacramento del Bautismo Cristiano como lo entendemos en la actualidad. El término “bautismo” significa “inmersión”, “sumergirse”. Juan invita, en este caso, a realizar un gesto exterior, sumergirse en las aguas del Río Jordán, que signifique un verdadero arrepentimiento (“volverse a Dios”). Es un “bautismo” de preparación para lo que viene después…

· El desierto es un lugar que posee una simbología muy profunda y variada para el AT. Es el lugar de la soledad, de la intemperie, del miedo y de la muerte. Es también el lugar donde Dios habla y se manifiesta. Es el lugar de la purificación y de la preparación para el encuentro con Dios. Es el lugar de la prueba, de la tentación y de las grandes opciones.

Preguntas para la meditación:

Preparen el camino del Señor, enderecen sus senderos...

¿Qué caminos sinuosos hay en mi vida? ¿Qué obstáculos deberé quitar de mi vida para que Dios pueda entrar en mí?

¿Sobre qué caminos torcidos de la sociedad puedo y debo influir para enderezarlos?

¿Cómo puedo participar hoy en esta sociedad, construyendo caminos de esperanza?

Oración:

Dios a igual que Juan Bautista que precedió a tu hijo Jesús, anunciándolo y clamando por la conversión; haz que también nosotros seamos siempre "precursores" de tu Hijo, enderezadores de los caminos por los que cada día estás queriendo venir a nosotros, Él, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

Lecturas de la semana:

LUNES 7: Is. 35, 1-10; Sal. 84; Lc. 5, 17-26.

MARTES 8: Gn. 3, 9-15.20; Sal. 97; Ef. 1, 3-6. 11-12; Lc. 1, 26-38.

MIÉRCOLES 9: Is. 40, 25-31; Sal. 102; Mt. 11, 28-30.

JUE VES 10: Is. 41, 13-20; Sal. 144; Mt. 11, 11-15.

VIERNES 11: .Is. 48, 17-19; Sal. 1; Mt. 11, 16-19.

SABADO 12: Is. 7, 10-14, 8,10; Sal. 66; Lc. 1, 39-48.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM. “Jesús habla a Pueblo” de Luis H Rivas.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Boletín Parroquial:

· Lunes 7 de diciembre:

Conmemoración de San Cayetano:

19 hs. Santa Misa: Bendecimos el pan. Les recordamos traer alimentos imperecederos y navideños para los más necesitados.

  • Martes 8 de diciembre:

Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima María.

10 hs. Santa Misa: Tendrán ocasión todos los niños y niñas que tomaron este año la Primera Comunión, tomarla solemnemente en este día. ¡LOS ESPERAMOS!

19 hs. Santa Misa de la Inmaculada.

· Sábado 12 de diciembre:

Fiesta de Nuestra Señora de Guadalupe

19 hs. Santa Misa

22 hs. Vigilia de Adviento:

Oraciones, Meditaciones y Cantos. Habrá sacerdotes para confesar.

· Domingo 13 de diciembre

19 hs. Celebrará la Santa Misa el recientemente ordenado Padre Pablo Balario

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Te esperamos los sábados 17:00 h.

Para Compartir la Palabra de Jesús,

en la Parroquia San José: Brandsen 4970

Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

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