sábado, 4 de junio de 2011

Ascensión del Señor, “yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”

Lecturas del 5-06-11– Ciclo A –

Hechos de los apóstoles 1, 1-11
En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se le apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.»
Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.»
Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir.» Palabra de Dios.

Salmo 46

R. Dios asciende entre aclamaciones, asciende el Señor al sonido de trompetas.

Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R
El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. R
El Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones el Señor se sienta en su trono sagrado.

Carta de San Pablo a los Efesios 1,17-23.

Hermanos: que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.
El puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas. Palabra de Dios.

Evangelio según San Mateo 28,16-20.

En aquel tiempo, los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo".
Palabra del Señor

Reflexión:

Ascensión del Señor

Mateo concluye su Evangelio con un relato de encuentro, envío y promesa de Jesús a sus discípulos. La presencia de Dios en el mundo, una vez que los cielos se han abierto y Jesús se ha encarnado, es definitiva, pues su nombre es “Emmanuel”, es decir, “Dios con nosotros”.

El encuentro final de Jesús con sus discípulos tiene lugar en un escenario significativo: en Galilea, donde Él comenzó su misión y en un monte, como cuando Dios congregó a su pueblo en el Sinaí. Es una iniciativa de Jesús la que hace posible el encuentro, los once van donde Él los había citado. Este encuentro es un momento decisivo: en él Jesús constituye al nuevo pueblo mesiánico que continúa su misión. Es el momento del nacimiento de la Iglesia. Sorprendentemente, Mateo recuerda aquí la duda: “Al verlo, se postraron ante Él los mismos que habían dudado”. En otras palabras, la actitud de los discípulos expresa la fe; sin ella no hay fundamento para el nuevo pueblo, para la iglesia, para la misión. Pero una fe que ha estado, está y estará mezclada con la duda, que es compañera inseparable de la fe itinerante. Como siempre: fe y vacilación, claridad y desconcierto.

El envío tiene su raíz y fundamento en la plena autoridad, o plena del poder que se le ha dado a Jesús resucitado. El envío que reciben los discípulos es continuación/participación de la misión de Jesús, pero la misión se extiende ahora a todos los hombres y mujeres, y no sólo a Israel. El breve discurso de Jesús está dominado por la idea de la plenitud y universalidad, pues la misión que se nos confiere y a la que se nos envía no tiene barreras.

El fin de la misión es “hacer discípulos” El cristiano es discípulo. No se trata de ofrecer un mensaje, sino de establecer una estrecha relación con el Maestro, una relación personal y de seguimiento.

Dos son las condiciones para hacer discípulos: el bautismo y la enseñanza. Jesús se define Maestro en polémica con los malos maestros –escribas y fariseos- , dice que los discípulos deben a su vez, hacer lo mismo: enseñar. Pero no son maestros, sino que permanecen como discípulos. No enseñan algo propio, sino solamente aquello que Jesús les ha mandado.

El bautismo vincula al discípulo con Jesús, con Dios. Pero ¿Con qué Dios? Dios no es un tirano, no se impone, no coacciona, no se exhibe. Dios es amor. Dios es comunicativo. Su gloria y su poder es sólo amar. El bautismo nos vincula con este Dios y no con otro.

“Estoy con ustedes cada día, hasta el fin del mundo”. Es un final sorpresa. El Señor resucitado no se ha ido, sino que permanece. La promesa que trae Jesús (Emmanuel=Dios con nosotros), con la que comienza su Evangelio Mateo, ya es una realidad permanente. Las últimas palabras de Jesús son una invitación a volver al principio del Evangelio para escuchar de nuevo sus enseñanzas y contemplar sus signos, como enseñanza y signos del resucitado. Son también un mandato de comunicar a otros la Buena Noticia desde la certeza de que el resucitado sigue presente entre nosotros.

Esta es la fe que ha animado a las comunidades cristianas desde sus comienzos. No estamos solos, perdidos en medio de la historia, abandonados a nuestras propias fuerzas; Él está con nosotros. En momentos difíciles como los que estamos viviendo hoy, es fácil caer en lamentaciones, desalientos y derrotismo. Jesús es alguien vivo que anima, vivifica y llena con su Espíritu en nuestras comunidades.

Cuando dos o tres se reúnen en mi nombre, allí está Él en medio de ellos. Olvidarlo es arriesgarnos a debilitar la raíz de nuestra esperanza. Cuando nos encontramos con una persona necesitada, despreciada y abandonada, nos encontramos con aquel que quiso solidarizarse con ellas de manera radical. Por eso, nuestra adhesión a Cristo en ningún lugar se verifica mejor que en la ayuda y solidaridad con el necesitado: “Cuando hagan con uno de mis pequeños me lo hacen a mí”.

La ascensión es una llamada a “seguir esperando” a pesar de las decepciones, desengaños y desalientos.
A lo largo de la vida podemos sentir una doble tentación: o bien desistir de la marcha, porque el camino nos resulta demasiado fatigoso, o bien anticipar la llegada a la meta, porque el camino se nos hace demasiado largo. La ascensión es una buena ocasión para tomar conciencia de la paciencia histórica. Hemos de aprender a respetar el ritmo de la vida. Hemos de aprender a recorrer nuestro propio camino. Un camino único y original, con sus gozos y tristezas, logros y fracasos.

Nos proponemos: - Experimentar el encuentro con Él - Sentir su envío lleno de generosidad y amor - Creer en su promesa.

Pbro. Daniel Silva
Meditamos con el evangelio:

“Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron”

El hombre lleva en sí mismo una sed de infinito, una nostalgia de eternidad, una búsqueda de belleza, un deseo de amor, una necesidad de luz y de verdad, que lo impulsan hacia el Absoluto; el hombre lleva en sí mismo el deseo de Dios. Y el hombre sabe, de algún modo, que puede dirigirse a Dios, que puede rezarle. (1)
¿Cómo es mi encuentro con Jesús, realmente vivo con la alegría que me trae la Pascua del Señor?

“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos”

Vivimos en una época en la que son evidentes los signos del laicismo, parece que Dios ha desaparecido del horizonte o se ha convertido en una realidad ante la cual se permanece indiferente. (1)
¿Siento que la invitación de Jesús a sus discípulos también es una invitación para mí?

“Enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado”

El hombre es religioso por naturaleza, es homo religiosus: «El deseo de Dios —afirma también el Catecismo— está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios» (n. 27). La imagen del Creador está impresa en su ser y él siente la necesidad de encontrar una luz para dar respuesta a las preguntas que atañen al sentido profundo de la realidad; respuesta que no puede encontrar en sí mismo, en el progreso, en la ciencia empírica. (1)
¿Qué cosas considero que podría enseñarles a otros, que recibí de Jesús?

“Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”

¿Cómo vivo hoy la presencia de Jesús en mi vida, en la Palabra, en la Eucaristía, en la oración, en el próximo?
Cuando hablamos de la oración como experiencia del hombre en cuanto tal, es necesario tener presente que es una actitud interior, antes que una serie de prácticas y fórmulas, es un modo de estar frente a Dios, antes que de realizar actos de culto o pronunciar palabras. La oración tiene su centro y hunde sus raíces en lo más profundo de la persona…. la oración es el lugar por excelencia de la gratuidad, del tender hacia el Invisible, el Inesperado y el Inefable… (1)


Avisos parroquiales

Vigilia de Pentecostés:

 SABADO 11 DE JUNIO 19:30 HS.
Instituto José Manuel Estrada (2 de Mayo 2932- Lanús Oeste, 4 cuadras desde Estación Lanús frente Parroquia San Judas Tadeo). Invitados todos los jóvenes de la Diócesis, de parroquias, movimientos, quienes se preparan a la confirmación y todos los jóvenes de espíritu. AÑO JUBILAR DIOCESANO
Pastoral Juvenil Diócesis Avellaneda-Lanús


LECTURAS DE LA SEMANA

Lunes 6: Hch. 19, 1-8; Sal. 67; Jn.16, 29-33.
Martes 7: Hch. 20,17-27; Sal 67; Jn. 17, 1-11.
Miércoles 8: Hch. 20, 28-38; Sal 67; Jn. 17, 6ª. 11b-19.
Jueves 9: Hch. 22, 30; 23, 6-11; Sal. 15; Jn. 17, 20-26.
Viernes 10: Hch. 25,13b-21; Sal. 102; Jn. 21, 15-19.
Sábado 11: Hch. 11, 21b-26; Sal. 97; Mt. 10, 7-13.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. (1) SP BXVI: La oración

Gracias Señor por hacerte presente entre nosotros y guiar nuestro peregrinar en este mundo, con la luz de tu Palabra. Nos reunimos para compartirla (Lectio Divina) los Sábados 16 hs. en:


Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

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