Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

lunes, 13 de octubre de 2014

Vigésimo octavo domingo durante el año, – Ciclo A –

 
 
«El banquete está preparado. Vengan».
 
Lecturas del 12-10-14 

 
Libro del profeta Isaías 25, 6-10ª
El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.   
Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!» Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña. Palabra de Dios.
 
Salmo 22:
R. Habitaré en la Casa del Señor por muy largo tiempo.
 
El señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas  y repara mis fuerzas.  R.
Me guía por el recto sendero,  por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo:  tu vara y tu bastón me infunden confianza.  R.
Tú preparas ante mí una mesa,  frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.  R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan  a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.  R.
 
Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20
Hermanos: Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.  
Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades. Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.         
A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.  Palabra de Dios.
 
Evangelio según san Mateo 22, 1-14
Jesús habló otra vez en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.    
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas."
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.    
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren."          
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. 
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?” El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes." Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.»   Palabra del Señor.
 
Reflexión:
 
Esta es la tercera parábola sucesiva que Jesús pronuncia estando en el Templo de Jerusalén frente a los líderes del pueblo judío, los sacerdotes y los ancianos: la “de los dos hijos” (21,28-32), la “de los viñadores homicidas” (21,33-46) y la “del banquete del rey” (22,1-14), tienen un mensaje parecido, Jesús quiere abrirles los ojos sobre su relación con Dios: hay que “escucharlo” y aceptar su llamado por medio del Hijo. Hoy estamos llamados nosotros a evaluarnos, analizando nuestra situación personal como cristianos y nuestros comportamientos.
 
También tienen en común una interpelación. Ésta siempre se hace sobre la libre voluntad del que es llamado. El mensaje es que Dios no nos fuerza, más bien interpela nuestra libre decisión y espera nuestra respuesta. La libertad humana: una inmensa responsabilidad. Hay que notar que ninguno es obligado a un comportamiento determinado. Todos pueden responder con un “sí” o con un “no”, esto es, pueden acoger o rechazar la voluntad de Dios.
La Invitación: Frente a tantas imágenes mezquinas de un Dios controlador y justiciero que impide a no pocos saborear la fe y disfrutar de la vida, Jesús introduce en el mundo la experiencia de un Dios que nos está invitando a compartir con él una fiesta fraterna en la que culminará lo mejor de nuestros esfuerzos, anhelos y aspiraciones.
 
Jesús dedica su vida entera a difundir la gran invitación de Dios: «El banquete está preparado. Vengan». Este mensaje configura su modo de anunciar a Dios. Jesús no predica doctrina, despierta el deseo de Dios. No impone ni presiona. Invita y llama. Libera de miedos y enciende la confianza en Dios. En su nombre, acoge a su mesa a pecadores e indeseables. A todos ha de llegar su invitación.
Los hombres y mujeres de hoy necesitan descubrir el Misterio de Dios como Buena Noticia. Los cristianos hemos de aprender a hablar de él con un lenguaje más inspirado en Jesús, para deshacer malentendidos, aclarar prejuicios y eliminar miedos introducidos por un discurso que ha alejado a muchos de ese Dios que nos está esperando con todo preparado para la fiesta final… (José A Pagola ).
 
Ya desde el comienzo de su predicación, en su mensaje sobre el Reino de los cielos, y de manera particular en las bienaventuranzas, vemos que Jesús nos revela que  Dios nos ha destinado a la feliz comunión de vida eterna con él. Por lo tanto, rechazar la invitación al banquete es rechazar la vida con Dios.
 
Esto lo vemos si nos apoyamos en las parábolas del tesoro y de la perla, donde al descubrir el verdadero tesoro, vendemos todo para adquirirlo, pero en el texto de hoy resulta que quienes son interpelados prefieren hacer otra cosa ante la invitación del Señor a las bodas, se sienten incomodados porque les quita tiempo para otras cosas que consideran más importantes, e incluso se ofenden. Como puede verse, ellos no quieren ser fastidiados en los ámbitos y en los proyectos en los que se mueven: su rutina de vida como campesinos (ir al campo) o como citadinos (ir al negocio).
 
El vestido nupcial: el llamado es gracia pero hay que hacerse digno de él: Al final de la parábola se afirma la necesidad de un vestido nupcial. En lenguaje simbólico el vestido indica el estado completo de una persona, para participar en el banquete de bodas del rey se requiere un vestido adecuado para la ocasión, para compartir el Reino de Dios también, donde el vestido no representa algo externo sino la vida nueva del discípulo, que resulta del seguimiento de Jesús, y esto se adquiere por la escucha de las enseñanzas del Señor y de vivir de acuerdo a la voluntad del Padre.
 
El dicho final: La expresión “muchos son llamados, mas pocos elegidos”, no pretende darnos datos estadísticos sobre el número de los que entran en el cielo. Tampoco nos debe desilusionar ni llevar a la resignación cuando vemos que hay poca gente en una comunidad. Esta frase es una advertencia para que nos despertemos, nos desacomodemos, para que apuntemos hacia la meta que nos muestra el Señor, empleando todas nuestras mejores energías para corresponder a la llamada de Dios.
 
¿Cuál será, entonces, el vestido nupcial? Busquemos, hermanos, quiénes son entre los fieles aquellos que tienen algo que los malos no tienen, y ése será el vestido nupcial.         
¿Serán los sacramentos? Pueden ver que son comunes a los buenos y a los malos.      
¿Será el Bautismo? Es verdad que nadie llega a Dios sin el Bautismo, pero no todo bautizado llega hasta Dios. Por eso no puedo entender que el vestido nupcial sea el Bautismo, el propio sacramento: es un vestido que veo en buenos y malos.           
¿Será el altar, o lo que en él se recibe? Pero nosotros vemos que muchos comen, y comen y beben su condenación.               
¿Qué será entonces? ¿El ayuno? También ayunan los malos. ¿Ir a la Iglesia? También los malos corren para allá.   
Para terminar: ¿Será hacer milagros? No sólo los hacen los buenos y los malos, sino que a veces hasta ni los buenos ni los malos los hacen…     
¿Cuál será, entonces, el vestido nupcial? Aquí lo tienen: dice el Apóstol que el fin del mandamiento es la caridad que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera (1 Timoteo 1,5).
Ése es el vestido nupcial. No una caridad cualquiera, pues muchas veces vemos amarse a personas que comparten una mala conciencia… Pero esa no es la caridad que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera”. (San Agustín, Sermón 90, 5.6)
Santo Espíritu de Dios, si tu bella luz mora en mí, la gloria de Jesús irradiaré, mora en mí, mora en mí,
soy de ti, soy de ti.
 
Francisco v
 
Francisco: En el Amor de Dios un mundo mejor es posible
 
No esconder los propios pecados, sino rezar y hacer memoria. Cuando rezamos no olvidamos nuestra historia… el Señor “ha elegido a su pueblo y lo ha acompañado durante el camino en el desierto, durante toda la vida”. Y a continuación, se detuvo a considerar la Lectura en la que Pablo hace memoria de su vida, sin esconder sus pecados. “Dios – afirmó – lo ha hecho con su pueblo, lo ha hecho y lo hace con cada uno de nosotros”. “Nosotros hemos sido elegidos – dijo – y se preguntó: ¿Por qué yo soy cristiano y no aquel, que está lejos, que ni siquiera ha oído hablar de Jesucristo?” “Es una gracia – fue su respuesta –: “Una gracia de amor”.    
Por tanto, hacer “memoria de esta realidad, pero en la vida concreta – evidenció el Santo Padre –, tal como lo hace Pablo”, que confiesa haber perseguido ferozmente a la Iglesia y no dice: “Yo soy bueno, soy hijo de éste, tengo cierta nobleza…”. No. Pablo dice: “¡Yo he sido un persecutor, yo he sido malo!”. “Pablo – reafirmó el Papa – hace memoria de su camino, y así comienza a hacer memoria desde el inicio”:
Nuestra relación con Dios – agregó el Papa – “no comienza el día del Bautismo: allí es sellada”. Comienza “cuando Dios, desde la eternidad, nos ha mirado y nos ha elegido. En el corazón de Dios, allí comienza”.
“Hacer memoria de nuestra elección, aquella que Dios ha hecho sobre nosotros. Hacer memoria de nuestro camino de alianza. Esta alianza ha sido respetada, ¿o no? Eh no: somos pecadores y hacemos memoria, y hacer memoria de la promesa que hace Dios y que jamás decepciona, que es nuestra esperanza. Ésta es la verdadera oración”. Radio vaticano.
 
Charlas Bíblicas realizadas por la Hna. Reneé Batalla en la Parroquia San José
 
Importancia de la Biblia para nuestra vida
 
Lectura inicial: 1. Sam. 3, 1-4ª: Vocación de Samuel. Descubrir cómo Dios habla y Samuel escucha la voz de Dios.
 
1. DIOS NOS HA HABLADO
1.1. Sentido global de la Revelación
 
a. Dios quiere entrar en contacto con los hombres, desea entablar un diálogo con nosotros a fin de realiza la historia de la salvación, comunicándonos así su vida divina. A esta iniciativa la llamamos Revelación, ya que por medio de ella Dios se nos ha manifestado, se nos ha abierto indicándonos quién es Él, quiénes somos nosotros, y cuál es su plan y proyecto sobre toda la humanidad  y la creación entera.
 
b. Esta revelación se lleva a cabo a través de obras y palabras íntimamente ligadas. Por una parte las obras que Dios realiza en la historia manifiestan y confirman lo que las palabras anuncian; y a su vez las palabras proclaman las obras y explican su sentido profundo.
 
Por ejemplo, Dios en el Antiguo Testamento (AT) no sólo anunció a los israelitas su proyecto de liberarlos de la esclavitud egipcia Ex. 3), sino que también de hecho los liberó y sacó de Egipto (Ex. 12-15).
 
En el Nuevo Testamento (NT), por ejemplo, Jesús multiplica los panes y luego se nos revela como el Pan de Vida explicando así el signo que había realizado (Jn. 6). Declara también que Él es la resurrección y la vida, y de hecho resucita a Lázaro (Jn. 11). De esta forma captamos mejor que dios se revela a través de obras y palabras íntimamente ligadas.
 
c. Esta revelación que se fue realizando paulatinamente por diversos mediadores, y que tiene su plenitud y perfección en Cristo Jesús, está consignada por escrito en los libros de la Biblia. Allí se nos narra esa historia de salvación, se nos cuentan las obras maravillosas que Dios ha realizado y la respuesta que los hombres hemos ido dando a Dios. En la Biblia, pues, encontramos esta Palabra que Dios, que a lo largo de la historia, ha comunicado a la humanidad.
 
1.2. La Revelación de Dios en el Antiguo Testamento
 
a. La finalidad del AT –el período anterior a Jesús- fue preparar la venida de Jesucristo, salvador de toda la humanidad. Esta preparación Dios la llevó a cabo junto con su pueblo elegido de muchas formas a través de promesas, alianzas, profecías, imágenes, acontecimientos, etc. de esta manera el pueblo, poco a poco, fue experimentando la cercanía de Dios que se revelaba en su historia y que le iba manifestando la futura salvación –total, definitiva y universal- con el advenimiento del reino mesiánico. Así podemos afirmar que el tiempo del AT es el tiempo de la promesa, de la profecía y de la imagen, es decir, el tiempo de la preparación.
 
b. Dios, como ya señalamos, se fue revelando a través de obras y palabras íntimamente ligadas. Acontecimientos como la llamada de los patriarcas, la salida de Egipto, la conquista de la tierra, el destierro o exilio en Babilonia, iban revelando a un Dios ligado a nuestra historia, a un Dios que tomaba partido por el débil, que se mantenía fiel a sus promesas, que castigaba las fallas a la Alianza.
 
Pero los acontecimientos eran interpretados a través de las palabras, fruto de una fe reflexionada constantemente. En este punto los profetas ocupan un lugar clave como intérpretes de Dios: reciben su Palabra y la transmiten al pueblo en orden a que los hombres a su tiempo, se acerquen más al Señor y a sus hermanos, y vivan de acuerdo a las cláusulas de la Alianza. Iluminando los  acontecimientos que el pueblo va viviendo, los profetas son personas enclavadas en el presente que dan a sus contemporáneos una respuesta de fe, ante los cuestionamientos que Dios les iba planteando en la misma historia.                 Continúa…
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
 
Rectángulo redondeado: Lectio Divina: los Sábados 16 hs. en:
        
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José: Brandsen 4970 V. Domínico.

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