Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 8 de junio de 2012

Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo, Tomen, esto es mi Cuerpo...


Lecturas del 10-06-12
”– Ciclo B –
Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo
 


«Tomen, esto es mi Cuerpo, y ésta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos »


Lectura del libro del Éxodo 24, 3-8
Moisés fue a comunicar al pueblo todas las palabras y prescripciones del Señor, y el pueblo respondió a una sola voz: «Estamos decididos a poner en práctica todas las palabras que ha dicho el Señor.»Moisés consignó por escrito las palabras del Señor, y a la mañana siguiente, bien temprano, levantó un altar al pie de la montaña y erigió doce piedras en representación de las doce tribus de Israel. Después designó a un grupo de jóvenes israelitas, y ellos ofrecieron holocaustos e inmolaron terneros al Señor, en sacrificio de comunión. Moisés tomó la mitad de la sangre, la puso en unos recipientes, y derramó la otra mitad sobre el altar. Luego tomó el documento de la alianza y lo leyó delante del pueblo, el cual exclamó: «Estamos resueltos a poner en práctica y a obedecer todo lo que el Señor ha dicho.»               
Entonces Moisés tomó la sangre y roció con ella al pueblo, diciendo: «Esta es la sangre de la alianza que ahora el Señor hace con ustedes, según lo establecido en estas cláusulas.» 
Palabra de Dios.

Salmo 115          
R. Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor.    

¿Con qué pagaré al Señor todo el bien que me hizo? Alzaré la copa de la salvación e invocaré el nombre del Señor. R.        ¡Qué penosa es para el Señor la muerte de sus amigos! Yo, Señor, soy tu servidor, tu servidor, lo mismo que mi madre: por eso rompiste mis cadenas. R.    Te ofreceré un sacrificio de alabanza, e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor, en presencia de todo su pueblo. R.               
Lectura de la carta a los Hebreos 9, 11-15
Hermanos: Cristo, en cambio, ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes futuros. El, a través de una Morada más excelente y perfecta que la antigua -no construida por manos humanas, es decir, no de este mundo creado- entró de una vez por todas en el Santuario, no por la sangre de chivos y terneros, sino por su propia sangre, obteniéndonos así una redención eterna.
Porque si la sangre de chivos y toros y la ceniza de ternera, con que se rocía a los que están contaminados por el pecado, los santifica, obteniéndoles la pureza externa, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por obra del Espíritu eterno se ofreció sin mancha a Dios, purificará nuestra conciencia de las obras que llevan a la muerte, para permitirnos tributar culto al Dios viviente!
Por eso, Cristo es mediador de una Nueva Alianza entre Dios y los hombres, a fin de que, habiendo muerto para redención de los pecados cometidos en la primera Alianza, los que son llamados reciban la herencia eterna que ha sido prometida.
Palabra de Dios.  
Evangelio según san Marcos 14, 12-16. 22-26
El primer día de la fiesta de los panes Ácimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, los discípulos dijeron a Jesús: «¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la comida pascual?» El envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan a la ciudad; allí se encontrarán con un hombre que lleva un cántaro de agua. Síganlo, y díganle al dueño de la casa donde entre: El Maestro dice: "¿Dónde está mi sala, en la que voy a comer el cordero pascual con mis discípulos?" El les mostrará en el piso alto una pieza grande, arreglada con almohadones y ya dispuesta; prepárennos allí lo necesario.»  
Los discípulos partieron y, al llegar a la ciudad, encontraron todo como Jesús les había dicho y prepararon la Pascua.           
Mientras comían, Jesús tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Tomen, esto es mi Cuerpo.» Después tomó una copa, dio gracias y se la entregó, y todos bebieron de ella. Y les dijo: «Esta es mi Sangre, la Sangre de la Alianza, que se derrama por muchos. Les aseguro que no beberé más del fruto de la vid hasta el día en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios.» Palabra del Señor.             
Reflexión:Este domingo la Liturgia de la Iglesia celebra la Solemnidad del Corpus Christi, es decir la memoria particular de la presencia real de Jesús en el Pan y el Vino consagrado. Y este día, nos invita a la meditación, para que descubramos la necesidad que tenemos en nuestras vidas de alimentarnos, de recibir el Pan de Vida, en que es el propio Jesús que nos alimenta en cada Eucaristía.      
En esta solemnidad del Corpus Christi uno de los temas es la alianza de Dios con los hombres. Esta alianza nace del amor, siempre fiel de Dios, atraviesa toda la historia de la salvación y encuentra en los hechos del Sinaí, un momento de particular importancia. En efecto, en el Sinaí se estipula de modo solemne una alianza que ya existía, pero que no había sido aún formalizada. Moisés, el mediador, lee las leyes (el decálogo), el pueblo acepta, se erige un altar, se ofrecen sacrificios y se rocía la sangre sobre el altar y el pueblo. Así, la alianza queda sellada. Sin embargo, esto no era sino figura de la nueva alianza que encuentra en Cristo su culminación como sacerdote de los bienes futuros, quien ya no ofrece sacrificios y sangre de animales, sino su propia sangre. En la última cena Cristo anticipa sacramentalmente su oblación, y establece, por medio de su cuerpo y de su sangre, la Nueva Alianza, la definitiva, aquella que nos da la plena revelación del rostro misericordioso de Dios y la salvación del género humano.           
En el evangelio se nos revela el misterio de la Eucaristía en el marco de la Pasión del Señor, y  podemos ver:         

• El ofrecimiento ritual. Este era un elemento muy común en la fe de la antigua alianza. Era el ofrecimiento ritual del cordero que cada familia sacrificaba. El sacrificio es un “regalo” que se hace a Dios esperando recibir de Él su gracia y bendición. La comunidad cristiana va comprendiendo que detrás de este cordero sacrificado está el mismo Jesús, Dios, Señor y Mesías, ofreciendo su propio Cuerpo y su Sangre.

• La Nueva Pascua. Jesús quiere que esta Pascua tan particular se prepare como es debido, con todos los detalles que manda la ley y la tradición de los antepasados. Era común que cada familia se reuniera para comer en forma ritual el cordero que se había sacrificado en el Templo de Jerusalén. Jesús que es cabeza de esta nueva familia decide comer el cordero con sus Doce Apóstoles.
Pero la Cena Pascual Judía se convierte en un nuevo rito: Jesús mismo es el Cordero que tomando el pan y la copa pronuncia la bendición ritual desde una nueva perspectiva.             
• El pan representa simbólicamente todo lo que el hombre necesita para vivir. Es signo del alimento, de lo necesario para el hombre en su caminar histórico. En esta Cena queda claramente remarcada la identificación del Pan con el Cuerpo de Cristo. Los discípulos comprenden que en el pan que se les entrega está Jesús mismo. Todos los que coman de este pan entrarán en comunión con Él.
• El vino simboliza la fiesta y la alegría. El pan representa lo necesario; el vino representa lo gratuito. Para la concepción semita en general en la sangre está la vida por eso Jesús entrega su vida en este episodio. Literalmente el relato dice sangre “derramada” haciendo referencia a la futura muerte que Jesús va a padecer por todos.           

El efecto más importante de la Sagrada Eucaristía es la íntima unión con Jesucristo. El mismo nombre de Comunión indica esta participación unitiva en la vida del Señor. Si en todos los sacramentos, por medio de la gracia que nos confieren, se consolida nuestra unión con Jesús, esta es más intensa en la Eucaristía, puesto que no sólo nos da la gracia, sino al mismo Autor de la gracia: “Participando realmente del Cuerpo del Señor en la fracción del pan eucarístico, somos elevados a una comunión con Él y entre nosotros”.      Porque, como dice S. Pablo en la carta a los corintios, “el pan es uno, nosotros somos muchos que formamos un solo cuerpo, y todos participamos de un único pan”. Precisamente, por ser la Eucaristía el sacramento que mejor significa y realiza nuestra unión con Cristo, es a la vez donde toda la Iglesia muestra y lleva a cabo su unidad.
«En la cena, Jesús ofrece el pan («tomad”) y explica que es su cuerpo. En la cultura judía «cuerpo» (en gr. soma) significaba la persona en cuanto identidad, presencia y actividad; en consecuencia, al invitar a tomar el pan/cuerpo, invita Jesús a asimilarse a él, a aceptar su persona y actividad histórica como norma de vida; él mismo da la fuerza para ello, al hacer pan/alimento. El efecto que produce el pan en la vida humana es el que produce Jesús en sus discípulos. Después de darle de beber, Jesús dice que «ésa es la sangre de la alianza que se derrama por todos». «Beber de la copa» lleva consigo aceptar la muerte de Jesús y comprometerse con él y como él a dar la vida, si fuese necesario, por los otros.   
«Comer el pan» y «beber la copa» son actos inseparables; es decir, que no se puede aceptar la vida de Jesús sin aceptar su entrega hasta el fin, y que el compromiso de quien sigue a Jesús incluye una entrega como la suya. Éste es el verdadero significado de la eucaristía.                 

En esta fiesta de Corpus Christi, es una oportunidad única de meditar el alimento que se nos ofrece en cada misa, y hagamos el propósito de recibir con más frecuencia y mejor preparados, a Jesús que se nos ofrece en la Comunión y de esa forma tener la fuerza para darnos nosotros mismos a los demás.         
Historia de un hombre llamado Víctor.


 
Al cabo de meses de encontrarse sin trabajo, se vio obligado a recurrir a la mendicidad para sobrevivir, cosa que detestaba profundamente.
Una fría noche de invierno se encontraba en las inmediaciones de un club privado cuando observó a un hombre y a su esposa que entraban al mismo.
Víctor le pedía al hombre unas monedas para poder comprarse algo de comer.- Lo siento, amigo, pero no tengo nada de cambio -replicó éste. La mujer, que oyó la conversación, preguntó:- ¿Qué quería ese pobre hombre?- Dinero para una comida. Dijo que tenía hambre -respondió su marido.
Lorenzo, no podemos entrar a comer una comida suntuosa que no necesitamos y… ¡dejar a un hombre hambriento aquí afuera!- Hoy en día: ¡hay un mendigo en cada esquina! Seguro que quiere el dinero para beber.- ¡Yo tengo un poco de cambio!  Le daré algo.
Avergonzado, quería alejarse corriendo de allí; pero en ese momento oyó la amable voz de la mujer que le decía:
   - Aquí tiene unas monedas. Consígase algo de comer. Aunque la situación está difícil, no pierda las esperanzas. En alguna parte hay un empleo para usted. Espero que pronto lo encuentre.
¡Muchas gracias, señora! Me ha dado usted ocasión de comenzar de nuevo y me ha ayudado a cobrar ánimo. Jamás olvidaré su gentileza.
- Estará usted comiendo el “pan de Cristo”. Compártalo -dijo ella con una cálida sonrisa dirigida más bien a un hombre y no a un mendigo. Víctor sintió como si una descarga eléctrica le recorriera el cuerpo.
Encontró un lugar barato donde comer, gastó la mitad de lo que la señora le había dado y resolvió guardar lo que le sobraba para otro día. Comería el pan de Cristo dos días. Una vez más, aquella descarga eléctrica corría por su interior. ¡El pan de Cristo!
¡Un momento! -pensó-. No puedo guardarme el pan de Cristo solamente para mí mismo. Le parecía estar escuchando el eco de un viejo himno que había aprendido en la escuela dominical.                                                                    En ese momento pasó a su lado un anciano. Quizás ese pobre anciano tenga hambre -pensó-. Tengo que compartir el “pan de Cristo”. Víctor lo invitó a servirse algo. El viejo se dio vuelta y lo miró con descreimiento.-¿Habla usted en serio, amigo? El hombre no lo podía creer hasta que se sentó a una mesa cubierta con un hule y le pusieron un plato de guiso caliente. Durante la cena, Víctor notó que el hombre envolvía un pedazo de pan en su servilleta de papel.
¿Está guardando un poco para mañana? -le preguntó.
 -No, no. Es que hay un chico que conozco que estaba llorando porque tenía hambre. Le voy a llevar el “pan de Cristo”. Recordó de nuevo las palabras de la mujer y tuvo la extraña sensación de que había un tercer convidado sentado a aquella mesa.
A lo lejos las campanas de la iglesia entonaban el viejo himno que le había sonado antes en la cabeza. Los dos hombres llevaron el pan al niño hambriento, que comenzó a engullírselo. De golpe se detuvo y llamó a un perro, un perro perdido y asustado.-Aquí tienes, perrito. Te doy la mitad -dijo el niño, “el pan de Cristo”.
Alcanzará también para el perrito. El niño había cambiado totalmente de semblante. Se puso de pie y comenzó a vender el periódico con entusiasmo.
   -Hasta luego -dijo Víctor al viejo-.
En alguna parte hay un empleo para usted. Pronto dará con él. No desespere. Esto que hemos comido es el “pan de Cristo”. Una señora me lo dijo cuando me dio aquellas monedas para comprarlo. ¡El futuro nos deparará algo bueno! Al alejarse el viejo, Víctor se dio vuelta y se encontró con el perro que le olfateaba la pierna. Se agachó para acariciarlo y descubrió que tenía un collar que llevaba grabado el nombre del dueño.
Víctor recorrió el largo camino hasta la casa del dueño del perro y llamó a la puerta. Al salir éste y ver que había encontrado a su perro, se puso contentísimo.
De golpe la expresión de su rostro  cambió. Estaba por reprocharle a Víctor que seguramente había robado el perro para cobrar la recompensa, pero no lo hizo. Víctor ostentaba un cierto aire de dignidad que lo detuvo. En cambio dijo: -En el periódico vespertino de ayer ofrecí una recompensa. ¡Aquí tiene! Víctor miró el billete medio aturdido.
-No puedo aceptarlo -dijo quedamente-. Sólo quería hacerle un bien al perro.-Téngalo! Para mí lo que usted hizo vale mucho más que eso.
¿Le interesará un empleo? Venga a mi oficina mañana. ¡Me hace mucha falta una persona íntegra como usted!
 Y le pasó una tarjeta con la dirección.
Al volver a emprender Víctor la caminata por la avenida, aquel viejo himno que recordaba de su niñez volvió a sonarle en el alma.   Se titulaba: “Parte el Pan de Vida”…
"NO TE CANSES DE DAR, PERO NO LAS SOBRAS, HAY QUE DAR HASTA SENTIRLO, HASTA QUE DUELA".
QUE EL SEÑOR NOS CONCEDA LA GRACIA DE TOMAR NUESTRA CRUZ   Y SEGUIRLO, AUNQUE DUELA.
 
 
Lecturas de la Semana
Lunes 11: Hech 11, 21b-26; 13, 1-3; Sal 97;  Mc. 10, 7-13.
Martes 12: 1 Rey. 17, 7-16;  Sal 4; Mt. 5, 13-16.
Miércoles 13: 1Rey. 18, 20-39; Sal 15; Mt. 5, 17-19.
Jueves 14: 1 Rey 18, 1-2. 41-46;  Sal 64; Mt. 5, 20-26.
Viernes 15:  Os. 11, 3-4.8-9; Sal Is. 12. 2-3; 4-6; Ef. 3, 8-12. 14-19; Jn. 19, 31-37.
Sábado 16: Is.  61, 9-11; Sal 1Sam 2, 1. 4-8; Lc. 2, 41-51.
 
 
 
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
 
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 
 
Si  queres recibir la hojita por e-mail pedilo a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
 

sábado, 2 de junio de 2012

Santísima Trinidad, «…bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»


Lecturas del 3-06-12
”– Ciclo B –


«…bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo»
Libro del Deuteronomio 4, 32-34. 39-40
Moisés habló al pueblo diciendo: «Pregúntale al tiempo pasado, a los días que te han precedido desde que el Señor creó al hombre sobre la tierra, si de un extremo al otro del cielo sucedió alguna vez algo tan admirable o se oyó una cosa semejante. ¿Qué pueblo oyó la voz de Dios que hablaba desde el fuego, como la oíste tú, y pudo sobrevivir? ¿O qué dios intentó venir a tomar para sí una nación de en medio de otra, con milagros, signos y prodigios, combatiendo con mano poderosa y brazo fuerte, y realizando tremendas hazañas, como el Señor, tu Dios, lo hizo por ustedes en Egipto, delante de tus mismos ojos?
Reconoce hoy y medita en tu corazón que el Señor es Dios -allá arriba, en el cielo, y aquí abajo, en la tierra- y no hay otro. Observa los preceptos y los mandamientos que hoy te prescribo. Así serás feliz, tú y tus hijos después de ti, y vivirás mucho tiempo en la tierra que el Señor, tu Dios, te da para siempre.» Palabra de Dios.                

Salmo 32              R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!

La palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.           La palabra del Señor hizo el cielo, y el aliento de su boca, los ejércitos celestiales; porque él lo dijo, y el mundo existió, él dio una orden, y todo subsiste. R.  
Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.          
Nuestra alma espera en el Señor: Él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.    

San Pablo a los cristianos de Roma 8, 14-17
Hermanos: Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios. Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios ¡Abba!, es decir, ¡Padre!
El mismo Espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con él.
Palabra de Dios.  

Santo Evangelio según san Mateo 28, 16-20
Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron.
Acercándose, Jesús les dijo: «Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo.»  
Palabra del Señor.              


Reflexión:
«La Unidad y la Trinidad de Dios es el primer misterio de la fe católica».             
«Dios no es soledad, sino comunión perfecta. Del Dios comunión surge la vocación de toda la humanidad a formar una sola gran familia, en la que las diferentes razas y culturas se encuentran y se enriquecen recíprocamente». 
(Juan Pablo II,  2003)

Este domingo la Liturgia de la Iglesia mira el misterio de la Santísima Trinidad, Dios es Uno y a la vez Trino, un solo Dios en tres Personas Divinas, el misterio trinitario es un misterio de Dios-Amor.
En la primera lectura Dios-Amor interviene con mano fuerte y brazo poderoso para sacar a su pueblo de Egipto, símbolo de servidumbre y opresión. En la segunda lectura Dios-Amor hace a los hombres sus hijos adoptivos para que puedan clamar con Jesucristo: "Abba", es decir, "Padre". Y en el evangelio Dios-Amor regala a sus discípulos una misión maravillosa y les asegura su compañía a lo largo de los siglos y nos deja tres momentos para reflexionar:          
Encuentro con la divinidad del resucitado. El texto bíblico que se nos propone está tomado del final del Evangelio según San Mateo, es la última aparición del Resucitado y el mandato a los Apóstoles. Mateo y Marcos narran las apariciones de Jesús resucitado en Galilea, el lugar del encuentro es un cerro, una montaña. Este es lugar del encuentro con Dios. Jesús invita a los Apóstoles para que participen de su gloria como Señor lleno de poder. Ellos lo adoran (literalmente “se postran”) ante la presencia de Jesús, pero sin embargo, persisten las dudas. Si bien la manifestación es clara, y es un relato de “teofanía” (revelación y manifestación de Dios y su poder) nos dice el relato que “ellos todavía dudaban”. Siempre la manifestación de Dios, de la grandeza de su misterio provoca dudas, idas y vueltas, claro-oscuro en el corazón de los discípulos.
Los Once (ya no está Judas con ellos y todavía no ha sido “reemplazado”) tienen una experiencia muy fuerte de encuentro con la divinidad pero que deja en ellos esa tensión espiritual profunda que se mueve entre la duda y la certeza.
Jesús sigue siendo el mismo como hemos visto en los relatos pascuales que fuimos compartiendo durante los domingos posteriores a la celebración de la Pascua, el amigo y el compañero de siempre pero que con claridad manifiesta el poder de la Resurrección.
“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” Jesús da el mandato de hacer discípulos de Él en todos los lugares de la tierra. Es increíble la apertura, la universalidad que Jesús marca con esto. Los discípulos deben ser de todas partes, nadie queda excluido, ningún pueblo y ninguna raza debe quedar fuera. El auténtico discípulo debe hacer otros discípulos de Cristo.
Al hacer estos discípulos deberán bautizarlos en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Este será en definitiva el signo de la comunidad de salvación inaugurada por Jesús: serán bautizados en nombre de la Santísima Trinidad. Esta tradición la Iglesia la ha mantenido a lo largo de los siglos.
El mandato de Jesús de bautizar en nombre de la Trinidad refleja el núcleo de este Evangelio que la Iglesia pone en la liturgia de este día.               
Yo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo. Al discipulado y el bautismo se agrega un nuevo mandato: enseñarle a obedecer todo lo que Jesús enseñó. Se trata de dar a conocer a los nuevos discípulos la auténtica doctrina de la salvación.
Por último, en las últimas palabras del Evangelio de Mateo, Jesús dice una de versículos más esperanzadores y consoladores de todo el Nuevo Testamento: “Yo estaré siempre con ustedes hasta el fin del mundo”.
¿Por qué los cristianos creemos en la Trinidad?
 ¿No es ya bastante difícil creer que existe Dios como para añadirnos el enigma de que es «uno y trino»?.......
La respuesta es que los cristianos creen que Dios es trino ¡porque creen que Dios es amor! Si Dios es amor debe amar a alguien. No existe un amor al vacío, sin dirigirlo a nadie. Nos interrogamos: ¿a quién ama Dios para ser definido amor? Una primera respuesta podría ser: ¡ama a los hombres! Pero los hombres existen desde hace algunos millones de años, no más. Entonces, antes, ¿a quién amaba Dios? No puede haber empezado a ser amor desde cierto momento, porque Dios no puede cambiar. Segunda respuesta: antes de entonces amaba el cosmos, el universo. Pero el universo existe desde hace algunos miles de millones de años. Antes de entonces, ¿a quién amaba Dios para poderse definir amor? No podemos decir: se amaba a sí mismo, porque amarse a uno mismo no es amor, sino egoísmo, o como dicen los psicólogos, narcisismo.
He aquí la respuesta de la revelación cristiana. Dios es amor en sí mismo, antes del tiempo, porque desde siempre tiene en sí mismo un Hijo, el Verbo, a quien ama con amor infinito, que es el Espíritu Santo. En todo amor hay siempre tres realidades o sujetos: uno que ama, uno que es amado y el amor que los une. Allí donde Dios es concebido como poder absoluto, no existe necesidad de más personas, porque el poder puede ejercerlo uno solo; no así si Dios es concebido como amor absoluto. La teología se ha servido del término naturaleza, o sustancia, para indicar en Dios la unidad, y del término persona para indicar la distinción. Por esto decimos que nuestro Dios es un Dios único en tres personas. La doctrina cristiana de la Trinidad no es un retroceso, un pacto entre monoteísmo y politeísmo. Al contrario: es un paso adelante que sólo el propio Dios podía hacer que lo diera la mente humana.
                                                         P. Raniero Cantalamessa
El mejor amigo: En el núcleo de la fe cristiana en un Dios trinitario hay una afirmación esencial. Dios no es un ser tenebroso e impenetrable, encerrado egoístamente en sí mismo. Dios es Amor y sólo Amor. Los cristianos creemos que en el misterio último de la realidad, dando sentido y consistencia a todo, no hay sino Amor.
Jesús no ha escrito ningún tratado acerca de Dios… Para Jesús, Dios no es un concepto, una bella teoría, una definición sublime. Dios es el mejor Amigo del ser humano… La gente que escuchaba a Jesús hablar de Dios y le veía actuar en su nombre, experimentaba a Dios como una Buena Noticia. Lo que Jesús dice de Dios les resulta algo nuevo y bueno. La experiencia que comunica y contagia les parece la mejor noticia que pueden escuchar de Dios. ¿Por qué?
Tal vez lo primero que captan es que Dios es de todos… Dios no excluye ni discrimina a nadie. Jesús invita a todos a confiar en él: “Cuando oréis decid: ¡Padre!”.
Pero fue, sin duda, la vida de Jesús, dedicado en nombre de Dios a aliviar el sufrimiento de los enfermos, liberar a poseídos por espíritus malignos, rescatar a leprosos de la marginación, ofrecer el perdón a pecadores y prostitutas…, lo que les convenció que Jesús experimentaba a Dios como el mejor Amigo del ser humano, que sólo busca nuestro bien y sólo se opone a lo que nos hace daño. Los seguidores de Jesús nunca pusieron en duda que el Dios encarnado y revelado en Jesús es Amor y sólo Amor hacia todos.         (J.A Pagola, Eclesalia).Para pensar: "Padre, no he venido a confesarme sino para que se me aclaren algunas dudas que me atormentan. Me turba, sobre todo, el misterio de la Santísima Trinidad'.
El padre, con sencillas palabras, comenzó a disipar las dudas: "Hija, ¿quién puede comprender y explicar los misterios de Dios? Se llaman misterios precisamente porque no pueden ser comprendidos por nuestra pequeña inteligencia. Podemos formarnos alguna idea con ejemplos. ¿Has visto alguna  vez preparar la masa para hacer el pan? ¿Qué hace el panadero? Toma la harina, la levadura y el agua. Son tres elementos distintos: la harina no es la levadura ni el agua; la levadura no es la harina ni el agua y el agua no es la harina ni la levadura. Se mezclan los tres elementos y se forma una sola sustancia. Por lo tanto, tres elementos distintos forman unidos una sola sustancia. Con esta masa se hacen tres panes que tienen la misma sustancia pero distintos en la forma el uno del otro. Eso es, tres panes distintos el uno del otro pero una única sustancia.     
Así se dice de Dios: Él es uno en la naturaleza, Trino en las personas iguales y distintas la una de la otra. El Padre no es el Hijo ni el Espíritu Santo; el Espíritu Santo procede del Padre y del Hijo. Son tres personas iguales pero distintas. Sin embargo, son un solo Dios porque única e idéntica es la naturaleza de Dios".
Del libro: Los Milagros del P. Pío, P. Luis Butera V.

 9 de junio
Procesión de Corpus Christi
“Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos” es el lema que animará a todos los fieles de la diócesis, el próximo sábado 9 de junio a partir de las 14.30 hs, para celebrar la Eucaristía y realizar luego la  procesión del Corpus Christi. La misma se realizará en la parroquia Nuestra Señora de los Remedios.
La celebración Eucarística comenzará a las 15:00 horas. Luego la procesión se dirigirá hacia la Plaza Mariano Moreno (Av. Hipólito Irigoyen al 6200. Frente a la estación Remedios de Escalada) lugar en el cual se impartirá la Bendición.
 9 y 10 de junio
 “Pobreza Cero. Vida digna para todos.”
La Colecta Anual de Caritas se realizará en todas las parroquias, capillas y colegios del país, donde el concepto de “Pobreza Cero”: no se trata sólo de contar con recursos o repartir alimentos, se trata también de condiciones de vida acordes a la dignidad que tenemos las mujeres y los hombres como imagen de Dios. “Vida digna” es una idea culturalmente asociada con trabajo digno, casa digna, trato digno, y con valores primordiales como el respeto por la persona, la justicia y el trabajo.”
Lecturas de la Semana
Lunes 4: 2 Pe 1, 1-7; Sal 90;  Mc. 12, 1-12.
Martes 5: 2 Pe. 3, 12-15ª. 17-18;  Sal 89; Mc. 12, 13-17.
Miércoles 6: 2Tm. 1, 1-3. 6-12; Sal 122; Mc. 12, 18-27.
Jueves 7: 2 Tm  2, 8-15;  Sal 24; Mc. 12, 28-34.
Viernes 8:  2Tm. 3, 10-17; Sal 118; Mc. 12, 35-37.
Sábado 9: 2 Tm 4, 1-8; Sal 70; Mc. 12, 38-41.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. www.corazones.org
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
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sábado, 26 de mayo de 2012

Pentecostés, «Reciban al Espíritu Santo. »


Lecturas del 27-05-12
”– Ciclo B –



Hechos de los apóstoles 2, 1-11   
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:
«¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»  Palabra de Dios.     

                 
Salmo 103

R. Señor, envía tu Espíritu y renueva la superficie de la tierra.

Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! ¡Qué variadas son tus obras, Señor! la tierra está llena de tus criaturas! R.
Si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra. R. 
¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! que mi canto le sea agradable, y yo me alegraré en el Señor. R.        1º carta Pablo a los corintios 12, 3b-7. 12-13         

Hermanos: Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo. Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. Palabra de Dios.   
  
Secuencia
Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz.
Ven, Padre de los pobres, ven a darnos tus dones, ven a darnos tu luz.           
Consolador lleno de bondad, dulce huésped del alma suave alivio de los hombres.     
Tú eres descanso en el trabajo, templanza de las pasiones, alegría en nuestro llanto.  
Penetra con tu santa luz en lo más íntimo del corazón de tus fieles. 
Sin tu ayuda divina no hay nada en el hombre, nada que sea inocente.           
Lava nuestras manchas, riega nuestra aridez, cura nuestras heridas.
Suaviza nuestra dureza, elimina con tu calor nuestra frialdad, corrige nuestros desvíos.
Concede a tus fieles, que confían en ti, tus siete dones sagrados.     
Premia nuestra virtud, salva nuestras almas, danos la eterna alegría.  

   
Santo Evangelio según san Juan 20, 19-23             
Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado.
Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.»
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.» Palabra del Señor.        
     
Reflexión:

Aparición a los discípulos,
donación del Espíritu
Pentecostés (cincuenta, es decir, cincuenta días después de la Pascua) era, en Israel, la fiesta de la recolección.  De agraria se convierte, más tarde, en fiesta histórica: en ella se recordaba la promulgación de la ley sobre el Sinaí.  Recibía también el nombre de de “Fiesta de las semanas” (7x7 días después de la Pascua).  En ese día la ciudad de Jerusalén se llenaba de creyentes judíos venidos a la festividad desde diferentes lugares de la diáspora.
Los cristianos conmemoramos en Pentecostés la donación del Espíritu.  En Hechos 2, 1-21 se nos relata cómo los discípulos de Jesús, estando reunidos, temerosos y sin saber qué hacer, el día de Pentecostés reciben el don del Espíritu que les llevará a proclamar la buena nueva a todos aquellos que se encontraban en la ciudad.  La comunidad de los discípulos es presentada como el nuevo pueblo de Dios lleno de Espíritu que da testimonio de Jesús, el Mesías.  De ahí que Pentecostés sea también la fiesta del nacimiento de la Iglesia.
En los discípulos de Jesús no existía la más mínima predisposición para la fe en la resurrección.  Lo prueba claramente María Magdalena y de Pedro ante el sepulcro vacío y, sobre todo, la actitud de Tomás. La muerte de Jesús había sido un golpe duro para ellos. El enfrentamiento con los jefes del pueblo y las autoridades romanas los aterraba.
Este relato está pensado desde el cumplimiento de las promesas de Jesús: “Volveré a ustedes” “les enviaré el Espíritu Santo y tendrán paz”. Jesús les desea la paz, el shalom, es decir, integridad de vida, salud, búsqueda de justicia y armonía personal y social.
Les manda, además,  continuar la misión, que precisamente le había llevado a la muerte ignominiosa que tanto les asusta.
La misión de la comunidad como la de Jesús, es liberar, dar paz, perdonar, amnistiar, dar vida hasta la entrega total. De Él recibe esta misión y el Espíritu para llevar adelante.
Cada cristiano es un enviado de Jesús.  La llamada a la fe y a la comunidad es, al mismo tiempo, llamada a la misión.  Hemos sido elegidos por Jesús para realizar el proyecto de Dios con Él. Pero la llamada/envío se remonta más arriba, hasta el mismo Dios: “Como el Padre me envió a mí, así los envió yo a ustedes”.  Es decir, cada cristiano es otro Jesús, que recibe su misma misión de parte de Dios. Somos enviados de Dios, embajadores del Padre, sus mensajeros, en compañía de Jesús, en la construcción de la nueva humanidad.
Y no hay excusas para la misión.  Los primeros enviados “estaban con las puertas atrancadas “por miedo a los judíos y autoridades, carecían de paz y tenían pocas miras.  Humanamente no estaban preparados.  No daban la talla.  Sin embargo, ellos son los elegidos.  Ellos son lo que tienen que proseguir la causa de Jesús.  Ellos son los que tienen que perdonar y dar vida.
“Reciban el Espíritu Santo”.  Así comprendieron y renacieron a la vida.  Y se fueron por todo el mundo.  Y supieron perdonar. Rompieron las barreras del miedo y las puertas de la pequeña comunidad.  Experimentaron la paz en la misión y en el compromiso.  Y se sintieron llamados a la resurrección.
La misión cristiana no es una orden sino un fuego interior.  El amor misionero del padre y de Jesús, y el nuestro, es el Espíritu Santo.  Quema mucho para purificarnos.  Arde fuerte para darnos vida.  Nos pone en movimiento, para crear más vida.  El Espíritu Santo sabe que la misión es dura, porque no luchamos contra enemigos de carne y hueso sino contra estructuras de opresión y dominación.  Pero Él nos hace capaces de perdonar pecados, es decir, de destrozar la injusticia, derribar la mentira, quebrar la oscuridad y dar vida.  Él nos hace descentrarnos de nuestros fallos y descubrir nuestros auténticos pecados, y así no hay paz ni somos capaces de llevar adelante el proyecto de Dios.  El Espíritu que se nos da nos hace ser personas resucitadas, llenas de paz, perdón y vida.
Bajo la inspiración del Espíritu Santo los discípulos encuentran el lenguaje apropiado para ese anuncio.  No se trata de emplear un solo idioma, sino de ser capaces de entenderse.  Cada uno comprende en su lengua, desde su mundo cultural.  Por consiguiente, la evangelización no consiste en una uniforme impuesta, sino en la fidelidad al mensaje y el entendimiento en la diversidad.  Eso es la Iglesia, una comunión; en ella cada miembro tiene una función.  Todos cuentan y deben, por lo tanto, ser respetados en sus carismas.  Coraje para decir el Evangelio y verdadero sentido de la comunión eclesial, a eso nos llama la fiesta de Pentecostés.
Vivir sin Espíritu, vivir sin haber resucitado.  Los que nos consideramos creyentes vivimos a menudo, como los discípulos del Evangelio: “al anochecer”, “con las puertas cerradas”, “llenos de miedo”, temerosos de las “autoridades”.  Estamos inmersos en la vieja creación.  No hemos visto ni experimentamos al resucitado.  La humanidad nueva parece ausente de nuestras vidas.
Necesitamos que el Señor resucitado se haga presente y nos transmita el soplo creador del Espíritu que nos infunda aliento de vida, porque la fe en el Espíritu es fe liberadora.                                                           Pbro. Daniel Silva.  
                                                                                                                                                                                             
Ven Espíritu   Santo, ven padre de los pobres, ven fuego divino, ven.
   Hoy:
No hace falta que te digan que estamos en una época difícil, que hoy no es sencillo vivir, que muchas veces a todos nos ataca el desaliento, que nos cuesta querernos comunicarnos y ayudarnos, que cada uno piensa demasiado en sí mismo, que no reconocemos fácilmente el amor de Dios en nuestra propia vida, que hay viejos rencores y heridas que nos cuesta sanar, que por ahí nos sentimos insatisfechos, que otras veces no sabemos para qué trabajamos, para qué nos estamos esforzando, para qué vivimos en realidad. O quizás en el fondo nos sentimos solos, con una oculta tristeza.    
Nada puede negar que algunas de estas cosas aniden en nuestro corazón.    
Pero para solucionar este profundo problema, para vivir con intensidad y con armonía, necesitamos algo, hay algo que nos falta. 
En definitiva, nos falta “espíritu”. A nuestras existencias les falta el fuego, la luz, la vitalidad, la fortaleza, el empuje, la paz del Espíritu Santo. Y en el fondo, todo nuestro ser está sediento de Él, de su presencia, de su río de vida. Entonces proclamamos nuestra oración:         

Dios nuestro, Espíritu inasible, Luz de toda luz, Amor que está en todo amor, Fuerza y Vida que alienta en toda la Creación: derrámate hoy de nuevo sobre toda la creación y sobre todos los pueblos, para que buscándote más allá de los diferentes nombres con que te invocamos, podamos encontrarte, y podamos encontrarnos, en Ti, unidos en amor a todo lo que existe. Tú que vives y haces vivir, por los siglos de los siglos.
                                                                                                                                                           
Espíritu Santo, Divino Consolador y Huésped de mi alma, te adoro, te alabo y te bendigo.
Me consagro hoy de nuevo a Ti, para que me invadas con tu gracia, ordenes mis facultades y sentidos, me ilumines, fortalezcas, serenes y bendigas.

        
Espíritu Santo, San Agustín:
Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría: dame mirada y oído interior, para que no me apegue a las cosas materiales, sino que busque siempre las realidades del Espíritu.
Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de amor: haz que mi corazón siempre sea capaz de más caridad.
Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad: concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.
Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin.
                                                                              Amén
Lecturas de la Semana
Lunes 28: Hech.1, 12-14;Sal Jdt. 13, 18. 19;  Jn. 19,25-27.
Martes 29: 1 Pe. 1, 10-16;  Sal 97; Mc. 10, 28-31.
Miércoles 30: 1Pe. 1, 18-25; Sal 147; Mc. 10, 32-45.
Jueves 31: Rm. 12, 9;  16;  Sal Is. 12, 2-3.4.5-6; Lc. 1, 39-56.
Viernes 1:  1Pe. 4, 7-13; Sal 95; Mc. 11, 11-26.
Sábado 2: Js. 17, 20b-25; Sal 62; Mc. 11, 27-33.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.  www.corazones.org
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.