Lecturas del 15-8-10
Libro Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6a. 10ab
Se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de la Alianza. Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.
Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra.
El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera. La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio. Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: «Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías.» Palabra de Dios.
SALMO 44
R. Es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir.
Una hija de reyes está de pie a tu derecha: es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir. R.
¡Escucha, hija mía, mira y presta atención! Olvida tu pueblo y tu casa paterna, y el rey se prendará de tu hermosura. El es tu señor: inclínate ante él. R.
Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían, con gozo y alegría entran al palacio real. R.
1ª Carta de S. Pablo a los Corinto 15, 20-27a
Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.
En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte, ya que Dios todo lo sometió bajo sus pies. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.» María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.» María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. Palabra del Señor
Reflexión
El texto Evangélico de este domingo nos presenta dos momentos para reflexionar:
• El episodio de la visita de María a Isabel, versículos 39-45.
• El canto de alabanza que María realiza a Dios con su correspondiente introducción y su conclusión, versículos 46-56
En la primera parte percibimos con claridad dos actitudes muy importantes de María: servicio y llevar a Jesús.
El servicio se expresa en esto de ir a través de las montañas a socorrer a su prima que la necesita. Pero además del servicio concreto en la casa con los quehaceres domésticos, hay un segundo "servicio": llevarle la presencia de Jesús. Esto último es tan importante que todos saltan de alegría. Sí, la presencia del Niño Jesús, en el vientre de María produce, regala, concede una gran alegría... Es así que Isabel felicita a María por su compromiso y por su actitud ante Dios.
María estalla de alegría y realiza el hermoso himno que aquí se nos ofrece en la segunda parte. Es tal la fuerza de Dios en su corazón y en su vida que ya puede ver como realizado lo que aún no se ha dado. Es tal la esperanza que tiene que pone el acento en todo lo bueno y grandioso de Dios, a pesar de que haya situaciones difíciles todavía por vivir y resolver aquí en la tierra. Es un canto de fe, de esperanza, de amor a un Dios que nunca abandona a su pueblo.
El canto de alegría de María que se proclama en el Evangelio se hace nuestro canto, recoge el auténtico sentir de María, sus sentimientos más profundos ante la presencia salvadora de Dios en su vida. Es un cántico de alabanza. Esa es la respuesta de María ante la acción de Dios. Alabar y dar gracias. No se siente grande ni importante por ella misma, sino por lo que Dios está haciendo a través de ella.
"Proclama mi alma la grandeza del Señor". María goza de esa vida en plenitud. Su fe la hizo vivir ya en su vida, la vida nueva de Dios. Hay un detalle importante. Lo que nos cuenta el evangelio no sucede en los últimos días de la vida de María, cuando ya suponemos que había experimentado la resurrección de Jesús, sino antes del nacimiento de su Hijo. Ya entonces María estaba tan llena de fe que confiaba totalmente en la promesa de Dios. María tenía la certeza de que algo nuevo estaba naciendo. La vida que ella llevaba en su seno, aún en embrión, era el signo de que Dios se había puesto en marcha y había empezado actuar en favor de su pueblo.
Y su mensaje tiende a poner patas arriba el orden establecido, el orden que los poderosos intentan mantener a toda costa. María, llena de confianza en Dios, anuncia que Él se ha puesto a favor de los pobres y desheredados de este mundo. La acción de Dios cambia totalmente el orden social de nuestro mundo: derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. No es eso lo que estamos acostumbrados a ver en nuestra sociedad. Tampoco en tiempos de María. La vida de Dios se ofrece a todos, pero sólo los humildes, los que saben que la salvación sólo viene de Dios, están dispuestos a acogerla. Los que se sienten seguros con lo que tienen, esos lo pierden todo. María supo confiar y estar abierta a la promesa de Dios, confiando y creyendo más allá de toda esperanza.
Hoy María anima nuestra esperanza y nuestro compromiso para transformar este mundo, para hacerlo más como Dios quiere: un lugar de fraternidad, donde todos tengamos un puesto en la mesa que nos ha preparado Dios. Pero en este día María anima sobre todo nuestra alabanza y acción de gracias. María nos invita a mirar a la realidad con ojos nuevos y descubrir la presencia de Dios, en su seno, pero ya presente, a nuestro alrededor. María nos invita a cantar con gozo y proclamar, con ella, las grandezas del Señor.
"Introduce a su Madre en todo el espacio interior"
"La dimensión mariana de la vida de un discípulo de Cristo se manifiesta de modo especial precisamente mediante esta entrega filial respecto a la Madre de Dios,
iniciada con el testamento del Redentor en el Gólgota. Entregándose filialmente a María, el cristiano, como el apóstol Juan, « acoge entre sus cosas propias » a la Madre de Cristo y la introduce en todo el espacio de su vida interior, es decir, en su « yo » humano y cristiano. Juan Pablo II, Encíclica Madre del Redentor.
¡He Aquí a tu Madre!
Preguntas para la meditación:
Maria nos alcanza a Jesús, es uno de los caminos para llegar a su hijo, mostrando en su vida el valor que le da su fe, su esperanza, su amor y su disponibilidad a las cosas de Dios:
¿Nosotros nos sentimos portadores de Jesús, camino para los demás?
¿Busco ayudar a los que pudieran necesitar algo de mí, familiares, vecinos, enfermos...?
¿Qué pueden necesitar los otros de mí?
María que entona el Magníficat, proclamando que Dios colma de bienes a los hambrientos mientras despide vacíos a los ricos, es la Virgen Madre que viviendo en Nazaret nos enseñó a vivir con alegría en un mundo con mucho sufrimiento, hoy ante el Señor:
¿Cuál es mi magníficat?
CONSAGRACIONES A MARIA
BENDITA SEA TU PUREZA
Bendita sea tú pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada Maria,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
¡OH! María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a Vos.
¡Oh Señora y Madre mía!
Yo me ofrezco del todo a Vos,
y en prueba de mi filial afecto
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
¡OH Madre de bondad!,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra. Amén.
SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Lecturas de la semana:
LUNES 16: Ezequiel 24, 15-24; Salmo Deut.32, 1-21 ; Mateo 19, 16-22.
MARTES 17: Ezequiel 28, 1-10, Salmo Deut. 32, 26-28. 30. 35-36; Mateo 19, 23-30.
MIERCOLES 18: Ezequiel 34, 1-11; Salmo 22; Mateo 20, 1-16.
JUEVES 19: Ezequiel 36, 23-28; Salmo 50; Mateo 22, 1—14.
VIERNES 20: Ezequiel 37, 1-14; Salmo 106; Mateo 22, 34-40.
SABADO 21: Ezequiel 43, 1-7a; Salmo 84; Mateo 23, 1-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
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¡Con su Palabra, Jesús se nos revela y sale a nuestro encuentro, para que experimentemos al Dios de la vida!
Intención para la evangelización ‐
Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8.
No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía.
Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes.
La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.
viernes, 13 de agosto de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
19º Domingo durante el año -Ciclo C-, “…donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón”
Lecturas del 8-8-10
Lectura del libro de la Sabiduría 18, 5-9
Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos - y de los niños expuestos al peligro, uno solo se salvó- para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en las aguas impetuosas. Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.
Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos; porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti. Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres. Palabra de Dios.
Salmo 32
R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Aclamen, justos, al Señor: es propio de los buenos alabarlo. ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! R.
Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.
Nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.
Lectura carta de los Hebreos 11, 1-2. 8-19
Hermanos: la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven. Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.
Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. Por la fe, vivió como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa. Porque Abraham esperaba aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Todos ellos murieron en la fe, sin alcanzar el cumplimiento de las promesas: las vieron y las saludaron de lejos, reconociendo que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Los que hablan así demuestran claramente que buscan una patria, y si hubieran pensado en aquella de la que habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar. Pero aspiraban a una patria mejor, nada menos que la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de llamarse “su Dios” y, de hecho, les ha preparado una Ciudad.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda; él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado. De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue un símbolo. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 12, 32-48
Jesús dijo a sus discípulos: «No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón. Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada.»
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?»
El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.» Palabra del Señor.
Reflexión
ACTITUDES DEL DISCIPULO
Confianza o agobio
Existe una riqueza que consiste en acumular más y más buscando seguridad ante la vida, porque ésta se presenta como incierta, problemática y como campo de rivalidad y prestigio. Es una riqueza que nos lleva a la avaricia, al agobio y a la tensión, y que nos quita la paz y hasta el sueño. No nos deja dormir. Y existe otra riqueza que dar no es perder, se va vaciando de preocupaciones materiales y va llenándose de fe en la vida y de confianza en el presente de Dios (el futuro para Dios no existe, como tampoco el pasado). Es la riqueza de la que nos habla Jesús.
Sobre este fondo hay que entender el pasaje que comentamos. Son frases llenas de confianza ante el misterio de la vida. Confianza que se refleja y surge, para quien mira con amor, infinidad de detalles. Las comparaciones, más allá de su belleza y sensibilidad, nos quieren transmitir algo nuclear: No hemos sido arrojados a la vida, no estamos sometidos a un oscuro e inconsciente destino: hay un Dios Padre que nos quiere y vela por nosotros. Para Él, nosotros valemos, somos lo más valioso.
Con agobio, tensión y avaricia no se puede vivir la presencia del Reino con gozo, no se puede asumir la tarea de extenderlo. Por eso, el que busca y anhela asegurar su vida y felicidad en el dinero y pone su afán en acumular y poseer, aunque diga creer en Dios, no es así. Si pone su confianza y felicidad en Dios, ese tal es discípulo de Jesús, y pertenece a la nueva comunidad del Reino.
“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón”
El corazón humano, centro decisivo de la persona según la mentalidad judía, se apega siempre a su tesoro. De ahí la importancia decisiva de que elijamos bien ese tesoro.
Al hombre actual se le hace difícil creer en algo que sea válido y verdadero para siempre. La falta de fe en las ideologías, la desconfianza en los grandes sistemas, el peso de la realidad cotidiana ha enterrado la utopía y ha hecho que crezca el escepticismo. Son muchos los que viven a la deriva, sin esperanza ni desesperación. No saben ya dónde poner su corazón. En medio de esta “situación errática”, lo importante parece ser, disfrutar de cada fragmento de tiempo y buscar la respuesta más satisfactoria en cada circunstancia fugaz. Pero son “creencias de reemplazo”, “tesoros de suplencias”. A veces, una palabra hostil basta para sentirnos tristes y solos. Es suficiente un gesto de rechazo o un fracaso para hundirnos en una depresión destructiva. Hecho lo que nos apetecía, caemos en la insatisfacción… y es que el hombre de hoy, como el de siempre, necesita poner su corazón en “un tesoro que no pueda ser arrebatado por los ladrones, ni ser roído por la polilla.
Un estilo de vida: vivir responsablemente
Con tres comparaciones o parábolas, que responden a situaciones que sus oyentes conocían muy bien. Jesús hace insistencia en una de las actitudes básicas que ha de tener el discípulo y la nueva comunidad de sus seguidores: Vivir vigilantes, despiertos, preparados, responsablemente.
Los versículos 39 al 48 nos hacen alusión a la vuelta de Jesús como Señor y Juez al final de la historia. La espera vigilante del retorno del Señor es la actitud que han de tener los discípulos y la comunidad. Al principio, los cristianos esperaban esa vuelta muy pronto. Poco a poco y ante el retraso, hay comunidades que se relajan que pierden la tensión, que se vuelven tibias. El Evangelio de Lucas nos invita a mantenernos activamente vigilantes en el momento presente, aquí y ahora, en este lugar y tiempo histórico. No podemos vivir en una alegre inconsciencia dejando para el futuro imposible lo que es importante y definitivo ahora. Cada día y cada hora el cristiano es urgido a tener despierta su conciencia de persona, de ser histórico, de miembro de una comunidad. En cada momento va naciendo en Él ese hombre nuevo que madura y se desarrolla sobre el despojo del hombre viejo.
El juicio de Dios no llega al final de los tiempos como una sorpresa, sino que se da en el interior de cada día, ya que el hombre se siente juzgado desde su interior según la fidelidad a su conciencia. Un hombre maduro no necesita que otros juzguen la rectitud de sus actos, ni menos de amenazas, castigos o premios para hacer lo que debe hacer. La vigilancia cristiana exige que los cristianos aprendamos de una vez por todas a vivir con nuestra propia conciencia, sin necesidad de tutelas protectoras que pretenden mantenernos en un prolongado infantilismo. A cada uno Dios nos dio poco o mucho, este papel o aquél, estas cualidades o aquellas otras; y cada uno responderá conforme a lo recibido. En este asunto nadie puede ocupar nuestro lugar ni hacer las cosas por nosotros. Decidir libre y conscientemente por el reino de Dios es nuestro particular derecho y también nuestra exigente obligación.
¿Qué significa estar vigilantes? La vigilancia evangélica no es pura y simple expectación. Se refiere a un estilo de vida, a una orientación global de la vida que busca, quiere, espera, goza y trabaja en torno a un proyecto. Estar vigilante es estar siempre con ganas de sentirnos más útiles en la comunidad, de ser fieles al reino. Tiempo de vigilancia y de espera significa, pues tiempo de gozo, tiempo de trabajo, tiempo de construcción, tiempo de servicio, tiempo de responsabilidad, tiempo de fidelidad, tiempo de discernimiento…
La parábola del administrador es una clara advertencia a los responsables de la comunidad. Los administradores de la comunidad, cualquiera que sea su procedencia, deben ponerse al servicio de los demás y prestar su ayuda para que no falte nada. Jesús declaraba dichoso al administrador fiel y sensato a quien su señor, cuando llegue, lo encuentre cumpliendo con su encargo. El que haga esto, como lo hace Jesús, llegará al mismo nivel que su señor. El primer encargo que le ha confiado es la distribución de los bienes a los pobres. Si cumple bien con ese encargo, le confiará la administración de todos los bienes. Por el contrario, si actúa con autoritarismo y con aires de grandeza y poder, como hacen los que ejercen la autoridad sobre los demás.
Es de notar la dureza del lenguaje de Jesús. La razón es obvia: la responsabilidad va pareja con los dones recibidos. Al hablar del servicio y de la responsabilidad, no hay medias tintas en el Evangelio.
Uno de los riesgos que nos amenazan constantemente es el caer en una vida superficial, mecánica, rutinaria y masificada…de la que no es fácil escapar. Con el pasar de los años, los proyectos, las metas y los ideales de mucha gente terminan reduciéndose y empobreciéndose. Desgraciadamente son muchos los que se levantan cada día sólo para “ir tirando”.
¿Dónde encontrar un principio humanizado, desalienante, capaz de liberar al hombre de la superficialidad, la masificación, la banalidad, el aturdimiento y el vacío interior?
Los cristianos acostumbrados con frecuencia a vivir nuestra fe como una tradición familiar, una herencia sociológica o una etiqueta más, no somos capaces de descubrir toda la fuerza que encierra para humanizar, personalizar y dar un sentido, una hondura y una esperanza nueva a nuestras vidas.
La llamada de Jesús a la vigilancia, en este pasaje, nos debe ayudar a despertar de la indiferencia, la pasividad, al descuido con que vivimos con frecuencia nuestra fe. La fe es luz que inspira nuestros criterios de actuación, fuerza que impulsa nuestro compromiso de construir una sociedad más humana, esperanza que anima todo nuestro vivir diario, y gozo que queremos conservar por encima de todo.
Pbro. Daniel Silva
Avisos parroquiales
Domingo 15 de Agosto: “Nuestra Señora de la Asunción” Patrona de la Diócesis Avellaneda-Lanús
14:00 hs. Salida en procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Asunción.
14:45 hs. Santa Misa en honor a nuestra patrona frente a la catedral de Avellaneda-Lanús, preside la misma nuestro Obispo Mons. Rubén Oscar Frassia.
19:00 hs. Misa en la Parroquia. Rezaremos por el eterno descanso de Mons. Ramón Castro en el 37ª aniversario de su fallecimiento.
Lecturas de la semana:
LUNES 9: Ezequiel1, 2-5. 24-28c; Salmo 148; Mateo 17, 22-27.
MARTES 10: Segunda Corintos 9, 6-10, Salmo 111; Juan 12, 24-26.
MIERCOLES 11: Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22; Salmo 112; Mateo 18, 15-20.
JUEVES 12: Ezequiel 12, 1-12; Salmo 77; Mateo 18, 21—19, 1.
VIERNES 13: Ezequiel 16, 59-63; Salmo Is. 12, 2-6; Mateo 19, 3-12.
SABADO 14: Ezequiel 18, 1-10. 13b. 30-32; Salmo 50; Mateo 19, 13-15.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
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Lectura del libro de la Sabiduría 18, 5-9
Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos - y de los niños expuestos al peligro, uno solo se salvó- para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en las aguas impetuosas. Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.
Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos; porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti. Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres. Palabra de Dios.
Salmo 32
R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Aclamen, justos, al Señor: es propio de los buenos alabarlo. ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! R.
Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.
Nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.
Lectura carta de los Hebreos 11, 1-2. 8-19
Hermanos: la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven. Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.
Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. Por la fe, vivió como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa. Porque Abraham esperaba aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Todos ellos murieron en la fe, sin alcanzar el cumplimiento de las promesas: las vieron y las saludaron de lejos, reconociendo que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Los que hablan así demuestran claramente que buscan una patria, y si hubieran pensado en aquella de la que habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar. Pero aspiraban a una patria mejor, nada menos que la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de llamarse “su Dios” y, de hecho, les ha preparado una Ciudad.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda; él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado. De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue un símbolo. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 12, 32-48
Jesús dijo a sus discípulos: «No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón. Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada.»
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?»
El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.» Palabra del Señor.
Reflexión
ACTITUDES DEL DISCIPULO
Confianza o agobio
Existe una riqueza que consiste en acumular más y más buscando seguridad ante la vida, porque ésta se presenta como incierta, problemática y como campo de rivalidad y prestigio. Es una riqueza que nos lleva a la avaricia, al agobio y a la tensión, y que nos quita la paz y hasta el sueño. No nos deja dormir. Y existe otra riqueza que dar no es perder, se va vaciando de preocupaciones materiales y va llenándose de fe en la vida y de confianza en el presente de Dios (el futuro para Dios no existe, como tampoco el pasado). Es la riqueza de la que nos habla Jesús.
Sobre este fondo hay que entender el pasaje que comentamos. Son frases llenas de confianza ante el misterio de la vida. Confianza que se refleja y surge, para quien mira con amor, infinidad de detalles. Las comparaciones, más allá de su belleza y sensibilidad, nos quieren transmitir algo nuclear: No hemos sido arrojados a la vida, no estamos sometidos a un oscuro e inconsciente destino: hay un Dios Padre que nos quiere y vela por nosotros. Para Él, nosotros valemos, somos lo más valioso.
Con agobio, tensión y avaricia no se puede vivir la presencia del Reino con gozo, no se puede asumir la tarea de extenderlo. Por eso, el que busca y anhela asegurar su vida y felicidad en el dinero y pone su afán en acumular y poseer, aunque diga creer en Dios, no es así. Si pone su confianza y felicidad en Dios, ese tal es discípulo de Jesús, y pertenece a la nueva comunidad del Reino.
“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón”
El corazón humano, centro decisivo de la persona según la mentalidad judía, se apega siempre a su tesoro. De ahí la importancia decisiva de que elijamos bien ese tesoro.
Al hombre actual se le hace difícil creer en algo que sea válido y verdadero para siempre. La falta de fe en las ideologías, la desconfianza en los grandes sistemas, el peso de la realidad cotidiana ha enterrado la utopía y ha hecho que crezca el escepticismo. Son muchos los que viven a la deriva, sin esperanza ni desesperación. No saben ya dónde poner su corazón. En medio de esta “situación errática”, lo importante parece ser, disfrutar de cada fragmento de tiempo y buscar la respuesta más satisfactoria en cada circunstancia fugaz. Pero son “creencias de reemplazo”, “tesoros de suplencias”. A veces, una palabra hostil basta para sentirnos tristes y solos. Es suficiente un gesto de rechazo o un fracaso para hundirnos en una depresión destructiva. Hecho lo que nos apetecía, caemos en la insatisfacción… y es que el hombre de hoy, como el de siempre, necesita poner su corazón en “un tesoro que no pueda ser arrebatado por los ladrones, ni ser roído por la polilla.
Un estilo de vida: vivir responsablemente
Con tres comparaciones o parábolas, que responden a situaciones que sus oyentes conocían muy bien. Jesús hace insistencia en una de las actitudes básicas que ha de tener el discípulo y la nueva comunidad de sus seguidores: Vivir vigilantes, despiertos, preparados, responsablemente.
Los versículos 39 al 48 nos hacen alusión a la vuelta de Jesús como Señor y Juez al final de la historia. La espera vigilante del retorno del Señor es la actitud que han de tener los discípulos y la comunidad. Al principio, los cristianos esperaban esa vuelta muy pronto. Poco a poco y ante el retraso, hay comunidades que se relajan que pierden la tensión, que se vuelven tibias. El Evangelio de Lucas nos invita a mantenernos activamente vigilantes en el momento presente, aquí y ahora, en este lugar y tiempo histórico. No podemos vivir en una alegre inconsciencia dejando para el futuro imposible lo que es importante y definitivo ahora. Cada día y cada hora el cristiano es urgido a tener despierta su conciencia de persona, de ser histórico, de miembro de una comunidad. En cada momento va naciendo en Él ese hombre nuevo que madura y se desarrolla sobre el despojo del hombre viejo.
El juicio de Dios no llega al final de los tiempos como una sorpresa, sino que se da en el interior de cada día, ya que el hombre se siente juzgado desde su interior según la fidelidad a su conciencia. Un hombre maduro no necesita que otros juzguen la rectitud de sus actos, ni menos de amenazas, castigos o premios para hacer lo que debe hacer. La vigilancia cristiana exige que los cristianos aprendamos de una vez por todas a vivir con nuestra propia conciencia, sin necesidad de tutelas protectoras que pretenden mantenernos en un prolongado infantilismo. A cada uno Dios nos dio poco o mucho, este papel o aquél, estas cualidades o aquellas otras; y cada uno responderá conforme a lo recibido. En este asunto nadie puede ocupar nuestro lugar ni hacer las cosas por nosotros. Decidir libre y conscientemente por el reino de Dios es nuestro particular derecho y también nuestra exigente obligación.
¿Qué significa estar vigilantes? La vigilancia evangélica no es pura y simple expectación. Se refiere a un estilo de vida, a una orientación global de la vida que busca, quiere, espera, goza y trabaja en torno a un proyecto. Estar vigilante es estar siempre con ganas de sentirnos más útiles en la comunidad, de ser fieles al reino. Tiempo de vigilancia y de espera significa, pues tiempo de gozo, tiempo de trabajo, tiempo de construcción, tiempo de servicio, tiempo de responsabilidad, tiempo de fidelidad, tiempo de discernimiento…
La parábola del administrador es una clara advertencia a los responsables de la comunidad. Los administradores de la comunidad, cualquiera que sea su procedencia, deben ponerse al servicio de los demás y prestar su ayuda para que no falte nada. Jesús declaraba dichoso al administrador fiel y sensato a quien su señor, cuando llegue, lo encuentre cumpliendo con su encargo. El que haga esto, como lo hace Jesús, llegará al mismo nivel que su señor. El primer encargo que le ha confiado es la distribución de los bienes a los pobres. Si cumple bien con ese encargo, le confiará la administración de todos los bienes. Por el contrario, si actúa con autoritarismo y con aires de grandeza y poder, como hacen los que ejercen la autoridad sobre los demás.
Es de notar la dureza del lenguaje de Jesús. La razón es obvia: la responsabilidad va pareja con los dones recibidos. Al hablar del servicio y de la responsabilidad, no hay medias tintas en el Evangelio.
Uno de los riesgos que nos amenazan constantemente es el caer en una vida superficial, mecánica, rutinaria y masificada…de la que no es fácil escapar. Con el pasar de los años, los proyectos, las metas y los ideales de mucha gente terminan reduciéndose y empobreciéndose. Desgraciadamente son muchos los que se levantan cada día sólo para “ir tirando”.
¿Dónde encontrar un principio humanizado, desalienante, capaz de liberar al hombre de la superficialidad, la masificación, la banalidad, el aturdimiento y el vacío interior?
Los cristianos acostumbrados con frecuencia a vivir nuestra fe como una tradición familiar, una herencia sociológica o una etiqueta más, no somos capaces de descubrir toda la fuerza que encierra para humanizar, personalizar y dar un sentido, una hondura y una esperanza nueva a nuestras vidas.
La llamada de Jesús a la vigilancia, en este pasaje, nos debe ayudar a despertar de la indiferencia, la pasividad, al descuido con que vivimos con frecuencia nuestra fe. La fe es luz que inspira nuestros criterios de actuación, fuerza que impulsa nuestro compromiso de construir una sociedad más humana, esperanza que anima todo nuestro vivir diario, y gozo que queremos conservar por encima de todo.
Pbro. Daniel Silva
Avisos parroquiales
Domingo 15 de Agosto: “Nuestra Señora de la Asunción” Patrona de la Diócesis Avellaneda-Lanús
14:00 hs. Salida en procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Asunción.
14:45 hs. Santa Misa en honor a nuestra patrona frente a la catedral de Avellaneda-Lanús, preside la misma nuestro Obispo Mons. Rubén Oscar Frassia.
19:00 hs. Misa en la Parroquia. Rezaremos por el eterno descanso de Mons. Ramón Castro en el 37ª aniversario de su fallecimiento.
Lecturas de la semana:
LUNES 9: Ezequiel1, 2-5. 24-28c; Salmo 148; Mateo 17, 22-27.
MARTES 10: Segunda Corintos 9, 6-10, Salmo 111; Juan 12, 24-26.
MIERCOLES 11: Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22; Salmo 112; Mateo 18, 15-20.
JUEVES 12: Ezequiel 12, 1-12; Salmo 77; Mateo 18, 21—19, 1.
VIERNES 13: Ezequiel 16, 59-63; Salmo Is. 12, 2-6; Mateo 19, 3-12.
SABADO 14: Ezequiel 18, 1-10. 13b. 30-32; Salmo 50; Mateo 19, 13-15.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
sábado, 31 de julio de 2010
18º Domingo durante el año- Ciclo C-, “… Rico a los ojos de Dios”
Lecturas del 1-8-10
Libro del Eclesiastés 1, 2; 2. 21-23
¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! Porque un hombre que ha trabajado con sabiduría, con ciencia y eficacia,tiene que dejar su parte a otro que no hizo ningún esfuerzo. También esto es vanidad y una grave desgracia. ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol? Porque todos sus días son penosos, y su ocupación, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazón. También esto es vanidad. Palabra de Dios.
SALMO 89
R. Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.» Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.
Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.
Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-5. 9-11
Hermanos: Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.
Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Tampoco se engañen los unos a los otros.
Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador. Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.
Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21
Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.»
Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.» Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha."
Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?"
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios.»
Palabra del Señor.
Reflexión
En este domingo, la palabra de Dios nos invita a reflexionar, que en el seguimiento de Cristo y en la instauración del reinado de Dios, aparecen ciertos obstáculos. Sobre todo el endiosamiento de las riquezas y el instinto de posesión.
“Allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón”
La primera lectura del libro del Eclesiastés, está muy relacionado con el evangelio. El autor recorre a lo largo de su libro todas las esferas del ámbito humano: trabajo, riqueza, dolor, alegría, decepciones, religión, justicia, sabiduría, ignorancia, el tiempo, la muerte... buscando respuesta a su pregunta.
Hagamos lo que hagamos en nuestra vida, al final el destino es el mismo para todos los hombres: la muerte, ¿la nada?
Una pregunta seria ¿qué hacemos aquí, en la tierra? ¿Para qué vivir, trabajar, luchar, amar, pensar, esforzarnos en la ecología, la educación, la política, los derechos humanos...?
Breve es nuestra vida sobre la tierra (Sab 2,1), la mayor parte de nuestra vida es fatiga inútil, que pasa aprisa y vuela (Salmo 89, 10). La experiencia humana es como "atrapar vientos" una tarea inútil y decepcionante. Viene a nuestra mente aquella otra frase evangélica: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero...?".
De poco valen al hombre las riquezas si debe dejarlas con la muerte.
En el evangelio se nos presenta un gran obstáculo para seguir a Cristo: el apego a las riquezas y el mal uso. Esto no quiere decir que la fe cristiana es enemiga del bienestar económico y sólo elogia la pobreza, lo que Jesús condena es el apego a esas riquezas, el mal uso de los bienes. El hombre cuando deja que en él anide la avaricia, su camino empieza a ser el de su propia perdición.
Y esto es lo que condena el evangelio, no se condena a los ricos por ser ricos ni se ensalza a los pobres por ser pobres.
Hay ricos, ricos, son los ricos de manos y corazón abiertos, son esos ricos que quieren comprarse el cielo, y entonces se dedican a administrar bien esta tierra, para que todos tengan lo que necesitan.
Y hay ricos pobres porque tienen las manos y el corazón cerrados. La parábola de hoy se refiere a estos últimos.
Jesús no condena la posesión de riquezas. Dios Padre nos regala los bienes que poseemos, para que los disfrutemos, para que seamos felices. Sin embargo condena nuestra actitud mezquina con esos bienes que puso en nuestras manos. Lo que quiere el Señor que combatamos es la tendencia a ver el sentido de la vida en lo que poseemos. El pensar: soy lo que tengo. Si tengo más valgo más. Porque este pensamiento nos lleva a querer tener cada vez más. Nos dice Jesús: La vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.
En la mayoría de los casos, las cosas materiales no hacen más que tapar el vacío interior. Para cada uno de nosotros, los cristianos no hay mayor bien que la vida verdadera, la vida eterna.
El Señor que conoce nuestra debilidad, sabe con qué facilidad nos hacemos esclavos de lo que poseemos, porque la avaricia nos endurece el corazón y las manos.
¿Qué nos propone hoy Jesús?
Llegar a ser ricos a los ojos de Dios. El Señor nos habla de acumular tesoros en el cielo en vez de amontonarlos en la tierra. Y en el cielo acumulamos lo que damos, no lo que poseemos. Este evangelio nos puede hacer caer en el error de considerar, que lo que está diciendo Jesús es para los que tienen mucho, y esto está lejos de la realidad.
Cada uno de nosotros, poseemos muchos dones que el Señor nos regaló y que espera que compartamos con generosidad. Todos hemos recibido muchos bienes, hasta aquellas personas más pobres, reciben dones de parte de Dios. Recibimos la vida,... recibimos tiempo para compartir,... nos dio fuerzas físicas,... y ante todo la posibilidad de amar de verdad. Todos somos administradores de una gran cantidad de bienes que tenemos que saber poner al servicio de los demás. Dice un antiguo refrán: No podemos llevar nada con nosotros a la otra vida, pero podemos mandar algo anticipadamente. Todo lo que hagamos con verdadero amor, por los demás, se acumula en el cielo como un tesoro al que no ataca la polilla.
Vamos a pedirle hoy a María, que nos ayude a guardar nuestros tesoros en el cielo.
"Cuídense de toda avaricia, porque la vida no depende de poseer muchas cosas"
La Palabra de Dios es muy clara. En este texto vemos que quieren poner a Jesús como “mediador” en un conflicto económico-familiar a raíz de una herencia, entre dos hermanos que se la disputaban y el Señor rechaza esa interpretación, no quiere ser juez entre uno y otro porque la base está en el poder de ese juicio y él no quiere ese poder, quiere otra cosa.
¿Cuál será esa "otra cosa" que el Señor quiere en nosotros?
Nos dice que el corazón del hombre, tiene distintas afecciones, distintos intereses y también podríamos decir distintos amores. Y a veces el peligro en el corazón humano está cuando una de estas cosas, que son relativas, creadas, que son parte, se constituyen como una única finalidad. A ninguno de nosotros se nos escapa, cuántas familias se han separado por la división de los bienes de una herencia. Grandes sumas o pequeñas cosas, pero muchas veces por la avidez, la avaricia, o por la codicia o por la subjetividad, ¡cuántas familias se han peleado!, y ¡cuántos hermanos no se han visto más debido a una interpretación sobre el beneficio de la herencia! Uno tiene que darse cuenta que el dinero, o los bienes, no son un bien absoluto.
El único bien absoluto es Dios y todo lo demás es relativo. Hay algo que tenemos que destacar y subrayar: los valores. Ellos son la riqueza del alma que deben ennoblecer a la persona, relacionarnos con los demás, que deben hacernos ser justos y caritativos con todos.
El Vaticano II, en el documento sobre la esperanza, Gaudium et spes, dice algo muy importante: "Dios ha destinado la tierra, y cuanto ella contiene, al uso de todos los hombres y de todos los pueblos, de modo que los bienes creados deben alcanzar a todos en forma equitativa, presididos por la justicia y animados por la caridad. Por lo tanto es de destacar que los bienes de diversas formas y variables, jamás deben perderse de vista el destino común de los mismos bienes. Por lo tanto el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores, que legítimamente posee como exclusiva suya, sino también considerados como cosas comunes en el sentido que deben, no sólo aprovecharlo a él, sino también a los demás"
¡Ay qué tema! ¡Cuántas veces uno se apropia indebidamente de las cosas y cierra su corazón a las necesidades de los demás!.... Es importante saber ser desprendidos, porque en la vida las cosas tienen un valor y hay que vivirla teniendo en cuenta las cosas como son. Donde pone uno su corazón, ahí está la realidad. Donde ponemos la vida, ahí está la realidad.
¿Cuál es tu tesoro? ¿El dinero? ¿El poder? ¿O el amor de Dios y el servicio a los demás? Decía muy bien el Libro del Apocalipsis, en el versículo 17 del capítulo 3, "tú andas diciendo: soy rico, me he enriquecido, no tengo necesidad de nada; y no sabes que eres infeliz y miserable, pobre, ciego y mudo"; que la avaricia no te haga ser ciego, no te haga ser mudo, no te haga ser miserable, no te haga ser infeliz... (1)
Avisos parroquiales
Miércoles 4 de agosto: San Juan María Vianney, el Santo cura de Ars. Protector de los sacerdotes y “párrocos”. Rezemos por nuestros párrocos. Misa 19 hs.
Viernes 6 de agosto: “Fiesta de la Transfiguración del Señor”. Misa 19 hs.
Sábado 7 de agosto: “Fiesta de San Cayetano”. El templo permanecerá abierto desde las 10 hs.
Santa Misa a las 19 hs. Bendición del pan de San Cayetano. Les recordamos los alimentos imperecederos. Muchas gracias.
Lecturas de la semana:
LUNES 2: Jeremías 28, 1-17; Salmo 118; Mateo 14, 13-21.
MARTES 3: Jeremías 30, 1-2. 12-15.18-22, Salmo 101; Mateo 14, 22-36.
MIERCOLES 4: Jeremías 31, 1-7; Salmo Jer. 31, 10-12. 13; Mateo 15, 21-28.
JUEVES 5: Jeremías 31, 31-34; Salmo 503; Mateo 16, 13-23.
VIERNES 6: Daniel 7, 9-10. 13-14; Salmo 96; 2Pedro 1, 16-19; Lucas 9, 28b-36.
SABADO 7: Habacuc 1,12—2, 4; Salmo 9; Mateo 17, 14-20.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. (1) Reflexiones de Monseñor Rubén Oscar Frassia
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com
Libro del Eclesiastés 1, 2; 2. 21-23
¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! Porque un hombre que ha trabajado con sabiduría, con ciencia y eficacia,tiene que dejar su parte a otro que no hizo ningún esfuerzo. También esto es vanidad y una grave desgracia. ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol? Porque todos sus días son penosos, y su ocupación, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazón. También esto es vanidad. Palabra de Dios.
SALMO 89
R. Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.» Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.
Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.
Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-5. 9-11
Hermanos: Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.
Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Tampoco se engañen los unos a los otros.
Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador. Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.
Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21
Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.»
Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.» Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha."
Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?"
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios.»
Palabra del Señor.
Reflexión
En este domingo, la palabra de Dios nos invita a reflexionar, que en el seguimiento de Cristo y en la instauración del reinado de Dios, aparecen ciertos obstáculos. Sobre todo el endiosamiento de las riquezas y el instinto de posesión.
“Allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón”
La primera lectura del libro del Eclesiastés, está muy relacionado con el evangelio. El autor recorre a lo largo de su libro todas las esferas del ámbito humano: trabajo, riqueza, dolor, alegría, decepciones, religión, justicia, sabiduría, ignorancia, el tiempo, la muerte... buscando respuesta a su pregunta.
Hagamos lo que hagamos en nuestra vida, al final el destino es el mismo para todos los hombres: la muerte, ¿la nada?
Una pregunta seria ¿qué hacemos aquí, en la tierra? ¿Para qué vivir, trabajar, luchar, amar, pensar, esforzarnos en la ecología, la educación, la política, los derechos humanos...?
Breve es nuestra vida sobre la tierra (Sab 2,1), la mayor parte de nuestra vida es fatiga inútil, que pasa aprisa y vuela (Salmo 89, 10). La experiencia humana es como "atrapar vientos" una tarea inútil y decepcionante. Viene a nuestra mente aquella otra frase evangélica: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero...?".
De poco valen al hombre las riquezas si debe dejarlas con la muerte.
En el evangelio se nos presenta un gran obstáculo para seguir a Cristo: el apego a las riquezas y el mal uso. Esto no quiere decir que la fe cristiana es enemiga del bienestar económico y sólo elogia la pobreza, lo que Jesús condena es el apego a esas riquezas, el mal uso de los bienes. El hombre cuando deja que en él anide la avaricia, su camino empieza a ser el de su propia perdición.
Y esto es lo que condena el evangelio, no se condena a los ricos por ser ricos ni se ensalza a los pobres por ser pobres.
Hay ricos, ricos, son los ricos de manos y corazón abiertos, son esos ricos que quieren comprarse el cielo, y entonces se dedican a administrar bien esta tierra, para que todos tengan lo que necesitan.
Y hay ricos pobres porque tienen las manos y el corazón cerrados. La parábola de hoy se refiere a estos últimos.
Jesús no condena la posesión de riquezas. Dios Padre nos regala los bienes que poseemos, para que los disfrutemos, para que seamos felices. Sin embargo condena nuestra actitud mezquina con esos bienes que puso en nuestras manos. Lo que quiere el Señor que combatamos es la tendencia a ver el sentido de la vida en lo que poseemos. El pensar: soy lo que tengo. Si tengo más valgo más. Porque este pensamiento nos lleva a querer tener cada vez más. Nos dice Jesús: La vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.
En la mayoría de los casos, las cosas materiales no hacen más que tapar el vacío interior. Para cada uno de nosotros, los cristianos no hay mayor bien que la vida verdadera, la vida eterna.
El Señor que conoce nuestra debilidad, sabe con qué facilidad nos hacemos esclavos de lo que poseemos, porque la avaricia nos endurece el corazón y las manos.
¿Qué nos propone hoy Jesús?
Llegar a ser ricos a los ojos de Dios. El Señor nos habla de acumular tesoros en el cielo en vez de amontonarlos en la tierra. Y en el cielo acumulamos lo que damos, no lo que poseemos. Este evangelio nos puede hacer caer en el error de considerar, que lo que está diciendo Jesús es para los que tienen mucho, y esto está lejos de la realidad.
Cada uno de nosotros, poseemos muchos dones que el Señor nos regaló y que espera que compartamos con generosidad. Todos hemos recibido muchos bienes, hasta aquellas personas más pobres, reciben dones de parte de Dios. Recibimos la vida,... recibimos tiempo para compartir,... nos dio fuerzas físicas,... y ante todo la posibilidad de amar de verdad. Todos somos administradores de una gran cantidad de bienes que tenemos que saber poner al servicio de los demás. Dice un antiguo refrán: No podemos llevar nada con nosotros a la otra vida, pero podemos mandar algo anticipadamente. Todo lo que hagamos con verdadero amor, por los demás, se acumula en el cielo como un tesoro al que no ataca la polilla.
Vamos a pedirle hoy a María, que nos ayude a guardar nuestros tesoros en el cielo.
"Cuídense de toda avaricia, porque la vida no depende de poseer muchas cosas"
La Palabra de Dios es muy clara. En este texto vemos que quieren poner a Jesús como “mediador” en un conflicto económico-familiar a raíz de una herencia, entre dos hermanos que se la disputaban y el Señor rechaza esa interpretación, no quiere ser juez entre uno y otro porque la base está en el poder de ese juicio y él no quiere ese poder, quiere otra cosa.
¿Cuál será esa "otra cosa" que el Señor quiere en nosotros?
Nos dice que el corazón del hombre, tiene distintas afecciones, distintos intereses y también podríamos decir distintos amores. Y a veces el peligro en el corazón humano está cuando una de estas cosas, que son relativas, creadas, que son parte, se constituyen como una única finalidad. A ninguno de nosotros se nos escapa, cuántas familias se han separado por la división de los bienes de una herencia. Grandes sumas o pequeñas cosas, pero muchas veces por la avidez, la avaricia, o por la codicia o por la subjetividad, ¡cuántas familias se han peleado!, y ¡cuántos hermanos no se han visto más debido a una interpretación sobre el beneficio de la herencia! Uno tiene que darse cuenta que el dinero, o los bienes, no son un bien absoluto.
El único bien absoluto es Dios y todo lo demás es relativo. Hay algo que tenemos que destacar y subrayar: los valores. Ellos son la riqueza del alma que deben ennoblecer a la persona, relacionarnos con los demás, que deben hacernos ser justos y caritativos con todos.
El Vaticano II, en el documento sobre la esperanza, Gaudium et spes, dice algo muy importante: "Dios ha destinado la tierra, y cuanto ella contiene, al uso de todos los hombres y de todos los pueblos, de modo que los bienes creados deben alcanzar a todos en forma equitativa, presididos por la justicia y animados por la caridad. Por lo tanto es de destacar que los bienes de diversas formas y variables, jamás deben perderse de vista el destino común de los mismos bienes. Por lo tanto el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores, que legítimamente posee como exclusiva suya, sino también considerados como cosas comunes en el sentido que deben, no sólo aprovecharlo a él, sino también a los demás"
¡Ay qué tema! ¡Cuántas veces uno se apropia indebidamente de las cosas y cierra su corazón a las necesidades de los demás!.... Es importante saber ser desprendidos, porque en la vida las cosas tienen un valor y hay que vivirla teniendo en cuenta las cosas como son. Donde pone uno su corazón, ahí está la realidad. Donde ponemos la vida, ahí está la realidad.
¿Cuál es tu tesoro? ¿El dinero? ¿El poder? ¿O el amor de Dios y el servicio a los demás? Decía muy bien el Libro del Apocalipsis, en el versículo 17 del capítulo 3, "tú andas diciendo: soy rico, me he enriquecido, no tengo necesidad de nada; y no sabes que eres infeliz y miserable, pobre, ciego y mudo"; que la avaricia no te haga ser ciego, no te haga ser mudo, no te haga ser miserable, no te haga ser infeliz... (1)
Avisos parroquiales
Miércoles 4 de agosto: San Juan María Vianney, el Santo cura de Ars. Protector de los sacerdotes y “párrocos”. Rezemos por nuestros párrocos. Misa 19 hs.
Viernes 6 de agosto: “Fiesta de la Transfiguración del Señor”. Misa 19 hs.
Sábado 7 de agosto: “Fiesta de San Cayetano”. El templo permanecerá abierto desde las 10 hs.
Santa Misa a las 19 hs. Bendición del pan de San Cayetano. Les recordamos los alimentos imperecederos. Muchas gracias.
Lecturas de la semana:
LUNES 2: Jeremías 28, 1-17; Salmo 118; Mateo 14, 13-21.
MARTES 3: Jeremías 30, 1-2. 12-15.18-22, Salmo 101; Mateo 14, 22-36.
MIERCOLES 4: Jeremías 31, 1-7; Salmo Jer. 31, 10-12. 13; Mateo 15, 21-28.
JUEVES 5: Jeremías 31, 31-34; Salmo 503; Mateo 16, 13-23.
VIERNES 6: Daniel 7, 9-10. 13-14; Salmo 96; 2Pedro 1, 16-19; Lucas 9, 28b-36.
SABADO 7: Habacuc 1,12—2, 4; Salmo 9; Mateo 17, 14-20.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. (1) Reflexiones de Monseñor Rubén Oscar Frassia
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
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http://miencuentroconjesus1.blogspot.com
sábado, 24 de julio de 2010
17º Domingo durante el año- Ciclo C-, “Señor, enséñanos a orar.”
Lecturas del 25-7-10
Lectura del libro del Génesis 18, 20-32
El Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham.
Entonces Abraham se le acercó y le dijo: « ¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?» El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos.» Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?» «No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco», respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá no sean más de cuarenta.» Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos cuarenta.» «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta.»
Y el Señor respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.» Abraham insistió: «Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte.» «No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor. «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez.» «En atención a esos diez, respondió, no la destruiré.» Palabra de Dios.
Salmo 137
R. Señor, me respondiste cada vez que te invoqué.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca,
te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.
Y daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.
El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos.
Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.
Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.
San Pablo a los cristianos de Colosas 2, 12-14
Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con él, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.
Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. El canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 11, 1-13
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»
El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación.»
Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle," y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos."
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!» Palabra del Señor.
Reflexión
JESUS ENSEÑA A ORAR
Este Evangelio es una catequesis sobre la oración cristiana. Tanto el discípulo como la comunidad necesitan orar. Lucas recoge aquí el talante, el estilo, la forma y el espíritu que debe impregnar la oración del cristiano.
Jesús oraba con frecuencia. De hecho, el tercer evangelista así nos lo presenta en varias oraciones. La escena de hoy es una de ellas “Jesús estaba orando”. Los discípulos no han participado en la oración de Jesús, pero sienten la necesidad de tener unas formas de orar parecidas a las de Juan Bautista: “Enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos”. Éste ya había hecho escuela; Jesús todavía no.
Los discípulos quieren unas fórmulas ritualizadas, que den solidez e identidad al grupo que se está constituyendo. La oración de Jesús, o no la comprenden o no la comparten (no le piden que les enseñe a orar como Él lo hace). Quieren aprender unas formas como las que Juan enseñó a sus discípulos. Pero Jesús les enseña una oración nada ritualizada, llena de confianza y de compromiso personal. “Cuando oren digan: Padre…” Inaugura una forma de orar inaudita. La oración judía oficial se realizaba en el templo, el lugar de Dios por excelencia. Jesús convierte el sitio donde se encuentra en “lugar” adecuado para la oración.
Por primera vez hay alguien que se dirige a Dios con confianza filial: “Padre”. Jesús introduce un cambio profundo en la relación de los hombres y mujeres con Dios. Todas las religiones incluyendo la religión judía, rezaban a un Dios lejano al que trataban de aplacar. Jesús sustituye el temor por el amor y la verticalidad para la horizontalidad. ¡Dios es Padre!
No se trata de una fórmula que haya que repetir de memoria. De hecho, el texto paralelo de Mt. 6, 9-13 muestra que los primeros cristianos se expresaban diversamente. El Padrenuestro es la expresión de una actitud, de un estilo de vida identificada y enamorada del proyecto de Dios más que una oración ritual.
Resume las convicciones y deseos que deben aparecer en nuestra oración: la invocación a Dios como Padre, y una existencia invadida por el deseo de un mundo diferente; confianza y compromiso
La oración de los hijos de Dios
En la oración de Jesús encontramos la correcta relación entre Dios y nosotros, entre lo que esperamos (cielo) y lo que vivimos (tierra), entre lo religioso y lo político, manteniendo la unidad del único proceso. La primera parte hace referencia a la causa de Dios, la segunda parte hace referencia a la causa del hombre. Entre ambas constituyen la única oración de Jesús, la verdadera oración cristiana. Dios no se interesa sólo de lo que es suyo –el nombre, el reinado, la voluntad divina-, sino que se preocupa también por lo que es del hombre –el pan, el perdón, la tentación, el mal-. Igualmente, el hombre no sólo tiene en cuenta lo que le preocupa para poder vivir –el pan, el perdón, la tentación, el mal-, sino que se abre también a lo concerniente a Dios Padre –la santificación de su nombre, la llegada de su reinado, la realización de su voluntad-. En la oración de Jesús, la causa de Dios no es ajena a la causa del hombre, y la causa del hombre no es extraña a la causa de Dios. Lo que Jesús unió –la preocupación por nuestras necesidades- nadie debería separarlo.
La realidad implicada en el Padrenuestro es extremadamente conflictiva. En ella chocan el reinado de Dios y el poder del mal. Si nos fijamos bien, el Padrenuestro tiene que ver con todas las grandes cuestiones de la existencia personal y social del ser humano de todos los tiempos. El centro lo ocupa Dios juntamente con el hombre necesitado. Es una hermosa lección. Hay que ensanchar la mente y el corazón allende nuestro pequeño horizonte. Cuando la pasión por Dios se articula con la pasión por el hombre, cuando la pasión por el cielo se une a la pasión por la tierra, el Padrenuestro se nos revela como la oración de la revelación integral, como la oración de los hijos de Dios.
La insistencia en la oración como toma de conciencia filial y comunitaria
La segunda parte contiene una parábola. Dios es comparado a un “amigo” a quien otro amigo acude de noche, a una hora intempestiva, para pedirle unos panes. Gracias a la insistencia, aquél terminará por dárselos. También Dios, dice Jesús, hará lo mismo. Hay que “pedir”, “buscar”, “llamar”, con la seguridad de que “se recibe lo que se pide”, “se encuentra lo que se busca” y “se abren las puertas cuando se llama”. Esta triple insistencia implica una confianza y búsqueda total.
A continuación Jesús pone una serie de ejemplos, sacados de la vida cotidiana, para remachar la bondad y el amor de Dios, que es el fundamento de la oración. Y concluye con una frase lapidaria: “Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus niños, ¡cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que lo piden”. A diferencia de Mt 7, 11 (que habla de “dará cosas buenas”), Lucas explicita que el don por excelencia es el “Espíritu Santo” o sea, lo mejor de Dios.
Aprender a orar
El síntoma y fenómeno puede ser éste: casi sin darnos cuenta vamos llenando nuestra vida de cosas, actividad, preocupaciones y evadiéndonos calladamente de Dios. Siempre tenemos otra cosa más importante que hacer, algo más urgente o más útil. ¿Cómo ponerse a orar cuando uno tiene tantas cosas en que ocuparse? Y hemos terminado por “vivir bastante bien” sin necesidad de orar.
Y sin embargo, necesitamos orar. No es posible vivir nuestra fe cristiana y nuestra vocación humana sin orar. A orar sólo se puede aprender desde la necesidad, desde el descubrimiento del amor y la fidelidad de Dios, pues la experiencia nos dice que nosotros no somos fieles. Ese Dios que nos es fiel no suprime nuestros sufrimientos, ni resuelve nuestros problemas, pero “una cura de oración” nos puede ofrecer la paz y la luz que necesitamos para situar las cosas en sus verdaderas dimensiones y da a nuestra vida un verdadero sentido. Ahora bien, Dios no es una conquista sino un regalo. “Quien busca lo halla, quien pide lo recibe y al que llama se le abre”
Aprender el Padrenuestro
Hemos recitado tantas veces el Padrenuestro y, con frecuencia, de manera tan mecánica y superficial, que hemos terminado por vaciarlo de su hondura y novedad. Se nos olvida que esta oración nos la ha regalado Jesús como la plegaria que mejor recoge lo que El vivía en lo más íntimo de su ser y la que mejor expresa el sentir de sus verdaderos discípulos.
Cuándo tiene sentido rezar el Padrenuestro
Cuando somos conscientes de que “el mundo gime con dolores de parto”. Cuando percibimos que “la humanidad aguarda impaciente que se revele lo que serán los hijos de Dios”. Cuando proclamamos que “a los que habitan en tierra y en sombra de muerte les ha brillado una luz”. Cuando nos sentimos movidos por Jesús y por el Espíritu a decir con atrevimiento:
¡Padre nuestro!
Pbo. Daniel Silva
Para meditar:
¿Qué lugar ocupa la oración y la oración del Padrenuestro en mi vida?
“Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”.
¿Cuándo oro tengo puesta mi confianza en Dios? ¿Pude experimentar su amor y bondad? ¿Encuentro paz y luz que guíen mi vida?
¡Dios es Padre!
¿Cómo es mi oración: ritual, a un Dios lejano o es un encuentro filial con Dios?
Aviso Parroquial:
Viernes 30 de julio a las 21 hs: Reunión de Hombres en la secretaría parroquial.
Lecturas de la semana:
LUNES 26: Eclesiástico 44, 1. 9-15; Salmo 131; Mateo 13, 16-17.
MARTES 27: Jeremías 14, 17-22, Salmo 78; Mateo 13, 36-43.
MIERCOLES 28: Jeremías 15, 10. 16-21; Salmo 58; Mateo 13, 44-46.
JUEVES 29: 1Juan 4, 7-16; Salmo 33; Juan 11, 19-27.
VIERNES 30: Jeremías 26, 1-9; Salmo 68; Mateo 13, 54-58.
SABADO 31: Jeremías 26, 11-16. 24 Salmo 68; Mateo 14, 1-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
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Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
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Lectura del libro del Génesis 18, 20-32
El Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham.
Entonces Abraham se le acercó y le dijo: « ¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?» El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos.» Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?» «No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco», respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá no sean más de cuarenta.» Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos cuarenta.» «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta.»
Y el Señor respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.» Abraham insistió: «Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte.» «No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor. «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez.» «En atención a esos diez, respondió, no la destruiré.» Palabra de Dios.
Salmo 137
R. Señor, me respondiste cada vez que te invoqué.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca,
te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.
Y daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.
El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos.
Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.
Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.
San Pablo a los cristianos de Colosas 2, 12-14
Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con él, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.
Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. El canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 11, 1-13
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»
El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación.»
Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle," y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos."
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!» Palabra del Señor.
Reflexión
JESUS ENSEÑA A ORAR
Este Evangelio es una catequesis sobre la oración cristiana. Tanto el discípulo como la comunidad necesitan orar. Lucas recoge aquí el talante, el estilo, la forma y el espíritu que debe impregnar la oración del cristiano.
Jesús oraba con frecuencia. De hecho, el tercer evangelista así nos lo presenta en varias oraciones. La escena de hoy es una de ellas “Jesús estaba orando”. Los discípulos no han participado en la oración de Jesús, pero sienten la necesidad de tener unas formas de orar parecidas a las de Juan Bautista: “Enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos”. Éste ya había hecho escuela; Jesús todavía no.
Los discípulos quieren unas fórmulas ritualizadas, que den solidez e identidad al grupo que se está constituyendo. La oración de Jesús, o no la comprenden o no la comparten (no le piden que les enseñe a orar como Él lo hace). Quieren aprender unas formas como las que Juan enseñó a sus discípulos. Pero Jesús les enseña una oración nada ritualizada, llena de confianza y de compromiso personal. “Cuando oren digan: Padre…” Inaugura una forma de orar inaudita. La oración judía oficial se realizaba en el templo, el lugar de Dios por excelencia. Jesús convierte el sitio donde se encuentra en “lugar” adecuado para la oración.
Por primera vez hay alguien que se dirige a Dios con confianza filial: “Padre”. Jesús introduce un cambio profundo en la relación de los hombres y mujeres con Dios. Todas las religiones incluyendo la religión judía, rezaban a un Dios lejano al que trataban de aplacar. Jesús sustituye el temor por el amor y la verticalidad para la horizontalidad. ¡Dios es Padre!
No se trata de una fórmula que haya que repetir de memoria. De hecho, el texto paralelo de Mt. 6, 9-13 muestra que los primeros cristianos se expresaban diversamente. El Padrenuestro es la expresión de una actitud, de un estilo de vida identificada y enamorada del proyecto de Dios más que una oración ritual.
Resume las convicciones y deseos que deben aparecer en nuestra oración: la invocación a Dios como Padre, y una existencia invadida por el deseo de un mundo diferente; confianza y compromiso
La oración de los hijos de Dios
En la oración de Jesús encontramos la correcta relación entre Dios y nosotros, entre lo que esperamos (cielo) y lo que vivimos (tierra), entre lo religioso y lo político, manteniendo la unidad del único proceso. La primera parte hace referencia a la causa de Dios, la segunda parte hace referencia a la causa del hombre. Entre ambas constituyen la única oración de Jesús, la verdadera oración cristiana. Dios no se interesa sólo de lo que es suyo –el nombre, el reinado, la voluntad divina-, sino que se preocupa también por lo que es del hombre –el pan, el perdón, la tentación, el mal-. Igualmente, el hombre no sólo tiene en cuenta lo que le preocupa para poder vivir –el pan, el perdón, la tentación, el mal-, sino que se abre también a lo concerniente a Dios Padre –la santificación de su nombre, la llegada de su reinado, la realización de su voluntad-. En la oración de Jesús, la causa de Dios no es ajena a la causa del hombre, y la causa del hombre no es extraña a la causa de Dios. Lo que Jesús unió –la preocupación por nuestras necesidades- nadie debería separarlo.
La realidad implicada en el Padrenuestro es extremadamente conflictiva. En ella chocan el reinado de Dios y el poder del mal. Si nos fijamos bien, el Padrenuestro tiene que ver con todas las grandes cuestiones de la existencia personal y social del ser humano de todos los tiempos. El centro lo ocupa Dios juntamente con el hombre necesitado. Es una hermosa lección. Hay que ensanchar la mente y el corazón allende nuestro pequeño horizonte. Cuando la pasión por Dios se articula con la pasión por el hombre, cuando la pasión por el cielo se une a la pasión por la tierra, el Padrenuestro se nos revela como la oración de la revelación integral, como la oración de los hijos de Dios.
La insistencia en la oración como toma de conciencia filial y comunitaria
La segunda parte contiene una parábola. Dios es comparado a un “amigo” a quien otro amigo acude de noche, a una hora intempestiva, para pedirle unos panes. Gracias a la insistencia, aquél terminará por dárselos. También Dios, dice Jesús, hará lo mismo. Hay que “pedir”, “buscar”, “llamar”, con la seguridad de que “se recibe lo que se pide”, “se encuentra lo que se busca” y “se abren las puertas cuando se llama”. Esta triple insistencia implica una confianza y búsqueda total.
A continuación Jesús pone una serie de ejemplos, sacados de la vida cotidiana, para remachar la bondad y el amor de Dios, que es el fundamento de la oración. Y concluye con una frase lapidaria: “Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus niños, ¡cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que lo piden”. A diferencia de Mt 7, 11 (que habla de “dará cosas buenas”), Lucas explicita que el don por excelencia es el “Espíritu Santo” o sea, lo mejor de Dios.
Aprender a orar
El síntoma y fenómeno puede ser éste: casi sin darnos cuenta vamos llenando nuestra vida de cosas, actividad, preocupaciones y evadiéndonos calladamente de Dios. Siempre tenemos otra cosa más importante que hacer, algo más urgente o más útil. ¿Cómo ponerse a orar cuando uno tiene tantas cosas en que ocuparse? Y hemos terminado por “vivir bastante bien” sin necesidad de orar.
Y sin embargo, necesitamos orar. No es posible vivir nuestra fe cristiana y nuestra vocación humana sin orar. A orar sólo se puede aprender desde la necesidad, desde el descubrimiento del amor y la fidelidad de Dios, pues la experiencia nos dice que nosotros no somos fieles. Ese Dios que nos es fiel no suprime nuestros sufrimientos, ni resuelve nuestros problemas, pero “una cura de oración” nos puede ofrecer la paz y la luz que necesitamos para situar las cosas en sus verdaderas dimensiones y da a nuestra vida un verdadero sentido. Ahora bien, Dios no es una conquista sino un regalo. “Quien busca lo halla, quien pide lo recibe y al que llama se le abre”
Aprender el Padrenuestro
Hemos recitado tantas veces el Padrenuestro y, con frecuencia, de manera tan mecánica y superficial, que hemos terminado por vaciarlo de su hondura y novedad. Se nos olvida que esta oración nos la ha regalado Jesús como la plegaria que mejor recoge lo que El vivía en lo más íntimo de su ser y la que mejor expresa el sentir de sus verdaderos discípulos.
Cuándo tiene sentido rezar el Padrenuestro
Cuando somos conscientes de que “el mundo gime con dolores de parto”. Cuando percibimos que “la humanidad aguarda impaciente que se revele lo que serán los hijos de Dios”. Cuando proclamamos que “a los que habitan en tierra y en sombra de muerte les ha brillado una luz”. Cuando nos sentimos movidos por Jesús y por el Espíritu a decir con atrevimiento:
¡Padre nuestro!
Pbo. Daniel Silva
Para meditar:
¿Qué lugar ocupa la oración y la oración del Padrenuestro en mi vida?
“Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”.
¿Cuándo oro tengo puesta mi confianza en Dios? ¿Pude experimentar su amor y bondad? ¿Encuentro paz y luz que guíen mi vida?
¡Dios es Padre!
¿Cómo es mi oración: ritual, a un Dios lejano o es un encuentro filial con Dios?
Aviso Parroquial:
Viernes 30 de julio a las 21 hs: Reunión de Hombres en la secretaría parroquial.
Lecturas de la semana:
LUNES 26: Eclesiástico 44, 1. 9-15; Salmo 131; Mateo 13, 16-17.
MARTES 27: Jeremías 14, 17-22, Salmo 78; Mateo 13, 36-43.
MIERCOLES 28: Jeremías 15, 10. 16-21; Salmo 58; Mateo 13, 44-46.
JUEVES 29: 1Juan 4, 7-16; Salmo 33; Juan 11, 19-27.
VIERNES 30: Jeremías 26, 1-9; Salmo 68; Mateo 13, 54-58.
SABADO 31: Jeremías 26, 11-16. 24 Salmo 68; Mateo 14, 1-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
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domingo, 18 de julio de 2010
16º Domingo durante el año- Ciclo C-, “A la Escucha del Maestro:
Lecturas del 18-7-10
Lectura del libro del Génesis 18, 1-10ª
El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo: «Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!» Ellos respondieron: «Está bien. Puedes hacer lo que dijiste.»
Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: «¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas.»
Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo. Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol. Ellos le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?» «Ahí en la carpa», les respondió. Entonces uno de ellos le dijo: «Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo.» Palabra de Dios.
Salmo 14
R: Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?
El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua. R.
El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.
El que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará. R.
San Pablo a los cristianos de Colosas 1, 24-28
Hermanos: Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia. En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.» Palabra del Señor.
Reflexión:
A la escucha del Maestro:
Como discípulos sentados a sus pies
Nos preocupamos por muchas cosas, nos quejamos de que hay poco tiempo, pero no nos damos cuenta de que sólo una cosa es necesaria, escuchar al Señor en nuestro interior.
El evangelio de hoy nos presenta a una mujer atareada en los quehaceres de la casa y de anfitriona, dejando en segundo término quién está dentro de ella. Se pierde la dicha de vivir unos momentos increíbles al lado del Maestro, pero no se da cuenta de la importancia que tiene el escuchar. Cristo nos pone en guardia ante el mucho hacer y el poco meditar.
La imagen central del evangelio es diciente: “María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra”. La confrontación con su hermana Marta, quien “atareada con todo el servicio de la casa”, hace ver en contraluz el valor de la enseñanza final de Jesús: “María ha elegido la mejor parte, y nadie se la quitará”, el valor que le da al gesto de María, pone en primer plano la pregunta: ¿Qué es lo verdaderamente importante para Jesús? Esto equivale a reflexionar: ¿Dónde es que un discípulo y servidor de Jesús debe colocar sus mejores energías y por qué? ¿Cómo se ordena en la vida del discípulo el doble movimiento de escucha y servicio, o mejor, de oración y acción?
1. El contexto: Jesús aparece al principio del relato como un peregrino que sube a Jerusalén, como un viajero que necesita de hospitalidad en medio de un largo viaje. No sólo Él, también sus discípulos. “Una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa”. Su nombre (que proviene del arameo “mar”) significa “señora” (de la casa) o “ama de casa”, e indica por tanto una mujer cabeza de hogar, quien tiene la autoridad en la casa. Marta le ofrece a Jesús la acogida propia de un huésped.
2. Dos maneras de atender al huésped: La llegada del huésped altera la casa. Sus dos habitantes despliegan energías para atenderlo bien. Veamos cómo el evangelista describe lo que las dos mujeres hacen mientras el huésped está en la casa:
María dedica su tiempo a la persona misma de Jesús, ella se sienta frente a él “a los pies del Señor…” El gesto de María frente a Jesús nos recuerda la posición de un discípulo con relación a su Maestro, la postura indica el interés por aprender recibiendo dócilmente la “Palabra”.
Es interesante que Jesús anime a una mujer a aprender. Esto tiene una gran significación, puesto que los maestros judíos generalmente se oponían a que la mujer fuera a la escuela; Jesús hizo todo lo contrario.
Marta por efecto de contraste, aparece entonces en el trasfondo de la escena haciendo oficios: “estaba atareada en muchos quehaceres”. La frase describe a Marta absorbida por los oficios de la casa, concentrada en su deber de ama de casa y anfitriona. El relato insinúa que Marta deseaba escuchar a Jesús pero las tareas (“muchas”) que se requieren para poder ofrecer una buena acogida se lo impedían.
Con la palabra “quehaceres” (en griego “diakonía”) se nos deja entender en qué consiste la tarea: todo lo que es propio del servicio de la casa. Incluye la preparación del cuarto del huésped, el ambiente de la casa, pero sobre todo el servicio de la mesa: preparar y llevar los alimentos a la mesa.
3. El diálogo de Marta y Jesús: Una pequeña crisis se genera en la casa. La hermana mayor que se ha dado al oficio pesado por la atención del huésped expresa su protesta por haberse quedado “sola en el trabajo”. Se abre así un dialogo entre Marta y Jesús que no sólo resuelve la crisis sino que saca a la luz la enseñanza central del acontecimiento. Marta acude a Jesús para pedirle que intervenga y mueva a la hermana perezosa, le habla reconociéndolo como Maestro (por eso aquí usa el título “Señor”): “¿No te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo?”. El “¿No te importa?” tiene el sabor amargo de quien reclama para sí una mejor consideración. Marta deja entender: “¿Es que yo no te importo?”. Una orden: “Dile, pues, que me ayude”. Marta le dice a Jesús lo que tiene que hacer, indicándole indirectamente en qué debe instruir a su hermana María.
Marta está al servicio de Jesús y quiere hacer todo lo posible por honrarlo, lo cual es altamente loable, sin embargo no parece comprender la verdadera dignidad de su invitado: él es Maestro y ha venido a su casa en esta condición. Como se ve, Marta no le deja ser su Maestro porque no está abierta a lo que trae Jesús para ella y porque se coloca en la posición de quien da las órdenes; ella cree saber qué es lo que Jesús debe hacer. Jesús se dirige a ella por su nombre propio. La repetición del nombre indica que habla con cariño, pero también con firmeza: “Marta, Marta”. Con esta manera de hablar, Jesús la interpela desde el fondo de su identidad.
Jesús va a corregir amablemente la buena voluntad de Marta y a poner sus energías en la dirección correcta. Le hace caer en cuenta de su situación: “Te preocupas y te agitas por muchas cosas”.
El primer término (“te preocupas”) describe un estado de “ansiedad”, de agitación interna que corta la respiración; El otro término (“te agitas”) refuerza el anterior: describe el nerviosismo externo causado por la presión que somete al estrés y lleva a la tribulación que se refleja finalmente en una actitud de fastidio.
La causa de todo: Marta tiene “muchas cosas”. Concretamente aquí se refiere al afán con que Marta ha asumido sus oficios, el cual al final hacer parecer que las tareas son excesivas.
Le da una lección: “Una sola cosa es necesaria…” Jesús no le quita la importancia a lo que Marta ha estado haciendo, pero eso sí, muestra que todo debe estar dentro de una jerarquía de valores.
¿Qué enseña Jesús?
En primer lugar, vemos cómo Jesús le da un vuelco al punto de vista de Marta. La tensión que está viviendo debe tener un nuevo enfoque:
¿Qué es lo necesario? ¿Cuál es la única cosa realmente necesaria?
¿Y esto por qué? Porque es por ella que ha venido el Maestro a su casa. Jesús no vino a un almuerzo, vino a ser Maestro, a prestar el servicio de la enseñanza y ella necesita de la “Palabra” del Maestro.
En segundo lugar, y en conexión con lo anterior, la cuestión de que Marta no se preguntó primero qué era lo que quería Jesús, cuestiona también nuestras relaciones interpersonales.
Muchas veces nos preocupamos por hacer “muchas cosas” pero pocas, nos preguntamos qué es lo que realmente los otros están necesitando: ¿Cuáles son sus necesidades más profundas, aún más allá de lo material? Veremos entonces que los otros necesitan no sólo que les demos cosas, sino que les prestemos atención, que les mostremos interés y les demos lo mejor de nuestro tiempo.
En tercer lugar, vemos que María no debe ser apartada de Jesús porque ella escogió la “buena porción” que no se puede arrebatar. Como dice el Salmo 16,5: “Señor, tú eres mi alegría y mi herencia, mi destino está en tus manos”.
En cuarto lugar, vemos que el servicio y la escucha no se contraponen. La escucha de la Palabra llevará a María a la “praxis” (“Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”, Lc 11,28; ver 8,21 o la última frase del pasaje anterior: “Vete y haz tú lo mismo”, Lc 10,37). Y viceversa: el servicio de Marta no será lo que ella considere que debe hacer sino, ante todo, la respuesta obediente al lo que el Señor quiere que haga. La escucha de la Palabra libera de la rigidez de quien cree tener el control de todas las cosas. La Palabra libera el corazón de la ansiedad.
En quinto lugar, lo “único” se refiere también a la unificación de la vida en la cual quiere Jesús educar a sus discípulos. “Unidad” de vida es signo de madurez y de consistencia personal. Las acciones, las actividades, los compromisos por causa de Jesús brotan de una única fuente –la Palabra asumida en el Corazón- y ésta coloca totalmente nuestra vida en sintonía con la de Jesús y con su camino que conduce a la plenitud de la vida en el Reino del Padre.
La parábola del Buen Samaritano nos enseñó que amor se hace servicio a los hermanos; ¡qué importante es servir! Nuestra vocación es el servicio pero también es la comunión con Dios; de lo segundo proviene lo primero. Para decirlo con los términos del evangelio: la mejor manera de ser Marta es ser María, o mejor todavía, tener las manos de Marta y corazón de María. (1)
Para meditar:
“Una sola cosa es necesaria”, le dijo Jesús a Marta: ¿Cuál es?,
¿Y para mí qué es lo único necesario: el trabajo, el dinero, la salud, mi familia, Dios...?
¿Qué espacio de mi tiempo dedico para dialogar con Jesús, para escucharlo?
¿Será que el Señor me pide que cambie mi escala de valores?, ¿Cómo lo pongo en practica?
Aviso Parroquial:
Viernes 30 de julio a las 21 hs: Reunión de Hombres
Lecturas de la semana:
LUNES 19: Miqueas 6, 1-4. 6-8; Salmo 49; Mateo 12, 38—42.
MARTES 20: Miqueas 7, 14-15. 18-20; Salmo 84; Mateo 12, 46-50.
MIERCOLES 21: Jeremías 1, 1. 4-10; Salmo 70; Mateo 13, 1-9.
JUEVES 22: Cantar de los cantares 3, 1-4a; Salmo 62; Juan 20, 1-3. 11-18.
VIERNES 23: Jeremías 3, 14-17; Salmo Jer. 31, 10-12b. 13; Mateo 13, 18-23.
SABADO 24: Jeremías 7, 1-11 Salmo 83; Mateo 13, 24-30.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. (1) Resumen P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com
Lectura del libro del Génesis 18, 1-10ª
El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo: «Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!» Ellos respondieron: «Está bien. Puedes hacer lo que dijiste.»
Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: «¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas.»
Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo. Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol. Ellos le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?» «Ahí en la carpa», les respondió. Entonces uno de ellos le dijo: «Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo.» Palabra de Dios.
Salmo 14
R: Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?
El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua. R.
El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.
El que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará. R.
San Pablo a los cristianos de Colosas 1, 24-28
Hermanos: Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia. En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.» Palabra del Señor.
Reflexión:
A la escucha del Maestro:
Como discípulos sentados a sus pies
Nos preocupamos por muchas cosas, nos quejamos de que hay poco tiempo, pero no nos damos cuenta de que sólo una cosa es necesaria, escuchar al Señor en nuestro interior.
El evangelio de hoy nos presenta a una mujer atareada en los quehaceres de la casa y de anfitriona, dejando en segundo término quién está dentro de ella. Se pierde la dicha de vivir unos momentos increíbles al lado del Maestro, pero no se da cuenta de la importancia que tiene el escuchar. Cristo nos pone en guardia ante el mucho hacer y el poco meditar.
La imagen central del evangelio es diciente: “María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra”. La confrontación con su hermana Marta, quien “atareada con todo el servicio de la casa”, hace ver en contraluz el valor de la enseñanza final de Jesús: “María ha elegido la mejor parte, y nadie se la quitará”, el valor que le da al gesto de María, pone en primer plano la pregunta: ¿Qué es lo verdaderamente importante para Jesús? Esto equivale a reflexionar: ¿Dónde es que un discípulo y servidor de Jesús debe colocar sus mejores energías y por qué? ¿Cómo se ordena en la vida del discípulo el doble movimiento de escucha y servicio, o mejor, de oración y acción?
1. El contexto: Jesús aparece al principio del relato como un peregrino que sube a Jerusalén, como un viajero que necesita de hospitalidad en medio de un largo viaje. No sólo Él, también sus discípulos. “Una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa”. Su nombre (que proviene del arameo “mar”) significa “señora” (de la casa) o “ama de casa”, e indica por tanto una mujer cabeza de hogar, quien tiene la autoridad en la casa. Marta le ofrece a Jesús la acogida propia de un huésped.
2. Dos maneras de atender al huésped: La llegada del huésped altera la casa. Sus dos habitantes despliegan energías para atenderlo bien. Veamos cómo el evangelista describe lo que las dos mujeres hacen mientras el huésped está en la casa:
María dedica su tiempo a la persona misma de Jesús, ella se sienta frente a él “a los pies del Señor…” El gesto de María frente a Jesús nos recuerda la posición de un discípulo con relación a su Maestro, la postura indica el interés por aprender recibiendo dócilmente la “Palabra”.
Es interesante que Jesús anime a una mujer a aprender. Esto tiene una gran significación, puesto que los maestros judíos generalmente se oponían a que la mujer fuera a la escuela; Jesús hizo todo lo contrario.
Marta por efecto de contraste, aparece entonces en el trasfondo de la escena haciendo oficios: “estaba atareada en muchos quehaceres”. La frase describe a Marta absorbida por los oficios de la casa, concentrada en su deber de ama de casa y anfitriona. El relato insinúa que Marta deseaba escuchar a Jesús pero las tareas (“muchas”) que se requieren para poder ofrecer una buena acogida se lo impedían.
Con la palabra “quehaceres” (en griego “diakonía”) se nos deja entender en qué consiste la tarea: todo lo que es propio del servicio de la casa. Incluye la preparación del cuarto del huésped, el ambiente de la casa, pero sobre todo el servicio de la mesa: preparar y llevar los alimentos a la mesa.
3. El diálogo de Marta y Jesús: Una pequeña crisis se genera en la casa. La hermana mayor que se ha dado al oficio pesado por la atención del huésped expresa su protesta por haberse quedado “sola en el trabajo”. Se abre así un dialogo entre Marta y Jesús que no sólo resuelve la crisis sino que saca a la luz la enseñanza central del acontecimiento. Marta acude a Jesús para pedirle que intervenga y mueva a la hermana perezosa, le habla reconociéndolo como Maestro (por eso aquí usa el título “Señor”): “¿No te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo?”. El “¿No te importa?” tiene el sabor amargo de quien reclama para sí una mejor consideración. Marta deja entender: “¿Es que yo no te importo?”. Una orden: “Dile, pues, que me ayude”. Marta le dice a Jesús lo que tiene que hacer, indicándole indirectamente en qué debe instruir a su hermana María.
Marta está al servicio de Jesús y quiere hacer todo lo posible por honrarlo, lo cual es altamente loable, sin embargo no parece comprender la verdadera dignidad de su invitado: él es Maestro y ha venido a su casa en esta condición. Como se ve, Marta no le deja ser su Maestro porque no está abierta a lo que trae Jesús para ella y porque se coloca en la posición de quien da las órdenes; ella cree saber qué es lo que Jesús debe hacer. Jesús se dirige a ella por su nombre propio. La repetición del nombre indica que habla con cariño, pero también con firmeza: “Marta, Marta”. Con esta manera de hablar, Jesús la interpela desde el fondo de su identidad.
Jesús va a corregir amablemente la buena voluntad de Marta y a poner sus energías en la dirección correcta. Le hace caer en cuenta de su situación: “Te preocupas y te agitas por muchas cosas”.
El primer término (“te preocupas”) describe un estado de “ansiedad”, de agitación interna que corta la respiración; El otro término (“te agitas”) refuerza el anterior: describe el nerviosismo externo causado por la presión que somete al estrés y lleva a la tribulación que se refleja finalmente en una actitud de fastidio.
La causa de todo: Marta tiene “muchas cosas”. Concretamente aquí se refiere al afán con que Marta ha asumido sus oficios, el cual al final hacer parecer que las tareas son excesivas.
Le da una lección: “Una sola cosa es necesaria…” Jesús no le quita la importancia a lo que Marta ha estado haciendo, pero eso sí, muestra que todo debe estar dentro de una jerarquía de valores.
¿Qué enseña Jesús?
En primer lugar, vemos cómo Jesús le da un vuelco al punto de vista de Marta. La tensión que está viviendo debe tener un nuevo enfoque:
¿Qué es lo necesario? ¿Cuál es la única cosa realmente necesaria?
¿Y esto por qué? Porque es por ella que ha venido el Maestro a su casa. Jesús no vino a un almuerzo, vino a ser Maestro, a prestar el servicio de la enseñanza y ella necesita de la “Palabra” del Maestro.
En segundo lugar, y en conexión con lo anterior, la cuestión de que Marta no se preguntó primero qué era lo que quería Jesús, cuestiona también nuestras relaciones interpersonales.
Muchas veces nos preocupamos por hacer “muchas cosas” pero pocas, nos preguntamos qué es lo que realmente los otros están necesitando: ¿Cuáles son sus necesidades más profundas, aún más allá de lo material? Veremos entonces que los otros necesitan no sólo que les demos cosas, sino que les prestemos atención, que les mostremos interés y les demos lo mejor de nuestro tiempo.
En tercer lugar, vemos que María no debe ser apartada de Jesús porque ella escogió la “buena porción” que no se puede arrebatar. Como dice el Salmo 16,5: “Señor, tú eres mi alegría y mi herencia, mi destino está en tus manos”.
En cuarto lugar, vemos que el servicio y la escucha no se contraponen. La escucha de la Palabra llevará a María a la “praxis” (“Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”, Lc 11,28; ver 8,21 o la última frase del pasaje anterior: “Vete y haz tú lo mismo”, Lc 10,37). Y viceversa: el servicio de Marta no será lo que ella considere que debe hacer sino, ante todo, la respuesta obediente al lo que el Señor quiere que haga. La escucha de la Palabra libera de la rigidez de quien cree tener el control de todas las cosas. La Palabra libera el corazón de la ansiedad.
En quinto lugar, lo “único” se refiere también a la unificación de la vida en la cual quiere Jesús educar a sus discípulos. “Unidad” de vida es signo de madurez y de consistencia personal. Las acciones, las actividades, los compromisos por causa de Jesús brotan de una única fuente –la Palabra asumida en el Corazón- y ésta coloca totalmente nuestra vida en sintonía con la de Jesús y con su camino que conduce a la plenitud de la vida en el Reino del Padre.
La parábola del Buen Samaritano nos enseñó que amor se hace servicio a los hermanos; ¡qué importante es servir! Nuestra vocación es el servicio pero también es la comunión con Dios; de lo segundo proviene lo primero. Para decirlo con los términos del evangelio: la mejor manera de ser Marta es ser María, o mejor todavía, tener las manos de Marta y corazón de María. (1)
Para meditar:
“Una sola cosa es necesaria”, le dijo Jesús a Marta: ¿Cuál es?,
¿Y para mí qué es lo único necesario: el trabajo, el dinero, la salud, mi familia, Dios...?
¿Qué espacio de mi tiempo dedico para dialogar con Jesús, para escucharlo?
¿Será que el Señor me pide que cambie mi escala de valores?, ¿Cómo lo pongo en practica?
Aviso Parroquial:
Viernes 30 de julio a las 21 hs: Reunión de Hombres
Lecturas de la semana:
LUNES 19: Miqueas 6, 1-4. 6-8; Salmo 49; Mateo 12, 38—42.
MARTES 20: Miqueas 7, 14-15. 18-20; Salmo 84; Mateo 12, 46-50.
MIERCOLES 21: Jeremías 1, 1. 4-10; Salmo 70; Mateo 13, 1-9.
JUEVES 22: Cantar de los cantares 3, 1-4a; Salmo 62; Juan 20, 1-3. 11-18.
VIERNES 23: Jeremías 3, 14-17; Salmo Jer. 31, 10-12b. 13; Mateo 13, 18-23.
SABADO 24: Jeremías 7, 1-11 Salmo 83; Mateo 13, 24-30.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. (1) Resumen P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
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lunes, 12 de julio de 2010
15º Domingo durante el año- Ciclo C-, ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre…?"
Lecturas del 11-7-10
Deuteronomio 30,9-14.
Moisés habló al pueblo, diciendo: El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrañas, en las crías de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad de tus padres. Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. o está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?". Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?"
No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques. Palabra de Dios.
Salmo 68
R: Busquen al señor, humildes y vivirán.
Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. R
Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí;
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias. R
Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. R
Porque el Señor salvará a Siòn y volverá a edificar las ciudades de Judá: el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella. R
Carta de San Pablo a los Colosenses 1,15-20.
Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él.
El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz. Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 10,25-37.
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". "Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor.
Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Palabra del señor.
Reflexión:
EL BUEN SAMARITANO
Cuando comenzamos a explicar el Evangelio de Lucas dijimos que éste era el evangelio de la misericordia de Dios. Jesús era el Salvador de todos y nos salvaba-no de su poder, o el tener-sino desde la misericordia.
La parábola del buen samaritano es el lugar donde podemos encontrar a Jesús de la manera más genuina con el Señor de la misericordia y la ternura.
Jesús no debía de hablar demasiado de la otra vida, de la “vida eterna”, cuando tanto un jurista como un dirigente le formulan (uno para atraparlo, el otro para alabarlo) la misma pregunta: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Quienes no quieren comprometerse con el hermano necesitado son muy propensos a hablar de la vida eterna. Este pasaje tan conocido, tan claro y directo, es fundamental para captar la nueva experiencia religiosa que nos trae Jesús:
Primero: el amor a Dios y al prójimo no puede separarse. El que no ama al prójimo no tiene verdadera experiencia religiosa. El que no ama al prójimo de forma práctica, no ama a Dios
Segundo: Jesús cambia completamente nuestra idea sobre quién es mi prójimo. El jurista le pregunta: ¿Quién es mi prójimo? Y Jesús da vuelta a la pregunta, preguntando a su vez: ¿Quién de los tres se hizo prójimo del herido? Nos dice que prójimo no es para mí el otro, sino que prójimo soy yo, cuando me acerco al otro y le ayudo. El problema no está en saber quién es mi prójimo, sino en hacerse prójimo.
Tercero: Además, Jesús nos dice de quién debemos hacernos prójimos en primer lugar. Es decir, a quién debemos acercarnos y ayudar ante todo. La respuesta es clara: al caído, al herido, al que sufre violencia, al despojado de sus derechos de persona, no importa su nombre, ni su país, ni su edad, ni su religión. Nosotros decimos: Primero, los de la casa. Jesús, sin negar que debamos hacernos prójimo de los de casa, propone otro ejemplo: Un hombre asaltado, uno cualquiera que, por no tener ni nombre ni patria, personifica a la humanidad. Son, pues, dos cambios revolucionarios: uno, en el concepto de prójimo; otro, en el orden de preferencia.
Cuarto: Jesús hace una dura crítica de la religiosidad sin prójimo. La dureza de esta crítica aparece en los personajes que elige: un sacerdote y un levita. Ambos son representantes oficiales de la religión, preocupados por el templo, el culto y el servicio legal a Dios. Quizás puedan justificar su conducta, “su rodeo”, en la observancia de leyes para no caer en impureza legal. Pero Jesús los descalifica. Estar oficialmente al servicio de Dios y pasar de largo ante la persona necesitada es no entender el mandato de Dios, es pasar de largo ante lo que hay que hacer para tener vida. La religiosidad sin prójimo tergiversa el mandamiento de Dios; es falsa.
Quinto: Jesús abre la puerta de la vida a los extranjeros, a los heterodoxos y mal vistos que ayudan al necesitado. La persona elegida como modelo de lo que hay que hacer para tener vida es una provocación para el jurista y para todos los judíos religiosos. El samaritano es el símbolo del hereje, del proscrito, tanto que el jurista no se atreve a pronunciar la palabra maldita (“el samaritano”) y responde “El que tuvo compasión de él”
Sexto: Queda claro qué es lo que hay que hacer para tener vida. Hacerse prójimo del necesitado; es decir, tener compasión, detener el viaje de los negocios propios, dar de lo que uno tiene, tomar partido por quienes tienen sus derechos pisoteados, implicar a otros… No hay excusa ni escapatoria. Jesús remacha el clavo: “Pues anda, haz tú lo mismo”. Quien se hace prójimo del pisoteado, del herido, tiene vida asegurada.
Reflexiones impertinentes para hoy
Los cristianos no acabamos de superar la visión “judía” de la vida. Nuestros criterios, actuaciones y reacciones no responden al proyecto de vida querido por Jesús, ni se inspiran en su mensaje. Por eso, después de veinte siglos, seguimos haciendo la misma pregunta equivocada de aquel jurista de Israel: ¿Quién es mi prójimo? Porque también nosotros vemos con claridad que hay hombres y mujeres cercanos a nosotros a quienes hay que amar y ayudar. Son las personas que llevan nuestra misma sangre, coinciden con nosotros, están en la misma comunidad, piensan igual… “Son de los nuestros”. Pero, ¿qué decir de tantos hombres y mujeres que no lo son? Nos parece normal, en la medida en que las personas nos resultan extrañas, lejanas y distantes, que disminuyan nuestras obligaciones para con ellas. Por eso, a la hora de adoptar ante los demás una postura, seguimos haciendo dos categorías diferentes de prójimo. Y respondemos diferente según sea su ideología, su cultura, su lugar de nacimiento, su color, su cercanía… incluso hemos querido bautizar nuestra postura diciendo que la caridad bien entendida empieza por uno mismo y por los suyos. La parábola del buen samaritano dice que Jesús entendía las cosas de otra manera.
Por eso, antes de discutir qué es lo que creemos cada uno o qué ideología defendemos, hemos de preguntarnos a qué nos dedicamos, a quién amamos y qué hacemos
por estos hombres y mujeres que necesitan la ayuda de alguien cercano. No basta buscar la voluntad de Dios de cualquier manera, sino buscarla siguiendo muy cerca las huellas de Jesús. La cuestión para tener vida no está en si alguien busca a Dios o no, sino en si lo busca dónde El mismo dijo que estaba.
Ahora bien, según Jesús, sólo hay una manera de “tener vida”. Y no es la del sacerdote y levita que ven al necesitado y “dan un rodeo” para seguir su camino, sino la del samaritano, que detiene el viaje, los negocios propios para ayudar al que está necesitado.
Ojo a nuestras caridades
La parábola establece, además otras precisiones. El amor al prójimo es, en primer lugar, auténtico amor humano, que se conmueve ante la persona maltratada y herida. Y por eso mismo se concreta en una iniciativa que es acción inteligente y eficaz: “curó personalmente las heridas, lo llevó a una posada y pagó para que lo atendieran debidamente”. El amor al prójimo, y en la misma medida el amor a Dios del que es expresión inseparable, se realiza en la práctica. Dirigiéndose al maestro de la Ley Jesús concluye con un tajante (o suave y sibilino): “Anda, haz tú lo mismo”. Es la acción solidaria.
No es oro todo lo que reluce
Muchos de los proyectos del estado del bienestar se están llevando adelante con criterios principalmente económicos, comerciales y políticos. Esa dinámica poco social y solidaria, tiende a abandonar irremediablemente en el borde del camino a los más débiles e indefensos. Más que primicias del Reino, presentamos y ofrecemos clubes de ricos, en donde no hay sitio para los pobres, humildes y extranjeros. Buscamos nuestro bienestar, no el de otros, aunque relatemos las migajas del banquete que “generosamente” les ofrecemos.
Pbro. Daniel Silva www.fundaciondipasquo.blogspot.com
Para meditar:
El programa del cristiano –el programa del buen samaritano, el programa de Jesús- es un
“corazón que ve”.
Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia.
(BENEDICTO XVI, Deus Caritas Est, 31b)
Avisos parroquiales:
13 de julio 18:30 hs: Convocatoria Nacional a favor del matrimonio entre varón y mujer. En el Congreso Nacional,
“Queremos papá y mamá para nuestros hijos”.
Lecturas de la semana:
LUNES 12: Isaías 1, 10-17; Salmo 49; Mateo 10, 34—11, 1.
MARTES 13: Isaías 7, 1-9; Salmo 47; Mateo 11, 20-24.
MIERCOLES 14: Isaías 10, 5-7. 13-16; Salmo 93; Mateo 11, 25-27.
JUEVES 15: Isaías 26, 7-9. 12. 16-19; Salmo 101; Mateo 11, 28- 30.
VIERNES 16: Zacarías 2, 14-17; Salmo Lc. 1, 16-55; Mateo 12, 46-50.
SABADO 17: Miqueas 2, 1-5 Salmo 9; Mateo 12, 14-21.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com
Deuteronomio 30,9-14.
Moisés habló al pueblo, diciendo: El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrañas, en las crías de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad de tus padres. Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. o está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?". Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?"
No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques. Palabra de Dios.
Salmo 68
R: Busquen al señor, humildes y vivirán.
Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. R
Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí;
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias. R
Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. R
Porque el Señor salvará a Siòn y volverá a edificar las ciudades de Judá: el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella. R
Carta de San Pablo a los Colosenses 1,15-20.
Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él.
El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz. Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 10,25-37.
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". "Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor.
Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Palabra del señor.
Reflexión:
EL BUEN SAMARITANO
Cuando comenzamos a explicar el Evangelio de Lucas dijimos que éste era el evangelio de la misericordia de Dios. Jesús era el Salvador de todos y nos salvaba-no de su poder, o el tener-sino desde la misericordia.
La parábola del buen samaritano es el lugar donde podemos encontrar a Jesús de la manera más genuina con el Señor de la misericordia y la ternura.
Jesús no debía de hablar demasiado de la otra vida, de la “vida eterna”, cuando tanto un jurista como un dirigente le formulan (uno para atraparlo, el otro para alabarlo) la misma pregunta: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Quienes no quieren comprometerse con el hermano necesitado son muy propensos a hablar de la vida eterna. Este pasaje tan conocido, tan claro y directo, es fundamental para captar la nueva experiencia religiosa que nos trae Jesús:
Primero: el amor a Dios y al prójimo no puede separarse. El que no ama al prójimo no tiene verdadera experiencia religiosa. El que no ama al prójimo de forma práctica, no ama a Dios
Segundo: Jesús cambia completamente nuestra idea sobre quién es mi prójimo. El jurista le pregunta: ¿Quién es mi prójimo? Y Jesús da vuelta a la pregunta, preguntando a su vez: ¿Quién de los tres se hizo prójimo del herido? Nos dice que prójimo no es para mí el otro, sino que prójimo soy yo, cuando me acerco al otro y le ayudo. El problema no está en saber quién es mi prójimo, sino en hacerse prójimo.
Tercero: Además, Jesús nos dice de quién debemos hacernos prójimos en primer lugar. Es decir, a quién debemos acercarnos y ayudar ante todo. La respuesta es clara: al caído, al herido, al que sufre violencia, al despojado de sus derechos de persona, no importa su nombre, ni su país, ni su edad, ni su religión. Nosotros decimos: Primero, los de la casa. Jesús, sin negar que debamos hacernos prójimo de los de casa, propone otro ejemplo: Un hombre asaltado, uno cualquiera que, por no tener ni nombre ni patria, personifica a la humanidad. Son, pues, dos cambios revolucionarios: uno, en el concepto de prójimo; otro, en el orden de preferencia.
Cuarto: Jesús hace una dura crítica de la religiosidad sin prójimo. La dureza de esta crítica aparece en los personajes que elige: un sacerdote y un levita. Ambos son representantes oficiales de la religión, preocupados por el templo, el culto y el servicio legal a Dios. Quizás puedan justificar su conducta, “su rodeo”, en la observancia de leyes para no caer en impureza legal. Pero Jesús los descalifica. Estar oficialmente al servicio de Dios y pasar de largo ante la persona necesitada es no entender el mandato de Dios, es pasar de largo ante lo que hay que hacer para tener vida. La religiosidad sin prójimo tergiversa el mandamiento de Dios; es falsa.
Quinto: Jesús abre la puerta de la vida a los extranjeros, a los heterodoxos y mal vistos que ayudan al necesitado. La persona elegida como modelo de lo que hay que hacer para tener vida es una provocación para el jurista y para todos los judíos religiosos. El samaritano es el símbolo del hereje, del proscrito, tanto que el jurista no se atreve a pronunciar la palabra maldita (“el samaritano”) y responde “El que tuvo compasión de él”
Sexto: Queda claro qué es lo que hay que hacer para tener vida. Hacerse prójimo del necesitado; es decir, tener compasión, detener el viaje de los negocios propios, dar de lo que uno tiene, tomar partido por quienes tienen sus derechos pisoteados, implicar a otros… No hay excusa ni escapatoria. Jesús remacha el clavo: “Pues anda, haz tú lo mismo”. Quien se hace prójimo del pisoteado, del herido, tiene vida asegurada.
Reflexiones impertinentes para hoy
Los cristianos no acabamos de superar la visión “judía” de la vida. Nuestros criterios, actuaciones y reacciones no responden al proyecto de vida querido por Jesús, ni se inspiran en su mensaje. Por eso, después de veinte siglos, seguimos haciendo la misma pregunta equivocada de aquel jurista de Israel: ¿Quién es mi prójimo? Porque también nosotros vemos con claridad que hay hombres y mujeres cercanos a nosotros a quienes hay que amar y ayudar. Son las personas que llevan nuestra misma sangre, coinciden con nosotros, están en la misma comunidad, piensan igual… “Son de los nuestros”. Pero, ¿qué decir de tantos hombres y mujeres que no lo son? Nos parece normal, en la medida en que las personas nos resultan extrañas, lejanas y distantes, que disminuyan nuestras obligaciones para con ellas. Por eso, a la hora de adoptar ante los demás una postura, seguimos haciendo dos categorías diferentes de prójimo. Y respondemos diferente según sea su ideología, su cultura, su lugar de nacimiento, su color, su cercanía… incluso hemos querido bautizar nuestra postura diciendo que la caridad bien entendida empieza por uno mismo y por los suyos. La parábola del buen samaritano dice que Jesús entendía las cosas de otra manera.
Por eso, antes de discutir qué es lo que creemos cada uno o qué ideología defendemos, hemos de preguntarnos a qué nos dedicamos, a quién amamos y qué hacemos
por estos hombres y mujeres que necesitan la ayuda de alguien cercano. No basta buscar la voluntad de Dios de cualquier manera, sino buscarla siguiendo muy cerca las huellas de Jesús. La cuestión para tener vida no está en si alguien busca a Dios o no, sino en si lo busca dónde El mismo dijo que estaba.
Ahora bien, según Jesús, sólo hay una manera de “tener vida”. Y no es la del sacerdote y levita que ven al necesitado y “dan un rodeo” para seguir su camino, sino la del samaritano, que detiene el viaje, los negocios propios para ayudar al que está necesitado.
Ojo a nuestras caridades
La parábola establece, además otras precisiones. El amor al prójimo es, en primer lugar, auténtico amor humano, que se conmueve ante la persona maltratada y herida. Y por eso mismo se concreta en una iniciativa que es acción inteligente y eficaz: “curó personalmente las heridas, lo llevó a una posada y pagó para que lo atendieran debidamente”. El amor al prójimo, y en la misma medida el amor a Dios del que es expresión inseparable, se realiza en la práctica. Dirigiéndose al maestro de la Ley Jesús concluye con un tajante (o suave y sibilino): “Anda, haz tú lo mismo”. Es la acción solidaria.
No es oro todo lo que reluce
Muchos de los proyectos del estado del bienestar se están llevando adelante con criterios principalmente económicos, comerciales y políticos. Esa dinámica poco social y solidaria, tiende a abandonar irremediablemente en el borde del camino a los más débiles e indefensos. Más que primicias del Reino, presentamos y ofrecemos clubes de ricos, en donde no hay sitio para los pobres, humildes y extranjeros. Buscamos nuestro bienestar, no el de otros, aunque relatemos las migajas del banquete que “generosamente” les ofrecemos.
Pbro. Daniel Silva www.fundaciondipasquo.blogspot.com
Para meditar:
El programa del cristiano –el programa del buen samaritano, el programa de Jesús- es un
“corazón que ve”.
Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia.
(BENEDICTO XVI, Deus Caritas Est, 31b)
Avisos parroquiales:
13 de julio 18:30 hs: Convocatoria Nacional a favor del matrimonio entre varón y mujer. En el Congreso Nacional,
“Queremos papá y mamá para nuestros hijos”.
Lecturas de la semana:
LUNES 12: Isaías 1, 10-17; Salmo 49; Mateo 10, 34—11, 1.
MARTES 13: Isaías 7, 1-9; Salmo 47; Mateo 11, 20-24.
MIERCOLES 14: Isaías 10, 5-7. 13-16; Salmo 93; Mateo 11, 25-27.
JUEVES 15: Isaías 26, 7-9. 12. 16-19; Salmo 101; Mateo 11, 28- 30.
VIERNES 16: Zacarías 2, 14-17; Salmo Lc. 1, 16-55; Mateo 12, 46-50.
SABADO 17: Miqueas 2, 1-5 Salmo 9; Mateo 12, 14-21.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
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sábado, 3 de julio de 2010
14º Domingo durante el año- Ciclo C-, “El Reino de Dios está Cerca de ustedes”
Lecturas del 4-7-10
Libro de Isaías 66,10-14.
¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos!
Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda.
Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas.
Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén.
Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba.
La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación.
Palabra de Dios.
Salmo 65
R: ¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, digan al Señor: "¡Qué admirables son tus obras!". R
Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres: R
Él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, que gobierna eternamente con su fuerza; R
Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí:
Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R
Carta de San Pablo a los gálatas 6,14-18.
Hermanos: Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura.
Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús.
Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén. Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 10,1-12.17-20.
Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
'¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".
El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".
Palabra del Señor.
Reflexión:
“El Reino de Dios está cerca de ustedes”
Esta vez comentamos el Evangelio con la ayuda del libro del Papa Benedicto XVI sobre Jesús. Antes, sin embargo, desearía hacer una observación de carácter general. La crítica hecha al libro del Papa desde algunos sectores es que se atenga a lo que dicen los evangelios sin tener en cuenta los resultados de la investigación histórica moderna, la cual llevaría, según aquellos, a conclusiones muy distintas. Se trata de una idea muy difundida que está alimentando toda una literatura del tipo El código Da Vinci de Dan Brown y obras de divulgación histórica basadas en el mismo presupuesto.
A menudo se apela a los nuevos datos y a los descubrimientos recientes que por fin habrían situado la investigación histórica en una posición de ventaja respecto al pasado. Pero lo abiertas que son las consecuencias derivadas de estas nuevas fuentes históricas se desprende del hecho de que éstas han dado lugar a dos imágenes de Cristo opuestas e inconciliables entre sí, aún presentes en este contexto. Por un lado, un Jesús «judío de pies a cabeza»; por otro, un Jesús hijo de la Galilea helenizada de su tiempo, impregnado de “filosofía cínica”. A la luz de este dato de hecho, me pregunto: ¿qué debería haber hecho el Papa? ¿Escribir la enésima reconstrucción histórica para debatir y rebatir todas las objeciones contrarias? Lo que el Papa ha optado por hacer ha sido presentar en positivo la figura y la enseñanza de Jesús como es entendido por la Iglesia, partiendo de la convicción de que el Cristo de los evangelios es, también desde el punto de vista histórico, la figura más creíble y segura.
Tras esta aclaración, pasemos al Evangelio de este Domingo. Se trata del episodio del envío en misión de los setenta y dos discípulos. Después de haberles dicho cómo deben ir (de dos en dos, como corderos, sin llevar dinero...), Jesús les explica también qué deben anunciar: «Decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros..."». Se sabe que la frase "Ha llegado a vosotros el Reino de Dios» es el corazón de la predicación de Jesús y la premisa implícita de toda su enseñanza. El Reino de Dios ha llegado entre vosotros, por eso amad a vuestros enemigos; «el Reino de Dios ha llegado entre vosotros», por eso si tu mano te escandaliza córtala: es mejor entrar manco en el Reino de Dios que con las dos manos quedarse fuera... Todo toma sentido del Reino. Siempre se ha discutido sobre qué entendía precisamente Jesús con la expresión «Reino de Dios». Para algunos sería un reino puramente interior que consiste en una vida conforme a la ley de Dios; para otros sería, al contrario, un reino social y político que debe realizar el hombre, si es necesario también con la lucha y la revolución.
El Papa pasa revista a estas interpretaciones del pasado y observa lo que tienen en común: el centro del interés se traslada de Dios al hombre; ya no se trata de un Reino de Dios, sino de un reino del hombre, del que el hombre es el artífice principal. Ésta es una idea de reino compatible, en última instancia, también con el ateísmo.
En la predicación de Jesús la venida del Reino de Dios indica que, enviando en el mundo a Su Hijo, Dios ha decidido –por así decirlo- tomar personalmente en su mano la suerte del mundo, comprometerse con él, actuar desde su interior. Es más fácil intuir qué significa Reino de Dios que explicarlo, porque es una realidad que sobrepasa toda explicación. Sigue aún muy difundida la idea de que Jesús esperara un inminente fin del mundo y de que, por lo tanto, el Reino de Dios por Él predicado no se realizara en este mundo, sino en lo que nosotros llamamos «el más allá». Los evangelios contienen, en efecto, algunas afirmaciones que se prestan a esta interpretación. En otras palabras: Jesús no ha anunciado el fin del mundo, sino el fin de un mundo, y en ello los hechos no le han desmentido.
Pero también Juan Bautista predicaba este cambio, hablando de un inminente juicio de Dios. ¿Entonces dónde está la novedad de Cristo? La novedad se contiene del todo en un adverbio de tiempo: «ahora», «ya». Con Jesús el Reino de Dios ya no es algo sólo «inminente», sino presente. «El aspecto nuevo y exclusivo del mensaje de Jesús –escribe el Papa- consiste en el hecho de que Él nos dice: Dios actúa ahora –es ésta la hora en la que Dios, de una forma que va más allá de cualquier otra modalidad precedente, se revela en la historia como su mismo Señor, como el Dios viviente». De aquí surge ese sentido de urgencia que se trasluce en todas las parábolas de Jesús, especialmente en las llamadas «parábolas del Reino». Ha sonado la hora decisiva de la historia, ahora es el momento de tomar la decisión que salva; el banquete está preparado: rechazar entrar porque se acaba de tomar esposa o se acaba de comprar un par de bueyes o por otro motivo, significa estar excluidos para siempre y ver el propio lugar ocupado por otros.
Partamos de esta última reflexión para una aplicación práctica y actual del mensaje escuchado. Lo que Jesús decía a sus contemporáneos sirve también para nosotros hoy. Ese «ahora» y «hoy» permanecerán invariables hasta el fin del mundo (Hb 3,13). Esto significa que la persona que escucha hoy, tal vez por casualidad, la palabra de Cristo: «El tiempo de Dios se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio» (Mc. 1,15), se encuentra ante la misma elección que aquellos que la escuchaban hace dos mil años en una aldea de
Galilea: o creer y entrar en el Reino, o rechazar creer y quedarse fuera. Lamentablemente, la de creer parece en cambio la última de las preocupaciones para muchos que leen hoy el Evangelio o escriben libros sobre él. En lugar de someterse al juicio de Cristo, muchos se erigen en sus jueces. Jesús está más que nunca bajo proceso. Se trata de una especie de «juicio universal» al revés. Sobre todo los estudiosos corren este peligro. El estudioso debe «dominar» el objeto de la ciencia que cultiva y permanecer neutral ante él; ¿pero cómo «dominar» o ser neutrales ante el objeto, cuando se trata de Jesucristo? En este caso, más que «dominar» cuenta «dejarse dominar». El Reino de Dios era tan importante para Jesús que nos enseñó a orar cada día por su venida. Nos dirigimos a Dios diciendo: «Venga tu Reino»; pero también Dios se dirige a nosotros y dice por boca de Jesús: «El Reino de Dios ha venido entre vosotros; no esperéis, ¡entrad en él!».
Conclusión:
Por eso queridos hermanos no nos cansemos nunca de seguir con nuestro propio testimonio de vida, comprometido, construyendo el Reino de Dios con el respeto por la dignidad humana, la ética de vida y las buenas costumbres que algunas personas que se dicen famosos van minando de nuestra sociedad y de la educación de nuestros niños. Abrasémonos fuerte a Jesús que es nuestro único Señor y no a aquellos que falsamente subestiman el pueblo fiel de Dios. Pongamos alegría en toda obra buena y sepamos que es posible la conversión de nuestras vidas si hay verdadera humildad. Mi bendición y cariño.
P. Carlos Ontivero: onticarlo@gmail.com
Avisos parroquiales:
7 de julio 19 h.: Conmemoración mensual de San Cayetano, recordamos traer alimentos imperecederos para los más necesitados. Se repartirá el pan bendito.
13 de julio 18:30 h.: Convocatoria Nacional a favor del matrimonio entre varón y mujer. En el Congreso Nacional, “Queremos papá y mamá para nuestros hijos”.
Mi profesión de fe:
• Enseguida oí la voz de Dios que decía: ¿A quién voy a enviar? ¿Quién será mi mensajero?» Yo respondí:
Jesús: aquí estoy yo, envíame a mí”.
• "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos:
Jesús: aquí estoy yo, envíame a mí”.
Lecturas de la semana:
LUNES 5: Oseas 2, 16. 17b-18. 21-22; Salmo 144; Mateo 9, 18-26.
MARTES 6: Oseas 8, 4-7. 11-13; Salmo 113; 2Timoteo 4, 6-8- 17-18; Mateo 9, 32-38.
MIERCOLES 7: Oseas 10, 1-3. 7-8. 12; Salmo 104; Mateo 10, 1-7.
JUEVES 8: Oseas 11, 1-4. 8c-9; Salmo 79; Mateo 10, 7- 15.
VIERNES 9: Isaías 7, 10-14; Salmo Lc. 1, 46-55; Lucas 1, 39-47.
SABADO 10: Isaías 6, 1-8; Salmo 92; Mateo 10, 24-33.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:00 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
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Libro de Isaías 66,10-14.
¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos!
Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda.
Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas.
Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén.
Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba.
La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación.
Palabra de Dios.
Salmo 65
R: ¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, digan al Señor: "¡Qué admirables son tus obras!". R
Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres: R
Él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, que gobierna eternamente con su fuerza; R
Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí:
Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R
Carta de San Pablo a los gálatas 6,14-18.
Hermanos: Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura.
Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús.
Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén. Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 10,1-12.17-20.
Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
'¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".
El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".
Palabra del Señor.
Reflexión:
“El Reino de Dios está cerca de ustedes”
Esta vez comentamos el Evangelio con la ayuda del libro del Papa Benedicto XVI sobre Jesús. Antes, sin embargo, desearía hacer una observación de carácter general. La crítica hecha al libro del Papa desde algunos sectores es que se atenga a lo que dicen los evangelios sin tener en cuenta los resultados de la investigación histórica moderna, la cual llevaría, según aquellos, a conclusiones muy distintas. Se trata de una idea muy difundida que está alimentando toda una literatura del tipo El código Da Vinci de Dan Brown y obras de divulgación histórica basadas en el mismo presupuesto.
A menudo se apela a los nuevos datos y a los descubrimientos recientes que por fin habrían situado la investigación histórica en una posición de ventaja respecto al pasado. Pero lo abiertas que son las consecuencias derivadas de estas nuevas fuentes históricas se desprende del hecho de que éstas han dado lugar a dos imágenes de Cristo opuestas e inconciliables entre sí, aún presentes en este contexto. Por un lado, un Jesús «judío de pies a cabeza»; por otro, un Jesús hijo de la Galilea helenizada de su tiempo, impregnado de “filosofía cínica”. A la luz de este dato de hecho, me pregunto: ¿qué debería haber hecho el Papa? ¿Escribir la enésima reconstrucción histórica para debatir y rebatir todas las objeciones contrarias? Lo que el Papa ha optado por hacer ha sido presentar en positivo la figura y la enseñanza de Jesús como es entendido por la Iglesia, partiendo de la convicción de que el Cristo de los evangelios es, también desde el punto de vista histórico, la figura más creíble y segura.
Tras esta aclaración, pasemos al Evangelio de este Domingo. Se trata del episodio del envío en misión de los setenta y dos discípulos. Después de haberles dicho cómo deben ir (de dos en dos, como corderos, sin llevar dinero...), Jesús les explica también qué deben anunciar: «Decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros..."». Se sabe que la frase "Ha llegado a vosotros el Reino de Dios» es el corazón de la predicación de Jesús y la premisa implícita de toda su enseñanza. El Reino de Dios ha llegado entre vosotros, por eso amad a vuestros enemigos; «el Reino de Dios ha llegado entre vosotros», por eso si tu mano te escandaliza córtala: es mejor entrar manco en el Reino de Dios que con las dos manos quedarse fuera... Todo toma sentido del Reino. Siempre se ha discutido sobre qué entendía precisamente Jesús con la expresión «Reino de Dios». Para algunos sería un reino puramente interior que consiste en una vida conforme a la ley de Dios; para otros sería, al contrario, un reino social y político que debe realizar el hombre, si es necesario también con la lucha y la revolución.
El Papa pasa revista a estas interpretaciones del pasado y observa lo que tienen en común: el centro del interés se traslada de Dios al hombre; ya no se trata de un Reino de Dios, sino de un reino del hombre, del que el hombre es el artífice principal. Ésta es una idea de reino compatible, en última instancia, también con el ateísmo.
En la predicación de Jesús la venida del Reino de Dios indica que, enviando en el mundo a Su Hijo, Dios ha decidido –por así decirlo- tomar personalmente en su mano la suerte del mundo, comprometerse con él, actuar desde su interior. Es más fácil intuir qué significa Reino de Dios que explicarlo, porque es una realidad que sobrepasa toda explicación. Sigue aún muy difundida la idea de que Jesús esperara un inminente fin del mundo y de que, por lo tanto, el Reino de Dios por Él predicado no se realizara en este mundo, sino en lo que nosotros llamamos «el más allá». Los evangelios contienen, en efecto, algunas afirmaciones que se prestan a esta interpretación. En otras palabras: Jesús no ha anunciado el fin del mundo, sino el fin de un mundo, y en ello los hechos no le han desmentido.
Pero también Juan Bautista predicaba este cambio, hablando de un inminente juicio de Dios. ¿Entonces dónde está la novedad de Cristo? La novedad se contiene del todo en un adverbio de tiempo: «ahora», «ya». Con Jesús el Reino de Dios ya no es algo sólo «inminente», sino presente. «El aspecto nuevo y exclusivo del mensaje de Jesús –escribe el Papa- consiste en el hecho de que Él nos dice: Dios actúa ahora –es ésta la hora en la que Dios, de una forma que va más allá de cualquier otra modalidad precedente, se revela en la historia como su mismo Señor, como el Dios viviente». De aquí surge ese sentido de urgencia que se trasluce en todas las parábolas de Jesús, especialmente en las llamadas «parábolas del Reino». Ha sonado la hora decisiva de la historia, ahora es el momento de tomar la decisión que salva; el banquete está preparado: rechazar entrar porque se acaba de tomar esposa o se acaba de comprar un par de bueyes o por otro motivo, significa estar excluidos para siempre y ver el propio lugar ocupado por otros.
Partamos de esta última reflexión para una aplicación práctica y actual del mensaje escuchado. Lo que Jesús decía a sus contemporáneos sirve también para nosotros hoy. Ese «ahora» y «hoy» permanecerán invariables hasta el fin del mundo (Hb 3,13). Esto significa que la persona que escucha hoy, tal vez por casualidad, la palabra de Cristo: «El tiempo de Dios se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio» (Mc. 1,15), se encuentra ante la misma elección que aquellos que la escuchaban hace dos mil años en una aldea de
Galilea: o creer y entrar en el Reino, o rechazar creer y quedarse fuera. Lamentablemente, la de creer parece en cambio la última de las preocupaciones para muchos que leen hoy el Evangelio o escriben libros sobre él. En lugar de someterse al juicio de Cristo, muchos se erigen en sus jueces. Jesús está más que nunca bajo proceso. Se trata de una especie de «juicio universal» al revés. Sobre todo los estudiosos corren este peligro. El estudioso debe «dominar» el objeto de la ciencia que cultiva y permanecer neutral ante él; ¿pero cómo «dominar» o ser neutrales ante el objeto, cuando se trata de Jesucristo? En este caso, más que «dominar» cuenta «dejarse dominar». El Reino de Dios era tan importante para Jesús que nos enseñó a orar cada día por su venida. Nos dirigimos a Dios diciendo: «Venga tu Reino»; pero también Dios se dirige a nosotros y dice por boca de Jesús: «El Reino de Dios ha venido entre vosotros; no esperéis, ¡entrad en él!».
Conclusión:
Por eso queridos hermanos no nos cansemos nunca de seguir con nuestro propio testimonio de vida, comprometido, construyendo el Reino de Dios con el respeto por la dignidad humana, la ética de vida y las buenas costumbres que algunas personas que se dicen famosos van minando de nuestra sociedad y de la educación de nuestros niños. Abrasémonos fuerte a Jesús que es nuestro único Señor y no a aquellos que falsamente subestiman el pueblo fiel de Dios. Pongamos alegría en toda obra buena y sepamos que es posible la conversión de nuestras vidas si hay verdadera humildad. Mi bendición y cariño.
P. Carlos Ontivero: onticarlo@gmail.com
Avisos parroquiales:
7 de julio 19 h.: Conmemoración mensual de San Cayetano, recordamos traer alimentos imperecederos para los más necesitados. Se repartirá el pan bendito.
13 de julio 18:30 h.: Convocatoria Nacional a favor del matrimonio entre varón y mujer. En el Congreso Nacional, “Queremos papá y mamá para nuestros hijos”.
Mi profesión de fe:
• Enseguida oí la voz de Dios que decía: ¿A quién voy a enviar? ¿Quién será mi mensajero?» Yo respondí:
Jesús: aquí estoy yo, envíame a mí”.
• "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos:
Jesús: aquí estoy yo, envíame a mí”.
Lecturas de la semana:
LUNES 5: Oseas 2, 16. 17b-18. 21-22; Salmo 144; Mateo 9, 18-26.
MARTES 6: Oseas 8, 4-7. 11-13; Salmo 113; 2Timoteo 4, 6-8- 17-18; Mateo 9, 32-38.
MIERCOLES 7: Oseas 10, 1-3. 7-8. 12; Salmo 104; Mateo 10, 1-7.
JUEVES 8: Oseas 11, 1-4. 8c-9; Salmo 79; Mateo 10, 7- 15.
VIERNES 9: Isaías 7, 10-14; Salmo Lc. 1, 46-55; Lucas 1, 39-47.
SABADO 10: Isaías 6, 1-8; Salmo 92; Mateo 10, 24-33.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:00 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
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domingo, 27 de junio de 2010
13º Domingo durante el año- Ciclo C-, "¡Te seguiré adonde vayas!"
Lecturas del 27-6-10
1º Libro de los Reyes 19,16b.19-21
El Señor dijo a Elías: “A Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti”. Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.
Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: "Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré". Elías le respondió: "Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?"
Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.
Palabra de Dios .
Salmo 16
R: Señor, tú eres la parte de mi herencia
Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti". El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R
Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R
Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R
Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R
Carta de San Pablo a los gálatas 5,1.13-18
Hermanos: Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.
Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor.
Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros.
Yo los exhortos a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne.
Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.
Palabra de Dios
Evangelio según San Lucas 9,51-62
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios". Palabra del Señor.
Reflexión:
CONDICIONES PARA SEGUIR A JESUS
Quien lee atentamente los Evangelios descubre en las palabras y hechos de Jesús, un elemento reiterativo y sorprendente: la prisa, la urgencia. Los evangelistas nos lo presentan como alguien que espera la llegada inminente del Reino de Dios, que vive convencido de que la intervención definitiva de Dios a favor de los pobres está a punto de realizarse. Por eso, para Él, no hay tiempo que perder, muchas de sus decisiones, actuaciones y sentencias hay que situarlas en el contexto para poderlas entender. Este clima de urgencia es el marco en el que hay que leer los tres relatos de seguimiento que Lucas trae aquí.
Estamos en territorio samaritano. Como los Doce, discípulos judíos, le llevan la contraria y algunos samaritanos que han comprendido su actitud y mensaje, quieren incorporarse al grupo. Jesús hace una nueva llamada, ahora a samaritanos, precisando cuáles han de ser las actitudes del verdadero discípulo.
Hay dos ofrecimientos (“Te seguiré”), muy condicionados y una llamada directa de Jesús (“Sígueme”). El personaje central ha sido envidado por Jesús en vista de su disposición; los otros dos han tomado ellos mismos la iniciativa en vista del mensaje de Jesús. Lucas describe a través de estos tres personajes la constitución de un nuevo grupo de discípulos (tres indica totalidad). Hay una referencia implícita de la primera llamada de discípulos israelitas que también fueron tres: Pedro, Santiago y Juan.
Los tres casos al no tener nombres los personajes, todos podemos y debemos sentirnos reflejados e implicados.
Actitudes del verdadero discípulo
Al primero, que se ha ofrecido espontáneamente, le pide que no se identifique con ninguna institución (pues Él no tiene donde reclinar la cabeza). Y le descubre que si quiere seguirle ha de aceptar vivir en la inseguridad y renunciar a una vida cómoda y tranquila. Jesús nos quiere abiertos a todo y a todos, universales, no apegados a nuestros pequeños feudos.
Al segundo, lo invita Él mismo porque sabe que en Él se ha dado ya la ruptura con la tradición con el pasado (si el padre es figura de la tradición que nos vincula con el pasado, su muerte es signo de ruptura con ello). Pero le pide que esa ruptura sea total, que no viva en la indecisión, que no retrase su opción, que se olvide totalmente del pasado (hasta de enterrar) y que se disponga a anunciar la novedad del reino con urgencia y prontitud.
La respuesta que da el tercero revela que el seguimiento sólo es posible con decisión firme y constante: “Quien siga mirando para atrás no vale para el Reino de Dios.
El seguimiento es mucho más que un vago deseo de generosidad o de admiración. Quien busca seguridades y se conforma con identificarse con una institución o un particularismo, por sagrado que éste sea, se cierra a Jesús. Quien no rompe con el pasado (casa, familia y, sobre todo, padre como portador de la tradición), y no subordina todo al anuncio del Reino, no puede entender ni gozar la novedad que conlleva y que ofrece a Jesús. Quien no pone la mano en el arado y mira hacia atrás, o sea, quien no asume con radicalidad el seguimiento, no es apto para el Reino.
Las exigencias de Jesús pueden parecer inhumanas y hasta crueles a primera vista. Lo que intentan significar es que hay que dar prioridad al Reino de Dios por delante de cualquier otro interés o compromiso. Seguir a Jesús, ayer y hoy, exige adoptar una generosa actitud de renuncia personal y de fidelidad sin fisuras pro la causa del Reino de Dios. Y esto, en una sociedad como la nuestra, no se estila, ya que no es proclive a los compromisos estables y firmes.
Ser cristiano no es tener fe, sino irse haciendo creyente. Con frecuencia entendemos la vida cristiana de una manera muy estática y no lo vivimos como un proceso de crecimiento constante y seguimiento a Jesús. Y, sin embargo, en realidad se es cristiano en la medida que nos atrevemos a seguir a Jesús.
En momentos de crisis es grande la tentación de buscar seguridad, volver a posiciones fáciles y llamar de nuevo a las puertas de una religión que nos “proteja” de tantos problemas y conflictos. El creyente que lo quiera ser de verdad, ha de preguntarse ¿cómo ser cristiano hoy? Y la respuesta es la de siempre: hay que volver a Jesús.
Hay que volver a la espiritualidad de seguimiento. Se trata de configurar nuestra vida en el seguimiento de Jesús, sin caer en la tentación de seguir otros intereses u otras corrientes que aparentemente nos pueden ofrecer una seguridad religiosa, pero que nos alejan del espíritu del Evangelio.
Seguir a Jesús no significa seguir a un pasado ya muerto, sino tratar de vivir hoy en el espíritu que le animó a Él. Se trata de vivir hoy “con el aire de Jesús” y no “al aire que más sopla”. Cuando el creyente se esfuerza por seguir a Jesús, día a día, va experimentando de manera creciente que sin ese “seguir” a Jesús su vida sería menos vida, más inerte, más vacía y más sin sentido.
Reflexionemos…
· Identificarse con los personajes y contemplar a Jesús: sus palabras, sus gestos y sus actitudes.
· Creer que antes que yo me decida por Jesús, El se ha decidido por mí.
· Ver mis dificultades, mis obstáculos, mis miedos, mis componendas… que las hay.
· Tomar una decisión firme. Gratitud y alegría porque alguien se ha fijado en mí.
Pbro. Daniel Silva
EN BICICLETA CON DIOS
Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.
Pero luego reconocí a mi Salvador; parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear.
No sé cuándo sucedió, no me di cuenta cuándo fue, que Él sugirió que cambiáramos lugares, lo que sí se es que mi vida no ha sido la misma desde entonces.
Mi vida con Dios es muy emocionante. Cuando yo tenía el control, yo sabía a donde iba. Era un tanto aburrido, pero predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando Él tomó el liderazgo, Él conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por las montañas, a través de lugares con paisajes, velocidades increíbles. Lo único que podía hacer era sostenerme; aunque pareciera una locura, Él sólo me decía: "¡Pedaleá!"
Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "¿A dónde me llevas?" Él sólo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en Él. Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustado", Él se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano.
Él me llevó a conocer gente con dones, dones de compartir y aceptación, Ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje; nuestro viaje, de Dios y mío.
Y allá íbamos otra vez. Él me dijo: "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, es mucho peso extra". Y así lo hice... a la gente que conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera.
No confié mucho en Él al principio, en darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero Él conocía cosas que yo no sabía acerca de andar en bici... secretos. Él sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares. Estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios. Y cuando estoy seguro que ya no puedo más, Él sólo sonríe y me dice: "¡Pedaleá!"
Mi profesión de fe:
· Cuando las ataduras de este mundo me impiden seguirte te digo:
“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”
· Cuando el miedo llegue a la puerta de mi vida quiero decir con todas mis fuerzas:
“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”
· Cuando me vea tentado de tomar otros caminos distintos a los tuyos, voy a decir:
“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”
Jesús misericordioso, en vos confío.
Lecturas de la semana:
LUNES 28: Amós 2, 6-10. 13-16; Salmo 49; Mateo 8, 18-22.
MARTES 29: Hechos apóstoles 12, 1-11; Salmo 33; 2Timoteo 4, 6-8- 17-18; Mateo 16, 13-19.
MIERCOLES 30: Amós 5, 14-15. 21-24; Salmo 49; Mateo 8, 28-34.
JUEVES 1: Amós 7, 10-17; Salmo 18; Mateo 9, 1- 8.
VIERNES 2: Amós 8, 4-6. 9-12; Salmo 118; Mateo 9, 9-13.
SABADO 3: Efesios 2, 19-22; Salmo 116; Juan 20, 24-29.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. www.corazones.org/arte
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:00 h.
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1º Libro de los Reyes 19,16b.19-21
El Señor dijo a Elías: “A Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti”. Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.
Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: "Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré". Elías le respondió: "Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?"
Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.
Palabra de Dios .
Salmo 16
R: Señor, tú eres la parte de mi herencia
Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti". El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R
Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R
Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R
Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R
Carta de San Pablo a los gálatas 5,1.13-18
Hermanos: Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.
Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor.
Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros.
Yo los exhortos a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne.
Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.
Palabra de Dios
Evangelio según San Lucas 9,51-62
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.
Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.
Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios". Palabra del Señor.
Reflexión:
CONDICIONES PARA SEGUIR A JESUS
Quien lee atentamente los Evangelios descubre en las palabras y hechos de Jesús, un elemento reiterativo y sorprendente: la prisa, la urgencia. Los evangelistas nos lo presentan como alguien que espera la llegada inminente del Reino de Dios, que vive convencido de que la intervención definitiva de Dios a favor de los pobres está a punto de realizarse. Por eso, para Él, no hay tiempo que perder, muchas de sus decisiones, actuaciones y sentencias hay que situarlas en el contexto para poderlas entender. Este clima de urgencia es el marco en el que hay que leer los tres relatos de seguimiento que Lucas trae aquí.
Estamos en territorio samaritano. Como los Doce, discípulos judíos, le llevan la contraria y algunos samaritanos que han comprendido su actitud y mensaje, quieren incorporarse al grupo. Jesús hace una nueva llamada, ahora a samaritanos, precisando cuáles han de ser las actitudes del verdadero discípulo.
Hay dos ofrecimientos (“Te seguiré”), muy condicionados y una llamada directa de Jesús (“Sígueme”). El personaje central ha sido envidado por Jesús en vista de su disposición; los otros dos han tomado ellos mismos la iniciativa en vista del mensaje de Jesús. Lucas describe a través de estos tres personajes la constitución de un nuevo grupo de discípulos (tres indica totalidad). Hay una referencia implícita de la primera llamada de discípulos israelitas que también fueron tres: Pedro, Santiago y Juan.
Los tres casos al no tener nombres los personajes, todos podemos y debemos sentirnos reflejados e implicados.
Actitudes del verdadero discípulo
Al primero, que se ha ofrecido espontáneamente, le pide que no se identifique con ninguna institución (pues Él no tiene donde reclinar la cabeza). Y le descubre que si quiere seguirle ha de aceptar vivir en la inseguridad y renunciar a una vida cómoda y tranquila. Jesús nos quiere abiertos a todo y a todos, universales, no apegados a nuestros pequeños feudos.
Al segundo, lo invita Él mismo porque sabe que en Él se ha dado ya la ruptura con la tradición con el pasado (si el padre es figura de la tradición que nos vincula con el pasado, su muerte es signo de ruptura con ello). Pero le pide que esa ruptura sea total, que no viva en la indecisión, que no retrase su opción, que se olvide totalmente del pasado (hasta de enterrar) y que se disponga a anunciar la novedad del reino con urgencia y prontitud.
La respuesta que da el tercero revela que el seguimiento sólo es posible con decisión firme y constante: “Quien siga mirando para atrás no vale para el Reino de Dios.
El seguimiento es mucho más que un vago deseo de generosidad o de admiración. Quien busca seguridades y se conforma con identificarse con una institución o un particularismo, por sagrado que éste sea, se cierra a Jesús. Quien no rompe con el pasado (casa, familia y, sobre todo, padre como portador de la tradición), y no subordina todo al anuncio del Reino, no puede entender ni gozar la novedad que conlleva y que ofrece a Jesús. Quien no pone la mano en el arado y mira hacia atrás, o sea, quien no asume con radicalidad el seguimiento, no es apto para el Reino.
Las exigencias de Jesús pueden parecer inhumanas y hasta crueles a primera vista. Lo que intentan significar es que hay que dar prioridad al Reino de Dios por delante de cualquier otro interés o compromiso. Seguir a Jesús, ayer y hoy, exige adoptar una generosa actitud de renuncia personal y de fidelidad sin fisuras pro la causa del Reino de Dios. Y esto, en una sociedad como la nuestra, no se estila, ya que no es proclive a los compromisos estables y firmes.
Ser cristiano no es tener fe, sino irse haciendo creyente. Con frecuencia entendemos la vida cristiana de una manera muy estática y no lo vivimos como un proceso de crecimiento constante y seguimiento a Jesús. Y, sin embargo, en realidad se es cristiano en la medida que nos atrevemos a seguir a Jesús.
En momentos de crisis es grande la tentación de buscar seguridad, volver a posiciones fáciles y llamar de nuevo a las puertas de una religión que nos “proteja” de tantos problemas y conflictos. El creyente que lo quiera ser de verdad, ha de preguntarse ¿cómo ser cristiano hoy? Y la respuesta es la de siempre: hay que volver a Jesús.
Hay que volver a la espiritualidad de seguimiento. Se trata de configurar nuestra vida en el seguimiento de Jesús, sin caer en la tentación de seguir otros intereses u otras corrientes que aparentemente nos pueden ofrecer una seguridad religiosa, pero que nos alejan del espíritu del Evangelio.
Seguir a Jesús no significa seguir a un pasado ya muerto, sino tratar de vivir hoy en el espíritu que le animó a Él. Se trata de vivir hoy “con el aire de Jesús” y no “al aire que más sopla”. Cuando el creyente se esfuerza por seguir a Jesús, día a día, va experimentando de manera creciente que sin ese “seguir” a Jesús su vida sería menos vida, más inerte, más vacía y más sin sentido.
Reflexionemos…
· Identificarse con los personajes y contemplar a Jesús: sus palabras, sus gestos y sus actitudes.
· Creer que antes que yo me decida por Jesús, El se ha decidido por mí.
· Ver mis dificultades, mis obstáculos, mis miedos, mis componendas… que las hay.
· Tomar una decisión firme. Gratitud y alegría porque alguien se ha fijado en mí.
Pbro. Daniel Silva
EN BICICLETA CON DIOS
Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.
Pero luego reconocí a mi Salvador; parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear.
No sé cuándo sucedió, no me di cuenta cuándo fue, que Él sugirió que cambiáramos lugares, lo que sí se es que mi vida no ha sido la misma desde entonces.
Mi vida con Dios es muy emocionante. Cuando yo tenía el control, yo sabía a donde iba. Era un tanto aburrido, pero predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando Él tomó el liderazgo, Él conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por las montañas, a través de lugares con paisajes, velocidades increíbles. Lo único que podía hacer era sostenerme; aunque pareciera una locura, Él sólo me decía: "¡Pedaleá!"
Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "¿A dónde me llevas?" Él sólo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en Él. Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustado", Él se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano.
Él me llevó a conocer gente con dones, dones de compartir y aceptación, Ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje; nuestro viaje, de Dios y mío.
Y allá íbamos otra vez. Él me dijo: "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, es mucho peso extra". Y así lo hice... a la gente que conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera.
No confié mucho en Él al principio, en darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero Él conocía cosas que yo no sabía acerca de andar en bici... secretos. Él sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares. Estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios. Y cuando estoy seguro que ya no puedo más, Él sólo sonríe y me dice: "¡Pedaleá!"
Mi profesión de fe:
· Cuando las ataduras de este mundo me impiden seguirte te digo:
“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”
· Cuando el miedo llegue a la puerta de mi vida quiero decir con todas mis fuerzas:
“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”
· Cuando me vea tentado de tomar otros caminos distintos a los tuyos, voy a decir:
“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”
Jesús misericordioso, en vos confío.
Lecturas de la semana:
LUNES 28: Amós 2, 6-10. 13-16; Salmo 49; Mateo 8, 18-22.
MARTES 29: Hechos apóstoles 12, 1-11; Salmo 33; 2Timoteo 4, 6-8- 17-18; Mateo 16, 13-19.
MIERCOLES 30: Amós 5, 14-15. 21-24; Salmo 49; Mateo 8, 28-34.
JUEVES 1: Amós 7, 10-17; Salmo 18; Mateo 9, 1- 8.
VIERNES 2: Amós 8, 4-6. 9-12; Salmo 118; Mateo 9, 9-13.
SABADO 3: Efesios 2, 19-22; Salmo 116; Juan 20, 24-29.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. www.corazones.org/arte
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 17:00 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com
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