¡Con su Palabra, Jesús se nos revela y sale a nuestro encuentro, para que experimentemos al Dios de la vida!
Intención para la evangelización ‐
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16
sábado, 6 de agosto de 2022
Sábado 6 de agosto. Lc 9, 28b-36. La Transfiguración del señor.
viernes, 5 de agosto de 2022
Viernes, 5 de agosto. Mateo 16, 24-28]. ¿De qué te sirve ganar el mundo entero?
jueves, 4 de agosto de 2022
Jueves 4 de agosto. Mt 16, 13-23. «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
[Mateo 16, 13-23] En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Palabra del Señor.
miércoles, 3 de agosto de 2022
Miércoles 3 de agosto. "Mujer, que grande es tu fe"
martes, 2 de agosto de 2022
Martes 2 de agosto. Mt 14, 22-36. «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!»
lunes, 1 de agosto de 2022
Lunes 1 de agosto. Mt 14, 13-21. "Partió los panes y se los dio"
domingo, 31 de julio de 2022
31 julio 2022. Lucas 12, 13-21. "La vida no depende de los bienes"
Lecturas 31-7-22, Ciclo C. Décimo octavo domingo durante el año.
Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis
ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus
enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la
Verdad completa. Amén
¿Qué le da verdadero sentido a mi vida?
Libro del Eclesiastés 1, 2. 2, 21-23
¡Vanidad, pura
vanidad!, dice el sabio Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!
Porque un hombre que ha trabajado con sabiduría, con ciencia y eficacia, tiene
que dejar su parte a otro que no hizo ningún esfuerzo. También esto es vanidad
y una grave desgracia. ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que
busca afanosamente bajo el sol? Porque todos sus días son penosos, y su
ocupación, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazón. También
esto es vanidad. Palabra de Dios.
Salmo 89, R. Señor, tú has sido nuestro refugio.
Tú haces que los
hombres vuelvan al polvo con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.» Porque
mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia
de la noche. R.
Tú los arrebatas,
y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y
florece, y por la tarde se seca y se marchita. R
Enséñanos a calcular
nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor!
¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en
seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda
hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar
la obra de nuestras manos. R.
Pablo
a los Colosenses 3,1-5.9-11
Hermanos: Ya que
ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo
está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas
celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida
está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es
la esperanza de ustedes, entonces también aparecerán ustedes con él, llenos de
gloria. Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal:
la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la
avaricia, que es una forma de idolatría. Tampoco se engañen los unos a los
otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se
revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto,
renovándose constantemente según la imagen de su Creador. Por eso, ya no hay
pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni
hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos. Palabra de Dios.
Santo Evangelio
según san Lucas 12, 13-21
Uno de
la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la
herencia.»
Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre
ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de
la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.» Les
dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían
producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: "¿Qué voy a hacer? No tengo
dónde guardar mi cosecha." Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré
mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y
mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos
años; descansa, come, bebe y date buena vida." Pero
Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será
lo que has amontonado?" Esto es lo que sucede al que acumula riquezas
para sí, y no es rico a los ojos de Dios.» Palabra del
Señor.
Reflexión:
¿Qué le da verdadero sentido a mi vida?
En este domingo, la palabra de Dios nos lleva a reflexionar, que en el seguimiento de Cristo y en la instauración del reino de Dios, suceden cosas que nos pueden desviar de nuestro camino, sobre todo el endiosamiento de las riquezas y el instinto de posesión. En la vida las cosas tienen un valor y “donde ponemos nuestro corazón, ahí está la realidad.
La primera lectura del libro del Eclesiastés nos introduce al evangelio donde el autor recorre a lo largo de su libro todas las esferas del ámbito humano: trabajo, riqueza, dolor, alegría, decepciones, religión, justicia, sabiduría, ignorancia, el tiempo, la muerte... buscando respuesta a su pregunta: ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol?
Hagamos lo que
hagamos en nuestra vida, al final el destino es el mismo para todos los
hombres: la muerte, y quizás nos preguntemos ¿Y después qué, la
nada? ¿Qué hacemos aquí, en la tierra? ¿Para qué vivir, trabajar, luchar,
amar, pensar, esforzarnos...?
¿Cuál es mi tesoro? ¿El dinero? ¿El poder? ¿Qué le da verdadero sentido a mi
vida?
Un rico
terrateniente se ve sorprendido por una gran cosecha. No sabe cómo gestionar
tanta abundancia. “¿Qué haré?”. Su monólogo nos descubre la lógica insensata de
los poderosos que solo viven para acaparar riquezas y bienestar,
excluyendo de su horizonte a los necesitados.
El rico de la
parábola planifica su vida y toma decisiones. Destruirá los viejos graneros y
construirá otros más grandes. Almacenará allí toda su cosecha. Puede
acumular bienes para muchos años. En adelante, solo vivirá para disfrutar:
“descansa, come, bebe y date buena vida”. De forma inesperada, Dios
interrumpe sus proyectos: “Insensato, esta misma noche, te van a exigir tu
vida. Lo que has acumulado, ¿de quién
será?”.
En estos momentos, prácticamente en todo el mundo está aumentando de manera
alarmante la desigualdad. Este es el hecho más sombrío e inhumano:” los
ricos, sobre todo los más ricos, se van haciendo mucho más ricos, mientras los
pobres, sobre todo los más pobres, se van haciendo mucho más pobres”
Este hecho no es
algo normal. Es, sencillamente, la última consecuencia de la insensatez más
grave que estamos cometiendo los humanos: sustituir la cooperación
amistosa, la solidaridad y la búsqueda del bien común de la humanidad por
la rivalidad y el acaparamiento de bienes en manos de los más poderosos del
Planeta.
Desplegar la verdadera Vida y darle sentido no depende de tener más o menos, sino de ser en plenitud. El objetivo del hombre es desplegar su humanidad. El evangelio nos dice que tener más no nos hace más humanos. La conclusión es muy sencilla: la posesión de bienes de cualquier tipo, no puede ser el objetivo último de ningún ser humano. La trampa de nuestra sociedad está en que no hemos descubierto que cuanto mayor capacidad de satisfacer necesidades tenemos, mayor número de nuevas necesidades desplegamos; con lo cual no hay posibilidad alguna de marcar un límite. Ya los santos padres decían que el objetivo no es aumentar las necesidades, sino el conseguir que esas necesidades vayan disminuyendo cada día que pasa.
No está mal ocuparse de las cosas materiales e
intentar mejorar el nivel de vida. Dios nos ha dotado de inteligencia para que
seamos previsores. Prever el futuro es una de las cualidades más útiles del ser
humano. Jesús no está criticando la previsión, ni la lucha por una vida más cómoda.
Critica que lo hagamos de una manera egoísta, alejándonos de nuestra verdadera
meta como seres humanos. Si todos los seres humanos tuviéramos un mundo más
justo, no habría ningún problema, independientemente de la capacidad de
consumir a la que hubiéramos llegado.
El hombre tiene necesidades, como ser biológico, que debe atender. Pero a la vez, descubre que eso no llega a satisfacerle y anhela acceder a otra riqueza que está más allá. Esta situación le coloca en un equilibrio inestable, que es la causa de todas las tensiones. O se dedica a satisfacer los apetitos biológicos, o intenta trascender y desarrollar su vida espiritual, manteniendo en su justa medida las exigencias biológicas. En teoría, está claro, pero en la práctica exige una lucha constante para mantener el equilibrio. Bien entendidos, la satisfacción de las necesidades biológicas y el placer que pueden producir, nada tienen de malo en sí. Lo nefasto es poner la parte superior del ser al servicio de la inferior.
Solo hay un camino para superar la disyuntiva: dejar
de ser necio y alcanzar la madurez personal, descubriendo desde la vivencia lo
que en teoría aceptamos: El desarrollo humano, vale más que todos los placeres
y seguridades; incluso más que la vida biológica.
El problema es que la información que nos llega desde
todos los medios nos invita a ir en la dirección contraria y es muy fácil
dejarse llevar por la corriente. La sociedad nos invita a ser ricos. El mensaje
de Jesús nos propone ser felices porque ya somos
inmensamente ricos.
Se trata de desplegar una vida verdaderamente humana
que me permita alcanzar una plenitud. Solo esa Vida plena, puede darme la
felicidad. Se trata de elegir entre una Vida humana plena y una vida repleta de
sensaciones, pero vacía de humanidad. La pobreza que nos pide el evangelio no
es ninguna renuncia. Es simplemente escoger lo que es mejor para mí. No se
trata de la posesión o carencia material de unos bienes. Se trata de estar o
no, sometido a esos bienes, los posea o no. Es importante tomar conciencia
de que el pobre puede vivir obsesionado por tener más y malograr así su
existencia.
La clave está en mantener la libertad para avanzar
hacia la plenitud humana. Todo lo que te impide progresar en esa dirección es
negativo. Puede ser la riqueza y puede ser la pobreza. La pobreza material no
puede ser querida por Dios. Jesús no fue neutral ante la pobreza/riqueza. No
puede ser cristiana la riqueza que se logra a costa de la miseria de los demás.
No se trata solo de la consecución injusta, sino del acaparamiento de
bienes que son imprescindibles para la vida de otros. El cacareado progreso
actual es radicalmente injusto, porque se consigue a costa de la miseria de una
gran parte de la población mundial. El progreso desarrollista, en que estamos
inmersos, es insostenible además de injusto.
Esperar que las riquezas nos darán la felicidad es la mayor insensatez. La riqueza puede esclavizarnos. Nos han convencido de que, si no poseo aquello o no me libro de esto, no puedo ser feliz. En realidad, no queremos la felicidad sino seguridades, emociones, satisfacciones, placer sensible. Aquello en lo que ponemos la felicidad puede ser nuestra prisión. Tú eres ya feliz. Sin tener nada de lo que ambicionamos podríamos ser inmensamente felices.
“Les he dado poder, para vencer todas las fuerzas del enemigo” (14° domingo)
¿Cuál te parece que se portó como prójimo del
hombre necesitado? (15°
domingo)
“A la escucha del maestro, como
discípulos sentados a sus pies” (16°
domingo)
“Señor
enséñanos a orar” (17° domingo)
“El
perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito;
bendice al que lo da y al que lo recibe”
La
misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar
un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia.
¡¡¡Jesús
misericordioso en vos confío!!!
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: J. A. Pagola. P. Fidel Oroño, cjm Centro Bíblico del CELAM. Fray Marcos.
Círculo
Bíblico San José
“Tu palabra es una lámpara a mis
pies
y una luz en mi camino” Sal 119
Te esperamos todos los sábados a las 16 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana.
sábado, 30 de julio de 2022
Sábado 30 de julio. Mt 14, 1-12. "Herodes había mandado prender a Juan"
Sábado, 30 de julio de 2022 (Tiempo Ordinario) Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! [Mateo 14, 1-12] En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
viernes, 29 de julio de 2022
Viernes 29 de Julio. Lc 10, 38-42. Santa Marta de Betania.
Santa Marta de Betania
[Lucas 10, 38-42] En aquel tiempo, yendo de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada». Palabra del Señor.
Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
jueves, 28 de julio de 2022
Jueves 28 de julio. Mt 13, 47-53. "El reino se parece a la red que echan en el mar"
[Mateo 13, 47-53 ] En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo». Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Palabra del Señor.
miércoles, 27 de julio de 2022
Miercoles 27 de julio. Mt 13, 44-46. "El reino se parece a un tesoro escondido"
[Mateo 13, 44-46] En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra». Palabra del señor.
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
Martes, 26 de julio de 2022. Mt 13, 36-43. "La buena semilla son los ciudadanos del reino"
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
lunes, 25 de julio de 2022
domingo, 24 de julio de 2022
Lecturas del 24 de julio, ciclo C, décimo séptimo domingo durante el año.
” Ven Espíritu
Santo”
Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis
ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus
enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la
Verdad completa. Amén
Lectura del libro del Génesis 18,
20-32
El Señor dijo: «El
clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo
bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta
mí. Si no es así, lo sabré. Entonces Abraham se le acercó y le dijo: « ¿Así que
vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad
cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor
a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar
al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma
suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?»
El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma,
perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos.» Entonces Abraham dijo: «Yo,
que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi
Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos
cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?» «No la destruiré si encuentro allí
cuarenta y cinco», respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá
no sean más de cuarenta.» Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos
cuarenta.» «Por favor, dijo
entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá
sean solamente treinta.» Y el Señor
respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.» Abraham insistió:
«Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean
más que veinte.» «No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor.
«Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última
vez. Quizá sean solamente diez.» «En atención a esos diez, respondió, no la
destruiré.» Palabra de Dios.
Salmo 137 , R. ¡Me escuchaste, Señor, cuando te invoqué!
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.
Daré
gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado
tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de
mi alma. R.
El Señor
está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde
lejos. Si camino entre peligros, me conservas la vida. R
Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu
amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.
San
Pablo a los cristianos de Colosas 2, 12-14
Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con Cristo, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos. Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. El canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz. Palabra de Dios.
Evangelio según
san Lucas 11, 1-13
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y
cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así
como Juan enseñó a sus discípulos.»
El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona
nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden;
y no nos dejes caer en la tentación.»
Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tienen un amigo y recurre a él
a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis
amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle," y desde adentro él
le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y
yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos."
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se
levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se
les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que
llama, se le abrirá.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una serpiente cuando le pide un
pescado? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el
Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!» Palabra
del Señor.
Reflexión: Jesús enséñanos a Orar
Este Evangelio es una catequesis
sobre la oración cristiana, Lucas recoge aquí la disposición, el estilo, la
forma y el espíritu que debe impregnar la oración del cristiano. Tanto el
discípulo como la comunidad expresan en la oración su necesidad de comunicarse
con su creador.
Jesús oraba con frecuencia. De hecho, el tercer evangelista así nos lo presenta
en varias oraciones. La escena de hoy es una de ellas “Jesús estaba orando”.
Los discípulos no han participado en la oración de Jesús, pero sienten la
necesidad de tener unas formas de orar parecidas a las de Juan Bautista:
“Enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos”. Éste ya había hecho
escuela; Jesús todavía no. Los discípulos quieren unas fórmulas ritualizadas,
que den solidez e identidad al grupo que se está constituyendo.
La oración de Jesús, o no la comprenden o no la
comparten (no le piden que les enseñe a orar como Él lo hace). Quieren aprender
unas formas como las que Juan enseñó a sus discípulos. Pero Jesús les enseña
una oración nada ritualizada, llena de confianza y de compromiso personal.
“Cuando oren digan: Padre…” Inaugura una forma de orar inaudita. La oración
judía oficial se realizaba en el templo, el lugar de Dios por excelencia. Jesús
convierte el sitio donde se encuentra en “lugar” adecuado para la oración.
Por primera vez hay alguien que se dirige a Dios con confianza filial: “Padre”.
Jesús introduce un cambio profundo en la relación de los hombres y mujeres con
Dios. Todas las religiones incluyendo la religión judía, rezaban a un Dios
lejano al que trataban de aplacar. Jesús sustituye el temor por el amor y la
verticalidad para la horizontalidad. ¡Dios es Padre!
No se trata de una fórmula que haya que repetir de memoria.
El Padrenuestro es la expresión de una actitud, de un
estilo de vida identificada y enamorada del proyecto de Dios más que una
oración ritual.
Resume las convicciones y deseos que deben aparecer en nuestra oración: la
invocación a Dios como Padre, y una existencia invadida por el deseo de un
mundo diferente; confianza y compromiso.
El Padrenuestro es mucho más que una oración de petición. Es un resumen de las relaciones de un ser humano con el Creador, consigo mismo y con los demás.
TRES LLAMADAS DE JESÚS. «Yo les digo: Pidan y se les dará. Busquen y
encontrarán. Llamen y se les abrirá». Es fácil que Jesús haya pronunciado estas
palabras cuando se movía por las aldeas de Galilea pidiendo algo de comer, buscando
acogida y llamando a la puerta de los vecinos. Él sabía aprovechar las
experiencias más sencillas de la vida para despertar la confianza de sus
seguidores en el Padre Bueno de todos.
Curiosamente, en ningún momento se nos dice qué hemos
de pedir o buscar, ni a qué puerta hemos de llamar. Lo importante para Jesús es
la actitud. Ante el Padre hemos de vivir como pobres que piden lo que necesitan
para vivir, como perdidos que buscan el camino que no conocen bien, como
desvalidos que llaman a la puerta de Dios.
Las tres llamadas de Jesús nos invitan a despertar la
confianza en el Padre, pero lo hacen con matices diferentes.
«Pedir»
es la actitud propia del pobre. A Dios hemos de pedir lo que no nos podemos dar
a nosotros mismos: el aliento de la vida, el perdón, la paz interior, la
salvación.
«Buscar» Es, además, dar pasos para conseguir lo que no está a nuestro alcance.
Así hemos de buscar ante todo el reino de Dios y su justicia: un mundo más
humano y digno para todos.
«Llamar» es dar golpes a la puerta, insistir, gritar a Dios cuando lo sentimos
lejos.
La confianza de Jesús en el Padre es absoluta. Quiere que sus seguidores no lo olviden
nunca: el que pide, está recibiendo; el que busca está encontrando y al que
llama, se le abre. Jesús no dice qué reciben concretamente los que están
pidiendo, qué encuentran lo que andan buscando o qué alcanzan los que gritan.
Su promesa es otra: a quienes confían en él Dios se les da; quienes acuden a él
reciben «cosas buenas».
Jesús no da explicaciones complicadas. Pone tres ejemplos que pueden entender los padres y las madres de todos los tiempos. ¿Qué padre o qué madre, cuando el hijo le pide un pescado, le dará una de esas serpientes de agua que a veces aparecen en las redes de pesca? ¿O, si le pide un huevo, le dará un escorpión apelotonado de los que se ven por la orilla del lago?
Los padres no se burlan de sus hijos. No los engañan
ni les dan algo que pueda hacerles daño sino «cosas buenas». Jesús saca
rápidamente la conclusión. «Cuánto más nuestro Padre del cielo dará su
Espíritu a los que se lo pidan». Para Jesús, lo mejor que podemos pedir y
recibir de Dios es su Aliento, su Espíritu, su Amor que sostiene y salva
nuestra vida.
“Perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden”
Muchas veces se nos hace difícil perdonar, perdonar no desde las palabras, un “te perdono” puede resultar hasta una fórmula hecha, a perdonar desde lo más profundo de nuestro corazón. Cuando hemos sido heridos, ofendidos, defraudados, algo se quiebra dentro de nosotros y lo que puede enmendarlo en alguna medida es el perdón genuino. No es fácil ¿Debería serlo?
El ser humano
tiende a encerrarse en su dolor cuando ha sido herido, como mecanismo de
defensa tal vez nos distanciamos de aquél que causó nuestro dolor, como si
alejándonos, la angustia disminuya. Sin embargo, pocos entendemos que, para
sanear un corazón lastimado, el verdadero perdón es la mejor opción.
Cuando uno
perdona desde lo más profundo de su alma, limpia las heridas, aleja el sabor
amargo que ha quedado y deja vacío ese espacio que ocupaba el rencor o la
ofensa para dar cabida a sentimientos y sensaciones más agradables.
Por otro lado, perdonar nos hace mejores personas. Perdonar implica también entender al otro, su circunstancia, su situación y –desde ese entendimiento- construir un mejor lazo.
El perdonar en
forma genuina –desde el alma- implica también volver a confiar. Cuando
hemos sido defraudados o maltratados, no es fácil poner la otra mejilla, no
somos Jesús, pero podemos intentar imitarlo.
Muchas veces
sentimos que hemos perdonado, así lo creemos, pero a la hora de volver a
confiar, el perdón se desdibuja en una forma etérea, pero tangible. Si
no volvemos a confiar, no hemos perdonado del todo.
El perdón limpia, redime, eleva, nos hace más bondadosos y grandes. El rencor pesa demasiado, no es una carga agradable de llevar en la vida. Nos quita energías para enfrentar la vida de una manera más positiva, aletarga nuestro paso y no nos conduce a buen destino.
El perdón nos
ayuda a vivir en paz con nosotros mismos y con los demás, pero también ayuda a
quien nos ha lastimado. Si aquél que obró mal siente que es realmente perdonado
y que nuestro corazón le abre sus puertas nuevamente, sin dudas no volverá a
lastimarnos. El perdón habrá servido como la mejor de las lecciones, esas que
se aprenden sin tomar nota, con el alma misma.
El rencor aleja, endurece, contrae y nos empequeñece. El perdón nos da, ni más ni menos, la posibilidad de volver a empezar, de volver a creer.
“El perdón cae
como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito; bendice al
que lo da y al que lo recibe”
“Les he dado poder, para vencer todas las fuerzas
del enemigo” (14°
domingo)
¿Cuál te parece que se portó como prójimo del
hombre necesitado? (15°
domingo)
“A la escucha del maestro, como
discípulos sentados a sus pies”
(16° domingo)
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: J. A. Pagola. Papa francisco.
Círculo
Bíblico San José
“Tu palabra es
una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119
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