Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 14 de enero de 2012

Segundo domingo del tiempo ordinario, «Hemos encontrado al Mesías» «Vengan y lo verán»,


Lecturas del 15-01-12

– Ciclo B –




Primer libro de Samuel 3, 3b-10. 19
Samuel estaba acostado en el Templo del Señor, donde se encontraba el Arca de Dios. El Señor llamó a Samuel, y él respondió: «Aquí estoy.» Samuel fue corriendo adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Pero Elí le dijo: «Yo no te llamé; vuelve a acostarte.» Y él se fue a acostar.    
El Señor llamó a Samuel una vez más. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Elí le respondió: «Yo no te llamé, hijo mío; vuelve a acostarte.» Samuel aún no conocía al Señor, y la palabra del Señor todavía no le había sido revelada. El Señor llamó a Samuel por tercera vez. El se levantó, fue adonde estaba Elí y le dijo: «Aquí estoy, porque me has llamado.» Entonces Elí comprendió que era el Señor el que llamaba al joven, y dijo a Samuel: «Ve a acostarte, y si alguien te llama, tú dirás: Habla, Señor, porque tu servidor escucha.» Y Samuel fue a acostarse en su sitio.
Entonces vino el Señor, se detuvo, y llamó como las otras veces: «¡Samuel, Samuel!» El respondió: «Habla, porque tu servidor escucha.»
Samuel creció; el Señor estaba con él, y no dejó que cayera por tierra ninguna de sus palabras.
Palabra de Dios.

Salmo 39
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Esperé confiadamente en el Señor:  él se inclinó hacia mí  y escuchó mi clamor.             
Puso en mi boca un canto nuevo,
un himno a nuestro Dios.  R.

Tú no quisiste víctima ni oblación; pero me diste un oído atento; no pediste holocaustos ni sacrificios,
 entonces dije: «Aquí estoy.»  R.

«En el libro de la Ley está escrito
 lo que tengo que hacer: yo amo, Dios mío, tu voluntad,  y tu ley está en mi corazón.»  R.

Proclamé gozosamente tu justicia  en la gran asamblea; no, no mantuve cerrados mis labios,  tú lo sabes, Señor.  R.

Primera carta de Pablo a los Corintios 6, 13c-15a. 17-20
Hermanos: El cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor es para el cuerpo. Y Dios que resucitó al Señor, nos resucitará también a nosotros con su poder.              
¿No saben acaso que sus cuerpos son miembros de Cristo?
El que se une al Señor se hace un solo espíritu con él.
Eviten la fornicación. Cualquier otro pecado cometido por el hombre es exterior a su cuerpo, pero el que fornica peca contra su propio cuerpo.
¿O no saben que sus cuerpos son templo del Espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios?     
Por lo tanto, ustedes no se pertenecen, sino que han sido comprados, ¡y a qué precio!
Glorifiquen entonces a Dios en sus cuerpos. 
Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Juan 1, 35-42
Estaba Juan otra vez allí con dos de sus discípulos y, mirando a Jesús que pasaba, dijo: «Este es el Cordero de Dios.»         
Los dos discípulos, al oírlo hablar así, siguieron a Jesús. El se dio vuelta y, viendo que lo seguían, les preguntó: « ¿Qué quieren?»     
Ellos le respondieron: «Rabbí -que traducido significa Maestro- ¿dónde vives?»              
«Vengan y lo verán», les dijo. Fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él ese día. Era alrededor de las cuatro de la tarde.        
Uno de los dos que oyeron las palabras de Juan y siguieron a Jesús era Andrés, el hermano de Simón Pedro. Al primero que encontró fue a su propio hermano Simón, y le dijo: «Hemos encontrado al Mesías», que traducido significa Cristo.
Entonces lo llevó a donde estaba Jesús. Jesús lo miró y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan: tú te llamarás Cefas», que traducido significa Pedro.
Palabra del Señor.

Reflexión:
Los primeros discípulos: Reconocer a Jesús

El Evangelio de hoy nos recuerda la elección de los primeros discípulos. Es un bello relato, que sobriamente evoca el proceso y las distintas circunstancias de aquellas vocaciones. Juan nos ofrece, a diferencia de los otros evangelios, la concentración de tiempo y espacio, lo que supuso para aquellas personas el encuentro y el descubrimiento de Jesús.

Así, este relato de vocación-testimonio es un pasaje teológico escrito a la luz de la Pascua.  Pero en él se mezclan, con afirmaciones teológicas elaboradas, importantes recuerdos históricos, detalles muy concretos que quedaron grabados para siempre en quien escribe.

En el origen de las primeras vocaciones cristianas está, como base y punto de partida, el testimonio de Juan Bautista sobre Jesús. Aunque lo identifica y proclama con un extraño título –Cordero de Dios- que tenía en todo judío resonancias de inmolación y liberación, tuvo que ser un testimonio vivo, cercano, impactante que hizo mella en sus discípulos.

El papel fundamental de las mediaciones humanas en la vocación de los primeros discípulos.  Primero es el propio Juan Bautista quien, además de dar a conocer y proclamar la personalidad de Jesús a sus seguidores se lo presenta y les invita a que vayan detrás de Él.  Después serán Andrés y Felipe los que hagan de mediadores.

La experiencia personal de cada uno. Otro elemento que subraya el texto evangélico en el proceso de la vocación es la experiencia personal de cada uno. Los discípulos descubren, son tocados, se convencen, creen, no tanto por razones y discurso cuanto por experiencia: “Fueron, vieron donde vivía y se quedaron con Él aquel día”.  La mirada penetrante de Jesús, el compartir con Él, el poder verle y observarle, el convivir esto deja huella, peso y vida.

El proceso vocacional culmina con la respuesta personal y libre de seguir a Jesús.  El discípulo es un seguidor,  la palabra “seguimiento” es el término elegido en los evangelios para expresar la adhesión de los discípulos de Jesús, más tarde expresará, en síntesis, la vocación de todo cristiano.

¿Quién es Jesús?, el que pasa y llama  Todo lo que los discípulos fueron descubriendo gradualmente sobre Jesús después de la resurrección aparece, concentrado y anticipado, en esta página, al comienzo del Evangelio.

·         Jesús es el Cordero de Dios… a través de Él Dios pasa y libera a la humanidad de la muerte, de la esclavitud y del pecado.
·         Jesús es, Señor, Maestro, Rabbí.  Es decir, Él es quien da la verdadera enseñanza de la vida.
·         Jesús es el Mesías, el Ungido, el Cristo… es esperado por el pueblo para liberarlo.
·         Jesús es aquel de quien escribió Moisés en la Ley y también los Profetas.  El implantará una sociedad basada en el derecho y la justicia, en la paz y verdad, en defensa de los débiles y en la abundancia para todos.
·         Jesús es el Rey de Israel. Soberanía sobre todo, ejercicio del servicio a los pobres y excluidos.
·         Jesús es el Hijo de Dios. Con la que la comunidad confesó su fe en Jesús como Dios después de la Pascua.
·         Jesús es la escalera, Mediador entre Dios y los hombres.

La importancia de la experiencia personal.  Los dos primeros discípulos que siguen a Jesús son de la escuela de Bautista.  Están, por consiguiente, advertidos de las dificultades y riesgos de esa opción.
 Aquel que inspira este relato, el evangelista Juan, nunca olvidó la hora de su encuentro con Jesús: “Serían las cuatro de la tarde” (la hora décima). Como todo hecho que marca nuestra vida, el recuerdo de ese encuentro permanente con detalles que lo rodearon y deja huellas indelebles en nuestra memoria. Todos tenemos en nuestra vida algún “cuatro de la tarde”, algún momento fuerte de  encuentro con Él que nos llena de sentido y nos sostiene en los momentos difíciles.

La importancia del testimonio. Unidos y encadenados se narran los encuentros de Jesús con cinco discípulos.  Son relatos de vocación o llamada.  Pero a la vez aparecen como relatos de testimonio.  Andrés y el otro discípulo lo descubren por el testimonio de Felipe, y Felipe era del pueblo de Andrés y Pedro.  He aquí toda una composición literaria para transmitirnos la importancia del testimonio en el descubrimiento de Jesús.

Para reflexionar:

“¿Qué buscan?” nos dejan desconcertados porque van al fondo y tocan las raíces mismas de nuestra vida.  Es una pregunta fundamental en la historia de cualquier vocación, de cualquier ser humano. ¿Cuál sería nuestra respuesta hoy?
Jesús no juega a dificultar el encuentro ni se esconde de quien lo busca honradamente.  Se vuelve; invita: “vengan y lo verán”; pregunta: ¿Qué buscan?; llama: “Sígueme”; dialoga, explica, facilita el encuentro…

La experiencia personal y el testimonio son dos caminos que conducen a la fe, que nos descubren quién es Jesús de Nazaret.  El encuentro y el descubrimiento tienen lugar habitualmente en la realidad histórica y cotidiana.  En el camino: “Jesús pasaba”.  En un diálogo,  es una presentación.  En una decisión: “Ven y lo verás”.  En una amistad, en el hijo de José.  El encuentro con Dios, que transforma una existencia, normalmente se percibe por un latido del corazón.

“¿De Nazaret puede salir algo bueno?”.  También hoy Jesús de Nazaret sigue desconcertando y rompiendo esquemas, porque su voz resuena donde no esperamos, y se hace presente donde no nos gusta estar, en esos lugares que hemos abandonado por estar abandonados de todos.

Pbro. Daniel Silva. 
“Te llamé a vivir”
Te preguntas, hijo mío, por qué existes, por qué vives, por qué te encuentras en este mundo.
Más de una vez te he sorprendido pensando que hubiera sido mejor no haber nacido.
Tus días están teñidos de tristeza, nada motiva una esperanza.
Hijo, quiero decirte claramente que fui yo quien te llamó a la vida.
Yo te concebí primero en mi inteligencia.
Vives en mi corazón, desde el principio.
No viniste por casualidad, ni eres fruto del azar.

Te llamé a vivir a ti.  Exclusivamente a ti.
Te hice irrepetible.  Nadie tiene tu misma voz, ni tus mismos ojos, ni tus mismos rasgos interiores.

Te di virtudes... ¿Las ha descubierto?
Te di cualidades... ¿Las conoces?
Te hice hermoso con mis propias manos.
Te comuniqué mi vida.
Deposité en ti mi propio amor con abundancia.
Te hice ver el paisaje y el color.
Te di el oído, para que escucharas el canto de los pájaros y la voz de los hombres.
Te di la palabra, para decir: “PADRE”, “MADRE”,
“AMIGO”, “HERMANO”.
Te di mi amor más profundo.

 No sólo te di la vida, te estoy sosteniendo en ella, tú eres mi hijo amado.
Te conozco cuando respiras y te cuido cuando duermes.
No lo dudes, mis ojos están puestos en tus ojos, mi mano la tengo colocada sobre tu cabeza.

TE AMO, aunque no me ames, ya lo sabes.
Podrás ir donde puedas y donde quieras, hasta allá te seguirá mi amor y te sostendrá mi diestra.
O crees que yo, como PADRE,
¿puedo olvidar a mi hijo?
¡Ni lo sueñes!
Desde que te hice ya no te puedo dejar solo.
Camino contigo y sonrío contigo.   Vivo en ti.
Te lo escribo de mil maneras y te lo digo al oído.
y en silencio:
                                                       ERES MI HIJO. TE AMO                                                                                   Dios

Lecturas de la Semana
Lunes 16:  1 Sam. 15, 16-23;  Sal  49;  Mc. 2, 18-22.
Martes 17:  1 Sam. 16, 1-13;  Sal. 88; Mc. 2, 23-28.
Miércoles 18:  1 Sam. 17. 1a.2ª.4ª.8.32.33.37.40-51; Sal. 143; Mc. 3, 1-6.
Jueves 19:  1 Sam. 18,6-9; 19, 1-7;  Sal 55; Mc. 3, 7-12.
Viernes 20: 1 Sam. 24, 3-21; Sal 56; Mc. 3, 13-19.
Sábado 21: 2 Sam. 1, 1-4.11-12.17.19. 23-27; Sal 79; Mc. 3, 20-21.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.



Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 17 hs. en:       

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.



sábado, 7 de enero de 2012

Bautismo del señor


Lecturas del domingo 08-01-12
– Ciclo B –
 

 
 
« Apenas fue Bautizado Jesús, el Espíritu de Dios descendió sobre Él»
 
 
Lectura  libro del profeta Isaías 55, 1-11
Así habla el Señor: ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche. ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta  y sus ganancias, en algo que no sacia? Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares. Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David. Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones. Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica. ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. Porque los pensamientos de ustedes no son los míos,  ni los caminos de ustedes son mis caminos –oráculo del Señor–.
Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come,  así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.  Palabra del Dios.
 
Salmo Is. 12, 2-6
 
R. Sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.
 
Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección;  él fue mi salvación. R
 
Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R
 
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre. R
 
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel! R

Lectura  primera  carta Ap. San Juan 5, 1-9
Queridos hermanos: El que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios;  y el que ama al Padre ama también al que ha nacido de él. La señal de que amamos a los hijos de Dios  es que amamos a Dios  y cumplimos sus mandamientos.
El amor a Dios consiste en cumplir sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga, porque el que ha nacido de Dios, vence al mundo.  Y la victoria que triunfa sobre el mundo es nuestra fe. ¿Quién es el que vence al mundo,  sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios?
Jesucristo vino por el agua y por la sangre; no solamente con el agua, sino con el agua y con la sangre. Y el Espíritu da testimonio porque el Espíritu es la verdad. Son tres los que dan testimonio: el Espíritu, el agua y la sangre; y los tres están de acuerdo. Si damos fe al testimonio de los hombres, con mayor razón tenemos que aceptar el testimonio de Dios.  Y Dios ha dado testimonio de su Hijo.  
Palabra del Dios.
 
Santo Evangelio según san Marcos 1, 7-11
Juan predicaba diciendo: «Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de ponerme a sus pies para desatar la correa de sus sandalias. Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero él los bautizará con el Espíritu Santo». 
En aquellos días, Jesús llegó desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán. Y al salir del agua, vio que los cielos se abrían y que el Espíritu Santo descendía sobre él como una paloma;  y una voz desde el cielo dijo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en ti tengo puesta toda mi predilección».  Palabra del Señor.
 
 
Ven Espíritu   Santo, ven padre de los pobres, ven fuego divino, ven.
Ven a romper mis cadenas, ven a iluminar mis  tinieblas, ven.
 

Reflexión
 
El hombre, sediento de Dios. El hombre es un ser naturalmente sediento: sediento de gozo y felicidad, sediento de justicia y de paz, sediento de eternidad, sediento de Dios. "El deseo de Dios está inscripto en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí, y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha de no cesar de buscar" (CIC 27).
Esta sed de Dios nadie la puede apagar, si no es el mismo Dios. Por eso, Dios, a través de Isaías, invita y exhorta a los hombres; "Venid por agua todos los sedientos... prestad atención, venid a mí; escuchadme y viviréis".
 
Este domingo la Liturgia de la Iglesia eleva nuestra mirada a Jesús que es bautizado en el Jordán. 
 
El “bautismo de Jesús” es un relato cuyo género literario es el de teofanía (teo = Dios; fanía = manifestar): hay una clara manifestación de Jesús como Dios, como el Hijo querido y predilecto del Padre. Los cielos que se abren, la paloma, la voz que viene del cielo… todos signos de que el relato es una teofanía, una manifestación del poder y la centralidad de Dios.
 
Puede resultarnos un poco llamativo que Jesús sea bautizado con un bautismo de purificación, se pone en la “fila de los pecadores”, como el que realizaba Juan, ya que Jesús no necesita una purificación bautismal porque es Dios y no tiene pecado, sin embargo, como una consecuencia más del misterio de la Encarnación, se somete también a este bautismo, mostrando una vez más la solidaridad de Dios con el hombre, para señalarnos cuan cerca nuestro está.
 
El agua que apaga la sed del hombre es el agua del bautismo. Jesús, prototipo de todo ser humano, quiso sumergirse en esas aguas de purificación, no por ser él pecador, sino por haber cargado con el pecado del mundo. Es importante recordar que la palabra bautismo viene de una raíz griega que significa “inmersión” o “sumergirse”.
El Bautismo cristiano es una inmersión, un sumergirse en Cristo y en su gracia como espacio de salvación.
 
Recordar el Bautismo del Dios-Hombre es recordar la necesidad que tenemos de conversión, de cambiar de vida, de cambiar de manera de ser, de pensar y de actuar, para asemejarnos cada vez más a Jesucristo. Es recordar la necesidad que tenemos de purificar nuestras almas en las aguas del arrepentimiento y de la confesión de nuestros pecados.
Es recordar que en todo momento y bajo cualquier circunstancia necesitamos la humildad y la docilidad que nos llevan a buscar la Voluntad de Dios por encima de cualquier otra cosa.
Que nuestra vida se convierta en una continúa entrega a la Voluntad de Dios, de manera que así como los cielos se abrieron para Jesús, al recibir el Bautismo de Juan, se abran también para nosotros. Así podremos escuchar la voz del Padre reconociéndonos también como hijos suyos en quienes se complace, porque siguiendo a su Hijo Jesucristo, hemos buscado hacer su Voluntad.
 
El Espíritu de Jesús (1)Jesús apareció en Galilea cuando el pueblo judío vivía una profunda crisis religiosa. Llevaban mucho tiempo sintiendo la lejanía de Dios. Los cielos estaban “cerrados”. Una especie de muro invisible parecía impedir la comunicación de Dios con su pueblo. Nadie era capaz de escuchar su voz. Ya no había profetas. Nadie hablaba impulsado por su Espíritu.
Lo más duro era esa sensación de que Dios los había olvidado. Ya no le preocupaban los problemas de Israel. ¿Por qué permanecía oculto? ¿Por qué estaba tan lejos? Seguramente muchos recordaban la ardiente oración de un antiguo profeta que rezaba así a Dios: “Ojalá rasgaras el cielo y bajases”.
Los primeros que escucharon el evangelio de Marcos tuvieron que quedar sorprendidos. Según su relato, al salir de las aguas del Jordán, después de ser bautizado, Jesús «vio rasgarse el cielo» y experimentó que «el Espíritu de Dios bajaba sobre él».
Por fin era posible el encuentro con Dios. Sobre la tierra caminaba un hombre lleno del Espíritu de Dios. Se llamaba Jesús y venía de Nazaret.
 
Ese Espíritu que desciende sobre él es el aliento de Dios que crea la vida, la fuerza que renueva y cura a los vivientes, el amor que lo transforma todo. Por eso Jesús se dedica a liberar la vida, a curarla y hacerla más humana. Los primeros cristianos no quisieron ser confundidos con los discípulos del Bautista. Ellos se sentían bautizados por Jesús con su Espíritu.
 
Sin ese Espíritu todo se apaga en el cristianismo. La confianza en Dios desaparece. La fe se debilita. Jesús queda reducido a un personaje del pasado, el Evangelio se convierte en letra muerta. El amor se enfría y la Iglesia no pasa de ser una institución religiosa más.
Sin el Espíritu de Jesús, la libertad se ahoga, la alegría se apaga, la celebración se convierte en costumbre, la comunión se resquebraja. Sin el Espíritu la misión se olvida, la esperanza muere, los miedos crecen, el seguimiento a Jesús termina en mediocridad religiosa.
Nuestro mayor problema es el olvido de Jesús y el descuido de su Espíritu. Es un error pretender lograr con organización, trabajo, devociones o estrategias diversas lo que solo puede nacer del Espíritu. Hemos de volver a la raíz, recuperar el Evangelio en toda su frescura y verdad, bautizarnos con el Espíritu de Jesús:
No nos hemos de engañar. Si no nos dejamos reavivar y recrear por ese Espíritu, los cristianos no tenemos nada importante que aportar a la sociedad actual tan vacía de interioridad, tan incapacitada para el amor solidario y tan necesitada de esperanza. (Eclesalia Informativo autoriza y recomienda la difusión de sus artículos, indicando su procedencia).
 
(1)  José Antonio Pagola, Eclesalia,04/01/12.-
 Meditamos las citas del Catecismo (CIC):
 
536 El bautismo de Jesús es, por su parte, la aceptación y la inauguración de su misión de Siervo doliente. Se deja contar entre los pecadores (cf. Is 53, 12); es ya "el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo" (Jn 1, 29); anticipa ya el "bautismo" de su muerte sangrienta (cf Mc 10, 38; Lc 12, 50). Viene ya a "cumplir toda justicia"(Mt 3, 15), es decir, se somete enteramente a la voluntad de su Padre: por amor acepta el bautismo de muerte para la remisión de nuestros pecados (cf. Mt 26, 39). A esta aceptación responde la voz del Padre que pone toda su complacencia en su Hijo (cf. Lc 3, 22; Is 42, 1). El Espíritu que Jesús posee en plenitud desde su concepción viene a "posarse" sobre él (Jn 1, 32-33; cf. Is 11, 2). De él manará este Espíritu para toda la humanidad. ….
 
537 Por el bautismo, el cristiano se asimila sacramentalmente a Jesús que anticipa en su bautismo su muerte y su resurrección: debe entrar en este misterio de rebajamiento humilde y de arrepentimiento, descender al agua con Jesús, para subir con él, renacer del agua y del Espíritu para convertirse, en el Hijo, en hijo amado del Padre y "vivir una vida nueva" (Rm 6, 4).
Enterrémonos con Cristo por el Bautismo, para resucitar con él; descendamos con él para ser ascendidos con él; ascendamos con él para ser glorificados con él (S. Gregorio Nacianc. Or. 40, 9).
Todo lo que aconteció en Cristo nos enseña que después del baño de agua, el Espíritu Santo desciende sobre nosotros desde lo alto del cielo y que, adoptados por la Voz del Padre, llegamos a ser hijos de Dios. (S. Hilario, Mat 2).
 
Oración:
 Espíritu santo, San Agustín:
 
Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría: dame mirada y oído interior, para que no me apegue a las cosas materiales, sino que busque siempre las realidades del Espíritu.
Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de amor: haz que mi corazón siempre sea capaz de más caridad.
 
Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad: concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.
 
Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin.
Amén
 
Espíritu Santo, dulce huésped del alma, ven, ven Señor"           
Ven a regar lo que está seco en nuestras vidas, ven.
 

Lecturas de la Semana
Lunes 9:  1 Sam. 1, 1-8;  Sal  115;  Mc. 1, 14-20.
Martes 10: 1 Sam. 1, 9-20; Sal. 1 Sam. 2, 1-8Mc. 1, 21-28.
Miércoles 11: 1 Sam. 3, 3b-10.19; Sal. 39; Mc. 1, 29-29.
Jueves 12: 1 Sam. 4, 1b-11; Sal 43; Mc. 1, 40-45.
Viernes 13: 1 Sam. 8, 4-22a; Sal 88; Mc. 2, 1-12.
Sábado 14: 1 Sam. 9, 1-19; 10, 1ª;  Sal 20; Mc. 2, 13-17
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Catholic.net, Homilia.com. Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas Cebipal/Celan. Hno. Ricardo Grzona, frp.
   
 Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
 Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.