¿Qué es la espiritualidad?
Siempre es bueno recordar el origen de las palabras. Spiritualis es una traducción de la palabra griega pneumatikos, que puede traducirse acorde al espíritu, “colmado del espíritu”. La esencia de la espiritualidad consiste en vivir a partir de la fuente del Espíritu Santo.
¿Y cómo lo puedo lograr? ¿Qué caminos tengo? Éstos son
la meditación y la oración, el silencio y la celebración de oficios religiosos.
Todas estas formas buscan ponerme en contacto con la fuente del Espíritu Santo
que fluye en mí, pero de la cual, con mucha frecuencia, también me encuentro
escindido.
¿Cómo sé que estoy en el camino espiritual? La
espiritualidad debe ser visible en mi cotidianidad, en mi trabajo, en el
desarrollo de mi día, en mi encuentro
con las personas y en toda mi irradiación.
En una persona podemos ver a partir de qué fuente vive. Si alguien vive a partir de la fuente de la insatisfacción y la amargura, tendrá una acción negativa. Si se alimenta de la fuente de la propia energía, su trabajo tendrá algo de esforzado. Y con frecuencia tendrá una accionar agresiva.
En el presente, mucha gente está agotada porque se
alimenta a partir de la fuente del perfeccionismo, de la fuente de la ambición.
Espiritualidad significa vivir a partir de la fuente del Espíritu Santo. Y para nosotros, los cristianos, el
Espíritu Santo es a la vez el Espíritu de Jesús. Si vivimos a partir de esa
fuente, nuestra vida fluirá, será fructífera. Y percibiremos que este hombre no
se siente el centro de todo, sino que es permeable a algo superior. El que se
alimenta de esta fuente no se agotará tan fácilmente, ya que esta fuente es
inagotable porque es divina. (Espiritualidad de Anselm Grüm)
La palabra sacramento que se oye. Las palabras-sacramento son las palabras de Dios «sucedidas» una vez para siempre y recogidas en la Biblia, que vuelven a ser «realidad activa» cada vez que la Iglesia las proclama con autoridad y el Espíritu que las ha inspirado vuelve a encenderlas en el corazón de quien las escucha. «Él recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros», dice Jesús del Espíritu Santo (Jn 16,14).
Cuando se habla de la Palabra como
«sacramento», se toma este término no en el sentido técnico y restringido de
los «siete sacramentos», sino en el sentido más amplio por el que se habla de
Cristo como el «primordial sacramento del Padre» y de la Iglesia como del
«sacramento universal de salvación».
Teniendo presente lo que dice san Agustín del sacramento como «una palabra que se ve» (verbum visibile), se suele definir, por contraste, la palabra como «un sacramento que se oye» (sacramentum audibile).
En cada sacramento se distingue un
signo visible y la realidad invisible que es la gracia. La palabra que leemos
en la Biblia, en sí misma, no es más que un signo material (como el agua y el
pan), un conjunto de sílabas o, como mucho, una palabra del vocabulario humano
como las demás; pero cuando interviene la fe y la iluminación del Espíritu
Santo, a través de este signo entramos misteriosamente en contacto con la viva
verdad y voluntad de Dios y oímos la voz misma de Cristo.
(P. Raniero Cantalamessa, ofmcap, sobre La Palabra)
