Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

domingo, 25 de octubre de 2009

Domingo 29 durante el año, ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?»

Lecturas del 18/10/09 – Ciclo B –

Domingo 29° Durante el año

¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?»

Lectura del libro del profeta Isaías 53, 10-11

El Señor quiso aplastarlo con el sufrimiento. Si ofrece su vida en sacrificio de reparación, verá su descendencia, prolongará sus días, y la voluntad del Señor se cumplirá por medio de él. A causa de tantas fatigas, él verá la luz y, al saberlo, quedará saciado. Mi Servidor justo justificará a muchos y cargará sobre sí las faltas de ellos. Palabra de Dios.


SALMO 32

R. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.

La palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor. R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.

Nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.

Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16

Hermanos: Ya que tenemos en Jesús, el Hijo de Dios, un Sumo Sacerdote insigne que penetró en el cielo, permanezcamos firmes en la confesión de nuestra fe. Porque no tenemos un Sumo Sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario, él fue sometido a las mismas pruebas que nosotros, a excepción del pecado. Vayamos, entonces, confiadamente al trono de la gracia, a fin de obtener misericordia y alcanzar la gracia de un auxilio oportuno. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Marcos 10, 35-45

Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, se acercaron a Jesús y le dijeron: «Maestro, queremos que nos concedas lo que te vamos a pedir.» El les respondió: « ¿Qué quieren que haga por ustedes?» Ellos le dijeron: «Concédenos sentarnos uno a tu derecha y el otro a tu izquierda, cuando estés en tu gloria.» Jesús le dijo: «No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz que yo beberé y recibir el bautismo que yo recibiré?» «Podemos», le respondieron. Entonces Jesús agregó: «Ustedes beberán el cáliz que yo beberé y recibirán el mismo bautismo que yo. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes han sido destinados.» Los otros diez, que habían oído a Santiago y a Juan, se indignaron contra ellos. Jesús los llamó y les dijo: «Ustedes saben que aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños, y los poderosos les hacen sentir su autoridad. Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero, que se haga servidor de todos. Porque el mismo Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud.» Palabra del Señor.

Reflexión

¿Qué razones nos llevan a ser nosotros hoy discípulos de Jesús? ¿Podemos beber el cáliz que Jesús bebió y recibir el bautismo que Él recibió? La expresión de servir para redimir sintetiza el contenido sustancial de la liturgia de hoy.

La primera lectura, tomada de la segunda parte del libro de Isaías, nos habla de la misión del ‘siervo sufriente’, es decir, de aquel redentor del Pueblo de Dios que ofrece su vida para ver el nacimiento de una nueva posibilidad, de una nueva descendencia. Este poema nos habla más de esperanza, de tenacidad y de lucha, que de sufrimiento pasivo o resignación. La misión del siervo del Señor no es ver su cuerpo destrozado, sino servir de puente para las nuevas generaciones de creyentes que se han de inspirar en su particular estilo de vida. Por esta razón la “nueva descendencia” no se refiere, ni en el texto ni en la interpretación cristiana, a los descendientes biológicos, sino a una nueva generación de personas comprometidas con la Causa de Dios en favor de su pueblo, el pueblo pobre, dolorido y oprimido.

El salmo nos sirve de puente entre la primera y la segunda lectura, al recordarnos que la Palabra de Dios se identifica por su capacidad para ayudarnos a reconocer la verdad. Una verdad que no es un asunto metafísico o etéreo, sino la encarnación del proyecto de Dios en la historia por medio de la justicia y el derecho.

El escrito a los Hebreos nos insiste en un tema: la mediación de Jesús para comprender el designio de Dios. Si prescindimos de él, de lo que él hizo y de lo que él significa para nosotros, estaremos vaciando al cristianismo de su esencia.

El evangelio de hoy lo ubicamos inmediatamente después del tercer anuncio de la Pasión que Jesús hace en el Evangelio según San Marcos (10,32-34). Es realmente sorprendente percibir como los discípulos del Señor no entienden nada de lo que está pasando. Jesús habla de su pasión y ellos no captan nada de esto, están en otra sintonía…

Todo comienza con la petición de Santiago y Juan hijos de Zebedeo. Se acercan al Señor y le piden el favor de estar uno a la derecha y otro a la izquierda cuando Jesús esté en su reino poderoso. Los discípulos todavía piensan que Jesús es un “mesías” político o social que viene a realizar una “revolución” política más según los criterios del mundo. No han comprendido que la “revolución” de Jesús es profundamente espiritual. Es por eso que el Señor les responderá: “No saben lo que piden…”.

Sin embargo, inmediatamente, el Señor les hace una pregunta: están dispuestos o no a sufrir lo mismo que le acontecerá a Él. Ellos muy seguros dicen que sí. Jesús les toma la palabra y ratifica que van a sufrir mucho, pero aclara también que es el Padre el que decide quién va a la derecha y a la izquierda en el Reino de Jesús.

Parece que los otros discípulos participaron de la conversación. Se enojan con los hermanos Zebedeo… Pero: ¿por qué se enojan? ¿Por qué la petición de los hermanos no tiene sentido o por qué ellos anhelarían también dicho lugar? El texto no lo aclara pero por la explicación posterior de Jesús hecha a “todos” parecería que los otros diez no estaban muy lejos del planteo de Santiago y Juan.

Jesús hará entonces una excelente catequesis sobre el tema del poder y de la autoridad. Los jefes gobiernan con una autoridad absoluta y no dejan permiso para nada, imponen mal su autoridad… Pero entre los discípulos del Señor no debe suceder esto: el que quiera estar en el centro del poder y de la autoridad deberá tener la actitud del servidor… ¿Quién es el ejemplo y modelo de esta actitud? El mismo Señor, el Hijo del Hombre, que no vino a que lo sirvan sino a servir y a rescatar a los hermanos del pecado.

En una comunidad que proclama el Reino de Dios, existe un modo especial de conducción, es el servicio a la comunidad, un servicio que supone una vocación y un carisma del Espíritu.

Poder y servicio. Jesús en el Evangelio parece contraponer dos concepciones de la sociedad y de las relaciones entre los hombres. Una de ellas, centrada en el poder; un poder que resalta la diferencia entre los poderosos y los que no lo tienen, entre los que dominan y los que son dominados, entre los opresores y los oprimidos. A esta concepción Jesucristo opone la suya, la que Él ha venido a traer al mundo con su presencia, que pone de relieve la igualdad entre todos y se centra en el servicio.

Caracteres del servicio cristiano

1) El servicio cristiano, se caracteriza por ser expiatorio y redentor. Es la experiencia histórica de Jesús, que ha venido no a ser servido sino a servir y a dar su vida en redención y rescate de muchos.
2) El servicio cristiano es también participativo. Cristo siervo desea vivir y estar presente en medio de una comunidad de siervos

3) Finalmente, el servicio es eficaz y fecundo. Fue fecundo y eficaz entre los primeros cristianos, que se consideraban, como Pablo, siervos de Cristo en el servicio a los hermanos, y que formaron comunidades fundadas en el amor y en la solidaridad. Fue eficaz y fecundo en Jesús que como sumo sacerdote penetró en los cielos y ahora está sentado en el trono de gracia para bien y beneficio nuestro.


Pregunta para la meditación: ¿qué me dice?

La situación de los apóstoles “no” es diferente de la nuestra. Nosotros muchas veces nos indignamos ante los avances de los demás, simplemente porque no fuimos nosotros los que dimos ese paso. Como ellos también nosotros mantenemos la secreta ilusión de que conseguiremos más fácilmente de Jesús lo que le pidamos, precisamente porque somos de los pocos que le hemos seguido de cerca durante tanto tiempo. Si de alguna forma nos sentimos retratados en la actitud de los primeros discípulos de Jesús, la reacción del Señor y sus palabras pueden significar para nosotros hoy una severa llamada de atención y una buena ocasión para preguntarnos en la intimidad de nuestra conciencia y en presencia de Dios:

¿Qué razones nos llevan a ser nosotros hoy discípulos de Jesús?

En una sociedad en la que se valora ante todo la imagen, el prestigio, el ser una persona "ganadora", "bien colocada", con dinero y con poder…

¿Permanezco firme junto al Evangelio en mi valoración de que el servicio es realmente el valor verdadero, el que da sentido a nuestra vida?

Oración: ¿qué le digo?

No me mueve, mi Dios, para quererte el cielo que me tienes prometido; ni me mueve el infierno tan temido para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte clavado en esa cruz y escarnecido; muéveme el ver tu cuerpo tan herido; muéveme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, al fin, tu amor, y en tal manera, que, aunque no hubiera cielo, yo te amara, y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiere, pues, aunque lo que espero no esperara, lo mismo que te quiero te quisiera. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas

Lecturas de la semana:

LUNES 19: Rm. 4, 20-25; Sal. Lc. 1,69-70.71-72.73-75; Lc. 12, 1-23.

MARTES 20: Rm. 5, 12. 15b. 17-19. 20b-21; Sal. 39; Lc. 12, 35-38.

MIÉRCOLES 21: Rm. 6, 12-18; Sal. 123, Lc. 12, 39-48.

JUE VES 22: Rm. 6, 19-23; Sal. 1; Lc. 12, 49-53.

VIERNES 23: .Rm. 7, 18-25a; Sal. 118; Lc. 12, 54-59.

SABAD 24: Rm. 8, 1- 11; Sal. 23; Lc. 13, 1-9.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM .

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.

para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

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martes, 13 de octubre de 2009

Domingo 28° Durante el año, «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Lecturas del 11/10/09 – Ciclo B –

Domingo 28° Durante el año


«Entonces, ¿quién podrá salvarse?»


Lectura del libro de la Sabiduría 7, 7-11

Oré, y me fue dada la prudencia, supliqué, y descendió sobre mí el espíritu de la Sabiduría. La referí a los cetros y a los tronos, y tuve por nada las riquezas en comparación con ella. No la igualé a la piedra más preciosa, porque todo el oro, comparado con ella, es un poco de arena; y la plata, a su lado, será considerada como barro. La amé más que a la salud y a la hermosura, y la quise más que a la luz del día, porque su resplandor no tiene ocaso. Junto con ella me vinieron todos los bienes, y ella tenía en sus manos una riqueza incalculable. Palabra de Dios



SALMO 89

R. Señor, sácianos con tu amor,
y cantaremos felices.

Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.

Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida.
Alégranos por los días en que nos afligiste, por los años en que soportamos la desgracia.
R.

Que tu obra se manifieste a tus servidores,
y que tu esplendor esté sobre tus hijos. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos.
R.


Lectura de la carta a los Hebreos 4, 12-13

La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Ninguna cosa creada escapa a su vista, sino que todo está desnudo y descubierto a los ojos de aquel a quien debemos rendir cuentas. Palabra de Dios.


Santo Evangelio según san Marcos 10, 17-30

Cuando se puso en camino, un hombre corrió hacia él y, arrodillándose, le preguntó: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para heredar la Vida eterna?» Jesús le dijo: «¿Por qué me llamas bueno? Sólo Dios es bueno. Tú conoces los mandamientos: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no perjudicarás a nadie, honra a tu padre y a tu madre.»
El hombre le respondió: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud.»
Jesús lo miró con amor y le dijo: «Sólo te falta una cosa: ve, vende lo que tienes y dalo a los pobres; así tendrás un tesoro en el cielo. Después, ven y sígueme.»
El, al oír estas palabras, se entristeció y se fue apenado, porque poseía muchos bienes.
Entonces Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil será para los ricos entrar en el Reino de Dios!»
Los discípulos se sorprendieron por estas palabras, pero Jesús continuó diciendo: «Hijos míos, ¡qué difícil es entrar en el Reino de Dios! Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de Dios.»

Los discípulos se asombraron aún más y se preguntaban unos a otros: «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

Jesús, fijando en ellos su mirada, les dijo: «Para los hombres es imposible, pero no para Dios, porque para él todo es posible.»
Pedro le dijo: «Tú sabes que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.»
Jesús respondió: «Les aseguro que el que haya dejado casa, hermanos y hermanas, madre y padre, hijos o campos por mí y por la Buena Noticia, desde ahora, en este mundo, recibirá el ciento por uno en casas, hermanos y hermanas, madres, hijos y campos, en medio de las persecuciones; y en el mundo futuro recibirá la Vida eterna.» Palabra del Señor.


Reflexión

Entre tantos valores que el hombre encuentra en su existencia, ¿cuál es el valor más importante, el valor supremo? El que le permita responder a la pregunta de, «Entonces, ¿quién podrá salvarse?»

En la primera lectura el libro de la Sabiduría nos anuncia que en comparación con el conocimiento de Dios, que da sentido a la vida, todo lo demás pierde valor.

Jesús, el Dios hecho hombre, es la Sabiduría infinita, que se hace accesible a los hombres que están dispuestos a escuchar su palabra. Por eso nos equivocamos cuando preferimos alguna cosa, (el honor..., la riqueza..., la salud), antes que a Jesucristo. Nada vale la pena sin el Señor.

La sabiduría divina está contenida en la Palabra de Dios, recogida en el Evangelio y en las Sagradas Escrituras.

En el texto de la carta a los hebreos, el autor, al describir la fuerza transformadora de la Palabra de Dios, se hace eco de hondas raíces, en efecto, ya Isaías 42,9 había comparado la Palabra de Dios con la espada, y Jeremías la había presentado como una realidad operante por sí misma. (Jer 23,29).

La íntima acción salvadora de la Palabra en la persona oyente es descrita en el texto diciendo que es “penetrante hasta el punto donde se dividen alma y espíritu”. Allí, en el santuario de la intimidad del corazón de la persona, de la comunidad oyente activa de esa voz salvadora que le muestra caminos de liberación, allí, donde reside la voluntad y la decisión de aceptarla o de rechazarla, donde anida lo más denso del ser humano: sus intereses, sus afectos, su libertad, es hasta donde la Palabra llega cuestionante, incisiva, liberadora, transformante. Por eso, el autor de la carta coloca intencionadamente las palabras “corazón, deseos, intenciones”, como abarcando en estas categorías la totalidad humana. Dios y su Palabra, “más íntimo que yo mismo” en expresión de San Agustín, conoce hasta los secretos más recónditos del corazón. El más absoluto misterio humano está patente ante sus ojos. Por eso, la Palabra es juez densamente imparcial, que conoce amando lo que ocurre en la conducta humana y en el corazón de hombres y mujeres.

El Evangelio que acabamos de compartir tiene cuatro partes bien diferenciadas pero profundamente relacionadas entre sí:

· El episodio del hombre rico (ver. 17 al 22).

· Reflexión con respecto a los ricos (ver. 23 al 25).

· Catequesis sobre el don de la salvación (ver. 26 y 27).

· Comentarios sobre la “suerte” de los discípulos del Señor (ver. 28 al30).

En la primera parte se acerca a Jesús un hombre de manera muy intempestiva y ansiosa: llega corriendo, se arrodilla y le pegunta que debe hacer para tener vida eterna. Como el hombre lo ha llamado “maestro bueno”, Jesús “juega” con la expresión para dejar en claro que Él es realmente bueno porque es Dios y sólo Dios es totalmente bueno. El Señor le recuerda algunos de los mandamientos y el hombre le dice que los ha cumplido desde que era niño… Entonces Jesús lo invitará a su seguimiento diciéndole que venda todo lo que tiene, entregue el dinero entre los pobres y que lo siga como discípulo dilecto. Pero el hombre no puede dar el paso… Se puso triste y se va desanimado porque era muy rico…

Según la creencia popular judía, la riqueza era uno de los premios que Dios concedía a la justicia. Jesús viene a corregir este error, y a enseñar el grave peligro del apego a las riquezas.

Este episodio da pie para una reflexión del Señor con respecto a los “ricos”. Jesús va a decir que es muy difícil para alguien que posee muchos bienes poder aceptar a Dios como su Señor y Rey. Ante la sorpresa de sus discípulos insistirá en la idea de que es muy difícil entrar en el reino de Dios. Pone un ejemplo prácticamente imposible, que un camello pase por el agujero de una aguja. Pero el ejemplo no es para señalar amargamente la realidad sino para dar lugar a Dios que es el único que puede hacerlo. Y pasamos al punto siguiente…

En tercer lugar Jesús presenta la salvación como un don de Dios. Nadie puede salvarse a sí mismo: “para los seres humanos eso es imposible”; pero no lo es para el Señor porque “todo es posible para Dios”. Dios es el que nos salva…

Por último la reflexión se concentra en Pedro que le recuerda al Señor que él y los demás apóstoles lo han dejado todo para seguirlo. Jesús les ratifica que al que deja todo para anunciar la buena nueva del Reino para a recibir su premio. En esta tierra recibirá el ciento por uno y, además, y sobre todo, la vida eterna en Dios.

San Marcos relata la oportunidad perdida del joven que prefirió unos cuantos bienes a Cristo mismo, que le invitó a seguirle:

Jesús miró con amor a este joven que se le acercaba, y lo invitó a seguirlo. Cada uno de nosotros recibimos una llamada particular del Señor, y en la respuesta a esta invitación se contienen toda la paz y la felicidad verdaderas. La auténtica sabiduría consiste en decir sí a cada una de las invitaciones que Cristo, nos hace a lo largo de la vida. Jesús está hoy presente entre nosotros. Vive y nos llama.

Todos nosotros recibimos una llamada distinta del Señor para servir al mundo, mediante un modo distinto de imitar al corazón de Dios y a la cruz de Cristo: de una única raíz, pues, provienen distintas llamadas y vocaciones.

La invitación de Jesús al joven, que debía comunicarle una gran alegría, le dejó en el alma una gran tristeza. Podemos llegar a pensar que poseer muchas cosas, muchos bienes materiales, puede hacernos felices.

En cambio, vemos en este caso, que las riquezas del joven se convirtieron en un obstáculo para aceptar la llamada de Jesús a seguirlo. La tristeza nace en el corazón cuando nos alejamos de Cristo. Por el contrario, si seguimos al Señor tendremos la verdadera alegría y paz en nuestro corazón.

Los cristianos corrientes, que vivimos en medio del mundo, debemos saber que los bienes materiales, que son necesarios para nuestra vida, deben estar al servicio de nuestras familias y de la sociedad. Es el amor desordenado a los bienes de la tierra el que nos impiden ir por el camino del Señor.

El significado de las palabras de Jesús no es que aquellos que tengan alguna riqueza no puedan salvarse, sino que aquellos que ponen su confianza en el dinero, difícilmente se salvarán ya que esa afición desordenada los impulsará a cometer injusticias y actitudes reprobables en una franca oposición con los principios de la salvación.

Los bienes de la tierra no son malos. Se pervierten cuando el hombre los erige en ídolos y se inclina ante estos ídolos. Se ennoblecen cuando los convertimos en instrumentos para el bien, en una tarea cristiana de justicia y de caridad. No podemos ir en forma ciega detrás de los bienes económicos, como quien está lanzado detrás de un tesoro. Nuestro tesoro es Cristo, y el debe ser el centro de nuestras vidas.


Pregunta para la meditación: ¿qué me dice?

¿Cómo reacciono cuando el Señor me pide que me entregue totalmente a Él dejando aquellas cosas que hoy me dan seguridad?

¿Qué cosas deberé dejar hoy para seguir integralmente al Señor?

¿Qué tipo de “riquezas” me atan hoy? ¿Me puedo “soltar” de esas riquezas para seguir al Maestro, tener vida eterna y salvarme?

Aunque creamos en la Providencia, Dios nos ha encomendado procurarnos la materialidad de nuestra vida y debemos preocuparnos por todo lo económico.

¿Qué lugar ocupa el dinero en el "ranking" de mis valores y preocupaciones?


Oración: ¿qué le digo?

Pidamos a María que nos ayude a tener siempre desapegado nuestro corazón de las riquezas terrenas, a utilizar los bienes materiales para ayudar y favorecer a nuestro prójimo. Pidámosle también que siempre seamos generosos a los llamados de Jesús, para alcanzar la verdadera alegría en nuestras vidas.

Lecturas de la semana:

LUNES 12: Rm. 1, 1-7; Sal. 97; Lc. 11, 29-32.

MARTES 13: Rm. 1, 16-25; Sal. 18; Lc. 11, 37-41.

MIÉRCOLES 14: Rm. 2, 1-11; Sal. 61, Lc. 11, 42-46.

JUE VES 15: Rm. 3, 21-30a; Sal. 129; Lc. 11, 47-54.

VIERNES 16: .Rm. 4, 1-8; Sal. 31; Lc. 12, 1-7.

SABAD 17: Rm. 4, 13. 16-18; Sal. 104; Lc. 12, 8-12.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM .

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785


Te esperamos los sábados 17:00 h.

para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico.

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domingo, 4 de octubre de 2009

Domingo 27° Durante el año, « Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»

Lecturas del 4/10/09 – Ciclo B –

Domingo 27° Durante el año

« Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.»

Lectura del libro del Génesis 2, 18-24

Dijo el Señor Dios:«No conviene que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» Entonces el Señor Dios modeló con arcilla del suelo a todos los animales del campo y a todos los pájaros del cielo, y los presentó al hombre para ver qué nombre les pondría. Porque cada ser viviente debía tener el nombre que le pusiera el hombre.

El hombre puso un nombre a todos los animales domésticos, a todas las aves del cielo y a todos los animales del campo; pero entre ellos no encontró la ayuda adecuada.
Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y cuando este se durmió, tomó una de sus costillas y cerró con carne el lugar vacío. Luego, con la costilla que había sacado del hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. El hombre exclamó: «¡Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamará Mujer, porque ha sido sacada del hombre.» Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne. Palabra de Dios
.


SALMO 127

R. Que el Señor nos bendiga todos los días de nuestra vida.

¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien.
R.

Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! ¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén
R.

Y veas a los hijos de tus hijos! ¡Paz a Israel! R.


Lectura de la carta a los Hebreos 2, 9-11

Hermanos: A aquel que fue puesto por poco tiempo debajo de los ángeles, a Jesús, ahora lo vemos coronado de gloria y esplendor, a causa de la muerte que padeció. Así, por la gracia de Dios, él experimentó la muerte en favor de todos. Convenía, en efecto, que aquel por quien y para quien existen todas las cosas, a fin de llevar a la gloria a un gran número de hijos, perfeccionara, por medio del sufrimiento, al jefe que los conduciría a la salvación. Porque el que santifica y los que son santificados, tienen todos, un mismo origen. Por eso, él no se avergüenza de llamarlos hermanos.

Palabra de Dios.


Santo Evangelio según San Marcos 10, 2-16

Se acercaron algunos fariseos y, para ponerlo a prueba, le plantearon esta cuestión: « ¿Es lícito al hombre divorciarse de su mujer?»
El les respondió: « ¿Qué es lo que Moisés les ha ordenado?» Ellos dijeron: «Moisés permitió redactar una declaración de divorcio y separarse de ella.» Entonces Jesús les respondió: «Si Moisés les dio esta prescripción fue debido a la dureza del corazón de ustedes. Pero desde el principio de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre, y los dos no serán sino una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Que el hombre no separe lo que Dios ha unido.» Cuando regresaron a la casa, los discípulos le volvieron a preguntar sobre esto. El les dijo: «El que se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra aquella; y si una mujer se divorcia de su marido y se casa con otro, también comete adulterio.»

Le trajeron entonces a unos niños para que los tocara, pero los discípulos los reprendieron. Al ver esto, Jesús se enojó y les dijo: «Dejen que los niños se acerquen a mí y no se lo impidan, porque el Reino de Dios pertenece a los que son como ellos. Les aseguro que el que no recibe el Reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Después los abrazó y los bendijo, imponiéndoles las manos. Palabra del Señor.


Reflexión:

En los textos de este domingo descubrimos el auténtico sentido del matrimonio de acuerdo al proyecto de Dios.

En el evangelio de entrada se percibe el objetivo de los fariseos que se acercan a Jesús: “ponerle una trampa”. No les interesa conocer la verdad. No les importa las enseñanzas del Maestro sino poder sorprenderlo en alguna afirmación en contra del Antiguo Testamento para poder acusarlo de blasfemo o de negar las tradiciones de los antepasados.

Además la pregunta no es amplia. Es más bien restrictiva: “¿El hombre puede divorciarse de su esposa?”. La ley permitía la decisión de divorciarse o no, solamente al varón. La mujer no era libre, no podía “elegir” dejar a su esposo. La mujer era discriminada a tal punto que era considerada por algunos casi como un “objeto” o una “propiedad” del varón que, podía tenerla o “descartarla” si había un motivo mínimo para ello. De hecho esta es la gran discusión que está detrás de la pregunta que le hacen a Jesús. En el fondo, además de tenderle una trampa, quieren averiguar que piensa el Señor con respecto a los “motivos” de divorcio que argumenta Jesús para que el varón pueda despedir a la mujer. Los “maestros” de la época de Jesús discutían distintas posturas con respecto a estos temas que, obviamente no son el centro de la cuestión…

Jesús no va a entrar en la “trampa legalista” y los va a ir llevando al meollo del problema para hacer una enseñanza más amplia y universal. Primero va a la misma Escritura y les pregunta qué es lo mandado por Moisés.

Jesús va a situar esta “prescripción” de Moisés en su justo lugar. Esto fue dado en el pasado porque “ustedes” son muy tercos, es decir “muy duros de corazón”, poco abiertos a la verdad de Dios. A partir de aquí Jesús describe y sintetiza el plan de Dios para la vida del hombre, para la mujer y el varón…

¿Cómo se puede describir este designio original a la luz de estos versículos que hoy el Señor nos enseña? Se podrían marcar algunos puntos:

· Dios crea al varón y a la mujer para que estén juntos. La unidad y la comunión en la pareja, en el matrimonio, es el designio primigenio de Dios.· Por eso la enseñanza del libro del Génesis dirá que el varón deje su casa paterna para ir a formar una nueva familia con su mujer.

· Está unidad entre el varón y la mujer es tan fuerte que los dos vivirán como si fueran una sola persona, serán “una sola carne”. Los que se casan ya no pueden vivir como dos personas separadas.

· La unión de los que se casan en Dios es tan fuerte que nadie los puede separar. Es claro que el hombre no puede separar lo que Dios ha unido. La enseñanza de Jesús fue más que clara. Sin embargo, en la intimidad, cuando está con sus discípulos más cercanos estos le vuelven a preguntar sobre el tema. Jesús continuará su enseñanza y dirá con claridad que el divorcio y la nueva unión no está de acuerdo con el designio original de Dios. Si los que están casados se separan de su cónyuge y se une a otra persona comete pecado dado que contradice la unidad que Dios ha dado a los esposos. Lo interesante de la reflexión de Jesús es que equipara en igualdad la situación del varón con la mujer. Hasta ese momento el varón podía hacer lo que quisiera. Las palabras de Jesús son “revolucionarias” con respecto al papel de igualdad y de no discriminación que le da a la mujer.


Comentario del P. Raniero Cantalamessa,

“Es posible hacer que la crisis no gaste el matrimonio, sino que lo mejore” (Resumen)


… en nuestros días el mal del matrimonio es la separación y el divorcio, mientras que en tiempos de Jesús lo era el repudio. En cierto sentido, éste era un mal peor, porque implicaba también una injusticia respecto a la mujer que aún persiste, lamentablemente, en ciertas culturas. El hombre, de hecho, tenía el derecho de repudiar a la propia esposa, pero la mujer no tenía el derecho de repudiar a su propio marido.
Dos opiniones se contraponían, respecto al repudio, en el judaísmo. Según una de ellas, era lícito repudiar a la propia mujer por cualquier motivo, al arbitrio, por lo tanto, del marido; según la otra, en cambio se necesitaba un motivo grave, contemplado por la Ley. Un día sometieron esta cuestión a Jesús, esperando que adoptara una postura a favor de una u otra tesis. Pero recibieron una respuesta que no se esperaban: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón (Moisés) escribió para vosotros este precepto. Pero desde el comienzo de la creación, Dios los hizo varón y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre».

Jesús no critica a Moisés por la concesión hecha; reconoce que en esta materia el legislador humano no puede dejar de tener en cuenta la realidad de hecho. Pero re-propone, a todos el ideal originario de la unión indisoluble entre el hombre y la mujer («una sola carne») que, al menos para sus discípulos, deberá ser ya la única forma posible de matrimonio.
Sin embargo Jesús no se limita a reafirmar la ley; le añade la gracia. Esto quiere decir que los esposos cristianos no tienen sólo el deber de mantenerse fieles hasta la muerte; tienen también la ayuda necesaria para hacerlo. De la muerte redentora de Cristo viene una fuerza –el Espíritu Santo- que permea todo aspecto de la vida del creyente, incluido el matrimonio. Éste incluso es elevado a la dignidad de sacramento y de imagen viva de su unión esponsalicia con la Iglesia en la cruz (Ef. 5, 31-32).

Decir que el matrimonio es un sacramento no significa sólo que en él está permitida, es lícita y buena, la unión de los sexos, que fuera de aquél sería desorden y pecado; significa –más todavía- decir que el matrimonio se convierte en un modo de unirse a Cristo a través del amor al otro, un verdadero camino de santificación….

No podría ser de otra manera, puesto que su promesa apunta a lo definitivo: el amor tiende a la eternidad.

Este ideal de fidelidad conyugal nunca ha sido fácil (¡adulterio es una palabra que resuena siniestramente hasta en la Biblia!); pero hoy la cultura permisiva y hedonista en la que vivimos lo ha hecho inmensamente más difícil. La alarmante crisis que atraviesa la institución del matrimonio en nuestra sociedad está a la vista de todos. Legislaciones civiles, que permiten iniciar los trámites de divorcio apenas pocos meses después de vida en común. Palabras como: «estoy harto de esta vida», «me marcho», «si es así, ¡cada uno por su lado!», ya se pronuncian entre cónyuges a la primera dificultad. El matrimonio sufre en ello la mentalidad común del «usar y tirar».

¿Qué se puede hacer para contener esta tendencia, que causa tanto mal para la sociedad y tanta tristeza a los hijos?

San Pablo daba óptimos consejos al respecto: «Si se enojan, no se dejen arrastrar al pecado ni permitan que la noche los sorprenda enojados, dando ocasión al demonio», «sopórtense los unos a los otros y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro», «Ayúdense mutuamente a llevar las cargas y así cumplirán la Ley de Cristo» (Ef. 4, 26-27; Col 3, 13; Ga 6, 2).

Lo importante que hay que entender es que en este proceso de crisis y superaciones, el matrimonio no se gasta, sino que se afina y mejora. Percibo una analogía entre el proceso que lleva hacia un matrimonio exitoso y el que lleva a la santidad. En su camino hacia la perfección, los santos atraviesan a menudo la llamada «noche oscura de los sentidos» en la que ya no experimenta ningún sentimiento, ningún impulso; tienen aridez, están vacíos, hacen todo a fuerza de voluntad y con fatiga. Después de ésta, llega la «noche oscura del espíritu» en la que no entra en crisis sólo el sentimiento, sino también la inteligencia y la voluntad. Se llega a dudar de que se esté en el camino adecuado, si es que acaso no ha sido todo un error; oscuridad completa, tentaciones sin fin. Se sigue adelante sólo por fe.

¿Entonces todo se acaba? ¡Al contrario! Todo esto no era sino purificación.

Si con buena voluntad y la ayuda de alguien se logran superar estas crisis, se percibe hasta qué punto el impulso y el entusiasmo de los primeros días era poca cosa, respecto al amor estable y la comunión madurados en los años. Si primero el esposo y la esposa se amaban por la satisfacción que ello les procuraba, hoy tal vez se aman un poco más con un amor de ternura, libre de egoísmo y capaz de compasión; se aman por las cosas que han pasado y sufrido juntos.


Lecturas de la semana:

LUNES 5: Jon. 1, 1-2, 1. 11; Sal. Jon. 2, 3-5.8; Lc. 10, 25-37.

MARTES 6: Jon. 3, 1-10; Sal. 129; Lc. 10, 38-42.

MIÉRCOLES 7: Hech. 1, 12-14; Sal. Lc. 1, 46-47. 48-49.50-51.52-53.54-55; Lc. 1, 26-38.

JUE VES 8: Mal. 3, 13-20a; Sal. 1; Lc. 11, 5-13.

VIERNES 9: .Jl. 1, 13-15; 2, 1-2; Sal. 9; Lc. 1, 15-26.

SABADO 10: Jl. 4, 12-21; Sal. 96; Lc. 11, 27-28.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net,. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM –Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.

para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

miencuentroconjesus@yahoo.com.ar