Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

jueves, 31 de diciembre de 2009

Natividad del Señor - Misa de la Aurora

Lecturas del 20/12/09 – Ciclo C –


Libro del profeta Isaías 52, 7-10


Salmo 97, 1-6

R. Hoy brillará una luz sobre nosotros,
porque nos ha nacido el Señor.


carta del apóstol san Pablo a los Hebreos 1, 1-6
Cuando Palabra de Dios.

Santo Evangelio según s Juan 1, 1-18

Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado.»
Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.

Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón. Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido. Palabra del Señor.

Reflexión

Ya no habrá más guerra entre el cielo y el suelo:
Dios está en la tierra, ya la tierra en el cielo.
El cielo ya no está solo, la tierra ya no está a oscuras, Hermanos, cantad conmigo:
¡Gloria a Dios en las alturas!
Mas no nace solamente en Belén:
nace donde hay un ardiente corazón. Nace en mí,
nace en cualquiera, si hay amor;
nace donde hay verdadera comprensión
¡Gloria a Dios en las alturas!

Este es el canto de los ángeles en la Nochebuena, que repite la Iglesia. La Navidad es: Paz y Alegría, Esperanza y Luz, Amor y Entrega, Humildad y Grandeza, Silencio y Canciones.
En el evangelio de la misa de la Aurora de hoy, en el Cap. 2 Vers 15 al 20 del Evangelio de San Lucas leemos el pasaje en que se narra la visita de los pastores al Niño Jesús recién nacido, en seguida que el Ángel del Señor les anunció su nacimiento:
Jesús, María y José estaban solos. Pero Dios buscó para acompañarlos gente sencilla, unos humildes pastores.
Esa noche, ellos son los primeros y los únicos en saber del nacimiento del Mesías en la tierra. En cambio, hoy, lo saben millones de hombres de todo el mundo. La luz de la noche de Belén ha llegado a muchos corazones. Los pastores que aquella noche la acogieron, encontraron una gran alegría. La alegría que brota de la luz. La oscuridad del mundo superada por la luz del nacimiento de Dios.
Dios quiso que los pastores fueran también los primeros mensajeros. Ellos contarán los que han visto y oído. Y nos dice el evangelio que todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores. Igualmente a nosotros se nos revela Jesús en medio de la normalidad de nuestros días, y también nosotros necesitamos las misma sencillez y humildad de los pastores para llegar hasta El. Debemos estar atentos para descubrir a Jesús en la sencillez de lo ordinario, envuelto en pañales y reclinado en un pesebre, sin demostraciones aparatosas. Y todo el que ve a Cristo se siente movido a darlo a conocer en seguida. No puede esperar.
Alegrémonos todos en el Señor, porque nuestro Salvador ha nacido en el mundo.
San Bernardo nos anuncia: Hoy, desde el Cielo, ha descendido la paz sobre nosotros. Acabamos de oír un mensaje que rebalsa de alegría y es digno de todo aprecio: “Cristo Jesús, el Hijo de Dios, ha nacido en Belén de Judá. El anuncio me estremece, mi espíritu se enciende en mi interior y se apresura, como siempre, a comunicar esta alegría y este júbilo”
Hoy ha nacido nuestro Salvador. No puede haber lugar para la tristeza, cuando acaba de nacer la vida; la misma que acaba con el temor de la mortalidad, y nos infunde la alegría de la eternidad prometida.
Nadie tiene por que sentirse alejado de la participación de semejante alegría, a todos es común el motivo para el júbilo: porque nuestro Señor ha venido a liberarnos a todos: Pues el Hijo, al cumplirse la plenitud de los tiempos asumió la naturaleza humana para conciliarla con su Creador. De aquí nace para todos, la alegría de estas fiestas.
Cantamos con júbilo en estos días de Navidad porque el amor está entre nosotros hasta el fin de los tiempos. La presencia del Niño es el amor en medio de los hombres; y el mundo no es ya un lugar oscuro: quienes buscan amor saben donde encontrarlo. Y es de amor de lo que esencialmente estamos necesitados los hombres; también aquellos que pretenden estar satisfechos de todo.
Cuando en el día de hoy nos acerquemos a besar al Niño o contemplemos un Pesebre, o meditemos en este gran misterio, agradezcamos a Dios su deseo de hacerse pequeño para que lo podamos entender y amar y decidámonos también nosotros hacernos como niños, para pod

La Navidad de Benedicto XVI

El Santo Padre ha meditado en la Noche Santa sobre el amor que pondría la Virgen en el nacimiento de su Hijo. Es en el establo "donde el cielo y la tierra se tocan", ha dicho.

25 de diciembre de 2007

Lea la homilía entera aquí.

"Podemos imaginar -ha dicho el Papa en su homilía de la Misa de la vigilia de Navidad- con cuánta preparación interior, con cuánto amor, esperó María aquella hora. El breve inciso, «lo envolvió en pañales», nos permite vislumbrar algo de la santa alegría y del callado celo de aquella preparación. Los pañales estaban dispuestos, para que el niño se encontrara bien atendido. Pero en la posada no había sitio. En cierto modo, la humanidad espera a Dios, su cercanía. Pero cuando llega el momento, no tiene sitio para Él. Está tan ocupada consigo misma de forma tan exigente, que necesita todo el espacio y todo el tiempo para sus cosas y ya no queda nada para el otro, para el prójimo, para el pobre, para Dios. Y cuanto más se enriquecen los hombres, tanto más llenan todo de sí mismos y menos puede entrar el otro".

En este sentido, ha invitado a que cada uno se haga estas preguntas: "¿Tenemos tiempo para el prójimo que tiene necesidad de nuestra palabra, de mi palabra, de mi afecto? ¿Para aquel que sufre y necesita ayuda? ¿Para el prófugo o el refugiado que busca asilo? ¿Tenemos tiempo y espacio para Dios? ¿Puede entrar Él en nuestra vida? ¿Encuentra un lugar en nosotros o tenemos ocupado todo nuestro pensamiento, nuestro quehacer, nuestra vida, con nosotros mismos?".

El pesebre es el trono de este nuevo Rey del Mundo. Un trono como lo será la Cruz: "En el establo de Belén, precisamente donde estuvo el punto de partida, vuelve a comenzar la realeza davídica de un modo nuevo: en aquel niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. El nuevo trono desde el cual este David atraerá hacia sí el mundo es la Cruz. El nuevo trono –la Cruz- corresponde al nuevo inicio en el establo. Pero justamente así se construye el verdadero palacio davídico, la verdadera realeza. Así, pues, este nuevo palacio no es como los hombres se imaginan un palacio y el poder real. Este nuevo palacio es la comunidad de cuantos se dejan atraer por el amor de Cristo y con Él llegan a ser un solo cuerpo, una humanidad nueva".
"En el establo de Belén el cielo y la tierra se tocan. El cielo vino a la tierra. Por eso, de allí se difunde una luz para todos los tiempos; por eso, de allí brota la alegría y nace el canto".

MARIA:

Qué impulsó a María, una muchacha joven, a afrontar aquel viaje? ¿Qué, sobre todo, le empujó a olvidarse de sí misma para pasar los primeros tres meses de su embarazo al servicio de su prima, necesitada de ayuda?

La respuesta está escrita en un Salmo: «Corro por el camino de tus mandamientos, [Señor], pues tú mi corazón dilatas» (Sal 118,32). El Espíritu Santo, que hizo presente al Hijo de Dios en la carne de María, dilató su corazón a las dimensiones del de Dios y le impulsó por la vía de la caridad. La Visitación de María se comprende a la luz del acontecimiento que le precede inmediatamente en el relato del Evangelio de Lucas: el anuncio del Ángel y la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo fue sobre la Virgen, el poder del Altísimo le cubrió con su sombra (v. Lc 1,35). Aquel mismo Espíritu le impulsó a «levantarse» y a partir sin tardanza (v. Lc. 1,39), para ser de ayuda a su anciana pariente. Jesús apenas ha comenzado a formarse en el seno de María, pero su Espíritu ya ha llenado su corazón, de forma que la Madre comienza ya a seguir al Hijo divino: en el camino que de Galilea conduce a Judá es el mismo Jesús el que «impulsa» a María, infundiéndole el ímpetu generoso de salir al encuentro del prójimo que tiene necesidad, el valor de no poner por delante las propias y legítimas exigencias, dificultades, peligros para su propia vida. Es Jesús quien le ayuda a superar todo dejándose guiar por la fe que actúa por la caridad (v. Ga 5,6) Papa Benedicto XVI, el 31 de mayo de 2007.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Boletín Parroquial:

Horarios de Misas de Navidad y Año Nuevo: ver programa de Navidad.

· Domingo 20 de diciembre

19 hs. Celebrará la Santa Misa el recientemente ordenado Padre Rodolfo Veliz

  • Lunes 21 de Diciembre

Al terminar la Santa Misa, actuación del coro Municipal de la Tercera Edad

  • Sábado 26 de Diciembre

19 hs. Fiesta de la Sagrada familia:

Renovación de las Promesas Matrimoniales

Lecturas de la semana:

LUNES 21: Cant. 2, 8-14; Sal. 32; Lc. 1, 39-45.

MARTES 22: 1 Sam. 1, 19-20.24-28; Sal. 1 Sam. 2, 1.4-8; Lc. 1, 46-55.

MIÉRCOLES 23: Mal. 3, 1-4.23-24; Sal. 24; Lc. 1, 57-68.

JUE VES 24: 2 Sam. 7, 1-5.8-12.14.16; Sal. 88; Mt. 1, 1-25.

VIERNES 25: Is. 62, 11-12; Sal. 96;Tit3, 4-7; Lc. 2, 15-20.

SABADO 26: Hech. .6,8-10;7, 54-60. 8,2; Sal. 30; Mt. 10, 17-22.

Te esperamos los sábados 17:00 h.

Para Compartir la Palabra de Jesús,

en la Parroquia San José: Brandsen 4970

Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

« ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él! »

Lecturas del 24-12-09 - Misa de la Noche – Ciclo C –


Lectura libro del profeta Isaías 9, 1-6


El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz.
Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.

Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.» Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto. Palabra de Dios.

Salmo 95

R. Hoy nos ha nacido un Salvador,
que es el Mesías, el Señor.


Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria,
anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos. R.

Alégrese el cielo y exulte la tierra,
resuene el mar y todo lo que hay en él;
regocíjese el campo con todos sus frutos,
griten de gozo los árboles del bosque. R.

Griten de gozo delante del Señor,
porque él viene a gobernar la tierra:
él gobernará al mundo con justicia,
y a los pueblos con su verdad. R.

Carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14

La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien.

Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 2, 1-14

En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.

José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.

En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Angel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Angel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
« ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!»

Palabra del Señor.

Reflexión:

Hoy llegamos finalmente a la nochebuena, los cristianos debemos conocer el por qué de nuestra alegría en este día:

Dios viene a habitar entre nosotros.

El pasaje del Evangelio que se lee en la misa de nochebuena, narra el nacimiento de Jesús.
Dios se ha hecho hombre, para que el hombre se haga Dios. Dios se hizo uno de los nuestros y esto nos predispone para llegar a ser más semejantes a Él.

Jesús nace pobre y nos enseña que la felicidad no se encuentra en la abundancia de bienes. Jesús viene al mundo sin ostentación alguna y nos anima a ser humildes, a no estar pendientes del aplauso de los hombres.

Dios se humilla para que podamos acercarnos a Él, para que podamos corresponder a su amor con nuestro amor, para que nuestra libertad se rinda no sólo ante el espectáculo de su poder, sino ante la maravilla de su humildad.

Navidad es el nacimiento de algo nuevo. Representa el nacimiento de la fe cristiana, de la comunidad cristina. Pero más allá de este nacimiento, hay un hecho más primordial aún: nace Jesús.

Y cuando alguien nace, surgen las preguntas del mundo: ¿Quién es?, ¿Cómo se llama?, ¿Qué será cuando sea grande? ¿Quiénes son sus padres? Es posible que nosotros, los cristianos, tengamos que empezar también por estas preguntas, para realmente poder responder a la pregunta: ¿Conocemos a Cristo?

Dios se hizo hombre por amor a los hombres. La venida del Señor no es un hecho del pasado sino del presente. Y es del presente en la medida en que nosotros dejemos que Dios ¨llegue¨.

Este tiempo de Navidad pide de nosotros una actitud contemplativa, de silencio y acción de gracias. Nos pide contemplar el misterio, asimilarlo a nuestro ser y confesarlo ante los hombres.
Cristo ha nacido para que nosotros renazcamos.
Como dice San Agustín, María ha llevado al Salvador en su seno y cada uno de nosotros debemos llevarlo en nuestro corazón, porque cada uno de nosotros, los cristianos, somos hombres redimidos por Cristo, y tenemos que mostrarlo al mundo.

Vamos a pedirle a Dios, que esta Navidad no se marchite como una flor.
Que su mensaje no muera cuando cese el bullicio.
Que su paz no sea tan efímera como el arbolito que adorna nuestro hogar.
Pidámosle a Dios que la alegría de esta Navidad, se prolongue durante todo el año, como el nacimiento hacia una vida que quiere crecer y madurar en la paz en el amor y en la justicia.

La Navidad de Benedicto XVI (2007)

El Santo Padre ha meditado en la Noche Santa sobre el amor que pondría la Virgen en el nacimiento de su Hijo. Es en el establo "donde el cielo y la tierra se tocan", ha dicho.

"Podemos imaginar cuánta preparación interior, con cuánto amor, esperó María aquella hora. El breve inciso, «lo envolvió en pañales», nos permite vislumbrar algo de la santa alegría y del callado celo de aquella preparación. Los pañales estaban dispuestos, para que el niño se encontrara bien atendido. Pero en la posada no había sitio. En cierto modo, la humanidad espera a Dios, su cercanía. Pero cuando llega el momento, no tiene sitio para Él. Está tan ocupada consigo misma de forma tan exigente, que necesita todo el espacio y todo el tiempo para sus cosas y ya no queda nada para el otro, para el prójimo, para el pobre, para Dios. Y cuanto más se enriquecen los hombres, tanto más llenan todo de sí mismos y menos puede entrar el otro".

En este sentido, El Santo Padre nos ha invitado a que cada uno se haga estas preguntas: "¿Tenemos tiempo para el prójimo que tiene necesidad de nuestra palabra, de mi palabra, de mi afecto? ¿Para aquel que sufre y necesita ayuda? ¿Para el prófugo o el refugiado que busca asilo? ¿Tenemos tiempo y espacio para Dios? ¿Puede entrar Él en nuestra vida? ¿Encuentra un lugar en nosotros o tenemos ocupado todo nuestro pensamiento, nuestro quehacer, nuestra vida, con nosotros mismos?".

El pesebre es el trono de este nuevo Rey del Mundo. Un trono como lo será la Cruz: "En el establo de Belén, precisamente donde estuvo el punto de partida, vuelve a comenzar la realeza davídica de un modo nuevo: en aquel niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. El nuevo trono desde el cual este David atraerá hacia sí el mundo es la Cruz.

Pero justamente así se construye el verdadero palacio davídico, la verdadera realeza. Así, pues, este nuevo palacio no es como los hombres se imaginan un palacio y el poder real. Este nuevo palacio es la comunidad de cuantos se dejan atraer por el amor de Cristo y con Él llegan a ser un solo cuerpo, una humanidad nueva".
"En el establo de Belén el cielo y la tierra se tocan. El cielo vino a la tierra. Por eso, de allí se difunde una luz para todos los tiempos; por eso, de allí brota la alegría y nace el canto".

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM.

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Nuestros mejores deseos de una

Santa Navidad

Circulo Bíblico San José

« Feliz de ti por haber creído», Cuarto Domingo de Adviento


Cuarto Domingo de Adviento


Lecturas del 20/12/09 – Ciclo C –

Cuarto Domingo de Adviento

« Feliz de ti por haber creído»

Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4

Así habla el Señor: Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.

Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz Palabra de Dios.

Salmo 79

R. Restáuranos, Señor del universo.

Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece,
reafirma tu poder y ven a salvarnos. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. R.

Lectura de la carta a los Hebreos 10, 5-10

Hermanos: Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre.

Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45

En aquellos días: María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
« ¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.» Palabra del Señor.


Reflexión:

MARIA, BENDITA Y BIENAVENTURADA

María ha acogido la Palabra en sus entrañas. El sí que pronuncian sus labios refleja la actitud de su espíritu abierto al plan de salvación de Dios. Las noticias de su prima Isabel hacen que se ponga en camino y que vaya a su encuentro con actitud gozosa y de servicio.

En la vida ordinaria nos encontramos con situaciones que provocan espontáneamente en nosotros la experiencia de la bendición o de la maldición.

Los creyentes, cuando contemplamos la acción de Dios en la vida, bendecimos su nombre. Pero, por otra parte, cuando necesitamos su ayuda, su consuelo, su favor, su paz, pedimos su bendición.

No podemos negar tampoco que en situaciones extremas puede surgir en el interior del ser humano el deseo de maldición. Con la maldición se busca atraer la desgracia, el infortunio, la desdicha para el otro.

Primera procesión de Corpus

Así podría titularse la escena descrita en el Evangelio de hoy. Dos mujeres se encuentran. Cada una es portadora de una doble esperanza. Cada una es madre prodigiosa de un hijo prodigioso. Una concibe en su ancianidad, la otra en su virginidad; una es madre del Mesías, la otra es madre del Precursor del Mesías. Este encuentro es prueba de que para Dios nada es imposible y que la posibilidad de Dios hace posible las imposibilidades humanas.

Isabel es culminación de una serie de historias que prueban lo mismo; que para Dios nada es imposible. Así en el caso de la maternidad de Sara (Gn18) o en el de Ana, madre de Samuel (1Sam 1), o en el de la mujer de Manoj (Jue 13). Estos casos son preludios de la más prodigiosa maternidad de María.

Isaac, Samuel, Sansón y Juan son, igualmente, preludios del nacimiento y grandeza de Jesús.

El encuentro de Isabel con María es argumento de que, Dios cumple sus promesas: ambas portan un fruto, una fe, una alegría.

Desde el momento en que María acepta la Palabra de Dios transmitida por el ángel, se convierte en el primer sagrario del mundo, allí está y crece Dios. Pero María no se sumerge en contemplación mística mirando hacia dentro de sí misma, no guarda este tesoro celosamente para sí. María siente una necesidad de comunicar activamente lo que posee y congratularse con el bien que posee su parienta Isabel. Y se pone en camino, presurosa a través de las montañas.

En el camino es María la primera custodia en procesión de Corpus por caminos y montañas. Lo da a conocer, comunica su grandeza un servicio cercano en manos que se juntan para orar y se abren para servir. Todo elegido del Señor es elegido, como los apóstoles, para estar con El y para ir a predicar.

Santa María del Buen Encuentro

No hay encuentro en nombre del Señor sin maravillas. Aquí la maravilla se da primero en las madres. Isabel se llena del Espíritu Santo y comprende lo que hasta ahora nadie había comprendido. Se admira, se humilla y bendice con palabras de bendición que se repiten de generación en generación: Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Y: Dichosa tú porque has creído.

María tiene mucho que ver con la fe. Las generaciones la aclaman dichosa porque creyó y su fe no permanece inactiva, ella transmite a Dios al mundo. Donde está Ella viene Dios a los hombres y por ella se acercan los hombres al encuentro con Dios.

María comprende su propia grandeza al saludo de Isabel, ya anunciada por el ángel, y profetizó: dichosa me llamarán todas las generaciones. El tiempo se ha cumplido, Dios está presente en su pueblo, es necesario cantar sus maravillas. Jesús actúa por su Madre como por un signo sacramental. Las palabras de saludo de María comunican la gracia del Hijo. Juan lo percibe y salta de gozo. Es un feliz encuentro.

La visitación

La “visitación” es uno de los misterios del rosario. Se puede dar preferencia al encuentro de las dos mujeres que van a ser madres o puede sentirse mayor admiración por el encuentro de los hijos no-nacidos.

Resaltando a María como la gran creyente como lo hace San Lucas, y el servicio y ayuda que inspira el amor. El amor no puede ser una farsa y el comportamiento humano debe hacerse relaciones fraternas con respeto y delicadezas. Nadie puede reservar para sí solo el amor que ha recibido de Dios: ha de ser sacramento para los demás.

La fe no es asunto meramente privado. Hacerlo así equivaldría a privar a los demás de la admiración jubilosa de Isabel y de la gracia de Juan. El que no da alegría, no recibirá alegría, el que no bendice tampoco recibirá bendiciones.

Navidad es tiempo de encuentros y visitas. Cada día nos encontramos y saludamos en la calle, en el café, en la peluquería o en la oficina… hay saludos y encuentros que no comunican nada, quizá porque no comunican nada, quizá porque no hay nada que comunicar. Pero, además de encuentro con los hombres, Navidad es especialmente encuentro con Dios. Ese encuentro será tanto más auténtico y profundo cuanto más tenga que comunicar y más amplíe el radio de comunicación. Dios ha hecho maravillas y su misericordia dura de generación en generación.

Reflexiones juntos:

-¿Cuándo solemos bendecir? ¿Qué sentido le damos a esa bendición? ¿Y Cuándo decimos a alguien “dichoso tú” o “feliz de ti”?

-¿Qué personas, cosas o situaciones te colman de alegría, te hacen sentirte lleno, te satisfacen y te dan paz interior? ¿Por qué se produce en ti esa felicidad?

-¿Crees que es motivo de felicidad fiarse de Dios y creer en Él? ¿Vivimos con alegría nuestra vida y la consideramos tiempo de salvación?

-¿Estamos descubriendo en este tiempo del Adviento las acciones de Dios en nuestra vida personal y comunitaria? ¿Estamos esperando realmente al Señor?

P. Daniel silva

MARIA:

Qué impulsó a María, una muchacha joven, a afrontar aquel viaje? ¿Qué, sobre todo, le empujó a olvidarse de sí misma para pasar los primeros tres meses de su embarazo al servicio de su prima, necesitada de ayuda?

La respuesta está escrita en un Salmo: «Corro por el camino de tus mandamientos, [Señor], pues tú mi corazón dilatas» (Sal 118,32). El Espíritu Santo, que hizo presente al Hijo de Dios en la carne de María, dilató su corazón a las dimensiones del de Dios y le impulsó por la vía de la caridad. La Visitación de María se comprende a la luz del acontecimiento que le precede inmediatamente en el relato del Evangelio de Lucas: el anuncio del Ángel y la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo fue sobre la Virgen, el poder del Altísimo le cubrió con su sombra (v. Lc 1,35). Aquel mismo Espíritu le impulsó a «levantarse» y a partir sin tardanza (v. Lc. 1,39), para ser de ayuda a su anciana pariente. Jesús apenas ha comenzado a formarse en el seno de María, pero su Espíritu ya ha llenado su corazón, de forma que la Madre comienza ya a seguir al Hijo divino: en el camino que de Galilea conduce a Judá es el mismo Jesús el que «impulsa» a María, infundiéndole el ímpetu generoso de salir al encuentro del prójimo que tiene necesidad, el valor de no poner por delante las propias y legítimas exigencias, dificultades, peligros para su propia vida. Es Jesús quien le ayuda a superar todo dejándose guiar por la fe que actúa por la caridad (v. Ga 5,6) Papa Benedicto XVI, el 31 de mayo de 2007.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM.

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Boletín Parroquial:

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· Domingo 20 de diciembre

19 hs. Celebrará la Santa Misa el recientemente ordenado Padre Rodolfo Veliz

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  • Sábado 26 de Diciembre

19 hs. Fiesta de la Sagrada familia:

Renovación de las Promesas Matrimoniales

Lecturas de la semana:

LUNES 21: Cant. 2, 8-14; Sal. 32; Lc. 1, 39-45.

MARTES 22: 1 Sam. 1, 19-20.24-28; Sal. 1 Sam. 2, 1.4-8; Lc. 1, 46-55.

MIÉRCOLES 23: Mal. 3, 1-4.23-24; Sal. 24; Lc. 1, 57-68.

JUE VES 24: 2 Sam. 7, 1-5.8-12.14.16; Sal. 88; Mt. 1, 1-25.

VIERNES 25: Is. 62, 11-12; Sal. 96;Tit3, 4-7; Lc. 2, 15-20.

SABADO 26: Hech. .6,8-10;7, 54-60. 8,2; Sal. 30; Mt. 10, 17-22.

Te esperamos los sábados 17:00 h.

Para Compartir la Palabra de Jesús,

en la Parroquia San José: Brandsen 4970

Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

lunes, 14 de diciembre de 2009

«Maestro, ¿qué debemos hacer?»

Lecturas del 13/12/09 – Ciclo C –

Tercer Domingo de Adviento,

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18a

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.

Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta. Palabra de Dios.

Salmo Is 12, 2-3 4abc. 5-6

R. ¡Aclama y grita de alegría, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!

Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación.

Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación. R.

Den gracias al Señor, invoquen su Nombre,
anuncien entre los pueblos sus proezas,
proclamen qué sublime es su Nombre. R.

Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso: ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti
el Santo de Israel! R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 4, 4-7

Hermanos: Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 3, 10-18

En aquel tiempo, la gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?» El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto.»
Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»

El les respondió: «No exijan más de lo estipulado.»
A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?»
Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo.»

Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible.» Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.

Palabra del Señor.

Reflexión:

Hoy es el tercer domingo de adviento y la palabra de Dios nos exhorta a renovarnos porque el Señor viene. ¿Qué debemos hacer?

Juan Bautista anuncia la salvación de Dios y exhorta a enderezar los senderos. Lucas, manteniendo la universalidad del llamado a la salvación, señala también la importancia de practicar el amor y la justicia por parte del creyente. Los textos de la liturgia de hoy también nos invitan a la alegría, ese es el modo de esperar al Señor: la auténtica alegría del pueblo de Dios es Cristo, el Mesías largo tiempo esperado.

El texto del profeta Sofonías nos habla de un tiempo poco antes del reinado de Josías. El país se hallaba sumido en la mayor miseria moral y hacía tiempo se dejaba sentir la amenaza de Asiria. Sofonías, testigo de los grandes pecados de Israel, preanuncia la restauración y redención que Dios va a obrar. A los beneficiarios de ella los llama el “resto”. Con este “resto” creará Dios un pueblo nuevo.

Sofonías vislumbra algunas luces de esperanza:

Israel rebosa gozo porque el Señor ha cancelado todas sus deudas o el castigo de sus pecados (la cautividad). El Señor establece su trono en Sión. Con Rey tan poderoso y Padre tan misericordioso nada tiene que temer nunca más (v.14-15). Ahora ya no es Israel el que se goza en el Señor; es el mismo Señor quien se goza con su nuevo pueblo. Es como el “esposo” que se goza en la “esposa”. Muchas veces en los profetas la “Alianza” es presentada como “Desposorio”: “Yahvé, tu Dios, está en medio de ti; exulta de gozo por ti y se complace en ti; te ama y se alegra con júbilo; hace fiesta por ti” (v.16-17).

El pasaje de Lucas nos habla del testimonio de Juan Bautista, el precursor. Su predicación impresiona al pueblo, la gente se acerca para preguntarle: “¿Qué debemos hacer?”, es una prueba de que han comprendido el mensaje, perciben que el bautismo de Juan exige un comportamiento. La respuesta llega enseguida: compartan lo que tengan: vestido, comida, etc. (v. 10-11).

No se pregunta lo que hay que pensar, ni siquiera lo que hay que creer. El Evangelio pretende que el oyente de la Palabra de Dios se convierta, es decir, que su conducta y su comportamiento esté de acuerdo con la justicia que exige el Reino.

La conversión es un cambio de conducta más que un cambio de ideas; es la transformación de una situación vieja en una situación nueva.

El evangelio nos invita a una “conversión al futuro” que se despliega en el Reino. No es mirar y volverse atrás. El futuro (que es Dios y su reinado) es la meta de la llamada a la conversión.

La tentación para no convertirse es quedarse en una búsqueda permanente o contentarse con preguntar sin escuchar respuestas verdaderas.

El Bautista, nos dice que la conversión exige “aventar la parva” (saber seleccionar o elegir), “reunir el trigo” (ir a lo más importante y no quedarse en las ramas) y “quemar la paja” (echar por la borda lo inservible o lo que nos inmoviliza); acoger la Buena Nueva de la venida del Señor requiere esa conversión. Con nuestros gestos discernimos lo que nos acerca de aquello que nos aleja de la llegada del Señor. Este día, Dios discernirá entre el trigo y la paja que haya en nuestra conducta.

¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que muchos nos podemos formular, a la gente o la multitud en general Juan le dirá que tengan capacidad de compartir con los que no tienen o tienen menos. Es una clara invitación al desprendimiento y a la generosidad. Esta es la primera actitud para estar preparados hoy. La respuesta de Juan Bautista no es teoría vacía. Es a través de gestos y acciones concretas de justicia, respeto, solidaridad, y coherencia cristiana, como demostramos nuestra voluntad de paz, vamos construyendo un tejido social más digno de hijos de Dios, vamos conquistando los cambios radicales y profundos que nuestra vida y nuestra sociedad necesitan. Pero para eso, es necesario purificar el corazón, dejarnos invadir por el Espíritu de Dios, liberarnos de las ataduras del egoísmo y el acomodamiento, no temer al cambio y disponernos con alegría, con esperanza y entusiasmo a contribuir en la construcción de un futuro no remoto más humano, que sea verdadera expresión del Reino de Dios que Jesús nos trae, y así poder exclamar con alegría: ¡venga a nosotros tu Reino, Señor!

Lo decisivo para que el Señor venga a nosotros es que nosotros lo recibamos, y no importa la cantidad de pesebres que se armen, ni la música navideña que escuchemos, ni los programas de radio o televisión que veamos, si no hay cambio en nuestra vida.

Jesús estará realmente en el mundo, si los cristianos lo mostramos al mundo, porque el rostro visible de Cristo en el mundo de hoy somos cada uno de nosotros. Con nuestra actitud de vida, los cristianos damos vida a Cristo o lo negamos.

San Pablo en su Carta a los Filipenses dice:

Como cristianos estén siempre alegres, se lo repito, estén alegres. Que todo el mundo note lo comprensivos que son. El Señor está cerca, no se angustien por nada, en lo que sea, presenten ante Dios sus peticiones con esa oración y esa súplica que incluyen acción de gracias, así la paz de Dios, que supera toda razón custodiará su mente y sus pensamientos por medio del Mesías Jesús.

La alegría cristiana tiene su sustento en la proximidad del Señor, y esa proximidad no es temporal ni física, depende de nuestra docilidad a Dios en nuestra vida cotidiana.

En el final del evangelio se entra en otra temática:

¿Quién es el Mesías? Ante la prédica encendida y comprometida de Juan algunos piensan que es él. Ante esta realidad el Bautista dejará en claro que él no es el Mesías. El Mesías es más poderoso que él, los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego… Por otra parte se relata una de las funciones del Mesías en los tiempos finales: separar a los buenos de los malos…

La proximidad del Señor nos dice San Pablo que trae paz y confianza, por eso en estos pocos días que faltan para celebrar la Navidad vamos a pedir a María luz para ver qué cosas me alejan de Dios y corregirlas. Queremos sentir la alegría de estar próximos a Jesús, queremos que el mundo conozca a Jesús, por eso te decimos:

VEN SEÑOR JESÚS.

Preguntas para la meditación:

Nosotros en este tiempo en que esperamos que el Señor venga a nuestro encuentro:

¿Estamos disponibles ante las necesidades de los demás?, ¿estamos dispuestos a acudir con nuestros propios bienes cuando alguien padece una necesidad material?

En la próxima Navidad volvemos a recibir la alegría del nacimiento de Cristo. ¿Qué podemos hacer para que en esta navidad nazca efectivamente Jesús a nuestro alrededor?

Oración:

Dios mío, al acercarse la fiesta de la Navidad te pedimos que hagas aflorar en nuestras vidas lo mejor de nuestro propio corazón, para que podamos compartir con los hermanos que nos rodean tu ternura, tu mismo amor, del que nos has hecho partícipes. Nosotros te lo pedimos por Jesús, hijo tuyo, hermano nuestro. A Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

INVOCACIÓN A SAN JOSE DE JUAN XXIII

¡San José, guardián de Jesús y casto esposo de María, tu empleaste toda tu vida en el perfecto cumplimiento de tu deber.

Tú mantuviste a la Sagrada Familia de Nazaret con el trabajo de tus manos. Protege bondadosamente a los que se vuelven confiadamente a ti.

Tú conoces sus aspiraciones y sus esperanzas. Ellos se dirigen a ti porque saben que tú los comprendes y proteges.

Tú también supiste de pruebas, cansancio y trabajo. Pero, aun dentro de las preocupaciones materiales de la vida, tu alma estaba llena de profunda paz y cantó llena de verdadera alegría debido al íntimo trato que gozaste con el Hijo de Dios que te fue confiado a ti a la vez a María, su tierna Madre. Amén.

Boletín Parroquial:

· Sábado 12 de diciembre:

22 hs. Vigilia de Adviento:

Oraciones, Meditaciones y Cantos. Habrá sacerdotes para confesar.

Se entregaran los programas de las Fiestas de Navidad y Año Nuevo.

· Domingo 13 de diciembre

19 hs. Celebrará la Santa Misa el recientemente ordenado Padre Pablo Balario

Lecturas de la semana:

LUNES 14: Num 24, 2-17; Sal. 24; MT. 21, 23-27.

MARTES 15: Sof. 3, 9-13; Sal. 33; Mt. 21, 28-32.

MIÉRCOLES 16: Is. 45, 6-25; Sal. 84; Lc. 7, 19-23.

JUE VES 17: Gn. 49, 1-10; Sal. 71; Mt. 1, 1-17.

VIERNES 18: .Jer. 23, 5-8; Sal. 71; Mt. 1, 18-24.

SABADO 19: Jue. 13, 2-25; Sal. 70; Lc. 1, 5-25.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.

Para Compartir la Palabra de Jesús,

en la Parroquia San José: Brandsen 4970

Villa Dominico.

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