Lecturas del 29-8-10
Libro del Eclesiástico 3, 17-18. 20. 28-29
Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios. Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor, porque el poder del Señor es grande y él es glorificado por los humildes.
No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él. El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.
Palabra de Dios.
Salmo 67
R. Señor, por tu bondad
tú preparaste una morada para el pobre.
Los justos se regocijan, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría.
¡Canten al Señor, entonen un himno a su Nombre! Su Nombre es «el Señor.» R.
El Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:
él instala en un hogar a los solitarios
y hace salir con felicidad a los cautivos. R.
Tú derramaste una lluvia generosa, Señor:
tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste; allí se estableció tu familia,
y tú, Señor, la afianzarás por tu bondad para con el pobre. R.
Carta a los Hebreos 12, 18-19. 22-24
Hermanos:
Ustedes, en efecto, no se han acercado a algo tangible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, tempestad, sonido de trompeta, y un estruendo tal de palabras, que aquellos que lo escuchaban no quisieron que se les siguiera hablando.
Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza.
Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 14, 1. 7-14
Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: "Déjale el sitio", y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: "Amigo, acércate más", y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»
Después dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!» Palabra del Señor
Reflexión:
El inicio del Evangelio de este domingo nos ayuda a corregir un prejuicio sumamente difundido. «Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente». Al leer el Evangelio desde un cierto punto de vista, se ha acabado haciendo de los fariseos el modelo de todos los vicios: hipocresía, doblez, falsedad; los enemigos por antonomasia de Jesús. Con estos significados negativos, el término «fariseo» ha pasado a formar parte del diccionario de nuestra lengua y de otras muchas. Semejante idea de los fariseos no es correcta. Entre ellos había ciertamente muchos elementos que respondían a esta imagen y Cristo se enfrenta duramente con ellos. Pero no todos eran así. Nicodemo, que va a ver a Jesús de noche y que después le defiende ante el Sanedrín, era un fariseo (cf. Juan 3,1; 7, 50 y siguientes). También era fariseo Saulo, antes de la conversión, y era ciertamente una persona sincera y celosa, aunque todavía no estaba bien iluminado. Fariseo era Gamaliel, quien defendió a los apóstoles ante el Sanedrín (cf. Hechos 5, 34 y siguientes).
Las relaciones de Jesús con los fariseos no fueron sólo conflictivas. Compartían muchas veces las mismas convicciones, como la fe en la resurrección de los muertos, en el amor de Dios y el compromiso como primer y más importante mandamiento de la ley. Algunos, como en nuestro caso, incluso le invitan a comer en su casa…
Durante la comida, aquel sábado, Jesús ofreció dos enseñanzas importantes: una dirigida a los «invitados» y otra al «anfitrión». Al dueño de casa, Jesús le dijo (quizás cara a cara o en presencia sólo de sus discípulos): «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos…». Es lo que hizo el mismo Jesús, cuando invitó al gran banquete del Reino a los pobres, a los afligidos, a los humildes, a los hambrientos, a los perseguidos (las categorías de personas mencionadas en las Bienaventuranzas).
Pero en esta ocasión quisiera detenerme a meditar en lo que Jesús dice a los «invitados». «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar…». Jesús no quiere dar consejos de buena educación. Ni siquiera pretende alentar el sutil cálculo de quien se pone en última fila, con la escondida esperanza de que el dueño le pida que se acerque. La parábola en esto puede dar pie a equívoco, si no se tiene en cuenta el banquete y el dueño de los que Jesús está hablando. El banquete es el universal del Reino y el dueño es Dios.
En la vida, quiere decir Jesús, escoge el último lugar, trata de contentar a los demás más que a ti mismo; sé modesto a la hora de evaluar tus méritos, deja que sean los demás quienes los reconozcan y no tú («nadie es buen juez en su casa»), y ya desde esta vida Dios te exaltará. Te exaltará con su gracia, te hará subir en la jerarquía de sus amigos y de los verdaderos discípulos de su Hijo, que es lo que realmente cuenta.
Te exaltará también en la estima de los demás. Es un hecho sorprendente, pero verdadero. No sólo Dios «se inclina ante el humilde y rechaza al soberbio» (cf. Salmo 107,6); también el hombre hace lo mismo, independientemente del hecho de ser creyente o no. La modestia, cuando es sincera, no artificial, conquista, hace que la persona sea amada, que su compañía sea deseada, que su opinión sea deseada. La verdadera gloria huye de quien la persigue y persigue a quien la huye.
Vivimos en una sociedad que tiene suma necesidad de volver a escuchar este mensaje evangélico sobre la humildad. Correr a ocupar los primeros lugares, quizás pisoteando, sin escrúpulos, la cabeza de los demás, son característica despreciadas por todos y, por desgracia, seguidas por todos…
P. Raniero Cantalamessa, 02/09/07
Del hombre bueno y pacífico. Por Tomás de Kempis (Imitación de Cristo)
-No te importe mucho quién está por ti o contra ti, sino busca y procura que esté Dios contigo en todo lo que haces.
-Ten buena conciencia y Dios te defenderá.
-Al que Dios quiere ayudar no le podrá dañar la malicia de alguno.
-Si sabes callar y sufrir, sin duda verás el favor de Dios.
-Él sabe el tiempo y el modo de librarte, y por eso te debes ofrecer a Él.
-A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión.
-Algunas veces conviene mucho, para guardar mayor humildad, que otros sepan nuestros defectos y los reprendan.
-Cuando un hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca a los otros y sin dificultad satisface a los que lo odian. Dios defiende y libra al humilde; al humilde ama y consuela; al hombre humilde se inclina; al humilde concede gracia, y después de su abatimiento lo levanta a gran honra.
-Al humilde descubre sus secretos y lo atrae dulcemente a sí y lo convida.
-El humilde, recibida la afrenta, está en paz, porque está en Dios y no en el mundo.
-No pienses haber aprovechado algo, si no te estimas por el más inferior a todos.
-Ponte primero a ti en paz, y después podrás apaciguar a los otros.
-El hombre pacífico aprovecha más que el muy letrado.
-El hombre apasionado, aun el bien convierte en mal, y de ligero cree lo malo.
-El hombre bueno y pacífico todas las cosas echa a la buena parte.
-El que está en buena paz, de ninguno sospecha.
-El descontento y alterado, con diversas sospechas se atormenta; ni él sosiega, ni deja descansar a los otros.
-Dice muchas veces lo que no debiera, y deja de hacer lo que más le convendría.
-Piensa lo que otros deben hacer, y deja él sus obligaciones.
-Ten, pues, primero celo contigo, y después podrás tener buen celo con el prójimo.
-Tú sabes excusar y disimular muy bien tus faltas, y no quieres oír las disculpas ajenas.
-Más justo sería que te acusases a ti, y excusases a tu hermano.
-Mira cuán lejos estás aún de la verdadera caridad y humildad, la cual no sabe desdeñar y airarse sino contra sí.
Sufre a los otros si quieres que te sufran.
-No es mucho conversar con los buenos y mansos, pues esto a todos da gusto naturalmente; y cada uno de buena gana tiene paz, y ama a los que concuerdan con él.
-Pero poder vivir en paz con los duros, perversos y mal acondicionados, y con quien nos contradice, grande gracia es, y acción varonil y loable.
-Hay algunos que tienen paz consigo, y también con los otros.
-Otros hay que ni la tienen consigo, ni la dejan tener a los demás: molestos para los otros, lo son más para sí mismos.
-Y hay otros que tienen paz consigo, y trabajan en reducir a paz a los otros.
-Pues toda nuestra paz en esta miserable vida, está puesta más en el sufrimiento humilde, que en dejar de sentir contrariedades.
-El que sabe mejor padecer, tendrá mayor paz. Este es el vencedor de sí mismo y señor del mundo, amigo de Cristo y heredero del cielo.
Preguntas para la meditación:
Cuando invito, incluso cuando me doy a mí mismo, ¿lo hago pensando en la recompensa que me podrán devolver? En definitiva: ¿soy humilde y gratuito?
¿Soy capaz de “sentarme a la mesa” con las personas que Dios pone en mi camino?
En mi perspectiva de vida eterna: ¿creo que tengo “asegurado el cielo” por pertenecer a tal o cual grupo cristiano?
Septiembre Mes de la Biblia
“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.
El Papa Benedicto XVI recordó en el Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios que “… la palabra humana tiene ya una fuerza increíble. Son las palabras que luego crean la historia; la realidad. Con mayor razón, la Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y, para ser realistas, debemos contar precisamente con esta realidad”.
Avisos parroquiales
4 de Septiembre:
Peregrinación Diocesana a Luján.
“Madre de Luján, ejemplo de servicio, junto al pueblo argentino desde su nacimiento. Guíanos”
11 hs. Santa Misa, presidida por nuestro Obispo Rubén O. Frassia, luego rezo del Santo Rosario por la plaza frente a la Basílica.
12 de septiembre:
Colecta Nacional Más por Menos
“Construyamos una historia sin excluidos”
Lecturas de la semana:
LUNES 30: Segunda Corinto 10, 17—11,2; Salmo 148; Mateo 13, 44-46.
MARTES 31: Primera Corintos 2, 10b-16, Salmo 144; Lucas 4, 31-37.
MIERCOLES 1: Primera Corinto 3, 1-9; Salmo 32; Lucas 4, 38-44.
JUEVES 2: Primera Corinto 3, 18-23; Salmo 23; Lucas 5, 1-11.
VIERNES 3: Primera Corinto 4, 1-5; Salmo 36; Lucas 5, 33-39.
SABADO 4: Primera Corinto 4, 6b-16; Salmo 144; Lucas 6, 1-5.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com/
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
¡Con su Palabra, Jesús se nos revela y sale a nuestro encuentro, para que experimentemos al Dios de la vida!
Intención para la evangelización ‐
Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8.
No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía.
Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes.
La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.
sábado, 28 de agosto de 2010
jueves, 26 de agosto de 2010
XXI Domingo del Tiempo Ordinario(C), "Traten de entrar por la puerta estrecha”
Lecturas del 22-8-10
Libro de Isaías 66,18-21.
Entonces, yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria.
Yo les daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones: a Tarsis, Put, Lud, Mésec, Ros, Tubal y Javán, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria.
Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén.
Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios -dice el Señor- como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro.
Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor.
Palabra de Dios
Salmo 116
R: Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.
¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos!
Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!
Carta a los Hebreos 12,5-7.11-13.
Hermanos: Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes.
Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo.
Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella.
Por eso, que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean.
Y ustedes, avancen por un camino llano, para que el rengo no caiga, sino que se cure.
Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 13,22-30.
Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?".
El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas”.
Pero él les dirá: “No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!”.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".
Palabra del Señor.
Reflexión:
LA PUERTA ESTRECHA
Hay dichos de Jesús que, si no sabemos leerlos en su verdadera perspectiva, nos pueden conducir a una grave deformación de todo el Evangelio.
Así sucede con las palabras tan conocidas de este pasaje: “Traten de entrar por la puerta estrecha”.
Mal interpretada pueden llevarnos a un rigorismo estrecho, rígido y anti-evangélico en lugar de orientarnos hacia la verdadera radicalidad exigida por Jesús.
El pensamiento original de Jesús, tal como lo recoge la tradición de Lucas, es suficientemente claro. A aquellos judíos que le preguntan, preocupados, por el número de los que se salvan, Jesús les responde sobre el cómo de la salvación.
Y les advierte que ésta no es algo mecánico, que se obtenga automáticamente. No basta con ser hijo de Abraham. Es necesario acoger el mensaje del Reino y vivir sus profundas exigencias de conversión.
Jesús imagina una muchedumbre agolpada hacia una puerta estrecha. Si no se hace un esfuerzo serio no es posible entrar por ella y uno puede quedarse excluido de la salvación del Reino. Pero este esfuerzo por entrar por esa puerta no consiste en aquel rigorismo estrecho, agobiante y en definitiva, estéril y superficial de los círculos farisaicos que Jesús ha considerado tantas veces.
Jesús llama por el contrario, a la radicalidad (radical viene de “raíz”) y nos invita a cambiar la orientación del corazón y a esforzarnos a vivir una vida nueva, dando primicia absoluta al Señor y a los hermanos.
Esta conversión no es algo teórico que se acepta con la cabeza, sin repercusiones prácticas en el comportamiento diario.
Es una decisión que trastoca nuestro criterio de actuar y nos exige una conducta nueva y un modo nuevo de relacionarnos con las personas, con las cosas y con Dios.
La puerta del Reino es estrecha y nos enfrenta con nuestra propia consciencia, desnudo de todo sistema institucional, religioso o mágico que pretenda ofrecernos, como si de un mercado se tratara, la salvación.
La entrada del Reino no es fácil para unos y difícil para otros, pues es tan fácil o difícil como la misma vida, con sus continuas dudas, opciones, choques, crisis, gozos y alegría.
La imagen del Banquete es muy frecuente en la Biblia para hablar del reino de Dios. Jesús la usa muy a menudo. Es uno de los símbolos más repetidos en los evangelios. El banquete es una forma de expresar el reino, es plenitud, satisfacción, festín, gozo, solidaridad, hermandad. El banquete en compañía de los grandes antepasados –Abraham, Isaac, Jacob– era la gran esperanza, el anhelo de todo judío. Pues bien, en torno a esta imagen abundan en el Evangelio las expresiones más duras: “el dueño, por mucho que llamen, no les abrirá, no los conozco”; “lejos de mí los que son agentes de injusticia”; “los echaran fuera”. No vale decir: “Si somos de los tuyos”; “Si hemos comido contigo”.
Sin la referencia primitiva de Jesús iba para los que le escuchaban, para los judíos, hoy resuena como advertencia para nosotros, para la comunidad cristiana. No basta con haber pertenecido al pueblo de Dios por la circuncisión, ni con ser cristiano por el bautismo, tampoco basta con haber enseñado o hablado, si la palabra no ha ido acompañada de un testimonio coherente y no sean tenido entrañas de misericordia.
Hay frases en el Evangelio que nos resultan tan duras y violentas que, casi inconscientemente las encerramos en un cómodo paréntesis y las olvidamos para no sentirnos demasiados interpelados. Pero siguen estando ahí.
Sin apenas darnos cuenta, somos muchos los cristianos que vivimos dentro de la Iglesia (y de nuestra comunidad) prácticamente convencidos de que este es el camino seguro que lleva a la salvación, sin tener conciencia de la necesidad que tenemos de entrar por la puerta estrecha de la conversión personal. Y sin embargo, ni la Iglesia, ni la Comunidad, ni la práctica de unas obligaciones religiosas son un salvoconducto.
Por eso, nos debe hacer pensar la frase de Jesús: “Hay últimos que serán primeros y primeros que será últimos”.
El Reino no es un privilegio que se adquiere por títulos o etiquetas, es un don del que gozan los que luchan por él, sean creyentes o no. Están abiertos a todos. Creerse en posición de Él, pensar que tenemos la exclusiva, marginar a otros…es vivir no sólo desorientado sino fuera de la dinámica del Reino que está presente. Aunque parezca una frase hecha hay que decirla:
“No son todos los que están, ni están todos los que somos”.
Para orar…
Contigo, mano a mano, y no retiro la postura, Señor. Jugamos fuerte.
Empeñada partida en que la muerte será baza final. Apuesto. Miro tus cartas y me ganas siempre.
Tiro tus cartas y me ganas siempre.
Tiro las mías. Das de nuevo. Quiero hacerte trampas. Y no es posible. Clara suerte tienes, contrario en el que tanto admiro. Pierdo mucho, Señor. Y apenas queda tiempo para el desquite. Haz Tú que pueda igualar todavía. Si mi parte no basta ya por pobre y mal jugada, si de tanto caudal no queda nada, ámame más, Señor, para ganarte.
García Nieto, J.
Pbro. Daniel Silva
Preguntas para la meditación:
• ¿De qué manera experimento hoy, que Jesús sigue recorriendo poblados y aldeas enseñando a la gente?
• El tema de la "salvación eterna" fue en otros tiempos clave de la vida cristiana. ¿Cómo está ese tema hoy entre nosotros? ¿Nos resulta extraño, obsesivo, frecuente, descuidado, mágico? ¿Me preocupa a mí la salvación?
• En mi vida: ¿dónde experimento la realidad de la “puerta estrecha” en mi camino como discípulo?
• En la medida que “coma y beba” con el Señor, al participar de la Eucaristía: ¿voy convirtiendo mi corazón? O ¿Con mis acciones soy del grupo que el Señor denomina “apártense de mí todos los que hacen el mal”?
Para ir preparándonos
Septiembre Mes de la Biblia
Bajo el lema:
“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.
El Papa Benedicto XVI recordó en el Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios que “… la palabra humana tiene ya una fuerza increíble. Son las palabras que luego crean la historia; la realidad. Con mayor razón, la Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y, para ser realistas, debemos contar precisamente con esta realidad”.
Meditamos: Dios se nos revela, se nos comunica y esa experiencia es única para cada persona:
1 Jn 1, 1-3
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.
Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.
Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros.
Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
(Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral bíblica Arg.)
Avisos parroquiales
Viernes 27,19 hs. Conmemoración mensual de la Medalla Milagrosa. Se entregan y bendicen las medallas.
Lecturas de la semana:
LUNES 23: Segunda Tesalónica 1, 1-5. 11b-12; Salmo 95; Mateo 23, 13-22.
MARTES 24: Apocalipsis 21, 9b-14, Salmo 144; Juan 1, 45-51.
MIERCOLES 25: Segunda Tesalónica 3, 6-10. 16-18; Salmo 127; Mateo 23, 27-32.
JUEVES 26: Primera Corinto 1, 1-9; Salmo 144; Mateo 24, 42-51.
VIERNES 27: Primera Corinto 1, 17-25; Salmo 32; Mateo 25, 1-13.
SABADO 28: Primera Corinto 1, 26-31; Salmo 32; Mateo 25, 14-30.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com/
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
Libro de Isaías 66,18-21.
Entonces, yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria.
Yo les daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones: a Tarsis, Put, Lud, Mésec, Ros, Tubal y Javán, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria.
Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén.
Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios -dice el Señor- como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro.
Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor.
Palabra de Dios
Salmo 116
R: Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.
¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos!
Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!
Carta a los Hebreos 12,5-7.11-13.
Hermanos: Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes.
Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo.
Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella.
Por eso, que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean.
Y ustedes, avancen por un camino llano, para que el rengo no caiga, sino que se cure.
Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 13,22-30.
Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?".
El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas”.
Pero él les dirá: “No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!”.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".
Palabra del Señor.
Reflexión:
LA PUERTA ESTRECHA
Hay dichos de Jesús que, si no sabemos leerlos en su verdadera perspectiva, nos pueden conducir a una grave deformación de todo el Evangelio.
Así sucede con las palabras tan conocidas de este pasaje: “Traten de entrar por la puerta estrecha”.
Mal interpretada pueden llevarnos a un rigorismo estrecho, rígido y anti-evangélico en lugar de orientarnos hacia la verdadera radicalidad exigida por Jesús.
El pensamiento original de Jesús, tal como lo recoge la tradición de Lucas, es suficientemente claro. A aquellos judíos que le preguntan, preocupados, por el número de los que se salvan, Jesús les responde sobre el cómo de la salvación.
Y les advierte que ésta no es algo mecánico, que se obtenga automáticamente. No basta con ser hijo de Abraham. Es necesario acoger el mensaje del Reino y vivir sus profundas exigencias de conversión.
Jesús imagina una muchedumbre agolpada hacia una puerta estrecha. Si no se hace un esfuerzo serio no es posible entrar por ella y uno puede quedarse excluido de la salvación del Reino. Pero este esfuerzo por entrar por esa puerta no consiste en aquel rigorismo estrecho, agobiante y en definitiva, estéril y superficial de los círculos farisaicos que Jesús ha considerado tantas veces.
Jesús llama por el contrario, a la radicalidad (radical viene de “raíz”) y nos invita a cambiar la orientación del corazón y a esforzarnos a vivir una vida nueva, dando primicia absoluta al Señor y a los hermanos.
Esta conversión no es algo teórico que se acepta con la cabeza, sin repercusiones prácticas en el comportamiento diario.
Es una decisión que trastoca nuestro criterio de actuar y nos exige una conducta nueva y un modo nuevo de relacionarnos con las personas, con las cosas y con Dios.
La puerta del Reino es estrecha y nos enfrenta con nuestra propia consciencia, desnudo de todo sistema institucional, religioso o mágico que pretenda ofrecernos, como si de un mercado se tratara, la salvación.
La entrada del Reino no es fácil para unos y difícil para otros, pues es tan fácil o difícil como la misma vida, con sus continuas dudas, opciones, choques, crisis, gozos y alegría.
La imagen del Banquete es muy frecuente en la Biblia para hablar del reino de Dios. Jesús la usa muy a menudo. Es uno de los símbolos más repetidos en los evangelios. El banquete es una forma de expresar el reino, es plenitud, satisfacción, festín, gozo, solidaridad, hermandad. El banquete en compañía de los grandes antepasados –Abraham, Isaac, Jacob– era la gran esperanza, el anhelo de todo judío. Pues bien, en torno a esta imagen abundan en el Evangelio las expresiones más duras: “el dueño, por mucho que llamen, no les abrirá, no los conozco”; “lejos de mí los que son agentes de injusticia”; “los echaran fuera”. No vale decir: “Si somos de los tuyos”; “Si hemos comido contigo”.
Sin la referencia primitiva de Jesús iba para los que le escuchaban, para los judíos, hoy resuena como advertencia para nosotros, para la comunidad cristiana. No basta con haber pertenecido al pueblo de Dios por la circuncisión, ni con ser cristiano por el bautismo, tampoco basta con haber enseñado o hablado, si la palabra no ha ido acompañada de un testimonio coherente y no sean tenido entrañas de misericordia.
Hay frases en el Evangelio que nos resultan tan duras y violentas que, casi inconscientemente las encerramos en un cómodo paréntesis y las olvidamos para no sentirnos demasiados interpelados. Pero siguen estando ahí.
Sin apenas darnos cuenta, somos muchos los cristianos que vivimos dentro de la Iglesia (y de nuestra comunidad) prácticamente convencidos de que este es el camino seguro que lleva a la salvación, sin tener conciencia de la necesidad que tenemos de entrar por la puerta estrecha de la conversión personal. Y sin embargo, ni la Iglesia, ni la Comunidad, ni la práctica de unas obligaciones religiosas son un salvoconducto.
Por eso, nos debe hacer pensar la frase de Jesús: “Hay últimos que serán primeros y primeros que será últimos”.
El Reino no es un privilegio que se adquiere por títulos o etiquetas, es un don del que gozan los que luchan por él, sean creyentes o no. Están abiertos a todos. Creerse en posición de Él, pensar que tenemos la exclusiva, marginar a otros…es vivir no sólo desorientado sino fuera de la dinámica del Reino que está presente. Aunque parezca una frase hecha hay que decirla:
“No son todos los que están, ni están todos los que somos”.
Para orar…
Contigo, mano a mano, y no retiro la postura, Señor. Jugamos fuerte.
Empeñada partida en que la muerte será baza final. Apuesto. Miro tus cartas y me ganas siempre.
Tiro tus cartas y me ganas siempre.
Tiro las mías. Das de nuevo. Quiero hacerte trampas. Y no es posible. Clara suerte tienes, contrario en el que tanto admiro. Pierdo mucho, Señor. Y apenas queda tiempo para el desquite. Haz Tú que pueda igualar todavía. Si mi parte no basta ya por pobre y mal jugada, si de tanto caudal no queda nada, ámame más, Señor, para ganarte.
García Nieto, J.
Pbro. Daniel Silva
Preguntas para la meditación:
• ¿De qué manera experimento hoy, que Jesús sigue recorriendo poblados y aldeas enseñando a la gente?
• El tema de la "salvación eterna" fue en otros tiempos clave de la vida cristiana. ¿Cómo está ese tema hoy entre nosotros? ¿Nos resulta extraño, obsesivo, frecuente, descuidado, mágico? ¿Me preocupa a mí la salvación?
• En mi vida: ¿dónde experimento la realidad de la “puerta estrecha” en mi camino como discípulo?
• En la medida que “coma y beba” con el Señor, al participar de la Eucaristía: ¿voy convirtiendo mi corazón? O ¿Con mis acciones soy del grupo que el Señor denomina “apártense de mí todos los que hacen el mal”?
Para ir preparándonos
Septiembre Mes de la Biblia
Bajo el lema:
“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.
El Papa Benedicto XVI recordó en el Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios que “… la palabra humana tiene ya una fuerza increíble. Son las palabras que luego crean la historia; la realidad. Con mayor razón, la Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y, para ser realistas, debemos contar precisamente con esta realidad”.
Meditamos: Dios se nos revela, se nos comunica y esa experiencia es única para cada persona:
1 Jn 1, 1-3
Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.
Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.
Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros.
Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
(Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral bíblica Arg.)
Avisos parroquiales
Viernes 27,19 hs. Conmemoración mensual de la Medalla Milagrosa. Se entregan y bendicen las medallas.
Lecturas de la semana:
LUNES 23: Segunda Tesalónica 1, 1-5. 11b-12; Salmo 95; Mateo 23, 13-22.
MARTES 24: Apocalipsis 21, 9b-14, Salmo 144; Juan 1, 45-51.
MIERCOLES 25: Segunda Tesalónica 3, 6-10. 16-18; Salmo 127; Mateo 23, 27-32.
JUEVES 26: Primera Corinto 1, 1-9; Salmo 144; Mateo 24, 42-51.
VIERNES 27: Primera Corinto 1, 17-25; Salmo 32; Mateo 25, 1-13.
SABADO 28: Primera Corinto 1, 26-31; Salmo 32; Mateo 25, 14-30.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com/
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
viernes, 13 de agosto de 2010
La Asunción de la Virgen María, “...me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas”
Lecturas del 15-8-10
Libro Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6a. 10ab
Se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de la Alianza. Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.
Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra.
El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera. La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio. Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: «Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías.» Palabra de Dios.
SALMO 44
R. Es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir.
Una hija de reyes está de pie a tu derecha: es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir. R.
¡Escucha, hija mía, mira y presta atención! Olvida tu pueblo y tu casa paterna, y el rey se prendará de tu hermosura. El es tu señor: inclínate ante él. R.
Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían, con gozo y alegría entran al palacio real. R.
1ª Carta de S. Pablo a los Corinto 15, 20-27a
Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.
En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte, ya que Dios todo lo sometió bajo sus pies. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.» María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.» María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. Palabra del Señor
Reflexión
El texto Evangélico de este domingo nos presenta dos momentos para reflexionar:
• El episodio de la visita de María a Isabel, versículos 39-45.
• El canto de alabanza que María realiza a Dios con su correspondiente introducción y su conclusión, versículos 46-56
En la primera parte percibimos con claridad dos actitudes muy importantes de María: servicio y llevar a Jesús.
El servicio se expresa en esto de ir a través de las montañas a socorrer a su prima que la necesita. Pero además del servicio concreto en la casa con los quehaceres domésticos, hay un segundo "servicio": llevarle la presencia de Jesús. Esto último es tan importante que todos saltan de alegría. Sí, la presencia del Niño Jesús, en el vientre de María produce, regala, concede una gran alegría... Es así que Isabel felicita a María por su compromiso y por su actitud ante Dios.
María estalla de alegría y realiza el hermoso himno que aquí se nos ofrece en la segunda parte. Es tal la fuerza de Dios en su corazón y en su vida que ya puede ver como realizado lo que aún no se ha dado. Es tal la esperanza que tiene que pone el acento en todo lo bueno y grandioso de Dios, a pesar de que haya situaciones difíciles todavía por vivir y resolver aquí en la tierra. Es un canto de fe, de esperanza, de amor a un Dios que nunca abandona a su pueblo.
El canto de alegría de María que se proclama en el Evangelio se hace nuestro canto, recoge el auténtico sentir de María, sus sentimientos más profundos ante la presencia salvadora de Dios en su vida. Es un cántico de alabanza. Esa es la respuesta de María ante la acción de Dios. Alabar y dar gracias. No se siente grande ni importante por ella misma, sino por lo que Dios está haciendo a través de ella.
"Proclama mi alma la grandeza del Señor". María goza de esa vida en plenitud. Su fe la hizo vivir ya en su vida, la vida nueva de Dios. Hay un detalle importante. Lo que nos cuenta el evangelio no sucede en los últimos días de la vida de María, cuando ya suponemos que había experimentado la resurrección de Jesús, sino antes del nacimiento de su Hijo. Ya entonces María estaba tan llena de fe que confiaba totalmente en la promesa de Dios. María tenía la certeza de que algo nuevo estaba naciendo. La vida que ella llevaba en su seno, aún en embrión, era el signo de que Dios se había puesto en marcha y había empezado actuar en favor de su pueblo.
Y su mensaje tiende a poner patas arriba el orden establecido, el orden que los poderosos intentan mantener a toda costa. María, llena de confianza en Dios, anuncia que Él se ha puesto a favor de los pobres y desheredados de este mundo. La acción de Dios cambia totalmente el orden social de nuestro mundo: derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. No es eso lo que estamos acostumbrados a ver en nuestra sociedad. Tampoco en tiempos de María. La vida de Dios se ofrece a todos, pero sólo los humildes, los que saben que la salvación sólo viene de Dios, están dispuestos a acogerla. Los que se sienten seguros con lo que tienen, esos lo pierden todo. María supo confiar y estar abierta a la promesa de Dios, confiando y creyendo más allá de toda esperanza.
Hoy María anima nuestra esperanza y nuestro compromiso para transformar este mundo, para hacerlo más como Dios quiere: un lugar de fraternidad, donde todos tengamos un puesto en la mesa que nos ha preparado Dios. Pero en este día María anima sobre todo nuestra alabanza y acción de gracias. María nos invita a mirar a la realidad con ojos nuevos y descubrir la presencia de Dios, en su seno, pero ya presente, a nuestro alrededor. María nos invita a cantar con gozo y proclamar, con ella, las grandezas del Señor.
"Introduce a su Madre en todo el espacio interior"
"La dimensión mariana de la vida de un discípulo de Cristo se manifiesta de modo especial precisamente mediante esta entrega filial respecto a la Madre de Dios,
iniciada con el testamento del Redentor en el Gólgota. Entregándose filialmente a María, el cristiano, como el apóstol Juan, « acoge entre sus cosas propias » a la Madre de Cristo y la introduce en todo el espacio de su vida interior, es decir, en su « yo » humano y cristiano. Juan Pablo II, Encíclica Madre del Redentor.
¡He Aquí a tu Madre!
Preguntas para la meditación:
Maria nos alcanza a Jesús, es uno de los caminos para llegar a su hijo, mostrando en su vida el valor que le da su fe, su esperanza, su amor y su disponibilidad a las cosas de Dios:
¿Nosotros nos sentimos portadores de Jesús, camino para los demás?
¿Busco ayudar a los que pudieran necesitar algo de mí, familiares, vecinos, enfermos...?
¿Qué pueden necesitar los otros de mí?
María que entona el Magníficat, proclamando que Dios colma de bienes a los hambrientos mientras despide vacíos a los ricos, es la Virgen Madre que viviendo en Nazaret nos enseñó a vivir con alegría en un mundo con mucho sufrimiento, hoy ante el Señor:
¿Cuál es mi magníficat?
CONSAGRACIONES A MARIA
BENDITA SEA TU PUREZA
Bendita sea tú pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada Maria,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
¡OH! María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a Vos.
¡Oh Señora y Madre mía!
Yo me ofrezco del todo a Vos,
y en prueba de mi filial afecto
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
¡OH Madre de bondad!,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra. Amén.
SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Lecturas de la semana:
LUNES 16: Ezequiel 24, 15-24; Salmo Deut.32, 1-21 ; Mateo 19, 16-22.
MARTES 17: Ezequiel 28, 1-10, Salmo Deut. 32, 26-28. 30. 35-36; Mateo 19, 23-30.
MIERCOLES 18: Ezequiel 34, 1-11; Salmo 22; Mateo 20, 1-16.
JUEVES 19: Ezequiel 36, 23-28; Salmo 50; Mateo 22, 1—14.
VIERNES 20: Ezequiel 37, 1-14; Salmo 106; Mateo 22, 34-40.
SABADO 21: Ezequiel 43, 1-7a; Salmo 84; Mateo 23, 1-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com/
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
Libro Apocalipsis 11, 19a; 12, 1-6a. 10ab
Se abrió el Templo de Dios que está en el cielo y quedó a la vista el Arca de la Alianza. Y apareció en el cielo un gran signo: una Mujer revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza. Estaba embarazada y gritaba de dolor porque iba a dar a luz.
Y apareció en el cielo otro signo: un enorme Dragón rojo como el fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y en cada cabeza tenía una diadema. Su cola arrastraba una tercera parte de las estrellas del cielo, y las precipitó sobre la tierra.
El Dragón se puso delante de la Mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo en cuanto naciera. La Mujer tuvo un hijo varón que debía regir a todas las naciones con un cetro de hierro. Pero el hijo fue elevado hasta Dios y hasta su trono, y la Mujer huyó al desierto, donde Dios le había preparado un refugio. Y escuché una voz potente que resonó en el cielo: «Ya llegó la salvación, el poder y el Reino de nuestro Dios y la soberanía de su Mesías.» Palabra de Dios.
SALMO 44
R. Es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir.
Una hija de reyes está de pie a tu derecha: es la reina, adornada con tus joyas y con oro de Ofir. R.
¡Escucha, hija mía, mira y presta atención! Olvida tu pueblo y tu casa paterna, y el rey se prendará de tu hermosura. El es tu señor: inclínate ante él. R.
Las vírgenes van detrás, sus compañeras la guían, con gozo y alegría entran al palacio real. R.
1ª Carta de S. Pablo a los Corinto 15, 20-27a
Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida.
En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte, ya que Dios todo lo sometió bajo sus pies. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó:
«¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.» María dijo entonces: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque el miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. Derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías. Socorrió a Israel, su servidor, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y de su descendencia para siempre.» María permaneció con Isabel unos tres meses y luego regresó a su casa. Palabra del Señor
Reflexión
El texto Evangélico de este domingo nos presenta dos momentos para reflexionar:
• El episodio de la visita de María a Isabel, versículos 39-45.
• El canto de alabanza que María realiza a Dios con su correspondiente introducción y su conclusión, versículos 46-56
En la primera parte percibimos con claridad dos actitudes muy importantes de María: servicio y llevar a Jesús.
El servicio se expresa en esto de ir a través de las montañas a socorrer a su prima que la necesita. Pero además del servicio concreto en la casa con los quehaceres domésticos, hay un segundo "servicio": llevarle la presencia de Jesús. Esto último es tan importante que todos saltan de alegría. Sí, la presencia del Niño Jesús, en el vientre de María produce, regala, concede una gran alegría... Es así que Isabel felicita a María por su compromiso y por su actitud ante Dios.
María estalla de alegría y realiza el hermoso himno que aquí se nos ofrece en la segunda parte. Es tal la fuerza de Dios en su corazón y en su vida que ya puede ver como realizado lo que aún no se ha dado. Es tal la esperanza que tiene que pone el acento en todo lo bueno y grandioso de Dios, a pesar de que haya situaciones difíciles todavía por vivir y resolver aquí en la tierra. Es un canto de fe, de esperanza, de amor a un Dios que nunca abandona a su pueblo.
El canto de alegría de María que se proclama en el Evangelio se hace nuestro canto, recoge el auténtico sentir de María, sus sentimientos más profundos ante la presencia salvadora de Dios en su vida. Es un cántico de alabanza. Esa es la respuesta de María ante la acción de Dios. Alabar y dar gracias. No se siente grande ni importante por ella misma, sino por lo que Dios está haciendo a través de ella.
"Proclama mi alma la grandeza del Señor". María goza de esa vida en plenitud. Su fe la hizo vivir ya en su vida, la vida nueva de Dios. Hay un detalle importante. Lo que nos cuenta el evangelio no sucede en los últimos días de la vida de María, cuando ya suponemos que había experimentado la resurrección de Jesús, sino antes del nacimiento de su Hijo. Ya entonces María estaba tan llena de fe que confiaba totalmente en la promesa de Dios. María tenía la certeza de que algo nuevo estaba naciendo. La vida que ella llevaba en su seno, aún en embrión, era el signo de que Dios se había puesto en marcha y había empezado actuar en favor de su pueblo.
Y su mensaje tiende a poner patas arriba el orden establecido, el orden que los poderosos intentan mantener a toda costa. María, llena de confianza en Dios, anuncia que Él se ha puesto a favor de los pobres y desheredados de este mundo. La acción de Dios cambia totalmente el orden social de nuestro mundo: derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. No es eso lo que estamos acostumbrados a ver en nuestra sociedad. Tampoco en tiempos de María. La vida de Dios se ofrece a todos, pero sólo los humildes, los que saben que la salvación sólo viene de Dios, están dispuestos a acogerla. Los que se sienten seguros con lo que tienen, esos lo pierden todo. María supo confiar y estar abierta a la promesa de Dios, confiando y creyendo más allá de toda esperanza.
Hoy María anima nuestra esperanza y nuestro compromiso para transformar este mundo, para hacerlo más como Dios quiere: un lugar de fraternidad, donde todos tengamos un puesto en la mesa que nos ha preparado Dios. Pero en este día María anima sobre todo nuestra alabanza y acción de gracias. María nos invita a mirar a la realidad con ojos nuevos y descubrir la presencia de Dios, en su seno, pero ya presente, a nuestro alrededor. María nos invita a cantar con gozo y proclamar, con ella, las grandezas del Señor.
"Introduce a su Madre en todo el espacio interior"
"La dimensión mariana de la vida de un discípulo de Cristo se manifiesta de modo especial precisamente mediante esta entrega filial respecto a la Madre de Dios,
iniciada con el testamento del Redentor en el Gólgota. Entregándose filialmente a María, el cristiano, como el apóstol Juan, « acoge entre sus cosas propias » a la Madre de Cristo y la introduce en todo el espacio de su vida interior, es decir, en su « yo » humano y cristiano. Juan Pablo II, Encíclica Madre del Redentor.
¡He Aquí a tu Madre!
Preguntas para la meditación:
Maria nos alcanza a Jesús, es uno de los caminos para llegar a su hijo, mostrando en su vida el valor que le da su fe, su esperanza, su amor y su disponibilidad a las cosas de Dios:
¿Nosotros nos sentimos portadores de Jesús, camino para los demás?
¿Busco ayudar a los que pudieran necesitar algo de mí, familiares, vecinos, enfermos...?
¿Qué pueden necesitar los otros de mí?
María que entona el Magníficat, proclamando que Dios colma de bienes a los hambrientos mientras despide vacíos a los ricos, es la Virgen Madre que viviendo en Nazaret nos enseñó a vivir con alegría en un mundo con mucho sufrimiento, hoy ante el Señor:
¿Cuál es mi magníficat?
CONSAGRACIONES A MARIA
BENDITA SEA TU PUREZA
Bendita sea tú pureza
y eternamente lo sea,
pues todo un Dios se recrea
en tan graciosa belleza.
A ti, celestial Princesa,
Virgen sagrada Maria,
te ofrezco en este día
alma, vida y corazón.
Mírame con compasión,
no me dejes, Madre mía.
¡OH! María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a Vos.
¡Oh Señora y Madre mía!
Yo me ofrezco del todo a Vos,
y en prueba de mi filial afecto
os consagro en este día mis ojos,
mis oídos, mi lengua, mi corazón;
en una palabra, todo mi ser.
Ya que soy todo vuestro,
¡OH Madre de bondad!,
guardadme y defendedme
como cosa y posesión vuestra. Amén.
SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia,
vida y dulzura y esperanza nuestra:
Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva;
a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas.
Ea, pues, Señora abogada nuestra,
vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos
y, después de este destierro, muéstranos a Jesús,
fruto bendito de tu vientre.
¡Oh clementísima! ¡oh piadosa! ¡oh dulce Virgen María!
V. Ruega por nosotros santa Madre de Dios,
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.
Lecturas de la semana:
LUNES 16: Ezequiel 24, 15-24; Salmo Deut.32, 1-21 ; Mateo 19, 16-22.
MARTES 17: Ezequiel 28, 1-10, Salmo Deut. 32, 26-28. 30. 35-36; Mateo 19, 23-30.
MIERCOLES 18: Ezequiel 34, 1-11; Salmo 22; Mateo 20, 1-16.
JUEVES 19: Ezequiel 36, 23-28; Salmo 50; Mateo 22, 1—14.
VIERNES 20: Ezequiel 37, 1-14; Salmo 106; Mateo 22, 34-40.
SABADO 21: Ezequiel 43, 1-7a; Salmo 84; Mateo 23, 1-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
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sábado, 7 de agosto de 2010
19º Domingo durante el año -Ciclo C-, “…donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón”
Lecturas del 8-8-10
Lectura del libro de la Sabiduría 18, 5-9
Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos - y de los niños expuestos al peligro, uno solo se salvó- para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en las aguas impetuosas. Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.
Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos; porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti. Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres. Palabra de Dios.
Salmo 32
R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Aclamen, justos, al Señor: es propio de los buenos alabarlo. ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! R.
Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.
Nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.
Lectura carta de los Hebreos 11, 1-2. 8-19
Hermanos: la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven. Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.
Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. Por la fe, vivió como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa. Porque Abraham esperaba aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Todos ellos murieron en la fe, sin alcanzar el cumplimiento de las promesas: las vieron y las saludaron de lejos, reconociendo que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Los que hablan así demuestran claramente que buscan una patria, y si hubieran pensado en aquella de la que habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar. Pero aspiraban a una patria mejor, nada menos que la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de llamarse “su Dios” y, de hecho, les ha preparado una Ciudad.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda; él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado. De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue un símbolo. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 12, 32-48
Jesús dijo a sus discípulos: «No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón. Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada.»
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?»
El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.» Palabra del Señor.
Reflexión
ACTITUDES DEL DISCIPULO
Confianza o agobio
Existe una riqueza que consiste en acumular más y más buscando seguridad ante la vida, porque ésta se presenta como incierta, problemática y como campo de rivalidad y prestigio. Es una riqueza que nos lleva a la avaricia, al agobio y a la tensión, y que nos quita la paz y hasta el sueño. No nos deja dormir. Y existe otra riqueza que dar no es perder, se va vaciando de preocupaciones materiales y va llenándose de fe en la vida y de confianza en el presente de Dios (el futuro para Dios no existe, como tampoco el pasado). Es la riqueza de la que nos habla Jesús.
Sobre este fondo hay que entender el pasaje que comentamos. Son frases llenas de confianza ante el misterio de la vida. Confianza que se refleja y surge, para quien mira con amor, infinidad de detalles. Las comparaciones, más allá de su belleza y sensibilidad, nos quieren transmitir algo nuclear: No hemos sido arrojados a la vida, no estamos sometidos a un oscuro e inconsciente destino: hay un Dios Padre que nos quiere y vela por nosotros. Para Él, nosotros valemos, somos lo más valioso.
Con agobio, tensión y avaricia no se puede vivir la presencia del Reino con gozo, no se puede asumir la tarea de extenderlo. Por eso, el que busca y anhela asegurar su vida y felicidad en el dinero y pone su afán en acumular y poseer, aunque diga creer en Dios, no es así. Si pone su confianza y felicidad en Dios, ese tal es discípulo de Jesús, y pertenece a la nueva comunidad del Reino.
“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón”
El corazón humano, centro decisivo de la persona según la mentalidad judía, se apega siempre a su tesoro. De ahí la importancia decisiva de que elijamos bien ese tesoro.
Al hombre actual se le hace difícil creer en algo que sea válido y verdadero para siempre. La falta de fe en las ideologías, la desconfianza en los grandes sistemas, el peso de la realidad cotidiana ha enterrado la utopía y ha hecho que crezca el escepticismo. Son muchos los que viven a la deriva, sin esperanza ni desesperación. No saben ya dónde poner su corazón. En medio de esta “situación errática”, lo importante parece ser, disfrutar de cada fragmento de tiempo y buscar la respuesta más satisfactoria en cada circunstancia fugaz. Pero son “creencias de reemplazo”, “tesoros de suplencias”. A veces, una palabra hostil basta para sentirnos tristes y solos. Es suficiente un gesto de rechazo o un fracaso para hundirnos en una depresión destructiva. Hecho lo que nos apetecía, caemos en la insatisfacción… y es que el hombre de hoy, como el de siempre, necesita poner su corazón en “un tesoro que no pueda ser arrebatado por los ladrones, ni ser roído por la polilla.
Un estilo de vida: vivir responsablemente
Con tres comparaciones o parábolas, que responden a situaciones que sus oyentes conocían muy bien. Jesús hace insistencia en una de las actitudes básicas que ha de tener el discípulo y la nueva comunidad de sus seguidores: Vivir vigilantes, despiertos, preparados, responsablemente.
Los versículos 39 al 48 nos hacen alusión a la vuelta de Jesús como Señor y Juez al final de la historia. La espera vigilante del retorno del Señor es la actitud que han de tener los discípulos y la comunidad. Al principio, los cristianos esperaban esa vuelta muy pronto. Poco a poco y ante el retraso, hay comunidades que se relajan que pierden la tensión, que se vuelven tibias. El Evangelio de Lucas nos invita a mantenernos activamente vigilantes en el momento presente, aquí y ahora, en este lugar y tiempo histórico. No podemos vivir en una alegre inconsciencia dejando para el futuro imposible lo que es importante y definitivo ahora. Cada día y cada hora el cristiano es urgido a tener despierta su conciencia de persona, de ser histórico, de miembro de una comunidad. En cada momento va naciendo en Él ese hombre nuevo que madura y se desarrolla sobre el despojo del hombre viejo.
El juicio de Dios no llega al final de los tiempos como una sorpresa, sino que se da en el interior de cada día, ya que el hombre se siente juzgado desde su interior según la fidelidad a su conciencia. Un hombre maduro no necesita que otros juzguen la rectitud de sus actos, ni menos de amenazas, castigos o premios para hacer lo que debe hacer. La vigilancia cristiana exige que los cristianos aprendamos de una vez por todas a vivir con nuestra propia conciencia, sin necesidad de tutelas protectoras que pretenden mantenernos en un prolongado infantilismo. A cada uno Dios nos dio poco o mucho, este papel o aquél, estas cualidades o aquellas otras; y cada uno responderá conforme a lo recibido. En este asunto nadie puede ocupar nuestro lugar ni hacer las cosas por nosotros. Decidir libre y conscientemente por el reino de Dios es nuestro particular derecho y también nuestra exigente obligación.
¿Qué significa estar vigilantes? La vigilancia evangélica no es pura y simple expectación. Se refiere a un estilo de vida, a una orientación global de la vida que busca, quiere, espera, goza y trabaja en torno a un proyecto. Estar vigilante es estar siempre con ganas de sentirnos más útiles en la comunidad, de ser fieles al reino. Tiempo de vigilancia y de espera significa, pues tiempo de gozo, tiempo de trabajo, tiempo de construcción, tiempo de servicio, tiempo de responsabilidad, tiempo de fidelidad, tiempo de discernimiento…
La parábola del administrador es una clara advertencia a los responsables de la comunidad. Los administradores de la comunidad, cualquiera que sea su procedencia, deben ponerse al servicio de los demás y prestar su ayuda para que no falte nada. Jesús declaraba dichoso al administrador fiel y sensato a quien su señor, cuando llegue, lo encuentre cumpliendo con su encargo. El que haga esto, como lo hace Jesús, llegará al mismo nivel que su señor. El primer encargo que le ha confiado es la distribución de los bienes a los pobres. Si cumple bien con ese encargo, le confiará la administración de todos los bienes. Por el contrario, si actúa con autoritarismo y con aires de grandeza y poder, como hacen los que ejercen la autoridad sobre los demás.
Es de notar la dureza del lenguaje de Jesús. La razón es obvia: la responsabilidad va pareja con los dones recibidos. Al hablar del servicio y de la responsabilidad, no hay medias tintas en el Evangelio.
Uno de los riesgos que nos amenazan constantemente es el caer en una vida superficial, mecánica, rutinaria y masificada…de la que no es fácil escapar. Con el pasar de los años, los proyectos, las metas y los ideales de mucha gente terminan reduciéndose y empobreciéndose. Desgraciadamente son muchos los que se levantan cada día sólo para “ir tirando”.
¿Dónde encontrar un principio humanizado, desalienante, capaz de liberar al hombre de la superficialidad, la masificación, la banalidad, el aturdimiento y el vacío interior?
Los cristianos acostumbrados con frecuencia a vivir nuestra fe como una tradición familiar, una herencia sociológica o una etiqueta más, no somos capaces de descubrir toda la fuerza que encierra para humanizar, personalizar y dar un sentido, una hondura y una esperanza nueva a nuestras vidas.
La llamada de Jesús a la vigilancia, en este pasaje, nos debe ayudar a despertar de la indiferencia, la pasividad, al descuido con que vivimos con frecuencia nuestra fe. La fe es luz que inspira nuestros criterios de actuación, fuerza que impulsa nuestro compromiso de construir una sociedad más humana, esperanza que anima todo nuestro vivir diario, y gozo que queremos conservar por encima de todo.
Pbro. Daniel Silva
Avisos parroquiales
Domingo 15 de Agosto: “Nuestra Señora de la Asunción” Patrona de la Diócesis Avellaneda-Lanús
14:00 hs. Salida en procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Asunción.
14:45 hs. Santa Misa en honor a nuestra patrona frente a la catedral de Avellaneda-Lanús, preside la misma nuestro Obispo Mons. Rubén Oscar Frassia.
19:00 hs. Misa en la Parroquia. Rezaremos por el eterno descanso de Mons. Ramón Castro en el 37ª aniversario de su fallecimiento.
Lecturas de la semana:
LUNES 9: Ezequiel1, 2-5. 24-28c; Salmo 148; Mateo 17, 22-27.
MARTES 10: Segunda Corintos 9, 6-10, Salmo 111; Juan 12, 24-26.
MIERCOLES 11: Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22; Salmo 112; Mateo 18, 15-20.
JUEVES 12: Ezequiel 12, 1-12; Salmo 77; Mateo 18, 21—19, 1.
VIERNES 13: Ezequiel 16, 59-63; Salmo Is. 12, 2-6; Mateo 19, 3-12.
SABADO 14: Ezequiel 18, 1-10. 13b. 30-32; Salmo 50; Mateo 19, 13-15.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
Lectura del libro de la Sabiduría 18, 5-9
Como ellos habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos - y de los niños expuestos al peligro, uno solo se salvó- para castigarlos, tú les arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en las aguas impetuosas. Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se sintieran reconfortados.
Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus enemigos; porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos cubriste de gloria, llamándonos a ti. Por eso, los santos hijos de los justos ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres. Palabra de Dios.
Salmo 32
R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Aclamen, justos, al Señor: es propio de los buenos alabarlo. ¡Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! R.
Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia. R.
Nuestra alma espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti. R.
Lectura carta de los Hebreos 11, 1-2. 8-19
Hermanos: la fe es la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades que no se ven. Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de aprobación.
Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. Por la fe, vivió como extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa. Porque Abraham esperaba aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del mar.
Todos ellos murieron en la fe, sin alcanzar el cumplimiento de las promesas: las vieron y las saludaron de lejos, reconociendo que eran extranjeros y peregrinos en la tierra. Los que hablan así demuestran claramente que buscan una patria, y si hubieran pensado en aquella de la que habían salido, habrían tenido oportunidad de regresar. Pero aspiraban a una patria mejor, nada menos que la celestial. Por eso, Dios no se avergüenza de llamarse “su Dios” y, de hecho, les ha preparado una Ciudad.
Por la fe, Abraham, cuando fue puesto a prueba, presentó a Isaac como ofrenda; él ofrecía a su hijo único, al heredero de las promesas, a aquel de quien se había anunciado. De Isaac nacerá la descendencia que llevará tu nombre. Y lo ofreció, porque pensaba que Dios tenía poder, aun para resucitar a los muertos. Por eso recuperó a su hijo, y esto fue un símbolo. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 12, 32-48
Jesús dijo a sus discípulos: «No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón. Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!
Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada.»
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?»
El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.» Palabra del Señor.
Reflexión
ACTITUDES DEL DISCIPULO
Confianza o agobio
Existe una riqueza que consiste en acumular más y más buscando seguridad ante la vida, porque ésta se presenta como incierta, problemática y como campo de rivalidad y prestigio. Es una riqueza que nos lleva a la avaricia, al agobio y a la tensión, y que nos quita la paz y hasta el sueño. No nos deja dormir. Y existe otra riqueza que dar no es perder, se va vaciando de preocupaciones materiales y va llenándose de fe en la vida y de confianza en el presente de Dios (el futuro para Dios no existe, como tampoco el pasado). Es la riqueza de la que nos habla Jesús.
Sobre este fondo hay que entender el pasaje que comentamos. Son frases llenas de confianza ante el misterio de la vida. Confianza que se refleja y surge, para quien mira con amor, infinidad de detalles. Las comparaciones, más allá de su belleza y sensibilidad, nos quieren transmitir algo nuclear: No hemos sido arrojados a la vida, no estamos sometidos a un oscuro e inconsciente destino: hay un Dios Padre que nos quiere y vela por nosotros. Para Él, nosotros valemos, somos lo más valioso.
Con agobio, tensión y avaricia no se puede vivir la presencia del Reino con gozo, no se puede asumir la tarea de extenderlo. Por eso, el que busca y anhela asegurar su vida y felicidad en el dinero y pone su afán en acumular y poseer, aunque diga creer en Dios, no es así. Si pone su confianza y felicidad en Dios, ese tal es discípulo de Jesús, y pertenece a la nueva comunidad del Reino.
“Donde está tu tesoro, allí está tu corazón”
El corazón humano, centro decisivo de la persona según la mentalidad judía, se apega siempre a su tesoro. De ahí la importancia decisiva de que elijamos bien ese tesoro.
Al hombre actual se le hace difícil creer en algo que sea válido y verdadero para siempre. La falta de fe en las ideologías, la desconfianza en los grandes sistemas, el peso de la realidad cotidiana ha enterrado la utopía y ha hecho que crezca el escepticismo. Son muchos los que viven a la deriva, sin esperanza ni desesperación. No saben ya dónde poner su corazón. En medio de esta “situación errática”, lo importante parece ser, disfrutar de cada fragmento de tiempo y buscar la respuesta más satisfactoria en cada circunstancia fugaz. Pero son “creencias de reemplazo”, “tesoros de suplencias”. A veces, una palabra hostil basta para sentirnos tristes y solos. Es suficiente un gesto de rechazo o un fracaso para hundirnos en una depresión destructiva. Hecho lo que nos apetecía, caemos en la insatisfacción… y es que el hombre de hoy, como el de siempre, necesita poner su corazón en “un tesoro que no pueda ser arrebatado por los ladrones, ni ser roído por la polilla.
Un estilo de vida: vivir responsablemente
Con tres comparaciones o parábolas, que responden a situaciones que sus oyentes conocían muy bien. Jesús hace insistencia en una de las actitudes básicas que ha de tener el discípulo y la nueva comunidad de sus seguidores: Vivir vigilantes, despiertos, preparados, responsablemente.
Los versículos 39 al 48 nos hacen alusión a la vuelta de Jesús como Señor y Juez al final de la historia. La espera vigilante del retorno del Señor es la actitud que han de tener los discípulos y la comunidad. Al principio, los cristianos esperaban esa vuelta muy pronto. Poco a poco y ante el retraso, hay comunidades que se relajan que pierden la tensión, que se vuelven tibias. El Evangelio de Lucas nos invita a mantenernos activamente vigilantes en el momento presente, aquí y ahora, en este lugar y tiempo histórico. No podemos vivir en una alegre inconsciencia dejando para el futuro imposible lo que es importante y definitivo ahora. Cada día y cada hora el cristiano es urgido a tener despierta su conciencia de persona, de ser histórico, de miembro de una comunidad. En cada momento va naciendo en Él ese hombre nuevo que madura y se desarrolla sobre el despojo del hombre viejo.
El juicio de Dios no llega al final de los tiempos como una sorpresa, sino que se da en el interior de cada día, ya que el hombre se siente juzgado desde su interior según la fidelidad a su conciencia. Un hombre maduro no necesita que otros juzguen la rectitud de sus actos, ni menos de amenazas, castigos o premios para hacer lo que debe hacer. La vigilancia cristiana exige que los cristianos aprendamos de una vez por todas a vivir con nuestra propia conciencia, sin necesidad de tutelas protectoras que pretenden mantenernos en un prolongado infantilismo. A cada uno Dios nos dio poco o mucho, este papel o aquél, estas cualidades o aquellas otras; y cada uno responderá conforme a lo recibido. En este asunto nadie puede ocupar nuestro lugar ni hacer las cosas por nosotros. Decidir libre y conscientemente por el reino de Dios es nuestro particular derecho y también nuestra exigente obligación.
¿Qué significa estar vigilantes? La vigilancia evangélica no es pura y simple expectación. Se refiere a un estilo de vida, a una orientación global de la vida que busca, quiere, espera, goza y trabaja en torno a un proyecto. Estar vigilante es estar siempre con ganas de sentirnos más útiles en la comunidad, de ser fieles al reino. Tiempo de vigilancia y de espera significa, pues tiempo de gozo, tiempo de trabajo, tiempo de construcción, tiempo de servicio, tiempo de responsabilidad, tiempo de fidelidad, tiempo de discernimiento…
La parábola del administrador es una clara advertencia a los responsables de la comunidad. Los administradores de la comunidad, cualquiera que sea su procedencia, deben ponerse al servicio de los demás y prestar su ayuda para que no falte nada. Jesús declaraba dichoso al administrador fiel y sensato a quien su señor, cuando llegue, lo encuentre cumpliendo con su encargo. El que haga esto, como lo hace Jesús, llegará al mismo nivel que su señor. El primer encargo que le ha confiado es la distribución de los bienes a los pobres. Si cumple bien con ese encargo, le confiará la administración de todos los bienes. Por el contrario, si actúa con autoritarismo y con aires de grandeza y poder, como hacen los que ejercen la autoridad sobre los demás.
Es de notar la dureza del lenguaje de Jesús. La razón es obvia: la responsabilidad va pareja con los dones recibidos. Al hablar del servicio y de la responsabilidad, no hay medias tintas en el Evangelio.
Uno de los riesgos que nos amenazan constantemente es el caer en una vida superficial, mecánica, rutinaria y masificada…de la que no es fácil escapar. Con el pasar de los años, los proyectos, las metas y los ideales de mucha gente terminan reduciéndose y empobreciéndose. Desgraciadamente son muchos los que se levantan cada día sólo para “ir tirando”.
¿Dónde encontrar un principio humanizado, desalienante, capaz de liberar al hombre de la superficialidad, la masificación, la banalidad, el aturdimiento y el vacío interior?
Los cristianos acostumbrados con frecuencia a vivir nuestra fe como una tradición familiar, una herencia sociológica o una etiqueta más, no somos capaces de descubrir toda la fuerza que encierra para humanizar, personalizar y dar un sentido, una hondura y una esperanza nueva a nuestras vidas.
La llamada de Jesús a la vigilancia, en este pasaje, nos debe ayudar a despertar de la indiferencia, la pasividad, al descuido con que vivimos con frecuencia nuestra fe. La fe es luz que inspira nuestros criterios de actuación, fuerza que impulsa nuestro compromiso de construir una sociedad más humana, esperanza que anima todo nuestro vivir diario, y gozo que queremos conservar por encima de todo.
Pbro. Daniel Silva
Avisos parroquiales
Domingo 15 de Agosto: “Nuestra Señora de la Asunción” Patrona de la Diócesis Avellaneda-Lanús
14:00 hs. Salida en procesión con la imagen de Nuestra Señora de la Asunción.
14:45 hs. Santa Misa en honor a nuestra patrona frente a la catedral de Avellaneda-Lanús, preside la misma nuestro Obispo Mons. Rubén Oscar Frassia.
19:00 hs. Misa en la Parroquia. Rezaremos por el eterno descanso de Mons. Ramón Castro en el 37ª aniversario de su fallecimiento.
Lecturas de la semana:
LUNES 9: Ezequiel1, 2-5. 24-28c; Salmo 148; Mateo 17, 22-27.
MARTES 10: Segunda Corintos 9, 6-10, Salmo 111; Juan 12, 24-26.
MIERCOLES 11: Ezequiel 9, 1-7; 10, 18-22; Salmo 112; Mateo 18, 15-20.
JUEVES 12: Ezequiel 12, 1-12; Salmo 77; Mateo 18, 21—19, 1.
VIERNES 13: Ezequiel 16, 59-63; Salmo Is. 12, 2-6; Mateo 19, 3-12.
SABADO 14: Ezequiel 18, 1-10. 13b. 30-32; Salmo 50; Mateo 19, 13-15.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
sábado, 31 de julio de 2010
18º Domingo durante el año- Ciclo C-, “… Rico a los ojos de Dios”
Lecturas del 1-8-10
Libro del Eclesiastés 1, 2; 2. 21-23
¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! Porque un hombre que ha trabajado con sabiduría, con ciencia y eficacia,tiene que dejar su parte a otro que no hizo ningún esfuerzo. También esto es vanidad y una grave desgracia. ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol? Porque todos sus días son penosos, y su ocupación, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazón. También esto es vanidad. Palabra de Dios.
SALMO 89
R. Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.» Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.
Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.
Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-5. 9-11
Hermanos: Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.
Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Tampoco se engañen los unos a los otros.
Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador. Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.
Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21
Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.»
Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.» Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha."
Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?"
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios.»
Palabra del Señor.
Reflexión
En este domingo, la palabra de Dios nos invita a reflexionar, que en el seguimiento de Cristo y en la instauración del reinado de Dios, aparecen ciertos obstáculos. Sobre todo el endiosamiento de las riquezas y el instinto de posesión.
“Allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón”
La primera lectura del libro del Eclesiastés, está muy relacionado con el evangelio. El autor recorre a lo largo de su libro todas las esferas del ámbito humano: trabajo, riqueza, dolor, alegría, decepciones, religión, justicia, sabiduría, ignorancia, el tiempo, la muerte... buscando respuesta a su pregunta.
Hagamos lo que hagamos en nuestra vida, al final el destino es el mismo para todos los hombres: la muerte, ¿la nada?
Una pregunta seria ¿qué hacemos aquí, en la tierra? ¿Para qué vivir, trabajar, luchar, amar, pensar, esforzarnos en la ecología, la educación, la política, los derechos humanos...?
Breve es nuestra vida sobre la tierra (Sab 2,1), la mayor parte de nuestra vida es fatiga inútil, que pasa aprisa y vuela (Salmo 89, 10). La experiencia humana es como "atrapar vientos" una tarea inútil y decepcionante. Viene a nuestra mente aquella otra frase evangélica: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero...?".
De poco valen al hombre las riquezas si debe dejarlas con la muerte.
En el evangelio se nos presenta un gran obstáculo para seguir a Cristo: el apego a las riquezas y el mal uso. Esto no quiere decir que la fe cristiana es enemiga del bienestar económico y sólo elogia la pobreza, lo que Jesús condena es el apego a esas riquezas, el mal uso de los bienes. El hombre cuando deja que en él anide la avaricia, su camino empieza a ser el de su propia perdición.
Y esto es lo que condena el evangelio, no se condena a los ricos por ser ricos ni se ensalza a los pobres por ser pobres.
Hay ricos, ricos, son los ricos de manos y corazón abiertos, son esos ricos que quieren comprarse el cielo, y entonces se dedican a administrar bien esta tierra, para que todos tengan lo que necesitan.
Y hay ricos pobres porque tienen las manos y el corazón cerrados. La parábola de hoy se refiere a estos últimos.
Jesús no condena la posesión de riquezas. Dios Padre nos regala los bienes que poseemos, para que los disfrutemos, para que seamos felices. Sin embargo condena nuestra actitud mezquina con esos bienes que puso en nuestras manos. Lo que quiere el Señor que combatamos es la tendencia a ver el sentido de la vida en lo que poseemos. El pensar: soy lo que tengo. Si tengo más valgo más. Porque este pensamiento nos lleva a querer tener cada vez más. Nos dice Jesús: La vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.
En la mayoría de los casos, las cosas materiales no hacen más que tapar el vacío interior. Para cada uno de nosotros, los cristianos no hay mayor bien que la vida verdadera, la vida eterna.
El Señor que conoce nuestra debilidad, sabe con qué facilidad nos hacemos esclavos de lo que poseemos, porque la avaricia nos endurece el corazón y las manos.
¿Qué nos propone hoy Jesús?
Llegar a ser ricos a los ojos de Dios. El Señor nos habla de acumular tesoros en el cielo en vez de amontonarlos en la tierra. Y en el cielo acumulamos lo que damos, no lo que poseemos. Este evangelio nos puede hacer caer en el error de considerar, que lo que está diciendo Jesús es para los que tienen mucho, y esto está lejos de la realidad.
Cada uno de nosotros, poseemos muchos dones que el Señor nos regaló y que espera que compartamos con generosidad. Todos hemos recibido muchos bienes, hasta aquellas personas más pobres, reciben dones de parte de Dios. Recibimos la vida,... recibimos tiempo para compartir,... nos dio fuerzas físicas,... y ante todo la posibilidad de amar de verdad. Todos somos administradores de una gran cantidad de bienes que tenemos que saber poner al servicio de los demás. Dice un antiguo refrán: No podemos llevar nada con nosotros a la otra vida, pero podemos mandar algo anticipadamente. Todo lo que hagamos con verdadero amor, por los demás, se acumula en el cielo como un tesoro al que no ataca la polilla.
Vamos a pedirle hoy a María, que nos ayude a guardar nuestros tesoros en el cielo.
"Cuídense de toda avaricia, porque la vida no depende de poseer muchas cosas"
La Palabra de Dios es muy clara. En este texto vemos que quieren poner a Jesús como “mediador” en un conflicto económico-familiar a raíz de una herencia, entre dos hermanos que se la disputaban y el Señor rechaza esa interpretación, no quiere ser juez entre uno y otro porque la base está en el poder de ese juicio y él no quiere ese poder, quiere otra cosa.
¿Cuál será esa "otra cosa" que el Señor quiere en nosotros?
Nos dice que el corazón del hombre, tiene distintas afecciones, distintos intereses y también podríamos decir distintos amores. Y a veces el peligro en el corazón humano está cuando una de estas cosas, que son relativas, creadas, que son parte, se constituyen como una única finalidad. A ninguno de nosotros se nos escapa, cuántas familias se han separado por la división de los bienes de una herencia. Grandes sumas o pequeñas cosas, pero muchas veces por la avidez, la avaricia, o por la codicia o por la subjetividad, ¡cuántas familias se han peleado!, y ¡cuántos hermanos no se han visto más debido a una interpretación sobre el beneficio de la herencia! Uno tiene que darse cuenta que el dinero, o los bienes, no son un bien absoluto.
El único bien absoluto es Dios y todo lo demás es relativo. Hay algo que tenemos que destacar y subrayar: los valores. Ellos son la riqueza del alma que deben ennoblecer a la persona, relacionarnos con los demás, que deben hacernos ser justos y caritativos con todos.
El Vaticano II, en el documento sobre la esperanza, Gaudium et spes, dice algo muy importante: "Dios ha destinado la tierra, y cuanto ella contiene, al uso de todos los hombres y de todos los pueblos, de modo que los bienes creados deben alcanzar a todos en forma equitativa, presididos por la justicia y animados por la caridad. Por lo tanto es de destacar que los bienes de diversas formas y variables, jamás deben perderse de vista el destino común de los mismos bienes. Por lo tanto el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores, que legítimamente posee como exclusiva suya, sino también considerados como cosas comunes en el sentido que deben, no sólo aprovecharlo a él, sino también a los demás"
¡Ay qué tema! ¡Cuántas veces uno se apropia indebidamente de las cosas y cierra su corazón a las necesidades de los demás!.... Es importante saber ser desprendidos, porque en la vida las cosas tienen un valor y hay que vivirla teniendo en cuenta las cosas como son. Donde pone uno su corazón, ahí está la realidad. Donde ponemos la vida, ahí está la realidad.
¿Cuál es tu tesoro? ¿El dinero? ¿El poder? ¿O el amor de Dios y el servicio a los demás? Decía muy bien el Libro del Apocalipsis, en el versículo 17 del capítulo 3, "tú andas diciendo: soy rico, me he enriquecido, no tengo necesidad de nada; y no sabes que eres infeliz y miserable, pobre, ciego y mudo"; que la avaricia no te haga ser ciego, no te haga ser mudo, no te haga ser miserable, no te haga ser infeliz... (1)
Avisos parroquiales
Miércoles 4 de agosto: San Juan María Vianney, el Santo cura de Ars. Protector de los sacerdotes y “párrocos”. Rezemos por nuestros párrocos. Misa 19 hs.
Viernes 6 de agosto: “Fiesta de la Transfiguración del Señor”. Misa 19 hs.
Sábado 7 de agosto: “Fiesta de San Cayetano”. El templo permanecerá abierto desde las 10 hs.
Santa Misa a las 19 hs. Bendición del pan de San Cayetano. Les recordamos los alimentos imperecederos. Muchas gracias.
Lecturas de la semana:
LUNES 2: Jeremías 28, 1-17; Salmo 118; Mateo 14, 13-21.
MARTES 3: Jeremías 30, 1-2. 12-15.18-22, Salmo 101; Mateo 14, 22-36.
MIERCOLES 4: Jeremías 31, 1-7; Salmo Jer. 31, 10-12. 13; Mateo 15, 21-28.
JUEVES 5: Jeremías 31, 31-34; Salmo 503; Mateo 16, 13-23.
VIERNES 6: Daniel 7, 9-10. 13-14; Salmo 96; 2Pedro 1, 16-19; Lucas 9, 28b-36.
SABADO 7: Habacuc 1,12—2, 4; Salmo 9; Mateo 17, 14-20.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. (1) Reflexiones de Monseñor Rubén Oscar Frassia
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com
Libro del Eclesiastés 1, 2; 2. 21-23
¡Vanidad, pura vanidad!, dice Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad! Porque un hombre que ha trabajado con sabiduría, con ciencia y eficacia,tiene que dejar su parte a otro que no hizo ningún esfuerzo. También esto es vanidad y una grave desgracia. ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol? Porque todos sus días son penosos, y su ocupación, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazón. También esto es vanidad. Palabra de Dios.
SALMO 89
R. Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.» Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R.
Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R.
Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-5. 9-11
Hermanos: Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es nuestra vida, entonces ustedes también aparecerán con él, llenos de gloria.
Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría. Tampoco se engañen los unos a los otros.
Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador. Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.
Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 12, 13-21
Uno de la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia.»
Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aun en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.» Les dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: "¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha."
Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida." Pero Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?"
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios.»
Palabra del Señor.
Reflexión
En este domingo, la palabra de Dios nos invita a reflexionar, que en el seguimiento de Cristo y en la instauración del reinado de Dios, aparecen ciertos obstáculos. Sobre todo el endiosamiento de las riquezas y el instinto de posesión.
“Allí donde tengan su tesoro, tendrán también su corazón”
La primera lectura del libro del Eclesiastés, está muy relacionado con el evangelio. El autor recorre a lo largo de su libro todas las esferas del ámbito humano: trabajo, riqueza, dolor, alegría, decepciones, religión, justicia, sabiduría, ignorancia, el tiempo, la muerte... buscando respuesta a su pregunta.
Hagamos lo que hagamos en nuestra vida, al final el destino es el mismo para todos los hombres: la muerte, ¿la nada?
Una pregunta seria ¿qué hacemos aquí, en la tierra? ¿Para qué vivir, trabajar, luchar, amar, pensar, esforzarnos en la ecología, la educación, la política, los derechos humanos...?
Breve es nuestra vida sobre la tierra (Sab 2,1), la mayor parte de nuestra vida es fatiga inútil, que pasa aprisa y vuela (Salmo 89, 10). La experiencia humana es como "atrapar vientos" una tarea inútil y decepcionante. Viene a nuestra mente aquella otra frase evangélica: "¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero...?".
De poco valen al hombre las riquezas si debe dejarlas con la muerte.
En el evangelio se nos presenta un gran obstáculo para seguir a Cristo: el apego a las riquezas y el mal uso. Esto no quiere decir que la fe cristiana es enemiga del bienestar económico y sólo elogia la pobreza, lo que Jesús condena es el apego a esas riquezas, el mal uso de los bienes. El hombre cuando deja que en él anide la avaricia, su camino empieza a ser el de su propia perdición.
Y esto es lo que condena el evangelio, no se condena a los ricos por ser ricos ni se ensalza a los pobres por ser pobres.
Hay ricos, ricos, son los ricos de manos y corazón abiertos, son esos ricos que quieren comprarse el cielo, y entonces se dedican a administrar bien esta tierra, para que todos tengan lo que necesitan.
Y hay ricos pobres porque tienen las manos y el corazón cerrados. La parábola de hoy se refiere a estos últimos.
Jesús no condena la posesión de riquezas. Dios Padre nos regala los bienes que poseemos, para que los disfrutemos, para que seamos felices. Sin embargo condena nuestra actitud mezquina con esos bienes que puso en nuestras manos. Lo que quiere el Señor que combatamos es la tendencia a ver el sentido de la vida en lo que poseemos. El pensar: soy lo que tengo. Si tengo más valgo más. Porque este pensamiento nos lleva a querer tener cada vez más. Nos dice Jesús: La vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.
En la mayoría de los casos, las cosas materiales no hacen más que tapar el vacío interior. Para cada uno de nosotros, los cristianos no hay mayor bien que la vida verdadera, la vida eterna.
El Señor que conoce nuestra debilidad, sabe con qué facilidad nos hacemos esclavos de lo que poseemos, porque la avaricia nos endurece el corazón y las manos.
¿Qué nos propone hoy Jesús?
Llegar a ser ricos a los ojos de Dios. El Señor nos habla de acumular tesoros en el cielo en vez de amontonarlos en la tierra. Y en el cielo acumulamos lo que damos, no lo que poseemos. Este evangelio nos puede hacer caer en el error de considerar, que lo que está diciendo Jesús es para los que tienen mucho, y esto está lejos de la realidad.
Cada uno de nosotros, poseemos muchos dones que el Señor nos regaló y que espera que compartamos con generosidad. Todos hemos recibido muchos bienes, hasta aquellas personas más pobres, reciben dones de parte de Dios. Recibimos la vida,... recibimos tiempo para compartir,... nos dio fuerzas físicas,... y ante todo la posibilidad de amar de verdad. Todos somos administradores de una gran cantidad de bienes que tenemos que saber poner al servicio de los demás. Dice un antiguo refrán: No podemos llevar nada con nosotros a la otra vida, pero podemos mandar algo anticipadamente. Todo lo que hagamos con verdadero amor, por los demás, se acumula en el cielo como un tesoro al que no ataca la polilla.
Vamos a pedirle hoy a María, que nos ayude a guardar nuestros tesoros en el cielo.
"Cuídense de toda avaricia, porque la vida no depende de poseer muchas cosas"
La Palabra de Dios es muy clara. En este texto vemos que quieren poner a Jesús como “mediador” en un conflicto económico-familiar a raíz de una herencia, entre dos hermanos que se la disputaban y el Señor rechaza esa interpretación, no quiere ser juez entre uno y otro porque la base está en el poder de ese juicio y él no quiere ese poder, quiere otra cosa.
¿Cuál será esa "otra cosa" que el Señor quiere en nosotros?
Nos dice que el corazón del hombre, tiene distintas afecciones, distintos intereses y también podríamos decir distintos amores. Y a veces el peligro en el corazón humano está cuando una de estas cosas, que son relativas, creadas, que son parte, se constituyen como una única finalidad. A ninguno de nosotros se nos escapa, cuántas familias se han separado por la división de los bienes de una herencia. Grandes sumas o pequeñas cosas, pero muchas veces por la avidez, la avaricia, o por la codicia o por la subjetividad, ¡cuántas familias se han peleado!, y ¡cuántos hermanos no se han visto más debido a una interpretación sobre el beneficio de la herencia! Uno tiene que darse cuenta que el dinero, o los bienes, no son un bien absoluto.
El único bien absoluto es Dios y todo lo demás es relativo. Hay algo que tenemos que destacar y subrayar: los valores. Ellos son la riqueza del alma que deben ennoblecer a la persona, relacionarnos con los demás, que deben hacernos ser justos y caritativos con todos.
El Vaticano II, en el documento sobre la esperanza, Gaudium et spes, dice algo muy importante: "Dios ha destinado la tierra, y cuanto ella contiene, al uso de todos los hombres y de todos los pueblos, de modo que los bienes creados deben alcanzar a todos en forma equitativa, presididos por la justicia y animados por la caridad. Por lo tanto es de destacar que los bienes de diversas formas y variables, jamás deben perderse de vista el destino común de los mismos bienes. Por lo tanto el hombre, al usarlos, no debe tener las cosas exteriores, que legítimamente posee como exclusiva suya, sino también considerados como cosas comunes en el sentido que deben, no sólo aprovecharlo a él, sino también a los demás"
¡Ay qué tema! ¡Cuántas veces uno se apropia indebidamente de las cosas y cierra su corazón a las necesidades de los demás!.... Es importante saber ser desprendidos, porque en la vida las cosas tienen un valor y hay que vivirla teniendo en cuenta las cosas como son. Donde pone uno su corazón, ahí está la realidad. Donde ponemos la vida, ahí está la realidad.
¿Cuál es tu tesoro? ¿El dinero? ¿El poder? ¿O el amor de Dios y el servicio a los demás? Decía muy bien el Libro del Apocalipsis, en el versículo 17 del capítulo 3, "tú andas diciendo: soy rico, me he enriquecido, no tengo necesidad de nada; y no sabes que eres infeliz y miserable, pobre, ciego y mudo"; que la avaricia no te haga ser ciego, no te haga ser mudo, no te haga ser miserable, no te haga ser infeliz... (1)
Avisos parroquiales
Miércoles 4 de agosto: San Juan María Vianney, el Santo cura de Ars. Protector de los sacerdotes y “párrocos”. Rezemos por nuestros párrocos. Misa 19 hs.
Viernes 6 de agosto: “Fiesta de la Transfiguración del Señor”. Misa 19 hs.
Sábado 7 de agosto: “Fiesta de San Cayetano”. El templo permanecerá abierto desde las 10 hs.
Santa Misa a las 19 hs. Bendición del pan de San Cayetano. Les recordamos los alimentos imperecederos. Muchas gracias.
Lecturas de la semana:
LUNES 2: Jeremías 28, 1-17; Salmo 118; Mateo 14, 13-21.
MARTES 3: Jeremías 30, 1-2. 12-15.18-22, Salmo 101; Mateo 14, 22-36.
MIERCOLES 4: Jeremías 31, 1-7; Salmo Jer. 31, 10-12. 13; Mateo 15, 21-28.
JUEVES 5: Jeremías 31, 31-34; Salmo 503; Mateo 16, 13-23.
VIERNES 6: Daniel 7, 9-10. 13-14; Salmo 96; 2Pedro 1, 16-19; Lucas 9, 28b-36.
SABADO 7: Habacuc 1,12—2, 4; Salmo 9; Mateo 17, 14-20.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. (1) Reflexiones de Monseñor Rubén Oscar Frassia
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com
sábado, 24 de julio de 2010
17º Domingo durante el año- Ciclo C-, “Señor, enséñanos a orar.”
Lecturas del 25-7-10
Lectura del libro del Génesis 18, 20-32
El Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham.
Entonces Abraham se le acercó y le dijo: « ¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?» El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos.» Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?» «No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco», respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá no sean más de cuarenta.» Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos cuarenta.» «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta.»
Y el Señor respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.» Abraham insistió: «Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte.» «No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor. «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez.» «En atención a esos diez, respondió, no la destruiré.» Palabra de Dios.
Salmo 137
R. Señor, me respondiste cada vez que te invoqué.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca,
te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.
Y daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.
El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos.
Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.
Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.
San Pablo a los cristianos de Colosas 2, 12-14
Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con él, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.
Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. El canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 11, 1-13
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»
El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación.»
Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle," y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos."
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!» Palabra del Señor.
Reflexión
JESUS ENSEÑA A ORAR
Este Evangelio es una catequesis sobre la oración cristiana. Tanto el discípulo como la comunidad necesitan orar. Lucas recoge aquí el talante, el estilo, la forma y el espíritu que debe impregnar la oración del cristiano.
Jesús oraba con frecuencia. De hecho, el tercer evangelista así nos lo presenta en varias oraciones. La escena de hoy es una de ellas “Jesús estaba orando”. Los discípulos no han participado en la oración de Jesús, pero sienten la necesidad de tener unas formas de orar parecidas a las de Juan Bautista: “Enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos”. Éste ya había hecho escuela; Jesús todavía no.
Los discípulos quieren unas fórmulas ritualizadas, que den solidez e identidad al grupo que se está constituyendo. La oración de Jesús, o no la comprenden o no la comparten (no le piden que les enseñe a orar como Él lo hace). Quieren aprender unas formas como las que Juan enseñó a sus discípulos. Pero Jesús les enseña una oración nada ritualizada, llena de confianza y de compromiso personal. “Cuando oren digan: Padre…” Inaugura una forma de orar inaudita. La oración judía oficial se realizaba en el templo, el lugar de Dios por excelencia. Jesús convierte el sitio donde se encuentra en “lugar” adecuado para la oración.
Por primera vez hay alguien que se dirige a Dios con confianza filial: “Padre”. Jesús introduce un cambio profundo en la relación de los hombres y mujeres con Dios. Todas las religiones incluyendo la religión judía, rezaban a un Dios lejano al que trataban de aplacar. Jesús sustituye el temor por el amor y la verticalidad para la horizontalidad. ¡Dios es Padre!
No se trata de una fórmula que haya que repetir de memoria. De hecho, el texto paralelo de Mt. 6, 9-13 muestra que los primeros cristianos se expresaban diversamente. El Padrenuestro es la expresión de una actitud, de un estilo de vida identificada y enamorada del proyecto de Dios más que una oración ritual.
Resume las convicciones y deseos que deben aparecer en nuestra oración: la invocación a Dios como Padre, y una existencia invadida por el deseo de un mundo diferente; confianza y compromiso
La oración de los hijos de Dios
En la oración de Jesús encontramos la correcta relación entre Dios y nosotros, entre lo que esperamos (cielo) y lo que vivimos (tierra), entre lo religioso y lo político, manteniendo la unidad del único proceso. La primera parte hace referencia a la causa de Dios, la segunda parte hace referencia a la causa del hombre. Entre ambas constituyen la única oración de Jesús, la verdadera oración cristiana. Dios no se interesa sólo de lo que es suyo –el nombre, el reinado, la voluntad divina-, sino que se preocupa también por lo que es del hombre –el pan, el perdón, la tentación, el mal-. Igualmente, el hombre no sólo tiene en cuenta lo que le preocupa para poder vivir –el pan, el perdón, la tentación, el mal-, sino que se abre también a lo concerniente a Dios Padre –la santificación de su nombre, la llegada de su reinado, la realización de su voluntad-. En la oración de Jesús, la causa de Dios no es ajena a la causa del hombre, y la causa del hombre no es extraña a la causa de Dios. Lo que Jesús unió –la preocupación por nuestras necesidades- nadie debería separarlo.
La realidad implicada en el Padrenuestro es extremadamente conflictiva. En ella chocan el reinado de Dios y el poder del mal. Si nos fijamos bien, el Padrenuestro tiene que ver con todas las grandes cuestiones de la existencia personal y social del ser humano de todos los tiempos. El centro lo ocupa Dios juntamente con el hombre necesitado. Es una hermosa lección. Hay que ensanchar la mente y el corazón allende nuestro pequeño horizonte. Cuando la pasión por Dios se articula con la pasión por el hombre, cuando la pasión por el cielo se une a la pasión por la tierra, el Padrenuestro se nos revela como la oración de la revelación integral, como la oración de los hijos de Dios.
La insistencia en la oración como toma de conciencia filial y comunitaria
La segunda parte contiene una parábola. Dios es comparado a un “amigo” a quien otro amigo acude de noche, a una hora intempestiva, para pedirle unos panes. Gracias a la insistencia, aquél terminará por dárselos. También Dios, dice Jesús, hará lo mismo. Hay que “pedir”, “buscar”, “llamar”, con la seguridad de que “se recibe lo que se pide”, “se encuentra lo que se busca” y “se abren las puertas cuando se llama”. Esta triple insistencia implica una confianza y búsqueda total.
A continuación Jesús pone una serie de ejemplos, sacados de la vida cotidiana, para remachar la bondad y el amor de Dios, que es el fundamento de la oración. Y concluye con una frase lapidaria: “Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus niños, ¡cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que lo piden”. A diferencia de Mt 7, 11 (que habla de “dará cosas buenas”), Lucas explicita que el don por excelencia es el “Espíritu Santo” o sea, lo mejor de Dios.
Aprender a orar
El síntoma y fenómeno puede ser éste: casi sin darnos cuenta vamos llenando nuestra vida de cosas, actividad, preocupaciones y evadiéndonos calladamente de Dios. Siempre tenemos otra cosa más importante que hacer, algo más urgente o más útil. ¿Cómo ponerse a orar cuando uno tiene tantas cosas en que ocuparse? Y hemos terminado por “vivir bastante bien” sin necesidad de orar.
Y sin embargo, necesitamos orar. No es posible vivir nuestra fe cristiana y nuestra vocación humana sin orar. A orar sólo se puede aprender desde la necesidad, desde el descubrimiento del amor y la fidelidad de Dios, pues la experiencia nos dice que nosotros no somos fieles. Ese Dios que nos es fiel no suprime nuestros sufrimientos, ni resuelve nuestros problemas, pero “una cura de oración” nos puede ofrecer la paz y la luz que necesitamos para situar las cosas en sus verdaderas dimensiones y da a nuestra vida un verdadero sentido. Ahora bien, Dios no es una conquista sino un regalo. “Quien busca lo halla, quien pide lo recibe y al que llama se le abre”
Aprender el Padrenuestro
Hemos recitado tantas veces el Padrenuestro y, con frecuencia, de manera tan mecánica y superficial, que hemos terminado por vaciarlo de su hondura y novedad. Se nos olvida que esta oración nos la ha regalado Jesús como la plegaria que mejor recoge lo que El vivía en lo más íntimo de su ser y la que mejor expresa el sentir de sus verdaderos discípulos.
Cuándo tiene sentido rezar el Padrenuestro
Cuando somos conscientes de que “el mundo gime con dolores de parto”. Cuando percibimos que “la humanidad aguarda impaciente que se revele lo que serán los hijos de Dios”. Cuando proclamamos que “a los que habitan en tierra y en sombra de muerte les ha brillado una luz”. Cuando nos sentimos movidos por Jesús y por el Espíritu a decir con atrevimiento:
¡Padre nuestro!
Pbo. Daniel Silva
Para meditar:
¿Qué lugar ocupa la oración y la oración del Padrenuestro en mi vida?
“Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”.
¿Cuándo oro tengo puesta mi confianza en Dios? ¿Pude experimentar su amor y bondad? ¿Encuentro paz y luz que guíen mi vida?
¡Dios es Padre!
¿Cómo es mi oración: ritual, a un Dios lejano o es un encuentro filial con Dios?
Aviso Parroquial:
Viernes 30 de julio a las 21 hs: Reunión de Hombres en la secretaría parroquial.
Lecturas de la semana:
LUNES 26: Eclesiástico 44, 1. 9-15; Salmo 131; Mateo 13, 16-17.
MARTES 27: Jeremías 14, 17-22, Salmo 78; Mateo 13, 36-43.
MIERCOLES 28: Jeremías 15, 10. 16-21; Salmo 58; Mateo 13, 44-46.
JUEVES 29: 1Juan 4, 7-16; Salmo 33; Juan 11, 19-27.
VIERNES 30: Jeremías 26, 1-9; Salmo 68; Mateo 13, 54-58.
SABADO 31: Jeremías 26, 11-16. 24 Salmo 68; Mateo 14, 1-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
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Lectura del libro del Génesis 18, 20-32
El Señor dijo: «El clamor contra Sodoma y Gomorra es tan grande, y su pecado tan grave, que debo bajar a ver si sus acciones son realmente como el clamor que ha llegado hasta mí. Si no es así, lo sabré.»
Dos de esos hombres partieron de allí y se fueron hacia Sodoma, pero el Señor se quedó de pie frente a Abraham.
Entonces Abraham se le acercó y le dijo: « ¿Así que vas a exterminar al justo junto con el culpable? Tal vez haya en la ciudad cincuenta justos. ¿Y tú vas a arrasar ese lugar, en vez de perdonarlo por amor a los cincuenta justos que hay en él? ¡Lejos de ti hacer semejante cosa! ¡Matar al justo juntamente con el culpable, haciendo que los dos corran la misma suerte! ¡Lejos de ti! ¿Acaso el Juez de toda la tierra no va a hacer justicia?» El Señor respondió: «Si encuentro cincuenta justos en la ciudad de Sodoma, perdonaré a todo ese lugar en atención a ellos.» Entonces Abraham dijo: «Yo, que no soy más que polvo y ceniza, tengo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Quizá falten cinco para que los justos lleguen a cincuenta. Por esos cinco ¿vas a destruir toda la ciudad?» «No la destruiré si encuentro allí cuarenta y cinco», respondió el Señor. Pero Abraham volvió a insistir: «Quizá no sean más de cuarenta.» Y el Señor respondió: «No lo haré por amor a esos cuarenta.» «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no lo tome a mal si continúo insistiendo. Quizá sean solamente treinta.»
Y el Señor respondió: «No lo haré si encuentro allí a esos treinta.» Abraham insistió: «Una vez más, me tomo el atrevimiento de dirigirme a mi Señor. Tal vez no sean más que veinte.» «No la destruiré en atención a esos veinte», declaró el Señor. «Por favor, dijo entonces Abraham, que mi Señor no se enoje si hablo por última vez. Quizá sean solamente diez.» «En atención a esos diez, respondió, no la destruiré.» Palabra de Dios.
Salmo 137
R. Señor, me respondiste cada vez que te invoqué.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, porque has oído las palabras de mi boca,
te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.
Y daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.
El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos.
Si camino entre peligros, me conservas la vida. R.
Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.
San Pablo a los cristianos de Colosas 2, 12-14
Hermanos: En el bautismo, ustedes fueron sepultados con él, y con él resucitaron, por la fe en el poder de Dios que lo resucitó de entre los muertos.
Ustedes estaban muertos a causa de sus pecados y de la incircuncisión de su carne, pero Cristo los hizo revivir con él, perdonando todas nuestras faltas. El canceló el acta de condenación que nos era contraria, con todas sus cláusulas, y la hizo desaparecer clavándola en la cruz. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 11, 1-13
Un día, Jesús estaba orando en cierto lugar, y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, así como Juan enseñó a sus discípulos.»
El les dijo entonces: «Cuando oren, digan: Padre, santificado sea tu Nombre, que venga tu Reino, danos cada día nuestro pan cotidiano; perdona nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a aquellos que nos ofenden; y no nos dejes caer en la tentación.»
Jesús agregó: «Supongamos que algunos de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: "Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle," y desde adentro él le responde: "No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos."
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!» Palabra del Señor.
Reflexión
JESUS ENSEÑA A ORAR
Este Evangelio es una catequesis sobre la oración cristiana. Tanto el discípulo como la comunidad necesitan orar. Lucas recoge aquí el talante, el estilo, la forma y el espíritu que debe impregnar la oración del cristiano.
Jesús oraba con frecuencia. De hecho, el tercer evangelista así nos lo presenta en varias oraciones. La escena de hoy es una de ellas “Jesús estaba orando”. Los discípulos no han participado en la oración de Jesús, pero sienten la necesidad de tener unas formas de orar parecidas a las de Juan Bautista: “Enséñanos a orar como Juan enseñó a sus discípulos”. Éste ya había hecho escuela; Jesús todavía no.
Los discípulos quieren unas fórmulas ritualizadas, que den solidez e identidad al grupo que se está constituyendo. La oración de Jesús, o no la comprenden o no la comparten (no le piden que les enseñe a orar como Él lo hace). Quieren aprender unas formas como las que Juan enseñó a sus discípulos. Pero Jesús les enseña una oración nada ritualizada, llena de confianza y de compromiso personal. “Cuando oren digan: Padre…” Inaugura una forma de orar inaudita. La oración judía oficial se realizaba en el templo, el lugar de Dios por excelencia. Jesús convierte el sitio donde se encuentra en “lugar” adecuado para la oración.
Por primera vez hay alguien que se dirige a Dios con confianza filial: “Padre”. Jesús introduce un cambio profundo en la relación de los hombres y mujeres con Dios. Todas las religiones incluyendo la religión judía, rezaban a un Dios lejano al que trataban de aplacar. Jesús sustituye el temor por el amor y la verticalidad para la horizontalidad. ¡Dios es Padre!
No se trata de una fórmula que haya que repetir de memoria. De hecho, el texto paralelo de Mt. 6, 9-13 muestra que los primeros cristianos se expresaban diversamente. El Padrenuestro es la expresión de una actitud, de un estilo de vida identificada y enamorada del proyecto de Dios más que una oración ritual.
Resume las convicciones y deseos que deben aparecer en nuestra oración: la invocación a Dios como Padre, y una existencia invadida por el deseo de un mundo diferente; confianza y compromiso
La oración de los hijos de Dios
En la oración de Jesús encontramos la correcta relación entre Dios y nosotros, entre lo que esperamos (cielo) y lo que vivimos (tierra), entre lo religioso y lo político, manteniendo la unidad del único proceso. La primera parte hace referencia a la causa de Dios, la segunda parte hace referencia a la causa del hombre. Entre ambas constituyen la única oración de Jesús, la verdadera oración cristiana. Dios no se interesa sólo de lo que es suyo –el nombre, el reinado, la voluntad divina-, sino que se preocupa también por lo que es del hombre –el pan, el perdón, la tentación, el mal-. Igualmente, el hombre no sólo tiene en cuenta lo que le preocupa para poder vivir –el pan, el perdón, la tentación, el mal-, sino que se abre también a lo concerniente a Dios Padre –la santificación de su nombre, la llegada de su reinado, la realización de su voluntad-. En la oración de Jesús, la causa de Dios no es ajena a la causa del hombre, y la causa del hombre no es extraña a la causa de Dios. Lo que Jesús unió –la preocupación por nuestras necesidades- nadie debería separarlo.
La realidad implicada en el Padrenuestro es extremadamente conflictiva. En ella chocan el reinado de Dios y el poder del mal. Si nos fijamos bien, el Padrenuestro tiene que ver con todas las grandes cuestiones de la existencia personal y social del ser humano de todos los tiempos. El centro lo ocupa Dios juntamente con el hombre necesitado. Es una hermosa lección. Hay que ensanchar la mente y el corazón allende nuestro pequeño horizonte. Cuando la pasión por Dios se articula con la pasión por el hombre, cuando la pasión por el cielo se une a la pasión por la tierra, el Padrenuestro se nos revela como la oración de la revelación integral, como la oración de los hijos de Dios.
La insistencia en la oración como toma de conciencia filial y comunitaria
La segunda parte contiene una parábola. Dios es comparado a un “amigo” a quien otro amigo acude de noche, a una hora intempestiva, para pedirle unos panes. Gracias a la insistencia, aquél terminará por dárselos. También Dios, dice Jesús, hará lo mismo. Hay que “pedir”, “buscar”, “llamar”, con la seguridad de que “se recibe lo que se pide”, “se encuentra lo que se busca” y “se abren las puertas cuando se llama”. Esta triple insistencia implica una confianza y búsqueda total.
A continuación Jesús pone una serie de ejemplos, sacados de la vida cotidiana, para remachar la bondad y el amor de Dios, que es el fundamento de la oración. Y concluye con una frase lapidaria: “Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus niños, ¡cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que lo piden”. A diferencia de Mt 7, 11 (que habla de “dará cosas buenas”), Lucas explicita que el don por excelencia es el “Espíritu Santo” o sea, lo mejor de Dios.
Aprender a orar
El síntoma y fenómeno puede ser éste: casi sin darnos cuenta vamos llenando nuestra vida de cosas, actividad, preocupaciones y evadiéndonos calladamente de Dios. Siempre tenemos otra cosa más importante que hacer, algo más urgente o más útil. ¿Cómo ponerse a orar cuando uno tiene tantas cosas en que ocuparse? Y hemos terminado por “vivir bastante bien” sin necesidad de orar.
Y sin embargo, necesitamos orar. No es posible vivir nuestra fe cristiana y nuestra vocación humana sin orar. A orar sólo se puede aprender desde la necesidad, desde el descubrimiento del amor y la fidelidad de Dios, pues la experiencia nos dice que nosotros no somos fieles. Ese Dios que nos es fiel no suprime nuestros sufrimientos, ni resuelve nuestros problemas, pero “una cura de oración” nos puede ofrecer la paz y la luz que necesitamos para situar las cosas en sus verdaderas dimensiones y da a nuestra vida un verdadero sentido. Ahora bien, Dios no es una conquista sino un regalo. “Quien busca lo halla, quien pide lo recibe y al que llama se le abre”
Aprender el Padrenuestro
Hemos recitado tantas veces el Padrenuestro y, con frecuencia, de manera tan mecánica y superficial, que hemos terminado por vaciarlo de su hondura y novedad. Se nos olvida que esta oración nos la ha regalado Jesús como la plegaria que mejor recoge lo que El vivía en lo más íntimo de su ser y la que mejor expresa el sentir de sus verdaderos discípulos.
Cuándo tiene sentido rezar el Padrenuestro
Cuando somos conscientes de que “el mundo gime con dolores de parto”. Cuando percibimos que “la humanidad aguarda impaciente que se revele lo que serán los hijos de Dios”. Cuando proclamamos que “a los que habitan en tierra y en sombra de muerte les ha brillado una luz”. Cuando nos sentimos movidos por Jesús y por el Espíritu a decir con atrevimiento:
¡Padre nuestro!
Pbo. Daniel Silva
Para meditar:
¿Qué lugar ocupa la oración y la oración del Padrenuestro en mi vida?
“Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá”.
¿Cuándo oro tengo puesta mi confianza en Dios? ¿Pude experimentar su amor y bondad? ¿Encuentro paz y luz que guíen mi vida?
¡Dios es Padre!
¿Cómo es mi oración: ritual, a un Dios lejano o es un encuentro filial con Dios?
Aviso Parroquial:
Viernes 30 de julio a las 21 hs: Reunión de Hombres en la secretaría parroquial.
Lecturas de la semana:
LUNES 26: Eclesiástico 44, 1. 9-15; Salmo 131; Mateo 13, 16-17.
MARTES 27: Jeremías 14, 17-22, Salmo 78; Mateo 13, 36-43.
MIERCOLES 28: Jeremías 15, 10. 16-21; Salmo 58; Mateo 13, 44-46.
JUEVES 29: 1Juan 4, 7-16; Salmo 33; Juan 11, 19-27.
VIERNES 30: Jeremías 26, 1-9; Salmo 68; Mateo 13, 54-58.
SABADO 31: Jeremías 26, 11-16. 24 Salmo 68; Mateo 14, 1-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
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domingo, 18 de julio de 2010
16º Domingo durante el año- Ciclo C-, “A la Escucha del Maestro:
Lecturas del 18-7-10
Lectura del libro del Génesis 18, 1-10ª
El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo: «Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!» Ellos respondieron: «Está bien. Puedes hacer lo que dijiste.»
Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: «¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas.»
Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo. Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol. Ellos le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?» «Ahí en la carpa», les respondió. Entonces uno de ellos le dijo: «Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo.» Palabra de Dios.
Salmo 14
R: Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?
El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua. R.
El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.
El que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará. R.
San Pablo a los cristianos de Colosas 1, 24-28
Hermanos: Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia. En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.» Palabra del Señor.
Reflexión:
A la escucha del Maestro:
Como discípulos sentados a sus pies
Nos preocupamos por muchas cosas, nos quejamos de que hay poco tiempo, pero no nos damos cuenta de que sólo una cosa es necesaria, escuchar al Señor en nuestro interior.
El evangelio de hoy nos presenta a una mujer atareada en los quehaceres de la casa y de anfitriona, dejando en segundo término quién está dentro de ella. Se pierde la dicha de vivir unos momentos increíbles al lado del Maestro, pero no se da cuenta de la importancia que tiene el escuchar. Cristo nos pone en guardia ante el mucho hacer y el poco meditar.
La imagen central del evangelio es diciente: “María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra”. La confrontación con su hermana Marta, quien “atareada con todo el servicio de la casa”, hace ver en contraluz el valor de la enseñanza final de Jesús: “María ha elegido la mejor parte, y nadie se la quitará”, el valor que le da al gesto de María, pone en primer plano la pregunta: ¿Qué es lo verdaderamente importante para Jesús? Esto equivale a reflexionar: ¿Dónde es que un discípulo y servidor de Jesús debe colocar sus mejores energías y por qué? ¿Cómo se ordena en la vida del discípulo el doble movimiento de escucha y servicio, o mejor, de oración y acción?
1. El contexto: Jesús aparece al principio del relato como un peregrino que sube a Jerusalén, como un viajero que necesita de hospitalidad en medio de un largo viaje. No sólo Él, también sus discípulos. “Una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa”. Su nombre (que proviene del arameo “mar”) significa “señora” (de la casa) o “ama de casa”, e indica por tanto una mujer cabeza de hogar, quien tiene la autoridad en la casa. Marta le ofrece a Jesús la acogida propia de un huésped.
2. Dos maneras de atender al huésped: La llegada del huésped altera la casa. Sus dos habitantes despliegan energías para atenderlo bien. Veamos cómo el evangelista describe lo que las dos mujeres hacen mientras el huésped está en la casa:
María dedica su tiempo a la persona misma de Jesús, ella se sienta frente a él “a los pies del Señor…” El gesto de María frente a Jesús nos recuerda la posición de un discípulo con relación a su Maestro, la postura indica el interés por aprender recibiendo dócilmente la “Palabra”.
Es interesante que Jesús anime a una mujer a aprender. Esto tiene una gran significación, puesto que los maestros judíos generalmente se oponían a que la mujer fuera a la escuela; Jesús hizo todo lo contrario.
Marta por efecto de contraste, aparece entonces en el trasfondo de la escena haciendo oficios: “estaba atareada en muchos quehaceres”. La frase describe a Marta absorbida por los oficios de la casa, concentrada en su deber de ama de casa y anfitriona. El relato insinúa que Marta deseaba escuchar a Jesús pero las tareas (“muchas”) que se requieren para poder ofrecer una buena acogida se lo impedían.
Con la palabra “quehaceres” (en griego “diakonía”) se nos deja entender en qué consiste la tarea: todo lo que es propio del servicio de la casa. Incluye la preparación del cuarto del huésped, el ambiente de la casa, pero sobre todo el servicio de la mesa: preparar y llevar los alimentos a la mesa.
3. El diálogo de Marta y Jesús: Una pequeña crisis se genera en la casa. La hermana mayor que se ha dado al oficio pesado por la atención del huésped expresa su protesta por haberse quedado “sola en el trabajo”. Se abre así un dialogo entre Marta y Jesús que no sólo resuelve la crisis sino que saca a la luz la enseñanza central del acontecimiento. Marta acude a Jesús para pedirle que intervenga y mueva a la hermana perezosa, le habla reconociéndolo como Maestro (por eso aquí usa el título “Señor”): “¿No te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo?”. El “¿No te importa?” tiene el sabor amargo de quien reclama para sí una mejor consideración. Marta deja entender: “¿Es que yo no te importo?”. Una orden: “Dile, pues, que me ayude”. Marta le dice a Jesús lo que tiene que hacer, indicándole indirectamente en qué debe instruir a su hermana María.
Marta está al servicio de Jesús y quiere hacer todo lo posible por honrarlo, lo cual es altamente loable, sin embargo no parece comprender la verdadera dignidad de su invitado: él es Maestro y ha venido a su casa en esta condición. Como se ve, Marta no le deja ser su Maestro porque no está abierta a lo que trae Jesús para ella y porque se coloca en la posición de quien da las órdenes; ella cree saber qué es lo que Jesús debe hacer. Jesús se dirige a ella por su nombre propio. La repetición del nombre indica que habla con cariño, pero también con firmeza: “Marta, Marta”. Con esta manera de hablar, Jesús la interpela desde el fondo de su identidad.
Jesús va a corregir amablemente la buena voluntad de Marta y a poner sus energías en la dirección correcta. Le hace caer en cuenta de su situación: “Te preocupas y te agitas por muchas cosas”.
El primer término (“te preocupas”) describe un estado de “ansiedad”, de agitación interna que corta la respiración; El otro término (“te agitas”) refuerza el anterior: describe el nerviosismo externo causado por la presión que somete al estrés y lleva a la tribulación que se refleja finalmente en una actitud de fastidio.
La causa de todo: Marta tiene “muchas cosas”. Concretamente aquí se refiere al afán con que Marta ha asumido sus oficios, el cual al final hacer parecer que las tareas son excesivas.
Le da una lección: “Una sola cosa es necesaria…” Jesús no le quita la importancia a lo que Marta ha estado haciendo, pero eso sí, muestra que todo debe estar dentro de una jerarquía de valores.
¿Qué enseña Jesús?
En primer lugar, vemos cómo Jesús le da un vuelco al punto de vista de Marta. La tensión que está viviendo debe tener un nuevo enfoque:
¿Qué es lo necesario? ¿Cuál es la única cosa realmente necesaria?
¿Y esto por qué? Porque es por ella que ha venido el Maestro a su casa. Jesús no vino a un almuerzo, vino a ser Maestro, a prestar el servicio de la enseñanza y ella necesita de la “Palabra” del Maestro.
En segundo lugar, y en conexión con lo anterior, la cuestión de que Marta no se preguntó primero qué era lo que quería Jesús, cuestiona también nuestras relaciones interpersonales.
Muchas veces nos preocupamos por hacer “muchas cosas” pero pocas, nos preguntamos qué es lo que realmente los otros están necesitando: ¿Cuáles son sus necesidades más profundas, aún más allá de lo material? Veremos entonces que los otros necesitan no sólo que les demos cosas, sino que les prestemos atención, que les mostremos interés y les demos lo mejor de nuestro tiempo.
En tercer lugar, vemos que María no debe ser apartada de Jesús porque ella escogió la “buena porción” que no se puede arrebatar. Como dice el Salmo 16,5: “Señor, tú eres mi alegría y mi herencia, mi destino está en tus manos”.
En cuarto lugar, vemos que el servicio y la escucha no se contraponen. La escucha de la Palabra llevará a María a la “praxis” (“Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”, Lc 11,28; ver 8,21 o la última frase del pasaje anterior: “Vete y haz tú lo mismo”, Lc 10,37). Y viceversa: el servicio de Marta no será lo que ella considere que debe hacer sino, ante todo, la respuesta obediente al lo que el Señor quiere que haga. La escucha de la Palabra libera de la rigidez de quien cree tener el control de todas las cosas. La Palabra libera el corazón de la ansiedad.
En quinto lugar, lo “único” se refiere también a la unificación de la vida en la cual quiere Jesús educar a sus discípulos. “Unidad” de vida es signo de madurez y de consistencia personal. Las acciones, las actividades, los compromisos por causa de Jesús brotan de una única fuente –la Palabra asumida en el Corazón- y ésta coloca totalmente nuestra vida en sintonía con la de Jesús y con su camino que conduce a la plenitud de la vida en el Reino del Padre.
La parábola del Buen Samaritano nos enseñó que amor se hace servicio a los hermanos; ¡qué importante es servir! Nuestra vocación es el servicio pero también es la comunión con Dios; de lo segundo proviene lo primero. Para decirlo con los términos del evangelio: la mejor manera de ser Marta es ser María, o mejor todavía, tener las manos de Marta y corazón de María. (1)
Para meditar:
“Una sola cosa es necesaria”, le dijo Jesús a Marta: ¿Cuál es?,
¿Y para mí qué es lo único necesario: el trabajo, el dinero, la salud, mi familia, Dios...?
¿Qué espacio de mi tiempo dedico para dialogar con Jesús, para escucharlo?
¿Será que el Señor me pide que cambie mi escala de valores?, ¿Cómo lo pongo en practica?
Aviso Parroquial:
Viernes 30 de julio a las 21 hs: Reunión de Hombres
Lecturas de la semana:
LUNES 19: Miqueas 6, 1-4. 6-8; Salmo 49; Mateo 12, 38—42.
MARTES 20: Miqueas 7, 14-15. 18-20; Salmo 84; Mateo 12, 46-50.
MIERCOLES 21: Jeremías 1, 1. 4-10; Salmo 70; Mateo 13, 1-9.
JUEVES 22: Cantar de los cantares 3, 1-4a; Salmo 62; Juan 20, 1-3. 11-18.
VIERNES 23: Jeremías 3, 14-17; Salmo Jer. 31, 10-12b. 13; Mateo 13, 18-23.
SABADO 24: Jeremías 7, 1-11 Salmo 83; Mateo 13, 24-30.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. (1) Resumen P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
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Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
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Lectura del libro del Génesis 18, 1-10ª
El Señor se apareció a Abraham junto al encinar de Mamré, mientras él estaba sentado a la entrada de su carpa, a la hora de más calor. Alzando los ojos, divisó a tres hombres que estaban parados cerca de él. Apenas los vio, corrió a su encuentro desde la entrada de la carpa y se inclinó hasta el suelo, diciendo: «Señor mío, si quieres hacerme un favor, te ruego que no pases de largo delante de tu servidor. Yo haré que les traigan un poco de agua. Lávense los pies y descansen a la sombra del árbol. Mientras tanto, iré a buscar un trozo de pan, para que ustedes reparen sus fuerzas antes de seguir adelante. ¡Por algo han pasado junto a su servidor!» Ellos respondieron: «Está bien. Puedes hacer lo que dijiste.»
Abraham fue rápidamente a la carpa donde estaba Sara y le dijo: «¡Pronto! Toma tres medidas de la mejor harina, amásalas y prepara unas tortas.»
Después fue corriendo hasta el corral, eligió un ternero tierno y bien cebado, y lo entregó a su sirviente, que de inmediato se puso a prepararlo. Luego tomó cuajada, leche y el ternero ya preparado, y se los sirvió. Mientras comían, él se quedó de pie al lado de ellos, debajo del árbol. Ellos le preguntaron: «¿Dónde está Sara, tu mujer?» «Ahí en la carpa», les respondió. Entonces uno de ellos le dijo: «Volveré a verte sin falta en el año entrante, y para ese entonces Sara habrá tenido un hijo.» Palabra de Dios.
Salmo 14
R: Señor, ¿quién se hospedará en tu Carpa?
El que procede rectamente y practica la justicia; el que dice la verdad de corazón
y no calumnia con su lengua. R.
El que no hace mal a su prójimo ni agravia a su vecino, el que no estima a quien Dios reprueba y honra a los que temen al Señor. R.
El que no presta su dinero a usura
ni acepta soborno contra el inocente.
El que procede así, nunca vacilará. R.
San Pablo a los cristianos de Colosas 1, 24-28
Hermanos: Ahora me alegro de poder sufrir por ustedes, y completo en mi carne lo que falta a los padecimientos de Cristo, para bien de su Cuerpo, que es la Iglesia. En efecto, yo fui constituido ministro de la Iglesia, porque de acuerdo con el plan divino, he sido encargado de llevar a su plenitud entre ustedes la Palabra de Dios, el misterio que estuvo oculto desde toda la eternidad y que ahora Dios quiso manifestar a sus santos. A ellos les ha revelado cuánta riqueza y gloria contiene para los paganos este misterio, que es Cristo entre ustedes, la esperanza de la gloria.
Nosotros anunciamos a Cristo, exhortando a todos los hombres e instruyéndolos en la verdadera sabiduría, a fin de que todos alcancen su madurez en Cristo. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 10, 38-42
Jesús entró en un pueblo, y una mujer que se llamaba Marta lo recibió en su casa. Tenía una hermana llamada María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra.
Marta, que estaba muy ocupada con los quehaceres de la casa, dijo a Jesús: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo? Dile que me ayude.»
Pero el Señor le respondió: «Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo, pocas cosas, o más bien, una sola es necesaria. María eligió la mejor parte, que no le será quitada.» Palabra del Señor.
Reflexión:
A la escucha del Maestro:
Como discípulos sentados a sus pies
Nos preocupamos por muchas cosas, nos quejamos de que hay poco tiempo, pero no nos damos cuenta de que sólo una cosa es necesaria, escuchar al Señor en nuestro interior.
El evangelio de hoy nos presenta a una mujer atareada en los quehaceres de la casa y de anfitriona, dejando en segundo término quién está dentro de ella. Se pierde la dicha de vivir unos momentos increíbles al lado del Maestro, pero no se da cuenta de la importancia que tiene el escuchar. Cristo nos pone en guardia ante el mucho hacer y el poco meditar.
La imagen central del evangelio es diciente: “María, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra”. La confrontación con su hermana Marta, quien “atareada con todo el servicio de la casa”, hace ver en contraluz el valor de la enseñanza final de Jesús: “María ha elegido la mejor parte, y nadie se la quitará”, el valor que le da al gesto de María, pone en primer plano la pregunta: ¿Qué es lo verdaderamente importante para Jesús? Esto equivale a reflexionar: ¿Dónde es que un discípulo y servidor de Jesús debe colocar sus mejores energías y por qué? ¿Cómo se ordena en la vida del discípulo el doble movimiento de escucha y servicio, o mejor, de oración y acción?
1. El contexto: Jesús aparece al principio del relato como un peregrino que sube a Jerusalén, como un viajero que necesita de hospitalidad en medio de un largo viaje. No sólo Él, también sus discípulos. “Una mujer, llamada Marta, le recibió en su casa”. Su nombre (que proviene del arameo “mar”) significa “señora” (de la casa) o “ama de casa”, e indica por tanto una mujer cabeza de hogar, quien tiene la autoridad en la casa. Marta le ofrece a Jesús la acogida propia de un huésped.
2. Dos maneras de atender al huésped: La llegada del huésped altera la casa. Sus dos habitantes despliegan energías para atenderlo bien. Veamos cómo el evangelista describe lo que las dos mujeres hacen mientras el huésped está en la casa:
María dedica su tiempo a la persona misma de Jesús, ella se sienta frente a él “a los pies del Señor…” El gesto de María frente a Jesús nos recuerda la posición de un discípulo con relación a su Maestro, la postura indica el interés por aprender recibiendo dócilmente la “Palabra”.
Es interesante que Jesús anime a una mujer a aprender. Esto tiene una gran significación, puesto que los maestros judíos generalmente se oponían a que la mujer fuera a la escuela; Jesús hizo todo lo contrario.
Marta por efecto de contraste, aparece entonces en el trasfondo de la escena haciendo oficios: “estaba atareada en muchos quehaceres”. La frase describe a Marta absorbida por los oficios de la casa, concentrada en su deber de ama de casa y anfitriona. El relato insinúa que Marta deseaba escuchar a Jesús pero las tareas (“muchas”) que se requieren para poder ofrecer una buena acogida se lo impedían.
Con la palabra “quehaceres” (en griego “diakonía”) se nos deja entender en qué consiste la tarea: todo lo que es propio del servicio de la casa. Incluye la preparación del cuarto del huésped, el ambiente de la casa, pero sobre todo el servicio de la mesa: preparar y llevar los alimentos a la mesa.
3. El diálogo de Marta y Jesús: Una pequeña crisis se genera en la casa. La hermana mayor que se ha dado al oficio pesado por la atención del huésped expresa su protesta por haberse quedado “sola en el trabajo”. Se abre así un dialogo entre Marta y Jesús que no sólo resuelve la crisis sino que saca a la luz la enseñanza central del acontecimiento. Marta acude a Jesús para pedirle que intervenga y mueva a la hermana perezosa, le habla reconociéndolo como Maestro (por eso aquí usa el título “Señor”): “¿No te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo?”. El “¿No te importa?” tiene el sabor amargo de quien reclama para sí una mejor consideración. Marta deja entender: “¿Es que yo no te importo?”. Una orden: “Dile, pues, que me ayude”. Marta le dice a Jesús lo que tiene que hacer, indicándole indirectamente en qué debe instruir a su hermana María.
Marta está al servicio de Jesús y quiere hacer todo lo posible por honrarlo, lo cual es altamente loable, sin embargo no parece comprender la verdadera dignidad de su invitado: él es Maestro y ha venido a su casa en esta condición. Como se ve, Marta no le deja ser su Maestro porque no está abierta a lo que trae Jesús para ella y porque se coloca en la posición de quien da las órdenes; ella cree saber qué es lo que Jesús debe hacer. Jesús se dirige a ella por su nombre propio. La repetición del nombre indica que habla con cariño, pero también con firmeza: “Marta, Marta”. Con esta manera de hablar, Jesús la interpela desde el fondo de su identidad.
Jesús va a corregir amablemente la buena voluntad de Marta y a poner sus energías en la dirección correcta. Le hace caer en cuenta de su situación: “Te preocupas y te agitas por muchas cosas”.
El primer término (“te preocupas”) describe un estado de “ansiedad”, de agitación interna que corta la respiración; El otro término (“te agitas”) refuerza el anterior: describe el nerviosismo externo causado por la presión que somete al estrés y lleva a la tribulación que se refleja finalmente en una actitud de fastidio.
La causa de todo: Marta tiene “muchas cosas”. Concretamente aquí se refiere al afán con que Marta ha asumido sus oficios, el cual al final hacer parecer que las tareas son excesivas.
Le da una lección: “Una sola cosa es necesaria…” Jesús no le quita la importancia a lo que Marta ha estado haciendo, pero eso sí, muestra que todo debe estar dentro de una jerarquía de valores.
¿Qué enseña Jesús?
En primer lugar, vemos cómo Jesús le da un vuelco al punto de vista de Marta. La tensión que está viviendo debe tener un nuevo enfoque:
¿Qué es lo necesario? ¿Cuál es la única cosa realmente necesaria?
¿Y esto por qué? Porque es por ella que ha venido el Maestro a su casa. Jesús no vino a un almuerzo, vino a ser Maestro, a prestar el servicio de la enseñanza y ella necesita de la “Palabra” del Maestro.
En segundo lugar, y en conexión con lo anterior, la cuestión de que Marta no se preguntó primero qué era lo que quería Jesús, cuestiona también nuestras relaciones interpersonales.
Muchas veces nos preocupamos por hacer “muchas cosas” pero pocas, nos preguntamos qué es lo que realmente los otros están necesitando: ¿Cuáles son sus necesidades más profundas, aún más allá de lo material? Veremos entonces que los otros necesitan no sólo que les demos cosas, sino que les prestemos atención, que les mostremos interés y les demos lo mejor de nuestro tiempo.
En tercer lugar, vemos que María no debe ser apartada de Jesús porque ella escogió la “buena porción” que no se puede arrebatar. Como dice el Salmo 16,5: “Señor, tú eres mi alegría y mi herencia, mi destino está en tus manos”.
En cuarto lugar, vemos que el servicio y la escucha no se contraponen. La escucha de la Palabra llevará a María a la “praxis” (“Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en práctica”, Lc 11,28; ver 8,21 o la última frase del pasaje anterior: “Vete y haz tú lo mismo”, Lc 10,37). Y viceversa: el servicio de Marta no será lo que ella considere que debe hacer sino, ante todo, la respuesta obediente al lo que el Señor quiere que haga. La escucha de la Palabra libera de la rigidez de quien cree tener el control de todas las cosas. La Palabra libera el corazón de la ansiedad.
En quinto lugar, lo “único” se refiere también a la unificación de la vida en la cual quiere Jesús educar a sus discípulos. “Unidad” de vida es signo de madurez y de consistencia personal. Las acciones, las actividades, los compromisos por causa de Jesús brotan de una única fuente –la Palabra asumida en el Corazón- y ésta coloca totalmente nuestra vida en sintonía con la de Jesús y con su camino que conduce a la plenitud de la vida en el Reino del Padre.
La parábola del Buen Samaritano nos enseñó que amor se hace servicio a los hermanos; ¡qué importante es servir! Nuestra vocación es el servicio pero también es la comunión con Dios; de lo segundo proviene lo primero. Para decirlo con los términos del evangelio: la mejor manera de ser Marta es ser María, o mejor todavía, tener las manos de Marta y corazón de María. (1)
Para meditar:
“Una sola cosa es necesaria”, le dijo Jesús a Marta: ¿Cuál es?,
¿Y para mí qué es lo único necesario: el trabajo, el dinero, la salud, mi familia, Dios...?
¿Qué espacio de mi tiempo dedico para dialogar con Jesús, para escucharlo?
¿Será que el Señor me pide que cambie mi escala de valores?, ¿Cómo lo pongo en practica?
Aviso Parroquial:
Viernes 30 de julio a las 21 hs: Reunión de Hombres
Lecturas de la semana:
LUNES 19: Miqueas 6, 1-4. 6-8; Salmo 49; Mateo 12, 38—42.
MARTES 20: Miqueas 7, 14-15. 18-20; Salmo 84; Mateo 12, 46-50.
MIERCOLES 21: Jeremías 1, 1. 4-10; Salmo 70; Mateo 13, 1-9.
JUEVES 22: Cantar de los cantares 3, 1-4a; Salmo 62; Juan 20, 1-3. 11-18.
VIERNES 23: Jeremías 3, 14-17; Salmo Jer. 31, 10-12b. 13; Mateo 13, 18-23.
SABADO 24: Jeremías 7, 1-11 Salmo 83; Mateo 13, 24-30.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. (1) Resumen P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
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lunes, 12 de julio de 2010
15º Domingo durante el año- Ciclo C-, ¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre…?"
Lecturas del 11-7-10
Deuteronomio 30,9-14.
Moisés habló al pueblo, diciendo: El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrañas, en las crías de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad de tus padres. Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. o está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?". Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?"
No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques. Palabra de Dios.
Salmo 68
R: Busquen al señor, humildes y vivirán.
Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. R
Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí;
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias. R
Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. R
Porque el Señor salvará a Siòn y volverá a edificar las ciudades de Judá: el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella. R
Carta de San Pablo a los Colosenses 1,15-20.
Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él.
El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz. Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 10,25-37.
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". "Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor.
Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Palabra del señor.
Reflexión:
EL BUEN SAMARITANO
Cuando comenzamos a explicar el Evangelio de Lucas dijimos que éste era el evangelio de la misericordia de Dios. Jesús era el Salvador de todos y nos salvaba-no de su poder, o el tener-sino desde la misericordia.
La parábola del buen samaritano es el lugar donde podemos encontrar a Jesús de la manera más genuina con el Señor de la misericordia y la ternura.
Jesús no debía de hablar demasiado de la otra vida, de la “vida eterna”, cuando tanto un jurista como un dirigente le formulan (uno para atraparlo, el otro para alabarlo) la misma pregunta: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Quienes no quieren comprometerse con el hermano necesitado son muy propensos a hablar de la vida eterna. Este pasaje tan conocido, tan claro y directo, es fundamental para captar la nueva experiencia religiosa que nos trae Jesús:
Primero: el amor a Dios y al prójimo no puede separarse. El que no ama al prójimo no tiene verdadera experiencia religiosa. El que no ama al prójimo de forma práctica, no ama a Dios
Segundo: Jesús cambia completamente nuestra idea sobre quién es mi prójimo. El jurista le pregunta: ¿Quién es mi prójimo? Y Jesús da vuelta a la pregunta, preguntando a su vez: ¿Quién de los tres se hizo prójimo del herido? Nos dice que prójimo no es para mí el otro, sino que prójimo soy yo, cuando me acerco al otro y le ayudo. El problema no está en saber quién es mi prójimo, sino en hacerse prójimo.
Tercero: Además, Jesús nos dice de quién debemos hacernos prójimos en primer lugar. Es decir, a quién debemos acercarnos y ayudar ante todo. La respuesta es clara: al caído, al herido, al que sufre violencia, al despojado de sus derechos de persona, no importa su nombre, ni su país, ni su edad, ni su religión. Nosotros decimos: Primero, los de la casa. Jesús, sin negar que debamos hacernos prójimo de los de casa, propone otro ejemplo: Un hombre asaltado, uno cualquiera que, por no tener ni nombre ni patria, personifica a la humanidad. Son, pues, dos cambios revolucionarios: uno, en el concepto de prójimo; otro, en el orden de preferencia.
Cuarto: Jesús hace una dura crítica de la religiosidad sin prójimo. La dureza de esta crítica aparece en los personajes que elige: un sacerdote y un levita. Ambos son representantes oficiales de la religión, preocupados por el templo, el culto y el servicio legal a Dios. Quizás puedan justificar su conducta, “su rodeo”, en la observancia de leyes para no caer en impureza legal. Pero Jesús los descalifica. Estar oficialmente al servicio de Dios y pasar de largo ante la persona necesitada es no entender el mandato de Dios, es pasar de largo ante lo que hay que hacer para tener vida. La religiosidad sin prójimo tergiversa el mandamiento de Dios; es falsa.
Quinto: Jesús abre la puerta de la vida a los extranjeros, a los heterodoxos y mal vistos que ayudan al necesitado. La persona elegida como modelo de lo que hay que hacer para tener vida es una provocación para el jurista y para todos los judíos religiosos. El samaritano es el símbolo del hereje, del proscrito, tanto que el jurista no se atreve a pronunciar la palabra maldita (“el samaritano”) y responde “El que tuvo compasión de él”
Sexto: Queda claro qué es lo que hay que hacer para tener vida. Hacerse prójimo del necesitado; es decir, tener compasión, detener el viaje de los negocios propios, dar de lo que uno tiene, tomar partido por quienes tienen sus derechos pisoteados, implicar a otros… No hay excusa ni escapatoria. Jesús remacha el clavo: “Pues anda, haz tú lo mismo”. Quien se hace prójimo del pisoteado, del herido, tiene vida asegurada.
Reflexiones impertinentes para hoy
Los cristianos no acabamos de superar la visión “judía” de la vida. Nuestros criterios, actuaciones y reacciones no responden al proyecto de vida querido por Jesús, ni se inspiran en su mensaje. Por eso, después de veinte siglos, seguimos haciendo la misma pregunta equivocada de aquel jurista de Israel: ¿Quién es mi prójimo? Porque también nosotros vemos con claridad que hay hombres y mujeres cercanos a nosotros a quienes hay que amar y ayudar. Son las personas que llevan nuestra misma sangre, coinciden con nosotros, están en la misma comunidad, piensan igual… “Son de los nuestros”. Pero, ¿qué decir de tantos hombres y mujeres que no lo son? Nos parece normal, en la medida en que las personas nos resultan extrañas, lejanas y distantes, que disminuyan nuestras obligaciones para con ellas. Por eso, a la hora de adoptar ante los demás una postura, seguimos haciendo dos categorías diferentes de prójimo. Y respondemos diferente según sea su ideología, su cultura, su lugar de nacimiento, su color, su cercanía… incluso hemos querido bautizar nuestra postura diciendo que la caridad bien entendida empieza por uno mismo y por los suyos. La parábola del buen samaritano dice que Jesús entendía las cosas de otra manera.
Por eso, antes de discutir qué es lo que creemos cada uno o qué ideología defendemos, hemos de preguntarnos a qué nos dedicamos, a quién amamos y qué hacemos
por estos hombres y mujeres que necesitan la ayuda de alguien cercano. No basta buscar la voluntad de Dios de cualquier manera, sino buscarla siguiendo muy cerca las huellas de Jesús. La cuestión para tener vida no está en si alguien busca a Dios o no, sino en si lo busca dónde El mismo dijo que estaba.
Ahora bien, según Jesús, sólo hay una manera de “tener vida”. Y no es la del sacerdote y levita que ven al necesitado y “dan un rodeo” para seguir su camino, sino la del samaritano, que detiene el viaje, los negocios propios para ayudar al que está necesitado.
Ojo a nuestras caridades
La parábola establece, además otras precisiones. El amor al prójimo es, en primer lugar, auténtico amor humano, que se conmueve ante la persona maltratada y herida. Y por eso mismo se concreta en una iniciativa que es acción inteligente y eficaz: “curó personalmente las heridas, lo llevó a una posada y pagó para que lo atendieran debidamente”. El amor al prójimo, y en la misma medida el amor a Dios del que es expresión inseparable, se realiza en la práctica. Dirigiéndose al maestro de la Ley Jesús concluye con un tajante (o suave y sibilino): “Anda, haz tú lo mismo”. Es la acción solidaria.
No es oro todo lo que reluce
Muchos de los proyectos del estado del bienestar se están llevando adelante con criterios principalmente económicos, comerciales y políticos. Esa dinámica poco social y solidaria, tiende a abandonar irremediablemente en el borde del camino a los más débiles e indefensos. Más que primicias del Reino, presentamos y ofrecemos clubes de ricos, en donde no hay sitio para los pobres, humildes y extranjeros. Buscamos nuestro bienestar, no el de otros, aunque relatemos las migajas del banquete que “generosamente” les ofrecemos.
Pbro. Daniel Silva www.fundaciondipasquo.blogspot.com
Para meditar:
El programa del cristiano –el programa del buen samaritano, el programa de Jesús- es un
“corazón que ve”.
Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia.
(BENEDICTO XVI, Deus Caritas Est, 31b)
Avisos parroquiales:
13 de julio 18:30 hs: Convocatoria Nacional a favor del matrimonio entre varón y mujer. En el Congreso Nacional,
“Queremos papá y mamá para nuestros hijos”.
Lecturas de la semana:
LUNES 12: Isaías 1, 10-17; Salmo 49; Mateo 10, 34—11, 1.
MARTES 13: Isaías 7, 1-9; Salmo 47; Mateo 11, 20-24.
MIERCOLES 14: Isaías 10, 5-7. 13-16; Salmo 93; Mateo 11, 25-27.
JUEVES 15: Isaías 26, 7-9. 12. 16-19; Salmo 101; Mateo 11, 28- 30.
VIERNES 16: Zacarías 2, 14-17; Salmo Lc. 1, 16-55; Mateo 12, 46-50.
SABADO 17: Miqueas 2, 1-5 Salmo 9; Mateo 12, 14-21.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
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Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
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Deuteronomio 30,9-14.
Moisés habló al pueblo, diciendo: El Señor, tu Dios, te dará abundante prosperidad en todas tus empresas, en el fruto de tus entrañas, en las crías de tu ganado y en los productos de tu suelo. Porque el Señor volverá a complacerse en tu prosperidad, como antes se había complacido en la prosperidad de tus padres. Todo esto te sucederá porque habrás escuchado la voz del Señor, tu Dios, y observado sus mandamientos y sus leyes, que están escritas en este libro de la Ley, después de haberte convertido al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma. Este mandamiento que hoy te prescribo no es superior a tus fuerzas ni está fuera de tu alcance. o está en el cielo, para que digas: "¿Quién subirá por nosotros al cielo y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?". Ni tampoco está más allá del mar, para que digas: "¿Quién cruzará por nosotros a la otra orilla y lo traerá hasta aquí, de manera que podamos escucharlo y ponerlo en práctica?"
No, la palabra está muy cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, para que la practiques. Palabra de Dios.
Salmo 68
R: Busquen al señor, humildes y vivirán.
Mi oración sube hasta ti, Señor, en el momento favorable: respóndeme, Dios mío, por tu gran amor, sálvame, por tu fidelidad. R
Respóndeme, Señor, por tu bondad y tu amor, por tu gran compasión vuélvete a mí;
Yo soy un pobre desdichado, Dios mío, que tu ayuda me proteja: así alabaré con cantos el nombre de Dios, y proclamaré su grandeza dando gracias. R
Que lo vean los humildes y se alegren, que vivan los que buscan al Señor: porque el Señor escucha a los pobres y no desprecia a sus cautivos. R
Porque el Señor salvará a Siòn y volverá a edificar las ciudades de Judá: el linaje de sus servidores la tendrá como herencia, y los que aman su nombre morarán en ella. R
Carta de San Pablo a los Colosenses 1,15-20.
Cristo Jesús es la Imagen del Dios invisible, el Primogénito de toda la creación,
porque en él fueron creadas todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra los seres visibles y los invisibles, Tronos, Dominaciones, Principados y Potestades: todo fue creado por medio de él y para él. El existe antes que todas las cosas y todo subsiste en él.
El es también la Cabeza del Cuerpo, es decir, de la Iglesia. El es el Principio, el Primero que resucitó de entre los muertos, a fin de que él tuviera la primacía en todo, porque Dios quiso que en él residiera toda la Plenitud. Por él quiso reconciliar consigo todo lo que existe en la tierra y en el cielo, restableciendo la paz por la sangre de su cruz. Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 10,25-37.
Un doctor de la Ley se levantó y le preguntó para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la Vida eterna?".
Jesús le preguntó a su vez: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?".
El le respondió: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con todo tu espíritu, y a tu prójimo como a ti mismo". "Has respondido exactamente, le dijo Jesús; obra así y alcanzarás la vida". Pero el doctor de la Ley, para justificar su intervención, le hizo esta pregunta: "¿Y quién es mi prójimo?".
Jesús volvió a tomar la palabra y le respondió: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó y cayó en manos de unos ladrones, que lo despojaron de todo, lo hirieron y se fueron, dejándolo medio muerto. Casualmente bajaba por el mismo camino un sacerdote: lo vio y siguió de largo. También pasó por allí un levita: lo vio y siguió su camino.
Pero un samaritano que viajaba por allí, al pasar junto a él, lo vio y se conmovió.
Entonces se acercó y vendó sus heridas, cubriéndolas con aceite y vino; después lo puso sobre su propia montura, lo condujo a un albergue y se encargó de cuidarlo.
Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al dueño del albergue, diciéndole: 'Cuídalo, y lo que gastes de más, te lo pagaré al volver'.
¿Cuál de los tres te parece que se portó como prójimo del hombre asaltado por los ladrones?".
"El que tuvo compasión de él", le respondió el doctor.
Y Jesús le dijo: "Ve, y procede tú de la misma manera".
Palabra del señor.
Reflexión:
EL BUEN SAMARITANO
Cuando comenzamos a explicar el Evangelio de Lucas dijimos que éste era el evangelio de la misericordia de Dios. Jesús era el Salvador de todos y nos salvaba-no de su poder, o el tener-sino desde la misericordia.
La parábola del buen samaritano es el lugar donde podemos encontrar a Jesús de la manera más genuina con el Señor de la misericordia y la ternura.
Jesús no debía de hablar demasiado de la otra vida, de la “vida eterna”, cuando tanto un jurista como un dirigente le formulan (uno para atraparlo, el otro para alabarlo) la misma pregunta: Maestro, ¿qué debo hacer para heredar la vida eterna? Quienes no quieren comprometerse con el hermano necesitado son muy propensos a hablar de la vida eterna. Este pasaje tan conocido, tan claro y directo, es fundamental para captar la nueva experiencia religiosa que nos trae Jesús:
Primero: el amor a Dios y al prójimo no puede separarse. El que no ama al prójimo no tiene verdadera experiencia religiosa. El que no ama al prójimo de forma práctica, no ama a Dios
Segundo: Jesús cambia completamente nuestra idea sobre quién es mi prójimo. El jurista le pregunta: ¿Quién es mi prójimo? Y Jesús da vuelta a la pregunta, preguntando a su vez: ¿Quién de los tres se hizo prójimo del herido? Nos dice que prójimo no es para mí el otro, sino que prójimo soy yo, cuando me acerco al otro y le ayudo. El problema no está en saber quién es mi prójimo, sino en hacerse prójimo.
Tercero: Además, Jesús nos dice de quién debemos hacernos prójimos en primer lugar. Es decir, a quién debemos acercarnos y ayudar ante todo. La respuesta es clara: al caído, al herido, al que sufre violencia, al despojado de sus derechos de persona, no importa su nombre, ni su país, ni su edad, ni su religión. Nosotros decimos: Primero, los de la casa. Jesús, sin negar que debamos hacernos prójimo de los de casa, propone otro ejemplo: Un hombre asaltado, uno cualquiera que, por no tener ni nombre ni patria, personifica a la humanidad. Son, pues, dos cambios revolucionarios: uno, en el concepto de prójimo; otro, en el orden de preferencia.
Cuarto: Jesús hace una dura crítica de la religiosidad sin prójimo. La dureza de esta crítica aparece en los personajes que elige: un sacerdote y un levita. Ambos son representantes oficiales de la religión, preocupados por el templo, el culto y el servicio legal a Dios. Quizás puedan justificar su conducta, “su rodeo”, en la observancia de leyes para no caer en impureza legal. Pero Jesús los descalifica. Estar oficialmente al servicio de Dios y pasar de largo ante la persona necesitada es no entender el mandato de Dios, es pasar de largo ante lo que hay que hacer para tener vida. La religiosidad sin prójimo tergiversa el mandamiento de Dios; es falsa.
Quinto: Jesús abre la puerta de la vida a los extranjeros, a los heterodoxos y mal vistos que ayudan al necesitado. La persona elegida como modelo de lo que hay que hacer para tener vida es una provocación para el jurista y para todos los judíos religiosos. El samaritano es el símbolo del hereje, del proscrito, tanto que el jurista no se atreve a pronunciar la palabra maldita (“el samaritano”) y responde “El que tuvo compasión de él”
Sexto: Queda claro qué es lo que hay que hacer para tener vida. Hacerse prójimo del necesitado; es decir, tener compasión, detener el viaje de los negocios propios, dar de lo que uno tiene, tomar partido por quienes tienen sus derechos pisoteados, implicar a otros… No hay excusa ni escapatoria. Jesús remacha el clavo: “Pues anda, haz tú lo mismo”. Quien se hace prójimo del pisoteado, del herido, tiene vida asegurada.
Reflexiones impertinentes para hoy
Los cristianos no acabamos de superar la visión “judía” de la vida. Nuestros criterios, actuaciones y reacciones no responden al proyecto de vida querido por Jesús, ni se inspiran en su mensaje. Por eso, después de veinte siglos, seguimos haciendo la misma pregunta equivocada de aquel jurista de Israel: ¿Quién es mi prójimo? Porque también nosotros vemos con claridad que hay hombres y mujeres cercanos a nosotros a quienes hay que amar y ayudar. Son las personas que llevan nuestra misma sangre, coinciden con nosotros, están en la misma comunidad, piensan igual… “Son de los nuestros”. Pero, ¿qué decir de tantos hombres y mujeres que no lo son? Nos parece normal, en la medida en que las personas nos resultan extrañas, lejanas y distantes, que disminuyan nuestras obligaciones para con ellas. Por eso, a la hora de adoptar ante los demás una postura, seguimos haciendo dos categorías diferentes de prójimo. Y respondemos diferente según sea su ideología, su cultura, su lugar de nacimiento, su color, su cercanía… incluso hemos querido bautizar nuestra postura diciendo que la caridad bien entendida empieza por uno mismo y por los suyos. La parábola del buen samaritano dice que Jesús entendía las cosas de otra manera.
Por eso, antes de discutir qué es lo que creemos cada uno o qué ideología defendemos, hemos de preguntarnos a qué nos dedicamos, a quién amamos y qué hacemos
por estos hombres y mujeres que necesitan la ayuda de alguien cercano. No basta buscar la voluntad de Dios de cualquier manera, sino buscarla siguiendo muy cerca las huellas de Jesús. La cuestión para tener vida no está en si alguien busca a Dios o no, sino en si lo busca dónde El mismo dijo que estaba.
Ahora bien, según Jesús, sólo hay una manera de “tener vida”. Y no es la del sacerdote y levita que ven al necesitado y “dan un rodeo” para seguir su camino, sino la del samaritano, que detiene el viaje, los negocios propios para ayudar al que está necesitado.
Ojo a nuestras caridades
La parábola establece, además otras precisiones. El amor al prójimo es, en primer lugar, auténtico amor humano, que se conmueve ante la persona maltratada y herida. Y por eso mismo se concreta en una iniciativa que es acción inteligente y eficaz: “curó personalmente las heridas, lo llevó a una posada y pagó para que lo atendieran debidamente”. El amor al prójimo, y en la misma medida el amor a Dios del que es expresión inseparable, se realiza en la práctica. Dirigiéndose al maestro de la Ley Jesús concluye con un tajante (o suave y sibilino): “Anda, haz tú lo mismo”. Es la acción solidaria.
No es oro todo lo que reluce
Muchos de los proyectos del estado del bienestar se están llevando adelante con criterios principalmente económicos, comerciales y políticos. Esa dinámica poco social y solidaria, tiende a abandonar irremediablemente en el borde del camino a los más débiles e indefensos. Más que primicias del Reino, presentamos y ofrecemos clubes de ricos, en donde no hay sitio para los pobres, humildes y extranjeros. Buscamos nuestro bienestar, no el de otros, aunque relatemos las migajas del banquete que “generosamente” les ofrecemos.
Pbro. Daniel Silva www.fundaciondipasquo.blogspot.com
Para meditar:
El programa del cristiano –el programa del buen samaritano, el programa de Jesús- es un
“corazón que ve”.
Este corazón ve dónde se necesita amor y actúa en consecuencia.
(BENEDICTO XVI, Deus Caritas Est, 31b)
Avisos parroquiales:
13 de julio 18:30 hs: Convocatoria Nacional a favor del matrimonio entre varón y mujer. En el Congreso Nacional,
“Queremos papá y mamá para nuestros hijos”.
Lecturas de la semana:
LUNES 12: Isaías 1, 10-17; Salmo 49; Mateo 10, 34—11, 1.
MARTES 13: Isaías 7, 1-9; Salmo 47; Mateo 11, 20-24.
MIERCOLES 14: Isaías 10, 5-7. 13-16; Salmo 93; Mateo 11, 25-27.
JUEVES 15: Isaías 26, 7-9. 12. 16-19; Salmo 101; Mateo 11, 28- 30.
VIERNES 16: Zacarías 2, 14-17; Salmo Lc. 1, 16-55; Mateo 12, 46-50.
SABADO 17: Miqueas 2, 1-5 Salmo 9; Mateo 12, 14-21.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785
Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com
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