Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 28 de octubre de 2011

31º domingo durante el año, « Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros »



Estimado hermano en Cristo te invitamos a la charla bíblica “Galilea en los tiempos de Jesús”, donde podremos conocer como era el contexto socio-político donde vivió Jesús, con la idea de profundizar el entendimiento de la Palabra del Señor en su Evangelio, con la participación y presentación del tema de la Hna. René Batalla (Profesora de la escuela Bíblica San Jerónimo; coordinada por el Círculo Bíblico san José.


El 4 de noviembre después de Misa, 19:30 hs.
en la parroquia san José Branden 4970 Villa Dominico


Lecturas del 30-10-11– Ciclo A –


Profecía de Malaquías 1, 14b-2, 2b. 8-10
Yo soy un gran Rey, dice el Señor de los ejércitos, y mi Nombre es temible entre las naciones. ¡Y ahora, para ustedes es esta advertencia, sacerdotes! Si no escuchan y no se deciden a dar gloria a mi Nombre, dice el Señor de los ejércitos, yo enviaré sobre ustedes la maldición.
Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos con su doctrina, han pervertido la alianza con Leví, dice el Señor de los ejércitos. Por eso yo los he hecho despreciables y viles para todo el pueblo, porque ustedes no siguen mis caminos y hacen acepción de personas al aplicar la Ley.         
¿No tenemos todos un solo Padre? ¿No nos ha creado un solo Dios? ¿Por qué nos traicionamos unos a otros, profanando así la alianza de nuestros padres?  Palabra de Dios.

Salmo 130

R. Señor, guarda mi alma en la paz
junto a ti.
Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No he pretendido grandes cosas  ni he tenido aspiraciones desmedidas.  R.

No, yo aplaco y modero mis deseos: como un niño tranquilo en brazos de su madre, así está mi alma dentro de mí.  R.

Espere Israel en el Señor,  desde ahora y para siempre.  R.

1º carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 2, 7b-9. 13
Hermanos: Fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos. Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tan queridos llegaron a sernos. 
Recuerden, hermanos, nuestro trabajo y nuestra fatiga cuando les predicamos la Buena Noticia de Dios, trabajábamos día y noche para no serles una carga. Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios, porque cuando recibieron la Palabra que les predicamos, ustedes la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen.  
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 23, 1-12
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.    
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente. 
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»   Palabra del Señor.

Reflexión:

Ojo a los fariseos… ¡Ustedes sean de otra forma!: Un pecado llamado hipocresía.

No hay duda de que esta página evangélica nos remite a la propia experiencia de Jesús: Él ha chocado varias veces, y duramente, con las autoridades religiosas de su tiempo, entre las que estaban los escribas y fariseos. Es un extenso discurso de condena de Jesús que pronuncia contra los líderes religiosos de Israel, como consecuencia de un largo enfrentamiento con ellos (ver capítulos 21 y 22 de Mateo).
Pero es igualmente cierto que el texto refleja la dureza del conflicto entre la comunidad cristiana y la sinagoga de la época de Mateo, a finales del siglo I.  Cuando se escribió esta página, los cristianos palestinenses estaban enfrentados con el judaísmo, y más directamente con los fariseos que, a partir de la destrucción de Jerusalén en el año 70, eran maestros reconocidos del judaísmo.  Luego no es un simple recuerdo histórico, sino un recuerdo grávido de actualidad para el evangelista.
Mateo no intenta referirse únicamente a los escribas y fariseos de su tiempo denunciando su conducta y su oposición a la comunidad cristiana.  Sirviéndose de la polémica con ellos llama la atención e intenta desenmascarar actitudes –posibles o reales- de la misma comunidad cristiana.
El tono de la polémica, para entenderla, no debemos pensar que los fariseos eran falsos y superficiales.  Todo lo contrario: era el grupo de los “separados” de todo lo impuro, piadosos y observantes de la ley.  Lo que está en juego son dos formas de entender la vida, la religión, el acceso a Dios, la comunidad.

Un contenido muy actual.  Esta dura crítica a los escribas y fariseos también se dirige a los discípulos: lo que no deben ser. En la comunidad cristiana han de darse otro tipo de actitudes. Cuatro son los vicios que Jesús pone al descubierto y critica.
Incoherencia.”No hacen lo que dicen”. Mateo es el evangelista más atento de repetir que no son las palabras lo que cuentan sino los hechos, y que al árbol se lo reconoce por sus frutos.
Doble moral. “Cargan fardos insoportables a la gente, pero ellos no mueven un dedo para ayudarles” Se autocomplacen en su propia moral externa y vacía, mientras agobian y culpabilizan a la gente con el peso de la ley.
Hipocresía. “Usan filacterias más anchas (cintas con inscripciones bíblicas que se llevaban colgadas) y borlas más ampulosas; y solamente lo hacen para ser vistos, sin que los demás les importe.

Vana  ostentación. “Les gustan los primeros puestos y que les reverencien llamándoles “maestro”, “padre” “jefe”.
En un clima claramente polémico, Jesús critica sus aires de grandeza superioridad e incoherencia.  Mateo insiste en ello, probablemente porque en su comunidad comenzaban a parecer  también esos signos en algunos que aceptaban gustosos títulos de honor. El evangelista sale al encuentro de esa situación con energía, y les dice: “no hagan lo que ellos hacen”.

En contraposición con lo anterior, dibuja el rostro del verdadero discípulo, de toda la comunidad cristiana y de la Iglesia. ¿Cuál es el tipo de Iglesia y comunidad que propone el texto? Una Iglesia igualitaria y fraternal, cristoncéntrica y servicial.

Igualitaria y fraternal. En la comunidad cristiana todos tienen la misma talla.  La auténtica “jerarquía” sólo destaca como servicio a la fraternidad.
Cristocéntrica. Nuestro único Maestro y Señor es Jesús, el Mesías. Él es el centro, el jefe de la comunidad. Los demás jefes no son tales, sino servidores.
Servicial. “El más grande entre ustedes será servidor de todos”.  La autoridad sólo es tal si realmente es servicio. La grandeza de los ministerios están en eso: en servir. Volver a los esquemas jerárquicos que sitúan a las personas en escalones o niveles de más o menos prestigio es, en la perspectiva de Jesús, no haber entendido en qué consiste el reino de Dios.
La denuncia de Mateo no se centra en la doctrina, sino en el plano de la coherencia personal y de grupo: “cumplan lo que les digan pero no hagan lo que ellos hacen”. El acento lo pone en los hechos. No se pretende que el discípulo sea “mecánicamente” consecuente, sino que demuestre un interés y una coherencia humanamente presentables.  Si no perfectos, sí aceptables.  Pero resulta que hoy, con etiqueta cristiana, somos un producto bastante adulterio para nuestros semejantes.

“Uno sólo es el Maestro,….” Nos manifiesta qué es lo fundamental y nuclear de la comunidad cristiana o Iglesia, qué es lo que ha de quedar bien visible ante todos: el único Señor es Cristo, cada miembro es hijo de Dios y todos los miembros somos hermanos.  Todo lo que no deje transparentar esto no pertenece a la comunidad querida por Jesús.  Hemos de empezar a realizarlo en nuestra propia comunidad. Para esto no hay excusas.

Nadie ha de considerarse innecesario.  Todos estamos llamados a participar activamente, pues todos somos responsables.  Una de las tareas pendientes en la Iglesia es ir encontrando cada uno nuestro verdadero sitio en la comunidad cristiana para colaborar, de manera fraterna y corresponsable, en la construcción del Reino.
Aquel a quien se le concede una función o una responsabilidad en la comunidad ha de ejercerla con humildad, no considerándose el centro o la referencia absoluta para los demás, sino el que con su palabra, con sus actitudes y comportamiento coherente recuerda quién es el único Maestro y el único Padre.

“El más grande de ustedes será servidor de todos”. No se rechaza la función específica de dirección, ni siquiera se insinúa que esté mal ser el primero. Lo que Jesús propone, como novedad inspirada en su propio ejemplo, es que ese mismo sea el primero en el servicio.  Los esquemas y pautas sociales a los que estamos acostumbrados se resienten.

Para reflexionar…

Muchos son los defectos que aflorarán en nuestra vida; tratemos, sin embargo, de que nuestro corazón no se corrompa con la falta de sinceridad y con el fanatismo cerrado. Que la comunión sacramental signifique para todos nosotros el signo de un auténtico y sentido amor a los demás.

Pbro. Daniel Silva.

Semillas

Anoche tuve un sueño raro: En la plaza mayor de la ciudad habían abierto una tienda nueva. El rótulo decía: "Regalos de Dios". Entré: Un ángel atendía a los clientes. Yo, asombrado, le pregunté: 
- ¿Qué es lo que vendes, ángel del Señor?  
 
-
 Ofrezco cualquier don de Dios.  
- ¿Cobras muy caro?          
 
- No, los dones de Dios son gratis.
Miré los grandes estantes; estaban llenos de ánforas de amor, frascos de fe, bultos de esperanza, cajas de salvación y muchas cosas más. Yo tenía gran necesidad de todas aquellas cosas. Cobré valor y le dije al ángel: 
- Dame, por favor, bastante amor a Dios; dame perdón de Dios; un bulto de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación.
Mucho me sorprendí cuando vi que el ángel, de todo lo que yo le había pedido, me había hecho un solo paquete; y el paquete allí estaba en el mostrador, un paquete tan pequeño como el tamaño de mi corazón.          
- ¿Será posible? - pregunté
- ¿Esto es todo?                  
El ángel me explicó: Es todo, Dios nunca da frutos maduros; El sólo da pequeñas semillas, que cada quien debe cultivar.
 Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María. 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM. Lectinonautas.com

Lecturas de la Semana

Lunes 31: Rm.  11, 29-36; Sal  68; Lc.14, 1. 12-14.
Martes 1 Ap. 7, 2-4. 9-14;  Sal: 23; 1Jn. 3, 1-3; Mt. 5, 1-12ª..
Miércoles 2:  Job 19, 1. 23-27;  Sal 24; Fp. 3, 20-21; Mc. 15. 33-39; 16, 1-6..
Jueves 3: Rm.14, 7-12;  Sal 26; Lc. 15, 1-10.
Viernes 4: Rm. 15, 14-21;  Sal  97;  Lc 16, 1-8.
Sábado 5: Rm. 16, 3-9. 16, 22-27; Sal 144; Lc. 16,9-15.

jueves, 20 de octubre de 2011

30º domingo durante el año, « Amarás al Señor… Amarás a tu prójimo»


Lecturas del 23-10-11– Ciclo A –



Lectura del libro del Éxodo 22, 20-26
No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.
No harás daño a la viuda ni al huérfano. Si les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor. Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres quedarán viudas, y sus hijos huérfanos.     
Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga el sol, porque ese es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo.
Palabra de Dios.

Salmo 17

R. Yo te amo, Señor, mi fortaleza. 
Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.  R.
Mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.  R.

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!  ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación. El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido.  R.

Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10
Hermanos: Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes. Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo. Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.  
En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto. Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 22, 34-40
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» 
Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.»  Palabra del Señor.

Reflexión: (1)
“La necesidad de traducir en gestos de amor
la Palabra escuchada”

La Palabra del Señor, que se acaba de proclamar en el Evangelio, nos ha recordado que el amor es el compendio de toda la Ley divina. El evangelista San Mateo narra que los fariseos, después de que Jesús respondiera a los saduceos dejándolos sin palabras, se reunieron para ponerlo a prueba. Uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?". La pregunta deja adivinar la preocupación, presente en la antigua tradición judaica, por encontrar un principio unificador de las diversas formulaciones de la voluntad de Dios. No era una pregunta fácil, si tenemos en cuenta que en la Ley de Moisés se contemplan 613 preceptos y prohibiciones. ¿Cómo discernir, entre todos ellos, el mayor? Pero Jesús no titubea y responde con prontitud: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento".
En su respuesta, Jesús cita el Shemá, la oración que el israelita piadoso reza varias veces al día, sobre todo por la mañana y por la tarde (cf. Dt 6, 4-9; 11, 13-21; Nm 15, 37-41): la proclamación del amor íntegro y total que se debe a Dios, como único Señor. Con la enumeración de las tres facultades que definen al hombre en sus estructuras psicológicas profundas: corazón, alma y mente, se pone el acento en la totalidad de esta entrega a Dios. El término mente, diánoia, contiene el elemento racional. Dios no es solamente objeto del amor, del compromiso, de la voluntad y del sentimiento, sino también del intelecto, que por tanto no debe ser excluido de este ámbito. Más aún, es precisamente nuestro pensamiento el que debe conformarse al pensamiento de Dios.
Sin embargo, Jesús añade luego algo que, en verdad, el doctor de la ley no había pedido: "El segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". El aspecto sorprendente de la respuesta de Jesús consiste en el hecho de que establece una relación de semejanza entre el primer mandamiento y el segundo, al que define también en esta ocasión con una fórmula bíblica tomada del código levítico de santidad (cf. v 19, 18). De esta forma, en la conclusión del pasaje los dos mandamientos se unen en el papel de principio fundamental en el que se apoya toda la Revelación bíblica: "De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".

La página evangélica sobre la que estamos meditando subraya que ser discípulos de Cristo es poner en práctica sus enseñanzas, que se resumen en el primero y mayor de los mandamientos de la Ley divina, el mandamiento del amor. También la primera Lectura, tomada del libro del Éxodo, insiste en el deber del amor, un amor testimoniado concretamente en las relaciones entre las personas: tienen que ser relaciones de respeto, de colaboración, de ayuda generosa. El prójimo al que debemos amar es también el forastero, el huérfano, la viuda y el indigente, es decir, los ciudadanos que no tienen ningún "defensor". El autor sagrado se detiene en detalles particulares, como en el caso del objeto dado en prenda por uno de estos pobres. En este caso es Dios mismo quien se hace cargo de la situación de este prójimo.
En la segunda lectura podemos ver una aplicación concreta del mandamiento supremo del amor en una de las primeras comunidades cristianas. San Pablo, escribiendo a los Tesalonicenses, les da a entender que, aunque los conozca desde hace poco, los aprecia y los lleva con cariño en su corazón. Por este motivo los señala como "modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya". Por supuesto, no faltan debilidades y dificultades en aquella comunidad fundada hacía poco tiempo, pero el amor todo lo supera, todo lo renueva, todo lo vence: el amor de quien, consciente de sus propios límites, sigue dócilmente las palabras de Cristo, divino Maestro, transmitidas a través de un fiel discípulo suyo.
"ustedes siguieron nuestro ejemplo y el del Señor —escribe San Pablo—, acogiendo la Palabra en medio de grandes pruebas". "Partiendo de ustedes —prosigue el Apóstol—, ha resonado la Palabra del Señor y su fe en Dios se ha difundido no sólo en Macedonia y en Acaya, sino por todas partes".
La lección que sacamos de la experiencia de los Tesalonicenses, experiencia que en verdad se realiza en toda auténtica comunidad cristiana, es que el amor al prójimo nace de la escucha dócil de la Palabra divina. Es un amor que acepta también pruebas duras por la verdad de la Palabra divina; y precisamente así crece el amor verdadero y la verdad brilla con todo su esplendor. ¡Qué importante es, por tanto, escuchar la Palabra y encarnarla en la existencia personal y comunitaria!

En esta celebración eucarística, con la que concluyen los trabajos sinodales, advertimos de manera singular el especial vínculo que existe entre la escucha amorosa de la Palabra de Dios y el servicio desinteresado a los hermanos. ¡Cuántas veces, durante los días pasados, hemos escuchado experiencias y reflexiones que ponen de relieve la necesidad, hoy cada vez mayor, de escuchar más íntimamente a Dios, de conocer más profundamente su Palabra de salvación, de compartir más sinceramente la fe que se alimenta constantemente en la mesa de la Palabra divina!

Al inicio de este nuevo milenio la renovada conciencia de que la tarea prioritaria de la Iglesia consiste ante todo en alimentarse de la Palabra de Dios, para hacer eficaz el compromiso de la nueva evangelización, del anuncio en nuestro tiempo. Ahora es necesaria que esta experiencia eclesial sea llevada a todas las comunidades; es preciso que se comprenda la necesidad de traducir en gestos de amor la Palabra escuchada, porque sólo así se vuelve creíble el anuncio del Evangelio, a pesar de las fragilidades humanas que marcan a las personas. Esto exige, en primer lugar, un conocimiento más íntimo de Cristo y una escucha siempre dócil de su Palabra.

Haciendo nuestras las palabras del Apóstol Pablo: "Ay de mí si no predicara el Evangelio" (1 Co9, 16), deseo de corazón que en cada comunidad se sienta con una convicción más fuerte este anhelo de San Pablo como vocación al servicio del Evangelio para el mundo.
Recordamos la llamada de Jesús: "La mies es mucha" (Mt 9, 37), llamada a la cual nunca debemos cansarnos de responder, a pesar de las dificultades que podamos encontrar. Mucha gente está buscando, a veces incluso sin darse cuenta, el encuentro con Cristo y con su Evangelio; muchos sienten la necesidad de encontrar en él el sentido de su vida. Por tanto, dar un testimonio claro y compartido de una vida según la Palabra de Dios, atestiguada por Jesús, se convierte en un criterio indispensable de verificación de la misión de la Iglesia.

Las lecturas que la liturgia ofrece hoy a nuestra meditación nos recuerdan que la plenitud de la Ley, como la de todas las Escrituras divinas, es el amor. Por eso, quien cree haber comprendido las Escrituras, o por lo menos alguna parte de ellas, sin comprometerse a construir, mediante su inteligencia, el doble amor a Dios y al prójimo, demuestra en realidad que está todavía lejos de haber captado su sentido profundo.  El doble amor a Dios y al prójimo:

¿Cómo poner en práctica este mandamiento?,

El concilio Vaticano II afirma que "los fieles han de tener fácil acceso a la Sagrada Escritura" (Dei Verbum, 22) para que las personas, cuando encuentren la verdad, puedan crecer en el amor auténtico.
Se trata de un requisito que hoy es indispensable para la evangelización. Y, ya que el encuentro con la Escritura a menudo corre el riesgo de no ser "un hecho" de Iglesia, sino que está expuesto al subjetivismo y a la arbitrariedad, resulta indispensable una promoción pastoral intensa y creíble del conocimiento de la Sagrada Escritura, para anunciar, celebrar y vivir la Palabra en la comunidad cristiana, dialogando con las culturas de nuestro tiempo, poniéndose al servicio de la verdad y no de las ideologías del momento e incrementando el diálogo que Dios quiere tener con todos los hombres (cf. ib., 21).
... Es preciso estimular los esfuerzos que se están llevando a cabo para suscitar el movimiento bíblico entre los laicos, la formación de animadores de grupos, con especial atención hacia los jóvenes. Debe sostenerse el esfuerzo por dar a conocer la fe a través de la Palabra de Dios, también a los "alejados" y especialmente a los que buscan con sinceridad el sentido de la vida.

Se podrían añadir otras muchas reflexiones, pero me limito, por último, a destacar que el lugar privilegiado en el que resuena la Palabra de Dios, que edifica la Iglesia, como se dijo en el Sínodo, es sin duda la liturgia. En la liturgia se pone de manifiesto que la Biblia es el libro de un pueblo y para un pueblo; una herencia, un testamento entregado a los lectores, para que actualicen en su vida la historia de la salvación testimoniada en lo escrito. Existe, por tanto, una relación de recíproca y vital dependencia entre pueblo y Libro: la Biblia es un Libro vivo con el pueblo, su sujeto, que lo lee; el pueblo no subsiste sin el Libro, porque en él encuentra su razón de ser, su vocación, su identidad. Esta mutua dependencia entre pueblo y Sagrada Escritura se celebra en cada asamblea litúrgica, la cual, gracias al Espíritu Santo, escucha a Cristo, ya que es él quien habla cuando en la Iglesia se lee la Escritura y se acoge la alianza que Dios renueva con su pueblo. Así pues, Escritura y liturgia convergen en el único fin de llevar al pueblo al diálogo con el Señor y a la obediencia a su voluntad. La Palabra que sale de la boca de Dios y que testimonian las Escrituras regresa a él en forma de respuesta orante, de respuesta vivida, de respuesta que brota del amor (cf. Is 55, 10-11).
Queridos hermanos y hermanas, oremos para que de la escucha renovada de la Palabra de Dios, bajo la acción del Espíritu Santo, brote una auténtica renovación de la Iglesia universal en todas las comunidades cristianas.

(1)Reseña de la Homilía del Santo Padre durante la Santa Misa conclusiva de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos 2008


Aviso parroquial:
                Los sábados 22 y 29 de octubre el           horario de Misa cambia a las 19 hs.,
    por celebrarse las Primeras Comuniones. 


Lecturas de la Semana

Lunes 24: Rom.  8, 12-17; Sal  67; Lc.13, 10-17.
Martes 25 Rom. 8, 18-25;  Sal: 125; Lc. 13, 18-21.
Miércoles 26:  Rom.. 8,26-30; Sal 12;  Lc. 13, 22-30.
Jueves 27: Rom.8, 31b-39;  Sal 108; Lc. 13, 31-35.
Viernes 28:  Ef. 2, 19-22;  Sal  18;  Lc 6, 12-19.
Sábado 29: Rom. 11, 1-2. 11-12. 25-29; Sal 93; Lc. 14,7-11.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM. Lectinonautas.com


Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.



viernes, 14 de octubre de 2011

29º domingo durante el año, « Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.»


Lecturas del 16-10-11– Ciclo A –



Lectura libro del profeta Isaías 45, 1. 4-6
Así habla el Señor a su ungido, a Ciro, a quien tomé de la mano derecha, para someter ante él a las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas de las ciudades, de manera que no puedan cerrarse.  
Por amor a Jacob, mi servidor, y a Israel, mi elegido, yo te llamé por tu nombre, te di un título insigne, sin que tú me conocieras.      
Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí. Yo te hice empuñar las armas, sin que tú me conocieras, para que se conozca, desde el Oriente y el Occidente, que no hay nada fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.
Palabra de Dios.

Salmo 95

R. Aclamen la gloria y el poder del Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos.  R.
Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza,  más temible que todos los dioses. 
Los dioses de los pueblos no son más que apariencia,  pero el Señor hizo el cielo.  
R.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos,  aclamen la gloria y el poder del Señor;  aclamen la gloria del nombre del Señor.  Entren en sus atrios trayendo una ofrenda.  R.

Adoren al Señor al manifestarse su santidad:  ¡que toda la tierra tiemble ante él!  Digan entre las naciones: «¡el Señor reina!  El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.»  R.

Pablo a los cristianos de Tesalónica 1, 1-5b 
Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz. 
Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones, y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia. 
Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos. Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones.
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 22, 15-21
Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?» 
Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto.»
Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?» 
Le respondieron: «Del César.»  Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.»        
Palabra del Señor.              
   
Reflexión:

Mediante las tres parábolas que leímos en los domingos anteriores, las autoridades judías fueron cuestionadas por Jesús por su experiencia religiosa y los llamó a la conversión. Ellos quedan en mala posición, por eso: “los fariseos se fueron y celebraron un consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra”.

En Jerusalén se dan cita todos los poderes. Allí Jesús se mueve en un campo de tensiones fuertes entre el poder de las autoridades judías, el estado de ánimo del pueblo, los intereses del dominador romano y las opiniones de los diversos grupos judíos. Cada uno de estos poderes está dispuesto a usar la violencia, si es necesario, en función de sus intereses.  ¿De qué lado está Jesús?
Los fariseos hacen el complot y abordan a Jesús de forma indirecta: a través de una comisión compuesta por sus discípulos y un grupo de herodianos. Mateo nos describe el ambiente hostil hacia Jesús con un término especial, se dice literalmente que lo quieren “hacer caer en una trampa”

A nadie le gusta mucho tener que pagar impuestos y mucho menos le gustaba al pueblo judío tener que pagarlos a los romanos, como se les exigía desde el año 6 después de Cristo. Ese pueblo, soportaba  al invasor y encima tenía que mantenerlo. Y además, el emperador romano se hacía tratar como un dios. Usaba títulos divinos y exigía actos de culto.
Por eso muchos pensaban que para ser fieles al Único y Verdadero Dios no se debía aceptar la autoridad del emperador ni se debían pagar los impuestos.
Ante este escenario los fariseos le preguntan a Jesús: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?”  es decir, si al pagar los impuestos se está pecando.

«Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.» 

El tema se centra en la respuesta que dé Jesús. La pregunta está planteada de modo que sólo se puede responder “sí” o “no”. En ambos casos, Jesús habría caído en la trampa: un sí lo exponía a la acusación de ir contra el señorío absoluto de Dios; un no, lo expone a ser acusado de subversivo (ver Lucas 23,2). De otra manera, si Jesús se pronuncia a favor del tributo, queda enemistado con el pueblo, y si se pronuncia en contra, les da el pretexto a sus adversarios para que los acusen ante los romanos y deshacerse de él con su ayuda.

La pregunta, entonces, está muy bien pensada. El narrador del texto nos dice que efectivamente los adversarios de Jesús la habían planeado muy bien. La intención que está por detrás de esta trampa académica es quitarse de encima al maestro itinerante que se ha vuelto incómodo para las autoridades y muy querido por las multitudes.

Vale la pena analizar la manera como Jesús afronta a sus adversarios: les pide que le muestren la moneda del tributo y ellos le presentan una.
El gesto es curioso porque por motivos religiosos los fariseos se negaban rotundamente a tocar con sus manos las monedas sacrílegas del tributo.  Pero de hecho, lo pagaban.  Con razón, ya desde el principio los ha acusado de “hipocresía”.
Pero notemos que, para responder, Jesús no toma como punto de partida una norma abstracta, sino el comportamiento concreto de los que lo interrogan.

Los adversarios vienen a exigirle coherencia entre enseñanza y vida, pero ellos parten de un mal presupuesto: la convicción de que el tributo al César es incompatible con la fidelidad a Dios. 
Jesús, entonces, les aplica su misma lógica: les demuestra que en la pregunta planteada, ellos no están aplicando el principio de coherencia.  Ellos poseen y adoptan la moneda del tributo, luego afirman que la imagen y la inscripción corresponden a la del emperador, por lo tanto se están sirviendo de lo que viene de él.  En otras palabras, si tienen en sus manos todos los días el dinero del emperador, ¿por qué no quieren adoptarlo cuando se trata de pagarle el tributo?
La respuesta de Jesús es una denuncia de la incoherencia de sus adversarios: quienes en la vida cotidiana se acogen al señorío del emperador y aprovechan las ventajas que les trae esa situación, no tienen ningún motivo para plantear como un problema de fe el pago del tributo.  Por eso, como se va a decir enseguida, lo que proviene del emperador, tranquilamente se lo pueden restituir.

Con su pregunta, “¿De quién es esta imagen y la inscripción?”, Jesús provoca una segunda toma de posición de sus adversarios: ellos saben qué y quién está gravado en la moneda del impuesto.
La moneda tenía por un lado la efigie del emperador –recordemos que la Ley de Moisés prohibía que se hicieran imágenes humanas- y por el otro lado tenía una frase que no podía dejar de ser consideraba blasfema, o sea, ofensiva contra Dios, decía: “Tiberio César, Augusto, hijo del divino Augusto”. Por lo tanto, el pago del impuesto estaba asociado a un acto de reconocimiento de la divinidad imperial.

Después de mostrarles su incoherencia, Jesús cuestiona la concepción que sus adversarios tienen de la relación entre Dios y el emperador. Jesús aquí no elabora una doctrina sobre cómo deben ser estas relaciones, pero sí deja claro que Dios y el emperador no entran en competencia entre ellos.  De ahí que la fidelidad a Dios no se demuestra con el rechazo del tributo al emperador, por eso: “Lo del César, devolvédselo al César”.

Debe quedar claro que Dios y quien detenta la autoridad terrena no están en el mismo plano. Hay cuestiones que son competencia de la autoridad terrena, el emperador –el estado- tiene derecho a los tributos, pero no a la vida de los ciudadanos: no es Dios ni tiene características divinas.
Dios tiene exigencias que superan las del emperador y el emperador no tiene autoridad para atribuirse competencias que sólo le pertenecen a Dios, porque “lo de Dios es de Dios” y de nadie más. El hombre creado a imagen y semejanza de Dios, sólo a Dios se le debe entregar como tributo.
En última instancia, la cuestión no es lo que hay que darle al César sino lo que hay que darle a Dios.

Esta enseñanza de Jesús está respaldada con su vida. Fue así como se comportó “el Hijo”: Jesús nunca puso en segundo plano los derechos de su Padre, aún cuando esta actitud le costara la vida.

Para meditar: XX siglos después.

Hoy asistimos a un mundo en el que vivimos llenos de idolatrías, especialmente la idolatría del mercado, donde pagamos altos tributos a costa de la propia conciencia, quebrantando la dignidad de los seres humanos.
Los nuevos dioses ciudadanos, el mercado, el consumismo, la moda, el deseo impetuoso de competencia desleal, la carrera armamentista, el deseo infrenable del poder, el amor exacerbado al dinero, el prestigio personal y comunitario… todos ellos exigen cultos, sacrificios, adoración y adhesión fanática. Vivimos sumergidos en el mundo y no podemos escapar físicamente de él. Pero Jesús nos invita a mantener nuestra conciencia libre y autónoma. El reinado de Dios le pertenece sólo a Dios. Y los reinos del mundo le pertenecen al mundo…

¿Qué significado tiene para mí hoy «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios»?

Jesús nos invita a mantener nuestra conciencia libre y autónoma:
 ¿Qué diferencia encuentro entre pagar un tributo (obligaciones de este mundo) y peregrinar por un camino de gracia (seguimiento de Cristo)?
¿Cuáles son las cosas de este mundo que nos confunden y quieren ocupar en nuestro corazón, el lugar de Dios?


Oración en la  enfermedad

Jesús nos recuerda: “Cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará… Porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan”. Mt 6, 6-8

¡Oh Dios!, de mi debilidad y mi fortaleza,
de mi tristeza y de mi alegría,
de mi soledad y compañía,
de mi incertidumbre y esperanza.
En la noche de mi enfermedad
me pongo en tus manos de Padre:
Alumbra esta oscuridad con un rayo de tu Luz, abre una rendija a mi esperanza,
llena con tu Presencia mi soledad.
Señor, que el sufrimiento no me aplaste,
para que también ahora
sienta el alivio de tu Amor
y sea agradecido a la generosidad
de cuantos sufren conmigo
.

                                                      Amén


Aviso parroquial:
Los sábados 22 y 29 de octubre el horario de Misa cambia a las 19 hs., por celebrarse las Primeras Comuniones. 

Lecturas de la Semana

Lunes 17: Rom.  4, 20-25; Sal Lc. 1, 69-75; Lc.12, 13-21.
Martes 18: 2Tim. 4, 10-17;  Sal: 144; Lc. 10, 1-9.
Miércoles 19:  Rom.. 6,12-18; Sal 123;  Lc. 12, 39-48.
Jueves 20: Rom.6, 19-23;  Sal 1; Lc. 12, 49-53.
Viernes 21:  Rom. 7, 18-25a;  Sal  118;  Lc 12, 54-59.
Sábado 22: Rom. 8, 1-11; Sal 23; Lc. 13,1-9.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM. Lectinonautas.com

Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla  los Sábados 16 hs. en:       

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.



sábado, 8 de octubre de 2011

28º domingo durante el año, « Mi banquete está preparado; todo está a punto: Vengan a las bodas."»

Lecturas del 9-10-11– Ciclo A – Libro del profeta Isaías 25, 6-10ª
El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor. Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!» Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña. Palabra de Dios.
Salmo 22
R. Habitaré en la Casa del Señor por muy largo tiempo.
El señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20
Hermanos: Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. Yo lo puedo todo en aquel que me conforta. Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades. Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 22, 1-14
Jesús habló otra vez en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas." Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren." Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?” El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes." Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.» Palabra del Señor.

Reflexión:
Ya desde el comienzo de su predicación, en su mensaje sobre el Reino de los cielos, y de manera particular en las bienaventuranzas, vemos que Jesús nos revela que Dios nos ha destinado a la feliz comunión de vida eterna con él. Por lo tanto, rechazar la invitación al banquete es rechazar la vida con Dios. Esto lo vemos más claro si nos apoyamos en las parábolas del tesoro y de la perla, donde al descubrir el verdadero tesoro, vendemos todo para adquirirlo, pero en el texto de hoy resulta que quienes son interpelados prefieren hacer otra cosa ante la invitación del Señor a las bodas, se sienten incomodados porque les quita tiempo para otras cosas que consideran más importantes, e incluso se ofenden. Como puede verse, ellos no quieren ser fastidiados en los ámbitos y en los proyectos en los que se mueven: su rutina de vida como campesinos (ir al campo) o como citadinos (ir al negocio). Ya en otra ocasión, Jesús había hablado de aquellos a quienes se les había destinado en primer lugar el Reino de los cielos, pero lo perdían por su forma de vivir, entonces vienen otros: “Yo os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos” (Mt 8,11). Pero en esta parábola la imagen se desarrolla todavía más: a pesar de que sean “muchos” los que vengan (y también lo que rechacen), la sala no se quedará vacía. Los servidores del rey son enviados a llamar gente de todas partes. Esta es una alusión a la misión cristiana a los pueblos paganos. El vestido nupcial: el llamado es gracia pero hay que hacerse digno de él: Al final de la parábola se afirma la necesidad de un vestido nupcial. En lenguaje simbólico el vestido indica el estado completo de una persona, para participar en el banquete de bodas del rey se requiere un vestido adecuado para la ocasión, para compartir el Reino de Dios también, donde el vestido no representa algo externo sino la vida nueva del discípulo, que resulta del seguimiento de Jesús, y esto se adquiere por la escucha de las enseñanzas del Señor y de vivir de acuerdo a la voluntad del Padre. El dicho final: La expresión “muchos son llamados, mas pocos elegidos”, no pretende darnos datos estadísticos sobre el número de los que entran en el cielo. Tampoco nos debe desilusionar ni llevar a la resignación cuando vemos que hay poca gente en una comunidad. Esta frase es una advertencia para que nos despertemos, nos desacomodemos, para que apuntemos hacia la meta que nos muestra el Señor, empleando todas nuestras mejores energías para corresponder a la llamada de Dios. Para tener en cuenta: v Esta es la tercera parábola sucesiva que Jesús pronuncia estando en el Templo de Jerusalén frente a los líderes del pueblo judío, los sacerdotes y los ancianos: la “de los dos hijos” (21,28-32), la “de los viñadores homicidas” (21,33-46) y la “del banquete del rey” (22,1-14), tienen un mensaje parecido, Jesús quiere abrirles los ojos sobre su relación con Dios: hay que “escucharlo” y aceptar su llamado por medio del Hijo. Este mensaje es tan importante y tan serio para nuestras vidas, que para comunicarlo, Jesús acude a una forma de hablar enérgica, hoy estamos llamados nosotros a evaluarnos, analizando nuestra situación personal como cristianos y nuestros comportamientos. v También tienen en común una interpelación. Ésta siempre se hace sobre la libre voluntad del que es llamado. El mensaje es que Dios no nos fuerza, más bien interpela nuestra libre decisión y espera nuestra respuesta. La libertad humana: una inmensa responsabilidad.
Hay que notar que ninguno es obligado a un comportamiento determinado. Todos pueden responder con un “sí” o con un “no”, esto es, pueden acoger o rechazar la voluntad de Dios. Es así como:
• Los hijos son enviados a trabajar en la viña del padre. • A los viñadores se les recuerda que deben entregar los frutos que le corresponden al patrón.
• Los invitados son llamados a participar en el banquete. v Es por eso que, en las parábolas, Jesús nos orienta la mirada hacia el futuro: Jesús quiere mostrar claramente las consecuencias futuras y definitivas de nuestro actuar y quiere que le pongamos atención objetivamente a nuestro comportamiento actual.
• Quien rechaza el trabajo de la viña permanece excluido del Reino (ver Mt 21,31).
• Quien no entrega los frutos de la viña y maltrata a los siervos del patrón, pierde la viña y tiene un espantoso destino (ver Mt 21,41). • Quien no acoge la invitación al banquete, queda excluido de él (ver Mt 22,8).
El futuro se gana, la vida se realiza plenamente, solamente cuando le decimos “sí” a la invitación de Dios y vamos descubriendo el verdadero camino. v Es significativo el hecho que la llamada no sea comunicada directamente por Dios, sino transmitida a través de sus servidores. No hay que esperar una llamada directa de Dios (una voz en la parroquia o algo así), hay que reconocer a los servidores de Dios y ponerles atención. v Igualmente en las tres parábolas Dios repite sus llamadas y sus invitaciones. Esto nos permite descubrir la imagen de un:
• Dios que es paciente y de gran corazón. (No hay que pensar que la paciencia de Dios es debilidad o indiferencia)
• Dios le da tiempo a los llamados e incluso les ofrece nuevas posibilidades.

¿Cuál será, entonces, el vestido nupcial? “
Busquemos, hermanos, quiénes son entre los fieles aquellos que tienen algo que los malos no tienen, y ése será el vestido nupcial. ¿Serán los sacramentos? Pueden ver que son comunes a los buenos y a los malos. ¿Será el Bautismo? Es verdad que nadie llega a Dios sin el Bautismo, pero no todo bautizado llega hasta Dios. Por eso no puedo entender que el vestido nupcial sea el Bautismo, el propio sacramento: es un vestido que veo en buenos y malos. ¿Será el altar, o lo que en él se recibe? Pero nosotros vemos que muchos comen, y comen y beben su condenación. ¿Qué será entonces? ¿El ayuno? También ayunan los malos. ¿Ir a la Iglesia? También los malos corren para allá. Para terminar: ¿Será hacer milagros? No sólo los hacen los buenos y los malos, sino que a veces hasta ni los buenos ni los malos los hacen… ¿Cuál será, entonces, el vestido nupcial? Aquí lo tienen: dice el Apóstol que el fin del mandamiento es la caridad que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera (1 Timoteo 1,5). Ése es el vestido nupcial. No una caridad cualquiera, pues muchas veces vemos amarse a personas que comparten una mala conciencia… Pero esa no es la caridad que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera” (San Agustín, Sermón 90, 5.6)

Invitación:
…Frente a tantas imágenes mezquinas de un Dios controlador y justiciero que impide a no pocos saborear la fe y disfrutar de la vida, Jesús introduce en el mundo la experiencia de un Dios que nos está invitando a compartir con él una fiesta fraterna en la que culminará lo mejor de nuestros esfuerzos, anhelos y aspiraciones. Jesús dedica su vida entera a difundir la gran invitación de Dios: «El banquete está preparado. Venid». Este mensaje configura su modo de anunciar a Dios. Jesús no predica doctrina, despierta el deseo de Dios. No impone ni presiona. Invita y llama. Libera de miedos y enciende la confianza en Dios. En su nombre, acoge a su mesa a pecadores e indeseables. A todos ha de llegar su invitación. Los hombres y mujeres de hoy necesitan descubrir el Misterio de Dios como Buena Noticia. Los cristianos hemos de aprender a hablar de él con un lenguaje más inspirado en Jesús, para deshacer malentendidos, aclarar prejuicios y eliminar miedos introducidos por un discurso religioso lamentable que ha alejado a muchos de ese Dios que nos está esperando con todo preparado para la fiesta final…(Eclesalia, José A Pagola ).
Lecturas de la Semana Lunes 10: Rom. 1, 1-7; Sal 97; Lc.11, 29-32. Martes 11: Rom. 1, 16-25; Sal: 18; Lc. 11, 37-41. Miércoles 12: Rom.. 2,1-11; Sal 61; Lc. 11, 42-46. Jueves 13: Rom.3, 21-30a; Sal 129; Lc. 11, 47-54. Viernes 14: Rom. 4, 1-8; Sal 31; Lc 12, 1-7. Sábado 15: Rom. 4, 13. 16-18; Sal 104; Lc. 12, 8-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM.
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo. Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en: Círculo Bíblico San José Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Domínico. miencuentroconjesus@yahoo.com.ar