Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 11 de mayo de 2012

Sexto Domingo de Pascua, « Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor »


Lecturas del 13-05-12

 ”– Ciclo B –
 
 

           
 
 
Hechos de  Apóstoles 10, 25-26. 34-35. 44-48
Cuando Pedro entró, Cornelio fue a su encuentro y se postró a sus pies. Pero Pedro lo hizo levantar, diciéndole: «Levántate, porque yo no soy más que un hombre.»            
Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: «Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.»      
 
Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios.
 
 Pedro dijo: «¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros?» Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días. 
Palabra de Dios.

Salmo 97
R. El Señor reveló su victoria a los ojos de las naciones.
 
Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo 
 le obtuvieron la victoria. 
 R.
 
El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel.  R.
 
Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra,  prorrumpan en cantos jubilosos. R.
 
Primera carta del apóstol san Juan 4, 7-10
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.                                
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.    
 
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él.
Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados. Palabra de Dios.
 
Espíritu Santo, dulce huésped del alma,
ven, ven Señor"

Santo Evangelio según san Juan 15, 9-17
Jesús dijo a sus discípulos: «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.               
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.
          
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.
 
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.» Palabra del Señor.
 
Reflexión
 
La verdadera comunidad,
el verdadero discípulo
 
Este texto evangélico de hoy nos presenta a un Jesús que desvela el secreto y el motivo ultimo que ha guiado e impulsado toda su vida: el amor, y que nos vuelve a proponer, en otra clave diferente distinto a la del domingo anterior, ahora es la comunidad: su misión y su condición fecunda. Ya había expuesto toda la imagen de los sarmientos (discípulos) que han de dar fruto (hacer misión) por su unión con la vid (Jesús) plantada por la labrador (el Padre).  Ahora cambia la imagen por los amigos elegidos para colaborar en su trabajo.  Ser de la comunidad de Jesús es cuestión de amor.
 
Este nuevo modo de exponer la relación entre el Padre, Él y los discípulos, quita cualquier tipo de ambigüedad a la vinculación expresada anteriormente bajo la imagen de la vid.  Se hace por un amor que es respuesta del suyo.  La relación, el amor y la adhesión que Jesús propone es la amistad que llega a dar la vida por los amigos. La misión de la comunidad adquiere así una dimensión nueva: los discípulos no la ejercen como asalariados, contratados para realizar el trabajo de su señor y ejecutar sus ordenes, sino como amigo que comparten la alegría en la tarea común; la sientan como propia y se sienten personas libres, unidas por el vínculo de la amistad, trabajando en la misma causa.
 
El amor como mandamiento.  La palabra “amor”, de tanto usarla, ha acabado trivializándose y devaluándose.  Para  volver a reconocer lo que significa amar es preciso descubrir la entrega de Jesús.  Sólo así se puede entender que Dios es amor y qué es amarnos unos a otros.  El mandamiento del amor no sólo constituye la comunidad de Jesús y le da una identidad, sino que es, a la vez, fundamento de la misión.  Comunidad y misión no son dos cosas distintas, ni separadas.Donde no existe la comunidad de amor mutuo no puede existir la misión de Jesús. Y donde no existe misión no puede haber comunidad cristiana.
 
Por eso, si no hay amor no hay vida, no hay experiencia del Padre, no hay comunidad.  Si falta el amor en nuestra vida no queda más que vacío y ausencia.  El vacío se llena de otros dioses falsos que toman el lugar del Padre.
 
Para que la alegría sea total.  No es fácil la alegría, porque nuestra alegría es frágil, pequeña y está siempre amenazada por muchas insatisfacciones.  Pero algo grande nos promete Jesús: poder compartir la alegría misma de Jesús.
 
Quizá los cristianos hemos meditado muy poco en la alegría de Jesús y no hemos aprendido a disfrutar de la vida siguiendo sus pasos.  Sus llamadas a buscar la felicidad verdadera se han perdido en el vacío, tal vez porque las personas seguimos obstinadas en pensar que el camino más seguro de encontrarla no está en la amistad y entrega, sino en otras realidades, o simplemente porque nos da miedo el ser alegres.  Hay creyentes que sienten su vida como una inmensa carga; cristianos a los que una mala conciencia, más o menos disimulados, les impide encontrarse con Dios en la alegría. ¡Necesitamos escuchar de nuevo las palabras de Jesús!
 
Para que se pongan en camino y… den fruto que dure.  He aquí una de las enseñanzas claves del Evangelio.  La nueva comunidad que Jesús crea no puede permanecer cerrada en sí misma. ¡Hay que salir al mundo!  Hay que continuar el dinamismo iniciado por Jesús.  Ponerse en camino y dar fruto que dure son dos bellas imágenes que expresan lo mismo: ser discípulo es ser misionero; no hay comunidad cristiana si no hay misión.  Por eso, sólo es feliz quien hace un mundo más feliz, sólo conoce la alegría quien sabe regalarla, sólo vive quien hace vivir, y sólo no se siente siervo quien ama.
Para meditar….
 
Celebrar. O sea, vivir con alegría la buena noticia y mi condición cristiana, de amigo e hijo. Celebrar alegremente lo que soy.  Celebrarlo con otros.  Cantar a Dios que nos ama y toma la delantera.  Dejar a Dios entrar a nuestra fiesta.
Pbro. Daniel Silva.
 
 
 
Versos anónimos, que marcan con claridad cómo el amor debe estar presente en todas las demás cualidades y virtudes de la vida, para que éstas tengan su justa medida.               

• La inteligencia sin amor, te hace perverso.
• La justicia sin amor, te hace implacable.
• La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.
• El éxito sin amor, te hace arrogante.
• La riqueza sin amor, te hace avaro.
• La docilidad sin amor, te hace servil.
• La castidad sin amor, te hace orgulloso.
• La pobreza sin amor, te hace miserable.
• La verdad sin amor, te hace hiriente.
• La autoridad sin amor, te hace tirano.
• El trabajo sin amor, te hace esclavo.
• La sencillez sin amor, te hace mediocre.
• La oración sin amor, te hace un farsante.
• La ley sin amor, te esclaviza.
• La amistad sin amor, te hace utilitario.
• La fe sin amor, te hace fanático.
• La cruz sin amor, se convierte en tortura.
• La vida sin amor... no tiene sentido.

“Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida”

Carpe  Dien (Aprovecha el día)
de "La Sociedad de los Poetas Muertos"
 
No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que sea casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de amor.
La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Vos podés aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Huí. "Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del temor que te genera tener la vida por delante.
Vivila intensamente, sin mediocridad. Piensa que en vos está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida.
La sociedad de hoy somos nosotros, los "poetas vivos". No permitas que la vida te pase sin que la vivas.
Walt Whitman
                              
Lecturas de la Semana
 
Lunes 14: Hech.1,  15-17. 20-26;  Sal 11;  Jn. 15, 9-17.
Martes 15: Hech. 16, 22-34;  Sal 137; Jn. 16, 5-11.
Miércoles 16: Hech. 17,15. 22—18, 1; Sal 148; Jn. 16, 12-15.
Jueves 17: Hech.  18, 1-8;  Sal 97; Jn. 16, 16-20.
Viernes 18:  Hech. 18, 9-18; Sal 46; Jn. 16, 20-23a.
Sábado 19: Hech. 18, 23-28; Sal 46; Jn. 16, 23b-28.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.        
 
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
 
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
 
Círculo Bíblico San José
 
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 

sábado, 5 de mayo de 2012

Quinto Domingo de Pascua, « El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, »


Lecturas del 6-05-12

 ”– Ciclo B –

Lectura de Hechos de los Apóstoles 9, 26-31
Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo. Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús. Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor.             
Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte. Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso.
 
La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría.
Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo. Palabra de Dios.
Salmo 21 
R. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.
Cumpliré mis votos delante de los fieles: los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre!  R.
Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor;  todas las familias de los pueblos  se postrarán en su presencia. 
Todos los que duermen en el sepulcro
 se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante él.  R.
 Mi alma vivirá para el Señor, y mis descendientes lo servirán. Hablarán del Señor a la generación futura, anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque esta es la obra del Señor.  R.
Primera carta del apóstol san Juan 3, 18-24
Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.          
Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
   
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
 
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.                                                 Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Juan 15, 1-8
Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.             
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.                
 
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
 La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»                                   Palabra del Señor.
Reflexión 
 Permanecer (“ menein”)

En este quinto domingo de Pascua la Palabra del Señor nos guía a la verdad del cristianismo, donde el amor no se demuestra en bellas palabra o especiales iluminaciones, sino en obras de amor. No se puede separar la fe de la vida moral.
La parábola de la vid y los sarmientos nos confirma que sólo podremos dar frutos de caridad, si permanecemos unidos a la vid verdadera, Cristo el Señor, en una unión recíproca, en el mutuo conocimiento y el amor, a semejanza de la unión que existe entre el Padre y el Hijo.                

La vid verdadera. El Domingo pasado Jesús se presentaba como el “buen pastor”, hoy se presenta como la “vid verdadera”. La vid era una plantación común en Palestina pero que requería muchos cuidados por parte del viñador dado las particulares condiciones climáticas de aquella región. El dueño se “desvivía” por el cuidado de su vid. Cuando una rama no da uvas, no da fruto debe ser cortada, debe ser limpiada (literalmente “purificada”) para que pueda dar más fruto. A esto habitualmente se lo denomina como poda.            
Todo miembro, tiene un crecimiento que efectuar y una misión que cumplir. El fruto es el hombre nuevo, que se va realizando, en intensidad, en cada individuo y en la comunidad (crecimiento, maduración), y, en extensión, por la propagación del mensaje, en los de afuera (nuevo nacimiento).
El sarmiento no produce fruto cuando no responde a la vida que recibe y no la comunica a otros. El Padre, que cuida de la viña, lo corta: es un sarmiento que no pertenece a la vid.
Quien practica el amor tiene que seguir un proceso ascendente, un desarrollo, hecho posible por la limpieza que el Padre hace. Con ella elimina factores de muerte, haciendo que el discípulo sea cada vez más auténtico y más libre, y aumente así su capacidad de entrega y su eficacia. Pretende acrecentar el fruto: en el discípulo, fruto de madurez; en otros, fruto de nueva humanidad.
El sarmiento no tiene vida propia y, por tanto, no puede dar fruto de por sí; necesita la savia, es decir, el Espíritu comunicado por Jesús.
Es consolador que Jesús les diga a sus discípulos que ellos ya están limpios por la Palabra que han recibido.

Contacto Personal (1). Según el relato evangélico de Juan, en vísperas de su muerte, Jesús revela a sus discípulos su deseo más profundo: "Permaneced en mí". Conoce su cobardía y mediocridad. En muchas ocasiones les ha recriminado su poca fe. Si no se mantienen vitalmente unidos a él no podrán subsistir.
Las palabras de Jesús no pueden ser más claras y expresivas: "Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí". Si no se mantienen firmes en lo que han aprendido y vivido junto a él, su vida será estéril. Si no viven de su Espíritu, lo iniciado por él se extinguirá.
Jesús emplea un lenguaje rotundo: "Yo soy la vid y vosotros los sarmientos". En los discípulos ha de correr la savia que proviene de Jesús. No lo han de olvidar nunca...
Jesús no sólo les pide que permanezcan en él. Les dice también que "sus palabras permanezcan en ellos". Que no las olviden. Que vivan de su Evangelio. Esa es la fuente de la que han de beber. Ya se lo había dicho en otra ocasión: "Las palabras que os he dicho son espíritu y vida".
El Espíritu del Resucitado permanece hoy vivo y operante en su Iglesia de múltiples formas, pero su presencia invisible y callada adquiere rasgos visibles y voz concreta gracias al recuerdo guardado en los relatos evangélicos por quienes lo conocieron de cerca y le siguieron. En los evangelios nos ponemos en contacto con su mensaje, su estilo de vida y su proyecto del reino de Dios.
Por eso, en los evangelios se encierra la fuerza más poderosa que poseen las comunidades cristianas para regenerar su vida. La energía que necesitamos para recuperar nuestra identidad de seguidores de Jesús. El Evangelio de Jesús es el instrumento pastoral más importante para renovar hoy a la Iglesia.
Muchos cristianos buenos de nuestras comunidades sólo conocen los evangelios "de segunda mano". Todo lo que saben de Jesús y de su mensaje proviene de lo que han podido reconstruir a partir de las palabras de los predicadores y catequistas. Viven su fe sin tener un contacto personal con "las palabras de Jesús".
Es difícil imaginar una "nueva evangelización" sin facilitar a las personas un contacto más directo e inmediato con los evangelios. Nada tiene más fuerza evangelizadora que la experiencia de escuchar juntos el Evangelio de Jesús desde las preguntas, los problemas, sufrimientos y esperanzas de nuestros tiempos.
Mantenerse unidos a la vid. En la segunda parte del relato en el evangelio se pone el acento en dos cuestiones íntimamente relacionadas: por un lado la insistencia en dar frutos, en dar uvas… Por otro lado la necesidad de “mantenerse unidos” a Jesús para, justamente, poder dar fruto. El verbo “permanecer”, es el verbo griego menein que significa “permanecer unido” pero no de manera estática y fija como resuena en nuestra lengua castellana. Es un permanecer unidos de manera dinámica, una ida y vuelta, con una relación de diálogo con el Señor de tú a tú.   
En cinco versículos, desde el 4 al 7 aparece ocho veces este verbo. Así como las ramas no pueden hacer nada sin la planta, de la misma manera los discípulos de Jesús no pueden hacer nada si no están unidos a Él.  
El secreto, entonces, de la vida está en permanecer en Jesús y permanecer como el sarmiento que está unido a la vid, con una permanencia activa.         
El sarmiento no está simplemente pegado a la vid sino que la savia de la vid es la que recorre los sarmientos y le da vida. Y así mismo nos pasa a nosotros. Unidos a Cristo, participamos de su sabia, de su vida. Aunque tengamos altibajos, estamos participando de su vida.
Si escuchamos la Palabra de Dios, esa Palabra nos va purificando de todo lo que no viene del Evangelio.
Si sabemos renunciar a lo superfluo y a todo lo que se opone al plan de Dios, hacemos esa poda que se necesita para que demos más fruto.
Y por último si hacemos oración, esa oración nos pondrá en sintonía con la Voluntad del Padre
.

La gloria del Padre. En la última parte del texto se da como una suerte de consecuencia lógica: quién está unido a Jesús va tener la experiencia de una oración eficaz: “recibirán de mi Padre todo lo que pidan”. 
Para ayudar nuestra reflexión citamos un texto del Documento de Aparecida: N° 132:  
Con la parábola de la Vid y los Sarmientos (cf. Jn 15, 1-8), Jesús revela el tipo de vinculación que Él ofrece y que espera de los suyos. No quiere una vinculación como “siervos” (cf. Jn 8, 33-36), porque “el siervo no conoce lo que hace su señor” (Jn 15, 15). El siervo no tiene entrada a la casa de su amo, menos a su vida. Jesús quiere que su discípulo se vincule a Él como “amigo” y como “hermano”. El “amigo” ingresa a su Vida, haciéndola propia. El amigo escucha a Jesús, conoce al Padre y hace fluir su Vida (Jesucristo) en la propia existencia (cf. Jn 15, 14), marcando la relación con todos (cf. Jn
15, 12).
El “hermano” de Jesús (cf. Jn 20, 17) participa de la vida del Resucitado, Hijo del Padre celestial, por lo que Jesús y su discípulo comparten la misma vida que viene del Padre, aunque Jesús por naturaleza (cf. Jn 5, 26; 10, 30) y el discípulo por participación (cf. Jn 10, 10). La consecuencia inmediata de este tipo de vinculación es la condición de hermanos que adquieren los miembros de su comunidad.

La Madre Teresa de Calcuta decía"El servicio más grande que podéis hacer a alguien es conducirlo para que conozca a Jesús, para que lo escuche y lo siga, porque sólo Jesús puede satisfacer la sed de felicidad del corazón humano, para la que hemos sido creados".
          
Te ofrezco, Señor”
"Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti.
Te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti.
Te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad.
Te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti.
Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras.    
                                           
Dios nuestro, Padre de la Luz, que el Espíritu Santo levante el velo de nuestros ojos (2 Cor 3,12-16), nos conduzca a la Verdad Completa (Jn 16,13), y nos dé inteligencia y perseverancia.
Lecturas de la Semana
Lunes 7: Hech.14,  5-18;  Sal 113, Jn. 14, 21-26.
Martes 8: Is. 35, 1-7. 10;  Sal Lc. 1, 46-55; Ef. 1, 3-6. 11-12; Jn. 19, 25-27.
Miércoles 9: Hech. 15,1-6; Sal 121; Jn. 15, 1-8.
Jueves 10: Hech.  15, 7-21;  Sal 95; Jn. 15, 9-11.
Viernes 11:  Hech. 15, 22-31; Sal 56; Jn. 15, 12-17.
Sábado 12: Hech. 16, 1-10; Sal 99; Jn. 15, 18-21.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Catholic.net, Homilia.com. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS NIDAS.        (1) Eclesalia, J A Pagola.              
 
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
 Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.