Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 12 de mayo de 2018

«Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación»


Ascensión
Lecturas del 13-05-18, Ciclo B
Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guíe y asista al meditar tus enseñanzas, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa.  Amén

Lectura de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11
En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.     
Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se le apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.»       
Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.» 
Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir.» Palabra de Dios.

Salmo 46
R. Dios asciende entre aclamaciones.
Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra.  R.
El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey.  R.
El Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno.  El Señor reina sobre las naciones el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

Carta a los Efesios 1, 17 – 23         
Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente.
Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.
Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Marcos 16, 15-20
Jesús dijo a sus discípulos: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.         
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán.»          
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios.
Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban.
Palabra del Señor.



Reflexión:
Misión de los discípulos y ascensión.

Vayan al mundo. El pasaje de hoy nos trae dos breves relatos: la aparición y mandato misionero a los once y la ascensión. 
La ascensión no es alejamiento o simple despedida, sino el comienzo de un nuevo modo de presencia del Señor.  En el Evangelio está vinculada al comienzo de la actividad evangelizadora universal de los discípulos. Ascensión y misión aparecen estrechamente unidas. 
Nuestro ser cristiano, a veces, es vivido como fenómeno mágico o milagrero o como religión que se basa en creencias extraordinarias. Más que proclamar la Buena Noticia pedimos, buscamos, nos agarramos, o mantenemos la fe en signos extraordinarios.
Otras veces, permanecemos pasivos, mirando el cielo, en vez de vivir comprometidos activamente en la construcción del reino de Dios. No es raro el oír que estamos demasiado atentos al cielo futuro y poco comprometido en la tierra presente.
Y frecuentemente, en vez de abrirnos “al mundo entero” y a salir a predicar por todas partes, nos centramos en nosotros mismos o nos quedamos en el mundo más fácil y cercano, o justificamos nuestra nula misión por las dificultades, el momento negativo, el desinterés de las personas, etc. Distorsionamos la misión y el proyecto de Dios y nos quedamos indiferentemente.

Este pasaje evangélico corrige estas desviaciones.  La Iglesia y los cristianos recibimos la misión de Jesús.  Somos enviados a proclamar la buena noticia, no a crear dudas o presagiar castigos.  La buena nueva no es un mensaje al margen de la realidad que vivimos.  No podía ser de otra forma cuando quien nos envía a anunciarla es quien luchó hasta el fin y dio su vida en pro del pueblo pobre y marginado.

Los que reciben la misión, tercos e incrédulos.  La verdad es que los discípulos no estaban todavía muy preparados.  Hasta el último momento mantuvieron su incredulidad y su terquedad.  No parecen, humanamente, ser los mejores agentes para pregonar la buena nueva.  Sin embargo, ahí los tenemos.  Ellos son los elegidos.
A veces los cristianos, aunque no lo expresemos, somos tercos e incrédulos.  Pensamos que la misión es cosa de otros.  De gente más preparada y con más facilidad de palabra.  Nos equivocamos; todos somos misioneros.  Todos somos embajadores de Jesús. Enviados a realizar el reino de Dios en todos los países y en todos los ambientes.
No somos nosotros quienes le hemos elegido, ha sido Él quien nos ha elegido.  Vivir la elección en contra, tensionarla porque no nos sentimos dignos, olvidarla porque nos creemos capaces, es hacer un débil servicio a quien proclamamos Señor y dador de buena noticia.

El anuncio de la buena nueva va acompañado de signos liberadores como “echarán demonios, hablarán lenguas nuevas, tomarán las serpientes en sus manos, el veneno mortal no les hará daño, impondrán las manos a los enfermos y quedarán sanos”. Si no hay signos que nos hagan sentir y experimentar realmente el evangelio, éste pierde entidad, se desvirtúa y deja de ser buena noticia.  No es cuestión de hacer una lista, pero sí es imprescindible experimentar en nosotros la liberación para transmitir a otros el anuncio de Jesús.
La experiencia pascual, consistió en ver a Jesús de una manera nueva. El haber vivido con él, el haber escuchado lo que decía y visto lo que hacía, no los llevó a la comprensión de su verdadero ser. Estaban demasiado apegados a lo externo, y lo que hay de Divino en Jesús no puede entrar por los sentidos, ni ser fruto de la razón. Su desaparición física les obligó a mirar dentro de sí, y descubrir allí lo mismo que había vivido Jesús. Entonces ven al verdadero Jesús, el que vive y les sigue dando vida.

Nosotros hoy estamos apegados a una imagen terrena de Jesús que también nos impide descubrir su verdadero ser. Debemos ir más allá de todo lo que sabemos sobre Jesús y tratar de descubrirlo dentro de nosotros.
Esa vivencia no puede venir de fuera, sino de lo más íntimo de nosotros mismos. Por eso decía Pablo en la segunda lectura: "Que el Dios de Nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerle; ilumine los ojos de vuestro corazón para que comprendáis cuál es la riqueza..."
No se pide ciencia, sino Sabiduría. No pide que nos ilumine los ojos del cuerpo ni de la mente, sino los del corazón... Todo lo que podamos aprender sobre Dios y Jesús, nunca podrá suplir la experiencia interior.

Debemos tener en cuenta que todos estos relatos teológicos tienen una finalidad catequética. Están elaborados para que nosotros entremos en la dinámica de Cristo para que repitamos su misma vivencia.
En él debemos descubrir las posibilidades que todo ser humano tiene de llegar a lo más alto del "cielo". La verdadera salvación del hombre no está, solamente en que los libren del pecado, sino en alcanzar la plenitud a la que estamos llamados todos. Esta verdad, es la base de toda salvación.

“Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida”

El reto de la adultez.  Jesús asciende porque ha descendido.  Se transfigura, porque ha sido desfigurado; se sienta a la derecha de Dios, porque fue contado entre los malhechores.  La ascensión no es un hecho histórico constatable.  Es objeto de fe.  Es el final de una etapa y el comienzo de una definitiva.  Resurrección, exaltación, ascensión, sentarse a la derecha de Dios expresan la misma realidad: que Dios Padre ha elevado a Jesús, el profeta de Galilea ajusticiado por el poder civil y religioso, a la dignidad de Señor de la historia.

La ausencia física de Jesús abre un tiempo nuevo: el tiempo de la comunidad de discípulos, el tiempo del testimonio.  En adelante los seguidores de Jesús no lo tendrán, no lo tendremos, a mano para preguntarle. Deberán tomar sus propias decisiones.  Ya para ser testigos no basta decir lo que han visto y en qué momento.  Ello, implica además de experiencia del Señor, lucidez e inteligencia históricos.  El Señor confía en sus discípulos, pero esa confianza representa un reto, es una llamada a la adultez apostólica.

El hombre actual parece vivir en un mundo cerrado, sin proyectos ni futuro, sin apertura ni horizonte.  Nunca los seres humanos habíamos logrado un nivel tan elevado de bienestar, libertad, cultura, larga vida, tiempo libre, comunicaciones, intercambios, posibilidades de disfrute y diversión.

Cansancios y desilusión son realidades frecuentes.  Muchas veces no se encuentran motivos para luchar por una sociedad mejor.  Cada cual se defiende como puede del desencanto y desesperanza...  
Sólo quien tiene fe en un futuro mejor puede vivir intensamente el presente.  Sólo quien conoce el destino camina con firmeza a pesar de los obstáculos.  Sólo quien se ha encontrado con el resucitado sale a todo el mundo. Sólo quien cree en el cielo y en quien subió a Él puede recordar que las personas no podemos darnos todo lo que andamos buscando y, al mismo.        
tiempo, creer que nuestros esfuerzos de crecimiento y búsqueda de una tierra más humana no se perderán al vació.  Porque al final de nuestra vida no nos encontraremos sólo con los logros de nuestro trabajo, sino con el regalo del amor de Dios.  Quizá éste sea el mensaje más importante de la ascensión.   

Como dice la canción: YO SOY EL CAMINO

Yo soy la luz del mundo no hay tinieblas junto a mí. Tendrán la luz de la vida por la palabra que les di.
Yo soy el camino firme yo soy la vida y la verdad. Por mi llegarán al Padre y al Santo Espíritu tendrán.
Yo soy el pan de vida y con ustedes me quedé. Me entrego como alimento soy el misterio de la fe….
Los sábados 16 hs.

Círculo Bíblico San José
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Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Pbro. Daniel Silva. José A Pagola. Fray Marcos. 

viernes, 4 de mayo de 2018

«Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor»




¡Cristo vive!
Tiempo de Resurrección
Sexto domingo de Pascua
Lecturas del 6-05-18, Ciclo B


Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guíe y asista al meditar tus enseñanzas, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa.  Amén

Hechos de Apóstoles 10, 25-26. 34-35. 44-48
Cuando Pedro entró, Cornelio fue a su encuentro y se postró a sus pies. Pero Pedro lo hizo levantar, diciéndole: «Levántate, porque yo no soy más que un hombre.»                         
Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: «Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas, y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.»                
Mientras Pedro estaba hablando, el Espíritu Santo descendió sobre todos los que escuchaban la Palabra. Los fieles de origen judío que habían venido con Pedro quedaron maravillados al ver que el Espíritu Santo era derramado también sobre los paganos. En efecto, los oían hablar diversas lenguas y proclamar la grandeza de Dios.         
Pedro dijo: «¿Acaso se puede negar el agua del bautismo a los que recibieron el Espíritu Santo como nosotros?» Y ordenó que fueran bautizados en el nombre del Señor Jesucristo. Entonces le rogaron que se quedara con ellos algunos días. Palabra de Dios.

Salmo 97, R. El Señor reveló su victoria a los ojos de las naciones.
Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria.  R.
El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones: se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel.  R.
Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R.

Primera carta del apóstol san Juan 4, 7-10
Queridos míos, amémonos los unos a los otros, porque el amor procede de Dios, y el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.                                         
El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.     
Así Dios nos manifestó su amor: envió a su Hijo único al mundo, para que tuviéramos Vida por medio de él.
Y este amor no consiste en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó primero, y envió a su Hijo como víctima propiciatoria por nuestros pecados. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Juan 15, 9-17
Jesús dijo a sus discípulos: «Como el Padre me amó, también yo los he amado a ustedes. Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo cumplí los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.               
Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.                       
Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo servidores, porque el servidor ignora lo que hace su señor; yo los llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que oí de mi Padre.              
No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes, y los destiné para que vayan y den fruto, y ese fruto sea duradero. Así todo lo que pidan al Padre en mi Nombre, él se lo concederá.     
Lo que yo les mando es que se amen los unos a los otros.» Palabra del Señor.

Reflexión
La verdadera comunidad,el verdadero discípulo

El evangélico de hoy nos presenta a Jesús que revela el secreto y el motivo último que ha guiado e impulsado toda su vida: el amor, y nos vuelve a proponer, su misión y su condición fecunda en otra clave diferente a la del domingo anterior, la comunidad.
Ya había expuesto toda la imagen de los sarmientos (discípulos) que han de dar fruto (hacer misión) por su unión con la vid (Jesús) plantada por el labrador (el Padre).  Ahora cambia la imagen por los amigos elegidos para colaborar en su trabajo.  Ser de la comunidad de Jesús es cuestión de amor.

Este nuevo modo de exponer la relación entre el Padre, Él y los discípulos, quita cualquier tipo de ambigüedad a la vinculación expresada anteriormente bajo la imagen de la vid.  Se hace por un amor que es respuesta del suyo.  La relación, el amor y la adhesión que Jesús propone es la amistad que llega a dar la vida por los amigos. La misión de la comunidad adquiere así una dimensión nueva: los discípulos no la ejercen como asalariados, contratados para realizar el trabajo de su señor y ejecutar sus órdenes, sino como amigo que comparten la alegría en la tarea común; la sientan como propia y se sienten personas libres, unidas por el vínculo de la amistad, trabajando en la misma causa.

El amor como mandamiento.  La palabra “amor”, de tanto usarla, ha acabado trivializándose y devaluándose.  Para volver a reconocer lo que significa amar es preciso descubrir la entrega de Jesús.  Sólo así se puede entender que Dios es amor y qué es amarnos unos a otros. 
El mandamiento del amor no sólo constituye la comunidad de Jesús y le da una identidad, sino que es, a la vez, fundamento de la misión.        Comunidad y misión no son dos cosas distintas, ni separadas. Donde no existe la comunidad de amor mutuo no puede existir la misión de Jesús. Y donde no existe misión no puede haber comunidad cristiana.

Por eso, si no hay amor no hay vida, no hay experiencia del Padre, no hay comunidad.  Si falta el amor en nuestra vida no queda más que vacío y ausencia.  El vacío se llena de otros dioses falsos que toman el lugar del Padre.

Para que la alegría sea total.  No es fácil la alegría. Los momentos de auténtica felicidad parecen pequeños paréntesis en medio de una existencia de donde brotan constantemente el dolor, la inquietud y la insatisfacción.
El misterio de la verdadera alegría es algo extraño para muchos hombres y mujeres. Todavía saben quizá reír a carcajadas, pero han olvidado lo que es una sonrisa gozosa, nacida de lo más hondo del ser. Tienen casi todo, pero nada les satisface de verdad. Están rodeados de objetos valiosos y prácticos, pero apenas saben nada de amor y amistad. Corren por la vida absorbidos por mil tareas y preocupaciones, pero han olvidado que estamos hechos para la alegría.
Por eso, algo se despierta en nosotros cuando escuchamos las palabras de Jesús: os he hablado «para que participéis de mi gozo, y vuestro gozo sea completo». Nuestra alegría es frágil, pequeña y está siempre amenazada. Pero algo grande se nos promete. Poder compartir la alegría misma de Jesús. Su alegría puede ser la nuestra.
El pensamiento de Jesús es claro. Si no hay amor, no hay vida. No hay comunicación con él. No hay experiencia del Padre. Si falta el amor en nuestra vida, no queda más que vacío y ausencia de Dios. Podemos hablar de Dios, imaginarlo, pero no experimentarlo como fuente de gozo verdadero. Entonces el vacío se llena de dioses falsos que toman el puesto del Padre, pero que no pueden hacer brotar en nosotros el verdadero gozo que nuestro corazón anhela.
Quizá los cristianos de hoy pensamos poco en la alegría de Jesús y no hemos aprendido a «disfrutar» de la vida, siguiendo sus pasos. Sus llamadas a buscar la felicidad verdadera se han perdido en el vacío tal vez porque seguimos obstinados en pensar que el camino más seguro de encontrarla es el que pasa por el poder, el dinero o el sexo.
La alegría de Jesús es la de quien vive con una confianza limpia e incondicional en el Padre. La alegría del que sabe acoger la vida con agradecimiento. La alegría del que ha descubierto que la existencia entera es gracia.
Pero la vida se extingue tristemente en nosotros si la guardamos para nosotros solos, sin aceptar a regalarla. La alegría de Jesús no consiste en disfrutar egoístamente de la vida. Es la alegría de quien da vida y sabe crear las condiciones necesarias para que crezca y se desarrolle de manera cada vez más digna y más sana.

Para que se pongan en camino y… den fruto que dure. La nueva comunidad que Jesús crea no puede permanecer cerrada en sí misma. ¡Hay que salir al mundo!  Hay que continuar el dinamismo iniciado por Jesús.  Ponerse en camino y dar fruto que dure son dos bellas imágenes que expresan lo mismo: ser discípulo es ser misionero; no hay comunidad cristiana si no hay misión.  Por eso, sólo es feliz quien hace un mundo más feliz, sólo conoce la alegría quien sabe regalarla, sólo vive quien hace vivir, y sólo no se siente siervo quien ama.

No son ustedes los que me eligieron a mí, sino yo el que los elegí a ustedes. Debemos recuperar esta vivencia. El amor de Dios es lo primero. Dios no nos ama como respuesta a lo que somos o hacemos, sino por lo que es Él. Dios ama a todos de la misma manera, porque no puede amar más a uno que a otro. De ahí el sentimiento de acción de gracias en las primeras comunidades cristianas. De ahí el nombre que dieron los primeros cristianos al sacramento del amor. “Eucaristía” significa exactamente acción de gracias.
Cualquier relación con Dios sin un amor manifestado en obras, será pura idolatría.


Para meditar….
La inteligencia sin amor, te hace perverso.
La justicia sin amor, te hace implacable.
La diplomacia sin amor, te hace hipócrita.
El éxito sin amor, te hace arrogante.
La riqueza sin amor, te hace avaro.
La docilidad sin amor, te hace servil.
La castidad sin amor, te hace orgulloso.
La pobreza sin amor, te hace miserable.
La verdad sin amor, te hace hiriente.
La autoridad sin amor, te hace tirano.
El trabajo sin amor, te hace esclavo.
La sencillez sin amor, te hace mediocre.
La oración sin amor, te hace un farsante.
La ley sin amor, te esclaviza.
La amistad sin amor, te hace utilitario.
La fe sin amor, te hace fanático.
La cruz sin amor, se convierte en tortura.
La vida sin amor... no tiene sentido.

“Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida”

Aprovecha el día, Carpe  Dien
               de "La Sociedad de los Poetas Muertos"

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.
No te dejes vencer por el desaliento.
No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que sea casi un deber.
No abandones las ansias de hacer de tu vida algo extraordinario.
No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo. Pase lo que pase, nuestra esencia está intacta. Somos seres llenos de amor.
La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.
Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa: Vos podés aportar una estrofa.
No dejes nunca de soñar, porque en sueños es libre el hombre.
No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.
No te resignes. Hui. "Emito mis alaridos por los techos de este mundo", dice el poeta.
Valora la belleza de las cosas simples. Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar en contra de nosotros mismos. Eso transforma la vida en un infierno.
Disfruta del temor que te genera tener la vida por delante.
Vivila intensamente, sin mediocridad. Piensa que en vos está el futuro y encara la tarea con orgullo y sin miedo.
Aprende de quienes puedan enseñarte. Las experiencias de quienes nos precedieron, de nuestros "poetas muertos", te ayudan a caminar por la vida. La sociedad de hoy somos nosotros, los "poetas vivos". No permitas que la vida te pase sin que la vivas.
                              Walt Whitman

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Pbro. Daniel Silva. José A Pagola. Fray Marcos.

Los sábados 16 hs.

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domingo, 29 de abril de 2018

«El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto»


¡Cristo vive!
Tiempo de Resurrección
Quinto domingo de Pascua
Lecturas del 29-04-18, Ciclo B

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guíe y asista al meditar tus enseñanzas, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa.  Amén


Lectura de Hechos de los Apóstoles 9, 26-31
Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo. Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús. Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor.           
Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte. Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso.             
La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría. Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo. Palabra de Dios.

Salmo 21 
R. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.
Cumpliré mis votos delante de los fieles: los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre!  R.
Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor; todas las familias de los pueblos se postrarán en su presencia.
Todos los que duermen en el sepulcro se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante él.  R.
Mi alma vivirá para el Señor, y mis descendientes lo servirán. Hablarán del Señor a la generación futura, anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque esta es la obra del Señor.  R.

Primera carta del apóstol san Juan 3, 18-24
Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios, aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.                 
Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. 
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Juan 15, 1-8
Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.           
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.               
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán. La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.» Palabra del Señor.

Reflexión, Permanecer (“menein”)

En este quinto domingo de Pascua la Palabra del Señor nos habla de la comunidad y su misión en el mundo. Insiste en que la Vida de Dios debe atravesar a cada miembro y para que sea posible el amor se debe manifestar en obras.

La parábola de la vid y los sarmientos nos confirma que sólo podremos dar frutos de caridad, si permanecemos unidos a la vid verdadera, Cristo el Señor, en una unión recíproca, en el mutuo conocimiento y el amor, a semejanza de la unión que existe entre el Padre y el Hijo.                             

La viña. La viña era una plantación común en Palestina pero que requería muchos cuidados por parte del viñador dado las particulares condiciones climáticas de aquella región. Hay que tener en cuenta que la vid es una de las plantas que no produce buena cantidad de frutos, si no se poda. Su capacidad de dar follaje es tan grande que, si no se le aplican fuertes correctivos, se le va toda la fuerza en tallos y hojas. La poda se realiza antes de que brote y consiste en eliminar casi todos los sarmientos del año anterior, dejando sólo una parte mínima (dos o tres nudos) de los más robustos y una vez que brota se eliminan todos los tallos que no llevan fruto.

Mi Padre es el labrador. La alusión al Padre labrador expresa la preocupación y el interés porque que los sarmientos den fruto.               

Todo sarmiento que en mí no produce fruto, lo elimina, y a todo el que produce fruto, lo poda, para que dé más frutos. 
No debemos entender estos versículos como si Dios actuara en nosotros desde fuera y mecánicamente. Para Jesús, Dios es la savia, la Vida que se comunica a toda la vid.
Jesús es el primer sarmiento que vivió plenamente de esa savia divina, haciendo suya la misma Vida de Dios, nos ha indicado la manera de alcanzar la verdadera plenitud humana. El mensaje de Jesús consiste en que todos vivamos esa Vida divina.

Ni cada individuo, ni la comunidad deben considerarse entes estáticos, tienen que dar fruto. Sarmiento improductivo es el que pertenece a la comunidad, pero no responde al Espíritu. Incluso el que produce fruto tiene que seguir un proceso que no acaba nunca. La posesión del Espíritu es un dinamismo que no se detiene nunca. El producir fruto no hace referencia a una moralidad.

El sarmiento no tiene vida propia, necesita recibir la savia de la cepa. La ausencia de fruto delata la falta de unión con Jesús. La presencia de fruto manifiesta que la savia-Vida está llegando al sarmiento. Ni la Vid sin sarmientos puede producir frutos, ni los sarmientos separados de la cepa. Los frutos se alcanzan por la unidad de ambos. Esa unión con Jesús no es algo automático, ni ritual, ni externo. Exige la actualización constante por parte del discípulo.

Cada individuo y cada comunidad tienen que estar constantemente eliminando todo aquello que le impida llegar a la identificación con Jesús.
Existe una fuerte tendencia a equiparar el “producir fruto” con las buenas obras. En Juan no se hace ninguna distinción entre ser y obrar. Adherirse a Jesús es inseparable de producir el fruto que esa adhesión conlleva, pero el fruto no son directamente las obras, sino la Vida-amor, que necesariamente se manifestará en obras. De esta manera queda erradicado el peligro de creer que son las obras las que me llevan a la identificación con Jesús. Solo la Vida-Amor nos hace ser uno con Jesús y nos capacita para obrar.

Porque sin mí, no podéis hacer nada. El sarmiento es una sola vida con la cepa El sarmiento no produce fruto cuando no responde a la vida que recibe y no la comunica a otros. 
El sarmiento no tiene vida propia y, por lo tanto, no puede dar fruto de por sí; necesita la savia, es decir, el Espíritu comunicado por Jesús.
Se trata de participar de la misma Vida de Jesús, que es la del Padre. Recordemos: “El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el padre; del mismo modo el que me coma vivirá por mí”. Estar unido, comer a Jesús es comprometerse con él y participar de su misma Vida. De la misma manera alejarse de Jesús es garantizarse la esterilidad y la muerte. 

En esto se ha manifestado la gloria de mi Padre, en que hayan comenzado a producir muchos frutos por haberse hecho discípulos míos
El domingo pasado se hablaba de un solo rebaño, hoy nos habla de una sola vid. Jesús y los discípulos constituyen una sola realidad viva. Ser vid significa estar unido no sólo a Jesús y a Dios, sino a los demás sarmientos. Si me separo de otro sarmiento, que está unido a la vid, me tengo que separar de la vid. Esa es la experiencia pascual que tiene que continuar hoy en nosotros. Todos participamos de la misma Vida de Dios, que descubrimos gracias a Jesús. La Vida es una sola; al participar de ella tomamos conciencia de que formamos una unidad con todos los hombres, con todo el cosmos y con Dios.

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad: concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.

"Permaneced en mí". Contacto Personal. Según el relato evangélico de Juan, en vísperas de su muerte, Jesús revela a sus discípulos su deseo más profundo: "Permaneced en mí". Conoce sus debilidades, en muchas ocasiones les ha recriminado su poca fe. Si no se mantienen vitalmente unidos a él no podrán subsistir.
Las palabras de Jesús no pueden ser más claras y expresivas: "Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes si no permanecéis en mí". Si no se mantienen firmes en lo que han aprendido y vivido junto a él, su vida será estéril. Si no viven de su Espíritu, lo iniciado por él se extinguirá.
Jesús emplea un lenguaje rotundo: "Yo soy la vid y ustedes los sarmientos". En los discípulos ha de correr la savia que proviene de Jesús. No lo han de olvidar nunca...
Jesús no sólo les pide que permanezcan en él. Les dice también que "sus palabras permanezcan en ellos". Que no las olviden. Que vivan de su Evangelio. Esa es la fuente de la que han de beber. Ya se lo había dicho en otra ocasión: "Las palabras que os he dicho son espíritu y vida".

El Espíritu del Resucitado permanece hoy vivo y operante en su Iglesia de múltiples formas, pero su presencia invisible y callada adquiere rasgos visibles y voz concreta gracias al recuerdo guardado en los relatos evangélicos por quienes lo conocieron de cerca y le siguieron. En los evangelios nos ponemos en contacto con su mensaje, su estilo de vida y su proyecto del reino de Dios.

Por eso, en los evangelios se encierra la fuerza más poderosa que poseen las comunidades cristianas para regenerar su vida. La energía que necesitamos para recuperar nuestra identidad de seguidores de Jesús. El Evangelio de Jesús es el instrumento pastoral más importante para renovar hoy a la Iglesia.
Muchos cristianos buenos de nuestras comunidades sólo conocen los evangelios "de segunda mano". Todo lo que saben de Jesús y de su mensaje proviene de lo que han podido reconstruir a partir de las palabras de los predicadores y catequistas. Viven su fe sin tener un contacto personal con "las palabras de Jesús".
Es difícil imaginar una "nueva evangelización" sin facilitar a las personas un contacto más directo e inmediato con los evangelios. Nada tiene más fuerza evangelizadora que la experiencia de escuchar juntos el Evangelio de Jesús desde las preguntas, los problemas, sufrimientos y esperanzas de nuestros tiempos.
Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de amor: haz que mi corazón siempre sea capaz de más caridad.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. CELAM /CEBIPAL. José A Pagola. ACIprensa. Fray Marcos.
Lectio Divina: los sábados 17 hs. en:
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José: Brandsen 4970
V. Domínico.
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sábado, 21 de abril de 2018

«Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí.»


¡Cristo vive!
Tiempo de Resurrección

Cuarto domingo de Pascua
Lecturas del 22-04-18, Ciclo B

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guíe y asista al meditar tus enseñanzas, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa.  Amén

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 4, 8-12
Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue curado, sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos.   
El es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular. Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación.»   Palabra de Dios.

Salmo 117
R. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor! Es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los hombres; es mejor refugiarse en el Señor que fiarse de los poderosos.  R.
Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.
Esto ha sido hecho por el Señor y es admirable a nuestros ojos.  R.
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
 Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor: Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias; Dios mío, yo te glorifico.  ¡Den gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!  R.

Primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2
Queridos hermanos: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente.
Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él.  
Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Juan 10, 11-18
En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. 
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.     
El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre.» Palabra del Señor.

Reflexión   

El Buen Pastor

Hablar hoy de pastores y ovejas puede crear confusión y malestar, debido a la ambigüedad de dichos términos y a su contenido cultural actual.  Ningún grupo humano quiere sentirse identificado con un rebaño de ovejas, por mucho que lo idealicemos.  Los grupos humanos son libres y creativos, se constituyen voluntariamente, se marcan a sí mismos las metas, se señalan los objetivos, se dan normas, medios y condiciones que creen convenientes. Son grupos democráticos.  Hoy más que nunca nos revelamos contra todos los que manipulan a las personas o intentan aprovecharse de ellas y las tratan como ovejas.  Nos angustia la masificación.  Y, sin embargo, bíblicamente, el rebaño es un símbolo usado frecuente para designar al pueblo de Dios, que anda como “ovejas sin pastor”. 

Lo peligroso es pensar que bajo la imagen del rebaño/ovejas se está hablando de manipulación, dependencia y falta de libertad.  Más bien en él se recalca, por una parte, la libertad de las ovejas que siguen a uno y huyen de otro, según conozcan o no su voz; que no hacen caso a ladrones y bandidos que pretenden entrar, no por la puerta sino por cualquier otro lugar. Y, por otra, se señala la diferencia entre el buen pastor y el asalariado, entre el buen líder que está al servicio de la comunidad, del grupo, y el que sólo busca beneficio y provecho propio.

Esperamos siempre la llegada de gobernantes justos, de políticos honestos, de líderes que arrastran… los cristianos deseamos tener en la Iglesia responsables que sean evangélicos.  Pero en la comunidad cristiana no hay simplemente dirigentes y dirigidos, pastores y ovejas. ¡Todos somos hermanos y a todos nos incumbe la responsabilidad! Este pasaje no se refiere al obispo, al párroco o al catequista, sino que nos habla del Buen Pastor que es Jesús, y del pueblo de Dios, en el que todos somos responsables, aunque de distinta manera.

El cuarto evangelio nos recuerda que hay ovejas que «no son del redil» y viven lejos de la comunidad creyente. Pero Jesús dice: «También a estas las tengo que atraer, para que escuchen mi voz». Quien busca con verdad a Dios escucha, tarde o temprano, esta atracción de Jesús en el fondo de su corazón. Primero con reservas tal vez, luego con más fe y confianza, un día con alegría honda.

Jesús es el Buen Pastor: Conoce a los suyos – los defiende de los peligros – da la vida por todos – reúne en la unidad a los dispersos- acompaña a los creyentes en su libertad de vivir y de comprometerse con la vida de los demás.
Para los primeros creyentes, Jesús no es sólo un pastor sino el buen pastor, el verdadero pastor. El único líder capaz de orientar verdadera vida a las personas.  Esta fe en Jesús como el buen pastor y guía adquiere relevancia en una sociedad masificada como la nuestra, donde la persona corre el riesgo de perder su propia identidad y quedar aturdida ante tantas voces y reclamos.  Es triste ver a personas esforzándose por vivir un estilo de vida impuesto desde fuera. 

Los cristianos creemos que sólo Jesús puede ser guía definitivo.  Sólo desde Él aprendemos a vivir. Precisamente ser cristiano es ir descubriendo desde Jesús, día a día, cuál es la manera más humana de vivir.  Seguir a Jesús como buen pastor es asumir las actitudes fundamentales que él vivió y vivirlas con generosidad, hoy, desde nuestra propia originalidad, prosiguiendo la tarea de construir el reino de Dios que él comenzó.

Son bastante los cristianos que ni siquiera llegan a sospechar que la fe sea precisamente fuente de vida, de vida sana y abundante.  Les falta descubrir por experiencia personal que Dios no es algo que, de todas maneras, debe existir y a quien conviene tener en cuenta por si acaso, sino que Dios es precisamente y antes que nada “alguien que hace vivir”.
A pesar de las dudas e incertidumbres, el creyente va descubriendo a Dios como alguien que sostiene (y defiende) la vida, incluso en los momentos más adversos, alguien que da fuerzas para comenzar siempre de nuevo, alguien que alimenta en nosotros una esperanza indestructible cuando la vida parece apagarse para siempre. 
Al escuchar las palabras de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”, “doy la vida por los míos”, el creyente no necesita acudir a otros para que les expliquen su sentido.  Él sabe que son verdad.

El servicio, el estilo de autoridad y la responsabilidad es una de las líneas básicas que
diferencia el proyecto comunitario de Jesús de otros.  Esto aparece claro en el Evangelio.  Jesús no quiso que en su comunidad se diera el tipo de relación que se daba en la religión judía, donde los dirigentes parecían asalariados y buscadores de su propio beneficio. Por eso, el juicio de Jesús, en este pasaje del buen pastor, para con los responsables que no ejercen su ministerio o servicio, o que se aprovechan de su situación, o que se creen dueños de las personas…es muy duro.  En realidad, en la Iglesia, en la comunidad alternativa que Jesús trae, los responsables son sólo servidores, que deben aprender de Él y seguir su ejemplo hasta la entrega de la propia vida.

Un solo rebaño, un solo pastor. Jesús como fuente de Vida es el aglutinante que constituye la comunidad como tal. No puede ser encerrada en institución alguna. Su base es la naturaleza del hombre acompañado por el Espíritu que da cohesión interior. Jesús no ha creado un corral donde meter sus ovejas, todos los hombres forman parte de su rebaño.

El dar Vida empalma con el tiempo de Pascua porque la experiencia pascual es que Jesús les comunica Vida. Nosotros tenemos la posibilidad de hacer nuestra esa Vida. Se trata de la misma Vida de Dios. "El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo el que me come vivirá por mí". El que me come, quiere decir el que me hace suyo, el que se identifica con mi manera de ser, de pensar, de actuar, de vivir.

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad: concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.

Estoy a la puerta

Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, un reconocido artista.  Llegado el momento, se tiró el paño que tapaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.
Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le respondía. 
Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista: “¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla? “El pintor tomo su Biblia, buscó un versículo y le pidió al observador que lo leyera, Apocalipsis 3, 20, ”He aquí, yo estoy á la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere  la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo.” 
” Así es”, respondió el pintor. “Esta es la puerta del corazón del hombre.” "Sólo se abre por dentro.”
Abramos nuestro corazón al amor, a DIOS. Cambiemos, aún estamos a tiempo.
  
Jornada mundial de oración por las
vocaciones Sacerdotales

Santísima Trinidad, haz que la sangre preciosa de Jesús se derrame sobre los corazones juveniles, y haga germinar muchas vocaciones,
de sacerdotes, religiosas y consagrados santos,
para toda la Iglesia y particularmente para nuestra Diócesis.

Virgen María, que sea eficaz, nuestra oración.

San José, protector de la Iglesia universal, ruega por nosotros, Amén

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de amor: haz que mi corazón siempre sea capaz de más caridad.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. CELAM /CEBIPAL. Pbro. Daniel Silva.  José A Pagola. ACIprensa. Fray Marcos

Lectio Divina: los sábados 17 hs. en:

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José: Brandsen 4970
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