Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

martes, 29 de septiembre de 2009

Dominggo 26° durante el año, « Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.»

Lecturas del 27/09/09 –Ciclo B–

Domingo 26° Durante el año

« Y el que no está contra nosotros, está con nosotros.»

Libro de los Números 11, 16-17ª.24-29

Moisés salió a comunicar al pueblo las palabras del Señor. Luego reunió a setenta hombres entre los ancianos del pueblo, y los hizo poner de pie alrededor de la Carpa. Entonces el Señor descendió en la nube y le habló a Moisés. Después tomó algo del espíritu que estaba sobre él y lo infundió a los setenta ancianos. Y apenas el espíritu se posó sobre ellos, comenzaron a hablar en éxtasis; pero después no volvieron a hacerlo.
Dos hombres -uno llamado Eldad y el otro Medad- se habían quedado en el campamento; y como figuraban entre los inscritos, el espíritu se posó sobre ellos, a pesar de que no habían ido a la Carpa. Y también ellos se pusieron a hablar en éxtasis. Un muchacho vino corriendo y comunicó la noticia a Moisés, con estas palabras: «Eldad y Medad están profetizando en el campamento.»
Josué, hijo de Nun, que desde su juventud era ayudante de Moisés, intervino diciendo: «Moisés, señor mío, no se lo permitas.»
Pero Moisés le respondió: «¿Acaso estás celoso a causa de mí? ¡Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor, porque él les infunde su espíritu!» Palabra de Dios.


SALMO 18

R. Los preceptos del Señor son rectos, alegran el corazón.

La ley del Señor es perfecta, reconforta el alma; el testimonio del Señor es verdadero,
da sabiduría al simple.
R.

La palabra del Señor es pura, permanece para siempre; los juicios del Señor son la verdad, enteramente justos. R.

También a mí me instruyen: observarlos es muy provechoso. Pero ¿quién advierte sus propios errores? Purifícame de las faltas ocultas. R.

Presérvame, además, del orgullo, para que no me domine: entonces seré irreprochable
y me veré libre de ese gran pecado.
R.


Carta del apóstol Santiago 5, 1-6

Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les van a sobrevenir. Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego.
¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final! Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo. Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer, y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

Palabra de Dios.


Santo Evangelio según san Marcos 9, 38-43. 45. 47-48

Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu Nombre, y tratamos de impedírselo porque no es de los nuestros.»

Pero Jesús les dijo: «No se lo impidan, porque nadie puede hacer un milagro en mi Nombre y luego hablar mal de mí. Y el que no está contra nosotros, está con nosotros. Les aseguro que no quedará sin recompensa el que les dé de beber un vaso de agua por el hecho de que ustedes pertenecen a Cristo.

Si alguien llegara a escandalizar a uno de estos pequeños que tienen fe, sería preferible para él que le ataran al cuello una piedra de moler y lo arrojaran al mar.

Si tu mano es para ti ocasión de pecado, córtala, porque más te vale entrar en la Vida manco, que ir con tus dos manos a la Gehena, al fuego inextinguible. Y si tu pie es para ti ocasión de pecado, córtalo, porque más te vale entrar lisiado en la Vida, que ser arrojado con tus dos pies a la Gehena.
Y si tu ojo es para ti ocasión de pecado, arráncalo, porque más te vale entrar con un solo ojo en el Reino de Dios, que ser arrojado con tus dos ojos a la Gehena, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.»

Palabra del Señor.


Reflexión :

Uno que no es de los nuestros

Los creyentes en Cristo formamos una unidad visible que nos reúne y actuamos en su nombre. Nadie puede considerarse aislado. Cada fiel se define por una doble pertenencia a Dios y a la Iglesia, comunidad de creyentes.

Juan tiene una conciencia clara de pertenecer a una comunidad estructurada cuando se alarma y pide una intervención rápida de Jesús. “Hemos visto que uno echaba demonios en tu nombre y se lo hemos querido impedir porque no es de los nuestros”. Quiere decir: ese hombre lucha contra el mal pero no es de los nuestros, nadie le ha mandado, no tiene formación y apenas conoce a Jesús. Si quiere actuar, que se nos incorpore y se atenga a nuestras normas, de lo contrario hay que hacerle callar.

¿No es Jesús el único Maestro a quien hay que seguir? Pero lejos de corregir, Jesús adopta en su respuesta la forma plural y colectiva empleada por el discípulo y enseña: aunque no pertenezca nominalmente a nuestro grupo, coincide con nosotros. No deben sentir celos ni recelos sino alégrense de que se practique el bien, porque el que no está contra nosotros está a favor nuestro.

Si lo llevamos este pasaje evangélico a nuestra situación eclesial significa: todo el bien que se hace, dentro o fuera de la Iglesia, merece nuestro apoyo. El bien desciende de Dios, cuya gloria buscamos. La ley natural está escrita en nuestros corazones. Ateos de buena fe, cristianos anónimos, preámbulos de la fe… son maneras de expresar una conducta inspirada en Dios.

Un buen ateo está más cerca de Cristo que un cristiano sin otro justificante que serlo a través de un documento de fe bautismal.

Escribió San Agustín: “Hay muchos fuera que están dentro y otros que dicen dentro, están en realidad fuera”. El que acepte a Dios en la manera que Dios se le ha revelado “no anda lejos del Reino de Dios” Mc 5, 12-34.

¡Ojalá todo el pueblo profetizara! Por eso, es muy fácil caer en sectarismo religioso. La diversidad de religiones y la división de los cristianos es una prueba evidente. Lo peor es que del pretendido monopolio del Espíritu y de la Verdad, pasamos al anatema. ¡Hasta nos da pena, a veces, que otros no católicos anuncien a Jesucristo!

La Iglesia siempre tiene que caminar para hacer una comunidad alternativa no sólo de servicio sino también de tolerancia y radicalidad.


Nos preguntamos para nuestra reflexión y examen:

¿Soy sectario? ¿De qué me escandalizo? ¿Soy radical o tengo medias tintas? ¿Soy prepotente o respetuoso?

P. Daniel Silva


Septiembre Mes de la Biblia

La Palabra habitó entre nosotros... para unirnos como pueblo (lema)

La palabra Biblia viene del griego y significa “libros”. Es el conjunto de libros sagrados llamados también Sagradas Escrituras. No es un libro de historia, aunque se refiere a hechos históricos; no es un libro de geografía, aunque describe lugares, ríos y paisajes; no es un libro de ciencias, tampoco de biografías.

La Biblia está considerada como joya de la literatura universal, es un libro incomparable. Es el libro sagrado que contiene la palabra viva de Dios y narra la historia de la Salvación. Nos revela las verdades necesarias para conocer a Dios, amarlo y servirlo.

La Biblia comenzó a escribirse en tiempos de Moisés, que vivió por el año 1250 antes de Cristo y la última parte al final de la vida del apóstol San Juan Evangelista, alrededor del año 100 dC, es decir que fue escrita dentro de un largo período de aproximadamente mil trescientos cincuenta años.

Fue escrita a mano en tablas de arcilla, en papiros y en pergaminos. La primera Biblia fue escrita en arameo; las copias más antiguas están guardadas en el Vaticano y en el Museo Británico. Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron del Espíritu Santo. La Biblia es la palabra de Dios, por lo tanto su autor es Dios y es el mismo Dios quien inspira a sus autores humanos, a los escritores sagrados. No sólo los inspira, sino que actúa en ellos y por ellos. Da así la seguridad de que sus escritos enseñan sin errar la verdad salvífica.

La Biblia se divide en dos partes: Antiguo Testamento (antes de Cristo) y Nuevo Testamento (plenitud de la promesa de Cristo). Testamento significa “Alianza” y se refiere a las alianzas que Dios pactó con los israelitas en el Antiguo Testamento y la nueva y definitiva alianza que Dios hizo con todos los hombres en la sangre de Jesucristo en el Nuevo Testamento.

¿Por qué se dice que la Biblia es revelación de Dios? Revelación significa darse a conocer. A través de todas las palabras de la Sagrada Escritura, Dios dice su Palabra, su verbo único (Jesucristo) en quien Él se dice en plenitud (Heb. 1, 1-3), por esta razón, la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras como venera también el cuerpo del Señor. La Iglesia guiada por el Espíritu Santo determinó los libros de la Biblia y los reconoció como revelación divina.

En la Sagrada Escritura, la Iglesia encuentra sin cesar su alimento y fuerza, porque, en ella no recibe solamente una palabra humana, sino lo que es realmente: la Palara de Dios.

Es tan grande el poder y la fuerza de la Palabra que constituye sustento y vigor de la Iglesia, firmeza de fe para sus hijos, alimento del alma, fuente límpida y perenne de Vida Espiritual.

La Biblia es importantísima para que el cristiano crezca en la gracia y conocimiento de Cristo, que sea un faro de luz que guía y acompañe.

Hoy en día, en medio de mensajes de todo tipo, la Palabra de Dios ilumina nuestra mente para discernir lo que es bueno y lo que es malo, alimenta nuestro corazón con el amor de Dios y cultiva en nosotros los valores de lo alto.

Es cierto que la Biblia nos ayuda a conocer la historia y la enseñanza de Jesús, pero sobre todo nos pone en comunión con Él. En efecto la lectura de la Palabra de Dios, no es solo un acercamiento a una verdad –cosa muy importante, ya que se trata de verdades de vida- sino que es un acercamiento a la persona de Jesús. Jesús es la Palabra. La Palabra que estaba en el principio de la creación, la Palabra que vino a dar sentido y trascendencia a nuestra vida, la Palabra que salva.

El mes de la Biblia, nos invita a convertirnos a la Palabra, a convertirnos a Jesús. Nosotros no nos alimentamos de unas ideas contenidas en un libro. Nosotros entramos en comunión con una Persona, que nos ama, que quiere salvarnos y quiere darnos vida eterna.




Septiembre Mes de la Biblia Con la idea de celebrar el Día de la Biblia, nos encontraremos el 27 de Septiembre a las 15:30 hs, en la Parroquia Nuestra Señora de la Paz, ubicada en la Avenida Fabián Onsari 1534, Wilde. Te esperamos!!!


Lecturas de la semana:

LUNES 28: Zac. 8, 1-8; Sal. 101; Lc. 9, 46-50.

MARTES 29: Dn. 7, 9-10. 13-14; Sal. 137; Jn. 1, 47-51.

MIÉRCOLES 30: Neh. 2, 1-8; Sal. 136; Lc. 9, 57-62.

JUE VES 1 Neh. 8, 1-4ª. 5-6. 7b-12; Sal. 18; Lc. 10, 1-12.

VIERNES 2: .Bar. 1, 15-22; Sal. 78; Lc. 10, 13-16.

SABADO 3: Bar. 4, 5-12. 27-29; Sal. 68; Lc. 10, 17-24.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net,. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM –Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.

para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

domingo, 20 de septiembre de 2009

Domingo 25° durante el año, «El que quiere ser el primero, debe hacerse el servidor de todos.»

Lecturas del 20/09/09 –Ciclo B–

Domingo 25° Durante el año

«El que quiere ser el primero, debe hacerse el servidor de todos.»

Lectura del libro de la Sabiduría 2, 12. 17-20

Dicen los impíos: «Tendamos trampas al justo, porque nos molesta y se opone a nuestra manera de obrar; nos echa en cara las transgresiones a la Ley y nos reprocha las faltas contra la enseñanza recibida. Veamos si sus palabras son verdaderas y comprobemos lo que le pasará al final.
Porque si el justo es hijo de Dios, él lo protegerá y lo librará de las manos de sus enemigos. Pongámoslo a prueba con ultrajes y tormentos, para conocer su temple y probar su paciencia. Condenémoslo a una muerte infame, ya que él asegura que Dios lo visitará.» Palabra de Dios.


SALMO 53

R. El Señor es mi verdadero sostén.

Dios mío, sálvame por tu Nombre, defiéndeme con tu poder. Dios mío, escucha mi súplica, presta atención a las palabras de mi boca. R.

Porque gente soberbia se ha alzado contra mí, hombres violentos atentan contra mi vida, sin tener presente a Dios. R.

Pero Dios es mi ayuda, el Señor es mi verdadero sostén: Te ofreceré un sacrificio voluntario, daré gracias a tu Nombre, porque es bueno. R.


Lectura de la carta de Santiago 3, 16-4, 3

Hermanos: Donde hay rivalidad y discordia, hay también desorden y toda clase de maldad. En cambio, la sabiduría que viene de lo alto es, ante todo, pura; y además, pacífica, benévola y conciliadora; está llena de misericordia y dispuesta a hacer el bien; es imparcial y sincera. Un fruto de justicia se siembra pacíficamente para los que trabajan por la paz.

¿De dónde provienen las luchas y las querellas que hay entre ustedes? ¿No es precisamente de las pasiones que combaten en sus mismos miembros? Ustedes ambicionan, y si no consiguen lo que desean, matan; envidian, y al no alcanzar lo que pretenden, combaten y se hacen la guerra. Ustedes no tienen, porque no piden. O bien, piden y no reciben, porque piden mal, con el único fin de satisfacer sus pasiones.

Palabra de Dios.


Santo Evangelio según san Marcos 9, 30-37

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera, porque enseñaba y les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará.» Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas. Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: «¿De qué hablaban en el camino?» Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande. Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: «El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos.»
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo: «El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado.» Palabra del Señor.


Reflexión :

Jesucristo con su persona, con su enseñanza y su vida ha traído un cambio al mundo del hombre. En este cambio se centran de alguna manera los textos litúrgicos del actual domingo. Al impío que no entiende ni acepta la vida del justo se le pide implícitamente un cambio de actitud (primera lectura). Los discípulos de Jesús necesitan cambiar de mentalidad ante las enseñanzas sorprendentes de su Maestro (Evangelio). Santiago propone a los cristianos un programa espiritual que implica un cambio en el estilo de vida que antes llevaban (segunda lectura).

El libro de la Sabiduría recoge la experiencia de los profetas de Israel y nos presenta a la persona «justa» como el modelo de sabiduría. El modelo de piedad no lo constituye la persona que hace sacrificios abundantes o que sigue con elegancia y delicadeza todos los pormenores de los ritos litúrgicos. La persona ideal es la que vive la justicia y muestra con sus obras que es posible realizar la voluntad de Dios en este mundo. Pero, aunque este es el camino auténtico y querido por Dios, no por ello, se puede realizar con simplicidad. La oposición no se hace esperar, incluso, al interior de la familia o del círculo de amigos. El que tome el camino de la justicia, pronto se dará cuenta que hará el viaje en compañía de pocas personas.

La carta de Santiago nos da una explicación tan sencilla como eficaz de la causa de los conflictos en la comunidad cristiana: la ambición. En efecto, nadie roba, ni asesina ni arruina la vida ajena si no está movido por algún tipo de ambición. El deseo de ser más fuerte que los demás, de tener más capacidad económica, de asegurarse esta vida y la otra, no son sino manifestaciones de la ambición. El problema, es que las personas que piensan así, comienzan a ver al resto del mundo como un obstáculo a eliminar o como un puente sobre el cual pasar. Pero, el problema de tales conductas, animadas y patrocinadas por la sociedad, radica en que se constituyen en ideales de vida, incluso de personas que se proclaman como cristianos. La carta de Santiago nos invita a poner todas esas ideas a contraluz y a pasarlas por el inequívoco tamiz del evangelio. La codicia de dinero, prestigio y poder nos puede conducir por un camino sin regreso y nos puede alejar del cristianismo de manera irreversible, aunque nos sigamos considerando cristianos.

En el evangelio de Marcos, el «camino» representa el itinerario de formación de un buen discípulo. Por esta razón, sus esfuerzos se concentran en la enseñanza de sus seguidores. Pero, la instrucción parte de los desaciertos y de las respuestas erráticas que ellos van dando a lo largo del trayecto hacia Jerusalén.

El texto de este domingo tiene dos partes bien diferenciadas. La primera es el segundo anuncio de la muerte de Jesús realizado por el mismo Señor. La segunda parte es una reflexión que se suscita con respecto a quién es el más importante.

Luego de la curación del epiléptico, Jesús y sus discípulos continúan su camino por la región de Galilea. Quiere dedicar tiempo particular para formar a sus discípulos. Esta enseñanza se concentra en lo que ya compartimos en el texto de la semana pasada: Jesús será entregado en manos de los líderes del pueblo que lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar. Lo que Jesús dice es muy profundo y fuerte en su naturaleza humana. Sin embargo los discípulos no logran captar lo que el Señor les intenta comunicar. No entienden y no se atreven a preguntar. Pero lo más dramático es que ellos están en otra sintonía con respecto a lo que Jesús les está diciendo. Esta es la segunda parte de nuestro relato.

Cuando llegan a Cafarnaúm Jesús les pregunta sobre lo qué hablaban en el camino. La vergüenza se apodera de ellos que no pueden contestar nada dado que su preocupación era saber quién es el más importante. En el mismo momento que el Señor les abre el corazón y les cuenta lo que va a padecer, ellos se están disputando el grado de importancia… Realmente es un momento difícil.

Pero Jesús no desespera, se sienta a enseñar nuevamente, llama a los doce y les dice si alguien quiere ser el más importante debe aprender a ocupar el último espacio siendo servidor de todos.

Jesús debe superar el miedo cultural que invade a sus discípulos y que les impide dirigirse a su «Maestro» con toda confianza. Para esto utiliza una estrategia pedagógica muy ingeniosa. Retoma la discusión de los discípulos que estaban concentrados no, en su enseñanza, sino en la repartición de los cargos burocráticos de un hipotético gobierno y reconduce la discusión mediante un ejemplo tomado de la vida diaria. El «niño» era una de las criaturas más insignificantes de la cultura antigua. Por su estatura y edad no estaba en condiciones de participar en la guerra, ni en la política ni en la vida religiosa. Jesús coloca a uno de esos pequeños en medio de ellos y muestra cómo el presente y el futuro de la comunidad están en colocar en el centro, no las propias ambiciones, sino las personas más postergadas y simples. Sólo así se revierte el sistema social de valores. Y sólo así, la comunidad es una alternativa ante el «mundo», que ya sabe poner en el centro a las personas adineradas. La novedad de Jesús consiste en hacer grande lo pequeño, lo doméstico e insignificante.

Eso que Jesús revelaba -con una paradoja- era muy serio: Jesús identificaba su propia suerte y la de Dios con la suerte de los niños, los que no tienen derechos ni quien mire por ellos, los últimos, los despreciados, los no tenidos en cuenta. Porque en realidad todo él se identificaba con ellos: se había puesto de su lado, había asumido su causa como propia. Por eso decía que todo servicio hecho a ellos se le hacía a él mismo y, en definitiva, al Padre.

No es fácil vivir a contracorriente, para eso hace falta coraje. Jesús nos propone hoy a cada uno que nos dispongamos a "cambiar de vida", que miremos nuestra vida y pensemos qué podemos cambiar nosotros, que nos dispongamos a seguirlo en su “camino”, la única forma que es digna de un verdadero discípulo del Señor.

Pidamos a María, a ella que supo siempre ser digna discípula de Jesús, que nos ayude a identificarnos con Él y que no tengamos miedo al camino que nos propone que sabemos termina con la resurrección y la vida para siempre.


Preguntas para la meditación: ¿Qué me dice?

El afán de superación, el deseo de ser el primero, el anhelo de triunfo y éxito en la vida… parecen, en principio, aspiraciones legítimas del ser humano; el problema, normalmente, está en los medios que utilizamos para alcanzar esas metas. Jesús nunca dijo que no debamos aspirar a ser los primeros, antes al contrario: nos invita a serlo, pero nos señala el único camino humano para lograrlo: el amor y el servicio a la Causa del Reino, que es también la Causa de los pobres.

¿Estoy atrapado en esa pseudomística de la competitividad, del logro material, de la búsqueda del éxito y del dinero a cualquier precio?

Al "justo" lo persiguen sus coetáneos, no por capricho ni por odio irracional, sino porque les resulta incómodo y con su vida justa, simplemente con vivir como justo, echa en cara la maldad de sus enemigos. Al integrar la primera lectura con el evangelio del anuncio de la Pasión la liturgia está interpretando que en Jesús se cumple el caso del justo del libro de la sabiduría: Jesús fue asesinado porque molestaba a los poderosos, porque declaraba a Dios de parte de los pobres y evidenciaba la injusticia de los poderosos. Esa presencia martirial del justo, que molesta a los injustos, debería ser permanente.

¿Se da hoy en nuestra Iglesia? ¿Molesta nuestra Iglesia institucional a algún poderoso injusto?

¿Y nuestra comunidad local?


Oración:

La última parte del texto nos invita a buscar el último lugar. Esto es no es ni más ni menos que “humildad”. Por eso proponemos para la oración utilizar una frase-definición de humildad que nos regala Santa Teresa de Jesús (1515-1582, religiosa y mística española). Ella dice:

“Humildad es andar en la verdad”.

Tengamos presente esta concisa y clara descripción de la humildad para poder orar con el texto. La auténtica humildad no es “callarse y esconderse” sino que tiene que ver con esto de “andar en la verdad”.


Lecturas de la semana:

LUNES 21: Ef. 4, 1-7. 11-13; Sal. 18; Mt. 9, 9-13.

MARTES 22: Ef. 6, 7-8. 12b.14-20; Sal. 121; Lc. 8, 19-21.

MIÉRCOLES 23: Esd.9,5-9;Sal.Tb.13,2.3-4ª.4bcd.5, 8cd; Lc. 9, 1-6.

JUEVES 24: Jdt. 15, 8-10; 16.13-14; Sal.Lc. 1, 46-35; Jn. 19, 25-27.

VIERNES 25: Ag. 1, 15b—2, 9; Sal 42; Lc. 9, 18-22.

SABADO 26: Zac. 2, 5-9.14-15a; Sal Jer. 31, 10.11-12b.13; Lc. Lc. 9, 43b-45.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano. Homilia.com. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM –Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.

para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

domingo, 13 de septiembre de 2009

Domingo 24° Durante el año, « El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga »

Lecturas del 13/09/09 –Ciclo B–

Domingo 24° Durante el año

« El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga »


Lectura del libro del profeta Isaías 50, 5-9a

El Señor abrió mi oído y yo no me resistí ni me volví atrás. Ofrecí mi espalda a los que me golpeaban y mis mejillas, a los que me arrancaban la barba; no retiré mi rostro cuando me ultrajaban y escupían.
Pero el Señor viene en mi ayuda: por eso, no quedé confundido; por eso, endurecí mi rostro como el pedernal, y sé muy bien que no seré defraudado. Está cerca el que me hace justicia: ¿quién me va a procesar? ¡Comparezcamos todos juntos! ¿Quién será mi adversario en el juicio? ¡Que se acerque hasta mí! Sí, el Señor viene en mi ayuda: ¿quién me va a condenar? Palabra de Dios.


SALMO 114

R. Caminaré en la presencia del Señor,
en la tierra de los vivientes.

Amo al Señor, porque él escucha el clamor de mi súplica, porque inclina su oído hacia mí, cuando yo lo invoco. R.

Los lazos de la muerte me envolvieron, me alcanzaron las redes del Abismo, caí en la angustia y la tristeza; entonces invoqué al Señor: «¡Por favor, sálvame la vida!» R.

El Señor es justo y bondadoso, nuestro Dios es compasivo; el Señor protege a los sencillos: yo estaba en la miseria y me salvó. R

El libró mi vida de la muerte, mis ojos de las lágrimas y mis pies de la caída. Yo caminaré en la presencia del Señor, en la tierra de los vivientes. R.


Carta del apóstol Santiago 2, 14-18

¿De qué le sirve a uno, hermanos míos, decir que tiene fe, si no tiene obras? ¿Acaso esa fe puede salvarlo? ¿De qué sirve si uno de ustedes, al ver a un hermano o una hermana desnudos o sin el alimento necesario, les dice: «Vayan en paz, caliéntense y coman», y no les da lo que necesitan para su cuerpo? Lo mismo pasa con la fe: si no va acompañada de las obras, está completamente muerta. Sin embargo, alguien puede objetar: «Uno tiene la fe y otro, las obras.» A ese habría que responderle: «Muéstrame, si puedes, tu fe sin las obras. Yo, en cambio, por medio de las obras, te demostraré mi fe.»

Palabra de Dios.


Santo Evangelio según san Marcos 8, 27-35

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?» Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas.» «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»
Pedro respondió:«¿Tú eres el Mesías.» Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.

Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días; y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo.
Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.» Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.» Palabra del Señor.


Reflexión :

¿En qué consiste la esencia del hombre? La liturgia de hoy nos da una respuesta. En la primera lectura, tres son los rasgos del hombre según el designio de Dios: el hombre es un ser "que escucha", que sufre, que experimenta la presencia y asistencia de Dios. El evangelio presenta a Jesús como la perfecta realización del hombre: el Ungido de Dios, el varón de dolores, el siervo obediente hasta la muerte, el que pierde su vida para salvar la de los hombres. Finalmente, Santiago en la segunda lectura enseña que el hombre es aquél en quien la fe y las obras se unen en alianza indisoluble para lograr la perfecta realización humana.

Luego de la curación de un ciego en Betsaida (v. 22), Jesús sale hacia el norte con sus discípulos, hacia la zona de Cesarea de Filipo. En su camino el Señor quiere instruir a sus discípulos y parte de una pregunta: ¿qué dice la gente acerca de mí? La pregunta no es superficial. El diagnóstico revela que “la gente” no ha captado quién es realmente Jesús.

Todos los personajes que desfilan son “hombres”, grandes hombres de la historia de Israel pero sin referencia a la divinidad de Jesús.

Luego de las palabras de los discípulos Jesús les hará la misma pregunta a ellos mismos: ¿qué opinan ustedes?, ¿quién soy yo? Pedro responderá en nombre de todos: Tú eres el Mesías. La respuesta de Pedro es correcta. Que Jesús sea el Mesías significa que es aquel que todo el pueblo estaba esperando para que venga como salvador definitivo de todos los hombres, aquel que debía instaurar definitivamente el Reino de Dios. La afirmación de Pedro es toda una profesión de fe en Jesús como Mesías, Dios y Salvador. Es absolutamente correcta en su formulación.

A partir del versículo 31 cambia el “clima” del relato y Jesús comienza a narrar situaciones sobre su propia vida que nunca había dicho antes: va a sufrir mucho, será rechazado por los líderes religiosos del pueblo, lo van a matar y va a resucitar… Lo de resucitar parece que los discípulos no lo entienden todavía y los escandaliza la primera parte del relato.

El problema estaba en el concepto de Mesías que tenía el pueblo de Israel. Y los apóstoles no escapaban a esa idea. Ellos esperaban un Mesías libertador y vencedor desde el punto de vista temporal, que los libraría del dominio romano y establecería un reino, mediante el triunfo y el poder. Pareciera como si los Apóstoles y, junto con ellos, el pueblo judío no hubieran puesto mucha atención a las clarísimas profecías de Isaías sobre el Mesías. (cf.Is. 50, 5-9)

Por eso Jesús tiene que corregirlos de inmediato. Cuando Pedro, pensando en ese Mesías triunfador, llama a Jesús aparte para tratar de disuadirlo de lo que acababa de anunciarles como un hecho, la respuesta del Señor resulta impresionante.

Nos cuenta el Evangelio que enseguida que Pedro lo reconoce como el Mesías, Jesús “se puso a explicarles que era necesario que el Hijo del hombre padeciera mucho, que fuera rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que fuera entregado a la muerte y resucitaría al tercer día”.

La corrección que hizo el Señor de la idea equivocada del Mesías triunfador temporal, fue especialmente severa: “¡Apártate de mí, Satanás! Porque tú no juzgas según Dios, sino según los hombres”.

Por la severa respuesta de Jesús, resulta evidente que, para sus seguidores, rechazar el sufrimiento no es una opción; es -cuanto menos- una tentación que no va de acuerdo con lo que El continúa diciéndonos en este pasaje evangélico.

Dice el texto que entonces el Señor se dirigió a la multitud y también a los discípulos, para explicar un poco más el sentido del sufrimiento: el suyo y el nuestro. “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga”. Más claro no podía ser: el cristianismo implica renuncia y sufrimiento. Seguir a Cristo es seguirlo también en la cruz, en la cruz de cada día. Y para ahondar un poco más en el asunto, Jesús agrega una explicación adicional: “El que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”. Pero... ¿qué significa querer salvar nuestra vida? Significa querer aferrarnos a todo lo que consideramos que es “vida” sin realmente serlo. Es aferrarnos a lo material, a lo perecedero, a lo temporal, a lo que nos da placer, a lo que nos da poder, a lo ilícito, etc. Si pretendemos salvar todo esto, todo lo perderemos y, como si fuera poco, perderemos la verdadera “Vida”. Pero si nos desprendemos de todas estas cosas, salvaremos nuestra Vida, la verdadera, porque obtendremos, como Cristo, el triunfo final: la resurrección y la Vida Eterna.

La paradoja cristiana. "Quien quiera salvar su vida la perderá, pero quien pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará", nos dice Jesús. Es la gran paradoja cristiana, es decir, humana. En términos paradójicos, Jesucristo plantea la gran batalla de la existencia humana. Es la batalla entre el egoísmo y la entrega, entre la seducción del yo y la atracción de Dios, entre el culto a la personalidad y el culto a la verdadera humildad. Normalmente, pero de modo equivocado, se piensa que siendo egoísta se va uno a realizar, a salvar su identidad, a lograr una personalidad de gran talla. El resultado después de un cierto tiempo es la conciencia de estar buscando lo imposible, la frustración por tantas energías gastadas inútilmente, y ojalá también, al darse cuenta de haber errado el camino, aceptar el propio error y enderezar los pasos por el camino justo. Ese camino justo es el de vaciarse de sí para llenarse de Dios, el de darse a los demás desinteresadamente sin buscar compensaciones de ningún género, es el de la humildad profunda de quien sabe y acepta que todo lo que es y tiene proviene de Dios y lo debe poner al servicio de los demás.

Éste es el camino de la salvación. Éste es el camino de la auténtica realización del hombre. Éste es el camino de la paradoja cristiana. Como cristianos caminemos juntos y alegres por él. Es el camino que Cristo nos ha enseñado a sus discípulos

Preguntas para la meditación: ¿Qué me dice?

Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?»

¿Qué respondo hoy si Jesús me hace ésta pregunta que le hizo a los discípulos? ¿Quién es Jesús para mí?

¿Es realmente el Mesías, el Enviado de Dios?

¿Qué dice hoy la gente de Jesús? ¿Qué opina? ¿Se lo percibe como un revolucionario? ¿Como un referente moral? ¿Como un defensor de pobres y marginados? ¿Como un profeta de calamidades? ¿Como…?

¿Puedo percibir que Jesús tiene una misión integral, en cuanto liberar al hombre de toda

y de todas las ataduras, comenzando por la más perjudicial que es el mismo pecado?

¿Me “escandaliza” qué Jesús muera en la cruz?

¿En qué situaciones de mi vida no he aceptado la realidad del sufrimiento y de la muerte? ¿Me rebelo contra Dios? ¿De qué forma?

El concilio declaró bellamente que Cristo revela el hombre al hombre.

El hombre es el ser a quien Dios lo ha capacitado para "escuchar", igual que los discípulos. Es un discípulo de Dios, que implica no sólo la escucha teórica, sino a la vez la escucha que conduce a la praxis, a la realización de lo escuchado, de la voz originaria que le precede y que norma su vida, pero cabe preguntarnos:


¿Seguimos todos los cristianos las huellas de Cristo?


Oración:

Himno de San Pablo que nos habla del misterio de la vida de Cristo:

Fil 2,5-11.

Tengan la misma manera de pensar que tuvo Jesucristo: Aunque Cristo siempre fue igual a Dios, no insistió en esa igualdad. Al contrario, renunció a esa igualdad, y se hizo igual a nosotros, haciéndose esclavo de todos.

Como hombre, se humilló a sí mismo y obedeció a Dios hasta la muerte: ¡murió clavado en una cruz! Por eso Dios le otorgó el más alto privilegio, y le dio el más importante de todos los nombres, para que ante él se arrodillen todos los que están en el cielo, y los que están en la tierra, y los que están debajo de la tierra; para que todos reconozcan que Jesucristo es el Señor y den gloria a Dios el Padre.


Lecturas de la semana:

LUNES 14: Núm. 21, 4b-9; Sal. 77; Flp. 2, 6-11; Jn. 3, 13-17.

MARTES 15: Heb. 5, 7-9; Sal. 30; Jn. 19, 25-27.

MIERCOL. 16: 1Tim. 3, 14-16; Sal. 110; Lc. 7, 31-35.

JUEVES 17: 1Tim. 4, 12-16.; Sal. 110; Lc. 7, 36-56.

VIERNES 18: 1Tim. 6, 2c-12; Sal 48; Lc. 8, 1-3.

SABADO 19: 1Tim. 6, 13-16; Sal 99; Lc. 8, 4-15.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Homilia.com. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM –Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.

para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José