Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 3 de julio de 2010

14º Domingo durante el año- Ciclo C-, “El Reino de Dios está Cerca de ustedes”

Lecturas del 4-7-10

Libro de Isaías 66,10-14.
¡Alégrense con Jerusalén y regocíjense a causa de ella, todos los que la aman! ¡Compartan su mismo gozo los que estaban de duelo por ella, para ser amamantados y saciarse en sus pechos consoladores, para gustar las delicias de sus senos gloriosos!
Porque así habla el Señor: Yo haré correr hacia ella la prosperidad como un río, y la riqueza de las naciones como un torrente que se desborda.
Sus niños de pecho serán llevados en brazos y acariciados sobre las rodillas.
Como un hombre es consolado por su madre, así yo los consolaré a ustedes, y ustedes serán consolados en Jerusalén.
Al ver esto, se llenarán de gozo, y sus huesos florecerán como la hierba.
La mano del Señor se manifestará a sus servidores, y a sus enemigos, su indignación.
Palabra de Dios.

Salmo 65

R: ¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Aclame al Señor toda la tierra!
¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, digan al Señor: "¡Qué admirables son tus obras!". R
Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres: R

Él convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, que gobierna eternamente con su fuerza; R

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí:
Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia. R

Carta de San Pablo a los gálatas 6,14-18.
Hermanos: Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: lo que importa es ser una nueva criatura.
Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios. Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús.
Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén. Palabra de Dios.
Evangelio según San Lucas 10,1-12.17-20.
Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos. No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan; curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'.
Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
'¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca'.
Les aseguro que en aquel Día, Sodoma será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.
Los setenta y dos volvieron y le dijeron llenos de gozo: "Señor, hasta los demonios se nos someten en tu Nombre".
El les dijo: "Yo veía a Satanás caer del cielo como un rayo. Les he dado poder para caminar sobre serpientes y escorpiones y para vencer todas las fuerzas del enemigo; y nada podrá dañarlos.
No se alegren, sin embargo, de que los espíritus se les sometan; alégrense más bien de que sus nombres estén escritos en el cielo".
Palabra del Señor.

Reflexión:

“El Reino de Dios está cerca de ustedes”
Esta vez comentamos el Evangelio con la ayuda del libro del Papa Benedicto XVI sobre Jesús. Antes, sin embargo, desearía hacer una observación de carácter general. La crítica hecha al libro del Papa desde algunos sectores es que se atenga a lo que dicen los evangelios sin tener en cuenta los resultados de la investigación histórica moderna, la cual llevaría, según aquellos, a conclusiones muy distintas. Se trata de una idea muy difundida que está alimentando toda una literatura del tipo El código Da Vinci de Dan Brown y obras de divulgación histórica basadas en el mismo presupuesto.
A menudo se apela a los nuevos datos y a los descubrimientos recientes que por fin habrían situado la investigación histórica en una posición de ventaja respecto al pasado. Pero lo abiertas que son las consecuencias derivadas de estas nuevas fuentes históricas se desprende del hecho de que éstas han dado lugar a dos imágenes de Cristo opuestas e inconciliables entre sí, aún presentes en este contexto. Por un lado, un Jesús «judío de pies a cabeza»; por otro, un Jesús hijo de la Galilea helenizada de su tiempo, impregnado de “filosofía cínica”. A la luz de este dato de hecho, me pregunto: ¿qué debería haber hecho el Papa? ¿Escribir la enésima reconstrucción histórica para debatir y rebatir todas las objeciones contrarias? Lo que el Papa ha optado por hacer ha sido presentar en positivo la figura y la enseñanza de Jesús como es entendido por la Iglesia, partiendo de la convicción de que el Cristo de los evangelios es, también desde el punto de vista histórico, la figura más creíble y segura.
Tras esta aclaración, pasemos al Evangelio de este Domingo. Se trata del episodio del envío en misión de los setenta y dos discípulos. Después de haberles dicho cómo deben ir (de dos en dos, como corderos, sin llevar dinero...), Jesús les explica también qué deben anunciar: «Decidles: "El Reino de Dios está cerca de vosotros..."». Se sabe que la frase "Ha llegado a vosotros el Reino de Dios» es el corazón de la predicación de Jesús y la premisa implícita de toda su enseñanza. El Reino de Dios ha llegado entre vosotros, por eso amad a vuestros enemigos; «el Reino de Dios ha llegado entre vosotros», por eso si tu mano te escandaliza córtala: es mejor entrar manco en el Reino de Dios que con las dos manos quedarse fuera... Todo toma sentido del Reino. Siempre se ha discutido sobre qué entendía precisamente Jesús con la expresión «Reino de Dios». Para algunos sería un reino puramente interior que consiste en una vida conforme a la ley de Dios; para otros sería, al contrario, un reino social y político que debe realizar el hombre, si es necesario también con la lucha y la revolución.
El Papa pasa revista a estas interpretaciones del pasado y observa lo que tienen en común: el centro del interés se traslada de Dios al hombre; ya no se trata de un Reino de Dios, sino de un reino del hombre, del que el hombre es el artífice principal. Ésta es una idea de reino compatible, en última instancia, también con el ateísmo.
En la predicación de Jesús la venida del Reino de Dios indica que, enviando en el mundo a Su Hijo, Dios ha decidido –por así decirlo- tomar personalmente en su mano la suerte del mundo, comprometerse con él, actuar desde su interior. Es más fácil intuir qué significa Reino de Dios que explicarlo, porque es una realidad que sobrepasa toda explicación. Sigue aún muy difundida la idea de que Jesús esperara un inminente fin del mundo y de que, por lo tanto, el Reino de Dios por Él predicado no se realizara en este mundo, sino en lo que nosotros llamamos «el más allá». Los evangelios contienen, en efecto, algunas afirmaciones que se prestan a esta interpretación. En otras palabras: Jesús no ha anunciado el fin del mundo, sino el fin de un mundo, y en ello los hechos no le han desmentido.
Pero también Juan Bautista predicaba este cambio, hablando de un inminente juicio de Dios. ¿Entonces dónde está la novedad de Cristo? La novedad se contiene del todo en un adverbio de tiempo: «ahora», «ya». Con Jesús el Reino de Dios ya no es algo sólo «inminente», sino presente. «El aspecto nuevo y exclusivo del mensaje de Jesús –escribe el Papa- consiste en el hecho de que Él nos dice: Dios actúa ahora –es ésta la hora en la que Dios, de una forma que va más allá de cualquier otra modalidad precedente, se revela en la historia como su mismo Señor, como el Dios viviente». De aquí surge ese sentido de urgencia que se trasluce en todas las parábolas de Jesús, especialmente en las llamadas «parábolas del Reino». Ha sonado la hora decisiva de la historia, ahora es el momento de tomar la decisión que salva; el banquete está preparado: rechazar entrar porque se acaba de tomar esposa o se acaba de comprar un par de bueyes o por otro motivo, significa estar excluidos para siempre y ver el propio lugar ocupado por otros.
Partamos de esta última reflexión para una aplicación práctica y actual del mensaje escuchado. Lo que Jesús decía a sus contemporáneos sirve también para nosotros hoy. Ese «ahora» y «hoy» permanecerán invariables hasta el fin del mundo (Hb 3,13). Esto significa que la persona que escucha hoy, tal vez por casualidad, la palabra de Cristo: «El tiempo de Dios se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en el Evangelio» (Mc. 1,15), se encuentra ante la misma elección que aquellos que la escuchaban hace dos mil años en una aldea de
Galilea: o creer y entrar en el Reino, o rechazar creer y quedarse fuera. Lamentablemente, la de creer parece en cambio la última de las preocupaciones para muchos que leen hoy el Evangelio o escriben libros sobre él. En lugar de someterse al juicio de Cristo, muchos se erigen en sus jueces. Jesús está más que nunca bajo proceso. Se trata de una especie de «juicio universal» al revés. Sobre todo los estudiosos corren este peligro. El estudioso debe «dominar» el objeto de la ciencia que cultiva y permanecer neutral ante él; ¿pero cómo «dominar» o ser neutrales ante el objeto, cuando se trata de Jesucristo? En este caso, más que «dominar» cuenta «dejarse dominar». El Reino de Dios era tan importante para Jesús que nos enseñó a orar cada día por su venida. Nos dirigimos a Dios diciendo: «Venga tu Reino»; pero también Dios se dirige a nosotros y dice por boca de Jesús: «El Reino de Dios ha venido entre vosotros; no esperéis, ¡entrad en él!».

Conclusión:
Por eso queridos hermanos no nos cansemos nunca de seguir con nuestro propio testimonio de vida, comprometido, construyendo el Reino de Dios con el respeto por la dignidad humana, la ética de vida y las buenas costumbres que algunas personas que se dicen famosos van minando de nuestra sociedad y de la educación de nuestros niños. Abrasémonos fuerte a Jesús que es nuestro único Señor y no a aquellos que falsamente subestiman el pueblo fiel de Dios. Pongamos alegría en toda obra buena y sepamos que es posible la conversión de nuestras vidas si hay verdadera humildad. Mi bendición y cariño.
P. Carlos Ontivero: onticarlo@gmail.com

Avisos parroquiales:

7 de julio 19 h.: Conmemoración mensual de San Cayetano, recordamos traer alimentos imperecederos para los más necesitados. Se repartirá el pan bendito.

13 de julio 18:30 h.: Convocatoria Nacional a favor del matrimonio entre varón y mujer. En el Congreso Nacional, “Queremos papá y mamá para nuestros hijos”.

Mi profesión de fe:

• Enseguida oí la voz de Dios que decía: ¿A quién voy a enviar? ¿Quién será mi mensajero?» Yo respondí:

Jesús: aquí estoy yo, envíame a mí”.

• "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos:

Jesús: aquí estoy yo, envíame a mí”.

Lecturas de la semana:

LUNES 5: Oseas 2, 16. 17b-18. 21-22; Salmo 144; Mateo 9, 18-26.
MARTES 6: Oseas 8, 4-7. 11-13; Salmo 113; 2Timoteo 4, 6-8- 17-18; Mateo 9, 32-38.
MIERCOLES 7: Oseas 10, 1-3. 7-8. 12; Salmo 104; Mateo 10, 1-7.
JUEVES 8: Oseas 11, 1-4. 8c-9; Salmo 79; Mateo 10, 7- 15.
VIERNES 9: Isaías 7, 10-14; Salmo Lc. 1, 46-55; Lucas 1, 39-47.
SABADO 10: Isaías 6, 1-8; Salmo 92; Mateo 10, 24-33.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
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Círculo Bíblico San José
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domingo, 27 de junio de 2010

13º Domingo durante el año- Ciclo C-, "¡Te seguiré adonde vayas!"

Lecturas del 27-6-10



1º Libro de los Reyes 19,16b.19-21

El Señor dijo a Elías: “A Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, lo ungirás profeta en lugar de ti”. Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.

Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: "Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré". Elías le respondió: "Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?"
Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.
Palabra de Dios .

Salmo 16
R: Señor, tú eres la parte de mi herencia

Protégeme, Dios mío, porque me refugio en ti. Yo digo al Señor: "Señor, tú eres mi bien, no hay nada superior a ti". El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! R

Bendeciré al Señor que me aconseja, ¡hasta de noche me instruye mi conciencia!
Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré. R

Por eso mi corazón se alegra, se regocijan mis entrañas y todo mi ser descansa seguro:
porque no me entregarás la Muerte ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro. R

Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha. R

Carta de San Pablo a los gálatas 5,1.13-18
Hermanos: Esta es la libertad que nos ha dado Cristo. Manténganse firmes para no caer de nuevo bajo el yugo de la esclavitud.
Ustedes, hermanos, han sido llamados para vivir en libertad, pero procuren que esta libertad no sea un pretexto para satisfacer los deseos carnales: háganse más bien servidores los unos de los otros, por medio del amor.
Porque toda la Ley está resumida plenamente en este precepto: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Pero si ustedes se están mordiendo y devorando mutuamente, tengan cuidado porque terminarán destruyéndose los unos a los otros.

Yo los exhortos a que se dejen conducir por el Espíritu de Dios, y así no serán arrastrados por los deseos de la carne.
Porque la carne desea contra el espíritu y el espíritu contra la carne. Ambos luchan entre sí, y por eso, ustedes no pueden hacer todo el bien que quieren. Pero si están animados por el Espíritu, ya no están sometidos a la Ley.
Palabra de Dios

Evangelio según San Lucas 9,51-62
Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén.

Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?".
Pero él se dio vuelta y los reprendió. Y se fueron a otro pueblo.

Mientras iban caminando, alguien le dijo a Jesús: "¡Te seguiré adonde vayas!".
Jesús le respondió: "Los zorros tienen sus cuevas y las aves del cielo sus nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza".
Y dijo a otro: "Sígueme". El respondió: "Permíteme que vaya primero a enterrar a mi padre".
Pero Jesús le respondió: "Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú ve a anunciar el Reino de Dios".
Otro le dijo: "Te seguiré, Señor, pero permíteme antes despedirme de los míos".
Jesús le respondió: "El que ha puesto la mano en el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino de Dios". Palabra del Señor.

Reflexión:

CONDICIONES PARA SEGUIR A JESUS
Quien lee atentamente los Evangelios descubre en las palabras y hechos de Jesús, un elemento reiterativo y sorprendente: la prisa, la urgencia. Los evangelistas nos lo presentan como alguien que espera la llegada inminente del Reino de Dios, que vive convencido de que la intervención definitiva de Dios a favor de los pobres está a punto de realizarse. Por eso, para Él, no hay tiempo que perder, muchas de sus decisiones, actuaciones y sentencias hay que situarlas en el contexto para poderlas entender. Este clima de urgencia es el marco en el que hay que leer los tres relatos de seguimiento que Lucas trae aquí.

Estamos en territorio samaritano. Como los Doce, discípulos judíos, le llevan la contraria y algunos samaritanos que han comprendido su actitud y mensaje, quieren incorporarse al grupo. Jesús hace una nueva llamada, ahora a samaritanos, precisando cuáles han de ser las actitudes del verdadero discípulo.

Hay dos ofrecimientos (“Te seguiré”), muy condicionados y una llamada directa de Jesús (“Sígueme”). El personaje central ha sido envidado por Jesús en vista de su disposición; los otros dos han tomado ellos mismos la iniciativa en vista del mensaje de Jesús. Lucas describe a través de estos tres personajes la constitución de un nuevo grupo de discípulos (tres indica totalidad). Hay una referencia implícita de la primera llamada de discípulos israelitas que también fueron tres: Pedro, Santiago y Juan.

Los tres casos al no tener nombres los personajes, todos podemos y debemos sentirnos reflejados e implicados.

Actitudes del verdadero discípulo
Al primero, que se ha ofrecido espontáneamente, le pide que no se identifique con ninguna institución (pues Él no tiene donde reclinar la cabeza). Y le descubre que si quiere seguirle ha de aceptar vivir en la inseguridad y renunciar a una vida cómoda y tranquila. Jesús nos quiere abiertos a todo y a todos, universales, no apegados a nuestros pequeños feudos.

Al segundo, lo invita Él mismo porque sabe que en Él se ha dado ya la ruptura con la tradición con el pasado (si el padre es figura de la tradición que nos vincula con el pasado, su muerte es signo de ruptura con ello). Pero le pide que esa ruptura sea total, que no viva en la indecisión, que no retrase su opción, que se olvide totalmente del pasado (hasta de enterrar) y que se disponga a anunciar la novedad del reino con urgencia y prontitud.

La respuesta que da el tercero revela que el seguimiento sólo es posible con decisión firme y constante: “Quien siga mirando para atrás no vale para el Reino de Dios.

El seguimiento es mucho más que un vago deseo de generosidad o de admiración. Quien busca seguridades y se conforma con identificarse con una institución o un particularismo, por sagrado que éste sea, se cierra a Jesús. Quien no rompe con el pasado (casa, familia y, sobre todo, padre como portador de la tradición), y no subordina todo al anuncio del Reino, no puede entender ni gozar la novedad que conlleva y que ofrece a Jesús. Quien no pone la mano en el arado y mira hacia atrás, o sea, quien no asume con radicalidad el seguimiento, no es apto para el Reino.

Las exigencias de Jesús pueden parecer inhumanas y hasta crueles a primera vista. Lo que intentan significar es que hay que dar prioridad al Reino de Dios por delante de cualquier otro interés o compromiso. Seguir a Jesús, ayer y hoy, exige adoptar una generosa actitud de renuncia personal y de fidelidad sin fisuras pro la causa del Reino de Dios. Y esto, en una sociedad como la nuestra, no se estila, ya que no es proclive a los compromisos estables y firmes.

Ser cristiano no es tener fe, sino irse haciendo creyente. Con frecuencia entendemos la vida cristiana de una manera muy estática y no lo vivimos como un proceso de crecimiento constante y seguimiento a Jesús. Y, sin embargo, en realidad se es cristiano en la medida que nos atrevemos a seguir a Jesús.

En momentos de crisis es grande la tentación de buscar seguridad, volver a posiciones fáciles y llamar de nuevo a las puertas de una religión que nos “proteja” de tantos problemas y conflictos. El creyente que lo quiera ser de verdad, ha de preguntarse ¿cómo ser cristiano hoy? Y la respuesta es la de siempre: hay que volver a Jesús.

Hay que volver a la espiritualidad de seguimiento. Se trata de configurar nuestra vida en el seguimiento de Jesús, sin caer en la tentación de seguir otros intereses u otras corrientes que aparentemente nos pueden ofrecer una seguridad religiosa, pero que nos alejan del espíritu del Evangelio.

Seguir a Jesús no significa seguir a un pasado ya muerto, sino tratar de vivir hoy en el espíritu que le animó a Él. Se trata de vivir hoy “con el aire de Jesús” y no “al aire que más sopla”. Cuando el creyente se esfuerza por seguir a Jesús, día a día, va experimentando de manera creciente que sin ese “seguir” a Jesús su vida sería menos vida, más inerte, más vacía y más sin sentido.

Reflexionemos…
· Identificarse con los personajes y contemplar a Jesús: sus palabras, sus gestos y sus actitudes.

· Creer que antes que yo me decida por Jesús, El se ha decidido por mí.

· Ver mis dificultades, mis obstáculos, mis miedos, mis componendas… que las hay.

· Tomar una decisión firme. Gratitud y alegría porque alguien se ha fijado en mí.

Pbro. Daniel Silva

EN BICICLETA CON DIOS
Al principio veía a Dios como el que me observaba, como un juez que llevaba cuenta de lo que hacía mal, como para ver si merecía el cielo o el infierno cuando muriera. Era como un presidente, reconocía su foto cuando la veía, pero realmente no lo conocía.
Pero luego reconocí a mi Salvador; parecía como si la vida fuera un viaje en bicicleta, pero era una bici de dos, y noté que Dios viajaba atrás y me ayudaba a pedalear.
No sé cuándo sucedió, no me di cuenta cuándo fue, que Él sugirió que cambiáramos lugares, lo que sí se es que mi vida no ha sido la misma desde entonces.
Mi vida con Dios es muy emocionante. Cuando yo tenía el control, yo sabía a donde iba. Era un tanto aburrido, pero predecible. Era la distancia más corta entre dos puntos. Pero cuando Él tomó el liderazgo, Él conocía otros caminos, caminos diferentes, hermosos, por las montañas, a través de lugares con paisajes, velocidades increíbles. Lo único que podía hacer era sostenerme; aunque pareciera una locura, Él sólo me decía: "¡Pedaleá!"

Me preocupaba y ansiosamente le preguntaba, "¿A dónde me llevas?" Él sólo sonreía y no me contestaba, así que comencé a confiar en Él. Me olvidé de mi aburrida vida y comencé una aventura, y cuando yo decía "estoy asustado", Él se inclinaba un poco para atrás y tocaba mi mano.

Él me llevó a conocer gente con dones, dones de compartir y aceptación, Ellos me dieron esos dones para llevarlos en mi viaje; nuestro viaje, de Dios y mío.
Y allá íbamos otra vez. Él me dijo: "Comparte estos dones, dalos a la gente, son sobrepeso, es mucho peso extra". Y así lo hice... a la gente que conocimos, encontré que en el dar yo recibía y mi carga era ligera.
No confié mucho en Él al principio, en darle el control de mi vida. Pensé que la echaría a perder, pero Él conocía cosas que yo no sabía acerca de andar en bici... secretos. Él sabía como doblar para dar vueltas cerradas, brincar para librar obstáculos llenos de piedras, inclusive volar para evitar horribles caminos.
Y ahora estoy aprendiendo a callar y pedalear por los más extraños lugares. Estoy aprendiendo a disfrutar de la vista y de la suave brisa en mi cara y sobre todo de la increíble y deliciosa compañía de mi Dios. Y cuando estoy seguro que ya no puedo más, Él sólo sonríe y me dice: "¡Pedaleá!"

Mi profesión de fe:

· Cuando las ataduras de este mundo me impiden seguirte te digo:

“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”

· Cuando el miedo llegue a la puerta de mi vida quiero decir con todas mis fuerzas:

“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”

· Cuando me vea tentado de tomar otros caminos distintos a los tuyos, voy a decir:

“Yo te glorifico, Señor, porque tú me libraste”

Jesús misericordioso, en vos confío.

Lecturas de la semana:
LUNES 28: Amós 2, 6-10. 13-16; Salmo 49; Mateo 8, 18-22.
MARTES 29: Hechos apóstoles 12, 1-11; Salmo 33; 2Timoteo 4, 6-8- 17-18; Mateo 16, 13-19.
MIERCOLES 30: Amós 5, 14-15. 21-24; Salmo 49; Mateo 8, 28-34.
JUEVES 1: Amós 7, 10-17; Salmo 18; Mateo 9, 1- 8.
VIERNES 2: Amós 8, 4-6. 9-12; Salmo 118; Mateo 9, 9-13.
SABADO 3: Efesios 2, 19-22; Salmo 116; Juan 20, 24-29.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. www.corazones.org/arte

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

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lunes, 21 de junio de 2010

12º Domingo durante el año, "Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?"

Lecturas del 20-6-10

Libro de Zacarías 12,10-11.13,1
Así habla el Señor: Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito.
Aquel día, habrá un gran lamento en Jerusalén, como el lamento de Hadad Rimón, en la llanura de Meguido.
Aquel día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar el pecado y la impureza. Palabra de Dios.

Salmo 63

R: Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.
Señor, tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua. R
Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán.
Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios. R
Veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene. R

Carta de San Pablo a los gálatas 3,26-29.
Hermanos: Todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, ya que todos ustedes, que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo.
Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús.
Y si ustedes pertenecen a Cristo, entonces son descendientes de Abraham, herederos en virtud de la promesa. Palabra de Dios.

Evangelio según San Lucas 9,18-24.
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie. "El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".
Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. Palabra del Señor

Reflexión:

En su camino de anuncio del Reino, el Señor quiere, de manera particular, instruir a sus discípulos, para ello podemos dividir el Evangelio en tres partes:

1) La confesión mesiánica de Pedro (vv. 18-21); Para ello parte de una pregunta: ¿qué dice la gente acerca de mí? La pregunta no es superficial. El diagnóstico revela que “la gente” no ha captado quién es realmente Jesús. Todos los personajes que desfilan son “hombres”, grandes hombres de la historia de Israel pero sin referencia a la divinidad de Jesús.
Luego de las palabras de los discípulos Jesús les hará la misma pregunta a ellos mismos: ¿qué opinan ustedes?, ¿quién soy yo? Pedro responderá en nombre de todos: Tú eres el Mesías. La respuesta de Pedro es correcta. Que Jesús sea el Mesías significa que es aquel que todo el pueblo estaba esperando para que venga como salvador definitivo de todos los hombres, aquel que debía instaurar definitivamente el Reino de Dios. La afirmación de Pedro es toda una profesión de fe en Jesús como Mesías, Dios y Salvador. Es absolutamente correcta en su formulación.

2) El primer anuncio de la Pasión; A partir del versículo 22 cambia el “clima” del relato y Jesús comienza a narrar situaciones sobre su propia vida que nunca había dicho antes: va a sufrir mucho, será rechazado por los líderes religiosos del pueblo, lo van a matar y va a resucitar. Aparentemente los discípulos del Señor no entienden en profundidad la enseñanza de Jesús.
Lucas ha omitido la reprimenda que Jesús dirige a Pedro, cuando éste, ante el anuncio de la Pasión, se opone a ello. Como la figura del Mesías en la mente de los apóstoles estaba teñida de triunfalismos terrenos, Jesús les educa en ese gran misterio del Reino: su propia Pasión y Muerte (v. 22).

3) Las condiciones para el seguimiento de Cristo (vv. 23-24) El Señor realizará una primera “catequesis” sobre el tema de la cruz y el sufrimiento en la vida del discípulo que quiera realmente seguir a Jesús. La “suerte” del Maestro, de alguna forma, la va a experimentar en su propia vida; pasaje que nos recuerda el discurso apostólico de Mateo 10: condiciones que Jesús pide a sus seguidores: abnegación, disponibilidad absoluta y sufrimiento efectivo.
Si queremos ir con Jesús tenemos que aceptar sus condiciones y entenderlas como él las entiende. Negarse a sí mismo equivale a “no tener nada que ver” con la persona de la que se reniega. Negarse a sí mismo es descentrarse, no ser ya el centro de su propio proyecto. Es poner la vida entera al servicio del otro, en este caso el proyecto de Jesús. A esto Jesús le llama perder la vida por él. Y quien lo haga así “ganará”, salvará su vida. La condición que pone Jesús para seguirle no pretende quitarnos valor sino orientar nuestras energías y valores a la construcción del Reino que él inició negándose, también Él, a sí mismo, para cumplir en todo la voluntad del Padre.
¿En qué consiste cargar con la cruz? ¿Es acaso soportarlo todo sin chistar como si toda contrariedad nos la mandara Dios mismo? ¿Es someterse al dolor por el dolor, como si el dolor fuera un valor en sí mismo? Algo o demasiado de esto lo hemos entendido así y no tiene nada que ver con la condición que pone Jesús para que sigamos sus pasos. Jesucristo quiere decir que todos los discípulos tienen que estar dispuestos a vivir de la misma manera que él vivió, aun sabiendo que este estilo de vida les va a acarrear la persecución y quizá la muerte. Esa es la cruz de Jesús y también debe ser la nuestra. No nos inventemos cruces a la medida, no las busquemos ni nos preocupemos demasiado por ellas. Sigamos los pasos de Jesús y otros nos las pondrán encima antes de lo que pensamos.
Negarse a sí mismo y cargar con la cruz equivale, a que cada uno de nosotros, haga suyo el camino de Jesús. El se negó a tomar el poder y la fuerza y la fama como medios para servir y salvar a los hombres. Jesús escogió el único camino que conduce al corazón del hombre: la solidaridad con todos los necesitados de la tierra. Este fue el camino de Jesús y éste tiene que ser nuestro camino si queremos estar con él, si queremos seguirle.
Intentar seguir a Jesús desde la falta de compromiso, el pacto con los poderosos, aunque pueda parecer muy razonable, es un camino falso. Es “pensar como los hombres y no como Dios” .

“¿Quién dicen que soy?” *
Llaman al teléfono a una casa de familia y contesta una vocecita de unos cinco años... – Por favor, ¿está tu mamá? – No, señor, no está. – ¿Y tu papá? – Tampoco. – ¿Estás sola? – No, señor, estoy con mi hermano. El interlocutor, con la esperanza de poder hablar con algún mayor le pide que le pase a su hermano. La niña, después de unos minutos de silencio, vuelve a tomar el teléfono... – ¿Por qué no me pasas a tu hermano? Pregunta el hombre, ya un poco impacientado. – Es que no pude sacarlo de la cuna. Lo siento, dice la niña...

Al nacer, los seres humanos somos las criaturas más indefensas de la naturaleza. No podemos nada, no sabemos nada, no somos capaces de valernos por nosotros mismos para sobrevivir ni un solo día. Nuestra dependencia es total. Necesitamos del cuidado de nuestros padres o de otras personas que suplen las limitaciones y carencias que nos acompañan al nacer. Otros escogen lo que debemos vestir, cómo debemos alimentarnos, a dónde podemos ir... Alguien escoge por nosotros la fe en la que iremos creciendo, el colegio en el que aprenderemos las primeras letras, el barrio en el que viviremos... Todo nos llega, en cierto modo, hecho o decidido y el campo de nuestra elección está casi totalmente cerrado. Solamente, poco a poco, y muy lentamente, vamos ganando en autonomía y libertad.

Tienen que pasar muchos años para que seamos capaces de elegir cómo queremos transitar nuestro camino. Este proceso, que comenzó en la indefensión más absoluta, tiene su término, que a su vez vuelve a ser un nuevo nacimiento, cuando declaramos nuestra independencia frente a nuestros progenitores. Muchas veces este proceso es más demorado o incluso no llega nunca a darse plenamente. Podemos seguir la vida entera queriendo, haciendo, diciendo, actuando y creyendo lo que otros determinan. Este camino hacia la libertad es lo más típicamente humano, tanto en el ámbito personal, como social.
Pero no podemos quedarnos allí. No podemos detener nuestro camino en la afirmación de lo que otros dicen. Es indispensable llegar a afrontar, más tarde o más temprano, la pregunta que hace el Señor a los discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy?” Aquí ya no valen las respuestas prestadas por nuestros padres, amigos, maestros, compañeros... Cada uno, desde su libertad y autonomía, tiene que responder, directamente, esta pregunta.

Pedro tiene la lucidez de decir: “Tu eres el Mesías, e Hijo de Dios viviente”. Pero cada uno deberá responder, desde su propia experiencia y sin repetir fórmulas vacías, lo que sabe de Jesús. Ya no es un conocimiento adquirido “por medios humanos”, sino la revelación que el Padre que está en el cielo nos regala por su bondad.

La pregunta que debe quedar flotando en nuestro interior este domingo es si todavía seguimos repitiendo lo que ‘otros’ dicen de Jesús o, efectivamente, podemos responder a la pregunta del Señor desde nuestra propia experiencia de encuentro con aquél que es la Palabra y el sentido último de nuestra vida. Mejor dicho, la pregunta es si somos capaces de pasar al teléfono cuando él nos llama o si todavía dependemos de alguien para responder a su llamada...
La fe no escapa a esta realidad. Jesús era consciente de ello cuando pregunta primero a sus discípulos “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?” Es, como hemos visto, una etapa necesaria e inevitable de nuestra evolución como personas creyentes. Por allí comienza nuestra primera profesión de fe: “Algunos dicen que Juan el Bautista; otros dicen que Elías, y otros dicen...”
Centro Ignaciano de Reflexión y Ejercicios(CIRE)

Preguntas para la Meditación:

¿Qué significa para nosotros hoy día el concepto de Mesías?

Cuál es mi respuesta a la pregunta de Jesús, “¿quién dicen que soy yo?"

¿Qué significa para mí de manera concreta hoy que cada uno de nosotros cargue “con su cruz de cada día y me siga”?

Mi profesión de fe:

• Cuando el miedo llegue a la puerta de mi vida quiero decir con todas mis fuerzas:
Tú eres el Mesías.
• Cuando me vea tentado de tomar otros caminos distintos a los tuyos, voy a decir:
Tú eres el Mesías.
• Cuando me sienta solo y desamparado, gritaré con todas mis fuerzas:
Tú eres el Mesías.

Aviso;
Queridos amigos, les mando el blog de la Fundación Di Pasquo: www.fundaciondipasquo.blogspot.com

Será un lugar de comunicación, noticias, trabajos, fotos, meditaciones evangélicas, el santoral del día, etc. También los invitamos a que uds. aporten reflexiones, vivencias, testimonios, sugerencias. Unidos en el Señor Jesús y en María Ssma.
P.Daniel Silva
Lecturas de la semana:

LUNES 21: 2Reyes 17, 5-8; Salmo 59; Mateo 7, 1-5.
MARTES 22: 2Reyes 19, 9b-11. 14-21. 31-35ª. 36; Salmo 47; Mateo 7, 6. 12-14.
MIERCOLES 23: 2Reyes 22. 8. 10-13; 23. 1-3; Salmo 118; Mateo 7, 15-20.
JUEVES 24: Isaías 49, 1-6; Salmo 138; Lucas1, 57-66. 80.
VIERNES 25: 2Reyes 25, 1-12; Salmo 136; Mateo 8, 1-14.
SABADO 26: Lamentaciones 2, 2. 10-14. 18-19; Salmo 73; Mateo 8, 5-17.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas.com. Servicio Bíblico Latinoamericano.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

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sábado, 12 de junio de 2010

11º Domingo durante el año- Ciclo C-, “… sus pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor”

Lecturas del 13-6-10

Segundo libro de Samuel 12, 7-10. 13

Entonces Natán dijo a David: Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te ungí rey de Israel y te libré de las manos de Saúl; te entregué la casa de tu señor y puse a sus mujeres en tus brazos; te di la casa de Israel y de Judá, y por si esto fuera poco, añadiría otro tanto y aún más.

¿Por qué entonces has despreciado la palabra del Señor, haciendo lo que es malo a sus ojos? ¡Tú has matado al filo de la espada a Urías, el hitita! Has tomado por esposa a su mujer, y a él lo has hecho morir bajo la espada de los amonitas. Por eso, la espada nunca más se apartará de tu casa, ya que me has despreciado y has tomado por esposa a la mujer de Urías, el hitita.
David dijo a Natán: «¡He pecado contra el Señor!» Natán le respondió: «El Señor, por su parte, ha borrado tu pecado: no morirás.» Palabra de Dios.

Salmo 31
R. Perdona, Señor, mi culpa y mi pecado.

¡Feliz el que ha sido absuelto de su pecado y liberado de su falta! ¡Feliz el hombre a quien el Señor no le tiene en cuenta las culpas,
y en cuyo espíritu no hay doblez! R.

Pero yo reconocí mi pecado, no te escondí mi culpa, pensando: «Confesaré mis faltas al Señor.» ¡Y tú perdonaste mi culpa y mi pecado! R.

Tú eres mi refugio, tú me libras de los peligros y me colmas con la alegría de la salvación. R.

¡Alégrense en el Señor, regocíjense los justos! ¡Canten jubilosos los rectos de corazón! R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Galacia 2, 16. 19-21
Hermanos: Como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley , sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe en Cristo y no por las obras de la Ley : en efecto, nadie será justificado en virtud de las obras de la Ley. Pero en virtud de la Ley , he muerto a la Ley , a fin de vivir para Dios.

Yo estoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne, la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.

Yo no anulo la gracia de Dios: si la justicia viene de la Ley , Cristo ha muerto inútilmente. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 7, 36—8, 3

Un fariseo invitó a Jesús a comer con él. Jesús entró en la casa y se sentó a la mesa. Entonces una mujer pecadora que vivía en la ciudad, al enterarse de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de perfume. Y colocándose detrás de él, se puso a llorar a sus pies y comenzó a bañarlos con sus lágrimas; los secaba con sus cabellos, los cubría de besos y los ungía con perfume.
Al ver esto, el fariseo que lo había invitado pensó: «Si este hombre fuera profeta, sabría quién es la mujer que lo toca y lo que ella es: ¡una pecadora!»

Pero Jesús le dijo: «Simón, tengo algo que decirte.»

«Di, Maestro», respondió él. «Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios, el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagar, perdonó a ambos la deuda. ¿Cuál de los dos lo amará más?»

Simón contestó: «Pienso que aquel a quien perdonó más.»

Jesús le dijo: «Has juzgado bien.» Y volviéndose hacia la mujer, dijo a Simón: « ¿Ves a esta mujer? Entré en tu casa y tú no derramaste agua sobre mis pies; en cambio, ella los bañó con sus lágrimas y los secó con sus cabellos. Tú no me besaste; ella, en cambio, desde que entré, no cesó de besar mis pies. Tú no ungiste mi cabeza; ella derramó perfume sobre mis pies. Por eso te digo que sus pecados, sus numerosos pecados, le han sido perdonados porque ha demostrado mucho amor. Pero aquel a quien se le perdona poco, demuestra poco amor.»
Después dijo a la mujer: «Tus pecados te son perdonados.»
Los invitados pensaron: « ¿Quién es este hombre, que llega hasta perdonar los pecados?» Pero Jesús dijo a la mujer: «Tu fe te ha salvado, vete en paz.»

Después, Jesús recorría las ciudades y los pueblos, predicando y anunciando la Buena Noticia del Reino de Dios. Lo acompañaban los Doce y también algunas mujeres que habían sido curadas de malos espíritus y enfermedades: María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, esposa de Cusa, intendente de Herodes, Susana y muchas otras que los ayudaban con sus bienes.

Palabra del Señor.

Reflexión:

11° DOMINGO DURANTE EL AÑO

EL GRUPO QUE ACOMPAÑABA A JESUS

La gran actividad misionera de Jesús

El primer dato que recoge este pequeño texto, es la gran actividad misionera de Jesús. Recorre pueblos y aldeas proclamando la Buena Noticia del reino de Dios. No se detiene donde tiene éxito. Quiere anunciar el reino de Dios a todos. Y anuncia con palabras y obras. En su caminar hay personas que le siguen de continuo y que colaboran en su misión. No atraviesa la tierra a solas, sino que le acompañan los doce y algunas mujeres que Él había curado de malos espíritus y enfermedades. El reino de Dios necesita braceros, braceros generosos que sepan llevar adelante la obra iniciada por Jesús. No importa mucho, parece, la condición, la altura, el sexo, el estado civil…

Las mujeres que acompañan a Jesús

a) Este es un dato muy significativo, máxime si tenemos en cuenta que los rabinos judíos excluían a toda mujer del círculo de sus discípulos. Jesús mostró en todo momento una actitud radicalmente distinta a la del judaísmo oficial. Fue una actitud sin perjuicios, abierta y liberal.

¿Quiénes son estas mujeres y quiénes representan? El hecho de mencionar a algunas de ellas por su nombre indica que se trata de un grupo muy real, como el que representan los Doce. Por otro lado, el número tres (tres nombres propios) emana una totalidad: María Magdalena, Juana, mujer de Cusa, Susana y otras muchas.

b) Por primera vez, el grupo de Jesús se presenta como un grupo mixto. Por un lado, los Doce, que englobaban la totalidad de los discípulos de origen y tradición israelita, pero en calidad de nuevo Israel. Por otro, las mujeres, representantes de las clases marginadas. El segundo grupo, como le es propio por haber dado la adhesión a Jesús después de haber experimentado en su propia carne los efectos de la marginación social y religiosa, es un grupo muy liberado. María Magdalena había estado poseída por “siete demonios”, es decir, por todas las ideologías contrarias al ser humano que se pueden imaginar, y había quedado definitivamente libre de ellos. Además se dice de las tres que “habían sido curadas por El de malos espíritus y enfermedades”. De los Doce no se ha afirmado, de momento, que hayan sido curados de nada.

¿Acaso no estaban condicionados por los principios que regían aquella sociedad? Más adelante comprobaremos que son incapaces de liberar a nadie, pues participa de la misma mentalidad de la que quieren liberar al pueblo.

c) El grupo tipificado por las mujeres no se ha quedado en la mera experiencia de la “liberación de”, sino que enseguida ha puesto sus bienes al servicio de Jesús y de todos los que le acompañan. Han pasado de la “liberación de…” a la “liberación para…”. Al lado de los Doce, que se mostraron tan reacios a aceptar el Mesías tal como lo entendía y encarnaba Jesús, hay otro grupo de seguidores, real también, que ha comprendido ya a fondo cuál es la verdadera característica de los discípulos o la marca definitiva del grupo predilecto de Jesús: el servicio comunitario.

d) Lucas, que da una gran importancia a la mujer, nos muestra aquí que no se la puede reducir a ocupar en la Iglesia y en el mundo un puesto secundario. De hecho, en su evangelio, las mujeres están siempre presentes en los momentos clave: acompañan a Jesús en su misión; están al pie de la cruz cuando todos le han abandonado; son las primeras que reciben la Buena Nueva de la Resurrección y que la anuncian a los demás; están presentes en la espera del Espíritu Santo, etc. La plena incorporación de la mujer a la vida y ministerios de la Iglesia es todavía cuestión pendiente, tan necesario desde el punto de vista de la dignidad humana y del espíritu evangélico que todo lo que se haga por ello merece ser animando y potenciado.

Para orar

a) Contemplar a un Jesús que rompe moldes. Admirar su enorme libertad.

b) Pertenezco al grupo de Jesús. He sido elegido y le acompaño. Todos estamos invitados a seguirle y a colaborar en la extensión de la Buena Noticia.

c) También yo he sido liberado. El me ha liberado de… y para…

d) Todos somos iguales –en la Iglesia , en la comunidad, en casa, en la sociedad- para el Reino. Las desigualdades no tienen raíz sustentadora en el Evangelio. Eso sería tergiversar el mensaje y práctica de Jesús.

CREDO DE LAS MUJERES

Creo en Dios, que ha creado a la mujer y al hombre a su imagen y semejanza, y a los dos les encomendó el cuidado de la tierra.

Creo en Jesús, Hijo de Dios nacido de una mujer, María; que escuchaba y amaba a las mujeres, que entraba en sus casas, que les predicaba el Reino.

Creo en Jesús, que discutió de teología con una mujer, sentado a la orilla de un pozo, a mediodía, y fue a ella a quien primero reveló su ser Mesías y ella se prestó pronta a proclamar la Buena Noticia a la ciudad.

Creo en Jesús, que fue ungido por una mujer en casa de Simón, y que reprendió a los invitados que la despreciaban, que dijo a esta mujer que sería recordada siempre por lo que había hecho con El: por ungirle y besarle.

Creo en Jesús, que no excluyó a la mujer del círculo de los discípulos, que se hizo acompañar de ellas, que sintió su amor y solicitud, y que les encomendó la Buena Noticia.

Creo en Jesús, que curó a una mujer en sábado, y la mandó enderezarse porque también ella era un ser humano.

Creo en Jesús, que habló de Dios comparándola con una mujer que barría su casa para encontrar lo que había perdido, que metía levadura en la masa para fermentar todo.

Creo en Jesús, que se apareció a María Magdalena y la envió con el mensaje de la Pascua : Vete y diles…

Creo en la plenitud del Salvador, en quien no hay judío ni griego, esclavo o libre, hombre o mujer, porque todos somos uno con El.

Creo en el Espíritu Santo, espíritu femenino de Dios que nos cubre con sus alas y nos llena de vida...

Anónimo.

P. Daniel Silva

Aviso: 12 y 13 de junio

COLECTA ANUAL DE CÁRITAS

“Construyamos juntos una Patria sin excluidos”.

¿CÓMO COLABORAR CON LA COLECTA ANUAL DE CÁRITAS?

En todas las parroquias, capillas y centros misionales del país

Llamando hoy al 0810-222-74827

Por Internet a través del sitio

www.caritas.org.ar

Jubileo Diocesano de Avellaneda-Lanús.

15 de Agosto al 15 de Octubre de 2011.

Lecturas de la semana:

LUNES 14: 1Reyes 21, 1-19; Salmo 5; Mateo 5, 38-42.

MARTES 15: 1Reyes 21, 17-29; Salmo 50; Mateo 5, 43-48.

MIERCOLES 16: 1Reyes 2, 1. 6-14, Salmo 30; Mateo 6, 1-6. 16-18.

JUEVES 17: Eclesiástico 48, 1-14; Salmo 96; Mateo 6, 7-15.

VIERNES 18: 2Reyes 11, 1-4. 9-18. 20; Salmo 131; Mateo 6, 19-23.

SABADO 19: Crónicas 24, 17-25; Salmo 88; Mateo 6, 24-34.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 17:00 h.

Para Compartir la Palabra de Jesús, en la Parroquia San José:

Brandsen 4970 Villa Dominico.

Círculo Bíblico San José

miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

lunes, 7 de junio de 2010

El Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo (Corpus Christi) ,"Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto

Lecturas del 6-6-10

10º Durante el año- Ciclo C-

Lectura del Libro del Génesis 14,18-20.

Melquisedec, rey de Salén, que era sacerdote de Dios, el Altísimo, hizo traer pan y vino, y bendijo a Abrám, diciendo: ¡"Bendito sea Abrám de parte de Dios, el Altísimo, creador de cielo y tierra!;¡Bendito sea Dios, el Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!" Y Abrám le dio el diezmo de todo. Palabra de Dios.

Salmo 109

R: Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec
Dijo el Señor a mi Señor: “Siéntate a mi derecha, mientras yo pongo a tus enemigos como estrado de tus pies”. R
El Señor extenderá el poder de tu cetro: “¡Domina desde Siòn, en medio de tus enemigos!”. R

“Tú eres príncipe desde tu nacimiento, con esplendor de santidad; yo mismo te engendré, como rocío, desde el seno de la aurora." R
El Señor lo ha jurado y no se retractará: "Tú eres sacerdote para siempre, a la manera de Melquisedec." R.

Primera carta S.Pablo a Corinto 11, 23-26
Hermanos: Lo que yo recibí del Señor, y a mi vez les he transmitido, es lo siguiente: El Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, dio gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía." De la misma manera, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza que se sella con mi Sangre. Siempre que la beban háganlo en memoria mía." Y así siempre que coman este pan y beban esta copa, proclamarán la muerte del Señor, hasta que él vuelva. Palabra de Dios

Evangelio según San Lucas 9,11b-17.
Jesús habló a la multitud acerca del Reino de Dios y devolvió la salud a los que tenían necesidad de ser curados. Al caer la tarde, se acercaron los Doce y le dijeron: "Despide a la multitud, para que vayan a los pueblos y caseríos de los alrededores en busca de albergue y alimento, porque estamos en un lugar desierto”. Él les respondió: "Denles de comer ustedes mismos." Pero ellos dijeron: "No tenemos más que cinco panes y dos pescados; a no ser que vayamos nosotros a comprar alimentos para toda esta gente." Porque eran alrededor de cinco mil hombres. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos: "Háganlos sentar en grupos de cincuenta." Y ellos hicieron sentar a todos. Jesús tomó los cinco panes y los dos pescados y, levantando los ojos al cielo, pronunció sobre ellos la bendición, los partió y los fue entregando a sus discípulos para que se los sirvieran a la multitud. Todos comieron hasta saciarse, y con lo que sobró se llenaron doce canastas. Palabra del Señor.


Señor Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal manera los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que podamos experimentar siempre en nosotros los frutos de tu redención. Que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, y eres Dios, por los siglos de los siglos.

Reflexión:

“HAGAN ESTO EN MEMORIA MIA”

En la segunda lectura de esta solemnidad, San Pablo nos presenta el relato más antiguo de la institución de la Eucaristía, escrito no más de veinte años después del acontecimiento. Procuremos descubrir algo nuevo del misterio eucarístico, sirviéndonos del concepto de memoria: «Haced esto en memoria mía».

La memoria es una de las facultades más misteriosas y grandiosas del espíritu humano. Todas las cosas vistas, oídas, pensadas y realizadas desde la primera infancia se conservan en este seno inmenso, dispuestas a despertarse y saltar a la luz a un reclamo exterior o de nuestra propia voluntad. Sin memoria dejaríamos de ser nosotros mismos, perderíamos nuestra identidad. Quién se ve golpeado por la amnesia total, vaga perdido por las calles, sin saber cómo se llama ni dónde vive. El recuerdo, al asomarse a la mente, tiene el poder de catalizar todo nuestro mundo interior y encaminarlo hacia su objeto, especialmente si no se trata de una cosa o un hecho, sino de una persona viva. Cuando una madre se acuerda del hijo que ha dado a luz pocos días atrás y ha dejado en casa, todo en su interior vuela hacia su criatura, un ímpetu de ternura sale de las entrañas maternas y vela tal vez los ojos de llanto.

No sólo el individuo, sino también el grupo humano –familia, clan, tribu, nación- tienen su memoria. La riqueza de un pueblo no se mide tanto por las reservas de oro que conserva en su cámara acorazada, sino por la memoria que conserva en su conciencia colectiva. Precisamente compartir los mismos recuerdos es lo que cementa la unidad del grupo. Para conservar vivos tales recuerdos, se vinculan a un lugar o a una fiesta. Los americanos tienen el Memorial Day (el Día de la Memoria), jornada en que recuerdan a los caídos de todas las guerras; los indios, el Gandhi memorial, un parque verde en Nueva Delhi que debe recordar a la nación lo que él fue e hizo por ella. También los argentinos tenemos nuestros memoriales: las fiestas civiles recuerdan los eventos más importantes de nuestra historia reciente y a nuestros hombres más ilustres se han dedicado calles, plazas, aeropuertos...

Este riquísimo trasfondo humano acerca de la memoria nos debería ayudar a entender mejor qué es la Eucaristía para el pueblo cristiano. Es un memorial porque recuerda el acontecimiento al que ya toda la humanidad debe su existencia, como humanidad redimida: la muerte del Señor. Pero la Eucaristía tiene algo que la distingue de cualquier otro memorial. Es memoria y presencia a la vez, y presencia real, no sólo intencional; hace a la persona realmente presente, aunque esté oculta bajo los signos del pan y del vino. El Memorial Day no puede hacer que los caídos vuelvan a la vida, el Gandhi memorial no puede lograr que Gandhi viva. Esto en cambio lo realiza, según la fe de los cristianos, el memorial eucarístico respecto a Cristo.
Sin embargo, además de todas las cosas bellas que hemos mencionado de la memoria, debemos aludir también a un peligro innato en ella. La memoria se puede transformar fácilmente en estéril y paralizadora nostalgia. Esto sucede cuando la persona se hace prisionera de los propios recuerdos y acaba por vivir en el pasado. El memorial eucarístico no pertenece en verdad a este tipo de recuerdos. Al contrario: nos proyecta hacia delante; después de la consagración, el pueblo aclama: «Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven Señor Jesús!» (En otras versiones, «Anunciamos tu muerte, Señor. Proclamamos tu resurrección. En la espera de tu venida» ). Una antífona atribuida a Santo Tomás de Aquino (O sacrum convivium) define la Eucaristía como el sagrado convite en el que «se recibe a Cristo, se celebra la memoria de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura».

FELIZ MES DEL AMOR, LA CARIDAD Y LA SOLIDARIDAD.
P. CARLOS ONTIVERO

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti,
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos.
Amén


IRRADIANDO A CRISTO
Oh, amado Jesús.
Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya.
Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.
Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.

Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía.

¡Permite que no me vean a mí, sino solamente a Jesús!
Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú, a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
La luz oh, Jesús, vendrá toda de Ti, nada de ella será mía; serás Tú quien resplandezca sobre los demás a través de mí.
Brillando sobre quienes me rodean, permíteme alabarte como más te gusta.

Permíteme predicarte sin predicar, no con palabras sino a través de mi ejemplo,
a través de la fuerza atractiva, de la influencia armoniosa de todo lo que haga,
de la inefable plenitud del amor
que existe en mi corazón por Ti. Amén.

Oración que rezan las Misioneras de la Caridad (de la Madre Teresa) después de la misa de cada día.

Preguntas para la meditación

¿Cómo estoy celebrando la presencia real del Señor en el Misterio Eucarístico?

¿En mi vida cristiana el misterio eucarístico se manifiesta como fuente de unidad y de caridad?

¿Qué tipo de “hambre” tienen hoy las mujeres y los hombres de mi ambiente?

¿Qué implica hoy para mí entonces que Jesús me diga, y nos diga, en cuanto grupo y comunidad: Denles ustedes de comer?

¿Cómo podría comprometerme concretamente en favor de las personas que viven en la pobreza y sufren hambre de pan y de justicia?

¿Cómo podríamos como comunidad comprometernos más para llevar a los demás el pan del evangelio del Reino?



"Señor Jesús, creo en la Eucaristía, aumenta mi fe. Señor Jesús, amo la Eucaristía, aumenta mi amor", para que en nuestras vidas se haga verdad la eficacia de la Eucaristía y así ser testimonio vivo en nuestro ambiente de familia y de trabajo.
Aviso:
Jubileo Diocesano de Avellaneda-Lanús.

Con motivo de celebrar los primeros 50 años como diócesis, comenzamos los preparativos para nuestro Jubileo Diocesano de Avellaneda-Lanús.
El inicio del jubileo será en las Fiestas Patronales el próximo 15 de Agosto de 2010, concluyendo el 15 de Octubre de 2011. Nos ponemos en marcha y le pedimos al Señor que el Espíritu Santo nos ilumine con el fuego de su amor.

Lecturas de la semana:

LUNES 7: 1Reyes 17, 1-6; Salmo 120; Mateo 4, 25—5, 1-12.
MARTES 8: 1Reyes 17, 7-16; Salmo 4; Mateo 5, 13-16.
MIERCOLES 9: 1Reyes 18, 20-39, Salmo 109; Lucas 9, 11-17.
JUEVES 10: 1Reyes 18, 1-2ª. 41-46; Salmo 64; Mateo 5, 20-26.
VIERNES 11: Ezequiel 34, 11-16; Salmo 22; Romanos 5, 5b-11; Lucas 15, 3-7.
SABADO 12: 2ª Isaías 61, 9-11; Salmo 1Sam 2, 1.4; Lucas 2, 41-51.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas.com
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sábado, 29 de mayo de 2010

Santísima Trinidad, «Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.»

Lecturas del 30-5-10

Libro de los Proverbios 8,22-31.

Dice la Sabiduría de Dios: El Señor me creó como primicia de sus caminos, antes de sus obras, desde siempre.
Yo fui formada desde la eternidad, desde el comienzo, antes de los orígenes de la tierra.
Yo nací cuando no existían los abismos, cuando no había fuentes de aguas caudalosas.
Antes que fueran cimentadas las montañas, antes que las colinas, yo nací, cuando él no había hecho aún la tierra ni los espacios ni los primeros elementos del mundo.
Cuando él afianzaba el cielo, yo estaba allí; cuando trazaba el horizonte sobre el océano, cuando condensaba las nubes en lo alto, cuando infundía poder a las fuentes del océano, cuando fijaba su límite al mar para que las aguas no transgredieran sus bordes, cuando afirmaba los cimientos de la tierra, yo estaba a su lado como un hijo querido y lo deleitaba día tras día, recreándome delante de él en todo tiempo,
recreándome sobre la faz de la tierra, y mi delicia era estar con los hijos de los hombres. Palabra de Dios.
Salmo 8:

R: ¡Señor, nuestro Dios, que admirable es tu Nombre en toda la tierra!

Al ver el cielo, obra de tus manos, la luna y las estrellas que has creado: ¿qué es el hombre para que pienses en él, el ser humano para que lo cuides? R

Lo hiciste poco inferior a los ángeles, lo coronaste de gloria y esplendor; le diste dominio sobre la obra de tus manos, todo lo pusiste bajo sus pies. R

Todos los rebaños y ganados, y hasta los animales salvajes; las aves del cielo, los peces del mar y cuanto surca los senderos de las aguas. R

Carta de San Pablo a los Romanos 5,1-5.

Hermanos: Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia;
la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Juan 16, 12-15

Jesús dijo a sus discípulos: «Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.» Palabra del Señor.


Dios Padre, que revelaste a los hombres tu misterio admirable al enviar al mundo la Palabra de verdad y el Espíritu santificador; te pedimos que, en la profesión de la fe verdadera, podamos conocer la gloria de la eterna Trinidad y adorar al único Dios todopoderoso. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amen.


Reflexión:
TIEMPO ORDINARIO
DOMINGO DE LA SANTISIMA TRINIDAD

La actuación del Espíritu

La promesa del Espíritu es el tema más repetido a lo largo del discurso de despedida de la última cena, es central la actuación del Espíritu. Tres son las ideas claves que en ella se desarrollan:
1) necesidad de la marcha de Jesús;
2) respuesta del Espíritu a la persecución;
3) ayuda del Espíritu en la misión.

Necesidad de la marcha de Jesús

Los discípulos siguen sin comprender la muerte de Jesús como marcha al Padre; para ellos es el fin de todo. No piden explicaciones que consideran superfluas, sino que se llenan de tristeza al pensar en la separación, que ellos interpretan como soledad definitiva. El mundo (que en Juan es enemigo y malo) se presenta como adversario fuerte y, sin Jesús, se sienten abrumados, e indefensos.
Sin embargo, Jesús insiste diciendo la verdad: “les conviene que yo me marche”. Y es que para comunicar el Espíritu tiene que dar antes la prueba última y definitiva de amor. Como el grano de trigo que al morir se transforma y la vida que contiene se multiplica en otros granos, lo mismo con la muerte de Jesús, su don total, libera en El toda la fuerza del Espíritu que contenía, haciéndolo comunicable.
El Espíritu va a dar a los discípulos la posibilidad de amar como Jesús. Ahora bien, no sabrán cómo los ha amado Jesús, ni podrán entender todo el alcance de su mandamiento hasta que El no dé la vida por ellos. Por eso les conviene que se marche. Hasta ahora es para ellos maestro, jefe, líder. El Espíritu hará que sea la fuente interior de su vida y les manifestará su gloria.

Respuesta del Espíritu a la persecución

El mundo se ha erigido en juez de Jesús y lo ha condenado como a un criminal. El Espíritu, que es la fuerza de Dios, abre de nuevo a un proceso para pronunciar sentencia contraria. Los que hicieron de jueces son culpables; el condenado tenía razón y, en consecuencia, el sistema que se atrevió a cometer semejante injusticia está condenado por Dios. Juan habla a la comunidad. Esta ya siente el odio del mundo y la persecución que Jesús le había anunciado. Se siente juzgada y condenada por el mundo. Pero el testimonio del Espíritu la convence de que es ella la que puede juzgarlo, acusándolo de su pecado. Así, a pesar de la persecución que sufre, no se siente culpable ni se acobarda. Jesús se le revela como camino, verdad y vida; el sistema como muerte.

Ayuda del Espíritu en la misión

Jesús acaba de decirles: “les he comunicado todo lo que le oído a mi Padre”. Ahora, sin embargo, le dice “mucho me queda por decirles pero no pueden con tanto ahora”. Y es que su mensaje tiene consecuencias que ellos no pueden comprender por el momento. Hay mucho terreno inexplorado en la verdad de Jesús, que sólo podrá ser reconocido a medida que la experiencia coloque a la comunidad delante de nuevos hechos y circunstancias.
En la misión y en la tarea del mundo, el Espíritu guía a la comunidad hacia la verdad completa; es decir, revela y explica el mensaje; lo que Jesús es y significa como manifestación del amor del Padre. No se trata de una doctrina nueva, sino de la revelación continua de Jesús y su mensaje. La interpretación del Espíritu guía a los discípulos en su actividad a favor del ser humano. Para acertar en lo que conviene han de estar abiertos, por una parte a la vida y a la historia y, por otra, a la voz del Espíritu que se la interpreta.

El Espíritu es el maestro de la verdad.

Buscamos la verdad, pero, a pesar de nuestras seguridades, nos damos cuenta de que tenemos muy poca… poco a poco, con el Espíritu, vamos enriqueciendo cada día nuestra pobre porción de verdad con que vamos recibiendo de los hermanos, con la que va trayendo la vida… por eso, considerarse en posesión de la verdad absoluta es haber aparcado al Espíritu en nuestras vidas, tergiversar el mensaje y la misión de Jesús y manipular a Dios.

El misterio de Dios

Son bastantes los que, llamándose cristianos, tienen una idea triste y aburrida de Dios. Para ellos, Dios sería un ser nebuloso, gris, “sin rostro”. Algo impersonal, frío e indiferente. Y si se les dice que Dios es Trinidad, esto, lejos de dar un color nuevo a su fe, lo complica todo aún más, situando a Dios en el terreno de lo enrevesado, embrollado y ininteligible. No pueden sospechar todo lo que la teología cristiana a querido sugerir de Dios, al balbucir, desde Jesús, una imagen trinitaria de la divinidad.
Este pasaje del Evangelio de Juan nos sitúa en el misterio de Dios. Este misterio no es oscuridad, sino hondura de amor y vida. Dios no es un ser solitario, condenado a estar cerrado sobre sí mismo, sino comunión interpersonal y comunicación gozosa de vida. Dios es vida compartida, amor comunitario, comunión de personas. Este Dios no es algo lejano a nosotros. Está en las raíces mismas de la vida y de nuestro ser. En El vivimos, nos movemos y existimos. Pero no siempre estamos abiertos y, lo que el Espíritu nos revela y comunica, pasa desapercibido.

Creer en la Trinidad es creer en el origen, el modelo y el destino último de toda la vida es el amor compartido es comunidad. Que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios, y que no descansaremos hasta que podamos disfrutar de ese amor compartido y encontrarnos todos en “esa sociedad” en la que cada uno pueda ser el mismo en plenitud, feliz en la entrega y solidaridad total con el otro, como Jesús. Por eso, celebrar la Trinidad no es entender racionalmente el misterio de Dios y mucho menos quererlo y explicar con imágenes antropomórficas o geométricas. Celebramos a la Trinidad cuando descubrimos con gozo que la fuente de nuestra vida es un Dios-Comunidad y cuando, por tanto, nos sentimos llamados, desde lo más radical de nuestro ser, a buscar nuestra verdadera felicidad en el compartir y en la solidaridad.
P. Daniel Silva.
Para tener presente: el Catecismo de la Iglesia Católica sintetiza en el número 234 los elementos esenciales de la doctrina trinitaria. Dice así: El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Es el misterio de Dios en sí mismo. Es, pues, la fuente de todos los otros misterios de la fe; es la luz que los ilumina. Es la enseñanza más fundamental y esencial en la jerarquía de las verdades de fe. Toda la historia de la salvación no es otra cosa que la historia del camino y los medios por los cuales el Dios verdadero y único, Padre, Hijo y Espíritu Santo, se revela, reconcilia consigo a los hombres, apartados por el pecado, y se une con ellos.


Preguntas para la meditación


¿Me abro a la acción del Espíritu de la Verdad en mi vida, para que me lleve a un conocimiento existencial y actualizado del evangelio de Jesús?

¿Cuáles diferencias están creando en nuestra comunidad divisiones y egoísmos?

¿Cuáles elementos de nuestra vida comunitaria nos unen, nos hacen crecer como hermanos y fortalecen nuestra misión evangelizadora?

¿Somos como comunidad signo e instrumento de salvación a través de la iniciativa del amor, del Padre, el sacrificio y la obediencia, del Hijo y la apertura a la novedad de los caminos de Dios del Espíritu Santo?

Oración:

Señor Dios Eterno, Único y Verdadero, misterio infinito de amor y de vida, Trinidad Santísima, haz de la humanidad creada a tu imagen una sola familia, y que la comunidad eclesial, redimida por la sangre de tu Hijo y renovada por el Espíritu, sea siempre un vivo reflejo de tu misterio comunitario de amor, signo de liberación para los pobres y los últimos de la tierra, y fermento de unidad y de paz para todo el género humano. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.


Aviso:

Sábado 5 de junio a las 15 hs.: Celebración de Corpus Christi (Cuerpo y Sangre de Cristo): Procesión Diocesana, parte de la parroquia San José hasta la parroquia de N. S. de Loreto, culmina con la celebración de la Santa Misa presidida por nuestro obispo Mons. Rubén O. Frassia.



Lecturas de la semana:

LUNES 31: Sofonias 3, 14-18; Salmo Is 12; Lucas 1, 39-56
MARTES 1: 2ª Carta s. Pedro 3,11-18; Salmo 89; Marcos 12, 13-17.
MIERCOLES 2: 2ª 2ª Carta s. Pablo a Timoteo 1, 1-12; Salmo 122; Marcos 12, 18-27.
JUEVES 3: 1ª 2ª Carta s. Pablo a Timoteo 2, 8-15; Salmo 24; Marcos 12, 28-34.
VIERNES 4: 2ª Carta s. Pablo a Timoteo 3, 10-17; Salmo 118; Marcos 12, 35-37.
SABADO 5: 2ª Carta s. Pablo a Timoteo 4, 1-8; Salmo 70; Marcos 12, 38-44.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria. Lectionautas.com
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domingo, 23 de mayo de 2010

Pentecostés, «... Todos quedaron llenos del Espíritu Santo.»

Lecturas del 23-5-10

Lectura Hechos de los apóstoles 2, 1-11

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse.
Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían:
«¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.» Palabra de Dios.
Salmo 103


R. Señor, envía tu Espíritu
y renueva la superficie de la tierra.

Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, Dios mío, qué grande eres! ¡Qué variadas son tus obras, Señor! la tierra está llena de tus criaturas! R.

Si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra. R.

¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! que mi canto le sea agradable, y yo me alegraré en el Señor. R.

Primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 12, 3b-7. 12-13

Hermanos: Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo.
Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común.
Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu.
Palabra de Dios.

SECUENCIA

Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo
un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres, ven a darnos tus dones, ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad, dulce huésped del alma suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo, templanza de la pasiones, alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz en lo más íntimo
del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina no hay nada en el hombre,
nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas, riega nuestra aridez, cura nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza, elimina con tu calor nuestra frialdad, corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles, que confían en tí, tus siete dones sagrados.

Premia nuestra virtud, salva nuestras almas,
danos la eterna alegría.

Santo Evangelio según san Juan 20, 19-23

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: “¡La paz esté con ustedes!»
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: « ¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes. » Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.»
Palabra del Señor.

Reflexión:

DOMINGO DE PENTECOSTES
Aparición a los discípulos. Donación del Espíritu.

La comunidad cristiana se construye alrededor de Jesús
En los discípulos de Jesús no existía la más mínima idea ni predisposición para la fe en la resurrección. Lo prueba claramente la reacción de María Magdalena y de Pedro ante el sepulcro vacío y, sobre todo, la actitud de Tomás. En el presente relato está pensado desde el cumplimiento de las promesas de Jesús: “volveré a ustedes”, “les enviaré el Espíritu y tendrán paz”. El evangelista proclama y muestra que la comunidad cristiana se constituye alrededor de Jesús vivo y presente, crucificado y resucitado. El está en su centro y la libera del miedo y de la estrechez de miras, otorgándole confianza y seguridad, paz y alegría al mostrarle los signos de su victoria sobre la muerte. De Él recibe la comunidad la misión y el Espíritu para llevarla adelante. La misión de la comunidad, como la de Jesús, es liberar, dar paz, perdonar, amnistiar, dar vida hasta la entrega total.

Cada cristiano es un enviado de Jesús

La llamada a la fe y a la comunidad es, al mismo tiempo, llamada a la misión. Hemos sido elegidos por Jesús para realizar el proyecto de Dios con El. Pero la llamada/envío se remonta más arriba, hasta Él mismo o Dios: “Como el Padre me envió a m í, así los envío yo a ustedes”. Es decir, cada cristiano es otro Jesús, que recibe la misma misión de parte del Padre. Hay una inmensa cadena que parte del mismo Dios y, pasando por Jesús hasta mí haciéndome también su hijo, su enviado. ¡Somos enviados de Dios, embajadores del Padre, sus mensajeros, en compañía de Jesús, en la construcción de la nueva humanidad!
Y no hay excusa para la misión. Los primeros enviados “estaban con las puertas cerradas” por miedo a los judíos y autoridades, carecían de paz y tenían pocas miras. Humanamente no estaban preparados. No daban la talla. Sin embargo, ellos son los elegidos. Ellos son los que tienen que llevar adelante el proyecto de Jesús. Ellos son los que tienen que perdonar y dar vida.
Si en vos surgen reticencias, desenmascara las motivaciones. No es nuestra debilidad, o nuestra poca experiencia y formación, o nuestros pecados lo que nos impide asumir el reto de Jesús. Más bien es el temor a nuestros fallos, y el dolor que nos causa nuestro orgullo herido lo que nos paraliza y nos hace vivir todavía con las puertas cerradas.

Reciban el Espíritu Santo

Después de enviarles, de transmitirles la misión del Padre, Jesús sopló sobre ellos y añadió: “Reciban el Espíritu Santo”. Así comprendieron y renacieron a la vida. Y se fueron por todo el mundo. Y supieron perdonar. Y rompieron las barreras del miedo y las puertas de la pequeña comunidad. Y experimentaron la paz en la misión y en el compromiso. Y se sintieron llamados a la resurrección…
La misión cristiana no es una orden sino un fuego interior. El amor misionero del Padre y de Jesús, y el nuestro, es el Espíritu Santo. Quema mucho, para purificarnos. Arde fuerte, para darnos vida. Nos pone en movimiento, para crear más vida. El Espíritu Santo sabe que la misión es dura, porque no luchamos contra enemigos de carne y hueso sino contra estructuras de opresión y dominación. Pero él nos hace capaces de perdonar pecados, es decir, de destrozar la injusticia, derribar la mentira, quebrar la oscuridad y dar vida. El nos hace descentrarnos de nuestros fallos y descubrir nuestros auténticos pecados. Porque muchas veces nos duelen más nuestros fallos que nuestros pecados, y así no hay paz ni somos capaces de llevar adelante el proyecto de Dios. El Espíritu que se da nos hace ser personas resucitadas, llenas de paz, perdón y vida.

Vivir sin Espíritu, vivir sin haber resucitado

Los que nos consideramos creyentes vivimos, a menudo, como los discípulos del Evangelio: “al anochecer”, “con las puertas cerradas”, “llenos de miedo” temerosos de las “autoridades”. Estamos inmersos en la vieja creación, a pesar de que ya sea el domingo (primer día de la nueva creación). No hemos visto ni experimentado al resucitado. La humanidad nueva parece ausente de nuestras vidas.
Nuestras comunidades están, a veces, replegados, ocultas, sin dar testimonio. Es como si no tuvieran alegría, perdón, paz y vida que transmitir. Seguimos aferrados a lo viejo. Necesitamos que el Señor resucitado se haga presente y nos transmita el soplo creador del Espíritu que infunde aliento de vida.
Quien se deja invadir por el Espíritu, descubre que la fuente de su misión es el amor del Padre. Entonces empieza a sentir “pasión misionera” y “amor”, como Jesús, ante quienes sufren del dolor, la injusticia, la ignorancia, el hambre, el sinsentido. Y en su vida, no sólo es capaz de prescindir de las cosas más queridas, sino que descubre que la “plenitud” y la “realización” están en ese salir de sí mismo y vivir para los demás. Persona resucitada es la que se deja guiar por el Espíritu de Dios, hacia la aventura, la sorpresa, la novedad, la vida… persona resucitada es la que pone vida donde no ha hay, o la defiende donde está amenazada.
Reflexionemos: “A este Jesús Dios lo resucitó: de lo cual todos nosotros somos testigos. Y exaltado por la diestra de Dios, recibió del Padre el Espíritu Santo, como había sido prometido, y todo esto que ven y oyen viene de El” (Hch 2, 32-33)

El Padre exalta a Jesús en su resurrección, le da el Espíritu Santo. De aquí viene el gozo de aquella mañana, el amanecer de la Iglesia en el mundo, la elocuencia de la verdad, el asombro de la multitud, de ahí viene el crecimiento de la pequeña grey, el reventar el grano de mostaza, el despertar de la levadura en el seno de la masa, el verdear de los campos para la mies, de ahí viene la fe de los mártires, la inocencia de las vírgenes, la sabiduría de las Escrituras, el esplendor de la liturgia, y de ahí viene lo que yo he visto y oído en mí mismo, en mi vida y en mi experiencia de oración, amistad y soledad, en las tentaciones… todo es Pentecostés. La promesa del Espíritu en el corazón de la humanidad.
Lucas, historiador y médico que toma el pulso y mide el crecimiento del cuerpo nuevo del Cristo Total en los miembros que son su Iglesia, anota el dato con fidelidad profesional: “Aquel día se les unieron unos tres mil hombres” (Hech 2, 41)
Cuando llega el Espíritu, la Iglesia crece.
Pbro. Daniel Silva.
Preguntas para la meditación

¿Qué capacidades, servicios o actividades el Espíritu Santo me ha dado a mí? ¿Los valoro, los tengo en cuenta, los hago fructificar?

¿Descubro y hago descubrir a los demás que las capacidades, servicios y actividades que nos da el Espíritu no son para provecho personal sino para ponerlas al servicio de los hermanos?

Avisos Parroquiales:

22 de mayo: Vigilia de Pentecostés:
Te invitamos a festejar como Iglesia diócesana la venida del Espíritu, ¡¡nuestra fiesta!!a partir de las 19.30 hs. en el colegio E.N.S.P.A., Av. Belgrano 355.
"Aquí estoy Señor, para hacer Tu voluntad"...
25 de mayo:
TE DEUM EN AVELLA-LANUS: en la Iglesia Catedral: la conmemoración se llevará a cabo a las 09.30 hs.

FESTEJOS EN SAN JOSÉ: las instituciones parroquiales Invitamos a toda la comunidad de V. Dominico a partir de las 12 hs, para festejar con cantos, bailes folklóricos, juegos, la fecha patria. Habrá buffet.
Todo lo recaudado será donado al comedor “Madres del Arroyo” concluiremos con la santa Misa a las 18 hs.

Lecturas de la semana:

LUNES 24: Hechos apóstoles 1, 12-14; Salmo Jdt 13; Juan 19, 25-27
MARTES 25: 1ª Carta s. Pedro 1,10-16; Salmo 97; Marcos 10, 28-31.
MIERCOLES 26: 1ª Carta s. Pedro 1,18-25; Salmo 147; Marcos 10, 32-45.
JUEVES 27: 1ª Carta s. Pedro 2,2-5.9-12; Salmo 99; Marcos 10, 46-52.
VIERNES 28: 1ª Carta s. Pedro 4,7-13; Salmo 95; Marcos 11, 11-25.
SABADO 29: Carta s. judas 17, 20b-25; Salmo 62; Marcos 11, 27-33.

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Te esperamos los martes 17:00 h.
Grupo de oración por los enfermos, alabanza y reflexión de la Palabra de Dios. “Padre Pío” En la Parroquia:
Nuestra señora de la Paz:
Fabián Onsari 1534 Wilde

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domingo, 16 de mayo de 2010

La Ascensión del Señor, «... serán mis testigos… hasta los confines de la tierra.»

Lecturas del 16-5-10


De los Hechos de los apóstoles 1, 1-11

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido.
Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se le apareció y les habló del Reino de Dios.
En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.»
Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?»
El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.»
Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir.»
Palabra de Dios.

Salmo 46

R. Dios asciende entre aclamaciones,
asciende el Señor al sonido de trompetas.

Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R.

El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. R.

El Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones el Señor se sienta en su trono sagrado. R.

Carta a los Hebreos 9, 24-28; 10, 19-23

Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza.
Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro.
Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas. Palabra de Dios

Santo Evangelio según san Lucas 24, 46-53

Jesús dijo a sus discípulos:
«Así esta escrito: el Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su Nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de todo esto. Y yo les enviaré lo que mi Padre les ha prometido. Permanezcan en la ciudad, hasta que sean revestidos con la fuerza que viene de lo alto.»
Después Jesús los llevó hasta las proximidades de Betania y, elevando sus manos, los bendijo. Mientras los bendecía, se separó de ellos y fue llevado al cielo.
Los discípulos, que se habían postrado delante de él, volvieron a Jerusalén con gran alegría, y permanecían continuamente en el Templo alabando a Dios.
Palabra del Señor.

Reflexión:

Este domingo celebramos la Solemnidad de la Ascensión del Señor a los Cielos. El Tiempo Pascual va llegando a su fin y Jesús regresa al Padre.
Lucas ha escrito dos libros: un evangelio y los Hechos de los apóstoles.
En Hch 1,1-2 Lucas retoma la referencia a Teófilo que hizo al comienzo de su Evangelio (“ilustre Teófilo” Lc. 1,3). Teófilo significa “amigo de Dios”. El hecho de agregarlo aquí, después de separarse su obra en dos, refuerza la idea que Teófilo es una designación simbólica general. Todos los que leemos estos libros somos Teófilos. Su evangelio termina con «Jesús llevado al cielo» (Lc 24,51). Los Hechos comienzan con el relato de «Jesús yéndose al cielo» (Hch 1,6-11). En el evangelio se presenta a Jesús con su cuerpo. En los Hechos ya no está corporalmente. Actúa por medio de su Espíritu. La orden que Jesús da a los apóstoles en Hch 1,4 exige pasividad total: no ausentarse de la ciudad y aguardar. En Lc 24,49 es semejante: permanecer en la ciudad (con la connotación de esperar sin hacer nada). La permanencia y espera pasiva debe durar “hasta que sean bautizados en el Espíritu Santo” (Hch 1,5) o “hasta que sean revestidos del poder de lo alto” (Lc 24,49). Lucas se está aquí refiriendo claramente a Pentecostés.
El misterio del resucitado se expresa de muchas maneras en el Nuevo Testamento: está vivo, se ha despertado, se ha levantado... En la Carta a los Efesios vemos un ejemplo de estas manifestaciones: Pablo hace un claro énfasis en la glorificación de Jesús a la derecha del Padre. Y es a partir de esta glorificación que nosotros, sus discípulos, recibiremos la fuerza del Espíritu Santo, espíritu de sabiduría y de revelación, para conocerle perfectamente y conocer así su voluntad, asumiendo por completo el desafío de continuar su tarea a favor del Reino.
Lucas quiere mostramos también que Jesús ha sido «glorificado» por Dios: ha entrado en la gloria del Padre. Separa ambos eventos (resurrección y ascensión), para subrayar el carácter histórico que cada uno de ellos tiene. Jesús resucitado, antes de su ascensión-exaltación-glorificación, convive con sus discípulos: come con ellos y los instruye. La ascensión de Jesús señala, en Lucas, la tensión en la que entra la comunidad de los discípulos desde aquel momento, una vez que han terminado las apariciones del Resucitado: tensión entre la ausencia y al mismo tiempo la presencia del Señor. Jesús continúa su acción y enseñanza después de ser llevado al cielo; Jesús resucitado sigue actuando y enseñando en la comunidad después de su ascensión. Lucas (como también Pablo en el pasaje de la segunda lectura) une íntimamente la ausencia física con el Don del Espíritu Santo.
La insistencia de que los discípulos veían a Jesús subiendo hacia el cielo, podría considerarse alusiva a las escenas de asunción de Elías, cuando Eliseo tuvo asegurado el espíritu de profecía del maestro porque pudo verlo. Así, la comunidad de los discípulos queda configurada en la ascensión como la comunidad profética que hereda el Espíritu de Jesús para continuar su misión.

En la ascensión Jesús no se va, sino que es exaltado, glorificado. La parusía no es el retorno de un Jesús ausente, sino la manifestación gloriosa de un Jesús que siempre ha estado presente en la comunidad. Esto aparece claramente en las últimas palabras de Jesús en Mt 28,19: “he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de este mundo”, pues Jesús glorificado sigue viviendo en la comunidad.

La narración de la ascensión es para Lucas, la culminación del itinerario de Jesús, y el tránsito entre el “tiempo de Jesús” y el “tiempo de la Iglesia”, inaugurada con el Espíritu Santo, prometido por Jesús. Al recibir el Espíritu la comunidad de los creyentes asume en sí la misión de continuar el trabajo inaugurado por Jesús, de manifestar el Reino del Padre. (1)


Si no queremos que la Ascensión se parezca más a un melancólico «adiós» que a una verdadera fiesta, es necesario comprender la diferencia radical que existe entre una desaparición y una partida. Con la Ascensión, Jesús no partió, no se ha «ausentado»; sólo ha desaparecido de la vista. Quien parte ya no está; quien desaparece puede estar aún allí, a dos pasos, sólo que algo impide verle. En el momento de la ascensión Jesús desaparece, sí, de la vista de los apóstoles, pero para estar presente de otro modo, más íntimo, no fuera, sino dentro de ellos. Sucede como en la Eucaristía; mientras la hostia está fuera de nosotros la vemos, la adoramos; cuando la recibimos ya no la vemos, ha desaparecido, pero para estar ya dentro de nosotros. Se ha inaugurado una presencia nueva y más fuerte.

Pero surge una objeción. Si Jesús ya no está visible, ¿cómo harán los hombres para saber de su presencia? La respuesta es: ¡Él quiere hacerse visible a través de sus discípulos!

Tanto en el Evangelio como en los Hechos de los Apóstoles, el evangelista Lucas asocia estrechamente la Ascensión al tema del testimonio: «ustedes serán mis testigos de estas cosas» (Lc 24, 48). Ese «ustedes» señala en primer lugar a los apóstoles que han estado con Jesús. Después de los apóstoles, este testimonio pasa a sus sucesores, los obispos y los sacerdotes.
Pero aquel «ustedes» se refiere también a todos los bautizados y los creyentes en Cristo. «Cada cristiano –dice un documento del Concilio- debe ser ante el mundo testigo de la resurrección y de la vida del Señor Jesús, y señal del Dios vivo» ( Lumen gentium 38).

Se ha hecho célebre la afirmación de Pablo VI: «El mundo tiene necesidad de testigos más que de maestros».
Es relativamente fácil ser maestro, bastante menos ser testigo. De hecho, el mundo bulle de maestros, verdaderos o falsos, pero escasea de testigos. Entre los dos papeles existe la misma diferencia que, según el proverbio, entre el dicho y el hecho... Los hechos, dice un refrán, hablan con más fuerza que las palabras. El testigo es quien habla con la vida. (2)

Preguntas para la meditación

¿Cómo vivo la misión propia de mi identidad como bautizado en Cristo Jesús?

¿En qué doy verdadero «testimonio» de Jesús y de su Causa, y en qué no lo doy aún?

¿Qué hacen en el momento de la Ascensión los seguidores del Señor?

¿En qué momentos siento necesidad de adorar al Señor “que asciende al Cielo” (es decir que descubro su gloria)?

Tarde te ame

Hermosura tan antigua y tan nueva
Tarde te ame
Tú estabas dentro de mi, Yo, fuera.
Por fuera te buscaba y me lanzaba sobre
el bien y la belleza creados por ti.
Tu estabas con migo y yo no estaba
con tigo, ni conmigo.
Me retenía lejos las cosas, no te veía ni te sentía, ni te echaba de menos.
Mostraste tu resplandor
y pusiste en fuga mi ceguera
Exhalaste tu perfume, y respire y
suspiro por ti.
Guste de ti y siento hambre y sed.
Me tocaste Y me abrazo en tu paz.
San Agustín
Pidamos a María que por su intersección aumente también en nosotros la fe en Cristo y la esperanza de recibir el Espíritu Santo, para que seamos verdaderos discípulos que difundimos su doctrina con nuestras obras y nuestra palabra

¡Alabemos a nuestro Dios!
¡Alabemos a Dios en su santuario!
¡Alabemos su poder en el cielo!
¡Alabemos sus grandes acciones!
¡Alabemos su incomparable grandeza!
(Salmo 150)

Lecturas de la semana:

LUNES 17: Hechos apóstoles 19, 1-8; Salmo 67; Juan 16, 29-33.
MARTES 18: Hechos apóstoles 20, 17-27; Salmo 67; Juan 17, 1-11a.
MIERCOLES 19: Hechos de los apóstoles 20, 28-38; Salmo 67; Juan 17, 6a-11b-19.
JUEVES 20: Hechos apóstoles 22, 30; 23, 6-11; Salmo 15; Juan 17, 20-26.
VIERNES 21 Hechos apóstoles 25, 13b-21; Salmo 102; Juan 21, 15-19.
SABADO 22: Hechos apóstoles 28, 16-20; Salmo 10; Juan 21, 20-25.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Unosmomentos con Jesús y Maria. Lectionautas. (1) Servicio Bíblico Latinoameric. (2) P. Raniero Cantalamessa.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785


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viernes, 7 de mayo de 2010

Quinto Domingo de Pascua, «Yo hago nuevas todas

Lecturas del 2-5-10 – Ciclo C –


Lectura Hechos Apóstoles 14, 21b-27

Pablo y Bernabé volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía de Pisidia. Confortaron a sus discípulos y los exhortaron a perseverar en la fe, recordándoles que es necesario pasar por muchas tribulaciones para entrar en el Reino de Dios.
En cada comunidad establecieron presbíteros, y con oración y ayuno, los encomendaron al Señor en el que habían creído.
Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Luego anunciaron la Palabra en Perge y descendieron a Atalía. Allí se embarcaron para Antioquía, donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para realizar la misión que acababan de cumplir.
A su llegada, convocaron a los miembros de la Iglesia y les contaron todo lo que Dios había hecho con ellos y cómo había abierto la puerta de la fe a los paganos.
Palabra de Dios.

Salmo: 144

R. Bendeciré tu Nombre eternamente,
Dios mío, el único Rey.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

Que todas tus obras te den gracias, Señor, y tus fieles te bendigan; que anuncien la gloria de tu reino y proclamen tu poder. R.

Así manifestarán a los hombres tu fuerza y el glorioso esplendor de tu reino: tu reino es un reino eterno, y tu dominio permanece para siempre. R.

Lectura libro del Apocalipsis 21, 1-5a

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra desaparecieron, y el mar ya no existe más. Vi la Ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo y venía de Dios, embellecida como una novia preparada para recibir a su esposo. Y oí una voz potente que decía desde el trono: «Esta es la morada de Dios entre los hombres: él habitará con ellos, ellos serán su pueblo, y el mismo Dios estará con ellos. El secará todas sus lágrimas, y no habrá más muerte, ni pena, ni queja, ni dolor, porque todo lo de antes pasó.»
Y el que estaba sentado en el trono dijo: «Yo hago nuevas todas las cosas».
Palabra de Dios.

S. Evangelio san Juan 13, 31-33a. 34-35

Después que Judas salió, Jesús dijo: «Ahora el Hijo del hombre ha sido glorificado y Dios ha sido glorificado en él. Si Dios ha sido glorificado en él, también lo glorificará en sí mismo, y lo hará muy pronto. Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes.
Les doy un mandamiento nuevo: ámense los unos a los otros.
Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros. En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros.» Palabra del Señor.

Reflexión

¿QUÉ ES LO NUEVO?

Hay una palabra que se repite varias veces en las lecturas de este domingo. Se habla de «un nuevo cielo y una nueva tierra», de la «nueva Jerusalén», de Dios, que hace «nuevas todas las cosas», y finalmente, en el Evangelio, del «mandamiento nuevo»: «Les doy un mandamiento nuevo: que se amen unos a otros como Yo los he amado»
«Nuevo», «novedad» pertenecen a ese restringido número de palabras «mágicas» que evocan siempre significados positivos. Nuevo flamante, ropa nueva, vida nueva, nuevo día, año nuevo. Lo nuevo es noticia. Son sinónimos.
El Evangelio se llama «buena nueva» precisamente porque contiene la novedad por excelencia.

¿Por qué nos gusta tanto lo nuevo? No sólo porque lo que es nuevo, no usado (por ejemplo, un coche), en general funciona mejor. Si sólo fuera por esto, ¿por qué daríamos la bienvenida con tanta alegría al año nuevo, a un nuevo día?
El motivo profundo es que la novedad, lo que no es aún conocido y no ha sido aún experimentado, deja más espacio a la expectativa, a la sorpresa, a la esperanza, al sueño.
Y la felicidad es precisamente hija de estas cosas. Si estuviéramos seguros de que el año nuevo nos reserva exactamente las mismas cosas que el anterior, ni más ni menos, nos dejaría de gustar.
Nuevo no se opone a «antiguo», sino a «viejo». De hecho, también «antiguo» y «antigüedad» o «anticuario» son palabras positivas.
¿Cuál es la diferencia? Viejo es lo que, con el paso del tiempo, se deteriora y pierde valor; antiguo es aquello que, con el paso del tiempo, mejora y adquiere valor. Por eso se procura evitar la expresión «Viejo Testamento» y se prefiere hablar de «Antiguo Testamento».

Ahora, con estas premisas, acerquémonos a la palabra del Evangelio. Se plantea inmediatamente un interrogante: ¿cómo se define «nuevo» un mandamiento que era conocido ya desde el Antiguo Testamento (cfr. Lev 19, 18)?
Aquí vuelve a ser útil la distinción entre viejo y antiguo. «Nuevo» no se opone, en este caso, a «antiguo», sino a «viejo».
El propio evangelista Juan, en otro pasaje, escribe: «Queridos, no les escribo un mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, que tienen desde el principio... Y sin embargo les escribo un mandamiento nuevo» (1 Jn 2, 7-8).

En resumen, ¿un mandamiento nuevo o un mandamiento antiguo? Lo uno y lo otro. Antiguo según la letra, porque se había dado desde hace tiempo; nuevo según el Espíritu, porque sólo con Cristo se dio también la fuerza de ponerlo en práctica.
Nuevo no se opone aquí, decía, a antiguo, sino a viejo. Lo de amar al prójimo «como a uno mismo» se había convertido en un mandamiento «viejo», esto es, débil y desgastado, a fuerza de ser trasgredido, porque la Ley imponía, sí, la obligación de amar, pero no daba la fuerza para hacerlo.
Se necesita por ello la gracia. Y de hecho, no es cuando Jesús lo formula durante su vida que el mandamiento del amor se transforma en un mandamiento nuevo, sino cuando, muriendo en la cruz y dándonos el Espíritu Santo, nos hace de hecho capaces de amarnos los unos a los otros, infundiendo en nosotros el amor que Él mismo tiene por cada uno.

El mandamiento de Jesús es un mandamiento nuevo en sentido activo y dinámico: porque «renueva», hace nuevo, transforma todo. «Es este amor que nos renueva, haciéndonos hombres nuevos, herederos del Testamento nuevo, cantores del cántico nuevo» (San Agustín).
Si el amor hablara, podría hacer suyas las palabras que Dios pronuncia en la segunda lectura de hoy: «He aquí que hago nuevas todas las cosas».
Pbro. Carlos Ontivero


Para Reflexionar sobre el amor nos dejamos guiar por el texto de San Pablo:

1Corintios 13,1-8

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.
Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá.


Preguntas para la meditación

¿Me descubro realmente como un “amigo amado” del Señor?

Cómo impacta hoy en mi vida el mandamiento del amor que Jesús aquí enuncia:
·¿Amo a los demás? ¿Cómo los amo?
·¿Amo a los demás como Cristo los ama?
·¿Cuál es mi entrega, por los hermanos en el servicio, el perdón, el respeto y el cuidado del otro?

En mi familia, en mi grupo, en mi comunidad: ¿nos amamos de tal manera que se pueda percibir que somos discípulos del Señor?


San José Obrero: El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta bien distinta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte.

Para pensar:

Ama hoy, mañana puede ser muy tarde

¿Ayer?...¡Eso hace tiempo!...
¿Mañana?...No nos es permitido saber...
Mañana puede ser muy tarde... Para decir que amas, para decir que perdonas, para decir que disculpas, para decir que quieres intentar nuevamente...
Mañana puede ser muy tarde... Para pedir perdón, para decir: ¡Discúlpame, el error fue mío...!
Tu amor, mañana, puede ser inútil;
Tu perdón, mañana, puede no ser preciso; Tu regreso, mañana, puede que no sea esperado; Tu carta, mañana, puede no ser leída; Tu cariño, mañana, puede no ser más necesario; Tu abrazo, mañana, puede no encontrar otros brazos...

Porque mañana puede ser muy, muy tarde!
No dejes para mañana para decir: ¡Te amo! ¡Te extraño!, ¡Perdóname!, ¡Discúlpame! ¡Esta flor es para ti!, ¡Te encuentras muy bien!
No dejes para mañana Tu sonrisa, Tu abrazo, Tu cariño, Tu trabajo, Tu sueño, Tu ayuda...
No dejes para mañana para preguntar:
¿Puedo ayudarte? ¿Por qué estás triste? ¿Qué te pasa? ¡Oye!...ven aquí, vamos a conversar. ¿Dónde está tu sonrisa? ¿Aún me das la oportunidad? ¿Por qué no empezamos nuevamente? Estoy contigo. ¿Sabes que puedes contar conmigo? ¿Dónde están tus sueños?

Recuerda: ¡Mañana puede ser tarde...muy tarde! ¡Busca!, ¡Pide!, ¡Insiste!, ¡Intenta una vez más! ¡Solamente el "hoy" es definitivo! ¡Mañana puede ser tarde...muy tarde!

Busca a Cristo hoy. ¡Mañana pueda ser muy tarde!
Cuento de autor Desconocido

Oración:

Nuestro Dios que es fuente de amor colme tu interior con su Paz.

Jesucristo, Amor que se entrega haga de ti un instrumento de reconciliación.

El Espíritu Santo, vínculo y unidad haga de tu corazón ardiente impulso de comunión.

El Señor te bendiga y te guarde y haga de ti una bendición para los demás!

Lecturas de la semana:

Lunes 3: 1Corinto 15,1-8; Salmo 18; Juan 14, 6-14.
Martes 4: Hechos apóstoles14,19-28; Salmo 144; Juan 14, 27-31.
Miércoles 5: Hechos apóstoles 15, 1-6; Salmo 121; Juan 15, 1-8.
Jueves 6: Hechos apóstoles 5,7-21; Salmo 95; Juan 15, 9-11.
Viernes 7: Hechos apóstoles 15, 22-31; Salmo 56; Juan 15,12-17.
Sábado 8: Isaísd35,1-7.10; Salmo Lc.1,46-48.49-50.51-53.54-55;Efesio1,3-14; Juan19, 25-27.


Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones que acompañan las lecturas, textos de distintos autores: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria.


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