Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 8 de octubre de 2011

28º domingo durante el año, « Mi banquete está preparado; todo está a punto: Vengan a las bodas."»

Lecturas del 9-10-11– Ciclo A – Libro del profeta Isaías 25, 6-10ª
El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor. Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!» Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña. Palabra de Dios.
Salmo 22
R. Habitaré en la Casa del Señor por muy largo tiempo.
El señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20
Hermanos: Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. Yo lo puedo todo en aquel que me conforta. Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades. Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús. A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 22, 1-14
Jesús habló otra vez en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas." Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron. Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren." Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?” El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes." Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.» Palabra del Señor.

Reflexión:
Ya desde el comienzo de su predicación, en su mensaje sobre el Reino de los cielos, y de manera particular en las bienaventuranzas, vemos que Jesús nos revela que Dios nos ha destinado a la feliz comunión de vida eterna con él. Por lo tanto, rechazar la invitación al banquete es rechazar la vida con Dios. Esto lo vemos más claro si nos apoyamos en las parábolas del tesoro y de la perla, donde al descubrir el verdadero tesoro, vendemos todo para adquirirlo, pero en el texto de hoy resulta que quienes son interpelados prefieren hacer otra cosa ante la invitación del Señor a las bodas, se sienten incomodados porque les quita tiempo para otras cosas que consideran más importantes, e incluso se ofenden. Como puede verse, ellos no quieren ser fastidiados en los ámbitos y en los proyectos en los que se mueven: su rutina de vida como campesinos (ir al campo) o como citadinos (ir al negocio). Ya en otra ocasión, Jesús había hablado de aquellos a quienes se les había destinado en primer lugar el Reino de los cielos, pero lo perdían por su forma de vivir, entonces vienen otros: “Yo os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se pondrán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los cielos” (Mt 8,11). Pero en esta parábola la imagen se desarrolla todavía más: a pesar de que sean “muchos” los que vengan (y también lo que rechacen), la sala no se quedará vacía. Los servidores del rey son enviados a llamar gente de todas partes. Esta es una alusión a la misión cristiana a los pueblos paganos. El vestido nupcial: el llamado es gracia pero hay que hacerse digno de él: Al final de la parábola se afirma la necesidad de un vestido nupcial. En lenguaje simbólico el vestido indica el estado completo de una persona, para participar en el banquete de bodas del rey se requiere un vestido adecuado para la ocasión, para compartir el Reino de Dios también, donde el vestido no representa algo externo sino la vida nueva del discípulo, que resulta del seguimiento de Jesús, y esto se adquiere por la escucha de las enseñanzas del Señor y de vivir de acuerdo a la voluntad del Padre. El dicho final: La expresión “muchos son llamados, mas pocos elegidos”, no pretende darnos datos estadísticos sobre el número de los que entran en el cielo. Tampoco nos debe desilusionar ni llevar a la resignación cuando vemos que hay poca gente en una comunidad. Esta frase es una advertencia para que nos despertemos, nos desacomodemos, para que apuntemos hacia la meta que nos muestra el Señor, empleando todas nuestras mejores energías para corresponder a la llamada de Dios. Para tener en cuenta: v Esta es la tercera parábola sucesiva que Jesús pronuncia estando en el Templo de Jerusalén frente a los líderes del pueblo judío, los sacerdotes y los ancianos: la “de los dos hijos” (21,28-32), la “de los viñadores homicidas” (21,33-46) y la “del banquete del rey” (22,1-14), tienen un mensaje parecido, Jesús quiere abrirles los ojos sobre su relación con Dios: hay que “escucharlo” y aceptar su llamado por medio del Hijo. Este mensaje es tan importante y tan serio para nuestras vidas, que para comunicarlo, Jesús acude a una forma de hablar enérgica, hoy estamos llamados nosotros a evaluarnos, analizando nuestra situación personal como cristianos y nuestros comportamientos. v También tienen en común una interpelación. Ésta siempre se hace sobre la libre voluntad del que es llamado. El mensaje es que Dios no nos fuerza, más bien interpela nuestra libre decisión y espera nuestra respuesta. La libertad humana: una inmensa responsabilidad.
Hay que notar que ninguno es obligado a un comportamiento determinado. Todos pueden responder con un “sí” o con un “no”, esto es, pueden acoger o rechazar la voluntad de Dios. Es así como:
• Los hijos son enviados a trabajar en la viña del padre. • A los viñadores se les recuerda que deben entregar los frutos que le corresponden al patrón.
• Los invitados son llamados a participar en el banquete. v Es por eso que, en las parábolas, Jesús nos orienta la mirada hacia el futuro: Jesús quiere mostrar claramente las consecuencias futuras y definitivas de nuestro actuar y quiere que le pongamos atención objetivamente a nuestro comportamiento actual.
• Quien rechaza el trabajo de la viña permanece excluido del Reino (ver Mt 21,31).
• Quien no entrega los frutos de la viña y maltrata a los siervos del patrón, pierde la viña y tiene un espantoso destino (ver Mt 21,41). • Quien no acoge la invitación al banquete, queda excluido de él (ver Mt 22,8).
El futuro se gana, la vida se realiza plenamente, solamente cuando le decimos “sí” a la invitación de Dios y vamos descubriendo el verdadero camino. v Es significativo el hecho que la llamada no sea comunicada directamente por Dios, sino transmitida a través de sus servidores. No hay que esperar una llamada directa de Dios (una voz en la parroquia o algo así), hay que reconocer a los servidores de Dios y ponerles atención. v Igualmente en las tres parábolas Dios repite sus llamadas y sus invitaciones. Esto nos permite descubrir la imagen de un:
• Dios que es paciente y de gran corazón. (No hay que pensar que la paciencia de Dios es debilidad o indiferencia)
• Dios le da tiempo a los llamados e incluso les ofrece nuevas posibilidades.

¿Cuál será, entonces, el vestido nupcial? “
Busquemos, hermanos, quiénes son entre los fieles aquellos que tienen algo que los malos no tienen, y ése será el vestido nupcial. ¿Serán los sacramentos? Pueden ver que son comunes a los buenos y a los malos. ¿Será el Bautismo? Es verdad que nadie llega a Dios sin el Bautismo, pero no todo bautizado llega hasta Dios. Por eso no puedo entender que el vestido nupcial sea el Bautismo, el propio sacramento: es un vestido que veo en buenos y malos. ¿Será el altar, o lo que en él se recibe? Pero nosotros vemos que muchos comen, y comen y beben su condenación. ¿Qué será entonces? ¿El ayuno? También ayunan los malos. ¿Ir a la Iglesia? También los malos corren para allá. Para terminar: ¿Será hacer milagros? No sólo los hacen los buenos y los malos, sino que a veces hasta ni los buenos ni los malos los hacen… ¿Cuál será, entonces, el vestido nupcial? Aquí lo tienen: dice el Apóstol que el fin del mandamiento es la caridad que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera (1 Timoteo 1,5). Ése es el vestido nupcial. No una caridad cualquiera, pues muchas veces vemos amarse a personas que comparten una mala conciencia… Pero esa no es la caridad que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera” (San Agustín, Sermón 90, 5.6)

Invitación:
…Frente a tantas imágenes mezquinas de un Dios controlador y justiciero que impide a no pocos saborear la fe y disfrutar de la vida, Jesús introduce en el mundo la experiencia de un Dios que nos está invitando a compartir con él una fiesta fraterna en la que culminará lo mejor de nuestros esfuerzos, anhelos y aspiraciones. Jesús dedica su vida entera a difundir la gran invitación de Dios: «El banquete está preparado. Venid». Este mensaje configura su modo de anunciar a Dios. Jesús no predica doctrina, despierta el deseo de Dios. No impone ni presiona. Invita y llama. Libera de miedos y enciende la confianza en Dios. En su nombre, acoge a su mesa a pecadores e indeseables. A todos ha de llegar su invitación. Los hombres y mujeres de hoy necesitan descubrir el Misterio de Dios como Buena Noticia. Los cristianos hemos de aprender a hablar de él con un lenguaje más inspirado en Jesús, para deshacer malentendidos, aclarar prejuicios y eliminar miedos introducidos por un discurso religioso lamentable que ha alejado a muchos de ese Dios que nos está esperando con todo preparado para la fiesta final…(Eclesalia, José A Pagola ).
Lecturas de la Semana Lunes 10: Rom. 1, 1-7; Sal 97; Lc.11, 29-32. Martes 11: Rom. 1, 16-25; Sal: 18; Lc. 11, 37-41. Miércoles 12: Rom.. 2,1-11; Sal 61; Lc. 11, 42-46. Jueves 13: Rom.3, 21-30a; Sal 129; Lc. 11, 47-54. Viernes 14: Rom. 4, 1-8; Sal 31; Lc 12, 1-7. Sábado 15: Rom. 4, 13. 16-18; Sal 104; Lc. 12, 8-12.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM.
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo. Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en: Círculo Bíblico San José Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Domínico. miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

sábado, 1 de octubre de 2011

27º domingo durante el año, « El Reino de Dios les será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos»

Lecturas del 2-10-11– Ciclo A – Lectura del libro de Isaías 5,1-7. Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios. Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios? Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña: Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen, lluvia sobre ella. Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡El esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia! Palabra de Dios. Salmo 79 R. La viña del Señor es la casa de Israel. Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste; extendió sus sarmientos hasta el mar y sus retoños hasta el Río. R. ¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan? Los jabalíes del bosque la devastan y se la comen los animales del campo. R. Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R. Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados! R. Pablo a los cristianos de Filipos 4, 6-9 Hermanos: No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos. Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes. Palabra de Dios. Evangelio según San Mateo 21, 33-46 Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: « Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo." Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia." Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?» Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.» Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos? Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.». Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta. Palabra del Señor. Reflexión: Los viñadores perversos Leída como una alegoría, cada uno de los elementos de la parábola evangélica tiene su significado. El dueño de la viña es Dios, que ha puesto en ella amor, mimo, cariño y esperanzas. La viña es Israel, el pueblo. Los criados enviados a recoger los frutos son los profetas. El hijo es Jesús. Los labradores o jornaleros que atropellan y matan a los mensajeros son los jefes religiosos y políticos, que buscan únicamente sus intereses y el adueñarse de lo que no es suyo, contraviniendo el plan de Dios. Toda la parábola es una clara ilusión a la historia de Israel. Pero es sobre todo un desenmascaramiento de sus jefes. Siendo su misión cuidar y hacer fructificar la viña (al pueblo), se han olvidado de ello y sólo piensan en aprovecharse de la propiedad para su beneficio, aunque para ello haya que apalear, apedrear y matar a criados e hijo. Obstinados en sí mismos, en su ley, en sus ritos, son incapaces de ver, de acoger, de compartir, de llevar adelante el plan de Dios. A la vez, la parábola de la viña y de los viñadores es un esbozo de la historia de la humanidad, de la historia de la Iglesia y de cualquier comunidad cristiana que Dios plantó para que diese fruto. Pero los jefes y los dirigentes, los que no piensan sino en ellos mismos y en arrimar el agua a su molino, lo han acaparado, se han parcelado la tierra y se han puesto de acuerdo entre ellos con el fin de eliminar, uno tras otro, a todos los profetas que denuncian tal situación de injusticia. El “irse al extranjero” no significa que Dios se desentienda de la historia de la humanidad, de nosotros, sino que nos da un tiempo para que crezcamos, tomemos conciencia y asumamos nuestras tareas en el marco de su proyecto, respetando lo que nos es más especifico, la libertad. Las diversas etapas de esta historia de amor están jalonadas por la aparición de los criados, es decir, de personas que se oponen al servicio del Reino, del proyecto de Dios. La suerte que corren quienes se atreven a denunciar las situaciones de injusticias y la malversación del patrimonio de la humanidad ya la sabemos. Jesús insistió con frecuencia en la difícil misión que iban a tener y en las duras dificultades que habría que soportar. No todas las personas que son calumniadas, perseguidas y torturadas o asesinadas son profetas. Pero todos los verdaderos profetas son siempre calumniadas, perseguidos y hasta martirizadas. Una vez agotados todos los recursos, el Señor de la viña se arriesga a descubrir la última carta de que dispone. Opta por recurrir al amor: “Voy a enviar a mi hijo”. Espera que reaccionen positivamente ante tal muestra de cariño. “A mi hijo lo respetarán” La historia ya la sabemos. Por lo que se ve, esta clase de “ingenuidad” es fruto del amor hacia su obra: “¿Qué más podía hacer por mi viña que no lo haya hecho?”. Quienes buscan aprovecharse y hacerse dueños no piensan ni actúan así. La parábola, sin embargo, no se contenta con la descripción de los intentos frustrados de Dios en su progresiva encarnación en la historia de la humanidad… Dios a pesar del repetido fracaso, no desiste en su empeño de cuidar la viña que ha plantado, hasta ahora estéril de cara al Reino, para que dé, como fruto, un nutrido grupo de personas que colaboren en su construcción. Dos cosas quedan claras: El Reino de los cielos pasa a otras manos, a otro pueblo –paganos y pobres-, capaces de dar frutos, de acoger a los hombres y de proclamar el amor por encima de la ley y el templo. La piedra rechazada (Jesús) por los constructores y responsables, porque no se aviene a los planes mezquinos y mediocres de los instalados en el poder, ahora la piedra angular del nuevo edificio que Dios va construyendo. Contrariamente a otras parábolas, ésta es entendida por los sumos sacerdotes, fariseos y demás dirigentes. Pero esa comprensión no les lleva a la conversión, sino a un proyecto de violencia contra Jesús y su pretensión. Viñadores homicidas hoy En la Biblia, la opresión que sufren los pobres es presentada frecuentemente como un homicidio. No es, pues, extraño que los viñadores reaccionen frente a los enviados del Señor con el mismo desprecio a la vida que manifiestan en su conducta cotidiana. Son, en consecuencia, homicidas no sólo porque matan a esos mensajeros, o incluso al hijo, sino porque despojan al pobre y violan el derecho. Son homicidas desde el momento en que no dan los frutos de justicia que pide el Señor, por ello el Reino pasará a otras manos. Las expresiones son fuertes, pero no menos dura es la situación de la gente que reclaman el derecho más elemental: el derecho a vivir, a comer. Nos lleva a preguntarnos también si en nuestra vida da cada día no hay algún tipo de complicidad con los viñadores homicidas. Podemos preguntarnos, por ejemplo: v ¿Qué papel juega en nosotros el establecimiento de la justicia y el derecho? v ¿Cuáles son nuestros frutos? v ¿Cómo nos sentimos responsables ante la vida de los demás? El propio Evangelio de Mateo nos dirá, unos capítulos más adelante, que no dar de comer al pobre es negar a Cristo mismo, lo que significa condenar al pobre y a Cristo a la muerte. Y ser cristiano es precisamente todo lo contrario, dar vida. Eso es lo que pide el Evangelio. ¡El cuidado de la viña y de los hijos del dueño es un problema de todos! Pbro. Daniel Silva El nómade y la siembra El hombre niño vivía tironeado entre el miedo y el asombro. Y cada una de esas realidades las vivía por sí mismas; desconectadas las unas de las otras. Cuando el trueno bramaba, acurrucado en su caverna temblaba por su vida. Toda su vida se refería a la tormenta en ese momento. Cuando el sol aparecía, olvidaba el vendaval y gozaba del fresco aire y de la luz. El hombre niño era recolector. Dividía a los árboles entre frutales y silvestres, según le dieran fruta o no. Distinguía a los animales entre mansos y salvajes. Llamaba manso al animal que lo acompañaba, y salvaje al que le huía o lo atacaba. No. No era un turista. Se sentía menos importante que la tierra, a la que no sentía como amante sino como madre. No era un turista, era un nómade. Vivía de la búsqueda: por eso florecía en asombros y se marchitaba en angustias. Vivía de lo que encontraba y por eso trashumaba por la tierra en busca de frutos, raíces y semillas. Gozaba y sufría al ritmo de sus hallazgos y de sus decepciones. No comprendía el porqué de la dureza del carozo encerrado en el dulzor de la fruta madura. A veces, presionado por el hambre al final de los inviernos, volvía a buscar el carozo y se entristecía al encontrarlo germinado en tallo, inútil ya como alimento. Y se iba decepcionado sin entender el sentido del carozo. ¡Cuántas veces malgastó frutas y desperdició semillas, porque tenía ya el hambre saciada! Pero la tierra madre velaba por su hombre niño, y recogía esas semillas y esas frutas mordidas a medias, para hacerlas germinar en nuevas entregas. Tal vez haya sido su decepción hecha experiencia frente al germinar de los carozos; tal vez haya sido el hambre o su recuerdo en los días de abundancia. Lo cierto es que a medida que iba creciendo, el hombre niño se fue aquerenciando en la tierra. Se dio cuenta de que podía ser algo más que recolector. De que si sembraba una semilla, luego de la espera tendría allí un puñado de semillas; de que si regaba una planta, la planta florecía. Comenzó a realizar actos de fe en la tierra; y sembró esa tierra con amor y tuvo en ella esperanza. Y el hombre se hizo agricultor y sedentario. Ya no buscaba semillas en la tierra; sembraba la tierra con semillas y aguardaba las cosechas. Conoció que la tierra tiene sus ciclos, y aprendió a respetar los ciclos de la tierra. Y se dio cuenta de que eso tenía que ver con las estrellas. Mucho tiempo después, cuando se convirtió en navegante, descubrió que su tierra también era como una estrella. Que también él navegaba en los espacios, habitante de una estrella. Porque lo importante, lo que alimenta a un hombre que ha crecido, no es la habilidad para encontrarle sentido a la vida. Lo que importa es ponerle sentido a cada acontecimiento de nuestra vida. Dios nos ha regalado una semilla: su Palabra. Su palabra para nosotros; su plan concreto para sembrar nuestra vida. A nosotros nos toca, bajo su mirada buena, sembrar de sentido los acontecimientos de nuestra vida, que marcha hacia la trilla violenta de la muerte, donde lo que perdurará será la semilla, teniendo que abandonar el rastrojo que hasta allí la hizo posible. La fidelidad brota de la tierra, de arriba viene la lluvia (Salmo 84). Habita tu tierra, y practica la lealtad (Salmo 36). Por Mamerto Menapace, publicado en La sal de la tierra, Editorial Patria Grande Lecturas de la Semana Lunes 3: Jon. 1, 1—2, 1. 11; Sal Jon. 2, 3-5. 8; Lc.10, 25-37. Martes 4: Jon. 3, 1-10; Sal: 129; Lc. 10, 38-42. Miércoles 5: Jon.. 3,10; 4, 1-11; Sal 85; Lc. 11, 1-4. Jueves 6: Mal.3, 13-20; Sal 1; Lc. 11, 5-13. Viernes 7: Hch. 1, 12-14; Sal Lc. 1, 46-55; Lc 1, 26-38. Sábado 8: Jo. 4, 12- 21; Sal 96; Lc. 11, 27-28. Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo. Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en: Círculo Bíblico San José Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Domínico. http://miencuentroconjesus1.blogspot.com/ miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

sábado, 24 de septiembre de 2011

26º domingo durante el año, «¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre? »

Lecturas del 25-09-11– Ciclo A –
Lectura profecía de Ezequiel 18, 24-28 Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿acaso vivirá? Ninguna de las otras obras justas que haya hecho será recordada: a causa de la infidelidad y del pecado que ha cometido, morirá. Ustedes dirán: «El proceder del Señor no es correcto.» Escucha, casa de Israel: ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto? Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. El ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso, seguramente vivirá, y no morirá. Palabra de Dios. Salmo 24 R. Acuérdate, Señor, de tu compasión. Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador, y yo espero en ti todo el día. R. Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos. No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud: por tu bondad, Señor, acuérdate de mí según tu fidelidad. R. El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R. Pablo a los cristianos de Filipos 2, 1-11 Hermanos: Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús. El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.» Palabra de Dios. Evangelio según san Mateo 21, 28-32 Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: « ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña." El respondió: "No quiero." Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?» «El primero», le respondieron. Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.» Palabra del Señor. Reflexión El Evangelio de hoy nos hace reflexionar que la conversión no es un asunto de solemnes proclamas o de prolongados ejercicios piadosos y tampoco una primera respuesta equivocada es una decisión definitiva, sino un llamado impostergable a buscar en nuestra vida la justicia y el discernimiento. El cambio si es posible. Nuestro peregrinar se puede enderezar por medio de un proyecto de vida conducido según la escucha y la puesta en práctica del querer del corazón de Dios Padre. El contexto. Jesús lleva unos días en Jerusalén moviéndose en los alrededores del templo. No encuentra por las calles la acogida amistosa de las aldeas de Galilea. Los dirigentes religiosos que se cruzan en su camino tratan de desautorizarlo ante la gente sencilla de la capital. No descansarán hasta enviarlo a la cruz. Jesús cuenta esta parábola a las máximas autoridades judías, quienes vienen al Templo para pedirle que explique la proveniencia de su autoridad: “Se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo diciendo: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Y quién te ha dado tal autoridad?’” (=para la expulsión de los vendedores del templo, para los milagros, para la entrada triunfal; Mt 21,23; ver 21,15). Jesús no les responde sobre la procedencia de su autoridad, pero por el contrario, les dice abiertamente qué es lo que piensa de Juan Bautista y qué valor le da a su comportamiento: “vino Juan a vosotros por camino de Justicia”. A manera de síntesis podemos decir que la obediencia a Dios nace de la escucha de su Palabra y que el creyente en su intento de configurarse con Cristo debe: “escuchar la Palabra de Dios y ponerla por obra”, (Mt 12,50), esto sería obedecer al dulce silbido del buen pastor. La obediencia en su acepción clásica significa: el que escucha (ob audire), pero este término situado en el ámbito bíblico habla de la necesidad de escuchar a Dios como un acto por parte del hombre donde se involucra la voluntad y la conciencia. La parábola de los dos hijos. La parábola quiere, en la imagen de dos hijos, personificar el comportamiento de los líderes judíos que se oponen a la predicación de Juan Bautista y de Jesús. El hecho que la parábola se narre en medio de dos preguntas, “¿Qué os parece?... ¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?”, implica que lo que se quiere es provocar una reflexión. Ambos hijos son interpelados por el padre de manera cordial y son invitados a ir a trabajar en la viña; no hay coacción: les habla con afecto, como a “hijos” (se podría entender en este tono: “Mi niño (teknon), ve hoy a trabajar en la viña”). Pero la reacción de cada uno frente al cariño del padre es dramática: • El primero responde con un elegante y amable “¡Sí, Señor!”, pero no va a la viña, no mueve ni un solo dedo. • El segundo responde con un brusco y maleducado “¡No quiero!”, pero luego reconsidera su actitud y va a trabajar en la viña. Ambos hijos se contradicen a sí mismos entre lo que “dicen” y lo que “hacen”, pero también se contraponen entre sí. El caso más dramático es el segundo, donde el hijo llama a su papá “Señor”. A pesar de darle el título máximo de respeto, su desobediencia es total. Una ironía que nos remite a la enseñanza del Sermón de la Montaña: “No todo el que me diga: ‘Señor, Señor’, entrará en el Reino de los Cielos, sino que haga la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Un detalle interesante: dada la estrecha simetría que hay entre los dos encuentros con el padre, el hecho que no se mencione el “se arrepintió”, en el caso del segundo hijo, apunta a que éste nunca tuvo la intención de hacer lo que asintió verbalmente: no es que haya cambiado su decisión sino que desde el principio dijo palabras vacías. La lección que se deduce de la parábola de “los dos hijos” es que lo decisivo no son las palabras sino los hechos: sólo quien realiza plenamente el deseo del padre, cumple su voluntad. ¿Es este el caso de los líderes judíos que se jactan de estar en sintonía con Dios, despreciando a los pecadores y desconociendo la predicación que Juan hace en nombre de Dios? Jesús les propone que den una respuesta que termina auto-inculpándose: “¿Cuál de los dos hizo la voluntad del padre?”. Le responden: “El primero”. Tanto Jesús como sus adversarios están de acuerdo en el hecho que la voluntad del Padre solamente se realiza cuando se lleva a cabo lo que él manda hacer. La respuesta, que es obvia, hace pasar a los sumos sacerdotes y ancianos de acusadores a acusados: se juzgan a sí mismos. Una afirmación dolorosa. «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios». Jesús pasa a la aplicación de la parábola. La comparación de los que se presentan como autoridad moral y como justos ante el pueblo, con los personajes considerados como típicos pecadores (publicanos y prostitutas, quienes por su modo de vivir, están excluidos por principio del Reino de Dios), duele, es ofensivo. Jesús les está diciendo, con plena autoridad, que ellos no son lo que aparentan ser. Ellos son los “profesionales” de la religión: los que han dicho un gran “sí” al Dios del templo, los especialistas del culto, los guardianes de la ley. No sienten necesidad de convertirse. Por eso, cuando ha venido el profeta Juan a preparar los caminos a Dios, le han dicho “no”; cuando ha llegado Jesús invitándolos a entrar en su reino, siguen diciendo “no”. Por el contrario, los publicanos y las prostitutas son los “profesionales del pecado”: los que han dicho un gran “no” al Dios de la religión; los que se han colocado fuera de la ley y del culto santo. Sin embargo, su corazón se ha mantenido abierto a la conversión. Cuando ha venido Juan han creído en él; al llegar Jesús lo han acogido. Nos podemos sentir seguros en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos y acostumbrarnos a pensar que nosotros no necesitamos convertirnos ni cambiar, que son los alejados de la religión los que han de hacerlo, pero, como responderíamos hoy al Señor si nos preguntara: ¿Estás viviendo de acuerdo a la voluntad de nuestro Padre? Para meditar:  Para pertenecer al Reino de Dios es importante conocer la voluntad de Dios y ponerla en acciones. Con su palabra y con la discusión con las máximas autoridades judías, Jesús hace caer en cuenta del peligro de no poner en práctica la voluntad de Dios. ¡Hay que buscarla atentamente y acogerla con prontitud!  Hay una esperanza para el pecador: nadie que haya dicho que no y haya vivido mal se debe desesperar. No es decisiva la primera respuesta, lo importante es no permanecer en ella, corregirse con una renovación de vida que se reconozca en un “actuar justo”. Esto no quiere decir que Jesús apruebe el modo de vida de los publicanos y de las prostitutas, sino que reconoce su actitud positiva ante el mensaje de conversión de Juan y la juzga como cumplimiento de la voluntad de Dios, que es requisito para entrar en el Reino. Oración: Ven Espíritu Santo Ven Espíritu Santo, ven padre de los pobres, ven fuego divino, ven. Ven a regar lo que está seco en nuestras vidas, ven. Ven a fortalecer lo que está débil, a sanar lo que está enfermo, ven. Ven a romper mis cadenas, ven a iluminar mis tinieblas, ven. Ven porque te necesito, porque todo mi ser te reclama. Espíritu Santo, dulce huésped del alma, ven, ven Señor" Amén Lecturas de la Semana Lunes 26: Zac. 8, 1-8; Sal 101; Lc.9, 46-50. Martes 27: Zac. 8, 20-23; Sal: 86; Lc. 9, 51-56. Miércoles 28: Ne. 2,1-8; Sal 136; Lc. 9, 57-62. Jueves 29: Dn.7, 9-10; Sal 137; Jn. 1-47-51. Viernes 30: Ba. 1, 15-22; Sal 78; Lc 10, 13-16. Sábado 1: Ba. 4, 5-12. 27-29; Sal 68; Lc. 10, 17-24. Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm, Centro Bíblico del CELAM. José A Pagola. Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo. Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en: Círculo Bíblico San José Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Domínico. http://miencuentroconjesus1.blogspot.com/ miencuentroconjesus@yahoo.com.ar Septiembre mes de la Biblia 25 de septiembre: Día Bíblico Diocesano “vengan y lo verán” (Jn 1,39) Parroquia-Santuario San Cayetano C Uruguayo Esq. Ituzaingo

domingo, 18 de septiembre de 2011

25º domingo durante el año, « ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno? »

Lecturas del 18-09-11– Ciclo A –

Libro del profeta Isaías 55, 6-9

¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca!
Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva a Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor -.
Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
Palabra de Dios.

Salmo 144
R. El Señor está cerca de aquellos que lo invocan

Día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable! R.

El Señor es bondadoso y compasivo,
lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones; está cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad. R.

Carta de S. Pablo a los cristianos de Filipos 1, 20c- 27ª.
Hermanos:
Sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo. Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo. Solamente les pido que se comporten como dignos seguidores del Evangelio de Cristo. Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 20, 1-16

«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña.
Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo." Y ellos fueron.
Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?" Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado." Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña."
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros."
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada."
El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti.
¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.»
Palabra del Señor.

Reflexión

LOS JORNALEROS DE LA VIÑA –LOS PRIMEROS Y LOS ÚLTIMOS

La escena de los jornaleros que esperan en la plaza a que el dueño de grandes latifundios los contrate para trabajar es sus campos no es un caso imaginativo, sino que refleja bien la situación de Galilea en tiempos de Jesús. El propietario de una viña contrata a unos jornaleros, a primera hora de la mañana, por un denario al día. Hasta aquí todo es normal; la escena era muy familiar para los aldeanos del tiempo de Jesús. Pero luego el amo llama también a otros obreros a lo largo de las horas del día. Incluso hasta una hora antes del término de la jornada.

Con los nuevos llamados, el señor no ajusta la paga precisa, sino que les dice simplemente: “Les daré lo que sea justo”. Hábilmente la parábola encamina al oyente a preguntarse: ¿Cómo se conducirá el amo con estos últimos? La respuesta es desconcertante e inesperada; el amo da a todos la misma paga, incluso a los últimos. No es justo, vienen a decir los obreros de primera hora. Y evidentemente, lo mismo piensan los oyentes: una sola hora de trabajo no merece la misma paga que una jornada entera.

La sorpresa de los oyentes de Jesús no tiene su origen en un sentido de la equidad tal como hoy la entendemos, pues era perfectamente normal que un patrón tuviera trato de favor con sus obreros. Dicho trato a favor se manifestaba normalmente en el hecho de invitarles a trabajar en sus campos desde la primera hora del día para que pudieran obtener el jornal completo. Lo que sorprende a los trabajadores de la primera hora (clientes habituales) es que los favorecidos sean los últimos, es decir, aquellos que el patrón ha contratado sin que sean los clientes habituales. La verdadera razón de sus quejas no es por haber sido pagados los últimos, sino porque han sido pagados con el mismo salario que los últimos.
El centro de la parábola lo constituye el v.10: “Al llegar los primeros, pensaban que recibirían más; pero también ellos cobraron el mismo jornal por cabeza”. Bien mirado, los jornaleros de la primera hora no se quejan de haber padecido una injusticia (se ajustaron al denario y lo recibieron), sino más bien de la ventaja concedida a los otros. Se muestran envidiosos de que los otros hayan sido tratados como ellos. Quieren defender la diferencia. Los que les irritan es la falta de distinción. La injusticia de que creen ser víctimas no consiste en recibir una paga insuficiente, sino en ver que el amo es bueno con los otros. Es la envidia del justo frente a un Dios cuyo comportamiento y amor es desconcertante, gratuito y escandaloso.

La parábola nos quiere enseñar cómo han de conducirse los justos ante la misericordia de Dios; concretamente, ante la manera de obrar de Jesús y ante el Reino que se abre a los paganos. “El problema planteado en la parábola no es el de los derechos y deberes de un amo, sino el de la solidaridad que debe unir a los obreros entre sí”, a los afortunados con los desafortunados, a los justos con los pecadores. El comportamiento de Jesús, que acoge a los pecadores, marginados y excluidos, manifiesta que la oferta de gracia que Dios hace a través de Él es puro don, amor gratuito, desconcertante y escandaloso.

Las primeras comunidades cristianas descubrieron que esta parábola iluminaba una situación que ellas estaban viviendo: la entrada de los paganos a la Iglesia. Esta nueva situación provocó una encendida polémica. No podían entender que los paganos, venidos más tarde, tuvieran en la Iglesia la misma situación que ellos. La parábola nos muestra que el Reino es un don, un regalo inmerecido. Y es igual para todos. La frase final –“Los últimos serán primeros y los primeros últimos”- es la expresión de este cambio de situación que trae consigo la llegada del Reino. Por eso, el Dios de Jesucristo es un Dios que, siendo amor gratuito, sigue desconcertando y escandalizando a nuestro espíritu y a nuestra sociedad.

La envidia, muro para comprender a Dios. La parábola de los obreros de la viña nos recuerda a los creyentes algo de suma importancia: con un corazón envidioso no se puede entender al Dios bueno que anuncia Jesús. Un Dios amor no puede ser descubierto por la mirada interesada de unos hombres y mujeres que sólo piensan en su propio provecho, utilidad o disfrute egoísta. Un Dios que es acogida y ternura gratuita para todos no puede ser captado por unos hombres y mujeres de espíritu calculador, atentos únicamente a su bienestar.

Un Dios del que pretendemos apropiarnos y al que intentamos utilizar para nuestro provecho, olvidando su inmensa e incomprensible bondad para todos, no es el Dios de Jesús. Dios es bueno con todos, lo merezcamos o no, seamos creyentes, agnósticos o ateos. Su bondad misteriosa está más allá de la fe de los creyentes, de la increencia de los ateos y de la indiferencia de los agnósticos.

Para reflexionar…

Venimos a participar de la liturgia Eucarística. ¿Por qué? ¿Cuál es la razón última de nuestra presencia en este lugar? ¿Y cuál es la razón última de nuestra adhesión a la fe cristiana?

Muchas son las respuestas que podríamos dar. La Palabra de Dios hoy nos pedirá que reflexionemos sobre este problema: ¿Qué nos mueve, en última instancia, a ser cristianos?

Hermanos, hemos sido llamados a trabajar en la viña del Señor. No busquemos privilegios ni los primeros puestos. Sintámonos felices de trabajar por el Reino de Dios. Pbro. Daniel Silva.



"¿Por qué estáis aquí todo el día parados?"
Quisiera llamar la atención sobre un aspecto que quizás sea marginal en la parábola, pero que es muy sentido y vital en la sociedad moderna: el problema del desempleo. A la pregunta del propietario: "¿Por qué estáis aquí todo el día parados?", los trabajadores contestan: "Es que nadie nos ha contratado". Esta respuesta podría ser dada hoy por millones de desempleados.
Jesús no era insensible a este problema. Si describe tan bien la escena es porque muchas veces su mirada se había posado con compasión sobre aquellos grupos de hombres sentados en el suelo, o apoyados en una tapia, con un pie contra la pared, en espera de ser "fichados". Ese propietario sabe que los obreros de la última hora tienen las mismas necesidades que los otros, también ellos tienen niños a los que alimentar, como los tienen los de la primera hora. Dando a todos la misma paga, el propietario muestra no tener sólo en cuenta el mérito, sino también la necesidad. Nuestras sociedades capitalistas basan la recompensa únicamente en el mérito (a menudo más nominal que real) y en la antigüedad en el servicio, y no en las necesidades de la persona. En el momento en que un joven obrero o un profesional tienen más necesidad de ganar para hacerse una casa y una familia, su paga resulta la más baja, mientras que al final de la carrera, cuando uno ya tiene menos necesidades, la recompensa (especialmente en ciertas categorías sociales) llega a las nubes. La parábola de los obreros de la viña nos invita a encontrar un equilibrio más justo entre las dos exigencias del mérito y de la necesidad.
P. Raniero Cantalamessa.

“Te ofrezco, Señor”

"Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en Ti.

Te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de Ti.
Te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad.

Te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por Ti.

Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras.

El Papa Clemente IX

Septiembre mes de la Biblia
25 de septiembre:

Día Bíblico Diocesano
“vengan y lo verán” (Jn 1,39)
Parroquia-Santuario San Cayetano
C Uruguayo Esq. Ituzaingo


Lecturas de la Semana

Lunes 19: Esd. 1, 1-6; Sal 125; Lc.8, 16-18.
Martes 20: Esd. 6, 7-8. 12b. 14-20; Sal: 121; Lc. 8, 19-21.
Miércoles 21: Ef. 4,1-7. 11-13; Sal 18; Mt 9, 9-13.
Jueves 22: Ag.1,1-8; Sal 149; Lc. 9-7-9.
Viernes 23: Ag. 1, 15b—2, 9; Sal 42; Lc 9, 18-22.
Sábado 24: Jdt. 15, 8-10; 16, 13-14; Sal Lc. 1, 46-55; Jn. 19, 25-27.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Lectionautas.com. Servicio Bíblico Latinoamericano.

Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en:

Círculo Bíblico San José
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martes, 13 de septiembre de 2011

24º domingo durante el año, « ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecía de ti?»

Lecturas del 11-09-11– Ciclo A –

Lectura libro del Eclesiástico 27, 30-28, 7

El rencor y la ira son abominable, y ambas cosas son patrimonio del pecador. El hombre vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de todos sus pecados.
Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados.
Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo pretende que el Señor lo sane?
No tiene piedad de un hombre semejante a él ¡y se atreve a implorar por sus pecados! El, un simple mortal, guarda rencor: ¿quién le perdonará sus pecados?
Acuérdate del fin, y deja de odiar; piensa en la corrupción y en la muerte, y sé fiel a los mandamientos; acuérdate de los mandamientos, y no guardes rencor a tu prójimo; piensa en la Alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa.
Palabra de Dios.

Salmo 102

R. El Señor es bondadoso y compasivo,lento para enojarse y de gran misericordia.

Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.

El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.

No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas. R.

Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados. R.

Pablo a los cristianos de Roma 14, 7-9

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor.
Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos. Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 18, 21-35

Se adelantó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Señor, dame un plazo y te pagaré todo.» El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: «Págame lo que me debes.» El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: «Dame un plazo y te pagaré la deuda.» Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: « ¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecía de ti?» E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos.» Palabra del Señor.

Reflexión:

Vivir perdonando: Los discípulos le han oído decir a Jesús cosas increíbles sobre el amor a los enemigos, la oración al Padre por los que nos persiguen, el perdón a quien nos hace daño. Seguramente les parece un mensaje extraordinario pero poco realista y muy problemático.
Pedro se acerca ahora a Jesús con un planteamiento más práctico y concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos y conflictos. ¿Cómo tienen que actuar en aquella familia de seguidores que caminan tras sus pasos. En concreto: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?».
Antes que Jesús le responda, el impetuoso Pedro se le adelanta a hacerle su propia sugerencia: «¿Hasta siete veces?». Su propuesta es de una generosidad muy superior al clima justiciero que se respira en la sociedad judía. Va más allá incluso de lo que se practica entre los rabinos y los grupos esenios que hablan como máximo de perdonar hasta cuatro veces.
Sin embargo Pedro se sigue moviendo en el plano de la casuística judía donde se prescribe el perdón como arreglo amistoso y reglamentado para garantizar el funcionamiento ordenado de la convivencia entre quienes pertenecen al mismo grupo.
La respuesta de Jesús exige ponerse en otro registro. En el perdón no hay límites: «No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete». No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.
Entre los judíos era conocido un "Canto de venganza" de Lámek, un legendario héroe del desierto, que decía así: "Caín será vengado siete veces, pero Lámek será vengado setenta veces siete". Frente a esta cultura de la venganza sin límites, Jesús canta el perdón sin límites entre sus seguidores.

José Antonio Pagola, Eclesalia Informativo.


“Porque es perdonando como soy perdonado”.

Tanto en los tiempos de Jesús como en nuestro tiempo el corazón del ser humano está tentado por el odio y la violencia. Cuando hay odio y rencor el sentimiento de venganza hace presa de nuestro corazón. No sólo se hace daño a otros sino que nos hacemos daño a nosotros mismos. Y no sólo hablamos de un asunto meramente individual. El odio, la violencia y la venganza como instrumentos para resolver los grandes problemas de la Humanidad está presente también en el corazón del sistema social vigente. Sólo el perdón auténtico, dado y recibido, será la fuerza capaz de transformar el mundo.

No se puede aspirar al perdón por los pecados cometidos si no se está dispuesto a perdonar a los otros. Tener la mirada fija en los mandamientos de la alianza garantiza la comprensión y la tolerancia en la vida comunitaria.

Pablo, en la carta a los Romanos nos proclama que Jesús es el Señor de vivos y muertos. He aquí una síntesis existencial de la vida cristiana, para el creyente lo fundamental es orientar toda su vida en el horizonte del resucitado. Quien vive en función de Jesús se esforzará por asumir en la vida práctica su mensaje de salvación integral. Amar al prójimo y seguir al Señor son dos cosas que están íntimamente ligadas. Por lo tanto no se pueden separar. Quién sigue al Señor amará, comprenderá, servirá y perdonará a su prójimo.


El perdón es un don, una gracia que procede del amor y la misericordia de Dios. Pero exige abrir el corazón a la conversión, es decir, a obrar con los demás según los criterios de Dios y no los del sistema vigente. Como diría el juglar de la fraternidad, Francisco de Asís, “porque es perdonando como soy perdonado”.

El perdón y la reconciliación, si bien son una gracia de Dios, también exigen un camino pedagógico y tangible que ponga de manifiesto el deseo de cambio y un compromiso serio para reparar el mal y evitar el daño. Para ello podemos tener en cuenta estos cinco momentos: «examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de la enmienda, confesarlos todos, y cumplir la penitencia».

La comunidad como espacio de reconciliación:

El perdón y la reconciliación es una exigencia inalienable del ser humano, e indetenible. Y es un proceso de reconstrucción, que trata de reconstruir tanto al victimario como a la víctima.
En ese sentido, nuestras comunidades cristianas deben ser espacios propicios y activos a favor de una verdadera reconciliación basada en la Justicia, la Verdad, la misericordia y el perdón.
Jesucristo nos enseña a perdonar siempre. Cuando perdonamos a nuestros hermanos y a nuestros enemigos, imitamos a Dios que siempre perdona. Si Dios no dudó en entregar a su Hijo por nuestros pecados, cuánto más debemos nosotros perdonarnos mutuamente las ofensas.

Y Dios perdona... Pero ¿y nosotros?

Después de afirmar su doctrina sobre el perdón de las ofensas, el Señor cuenta la parábola del siervo sin misericordia, diez mil talentos era una cantidad muy grande de dinero, y el señor, tiene compasión de él y le perdona la deuda.
Así es el perdón de Dios. Son muchos nuestros errores y olvidos, pero Él tiene misericordia de nosotros y nos perdona.
Con ese perdón, Dios nos deja en libertad, ya que el perdón de Dios nos hace libres y de siervos que somos, nos convierte en hijos.
Pero ¿y nosotros? ¿No somos muchas veces como el siervo de la parábola? En lugar de imitar la compasión que Dios nos tiene, y ser también nosotros compasivos con los que nos rodean, hacemos todo lo contrario. No imitamos a Dios siendo también nosotros misericordiosos. Nuestra mezquindad, contrasta muchas veces con la generosidad de Dios.
Pero Jesús en la segunda parte de esta parábola nos muestra ¡cómo nos ve Dios y cómo seremos considerados por Él!, cuando no somos compasivos.
Jesús nos muestra que el siervo a quien su amo le había perdonado una deuda inmensa, no es capaz de ser compasivo con quien tiene con él una deuda pequeña. Para Jesús, el perdón es el resultado de un arrepentimiento sincero y veraz: ¿no debías haber perdonado como yo te he perdonado?
Y el Señor nos muestra también, que al enterarse de su actitud, su amo, lo hace arrestar hasta que pague toda su gran deuda.
Y termina diciéndonos Jesús, que esto mismo hará el Padre Celestial si no perdonamos de corazón a nuestros hermanos.

Hoy Dios nos pone una meta muy exigente. ¡Perdonar de corazón! ¡Perdonar desde adentro y no por compromiso!
Sólo así estaremos imitando a Dios en su misericordia. Dios nos perdona muchísimo. En comparación, lo que puedan adeudarnos los hombres es muy poca cosa.

Transformar el mal en una fuerza de bien
¿Seremos capaces de darnos cuenta lo poquito que es lo que nos debe nuestro hermano, comparado con lo que nosotros debemos ser comprendidos y tolerados?
Si logramos pensar de esta forma, entonces seremos capaces de perdonar a nuestro hermano, siempre.
Y sólo así, cuando en el padrenuestro le digamos a Dios: ...¨perdona nuestras ofensas, así como nosotros perdonamos a los que nos ofenden¨, lo haremos confiados que ese perdón que nosotros hacemos de corazón viene de ir descubriendo en nuestras vidas el verdadero ¨Amor¨ de Dios, que nos permite actuar como Él.
En nuestra vida de todos los días, son muchas las veces que tenemos que perdonar, y también muchas las veces en que tenemos que ser perdonados. Pero ese perdón que recibimos y que damos, permite transformar el mal que hacemos o el que recibimos en una fuerza de bien, que nos permite estar cada vez más cerca de Dios. Hoy tenemos que elegir en ser parte del:
· odio,
· violencia
· venganza
· Indiferencia
que reina en nuestro tiempo, o seguirlo al Señor en “su campaña” de que todos seamos parte del Reino de Dios.

Septiembre mes de la Biblia

25 de septiembre:

Día Bíblico Diocesano
“vengan y lo verán” (Jn 1,39)
Parroquia-Santuario San Cayetano
C Uruguayo Esq. Ituzaingo


Lecturas de la Semana

Lunes 12: 1Tim. 2, 1-8; Sal 27; Lc.7, 1-10.
Martes 13: 1Tim. 3, 1-13; Sal: 100; Lc. 7, 1-17.
Miércoles 14: Num. 21. 4b-9; Sal 77; Jn 3, 13-17.
Jueves 15: Hb. 5, 7-9; Sal 30; Lc. 2-33-35.
Viernes 16: 1Tim. 6, 2c- 12; Sal 48; Lc 8, 1-3.
Sábado 17: 1Tim. 6, 13-16; Sal 99; Lc. 8, 4-15.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Lectionautas.com. Servicio Bíblico Latinoamericano.



Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en:

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

http://miencuentroconjesus1.blogspot.com/
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

sábado, 3 de septiembre de 2011

23º domingo durante el año, « Si te escucha, habrás ganado a tu hermano »

Lecturas del 4-09-11– Ciclo A –

Lectura de la profecía de Ezequiel 33, 7-9

Así habla el Señor: «Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte. Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir", si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.»
Palabra de Dios.

Salmo 94

R. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón.»

¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor! R.

¡Entren, inclinémonos para adorarlo!
¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!
Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. R.

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
«No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto, cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras.» R.

Pablo a los cristianos de Roma 13, 8-10

Hermanos: Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.
El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 18, 15-20
Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.» Palabra del Señor.

Reflexión:

Una comunidad en pecado

Mateo lo enmarca la corrección fraterna dentro del discurso sobre la comunidad. Es una comunidad en la que existen diversos grupos y hay problemas de convivencia: hermanos que quieren ocupar los primeros puestos, escándalos, ofensas personales, etc. Mateo, como buen pastor, recuerda las enseñanzas de Jesús y compone con ellas una exhortación, insistiendo en el cuidado de los más pequeños y en el perdón como norma básica de vida de la comunidad cristiana. Su exhortación diseña un modelo de comunidad para los cristianos de todos los tiempos: es el grupo de los discípulos de Jesús, atentos a la voluntad del Padre, que viven la fraternidad desde el perdón y la acogida de los más pequeños.

En el discurso, después de la enseñanza sobre cómo deben ser tratados los pequeños en la comunidad, la atención se dirige hacia otro problema comunitario: ¿Qué hacer con los hermanos pecadores? ¿Cómo tratarlos? Mateo apunta dos recursos válidos para siempre: la corrección fraterna y el perdón. El primero mira más hacia la comunidad, mientras que el segundo se centra en los individuos. Ambas actitudes son imprescindibles para que la Iglesia sea una comunidad de hermanos. Los versículos que comentamos hoy corresponden a la corrección fraterna.

El procedimiento que se describe aquí no es propiamente un problema disciplinar, sino una aplicación de la parábola de la oveja perdida. Se trata de de un hermano que se ha separado de la comunidad, y hay que emplear todos los recursos para hacerle volver. Esta búsqueda es tarea de toda la comunidad que debe hacerse con respeto y amor. Primero, en privado, para no ponerle en evidencia. Luego, si no hace caso, hay que mostrarle su falta en presencia de uno o dos testigos. Finalmente, y como último recurso, ante la comunidad local que, en caso de obstinación, tendrá que reconocer dolorosamente la situación en que este hermano se ha colocado a sí mismo. Entonces, el hermano que no ha querido reconciliarse será como un extraño para la comunidad.

Mateo relaciona con el tema de la corrección fraterna tres dichos de Jesús. El primero confiere a la comunidad local la capacidad de decidir sobre cuestiones disciplinarias. La expresión “atar y desatar” designada entre los maestros de la ley la capacidad de interpretar de forma vinculante con la ley de Moisés. El segundo especifica el clima de oración en que deben tomarse estas decisiones, y asegura a los discípulos, reunidos en el nombre de Jesús, que el Padre escucha su oración. El tercero aborda un tema muy querido por Mateo: la presencia de Jesús en medio de su Iglesia. La presencia de Jesús en la comunidad es decisiva, pues es Él quien hace que el Padre escuche nuestra oración, y que las decisiones comunitarias tengan valor más allá de la historia. Esta presencia es también la que ha de mover a todos a buscar al hermano descarriado.

Son muchos los factores que constantemente deterioran nuestras relaciones personales dentro de la familia, entre vecinos y compañeros de trabajo, dentro de la comunidad o en la convivencia diaria. La comunicación queda fácilmente bloqueada, sobre todo cuando constatamos que el otro ha actuado de manera injusta o desleal. Nos sentimos como justificados para excluirlo de nuestra aceptación amistosa y encerarnos en nuestro juicio destructor. Puesto que el otro ha actuado mal, no consideramos necesario analizar nuestra postura. Nos parece normal retirar nuestra amistad y bloquear nuestra mirada y nuestro corazón.

Sin embargo, no es este el camino que nos propone Jesús. Él nos propone a adoptar una postura positiva, orientada a salvar la relación con el hermano, sin buscar su desprestigio o su condena sino únicamente el bien. Sorpresivamente, el Evangelio nos indica que es el ofendido el que ha de tomar la iniciativa para facilitar la relación.

Todos cometemos fallos y equivocaciones. Todos tenemos momentos malos y necesitamos poder empezar de nuevo, contar con una nueva oportunidad. Hay que seguir creyendo en los amigos, en el esposo, en la esposa, en los compañeros, en el hermano… aunque hayamos de ser críticos para ayudarles a salir de su error.

Los creyentes deberíamos escuchar, hoy más que nunca, la llamada de Jesús a corregirnos y ayudarnos mutuamente a ser mejores. Jesús nos invita, sobre todo a actuar con paciencia y sin precipitación, acercándonos de manera personal a quien está actuando de manera equivocada a no hacer dejación de nuestra responsabilidad critica. Toda persona es capaz de salir de su cerrazón, de su pecado y volver a la razón y a la bondad. Pero necesita, con frecuencia, encontrarse con alguien que le ame de verdad, le envite a interrogarse y le contagie un deseo nuevo de verdad y generosidad.

La fe no es sólo una experiencia que se vive individualmente, no en un proceso interior que se alimente en la intimidad del propio corazón. El verdadero discípulo alimenta su fe en el seno de una comunidad, compartiendo con otros hombres y mujeres la misma experiencia en el Dios de Jesucristo.

Sin duda, las comunidades concretas que cada uno conocemos no son siempre como quisiéramos. A veces dejan mucho que desear. Pero toda comunidad puede ser la ocasión de creer y vivir con realismo y humildad, la presencia de Jesús en medios de los discípulos. Nuestra mediocridad no impide que se cumplan sus palabras: “Donde dos o tres están en mi nombre reunidos, allí estoy yo en medios de ellos”.

Jesús ha venido a traer un nuevo tipo de relaciones, y nos llama a nosotros para ponerlas en práctica y atenderlas por todas las partes… nuevas relaciones en el interior de la comunidad.
Relaciones basadas en la verdad: decir sí, decir no; no basarse en suposiciones, sino en datos ciertos. Relaciones de afrontamientos: plantear los problemas cara a cara. Relaciones de libertad: comunidades donde reine la libertad de palabra.
Relaciones de amabilidad y comprensión: cara a cara, pero con amor y ternura.
Relaciones de continuo desbloqueo: no guardarse las cosas, porque nos cierran al prójimo, y cuando explotan, dañan y nos hacen daño. Relaciones de esperanza: no perder nunca la esperanza en el otro, no encasillarse nunca, no desistir de lograr amistad con él.
Relaciones de amor: ayuda y exigencia mutua.
Donde reina la competencia desleal, nosotros anunciamos la lealtad. Donde reina el afán de ponerse encima de los demás, nosotros anunciamos la igualdad.
Donde reina el afán de figurar, nosotros anunciamos el servicio. Donde reine la dificultad para las relaciones mutuas, nosotros queremos ser asequibles y anunciarlo a todos. Donde cuesta pedir favores, queremos ser fáciles para quienes acuden a nosotros. Donde reina la explotación, nosotros anunciamos la solidaridad y la lucha contra la injusticia. Donde reina el afán de ser listos a costa del prójimo, nosotros queremos ser tontos y anunciamos a los cuatro vientos.

Oramos:
¿Si se pierde mi hermano? ¿Qué he de hacer, Dios mío?
Pbro. Daniel Silva

Oración:

Señor, hoy he comprendido que el amor que he recibido de ti, me debe llevar a amar a mis hermanos como tú me amas a mí.
Padre tú que eres Padre para toda la humanidad, gracias por ser mi Padre, Queremos santificar tu nombre con mis actos, con mi testimonio de amor, con mi testimonio de perdón.
Queremos participar de tu Reino de amor, tu reino de perdón, que tengamos siempre la disposición de buscarlo.
Te pedimos Señor que se haga tu voluntad en nuestras vidas que podamos actuar cada día para honrar tu nombre.
Danos lo que necesitamos para vivir cada día, que podamos dejar a un lado la vanidad, el orgullo y la Soberbia que no nos permiten perdonar.
Perdona Señor las veces que te he ofendido, las veces que he ofendido a mis hermanos, las veces que me he ofendido a mismo, porque de igual modo Señor deseo perdonar a aquellos que alguna vez me han hecho daño, y deseo que ellos se encuentren de nuevo en paz conmigo, pero sobre todo contigo Señor.
Ayúdame Señor a no caer en la tentación del orgullo y así poder amar a mis hermanos al grado de trabajar para que todos puedan llegar a ti Señor.
Dame un corazón como el tuyo Señor que sepa amar, perdonar y estar lleno de la
Gracia del amor. Amén.


Septiembre mes de la Biblia

La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que cualquier espada de doble filo: ella penetra hasta la raíz del alma y del espíritu, de las articulaciones y de la médula, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.
(Heb. 4,12)

25 de septiembre:
Día Bíblico Diocesano
“vengan y lo verán” (Jn 1,39)
Parroquia-Santuario San Cayetano
C Uruguayo Esq. Ituzaingo


Lecturas de la Semana

Lunes 5: Col. 1, 24—2, 3; Sal 61; Lc.6, 6-11.
Martes 6: Col. 2, 6-15; Sal: 144; Lc. 6, 12-19.
Miércoles 7: Col. 3. 1- 11; Sal 144; Lc 6, 20-26.
Jueves 8: Mq. 5, 1-4a; Sal 12; Mt. 1-18-23.
Viernes 9: Tim. 1, 1-2. 12-14; Sal 15; Lc 6, 39-42.
Sábado 10: Tim. 1, 15-17; Sal 112; Lc. 6, 43-49.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Lectionautas.com.


Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en:

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

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viernes, 26 de agosto de 2011

22º domingo durante el año, « ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? »

Lecturas del 28-08-11– Ciclo A –


Libro del profeta Jeremías 20, 7-9

¡Tú me has seducido, Señor, y yo me dejé seducir! ¡Me has forzado y has prevalecido! Soy motivo de risa todo el día, todos se burlan de mí.
Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: «¡Violencia, devastación!»
Porque la palabra del Señor es para mí oprobio y afrenta todo el día. Entonces dije: «No lo voy a mencionar, ni hablaré más en su Nombre.»
Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía.
Palabra de Dios.

Salmo 62

R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.

Señor, tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua. R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán. R.

Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios. R.

Veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene. R.

S. Pablo a los cristianos de Roma 12, 1-2

Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer.
No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 16, 21-27

Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá.»
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.»
Palabra del Señor.

Reflexión

Jesús y Pedro, frente a frente.
Seguir a Jesús.

Este pasaje está muy relacionado con el anterior. El reconocimiento de Jesús como Mesías e Hijo de Dios y la convocación de la Iglesia en torno a Pedro crean el ámbito para que Jesús comience a manifestar a los discípulos su destino, y para que ellos comprendan, desde la fe, que deben seguirle por ese mismo camino.

Podemos distinguir en este pasaje tres escenas: el primer anuncio de la pasión, el diálogo entre Jesús y Pedro y la instrucción a todos los discípulos.
Anuncio de la pasión. Jesús da un paso adelante en su manifestación a los discípulos, y les muestra, con claridad, que su camino mesiánico pasa por el sufrimiento y la muerte antes de llegar a la gloria de la resurrección.

La reacción de Pedro. Pedro muestra que su comprensión del misterio de Jesús es aún imperfecta, a pesar de su confesión de fe en Él como Mesías e Hijo de Dios. Pedro es un discípulo imperfecto.

La respuesta que Jesús le da no parece de rechazo “apártate de mí” sino más bien una invitación. Literalmente lo que Jesús le dice es: “Ponte detrás de mí”; es decir, vuelve a ocupar el puesto de discípulo, sígueme y camina por la senda que mis pasos van marcando. Pero ha tenido la osadía de ponerse al frente de Jesús para obstaculizar su camino, porque la cruz le resulta escandalosa, y Jesús quiere hacerle ver que el lugar de discípulo es ir detrás de Él, camino de la cruz. Pedro representa aquí a los discípulos de todos los tiempos, que se escandalizan y no comprenden a Jesús y que necesitan colocarse de nuevo en actitud de seguimiento.

Instrucción a los discípulos. Después de haber hablado de su propio camino mesiánico. Jesús se dirige a todos los discípulos para explicarles cuál es el camino del seguimiento.
Hay un punto que en seguida aparece central: toda la vida del discípulo debe hacer referencia a Jesús.
La afirmación más importante: “El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”. Los tres verbos (negarse a sí mismo, cargar con la cruz y seguir) pretenden explicar en qué consiste ser discípulo.
“Negarse a sí mismo”: renunciar a vivir para sí y no tener miedo a arriesgar todo por Él.
“Tomar la cruz” la unión con Jesús en su muerte y resurrección.
“seguir” hace referencia al seguimiento del propio Jesús histórico. Tomar parte en el destino histórico de Jesús.
Pocos aspectos del Evangelio han sido han sido tan distorsionados y desfigurados como la llamada de Jesús a “tomar la cruz”. De ahí que muchas personas tengan ideas confusas sobre la actitud cristiana a adoptar ante el sufrimiento.

Si queremos seguir a Jesús con fidelidad no podemos olvidar que en Él no encontramos ese sufrimiento que tantas veces nos acompaña, generado por nuestro propio pecado o nuestra manera desacertada de vivir. Jesús no conoció los sufrimientos que nacen de la envidia, el resentimiento, el vacio interior o el apego egoísta a las cosas y a las personas. Hay por tanto, un sufrimiento que hemos de ir suprimiendo de nosotros si queremos seguirle.

Por otra parte Jesús no ama ni busca arbitrariamente el sufrimiento, ni para Él ni para los demás, como si éste encerrara algo especialmente grato a Dios. Es una equivocación creer que uno sigue más de cerca de Jesús si busca sufrir sin necesitad alguna. Lo que agrada a Dios no es el sufrimiento, sino la actitud con que una persona asume las cruces que nacen del seguimiento de Jesús.

Pero cuando Jesús se encuentra con el sufrimiento provocado por quienes se oponen a su misión, no lo rehúye sino que lo asume en una actitud de fidelidad al Padre y de servicio incondicional a las personas.
Por eso, hay sufrimientos, rechazos, conflictos, cruces que el cristiano ha de asumir siempre. Son los que sólo podríamos hacer cada uno de nosotros la cruz que hemos de llevar detrás de Él.

¿Qué pensar de una sociedad que evita, esconde y rechaza determinadas formas de sufrimiento? ¡Qué decir de una sociedad que saca rápidamente de casa a los inválidos y ancianos, y que borra de su memoria, con toda prontitud, el recuerdo de los muertos?
¡Qué decir de las generaciones de padres y de hijos que cortan lo más rápidamente la comunicación entre sí, aunque vivían juntos, para evitar los conflictos y vivir con mayor naturalidad, se suprime la vida del niño, sin permitir su nacimiento?
¿Qué decir de una sociedad atrincherada, incapaz de la más mínima renuncia y ascesis, viendo en la acera de enfrente a millones de personas que carecen de lo más básico para vivir?
¿Qué decir de los que viven sólo por el éxito económico, el triunfo social y las ansias de tener? ¡No estaremos estropeando nuestra propoia vida?
Las palabras de Jesús, tantas veces rechazadas y despreciadas como “una moral de esclavos”, pueden cobrar de nuevo toda su actualidad y Buena Noticia:
“El que quiera ser mi discípulo, que se niegue así mismo, tome su cruz y me siga”.

Para orar…

Escuchar las palabras de Jesús – Renovar mi compromiso cristianos – Estar y practicar la actitud del discípulo – Cargar con la cruz…

Pbro. Daniel Silva.

La Cruz Abrazada...

Un joven sentía que no podía más con sus problemas. Cayó entonces de rodillas rezando: "Señor, no puedo seguir. Mi cruz es demasiado pesada"
El Señor le contestó:”Hijo mío, si no puedes llevar el peso de tu cruz, guárdala dentro de esa habitación. Después escoge la cruz que tú quieras".El joven suspiró aliviado: "Gracias Señor". Luego dio muchas vueltas por la habitación observando las cruces, había de todos los tamaños. Finalmente fijó sus ojos en una pequeña cruz apoyada junto a la puerta y susurró: "Señor, quisiera esa cruz".
El Señor le contestó:”Hijo mío, esa es la cruz que acabas de dejar"
de autor desconocido

La meta del discipulado es encontrar la vida.

La motivación fundamental es ésta contraposición: “Porque quien quiera salvar su vida, la perderá / pero quien pierda su vida por mí, la encontrará” (16,25).
Estas dos posibilidades contrapuestas, puestas ahora en consideración, iluminan el sentido del seguir a Jesús con la cruz partiendo de la idea de la vida. En pocas palabras: la meta del discipulado es encontrar la vida, lo cual corresponde al deseo más profundo de todo ser humano. Ahora bien, esta meta puede ser lograda o fracasada solamente de manera radical, no hay soluciones intermedias.
La vida, aquí y más allá de la muerte, se consigue mediante un gesto supremo de donación de la propia vida. Hay falsas ofertas de felicidad (o “realización de la vida”) que conducen a la pérdida de la vida; la vida es siempre un don que no nos podemos dar a nosotros mismos, en cambio, siempre estamos en capacidad de darla. En esta lógica: quien pierde la propia vida por Dios y por los demás, “la encontrará”.
El discipulado, bajo la perspectiva de la cruz, no es un camino de infelicidad, todo lo contrario: ¡El sentido último del seguimiento es alcanzar la vida!
La esencia del Discipulado: Seguir al Maestro en su ruta pascual hacia la “Vida”

Mi profesión de fe:

· Cuando el miedo llegue a la puerta de mi vida quiero decir con todas mis fuerzas:

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

· Cuando me vea tentado de tomar otros caminos distintos a los tuyos, voy a decir:

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

· Cuando me sienta solo y desamparado, gritaré con todas mis fuerzas:

«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»


Lecturas de la Semana

Lunes 29: Jr. 1, 17-9; Sal 70; Mc.6, 17-29.
Martes 30: 2Cor. 10, 17—11, 2; Sal: 148; Mt. 13, 44-46.
Miércoles 31: Col. 1, 1-8; Sal 51; Lc 4, 38-44.
Jueves 1: Col. 1,9-14; Sal 97; Lc. 5, 1-11.
Viernes 2: Col. 1, 15-20; Sal 99; Lc 5, 33-39.
Sábado 3: Col. 1, 21-23; Sal 53; Lc. 6, 1-5.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Lectionautas.com.

Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en:

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

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sábado, 20 de agosto de 2011

21º domingo durante el año, «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Lecturas del 21-08-11– Ciclo A –

Libro del profeta Isaías 22, 19-23

Así habla el Señor a Sebná, el mayordomo de palacio: Yo te derribaré de tu sitial y te destituiré de tu cargo. Y aquel día, llamaré a mi servidor Eliaquím, hijo de Jilquías; lo vestiré con tu túnica, lo ceñiré con tu faja, pondré tus poderes en su mano, y él será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá.
Pondré sobre sus hombros la llave de la casa de David: lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo clavaré como una estaca en un sitio firme, y será un trono de gloria para la casa de su padre. Palabra de Dios.

Salmo 137

R. Tu amor es eterno, Señor,
¡no abandones la obra de tus manos!

Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en presencia de los ángeles. Me postraré ante tu santo Templo. R.

Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad, porque tu promesa ha superado tu renombre. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.

El Señor está en las alturas, pero se fija en el humilde y reconoce al orgulloso desde lejos.
Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.

San Pablo a los Romanos 11, 33-36

¡Qué profunda y llena de riqueza es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué insondables son sus designios y qué incomprensibles sus caminos! ¿Quién penetró en el pensamiento del Señor? ¿Quién fue su consejero? ¿Quién le dio algo, para que tenga derecho a ser retribuido?
Porque todo viene de él, ha sido hecho por él, y es para él. ¡A él sea la gloria eternamente! Amén.
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 16, 13-20

Al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Qué dice la gente sobre el Hijo del hombre? ¿Quién dicen que es?»
Ellos le respondieron: «Unos dicen que es Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías o alguno de los profetas.» «Y ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy?»
Tomando la palabra, Simón Pedro respondió: «Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
Y Jesús le dijo: «Feliz de ti, Simón, hijo de Jonás, porque esto no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en el cielo. Y yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder de la Muerte no prevalecerá contra ella. Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos. Todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.»
Entonces ordenó severamente a sus discípulos que no dijeran a nadie que Él era el Mesías.
Palabra del Señor.

Reflexión:

La confesión de Pedro

Este pasaje de la confesión de Pedro en Cesarea nos sitúa en un momento clave de la vida de Jesús. Parece que en su ministerio tuvo unos comienzos brillantes y que fueron muchos los que lo siguieron. Pero después del triunfo inicial tuvo que afrontar el rechazo de los jefes, la incomprensión del pueblo y el fracaso aparente de su misión. Es entonces cuando se dirige a sus discípulos interrogando sobre su identidad. La doble pregunta que les hace: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?... Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” es una cuestión vital las preguntas. Necesita saber qué es lo que la gente piensa y qué es lo que piensan sus discípulos, qué es lo que piensan los de afuera y los de dentro, para ver si su práctica trae el Reino y responde a lo que Dios quiere. Duda si el camino seguido hasta ahora es el adecuado. En este contexto, el pasaje evangélico tiene una doble función: reafirmar a Jesús en su misión y confirmar a los discípulos en el seguimiento.

La doble pregunta de Jesús hace que aparezca con claridad la diferencia entre la opinión de la gente y la de los discípulos. Pedro, en nombre de estos últimos, reconoce que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios. Estos dos títulos, resumen la fe de la Iglesia de Mateo. No es suficiente decir que Jesús es el Mesías esperado por Israel; hay que añadir que es Hijo de Dios. Así es como Mateo presenta a Jesús en la primera parte de su Evangelio.

A esta confesión de Pedro, Jesús responde con una palabra de felicitación y un encargo muy especial de cara a la Iglesia. Declara dichoso a Pedro, no por sus meritos sino porque el Padre le ha revelado el misterio de reconocerle como Mesías e Hijo de Dios; y le confía la misión de ser la roca, sobre la que asentará su Iglesia reunida en torno a los discípulos.
El cambio de nombre produce un juego de palabras (Cefas = roca) que describe plásticamente la tarea que Jesús le encomienda: ser roca firme para que la Iglesia no sucumba ante las dificultades. Para ello le entrega las “llaves del Reino” y le confiere el poder de “atar y desatar”.

La entrega de las llaves equivale al nombramiento de mayordomo supremo. Por su parte la expresión de “atar y desatar” designaba entre los judíos de la época la potestad para interpretar la ley de Moisés con autoridad. Así pues, Jesús nombra a Pedro mayordomo y supervisor de su Iglesia, con autoridad para interpretar la ley según las palabras de Jesús, y adaptarla a nuevas necesidades y situaciones.

Este texto ha suscitado numerosas discusiones entre católicos y protestantes sobre la cuestión del papado. La tradición católica sostiene que las palabras de Jesús se aplican a Pedro y también a todos lo que le suceden en la tarea de presidir a los hermanos en la fe y el amor. La tradición protestante, sin embargo, ve en ellas una alabanza y una promesa no a su persona, sino a su actitud de fe.

¿Quién dicen que soy yo? Hace más de dos mil años un hombre formuló esta pregunta a un grupo de amigos. Y la historia no ha terminado aún de responderla. La pregunta decisiva de Jesús sigue pidiendo todavía una respuesta entre los creyentes de nuestro tiempo.

No todos tenemos la misma imagen de Jesús. Y esto, no sólo por el carácter inagotable de su personalidad sino, sobre todo, porque cada uno de nosotros vamos elaborándonos una imagen de Él a partir de nuestros propios intereses y preocupaciones, condicionados por nuestra psicología personal, el medio social al que pertenecemos, y marcados por la formación religiosa que hemos recibido. Y sin embargo, la imagen de Jesús que podamos tener cada uno tiene importancia decisiva, pues condiciona la imagen de Dios, nuestra fe y nuestra vida toda. Una imagen empobrecida, unilateral, parcial o falsa de Jesús nos conducirá a una vivencia empobrecida, unilateral, parcial o falsa de la fe y de la vida.

Son bastantes los cristianos que entienden y viven su religión de tal manera que, probablemente, nunca podrán tener una experiencia viva de lo que es encontrarse personalmente con Jesús. Desgraciadamente no sospechan lo que Jesús podría ser para su vida… Esos cristianos ignoran quién es Jesús y parecen condenados, por su misma religión, a no descubrirlo jamás en este mundo.

Todos tenemos tendencia a preguntar a Dios. Creemos que está ahí para eso, como si su oficio consistiese en responder a las cuestiones que nosotros planteamos.
Todos nos sentimos con derecho a someterle a examen, para que nos dé explicaciones convincentes o para que justifique sus ausencias, sus retrasos e incumplimientos. En una palabra tendemos a invertir posiciones, pues el Evangelio de hoy nos recuerda oportunamente que es Él quien nos plantea las preguntas y quien nos somete a examen.
Por eso, para creer en la fe, lo importante es saber escuchar, como Pedro, lo que nos ha revelado interiormente no alguien de carne y hueso sino el Padre que está en el cielo y en el fondo de nosotros mismos.

Escuchar a Dios es siempre un don, algo que se nos da gratuitamente, pero al mismo tiempo es algo que ha de ser preparado y recibido por nosotros.

Dar testimonio de fe hoy y aquí. Es el reto que tenemos delante. Es la tarea que no podemos soslayar. Es el mismo Jesús quien nos pregunta siempre:
“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”.
No se trata de cumplir un trámite. Hay que implicarse, y en ello nos jugamos mucho. Es el mismo Jesús quien pone a prueba nuestra adultez y madurez. No cualquier palabra ni cualquier confesión sirven. La pregunta es pública y la respuesta ha de ser pública. Es hora de asumir el reto…

Que la Santísima Virgen María nos de la valentía, el coraje de confesar ante todos la fe en su Hijo Jesús. Así sea.
Pbro. Daniel Silva

“¿Quién dicen que soy?” *

Al nacer, los seres humanos somos las criaturas más indefensas de la naturaleza. No podemos nada, no sabemos nada, no somos capaces de valernos por nosotros mismos para sobrevivir ni un solo día. Nuestra dependencia es total. Necesitamos del cuidado de nuestros padres o de otras personas que suplen las limitaciones y carencias que nos acompañan al nacer. Otros escogen lo que debemos vestir, cómo debemos alimentarnos, a dónde podemos ir... Alguien escoge por nosotros la fe en la que iremos creciendo, el colegio en el que aprenderemos las primeras letras, el barrio en el que viviremos... Todo nos llega, en cierto modo, hecho o decidido y el campo de nuestra elección está casi totalmente cerrado. Solamente, poco a poco, y muy lentamente, vamos ganando en autonomía y libertad.

Tienen que pasar muchos años para que seamos capaces de elegir cómo queremos transitar nuestro camino. Este proceso, que comenzó en la indefensión más absoluta, tiene su término, que a su vez vuelve a ser un nuevo nacimiento, cuando declaramos nuestra independencia frente a nuestros progenitores. Muchas veces este proceso es más demorado o incluso no llega nunca a darse plenamente. Podemos seguir la vida entera queriendo, haciendo, diciendo, actuando y creyendo lo que otros determinan. Este camino hacia la libertad es lo más típicamente humano, tanto en el ámbito personal, como social.
Pero no podemos quedarnos allí. No podemos detener nuestro camino en la afirmación de lo que otros dicen.

Es indispensable llegar a afrontar, más tarde o más temprano, la pregunta que hace el Señor a los discípulos: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy?” Aquí ya no valen las respuestas prestadas por nuestros padres, amigos, maestros, compañeros... Cada uno, desde su libertad y autonomía, tiene que responder, directamente, esta pregunta.
Pedro tiene la lucidez de decir: “Tu eres el Mesías, el Hijo de Dios viviente”. Pero cada uno deberá responder, desde su propia experiencia y sin repetir fórmulas vacías, lo que sabe de Jesús. Ya no es un conocimiento adquirido “por medios humanos”, sino la revelación que el Padre que está en el cielo nos regala por su bondad.

La pregunta que debe quedar flotando en nuestro interior este domingo es si todavía seguimos repitiendo lo que ‘otros’ dicen de Jesús o, efectivamente, podemos responder a la pregunta del Señor desde nuestra propia experiencia de encuentro con aquél que es la Palabra y el sentido último de nuestra vida.
*Centro Ignaciano de Reflexión y Ejercicios (CIRE)

Mi profesión de fe:

• Cuando el miedo llegue a la puerta de mi vida quiero decir con todas mis fuerzas:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
• Cuando me vea tentado de tomar otros caminos distintos a los tuyos, voy a decir:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»
• Cuando me sienta solo y desamparado, gritaré con todas mis fuerzas:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.»

Lecturas de la Semana

Lunes 22: Is. 9, 1-6; Sal 112; Lc.1, 26-38.
Martes 23: 1Tes. 2, 1-8; Sal: 138; Mt. 23, 23-36.
Miércoles 24: Ap. 21, 9b-14; Sal 144; Jn 1, 45-51.
Jueves 25: 1Tes. 3,7-13; Sal 89; Mt. 24, 42-51.
Viernes 26: 1Tes. 4, 1-8; Sal 96; Mt 25, 1-13.
Sábado 27: 1Tes. 4, 9-11; Sal 97; Mt. 25, 14-30.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Lectionautas.com.


Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla los Sábados 16 hs. en:

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

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