Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

32º domingo durante el año, « Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora »


Lecturas del 6-11-11– Ciclo A –
32º domingo durante el año



« Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora » 
Lectura del libro de la Sabiduría 6, 12-16
La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes    .
La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos. Palabra de Dios.
Salmo 62
R. Mi alma tiene sed de ti, Señor,
Dios mío.
Señor, tú eres mi Dios,  yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne  como tierra sedienta, reseca y sin agua.  R.
Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida,  mis labios te alabarán.  R.
Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso,  y mi boca te alabará con júbilo en los labios.  R.
Mientras me acuerdo de ti en mi lecho  y en las horas de la noche medito en ti, veo que has sido mi ayuda  y soy feliz a la sombra de tus alas.  R.
1º  carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 4, 13-18
No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él.
 Queremos decirles algo, fundados en la Palabra del Señor: los que vivamos, los que quedemos cuando venga el Señor, no precederemos a los que hayan muerto. Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre.
 Consuélense mutuamente con estos pensamientos.  Palabra de Dios.
  
 Evangelio según san Mateo 25, 1-13
 Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
 «El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.           
Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.          
Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: "Ya viene el esposo, salgan a su encuentro."
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: "¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?" Pero estas les respondieron: "No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado."
Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.           
Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: "Señor, señor, ábrenos. "Pero él respondió: "Les aseguro que no las conozco." 
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.»  Palabra del Señor.
  
Reflexión 
EL ESPOSO LLEGA DE NOCHE
Estamos finalizando el año litúrgico, y estos últimos domingos nos van dirigiendo al tiempo de Adviento.  El Señor llega, su Reino está cerca… y es necesario mantenerse alertas porque la ocasión es única y nadie puede recibirlo por nosotros.
La parábola de hoy se encamina a hacernos tomar conciencia de la necesidad de estar constantemente preparados y vigilantes, pues en cualquier momento puede llegar el esposo, Cristo, para invitarnos a participar de su banquete, en las bodas del Reino.
Hay en el relato una evidente preocupación por el retorno de Jesús (la Parusía). Vamos a centrarnos en la parábola para que nos diga qué es lo que nos hace falta para no faltar a la cita del Reino.  Por eso, la vigilancia, es algo esencial que no se pueda compartir y vamos a ver por qué.
La parábola alude a una escena perteneciente a la vida real.   Describe cómo se celebraban las bodas en tiempos de Jesús.  Uno de los ritos principales era el traslado de la novia a casa del novio.  La ceremonia comenzaba con la ida del novio a la casa de la novia para llevarla desde allí a la nueva casa.  Los invitados esperaban, ataviados y preparados para la ocasión, a que llegara el novio para acompañar a la comitiva hasta la nueva casa y celebrar allí la fiesta.  El retraso del novio se explica fácilmente si tenemos en cuenta que antes de recoger a la novia debe acordar con los parientes de ésta los regalos que hará a la familia…  El punto más llamativo de la parábola no es, por tanto la llegada o el retraso del novio, sino el hecho de que las jóvenes poco previsoras no puedan participar en la boda.
El reino de Dios se describe y compara aquí, nuevamente, con una de las celebraciones más alegres y festivas.  No poder participar en ella significaba perderse algo muy importante.  El relato de las diez jóvenes es, pues, una parábola de crisis, que los oyentes de Jesús  entenderían seguramente como una llamada de atención a no perder la oportunidad de participar en la gran fiesta del Reino.
Mateo nos presenta a la comunidad cristiana en las diez jóvenes que esperan al novio.  En ellas hay personas necias y personas prudentes.  El evangelista hace ver en varias ocasiones las diferencias e incluso las divisiones que se dan dentro de la Iglesia.  El retraso del novio desvelará la situación.  Al comienzo todas tuvieron la misma actitud: se durmieron.  El hecho como tal no es censurado en este pasaje.  No está ahí su acento.  Lo que cuenta es que unas se proveyeron de aceite y las otras no.  Por consiguiente se hallaron en condiciones distintas cuando el novio hizo su aparición. El novio es aquí una alegoría que nos remite al Señor.  Su llegada es un juicio que discierne y separa.
La parábola se convierte en una exhortación a estar preparados para la venida de Jesús, que puede tener lugar en el momento menos esperado (“a media noche”).  La mención del retraso del novio y la exhortación a estar en vela, porque no se sabe ni el día ni la hora, son llamadas de atención para despertar a su comunidad de la apatía.
Para Mateo, estar preparado significa escuchar y poner en práctica las palabras de Jesús, que pueden resumirse en el mandamiento del amor.  El retraso de la venida de Jesús no puede llevar al adormecimiento y al descuido, ni puede hacer que los cristianos se desentiendan de sus compromisos.  Al contrario, la certeza de su venida debe impulsarnos a un compromiso activo que consiste en poner en práctica las enseñanzas del Maestro.
Por tanto, no son actitudes evangélicas ni calcular el retraso para aprovecharse de Él, ni desilusionarse.  El peligro es doble: despreocuparse y darse al desatino porque el Señor tarda, o no tener paciencia para esperar su vuelta.  La vigilancia ha de ser continua.  Hay cosas que no pueden improvisarse a última hora.  Cada uno ha de estar preparado.  Mi espera, mi vigilancia, mi estilo de vida no puede delegarlo.  Es una opción personal: cada uno tiene que poner el aceite en su lámpara.
La lámpara encendida es el símbolo de la atenta vigilancia ante la llegada inminente del Reino.  Se trata de una cualidad interior que, por ser tal, no puede ser compartida con otro, ni prestada ni vendida.  De ahí la negativa de las otras muchachas a darles algo de su aceite a las que se había quedado sin él.  Exige, en cambio, una preparación o espera constantes, pues en cualquier momento se puede producir su llamada.
Ahora podemos comprender el final: pasado el momento del encuentro, las puertas se cierran.  El detalle es cruel y hasta parece contradecir las parábolas de la misericordia.  Sin embargo, se trata de otra manera de subrayar que la vigilancia –para que sea tal-, o es constante, o de nada sirve.  En efecto, basta un descuido para que el enemigo entre a la ciudad, o se incendie un edificio o asalte un banco.  Quién vigila no puede permitirse el lujo de contar con varias oportunidades.  Lo que ha sucedido es de por sí irreparable, se podrá ser más previsor para otra cosa, pero en lo que se falló no hay posibilidad de marcha atrás.
El tiempo de la fe es un tiempo permanente  en la vida del hombre. No se puede ser religioso por horas o por días, o dejarlo para después o para el final de la vida.  ¿Por qué? Porque la fe es la aceptación de un Dios que llega para compartir nuestra vida.  Para eso tenemos este tiempo concreto de existencia, un tiempo que es totalmente nuestro, hasta el punto de que, por más que lo queramos, no lo podemos dividir ni compartir con otro.  La responsabilidad ante la llamada de Dios es cosa de cada uno.  Puedo compartir mi experiencia de fe con los otros, pero no mi responsabilidad ni mi respuesta.
No buscamos algo que está fuera o lejos  de nosotros. 
En realidad, se trata de buscarnos a nosotros mismos, de penetrar en nuestra interioridad, de vernos tal cual somos, de sentirnos un “yo” en lo que sentimos y hacemos. 
Se trata de abrir los ojos, pues Dios está en todo esto que estamos viviendo. 
Ahí está nuestra vigilancia, ésa es la luz de nuestra lámpara: aquí y ahora, en este país, en esta época de la humanidad, a través de los acontecimientos, en esta circunstancia dolorosa o feliz que nos toca vivir… a través de este llamado de vida, Dios se nos manifiesta y Dios nos exige un estilo de conducta evangélica. El buscarlo con sinceridad ya es poseerlo… Es una búsqueda intensa y serena…
Para reflexionar…
Salir a esperar-esperar sin claudicar-aceptar el ritmo de Dios y aprender a vivir despierto, vigilante.
Pbro. Daniel Silva.
Irradiando a Cristo
Oh, amado Jesús.
Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya.             
Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.
Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.
Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía.
¡Permite que no me vean a mí, sino solamente a Jesús! Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú,  a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
La luz oh, Jesús, vendrá toda de Ti, nada de ella será mía;  serás Tú quien resplandezca sobre los demás a través de mí. Brillando sobre quienes me rodean, permíteme alabarte como más te gusta.
Permíteme predicarte sin predicar, no con palabras sino a través de mi ejemplo, a través de la fuerza atractiva, de la influencia armoniosa de todo lo que haga, de la inefable plenitud del amor que existe en mi corazón por Ti.                      Amén.
Oración que rezan las Misioneras de la caridad (de la Madre Teresa) después de la misa de cada día.
Quédate conmigo, Señor, porque es necesario tenerte presente para que Yo no te pueda olvidar. Tú sabes que tan fácilmente te abandono.
Quédate conmigo, Señor, porque Yo soy débil y necesito de tu fortaleza, para que no caiga tan frecuentemente.
Quédate conmigo, Señor, porque tu eres mi vida y sin Ti Yo estoy sin fervor.
Quédate conmigo, Señor, porque tu eres mi luz y sin ti yo estoy en la oscuridad.
Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.
Quédate conmigo, Señor, para que Yo pueda escuchar tu voz y seguirte.
Quédate conmigo, Señor, porque Yo deseo amarte mucho y siempre estar en tu compañía.
P. Pio
Lecturas de la Semana
Lunes 7: Gal.  4,4-7; Sal  Jdt; 13; Jn. 2, 1-11.
Martes 8:  Sb. 2, 23—3, 9;  Sal: 33; Lc. 17, 7-10.
Miércoles 9:  Ez. 47, 1- 2. 8-9. 12  Sal 45; 1Cor. 3, 9c-11. 16-17; Jn. 2. 13-22.
Jueves 10: Sb. 7, -22—8, 1;  Sal 118; Lc. 17, 20-25.
Viernes 11: Sb. 13, 1-9;  Sal  18;  Lc 17, 26-37.
Sábado 5: Sb. 18,14-16; 19, 6-9;  Sal 104; Lc. 18,1-8.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
 Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
 Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16   hs. en:       
                                                                                                                                                            Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

viernes, 28 de octubre de 2011

31º domingo durante el año, « Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros »



Estimado hermano en Cristo te invitamos a la charla bíblica “Galilea en los tiempos de Jesús”, donde podremos conocer como era el contexto socio-político donde vivió Jesús, con la idea de profundizar el entendimiento de la Palabra del Señor en su Evangelio, con la participación y presentación del tema de la Hna. René Batalla (Profesora de la escuela Bíblica San Jerónimo; coordinada por el Círculo Bíblico san José.


El 4 de noviembre después de Misa, 19:30 hs.
en la parroquia san José Branden 4970 Villa Dominico


Lecturas del 30-10-11– Ciclo A –


Profecía de Malaquías 1, 14b-2, 2b. 8-10
Yo soy un gran Rey, dice el Señor de los ejércitos, y mi Nombre es temible entre las naciones. ¡Y ahora, para ustedes es esta advertencia, sacerdotes! Si no escuchan y no se deciden a dar gloria a mi Nombre, dice el Señor de los ejércitos, yo enviaré sobre ustedes la maldición.
Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos con su doctrina, han pervertido la alianza con Leví, dice el Señor de los ejércitos. Por eso yo los he hecho despreciables y viles para todo el pueblo, porque ustedes no siguen mis caminos y hacen acepción de personas al aplicar la Ley.         
¿No tenemos todos un solo Padre? ¿No nos ha creado un solo Dios? ¿Por qué nos traicionamos unos a otros, profanando así la alianza de nuestros padres?  Palabra de Dios.

Salmo 130

R. Señor, guarda mi alma en la paz
junto a ti.
Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No he pretendido grandes cosas  ni he tenido aspiraciones desmedidas.  R.

No, yo aplaco y modero mis deseos: como un niño tranquilo en brazos de su madre, así está mi alma dentro de mí.  R.

Espere Israel en el Señor,  desde ahora y para siempre.  R.

1º carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 2, 7b-9. 13
Hermanos: Fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos. Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tan queridos llegaron a sernos. 
Recuerden, hermanos, nuestro trabajo y nuestra fatiga cuando les predicamos la Buena Noticia de Dios, trabajábamos día y noche para no serles una carga. Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios, porque cuando recibieron la Palabra que les predicamos, ustedes la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen.  
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 23, 1-12
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.    
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente. 
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»   Palabra del Señor.

Reflexión:

Ojo a los fariseos… ¡Ustedes sean de otra forma!: Un pecado llamado hipocresía.

No hay duda de que esta página evangélica nos remite a la propia experiencia de Jesús: Él ha chocado varias veces, y duramente, con las autoridades religiosas de su tiempo, entre las que estaban los escribas y fariseos. Es un extenso discurso de condena de Jesús que pronuncia contra los líderes religiosos de Israel, como consecuencia de un largo enfrentamiento con ellos (ver capítulos 21 y 22 de Mateo).
Pero es igualmente cierto que el texto refleja la dureza del conflicto entre la comunidad cristiana y la sinagoga de la época de Mateo, a finales del siglo I.  Cuando se escribió esta página, los cristianos palestinenses estaban enfrentados con el judaísmo, y más directamente con los fariseos que, a partir de la destrucción de Jerusalén en el año 70, eran maestros reconocidos del judaísmo.  Luego no es un simple recuerdo histórico, sino un recuerdo grávido de actualidad para el evangelista.
Mateo no intenta referirse únicamente a los escribas y fariseos de su tiempo denunciando su conducta y su oposición a la comunidad cristiana.  Sirviéndose de la polémica con ellos llama la atención e intenta desenmascarar actitudes –posibles o reales- de la misma comunidad cristiana.
El tono de la polémica, para entenderla, no debemos pensar que los fariseos eran falsos y superficiales.  Todo lo contrario: era el grupo de los “separados” de todo lo impuro, piadosos y observantes de la ley.  Lo que está en juego son dos formas de entender la vida, la religión, el acceso a Dios, la comunidad.

Un contenido muy actual.  Esta dura crítica a los escribas y fariseos también se dirige a los discípulos: lo que no deben ser. En la comunidad cristiana han de darse otro tipo de actitudes. Cuatro son los vicios que Jesús pone al descubierto y critica.
Incoherencia.”No hacen lo que dicen”. Mateo es el evangelista más atento de repetir que no son las palabras lo que cuentan sino los hechos, y que al árbol se lo reconoce por sus frutos.
Doble moral. “Cargan fardos insoportables a la gente, pero ellos no mueven un dedo para ayudarles” Se autocomplacen en su propia moral externa y vacía, mientras agobian y culpabilizan a la gente con el peso de la ley.
Hipocresía. “Usan filacterias más anchas (cintas con inscripciones bíblicas que se llevaban colgadas) y borlas más ampulosas; y solamente lo hacen para ser vistos, sin que los demás les importe.

Vana  ostentación. “Les gustan los primeros puestos y que les reverencien llamándoles “maestro”, “padre” “jefe”.
En un clima claramente polémico, Jesús critica sus aires de grandeza superioridad e incoherencia.  Mateo insiste en ello, probablemente porque en su comunidad comenzaban a parecer  también esos signos en algunos que aceptaban gustosos títulos de honor. El evangelista sale al encuentro de esa situación con energía, y les dice: “no hagan lo que ellos hacen”.

En contraposición con lo anterior, dibuja el rostro del verdadero discípulo, de toda la comunidad cristiana y de la Iglesia. ¿Cuál es el tipo de Iglesia y comunidad que propone el texto? Una Iglesia igualitaria y fraternal, cristoncéntrica y servicial.

Igualitaria y fraternal. En la comunidad cristiana todos tienen la misma talla.  La auténtica “jerarquía” sólo destaca como servicio a la fraternidad.
Cristocéntrica. Nuestro único Maestro y Señor es Jesús, el Mesías. Él es el centro, el jefe de la comunidad. Los demás jefes no son tales, sino servidores.
Servicial. “El más grande entre ustedes será servidor de todos”.  La autoridad sólo es tal si realmente es servicio. La grandeza de los ministerios están en eso: en servir. Volver a los esquemas jerárquicos que sitúan a las personas en escalones o niveles de más o menos prestigio es, en la perspectiva de Jesús, no haber entendido en qué consiste el reino de Dios.
La denuncia de Mateo no se centra en la doctrina, sino en el plano de la coherencia personal y de grupo: “cumplan lo que les digan pero no hagan lo que ellos hacen”. El acento lo pone en los hechos. No se pretende que el discípulo sea “mecánicamente” consecuente, sino que demuestre un interés y una coherencia humanamente presentables.  Si no perfectos, sí aceptables.  Pero resulta que hoy, con etiqueta cristiana, somos un producto bastante adulterio para nuestros semejantes.

“Uno sólo es el Maestro,….” Nos manifiesta qué es lo fundamental y nuclear de la comunidad cristiana o Iglesia, qué es lo que ha de quedar bien visible ante todos: el único Señor es Cristo, cada miembro es hijo de Dios y todos los miembros somos hermanos.  Todo lo que no deje transparentar esto no pertenece a la comunidad querida por Jesús.  Hemos de empezar a realizarlo en nuestra propia comunidad. Para esto no hay excusas.

Nadie ha de considerarse innecesario.  Todos estamos llamados a participar activamente, pues todos somos responsables.  Una de las tareas pendientes en la Iglesia es ir encontrando cada uno nuestro verdadero sitio en la comunidad cristiana para colaborar, de manera fraterna y corresponsable, en la construcción del Reino.
Aquel a quien se le concede una función o una responsabilidad en la comunidad ha de ejercerla con humildad, no considerándose el centro o la referencia absoluta para los demás, sino el que con su palabra, con sus actitudes y comportamiento coherente recuerda quién es el único Maestro y el único Padre.

“El más grande de ustedes será servidor de todos”. No se rechaza la función específica de dirección, ni siquiera se insinúa que esté mal ser el primero. Lo que Jesús propone, como novedad inspirada en su propio ejemplo, es que ese mismo sea el primero en el servicio.  Los esquemas y pautas sociales a los que estamos acostumbrados se resienten.

Para reflexionar…

Muchos son los defectos que aflorarán en nuestra vida; tratemos, sin embargo, de que nuestro corazón no se corrompa con la falta de sinceridad y con el fanatismo cerrado. Que la comunión sacramental signifique para todos nosotros el signo de un auténtico y sentido amor a los demás.

Pbro. Daniel Silva.

Semillas

Anoche tuve un sueño raro: En la plaza mayor de la ciudad habían abierto una tienda nueva. El rótulo decía: "Regalos de Dios". Entré: Un ángel atendía a los clientes. Yo, asombrado, le pregunté: 
- ¿Qué es lo que vendes, ángel del Señor?  
 
-
 Ofrezco cualquier don de Dios.  
- ¿Cobras muy caro?          
 
- No, los dones de Dios son gratis.
Miré los grandes estantes; estaban llenos de ánforas de amor, frascos de fe, bultos de esperanza, cajas de salvación y muchas cosas más. Yo tenía gran necesidad de todas aquellas cosas. Cobré valor y le dije al ángel: 
- Dame, por favor, bastante amor a Dios; dame perdón de Dios; un bulto de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación.
Mucho me sorprendí cuando vi que el ángel, de todo lo que yo le había pedido, me había hecho un solo paquete; y el paquete allí estaba en el mostrador, un paquete tan pequeño como el tamaño de mi corazón.          
- ¿Será posible? - pregunté
- ¿Esto es todo?                  
El ángel me explicó: Es todo, Dios nunca da frutos maduros; El sólo da pequeñas semillas, que cada quien debe cultivar.
 Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María. 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM. Lectinonautas.com

Lecturas de la Semana

Lunes 31: Rm.  11, 29-36; Sal  68; Lc.14, 1. 12-14.
Martes 1 Ap. 7, 2-4. 9-14;  Sal: 23; 1Jn. 3, 1-3; Mt. 5, 1-12ª..
Miércoles 2:  Job 19, 1. 23-27;  Sal 24; Fp. 3, 20-21; Mc. 15. 33-39; 16, 1-6..
Jueves 3: Rm.14, 7-12;  Sal 26; Lc. 15, 1-10.
Viernes 4: Rm. 15, 14-21;  Sal  97;  Lc 16, 1-8.
Sábado 5: Rm. 16, 3-9. 16, 22-27; Sal 144; Lc. 16,9-15.

jueves, 20 de octubre de 2011

30º domingo durante el año, « Amarás al Señor… Amarás a tu prójimo»


Lecturas del 23-10-11– Ciclo A –



Lectura del libro del Éxodo 22, 20-26
No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto.
No harás daño a la viuda ni al huérfano. Si les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor. Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres quedarán viudas, y sus hijos huérfanos.     
Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés.
Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga el sol, porque ese es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo.
Palabra de Dios.

Salmo 17

R. Yo te amo, Señor, mi fortaleza. 
Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.  R.
Mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.  R.

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!  ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación. El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido.  R.

Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10
Hermanos: Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes. Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo. Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.  
En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto. Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 22, 34-40
Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» 
Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.»  Palabra del Señor.

Reflexión: (1)
“La necesidad de traducir en gestos de amor
la Palabra escuchada”

La Palabra del Señor, que se acaba de proclamar en el Evangelio, nos ha recordado que el amor es el compendio de toda la Ley divina. El evangelista San Mateo narra que los fariseos, después de que Jesús respondiera a los saduceos dejándolos sin palabras, se reunieron para ponerlo a prueba. Uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?". La pregunta deja adivinar la preocupación, presente en la antigua tradición judaica, por encontrar un principio unificador de las diversas formulaciones de la voluntad de Dios. No era una pregunta fácil, si tenemos en cuenta que en la Ley de Moisés se contemplan 613 preceptos y prohibiciones. ¿Cómo discernir, entre todos ellos, el mayor? Pero Jesús no titubea y responde con prontitud: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el mayor y el primer mandamiento".
En su respuesta, Jesús cita el Shemá, la oración que el israelita piadoso reza varias veces al día, sobre todo por la mañana y por la tarde (cf. Dt 6, 4-9; 11, 13-21; Nm 15, 37-41): la proclamación del amor íntegro y total que se debe a Dios, como único Señor. Con la enumeración de las tres facultades que definen al hombre en sus estructuras psicológicas profundas: corazón, alma y mente, se pone el acento en la totalidad de esta entrega a Dios. El término mente, diánoia, contiene el elemento racional. Dios no es solamente objeto del amor, del compromiso, de la voluntad y del sentimiento, sino también del intelecto, que por tanto no debe ser excluido de este ámbito. Más aún, es precisamente nuestro pensamiento el que debe conformarse al pensamiento de Dios.
Sin embargo, Jesús añade luego algo que, en verdad, el doctor de la ley no había pedido: "El segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". El aspecto sorprendente de la respuesta de Jesús consiste en el hecho de que establece una relación de semejanza entre el primer mandamiento y el segundo, al que define también en esta ocasión con una fórmula bíblica tomada del código levítico de santidad (cf. v 19, 18). De esta forma, en la conclusión del pasaje los dos mandamientos se unen en el papel de principio fundamental en el que se apoya toda la Revelación bíblica: "De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".

La página evangélica sobre la que estamos meditando subraya que ser discípulos de Cristo es poner en práctica sus enseñanzas, que se resumen en el primero y mayor de los mandamientos de la Ley divina, el mandamiento del amor. También la primera Lectura, tomada del libro del Éxodo, insiste en el deber del amor, un amor testimoniado concretamente en las relaciones entre las personas: tienen que ser relaciones de respeto, de colaboración, de ayuda generosa. El prójimo al que debemos amar es también el forastero, el huérfano, la viuda y el indigente, es decir, los ciudadanos que no tienen ningún "defensor". El autor sagrado se detiene en detalles particulares, como en el caso del objeto dado en prenda por uno de estos pobres. En este caso es Dios mismo quien se hace cargo de la situación de este prójimo.
En la segunda lectura podemos ver una aplicación concreta del mandamiento supremo del amor en una de las primeras comunidades cristianas. San Pablo, escribiendo a los Tesalonicenses, les da a entender que, aunque los conozca desde hace poco, los aprecia y los lleva con cariño en su corazón. Por este motivo los señala como "modelo para todos los creyentes de Macedonia y de Acaya". Por supuesto, no faltan debilidades y dificultades en aquella comunidad fundada hacía poco tiempo, pero el amor todo lo supera, todo lo renueva, todo lo vence: el amor de quien, consciente de sus propios límites, sigue dócilmente las palabras de Cristo, divino Maestro, transmitidas a través de un fiel discípulo suyo.
"ustedes siguieron nuestro ejemplo y el del Señor —escribe San Pablo—, acogiendo la Palabra en medio de grandes pruebas". "Partiendo de ustedes —prosigue el Apóstol—, ha resonado la Palabra del Señor y su fe en Dios se ha difundido no sólo en Macedonia y en Acaya, sino por todas partes".
La lección que sacamos de la experiencia de los Tesalonicenses, experiencia que en verdad se realiza en toda auténtica comunidad cristiana, es que el amor al prójimo nace de la escucha dócil de la Palabra divina. Es un amor que acepta también pruebas duras por la verdad de la Palabra divina; y precisamente así crece el amor verdadero y la verdad brilla con todo su esplendor. ¡Qué importante es, por tanto, escuchar la Palabra y encarnarla en la existencia personal y comunitaria!

En esta celebración eucarística, con la que concluyen los trabajos sinodales, advertimos de manera singular el especial vínculo que existe entre la escucha amorosa de la Palabra de Dios y el servicio desinteresado a los hermanos. ¡Cuántas veces, durante los días pasados, hemos escuchado experiencias y reflexiones que ponen de relieve la necesidad, hoy cada vez mayor, de escuchar más íntimamente a Dios, de conocer más profundamente su Palabra de salvación, de compartir más sinceramente la fe que se alimenta constantemente en la mesa de la Palabra divina!

Al inicio de este nuevo milenio la renovada conciencia de que la tarea prioritaria de la Iglesia consiste ante todo en alimentarse de la Palabra de Dios, para hacer eficaz el compromiso de la nueva evangelización, del anuncio en nuestro tiempo. Ahora es necesaria que esta experiencia eclesial sea llevada a todas las comunidades; es preciso que se comprenda la necesidad de traducir en gestos de amor la Palabra escuchada, porque sólo así se vuelve creíble el anuncio del Evangelio, a pesar de las fragilidades humanas que marcan a las personas. Esto exige, en primer lugar, un conocimiento más íntimo de Cristo y una escucha siempre dócil de su Palabra.

Haciendo nuestras las palabras del Apóstol Pablo: "Ay de mí si no predicara el Evangelio" (1 Co9, 16), deseo de corazón que en cada comunidad se sienta con una convicción más fuerte este anhelo de San Pablo como vocación al servicio del Evangelio para el mundo.
Recordamos la llamada de Jesús: "La mies es mucha" (Mt 9, 37), llamada a la cual nunca debemos cansarnos de responder, a pesar de las dificultades que podamos encontrar. Mucha gente está buscando, a veces incluso sin darse cuenta, el encuentro con Cristo y con su Evangelio; muchos sienten la necesidad de encontrar en él el sentido de su vida. Por tanto, dar un testimonio claro y compartido de una vida según la Palabra de Dios, atestiguada por Jesús, se convierte en un criterio indispensable de verificación de la misión de la Iglesia.

Las lecturas que la liturgia ofrece hoy a nuestra meditación nos recuerdan que la plenitud de la Ley, como la de todas las Escrituras divinas, es el amor. Por eso, quien cree haber comprendido las Escrituras, o por lo menos alguna parte de ellas, sin comprometerse a construir, mediante su inteligencia, el doble amor a Dios y al prójimo, demuestra en realidad que está todavía lejos de haber captado su sentido profundo.  El doble amor a Dios y al prójimo:

¿Cómo poner en práctica este mandamiento?,

El concilio Vaticano II afirma que "los fieles han de tener fácil acceso a la Sagrada Escritura" (Dei Verbum, 22) para que las personas, cuando encuentren la verdad, puedan crecer en el amor auténtico.
Se trata de un requisito que hoy es indispensable para la evangelización. Y, ya que el encuentro con la Escritura a menudo corre el riesgo de no ser "un hecho" de Iglesia, sino que está expuesto al subjetivismo y a la arbitrariedad, resulta indispensable una promoción pastoral intensa y creíble del conocimiento de la Sagrada Escritura, para anunciar, celebrar y vivir la Palabra en la comunidad cristiana, dialogando con las culturas de nuestro tiempo, poniéndose al servicio de la verdad y no de las ideologías del momento e incrementando el diálogo que Dios quiere tener con todos los hombres (cf. ib., 21).
... Es preciso estimular los esfuerzos que se están llevando a cabo para suscitar el movimiento bíblico entre los laicos, la formación de animadores de grupos, con especial atención hacia los jóvenes. Debe sostenerse el esfuerzo por dar a conocer la fe a través de la Palabra de Dios, también a los "alejados" y especialmente a los que buscan con sinceridad el sentido de la vida.

Se podrían añadir otras muchas reflexiones, pero me limito, por último, a destacar que el lugar privilegiado en el que resuena la Palabra de Dios, que edifica la Iglesia, como se dijo en el Sínodo, es sin duda la liturgia. En la liturgia se pone de manifiesto que la Biblia es el libro de un pueblo y para un pueblo; una herencia, un testamento entregado a los lectores, para que actualicen en su vida la historia de la salvación testimoniada en lo escrito. Existe, por tanto, una relación de recíproca y vital dependencia entre pueblo y Libro: la Biblia es un Libro vivo con el pueblo, su sujeto, que lo lee; el pueblo no subsiste sin el Libro, porque en él encuentra su razón de ser, su vocación, su identidad. Esta mutua dependencia entre pueblo y Sagrada Escritura se celebra en cada asamblea litúrgica, la cual, gracias al Espíritu Santo, escucha a Cristo, ya que es él quien habla cuando en la Iglesia se lee la Escritura y se acoge la alianza que Dios renueva con su pueblo. Así pues, Escritura y liturgia convergen en el único fin de llevar al pueblo al diálogo con el Señor y a la obediencia a su voluntad. La Palabra que sale de la boca de Dios y que testimonian las Escrituras regresa a él en forma de respuesta orante, de respuesta vivida, de respuesta que brota del amor (cf. Is 55, 10-11).
Queridos hermanos y hermanas, oremos para que de la escucha renovada de la Palabra de Dios, bajo la acción del Espíritu Santo, brote una auténtica renovación de la Iglesia universal en todas las comunidades cristianas.

(1)Reseña de la Homilía del Santo Padre durante la Santa Misa conclusiva de la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos 2008


Aviso parroquial:
                Los sábados 22 y 29 de octubre el           horario de Misa cambia a las 19 hs.,
    por celebrarse las Primeras Comuniones. 


Lecturas de la Semana

Lunes 24: Rom.  8, 12-17; Sal  67; Lc.13, 10-17.
Martes 25 Rom. 8, 18-25;  Sal: 125; Lc. 13, 18-21.
Miércoles 26:  Rom.. 8,26-30; Sal 12;  Lc. 13, 22-30.
Jueves 27: Rom.8, 31b-39;  Sal 108; Lc. 13, 31-35.
Viernes 28:  Ef. 2, 19-22;  Sal  18;  Lc 6, 12-19.
Sábado 29: Rom. 11, 1-2. 11-12. 25-29; Sal 93; Lc. 14,7-11.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM. Lectinonautas.com


Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.