¡Con su Palabra, Jesús se nos revela y sale a nuestro encuentro, para que experimentemos al Dios de la vida!
Intención para la evangelización ‐
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16
lunes, 26 de diciembre de 2022
Domingo 25 diciembre 2022. Jn 1, 1-18. "Natividad del Señor"
Sábado 24 diciembre 2022. Lc 1, 67-79. "Zacarías se llenó de Espíritu Santo"
viernes, 23 de diciembre de 2022
viernes 23 diciembre 2022. Lc 57-66. "Isabel dio a luz un hijo"
jueves, 22 de diciembre de 2022
Jueves 22 diciembre 2022. Lc 1, 46-56. "Proclama mi alma la grandeza del Señor"
miércoles, 21 de diciembre de 2022
Miércoles 21 diciembre 2022. Lc 1, 39-45. ¡Bendita tú entre las mujeres!
María se levantó y se puso en camino
Hoy vuelvo a contemplar a Maria y reflexiono sobre la presencia de Dios en mi vida y como la comparto con otros, ¿llevo a Jesús conmigo en cada cosa que hago? Se que la palabra de Jesús es buena para mí, ¿Sera también buena para otro?
martes, 20 de diciembre de 2022
Martes 20 diciembre 2022. Lc 1, 26-38. "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo"
[Lucas 1, 26-38] En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel se retiró. Palabra del Señor.
«Hágase en mí según tu palabra».
Al contemplar a Maria en el evangelio de hoy, siento que la respuesta que no es tan sólo un sí al mensaje del ángel; es un ponerse en todo en las manos del Padre-Dios, un abandonarse confiadamente a su providencia, un decir sí a dejar hacer al Señor ahora y en todas las circunstancias de su vida. Entonces me pregunto: ¿Qué espera Dios de mí, ahora, hoy, en cada ambiente que me toca estar? ¿Cuál es mi respuesta?
lunes, 19 de diciembre de 2022
Lunes 19 diciembre 2022. Lc 1,5-25. "Te llenarás de alegría y gozo"
sábado, 17 de diciembre de 2022
Adviento, tiempo de esperanza. Cuarto domingo. Lecturas 18-12-23, Ciclo A
” Ven Espíritu Santo” Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos
y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas,
para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la
Verdad completa. Amén
“Dios con nosotros”
Libro de Isaías
7,10-14.
El Señor habló a Ajaz en estos términos: "Pide
para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en
las alturas". Pero Ajaz respondió: "No lo pediré ni tentaré al
Señor". Isaías dijo: "Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso
no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el
Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un
hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel. Palabra de
Dios.
Salmo
23, R: Va a
entrar el Señor, el rey de la gloria.
Del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella, el mundo y todos sus habitantes, porque él la fundó sobre los mares, él la afirmó sobre las corrientes del océano.
¿Quién podrá subir a la Montaña del Señor y permanecer en su recinto sagrado? El que tiene las manos limpias y puro el corazón; el que no rinde culto a los ídolos. R
Él recibirá la bendición del Señor, la recompensa de Dios, su Salvador. Así son los que buscan al Señor, los que buscan tu rostro, Dios de Jacob. R
Carta
de San Pablo a los Romanos 1,1-7.
carta de Pablo, servidor de Jesucristo, llamado para
ser Apóstol, y elegido para anunciar la Buena Noticia de Dios, que él
había prometido por medio de sus Profetas en las Sagradas
Escrituras, acerca de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor, nacido de la estirpe de David según la carne, y
constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador, por su
resurrección de entre los muertos. Por él hemos recibido la gracia y la misión
apostólica, a fin de conducir a la obediencia de la fe, para gloria de su
Nombre, a todos los pueblos paganos, entre los cuales se encuentran también
ustedes, que han sido llamados por Jesucristo. A todos los que están en
Roma, amados de Dios, llamados a ser santos, llegue la gracia y la paz, que
proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo. Palabra de Dios.
Evangelio según
San Mateo 1,18-24.
Jesucristo fue engendrado así: María, su madre, estaba
comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un
hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era un hombre justo y no
quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le
dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo
que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo. Ella dará a luz un
hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de
todos sus pecados" .
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el
Profeta:
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de
Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros". Al despertar,
José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.
Palabra del
Señor.
Anuncio y nacimiento de Jesús. El evangelio de este domingo no intenta tanto darnos
a conocer detalladamente el nacimiento de Jesús, sino el alcance salvífico de
su misión, de su verdadero ser.
Mateo afirma que Jesús procede de Dios a través de la acción misteriosa del
Espíritu en María, y que la vinculación de Jesús con Israel es sólo legal, pues
acontece a través de la paternidad adoptiva de José.
“María, su madre, estaba prometida con José”. Entre los judíos esta
promesa era un compromiso matrimonial casi definitivo, hasta el punto de que,
si la pareja tenía un hijo, éste era considerado legítimo de ambos. En caso de
infidelidad, la ley de Moisés preveía dos soluciones: la denuncia pública y
consiguiente lapidación; o la separación en privado. José, que era justo, sin
dejar de ser obediente a la ley, elige la segunda.
Un hombre justo. “José, su esposo, que era justo (=bueno, recto, en otras traducciones) y no quería denunciarla, decidió separarse de ella en secreto”.
Para Mateo, José es justo sobre todo porque, comprobando una presencia de Dios,
un plan divino que le supera, no quiere ser obstáculo. “Justo” tiene entonces
el sentido de aceptación del plan de Dios, aunque éste desconcierte y ponga
patas arriba el propio. Y de eso es modelo José. El hombre que tuvo sus dudas,
que no vio claro ni entendió, acepta, sin embargo, la acción de Dios y, al
aceptarla, su actuación se convierte en algo muy importante. Su protagonismo
está siempre al servicio del plan de Dios.
De José y su actuación hay mucho que aprender: aceptar el plan de Dios, no
ponerle obstáculos, estar a su servicio, saber caminar aun en el desconcierto,
no juzgar ni herir a las personas, aceptar el misterio, aunque nos supere,
saber vivir un proyecto de pareja, respetar al otro, creer en un Dios
encarnado, aceptar su salvación…
El relato está lleno de detalles prodigiosos: la aparición de un mensajero de Dios, la manifestación de la voluntad de Dios a través del sueño, la natural perplejidad de José… Todos ellos confluyen en un mismo punto: Jesús no es sólo hijo de Abraham y de David, sino que es, sobre todo, Hijo de Dios. Si en la genealogía aparece vinculado a Abraham y a David, aunque sólo sea de forma legal, aquí, por la acción del Espíritu Santo, se nos devela que es Hijo de Dios. Pablo dice “nacido de la estirpe de David según la carne, y constituido Hijo de Dios con poder según el Espíritu santificador”.
El que Jesús nazca de María por la acción del Espíritu
Santo es una forma de expresar su divinidad y mesianidad. Pero no pensamos que
el Espíritu Santo realiza la función del varón en su concepción. El Espíritu
Santo es principio de vida y nos muestra el origen divino de Jesús, pero no
podemos pensar, sin entrar en una contradicción, que su acción sea al modo
humano.
El nombre de Jesús envuelve toda la narración. Jesús significa “Dios salva” y describe, en apretada síntesis, cuál será su misión: “salvar a su pueblo de sus pecados”.
“Todo esto sucedió para que se cumpliese…”, cuyo propósito es subrayar que en Jesús se realizan las promesas que Dios había hecho a su pueblo.
Al citar a Isaías, Mateo subraya el nombre del niño que nacerá: “Emmanuel, que
significa Dios-con-nosotros”. Reafirma así la certeza que tienen sus
destinatarios de que, en Jesús, Dios se ha hecho cercano. Así Mateo nos ha
hecho la primera presentación de Jesús: hijo de Abraham y de David, Mesías
prometido, Hijo de Dios y presencia cercana suya entre nosotros (Emmanuel).
La solidaridad de Dios. La fe cristiana se fundamenta en una
afirmación sencilla y escandalosa: Dios ha querido hacerse hombre. Ser
cristiano es descubrir con gozo que “Dios-está-con-nosotros”, intuir desde la
fe que Dios está en el corazón de nuestra existencia y en el fondo de nuestra
historia humana, compartiendo nuestros problemas y aspiraciones, conviviendo la
vida de cada persona. Este gesto de Dios, que se solidariza con nosotros y
comparte nuestra historia es el que sostiene, en definitiva, nuestra esperanza.
Dios ha querido ser uno de los nuestros. Su nombre propio es Emmanuel, el
Dios-con-nosotros.
La fe en un Dios hecho hombre nos debería ayudar a los cristianos, no sólo a
agradecer la solidaridad de Dios, sino a creer más en el hombre en quien
siempre hay, a tener de Dios, más cosas dignas de admiración que de desprecio.
A propósito del nombre. A José se le indica que ponga a su hijo el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de todos sus pecados. Para la mentalidad semita, el nombre no es algo indiferente y casual, sino que expresa el ser mismo de la persona, su misión, su destino. Por ello, los primeros cristianos descubrieron en el nombre arameo de Jesús (Yehosua=”Yahveh salva”) el contenido profundo de su vida y misión. Por eso, todos tenemos un nombre en el corazón de ese Dios que ha querido compartir nuestra vida. A todos y a cada uno de nosotros nos conoce y nos llama por nuestro propio nombre. Para Dios todos somos únicos e irrepetibles; todos tenemos una misión insustituible.
Dios está cerca. El evangelio de Mateo se inicia con la
proclamación de que Jesús pertenece a nuestra historia y que Él es Emmanuel, y
se cierra con este mensaje y promesa del mismo Jesús: “Miren que estoy con
ustedes cada día hasta el fin del mundo”.
El sigue siendo, hoy, el Dios con nosotros. No solamente está presente en la comunidad, sino que es su salvador, su fundamento y apoyo. Mateo no pierde oportunidad de indicarnos los lugares privilegiados de la presencia del Señor: en la comunidad reunida en su nombre (Mt 18, 20), en los apóstoles misioneros (Mt 10, 40), en los hermanos necesitados (Mt 25, 31), en la comunidad cuando anuncia la Buena Noticia (Mt 28, 20).
Dios está cerca. Éste es mensaje del Evangelio entero. Dios está con nosotros. Dios está cerca de ti, ahí donde tú estás, con tal de que te abras al Misterio, al Espíritu como María. El Dios inaccesible se ha hecho humano y su cercanía nos envuelve. En cada uno de nosotros puede nacer Dios. En cada uno puede acontecer una verdadera Navidad.
“El belén es una imagen artesanal de la paz”
“El pesebre es un Evangelio vivo, no lo olvidemos, que nos recuerda que Dios se ha hecho hombre. Es bonito detenerse delante del nacimiento y confiar al Señor las personas, las situaciones, las preocupaciones que llevamos dentro.”
Jesús, alimento para nuestra existencia
“El belén es además un Evangelio doméstico: El pesebre es donde comen los animales; y belén significa ‘casa del pan’. Pesebre y casa del pan, estas dos palabras nos evocan que Jesús es el alimento para nuestra existencia; es el pan de vida. Es Él que alimenta nuestro amor, es Él que dona a nuestras familias la fuerza de seguir adelante y perdonarnos.”
El pesebre invita a la contemplación
“Ante una sociedad frenética, el belén nos hace dirigir nuestra mirada a Dios, que es pobre de cosas, pero rico de amor, nos invita a invertir en lo importante, no en la cantidad de bienes, sino en la calidad de los afectos.”
El pesebre, evangelio vivo
“El belén es una imagen artesanal de la paz ante tanta violencia e individualismo que nos rodea. En el pesebre todos convergen en Jesús, quién es el Príncipe de la paz y donde está Jesús hay armonía, y nos dice que no estamos solos, porque Él está con nosotros, dándonos una vida nueva.”
Con Jesús ya nos estamos solos
“No cambia mágicamente las cosas, pero si lo acogemos, cada cosa puede cambiar. Espero entonces que hacer el pesebre sea una oportunidad para invitar a Jesús en la vida. Cuando hacemos el pesebre en casa, es como abrir la puerta y decir: "¡Entra, Jesús!". Es hacer concreta esta cercanía, esta invitación a Jesús para que entre en nuestras vidas. Porque si Él vive en nuestras vidas, la vida renace. Y si la vida renace, realmente es Navidad.”
El saludo a los peregrinos:
los invito a preparar el belén en sus hogares y a detenerse para contemplarlo,
para que el nacimiento de Jesús los llene de alegría y les conceda la paz. Les
deseo a todos Feliz Navidad.
Audiencia general en el Aula Pablo VI. 18/12/19, vaticannews
Tiempo de Adviento
Primer domingo: “Estén preparados”
Segundo domingo: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”
Tercer domingo: “Eres tú el que ha de venir?”
Cuarto domingo: “Dios con nosotros”
La Luz de Cristo quiere iluminar la noche del mundo a través de la luz que somos nosotros, su presencia ya iniciada ha de seguir creciendo por medio de nosotros. En la noche santa debemos recordar que el inicio que se produjo en Belén ha de ser inicio permanente, que aquella noche santa es nuevamente un “hoy” cada vez que un hombre permite que la luz del bien haga desaparecer en él tinieblas del egoísmo (…) el niño Dios nace allí donde se obra por inspiración del amor del Señor, donde se hace algo más que intercambiar regalos.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. J: A: Pagola. Fray Marcos. Dicc. Bíblico.Catholic.net.
Círculo
Bíblico San José
“Tu palabra es una lámpara a mis
pies y una luz en mi camino” Sal
119
viernes, 16 de diciembre de 2022
Viernes 16 diciembre 2022. Jn 5, 33-36. "Esas obras que hago dan testimonio de mí"
jueves, 15 de diciembre de 2022
Jueves 15 diciembre 2022. Lc 7, 24.30. ¿Qué salisteis a ver?
miércoles, 14 de diciembre de 2022
Miércoles 14 de diciembre de 2022. Lc 7, 19-23. "Los ciegos ven, los cojos andan..."
martes, 13 de diciembre de 2022
Martes 13 diciembre 2022. Mt 21, 28-32. "Las prostitutas van por delante de vosotros"
lunes, 12 de diciembre de 2022
Lunes 12 diciembre 2022. Mt 21, 23-27. "¿Con qué autoridad haces esto?"
sábado, 10 de diciembre de 2022
Adviento, tiempo de esperanza. Tercer Domingo. Lecturas 11-12-22, Ciclo A
Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos
y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas,
para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la
Verdad completa. Amén
“¿Eres tú el que ha de venir?”
Lectura del libro de Isaías 35,1-6.10.
¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan los brazos débiles, robustezcan las rodillas vacilantes; digan a los que están desalentados: "¡Sean fuertes, no teman: ahí está su Dios! Llega la venganza, la represalia de Dios: él mismo viene a salvarlos!" Entonces se abrirán los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; entonces el tullido saltará como un ciervo y la lengua de los mudos gritará de júbilo. Porque brotarán aguas en el desierto y torrentes en la estepa; volverán los rescatados por el Señor; y entrarán en Sión con gritos de júbilo, coronados de una alegría perpetúa: los acompañarán el gozo y la alegría, la tristeza y los gemidos se alejarán. Palabra de Dios.
Salmo 145, R: Señor, ven a salvarnos
El Señor mantiene
su fidelidad para siempre, hace justicia a los oprimidos y da pan a los
hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R
El Señor abre los
ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. El Señor ama a los
justos y protege a los extranjeros. R
Sustenta al huérfano y a la viuda; y entorpece el camino de los malvados. El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R
Lectura de la carta de
Santiago 5,7-10.
Tengan paciencia,
hermanos, hasta que llegue el Señor. Miren cómo el sembrador espera el fruto
precioso de la tierra, aguardando pacientemente hasta que caigan las lluvias
del otoño y de la primavera. Tengan paciencia y anímense, porque la Venida del
Señor está próxima. Hermanos, no se quejen los unos de los otros, para no ser
condenados. Miren que el Juez ya está a la puerta. Tomen como ejemplo de
fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.
Palabra de Dios.
Evangelio según
San Mateo 11,2-11.
Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las
obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: "¿Eres
tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?".
Jesús les respondió: "Vayan a contar a Juan lo que ustedes oyen y ven: los
ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos
oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los
pobres. ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!".
Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la
multitud, diciendo: "¿Qué fueron a ver al desierto? ¿Una caña agitada por
el viento? ¿Qué fueron a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que se
visten de esa manera viven en los palacios de los reyes. ¿Qué fueron a ver
entonces? ¿Un profeta? Les aseguro que sí, y más que un profeta. Él es aquel de
quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el
camino. Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el
Bautista; y, sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más
grande que él. Palabra
del Señor.
“¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?” Es la pregunta que desde la cárcel por medio de sus mensajeros hace Juan y quizás es la pregunta que nosotros hoy haríamos a Jesús. ¿Debemos esperar a otro? Es extraño, después de haber preparado el camino a Aquél que ha de venir, el mensajero que ahora está encerrado, consumido por las dudas y envíe una expedición de sus discípulos para pedirle a Jesús que manifieste su identidad, que presente señales ciertas que permitan reconocerlo, que se explique mejor, pues no parece responder a los esquemas de Mesías que se tenían sobre él.
Pero Jesús no responde directamente a la pregunta, sino que remite a sus obras y a la Escritura, orienta a Juan y a todos los demás. Es respuesta a los oráculos de los profetas y a la vida sencilla del pueblo, pero no todos están de acuerdo con su estilo de vida ni con la forma de vivir su mesianismo.
La respuesta de Jesús no es teórica, sino muy concreta y precisa: comuniquen a Juan «lo que están viendo y oyendo». Le preguntan por su identidad, y Jesús les responde con su actuación curadora al servicio de los enfermos, los pobres y desgraciados que encuentra por las aldeas de Galilea, sin recursos ni esperanza para una vida mejor: «Los ciegos ven y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia la Buena Noticia».
Para conocer a Jesús, lo mejor es ver a quiénes se acerca y a qué se dedica. Para captar bien su identidad no basta confesar teóricamente que es el Mesías, Hijo de Dios. Es necesario sintonizar con su modo de ser Mesías, que no es otro sino el de aliviar el sufrimiento, curar la vida y abrir un horizonte de esperanza a los pobres.
Jesús sabe que su respuesta puede decepcionar a quienes sueñan con un Mesías poderoso. Por eso añade: «Dichoso el que no se sienta defraudado por mí». Que nadie espere otro Mesías que realice otro tipo de «obras»; que nadie invente otro Cristo más a su gusto, pues el Hijo ha sido enviado para hacer la vida más digna y dichosa para todos, hasta alcanzar su plenitud en la fiesta final del Padre.
Los gestos
liberadores. Las obras que Jesús presenta a los enviados de Juan Bautista no
son gestos justicieros, sino servicio liberador a los que necesitan vida.
El gesto que mejor revela su verdadera identidad es su tarea de curar, sanar y
liberar la vida; así responde a la pregunta de Juan. Sus obras
manifiestan quién es en toda su plenitud.
No estamos acostumbrados a ver cualquier gesto de acercamiento con el más necesitado, como una actitud de cambio, capaz de renovar nuestra sociedad. Pensamos con ingenuidad que el pueblo nuevo, liberado y solidario, nacerá sólo del cambio de estructuras, de un vuelco radical, de un nuevo orden internacional. Hay, sin embargo, ciertos seres que lo que realmente necesitan para vivir y sentirse esperanzados, es simplemente un poco de ternura. En el Evangelio hay una teología de la ternura que siempre es curativa y liberadora. Se ejerce con palabras, con las manos, con los ojos, con el corazón…, y se concreta con caricias, besos, comidas en común, diálogos, contactos, abrazos… Son los verdaderos gestos liberadores. Si algo caracteriza la vida de Jesús de Nazaret es su amor apasionado a la vida. Es necesario luchar con firmeza y tenacidad contra toda forma de injusticia y opresión, desenmascarando los mecanismos sociales que las generan. Pero no es suficiente para liberar a los hombres y mujeres y hacer surgir el reino de Dios. Gestos liberadores son los que cargados de ternura ofrecen un horizonte nuevo a las personas, como los de Jesús. Sólo éstos anuncian y hacen presente el Reino.
¿A qué Mesías seguimos hoy los cristianos? ¿Nos dedicamos a hacer «las obras» que hacía
Jesús? Y si no las hacemos, ¿qué estamos haciendo en medio del mundo? ¿Qué está
«viendo y oyendo» la gente en la Iglesia de Jesús? ¿Qué ve en nuestras vidas?
¿Qué escucha en nuestras palabras?
Hoy. Para Juan y los apóstoles la figura de Jesús no se ajustaba al Mesías que ellos esperaban. Jesús rompe todos los moldes, desbarata todas las expectativas. Lo que aporta va en la dirección contraria de lo que esperaban. No viene a imponer nada, sino a proponer una dinámica de servicio. Su actitud de no-violencia, de no defenderse de los enemigos, de no destruir al adversario, escandaliza a todos, incluido a Pedro. No sólo no viene a imponer “justicia” sino que acepta la injusticia en su propia carne. De ahí la frase final de Jesús: “y dichoso el que no se escandalice de mí”.
Hoy seguimos escandalizándonos porque la salvación que Jesús nos trajo no responde a la que nosotros seguimos esperando. Seguimos sin enterarnos de que el amor que predica Jesús es absolutamente eficaz solo si se hace vida, pero es inútil si se queda en teoría. El amor nunca se pondrá al servicio de nuestro ego para alcanzar provecho personal. El amor va siempre en dirección a los demás y se olvida de sí. Nos empujará siempre a desprendernos de nuestro egoísmo. El amor compasivo es nuestra verdadera naturaleza. El egoísmo es nuestra destrucción.
La inmensa mayoría de las miserias humanas no están a la vista. Todos estamos rodeados de carencias, más importantes que las estrictamente vitales como pueden ser alimento y vestido. La falta de alimento me puede matar biológicamente, pero la falta de amor me mata como ser humano.
Todos necesitamos ayuda de los demás en mil aspectos,
que ni siquiera queremos reconocer. Pero también yo puedo ayudar a todos los
seres humanos que encuentro en mi camino. Cada uno necesitará algo distinto,
pero puedo estar seguro de que todos esperan algo de mí. Entraré en la dinámica
del Adviento cuando haga presente el Reino, no defraudando al que espera algo
de mí.
El regalo que Cristo nos prepara
«El más pequeño en el Reino de los cielos, es todavía
más grande que Juan el Bautista». Cuando el Hijo se hizo carne, sucedió un cambio radical en nuestra
relación con Dios. En el Antiguo Testamento, el Señor estaba presente en su
pueblo elegido, y se manifestaba a través de los patriarcas y profetas. Pero
siempre permanecía como alguien fuera de su alcance, totalmente por encima de
sus límites. Sin embargo, cuando María engendra a Cristo, podemos ver realmente
a Dios entre nosotros: ¡tiene un rostro, manos, pies, una voz concreta!
Ha venido a sanar a los enfermos, a dar la vida a los muertos, a salvarnos de
nuestros pecados. Pero también ha venido para que tratemos con Él, incluso a
nuestro nivel humano: podemos llamarlo amigo. El Reino de los cielos que
Cristo vino a traer consiste en una amistad real y personal con Él, nuestro
Dios y Señor. ¡He aquí el maravilloso regalo que Jesús nos trae en la Navidad!
Pero la amistad es una relación en dos direcciones. Es un don que se recibe y luego se corresponde. Por eso, un amigo auténtico no es el que sólo te busca cuando todo va bien. Llegan los problemas en la vida, y en esos momentos se prueba quiénes son los amigos de verdad. A Juan el Bautista le costó la cárcel y el martirio, pero permaneció fiel, y no se sintió defraudado por Cristo.
Dios nació en este mundo para buscar amigos, amigos de verdad, de ésos que le siguen en las buenas y en las malas. Hoy nos invita a renovar y fortalecer nuestra amistad con Él. Ofrezcámosle nuestro corazón en esta oración; ese corazón que tal vez le ha abandonado más de una vez, pero que esta Navidad quiere amarle un poco más, ser más fiel, un mejor amigo. (H. Javier Castellanos LC, Catholic.net)
La Luz de Cristo quiere iluminar la noche del mundo a través de la luz que somos nosotros, su presencia ya iniciada ha de seguir creciendo por medio de nosotros. En la noche santa debemos recordar que el inicio que se produjo en Belén ha de ser inicio permanente, que aquella noche santa es nuevamente un “hoy” cada vez que un hombre permite que la luz del bien haga desaparecer en él tinieblas del egoísmo (…) el niño Dios nace allí donde se obra por inspiración del amor del Señor, donde se hace algo más que intercambiar regalos.
Tiempo de Adviento, tiempo de esperanza.
Primer Domingo: “Estén preparados”
Segundo Domingo: "Conviértanse, porque el Reino de los cielos, está cerca"
Tercer Domingo: “¿Eres tú el que ha de venir?”
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Hojitas anteriores. J: A: Pagola. Fray Marcos. Dicc. Bíblico.
Círculo Bíblico San José
“Tu
palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119
Te esperamos todos los sábados a las 17 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana.
Sábado 10 diciembre 2022. Mt 17, 10-13. "Elías ya ha venido y no lo reconocieron"
viernes, 9 de diciembre de 2022
Viernes 9 diciembre 2022. Mt 11, 16-19. "Amigo de publicanos y pecadores"
Jueves 8 diciembre 2022. Lc 1, 26-28. "Inmaculada Concepción"
miércoles, 7 de diciembre de 2022
Miercoles 7 diciembre 2022. Mt 11, 28-30. "Venid a mí los cansados y agobiados"
“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados, y yo los aliviaré”
Hoy Señor la Palabra me lleva a tomar conciencia de tu presencia en mi vida, ante el cansancio, agobios, miedos, impotencia que provocan las situaciones de cada día, encuentro en tu Palabra la Luz necesaria para poder seguir el camino adecuado, no siendo indiferente ante las injusticias y los marginados que nos encontramos a diario, llevando a mi vida tu sabiduría puedo respirar aire fresco, que me alienta a seguir adelante con un sentido, una vida mejor es posible.
Nota: Hola, si les parece bien pueden compartir en comentarios, que les dice la Palabra de cada día, de esa forma compartimos y damos testimonio de la presencia del Dios en nuestra vida, bendiciones.
martes, 6 de diciembre de 2022
Martes 6 diciembre 2022. Mt 18, 12-14. "Suponed que un hombre tiene cien ovejas"
lunes, 5 de diciembre de 2022
Lunes 5 de noviembre 2022. Lc 5, 17-26. "A ti te lo digo, ponte en pie"
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
[Lucas 5, 17-26] En aquel tiempo, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones. En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo: «Hombre, tus pecados están perdonados». Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos: «¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?». Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: “Tus pecados te son perdonados”, o decir: “Levántate y echa a andar”? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados —dijo al paralítico—: “A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa”». Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios. El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían: «Hoy hemos visto maravillas». Palabra del Señor.




