Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 11 de noviembre de 2011

33º domingo durante el año, « Ya que respondiste fielmente en lo poco, entra a participar del gozo de tu Señor»


Lecturas del 13-11-11– Ciclo A –


33º domingo durante el año


« Ya que respondiste fielmente
en lo poco, entra a participar del
 gozo de tu Señor»


Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31
Una buena ama de casa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. El corazón de su marido confía en ella y no le faltará compensación. Ella le hace el bien, y nunca el mal, todos los días de su vida.     
Se procura la lana y el lino, y trabaja de buena gana con sus manos.     
Aplica sus manos a la rueca y sus dedos manejan el huso. Abre su mano al desvalido y tiende sus brazos al indigente.           
Engañoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al Señor merece ser alabada. Entréguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben públicamente.
Palabra de Dios.

Salmo 127
R. ¡Felices los que temen al Señor!
¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos!  Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien.  R.
Tu esposa será como una vid fecunda  en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo  alrededor de tu mesa.  R.
¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! ¡Que el Señor te bendiga desde Sión 
todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén!  R.

1º carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 5, 1-6
Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche. Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores del parto sobre una mujer embarazada, y nadie podrá escapar.              
Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón: todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios.   Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 25, 14-30
Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
 «El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. 
En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. 
Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. "Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado." "Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor." 
Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: "Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado." "Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor." 
Llegó luego el que había recibido un solo talento. "Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!" Pero el señor le respondió: "Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. 
Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes."»
Palabra del Señor.
Reflexión:

Las lecturas de hoy nos hacen mirar al futuro, a la parusía. Para que desde ese futuro de gloria que esperamos, también nos animemos a prepararlo debidamente.
Jesús quiere inculcar a sus discípulos la fidelidad. La vigilancia no es sólo una actitud moral. Es todo un estilo de vida, de confianza y de fidelidad al Señor. A diferencia de los fariseos que confiaban en sus propias obras, por las cuales Dios “les tenía que premiar”.
Nuestro Dios nos regala la vida, el tiempo, las cualidades, para que realicemos buenas obras, no para que las enterremos y así no sirvan para el bien propio y ajeno.
La verdadera relación del hombre con Dios no se basa en el miedo, sino en el amor. Desde esta perspectiva, el discípulo de Jesús ha de enfocar toda su persona y actividad.

El reproche llega porque este criado no cultivó sus cualidades y talentos al servicio de los demás. No somos propietarios de nuestros talentos, sólo somos administradores. Nuestro punto de mira no está en el beneficio y la seguridad propia, porque el don que no se comparte es un don enterrado.


"Sí, lo que Cristo nos ha dado,
es para su multiplicación,
dándolo" (1)

Queridos hermanos y hermanas:
La Palabra de Dios de este domingo, el penúltimo del año litúrgico, es una invitación a estar vigilantes y diligentes en espera del regreso del Señor Jesús al final de de los tiempos. 
La Página del Evangelio narra la famosa parábola de los talentos referida por san Mateo (25,14-30). El "talento" era una antigua Moneda romana, de gran valor, y precisamente es una de las causas de la popularidad de esta parábola que se ha convertido en sinónimo de dote personal, que cada quien está llamado a hacer fructificar. 
En realidad, el texto nos habla de "un hombre que, al ausentarse, llamo a sus empleados y les encomendó su hacienda" (Mateo 25,14). El hombre de la parábola representa al mismo Cristo, los servidores a los discípulos y los talentos los dones que Jesús les confía. 

Estos dones, no sólo representan las cualidades naturales que tengamos, sino a las las riquezas que el Señor Jesús ha dejado en su herencia para que las hagamos fructificar: su Palabra, depositada en el santo Evangelio, el Bautismo,  que nos  renueva en el Espíritu Santo, la Oración, el Padrenuestro que elevamos a Dios como hijos unidos en el Hijo, su Perdón, que ha ordenado ofrecer a todos, el sacramento de su Cuerpo inmolado y de su Sangre derramada. En una palabra: el Reino de Dios, que es Él mismo, presente y vivo entre nosotros. Este es el Tesoro que Jesús ha confiado a sus amigos al final de su breve existencia terrena. 

La Parábola de hoy Insiste en la actitud Interior con la que hemos de acoger y valorar este don. La actitud equivocada es la del miedo: el servidor que tiene miedo de su Señor y de su regreso, es el que  esconde la moneda bajo tierra y deja de producir frutos. Esto le sucede, por ejemplo, a quien habiendo recibido el Bautismo, la Comunión, la Confirmación, después entierra los dones bajo una capa de prejuicios, bajo una falsa imagen de Dios que paraliza la fe y las obras, traicionando las expectativas del Señor. 
Pero la parábola da más Importancia a los buenos frutos de los discípulos, que felices por el don recibido, no los han escondido con temor y celos, sino que los han hecho fructificar, compartiéndolos. 
¡Sí, lo que Cristo nos ha dado es para su multiplicación, dándolo! Es un tesoro hecho para ser gastado, invertido, compartido con los demás, como nos enseña ese gran administrador de los talentos de Jesús, el apóstol Pablo.

La enseñanza evangélica que hoy nos ofrece la liturgia ha tenido un impacto a un nivel histórico-social, en las poblaciones cristianas, promoviendo una mentalidad emprendedora y activa. 

Pero el mensaje central afecta al espíritu de responsabilidad con el que hemos de acoger el Reino de Dios: responsabilidad con Dios y con la humanidad. Encarna perfectamente la actitud del corazón de la Virgen María, quien al recibir el don más precioso, al mismo Jesús, he aquí que se ofreció al mundo con inmenso amor. Pidámosle que nos ayude a ser "servidores buenos y fieles" para que podamos entrar un día "en el gozo de su Señor".

(1) Benedicto XVI, plaza de San Pedro del Vaticano, domingo, 16/11/ 2008 ( ZENIT.org ).


Nuestro Tiempo:

El contexto de la hora histórica que vivimos se predica, como grandes valores, la eficacia, la competitividad, la creación de riqueza, el aumento de la productividad, el crecimiento económico, los altos rendimientos de interés bancario, la inversión en valores, etc. Son nombres modernos bien adecuados para lo que se presenta en la parábola.
La eficacia, la productividad, la eficiencia... no son malas en principio. Diríamos que no son valores en sí mismas, sino "cuantificaciones" que pueden ser aplicadas a otros valores. Se puede ser eficiente en muchas cosas muy distintas (unas buenas y otras malas) y con unas intenciones muy diversas (malas y buenas también).
La eficacia en sí misma, abstraída de su aplicación y de su intención no nos interesa. El juicio que hagamos sobre la eficacia dependerá pues de la materia a la que apliquemos esa eficiencia así como del objetivo al que se oriente.
Cabe entonces imaginar una "eficiencia" cristiana (agrupando en este símbolo varios otros valores semejantes). El mismo evangelio la presenta en otros lugares, en su célebre inclinación hacia la praxis: No todo el que dice 'Señor, Señor', sino el que hace..., la parábola de los dos hermanos, Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra y la ponen en práctica... y más paradigmáticamente, el mismo texto que continúa al de hoy, que meditaremos el domingo próximo, Mt 25,31ss, donde el criterio del juicio escatológico será precisamente lo que hayamos "hecho" efectivamente a los pobres...
La eficiencia aceptada y hasta encomiada por el evangelio es la eficiencia "por-el-Reino", la que está puesta al servicio de la causa de la solidaridad y del amor. No es la eficiencia del que logra aumentar la rentabilidad (reduciendo trabajadores por la adopción de tecnologías nuevas), o la del que logra conquistar mercados (reduciendo la capacidad de auto-subsistencia de los países pequeños), o la del que logra ingresos fantásticos por inversiones especulativas del capital "golondrina"...
La eficiencia por la eficiencia no es un valor cristiano, ni siquiera humano. Quizá sea cierto que el capitalismo, sea "el sistema económico que más riqueza crea"; pero no es menos cierto que lo hace aumentando simultáneamente el abismo entre pobres y ricos, la concentración de la riqueza a costa de la expulsión del mercado de masas crecientes de excluidos. El criterio supremo, para nosotros, no es una eficiencia económica que produce riqueza y distorsiona la sociedad y la hace más desequilibrada e injusta. No sólo de pan vive el ser humano. Cristianamente no podemos aceptar un sistema que en favor del (o en culto al) crecimiento de la riqueza sacrifica (idolátricamente) la justicia, la fraternidad y la participación de masas humanas. Poner la eficiencia por encima de todo esto, es una idolatría, la idolatría del culto del dinero, verdadero dios neoliberal.
Si Jesús se lamentó de que los hijos de las tinieblas son más astutos que los hijos de la luz, ello significa que la «astucia» (otro tipo de eficacia) no es mala; lo malo sería ponerla al servicio de las tinieblas y no de la luz.

Tomado de Servicio bíblico latinoamericano.
Meditamos con el Evangelio (Qué me dice esta Palabra)

Somos administradores, servidores, empleados, no dueños, de los dones que el Señor nos regala. Y los tenemos que administrar en bien nuestro y de los demás.

Somos colaboradores del Reino. El Señor nos ha incorporado a su tarea. Desde el principio, quiso Dios que el ser humano colaborara en la obra de la creación. Y Jesús nos ha elegido como apóstoles de su Evangelio. Esta parábola es una llamada a la responsabilidad.

Dios pone su confianza en cada persona. Sólo en esa confianza podremos ser responsables. No se trata de “ganar méritos”, sino de “responder” a los dones que el Señor nos da gratuitamente.


Lecturas de la Semana

Lunes 14: 1 Mac.  1,10-15.41-43. 54-57. 62-64; Sal  118; Lc. 18, 35-43.
Martes 15:  2 Mac. 6, 18-31;  Sal: 3; Lc. 19, 1-10.
Miércoles 16:  2 Mac. 7, 1. 20-31; Sal 16; Lc.19. 11-28.
Jueves 17: 1 Mac. 2, 15-29;  Sal 49; Lc. 19, 41-44.
Viernes 18: 1 Mac. 4, 35-37. 53-59;  Sal  1Cor. 29, 10-12;  Lc 19, 45-48.
Sábado 19: 1 Mac. 6,1-13; Sal 9; Lc. 20,27-40.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.




Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.

Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.



sábado, 5 de noviembre de 2011

32º domingo durante el año, « Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora »


Lecturas del 6-11-11– Ciclo A –
32º domingo durante el año



« Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora » 
Lectura del libro de la Sabiduría 6, 12-16
La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes    .
La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y les sale al encuentro en todos sus pensamientos. Palabra de Dios.
Salmo 62
R. Mi alma tiene sed de ti, Señor,
Dios mío.
Señor, tú eres mi Dios,  yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne  como tierra sedienta, reseca y sin agua.  R.
Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida,  mis labios te alabarán.  R.
Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso,  y mi boca te alabará con júbilo en los labios.  R.
Mientras me acuerdo de ti en mi lecho  y en las horas de la noche medito en ti, veo que has sido mi ayuda  y soy feliz a la sombra de tus alas.  R.
1º  carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 4, 13-18
No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él.
 Queremos decirles algo, fundados en la Palabra del Señor: los que vivamos, los que quedemos cuando venga el Señor, no precederemos a los que hayan muerto. Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre.
 Consuélense mutuamente con estos pensamientos.  Palabra de Dios.
  
 Evangelio según san Mateo 25, 1-13
 Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
 «El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes.           
Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos.          
Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: "Ya viene el esposo, salgan a su encuentro."
Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: "¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?" Pero estas les respondieron: "No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado."
Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.           
Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: "Señor, señor, ábrenos. "Pero él respondió: "Les aseguro que no las conozco." 
Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.»  Palabra del Señor.
  
Reflexión 
EL ESPOSO LLEGA DE NOCHE
Estamos finalizando el año litúrgico, y estos últimos domingos nos van dirigiendo al tiempo de Adviento.  El Señor llega, su Reino está cerca… y es necesario mantenerse alertas porque la ocasión es única y nadie puede recibirlo por nosotros.
La parábola de hoy se encamina a hacernos tomar conciencia de la necesidad de estar constantemente preparados y vigilantes, pues en cualquier momento puede llegar el esposo, Cristo, para invitarnos a participar de su banquete, en las bodas del Reino.
Hay en el relato una evidente preocupación por el retorno de Jesús (la Parusía). Vamos a centrarnos en la parábola para que nos diga qué es lo que nos hace falta para no faltar a la cita del Reino.  Por eso, la vigilancia, es algo esencial que no se pueda compartir y vamos a ver por qué.
La parábola alude a una escena perteneciente a la vida real.   Describe cómo se celebraban las bodas en tiempos de Jesús.  Uno de los ritos principales era el traslado de la novia a casa del novio.  La ceremonia comenzaba con la ida del novio a la casa de la novia para llevarla desde allí a la nueva casa.  Los invitados esperaban, ataviados y preparados para la ocasión, a que llegara el novio para acompañar a la comitiva hasta la nueva casa y celebrar allí la fiesta.  El retraso del novio se explica fácilmente si tenemos en cuenta que antes de recoger a la novia debe acordar con los parientes de ésta los regalos que hará a la familia…  El punto más llamativo de la parábola no es, por tanto la llegada o el retraso del novio, sino el hecho de que las jóvenes poco previsoras no puedan participar en la boda.
El reino de Dios se describe y compara aquí, nuevamente, con una de las celebraciones más alegres y festivas.  No poder participar en ella significaba perderse algo muy importante.  El relato de las diez jóvenes es, pues, una parábola de crisis, que los oyentes de Jesús  entenderían seguramente como una llamada de atención a no perder la oportunidad de participar en la gran fiesta del Reino.
Mateo nos presenta a la comunidad cristiana en las diez jóvenes que esperan al novio.  En ellas hay personas necias y personas prudentes.  El evangelista hace ver en varias ocasiones las diferencias e incluso las divisiones que se dan dentro de la Iglesia.  El retraso del novio desvelará la situación.  Al comienzo todas tuvieron la misma actitud: se durmieron.  El hecho como tal no es censurado en este pasaje.  No está ahí su acento.  Lo que cuenta es que unas se proveyeron de aceite y las otras no.  Por consiguiente se hallaron en condiciones distintas cuando el novio hizo su aparición. El novio es aquí una alegoría que nos remite al Señor.  Su llegada es un juicio que discierne y separa.
La parábola se convierte en una exhortación a estar preparados para la venida de Jesús, que puede tener lugar en el momento menos esperado (“a media noche”).  La mención del retraso del novio y la exhortación a estar en vela, porque no se sabe ni el día ni la hora, son llamadas de atención para despertar a su comunidad de la apatía.
Para Mateo, estar preparado significa escuchar y poner en práctica las palabras de Jesús, que pueden resumirse en el mandamiento del amor.  El retraso de la venida de Jesús no puede llevar al adormecimiento y al descuido, ni puede hacer que los cristianos se desentiendan de sus compromisos.  Al contrario, la certeza de su venida debe impulsarnos a un compromiso activo que consiste en poner en práctica las enseñanzas del Maestro.
Por tanto, no son actitudes evangélicas ni calcular el retraso para aprovecharse de Él, ni desilusionarse.  El peligro es doble: despreocuparse y darse al desatino porque el Señor tarda, o no tener paciencia para esperar su vuelta.  La vigilancia ha de ser continua.  Hay cosas que no pueden improvisarse a última hora.  Cada uno ha de estar preparado.  Mi espera, mi vigilancia, mi estilo de vida no puede delegarlo.  Es una opción personal: cada uno tiene que poner el aceite en su lámpara.
La lámpara encendida es el símbolo de la atenta vigilancia ante la llegada inminente del Reino.  Se trata de una cualidad interior que, por ser tal, no puede ser compartida con otro, ni prestada ni vendida.  De ahí la negativa de las otras muchachas a darles algo de su aceite a las que se había quedado sin él.  Exige, en cambio, una preparación o espera constantes, pues en cualquier momento se puede producir su llamada.
Ahora podemos comprender el final: pasado el momento del encuentro, las puertas se cierran.  El detalle es cruel y hasta parece contradecir las parábolas de la misericordia.  Sin embargo, se trata de otra manera de subrayar que la vigilancia –para que sea tal-, o es constante, o de nada sirve.  En efecto, basta un descuido para que el enemigo entre a la ciudad, o se incendie un edificio o asalte un banco.  Quién vigila no puede permitirse el lujo de contar con varias oportunidades.  Lo que ha sucedido es de por sí irreparable, se podrá ser más previsor para otra cosa, pero en lo que se falló no hay posibilidad de marcha atrás.
El tiempo de la fe es un tiempo permanente  en la vida del hombre. No se puede ser religioso por horas o por días, o dejarlo para después o para el final de la vida.  ¿Por qué? Porque la fe es la aceptación de un Dios que llega para compartir nuestra vida.  Para eso tenemos este tiempo concreto de existencia, un tiempo que es totalmente nuestro, hasta el punto de que, por más que lo queramos, no lo podemos dividir ni compartir con otro.  La responsabilidad ante la llamada de Dios es cosa de cada uno.  Puedo compartir mi experiencia de fe con los otros, pero no mi responsabilidad ni mi respuesta.
No buscamos algo que está fuera o lejos  de nosotros. 
En realidad, se trata de buscarnos a nosotros mismos, de penetrar en nuestra interioridad, de vernos tal cual somos, de sentirnos un “yo” en lo que sentimos y hacemos. 
Se trata de abrir los ojos, pues Dios está en todo esto que estamos viviendo. 
Ahí está nuestra vigilancia, ésa es la luz de nuestra lámpara: aquí y ahora, en este país, en esta época de la humanidad, a través de los acontecimientos, en esta circunstancia dolorosa o feliz que nos toca vivir… a través de este llamado de vida, Dios se nos manifiesta y Dios nos exige un estilo de conducta evangélica. El buscarlo con sinceridad ya es poseerlo… Es una búsqueda intensa y serena…
Para reflexionar…
Salir a esperar-esperar sin claudicar-aceptar el ritmo de Dios y aprender a vivir despierto, vigilante.
Pbro. Daniel Silva.
Irradiando a Cristo
Oh, amado Jesús.
Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya.             
Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.
Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.
Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía.
¡Permite que no me vean a mí, sino solamente a Jesús! Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú,  a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
La luz oh, Jesús, vendrá toda de Ti, nada de ella será mía;  serás Tú quien resplandezca sobre los demás a través de mí. Brillando sobre quienes me rodean, permíteme alabarte como más te gusta.
Permíteme predicarte sin predicar, no con palabras sino a través de mi ejemplo, a través de la fuerza atractiva, de la influencia armoniosa de todo lo que haga, de la inefable plenitud del amor que existe en mi corazón por Ti.                      Amén.
Oración que rezan las Misioneras de la caridad (de la Madre Teresa) después de la misa de cada día.
Quédate conmigo, Señor, porque es necesario tenerte presente para que Yo no te pueda olvidar. Tú sabes que tan fácilmente te abandono.
Quédate conmigo, Señor, porque Yo soy débil y necesito de tu fortaleza, para que no caiga tan frecuentemente.
Quédate conmigo, Señor, porque tu eres mi vida y sin Ti Yo estoy sin fervor.
Quédate conmigo, Señor, porque tu eres mi luz y sin ti yo estoy en la oscuridad.
Quédate conmigo, Señor, para mostrarme tu voluntad.
Quédate conmigo, Señor, para que Yo pueda escuchar tu voz y seguirte.
Quédate conmigo, Señor, porque Yo deseo amarte mucho y siempre estar en tu compañía.
P. Pio
Lecturas de la Semana
Lunes 7: Gal.  4,4-7; Sal  Jdt; 13; Jn. 2, 1-11.
Martes 8:  Sb. 2, 23—3, 9;  Sal: 33; Lc. 17, 7-10.
Miércoles 9:  Ez. 47, 1- 2. 8-9. 12  Sal 45; 1Cor. 3, 9c-11. 16-17; Jn. 2. 13-22.
Jueves 10: Sb. 7, -22—8, 1;  Sal 118; Lc. 17, 20-25.
Viernes 11: Sb. 13, 1-9;  Sal  18;  Lc 17, 26-37.
Sábado 5: Sb. 18,14-16; 19, 6-9;  Sal 104; Lc. 18,1-8.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
 Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
 Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16   hs. en:       
                                                                                                                                                            Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

viernes, 28 de octubre de 2011

31º domingo durante el año, « Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros »



Estimado hermano en Cristo te invitamos a la charla bíblica “Galilea en los tiempos de Jesús”, donde podremos conocer como era el contexto socio-político donde vivió Jesús, con la idea de profundizar el entendimiento de la Palabra del Señor en su Evangelio, con la participación y presentación del tema de la Hna. René Batalla (Profesora de la escuela Bíblica San Jerónimo; coordinada por el Círculo Bíblico san José.


El 4 de noviembre después de Misa, 19:30 hs.
en la parroquia san José Branden 4970 Villa Dominico


Lecturas del 30-10-11– Ciclo A –


Profecía de Malaquías 1, 14b-2, 2b. 8-10
Yo soy un gran Rey, dice el Señor de los ejércitos, y mi Nombre es temible entre las naciones. ¡Y ahora, para ustedes es esta advertencia, sacerdotes! Si no escuchan y no se deciden a dar gloria a mi Nombre, dice el Señor de los ejércitos, yo enviaré sobre ustedes la maldición.
Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos con su doctrina, han pervertido la alianza con Leví, dice el Señor de los ejércitos. Por eso yo los he hecho despreciables y viles para todo el pueblo, porque ustedes no siguen mis caminos y hacen acepción de personas al aplicar la Ley.         
¿No tenemos todos un solo Padre? ¿No nos ha creado un solo Dios? ¿Por qué nos traicionamos unos a otros, profanando así la alianza de nuestros padres?  Palabra de Dios.

Salmo 130

R. Señor, guarda mi alma en la paz
junto a ti.
Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No he pretendido grandes cosas  ni he tenido aspiraciones desmedidas.  R.

No, yo aplaco y modero mis deseos: como un niño tranquilo en brazos de su madre, así está mi alma dentro de mí.  R.

Espere Israel en el Señor,  desde ahora y para siempre.  R.

1º carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 2, 7b-9. 13
Hermanos: Fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos. Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tan queridos llegaron a sernos. 
Recuerden, hermanos, nuestro trabajo y nuestra fatiga cuando les predicamos la Buena Noticia de Dios, trabajábamos día y noche para no serles una carga. Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios, porque cuando recibieron la Palabra que les predicamos, ustedes la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen.  
Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 23, 1-12
Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
«Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.    
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente. 
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. 
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»   Palabra del Señor.

Reflexión:

Ojo a los fariseos… ¡Ustedes sean de otra forma!: Un pecado llamado hipocresía.

No hay duda de que esta página evangélica nos remite a la propia experiencia de Jesús: Él ha chocado varias veces, y duramente, con las autoridades religiosas de su tiempo, entre las que estaban los escribas y fariseos. Es un extenso discurso de condena de Jesús que pronuncia contra los líderes religiosos de Israel, como consecuencia de un largo enfrentamiento con ellos (ver capítulos 21 y 22 de Mateo).
Pero es igualmente cierto que el texto refleja la dureza del conflicto entre la comunidad cristiana y la sinagoga de la época de Mateo, a finales del siglo I.  Cuando se escribió esta página, los cristianos palestinenses estaban enfrentados con el judaísmo, y más directamente con los fariseos que, a partir de la destrucción de Jerusalén en el año 70, eran maestros reconocidos del judaísmo.  Luego no es un simple recuerdo histórico, sino un recuerdo grávido de actualidad para el evangelista.
Mateo no intenta referirse únicamente a los escribas y fariseos de su tiempo denunciando su conducta y su oposición a la comunidad cristiana.  Sirviéndose de la polémica con ellos llama la atención e intenta desenmascarar actitudes –posibles o reales- de la misma comunidad cristiana.
El tono de la polémica, para entenderla, no debemos pensar que los fariseos eran falsos y superficiales.  Todo lo contrario: era el grupo de los “separados” de todo lo impuro, piadosos y observantes de la ley.  Lo que está en juego son dos formas de entender la vida, la religión, el acceso a Dios, la comunidad.

Un contenido muy actual.  Esta dura crítica a los escribas y fariseos también se dirige a los discípulos: lo que no deben ser. En la comunidad cristiana han de darse otro tipo de actitudes. Cuatro son los vicios que Jesús pone al descubierto y critica.
Incoherencia.”No hacen lo que dicen”. Mateo es el evangelista más atento de repetir que no son las palabras lo que cuentan sino los hechos, y que al árbol se lo reconoce por sus frutos.
Doble moral. “Cargan fardos insoportables a la gente, pero ellos no mueven un dedo para ayudarles” Se autocomplacen en su propia moral externa y vacía, mientras agobian y culpabilizan a la gente con el peso de la ley.
Hipocresía. “Usan filacterias más anchas (cintas con inscripciones bíblicas que se llevaban colgadas) y borlas más ampulosas; y solamente lo hacen para ser vistos, sin que los demás les importe.

Vana  ostentación. “Les gustan los primeros puestos y que les reverencien llamándoles “maestro”, “padre” “jefe”.
En un clima claramente polémico, Jesús critica sus aires de grandeza superioridad e incoherencia.  Mateo insiste en ello, probablemente porque en su comunidad comenzaban a parecer  también esos signos en algunos que aceptaban gustosos títulos de honor. El evangelista sale al encuentro de esa situación con energía, y les dice: “no hagan lo que ellos hacen”.

En contraposición con lo anterior, dibuja el rostro del verdadero discípulo, de toda la comunidad cristiana y de la Iglesia. ¿Cuál es el tipo de Iglesia y comunidad que propone el texto? Una Iglesia igualitaria y fraternal, cristoncéntrica y servicial.

Igualitaria y fraternal. En la comunidad cristiana todos tienen la misma talla.  La auténtica “jerarquía” sólo destaca como servicio a la fraternidad.
Cristocéntrica. Nuestro único Maestro y Señor es Jesús, el Mesías. Él es el centro, el jefe de la comunidad. Los demás jefes no son tales, sino servidores.
Servicial. “El más grande entre ustedes será servidor de todos”.  La autoridad sólo es tal si realmente es servicio. La grandeza de los ministerios están en eso: en servir. Volver a los esquemas jerárquicos que sitúan a las personas en escalones o niveles de más o menos prestigio es, en la perspectiva de Jesús, no haber entendido en qué consiste el reino de Dios.
La denuncia de Mateo no se centra en la doctrina, sino en el plano de la coherencia personal y de grupo: “cumplan lo que les digan pero no hagan lo que ellos hacen”. El acento lo pone en los hechos. No se pretende que el discípulo sea “mecánicamente” consecuente, sino que demuestre un interés y una coherencia humanamente presentables.  Si no perfectos, sí aceptables.  Pero resulta que hoy, con etiqueta cristiana, somos un producto bastante adulterio para nuestros semejantes.

“Uno sólo es el Maestro,….” Nos manifiesta qué es lo fundamental y nuclear de la comunidad cristiana o Iglesia, qué es lo que ha de quedar bien visible ante todos: el único Señor es Cristo, cada miembro es hijo de Dios y todos los miembros somos hermanos.  Todo lo que no deje transparentar esto no pertenece a la comunidad querida por Jesús.  Hemos de empezar a realizarlo en nuestra propia comunidad. Para esto no hay excusas.

Nadie ha de considerarse innecesario.  Todos estamos llamados a participar activamente, pues todos somos responsables.  Una de las tareas pendientes en la Iglesia es ir encontrando cada uno nuestro verdadero sitio en la comunidad cristiana para colaborar, de manera fraterna y corresponsable, en la construcción del Reino.
Aquel a quien se le concede una función o una responsabilidad en la comunidad ha de ejercerla con humildad, no considerándose el centro o la referencia absoluta para los demás, sino el que con su palabra, con sus actitudes y comportamiento coherente recuerda quién es el único Maestro y el único Padre.

“El más grande de ustedes será servidor de todos”. No se rechaza la función específica de dirección, ni siquiera se insinúa que esté mal ser el primero. Lo que Jesús propone, como novedad inspirada en su propio ejemplo, es que ese mismo sea el primero en el servicio.  Los esquemas y pautas sociales a los que estamos acostumbrados se resienten.

Para reflexionar…

Muchos son los defectos que aflorarán en nuestra vida; tratemos, sin embargo, de que nuestro corazón no se corrompa con la falta de sinceridad y con el fanatismo cerrado. Que la comunión sacramental signifique para todos nosotros el signo de un auténtico y sentido amor a los demás.

Pbro. Daniel Silva.

Semillas

Anoche tuve un sueño raro: En la plaza mayor de la ciudad habían abierto una tienda nueva. El rótulo decía: "Regalos de Dios". Entré: Un ángel atendía a los clientes. Yo, asombrado, le pregunté: 
- ¿Qué es lo que vendes, ángel del Señor?  
 
-
 Ofrezco cualquier don de Dios.  
- ¿Cobras muy caro?          
 
- No, los dones de Dios son gratis.
Miré los grandes estantes; estaban llenos de ánforas de amor, frascos de fe, bultos de esperanza, cajas de salvación y muchas cosas más. Yo tenía gran necesidad de todas aquellas cosas. Cobré valor y le dije al ángel: 
- Dame, por favor, bastante amor a Dios; dame perdón de Dios; un bulto de esperanza, un frasco de fe y una caja de salvación.
Mucho me sorprendí cuando vi que el ángel, de todo lo que yo le había pedido, me había hecho un solo paquete; y el paquete allí estaba en el mostrador, un paquete tan pequeño como el tamaño de mi corazón.          
- ¿Será posible? - pregunté
- ¿Esto es todo?                  
El ángel me explicó: Es todo, Dios nunca da frutos maduros; El sólo da pequeñas semillas, que cada quien debe cultivar.
 Las  Siervas de los Corazones Traspasados de Jesús y María. 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, cjm
Centro Bíblico del CELAM. Lectinonautas.com

Lecturas de la Semana

Lunes 31: Rm.  11, 29-36; Sal  68; Lc.14, 1. 12-14.
Martes 1 Ap. 7, 2-4. 9-14;  Sal: 23; 1Jn. 3, 1-3; Mt. 5, 1-12ª..
Miércoles 2:  Job 19, 1. 23-27;  Sal 24; Fp. 3, 20-21; Mc. 15. 33-39; 16, 1-6..
Jueves 3: Rm.14, 7-12;  Sal 26; Lc. 15, 1-10.
Viernes 4: Rm. 15, 14-21;  Sal  97;  Lc 16, 1-8.
Sábado 5: Rm. 16, 3-9. 16, 22-27; Sal 144; Lc. 16,9-15.