Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

lunes, 13 de octubre de 2014

Vigésimo octavo domingo durante el año, – Ciclo A –

 
 
«El banquete está preparado. Vengan».
 
Lecturas del 12-10-14 

 
Libro del profeta Isaías 25, 6-10ª
El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados. El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones. Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.   
Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!» Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña. Palabra de Dios.
 
Salmo 22:
R. Habitaré en la Casa del Señor por muy largo tiempo.
 
El señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas  y repara mis fuerzas.  R.
Me guía por el recto sendero,  por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo:  tu vara y tu bastón me infunden confianza.  R.
Tú preparas ante mí una mesa,  frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.  R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan  a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.  R.
 
Pablo a los Filipenses 4, 12-14. 19-20
Hermanos: Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.  
Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades. Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.         
A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.  Palabra de Dios.
 
Evangelio según san Mateo 22, 1-14
Jesús habló otra vez en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo.
Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir.    
De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas."
Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.    
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad.
Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren."          
Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados. 
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?” El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes." Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.»   Palabra del Señor.
 
Reflexión:
 
Esta es la tercera parábola sucesiva que Jesús pronuncia estando en el Templo de Jerusalén frente a los líderes del pueblo judío, los sacerdotes y los ancianos: la “de los dos hijos” (21,28-32), la “de los viñadores homicidas” (21,33-46) y la “del banquete del rey” (22,1-14), tienen un mensaje parecido, Jesús quiere abrirles los ojos sobre su relación con Dios: hay que “escucharlo” y aceptar su llamado por medio del Hijo. Hoy estamos llamados nosotros a evaluarnos, analizando nuestra situación personal como cristianos y nuestros comportamientos.
 
También tienen en común una interpelación. Ésta siempre se hace sobre la libre voluntad del que es llamado. El mensaje es que Dios no nos fuerza, más bien interpela nuestra libre decisión y espera nuestra respuesta. La libertad humana: una inmensa responsabilidad. Hay que notar que ninguno es obligado a un comportamiento determinado. Todos pueden responder con un “sí” o con un “no”, esto es, pueden acoger o rechazar la voluntad de Dios.
La Invitación: Frente a tantas imágenes mezquinas de un Dios controlador y justiciero que impide a no pocos saborear la fe y disfrutar de la vida, Jesús introduce en el mundo la experiencia de un Dios que nos está invitando a compartir con él una fiesta fraterna en la que culminará lo mejor de nuestros esfuerzos, anhelos y aspiraciones.
 
Jesús dedica su vida entera a difundir la gran invitación de Dios: «El banquete está preparado. Vengan». Este mensaje configura su modo de anunciar a Dios. Jesús no predica doctrina, despierta el deseo de Dios. No impone ni presiona. Invita y llama. Libera de miedos y enciende la confianza en Dios. En su nombre, acoge a su mesa a pecadores e indeseables. A todos ha de llegar su invitación.
Los hombres y mujeres de hoy necesitan descubrir el Misterio de Dios como Buena Noticia. Los cristianos hemos de aprender a hablar de él con un lenguaje más inspirado en Jesús, para deshacer malentendidos, aclarar prejuicios y eliminar miedos introducidos por un discurso que ha alejado a muchos de ese Dios que nos está esperando con todo preparado para la fiesta final… (José A Pagola ).
 
Ya desde el comienzo de su predicación, en su mensaje sobre el Reino de los cielos, y de manera particular en las bienaventuranzas, vemos que Jesús nos revela que  Dios nos ha destinado a la feliz comunión de vida eterna con él. Por lo tanto, rechazar la invitación al banquete es rechazar la vida con Dios.
 
Esto lo vemos si nos apoyamos en las parábolas del tesoro y de la perla, donde al descubrir el verdadero tesoro, vendemos todo para adquirirlo, pero en el texto de hoy resulta que quienes son interpelados prefieren hacer otra cosa ante la invitación del Señor a las bodas, se sienten incomodados porque les quita tiempo para otras cosas que consideran más importantes, e incluso se ofenden. Como puede verse, ellos no quieren ser fastidiados en los ámbitos y en los proyectos en los que se mueven: su rutina de vida como campesinos (ir al campo) o como citadinos (ir al negocio).
 
El vestido nupcial: el llamado es gracia pero hay que hacerse digno de él: Al final de la parábola se afirma la necesidad de un vestido nupcial. En lenguaje simbólico el vestido indica el estado completo de una persona, para participar en el banquete de bodas del rey se requiere un vestido adecuado para la ocasión, para compartir el Reino de Dios también, donde el vestido no representa algo externo sino la vida nueva del discípulo, que resulta del seguimiento de Jesús, y esto se adquiere por la escucha de las enseñanzas del Señor y de vivir de acuerdo a la voluntad del Padre.
 
El dicho final: La expresión “muchos son llamados, mas pocos elegidos”, no pretende darnos datos estadísticos sobre el número de los que entran en el cielo. Tampoco nos debe desilusionar ni llevar a la resignación cuando vemos que hay poca gente en una comunidad. Esta frase es una advertencia para que nos despertemos, nos desacomodemos, para que apuntemos hacia la meta que nos muestra el Señor, empleando todas nuestras mejores energías para corresponder a la llamada de Dios.
 
¿Cuál será, entonces, el vestido nupcial? Busquemos, hermanos, quiénes son entre los fieles aquellos que tienen algo que los malos no tienen, y ése será el vestido nupcial.         
¿Serán los sacramentos? Pueden ver que son comunes a los buenos y a los malos.      
¿Será el Bautismo? Es verdad que nadie llega a Dios sin el Bautismo, pero no todo bautizado llega hasta Dios. Por eso no puedo entender que el vestido nupcial sea el Bautismo, el propio sacramento: es un vestido que veo en buenos y malos.           
¿Será el altar, o lo que en él se recibe? Pero nosotros vemos que muchos comen, y comen y beben su condenación.               
¿Qué será entonces? ¿El ayuno? También ayunan los malos. ¿Ir a la Iglesia? También los malos corren para allá.   
Para terminar: ¿Será hacer milagros? No sólo los hacen los buenos y los malos, sino que a veces hasta ni los buenos ni los malos los hacen…     
¿Cuál será, entonces, el vestido nupcial? Aquí lo tienen: dice el Apóstol que el fin del mandamiento es la caridad que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera (1 Timoteo 1,5).
Ése es el vestido nupcial. No una caridad cualquiera, pues muchas veces vemos amarse a personas que comparten una mala conciencia… Pero esa no es la caridad que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera”. (San Agustín, Sermón 90, 5.6)
Santo Espíritu de Dios, si tu bella luz mora en mí, la gloria de Jesús irradiaré, mora en mí, mora en mí,
soy de ti, soy de ti.
 
Francisco v
 
Francisco: En el Amor de Dios un mundo mejor es posible
 
No esconder los propios pecados, sino rezar y hacer memoria. Cuando rezamos no olvidamos nuestra historia… el Señor “ha elegido a su pueblo y lo ha acompañado durante el camino en el desierto, durante toda la vida”. Y a continuación, se detuvo a considerar la Lectura en la que Pablo hace memoria de su vida, sin esconder sus pecados. “Dios – afirmó – lo ha hecho con su pueblo, lo ha hecho y lo hace con cada uno de nosotros”. “Nosotros hemos sido elegidos – dijo – y se preguntó: ¿Por qué yo soy cristiano y no aquel, que está lejos, que ni siquiera ha oído hablar de Jesucristo?” “Es una gracia – fue su respuesta –: “Una gracia de amor”.    
Por tanto, hacer “memoria de esta realidad, pero en la vida concreta – evidenció el Santo Padre –, tal como lo hace Pablo”, que confiesa haber perseguido ferozmente a la Iglesia y no dice: “Yo soy bueno, soy hijo de éste, tengo cierta nobleza…”. No. Pablo dice: “¡Yo he sido un persecutor, yo he sido malo!”. “Pablo – reafirmó el Papa – hace memoria de su camino, y así comienza a hacer memoria desde el inicio”:
Nuestra relación con Dios – agregó el Papa – “no comienza el día del Bautismo: allí es sellada”. Comienza “cuando Dios, desde la eternidad, nos ha mirado y nos ha elegido. En el corazón de Dios, allí comienza”.
“Hacer memoria de nuestra elección, aquella que Dios ha hecho sobre nosotros. Hacer memoria de nuestro camino de alianza. Esta alianza ha sido respetada, ¿o no? Eh no: somos pecadores y hacemos memoria, y hacer memoria de la promesa que hace Dios y que jamás decepciona, que es nuestra esperanza. Ésta es la verdadera oración”. Radio vaticano.
 
Charlas Bíblicas realizadas por la Hna. Reneé Batalla en la Parroquia San José
 
Importancia de la Biblia para nuestra vida
 
Lectura inicial: 1. Sam. 3, 1-4ª: Vocación de Samuel. Descubrir cómo Dios habla y Samuel escucha la voz de Dios.
 
1. DIOS NOS HA HABLADO
1.1. Sentido global de la Revelación
 
a. Dios quiere entrar en contacto con los hombres, desea entablar un diálogo con nosotros a fin de realiza la historia de la salvación, comunicándonos así su vida divina. A esta iniciativa la llamamos Revelación, ya que por medio de ella Dios se nos ha manifestado, se nos ha abierto indicándonos quién es Él, quiénes somos nosotros, y cuál es su plan y proyecto sobre toda la humanidad  y la creación entera.
 
b. Esta revelación se lleva a cabo a través de obras y palabras íntimamente ligadas. Por una parte las obras que Dios realiza en la historia manifiestan y confirman lo que las palabras anuncian; y a su vez las palabras proclaman las obras y explican su sentido profundo.
 
Por ejemplo, Dios en el Antiguo Testamento (AT) no sólo anunció a los israelitas su proyecto de liberarlos de la esclavitud egipcia Ex. 3), sino que también de hecho los liberó y sacó de Egipto (Ex. 12-15).
 
En el Nuevo Testamento (NT), por ejemplo, Jesús multiplica los panes y luego se nos revela como el Pan de Vida explicando así el signo que había realizado (Jn. 6). Declara también que Él es la resurrección y la vida, y de hecho resucita a Lázaro (Jn. 11). De esta forma captamos mejor que dios se revela a través de obras y palabras íntimamente ligadas.
 
c. Esta revelación que se fue realizando paulatinamente por diversos mediadores, y que tiene su plenitud y perfección en Cristo Jesús, está consignada por escrito en los libros de la Biblia. Allí se nos narra esa historia de salvación, se nos cuentan las obras maravillosas que Dios ha realizado y la respuesta que los hombres hemos ido dando a Dios. En la Biblia, pues, encontramos esta Palabra que Dios, que a lo largo de la historia, ha comunicado a la humanidad.
 
1.2. La Revelación de Dios en el Antiguo Testamento
 
a. La finalidad del AT –el período anterior a Jesús- fue preparar la venida de Jesucristo, salvador de toda la humanidad. Esta preparación Dios la llevó a cabo junto con su pueblo elegido de muchas formas a través de promesas, alianzas, profecías, imágenes, acontecimientos, etc. de esta manera el pueblo, poco a poco, fue experimentando la cercanía de Dios que se revelaba en su historia y que le iba manifestando la futura salvación –total, definitiva y universal- con el advenimiento del reino mesiánico. Así podemos afirmar que el tiempo del AT es el tiempo de la promesa, de la profecía y de la imagen, es decir, el tiempo de la preparación.
 
b. Dios, como ya señalamos, se fue revelando a través de obras y palabras íntimamente ligadas. Acontecimientos como la llamada de los patriarcas, la salida de Egipto, la conquista de la tierra, el destierro o exilio en Babilonia, iban revelando a un Dios ligado a nuestra historia, a un Dios que tomaba partido por el débil, que se mantenía fiel a sus promesas, que castigaba las fallas a la Alianza.
 
Pero los acontecimientos eran interpretados a través de las palabras, fruto de una fe reflexionada constantemente. En este punto los profetas ocupan un lugar clave como intérpretes de Dios: reciben su Palabra y la transmiten al pueblo en orden a que los hombres a su tiempo, se acerquen más al Señor y a sus hermanos, y vivan de acuerdo a las cláusulas de la Alianza. Iluminando los  acontecimientos que el pueblo va viviendo, los profetas son personas enclavadas en el presente que dan a sus contemporáneos una respuesta de fe, ante los cuestionamientos que Dios les iba planteando en la misma historia.                 Continúa…
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
 
Rectángulo redondeado: Lectio Divina: los Sábados 16 hs. en:
        
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José: Brandsen 4970 V. Domínico.

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sábado, 4 de octubre de 2014

Vigésimo séptimo domingo durante el año, Ciclo A

 

 
« El Reino de Dios es del pueblo que hace producir frutos a la viña» 

Lecturas del 5-10-14

 
Lectura del libro de Isaías 5,1-7.            
Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.        
Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios?    Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña: Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen, lluvia sobre ella.                
Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡El esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia!    Palabra de Dios.
 
Salmo 79
R. La viña del Señor es la casa de Israel.
 
Tú sacaste de Egipto una vid,  expulsaste a los paganos y la plantaste; extendió sus sarmientos hasta el mar  y sus retoños hasta el Río.  R.
¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan?     
 Los jabalíes del bosque la devastan  y se la comen los animales del campo.  R.
Vuélvete, Señor de los ejércitos,  observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid,  la cepa que plantó tu mano,  el retoño que tú hiciste vigoroso.  R.
Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.  ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados!  R.
 
 Pablo a los cristianos de Filipos 4, 6-9
Hermanos: No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús.        
En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos. Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes. Palabra de Dios.
  
Santo Espíritu de Dios, si tu bella luz mora en mí, la gloria de Jesús irradiaré, mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti.
Evangelio según San Mateo 21, 33-46
Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: « Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.              
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.        
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo." Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia." Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?»     
Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.» Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos? Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.». Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.  Palabra del Señor.
 
Reflexión:
 
Los viñadores perversos
 
Leída como una alegoría, cada uno de los elementos de la parábola evangélica tiene su significado.  El dueño de la viña es Dios, que ha puesto en ella amor, mimo, cariño y esperanzas. La viña es Israel, el pueblo. Los criados enviados a recoger los frutos son los profetas.  El hijo es Jesús.  Los labradores o jornaleros que atropellan y matan a los mensajeros son los jefes religiosos y políticos, que buscan únicamente sus intereses y el adueñarse de lo que no es suyo, contraviniendo el plan de Dios.
 
Toda la parábola es una clara ilusión a la historia de Israel.  Pero es sobre todo un desenmascaramiento de sus jefes.  Siendo su misión cuidar y hacer fructificar la viña (al pueblo), se han olvidado de ello y sólo piensan en aprovecharse de la propiedad para su beneficio, aunque para ello haya que apalear, apedrear y matar a criados e hijo.  Obstinados en sí mismos, en su ley, en sus ritos, son incapaces de ver, de acoger, de compartir, de llevar adelante el plan de Dios.
 
A la vez,  la parábola de la viña y de los viñadores es un esbozo de la historia de la humanidad, de la historia de la Iglesia y de cualquier comunidad cristiana que Dios plantó para que diese fruto.  Pero los jefes y los dirigentes, los que no piensan sino en ellos mismos y en arrimar el agua a su molino, lo han acaparado,  se han parcelado la tierra y se han puesto de acuerdo entre ellos con el fin de eliminar, uno tras otro, a todos los profetas que denuncian tal situación de injusticia.
 
El “irse al extranjero” no significa que Dios se desentienda de la historia de la humanidad, de nosotros, sino que nos da un tiempo para que crezcamos, tomemos conciencia y asumamos nuestras tareas en el marco de su proyecto, respetando lo que nos es más especifico, la libertad. Las diversas etapas de esta historia de amor están jalonadas por la aparición de los criados, es decir, de personas que se oponen al servicio del Reino, del proyecto de Dios.  La suerte que corren quienes se atreven a denunciar las situaciones de injusticias y la malversación del patrimonio de la humanidad ya la sabemos.  Jesús insistió  con frecuencia en la difícil misión que iban a tener y en las duras dificultades que habría que soportar. 
 
Una vez agotados todos los recursos, el Señor de la viña se arriesga a descubrir la última carta de que dispone.  Opta por recurrir al amor: “Voy a enviar a mi hijo”.  Espera  que reaccionen positivamente ante tal muestra de cariño. “A mi hijo lo respetarán”  La historia ya la sabemos.  Por lo que se ve, esta clase de “ingenuidad” es fruto del amor hacia su obra: “¿Qué más podía hacer por mi viña que no lo haya hecho?”.  Quienes  buscan aprovecharse y hacerse dueños no piensan ni actúan así.  La parábola, sin embargo, no se contenta con la descripción de los intentos frustrados de Dios en su progresiva encarnación en la historia de la humanidad…  Dios a pesar del repetido fracaso, no desiste en su empeño de cuidar la viña que ha plantado, hasta ahora estéril de cara al Reino, para que dé, como fruto, un nutrido grupo de personas que colaboren en su construcción.
 
Dos cosas quedan claras:
El Reino de los cielos pasa a otras manos, a otro pueblo –paganos y pobres-, capaces de dar frutos, de acoger a los hombres y de proclamar el amor por encima de la ley y el templo.
 
La piedra rechazada (Jesús) por los constructores y responsables, porque no se aviene a los planes mezquinos y mediocres de los instalados en el poder, ahora es la piedra angular del nuevo edificio que Dios va construyendo. Contrariamente a otras parábolas, ésta es entendida por los sumos sacerdotes, fariseos y demás dirigentes.  Pero esa comprensión no les lleva a la conversión, sino a un proyecto de violencia contra Jesús y su pretensión.
 
Viñadores homicidas hoy. En la Biblia, la opresión que sufren los pobres es presentada frecuentemente como un homicidio.  No es, pues, extraño que los viñadores reaccionen frente a los enviados del Señor con el mismo desprecio a la vida que manifiestan en su conducta cotidiana.  Son, en consecuencia, homicidas no sólo porque matan a esos mensajeros, o incluso al hijo, sino porque despojan al pobre y violan el derecho.  Son homicidas desde el momento en que no dan los frutos de justicia que pide el Señor, por ello el Reino pasará a otras manos.  Las expresiones son fuertes, pero no menos dura es la situación de la gente que reclaman el derecho más elemental: el derecho a vivir, a comer.
 
Nos lleva a preguntarnos también si en nuestra vida da cada día no hay algún tipo de complicidad con los viñadores homicidas.  Qué papel juega en nosotros el establecimiento de la justicia y el derecho? ¿Cuáles son nuestros frutos?
 
¡El cuidado de la viña es una misión de todos!
 
Santo Espíritu de Dios, si tu bella luz mora en mí, la gloria de Jesús irradiaré, mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti.
 
Francisco v
 
Francisco: En el Amor de Dios
un mundo mejor es posible
 
¡Pecadores si, corruptos no!
 
El Papa observó que “no es necesario hablar mucho de los pecadores, porque todos lo somos”. Nos conocemos “desde dentro y sabemos qué cosa es un pecador. Y si algunos de nosotros no se siente pecador, que vaya a ver al médico espiritual”, porque “algo no funciona”. La parábola nos habla de otra figura, de aquellos que quieren “adueñarse de la viña y han perdido la relación con el Dueño de la viña”. Un Dueño que “nos ha llamado con amor, nos custodia, y que también nos da la libertad”. Estas personas “se han sentido fuertes, se han sentido autónomas de Dios”...
Los corruptos! aquellos que eran pecadores como todos nosotros, pero que han dado un paso adelante, como si se hubieran consolidado en el pecado: ¡no tienen necesidad de Dios! Pero esto solo aparentemente, porque en su código genético está impresa esta relación con Dios. Y como no la pueden negar, se hacen un Dios especial: son Dios ellos mismos. Son los corruptos”.
 
“Los santos, aquellos que obedecen al Señor, aquellos que adoran al Señor, aquellos que no han perdido la memoria de amor, con el cual el Señor ha plantado la viña. Los santos en la Iglesia. Y así como los corruptos hacen tanto daño a la Iglesia, los santos le hacen tanto bien.   (RC-RV)
“Y, por favor, ¡no se dejen robar la esperanza! Esa que nos da Jesús”.
 
¿Qué es la Espiritualidad?
 
Siempre es bueno recordar el origen de las palabras. Spiritualis es una traducción de la palabra griega pneumatikos, que puede traducirse acorde al espíritu, “colmado del espíritu”.
 
Espiritualidad significa, entonces vivir desde el Espíritu, vivir a partir de la fuente del Espíritu Santo.
En el desarrollo de una vida espiritual se refiere siempre a las palabras y hechos de Jesús, a su doctrina y a su accionar redentor  liberador. Ella es un camino para dejarse forjar y transformar cada vez más por el Espíritu de Jesús y a crear el mundo a partir de la convicción de Jesús.
La esencia de la espiritualidad consiste en vivir a partir de la fuente del Espíritu Santo.
 
¿Y cómo lo puedo lograr? ¿Qué caminos tengo? Éstos son la meditación y la oración, el silencio y la celebración de oficios religiosos. Todas estas formas buscan ponerme en contacto con la fuente del Espíritu Santo que fluye en mí, pero de la cual, con  mucha frecuencia, también me encuentro escindido.
 
¿Cómo se que estoy en el camino espiritual?
La espiritualidad debe ser visible en mi cotidianidad, en mi trabajo, en el desarrollo de mi día, en mi  encuentro con las personas y en toda mi irradiación.
En una persona podemos ver a partir de qué fuente vive. Si alguien vive a partir de la fuente de la insatisfacción y la amargura, tendrá una acción negativa. Si se alimenta de la fuente de la propia energía, su trabajo tendrá algo de esforzado. Y con frecuencia tendrá una accionar agresiva.
En el presente, mucha gente está agotada porque se alimenta a partir de la fuente del perfeccionismo, de la fuente de la ambición. Espiritualidad significa vivir a partir de la fuente del Espíritu Santo. Y para nosotros, los cristianos, el Espíritu Santo es a la vez el Espíritu de Jesús. Si vivimos a partir de esa fuente, nuestra vida fluirá, será fructífera. Y percibiremos que este hombre no se siente el centro de todo sino que es permeable a algo superior. El que se alimenta de esta fuente no se agotará tan fácilmente, ya que esta fuente es inagotable porque es divina.
La cuestión es tomar contacto con la fuente del Espíritu Santo y poder alimentarnos de ella en nuestra vida cotidiana. Siguiendo los diversos caminos que  tenemos Cfr. Espiritualidad de Anselm  Grüm
 
Juan Pablo II ha afirmado: "La fe y la razón son como las dos alas con las cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la verdad". 
Entonces démonos una oportunidad de encontrarla,  compartiendo la Palabra de Dios, leyendo la Biblia y que nos lleve hacia una vida con sentido, llena de  esperanza.
 
Santo Espíritu de Dios mora en mí
 
Santo Espíritu de Dios mora en mí, mora en mí, quiero ser lleno de tu luz, mora en mí.
Si tu bella luz mora en mí, la gloria de Jesús irradiaré, mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti.
Santo Espíritu de Dios  mora en mí, mora en mí, quiero ser lleno de tu luz, mora en mí.
Si quebrantas, Santo Espíritu mi ser, instrumento de tu amor yo quiero ser, mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti.
Santo Espíritu de Dios mora en mí, mora en mí, quiero ser lleno de tu luz, mora en mí.
Si me unges con tu fuerza y tu poder al mundo nada tengo que temer, mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti, mora en mí, mora en mí, quiero ser lleno de tu luz, mora en mí.
Si tu bella luz mora en mí, la gloria de Jesús irradiaré, mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti.
Santo Espíritu de Dios  mora en mí, mora en mí quiero ser lleno de tu luz mora en mí.
Si quebrantas, Santo Espíritu mi ser, instrumento de tu amor, yo quiero ser mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti.
Santo Espíritu de Dios mora en mí, mora en mí, quiero ser lleno de tu luz, mora en mí.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Pbro. Daniel Silva
Rectángulo redondeado: Lectio Divina: los Sábados 16 hs. en:          Círculo Bíblico San José Parroquia San José: Brandsen 4970 V. Domínico.  http://miencuentroconjesus1.blogspot.com  Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar www.facebook.com/miencuentroconjesussanjose