Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.
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sábado, 20 de diciembre de 2014

Cuarto Domingo de Adviento, – Ciclo B –

 

 
 
«Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.»
 
Lecturas del 21-12-14 
 
 
“María, la Virgen de la Esperanza”
 
2º libro de Samuel 7, 1-5. 8b-12. 14a.-16
Cuando David se estableció en su casa y el Señor le dio paz, librándolo de todos sus enemigos de alrededor, el rey dijo al profeta Natán: «Mira, yo habito en una casa de cedro, mientras el Arca de Dios está en una tienda de campaña.»             
Natán respondió al rey: «Ve a hacer todo lo que tienes pensado, porque el Señor está contigo.»
Pero aquella misma noche, la palabra del Señor llegó a Natán en estos términos: «Ve a decirle a mi servidor David: Así habla el Señor: ¿Eres tú el que me va a edificar una casa para que yo la habite? Yo te saqué del campo de pastoreo, de detrás del rebaño, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel. Estuve contigo dondequiera que fuiste y exterminé a todos tus enemigos delante de ti. Yo haré que tu nombre sea tan grande como el de los grandes de la tierra.   
Fijaré un lugar para mi pueblo Israel y lo plantaré para que tenga allí su morada. Ya no será perturbado, ni los malhechores seguirán oprimiéndolo como lo hacían antes, desde el día en que establecí Jueces sobre mi pueblo Israel.
Yo te he dado paz, librándote de todos tus enemigos. Y el Señor te ha anunciado que él mismo te hará una casa.   
Sí, cuando hayas llegado al término de tus días y vayas a descansar con tus padres, yo elevaré después de ti a uno de tus descendientes, a uno que saldrá de tus entrañas, y afianzaré su realeza. Seré un padre para él, y él será para mí un hijo.
Tu casa y tu reino durarán eternamente delante de mí, y tu trono será estable para siempre.» 
Palabra de Dios.
 
Salmo 88 
R. Cantaré eternamente tu amor, Señor.
 
Cantaré eternamente el amor del Señor, proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones. Porque tú has dicho: «Mi amor se mantendrá eternamente,  mi fidelidad está afianzada en el cielo.»  R.
Yo sellé una alianza con mi elegido, hice este juramento a David, mi servidor: «Estableceré tu descendencia para siempre, mantendré tu trono por todas las generaciones.»  R.
El me dirá: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» Le aseguraré mi amor eternamente, y mi alianza será estable para él.  R.
 
San Pablo a los cristianos de Roma 16, 25-27
Hermanos: ¡Gloria a Dios, que tiene el poder de afianzarlos, según la Buena Noticia que yo anuncio, proclamando a Jesucristo, y revelando un misterio que fue guardado en secreto desde la eternidad y que ahora se ha manifestado!  
Este es el misterio que, por medio de los escritos proféticos y según el designio del Dios eterno, fue dado a conocer a todas las naciones para llevarlas a la obediencia de la fe.          
¡A Dios, el único sabio, por Jesucristo, sea la gloria eternamente! Amén.  Palabra de Dios.
 
Santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38
En el sexto mes, el Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: « ¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo.»              
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: «No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin.»     
María dijo al Ángel: « ¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?»      
El Ángel le respondió: «El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios.»   
María dijo entonces: «Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho.» Y el Ángel se alejó. Palabra del Señor. 
 
Reflexión:   
 
 
 
Tiempo de Adviento.
Es un tiempo litúrgico que nos invita a detenernos en silencio para percibir una presencia.
María, la Virgen de la Esperanza
 
“Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo” es el saludo  del ángel.  “Alégrate/Salve era el saludo normal de aquella época en griego.  Es digno de resaltar, sin embargo, que la primera palabra de parte de Dios a los hombres, cuando el Salvador se acerca al mundo, es una invitación a la alegría.  Es lo que escucha María: Alégrate.
 
El término “favorecida, llena de gracia, agraciada” y la expresión “Dios te ha concedido su favor” son equivalentes.  La elección de Dios es siempre una gracia, un don, algo que nos plenifica.  La elección de Dios no destruye ni nuestra libertad ni nuestro auténtico ser.
“El Señor está contigo” es una fórmula, usual en el AT y en Lucas, para indicar la elección y solicitud de Dios por un determinado personaje, y asegura el destinatario la ayuda permanente para que lleve a cabo una misión humanamente imposible.
 
El saludo no provoca temor alguno a María, sólo turbación por la magnitud de su contenido.  La turbación de María entra en el esquema de las anunciaciones, por tanto no tiene nada que ver con otro tipo de turbaciones.  La presencia de Dios es siempre portadora de alegría y de paz; de ahí la invitación del ángel: “Tranquilízate”.
 
Este saludo vale también para cada uno de nosotros, puesto que somos elegidos de Dios y llevamos con nosotros a Jesús resucitado.  Todo cristiano es, decían los Padres apostólicos “cristóforos” portadores de Cristo.
 
Jesús es descripto con los rasgos mesiánicos del AT “Será grande, Hijo de Dios, el Señor Dios le dará el trono de David su padre, reinará para siempre en la casa de Jacob, su reino no tendrá fin, lo llamarán Consagrado”  Lucas añade el título de Hijo de Dios para describir la relación misteriosa que lo une al Padre.  Una relación que, según san Lucas, existe desde su nacimiento por obra del Espíritu Santo.
“Ser hijo” no significa solamente haber sido engendrado por su padre, sino, sobre todo, heredar la tradición que éste transmite y tener el padre por modelo de comportamiento.  Así pues, no será David el referente de Jesús; su mensaje vendrá directamente de Dios, su Padre. En Jesús, cuyo nombre significa “Salvador”, “Dios salva”. Dios cumple sus promesas, pero de una forma completamente nueva.  Dios es infinitamente mejor que lo que nos creemos.  Los hombres no nos atrevemos a creer del todo en la bondad y la ternura de Dios.  Necesitamos detenernos ante lo que significa un Dios encarnado, que se nos ofrece como niño débil e indefenso, irradiando sólo paz y alegría.
 
Tras la pregunta de María, el ángel explica el misterio de la concepción.  El Espíritu Santo bajará sobre Ella. Se da así el comienzo de una humanidad nueva. Isabel, una anciana estéril, ha concebido un hijo y ya está de seis meses.  Se trata de una señal que aparece frecuentemente en el AT.  Expresa la protección de Dios hacia los débiles, más en concreto, la liberación de la vergüenza y marginación que suponía en aquella sociedad la esterilidad.
 
María da su consentimiento: “Aquí está la esclava  del Señor, cúmplase en mí lo que has dicho”.
La palabra “sierva, esclava” significa pertenencia a Dios.  Esta condición se expresa en la disponibilidad, en la aceptación de su voluntad.  La Palabra de Dios es un don, y éste debe ser acogido por la libertad humana.  María nos enseña a estar abiertos a la novedad y utopía de Dios.  Pero la pequeñez y la humildad de María no le impiden entablar un dialogo con el enviado de Dios.  Ella no se limita a escuchar y aceptar el anuncio, su fe es un acto libre, por ello inquiere, desea saber cómo sucederá lo que le es comunicado.  La fuerza del espíritu suscita en ella una participación activa, es la colaboración de alguien que se sabe en manos de Dios.  El sí a su maternidad nos comunica al Mesías. María ocupa, de este modo, su lugar en la historia de la salvación.  La encarnación es fruto de la fuerza del espíritu y de la disponibilidad de María.
 
Contemplar a Jesús y contemplar a María. Somos cristóforos, portadores de Cristo.  Llevamos dentro de nosotros el misterio de Dios.  Nuestra vida, nuestros hechos y actitudes pueden ser tan transparentes que, a través de ellos, los demás vean a Dios, o pueden ser tan opacos que no dejen traslucir rasgo ni señal de Dios.
 
Rectángulo redondeado: “Santo Espíritu de Dios, si me unges con tu fuerza y tu poder al mundo nada tengo que temer, mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti, mora en mí, mora en mí, quiero ser lleno de tu luz, mora en mi.”
Francisco v
 
Francisco:
En el Amor de Dios un mundo mejor es posible
 
María, escucha, decisión, acción.     
Tres palabras sintetizan la actitud de María: escucha, decisión, acción; palabras que indican un camino también para nosotros frente a lo que nos pide el Señor en la vida.    

1.-Escucha. María sabe escuchar a Dios. Atención: no es un simple "oír" superficial, sino es “la escucha”, acto de atención, de acogida, de disponibilidad hacia Dios. No es el modo distraído con el cual nosotros nos ponemos delante del Señor o ante los otros: oímos las palabras, pero no escuchamos realmente. María está atenta a Dios, escucha a Dios.        

Esto también vale en nuestra vida: escucha de Dios que nos habla, y también escucha de la realidad cotidiana, atención a las personas, a los hechos, porque el Señor está en la puerta de nuestra vida y golpea en muchos modos, pone señales en nuestro camino; está en nosotros la capacidad de verlos. María es la madre de la escucha, escucha atenta de Dios y escucha también atenta de los acontecimientos de la vida.            

2. Decisión. María no vive "de prisa", con preocupación, sino, como subraya san Lucas, " María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón" (cfr. Lc. 2,19.51). Y también en el momento decisivo de la anunciación del ángel, Ella pregunta: “¿Cómo sucederá esto?”. Pero no se detiene ni siquiera en el momento de la reflexión; da un paso adelante: decide. No vive de prisa, sino sólo cuando es necesario "va sin demora". María no se deja llevar por los acontecimientos, no evita la fatiga de la decisión. Y esto sucede sea en la elección fundamental que cambiará su vida: María dijo entonces: “Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho”, sea en las decisiones más cotidianas, pero ricas también ellas de sentido.             
En la vida es difícil tomar decisiones, a menudo tendemos a posponerlas, a dejar que otros decidan en nuestro lugar, a menudo preferimos dejarnos arrastrar por los acontecimientos, seguir la moda del momento; a veces sabemos lo que tenemos que hacer, pero no tenemos el coraje o nos parece demasiado difícil porque quiere decir ir contracorriente. María en la anunciación, en la Visitación, en las bodas de Caná va contracorriente; se pone a la escucha de Dios, reflexiona y busca comprender la realidad, y decide confiarse totalmente en Dios, decide visitar, aun estando embarazada, a la anciana pariente, decide confiarse al Hijo con insistencia, para salvar la alegría de la boda.        

3. Acción. María salió de viaje y “fue sin demora” (cfr. Lc. 1,39). El domingo pasado subrayé este modo de hacer de María: a pesar de las dificultades, las críticas que habrá recibido por su decisión de partir, no se detuvo delante de nada. Y aquí parte "sin demora". En la oración, delante de Dios que habla, en reflexionar y meditar sobre los hechos de su vida, María no tiene prisa, no se deja tomar por el momento, no se deja arrastrar por los acontecimientos. Pero cuando tiene claro qué cosa Dios le pide, lo que tiene que hacer, no tarda, no retarda, sino que va "sin demora".
San Ambrosio comenta: "la gracia del Espíritu Santo no comporta lentitudes" (Expos. Evang. sec. Lucam, II, 19: PL15,1560). El actuar de María es una consecuencia de su obediencia a las palabras del ángel, pero unida a la caridad: va a Isabel para hacerse útil; y en este salir de su casa, de sí misma, por amor, lleva cuanto tiene de más precioso: Jesús; lleva a su Hijo.       

A veces, también nosotros nos paramos a escuchar, a reflexionar sobre lo que deberíamos hacer, quizás también tenemos clara la decisión que tenemos que tomar, pero no pasamos a la acción. Y sobre todo no nos ponemos en juego a nosotros mismos moviéndonos "sin demora" hacia los otros para llevarles nuestra ayuda, nuestra comprensión, nuestra caridad; para también llevar nosotros como María, lo que tenemos de más precioso y que hemos recibido, Jesús y su Evangelio, con la palabra y sobre todo con el testimonio concreto de nuestro actuar.    
                                                              (Radio Vaticano)
Escucha, decisión, acción. 

María, mujer de la escucha, abre nuestros oídos; haz que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las mil palabras de este mundo; haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, cada persona que encontramos, especialmente aquella que es pobre, necesitada, en dificultad.  

María, mujer de la decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús, sin titubeos; dónanos el coraje de la decisión, de no dejarnos arrastrar para que otros orienten nuestra vida.               
María, mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan "sin demora" hacia los otros, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, en el mundo la luz del Evangelio. Amén”.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. P. Fidel Oñoro, Centro Bíblico del CELAM P. Daniel Silva.
 



domingo, 30 de noviembre de 2014

Primer Domingo de Adviento, Ciclo B

 

 
“Tengan cuidado y estén prevenidos”
Lecturas del 30-11-14 
 

 
Profeta Isaías 63, 16b-17. 19b; 64, 2-7
¡Tú, Señor, eres nuestro padre, «nuestro Redentor» es tu Nombre desde siempre! ¿Por qué, Señor, nos desvías de tus caminos y endureces nuestros corazones para que dejen de temerte? ¡Vuelve, por amor a tus servidores y a las tribus de tu herencia!             
¡Si rasgaras el cielo y descendieras, las montañas se disolverían delante de ti!
Cuando hiciste portentos inesperados, que nadie había escuchado jamás, ningún oído oyó, ningún ojo vio a otro Dios, fuera de ti, que hiciera tales cosas por los que esperan en él. Tú vas al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de tus caminos.         Tú estás irritado, y nosotros hemos pecado, desde siempre fuimos rebeldes contra ti. Nos hemos convertido en una cosa impura, toda nuestra justicia es como un trapo sucio. Nos hemos marchitado como el follaje y nuestras culpas nos arrastran como el viento. No hay nadie que invoque tu Nombre, nadie que despierte para aferrarse a ti, porque tú nos ocultaste tu rostro y nos pusiste a merced de nuestras culpas. Pero tú, Señor, eres nuestro padre, nosotros somos la arcilla, y tú, nuestro alfarero: ¡todos somos la obra de tus manos! Palabra de Dios.
 
Salmo 79 
R. Restáuranos, Señor del universo, que brille tu rostro y seremos salvados.
Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, reafirma tu poder y ven a salvarnos.  R.
Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid,  la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso.  R.
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha, al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.  R.
 
1º carta de san Pablo a los  Corintios 1-3-9
Hermanos: Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.  No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento, en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes. Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia. El los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.   Palabra de Dios.
 
Evangelio según San Marcos. 13, 33-37
En aquél tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Tengan cuidado y estén prevenidos, porque no saben cuándo llegará el momento. Será como un hombre que se va de viaje, deja su casa al cuidado de sus servidores, asigna a cada uno su tarea, y recomienda al portero que permanezca en vela.         
Estén prevenidos, entonces, porque no saben cuándo llegará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o por la mañana. No sea que llegue de improviso y los encuentre dormidos. Y esto que les digo a ustedes, lo digo a todos: ¡Estén prevenidos!»  Palabra del Señor.
 
Reflexión:
Frente al presente, vigilancia
 
Hoy nos situamos en el capítulo 13 de Marcos que nos habla sobre el tiempo previo a la instauración definitiva del Reino de Dios.  Se suele llamar discurso escatológico, porque habla sobre los acontecimientos últimos y definitivos, sobre el final de la historia del mundo.  En él se nos dice que al“mundo viejo” le ha llegado a su fin, que se está destruyendo a sí mismo. Los falsos mesías, las guerras y el hambre, las persecuciones, la caducidad del templo (del centro religiosos) y la confusión absoluta son los dolores de partos previos a la llegada del Reino que Jesús viene anunciando.  Otras veces recibe el nombre de discurso sobre la parusía, ya que habla de la venida definitiva del Hijo del Hombre (“parusía” significa presencia y sirve para designar la venida y manifestación definitiva del Señor).  También, debido al lenguaje que usa, se le llama discurso apocalíptico (la apocalíptica es una corriente que surge en momentos de dificultad y opresión, y que proyecta ansiosamente la mirada hacia el futuro del que se espera la salvación).
 
Tres son las partes de este discurso con una invitación fundamental en cada una:
 
1) Frente a la conflictividad político-religiosa de la historia: DISCERNIMIENTO  (13, 5-23)
 
2) Frente a la venida del Hijo del Hombre: ESPERANZA (13, 24-32)
 
3) Frente al presente: VIGILANCIA (13, 33-37)
 
La secuencia que hoy leemos es la última parte del discurso.  En ella responde a la pregunta inicial de los discípulos –“¿Cuándo sucederá todo esto?” (13,4), aunque no en la forma que ellos y nosotros hubiéramos deseado. 
La respuesta comienza recurriendo a una comparación o parábola: la de la higuera y termina con otra: la del hombre que se ausenta.  Estas constituyen el núcleo de la respuesta.  La primera habla de la inmediatez y cercanía de estas cosas, y viene a ser la conclusión lógica de la parábola de la higuera.  La tercera habla de la ignorancia sobre el momento concreto, y puede considerarse como la introducción idónea a la parábola que le sigue, la del hombre que se ausentó y no sabemos cuándo volverá.  La sentencia central es la que se nos ofrece el mensaje más relevante: la certeza del hecho, basada en la palabra de Jesús que no pasa. Esta certeza de algo sobre lo que no cabe hacer previsiones y cálculos, pero que para el cristiano debe estar siempre cercano, origina la actitud de una vigilancia constante y responsable.
 
Un Dios sorprendente. Tanto en la encarnación como en la última aparición, el Dios que nos ama y esperamos es un Dios sorprendente.  Sorprendente porque el Dios que rasga los cielos y desciende no es un Dios ocasional, episódico; es el Dios con nosotros que quiere estar en medio de nosotros, en el centro de nuestra existencia, no en los márgenes.  Sorprendente, porque puede llegar “al anochecer, a medianoche, al canto del gallo o al amanecer” o sea, en cualquier momento: su presencia y venida no está ligada a momentos privilegiados y lugares especiales. 
Sorprendente, porque para acogerlo hay que vivir el hoy en plenitud; esto no significa preparar un espectáculo grandioso en su honor, sino vivir en su casa y ser responsable de ella, pues la ha dejado en nuestras manos y nos ha señalado a cada uno una tarea en ella. 
Sorprendente, porque nos invita a discernir los signos de los tiempos, a andar por caminos de justicia y familiarizarnos con el conflicto. Sorprendente, porque no viene ante todo a exigir, a pedir cuentas, sino a dar. “Jamás oído oyó ni ojo vio un Dios, fuera de ti, que hiciera tanto por elque espera en Él…”, nos dice el profeta Isaías.  Y Pablo habla de un Jesús porque hemos sido “enriquecidos en todo” como lo dice a los corintios.
 
No se puede ser fiel a un Dios sorprendente, que lleve la iniciativa e interviene en nuestras vicisitudes, si no es asumiendo una postura dinámica de discernir los signos de los tiempos y de toma de conciencia y responsabilidad.  Frente al presente, frente a lo que acontece en nuestro mundo y sociedad, no podemos ni dormirnos ni desentendemos.  
Hay que estar alerta, no podemos delegar en nadie el encargo de vigilar y trabajar.  “Lo que le digo a ustedes se los digo a todos: ¡Estén en vela!  Sólo así podremos descubrir y vivir cotidianamente su presencia e intromisión en nuestra vida y mundo.  Quien trate de escuchar con fidelidad el mensaje de Jesús es fácil que lo perciba, en el fondo de su ser, como una llamada a despertar y vivir con lucidez, y como una fuerza capaz de humanizar, personalizar y dar sentido y gozo insospechado a su vida.  Y es fácil también que, al dejarnos interpelar sinceramente por su palabra, vivamos uno de esos raros momentos en que nos sentimos “despiertos” en los más hondo de nuestro ser.
 
Muchas personas no aman su vida concreta. Tampoco saben vivirla.  La vida se les hace dura y penosa, excesivamente aburrida y vulgar.  Vienen atrapados por las cosas.  Demasiados agitados, llenos o vacios, para poderse detener y responder a su verdadera vocación de ser personas.
Cuando a esto se le suma un clima social conflictivo y un horizonte de inseguridad y crisis, es fácil la tentación de evadirse a un “mundo feliz” que nos consuele de la vida real y nos anestesie de los sinsabores da cada día.  Cada uno busca su “vía de escape” y consume su propia droga.  Sería una equivocación creernos libres de toda “drogadicción” por no ser esclavos de ninguna sustancia tóxica.  Pocas veces habrá tenido tanta actualidad la llamada de Jesús a la vigilancia, la lucidez y la libertad de espíritu.  ¡Se puede y se debe vivir sin droga”
 
Respecto a la segunda venida, al encuentro definitivo con Dios, también nosotros como los apóstoles tenemos curiosidad por saber “cuándo” o al menos querríamos ser avisados con una “señal” ¡Menos mal que Jesús no nos ha indicado la hora precisa, obligándonos a tener nuestro reloj puesto en el hoy!
 
La manifestación de un cristianismo relajado, irrelevante, banalmente repetitivo, no es evangélico ni interesa a nadie.  Solamente la aparición de unos cristianos “sorprendentes”, comprometidos en el presente con lucidez que sirvan positivamente, trabajado por una sociedad más justa y fraternal, puede ayudar a muchas personas a levantar la cabeza y ver los nuevos signos que aparecen en el horizonte, y probar otro estilo de vida abierto a la presencia y utopía de nuestro Dios.
¡Este el momento preciso!
 
Tiempo de Adviento.
Es un tiempo litúrgico que nos invita a detenernos en silencio para percibir una presencia.

Podemos tomar como punto de partida la palabra “Adviento”: este término no significa “espera” como podría suponerse, sino que es la traducción de la palabra griega parusía, que significa “presencia” o mejor dicho “llegada” es decir presencia comenzada. En la antigüedad se usaba para designar la presencia de un rey o señor o también del dios al que se rinde culto y regala a sus fieles el tiempo de su parusía.
 
Es decir que Adviento significa la presencia comenzada de Dios mismo. Por eso nos recuerda dos cosas: primero que la presencia de Dios acaba de comenzar, aún no es total, sino que está en proceso de crecimiento y maduración. Su presencia ya ha comenzado y somos nosotros los creyentes quienes por su voluntad hemos de hacerlo presente en el mundo. Es por medio de nuestra fe, esperanza y amor como él quiere hacer brillar la luz continuamente en la noche del mundo. De modo que las luces que encendemos en la noches oscuras de este tiempo serán a la vez consuelo y advertencia, certeza consoladora de que “la luz del mundo” se ha encendido ya en la noche oscura de Belén  y ha cambiado la noche del pecado humano en la noche santa del amor divino, por otra parte la conciencia de que esta luz solamente puede  -y solamente quiere- seguir brillando si es sostenida por aquellos que por ser cristianos continúan a través de los tiempos la obra de Cristo.
 
La Luz de Cristo quiere iluminar la noche del mundo a través de la luz que somos nosotros, su presencia ya iniciada ha de seguir creciendo por medio de nosotros. Cuando en la noche santa suene una y otra vez el himno Hodie Cristus natus est  debemos recordar que el inicio que se produjo en Belén ha de ser inicio permanente, que aquella noche santa es nuevamente un “hoy” cada vez que un hombre permite que la luz del bien haga desaparecer en él tinieblas del egoísmo (....) el niño Dios nace allí donde se obra por inspiración del amor del Señor, donde se hace algo más que intercambiar regalos
 
Adviento significa presencia de Dios ya comenzada, pero también tan solo comenzada. Esto implica que el cristianismo no mira solamente a lo que ha sido y ya ha pasado, sino también a lo que está por venir. En medio de todas las desgracias del mundo tiene la certeza de que la simiente de luz sigue creciendo oculta, hasta que un día el bien triunfara definitivamente y todo le estará sometido, el día que Cristo vuelva. Sabe que la presencia de Dios, que acaba de comenzar, será un día presencia total. Y esta certeza le hace libre, le presta un apoyo definitivo”
Cardenal Joseph Ratzinger

 
Francisco: En el Amor de Dios un mundo mejor es posible
 
Cuatro desafíos para la pastoral en las ciudades
 
''Es necesario el valor de conducir una pastoral evangelizadora audaz y sin miedos, porque el hombre, la mujer, las familias y los diferente grupos que habitan la ciudad lo esperan de nosotros, y necesitan en sus vidas, la Buena Nueva que es Jesús y su Evangelio''.
El segundo desafío es “el diálogo con la multiculturalidad” sin caer en un relativismo que negocia la propia identidad cristiana. Se debe llegar al corazón de los demás, incluso de aquellos que son diferentes a nosotros, y sembrar allí el Evangelio, afirmó.
El tercer punto es “la religiosidad del pueblo”. “En ella tenemos que apurar el auténtico sustrato religioso, que en muchos casos es cristiano y católico”. Francisco pidió no negar “ni despreciar esta experiencia de Dios que, aunque a veces dispersa o mezclada, pide ser descubierta y no construida. Allí se encuentran las semillas de la Palabra sembradas por el Espíritu del Señor”.
Finalmente el cuarto desafío son “los pobres urbanos”, excluidos y descartados cuyo grito no puede ser ignorado por la Iglesia, “ni entrar en el juego de los sistemas injustos, mezquinos e interesados que tratan de hacerlos invisibles”.
 
Francisco presentó dos propuestas para afrontar estos desafíos. Una es salir para encontrar a Dios que vive en la ciudad y en los pobres, facilitando a la gente el encuentro con el Señor; y trabajar por una Iglesia samaritana, “con un testimonio concreto de misericordia y dulzura presente en las periferias existenciales y pobres, actuando directamente sobre el imaginario social. Orientando y ofreciendo sentido a la vida de la ciudad”. 27/11/14
 
 
Retiro de adviento
 
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Pbro. Daniel Silva.
Rectángulo redondeado: Lectio Divina: los Sábados 16 hs. en:        Círculo Bíblico San JoséParroquia San José: Brandsen 4970 V. Domínico.http://miencuentroconjesus1.blogspot.comSi  querés recibir la hojita por e-mail pedila:miencuentroconjesus@yahoo.com.arwww.facebook.com/miencuentroconjesussanjose  
 
 
 

sábado, 22 de noviembre de 2014

Trigésimo cuarto domingo durante el año – Ciclo A –

 

 
 
Lecturas del 23-11-14 
Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo
 
“Vengan benditos de mi Padre”
 
Profecía de Ezequiel 34, 11-12. 15-17
Así habla el Señor: «¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. 
Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor- . Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia. 
En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos.» Palabra de Dios.

Salmo 22
 
R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
 
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas.  R.
Me conduce a las aguas tranquilas  y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre.  R.
Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.  R.
Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo.  R.
 

1º Carta  de Pablo a los Corintios 15, 20-26. 28
Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección.
En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida. En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte. Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos.   Palabra de Dios.
 
Evangelio según san Mateo 25, 31-46
 Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda.        
Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver." 
Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?"
Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo."     
Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron."
Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?"
Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo."                
Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna.»  Palabra del Señor.
 
Reflexión:
El juicio definitivo
 
Con la fiesta de hoy, Cristo Rey, cerramos el año litúrgico y nos disponemos a comenzar el tiempo del Adviento.  Este pasaje, en una especie de visión profética, nos muestra cuál es el criterio supremo para entrar y gozar del Reino, para ver y conocer a Dios. En Él se nos dice quiénes son verdaderos discípulos y seguidores de Jesús y cuál es la verdadera Iglesia.
 
La escena nos presenta un juicio público, universal.  El juez es “el Hijo del hombre”, Jesús. Aparecen dos grupos de personas cuyo comportamiento histórico ha sido  bien diferente.  El juicio es de separación, definitivo.  La sentencia se pronuncia en forma de bendición o maldición.  La sanción es heredar el Reino o ser arrojados al fuego eterno.
 
El criterio o medida que se utiliza es sorprendente y no importa si lo sabemos o no: lo que cuenta es la actitud de amor o indiferencia hacia cualquier ser humano necesitado, lo que se hace con uno de los más pequeños, se hace con Dios. Éste es el criterio definitivo y el mansaje final que Mateo dirige a sus lectores: hay que estar alerta, de forma activa, con la mirada puesta en el rostro concreto de cada ser humano necesitado. 
 
Lo que hacemos a los pobres, a los más pequeños, a los hambrientos, extranjeros, enfermos, desnudos, encarcelados… es lo que cuenta, es lo que hemos hecho a Dios. 
 
Increíble respuesta.  La parábola no menciona la oración, ni la comunidad, ni el culto, ni la eucaristía… Ni siquiera  cita la fe en Jesucristo.  Lo cual no quiere decir que tales puntos no sean importantes, más aún necesarios. 
Significa otra cosa: que puestos a dar la clave definitiva, o puestos a expresar lo que es esencial del verdadero cristiano y de la verdadera Iglesia, todo se juega en la OPCION POR LOS POBRES, en el amor a los pobres y marginados.  Todo lo demás, sin esto, de nada sirve. Es bueno recordar este test definitivo de nuestra existencia, aunque nos sintamos una vez más molestos ante la palabra de Jesús.
 
Aplicada esta parábola al mundo de hoy, es evidente que se refiere no sólo a las obras de caridad, sino también al compromiso sociopolítico tendiente a construir una sociedad libre, democrática, igualitaria y fraternal. Porque puede ocurrir –y a ocurrido muchas veces- que uno haga por un lado muchas obras de caridad y por otro siga explotando, o apoye situaciones contrarias a la libertad y a la justicia, o lleve un tren de vida indignante para los pobres.
 
El juicio de Dios no se encierra en el ámbito individual, Dios nos ha comunicado su propia vida y no nos saca de la historia, por el contrario, nos hace asumirla plenamente, porque en lo transitorio se juega lo definitivo.
La opción por los pobres es, sin duda, la más adecuada reformulación, para nuestra sociedad e Iglesia, de lo que Mateo dice en este pasaje. Este último término, si nuestro sacrificio, abnegación y esfuerzo se han puesto al servicio de que tengan menos dureza, si nuestro propio conflicto y oscuridad para ver y reconocer a Dios han nacido de la entrega y lucha para que los pobres bajen de la cruz, indudablemente, en el día del juicio, escucharemos las palabras de Jesús: “Vengan benditos de mi Padre”.
 
Ellos son el camino y el sacramento de nuestra salvación. No se puede conocer a Dios sin acoger al pobre.  Y quien acoge al pobre, y vive su vida en función de ellos, aunque camine en la oscuridad y perplejidad respecto a Dios, está viviendo en el amor del Padre.  Lo está conociendo aunque no lo sepa.  Está salvado.
 
La parábola del juicio final nos dice que la suerte de toda persona se decide en virtud de su capacidad de reaccionar con misericordia ante los que sufren hambre, sed, desamparo, enfermedad, cárcel, destierro… 
Pero vivir con entrañas de misericordia no es tener un corazón sensiblero ni tampoco practicar, de vez en cuando, alguna “obra de misericordia” que aquiete nuestra conciencia y nos permita seguir tranquilos nuestro camino egoísta de siempre. Es esta misericordia la que da categoría humana y evangélica a la persona. Es esta misericordia la que nos trae la bendición de Dios: la que se asume un compromiso al servicio a la humanidad.  Pensemos en el evangelio de hoy: nosotros desde nuestra comunidad hemos de servir a Cristo presente en ese “cualquiera” que convive con nosotros.  De esta manera, nuestra pertenencia a la Iglesia no es una barrera que nos aísla de los demás, sino todo lo contrario, la forma que tenemos de ir hacia ellos.  Esto es posible si no nos colocamos barreras y fronteras… Si las colocamos, son nuestras, y nuestra es la responsabilidad.  Las fronteras del Reino son tan amplias y generosas como amplio e infinito es el amor de Dios, tal como se ha manifestado en Jesucristo, el rey coronado de espinas y colgado de una cruz.
Celebremos la fiesta de Cristo Rey y miremos nuestra vida desde este gran espejo de nuestra Fe: Jesús que da la vida por la salvación de todos. En la mesa de la Eucaristía estamos llamados todos los pobres y necesitados. Comulgar nuestro pan con la conciencia de que debe ser repartido entre todos. Señor, que venga  a todos nosotros tu Reino de justicia, de amor y de verdad.
 
“Nos reunamos en su nombre, atraídos por su persona y por su proyecto de hacer un mundo más humano”
 
Esta es la promesa de Jesús: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.
 
Jesús no está pensando en celebraciones masivas como las de la Plaza de San Pedro en Roma. Aunque solo sean dos o tres, allí está él en medio de ellos. No es necesario que esté presente la jerarquía; no hace falta que sean muchos los reunidos.
Lo importante es que “estén reunidos”, no dispersos, ni enfrentados: que no vivan descalificándose unos a otros. Lo decisivo es que se reúnan “en su nombre”: que escuchen su llamada, que vivan identificados con su proyecto del reino de Dios. Que Jesús sea el centro de su pequeño grupo.
Esta presencia viva y real de Jesús es la que ha de animar, guiar y sostener a las pequeñas comunidades de sus seguidores. Es Jesús quien ha de alentar su oración, sus celebraciones, proyectos y actividades. Esta presencia es el “secreto” de toda comunidad cristiana viva.
 
Los cristianos no podemos reunirnos hoy en nuestros grupos y comunidades de cualquier manera: por costumbre, por inercia o para cumplir unas obligaciones religiosas. Seremos muchos o, tal vez, pocos. Pero lo importante es que nos reunamos en su nombre, atraídos por su persona y por su proyecto de hacer un mundo más humano.
 
Hemos de reavivar la conciencia de que somos comunidades de Jesús. Nos reunimos para escuchar su Evangelio, para mantener vivo su recuerdo, para contagiarnos de su Espíritu, para acoger en nosotros su alegría y su paz, para anunciar su Buena Noticia.
 
El futuro de la fe cristiana dependerá en buena parte de lo que hagamos los cristianos en nuestras comunidades concretas las próximas décadas. No basta lo que pueda hacer el Papa Francisco en el Vaticano. No podemos tampoco poner nuestra esperanza en el puñado de sacerdotes que puedan ordenarse los próximos años. Nuestra única esperanza es Jesucristo.
Somos nosotros los que hemos de centrar nuestras comunidades cristianas en la persona de Jesús como la única fuerza capaz de regenerar nuestra fe gastada y rutinaria. El único capaz de atraer a los hombres y mujeres de hoy. El único capaz de engendrar una fe nueva en estos tiempos de incredulidad. La renovación de las instancias centrales de la Iglesia es urgente. Los decretos de reformas, necesarios. Pero nada tan decisivo como el volver con radicalidad a Jesucristo.
 
José Antonio Pagola 7 de septiembre de 2014
(Mateo 18, 15-20)
Francisco v
 
Francisco:
En el Amor de Dios un mundo mejor es posible
 
Cuatro conceptos claves sobre la paz
 
1. El tiempo es superior al espacio: Este principio permite trabajar a largo plazo, sin obsesionarse por resultados inmediatos.
Ayuda a soportar con paciencia situaciones difíciles y adversas, o los cambios de planes que impone el dinamismo de la realidad. (EG 223)
 
2. La unidad prevalece sobre el conflicto: Pero hay una manera, la más adecuada, de situarse ante el conflicto. Es aceptar sufrir el conflicto, resolverlo y transformarlo en el eslabón de un nuevo proceso. « ¡Felices los que trabajan por la paz!» (EG 227)
 
3. La realidad es más importante que la idea: La idea —las elaboraciones conceptuales— está en función de la captación, la comprensión y la conducción de la realidad. La idea desconectada de la realidad origina idealismos y nominalismos ineficaces, que a lo sumo clasifican o definen, pero no convocan. Lo que convoca es la realidad iluminada por el razonamiento. (EG 232)
 
4. El todo es superior a la parte: El todo es más que la parte, y también es más que la mera suma de ellas. Entonces, no hay que obsesionarse demasiado por cuestiones limitadas y particulares….A los cristianos, este principio nos habla también de la totalidad o integridad del Evangelio que la Iglesia nos transmite y nos envía a predicar….El Evangelio tiene un criterio de totalidad que le es inherente: no termina de ser Buena Noticia hasta que no es anunciado a todos, hasta que no fecunda y sana todas las dimensiones del hombre, y hasta que no  integra a todos los hombres en la mesa del Reino. El todo es superior a la parte. EG (235-237)
 
 
 
Retiro de adviento
 
 
Santo Espíritu de Dios 
Si me unges con tu fuerza y tu poder al mundo nada tengo que temer, mora en mí, mora en mí, soy de ti, soy de ti, mora en mí, mora en mí, quiero ser lleno de tu luz, mora en mí.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Pbro. Daniel Silva.
Rectángulo redondeado: Lectio Divina: los Sábados 16 hs. en:        Círculo Bíblico San JoséParroquia San José: Brandsen 4970 V. Domínico.http://miencuentroconjesus1.blogspot.comSi  querés recibir la hojita por e-mail pedila:miencuentroconjesus@yahoo.com.arwww.facebook.com/miencuentroconjesussanjose