Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 5 de mayo de 2012

Quinto Domingo de Pascua, « El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, »


Lecturas del 6-05-12

 ”– Ciclo B –

Lectura de Hechos de los Apóstoles 9, 26-31
Cuando Saulo llegó a Jerusalén, trató de unirse a los discípulos, pero todos le tenían desconfianza porque no creían que también él fuera un verdadero discípulo. Entonces Bernabé, haciéndose cargo de él, lo llevó hasta donde se encontraban los Apóstoles, y les contó en qué forma Saulo había visto al Señor en el camino, cómo le había hablado, y con cuánta valentía había predicado en Damasco en el nombre de Jesús. Desde ese momento, empezó a convivir con los discípulos en Jerusalén y predicaba decididamente en el nombre del Señor.             
Hablaba también con los judíos de lengua griega y discutía con ellos, pero estos tramaban su muerte. Sus hermanos, al enterarse, lo condujeron a Cesarea y de allí lo enviaron a Tarso.
 
La Iglesia, entre tanto, gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría.
Se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número, asistida por el Espíritu Santo. Palabra de Dios.
Salmo 21 
R. Te alabaré, Señor, en la gran asamblea.
Cumpliré mis votos delante de los fieles: los pobres comerán hasta saciarse y los que buscan al Señor lo alabarán. ¡Que sus corazones vivan para siempre!  R.
Todos los confines de la tierra se acordarán y volverán al Señor;  todas las familias de los pueblos  se postrarán en su presencia. 
Todos los que duermen en el sepulcro
 se postrarán en su presencia; todos los que bajaron a la tierra doblarán la rodilla ante él.  R.
 Mi alma vivirá para el Señor, y mis descendientes lo servirán. Hablarán del Señor a la generación futura, anunciarán su justicia a los que nacerán después, porque esta es la obra del Señor.  R.
Primera carta del apóstol san Juan 3, 18-24
Hijitos míos, no amemos solamente con la lengua y de palabra, sino con obras y de verdad. En esto conoceremos que somos de la verdad, y estaremos tranquilos delante de Dios aunque nuestra conciencia nos reproche algo, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y conoce todas las cosas.          
Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada.
   
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos los unos a los otros como él nos ordenó.
 
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios, y Dios permanece en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado.                                                 Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Juan 15, 1-8
Jesús dijo a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. El corta todos mis sarmientos que no dan fruto; al que da fruto, lo poda para que dé más todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que yo les anuncié. Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes. Así como el sarmiento no puede dar fruto si no permanece en la vid, tampoco ustedes, si no permanecen en mí.             
Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí, y yo en él, da mucho fruto, porque separados de mí, nada pueden hacer. Pero el que no permanece en mí, es como el sarmiento que se tira y se seca; después se recoge, se arroja al fuego y arde.                
 
Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y lo obtendrán.
 La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante, y así sean mis discípulos.»                                   Palabra del Señor.
Reflexión 
 Permanecer (“ menein”)

En este quinto domingo de Pascua la Palabra del Señor nos guía a la verdad del cristianismo, donde el amor no se demuestra en bellas palabra o especiales iluminaciones, sino en obras de amor. No se puede separar la fe de la vida moral.
La parábola de la vid y los sarmientos nos confirma que sólo podremos dar frutos de caridad, si permanecemos unidos a la vid verdadera, Cristo el Señor, en una unión recíproca, en el mutuo conocimiento y el amor, a semejanza de la unión que existe entre el Padre y el Hijo.                

La vid verdadera. El Domingo pasado Jesús se presentaba como el “buen pastor”, hoy se presenta como la “vid verdadera”. La vid era una plantación común en Palestina pero que requería muchos cuidados por parte del viñador dado las particulares condiciones climáticas de aquella región. El dueño se “desvivía” por el cuidado de su vid. Cuando una rama no da uvas, no da fruto debe ser cortada, debe ser limpiada (literalmente “purificada”) para que pueda dar más fruto. A esto habitualmente se lo denomina como poda.            
Todo miembro, tiene un crecimiento que efectuar y una misión que cumplir. El fruto es el hombre nuevo, que se va realizando, en intensidad, en cada individuo y en la comunidad (crecimiento, maduración), y, en extensión, por la propagación del mensaje, en los de afuera (nuevo nacimiento).
El sarmiento no produce fruto cuando no responde a la vida que recibe y no la comunica a otros. El Padre, que cuida de la viña, lo corta: es un sarmiento que no pertenece a la vid.
Quien practica el amor tiene que seguir un proceso ascendente, un desarrollo, hecho posible por la limpieza que el Padre hace. Con ella elimina factores de muerte, haciendo que el discípulo sea cada vez más auténtico y más libre, y aumente así su capacidad de entrega y su eficacia. Pretende acrecentar el fruto: en el discípulo, fruto de madurez; en otros, fruto de nueva humanidad.
El sarmiento no tiene vida propia y, por tanto, no puede dar fruto de por sí; necesita la savia, es decir, el Espíritu comunicado por Jesús.
Es consolador que Jesús les diga a sus discípulos que ellos ya están limpios por la Palabra que han recibido.

Contacto Personal (1). Según el relato evangélico de Juan, en vísperas de su muerte, Jesús revela a sus discípulos su deseo más profundo: "Permaneced en mí". Conoce su cobardía y mediocridad. En muchas ocasiones les ha recriminado su poca fe. Si no se mantienen vitalmente unidos a él no podrán subsistir.
Las palabras de Jesús no pueden ser más claras y expresivas: "Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros si no permanecéis en mí". Si no se mantienen firmes en lo que han aprendido y vivido junto a él, su vida será estéril. Si no viven de su Espíritu, lo iniciado por él se extinguirá.
Jesús emplea un lenguaje rotundo: "Yo soy la vid y vosotros los sarmientos". En los discípulos ha de correr la savia que proviene de Jesús. No lo han de olvidar nunca...
Jesús no sólo les pide que permanezcan en él. Les dice también que "sus palabras permanezcan en ellos". Que no las olviden. Que vivan de su Evangelio. Esa es la fuente de la que han de beber. Ya se lo había dicho en otra ocasión: "Las palabras que os he dicho son espíritu y vida".
El Espíritu del Resucitado permanece hoy vivo y operante en su Iglesia de múltiples formas, pero su presencia invisible y callada adquiere rasgos visibles y voz concreta gracias al recuerdo guardado en los relatos evangélicos por quienes lo conocieron de cerca y le siguieron. En los evangelios nos ponemos en contacto con su mensaje, su estilo de vida y su proyecto del reino de Dios.
Por eso, en los evangelios se encierra la fuerza más poderosa que poseen las comunidades cristianas para regenerar su vida. La energía que necesitamos para recuperar nuestra identidad de seguidores de Jesús. El Evangelio de Jesús es el instrumento pastoral más importante para renovar hoy a la Iglesia.
Muchos cristianos buenos de nuestras comunidades sólo conocen los evangelios "de segunda mano". Todo lo que saben de Jesús y de su mensaje proviene de lo que han podido reconstruir a partir de las palabras de los predicadores y catequistas. Viven su fe sin tener un contacto personal con "las palabras de Jesús".
Es difícil imaginar una "nueva evangelización" sin facilitar a las personas un contacto más directo e inmediato con los evangelios. Nada tiene más fuerza evangelizadora que la experiencia de escuchar juntos el Evangelio de Jesús desde las preguntas, los problemas, sufrimientos y esperanzas de nuestros tiempos.
Mantenerse unidos a la vid. En la segunda parte del relato en el evangelio se pone el acento en dos cuestiones íntimamente relacionadas: por un lado la insistencia en dar frutos, en dar uvas… Por otro lado la necesidad de “mantenerse unidos” a Jesús para, justamente, poder dar fruto. El verbo “permanecer”, es el verbo griego menein que significa “permanecer unido” pero no de manera estática y fija como resuena en nuestra lengua castellana. Es un permanecer unidos de manera dinámica, una ida y vuelta, con una relación de diálogo con el Señor de tú a tú.   
En cinco versículos, desde el 4 al 7 aparece ocho veces este verbo. Así como las ramas no pueden hacer nada sin la planta, de la misma manera los discípulos de Jesús no pueden hacer nada si no están unidos a Él.  
El secreto, entonces, de la vida está en permanecer en Jesús y permanecer como el sarmiento que está unido a la vid, con una permanencia activa.         
El sarmiento no está simplemente pegado a la vid sino que la savia de la vid es la que recorre los sarmientos y le da vida. Y así mismo nos pasa a nosotros. Unidos a Cristo, participamos de su sabia, de su vida. Aunque tengamos altibajos, estamos participando de su vida.
Si escuchamos la Palabra de Dios, esa Palabra nos va purificando de todo lo que no viene del Evangelio.
Si sabemos renunciar a lo superfluo y a todo lo que se opone al plan de Dios, hacemos esa poda que se necesita para que demos más fruto.
Y por último si hacemos oración, esa oración nos pondrá en sintonía con la Voluntad del Padre
.

La gloria del Padre. En la última parte del texto se da como una suerte de consecuencia lógica: quién está unido a Jesús va tener la experiencia de una oración eficaz: “recibirán de mi Padre todo lo que pidan”. 
Para ayudar nuestra reflexión citamos un texto del Documento de Aparecida: N° 132:  
Con la parábola de la Vid y los Sarmientos (cf. Jn 15, 1-8), Jesús revela el tipo de vinculación que Él ofrece y que espera de los suyos. No quiere una vinculación como “siervos” (cf. Jn 8, 33-36), porque “el siervo no conoce lo que hace su señor” (Jn 15, 15). El siervo no tiene entrada a la casa de su amo, menos a su vida. Jesús quiere que su discípulo se vincule a Él como “amigo” y como “hermano”. El “amigo” ingresa a su Vida, haciéndola propia. El amigo escucha a Jesús, conoce al Padre y hace fluir su Vida (Jesucristo) en la propia existencia (cf. Jn 15, 14), marcando la relación con todos (cf. Jn
15, 12).
El “hermano” de Jesús (cf. Jn 20, 17) participa de la vida del Resucitado, Hijo del Padre celestial, por lo que Jesús y su discípulo comparten la misma vida que viene del Padre, aunque Jesús por naturaleza (cf. Jn 5, 26; 10, 30) y el discípulo por participación (cf. Jn 10, 10). La consecuencia inmediata de este tipo de vinculación es la condición de hermanos que adquieren los miembros de su comunidad.

La Madre Teresa de Calcuta decía: "El servicio más grande que podéis hacer a alguien es conducirlo para que conozca a Jesús, para que lo escuche y lo siga, porque sólo Jesús puede satisfacer la sed de felicidad del corazón humano, para la que hemos sido creados".
          
Te ofrezco, Señor”
"Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti.
Te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti.
Te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad.
Te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti.
Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras.    
                                           
Dios nuestro, Padre de la Luz, que el Espíritu Santo levante el velo de nuestros ojos (2 Cor 3,12-16), nos conduzca a la Verdad Completa (Jn 16,13), y nos dé inteligencia y perseverancia.
Lecturas de la Semana
Lunes 7: Hech.14,  5-18;  Sal 113, Jn. 14, 21-26.
Martes 8: Is. 35, 1-7. 10;  Sal Lc. 1, 46-55; Ef. 1, 3-6. 11-12; Jn. 19, 25-27.
Miércoles 9: Hech. 15,1-6; Sal 121; Jn. 15, 1-8.
Jueves 10: Hech.  15, 7-21;  Sal 95; Jn. 15, 9-11.
Viernes 11:  Hech. 15, 22-31; Sal 56; Jn. 15, 12-17.
Sábado 12: Hech. 16, 1-10; Sal 99; Jn. 15, 18-21.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Catholic.net, Homilia.com. “Claves de Lectio Divina” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS NIDAS.        (1) Eclesalia, J A Pagola.              
 
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
 Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

sábado, 28 de abril de 2012

Cuarto Domingo de Pascua, "Yo soy el buen Pastor"


Lecturas del 29-04-12
 Cuarto Domingo de Pascua
Jornada mundial por las vocaciones
”– Ciclo B –
 
« Yo soy el buen Pastor:
conozco a mis ovejas, y mis ovejas
 me conocen a mí.»    
 
 
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 4, 8-12
Pedro, lleno del Espíritu Santo, dijo: «Jefes del pueblo y ancianos, ya que hoy se nos pide cuenta del bien que hicimos a un enfermo y de cómo fue curado, sepan ustedes y todo el pueblo de Israel: este hombre está aquí sano delante de ustedes por el nombre de nuestro Señor Jesucristo de Nazaret, al que ustedes crucificaron y Dios resucitó de entre los muertos.    
El es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular. Porque no existe bajo el cielo otro Nombre dado a los hombres, por el cual podamos alcanzar la salvación.»   Palabra de Dios.
 
Salmo 117
 R. La piedra que desecharon los constructores  es ahora la piedra angular.

¡Den gracias al Señor, porque es bueno,  porque es eterno su amor! 
Es mejor refugiarse en el Señor  que fiarse de los hombres;  es mejor refugiarse en el Señor
 que fiarse de los poderosos.  R.
 
Yo te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. La piedra que desecharon los constructores es ahora la piedra angular.
Esto ha sido hecho por el Señor  y es admirable a nuestros ojos.  R.
 
¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
 Nosotros los bendecimos desde la Casa del Señor:
Tú eres mi Dios, y yo te doy gracias; Dios mío, yo te glorifico.  ¡Den gracias al Señor, porque es bueno,  porque es eterno su amor!  R.
 
Primera carta del apóstol san Juan 3, 1-2
Queridos hermanos: ¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente.
Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él.  
Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Juan 10, 11-18
En aquel tiempo, Jesús dijo: «Yo soy el buen Pastor. El buen Pastor da su vida por las ovejas. El asalariado, en cambio, que no es el pastor y al que no pertenecen las ovejas, cuando ve venir al lobo las abandona y huye, y el lobo las arrebata y las dispersa. Como es asalariado, no se preocupa por las ovejas. 
Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este corral y a las que debo también conducir: ellas oirán mi voz, y así habrá un solo Rebaño y un solo Pastor.
El Padre me ama porque yo doy mi vida para recobrarla. Nadie me la quita, sino que la doy por mí mismo. Tengo el poder de darla y de recobrarla: este es el mandato que recibí de mi Padre.»
Palabra del Señor.
 
Reflexión   
 
EL BUEN PASTOR
 
Hablar hoy de pastores y ovejas crea confusión y malestar, debido a la ambigüedad de dichos términos y a su contenido cultural actual.  Ningún grupo humano quiere sentirse identificado con un rebaño de ovejas, por mucho que lo idealicemos.  Los grupos humanos son libres y creativos, se constituyen voluntariamente, se marcan a sí mismos las metas, se señalan los objetivos, se dan normas, medios y condiciones que creen convenientes. Son grupos democráticos.  Hoy más que nunca nos revelamos contra todos los que manipulan a las personas o intentan aprovecharse de ellas y las tratan como ovejas.  Nos angustia la masificación.  Y, sin embargo, bíblicamente, el rebaño es un símbolo usado frecuente para designar al pueblo de Dios, que anda como “ovejas sin pastor”. 
Lo peligroso es pensar que bajo la imagen del rebaño/ovejas se está hablando de manipulación, dependencia y falta de libertad.  Más bien en él se recalca por una parte, la libertad de las ovejas que siguen a uno y huyen de otro, según conozcan o no su voz; que no hacen caso a ladrones y bandidos que pretenden entrar, no por la puerta sino por cualquier otro lugar. Y, por otra, se señala la diferencia entre el buen pastor y el asalariado, entre el buen líder que está al servicio de la comunidad, del grupo, y el que sólo busca beneficio y provecho propio.
 
Esperamos siempre la llegada de gobernantes justos, de políticos honestos, de líderes que arrastran… los cristianos deseamos tener en la Iglesia responsables que sean evangélicos.  Pero en la comunidad cristiana no hay simplemente dirigentes y dirigidos, pastores y ovejas. ¡Todos somos hermanos y  a todos nos incumbe la responsabilidad! Este pasaje no se refiere al obispo, al párroco o al catequista, sino que nos habla del Buen Pastor que es Jesús, y del pueblo de Dios, en el que todos somos responsables aunque de distinta manera.
 
JESÚS ES EL BUEN PASTOR: Conoce a los suyos – los defiende de los peligros – da la vida por todos – reúne en la unidad a los dispersos- acompaña a los creyentes en su libertad de vivir y de comprometerse con la vida de los demás.
Para los primeros creyentes, Jesús no es sólo un pastor sino el buen pastor, el verdadero pastor. El único líder capaz de orientar verdadera vida a las personas.  Esta fe en Jesús como el buen pastor y guía adquiere relevancia en una sociedad masificada como la nuestra, donde la persona corre el riesgo de perder su propia identidad y quedar aturdida ante tantas voces y reclamos.  Es triste ver a personas esforzándose por vivir un estilo de vida impuesto desde fuera. 
Los cristianos creemos que sólo Jesús puede ser guía definitivo.  Sólo desde Él aprendemos a vivir. Precisamente ser cristiano es ir descubriendo desde Jesús, día a día, cuál es la manera más humana de vivir.  Seguir a Jesús como buen pastor es asumir las actitudes fundamentales que él vivió y vivirlas con generosidad, hoy, desde nuestra propia originalidad, prosiguiendo la tarea de construir el reino de Dios que él comenzó.
 
Son bastante los cristianos que ni siquiera llegan a sospechar que la fe sea precisamente fuente de vida, de vida sana y abundante.  Les falta descubrir por experiencia personal que Dios no es algo que, de todas maneras, debe existir y a quien conviene tener en cuenta por si acaso, sino que Dios es precisamente y antes que nada “alguien que hace vivir”.
A pesar de las dudas e incertidumbres, el creyente va descubriendo a Dios como alguien que sostiene (y defiende) la vida, incluso en los momentos más adversos, alguien que da fuerzas para comenzar siempre de nuevo, alguien que alimenta en nosotros una esperanza indestructible cuando la vida parece apagarse para siempre. 
Al escuchar las palabras de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”,“doy la vida por los míos”, el creyente no necesita acudir a otros para que les expliquen su sentido.  Él sabe que son verdad.
 
El servicio, el estilo de autoridad y la responsabilidad es una de las líneas básicas que diferencia el proyecto comunitario de Jesús de otros.  Esto aparece claro en el Evangelio.  Jesús no quiso que en su comunidad se diera el tipo de relación que se daba en la religión judía, donde los dirigentes parecían asalariados y buscadores de su propio beneficio. Por eso, el juicio de Jesús, en este pasaje del buen pastor, para con los responsables que no ejercen su ministerio o servicio, o que se aprovechan de su situación, o que se creen dueños de las personas…es muy duro.  En realidad, en la Iglesia, en la comunidad alternativa que Jesús trae, los responsables son sólo “intendentes”,servidores, que deben aprender de Él y seguir su ejemplo hasta la entrega de la propia vida.
 
P. Daniel
 
Oración por las vocaciones Sacerdotales
 
Santísima Trinidad,
 haz que la sangre preciosa de Jesús
se derrame sobre los corazones juveniles,
y haga germinar muchas vocaciones,
de sacerdotes, religiosas y
consagrados santos,
para toda la Iglesia y particularmente
para nuestra Diócesis.
 
Virgen María, que sea eficaz, nuestra oración.
 
San José, protector de la Iglesia universal,
ruega por nosotros,
Amén
 
 
Estoy a la puerta
 
Un hombre había pintado un lindo cuadro. El día de la presentación al público, asistieron las autoridades locales, fotógrafos, periodistas, y mucha gente, pues se trataba de un famoso pintor, un reconocido artista.  Llegado el momento, se tiró el paño que velaba el cuadro. Hubo un caluroso aplauso.
Era una impresionante figura de Jesús tocando suavemente la puerta de una casa. Jesús parecía vivo. Con el oído junto a la puerta, parecía querer oír si adentro de la casa alguien le  respondía. 
Todos admiraban aquella preciosa obra de arte. Un observador muy curioso, encontró una falla en el cuadro. La puerta no tenía cerradura. Y fue a preguntar al artista:  “¡Su puerta no tiene cerradura! ¿Cómo se hace para abrirla?“ El pintor tomo su Biblia, buscó un versículo y le pidió al observador que lo leyera, Apocalipsis 3, 20:
He aquí, yo estoy á la puerta y llamo: si alguno oyere mi voz y abriere  la puerta, entraré á él, y cenaré con él, y él conmigo.” 
”Así es”, respondió el pintor. “Esta es la puerta del corazón del hombre.” "Sólo se abre por dentro.”
Abramos nuestro corazón al amor, a DIOS. Cambiemos, aún estamos a tiempo.
 
Aniversario 2012
 
Señor te damos gracias por los 20 años de Monseñor Osvaldo Cura como PASTOR de nuestra comunidad.
 
“Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida”
 
                                                 
“Yo soy el buen Pastor: conozco a mis ovejas, y mis ovejas me conocen a mí -como el Padre me conoce a mí y yo conozco al Padre- y doy mi vida por las ovejas”
 
Parroquia San José
HORARIO DE LAS MISAS
 
Ø  Sábados 18 hs.
Ø  Domingos 10; 11:30 y 19 hs.
 
 
Lecturas de la Semana
 
Lunes 30: Hech.11,  1-8;  Sal 41, Jn. 10, 1-10.
Martes 1: Hech.  11, 19-26;  Sal 86; Jn. 10, 22-30.
Miércoles 2: Hech. 12,24—13, 5ª; Sal 66; Jn. 12, 44-50.
Jueves 3: 1Cor. 15, 1-8;  Sal 18; Jn. 14, 6-14.
Viernes 4:  Hech. 13, 26-33; Sal 2; Jn. 14, 1-6.
Sábado 5: Hech. 13, 44-52; Sal 97; Jn. 14, 7-14.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
 
 
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
 
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 17 hs. en:       
 
Círculo Bíblico San José
 
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.