Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 24 de agosto de 2012

Vigésimo primer domingo durante el año, "Jesús, nos propone que decidamos que camino vamos a elegir para vivir, el que propone el mundo o el de Dios"


Lecturas del 26-08-12
– Ciclo B –


Lectura del libro de Josué 24, 1-2a. 15-17. 18b
Josué reunió en Siquém a todas las tribus de Israel, y convocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, a sus jueces y a sus escribas, y ellos se presentaron delante del Señor. Entonces Josué dijo a todo el pueblo:  «Si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados al otro lado del Río, o a los dioses de los amorreos, en cuyo país ustedes ahora habitan. Yo y mi familia serviremos al Señor.»             
El pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar al Señor para servir a otros dioses. Porque el Señor, nuestro Dios, es el que nos hizo salir de Egipto, de ese lugar de esclavitud, a nosotros y a nuestros padres, y el que realizó ante nuestros ojos aquellos grandes prodigios. El nos protegió en todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por donde pasamos.         
Por eso, también nosotros serviremos al Señor, ya que él es nuestro Dios.»             Palabra  de Dios.


Salmo 33
R. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que lo oigan los humildes y se alegren.  R.
Los ojos del Señor miran al justo y sus oídos escuchan su clamor; pero el Señor rechaza a los que hacen el mal  para borrar su recuerdo de la tierra.  R.
Cuando ellos claman, el Señor los escucha y los libra de todas sus angustias. El Señor está cerca del que sufre  y salva a los que están abatidos.  R.
El justo padece muchos males, pero el Señor lo libra de ellos.  El cuida todos sus huesos, no se quebrará ni uno solo.  R.
La maldad hará morir al malvado, y los que odian al justo serán castigados; pero el Señor rescata a sus servidores,  y los que se refugian en él no serán castigados.  R.

Carta de Pablo a los cristianos de Éfeso 5, 21-32 
Hermanos: Sométanse los unos a los otros, por consideración a Cristo. Las mujeres deben respetar a su marido como al Señor, porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, que es su Cuerpo. Así como la Iglesia está sometida a Cristo, de la misma manera las mujeres deben respetar en todo a su marido. 
Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla. El la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada. Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida.  Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo. Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne.Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia. Palabra de Dios.


Santo Evangelio según san Juan 6, 60-69
Muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?»  Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto los escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que les dije son Espíritu y Vida. Pero hay entre ustedes algunos que no creen.»                 
En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar.           
Y agregó: «Por eso les he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede.» 
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo. 
Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También ustedes quieren irse?»             
Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios.»   Palabra del Señor.


Reflexión   
Señor, ¿a quién vamos a acudir?
Las palabras de Jesús dichas anteriormente provocan una fuerte resistencia entre los discípulos, que las consideran excesivas.  Han interpretado mal el anuncio de su muerte (El pan que voy a dar es mi carne para que el mundo viva), considerándolo una debilidad y un fracaso y, en consecuencia, se niegan a seguirle.  Conservan la concepción del Mesías rey que manifestaron con ocasión de reparto de panes.  Jesús les explica que su muerte es condición para la vida y que su realidad humana contiene la fuerza del Espíritu.  A pesar de su explicación, la mayor parte le abandona.
Los discípulos que ahora le abandonan, los judíos que murmuran y la gente que pretende hacerle rey y que le busca porque comió pan hasta saciarse son las mismas personas con distintos nombres.  Designan a aquellos que se entusiasmaron con Jesús en un primer momento, considerándole como un profeta, pero no se decidieron a dar el paso decisivo de la fe cristiana de su mesianismo.
El cuarto evangelio no se interesa en absoluto por los Doce (los menciona únicamente aquí y en 10, 24).  ¿Por qué les da en  este texto tanta importancia?  La Comunidad joánica estaba discriminada, era perseguida, se habían producido en ella rupturas y abandonos.  En esta situación surge el interrogante inevitable: ¿no seremos nosotros los equivocados? La respuesta a este interrogante únicamente podía darla la Iglesia oficial, representada por los Doce, a cuya cabeza está Pedro.
La manifestación de Pedro, en cuanto representante de los Doce, es la versión joánica de lo que conocemos como “la confesión de Cesarea de Filipo”.  Pedro no confiesa aquí a Jesús como el Mesías, ni como Hijo del Hombre o Hijo de Dios, sino como el “Santo de Dios”.  Es la expresión de la suprema dignidad de la persona a la que es atribuida. El Mesías tal como Dios lo quiere.
El punto central se encuentra en la oposición entre “carne” y “espíritu”, es decir, entre dos concepciones de la persona y, en consecuencia, de Jesús y de su misión.  La condición indispensable para ser verdadero discípulo y poder identificarse con Él es la visión de la persona como “espíritu”, es decir, como realizada por la acción creadora del Padre, no meramente como “carne” o movida por los intereses egoístas.
A estas dos concepciones de la persona corresponden dos visiones de Jesús.  El Mesías “según la carne” es el rey que ellos han querido hacer, el denominador que impone su gobierno, un Mesías político y triunfante.  El Mesías “según el Espíritu” es el que se hace servidor de las personas hasta dar su vida por ellas, para comunicarles vida plena, es decir, libertad y capacidad de amar como Él.  La aceptación de tal Mesías implica la asunción de su persona y mensaje.
Vivir las dudas con sinceridad.  No pocos cristianos sienten dudas en su interior sobre el mensaje de Jesús y sobre la totalidad de la fe cristiana.  Lo que les preocupa no son los dogmas, sino algo más fundamental y previo: ¿por qué he de orientar mi vida según las fórmulas del evangelio? ¿Por qué mi anhelo por la vida, el gozo y la libertad han de subordinarse a los mandamientos? ¿Por qué un hombre como nosotros ha de ser el Revelador de Dios, el Mesías? Y así muchas más preguntas…   Y no nos damos cuenta es que Jesús es quien nos sigue preguntando, nos interpela: “¿También ustedes quieren marcharse?”.  Y tarde o temprano llega el momento de tomar una decisión: o bien pongo a  Cristo  en el mismo plano que otras grandes figuras de la humanidad, o bien me decido a experimentar personalmente que es único en su persona y mensaje.
No hay que fiarse de las incertidumbres y seguridades del pasado ni desanimarse cuando comienzan las dudas.  La verdadera fe no está en nuestras explicaciones bien fundadas ni en nuestras dudas, sino en la necesidad del corazón que busca a Dios como Pedro: “Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna”.
Los discípulos encuentran duro el lenguaje de Jesús.  Les asusta el precio que es necesario pagar por tener vida, por seguirle y por seguir su causa.  Jesús, no obstante, da un paso más en sus enseñanzas, aunque esto signifique el alejamiento de algunos de sus seguidores. Opone el “espíritu” que es vida y fuerza, a la“carne” que en la biblia significa muerte y cobardía y no cuerpo como tenemos a pensar nosotros marcados por la distinción entre alma y cuerpo que viene de la filosofía griega.  Y recuerda una vez más que sus palabras son “espíritu y vida”.  Creer en ellas es aceptar la vida; rechazarlas es, de alguna manera, entregar a Jesús a la muerte. 
Así lo hará Judas, con él más tarde, todos lo que, a pesar de formar parte de los discípulos, no se sientan desafiados por la injusticia, la explotación y la marginación de los demás, en especial de los hoy excluidos.
Pero, en un ambiente social en el que el cuidado y el culto al cuerpo es práctica habitual a la que se dedica  tiempo y economía; en una sociedad que, tras proclamar la revalorización del cuerpo, del sexo y el erotismo en el amor, muchos de los caminos emprendidos conducen a su trivialización y banalización, no son fáciles de entender las palabras de Jesús: “El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve de nada”
Por otro lado, las radios martillean nuestros oídos con noticias, discursos y comunicados de última hora. Nos hemos convertido en una especie de pequeño radar impactado constantemente por palabras e imágenes que llegan de todo el mundo.
¿A dónde iremos?  El problema no es “adónde” ir, sino a “quién”.  Hay una nube de gurús y maestros apostados en el camino “comprensivos” de nuestra debilidad, persuasivos, suministradores de palabras domesticables, que nos ofrecen tranquilidad, seguridad, felicidad, novedad, etc., pero que nos dejan con el vacío, porque sus palabras son huecas.  Pedro prefiere permanecer al lado de Jesús, aunque no entienda mucho, porque sólo en Él ha encontrado palabras de vida. Y nosotros, ¿a quién iremos?
El seguimiento de Jesús tiene condiciones que no todos aceptan.  El evangelio nos emplaza a abordar claramente el asunto, a no pretender escuchar a Dios sin preocuparte de poner en práctica su palabra.
Hoy, Jesús nos desafía a nosotros. Nuestra vida es, toda ella, un camino de libertad y opciones.  Queramos o no, tenemos que elegir.  Unas veces lo hacemos conscientemente, otras de manera inconsciente.  Todas tienen su importancia.  Pero hay algunas, muy pocas, que nos marcan y orientan definitivamente.  El evangelio nos recuerda uno de esos momentos que marcó a Pedro y a los otros discípulos.

Oremos…
No quedarse al margen – Poner delante de Él nuestras opciones de vida – Gustar lo que se me ofrece – Optar por Jesús – Decirle qué es hoy para mí inaceptable – Recordar personas que han dicho sí a Jesús.
Pbro. Daniel Silva

Toma Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad, todo lo que tengo y poseo.
Tú me lo diste; A ti Señor, lo devuelvo; Todo es tuyo: dispone según tu voluntad.
Dame tu amor y tu gracia, Que esto me basta. Amén (San Ignacio de Loyola)


Año de la Fe

El Papa Benedicto XVI convoca al año de la fe que Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013
Carta  Apostólica Pota Fidei
del Sumo Pontífice Benedicto XVI

4… En la fecha del 11 de octubre de 2012, se celebrarán también los veinte años de la publicación del Catecismo de la Iglesia Católica, promulgado por mi Predecesor, el beato Papa Juan Pablo II, con la intención de ilustrar a todos los fieles la fuerza y belleza de la fe. Este documento, auténtico fruto del Concilio Vaticano II, fue querido por el Sínodo Extraordinario de los Obispos de 1985 como instrumento al servicio de la catequesis, realizándose mediante la colaboración de todo el Episcopado de la Iglesia católica. Y precisamente he convocado la Asamblea General del Sínodo de los Obispos, en el mes de octubre de 2012, sobre el tema de La nueva evangelización para la transmisión de la fe cristiana. Será una buena ocasión para introducir a todo el cuerpo eclesial en un tiempo de especial reflexión y redescubrimiento de la fe. No es la primera vez que la Iglesia está llamada a celebrar un Año de la fe. Mi venerado Predecesor... Lo concibió como un momento solemne para que en toda la Iglesia se diese «una auténtica y sincera profesión de la misma fe»; además, quiso que ésta fuera confirmada de manera «individual y colectiva, libre y consciente, interior y exterior, humilde y franca. Pensaba que de esa manera toda la Iglesia podría adquirir una «exacta conciencia de su fe, para reanimarla, para purificarla, para confirmarla y para confesarla». Las grandes transformaciones que tuvieron lugar en aquel Año, hicieron que la necesidad de dicha celebración fuera todavía más evidente. Ésta concluyó con la Profesión de fe del Pueblo de Dios, para testimoniar cómo los contenidos esenciales que desde siglos constituyen el patrimonio de todos los creyentes tienen necesidad de ser confirmados, comprendidos y profundizados de manera siempre nueva, con el fin de dar un testimonio coherente en condiciones históricas distintas a las del pasado.
5. En ciertos aspectos, mi Venerado Predecesor vio ese Año como una «consecuencia y exigencia postconciliar, consciente de las graves dificultades del tiempo, sobre todo con respecto a la profesión de la fe verdadera y a su recta interpretación. He pensado que iniciar el Año de la fe coincidiendo con el cincuentenario de la apertura del Concilio Vaticano II puede ser una ocasión propicia para comprender que los textos dejados en herencia por los Padres conciliares, según las palabras del beato Juan Pablo II, «no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia. […] Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza». Yo también deseo reafirmar con fuerza lo que dije a propósito del Concilio pocos meses después de mi elección como Sucesor de Pedro: «Si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia».
Continúa….

Lecturas de la Semana
Lunes  272Tes. 1, 1-5. 11-12;  Sal 95; Mt. 23, 13-22.
Martes 282Tes. 2, 1-3. 14-17;  Sal 95; Mt. 23, 23-26.
Miércoles 29: Jer. 1, 17-19; Sal 70; Mc. 6, 17-29.
Jueves 30: 2Cor. 10, 17—11-2;  Sal 148; Mt. 13, 44-46.
Viernes 31: 1Cor. 1, 17-25; Sal 32;  Mt. 13, 44-46.
Sábado 1: 1Cor. 1, 26-31; Sal 32; Mt. 25, 14-30.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.

Círculo Peregrinoqueremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer y tercer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
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viernes, 17 de agosto de 2012

Vigésimo domingo durante el año, El desafio: "un Dios que se ofrece en las realidades cotidianas y que está al alcance de nuestros sentidos. "


Lecturas del 19-08-12
– Ciclo B –

Lectura del libro de los Proverbios 9, 1-6
LSabiduría edificó su casa, talló sus siete columnas, inmoló sus víctimas, mezcló su vino, y también preparó su mesa. Ella envió a sus servidoras a proclamar sobre los sitios más altos de la ciudad: «El que sea incauto, que venga aquí.»
Y al falto de entendimiento, le dice: «Vengan, coman de mi pan, y beban del vino que yo mezclé. Abandonen la ingenuidad, y vivirán, y sigan derecho por el camino de la inteligencia.» 
Palabra de Dios.
Salmo 33
R. ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor!
Bendeciré al Señor en todo tiempo, su alabanza estará siempre en mis labios. Mi alma se gloría en el Señor: que los oigan los humildes y se alegren.  R.
Teman al Señor, todos sus santos, porque nada faltará a los que lo temen. Los ricos se empobrecen y sufren hambre, pero los que buscan al Señor no carecen de nada. R.
Vengan, hijos, escuchen: voy a enseñarles el temor del Señor. ¿Quién es el hombre que ama la vida y desea gozar de días felices?  R.
Guarda tu lengua del mal, y tus labios de palabras mentirosas. Apártate del mal y practica el bien,
busca la paz y sigue tras ella. R.

Carta de Pablo a los Efesios  5, 15-20
Hermanos, cuiden mucho su conducta y no procedan como necios, sino como personas sensatas que saben aprovechar bien el momento presente, porque estos tiempos son malos. No sean irresponsables, sino traten de saber cuál es la voluntad del Señor. No abusen del vino que lleva al libertinaje; más bien, llénense del Espíritu Santo. Cuando se reúnan, reciten salmos, himnos y cantos espirituales, cantando y celebrando al Señor de todo corazón. Siempre y por cualquier motivo, den gracias a Dios, nuestro Padre, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.Palabra de Dios.   
Santo Evangelio según san Juan 6, 51-59
Jesús dijo a los judíos: «Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»
Los judíos discutían entre sí, diciendo: «¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne?» Jesús les respondió: «Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del hombre y no beben su sangre, no tendrán Vida en ustedes. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.   
Porque mi carne es la verdadera comida y mi sangre, la verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.              
Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron sus padres y murieron. El que coma de este pan vivirá eternamente.» 
Jesús enseñaba todo esto en la sinagoga de Cafarnaún. Palabra del Señor.
   
Reflexión 
DISCURSO EUCARISTICO:
Dios en carne viva.
Este discurso no procede de la sinagoga de Cafarnaúm sino de la última cena.  Fue traspasado aquí por el evangelista como continuación del discurso sobre el pan de vida. Caeremos en cuenta de ello si nos fijamos en lo siguiente:
ü  En el discurso sobre el pan de vida (vv.22-50) el protagonista es el Padre, que da el verdadero pan, y la respuesta del hombre es la fe; en el discurso eucarístico el protagonista es Jesús, que se da en comida y bebida, y la respuesta del hombre es comer y beber.
ü  Necesidad de comer la carne y beber la sangre del Hijo del Hombre para tener vida.
ü  No se podía hablar de este modo de la Eucaristía antes de su institución, pues nadie hubiera entendido tal lenguaje.
El evangelista pretende, con este discurso salir del paso de algunas discusiones que se daban en las primitivas comunidades en contra de la celebración de la Cena del Señor, y de la corriente gnóstica-doceta que consideraba la Eucaristía como mero símbolo.  Frente a ellas pone de relieve la necesidad de tomar parte en la Eucaristía para participar en la vida, y presenta la carne y la sangre del Señor como verdadera comida y bebida.
Dios toma los caminos de los sentidos.  Existía el riesgo de poner una religión cerebral o ritual.  Para pensar en Dios era necesario poner juntas las ideas, para conocerlo era necesario hacer ritos.  Pero Dios ha querido que la religión fuese una cosa simple.  Se ha puesto a nuestro alcance: al alcance de las manos, al alcance de los labios.  La encarnación no es otra cosa que esto.  En Jesús de Nazaret, sobre todo en la Eucaristía, se ha puesto a nuestra disposición, al alcance de los sentidos: oigan, gusten, tomen, coman, beban…  Dios entra en nosotros a través del camino más natural, el de los sentidos.  Tenemos a un Dios a quien escuchar, comer, beber, gustar.
Jesús, cuya carne es verdadera comida y cuya sangre es verdadera bebida, produce escándalo.  Pensar en Dios está bien; ofrecerle primicias y sacrificios, también; pero tomarlo en la mano, acercarlo a los labios, vivir de Él y en Él, es demasiado.  Alcanzar a Dios con oraciones, con ritos, con razonamientos, no nos crea problema, nos parece normal; pero un Dios que nos atrae por el hambre, por la sed, y llega a  nosotros por un trozo de pan o por un vaso lleno, puede parecer una blasfemia.  No entendemos a un Dios que se hace presente y que se ofrece en las realidades cotidianas que están al alcance de nuestros sentidos.  Pero es así.
El cuerpo que se entrega. Jesús mismo aparece como sujeto de la acción que se desarrolla en la cena; su mismo ser, toda la realidad implicada en la figura del Hijo del Hombre, muerto y resucitado, se hace presente en la celebración de la Eucaristía.  Ésta es la prolongación de la encarnación y de sus efectos, aunque a veces, por nuestra manera de celebrarla, todo quede oscurecido cuando no desvirtuado.  Pero el amor de Dios que se nos revela en Jesús llega a ella a hacerse comida y abrazo cuando la celebramos haciendo memoria de Él.  Es un Dios que se entrega a nosotros.  Lo único que nos pide a cambio es anunciar su muerte y resurrección.  Una manera de anunciar esta muerte y resurrección es compartir.  Cuando aprendo a no considerar mío nada de lo que tengo, a dar todo mi ser y mi poseer a los demás, estoy ofreciendo mi vida, estoy entregándome, estoy anunciando la muerte y resurrección del Señor.  Jesús nos enseña, nos insta a comer su cuerpo y a beber su sangre para llenarnos de su espíritu y vida, y poder después, partirnos y repartirnos entre el resto de las personas y enmendar así la injusticia del reparto de la mesa de la creación.
Él es el que necesitamos para vivir.
Tener vida.  Dios es autor y dador de vida.  El Padre es que posee la vida.  Estar en sintonía con Dios, es poder gozar la vida.  Dios no es Dios de muerte sino de vida.  Dios está siempre a favor de la vida.  Quien introduce muerte en nuestro mundo, o quien considera que Dios pone límites a la vida, creer no en el Padre de Jesús sino en un ídolo.  Con ídolos también se puede caminar, pero el horizonte se vuelve oscuro, angustioso, vacío o insoportable, o desesperanzador, o triste… Creer en Dios y su enviado Jesucristo es creer en la vida y tener vida ya aquí.
Oremos….
·         Dejar que Dios entre en nosotros a través de los sentidos.
·         Dejarme provocar por Jesús.
·         Tener hambre.
·         Tragarse a Jesús.
·         Dar crédito a Jesús.
Padre Daniel Silva
Nos hemos convertido en Cristo" *


Es una alegría que supera todo lo que me pueda pasar en mi vida diaria, tanto en los momentos que llamamos buenos, como en los que decimos que son malos, convertirse en Cristo, va mas allá de lo que podía imaginarme o de esperar que me pasara.
A medida que voy descubriendo a Jesús, al maestro de la vida, fuente de sabiduría, “luz para mí sendero”, activador de talentos dormidos, generador de ganas de ver hasta dónde podemos dar, veo un cambio en la forma que hago las cosas, voy aprendiendo a utilizar mi inteligencia, mi voluntad, mi libertad para elegir el camino que quiero seguir, no lo que quieren los demás que haga, si no lo que considero que me acerca más a Dios, momento de encuentro donde no hay lugar para miedos y dudas, ya no soy el de antes con ataduras que esclavizan, ahora empiezo a ser en Cristo, momento de gozo por ejercer el libre albedrio, ya que nadie me obliga a seguirlo.
Momento de encuentro donde mi ser siente que se encuentra con lo que estaba buscando, por eso lo acepto libremente, el cumplir por si solo queda lejos, y empiezo a renunciar aquellas cosas que parecen lindas a simple vista pero que no me dejan nada, sin culpas, sin sentimiento de perdidas, yo las saco de mi vida.        
Momento de encuentro en que me siento bien, “Nos hemos convertido en Cristo", alegría que empuja, que mueve, que alimenta mi esperanza, descubro que debo seguir
ese peregrinar, para que un
día se haga eterno el gozo
de estar en la presencia de
Dios.
Gracias Señor por estar en
la Eucaristía, en vos confío.
 * Basado de escritos de
                      San Agustín    

 Año de la Fe
El Papa Benedicto XVI convoca al año de la fe que Comenzará el 11 de octubre de 2012, en el cincuenta aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, y terminará en la solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo, el 24 de noviembre de 2013

Carta  Apostólica Pota Fidei
del Sumo Pontífice Benedicto XVI
1. «La puerta de la fe» (cf. Hch 14, 27), que introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia, está siempre abierta para nosotros. Se cruza ese umbral cuando la Palabra de Dios se anuncia y el corazón se deja plasmar por la gracia que transforma. Atravesar esa puerta supone emprender un camino que dura toda la vida. Éste empieza con el bautismo (cf. Rm 6, 4), con el que podemos llamar a Dios con el nombre de Padre, y se concluye con el paso de la muerte a la vida eterna, fruto de la resurrección del Señor Jesús que, con el don del Espíritu Santo, ha querido unir en su misma gloria a cuantos creen en él (cf. Jn17, 22). Profesar la fe en la Trinidad –Padre, Hijo y Espíritu Santo– equivale a creer en un solo Dios que es Amor (cf. 1 Jn 4, 8): el Padre, que en la plenitud de los tiempos envió a su Hijo para nuestra salvación; Jesucristo, que en el misterio de su muerte y resurrección redimió al mundo; el Espíritu Santo, que guía a la Iglesia a través de los siglos en la espera del retorno glorioso del Señor.
2. Desde el comienzo de mi ministerio como Sucesor de Pedro, he recordado la exigencia de redescubrir el camino de la fe para iluminar de manera cada vez más clara la alegría y el entusiasmo renovado del encuentro con Cristo. En la homilía de la santa Misa de inicio del Pontificado decía: «La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia Aquel que nos da la vida, y la vida en plenitud». Sucede hoy con frecuencia que los cristianos se preocupan mucho por las consecuencias sociales, culturales y políticas de su compromiso, al mismo tiempo que siguen considerando la fe como un presupuesto obvio de la vida común. De hecho, este presupuesto no sólo no aparece como tal, sino que incluso con frecuencia es negado. Mientras que en el pasado era posible reconocer un tejido cultural unitario, ampliamente aceptado en su referencia al contenido de la fe y a los valores inspirados por ella, hoy no parece que sea ya así en vastos sectores de la sociedad, a causa de una profunda crisis de fe que afecta a muchas personas.
3. No podemos dejar que la sal se vuelva sosa y la luz permanezca oculta (cf. Mt 5, 13-16). Como la samaritana, también el hombre actual puede sentir de nuevo la necesidad de acercarse al pozo para escuchar a Jesús, que invita a creer en él y a extraer el agua viva que mana de su fuente (cf. Jn 4, 14). Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). En efecto, la enseñanza de Jesús resuena todavía hoy con la misma fuerza: «Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna» (Jn 6, 27). La pregunta planteada por los que lo escuchaban es también hoy la misma para nosotros: «¿Qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?» (Jn 6, 28). Sabemos la respuesta de Jesús: «La obra de Dios es ésta: que creáis en el que él ha enviado» (Jn 6, 29). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación. Continúa….
Lecturas de la Semana
Lunes  20Ez. 24,15-24;  Sal. Deut. 32, 18-21; Mt. 19, 16-22.
Martes 21Ez. 28, 1-10;  Sal Deut. 32, 26-36; Mt. 19, 23-30.
Miércoles 22: Is. 9, 1-6; Sal 112; Lc. 1, 26-38.
Jueves 23: Ez. 36, 23-38;  Sal 50; Mt. 22, 1-14.
Viernes 24: Apoc. 21, 9-14; Sal. 84;  Mt. 23, 1-12.
Sábado 18: Ez. 18, 1-10.13. 30-32; Sal 50; Mt. 19, 13-15.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
Círculo Peregrinoqueremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer y tercer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
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Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
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viernes, 10 de agosto de 2012

Décimo noveno Domingo durante el año, Seguir a Jesús, creer en Él, es tener vida eterna desde ahora; y la vida eterna es la de comunión que une con el Padre con el Hijo.


Seguir a Jesús, creer en Él, es tener vida eterna desde ahora; 
y la vida eterna es la de comunión que une con el Padre con el Hijo.  

Lecturas del 12-08-12

– Ciclo B –
Lectura del primer libro de los Reyes 19,4-8
Luego Elías caminó un día entero por el desierto, y al final se sentó bajo una retama. Entonces se deseó la muerte y exclamó: «¡Basta ya, Señor! ¡Quítame la vida, porque yo no valgo más que mis padres!» Se acostó y se quedó dormido bajo la retama. 
Pero un ángel lo tocó y le dijo: «¡Levántate, come!» El miró y vio que había a su cabecera una galleta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió, bebió y se acostó de nuevo.
Pero el Ángel del Señor volvió otra vez, lo tocó y le dijo: «¡Levántate, come, porque todavía te queda mucho por caminar!»              
Elías se levantó, comió y bebió, y fortalecido por ese alimento caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta la montaña de Dios, el Horeb. 
Palabra de Dios.
Salmo 33
R. ¡Gusten y vean que bueno es el Señor!
Bendeciré al Señor en todo tiempo,su alabanza estará siempre en mis labios. 
 Mi alma se gloría en el Señor:  que lo oigan los humildes y se alegren. 
 R.
Glorifiquen conmigo al Señor, alabemos su Nombre todos juntos. 
Busqué al Señor: él me respondió y me libró de todos mis temores.  R.
Miren hacia él y quedarán resplandecientes, y sus rostros no se avergonzarán. 
 Este pobre hombre invocó al Señor:él lo escuchó y lo salvó de sus angustias.  R.
El Ángel del Señor acampa en torno de sus fieles, y los libra.  ¡Gusten y vean qué bueno es el Señor! 
 ¡Felices los que en él se refugian!  R.
Carta de Pablo a los de Éfeso 4, 30--5, 2
Hermanos: No entristezcan al Espíritu Santo de Dios, que los ha marcado con un sello para el día de la redención.              
Eviten la amargura, los arrebatos, la ira, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. 
Por el contrario, sean mutuamente buenos y compasivos, perdonándose los unos a los otros como Dios los ha perdonado en Cristo. 
Traten de imitar a Dios, como hijos suyos muy queridos. 
Practiquen el amor, a ejemplo de Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.      
Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Juan 6, 41-51
Los judíos murmuraban de él, porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo.» Y decían: « ¿Acaso este no es Jesús, el hijo de José? Nosotros conocemos a su padre y a su madre. ¿Cómo puede decir ahora: "Yo he bajado del cielo?"» 
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No murmuren entre ustedes. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me envió; y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en el libro de los Profetas: Todos serán instruidos por Dios.            
Todo el que oyó al Padre y recibe su enseñanza, viene a mí. Nadie ha visto nunca al Padre, sino el que viene de Dios: sólo él ha visto al Padre. 
Les aseguro que el que cree, tiene Vida eterna. 
Yo soy el pan de Vida. Sus padres, en el desierto, comieron el maná y murieron. Pero este es el pan que desciende del cielo, para que aquel que lo coma no muera.          Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá eternamente, y el pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo.»  Palabra del Señor.
Reflexión:
CREER EN JESUS
En estos versículos continúa el discurso y la polémica sobre el pan de vida.  Después de repartir el pan, Jesús se ha revelado como “el pan de vida”.  Pero algunos reaccionan  negativamente, ya lo habían hecho antes, pero esta vez no se atreven a hablar en voz alta, “murmuran”.  No aceptan a Jesús como “pan bajado del cielo”, es decir, como dador de vida, como traedor de los signos mesiánicos. Murmuran como lo habían hecho antes en el desierto sus antepasados que se quejaban de falta de alimento (Éxodo). La murmuración conlleva dentro de la incredulidad. 
Quienes murmuran son “los judíos” (término usado por Juan a los dirigentes del pueblo y a los adeptos a la institución).  Su mayor argumento es la  humanidad de Jesús.  Conocen su origen humano –se trata solo del hijo de José-.
Jesús rechaza la murmuración, pero no entra en discusiones sobre su propio origen. Lo que hace es precisar que el camino y la adhesión a Él es gracia de Dios. En el camino es necesario aceptar a ser enseñados, como está escrito en los profetas “todos serán discípulos  de Dios”, demostrando así la universalidad del mensaje de Jesús.
Seguir a Jesús, creer en Él, es tener vida eterna desde ahora; y la vida eterna es la de comunión que une con el Padre con el Hijo.  De esa vida Jesús es el pan. Él la alimenta con su testimonio, con su enseñanza, con la entrega de su existencia.  La muerte no pone fin a esa vida, como ocurrió con los que se alimentaron con el maná en el desierto.  Es la carne de Jesús, su cuerpo, que sufrirá la muerte en la cruz, lo que nos da la vida.  La humanidad de Jesús, se presenta como materia de fe y fuente de vida.
Esa humanidad de Jesús nos debe llevar a valorar el hambre y la sed concretas e históricas en el camino hacia la vida.  Pero la incredulidad de los dirigentes judíos sigue presente en medio de nosotros. 
Preferimos creer en un Dios perteneciente sólo a otro mundo, o presente únicamente en nuestra intimidad, que en alguien encarnado en nuestra humanidad y que nos interpela desde nuestros hermanos, particularmente a través de los más necesitados.
El texto es una autopresentación de Jesús. En ella se nos manifiesta como la respuesta a las necesidades y esperanzas del ser humano. Para que sea así, la única condición que se impone al ser humano es la fe.  El creer o ir a Él es gracia concedida por el Padre  y al mismo tiempo quehacer humano. El término de “Yo Soy” es la revelación lo que es Jesús para el ser humano.
Creer no es lo normal.  Muchos de nosotros, nacidos en familias creyentes, bautizados  y educados en un ambiente cristiano, hemos respirado la fe de manera natural que podemos a pensar que lo normal es ser creyente.
No nos damos cuenta de que la fe no es algo natural sino un don inmerecido.  Los no creyentes no son gente  tan extraña como a nosotros nos puede parecer.  Al contrario los que tenemos que reconocer que resultamos bastantes extraños.  Por eso, como creyentes  deberíamos escuchar hoy, de manera muy particular, las palabras de Jesús: “No critiquen.  Nadie puede venir a mí sinolo atrae el Padre que me ha enviado”.  Más que llenar nuestro corazón de críticas amargas, hemos de abrirnos a la acción del Padre. Para creer es importante enfrentarse a la vida con sinceridad total, pero es decisivo dejarse guiar por la mano amorosa de ese Dios que conduce misteriosamente nuestra vida.
Tener vida, saber vivir. Hoy se habla mucho de calidad de vida. Políticos, sociólogos, filósofos, arquitectos, investigadores, educadores, etc. la han introducido en sus discursos, programas y proyectos.  Nuestra vida es bastante rutinaria y monótona, con momentos en nuestra existencia se vuelve feliz, se transfigura, aunque sea de manera fugaz.
“Les aseguro: el que cree tiene vida eterna”.  La expresión “vida eterna” no significa simplemente una vida de duración ilimitada, incluso después de la muerte.  Se trata, antes que nada, de una vida de profundidad y calidad nueva.
La tarea más apasionante que tenemos todos nosotros es la de vivir en plenitud humana, la de crecer como personas enraizando nuestra vida en Jesucristo.
La incredulidad es una tentación siempre presente en nuestra vida en plenitud de vida y que empieza a echar raíces en nuestro corazón desde el momento mismo en que nos vamos organizando la existencia de espaldas a Dios.
Vivimos en una sociedad donde Dios no se lleva. Ha quedado arrinconado en algún lugar secundario de nuestra vida.  Lo más fácil es vivir –pasando De Dios- ¿Qué significa para hoy ser discípulos de Jesús, escuchando lo que dice el Padre?
Incluso los que nos decimos creyentes estamos perdiendo capacidad para escuchar a Dios.  No es que Dios no habla ya.  Es que, llenos de ruidos, avidez, posesiones y autosuficiencia, no sabemos percibir la presencia del que habita en nosotros.  Cuando no se escucha la llamada de Dios es fácil escuchar el interés egoístas de cada uno, las razones de la eficacia inmediata, el miedo a correr riesgos excesivos y la satisfacción de nuestros deseos por encima de todo.
Oremos…
Creer en Jesús y en sus palabras – no dejarse engañar por los falsos profetas – dejarse llevar por el Padre – dar sentido y calidad a nuestra vida – generar vida.
Padre Daniel Silva
Oh, amado Jesús.


Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya. Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.
Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la tuya. Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía.  ¡Permite que no me vean a mí, sino solamente a Jesús!
Quédate conmigo y empezaré a resplandecer como Tú,  a brillar tanto que pueda ser una luz para los demás.
La luz oh, Jesús, vendrá toda de Ti, nada de ella será mía;  serás Tú quien resplandezca sobre los demás a través de mí. Brillando sobre quienes me rodean, permíteme alabarte como más te gusta.
Permíteme predicarte sin predicar, no con palabras sino a través de mi ejemplo, a través de la fuerza atractiva, de la influencia armoniosa de todo lo que haga, de la inefable plenitud del amor que existe en mi corazón por Ti
Amén.  
Madre Teresa de Calcuta
Entrevista a Dios

Autor: Con mi título de periodista recién obtenido decidí realizar una gran entrevista. Y mi deseo fue concedido, permitiéndome una reunión con Dios.
- Pasá, me dijo Dios, ¿así que querés entrevistarme?
- Bueno, le contesté, si tenés tiempo…
Se sonrió por entre la barba y dijo: "mi tiempo se llama eternidad y alcanza para todo", ¿qué pregunta querés hacerme?
- Ninguna nueva ni difícil para vos. ¿Qué es lo que más te sorprende de los hombres?  Y dijo:
- Que se aburren de ser chicos, apurados por crecer, y luego suspiran por regresar a ser niños. Que primero pierden la salud para tener dinero y enseguida pierden el dinero para recuperar la salud. Que por pensar ansiosamente en el futuro, descuidan su hora actual, con lo que no viven ni el presente ni el futuro.
Que viven como si no fueran a morirse y se mueren como si no hubiesen vivido, y pensar que yo…
- con los ojos llenos de lágrimas y la voz entrecortada dejó de hablar.
Sus manos tomaron fuertemente las mías y seguimos en silencio. Después de un largo tiempo y para cortar el clima, le dije:
- Cómo Padre, ¿qué le pedirías a tus hijos?
-Que aprendan que no pueden hacer que alguien los ame, lo que sí pueden es dejarse amar. Que aprendan que toma años poder construir la confianza y sólo segundos destruirla. Que lo más valioso no es lo que tienen en sus vidas, sino a quienes tienen en sus vidas.
Que aprendan que no es bueno compararse con los demás, porque siempre habrá alguien mejor o peor que ellos. Que no es rico el que más tiene, sino el que menos necesita. Que aprendan que deben controlar sus actitudes, o sus actitudes los controlarán. Que bastan unos pocos segundos para producir heridas profundas en las personas que amamos, y que pueden tardar muchos años en ser sanadas. Que aprendan que a perdonar se aprende practicando. Que hay gente que los quiere mucho, pero simplemente no sabe como demostrarlo. Que aprendan que el dinero compra todo, menos la felicidad. Que a veces cuando están molestos tienen derecho a estarlo, pero no les da derecho a molestar a los que los rodean. Que los grandes sueños no requieren de grandes alas, sino de un tren de aterrizaje para lograrlos.  Que los amigos de verdad son tan escasos que quien ha encontrado uno, ha encontrado un verdadero tesoro.
Que no siempre es suficiente ser perdonados por otros, algunas veces deben perdonarse a sí mismos. Que aprendan que son dueños de los que callan y esclavos de lo que dicen. Que de lo que siembran, cosechan; si siembran chismes cosecharán intrigas; si siembran amor, cosecharán felicidad. Que aprendan que la verdadera felicidad no es cuestión de suerte sino producto de sus decisiones. Ellos deciden ser felices con lo que son y tienen, o morir de envidia y celos por los que les falta y carecen. Que dos personas pueden mirar una misma cosa y ver algo totalmente diferente.
Que sin importar las consecuencias, aquellos que son honestos consigo mismos llegan lejos en la vida.  Que a pesar de que piensen que no tienen nada más que dar, cuando un amigo llora con ellos encuentren la fortaleza para vencer sus dolores.
Que a pesar de que la palabra amor pueda tener muchos significados distintos, pierde valor cuando es usada en exceso. Que aprendan que amar y querer no son sinónimos sino antónimos, el querer lo exige todo, el amar lo entrega todo.  Que aprendan que la distancia más lejos que pueden estar de mí es la distancia de una simple oración…
Y así, en un encuentro profundo tomados de las manos, continuamos en silencio.
Lecturas de la Semana
Lunes  13Ez. 1,2-.5.24-28;  Sal. 148; Mt. 17, 22-27.
Martes 14: Ez. 2, 8—3.4;  Sal 118; Mt. 18, 1-14.
Miércoles 15: Apoc.1 1, 19. 12, 1-10; Sal 44; 1 Cor.15, 20-27; Lc. 1, 391-56.
Jueves 16: Ez. 12, 1-2;  Sal 77; Mt. 18, 21—19, 1.
Viernes 17Ez. 16, 1-15. 60.63; Sal Is. 12, 2-6;  Mt. 19, 3-12.
Sábado 18: Ez. 18, 1-10.13. 30-32; Sal 50; Mt. 19, 13-15.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
Círculo Peregrinoqueremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer y tercer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.