Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.
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miércoles, 5 de abril de 2023

Evangelio del día 5 abril 2023. Mt 26, 14-25. Miércoles Santo

 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Mateo 26, 14-25] En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso: «¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?». Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo. El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: «¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?». Él contestó: «Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: “El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos”». Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua. Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo: «En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar». Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro: «¿Soy yo acaso, Señor?». Él respondió: «El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!». Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar: «¿Soy yo acaso, Maestro?». Él respondió: «Tú lo has dicho». Palabra del señor

«Yo les aseguro que uno de ustedes me entregará» «¿Acaso soy yo?»

Hoy la Palabra me invita a un examen de conciencia. Es una invitación a reflexionar sobre mis acciones, sean buenas o malas; mi dignidad; plantearme qué estoy haciendo en este momento con mi vida; hacia dónde estoy yendo y cómo respondo al llamado de Jesús. (ref. evangeli.net)

Señor ayúdame a vivir mi presente como nuestro presente, a vivir en tu mirada de Amor. Ayúdame a abrirme al futuro, dejándome modelar para la novedad que la vida me ofrezca, viviendo comunitariamente lo que tu Espíritu quiera. (ref. donboco.org.ar)



viernes, 21 de junio de 2013

“Tú eres el Mesías de Dios”

                                       
Lecturas del 23/06/13
Décimo segundo domingo durante el año
– Ciclo C –
Libro de Zacarías 12,10-11.13,1                
Así habla el Señor: Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito. Aquel día, habrá un gran lamento en Jerusalén, como el lamento de Hadad Rimón, en la llanura de Meguido. Aquel día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar el pecado y la impureza. Palabra de Dios.   
             
Salmo 63
R: Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.   
Señor, tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua. R            
Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán. R         
Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios. R    Veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene. R          

Carta de San Pablo a los gálatas 3,26-29.            
Hermanos: Todos ustedes son hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús, ya que todos ustedes, que fueron bautizados en Cristo, han sido revestidos de Cristo.           
Por lo tanto, ya no hay judío ni pagano, esclavo ni hombre libre, varón ni mujer, porque todos ustedes no son más que uno en Cristo Jesús.                 
Y si ustedes pertenecen a Cristo, entonces son descendientes de Abraham, herederos en virtud de la promesa. Palabra de Dios.     

Evangelio según San Lucas 9,18-24.       
Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?".          
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".                 
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?".
Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios". Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".    
Después dijo a todos: "El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz cada día y me siga.             
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá y el que pierda su vida por mí, la salvará. Palabra del Señor.            
Reflexión:
En su camino de anuncio del Reino, el Señor quiere, de manera particular instruirnos como discípulos, y siguiendo con la procesión de la vida donde somos testigos de las acciones mesiánicas de Jesús y antes de empezar su camino a Jerusalén, nos pregunta:    
                  “¿Quién dicen que soy Yo?”           
El Pueblo. La gente tiene a Jesús en una alta consideración: ve en Él a una figura profética similar a la de los grandes profetas portavoces de Dios. Se dan las mismas respuestas ya dadas anteriormente en Lc. 9,7-8 en boca de Herodes Antipas, voz oficial dentro del mundo de la política: “Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que un profeta de los antiguos había resucitado”. Las tres afirmaciones coinciden en que se trata de un “profeta”.
Los Discípulos. Enseguida Jesús les pide a los discípulos su propia respuesta personal. Se les pregunta a todos, pero es Pedro quien responde como vocero que es capaz de interpretar el sentir de todos y expresarlo:
"Tú eres el Mesías de Dios".
Se enfatiza que Jesús es el “ungido de Dios”, es el Mesías-Cristo prometido que realiza las esperanzas salvíficas de su pueblo. Pero a Jesús no se le puede “capturar” en los esquemas que proyectan los deseos populares, lo primero que hay que hacer para entenderlo es entrar en sintonía con Dios para comprender su plan de salvación, su proyecto, su sueño de humanidad. Por primera vez los discípulos reconocen de manera explícita que Jesús es el Mesías.
La confesión de quién es verdaderamente Jesús, está en estrecha conexión con lo que Jesús les ha revelado de sí mismo como dador de vida en algunas escenas que los discípulos -separados de la gente- pudieron ver más de cerca: la tempestad calmada (8,22-25), la resurrección de la hija de Jairo (8,49-56), el banquete mesiánico con la multitud (9,12-17), eventos todos que fueron revelatorios solamente para los discípulos.
Por tanto, los discípulos de Jesús son aquellos que, guiados por las claves de lectura que les da el Maestro, pueden ver más profundamente los eventos y enseñanzas que el resto de la gente; son aquellos que pueden constatar, a partir de la valoración de las bendiciones que provienen del Maestro, que Él es más que un profeta; son aquellos que, teniendo como modelo a María (ver Lc. 2,19), confrontan continuamente los hechos con las enseñanzas, en otros términos: hacen el itinerario completo de la Palabra “después de haber oído, conservan la Palabra con corazón bueno y  recto, y dan fruto con perseverancia” (Lc. 8,15). Los frutos se ven en la correcta confesión de fe y en el compromiso radical con el camino de la Cruz del Mesías.
El doloroso camino del Mesías. Nuestra mirada contempla el destino doloroso de Jesús como manera concreta de asumir el camino “de Dios”, pero también, lo más  importante, que es la victoria y la vida: Jesús es un Mesías crucificado pero que resucita. Por eso, cuando el discípulo escuche el llamado de Jesús para compartir su camino tendrá que ver más allá de la renuncia la Buena Noticia de la Resurrección: “ganará la vida”.
Tres actitudes para poder compartir el camino de Jesús. “Niéguese a sí mismo”, “Tome su cruz cada día” y “Sígame” Es ante todo ser capaces de decirle “no” a lo que no es coherente con la opción por Jesús y que generalmente proviene de sí mismo y de las propias ambiciones, para vivir al estilo de la Cruz. Esto supone un continuo “discernimiento”. Esto no será cosa de un día sino de siempre.
El sentido de la vocación del discípulo. Jesús finalmente coloca en contraposición dos tipos de personas: Hay personas que desean preservar su vida (“Quien quiera salvar su vida…”): están ante todo preocupadas por ellas mismas, por su exclusiva felicidad, siendo capaces incluso de dejar a otra persona de lado con tal de no sacrificar los propios sueños; éste es el trasfondo de muchas situaciones de pecado.
Pues bien, Jesús dice que la persona que desee preservar su manera de vivir evitando cualquier entrega, la autonegación para optar por los valores del evangelio, esquivando el sacrificio, “perderá su vida”, o sea, quizás gozará por un rato pero no alcanzará la plenitud de la vida, e incluso se la habrá negado a otros.
Hay personas que están bien dispuestas para perder generosamente su vida (“Quien pierda su vida por mí…”), es decir, que han descubierto a Jesús y “por” Él desean vivir según los valores de su evangelio, el mayor de todos: el amor de la Cruz, que es vivir radicalmente en función de los demás.
Estas personas, paradójicamente preservan la vida. A través de la experiencia del “perder” (el “darse”) será salvada su vida en un sentido profundo porque ha alcanzado la identidad con el Maestro y con Él recorre el camino que verdaderamente conduce a la gloria. No hay que olvidar que hay una causa: la pérdida es por causa de Jesús, por lealtad personal a Jesús.  Esta lealtad no se quedará sin la contraparte en el tiempo final: “ése salvará su vida”.
Hoy. (1) ¿Quién es para nosotros ese Profeta de Galilea, que no ha dejado tras de sí escritos sino testigos? No basta que lo llamemos “Mesías de Dios”. Hemos de seguir dando pasos por el camino abierto por él, encender también hoy el fuego que quería prender en el mundo. ¿Cómo podemos hablar tanto de Él sin sentir su sed de justicia, su deseo de solidaridad, su voluntad de paz?            
¿Hemos aprendido de Jesús a llamar a Dios “Padre”, confiando en su amor incondicional y su misericordia infinita? No basta recitar el “Padrenuestro”. Hemos de sepultar para siempre fantasmas y miedos sagrados que se despiertan a veces en nosotros alejándonos de él. Y hemos de liberarnos de tantos ídolos y dioses falsos que nos hacen vivir como esclavos.                
¿Adoramos en Jesús el Misterio del Dios vivo, encarnado en medio de nosotros? No basta confesar su condición divina con fórmulas abstractas, alejadas de la vida e incapaces de tocar el corazón de los hombres y mujeres de hoy. Hemos de descubrir en sus gestos y palabras al Dios Amigo de la vida y del ser humano. ¿No es la mejor noticia que podemos comunicar hoy a quienes buscan caminos para encontrarse con él?           
¿Creemos en el amor predicado por Jesús? No basta repetir una y otra vez su mandato. Hemos de mantener siempre viva su inquietud por caminar hacia un mundo más fraterno, promoviendo un amor solidario y creativo hacia los más necesitados. ¿Qué sucedería si un día la energía del amor moviera el corazón de las religiones y las iniciativas de los pueblos?     
¿Hemos escuchado el mandato de Jesús de salir al mundo a curar? No basta predicar sus milagros. También hoy hemos de curar la vida como lo hacía él, aliviando el sufrimiento, devolviendo la dignidad a los perdidos, sanando heridas, acogiendo a los pecadores, tocando a los excluidos. ¿Dónde están sus gestos y palabras de aliento a los derrotados?  
Si Jesús tenía palabras de fuego para condenar la injusticia de los poderosos de su tiempo y la mentira de la religión del Templo, ¿por qué no nos sublevamos sus seguidores ante la destrucción diaria de tantos miles de seres humanos abatidos por el hambre, la desnutrición y nuestro olvido?
(1) tomado d J. A. Pagola
“Tú Palabra es una lámpara a mis pies y
una luz en mi camino”
Francisco, Regina Coeli:
"SOBRE LA FORTALEZA DE LOS  PRIMEROS DISCÍPULOS"
Queridos hermanos y hermanas Quisiera detenerme brevemente en la página de los Hechos de los Apóstoles que se lee en la Liturgia de este Tercer Domingo de Pascua. Este texto narra que la primera predicación de los Apóstoles en Jerusalén llenó la ciudad de la noticia que Jesús era verdaderamente resucitado, según las Escrituras, y era el Mesías anunciado por los Profetas. Los sumos sacerdotes y los jefes de la ciudad buscaron frenar el nacimiento de la comunidad de los creyentes en Cristo e hicieron encarcelar a los Apóstoles, ordenándoles de no enseñar más en su Nombre. Pero Pedro y los otros once respondieron: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres.
El Dios de nuestros padres ha resucitado a Jesús… lo exaltó con su poder haciéndolo Jefe y Salvador… Nosotros somos testigos de estas cosas, nosotros y el Espíritu Santo que Dios ha enviado a los que obedecen» (Hech. 5,29-32). Entonces hicieron azotar a los Apóstoles y les ordenaron nuevamente de no hablar más en nombre de Jesús. Y ellos se fueron «dichosos de haber sido considerados dignos de padecer por el nombre de Jesús (v. 41). ¿Dónde encontraban los primeros discípulos la fuerza para dar este testimonio? No sólo: ¿de dónde les venía la alegría y el coraje del anuncio, a pesar de los obstáculos y las violencias? No olvidemos que los Apóstoles eran personas simples, no eran escribas, doctores de la ley, ni pertenecían a la clase sacerdotal. ¿Cómo han podido, con sus límites y obstaculizados por las autoridades, llenar Jerusalén con sus enseñanzas? (Cfr. Hech 5, 28)
Es claro que solamente la presencia del Señor Resucitado y la acción del Espíritu Santo con ellos pueden explicar este hecho. Su fe se basaba en una experiencia tan fuerte y personal de Jesús muerto y resucitado, que no tenían miedo de nada y de ninguno, es más, veían las persecuciones como un motivo de honor, que les permitía seguir las huellas de Jesús y de parecerse a Él, testimoniándolo con la vida. Esta historia de la primera comunidad cristiana nos dice una cosa muy importante, que es válida para la Iglesia de todos los tiempos, también para nosotros: cuando una persona conoce verdaderamente Jesucristo y cree en Él, experimenta su presencia en la vida y la fuerza de la Resurrección, y no puede no comunicar esta experiencia. Y si encuentra incomprensiones o adversidades, se comporta como Jesús en su Pasión: responde con el amor y la fuerza de la vida. Rezando juntos el Regina Coeli, pidamos la ayuda de María Santísima para que la Iglesia en todo el mundo anuncie con sinceridad y coraje la Resurrección del Señor y dé testimonio válido con signos de amor fraterno. Recemos en modo particular para que los cristianos que sufren persecución sientan la presencia viva y confortante del Señor Resucitado.
14 de abril de 2013 
Fuente: Vatican News
Te ofrezco, Señor”
"Te ofrezco, Señor, mis pensamientos, ayúdame a pensar en ti.
Te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti.
Te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad.
Te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti.
Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras.
Papa Clemente IX
Lecturas de la semana
Lunes 24: Is.49,1-6; Sal 138; Hech. 13, 22-26; Lc. 1, 57-66.80.
Martes 25: Gn. 13, 2.5-18;  Sal 14; Mt. 7, 6. 12-14.
Miércoles 26: Gn. 15, 1-12.17-18; Sal 104; Mt. 7, 15-20.
Jueves 27: Gn. 1 6, 1-12. 15-16; Sal 105; Mt. 7, 21-29.
Viernes 28: Gn. 17, 1.9-10.15-22; Sal 127; Mt. 8,1-4.
Sábado 29: Hech 12, 1-11; Sal 33; 2 Tim. 4, 6-8.17; Mt. 16, 13-19.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Servicio Bíblico Latinoamericano. Misioneros Oblatos o.cc.ss

Cuadro de texto: Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com

Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila:
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
 
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sábado, 16 de febrero de 2013

Primer domingo de Cuaresma,


Jesús, hijo de Dios, ten compasión de mí. Maestro en vos confío.
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Domínico.

Lecturas del 17 / 02 / 13

“Tiempo de Cuaresma”. 
– Ciclo C –

Libro del Deuteronomio 26, 4-10      Moisés habló al pueblo diciendo:«El sacerdote tomará la canasta que tú le entregues, la depositará ante el altar, y tú pronunciarás estas palabras en presencia del Señor, tu Dios: "Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y se refugió allí con unos pocos hombres, pero luego se convirtió en una nación grande, fuerte y numerosa. Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron una dura servidumbre. Entonces pedimos auxilio al Señor, el Dios de nuestros padres, y él escuchó nuestra voz. El vio nuestra miseria, nuestro cansancio y nuestra opresión, y nos hizo salir de Egipto con el poder de su mano y la fuerza de su brazo, en medio de un gran terror, de signos y prodigios.
El nos trajo a este lugar y nos dio esta tierra que mana leche y miel. Por eso ofrezco ahora las primicias de los frutos del suelo, que tú, Señor, me diste." Tu depositarás las primicias ante el Señor, tu Dios, y te postrarás delante de él.» Palabra de Dios.                   
Salmo 90                    
              R. Estás conmigo, Señor, en el peligro.      


 
Tú que vives al amparo del Altísimo y resides a la sombra del Todopoderoso, di al Señor: «Mi refugio y mi baluarte, mi Dios, en quien confío.» R.            No te alcanzará ningún mal, ninguna plaga se acercará a tu carpa, porque él te encomendó a sus ángeles para que te cuiden en todos tus caminos R Ellos te llevarán en sus manos para que no tropieces contra ninguna piedra; caminarás sobre leones y víboras, pisotearás cachorros de león y serpientes. R.  «El se entregó a mí, por eso, yo lo libraré; lo protegeré, porque conoce mi Nombre; me invocará, y yo le responderé. Estaré con él en el peligro, lo defenderé y lo glorificaré.» R.     

Carta de Pablo a los cristianos de Roma 10, 5-13     
Hermanos: Moisés escribe acerca de la justicia que proviene de la Ley: El hombre que la practica vivirá por ella. En cambio, la justicia que proviene de la fe habla así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?, esto es para hacer descender a Cristo. O bien ¿Quién descenderá al Abismo?, esto es para hacer subir a Cristo de entre los muertos. ¿Qué es lo que dice la justicia?: La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir, la palabra de la fe que nosotros predicamos. Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado. Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación. Así lo afirma la Escritura: El que cree en él, no quedará confundido. Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan. Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.  Palabra de Dios.  

Santo Evangelio según san Lucas 4, 1-13  
Jesús, lleno del Espíritu Santo, regresó de las orillas del Jordán y fue conducido por el Espíritu al desierto, donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días. No comió nada durante esos días, y al cabo de ellos tuvo hambre. El demonio le dijo entonces: «Si tú eres Hijo de Dios, manda a esta piedra que se convierta en pan.» Pero Jesús le respondió: «Dice la Escritura: El hombre no vive solamente de pan.» Luego el demonio lo llevó a un lugar más alto, le mostró en un instante todos los reinos de la tierra y le dijo: «Te daré todo este poder y el esplendor de estos reinos, porque me han sido entregados, y yo los doy a quien quiero. Si tú te postras delante de mí, todo eso te pertenecerá.» Pero Jesús le respondió: «Está escrito: Adorarás al Señor, tu Dios, y a él solo rendirás culto.»      
Después el demonio lo condujo a Jerusalén, lo puso en la parte más alta del Templo y le dijo: «Si tú eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: El dará órdenes a sus ángeles para que ellos te cuiden. Y también: Ellos te llevarán en sus manos para que tu pie no tropiece con ninguna piedra.»
Pero Jesús le respondió: «Está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.» Una vez agotadas todas las formas de tentación, el demonio se alejó de él, hasta el momento oportuno. Palabra del Señor. 
 
Reflexión
Con el Miércoles de Ceniza, conviértete y cree en el Evangelio, comenzamos a peregrinar el tiempo de Cuaresma, tiempo para conmemorar los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto, como preparación de esos años de predicación que culminan en la Cruz y en la Gloria de la Pascua. Fueron cuarenta días de oración, de ayuno y de penitencia, al cabo de los cuales tuvo lugar la escena que nos relata el Evangelio de la misa de hoy.              
San Lucas dice expresamente que el Señor no comió nada durante los cuarenta días y las cuarenta noches. En este largo período vivió unido a Su Padre y contemplando el comienzo de su predicación.
Moisés había procedido de modo semejante antes de promulgar, en nombre de Dios, la antigua ley del Sinaí. También Elías caminó cuarenta días en el desierto para llevar a cabo su misión de renovar el cumplimiento de la Ley. Jesús quiso también prepararse de un modo semejante para proclamar su doctrina.             
Después de estos días en los que la naturaleza humana de Jesús se encuentra debilitada, se acercó el demonio para tenderle la primera trampa. El evangelio nos muestra al demonio acercándose de un modo insidioso. La imagen del Mesías que tiene el demonio es semejante a la que tenían muchos judíos de aquel tiempo: un gran profeta, pero hombre al fin y al cabo.          
El Evangelio de Lucas, nos pone a Jesús en paralelo con el pueblo de Israel. En las mismas circunstancias en las que el pueblo fue infiel, Jesús sale adelante; y para resaltar el paralelo entre ambas situaciones, el evangelista recurre al desierto y a citas del Deuteronomio. Allí donde Israel cayó, allí Jesús sale adelante. Más que un acontecimiento es una plataforma, un programa: unidos a Jesús nada tenemos que temer, sólo el amor cuenta.            
Jesús quiso someterse a las tres tentaciones que ordinariamente más estragos hacen en los hombres: la falta de templanza, la soberbia y la avaricia. Quiso darnos un ejemplo de fortaleza contra las intenciones de nuestro enemigo de perder nuestra alma por uno de esos caminos.
Mientras el pueblo de Israel, en la tentación no fue fiel y cedió, ahora nos encontramos a Jesús en la misma situación, en la misma tentación. ¡Y triunfa! Porque es posible vencerla. Muchas voces, de dentro y de fuera buscan separarnos de Dios, de sus proyectos, de sus caminos. Pero hay una voz más fuerte, más firme, que puede vencer esas otras voces si disponemos el corazón para escucharla. Hace falta tener un oído muy fino, un silencio atento, un corazón dócil. 
Para eso existe la Cuaresma, para que sepamos mirar la vida, y mirarnos en la vida; para que sepamos prestar atención a los caminos y proyectos que nos rodean, y enfrentarlos con los caminos y proyectos de Dios. 

Para eso existe la Cuaresma, para que apaguemos los ruidos que aturden y ensordecen, para que acallemos las voces que esconden la voz de Dios, para no escuchar cantos de sirenas que nos hablan de la felicidad de comprar, de poseer o de determinados caminos, sino que podamos oír la voz del amor, la voz que se grita en el silencio y el desierto.
Para eso existe la Cuaresma para volver a las fuentes, para volver a la fidelidad primera, “como un niño frente a Dios".            
¿Y nuestra Cuaresma? Tantas veces habremos dicho: “tenemos que aprovechar la Cuaresma para revisar cuántos desencuentros, cuántas infidelidades, cuántas injusticias que nos toca vivir”, pero ¿de qué nos sirve solo reflexionarlo, si no va acompañado con un cambio de vida, un cambio de camino? ¿Qué Cuaresma vive el que no vive?
La Cuaresma es tiempo de desierto, pero de desierto en medio del ruido y del mundo, en medio del pecado y la infidelidad, en medio de la gente. Es allí donde estoy invitado a encontrarme con Dios y los hermanos, allí donde debo retomar el camino.     
El centro, el corazón de la Cuaresma: son ¡los hermanos! Revisemos nuestro servicio, nuestro amor, nuestro compromiso liberador; así revisaremos nuestra fe; así viviremos espiritualmente nuestra Cuaresma.          
Quien afirme no tener pecado es un mentiroso dice san Juan. Quien decide a devolverle a Dios su lugar, empieza a preparar el camino para una vida coherente con los proyectos de Dios. El tiempo de la cuaresma que comenzamos, es un ¡detente!, un mirar para adentro, es reconocer que hemos caminado sin Dios buena parte de nuestra vida. Es tiempo de descubrir cuánto tenemos que cambiar.
Pero, casi podemos decir que a Dios no le importa: la gravedad de nuestra ruptura, no le importa qué tan dios nos sentimos. Le importa que estemos decididos a vencer el pecado en el seguimiento de Jesús, a vencer el pecado con laPalabra de Dios.  

Un mundo mejor es posible:
 
                                 La paz perfecta      
Había una vez un rey que ofreció un gran premio a aquel artista que pudiera en una pintura dibujar la paz perfecta.                 
Muchos artistas lo intentaron y presentaron sus obras en el palacio del rey, el gran día había llegado.     
El rey observó y admiró todas las pinturas, pero sólo hubieron dos que a él realmente le gustaron y tuvo que escoger entre ellas.            
La primera era un lago muy tranquilo. Este lago era un espejo perfecto donde se reflejaban unas plácidas montañas que lo rodeaban.
Sobre estas se encontraba un cielo muy azul con tenues nubes blancas.        
Todos quienes miraron esta pintura pensaron que esta reflejaba la paz perfecta.          

La segunda pintura también tenía montañas pero estas eran escabrosas y descubiertas.
Sobre ellas había un cielo furioso del cual caía un impetuoso aguacero con rayos y truenos.
Montaña abajo parecía retumbar un espumoso torrente de agua.    Todo esto no se revelaba para nada pacifico.
Pero cuando el rey observó cuidadosamente, miró tras la cascada un delicado arbusto creciendo en una grieta de la roca. En este arbusto se encontraba un nido.
Allí, en medio del rugir de la violenta caída de agua, estaba sentado plácidamente un pajarito en el medio de su nido.            

Paz perfecta ... el pueblo entero se preguntaba que cuadro elegiría el rey?     
El sabio rey escogió la segunda, y explicó a la gente el porque...
"Porque," explicaba el rey, "Paz no significa estar en un lugar sin ruidos, sin problemas, sin trabajo duro o sin dolor. Paz significa que a pesar de estar en medio de estas cosas permanezcamos calmados dentro de nuestro corazón. Este es el verdadero significado de la paz.
"Y tú... ¿ya has encontrado la verdadera paz del corazón, entre tanto bullicio?...

Símbolos de la Cuaresma
El desierto
Geográficamente hablando, es un lugar despoblado, árido, solo, inhabitado, caracterizado por la escasez de vegetación y la falta de agua.
Algunos textos bíblicos nos permiten meditar sobre el significado del desierto en el camino de Dios: los cuarenta días de Moisés sin comer ni beber en la montaña del Sinaí para recibir la Ley (Ex 24, 12-18; 34) y los cuarenta días de Elías (1 Re 19,3-8). Elías vive la dureza del desierto reconfortado por la comida y bebida misteriosa, y recorre su camino superando el decaimiento de los israelitas en los cuarenta años de marcha hacia la tierra prometida. Se trata, en todos los casos, de hombres marcados por la visión de Dios al final de dicho camino. Es el lugar donde transcurre el ayuno, considerado como desasimiento y soledad exterior e interior, para llevar, al que en él se interna, a la unión con Dios.
Estas narraciones nos ayudan a entender el sentido de los cuarenta días de desierto de Cristo (Primer Domingo de Cuaresma), vivido como experiencia de la tentación y encuentro íntimo con el Padre, pero, también, como preparación a su ministerio público.
Para la  Biblia, el desierto es, además, una época de oración intensa. Es el lugar del sufrimiento purificador y de la reflexión, aunque también es una gracia que puede rechazarse.
De hecho, el ayuno de Moisés contrasta con el rechazo de los cuarenta años de desierto por parte del pueblo. Los cuarenta días de Moisés son el rehacer un camino de fidelidad que el pueblo no supo andar, así como los de Cristo lo son para la prueba que el Espíritu Santo permitía al tentador (Mt 4, 1).
El desierto es la geografía concreta, el espacio y el tiempo de la unión con Dios. Por eso Oseas (Os 2, 16-17) lo propone como el lugar propicio para captar su mensaje espiritual, al igual que lo hace la Iglesia con sus hijos en la Cuaresma.
 
Muchas veces en nuestra vida cotidiana rechazamos esos espacios de silencio y soledad porque tenemos miedo de encontrarnos con nosotros mismos y con Dios y descubrir qué lejos estamos de su proyecto sobre nosotros. Por eso, el "desierto" requiere el coraje de los humildes, de los que no tienen miedo de volver a empezar.
Lecturas de la Semana
Lunes 18: Lev. 19, 1-2.11-18; Sal. 18;Mt. 25, 31-46.
Martes 19: Is. 55, 10-11; Sal 33; Mt. 6,7-15.
Miércoles 20: Jon. 3,1-10; Sal 50; Lc.11, 29-32.
Jueves 21: Est. 4, 1.3-5.12-14; Sal. 137;Mt. 7, 7-12.
Viernes 22:  1Ped. 5, 1-4;  Sal 22;  Mt. 16, 13-19.
Sábado 23: Deut. 26, 16-19; Sal. 118; Mt.5, 43-48.

viernes, 18 de enero de 2013


Lecturas del 20 / 01 / 13

Las bodas de Caná

Segundo Domingo durante el año
– Ciclo C –
   "hagan todo lo que Él les diga"



Lectura del libro del profeta Isaías 62, 1-5
Por amor a Sión no me callaré, por amor a Jerusalén no descansaré, hasta que irrumpa su justicia como una luz radiante y su salvación, como una antorcha encendida. Las naciones contemplarán tu justicia y todos los reyes verán tu gloria; y tú serás llamada con un nombre nuevo, puesto por la boca del Señor.
Serás una espléndida corona en la mano del Señor, una diadema real en las palmas de tu Dios. No te dirán más «¡Abandonada!», ni dirán más a tu tierra «¡Devastada!» sino que te llamarán «Mi deleite», y a tu tierra «Desposada.»         
Porque el Señor pone en ti su deleite y tu tierra tendrá un esposo. Como un joven se casa con una virgen, así te desposará el que te reconstruye; y como la esposa es la alegría de su esposo, así serás tú la alegría de tu Dios.
Palabra de Dios.

Salmo 95

R. Anuncien las maravillas del Señor entre los pueblos.
Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre. R.

Día tras día, proclamen su victoria. Anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.
Aclamen al Señor, familias de los pueblos, aclamen la gloria y el poder del Señor; aclamen la gloria del nombre del Señor. R.
Entren en sus atrios trayendo una ofrenda, adoren al Señor al manifestarse su santidad: ¡que toda la tierra tiemble ante él! R.
Digan entre las naciones: «¡el Señor reina! El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.» R.

Primera carta de Pablo a los Corintios 12, 4-11
Hermanos: Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos.            
En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. El Espíritu da a uno la sabiduría para hablar; a otro, la ciencia para enseñar, según el mismo Espíritu; a otro, la fe, también en el mismo Espíritu. A este se le da el don de curar, siempre en ese único Espíritu; a aquel, el don de hacer milagros; a uno, el don de profecía; a otro, el don de juzgar sobre el valor de los dones del Espíritu; a este, el don de lenguas; a aquel, el don de interpretarlas. Pero en todo esto, es el mismo y único Espíritu el que actúa, distribuyendo sus dones a cada uno en particular como él quiere. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Juan 2, 1-11
Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía.» Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que él les diga.»  
Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas.» Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete.» Así lo hicieron.
El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de inferior calidad. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento.»     
Este fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en él. Palabra del Señor.

Reflexión

La purificación pasa por nuestro corazón, sumergiéndonos en la Sangre que  Cristo derramó por nosotros.

Estamos caminando el 2° Domingo del llamado TIEMPO ORDINARIO o Tiempo durante el año, y esa
hermosa Historia de Amor que es la SAGRADA ESCRITURA nos sigue asombrando por su actualidad.
El Pueblo de Israel por un decreto del Emperador Ciro puede volver a su tierra después de largos años de esclavitud en el Exilio, si bien la situación de esclavitud sigue, están de vuelta en su tierra.

Es fácil imaginar cómo encuentran su tierra, su amada Jerusalén, la tierra que el Señor prometió a
Abraham, la encuentran desbastada y ocupada por extraños que aprovechaban la situación para explotar a los más necesitados.
O sea, otra vez la posibilidad de caer en la desesperanza.

Pero NO ES LA VOLUNTAD DE DIOS, ya vimos el domingo pasado que el Exilio había sido como una forma de expiar los pecados, no fue un Castigo de Dios, si una oportunidad para tomar conciencia de su responsabilidad.
Y es Isaías, nuevamente el hombre a quien Dios le otorga su Espíritu para alentar al Pueblo, en este hermoso texto, el Profeta expresa la relación de Dios con su Pueblo como el amor matrimonial, esta imagen recorrerá la Escritura hasta el día de hoy, o no decimos que Nuestro Señor Jesucristo es EL ESPOSO y nosotros la Iglesia LA ESPOSA?
Así, el primer texto es un Canto de amor que busca alentar a un pueblo que, si bien se desvió del camino y eso le valió el Exilio, escucha que el AMOR DE DIOS ES MÁS FUERTE Y NO LO ABANDONARÁ.

Por esto el salmista llama a "cantar al Señor un canto nuevo" y a celebrar la MARAVILLA DE SU AMOR.

San Pablo, pleno Imperio Romano, se dirige a una comunidad difícil, la de Corinto en la provincia de
Acaya, ciudad con un puerto importante que facilitaba la entrada a todo tipo de costumbres paganas. Lo vemos organizando una comunidad donde el mensaje cristiano era interpretado de acuerdo a la Conveniencia de cada grupo.
La figura clave es el ESPIRITU DEL SEÑOR., que dentro de la diversidades de los dones que otorga a cada uno el objetivo es LA UNIDAD, todos deben ser uno como es UNO EL ESPIRITU DEL SEÑOR.

En el Santo Evangelio nos encontramos con uno de los textos más conocidos LAS BODAS DE CANA.
Vemos al Señor, su Madre y sus discípulos en unas bodas en Cana de Galilea y volvemos a la imagen de la boda.
La mirada siempre atenta de su Madre le señala que se acaba el vino, parece un comentario casi intrascendente pero NO LO ERA.
En principio porque el Vino en la Sagrada Escritura es un elemento cargado de simbolismo y por otro lado porque celebrar las bodas de un hijo o hija era un acontecimiento muy importante para cualquier familia judía, luego que faltara el vino era casi UNA VERGÜENZA.
La respuesta de Jesús desconcierta si no tenemos claro que quiere decir con "MI HORA NO HA LLEGADO".
Es una expresión propia del Evangelista San Juan "La hora de Jesús", es el momento pensado por Dios en el que se debe producir un hecho especial, es ese momento Y NO OTRO.
Y la Madre fue el instrumento para que El Señor se Manifestara, es otro texto EPlFÁNICO, donde el Señor se manifiesta como lo que es EL SEÑOR.

Podría haber hecho el milagro de otra manera pero no, usa el agua que los judíos usaban para sus purificaciones y la transforma en vino.
La purificación pasa por DENTRO, no basta con lavarse exteriormente, no hay que confundir LIMPIO con PURO.
Uno de los sentidos del vino es la Sangre por su color, esto está en relación con la Palabra del Domingo pasado, dijimos que bautizarse significa Sumergirse, la Purificación va a pasar por Sumergirse en la Sangre que Cristo derramó por nosotros.

Para meditar:
Abramos el corazón porque es ahí donde busca llegar la Palabra.
La prédica del Profeta y el Salmo van directo a levantamos el ánimo, si no andamos bien puede ser parte por nosotros o por el contexto social, en ambos casos no permitamos que nos venzan las circunstancias, tener los ojos abiertos ¡seguros! Pero nunca perder la esperanza, luchar para que las circunstancias no nos desvíen del Camino, el PADRE, EL HIJO Y EL ESPIRITU SANTO ESTAN CON NOSOTROS.
San Pablo nos llama la atención sobre nuestras comunidades, todas nuestras capacidades son DONES, en una comunidad parroquial puede haber varios movimientos, distintos Carismas, distintas actividades y a veces esas actividades son más evidentes que las de otro movimiento, ¡CUIDADO!
¿Hay muchos grupos? ¿Se trabaja mucho? ¡Bárbaro!
Pero no nos olvidemos que el término Carisma significa DON, o sea REGALO, no hagamos de ese
Regalo un motivo de DIVISION, PORQUE LA DIVISION NO ES DE DIOS!

Somos EL PUEBLO DE DIOS, SOMOS IGLESIA ESPOSA DE CRISTO, y como buena Esposa seamos una Iglesia atenta hacia donde caminamos y a quien servimos.
Tenemos una Madre que siempre está atenta a nuestras necesidades, que siempre está dispuesta a interceder ante su Hijo por nosotros, SEAMOS BUENOS HIJOS.
Y tenemos un arma indispensable LA ORACION que nos mantiene UNIDOS Y VIGILANTES porque es el instrumento del ESPIRITU SANTO.

Santa Teresa nos ayude a orar para que no se nos PASE LA HORA.
San José, protector de la Iglesia Universal nos cuide de todo mal.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, que ellos nos bendigan y sus santos nos protejan. Amén
Hasta la próxima,
                                   Prof. Martha Pereyra o.c.s.

Jesús contagia fe en un Dios en el que se puede confiar y con el que se puede vivir con alegría,  porque atrae hacia una vida más generosa, movida por un amor solidario.  JA Pagola

Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad: concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.
Amén

Dichos y pensamientos
La fórmula segura para ganarse la lotería 
En el siglo pasado vivió uno de los hombres más famosos por sus milagros y sus profecías: San Juan Bosco. Su fama se esparcía por todos lados. A unos les anunciaba cuantos años iban a vivir, a otros les decía lo que iban a ser en el futuro, y a muchos les leía los pecados ante que se los dijeran en el confesionario. En total hizo más de ochocientos milagros.
Un hombre pobre oyó hablar de las maravillas que hacía este humilde sacerdote y corrió en su busca para preguntarle algo muy importante: La fórmula para sacarse la lotería. Quería que el santo le dijera qué números debía escoger al comprar el billete.
San Juan Bosco meditó un rato y luego le contestó con plena seguridad: "los números mágicos para que Ud. Se saque la lotería son estos: 10 -7- 14. Puede conseguirlos en cualquier orden y se la sacará".
El hombre se llenó de alegría y ya se despedía para salir corriendo a comprar el billete, cuando el santo, tomándolo del brazo le dijo sonriente: "un momento, que todavía no le he explicado bien los números ni le he dicho de qué clase de lotería se trata. Mire: estos números significan lo siguiente: "10" significa que usted debe cumplir los Diez Mandamientos; "7" significa que usted debe recibir con frecuencia los sacramentos; "14" significa que usted debe practicar las 14 obras de misericordia, tanto las corporales como las espirituales. Si usted vive de acuerdo a estas tres condiciones: observar los mandamientos, recibir bien los sacramentos y practicar las obras de misericordia, se va a sacar la más estupenda de todas las loterías: la gloria eterna del cielo".
El hombre comprendió y en vez de irse a comprar el billete de lotería, fue al asilo a llevar una limosna.
Invierte todo tu corazón en esos números y serás verdaderamente feliz aquí en la tierra y en el cielo.
San Juan Bosco

"Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar, te enseña a que hagas cuanto puedes, y a que pidas lo que no puedes". 
"No entones las alabanzas divinas sólo con la voz, acompaña también la voz con las obras. Si cantas sólo con la voz, por fuerza tendrás al fin que callar; canta con la vida para no callar jamás."
"Nos has creado para Ti, y nuestro corazón no descansará hasta que descanse en Ti".
San Agustín
Si se levanta la tempestad de las tentaciones, si caes en el escollo de las tristezas, eleva tus ojos a la Estrella del Mar: ¡invoca a María!
Si te golpean las olas de la soberbia, de la maledicencia, de la envidia, mira a la estrella, ¡invoca a María!
Si la cólera, la avaricia, la sensualidad de tus sentidos quieren hundir la barca de tu espíritu, que tus ojos vayan a esa estrella: ¡invoca a María!
Si ante el recuerdo desconsolador de tus muchos pecados y de la severidad de Dios, te sientes ir hacia el abismo del desaliento o de la desesperación, lánzale una mirada a la estrella, e invoca a la Madre de Dios.
En medio de tus peligros, de tus angustias, de tus dudas, piensa en María, ¡invoca a María!
El pensar en Ella y al invocarla, sean dos cosas que no se a parten nunca ni de tu corazón ni de tus labios. Y para estar más seguro de su protección no te olvides de imitar sus ejemplos. Siguiéndola no te pierdes en el camino!
¡Implorándola no te desesperarás!  ¡Pensando en Ella no te descarriarás!
Si Ella te tiene de la mano no te puedes hundir.  Bajo su manto nada hay que temer.
¡Bajo su guía no habrá cansancio, y con su favor llegarás felizmente al Puerto de la Patria Celestial! Amén!

                             
Lecturas de la Semana

Lunes 21: Heb. 5, 1-10; Sal.109; Mc. 2, 18-22.
Martes 22: Heb. 6, 10-20; Sal 110; Mc. 2,23-28.
Miércoles 23: Heb. 7,1-3.15-17; Sal 109; Mc.3, 1-6.
Jueves 24: Heb. 7, 25—8,6; Sal. 39; Mc. 3, 7-12.
Viernes 25: Hech. 22, 3-16;  Sal 116;  Mc. 16, 15-18.
Sábado 26: 2Tim. 1, 1-8; Sal. 95; Lc.10, 1-9.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.


                                                                              Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
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sábado, 5 de enero de 2013

Solemnidad de la Epifanía del Señor

Pergamino horizontal:       Mi  encuentro  con  Jesús 
Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento… Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Flp.  2,2-4


 
Lecturas del 6 / 01 / 13
 
Solemnidad de la Epifanía del Señor

– Ciclo C –
 
Jesucristo es la respuesta de Dios a nuestra búsqueda de Él
 
Lectura del libro del profeta Isaías 60, 1-6   
¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.    
Mira a tú alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las nacionesllegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor. Palabra de Dios.                                                                 
Salmo 71:             
                          
R.  ¡Pueblos de la Tierra alaben al Señor! O Que se postren ante ti Señor, todos los pueblos de la tierra.
Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud.  R.           
Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra.  R.     
Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sabá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones.  R.                
Porque Él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes.  R.
 
Carta de Pablo a los cristianos de Efeso 3, 2-6            
Hermanos: Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.     
Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.                
Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. Palabra de Dios.               
                
Santo Evangelio según san Mateo 2, 1-12    
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.»    
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel.» 
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje.»              
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.   Palabra del Señor.                              
        
Reflexión    
 
Epifanía: Manifestación de Dios. El evangelio que leemos hoy en la Fiesta de la Epifanía, confirma el carácter universal de la salvación de Dios. Mateo expresa, por medio de este relato, el origen divino de Jesús y su tarea salvífica como Mesías, como rey de Israel, heredero del trono de David; para ello el evangelista insiste en nombrar con exactitud el lugar donde nació Jesús y en confirmar, a través del Antiguo   Testamento, que con su presencia en la historia se   da cumplimiento a las palabras de los profetas. Por otro lado, el rechazo de este nacimiento por parte de las autoridades políticas (Herodes) y religiosas (sumos sacerdotes y escribas) del pueblo judío y el gozo infinito de los magos, venidos de oriente, anuncian desde ya ese carácter universal de la misión de Jesús, la apertura del evangelio a los paganos y su vinculación a la comunidad cristiana.
 
La Epifanía del Señor es la celebración precisa para confesar nuestra fe en un Dios que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las culturas (religiones), que actúa en todos, y que invita a la comunidad creyente a abrir sus puertas a las necesidades y pluralidades del mundo actual.
 
“Los Magos”. El término “magos” procede del griego “magoi”, que significa matemático, astrónomo o astrólogo. Estas dos últimas disciplinas eran una misma en la antigüedad, por lo que con ambas se podía estudiar el destino y designio de las personas. Es decir, los reyes magos habrían sido astrónomos o conocedores del cielo.
 
Los Tres “Reyes Magos” representan la manifestación de Jesucristo, Dios y Señor de todos los hombres, a todas las razas. Por eso la fiesta que recuerda la visita de los Magos de Oriente al Dios-Hombre, al Rey de Reyes, se denomina “Epifanía”, que significa “manifestación”.

Dios-Padre ha inscrito en el corazón de todos los seres humanos el deseo de buscarle. Y Dios responde a ese anhelo que hay en cada uno de nosotros sus creaturas.
Y responde, mostrándonos cómo es Él y cuál es el camino para llegar a Él, con su Hijo Jesucristo, que se hace hombre, nace y vive en nuestro mundo en un momento dado de nuestra historia. (cfr. Juan Pablo II, En el umbral del Tercer Milenio).
 
Jesucristo es la respuesta de Dios a nuestra búsqueda de Él. Es el Salvador del género humano. Es el “Rey de Reyes”. Es el Dios hecho hombre.Eso lo supieron los magos que vinieron de oriente hacia Belén, buscándolo. Ellos habían recibido una inspiración del Señor que los impulsaba a buscar a ese “Rey” que era mucho más que ellos, ya que su Reino era mucho mayor que todos los reinos de la tierra. Recibieron una llamada divina para ponerse en marcha y luego la Estrella del Señor los guiaba por el camino hacia Belén. Por eso dicen los Magos: “Hemos visto suestrella en Oriente y venimos a adorarlo”.
En efecto, después de muchas vicisitudes, llegaron “al lugar donde estaba el Niño”. Allí volvieron a ver “la Estrella y se llenaron de inmensa alegría.
“Vieron al Niño que estaba con María, su Madre y postrándose, le adoraron”. Es decir, al llegar ante la presencia de Dios-hecho-Hombre, caen postrados ante tal majestad y grandeza. Caen, adorándolo.
 
En la visita de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia ven simbolizadas en los regalos que le ofrecieron: oro, en reconocimiento de que era Rey; incienso, con que lo reconocían como Dios, y mirra, sustancia usada para ungir a los muertos, simbolizaba su muerte como Hombre para nuestra salvación. La tradición a puesto nombre a estos magos, Melchor, Gaspar y Baltasar. Además los ha hecho pertenecer a tres razas principales de la Tierra: blanca, amarilla y negra. Los transformó de magos en reyes (el teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) aseguró que los magos eran reyes y que procederían de Oriente). Y así la tradición interpretó perfectamente la intención del evangelista, de una forma tan plástica y tan clara nos decía que los magos eran los representantes de los pueblos y razas de la Tierra que llegaron a Belén a adorar no sólo al Rey de los judíos, sino al que reconocían como Rey y Señor de toda la humanidad. 
 
Esta breve historia de la Sagrada Escritura nos muestra que Dios se revela a toda raza, pueblo y nación. Se revela en Jesucristo, Dios Vivo y Verdadero, ante Quien no podemos más que postrarnos y adorarlo.
 
La historia de los Magos de Oriente nos muestra cómo Dios llama a cada persona de diferentes maneras, sea cual fuere su origen o su raza, su pueblo o su nación, su creencia o convicción. Él toca nuestros corazones para que lo reconozcamos en Jesucristo como nuestro Señor, nuestro Creador, nuestro Rey.
 
Como a los tres Magos, Dios nos llama, nos inspira para que le busquemos, se revela a nosotros en Jesucristo. Y nuestra respuesta no puede ser otra que la de ellos: buscarlo, seguir Su Camino, postrarnos y adorarlo, ofreciéndole nuestra entrega a Él, nuestra oración y nuestros trabajos.
 
Pablo, a través de la carta a los Efesios, nos afirma que la salvación venida por Dios, a través de Jesús, es para “todos”, judíos y paganos. El plan de Dios, según Pablo, consiste en formar un solo pueblo, una sola comunidad creyente, un solo cuerpo, una sola Iglesia, un organismo vivo capaz de comunicar a toda la creación la vida y la salvación otorgada por Dios. E
El misterio recibido por Pablo consiste en que la Buena Nueva de Cristo se hace efectiva también en los paganos, ellos son coherederos y miembros de ese mismo Cuerpo; esto significa que Dios se ha querido revelar a toda la humanidad, actúa en todos, salva a todos, reconcilia a todos sin excepción.
 
 
Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin.
Amén
 
Nota: Basado en el Libro del Pueblo de Dios, homilías.com.ar, Unos momentos con Jesús y María, “Y la Palabra se hizo fiesta..... De Edit. Claretiana. Catholic-Nec.com. Servicio Bíblico Latinoamericano.
 
 
Cuento: La Elección de Vivir
 
Jeremias era el tipo de persona que te encantaría envidiar. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”. El era un gerente especial porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón porque las meseras seguían a Jeremías era por su actitud.
El era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Jeremías estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.
Ver este estilo realmente me causo curiosidad, así que un día fui a buscar a Jeremías y le pregunté: -¿No lo entiendo? No es posible ser una persona positiva todo el tiempo… ¿Cómo lo haces? Jeremías respondió: -“Cada mañana me despierto, saludo a Dios con una oración, le doy gracias por permitirme estar vivo un día más y me digo a mi mismo, Jeremías, tienes dos opciones hoy, puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que viene alguien a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo de la vida. “
-“Sí… claro… pero no es tan fácil” (protesté)  -“Sí lo es” dijo. -“Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges como la gente afectara tu estado de ánimo. Tú eliges estar de buen humor o mal humor. En resumen: “TU ELIGES CÓMO VIVIR LA VIDA”. DIOS nos concedió ese Don”.
Reflexioné en lo que me dijo Jeremías. Poco tiempo después, dejé la industria de restaurantes para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Jeremías cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella.
Varios años más tarde, me enteré que Jeremías hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante. Dejó la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por 3 ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon.
Con mucha suerte, Carlos fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de 18 hs. de cirugía y semanas de terapia intensiva, Jeremías fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo.
Me encontré con Jeremías seis meses después del accidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.
Le pregunté ¿qué pasó por su mente en el momento del asalto? Contestó: -“Lo primero que me vino a la mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenia dos opciones: “Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir. -¿No sentiste miedo?, le pregunté. Jeremías  continuó: “Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de médicos y enfermeras, realmente me asusté… podía leer en sus ojos es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar acción.
 
¿Qué hiciste? Pregunté. -“Bueno… primero le di gracias a DIOS por que hasta ahora me había dejado vivir y le dije, quiero seguir viviendo pero que se haga tu voluntad, no la mía. Después uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité ¡¡SI..!!, a las balas… Mientras reí les dije: “Estoy escogiendo vivir… opérenme como si estuviera vivo, no muerto y no se preocupen DIOS decide el resto.”
Jeremías vivió sin lugar a duda gracias a DIOS, ÉL les dio a los médicos lo que él sentía, ganas de vivir, para no fallar en la operación... y la asombrosa actitud y decisión de Jeremías fue crucial.
                             
Cuadro de texto: Círculo Bíblico San José
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Lecturas de la Semana
 
Lunes 7: 1Jn. 3, 22—4.6; Sal. 2; Mt. 4, 12-17.23-25.
Martes 8: 1Jn. 4, 7-10; Sal 71; Mc. 6,34-44.
Miércoles 9: 1Jn. 4,11-18; Sal 71; Mc.6, 45-52.
Jueves 10: 1Jn. 4, 19—5.4; Sal. 71; Lc. 4, 14-22.
Viernes 11:  1Jn. 5, 5-13;  Sal 147;  Lc. 5, 12-16.
Sábado 12: 1Jn. 5, 14-21; Sal. 149; Jn.3, 22-30.