Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 23 de septiembre de 2017


«La cercanía y bondad salvadora del amor de Dios»

Vigésimo quinto domingo
Ciclo A, Lecturas del 24-9-17

Espíritu Santo, abre mis ojos y mis oídos a tu Palabra. que lea y escuche tu voz y medite tus enseñanzas, despierta mi alma y mi inteligencia para que tu Palabra penetre en mi corazón, y pueda saborearla y comprenderla. Habla Señor, que yo te escucho y deseo poner en práctica tu doctrina, porque tus palabras son para mi vida, alegría y paz.  Amén

Libro del profeta Isaías 55, 6-9
¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca!  Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva a Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar. Porque los ensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor -.
Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes. Palabra de Dios.

Salmo 144, R. El Señor está cerca de aquellos que lo invocan
Día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable!  R.
El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia; el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas.  R.
El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus acciones; está cerca de aquellos que lo invocan, de aquellos que lo invocan de verdad.  R.

San Pablo a los Filipenses 1, 20c- 27ª.
Hermanos: Sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo. Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo. Solamente les pido que se comporten como dignos seguidores del Evangelio de Cristo. Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 20, 1-16
«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.              
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo." Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.
Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?" Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado." Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña."   
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros."                      
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario.
Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario.
Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada."        
El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?" Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.»   Palabra del Señor.


Reflexión 

Los primeros y los últimos

La escena de los jornaleros que esperan en la plaza a que el dueño de grandes latifundios los contrate para trabajar es sus campos no es un caso imaginativo, sino que refleja bien la situación de Galilea en tiempos de Jesús. 
"¿Por qué están aquí todo el día parados?" A la pregunta del propietario, los trabajadores contestan: "Es que nadie nos ha contratado".

El propietario de una viña contrata a unos jornaleros, a primera hora de la mañana, por un denario al día.  Hasta aquí todo es normal; la escena era muy familiar para los aldeanos del tiempo de Jesús.  Pero luego el amo llama también a otros obreros a lo largo de las horas del día.  Incluso hasta una hora antes del término de la jornada.

Jesús no era insensible a este problema. Si describe tan bien la escena es porque muchas veces su mirada se había posado con compasión sobre aquellos grupos de hombres sentados en el suelo, o apoyados en una tapia, con un pie contra la pared, en espera de ser "fichados". Ese propietario sabe que los obreros de la última hora tienen las mismas necesidades que los otros, también ellos tienen niños a los que alimentar, como los tienen los de la primera hora, dándoles a todos la misma oportunidad de trabajar y “ganarse su dignidad”

“Les daré lo que sea justo”. Con los nuevos llamados, el señor no ajusta la paga precisa, sino que les dice simplemente: “Les daré lo que sea justo”. Hábilmente la parábola encamina al oyente a preguntarse: ¿Cómo se conducirá el amo con estos últimos? La respuesta es desconcertante e inesperada; el amo da a todos la misma paga, incluso a los últimos. No es justo, vienen a decir los obreros de primera hora.  Y evidentemente, lo mismo piensan los lectores: una sola hora de trabajo no merece la misma paga que una jornada entera.

Los primeros cristianos descubrieron que esta parábola iluminaba una situación que ellos estaban viviendo: la entrada de los paganos a la Iglesia.  Esta nueva situación provocó una encendida polémica. No podían entender que los paganos, venidos más tarde, tuvieran en la Iglesia la misma situación que ellos.  La parábola nos muestra que el Reino es un don, un regalo inmerecido.  Y es igual para todos.  La frase final –“Los últimos serán primeros y los primeros últimos”- es la expresión de este cambio de situación que trae consigo la llegada del Reino. Por eso, el Dios de Jesucristo es un Dios que, siendo amor gratuito, sigue desconcertando y escandalizando a nuestro espíritu y a nuestra sociedad. 
                                     
El centro de la parábola lo constituye el versículo que dice: “Al llegar los primeros, pensaban que recibirían más; pero también ellos cobraron el mismo jornal por cabeza”. Bien mirado, los jornaleros de la primera hora no se quejan de haber padecido una injusticia (se ajustaron al denario y lo recibieron), sino más bien de la ventaja concedida a los otros.  Se muestran envidiosos de que los otros hayan sido tratados como ellos.  Quieren defender la diferencia.  Los que les irritan es la falta de distinción.  La injusticia de que creen ser víctimas no consiste en recibir una paga insuficiente, sino en ver que el amo es bueno con los otros.  Es la envidia del justo frente a un Dios cuyo comportamiento y amor es desconcertante, gratuito y escandaloso.
La parábola nos quiere enseñar a reflexionar cómo han de conducirse los justos ante la misericordia de Dios; concretamente, ante la manera de obrar de Jesús y ante el Reino que se abre a los paganos. “El problema planteado en la parábola no es el de los derechos y deberes de un amo, sino el de la solidaridad que debe unir a los obreros entre sí”, a los afortunados con los desafortunados, a los justos con los pecadores.  El comportamiento de Jesús, que acoge a los pecadores, marginados y excluidos, manifiesta que la oferta de gracia que Dios hace a través de Él es puro don, amor gratuito.
 La envidia, no nos permite comprender a Dios.  La parábola de los obreros de la viña nos recuerda a los creyentes algo de suma importancia: con un corazón envidioso no se puede entender al Dios que anuncia Jesús.  Un Dios amor no puede ser descubierto por la mirada interesada de unos hombres y mujeres que sólo piensan en su propio provecho, utilidad o disfrute egoísta. 
Un Dios que es acogida y ternura gratuita para todos no puede ser captado por unos hombres y mujeres de espíritu calculador, atentos únicamente a su bienestar.
Un Dios del que pretendemos apropiarnos y al que intentamos utilizar para nuestro provecho, olvidando su inmensa e incomprensible bondad para todos, no es el Dios de Jesús. 

Hemos sido llamados a trabajar en la viña del Señor.  Para realizar nuestra misión no es necesario buscar privilegios ni los primeros puestos.  La felicidad surge de trabajar por el Reino de Dios.

Salir en diferentes horas… A todos los que son responsables de la pastoral pueden encontrar un bonito ejemplo en esta parábola. Salir en diversas horas del día para ir y encontrar a aquellos que están en búsqueda del Señor.
Alcanzar a los más débiles y a los más necesitados para darles el apoyo de sentirse útiles en la viña del Señor, aunque sea solamente por una hora.

A veces parece que estamos más preocupados de multiplicar las actividades en vez de estar atentos a las personas y su encuentro con Dios. Una pastoral que no tiene esta atención se vuelve poco a poco estéril.
Una pastoral sin oración y contemplación no podrá alcanzar jamás el corazón de las personas. Hagamos el bien, pero sin esperar la recompensa. Sembremos y demos testimonio. El testimonio es el inicio de una evangelización que toca el corazón y lo transforma. Las palabras sin el testimonio no sirven. El testimonio es lo que lleva y da validez a las palabras. 
  


Septiembre mes de la Biblia

Encuentro con la Alegría:

Queremos, todos juntos, unidos por la oración darle gracias al Dios de la vida que nos convoca con su Palabra y como dice el evangelista Juan (17, 3): “Y La Palabra de Jesús produjo su fruto: los que creen en Él tienen en sí mismos la plenitud del gozo”
Sabemos que por donde pasa Jesús hay alegría y gozo. La alegría de Juan el Bautista en el vientre de Isabel, cuando fue visitado por María: “En aquellos días, María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.  Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno…” (Lc 1, 39-41)

La alegría de María, en su concepción, Magníficat: «Mi alma canta la grandeza del Señor, y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador, porque él miró con bondad la pequeñez de su servidora. En adelante todas las generaciones me llamarán feliz, porque el Todopoderoso ha hecho en mí grandes cosas: ¡su Nombre es santo! Su misericordia se extiende de generación en generación sobre aquellos que lo temen…»." Lc. 1, 46-51)

La alegría de los ángeles en el nacimiento de Jesús, anunciando: “No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo” Y cantando: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!”.

Cuando se presentaban tus palabras, yo las devoraba, tus palabras eran mi gozo y la alegría de mi corazón, porque yo soy llamado con tu Nombre, Señor, Dios de los ejércitos. (Jeremías 15.16)

Tú me alegras, Señor, con tus acciones, cantaré jubiloso por la obra de tus manos. (Sal 92,5)

Que el Dios de la esperanza nos llene de toda alegría y paz a nosotros que creemos en él, para que rebosemos de esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Cfr. Romanos 15:13)

Bendito sea el Señor, porque oyó la voz de mi plegaria; el Señor es mi fuerza y mi escudo, mi corazón confía en él. Mi corazón se alegra porque recibí su ayuda: por eso le daré gracias con mi canto. (Salmo 28:6-7)

La idea es realizar los miércoles encuentros con la Palabra de Dios, donde podamos experimentar hoy la presencia de Jesús, que nos habla y nos interpela.

Miércoles 27:
 El Buen Samaritano. Lc 10, 29 – 32

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios.  Padre Daniel Silva. P. Raniero Cantalamessa. Evangelii Gaudium

Círculo Bíblico San José, Te invita al encuentro con la Palabra de Dios,  los sábados 17 hs. en:
Parroquia San José: Brandsen 4970
Si querés recibir la hojita por e-mail pedilamiencuentroconjesus@yahoo.com.ar
www.facebook.com/miencuentroconjesussanjose 

sábado, 16 de septiembre de 2017

«Vivir perdonando»




Vigésimo cuarto domingo
Ciclo A, Lecturas del 17-9-17

Espíritu Santo, abre mis ojos y mis oídos a tu Palabra. que lea y escuche tu voz y medite tus enseñanzas, despierta mi alma y mi inteligencia para que tu Palabra penetre en mi corazón, y pueda saborearla y comprenderla. Habla Señor, que yo te escucho y deseo poner en práctica tu doctrina, porque tus palabras son para mi vida, alegría y paz.  Amén

Lectura del libro del Eclesiástico 27, 30-28, 7
El rencor y la ira son abominables, y ambas cosas son patrimonio del pecador.
El hombre vengativo sufrirá la venganza del Señor, que llevará cuenta exacta de todos sus pecados.
Perdona el agravio a tu prójimo y entonces, cuando ores, serán absueltos tus pecados.
Si un hombre mantiene su enojo contra otro, ¿cómo pretende que el Señor lo sane? No tiene piedad de un hombre semejante a él ¡y se atreve a implorar por sus pecados! El, un simple mortal, guarda rencor: ¿quién le perdonará sus pecados?
Acuérdate del fin, y deja de odiar; piensa en la corrupción y en la muerte, y sé fiel a los mandamientos; acuérdate de los mandamientos, y no guardes rencor a tu prójimo; piensa en la Alianza del Altísimo, y pasa por alto la ofensa. Palabra de Dios.

Sal 102

R. El Señor es bondadoso y compasivo,  lento para enojarse y de gran misericordia.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios.  R.
El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura.  R.
No acusa de manera inapelable ni guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados ni nos paga conforme a nuestras culpas.  R.
Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados.  R.

Carta de Pablo a los cristianos de Roma 14, 7-9
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí, ni tampoco muere para sí. Si vivimos, vivimos para el Señor, y si morimos, morimos para el Señor: tanto en la vida como en la muerte, pertenecemos al Señor. Porque Cristo murió y volvió a la vida para ser Señor de los vivos y de los muertos. Palabra de Dios.
  
Evangelio según san Mateo 18, 21-35
Se adelantó Pedro y dijo a Jesús: «Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le respondió: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores. Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda. El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: «Señor, dame un plazo y te pagaré todo.» El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.  
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: «Págame lo que me debes.» El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: «Dame un plazo y te pagaré la deuda.» Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor. Este lo mandó llamar y le dijo: «¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda. ¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecía de tí?» E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía. Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos.» Palabra del Señor.

Reflexión
Vivir perdonando. Los discípulos le han oído a Jesús decir cosas increíbles sobre el amor a los enemigos, la oración al Padre por los que nos persiguen, el perdón a quien nos hace daño. Seguramente les parece un mensaje extraordinario, pero poco realista y muy problemático.

Pedro se acerca ahora a Jesús con un planteamiento más práctico y concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos, conflictos y rencillas. ¿Cómo tienen que actuar en aquella familia de seguidores que caminan tras sus pasos? En concreto: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?».
Antes que Jesús le responda, el impetuoso Pedro se le adelanta a hacerle su propia sugerencia: «¿Hasta siete veces?». Su propuesta es de una generosidad muy superior al clima justiciero que se respira en la sociedad judía. Va más allá incluso de lo que se practica entre los rabinos y los grupos esenios que hablan como máximo de perdonar hasta cuatro veces.

Sin embargo, Pedro se sigue moviendo en el plano de la casuística judía donde se prescribe el perdón como arreglo amistoso y reglamentado para garantizar el funcionamiento ordenado de la convivencia entre quienes pertenecen al mismo grupo. La respuesta de Jesús exige ponerse en otro registro. En el perdón no hay límites: «No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete». No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.

Entre los judíos era conocido un "Canto de venganza" de Lámek, un legendario héroe del desierto, que decía así: "Caín será vengado siete veces, pero Lámek será vengado setenta veces siete". Frente esta cultura de la venganza sin límites, Jesús canta el perdón sin límites entre sus seguidores.
…La falta de respeto mutuo, los insultos y las calumnias son cada vez más frecuentes. Sin que nadie los desautorice...
Necesitamos urgentemente testigos de Jesús, que anuncien con palabra firme su Evangelio y que contagien con corazón humilde su paz. Creyentes que vivan perdonando y curando esta obcecación enfermiza que ha penetrado en su Iglesia. José Antonio Pagola

«¡Perdóname!». Debemos estar atentos para no caer en una trampa. Existe un riesgo también en el perdón. Consiste en formarse la mentalidad de quien cree tener siempre algo que perdonar a los demás. El peligro de creerse siempre acreedores de perdón, jamás deudores. Si reflexionáramos bien, muchas veces, cuando estamos a punto de decir: «¡Te perdono!», cambiaríamos actitud y palabras y diríamos a la persona que tenemos enfrente: «¡Perdóname!». Nos daríamos cuenta de que también nosotros tenemos algo que hacernos perdonar por ella. Aún más importante que perdonar es pedir perdón. Raniero Cantalamessa


"El diablo entra por el bolsillo". Desde la ciudad colombiana de Medellín, el Papa les habló a los fieles, recordó a las víctimas de los sicarios del narcotráfico y pidió a los jóvenes que no entren en la corrupción.
…Como nuestros hermanos colombianos, hemos vivido violencia, muertes; hoy el país de tránsito de la droga, se limita al tránsito de la mano a la nariz porque el narcotráfico está matando a nuestros jóvenes y penetrando cada día más en la sociedad, que, como la colombiana, también está dividida.
Francisco, valiente, en Medellín, recordó el dolor de las familias de los sicarios de la droga. Tuvo un encuentro con sacerdotes, religiosos, religiosas y consagrados y sus familias en el Centro La Macarena. Estuvo con quienes tienen esa actitud, que es su favorita: callejean la fe, la vida. Es la primera región de Colombia en vocaciones y en el envío de misioneros dentro y fuera del país. A los que hacen voluntariado se refirió como los que llevan a Dios. Dijeron presente 12.000 personas. Los llamó “paísas”, que es el gentilicio de la zona. Pidió perdón, los invitó a todos a repetir ese gesto por esos seres que causaron daño y fueron una derrota de la humanidad joven. El padre Jorge es profesor de letras, borgesiano y lector infatigable. En más de una oportunidad citó a García Márquez. De buen paladar, sorprendió a “los paisas”, comparando el buen fruto de las vocaciones con las arepas, el plato típico regional que se hace con maíz molido. Los alentó a esos callejeros de la fe, a quienes se los ve felices de llevar a Jesucristo a cada esquina, cada plaza, cada rincón de la tierra. Al Papa se lo vio entero, sin gestos de cansancio, ni enojo como otras veces, pero más emocionado que en otras oportunidades.

Repitió esa frase tan suya, propia: "El diablo entra por el bolsillo". Por eso les pidió que no entren en la corrupción. Es incompatible servir a Dios y ser esclavos del dinero.

Francisco es la alegría del Evangelio en sí misma. Se prodiga desde allí. Predica desde ese lugar. No quiere discípulos tristes, amargados. Tiene poesía de Biblia. Habla al alcance de todos: "La Iglesia no es una aduana que impida a los hombres acercarse a Dios". Francisco, en Colombia, tardó instantes en convertirse en uno más. Lo primero que hizo este sábado fue ponerse un sombrero antioqueño y un carril (bolso) típicos del eje cafetero. Esto hizo en medio del río de gente que rodeaba el papamóvil cuando iba rumbo a la misa presidida por la Virgen de La Candelaria, patrona de Medellín. Los jóvenes lo despidieron con una consigna: "Lo dice el Papa, lo dicen los obispos, esta es la Juventud de Cristo".
Por Alicia Barrios, 9 sep. Crónica.


Septiembre mes de la Biblia

Los discípulos conocen a Jesús:
«Vengan verán», Juan 1, 35-42
Se nos presentan dos momentos en la vida de los discípulos. El primero: su encuentro con Jesús; y el segundo: la respuesta natural que nace de este encuentro.       

Juan y Andrés siguen a Jesús, en un momento. Éste se vuelve y les pregunta ¿Qué buscan? Los discípulos después le responden con otra pregunta. Pero la respuesta que Cristo les da parece que no resuelve su interrogante. Sin embargo, la pedagogía de Jesús es diferente a la nuestra. Les invita a que ellos mismos hagan la experiencia de convivir con Él. «Vengan verán» No los fuerza. Respeta profundamente su libertad. Hasta el punto de que ellos mismos vieron dónde vivía y decidieron permanecer con Él. Lo que les atrajo no era tanto el lugar donde vivía el Maestro, eso más bien era un pretexto para acercarse a Él y conocerlo más íntimamente. Su testimonio les impactó tanto que interiormente lo único que deseaban era quedarse a su lado.

Nadie puede hacer una verdadera experiencia de Cristo y no quedar con alguna huella visible. En este evangelio, se nos muestra cómo el conocimiento de Cristo los lleva a tener una necesidad muy grande de trasmitirlo a los demás. El mismo Andrés no duda en llevar la buena noticia de que han encontrado al Mesías a su hermano Simón, para después presentarlo con el Señor y que Cristo lo escoja para seguirlo también. El apostolado brota en todo corazón como una exigencia de quien ha experimentado el amor de Dios en su alma y desea ardientemente que los demás también puedan gozar de este maravilloso encuentro. Pues es sabido que lo fundamental no es saber cosas de la Biblia, sino vivirlas y hacerlas actitudes y gestos concretos, actualizando la vida y el proyecto del Señor Jesús.

La idea es realizar los miércoles encuentros con la Palabra de Dios, donde podamos experimentar hoy la presencia de Jesús, que nos habla y nos interpela.

Miércoles 20:
El Padre misericordioso. Lc 15, 11-32

Miércoles 27:
 El Buen Samaritano. Lc 10, 29 – 32

Miércoles 4: Donde pasa Jesús hay alegría.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios.  J. A. Pagola. Cantalamessa.
Círculo Bíblico San José, Te invita al encuentro con la Palabra de Dios  los sábados 16 hs. en:
Parroquia San José: Brandsen 4970
Si querés recibir la hojita por e-mail pedilamiencuentroconjesus@yahoo.com.ar
www.facebook.com/miencuentroconjesussanjose 


sábado, 9 de septiembre de 2017

«...el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley»


Vigésimo tercer domingo
Ciclo A, Lecturas del 10-9-17
Espíritu Santo, abre mis ojos y mis oídos a tu Palabra. que lea y escuche tu voz y medite tus enseñanzas, despierta mi alma y mi inteligencia para que tu Palabra penetre en mi corazón, y pueda saborearla y comprenderla. Habla Señor, que yo te escucho y deseo poner en práctica tu doctrina, porque tus palabras son para mi vida, alegría y paz.  Amén


Lectura de la profecía de Ezequiel 33, 7-9
Así habla el Señor: «Hijo de hombre, yo te he puesto como centinela de la casa de Israel: cuando oigas una palabra de mi boca, tú les advertirás de mi parte. Cuando yo diga al malvado: "Vas a morir", si tú no hablas para advertir al malvado que abandone su mala conducta, el malvado morirá por su culpa, pero a ti te pediré cuenta de su sangre. Si tú, en cambio, adviertes al malvado para que se convierta de su mala conducta, y él no se convierte, él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida.» Palabra de Dios.

Salmo 94
R. Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
 «No endurezcan su corazón.»
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva! ¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor!  R.
¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó!  Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano.  R.
Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: «No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto, cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras.»  R.

Pablo a los cristianos de Roma 13, 8-10
Hermanos: Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace mal al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley. Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 18, 15-20
Jesús dijo a sus discípulos: «Si tu hermano peca, ve y corrígelo en privado. Si te escucha, habrás ganado a tu hermano. Si no te escucha, busca una o dos personas más, para que el asunto se decida por la declaración de dos o tres testigos. Si se niega a hacerles caso, dilo a la comunidad. Y si tampoco quiere escuchar a la comunidad, considéralo como pagano o publicano.           
Les aseguro que todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.  
También les aseguro que si dos de ustedes se unen en la tierra para pedir algo, mi Padre que está en el cielo se lo concederá. Porque donde hay dos o tres reunidos en mi Nombre, yo estoy presente en medio de ellos.» Palabra del Señor.

  
Reflexión 
¿Muros o puentes?

Esta es la historia de dos hermanos que hacía muchos años vivían en granjas vecinas y entre ellos existía total armonía. Pero un día entraron en un conflicto. Era el primer problema serio que tenían en 40 años de cultivar juntos hombro a hombro, compartiendo cosechas, intercambiando maquinarias en forma continua. Todo comenzó con un pequeño malentendido y fue creciendo hasta que explotó en un intercambio de palabras duras. A esto le siguieron semanas de silencio.

Una mañana alguien llamó en la casa de Luis. Al abrir la puerta, se encontró con un hombre cargando herramientas de carpintero quien le dijo: – Estoy buscando trabajo por unos días, quizás usted necesite realizar algunas pequeñas reparaciones aquí en su granja y yo pueda ser de ayuda en eso.
-Sí- dijo muy seguro el mayor de los hermanos -tengo un trabajo para usted-
-Mire señor, allí al otro lado del arroyo, en aquella granja vive mi vecino, bueno… en realidad es mi hermano menor. La semana pasada había una hermosa pradera entre nosotros, pero él desvió el cauce del arroyo para que quedara entre nosotros. Sé que hizo esto para enfurecerme ¡pero yo le voy a hacer una mejor! Quiero que con esa pila de desechos de madera que está junto al granero construya una cerca de dos metros de alto, para no verlo nunca más. El carpintero le dijo: -Comprendo la situación.

El hermano mayor le ayudó al carpintero a reunir todos los materiales y dejó la granja por el resto del día para ir por provisiones al pueblo.
Cuando el granjero regresó entrada la tarde, el carpintero ya había terminado su trabajo. El granjero quedó con los ojos completamente abiertos, sin palabras, no podía creer lo que estaba viendo… El carpintero no había construido ninguna cerca de dos metros sino un puente que unía las dos granjas a través del arroyo.  Era una fina pieza de arte, con pasamanos y todo.

En ese momento vino desde su granja su hermano menor, muy conmovido, muy emocionado por lo que veía, y abrazando a su hermano mayor le dijo:
-Realmente sos un gran hombre, por haber hecho construir este hermoso puente después de lo que he hecho y dicho… 
Los hermanos se abrazaron y cuando estaban en su reconciliación vieron que el carpintero tomaba sus herramientas.
-No, espere señor, quédese un par de días más, tengo mucho trabajo para encargarle- le dijo el hermano mayor.
-Me gustaría quedarme- dijo sonriendo el carpintero- pero tengo muchos puentes por construir…

La corrección fraterna y el perdón. A Mateo le toca vivir en una comunidad en la que existen diversos grupos y hay problemas de convivencia: Y como buen pastor, recuerda las enseñanzas de Jesús y compone con ellas una exhortación, insistiendo en el cuidado de los más pequeños y en el perdón como norma básica de vida de la comunidad cristiana.  Su exhortación diseña un modelo de comunidad para los cristianos de todos los tiempos: es el grupo de los discípulos de Jesús, atentos a la voluntad del Padre, que viven la fraternidad desde el perdón y la acogida de los más pequeños.

¿Qué hacer con los hermanos pecadores? ¿Cómo tratarlos?  Mateo apunta dos recursos válidos para siempre: la corrección fraterna y el perdón. 

Mateo relaciona con el tema de la corrección fraterna tres dichos de Jesús.  El primero confiere a la comunidad local la capacidad de decidir sobre cuestiones disciplinarias.  La expresión “atar y desatar” designada entre los maestros de la ley la capacidad de interpretar de forma vinculante con la ley de Moisés.   El segundo especifica el clima de oración en que deben tomarse estas decisiones, y asegura a los discípulos, reunidos en el nombre de Jesús, que el Padre escucha su oración.  El tercero aborda un tema muy querido por Mateo: la presencia de Jesús en medio de su Iglesia. 

Presencia viva y real de Jesús entre nosotros.  Las palabras de Jesús, recogidas por Mateo nos recuerdan: “Donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos”.        

Jesús no está pensando en celebraciones masivas, aunque solo sean dos o tres, allí está él en medio de ellos. No es necesario que esté presente la jerarquía; no hace falta que sean muchos los reunidos.            
Lo importante es que “estén reunidos”, no dispersos, ni enfrentados: que no vivan descalificándose unos a otros. Lo decisivo es que se reúnan “en su nombre”: que escuchen su llamada, que vivan identificados con su proyecto del reino de Dios. Que Jesús sea el centro de su pequeño grupo.   
Esta presencia viva y real de Jesús es la que ha de animar, guiar y sostener a las pequeñas comunidades de sus seguidores. Es Jesús quien ha de alentar su oración, sus celebraciones, proyectos y actividades. Esta presencia es el “secreto” de toda comunidad cristiana viva.   
Los cristianos no podemos reunirnos hoy en nuestros grupos y comunidades de cualquier manera: por costumbre, por inercia o para cumplir unas obligaciones religiosas. Seremos muchos o, tal vez, pocos. Pero lo importante es que nos reunamos en su nombre, atraídos por su persona y por su proyecto de hacer un mundo más humano.

El camino que nos propone Jesús. Son muchos los factores que constantemente deterioran nuestras relaciones personales dentro de la familia, entre vecinos y compañeros de trabajo, dentro de la comunidad o en la convivencia diaria.  La comunicación queda fácilmente bloqueada, sobre todo cuando constatamos que el otro ha actuado de manera injusta o desleal. Nos sentimos como justificados para excluirlo de nuestra aceptación amistosa y encerrarnos en nuestro juicio destructor.  Puesto que el otro ha actuado mal, no consideramos necesario analizar nuestra postura.  Nos parece normal retirar nuestra amistad y bloquear nuestra mirada y nuestro corazón.
Sin embargo, no es este el camino que nos propone Jesús. Él nos propone a adoptar una postura positiva, orientada a salvar la relación con el hermano, sin buscar su desprestigio o su condena sino únicamente el bien.
Todos cometemos equivocaciones. Todos tenemos momentos malos y necesitamos poder empezar de nuevo, contar con una nueva oportunidad. Hay que seguir creyendo en los amigos, en el esposo, en la esposa, en los compañeros, en el hermano… aunque hayamos de ser críticos para ayudarles a salir de su error.
Jesús nos invita, sobre todo a actuar con paciencia y sin precipitación, acercándonos de manera personal a quien está actuando de manera equivocada a no abandonar nuestra responsabilidad crítica.     


Septiembre mes de la Biblia

La Lectio Divina más que un método de lectura de la Biblia es una EXPERIENCIA DE ENCUENTRO CON EL SEÑOR.
Este proceso de búsqueda del Señor es una experiencia mística, donde no entra únicamente lo intelectual, sino que es una experiencia de Dios en el hoy, aquí y ahora. De nada sirve conocer lo que han sentido y vivido otros personajes si uno mismo no es capaz de hacer esa experiencia. Es esto lo que posibilita y facilita la Lectio Divina, pues por medio de una lectura gradual del texto se va profundizando y adentrando en el mensaje que transmite buscando al Señor que se da a conocer por medio de esa revelación. Es por eso que la Lectio Divina no es simplemente un método de lectura, que se limita y agota en el texto escrito, sino que partiendo del texto de la Escritura favorece la búsqueda del Señor, siendo Él el sentido de toda la lectura y de la búsqueda del Señor.
La Lectio Divina, si bien trabaja el texto escrito, lo profundiza, lo reflexiona, lo reza, siempre tiene la perspectiva de la vida, siempre busca aplicar esa palabra al día a día, a hacer vida aquello que fue conocido por medio de la Escritura. Para los cristianos el texto bíblico no es meta en sí misma, no buscamos apenas conocer cosas de la Biblia para repetirlos mecánicamente, sino que la finalidad y la meta de la revelación es la adhesión consciente, libre y amorosa a Aquel que se nos ha revelado en las Escrituras. Es por esto, que decimos que la Lectio Divina nos introduce a una experiencia de Encuentro con Señor por medio de pasos que van profundizando el texto bíblico.   
Pues es sabido que lo fundamental no es saber cosas de la Biblia, sino vivirlas y hacerlas actitudes y gestos concretos, actualizando la vida y el proyecto del Señor Jesús.

La idea es realizar los miércoles encuentros con la Palabra de Dios, donde podamos experimentar hoy la presencia de Jesús, que nos habla y nos interpela.

Miércoles 13:
 “Ven y veras…”  ¿Qué hace que busque a Jesús?
Jn 1, 35-42 
Miércoles 20:
El Padre misericordioso. Lc 15, 11-32

Miércoles 27:
 El Buen Samaritano. Lc 10, 29 – 32

Miércoles 4/10: Donde pasa Jesús hay alegría.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Red Asís. P. Daniel Silva J. A. Pagola


Círculo Bíblico San José

Te invita al encuentro con la Palabra de Dios
 los sábados 16 hs. en:
Parroquia San José: Brandsen 4970
Si querés recibir la hojita por e-mail pedila:

www.facebook.com/miencuentroconjesussanjose 


domingo, 3 de septiembre de 2017

Seguir al Maestro en su ruta pascual hacia la “Vida”



  
Vigésimo segundo domingo, Ciclo A, Lecturas del 3-9-17

Espíritu Santo, abre mis ojos y mis oídos a tu Palabra. que lea y escuche tu voz y medite tus enseñanzas, despierta mi alma y mi inteligencia para que tu Palabra penetre en mi corazón, y pueda saborearla y comprenderla.
Habla Señor, que yo te escucho y deseo poner en práctica tu doctrina, porque tus palabras son para mi vida, alegría y paz.  Amén

Libro del profeta Jeremías 20, 7-9
¡Tú me has seducido, ¡Señor, y yo me dejé seducir! ¡Me has forzado y has prevalecido! Soy motivo de risa todo el día, todos se burlan de mí. Cada vez que hablo, es para gritar, para clamar: «¡Violencia, devastación!»
Porque la palabra del Señor es para mí oprobio y afrenta todo el día. Entonces dije: «No lo voy a mencionar, ni hablaré más en su Nombre.» Pero había en mi corazón como un fuego abrasador, encerrado en mis huesos: me esforzaba por contenerlo, pero no podía. Palabra de Dios.

Salmo 62, R. Mi alma tiene sed de ti, Señor, Dios mío.
Señor, tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua.  R.
Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán.  R.
Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre.  Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios.  R.
Veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas. Mi alma está unida a ti, tu mano me sostiene.  R.

San Pablo a los cristianos de Roma 12, 1-2
Hermanos, yo los exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto. Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 16, 21-27
Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.                 
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá.» Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.»           
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque él que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará.
¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida?
Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.»
Palabra del Señor.

  
Reflexión 

Jesús y Pedro, frente a frente.

Este pasaje está relacionado con el evangelio de la semana pasada. El reconocimiento de Jesús como Mesías e Hijo de Dios y la convocación de la Iglesia en torno a Pedro crean el ámbito para que Jesús comience a manifestar a los discípulos su destino, y para que ellos comprendan, desde la fe, que deben seguirle por ese mismo camino.

Anuncio de la pasión.  Jesús da un paso adelante en su manifestación a los discípulos, y les muestra, con claridad, que su camino mesiánico pasa por el sufrimiento y la muerte antes de llegar a la gloria de la resurrección.
La reacción de Pedro. Pedro muestra que su comprensión del misterio de Jesús aun no es total, a pesar de su confesión de fe en Él como Mesías e Hijo de Dios, Pedro es un discípulo en proceso de conversión.

La respuesta que Jesús le da, no parece de rechazo “apártate de mí” sino más bien una invitación.  Literalmente lo que Jesús le dice es: “Ponte detrás de mí”; es decir, vuelve a ocupar el puesto de discípulo, sígueme y camina por la senda que mis pasos van marcando.  Pero ha tenido la osadía de ponerse al frente de Jesús para obstaculizar su camino, porque la cruz le resulta escandalosa, y Jesús quiere hacerle ver que el lugar de discípulo es ir detrás de Él, camino de la cruz. Pedro representa aquí a los discípulos de todos los tiempos, que se escandalizan y no comprenden a Jesús y que necesitan colocarse de nuevo en actitud de seguimiento.

Instrucción a los discípulos.
 
Después de haber hablado de su propio camino mesiánico.  Jesús se dirige a todos los discípulos para explicarles cuál es el camino del seguimiento. 
Hay un punto que en seguida aparece central: toda la vida del discípulo debe hacer referencia a Jesús. 

La afirmación más importante: “El que quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y me siga”.  Los tres verbos (negarse a sí mismo, cargar con la cruz y seguir) pretenden explicar en qué consiste ser discípulo.

Por otra parte, Jesús no busca arbitrariamente el sufrimiento, ni para Él ni para los demás, como si éste encerrara algo especialmente grato a Dios.  Es una equivocación creer que uno sigue más de cerca de Jesús si busca sufrir sin necesitad alguna.  Lo que agrada a Dios no es el sufrimiento, sino la actitud con que una persona asume las cruces que nacen del seguimiento de Jesús.
El sentido de nuestra existencia. Muchas veces, absortos por tantas preocupaciones e inquietudes, nos olvidamos de las cosas verdaderamente esenciales de la vida y perdemos a menudo la brújula y el sentido de nuestra existencia. Hacemos muchas cosas y nos afanamos en una y mil actividades sin reparar en el porqué o para qué de todo aquello.

En el Evangelio de hoy, nuestro Señor nos dirige una pregunta sumamente importante y trascendental; más aún, de la respuesta que demos a ese interrogante depende el sentido y el futuro de nuestra misma existencia: "¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si al final pierde su alma? ¿O qué podrá dar para recobrarla?". Es ésta una de las preguntas que atraviesan de polo a polo la historia de la humanidad y ante la cual nadie puede quedar indiferente. ¿Qué has hecho tú por Cristo hasta el día de hoy?...                     

La meta del discipulado es encontrar la vida.  La motivación fundamental es esta contraposición: “Porque quien quiera salvar su vida, la perderá / pero quien pierda su vida por mí, la encontrará”.
Estas dos posibilidades contrapuestas, puestas ahora en consideración, iluminan el sentido del seguir a Jesús con la cruz partiendo de la idea de la vida. En pocas palabras: la meta del discipulado es encontrar la vida, lo cual corresponde al deseo más profundo de todo ser humano. 

Ahora bien, esta meta puede ser lograda o fracasada solamente de manera radical, no hay soluciones intermedias.
El discipulado, bajo la perspectiva de la cruz, no es un camino de infelicidad, todo lo contrario: ¡El sentido último del seguimiento es alcanzar la vida!
La esencia del Discipulado:
seguir al Maestro en su ruta pascual hacia la “Vida”


¿Cuál es el verdadero valor de la vida? 

Hay dos maneras muy diferentes de orientar la vida.

El primer camino consiste en aferrarse a la vida viviendo exclusivamente para uno mismo: hacer del propio “yo” la razón última y el objetivo supremo de la existencia. Este modo de vivir, buscando siempre la propia ganancia o ventaja, conduce al ser humano a la perdición.        

El segundo camino consiste en saber “perder”, viviendo como Jesús, abiertos al objetivo último del proyecto humanizador del Padre: saber renunciar a la propia seguridad o ganancia, buscando no solo el propio bien sino también el bien de los demás. Este modo generoso de vivir conduce al ser humano a su salvación.          

Jesús está hablando desde su fe en un Dios Salvador, pero sus palabras son una grave advertencia para todos. ¿Qué futuro le espera a una Humanidad dividida y fragmentada, donde los poderes económicos buscan su propio beneficio; los países, su propio bienestar, los individuos, su propio interés?               

La lógica que dirige en estos momentos la marcha del mundo es irracional. Los pueblos y los individuos estamos cayendo poco a poco en la esclavitud del “tener siempre más”. Todo es poco para sentirnos satisfechos. Para vivir bien, necesitamos siempre más productividad, más consumo, más bienestar material, más poder sobre los demás.                             

Buscamos insaciablemente bienestar, pero ¿no nos estamos deshumanizando siempre un poco más?
Queremos “progresar” cada vez más, pero ¿qué progreso es este que nos lleva a abandonar a millones de seres humano en la miseria, el hambre y la desnutrición?
¿Cuántos años podremos disfrutar de nuestro bienestar, cerrando nuestras puertas a los hambrientos?



Septiembre mes de la Biblia

¿Qué es la espiritualidad? Siempre es bueno recordar el origen de las palabras. Spiritualis es una traducción de la palabra griega pneumatikos, que puede traducirse acorde al espíritu, “colmado del espíritu”. La esencia de la espiritualidad consiste en vivir a partir de la fuente del Espíritu Santo.
¿Y cómo lo puedo lograr? ¿Qué caminos tengo? Éstos son la meditación y la oración, el silencio y la celebración de oficios religiosos. Todas estas formas buscan ponerme en contacto con la fuente del Espíritu Santo que fluye en mí, pero de la cual, con mucha frecuencia, también me encuentro escindido.
¿Cómo sé que estoy en el camino espiritual? La espiritualidad debe ser visible en mi cotidianidad, en mi trabajo, en el desarrollo de mi día, en mi encuentro con las personas y en toda mi irradiación.
En una persona podemos ver a partir de qué fuente vive. Si alguien vive a partir de la fuente de la insatisfacción y la amargura, tendrá una acción negativa. Si se alimenta de la fuente de la propia energía, su trabajo tendrá algo de esforzado. Y con frecuencia tendrá una accionar agresiva.

En el presente, mucha gente está agotada porque se alimenta a partir de la fuente del perfeccionismo, de la fuente de la ambición. Espiritualidad significa vivir a partir de la fuente del Espíritu Santo. Y para nosotros, los cristianos, el Espíritu Santo es a la vez el Espíritu de Jesús. Si vivimos a partir de esa fuente, nuestra vida fluirá, será fructífera. Y percibiremos que este hombre no se siente el centro de todo, sino que es permeable a algo superior. El que se alimenta de esta fuente no se agotará tan fácilmente, ya que esta fuente es inagotable porque es divina. (Espiritualidad de Anselm Grüm)
La palabra sacramento que se oye. Las palabras-sacramento son las palabras de Dios «sucedidas» una vez para siempre y recogidas en la Biblia, que vuelven a ser «realidad activa» cada vez que la Iglesia las proclama con autoridad y el Espíritu que las ha inspirado vuelve a encenderlas en el corazón de quien las escucha. «Él recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros», dice Jesús del Espíritu Santo (Jn 16,14).

Cuando se habla de la Palabra como «sacramento», se toma este término no en el sentido técnico y restringido de los «siete sacramentos», sino en el sentido más amplio por el que se habla de Cristo como el «primordial sacramento del Padre» y de la Iglesia como del «sacramento universal de salvación»].
Teniendo presente lo que dice san Agustín del sacramento como «una palabra que se ve» (verbum visibile), se suele definir, por contraste, la palabra como «un sacramento que se oye» (sacramentum audibile).

En cada sacramento se distingue un signo visible y la realidad invisible que es la gracia. La palabra que leemos en la Biblia, en sí misma, no es más que un signo material (como el agua y el pan), un conjunto de sílabas o, como mucho, una palabra del vocabulario humano como las demás; pero cuando interviene la fe y la iluminación del Espíritu Santo, a través de este signo entramos misteriosamente en contacto con la viva verdad y voluntad de Dios y oímos la voz misma de Cristo. (P. Raniero Cantalamessa, ofmcap, sobre La Palabra)


Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Catholic.net. P. Daniel Silva J. A. Pagola

Círculo Bíblico San José

Te invita al encuentro con la Palabra de Dios
 los sábados 16 hs. en:
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