Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 27 de mayo de 2023

Pentecostés. Lecturas 28-5-23, Ciclo A

  

” Ven Espíritu Santo”

Señor, envía tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, enséñame a abrir mi corazón para recibirla; dame fuerza para poner en práctica tus mandatos. Ilumina, señor, mis caminos para que vaya por los senderos de justicia y amor en los que te pueda encontrar. Amén.  

“Reciban al Espíritu Santo, el soplo creador que infunde aliento de vida” 

Hechos de los apóstoles 2, 1-11 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De pronto, vino del cielo un ruido, semejante a una fuerte ráfaga de viento, que resonó en toda la casa donde se encontraban. Entonces vieron aparecer unas lenguas como de fuego, que descendieron por separado sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en distintas lenguas, según el Espíritu les permitía expresarse. Había en Jerusalén judíos piadosos, venidos de todas las naciones del mundo. Al oírse este ruido, se congregó la multitud y se llenó de asombro, porque cada uno los oía hablar en su propia lengua. Con gran admiración y estupor decían: ¿Acaso estos hombres que hablan no son todos galileos? ¿Cómo es que cada uno de nosotros los oye en su propia lengua? Partos, medos y elamitas, los que habitamos en la Mesopotamia o en la misma Judea, en Capadocia, en el Ponto y en Asia Menor, en Frigia y Panfilia, en Egipto, en la Libia Cirenaica, los peregrinos de Roma, judíos y prosélitos, cretenses y árabes, todos los oímos proclamar en nuestras lenguas las maravillas de Dios.»  Palabra de Dios.  

Salmo 103, R. Señor, envía tu Espíritu y renueva la faz de la tierra.

Bendice al Señor, alma mía: ¡Señor, ¡Dios mío, qué grande eres! ¡Qué variadas son tus obras, Señor! la tierra está llena de tus criaturas!  R.  

Si les quitas el aliento, expiran y vuelven al polvo. Si envías tu aliento, son creados, y renuevas la superficie de la tierra.  R. 

¡Gloria al Señor para siempre, alégrese el Señor por sus obras! que mi canto le sea agradable, y yo me alegraré en el Señor.  R.

1º carta de Pablo a los Corintios 12, 3b-7. 12-13

Hermanos: Nadie, movido por el Espíritu de Dios, puede decir: «Maldito sea Jesús.» Y nadie puede decir: «Jesús es el Señor», si no está impulsado por el Espíritu Santo. Ciertamente, hay diversidad de dones, pero todos proceden del mismo Espíritu. Hay diversidad de ministerios, pero un solo Señor. Hay diversidad de actividades, pero es el mismo Dios el que realiza todo en todos. En cada uno, el Espíritu se manifiesta para el bien común. Así como el cuerpo tiene muchos miembros, y sin embargo, es uno, y estos miembros, a pesar de ser muchos, no forman sino un solo cuerpo, así también sucede con Cristo. Porque todos hemos sido bautizados en un solo Espíritu para formar un solo Cuerpo -judíos y griegos, esclavos y hombres libres- y todos hemos bebido de un mismo Espíritu. Palabra de Dios.  

Secuencia 

Ven, Espíritu Santo, y envía desde el cielo un rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres, ven a darnos tus dones, ven a darnos tu luz.

Consolador lleno de bondad, dulce huésped del alma suave alivio de los hombres.

Tú eres descanso en el trabajo, templanza de las pasiones, alegría en nuestro llanto.

Penetra con tu santa luz en lo más íntimo del corazón de tus fieles.

Sin tu ayuda divina no hay nada en el hombre, nada que sea inocente.

Lava nuestras manchas, riega nuestra aridez, sana nuestras heridas.

Suaviza nuestra dureza, elimina con tu calor nuestra frialdad, corrige nuestros desvíos.

Concede a tus fieles, que confían en ti, tus siete dones sagrados. Premia nuestra virtud, salva nuestras almas, danos la eterna alegría.  

Evangelio según san Juan 20, 19-23

Al atardecer del primer día de la semana, los discípulos se encontraban con las puertas cerradas por temor a los judíos. Entonces llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con ustedes!» Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor. Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con ustedes! Como el Padre me envió a mí, yo también los envío a ustedes.» Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los pecados serán perdonados a los que ustedes se los perdonen, y serán retenidos a los que ustedes se los retengan.» Palabra del Señor.

 Reflexión:  Dios es Espíritu y lo inunda todo.

Pentecostés. En este día, contemplamos y revivimos en la liturgia la efusión del Espíritu Santo que Cristo resucitado derramó sobre la Iglesia, un acontecimiento de gracia que ha desbordado el cenáculo de Jerusalén para difundirse por todo el mundo.  

Pentecostés, donación del Espíritu. cincuenta días después de la Pascua era, en Israel, la fiesta de la recolección.  De fiesta agraria se convierte, más tarde, en fiesta histórica, en ella se recordaba la promulgación de la ley sobre el Sinaí.  Recibía también el nombre de “Fiesta de las semanas” (7x7 días después de la Pascua).  En ese día la ciudad de Jerusalén se llenaba de creyentes judíos venidos a la festividad desde diferentes lugares de la diáspora.  

Los cristianos conmemoramos en Pentecostés la donación del Espíritu.  En Hechos 2, 1-21 se nos relata cómo lo discípulos de Jesús estando reunidos, temerosos y sin saber qué hacer, el día de Pentecostés reciben el don del Espíritu que los llevará a proclamar la Buena Nueva a todos, los discípulos son presentados como el nuevo pueblo de Dios lleno de Espíritu que da testimonio de Jesús, el Mesías.  De ahí que Pentecostés sea también la fiesta del nacimiento de la Iglesia.  

La comunidad cristiana se constituye alrededor de Jesús.  A los discípulos de Jesús les costaba entender la resurrección, lo prueba claramente la reacción de María Magdalena y de Pedro ante el sepulcro vacío y, sobre todo, la actitud de Tomás.  La muerte del Maestro había sido un duro golpe para ellos.  El enfrentamiento con las autoridades judías y romanas los aterraba, “Por miedo a los judíos” se hallaban reunidos, con las puertas cerradas, sin saber qué hacer. La promesa de Jesús se cumple: “Volveré a ustedes” “les enviaré el Espíritu y tendrán paz”.  Jesús se hace presente en medio de ellos y les desea la paz, el shalom, es decir, integridad de vida, salud, búsqueda de justicia y armonía personal y social.  Les manda, además, continuar la misión. 

Cada cristiano es un enviado de Jesús.  La llamada a la fe y a la comunidad es, al mismo tiempo, llamada a la misión. Hemos sido elegidos por Jesús para realizar el proyecto de Dios con Él. “Como el Padre me envió, así los envió a ustedes”.  Los primeros enviados “estaban con las puertas cerradas” por miedo a los judíos y romanos, carecían de paz y tenían pocas expectativas. No estaban preparados. Sin embargo, ellos son los elegidos.  Ellos son los que tienen que llevar adelante el proyecto de Dios.  Ellos son los que tienen que proseguir la causa de Jesús.  Ellos son quienes tienen que perdonar y dar vida.  

Reciban el Espíritu Santo.  Lo comprendieron y renacieron a la vida.  Y se fueron por todo el mundo.  Y supieron perdonar.  Y rompieron las barreras del miedo y las puertas de la pequeña comunidad.  Y experimentaron la paz en la misión y en el compromiso.  Y se sintieron llamados a la resurrección. 

Pentecostés, misterio de salvación. Si fue pasajero el aspecto exterior de la teofanía, el don dado a la Iglesia es definitivo. Pentecostés inaugura el tiempo de la Iglesia, que en su peregrinación al encuentro del Señor recibe constantemente de él el Espíritu que la reúne en la fe y en la caridad, la santifica y la envía en misión. Los Hechos, «evangelio del Espíritu Santo», revelan la actualidad permanente de este don, tanto por el lugar que ocupa el Espíritu en la dirección y en la actividad misionera de la Iglesia, como por sus manifestaciones más visibles. 

Partida en misión. El pentecostés que reúne a la comunidad mesiánica es también el punto de partida de su misión: el discurso de Pedro, «de pie con los Once», es el primer acto de la 'misión` dada por Jesús: «Recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda la Judea y en Samaría, y hasta los confines de la tierra». Los Padres de la iglesia compararon este «bautismo en el Espíritu Santo», como una investidura apostólica de la Iglesia con el bautismo de Jesús, teofanía solemne al comienzo de su ministerio público. 

La misión cristiana no es una orden sino un fuego interior.  El amor misionero del Padre y de Jesús, y el nuestro, es el Espíritu Santo.  Quema mucho para purificarnos.  Arde fuerte, para darnos vida.  Nos pone en movimiento, para crear más vida.  Bajo la inspiración del Espíritu Santo los discípulos encuentran el lenguaje apropiado para ese anuncio.  Eso es la Iglesia, una comunión, donde cada miembro tiene una función. Todos cuentan y deben, por lo tanto, ser respetados en sus carismas.  Coraje para decir el Evangelio y verdadero sentido de la comunión eclesial, a eso nos llama la fiesta de Pentecostés. 

Vivir sin Espíritu, es vivir sin haber resucitado.  Nuestras comunidades están, a veces, replegadas, ocultas, sin dar testimonio. Es como si no tuvieran alegría, perdón, paz y vida que transmitir.  Seguimos aferrados a lo viejo.  

Necesitamos que el Señor resucitado se haga presente y nos transmita el soplo creador del Espíritu que infunde aliento de vida.  Persona resucitada es la que se deja guiar por el Espíritu de Dios hacia la aventura, la sorpresa, la novedad, la vida… Persona resucitada es la que pone vida donde no la hay, o la defiende donde está amenazada. 

Ser cristiano consiste en alcanzar una vivencia personal de la realidad de Dios-Espíritu que nos empuja desde dentro a la plenitud de ser. Es lo que Jesús vivió. Toda su predicación y todas sus acciones estuvieron encaminadas en hacer ver a los que le seguían que tenían que vivir esa misma experiencia para que todos alcanzasen la plenitud de humanidad que le alcanzó. 

El Espíritu nos hace libres. “No habéis recibido un espíritu de esclavos, sino de hijos que os hace clamar Abba, Padre”. El Espíritu tiene como misión hacernos ser nosotros mismos. Eso supone no dejarnos atrapar por cualquier clase de esclavitud. El Espíritu es la fuerza que tiene que luchar contra las fuerzas desintegradoras de la persona humana: “demonios”, odio, el apego, los miedos… 

El Espíritu es la fuerza de unión de la comunidad. En el relato de los Hechos de los Apóstoles, las personas de distinta lengua se entienden, porque la lengua del Espíritu es una sola, la del amor, que todos entienden. Es lo contrario de lo que pasó en Babel. Este es el mensaje teológico del relato de los Hechos. Dios-Espíritu-amor hace de todos los pueblos uno, “destruyendo el muro que los separaba, el odio”. 

Comunidad abierta a todos los pueblos. El Espíritu se da con vistas a un testimonio que se ha de llevar hasta los confines de la tierra; el milagro de audición subraya que la comunidad mesiánica se extenderá a todos los pueblos. El pentecostés de los paganos acaba de hacerlo patente. La división operada en "Babel” (Gn 11,1-9) halla aquí su antítesis y su término. 


“Amensen los unos a los otros. Así como yo los he amado. Ámense también ustedes”
 

Domingo de Pascua, ¡Cristo vive!  

Segundo Domingo de Pascua, De la Divina Misericordia, “Hemos visto al Señor” 

Tercer Domingo de Pascua, “Reconocer la presencia de Jesús en nuestras vidas”  

Cuarto Domingo de Pascua, “Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia”  

Quinto Domingo de Pascua, “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”  

Sexto domingo de Pascua, “No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes”  

Ascensión, “No estamos solos, ni perdidos, ni abandonados. Cristo está con nosotros” 

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Centro Bíblico del CELAM. Catholic Net. J A Pagola. F. Marcos. Hojitas anteriores.  

Círculo Bíblico San José

 “Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119

Evangelio del día 27 mayo 2023. Jn 21, 20{25. ¿A ti qué? Tú sígueme.

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 21, 20-25] En aquel tiempo, Pedro, volviéndose, vio que les seguía el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había apoyado en su pecho y le había preguntado: «Señor, ¿quién es el que te va a entregar?». Al verlo, Pedro dice a Jesús: «Señor, y este, ¿qué?». Jesús le contesta: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué? Tú sígueme». Entonces se empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no moriría. Pero no le dijo Jesús que no moriría, sino: «Si quiero que se quede hasta que yo venga, ¿a ti qué?». Este es el discípulo que da testimonio de todo esto y lo ha escrito; y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús. Si se escribieran una por una, pienso que ni el mundo entero podría contener los libros que habría que escribir. Palabra del Señor.

viernes, 26 de mayo de 2023

Evangelio del día 26 mayo 2023. Jn 21, 15ñ19. "Señor, tú sabes que te quiero"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 21, 15-19] Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?». Él le contestó: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis corderos». Por segunda vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Él le contesta: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Él le dice: «Pastorea mis ovejas». Por tercera vez le pregunta: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez: «¿Me quieres?» y le contestó: «Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero». Jesús le dice: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras». Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme». Palabra del Señor.

¿Me quieres?

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar, sé que muchas veces con mis acciones negué la presencia de Dios en mi vida, pero también sé que necesito cada día que empieza, que Palabra de Jesús ilumine mis pensamientos, ayudándome a seguir el camino que me permite vivir con sentido, con paz y alegría ante cada situación que me toca enfrentar. 
Ante la pregunta ¿me quieres? La respuesta es una sola, sí, pero siento que no alcanza, necesito cada día que la misión que recibí llevarla adelante, con mis aciertos y errores, sé que no estoy solo, con Jesús puedo.

jueves, 25 de mayo de 2023

Evangelio del día 25 mayo 2023.Jn 17, 20-26. "Que sean uno en nosotros, para que el mu..."

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 17, 20-26] En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «No solo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y que los has amado a ellos como me has amado a mí. Padre, este es mi deseo: que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y estos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté en ellos, y yo en ellos». Palabra del Señor.

“Que todos sean uno”

Hoy te digo gracias, Jesús, por orar por mí, por tu Palabra de cada día y en especial por mostrarme el camino que me lleva a vivir siendo uno en Dios, el que me dio la vida y me sostiene en ella, por el Espíritu Santo que me acompaña en cada cosa que tenga que hacer. 

miércoles, 24 de mayo de 2023

Evangelio del día 24 mayo 2023. Jn 17, 11-19. "Padre, guárdalos para que sean uno"

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 17, 11b-19] En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, como nosotros. Cuando estaba con ellos, yo guardaba en tu nombre a los que me diste, y los custodiaba, y ninguno se perdió, sino el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Ahora voy a ti, y digo esto en el mundo para que tengan en sí mismos mi alegría cumplida. Yo les he dado tu palabra, y el mundo los ha odiado porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. No ruego que los retires del mundo, sino que los guardes del maligno. No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo. Santifícalos en la verdad: tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los envío también al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad». Palabra del señor.

“Vivir el día de hoy con la alegría de Jesús”

Hoy la palabra me lleva a pensar ¿Cómo vivo la Alegría que me deja Jesús en medio del mundo que me toca vivir? Hoy mi oración es para decirte Dios mío, que me sigas iluminando con tu Palabra de cada día, para que la pueda llevar a mi vida en cada cosa que haga, pudiendo elegir el camino de la Verdad que me permite vivir con tu Alegría y compartiendo con otros esa experiencia de vida, tratando siempre de ayudar a la unidad de los que te seguimos. 

martes, 23 de mayo de 2023

Evangelio del día 23 mayo 2023. Jn 17, 1-11. "Padre, te ruego por ellos"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 17, 1-11a] En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo: «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a todos los que le has dado. Esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he llevado a cabo la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame junto a ti, con la gloria que yo tenía junto a ti antes que el mundo existiese. He manifestado tu nombre a los que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por estos que tú me diste, porque son tuyos. Y todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti». Palabra del Señor.

“Esta es la Vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a tu Enviado, Jesucristo.”

Hoy la Palabra me lleva primero a dar gracias por tener el conocimiento de Dios, que Jesús me dio a conocer a través de su Palabra, después reflexionar y preguntarme ¿Cómo es mi relación con Dios, cual es la experiencia de Dios que vivo cada día, siento que Él con su Espíritu me acompaña en cada cosa que hago? ¿Puedo compartir con otros esa experiencia?

Evangelio del día 22 mayo 2023. Jn 16, 29-33. "Tened valor: yo he vencido al mundo"

 

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 16, 29-33] En aquel tiempo, los discípulos dijeron a Jesús: «Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que has salido de Dios». Les contestó Jesús: «¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo». Palabra del Señor.

sábado, 20 de mayo de 2023

La Ascención del Señor. Lecturas 21-5-23, Ciclo A

 

"Ven Espíritu Santo"

Señor, envía tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, enséñame a abrir mi corazón para recibirla; dame fuerza para poner en práctica tus mandatos. Ilumina, señor, mis caminos para que vaya por los senderos de justicia y amor en los que te pueda encontrar. Amén. 

“No estamos solos, ni perdidos, ni abandonados. Cristo está con nosotros” 

Hechos de los apóstoles 1, 1-11 

En mi primer Libro, querido Teófilo, me referí a todo lo que hizo y enseñó Jesús, desde el comienzo, hasta el día en que subió al cielo, después de haber dado, por medio del Espíritu Santo, sus últimas instrucciones a los Apóstoles que había elegido. Después de su Pasión, Jesús se manifestó a ellos dándoles numerosas pruebas de que vivía, y durante cuarenta días se le apareció y les habló del Reino de Dios. En una ocasión, mientras estaba comiendo con ellos, les recomendó que no se alejaran de Jerusalén y esperaran la promesa del Padre: «La promesa, les dijo, que yo les he anunciado. Porque Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo, dentro de pocos días.» Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» El les respondió: «No les corresponde a ustedes conocer el tiempo y el momento que el Padre ha establecido con su propia autoridad. Pero recibirán la fuerza del Espíritu Santo que descenderá sobre ustedes, y serán mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaría, y hasta los confines de la tierra.» Dicho esto, los Apóstoles lo vieron elevarse, y una nube lo ocultó de la vista de ellos. Como permanecían con la mirada puesta en el cielo mientras Jesús subía, se les aparecieron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Hombres de Galilea, ¿por qué siguen mirando al cielo? Este Jesús que les ha sido quitado y fue elevado al cielo, vendrá de la misma manera que lo han visto partir.» Palabra de Dios. 

Salmo 46, R. Dios asciende entre aclamaciones.

Aplaudan, todos los pueblos, aclamen al Señor con gritos de alegría; porque el Señor, el Altísimo, es temible, es el soberano de toda la tierra. R

El Señor asciende entre aclamaciones, asciende al sonido de trompetas. Canten, canten a nuestro Dios, canten, canten a nuestro Rey. R

El Señor es el Rey de toda la tierra, cántenle un hermoso himno. El Señor reina sobre las naciones el Señor se sienta en su trono sagrado. 

Carta de San Pablo a los Efesios 1,17-23.

Hermanos: que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de aquel que llena completamente todas las cosas.  Palabra de Dios. 

Evangelio según San Mateo 28,16-20.    

Después de la resurrección del Señor, los Once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús los había citado. Al verlo, se postraron delante de él; sin embargo, algunos todavía dudaron. Acercándose, Jesús les dijo: "Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado. Y yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo". Palabra del Señor 

 Reflexión: Ascensión del Señor 

Mateo describe la despedida de Jesús trazando las líneas de fuerza que han de orientar para siempre a sus discípulos, los rasgos que han de marcar a su Iglesia para cumplir fielmente su misión. 

El punto de arranque es Galilea. Ahí los convoca Jesús. La resurrección no los ha de llevar a olvidar lo vivido con él en Galilea. Allí le han escuchado hablar de Dios con parábolas conmovedoras. Allí lo han visto aliviando el sufrimiento, ofreciendo el perdón de Dios y acogiendo a los más olvidados. Es esto precisamente lo que han de seguir transmitiendo. 

Entre los discípulos que rodean a Jesús resucitado hay «creyentes» y hay quienes «vacilan». Los discípulos «se postran». Sin duda quieren creer, pero en algunos se despierta la duda y la indecisión. Tal vez están asustados, no pueden captar todo lo que aquello significa. Mateo conoce la fe frágil de las comunidades cristianas. Si no contaran con Jesús, pronto se apagaría. 

Jesús «se acerca» y entra en contacto con ellos. Él tiene la fuerza y el poder que a ellos les falta. El Resucitado ha recibido del Padre la autoridad del Hijo de Dios con «pleno poder en el cielo y en la tierra». Si se apoyan en él no vacilarán. 

Jesús les indica con toda precisión cuál ha de ser su misión. No es propiamente «enseñar doctrina», no es solo «anunciar al Resucitado». Sin duda, los discípulos de Jesús habrán de dar testimonio del Resucitado, proclamar el evangelio, establecer comunidades, pero todo estará finalmente orientado a un objetivo: «hacer discípulos» de Jesús.

Esta es nuestra misión: hacer «seguidores» de Jesús que conozcan su mensaje, sintonicen con su proyecto, aprendan a vivir como él y reproduzcan hoy su presencia en el mundo. Actividades tan fundamentales como el bautismo, compromiso de adhesión a Jesús, y la enseñanza de «todo lo mandado» por él son vías para aprender a ser sus discípulos. Jesús les promete su presencia y ayuda constante. No estarán solos ni desamparados. Ni, aunque sean pocos. Ni, aunque sean solo dos o tres.

Así es la comunidad cristiana. La fuerza del Resucitado la sostiene con su Espíritu. Todo está orientado a aprender y enseñar a vivir como Jesús y desde Jesús. Él sigue vivo en sus comunidades. Sigue con nosotros y entre nosotros curando, perdonando, acogiendo... salvando. 

Yo estoy con ustedes. La Ascensión es para el creyente una llamada a «seguir esperando» a pesar de las decepciones, desengaños y desalientos que amenazan de continuo nuestro caminar hacia el hogar definitivo. A lo largo de la vida podemos sentir una doble tentación: o bien desistir de la marcha porque el camino nos resulta demasiado fatigoso, o bien anticipar la llegada a la meta porque el camino se nos hace demasiado largo.

La Ascensión es un buen día para escuchar la exhortación de la Carta de Santiago: «Tengan paciencia hasta que llegue el día del Señor». Hoy se habla poco de la paciencia. Tenemos miedo de caer en una postura de resignación o debilidad, indigna del ser humano. Olvidamos que, según S. Pablo, la paciencia engendra esperanza (Rom 5, 4). 

Naturalmente, hemos de entenderla bien, pues la paciencia no consiste en adoptar una postura de «dimisión» ante la vida. Al contrario, el hombre paciente enfrenta activamente a las adversidades, manteniendo un espíritu firme y fuerte ante el desgaste de los años. Pero en nuestros días hemos de recordar, sobre todo, que la paciencia se opone a esa prisa y ansiedad que nos hacen vivir inquietos y agitados, siempre corriendo, aunque no sepamos muy bien hacia dónde. 

Hemos de aprender a respetar el ritmo de la vida. Cada cosa tiene su tiempo. Es una insensatez estirar el tallo de una planta para acelerar su crecimiento. Lo inteligente es regar bien la vida y saber esperar. Tener paciencia con nosotros mismos y con el caminar de la historia. 

Hemos de aprender a recorrer pacientemente nuestro propio camino. Un camino único y original. Con sus gozos y sus tristezas, sus logros sus fracasos, sus momentos buenos y sus momentos malos. En ese caminar, los creyentes sabemos que no estamos solos. Nos acompaña el Resucitado. Su presencia nos sostiene, sus palabras nos llenan de nuevo aliento: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo». 

Hoy. Para los primeros creyentes, Jesús no es un personaje del pasado, un difunto a quien se venera y se da culto, sino alguien vivo, que anima, vivifica y llena con su Espíritu a la comunidad creyente.           

Cuando dos o tres creyentes se reúnen en su nombre, allí esta él en medio de ellos. Los encuentros de los creyentes no son asambleas de personas huérfanas que tratan de alentarse unos a otros. En medio de ellas está Jesús Resucitado, con su aliento y fuerza dinamizadora. Olvidarlo es arriesgarnos a debilitar de raíz nuestra esperanza.  

Todavía hay algo más. Cuando nos encontramos con una persona necesitada, despreciada o abandonada, nos estamos encontrando con Aquel que quiso solidarizarse con ellas de manera radical. Por eso nuestra adhesión actual a Cristo en ningún lugar se verifica mejor que en la ayuda y solidaridad con el necesitado. «Cuanto lo hiciste a uno de estos pequeños, a mí me lo hiciste». 

El Señor resucitado está en la Eucaristía alimentando nuestra fe. Está en la comunidad cristiana infundiendo su Espíritu e impulsando la misión. Está en los pobres moviendo nuestros corazones a la compasión. Está todos los días, hasta el fin del mundo.

El envío que reciben los discípulos es continuación y participación de la misión de Jesús, pero la misión se extiende ahora a todos los hombres y mujeres, y no sólo a Israel.  El breve discurso de Jesús está dominado por la idea de la plenitud y universalidad, pues la misión que se nos confiere y a la que se nos envía no tiene barreras.  

El fin de la misión es “hacer discípulos”, el cristiano es discípulo.  No se trata de ofrecer un mensaje, sino de establecer una estrecha relación con el Maestro, una relación personal y de seguimiento. 

“Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos” Vivimos en una época en la que son evidentes los signos del laicismo, parece que Dios ha desaparecido del horizonte o se ha convertido en una realidad ante la cual se permanece indiferente.  

Dos son las condiciones para hacer discípulos: el bautismo y la enseñanza.  Jesús se define Maestro en polémica con los malos maestros –escribas y fariseos- dice que los discípulos deben a su vez, hacer lo mismo: enseñar. Pero no son maestros, sino que permanecen como discípulos.  No enseñan algo propio, sino solamente aquello que Jesús les ha mandado. “Enseñándoles a cumplir todo lo que yo les he mandado”  


Anuncio gozoso de Jesús 
 

“Es este el camino de nuestra conversión cotidiana: pasar de un estado de vida mundano… tibio, al estado de vida del verdadero anuncio de Jesucristo, a la alegría del anuncio de Cristo. Pasar de una religiosidad que mira demasiado a las ganancias, a la fe y a la proclamación: ‘Jesús es el Señor’”.

“… una Iglesia que no arriesga produce desconfianza; una Iglesia que tiene miedo de anunciar a Jesucristo y de expulsar a los demonios, a los ídolos, al otro señor, que es el dinero, no es la Iglesia de Jesús.  

… Que todos nosotros tengamos esto: una renovada juventud, una conversión del modo de vivir tibio al anuncio gozoso que Jesús es el Señor”.  

                                                                                               Francisco, Santa Marta, 23/5/17

 “Y yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo"

 “Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia”

 “Amensen los unos a los otros. Así como yo los he amado. Ámense también ustedes”

 Domingo de Pascua, ¡Cristo vive!

Segundo Domingo de Pascua, De la Divina Misericordia, “Hemos visto al Señor”

 Tercer Domingo de Pascua, “Reconocer la presencia de Jesús en nuestras vidas”

 Cuarto Domingo de Pascua, “Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia”

 Quinto Domingo de Pascua, “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”

 Sexto domingo de Pascua, “No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes”

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Centro Bíblico del CELAM. Catholic Net. J A Pagola. Hojitas anteriores.  

Círculo Bíblico San José

 “Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119 

Evangelio del día 20 mayo 2023 Jn 16, 23-28. "El Padre mismo os quiere"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 16, 23b-28] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente. Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios. Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre». Palabra del señor. 

viernes, 19 de mayo de 2023

Evangelio del día 19 mayo 2023. Jn 16, 20-23. "Nadie os quitará vuestra alegría"

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 16, 20-23a] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría. La mujer, cuando va a dar a luz, siente tristeza, porque ha llegado su hora; pero, en cuanto da a luz al niño, ni se acuerda del apuro, por la alegría de que al mundo le ha nacido un hombre. También vosotros ahora sentís tristeza; pero volveré a veros, y se alegrará vuestro corazón, y nadie os quitará vuestra alegría. Ese día no me preguntaréis nada». Palabra del Señor.

“Se alegrarán”

Gracias Jesús por hacerte presente en mi vida, gracias por acompañame en este peregrinar. Siento la Alegría en mi corazón por tu Palabra que cada día ilumina mis pensamientos y le dan sentido a mi vida.

jueves, 18 de mayo de 2023

Evangelio del día 18 mayo 2023. Jn 16, 16.20. "Vuestra tristeza se convertirá en alegría"

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 16, 16-20] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver». Comentaron entonces algunos discípulos: «¿Qué significa eso de “dentro de poco ya no me veréis, pero dentro de otro poco me volveréis a ver”, y eso de “me voy al Padre”?». Y se preguntaban: «¿Qué significa ese “poco”? No entendemos lo que dice». Comprendió Jesús que querían preguntarle y les dijo: «¿Estáis discutiendo de eso que os he dicho: “Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver”? En verdad, en verdad os digo: vosotros lloraréis y os lamentaréis, mientras el mundo estará alegre; vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en alegría».

“La tristeza se convertirá en gozo”

Hoy siento la misma urgencia que los cristianos del primer siglo, quiero ver a Jesús, necesito experimentar su presencia en medio de mi vida, para reforzar mi fe y esperanza. Por eso me provoca tristeza pensar que no pueda tocar su presencia, sentir y escuchar su palabra directamente de su boca. Pero esta tristeza se transforma en alegría profunda cuando experimento su presencia a través de La Palabra de cada día, de la Oración, la Eucaristía, y el Servicio. 
Hoy me pregunto cuando experimento la presencia de Jesús, es causa de esperanza y de gozo? 

miércoles, 17 de mayo de 2023

Evangelio del día 17 mayo 2023. Jn 16, 12-15. "El Espíritu os guiará hasta la verdad plena"

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 16, 12-15] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues no hablará por cuenta propia, sino que hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que recibirá y tomará de lo mío y os lo anunciará». Palabra del Señor. 

"El Espíritu los guiará hasta la verdad plena"

Hoy la palabra me lleva reflexionar sobre la presencia del Espíritu Santo en mi vida, el Espíritu de Dios, el de Jesús, que lo acompaño en su peregrinar entre nosotros. Por eso le doy gracias a Jesús por enviarnos al Espíritu Santo, para que me ayude a abrir mi corazón y mi vida a la Palabra de Dios: que sea ésta la luz que ilumine mi vida cotidiana. 

Espíritu Defensor, hazme fuerte para vivir la verdad de Cristo, dando testimonio a todos. Espíritu de la Verdad, haz todo nuevo, desenmascara mis temores, hazme salir de aquello que se nos hace confuso, ayúdame a amar a quienes me cuesta. Amén 

martes, 16 de mayo de 2023

Evangelio del día 16 mayo 2023. Jn 16, 5-11. "El príncipe de este mundo está condenado"

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 16, 5-11] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: “¿Adónde vas?”. Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, os digo la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Paráclito. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo acerca de un pecado, de una justicia y de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el príncipe de este mundo está condenado». Palabra del Señor.









Evangelio del día 15 mayo 2023. Jn 15, 26 - 16,4 "También vosotros daréis testimonio"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 15, 26 – 16, 4] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Paráclito, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no os escandalicéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho. No os dije estas cosas desde el principio porque estaba con vosotros». Palabra del Señor.

sábado, 13 de mayo de 2023

Sexto domingo de Pascua. Lecturas 14-5-20, Ciclo A.

   

” Ven Espíritu Santo”

Señor, envía tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, enséñame a abrir mi corazón para recibirla; dame fuerza para poner en práctica tus mandatos. Ilumina, señor, mis caminos para que vaya por los senderos de justicia y amor en los que te pueda encontrar. Amén.  

“No los dejaré huérfanos, volveré  a ustedes” 

Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17   
En aquellos días: Felipe descendió a una ciudad de Samaría y allí predicaba a Cristo. Al oírlo y al ver los milagros que hacía, todos recibían unánimemente las palabras de Felipe. Porque los espíritus impuros, dando grandes gritos, salían de muchos que estaban poseídos, y buen número de paralíticos y lisiados quedaron curados. Y fue grande la alegría de aquella ciudad.      
Cuando los Apóstoles que estaban en Jerusalén oyeron que los samaritanos habían recibido la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos, al llegar, oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo. Porque todavía no había descendido sobre ninguno de ellos, sino que solamente estaban bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo. Palabra de Dios. 
 

Salmo 65:  R. ¡Aclame al Señor toda la tierra!  

¡Aclame al Señor toda la tierra! ¡Canten la gloria de su Nombre! Tribútenle una alabanza gloriosa, digan al Señor: «¡Qué admirables son tus obras!» R. 

Toda la tierra se postra ante ti, y canta en tu honor, en honor de tu Nombre. Vengan a ver las obras del Señor, las cosas admirables que hizo por los hombres.  R.     

El convirtió el Mar en tierra firme, a pie atravesaron el Río. Por eso, alegrémonos en él, que gobierna eternamente con su fuerza.  R.

Los que temen al Señor, vengan a escuchar, yo les contaré lo que hizo por mí: Bendito sea Dios, que no rechazó mi oración ni apartó de mí su misericordia.  R. 

Primera carta del apóstol san Pedro 3, 15-18 

Queridos hermanos: Glorifiquen en sus corazones a Cristo, el Señor. Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen. Pero háganlo con suavidad y respeto, y con tranquilidad de conciencia. Así se avergonzarán de sus calumnias todos aquellos que los difaman, porque ustedes se comportan como servidores de Cristo. Es preferible sufrir haciendo el bien, si esta es la voluntad de Dios, que haciendo el mal. Cristo murió una vez por nuestros pecados -siendo justo, padeció por los injustos- para llevarnos a Dios. Entregado a la muerte en su carne, fue vivificado en el Espíritu. Palabra de Dios.            

Evangelio según san Juan 14, 15-21      

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Si ustedes me aman, cumplirán mis mandamientos. Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes.          
No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes. El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»  Palabra del Señor.  

Ven Señor Jesús, te necesitamos!!! 

 Reflexión: 

Seguimos en el ambiente del cenáculo. Los discípulos están conmovidos por el dolor de la separación y se preguntan cómo serán las cosas después de la partida de Jesús. En este contexto, Jesús pronuncia la enseñanza que leemos hoy.

La cuestión es importante, porque a veces sucede que también en la relación con Jesús uno puede llegar a tener la percepción de que Él está lejos de nuestras vidas, que lo sentimos poco y que es prácticamente inalcanzable.          

En el pasaje de Juan vemos que Jesús demuestra que, así como no abandonó a sus discípulos tampoco nos abandona, siempre estará presente, nos comparte su vida y así como Él y el Padre son uno, así estará en nosotros.          

¿Cómo lo hace?  Vemos que Jesús anuncia la venida de otra ayuda para sus discípulos, el Espíritu de la Verdad, y también su propia venida. Jesús declara que todas las enseñanzas dadas a lo largo del evangelio no se invalidan con su partida, sino todo lo contrario: permanecen válidas para siempre. Se trata de una condición fundamental: sólo quien vive de acuerdo a sus mandamientos puede recibir el Espíritu y abrirse al amor de Jesús y del Padre. El amor por Jesús está estrechamente relacionado con la práctica de sus mandamientos. 

El que recibe mis mandamientos y los cumple, ese es el que me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me manifestaré a él.»  En el dolor que los discípulos experimentan por la separación, se revela el amor por Jesús. Pero los discípulos deben demostrar la sinceridad de su deseo de la presencia de Jesús y de la comunión con Él a través de la puesta en práctica de sus mandamientos, la cual nace del amor por su maestro. 

¿De qué mandamientos se trata? En el evangelio de Juan, la exhortación a amarnos unos a otros como Él nos amó es la única que se define prácticamente como el mandamiento de Jesús. Pero también todo lo que Jesús hace, de palabra y de obra, es un llamado para hacer lo mismo: “El que cree en mí hará Él también las obras que yo hago…”

Por lo tanto, poner en práctica los mandamientos es vivirlos día a día y con fe el conjunto de sus enseñanzas, dejándonos conducir por Él.

Jesús permanece presente en su palabra y en las exigencias que ella implica. Quien se deja guiar por la Palabra de Jesús, sigue a Jesús, permanece unido a él y conserva su amor.   
Con esto se nos dice que el amor no consiste en palabras, sentimientos o recuerdos, sino que se demuestra o verifica en la capacidad de escucha y en hacer nuestras las enseñanzas del Maestro Jesús. El verdadero amor a Jesús se traduce en el seguimiento de Él.  Amar es querer, adherirse al amado y compartir su voluntad.    

El don del Paráclito: “Y yo rogaré al Padre, y él les dará otro Paráclito para que esté siempre con ustedes: el Espíritu de la Verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce. Ustedes, en cambio, lo conocen, porque él permanece con ustedes y estará en ustedes”
Quien está unido a Jesús, recibe por parte de Dios el don prometido: el Espíritu Santo.

Al Espíritu lo llama “Paráclito” (=Consolador, abogado, ayudador). El Espíritu es una nueva ayuda para la vida de los discípulos: Él hace posible el seguimiento, Él capacita para vivir el difícil mandato del “amor”, Él asiste a los discípulos en momentos duros de la tribulación. La acción del Espíritu Santo se describe con precisión: viene como un nuevo “apoyo” Jesús se va, pero les deja su Espíritu. 

Jesús dice “Otro Paráclito”. Hasta ahora Jesús ha sido el apoyo para sus discípulos: se ocupó de ellos, se puso a su servicio, los guio, les dio ánimo y fuerza. Como Buen Pastor, Jesús no los dejó nunca abandonados a su propia suerte; siempre estuvo al lado de ellos. Ahora Jesús se va, no quedarán solos: el Padre le dará el Espíritu Santo, quien estará siempre con ellos, al lado de ellos y en ellos.

También dice: “El Espíritu de la Verdad”. Esta definición del Espíritu lo presenta como Aquel que hace permanecer a los discípulos en la “Verdad” transmitida por Jesús, es el que da testimonio de Él, como el que continúa con su ministerio terrenal y los protege tanto de los falsos maestros como de las opciones equivocadas.      El mundo, que se ha cerrado a Jesús, “no lo puede recibir”. Sólo si creemos en Jesús y vivimos sus mandamientos, estamos abiertos al Espíritu Santo, podemos recibirlo y hacer la experiencia de su acción. 

El regreso de Jesús. “No los dejaré huérfanos, volveré a ustedes. Dentro de poco el mundo ya no me verá, pero ustedes sí me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán. Aquel día comprenderán que yo estoy en mi Padre, y que ustedes están en mí y yo en ustedes” 

Jesús se ha dirigido a los discípulos llamándolos “hijitos”. Ahora les asegura que no quedarán “huérfanos”. La ausencia de Jesús no crea orfandad en sus discípulos, ella da paso a su nueva presencia el “Paráclito” Es verdad que Jesús va a morir, pero no es cierto que sus discípulos vayan a quedar huérfanos: Jesús los deja pero “volverá”. De esta forma al anunciar la muerte también les anuncia la resurrección: el Resucitado vendrá a su encuentro y ellos los verán. Como efectivamente se narra en el día pascual: “Se presentó en medio de ellos… Los discípulos se alegraron de ver al Señor”.     

Los discípulos no sólo lo “verán” sino que tendrán parte en su propia “vida”: “me verán, porque yo vivo y también ustedes vivirán”. El reconocer esta compañía permanente es sólo para los que tengan en común esa vida que Jesús posee tras su resurrección.  Lo percibirá vivo el creyente que vive de la vida de Jesús resucitado. De hecho, también en el día pascual Jesús les dice “Dicho esto sopló sobre ellos y les dijo: ‘Reciban el Espíritu Santo’”.  

¡Guardar los mandamientos! Esta expresión de Jesús es repetida dos veces en el texto del evangelio de hoy: Es una realidad importante, fundamental, porque de ella depende la autenticidad de mi relación de amor con el Señor.
Pruebo a preguntarme con más atención qué significado tenga este verbo, que quizás parece un poco frío, un poco distante. 
 

Guardar no es simplemente cumplir los mandamientos por miedo a ser castigado por un dios que está esperando que me equivoque, todo lo contrario, es un camino a seguir para experimentar en nuestras vidas su Amor, que se expresará en la alegría y en la paz con la que abordamos cada circunstancia que nos toca enfrentar.  

 

El mandamiento nuevo: Jn 13, 34  

“Amensen los unos a los otros. Así como yo los he amado. Ámense también ustedes”  

Domingo de Pascua, ¡Cristo vive!  

Segundo Domingo de Pascua, De la Divina Misericordia, “Hemos visto al Señor”  

Tercer Domingo de Pascua, “Reconocer la presencia de Jesús en nuestras vidas”  

Cuarto Domingo de Pascua, “Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia”  

Quinto Domingo de Pascua, “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”  

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Centro Bíblico del CELAM. Catholic Net. J A Pagola. Hojitas anteriores.

Círculo Bíblico San José  

“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119  

Te esperamos todos los sábados a las 16 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana.

Evangelio del día 13 mayo 2023. Jn 15, 18-21. "También a vosotros os perseguirán"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 15, 18-21] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia. Recordad lo que os dije: “No es el siervo más que su amo”. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra. Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió». Palabra del Señor.

viernes, 12 de mayo de 2023

Evangelio del día 12 mayo 2023. Jn 15, 12-17. "A vosotros os llamo amigos"

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 15, 12-17] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros». Palabra del Señor.

“Los llamo amigos”

La Palabra me lleva reflexionar que es Jesús quien me ha elegido para esta experiencia de amistad con Él y desde allí dar frutos. Mi respuesta es sí, acepto esta amistad y me pregunto:
¿Cómo vivo mi camino de amistad con Jesús? ¿Qué frutos percibo que provoca en mí y en los vínculos que voy generando esta experiencia? (ref. donboco.org.ar)

jueves, 11 de mayo de 2023

Evangelio del día 11 mayo 2023. Jn 15, 9-11. "Permaneced en mi amor"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 15, 9-11] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud». Palabra del Señor.

“Permanezcan en mi Amor”

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar que cosas estoy haciendo en mi vida como discípulo de Jesús, que reflejen su mandamiento principal, “Amensen los unos a los otros como yo los he amado”. Primero de todo le doy gracias a Jesús por hacerse presente en mi vida y le pido que me ayude a seguir sus pasos, iluminado por sus Palabras, viviendo en servicio del que lo necesite.

miércoles, 10 de mayo de 2023

Evangelio del día 10 mayo 2023. Jn 15, 1-8. "Yo soy la verdadera vid"

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 15, 1-8] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador. A todo sarmiento que no da fruto en mí lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto. Vosotros ya estáis limpios por la palabra que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ese da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada. Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden. Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará. Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos». Palabra del Señor.

“Permanezcan en mí, como yo permanezco en ustedes”

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar en este tiempo que camino al lado de Jesús escuchándolo, si me siento identificado con los pensamientos de Jesús, si me gusta lo que hace, el sentido de su vida, ya que la palabra del evangelio me invita a unirme a Él, viviendo de cuerdo a sus mandatos y de esa forma experimentar en mí, su amor, para después poderlo compartir con los que me rodean y permaneciendo unidos todos por el Amor de Cristo que recibimos. 

martes, 9 de mayo de 2023

Evangelio del día 9 mayo 2023. Jn 14, 27-31. "La paz os dejo, mi paz os doy"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 14, 27-31a] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no se turbe vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es mayor que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis. Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el príncipe de este mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que, como el Padre me ha ordenado, así actúo». Palabra del Señor.
¡No se inquieten ni teman! “Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo”

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar si en mis cosas de cada día, en medio de los dramas cotidianos, vivo con el don de la Paz que Jesús me regala, si experimento su presencia que no me deja solo, sino que acompaña con la fuerza de su Espíritu. Donde la Paz de Jesús tiene que ver más con la certeza de su presencia en medio de los conflictos de mi vida que con el pensamiento de “vivir sin problemas”. Siento a Jesús resucitado y la conciencia de su presencia me ayuda a tener Paz en el corazón. (ref. donboco.org.ar)

lunes, 8 de mayo de 2023

Evangelio del día 8 mayo 2023. Jn 14, 21-26. "Vendremos a él y haremos morada en él"

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 14, 21-26] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él». Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?». Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guarda mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho». Palabra del Señor.

“El que me ama guardará mi palabra… y haremos morada en él”

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar sobre la presencia de Dios en mi vida, en la oración, en la Palabra, en los sacramentos, en el compartir, encuentro a Dios, que me acompaña en cada cosa que tenga que hacer. Gracias Señor por hacerte presente en mi vida y ayudarme a caminar hacia una vida plena. Un mundo mejor es posible.