Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Lecturas Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo Ciclo - A -

Lecturas del 23/11/08 – Ciclo A –Nuestro Señor Jesucristo,
Rey del Universo

Lectura pro. de Ezequiel 34, 11-12. 15-17

Así habla el Señor: «¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar -oráculo del Señor- . Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.
En cuanto a ustedes, ovejas de mi rebaño, así habla el Señor: Yo voy a juzgar entre oveja y oveja, entre carneros y chivos.»
Palabra de Dios.

SALMO 22

R. El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar.
El me hace descansar en verdes praderas. R.

Me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas; me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

Lectura primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 15, 20-26. 28

Hermanos: Cristo resucitó de entre los muertos, el primero de todos. Porque la muerte vino al mundo por medio de un hombre, y también por medio de un hombre viene la resurrección. En efecto, así como todos mueren en Adán, así también todos revivirán en Cristo, cada uno según el orden que le corresponde: Cristo, el primero de todos, luego, aquellos que estén unidos a él en el momento de su Venida. En seguida vendrá el fin, cuando Cristo entregue el Reino a Dios, el Padre, después de haber aniquilado todo Principado, Dominio y Poder. Porque es necesario que Cristo reine hasta que ponga a todos los enemigos debajo de sus pies. El último enemigo que será vencido es la muerte.
Y cuando el universo entero le sea sometido, el mismo Hijo se someterá también a aquel que le sometió todas las cosas, a fin de que Dios sea todo en todos. Palabra de Dios.

Lectura S. Evangelio S. Mateo 25, 31-46

Jesús dijo a sus discípulos: «Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos los ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los que tenga a su derecha: "Vengan, benditos de mi Padre, y reciban en herencia el Reino que les fue preparado desde el comienzo del mundo, porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber; estaba de paso, y me alojaron; desnudo, y me vistieron; enfermo, y me visitaron; preso, y me vinieron a ver."
Los justos le responderán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, y te dimos de comer; sediento, y te dimos de beber? ¿Cuándo te vimos de paso, y te alojamos; desnudo, y te vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo o preso, y fuimos a verte?" Y el Rey les responderá: "Les aseguro que cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo." Luego dirá a los de su izquierda: "Aléjense de mí, malditos; vayan al fuego eterno que fue preparado para el demonio y sus ángeles, porque tuve hambre, y ustedes no me dieron de comer; tuve sed, y no me dieron de beber; estaba de paso, y no me alojaron; desnudo, y no me vistieron; enfermo y preso, y no me visitaron." Estos, a su vez, le preguntarán: "Señor, ¿cuándo te vimos hambriento o sediento, de paso o desnudo, enfermo o preso, y no te hemos socorrido?"
Y él les responderá: "Les aseguro que cada vez que no lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron conmigo." Estos irán al castigo eterno, y los justos a la Vida eterna.» Palabra del Señor.

Reflexión

Este domingo, último del ciclo litúrgico, pone ante nuestra mirada y ofrece a nuestra meditación a Cristo Rey y Señor de la historia y del tiempo.
El profeta Ezequiel nos ofrece uno de los textos más bellos del Antiguo Testamento. En él se repite hasta tres veces que el “Señor mismo” es quien se preocupa de sus ovejas; las busca, si se han perdido, las cura si están heridas, les ofrece pastos abundantes si padecen hambre. Los malos pastores, los hombres, han faltado a su deber, han dejado que se pierdan las ovejas, se han aprovechado de ellas; por eso, el profeta anuncia que será Dios mismo quien cuidará del rebaño. Se subraya, sin duda, el cuidado y el interés de Dios por sus ovejas, pero al mismo tiempo se afirma que Él va a juzgar entre oveja y oveja. Dios es justo y ejerce esa justicia con amor.

El salmo toma nuevamente la imagen del pastor para aplicarla al Señor. ¡Cuánta confianza da al hombre saber que “Dios mismo” es su pastor, que “Dios mismo” lo conduce, repara sus fuerzas, lo guía por un camino recto, pastor de nuestras almas y guía en nuestros caminos.
Este buen pastor será, al final de la vida, quien juzgará nuestras vidas. Es verdad, Cristo Nuestro Señor, que se encarnó y vino a la tierra como el buen pastor en busca de sus ovejas, desea que todas ellas estén en el redil, desea que todas ellas formen parte de su rebaño. No permite que le sea arrebatada ninguna. En este sentido la provocación de Jesús es mucho más que una simple llamada o información. Provocar es motivar, es invitar, es mover a la acción, es recoger y separar. Se trata pues de una llamada urgente para decidirse a favor o en contra de Jesús. No hay lugar para términos medios. Quien no está con Jesús estará contra él.

En la carta a los corintios, san Pablo subraya el poder de Cristo que aniquilará todo principado, todo poder y toda fuerza. Cristo tiene que reinar y todos sus enemigos yacerán a sus pies. El último enemigo será la muerte.
Cuanto más claramente el Reino de Cristo se ofrece como “luz del mundo”, como “sobre el monte”, “como levadura de la masa”, tanto más aparece la fuerza del enemigo de Dios que desea contrastar el bien y el amor. Así, Pablo habla de todos los principados y potestades que se oponen al reinado de Dios.
Todos los enemigos deben quedar bajo el estrado de sus pies, porque al final de los tiempos se debe realizar toda justicia. Al final, el mal será definitivamente derrotado por el bien y por el amor. El enemigo de Dios, el diablo, sufrirá la última derrota frente a Cristo resucitado, Señor de vivos y de muertos.

Finalmente el evangelio nos presenta la venida definitiva del Hijo del Hombre que viene para separar a unos de otros, como un pastor separa a las ovejas de las cabras. El criterio que seguirá el Señor en este día terrible, será el criterio del amor, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber... Ellos, los que hayan practicado el amor a Cristo y a sus semejantes irán a la vida eterna; los otros, al castigo eterno.
Sí, “al atardecer nos juzgarán en el amor”.
Puesto que la caridad será el tema del juicio, debemos hacer todo lo que está en nuestras manos para poner por obra la enseñanza de la parábola de Jesús. Es decir, atendamos hoy al hambriento, demos de beber al sediento, vistamos al desnudo, visitemos al enfermo y al prisionero... en una palabra, practiquemos el mandamiento del amor.
Se trata, pues, de despertar el sentido de responsabilidad ante las necesidades ajenas. El pecado grave que podríamos cometer sería el pecado de omisión: hubiésemos podido dar de comer al que tenía hambre y no lo hicimos; hubiésemos podido dar de beber al sediento y no lo hicimos.

Vencer al mal con el bien. El mal aparece en el horizonte de nuestra vida. Vemos que en las relaciones internacionales, en la vida de los pueblos, en la vida familiar y en nuestro propio corazón, se insinúa y se presenta el mal. Ante esta dramática situación hay que responder con el bien. No se puede combatir el mal con el mal, pues sería una contradicción. Así respondió Cristo ante sus perseguidores. Cuando el mal parecía envolverlo por todas partes, su amor y dignidad, su obediencia filial al Padre, su amor a los hombres venció sobre las potencias del mal y de la muerte.

Preguntas para la meditación ¿qué me dice?

 El Reino de Dios fue para Jesús el centro
de su predicación, el motivo de sus milagros, la razón de ser de su fidelidad hasta la muerte, la corona de su resurrección. ¿Qué es para mí el Reino de Dios? ¿Está también en el centro de mi vida? ¿Es mi «Causa», como fue la de Jesús?

 Es necesario hacer un serio examen de
conciencia y preguntarse: ¿Responde mi vida al mandato de Cristo de amar a mis hermanos? ¿Realmente me interesa el bien espiritual y material de mis hermanos los hombres? ¿Me preocupo por hacer algo en favor de los demás?

Oración
Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud….
Porque él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado.
Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes.
Los rescatará de la opresión y la violencia, y la sangre de ellos será preciosa ante sus ojos.
Por eso, que viva largamente y le regalen oro de Arabia; que oren por él sin cesar y lo bendigan todo el día.
Que en el país abunden los trigales y ondeen sobre las cumbres de las montañas; que sus frutos broten como el Líbano y florezcan como la hierba de los campos.
Que perdure su nombre para siempre y su linaje permanezca como el sol; que él sea la bendición de todos los pueblos y todas las naciones lo proclamen feliz.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas. Sea bendito eternamente su Nombre glorioso y que su gloria llene toda la tierra. ¡Amén! ¡Amén!

Lecturas de la semana:

LUNES 24: Apocalipsis 14, 1-3.4b-5. Salmo 23; Lucas 21, 1-4.
MARTES 25: Apocalipsis 14, 14-19; Salmo 95; Lucas 21. 5-11.
MIERCOLES 26: Apocalipsis 15, 1-4; Salmo 97, Lucas 21. 12-19.
JUEVES 27: Apocalipsis 18, 1-2.21-23;19,1-3.9a; Salmo 99; Lucas 21, 20-28.
VIERNES 28: Apocalipsis 20, 1-4.11—21,2; Salmo 83, Lucas 21, 29-33.
SABADO 29: Apocalipsis 22. 1-7.; Salmo 94; Lucas 21, 34-36.

Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, Siervas de los Corazones de Jesús y Maria. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados a las 17 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José

Cristo juez que juzga a los hombres. Este Cristo que vendrá al final de los tiempos nos juzgará acerca del amor. El catecismo de la Iglesia Católica en el no. 678 dice:
Siguiendo a los profetas (cf. Dn 7, 10; Joel 3, 4; Ml 3,19) y a Juan Bautista (cf. Mt 3, 7-12), Jesús anunció en su predicación el Juicio del último Día. Entonces, se pondrán a la luz la conducta de cada uno (cf. Mc 12, 38?40) y el secreto de los corazones (cf. Lc. 12, 1?3; Jn. 3, 20?21; Rm 2, 16; 1 Co 4, 5). Entonces será condenada la incredulidad culpable que ha tenido en nada la gracia ofrecida por Dios (cf. Mt 11, 20-24; 12, 41-42). La actitud con respecto al prójimo revelará la acogida o el rechazo de la gracia y del amor divino (cf. Mt 5, 22; 7, 1-5). Jesús dirá en el último día: "Cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40)”.

Conviene, pues, prepararnos apropiadamente practicando el bien y el amor. Un día se pondrá a la luz el secreto de los corazones. Trabajemos hoy para que nuestro corazón esté lleno de Dios y de su amor.

sábado, 15 de noviembre de 2008

Lecturas del Domingo 33 durante el Año - Ciclo A -

Lecturas del 16/11/08 – Ciclo A -Domingo 33° durante el año

Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31

Una buena ama de casa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. El corazón de su marido confía en ella y no le faltará compensación. Ella le hace el bien, y nunca el mal, todos los días de su vida. Se procura la lana y el lino, y trabaja de buena gana con sus manos.
Aplica sus manos a la rueca y sus dedos manejan el huso. Abre su mano al desvalido y tiende sus brazos al indigente.
Engañoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al Señor merece ser alabada. Entréguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben públicamente. Palabra de Dios.

Salmo 127

R. ¡Felices los que temen al Señor!

¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás del fruto de tu trabajo,
serás feliz y todo te irá bien. R.

Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa. R.

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! ¡Que el Señor te bendiga desde Sión
todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén! R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 5, 1-6

Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche. Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores del parto sobre una mujer embarazada, y nadie podrá escapar. Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón: todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios. Palabra de Dios.

Lectura S. Evangelio san Mateo 25, 14-30

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:
«El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores.
El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. "Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado." "Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor." Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: "Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado." "Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor."
Llegó luego el que había recibido un solo talento. "Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!" Pero el señor le respondió: "Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses.
Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes."» Palabra del Señor.

Reflexión

La liturgia nos invita a considerar que la vida es un talento, un don, que el Señor nos dio y que debemos hacer fructificar.
El libro de los Proverbios nos muestra el ejemplo de una mujer que hace rendir su vida y cualidades. Es una mujer hacendosa, activa, laboriosa en la caridad, diligente en el obrar. No es remisa, vanidosa o egoísta. Su especial sensibilidad no la vuelve hacia sí misma, sino que trabaja con sus manos y extiende sus brazos a los necesitados. Quien encuentra una mujer así, encuentra un tesoro.
El día del Señor, nos dice Pablo en la carta a los tesalonicenses, llegará como un ladrón, de modo inesperado y, por ello, debemos vigilar y vivir sabiamente para no ser sorprendidos.

El Señor la semana pasada después de hablarnos de la actitud de espera activa de su regreso, mediante el ejemplo de las diez jóvenes, en el Evangelio de este domingo, nos quiere alentar a la responsabilidad con las cosas que El mismo ha puesto en nuestras manos.
En resumen, nos centra en los frutos que deberemos ofrecer al Señor cuando el vuelva. Estos frutos manifestarán al Señor nuestra responsabilidad en la vida de fe, en nuestro ser discípulos de Cristo, que se sienten responsables del Reino de Jesús y que lo hacen crecer con sus obras y esfuerzos cotidianos.
Ese Reino es el gran regalo (talento, monedas) que el Señor nos ha dejado y del cual nos debemos sentir responsables, aunque el entorno nos lleve a vivir dormidos.
La “parábola de los talentos”, nos marca la tentación en la cual podemos caer, de acomodarnos y no producir frutos con los bienes que el Señor nos ha confiado. Dios siempre está dispuesto a darnos con abundancia, de acuerdo a nuestras capacidades, pero el egoísmo y la pereza de cada día nos llevan a la irresponsabilidad de perder lo poco o mucho que hemos recibido y el peligro de perdernos a nosotros mismos.
No podemos dejar pasar el hecho de que el Señor de la parábola es alguien que confía “por un tiempo” sus bienes a los servidores. Y la confianza es por una cantidad limitada, de acuerdo a la capacidad de administración de cada uno.
Debemos resaltar que la tarea que asumen los servidores, es también “por un tiempo”, hasta que su Señor vuelva. Pero la reacción de los empleados es distinta. Los que reciben diez y cinco talentos, saben que su señor es exigente y les pedirá cuentas y por eso se comportan de manera responsable haciendo producir el doble de lo recibido.
En cambio, el siervo haragán y perezoso trata de justificar en el miedo que le tiene a su señor, su decisión de haber enterrado el único talento que le fue dado. Es interesante ver que el señor no pide cantidades, sino que evalúa y juzga de acuerdo a la actitud que han tenido los servidores.
El evangelio compara la vida humana a un don que Dios nos hace para que lo hagamos rendir. Al crearnos, Dios ha querido compartir con nosotros algo de sí mismo, Él desea que también su creatura se convierta en una “dispensadora de bien”. Por eso, lo sensato en nuestras vidas es usarlas apropiadamente para producir frutos abundantes; lo sensato es negociar con los talentos recibidos; poner en juego todas las capacidades de la inteligencia y de la voluntad para producir aquellos frutos que Dios espera de nosotros. Así pues, cada uno con los dones recibidos debe ponerse al servicio de los demás, con la clara conciencia de que el Señor volverá y que deberemos rendir cuentas, no de nuestras intenciones, sino de las obras realizadas.

Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?

“Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta y todo el que da fruto, lo limpia, para que dé más fruto. (…) Permanezcan en mí, como yo en ustedes. Lo mismo que el sarmiento no puede dar fruto por si mismo, así tampoco ustedes si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no pueden hacer nada. Si alguno no permanece en mí, es arrojado fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen, los echan al fuego y arden. La gloria de mi Padre está en que den mucho fruto, y sean mis discípulos.” (Jn. 15, 1-8)


 Decimos siempre que el árbol que no
produce frutos, como el ejemplo del evangelio, solo sirve para ser cortado y quemado. Ahora bien, ¿Reconozco cuales son los dones y talentos que me dio Dios? ¿Somos conscientes de que hemos recibido de la mano de Dios muchos dones, tales como la fe, el bautismo, la gracia, el perdón, la esperanza activa, la caridad, y tantos otros bienes?
¿Somos responsables con los dones y talentos que el Señor ha puesto en nuestra vida haciéndolos dar frutos de acuerdo a su voluntad?


 La gran tentación por la que muchas
veces atravesamos en la de buscar seguridades frente a las cosas de Dios, y pensamos que haciendo esto o aquello, ya hemos alcanzado la salvación, sin darnos cuenta, que obramos de esa manera movidos más por el temor que por el amor a Dios. Sería bueno preguntarte hoy: ¿obro con temor y guardo muy bien mis talentos, sin arriesgarlos, sin ponerlos a producir, tal cual el Señor nos manda? ¿O por el contrario, confiando en Dios y obrando por amor a El, pongo a su servicio todo lo mío, incluyendo el riesgo de perder la vida en el intento?

Oración:

Señor de la Misericordia, tu conoces nuestra vida y sabes muy bien lo que has puesto en ella.
Hemos recibido la vida, como gran regalo de tu parte, que muchas veces caminamos sin darle un sentido, poniéndola en peligro con los vicios, manchándola con el pecado, dejando que solo sea un pasar del tiempo.
Hemos recibido la fe y la vida cristiana, que muchas veces, abandonamos al costado del camino para dedicarnos a cosas sin sentido y que dejan solo vacío nuestra vida.
Hemos recibido nuestras familias, nuestros amigos, nuestra comunidad cristiana, donde nuestros talentos deben producir frutos en la relación cotidiana, movida y alimentada por el amor mutuo.
Por todo esto, ayúdanos, Señor, a vivir de acuerdo a tu santa voluntad, y a buscar siempre producir los frutos que Tú esperas que demos como buenos servidores de tu Reino.
Gracias, Señor, porque nos das tu amor, para que nuestras acciones sean hechas con alegría, marcadas por el amor a Ti y no por el temor hacia Ti.
Te lo pedimos a Ti, Señor Jesús, que vives y reinas junto al Padre y el Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

“Queridos hermanos y hermanas, custodien la Biblia en sus casas, lean, profundicen y comprendan plenamente sus páginas, transfórmenla en oración y testimonio de vida, escúchenla con amor y fe en la liturgia. Creen el silencio para escuchar con eficacia la Palabra del Señor y conserven el silencio después de la escucha, porque ella continuará habitando, viviendo y hablándoles a ustedes. Hagan que resuene al comienzo de su día para que Dios tenga la primera palabra y déjenla resonar en ustedes por la noche para que la última palabra sea la de Dios”

Sínodo sobre Palabra de Dios en la vida y la misión de la Iglesia.

Lecturas de la semana:

LUNES 17: Apocalipsis 1, 1-5ª.6b.10-11;2.1-5ª. Salmo 1; Lucas 18, 35-43.
MARTES 18: Apocalipsis 3, 1-6.14-22; Salmo 14; Lucas 19. 1-10.
MIERCOLES 19: Apocalipsis 4, 1-11; Salmo 150, Lucas 19. 11-28.
JUEVES 20: Apocalipsis 5, 1-10; Salmo 149; Lucas 19, 41-44.
VIERNES 21: Segunda carta de Judas 4-9; Salmo 118, Lucas 17, 26-37.
SABADO 22: Apocalipsis 11. 4-12.; Salmo 143; Lucas 20, 27-40.

Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, Siervas de los Corazones de Jesús y Maria. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados a las 17 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José

domingo, 2 de noviembre de 2008

Mensaje final del Sínodo de la Palabra

Mensaje final del Sínodo de la Palabra

Queridos hermanos y hermanas...

...”que en cualquier lugar invocan el nombre de Jesucristo, Señor nuestro, llegue a ustedes la gracia y la paz de parte de Dios, Padre Nuestro, y del Señor Jesucristo" (1 Cor 1, 2-3).

Con el saludo del Apóstol Pablo -en este año dedicado a él- nosotros, los Padres Sinodales reunidos en Roma para la XII Asamblea General del Sínodo de los Obispos con el Santo Padre Benedicto XVI, les dirigimos un mensaje de amplia reflexión y propuesta sobre la Palabra de Dios que ha estado en el centro de los trabajos de nuestra asamblea.
Es un mensaje que le encomendamos, ante todo, a sus pastores, a los tantos y tan generosos catequistas y a todos aquellos que los guían en la escucha y en la lectura amorosa de la Biblia. A ustedes en este momento deseamos delinearles el alma y la sustancia de ese texto para que crezca y se profundice el conocimiento y el amor por la Palabra de Dios.
Cuatro son los puntos cardinales del horizonte que deseamos invitarlos a conocer y que expresaremos a través de otras tantas imágenes.

LA VOZ DE LA PALABRA

Tenemos ante todo la Voz Divina. Ella resuena en los orígenes de la creación, quebrando el silencio de la nada y dando origen a las maravillas del universo. Es una Voz que penetra luego en la historia, herida por el pecado humano y atormentada por el dolor y la muerte. Ella ve también al Señor en marcha junto con la humanidad para ofrecer su gracia, su alianza, su salvación. Es una Voz que desciende luego en las páginas de las Sagradas Escrituras que ahora nosotros leemos en la Iglesia bajo la guía del Espíritu Santo que le fue donado a ella y a sus pastores como luz de la verdad.

EL ROSTRO DE LA PALABRA

Además, como escribe San Juan, "la Palabra se hizo carne" (1, 14). Y aquí entonces aparece el Rostro. Es Jesucristo, que es Hijo del Dios eterno e infinito, pero también hombre mortal, ligado a una época histórica, a un pueblo y a una tierra. Él vive la existencia fatigosa de la humanidad hasta la muerte, pero resurge glorioso y vive para siempre. Él es quien hace que sea perfecto nuestro encuentro con la Palabra de Dios. Él es quien nos devela el "sentido pleno" y unitario de las Sagradas Escrituras por las que el cristianismo es una religión que tiene en el centro una persona, Jesucristo, revelador del Padre. Él es quien nos hace entender que también las Escrituras son "carne", es decir, palabras humanas que hay que comprender y estudiar en su modo de expresarse, pero que custodian en su interior la luz de la verdad divina que sólo con el Espíritu Santo podemos vivir y contemplar.

LA CASA DE LA PALABRA

Es el mismo Espíritu de Dios que nos conduce al tercer punto cardinal de nuestro itinerario, la Casa de la palabra divina, es decir, la Iglesia que, como nos sugiere San Lucas (Hch. 2, 42) está sostenida por cuatro columnas ideales.

(1) Tenemos "la enseñanza", es decir, el leer y el comprender la Biblia en el anuncio dirigido a todos, en la catequesis, en la homilía, a través de una proclamación que implique la mente y el corazón.

(2) Tenemos luego "la fracción del pan", es decir, la Eucaristía, fuente y cumbre de la vida y de la misión de la Iglesia. Como aconteció aquel día en Emaús, los fieles son invitados a nutrirse en la liturgia en la mesa de la Palabra de Dios y del Cuerpo de Cristo.

(3) Una tercera columna está constituida por las "oraciones" con "himnos y cánticos inspirados" (Col 3, 16). Es la Liturgia de las Horas, oración de la Iglesia destinada a ritmar los días y los tiempos del año cristiano. Tenemos también la Lectio divina, la lectura orante de las Sagradas Escrituras, capaz de conducir, por la meditación, la oración, la contemplación, al encuentro con Cristo, palabra de Dios viviente.

(4) Y, por último, la "comunión fraterna" porque para ser verdaderos cristianos no basta con ser "aquellos que oyen la Palabra de Dios" sino los que "la ponen en práctica" en el amor operante (Lc. 8, 21). En la casa de la Palabra de Dios encontramos también a los hermanos y hermanas de las otras Iglesias y comunidades cristianas que, aún en las separaciones, viven una real unidad, si bien no plena, a través de la veneración y el amor por la Palabra divina.

EL CAMINO DE LA PALABRA

Llegamos así a la última imagen del mapa espiritual. Es el camino sobre la que se encauza la palabra de Dios: "Vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes...y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado”... "lo que escuchan al oído, proclámenlo desde los terrados" (Mt 28, 19-20; 10, 27). La Palabra de Dios debe correr por los caminos del mundo que hoy son también los de la comunicación informática, televisiva y virtual. La Biblia debe entrar en las familias para que padres e hijos la lean, con ella recen y sea para ellos una antorcha para sus pasos en el camino de la existencia (cf. Sal 119, 105).

Las Sagradas Escrituras deben entrar también en las escuelas y en los ámbitos culturales porque, durante siglos, fue el punto de referencia capital del arte, de la literatura, de la música, del pensamiento y de la misma ética común. Su riqueza simbólica, poética y narrativa hace de ellas un estandarte de belleza sea para la fe que para la misma cultura, en un mundo con frecuencia marcado por la fealdad y por la indignidad.

La Biblia, sin embargo, nos presenta también el soplo de dolor que sale de la tierra, va al encuentro del grito de los oprimidos y del lamento de los infelices. Ella tiene en el vértice la cruz donde Cristo, solo y abandonado, vive la tragedia del sufrimiento más atroz y de la muerte. Precisamente por esta presencia del Hijo de Dios, la oscuridad del mal y de la muerte está irradiada por la luz pascual y por la esperanza de la gloria.
Pero sobre los caminos del mundo marchan con nosotros también los hermanos y hermanas de las otras Iglesias y comunidades cristianas que, aún en las separaciones, viven una real unidad aunque no sea plena, a través de la veneración y el amor por la Palabra de Dios. A lo largo de los caminos del mundo encontramos con frecuencia hombres y mujeres de otras religiones que escuchan y practican fielmente los dictados de sus libros sagrados y que con nosotros pueden edificar un mundo de paz y de luz porque Dios quiere que "todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento pleno de la verdad" (1 Tim 2, 4).

Queridos hermanos y hermanas, custodien la Biblia en sus casas, lean, profundicen y comprendan plenamente sus páginas, transfórmenla en oración y testimonio de vida, escúchenla con amor y fe en la liturgia. Creen el silencio para escuchar con eficacia la Palabra del Señor y conserven el silencio después de la escucha, porque ella continuará habitando, viviendo y hablándoles a ustedes. Hagan que resuene al comienzo de su día para que Dios tenga la primera palabra y déjenla resonar en ustedes por la noche para que la última palabra sea la de Dios.

"Los encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia" (Hch. 20, 32). Con la misma expresión que San Pablo en su discursode despedida a los jefes de la Iglesia de Éfeso, también nosotros, los Padres Sinodales, confiamos los fieles de las comunidades esparcidas sobre la faz de la tierra a la palabra divina que es también juicio pero sobre todo gracia, que es cortante como una espada pero que es dulce como el panal de miel. Ella es potente y gloriosa y nos guía por los caminos de la historia con la mano de Jesús a quien ustedes, así como nosotros, "aman con amor incorruptible" (Ef.6, 24).

PARTICIPANTES EN EL SÍNODO SOBRE LA PALABRA DE DIOS EN LA VIDA Y LA MISIÓN DE LA IGLESIA

Vaticano, 5 al 26 de Octubre de 2008

1 de noviembre Solemnidad de todos los santos

2 de noviembre “Conmemoración de todos los fieles difuntos”

El culto de los muertos es uno de los más antiguos. Los cristianos primitivamente recordaban en sus hogares a sus familiares fallecidos. Después, poco a poco, esto se fue transformando en un aniversario general. El abad de Cluny, san Odilón, en el año 998 estableció esta conmemoración solemne en la orden benedictina, principalmente para rogar por aquellos que todavía se hallaban en el purgatorio, fijando para tal fin el día 2 de noviembre. Roma la aceptó en el siglo XIV y se extendió a toda la cristiandad. En los oficios divinos se recuerda a los fieles difuntos. Una parte expresa el júbilo y la fe en la resurrección de los cuerpos; la otra pone su atención en el pecado, en las almas que todavía están en el purgatorio y cuya liberación impetra. Sin duda es una tradición que ha venido de los mismos apóstoles que fueron nuestros autorizados maestros. Para el cristiano, la muerte es el tránsito de la vida terrena a la celestial. La cruz que se yergue sobre la sepultura anuncia que yace allí el cuerpo de un cristiano que vivió lleno de esperanza y aguarda el día de la resurrección general

Lecturas de la semana:

LUNES 3: Filipos 2, 1-4; Salmo 130; Lucas 14, 12-14.
MARTES 4: Filipos 2, 5-11; Salmo 21; Lucas 14,1. 15-24..
MIERCOLES 5: Filipos 2, 12-18; Salmo 26, Lucas 14, 25-33.
JUEVES 6: Filipos 3, 3-8; Salmo 104; Lucas 15, 1-10.
VIERNES 7: Gálatas 4, 4-7; Salmo Judit 13, 18-20, Juan 2, 1-11.
SABADO 8: Filipos 4, 10-19.; Salmo 111; Lucas 16, 9-15.

Nota:. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados a las 17 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José

sábado, 25 de octubre de 2008

Lecturas del Domingo 30 Durante el Año - Ciclo A -

Lecturas del 26/10/08 – Ciclo A -

Domingo 30 Durante el año

Lectura del libro del Éxodo 22, 20-26

No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. No harás daño a la viuda ni al huérfano. Si les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor. Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres quedarán viudas, y sus hijos huérfanos. Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga el sol, porque ese es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo. Palabra de Dios.

SALMO 17

R. Yo te amo, Señor, mi fortaleza.

Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador. R.

Mi Dios, el peñasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqué al Señor, que es digno de alabanza
y quedé a salvo de mis enemigos. R.

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!
¡Glorificado sea el Dios de mi salvación. El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido. R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 1, 5c-10

Hermanos: Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes. Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo. Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya. En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto. Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera. Palabra de Dios.

Lectura S. Evangelio S. Mateo 22, 34-40

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?»
Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.» Palabra del Señor.

Reflexión

El «código de la alianza» hacía énfasis, no sólo en las rúbricas litúrgicas o en las orientaciones religiosas, sino en la protección de los sectores más vulnerables de la sociedad: forasteros, viudas, huérfanos, jornaleros y pobres en general. Los forasteros porque, en la mayoría de los casos, eran exiliados de la guerra que habían sufrido el desplazamiento forzado y llegaban a las tierras de Israel sin otro recurso que sus propias manos. La legislación recuerda los beneficios del éxodo y el cambio de situación del pueblo hebreo que pasó de la servidumbre a la libertad. Las viudas y los huérfanos estaban a merced de los parientes varones que detentaban el monopolio jurídico de la tierra. Los jornaleros estaban a merced de los terratenientes que les pagaban cuando se les venía en gana y no al terminar el día, como lo determinaba la Ley. El clamor de estas personas se convertía en una preocupación del Dios liberador que no podía dejar impune a los opresores, explotadores y usureros.
Para ellos, los exagerados intereses de una deuda eran una auténtica vergüenza. La usura es, en la Biblia, un delito comparable sólo con el asesinato. La usura es la mayor amenaza para la gente pobre que se ve obligada a empeñar hasta la propia ropa para poder comer. La usura se origina en la injusta percepción de los valores sociales, pues la ambición y la acumulación se convierten en el objetivo de las relaciones sociales, quitándoles su carácter de gratuidad y solidaridad.
El evangelio apunta, precisamente, en la misma dirección al mostrarnos que para Jesús, el fundamento de la relación con Dios y el prójimo es el amor solidario. Jesús sintetiza el decálogo y casi toda la legislación en su principio de amor fraternal y recíproco.
Los juristas gustaban de probar los conocimientos que Jesús tenía sobre la Ley. Para ellos el mandamiento más importante era la observancia del sábado. Ese día debían dedicarse por completo al reposo y a escuchar la lectura de la Escritura. Con el tiempo convirtieron esta ley en una carga que a duras penas soportaban los pobres.
Cuando los juristas preguntan a Jesús por la ley más importante esperan que Él cometa un error y se pronuncie contra la Ley misma. Jesús se les adelanta y les hace ver que en la Ley lo más importante es el amor a Dios y el amor al prójimo. El amor es el espíritu mismo de la legislación divina.
Al colocar estos dos mandamientos como el eje de toda la Escritura, Jesús pone en primer lugar la actitud filial con respecto a Dios y la solidaridad interhumana como los fundamentos de toda la vida religiosa. Incluso, la adecuada interpretación de la Escritura.
Los Fariseos, muy apegados a la Ley de Moisés, contaban 613 preceptos que había que memorizar y practicar. (Eran 248 positivos y 365 prohibiciones que se clasificaban en graves o leves). Muchos querían establecer una jerarquía de valores de la cantidad de leyes que había. Era muy difícil aprender la letra de memoria… y Jesús normalmente critica el saberse la letra y practicar las cosas sin el espíritu sino por formalismos.
En su respuesta, Jesús unifica dos mandamientos separados, añadiendo que el segundo es en importancia igual que el primero. Para ello utiliza dos versículos bíblicos muy usados por los maestros de la Ley:
Deuteronomio 6,5 “Ama a tu Dios con todo lo que piensas, con todo lo que eres y con todo lo que vales.”
El primer mandamiento, lo más importante para creer y vivir está aquí. Hay un solo Dios verdadero (es decir, no existe más que uno solo y los demás son ídolos hechos por manos humanas), y a ese único Dios, hay que rendirle culto, es decir amarlo con todo el corazón.
Levítico 19, 18 “Recuerden que cada uno debe amar a su prójimo, como se ama a sí mismo.”
Jesús está mostrando aquí que el fundamento de la relación con Dios al igual que el fundamento de la relación con el prójimo es el amor solidario. La integración de los dos amores, a Dios y al prójimo, es su enseñanza fundamental. Y así, está enseñando claramente que el amor es la clave de toda la Escritura. El amor es lo que unifica todo. No se puede observar la Ley, si falta el amor. Como dirá después, de aquí dependen la Ley y los Profetas (o sea toda la síntesis del Antiguo Testamento).
El profeta Oseas nos dice en 6, 6 “Ustedes me traen ofrendas, pero eso no es lo que quiero.
Lo que quiero es que me amen y que me reconozcan como su Dios.”
Viendo una perspectiva cristiana, entendemos el texto en el que claramente se nos dice que sin amor al prójimo no puede haber amor a Dios. Cumplir la voluntad de Dios es no sólo amarlo a Él con todo el corazón y con toda la vida, sino al prójimo, como a uno mismo. El mismo Mateo, vuelve a recordarnos que no es por el cumplimiento de la Ley, sino por el amor, que nos haremos diferentes.
Inmediatamente después del famoso sermón de las bienaventuranzas pone en labios de Jesús: “Yo les aseguro que si ustedes no son más obedientes que los fariseos y los maestros de la Ley, nunca entrarán en el reino de Dios.”
¿Cuál es la obediencia que nos pide? Muy sencillo: El amor en dos dimensiones A Dios y al prójimo como a uno mismo.
El Apóstol Juan en su primera carta (4,19- 21) nos dice:
“Nosotros amamos a nuestros hermanos porque Dios nos amó primero. Si decimos que amamos a Dios, y al mismo tiempo nos odiamos unos a otros, somos unos mentirosos. Porque si no amamos al hermano, a quien podemos ver, mucho menos podemos amar a Dios, a quien no podemos ver. Y Jesucristo nos dio este mandamiento: «¡Amen a Dios, y ámense unos a otros!»

Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?

¿Cómo demuestro verdaderamente mi amor a Dios? ¿En qué me diferencio yo de aquellos que no creen en Dios ni lo adoran?

¿A cuántos legalismos y formulismos estoy atado para demostrar que amo a Dios? ¿Soy totalmente libre en mi acto de amar?
¿Amar con toda la vida, con todo el corazón… qué significa esto?

Soy consciente que la medida para amar al prójimo es el amor que yo me tengo a mí mismo ¿Verdaderamente me amo? ¿He sabido perdonarme a mí mismo cuando cometo algún error? ¿Me valoro justamente, o no tengo un valor claro sobre mi persona? ¿Qué es lo que me impide amarme completamente? ¿Soy consciente que si no me amo, no podré amar nunca bien a mi prójimo?
En este mundo de tantas injusticias y diferencias ¿Cómo manifiesto mi amor a los más débiles y desprotegidos?

Oración

Señor te damos gracias por tu amor sin límites que tienes para con cada uno de nosotros. Muchas veces hasta ni nos damos cuenta todo ese amor con que nos has rodeado, con signos concretos. Muchas veces nuestros caprichos personales interiores, hacen que yo ponga un manto oscuro y no me dé cuenta todo el amor que tú tienes conmigo.
Señor abre mis ojos, sobre todo los ojos del corazón y del alma, para que pueda ver con claridad todo el amor. Sólo cuando entienda realmente todo el amor que recibo, seré capaz de dar amor yo también.
Te pido el entendimiento completo sobre el amor tuyo, para que pueda amarte también de la manera en que tú me amas a mí, Señor.
Y hay una forma en que yo pueda demostrarte el amor que te tengo y no son los formalismos religiosos, sino la caridad para con los demás.
Que aprenda en primer lugar a amarme como tú me amas, a aceptarme como tú me aceptas, para que también pueda aceptar y amar a todos aquellos que Tú Señor, me confías para que los ame en tu Nombre.
Dame la gracia de ser dócil a tu Palabra y de iniciar un camino de aprendizaje para amar, porque cada día podré dar un paso más en el amor hacia Ti, en la entrega como Tú lo haces y en la demostración con los demás, con los prójimos que quieres que atienda.

Lecturas de la semana:

LUNES 27: Éfeso 4, 32—5,8; Salmo 1; Lucas 13, 10-17.
MARTES 28: Éfeso 2, 19-22; Salmo 18; Lucas 6, 12-19.
MIERCOLES 29: Éfeso 6, 1-9; Salmo 144, Lucas 13, 22-30.
JUEVES 30: Éfeso 6, 10-20; Salmo 143; Lucas 13, 31-35.
VIERNES 31: Filipos 1, 1-11; Salmo 110, Lucas 14, 1-6.
SABADO 1: Apocalipsis 7, 2-4.9-14.; Salmo 23; Primera Juan 3, 1-3; Mateo 4, 25—5.12.

Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, Siervas de los Corazones de Jesús y Maria. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.

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domingo, 19 de octubre de 2008

Lecturas del Domingo 29 durante el año - Ciclo A -

Lecturas del 19/10/08 – Ciclo A -

Domingo 29 Durante el año

Lectura de Isaías 45, 1. 4-6

Así habla el Señor a su ungido, a Ciro, a quien tomé de la mano derecha, para someter ante él a las naciones y desarmar a los reyes, para abrir ante él las puertas de las ciudades, de manera que no puedan cerrarse. Por amor a Jacob, mi servidor, y a Israel, mi elegido, yo te llamé por tu nombre, te di un título insigne, sin que tú me conocieras.
Yo soy el Señor, y no hay otro, no hay ningún Dios fuera de mí. Yo te hice empuñar las armas, sin que tú me conocieras, para que se conozca, desde el Oriente y el Occidente, que no hay nada fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.
Palabra de Dios.

SALMO 95
R. Aclamen la gloria y el poder del Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.

Porque el Señor es grande y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Los dioses de los pueblos no son más que apariencia, pero el Señor hizo el cielo. R.

Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor.
Entren en sus atrios trayendo una ofrenda. R.

Adoren al Señor al manifestarse su santidad:
¡que toda la tierra tiemble ante él! Digan entre las naciones: «¡el Señor reina! El Señor juzgará a los pueblos con rectitud.» R.

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Tesalónica 1, 1-5b

Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz. Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones, y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia. Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos. Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones. Palabra de Dios.

Lectura S. Evangelio S. Mateo 22, 15-21

Los fariseos se reunieron entonces para sorprender a Jesús en alguna de sus afirmaciones. Y le enviaron a varios discípulos con unos herodianos, para decirle: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios, sin tener en cuenta la condición de las personas, porque tú no te fijas en la categoría de nadie. Dinos qué te parece: ¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?» Pero Jesús, conociendo su malicia, les dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tienden una trampa? Muéstrenme la moneda con que pagan el impuesto.» Ellos le presentaron un denario. Y él les preguntó: «¿De quién es esta figura y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César.» Jesús les dijo: «Den al César lo que es del César, y a Dios, lo que es de Dios.» Palabra del Señor.

Reflexión

Yo te llamé por tu nombre, aunque tú no me conocías: Estas palabras de la primera lectura del libro de Isaías comentan las gestas de Ciro en favor de Israel. El profeta ve todo aquello que Ciro ha hecho, como parte del llamado divino; ve en Ciro, no sólo el rey de Persia, sino el ungido del Señor; es decir, ve en él un instrumento humano de los designios del Dios de la historia. De aquí se siguen algunas implicaciones teológicas importantes: el Señor no fuerza la libre determinación del Rey, sin embargo, sin que él se dé cuenta exactamente, guía sus pasos: Yo te llamé por tu nombre, aunque tú no me conocías. Se demuestra, como en otras ocasiones, la iniciativa de Dios en la elección de los hombres. Es Dios el primero en salir a nuestro encuentro. Es él, rico en amor y misericordia, quien no se olvida de nosotros.
En realidad no son los hombres quienes, por su cualidades, se lanzan al cumplimiento de una misión, sino más bien es la misión dada por Dios que los transforma en personas capaces de llevar adelante esa tarea.
Al llamarnos por nuestro nombre, el Señor revela sus pensamientos de benignidad sobre nosotros, porque los pensamientos de Dios son de paz y no de aflicción.
Nuestro nombre pronunciado dulce y firmemente por Dios adquiere sentido y un valor trascendente. Nuestra pequeña vida, en cierto sentido, se ha convertido en sagrada, desde el día en que Dios pronunció nuestro nombre. Sin embargo, muchas veces, da la impresión de que no conocemos al Señor; parece que, aunque Dios pronuncia nuestro nombre, no sabemos quién es y cuáles son sus planes e intenciones. Caminamos con sospecha por la vida en vista del mal existente a nuestro alrededor y dentro de nosotros mismos. Caminamos atemorizados ante la perspectiva de la muerte, de la inevitable caducidad del mundo y las creaturas, de la acción de las fuerzas del mal.
Entonces es necesario, más que nunca, escuchar que Dios pronuncia nuestro nombre con amor, pero con autoridad. Él nos da un título, nos pone en pie, nos da una tarea qué realizar. Él vence el mal con el bien y nos hace instrumentos de bien, como a Ciro.

En la liturgia de este domingo, Mateo continúa el diálogo de Jesús con los fariseos. Esta vez, le quieren tender una trampa.
Los judíos estaban indignados porque los romanos habían invadido Israel y sobre todo habían profanado el templo con sus esculturas tocado lo más sagrado para ellos. Por eso, no sólo era una invasión política, económica, sino sobre todo era algo que ellos veían como una invasión religiosa, porque el César o el emperador, era considerado un dios. Eso los indignaba. Recordemos que los judíos, luego de un largo proceso, en la historia de la salvación, llegan a la convicción que hay un solo Dios verdadero. Por eso les molestaba tanto la relación con Roma y con el emperador.
Sin embargo es bueno entender que al principio del relato, hay dos grupos que se acercan a Jesús, los discípulos de los fariseos y los seguidores de Herodes. Los fariseos estaban en contra de la dominación romana y los de Herodes, adictos al poder respaldan a los romanos, por eso viene la pregunta porque era una situación interna de ellos. Antes de la pregunta, comienzan con una adulación, hablando de la verdad que dice Jesús y también de la obediencia a Dios en todo. Partiendo de esta base, le preguntan: Dinos ahora qué opinas: ¿Está bien que le paguemos impuestos al emperador de Roma, o no?
Recordamos que entre las profesiones más despreciables estaba la de recaudador de impuestos, no por el oficio en sí, sino porque trabajaban para el gobierno y la religión romana. Era tal la relación con el Imperio de estos recaudadores, que a veces necesitaban ser acompañados de soldados romanos. Los impuestos se pagaban por las cargas en las fronteras y también cada judío debía pagar un tributo personal al César.
¿Está bien pagar impuestos para el César? En verdad era una pregunta válida, porque había opiniones divididas al respecto. Pero Jesús conoce las intenciones de los que preguntaban. Sin embargo ellos lo hacían para tenderle una trampa, en el fondo es una pregunta en la que se juega la lealtad a Israel o la sumisión al Imperio Romano. Si Jesús decía que sí, lo acusaban por traidor a Israel, y si decía que no, lo acusaban por revoltoso. Por eso Jesús mismo les devuelve la pregunta a ellos:
¡Hipócritas! ¿Por qué quieren ponerme una trampa? Muéstrenme una de las monedas que se usan para pagar el impuesto. Entonces le trajeron una moneda de plata, y Jesús les preguntó:
¿De quién es la imagen que está en la moneda? ¿De quién es el nombre que tiene escrito?
Ya la respuesta era obvia. La moneda es romana, tiene la cara del emperador y su nombre está en la moneda. Esa moneda era odiosa para los judíos, porque por un lado lleva grabada la efigie del César, y por lo tanto violaba la prohibición de hacerse imágenes y además representaba la humillación del pueblo por el sometimiento romano. Pero Jesús, aunque ya les ha respondido con esta acción, les dice algo más:
Pues denle al emperador lo que es del emperador, y a Dios lo que es de Dios.
Porque sabía muy bien que ellos no le estaban dando a Dios lo que Dios había pedido…
Jesús no tiene la intención de dividir el mundo en los dos reinos, el de Dios y el del César, poniéndolos en un plano de igualdad. Ni quiere poner órdenes separados: el humano y el divino. Lo que quiere decir es que el estado no es el valor supremo y por lo tanto Jesús se apresura a dejar en claro que son mucho más importantes los deberes con Dios.
La moneda que lleva impresa la cara del César, pertenece al César en calidad de pagar tributo.

Pero el ser humano lleva impresa la imagen de Dios, y por lo tanto se debe a su Creador. Por eso, si alguna vez el estado llegara a reclamar algo de lo que le corresponde a Dios en forma exclusiva, entonces como dice el libro de los Hechos, “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hech. 5,29).

Sólo en Cristo llegaremos a la plena realidad del “ungido del Señor” aquel que libera definitivamente a su pueblo de la esclavitud, de la muerte y del pecado. En Cristo, conocemos la bondad del Padre, porque Él nos revela el rostro amoroso del Padre.

Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?

Hoy asistimos a un mundo que vive lleno de idolatrías, especialmente la idolatría del mercado, donde se pagan altos tributos a costa de la propia conciencia, quebrantando la dignidad de los seres humanos. Los nuevos dioses ciudadanos, el mercado, el consumismo, la moda, el deseo impetuoso de competencia desleal, la carrera armamentista, el deseo de poder, el amor exacerbado al dinero, el prestigio personal y comunitario… todos ellos exigen cultos, sacrificios, adoración y adhesión fanática. Vivimos sumergidos en el mundo y no podemos escapar físicamente de él. Pero Jesús nos invita a mantener nuestra conciencia libre y autónoma. El reinado de Dios le pertenece sólo a Dios. Y los reinos del mundo le pertenecen al mundo…
¿Qué significa darle al mundo lo que es del mundo?
¿Qué significa en mi vida dar a Dios lo que es de Dios?
¿Dónde pretendo yo escuchar a Dios, dónde lo busco, en un cielo lejano, abstracto, teórico... o en los sucesos de la vida de cada día y en las personas que están a mi alrededor?

Oración

Gracias Señor por tu Palabra. Hoy me haces ver que al igual que estos personajes que se acercaron a Ti, yo también a veces me acerco para pedirte mis caprichos y hacerte cómplice de mis cosas.
Te pido que me ayudes cada vez más a mejorar en la oración y que sólo me acerque a Ti para alabarte y tener el gozo del encuentro personal con vos.
Señor soy consciente ahora, al reflejo de tu Palabra, donde estoy viendo mi propia vida… que en muchas ocasiones tengo puesta mi mirada y mi corazón en las cosas más mundanas.
Me doy cuenta que llevo en mi vida reflejada tu propia imagen. Porque a tu imagen y semejanza he sido creado por Ti.
Quiero rehacer mi vida, y mi dedicación a Ti, Señor. Hoy reconozco que eres el único Dios y que sólo a Ti te debo obediencia.
Gracias por llamarme nuevamente hoy, te pido Señor que cuantos me vean a mí, te reconozcan a Ti, por eso dame una voluntad firme para ir enfrentando un cambio de actitud que me lleve cada vez más a cumplir tu voluntad. Amén

SANTORAL: 24 de octubre “San Antonio María Claret, (1807-1879) Fundador de la Comunidad de Misioneros del Corazón de María

Lecturas de la semana:

LUNES 20: Éfeso 2, 1-10; Salmo 99; Lucas 12, 13-21.
MARTES 21: Éfeso 2, 12-22; Salmo 84; Lucas 12, 35-38.
MIERCOLES 22: Éfeso 3, 2-12; Salmo Is. 12, 2-3 Lucas 12, 39-48.
JUEVES 23: Éfeso 3, 14-21; Salmo 32; Lucas 12, 49-53.
VIERNES 24: Éfeso 4, 1-6; Salmo 23, Lucas 12, 54-59.
SABADO 25: Éfeso 4, 7-16.; Salmo 121; Lucas 13, 1-9.

Nota: Basado en El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria, Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano, Siervas de los Corazones de Jesús y Maria. “Claves para Lectio Divina para Jóvenes” Proyecto Lectionautas CEBIPAL/CELAM – SOCIEDADES BIBLICAS UNIDAS Hno. Ricardo Grzona, frp.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados a las 17 h.
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Círculo Bíblico San José

domingo, 12 de octubre de 2008

Lecturas del Domingo 28 durante el año - Ciclo A -

Lecturas del 12/10/08 – Ciclo A -

Domingo 28 Durante el año

Lectura libro del profeta Isaías 25, 6-10

El Señor de los ejércitos ofrecerá a todos los pueblos sobre esta montaña un banquete de manjares suculentos, un banquete de vinos añejados, de manjares suculentos, medulosos, de vinos añejados, decantados.
El arrancará sobre esta montaña el velo que cubre a todos los pueblos, el paño tendido sobre todas las naciones.
Destruirá la Muerte para siempre; el Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros, y borrará sobre toda la tierra el oprobio de su pueblo, porque lo ha dicho él, el Señor.
Y se dirá en aquel día: «Ahí está nuestro Dios, de quien esperábamos la salvación: es el Señor, en quien nosotros esperábamos; ¡alegrémonos y regocijémonos de su salvación!» Porque la mano del Señor se posará sobre esta montaña. Palabra de Dios.

Salmo 22

R. Habitaré en la Casa del Señor
por muy largo tiempo.
El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas. R.

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza. R.

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa. R.

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R.

Carta ap S. Pablo cris. Filipos 4, 12-14. 19-20

Hermanos: Yo sé vivir tanto en las privaciones como en la abundancia; estoy hecho absolutamente a todo, a la saciedad como al hambre, a tener de sobra como a no tener nada. Yo lo puedo todo en aquel que me conforta.
Sin embargo, ustedes hicieron bien en interesarse por mis necesidades.
Dios colmará con magnificencia todas las necesidades de ustedes, conforme a su riqueza, en Cristo Jesús.
A Dios, nuestro Padre, sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.
Palabra de Dios.

Lectura S. Evangelio según S. Mateo 22, 1-14

Jesús habló otra vez en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo: «El Reino de los Cielos se parece a un rey que celebraba las bodas de su hijo. Envió entonces a sus servidores para avisar a los invitados, pero estos se negaron a ir. De nuevo envió a otros servidores con el encargo de decir a los invitados: "Mi banquete está preparado; ya han sido matados mis terneros y mis mejores animales, y todo está a punto: Vengan a las bodas." Pero ellos no tuvieron en cuenta la invitación, y se fueron, uno a su campo, otro a su negocio; y los demás se apoderaron de los servidores, los maltrataron y los mataron.
Al enterarse, el rey se indignó y envió a sus tropas para que acabaran con aquellos homicidas e incendiaran su ciudad. Luego dijo a sus servidores: "El banquete nupcial está preparado, pero los invitados no eran dignos de él. Salgan a los cruces de los caminos e inviten a todos los que encuentren." Los servidores salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, buenos y malos, y la sala nupcial se llenó de convidados.
Cuando el rey entró para ver a los comensales, encontró a un hombre que no tenía el traje de fiesta. "Amigo, le dijo, ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?” El otro permaneció en silencio. Entonces el rey dijo a los guardias: "Atenlo de pies y manos, y arrójenlo afuera, a las tinieblas. Allí habrá llanto y rechinar de dientes. " Porque muchos son llamados, pero pocos son elegidos.» Palabra del Señor.

Reflexión

Dios invita al hombre, en Jesucristo, al banquete eterno, le ofrece la salvación. Por parte de Dios todo está hecho; pero es el hombre quien libre y generosamente debe acudir al banquete.

La lectura del profeta Isaías es sumamente consoladora. Nos muestra la intención salvífica de Dios que prepara para los tiempos mesiánicos un festín suculento en el monte Horeb. Dios se dispone a enjugar las lágrimas de todos los rostros y se prepara para alejar todo oprobio y sufrimiento. La promesa de la salvación se verá cabalmente cumplida.
En la profecía de Isaías, por primera vez, se postula el tema de la inmortalidad: El Señor de los ejércitos aniquilará la muerte para siempre.

La comunidad de Mateo responde a la pregunta « ¿qué es el Reino de Dios?». Ella nos presenta su respuesta a partir de la imagen de un banquete de bodas, que se realiza en una ciudad.
El Reino de Dios es un banquete al que todos son invitados y tienen un lugar, donde hay alimento para todos, con la connotación de transformar una realidad histórica social mala e injusta en otra buena y justa.
La parábola expresa la relación entre el Señor y sus invitados. Entre éstos hay dos categorías, en primer lugar, unos, que eran dueños de campos y negocios, éstos no son dignos de entrar en el Reino de Dios, se autoexcluyeron de la propuesta de Reino que les ofrece Dios. El segundo tipo de invitados estaban en los cruces de los caminos, y eran gente de la calle, mala y buena de todo lo que hay en la viña del Señor. La sala, que había sido preparada con toda etiqueta para el primer tipo de invitados, se llenó de este segundo tipo de comensales, para ellos es ahora el banquete. Llegó el momento, es su oportunidad: el «Kayrós», el tiempo de participar activamente en la realización del proyecto de Dios, la boda de Dios con la humanidad.
Los primeros invitados fueron llamados tres veces al banquete, El rey quiere celebrar una fiesta e invita primero a sus súbditos. ¿Qué hacen ellos? Se excusan. Lo insólito, es que esos súbditos que no se hubieran atrevido a rechazar una orden de su rey, se nieguen a responder a un deseo de su Rey de compartir su gozo y hacerlos sus amigos, pero no hicieron caso, pues estaban ocupados cuidando de sus cosas e intereses. Los otros participantes, que no habían recibido la invitación oficial primera, aceptan y acogen alborozados la invitación informal, callejera para disfrutar del banquete de la boda...
Esta diferente actitud nos permite constatar que hay claramente diversas formas de responder al llamado a participar en la construcción del Reino de Dios. Por eso dice el evangelio que «son muchos los llamados y pocos los escogidos».

Se añade un elemento nuevo a la parábola, que cambia la perspectiva que hasta ahora llevaba el relato: la presencia del Rey ofrece una clave que nos indica una idea de juicio, que recae sobre cada uno de los invitados que están disfrutando del banquete; en este marco tiene sentido la pregunta por el vestido de fiesta, puesto que de entre los invitados hay uno que no lo lleva, es decir no está preparado, y es echado fuera, a las tinieblas. Es interesante darse cuenta de cómo el evangelio pone las tinieblas fuera del banquete, de la comunidad...
Deben vestirse adecuadamente: ¿Qué nos quiere decir Dios con esto? Si tras tanta invitación a compartir su vida y alegría, no nos sabemos amigos de Dios, hoy el Señor nos dice que seremos sacados de la fiesta; perderemos la fiesta y a Dios.
En el juicio al invitado que estaba sin la ropa apropiada, se ve claramente que no todos los que han sido invitados serán elegidos para estar en el banquete. Lo que convierte a los invitados en elegidos, es el amor que manifiestan en las circunstancias concretas de la vida.


La respuesta a la invitación de Dios y a las inspiraciones del Espíritu Santo: La parábola de los invitados al banquete nos alerta sobre la necesidad de responder a las invitaciones de Dios. El Señor llama a nuestra puerta a través de las mociones interiores y de las inspiraciones del Espíritu Santo. Seamos personas de vida interior, capaces de escuchar la voz suave del Espíritu Santo. Personas generosas que no dejan pasar las oportunidades para expresar a Dios su amor. Esto lo podemos hacer en nuestra vida cotidiana, en el esfuerzo de cada día, en las relaciones familiares o profesionales. Dios nos da las fuerzas para superar las adversidades.

En la segunda lectura, Pablo se dirige a los filipenses haciéndoles ver que él está acostumbrado a todo. Sabe vivir en pobreza y en abundancia. Conoce la hartura y la privación y se ha ejercitado en la paciencia de frente a las grandes dificultades de su ministerio. Todo lo puede en aquel que lo conforta. El cristiano, como Pablo, también es consciente de que en Cristo encuentra la fortaleza necesaria para perseverar en el bien y cumplir su misión. Sabe que nunca está sólo en los avatares de la vida, sabe que él va reproduciendo con su vida, con su sufrimiento y con su amor, el misterio de Cristo.

Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?

A partir de esta historia que tiene como eje central expresarnos cómo es el Reino de Dios, quiénes son los invitados y quién preside el banquete, sería bueno que nos preguntáramos:
¿A qué grupo de invitados nos asemejamos nosotros? ¿Qué actitud asumimos ante la invitación a participar del Reino?
“Deben vestirse adecuadamente” ¿cómo has entrado aquí sin el traje de fiesta?”
¿Qué nos quiere decir Dios con esto?¿Estamos preparados («vestidos de fiesta») para asumir las exigencias del Reino?
Si hoy fuese la boda ¿Cómo esta nuestro vestido para ir al encuentro del Señor?

Oración

Pidamos hoy al Señor, que quienes fuimos invitados a su fiesta desde el momento de nuestro bautismo no pongamos excusas para no asistir y que participemos de su fiesta cambiando nuestra vida para ser realmente dignos de ser sus amigos.

Contemplación

Para el paso de la contemplación, nos proponemos interiorizarnos en este mensaje de Jesús, qué es para nosotros. Contemplar es vivir escuchando al Señor. Por eso queremos ahora escuchar, de sus labios esta parábola como si fuera la primera vez que la escuchamos. Hagamos silencio interior. Podemos utilizar algunos de los versículos o frases que más nos llaman la atención, para repetirlos durante unos días. Como por ejemplo:
• Vayan por las calles e inviten a todos a la fiesta de bodas.
• Soy invitado personalmente por el Señor.
• Debo convertirme y entrar a su fiesta con el traje limpio.
• Gracias Señor por llamarme a ser mensajero de tu gracia.

SANTORAL: 15 de octubre “Santa Teresa de Jesús” Co-patrona de la diócesis Avell-Lanús.
Nació en Ávila en 1515. Al morir la madre Teresa por su delicada salud quedó al cuidado de su padre. Cuando cumplió 18 años ingresó al Convento de la Encarnación donde profesó dos años más tarde. Santa Teresa contará que su conversión se produjo frente a un Cristo muy llagado, de allí que el centro de su doctrina será el amor vivificante con Dios a través de la Iglesia. Ella, santa Catalina de Siena y santa Teresa del Niño Jesús son las tres únicas mujeres que llevan el título de doctoras de la Iglesia. Murió el 4 de octubre de 1582.

Lecturas de la semana:

LUNES 13: Gálatas 4, 22-24.26-27.31—5,1; Salmo 112; Lucas 11, 29-32.
MARTES 14: Gálatas 5, 1-6; Salmo 118; Lucas 11, 37-41.
MIERCOLES 15: Gálatas 5, 18-25; Salmo 1, Lucas 11, 42-46.
JUEVES 16: Éfeso 1, 1-10; Salmo Lc. 1, 69-70.71-72.73-75; Lucas 11, 47-54.
VIERNES 17: Éfeso 1, 11-14; Salmo 32, Lucas 12, 1-7.
SABADO 18: Segunda Timoteo 4, 10-17b.; Salmo 144; Lucas 10, 1-9.

Nota: Basado en Lectio divina del CEBIPAL. El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria y Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano. Siervas de los Corazones de Jesús y Maria

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados a las 17 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
Círculo Bíblico San José

domingo, 5 de octubre de 2008

Lecturas del Domingo 27 Durante el Año -Ciclo A -

Lecturas del 5/10/08 – Ciclo A -

Domingo 27 Durante el año

Lectura del libro del profeta Isaías 5, 1-7

Voy a cantar en nombre de mi amigo el canto de mi amado a su viña. Mi amigo tenía una viña en una loma fértil. La cavó, la limpió de piedras y la plantó con cepas escogidas; edificó una torre en medio de ella y también excavó un lagar. El esperaba que diera uvas, pero dio frutos agrios.Y ahora, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, sean ustedes los jueces entre mi viña y yo. ¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? Si esperaba que diera uvas, ¿por qué dio frutos agrios?
Y ahora les haré conocer lo que haré con mi viña: Quitaré su valla, y será destruida, derribaré su cerco y será pisoteada. La convertiré en una ruina, y no será podada ni escardada. Crecerán los abrojos y los cardos, y mandaré a las nubes que no derramen, lluvia sobre ella.
Porque la viña del Señor de los ejércitos es la casa de Israel, y los hombres de Judá son su plantación predilecta. ¡El esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia, y hay gritos de angustia! Palabra de Dios.

SALMO 79

R. La viña del Señor es la casa de Israel.

Tú sacaste de Egipto una vid, expulsaste a los paganos y la plantaste; extendió sus sarmientos hasta el mar y sus retoños hasta el Río. R.

¿Por qué has derribado sus cercos para que puedan saquearla todos los que pasan? Los jabalíes del bosque la devastan y se la comen los animales del campo. R.

Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso. R.

Nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre. ¡Restáuranos, Señor de los ejércitos, que brille tu rostro y seremos salvados! R.

Carta ap. S. Pablo cristianos de Filipos 4, 6-9
Hermanos:No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios. Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. En fin, mis hermanos, todo lo que es verdadero y noble, todo lo que es justo y puro, todo lo que es amable y digno de honra, todo lo que haya de virtuoso y merecedor de alabanza, debe ser el objeto de sus pensamientos. Pongan en práctica lo que han aprendido y recibido, lo que han oído y visto en mí, y el Dios de la paz estará con ustedes. Palabra de Dios.

Lectura S. Evangelio S. Mateo 21, 33-43

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: « Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos. Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon. El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera. Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo." Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia." Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?» Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.» Jesús agregó: « ¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos? Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.» Palabra del Señor.

Reflexión

Las lecturas de este domingo nos presentan la imagen de la viña. Una viña que simboliza a Israel, una viña que es amada y cuidada por Dios, pero que, lamentablemente, no produce los frutos que se esperaban de ella. Dios espera frutos de la viña que Él ha cultivado con amor, éste es el tema que nos sirve de reflexión en este domingo.
La primera lectura nos muestra el poema del amigo y de su viña. Con palabras llenas de solicitud, el poema nos presenta al dueño de la viña que se prodiga en cuidados por ella, cava en torno a ella, monta una torre, quita las piedras, planta buenas vides y cava un lagar. Este hombre ama su viña y espera de ella que dé buenas uvas, en cambio, recibe uvas silvestres, agrazones, es decir uvas que nunca maduran. El hombre se lamenta con razón y se pregunta con ánimo quebrantado: ¿qué más podía haber hecho yo por mi viña que no hice? Nada, ciertamente, había puesto en acción cuantos medios se conocían en la época para cultivar una vid excelente.
Dios ama y cuida a su viña. El poema de la viña es uno de los pasajes más sorprendentes del profeta Isaías. El profeta hace comprender al pueblo de Israel que Dios ha cuidado de él, lo ha tratado con especial amor, se ha preocupado de su crecimiento y, sin embargo, el pueblo no ha correspondido a tal amor. Israel no ha sido fiel a su amor. En verdad, parece que nos adentramos en el corazón mismo de Dios que ama a Israel. ¿En qué ha faltado Dios a su amor? ¿Se ha alejado de su pueblo? ¿Lo ha abandonado en tiempo de dificultad? ¿No es verdad que, a pesar de las pruebas por las que ha pasado Israel, ha estado Yahvé siempre cerca de él? En verdad, Dios es fiel a sus promesas y nunca ha dejado a un justo defraudado.
La viña sorprendentemente no da buenos frutos. Esta viña, a pesar del cuidado sabio del viñador, que es el Señor de los ejércitos, no prospera, no da fruto, no da uvas dulces; da uvas inmaduras y silvestres. Se trata ciertamente de una alegoría, pues en verdad, no se puede culpar a una viña de no querer producir frutos. Sin embargo, los oyentes del profeta comprenden que la viña representa a Israel y que el viñador no es otro que el mismo Yahvé. A pesar, de que Israel ha sido cuidado como un hijo, a pesar de que ha sido liberado, a pesar de que el Señor lo ha elegido como el pueblo de su propiedad, Israel no produce frutos de salvación. Es sorprendente ver la tristeza profunda del viñador y, a la vez, su firmeza ante la viña improductiva. Él vendrá y la devastará, la dejará desolada.
En el evangelio se recoge nuevamente el tema de la vid en una especie de alegoría: el dueño de la vid la arrienda a unos trabajadores y se marcha. Envía, después de algún tiempo, sus embajadores para recoger los frutos, pero los viñadores maltratan a los enviados.
En la parábola los culpables de la falta de frutos son los labradores que reciben la viña en arriendo. Son gente sin escrúpulos, no piensan cómo acrecentar la viña y ofrecer al dueño el fruto merecido por darle la viña para que la trabajen, sino que su intento es arrebatar la viña a su dueño. En su corazón no está el amor por la viña, ni el amor por el dueño de la viña, sino el amor a sí mismos. Su interés es ignorar lo que tienen que pagar por el uso de la viña, por eso, al ver venir a los embajadores que requieren los frutos, se molestan, los golpean, los matan. Cualquier cosa que se interponga a su bienestar y al usufructo de la viña en su favor, debe ser eliminado. Estos hombres, cuando ven venir al hijo, es decir, cuando tienen la oportunidad de reconciliarse con el Padre, de ofrecer frutos, de respetar lo pactado, traman el crimen más cruel, suprimir al hijo para quedarse con la herencia y la propiedad. En verdad aquellos viñadores, no eran sólo ladrones, sino homicidas. Las palabras finales de la parábola son dramáticas: el dueño de la viña acabará con aquellos arrendatarios y ofrecerá su viña a otros arrendatarios que produzcan frutos.
El poema de Isaías y la parábola de Jesús ponen de relieve la importancia de producir frutos. En el primer caso, es la viña que no ha producido lo que se esperaba de ella. En el segundo caso, son los viñadores homicidas que no entregan los frutos debidos al dueño. El tema espiritual es importante: Dios ofrece al hombre múltiples dones: la vida, la fe, la vocación profesional... y el Señor espera por parte del hombre una respuesta, espera unos frutos de santidad, espera que este hombre se transforme interiormente y dé frutos apostólicos para el bien de sus hermanos. Tema profundo que requiere reflexión y examen de la propia vida.

El cristiano debe dar buenos frutos. El cristiano es una persona injertada en Cristo por el bautismo, por ello, debe dar frutos de vida eterna. Así como el Padre ha enviado al mundo a Cristo a cumplir la misión redentora, así Cristo envía a los cristianos, especialmente a los apóstoles, a cumplir una misión. No siempre los frutos del cristiano serán manifiestos o inmediatos, pero no cabe dudar que el alma que permanece unida a Cristo, como el sarmiento permanece unido a la vid, producirá frutos a su tiempo. No cabe dudar que, si somos fieles y permanecemos unidos a la vid, que es Cristo, esos frutos llegarán.

Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?

Tanto la Iglesia de los primeros tiempos como la actual, sabe que su existencia y su razón de ser están ligadas a la fidelidad de continuar la misión de Jesús. Hacer presente la novedad absoluta del reinado de Dios, reino de justicia, de paz y de amor. El Señor me ha confiado parte de su viña:
¿Estoy conciente de esto?
¿Cuántas veces dejo de escuchar al Señor por medio de sus enviados?
¿Soy conciente que sólo hay dos posibilidades, puedo ser un buen obrero de la viña del Señor, o puedo ser un desentendido que quiere quedarse con todo?
¿Hemos aprovechado con inteligencia y voluntad los talentos recibidos? ¿O hemos vivido como una viña distraída sin darse cuenta que su misión era producir uvas dulces?

ORACION

Señor ayúdanos a no seguir aferrados a un «servicio de la palabra», indiferente a la realidad que vivimos, con poco sabor de la vida y la problemática de nuestro prójimo.
Señor ayúdanos a lograr que nuestro «apostolado, aprovechando al máximo los talentos que nos diste» se inspire y se haga carne en compromisos concretos por la Vida, la Justicia y la Solidaridad en el ambiente que nos toque vivir el día a día.
Señor ayúdanos a tener fecundidad espiritual siendo dócil a la misión que nos tenés reservada. Señor ayúdanos a ser obediente como vos, que sufre y ofrece su vida en rescate por la salvación de los hombres.

SANTORAL: 7 de octubre “Nuestra Señora del Rosario”
El Rosario es una devoción en honor a la Virgen María, el origen de la fiesta del Rosario data de 1571, donde la escuadra cristiana consiguió un triunfo sobre la flota turca en el golfo de Lepanto, que salvó a España.



Para recordar:
Los días 10, 11 y 12 de octubre se realizará la II Asamblea del Pueblo de Dios, bajo el lema “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”, será una ocasión propicia para renovar una auténtica experiencia de Iglesia, dentro de la diócesis. Que la Santísima Virgen de la Asunción nos ayude a ser discípulos y misioneros de su Hijo y pidamos a Santa Teresa de Jesús nos haga progresar en el amor a Cristo y a la pasión por su Iglesia. (Obispado)


Lecturas de la semana:

LUNES 6: Gálatas 1, 6-12, Salmo 110, Lucas 10, 25-37.
MARTES 7: Hechos de los apóstoles 1, 12-14; Salmo Lc. 1, 46-47.48-49.50-51; Lucas 1, 26-38.
MIERCOLES 8: Gálatas 2, 1-2.7-14; Salmo 116, Lucas 11, 1-4.
JUEVES 9: Gálatas 3, 1-5; Salmo Lc. 1, 69-70.71-72.73-75; Lucas 11, 5-13.
VIERNES 10: Gálatas 3, 7-14; Salmo 110, Lucas 11, 15-26.
SABADO 11: Gálatas 3, 22-29.; Salmo 104; Lucas 11, 27-28.

Nota: Basado en Lectio divina del CEBIPAL. El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria y Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano. Siervas de los Corazones de Jesús y Maria

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados a las 17 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa DominicoCírculo Bíblico San José

viernes, 26 de septiembre de 2008

Lecturas del Domingo 26 durante el Año

Lecturas del 28/09/08 – Ciclo A -

Domingo 26 Durante el año

Lectura profecía de Ezequiel 18, 25-28

Ustedes dirán: «El proceder del Señor no es correcto.» Escucha, casa de Israel: ¿Acaso no es el proceder de ustedes, y no el mío, el que no es correcto?Cuando el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, muere por el mal que ha cometido. Y cuando el malvado se aparta del mal que ha cometido, para practicar el derecho y la justicia, él mismo preserva su vida. El ha abierto los ojos y se ha convertido de todas las ofensas que había cometido: por eso, seguramente vivirá, y no morirá. Palabra de Dios.
Salmo 24
R. Acuérdate, Señor, de tu compasión.

Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos. Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador, y yo espero en ti todo el día. R.

Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor, porque son eternos. No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud: por tu bondad, Señor, acuérdate de mi según tu fidelidad. R.
El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.

Carta ap. S. Pablo cristianos de Filipos 2, 1-11

Hermanos: Si la exhortación en nombre de Cristo tiene algún valor, si algo vale el consuelo que brota del amor o la comunión en el Espíritu, o la ternura y la compasión, les ruego que hagan perfecta mi alegría, permaneciendo bien unidos. Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento. No hagan nada por espíritu de discordia o de vanidad, y que la humildad los lleve a estimar a los otros como superiores a ustedes mismos. Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Tengan los mismos sentimientos de Cristo Jesús. El, que era de condición divina, no consideró esta igualdad con Dios como algo que debía guardar celosamente: al contrario, se anonadó a sí mismo, tomando la condición de servidor y haciéndose semejante a los hombres. Y presentándose con aspecto humano, se humilló hasta aceptar por obediencia la muerte y muerte de cruz. Por eso, Dios lo exaltó y le dio el Nombre que está sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús, se doble toda rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y toda lengua proclame para gloria de Dios Padre: «Jesucristo es el Señor.» Palabra de Dios.

Lectura S. Evangelio S. Mateo 21, 28-32

Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: « ¿Qué les parece? Un hombre tenía dos hijos y, dirigiéndose al primero, le dijo: "Hijo, quiero que hoy vayas a trabajar a mi viña.
"El respondió: "No quiero."Pero después se arrepintió y fue. Dirigiéndose al segundo, le dijo lo mismo y este le respondió: "Voy, Señor", pero no fue. ¿Cuál de los dos cumplió la voluntad de su padre?”“El primero», le respondieron. Jesús les dijo: «Les aseguro que los publicanos y las prostitutas llegan antes que ustedes al Reino de Dios. En efecto, Juan vino a ustedes por el camino de la justicia y no creyeron en él; en cambio, los publicanos y las prostitutas creyeron en él. Pero ustedes, ni siquiera al ver este ejemplo, se han arrepentido ni han creído en él.»
Palabra del Señor.

Reflexión:

Uno de los temas de fondo de este domingo que podemos meditar, es el de la conversión del alma a Dios, se trata de hacer o no hacer la voluntad de Dios, el Padre, que no solamente es el dueño de la viña, sino por sobre todo “Padre”.
La conversión de aquellos que el sistema religioso considera pecadores debería ser una señal profética con el poder de arrastrar a todos hacia el camino del bien. Sin embargo, esto no es lo que ocurre. Algunos organizan sus valores en función de escalas jerárquicas en las que cuenta más la posición que tienen que la propia conciencia. El profeta Ezequiel y el Evangelio se refieren a esta terrible realidad; los que se consideran a sí mismos salvados son incapaces de cambiar su manera de pensar para abrirse a la acción de Dios. Los más ilustres representantes de la religión (sacerdotes judíos, fariseos, escribas, etc.) incurren en el pecado de la falsa conciencia religiosa, es decir en la pretensión injustificada de considerarse salvados por sus propios méritos y no por la gracia de Dios.

El profeta Ezequiel le llama la atención a su pueblo, la situación era extremadamente precaria luego de la primera deportación en el año 597 aC. Los líderes del pueblo habían sido obligados a marchar a tierras extranjeras y vivían en condiciones difíciles. La situación en Jerusalén era muy volátil. La falta de discernimiento, la manipulación de los sentimientos patrióticos y el oportunismo de los nuevos líderes los dejaban a la merced de una nueva y devastadora intervención de Babilonia como efectivamente ocurrió en el año 587 aC. En medio de tanta tensión, caos y confusión el profeta hace un llamado a la cordura y al buen juicio. La falsa consciencia religiosa estaba inflando los planes de las autoridades del Templo y de los altos funcionarios de la corte. Se consideraban a sí mismos propietarios de la salvación y personas más allá del “bien y del mal”. Ezequiel los llama a la humildad y a la honestidad, al servicio al pueblo y a la justicia, a cumplir con el fundamento jurídico y ético de la alianza de Yahvé con su pueblo.

La parábola que hoy nos propone Jesús, denuncia igualmente la falsa conciencia religiosa. La viña es la realidad del mundo, en la que el trabajo siempre es arduo y urgente. A esa viña el Padre envía a sus dos hijos. La respuesta y el accionar de los dos son distintos. Un hermano dijo que sí, muy dispuesto, pero sus hechos desmintieron sus palabras; su palabra verdadera, su palabra práctica, fue un no. El otro hermano pareció estar desde el principio fuera del camino de la salvación, por sus palabras negativas e inaceptables; pero dejando aparte sus palabras, fue a la viña, e «hizo» la voluntad del Padre.
Sólo el compromiso del que inicialmente se había negado al trabajo nos permite descubrir quién actúo coherentemente. De este modo Jesús denuncia a aquellos dirigentes y a todo el pueblo que públicamente se compromete a servir al Señor, pero que es incapaz de obrar de acuerdo con sus palabras.
Esta parábola plantea un dilema que pone al descubierto la praxis de sus oyentes y que, leída a la luz de los acontecimientos de la época de Jesús nos muestra cómo los que eran considerados pecadores por el aparato religioso eran, en realidad, los únicos atentos a la voz del profeta. La conversión no es un asunto de solemnes proclamas o de prolongados ejercicios piadosos, sino un llamado impostergable a la justicia y al discernimiento.
Las palabras de Jesús herían la sensibilidad religiosa de sus contemporáneos que se consideraban auténticos seguidores de Yahvé e inigualables hombres de fe, porque colocaba delante de ellos el testimonio de aquellas personas que eran consideradas una lacra social: las prostitutas y los publicanos.
Jesús ridiculiza todas esas valoraciones lanzadas desde los pedestales del sistema religioso y muestra, con los hechos, que ni siquiera la presencia de un profeta tan grande como Juan Bautista es capaz de transformar las conciencias anquilosadas y estériles de aquellos que se consideran salvados únicamente por el alto cargo que ejercen en el aparato religioso.
En el evangelio se hace evidente la tragedia de los que se creen justos. Los sumos sacerdotes y los ancianos del templo no acogen el mensaje de penitencia. Creen que no tienen necesidad de él. Ellos observan la ley, se consideran justificados, practican las normas externas y se muestran seguros de su excelencia; los otros eran pobres ignorantes de la ley. ¡Cuán errados estaban! Al excluirse del grupo de los pecadores, se auto-excluían de la misericordia de Dios, de su perdón y su eterna bondad. Por ello, con sus palabras decían “sí” a la voluntad de Dios, pero sus obras no eran buenas, no practicaban la justicia y el derecho, eran hipócritas, sepulcros blanqueados, no amaban la verdad. En cambio, los pecadores públicos, aquellos que claramente habían dicho “no” a Dios y a su voluntad, al escuchar la predicación del Bautista, cambian, se arrepienten, se sienten interpelados en su conducta, se dan cuenta de su miseria moral delante del poder y la majestad de Dios, y se convierten.
Aquí, es importante recordar las palabras de la encíclica: “Todo hombre, por tanto, es invitado a convertirse y creer en el amor misericordioso predicado por El (por Cristo); el Reino crecerá en la medida en que cada hombre aprenda a dirigirse a Dios como a un Padre en la intimidad de la oración y se esfuerce en cumplir su voluntad” (Juan Pablo II, Redemptoris missio 13). En realidad se nos muestra que “todos estamos necesitados de conversión”. No hay quien pueda arrojar, sin pecado, la primera piedra.

Cada día debemos convertirnos un poco más al Padre de las misericordias. Es necesario entrar dentro de nosotros mismos para ver cuál es la “adecuación” entre nuestro ser, nuestra identidad como hombres y como cristianos, y nuestro obrar diario (examen de conciencia). La falta del sentido del pecado, que es uno de los grandes males de nuestra época, se debe, en parte, a esta incapacidad para entrar dentro de nuestro corazón y ver que, junto a cosas muy buenas, hay también desamor, infidelidad, menor correspondencia al amor de Dios.
Es importante que nuestra fe se exprese en obras. Ahora más que nunca, el mundo está necesitado de la manifestación de los hijos de Dios.
Como cristianos estamos llamados a dar testimonio de nuestra fe.
El mundo está necesitado de que cada cristiano asuma su propia responsabilidad. A imitación de Cristo, nos corresponde emprender aquellas tareas que más dignifican al hombre, lo hacen más hombre, lo promueven en su dignidad.

Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?

Los “dos hermanos” tan contrapuestos de la parábola de Jesús se dan en cada una de nuestras vidas. A veces decimos que sí, pero es que no, y otras veces decimos no, pero resulta que sí…
Sólo Jesús fue, «sólo sí sin sombra de no»…
¿Pasan estas situaciones contrapuestas en mi vida?
¿Cuáles son las cosas en las que me cuesta más cumplir la voluntad de Dios?
¿Qué podría hacer para cambiar de actitud, para dar más coherencia a mi vida?

ORACION

Señor ayúdame a tener un corazón dispuesto a cambiar, a descubrir mis actitudes de encierro en mis debilidades y pecados.
No quiero ser falso y decir sí, cuando no hago lo que me pides, que no sea un cristiano de ritualismos, sino de corazón.
Enséñame Señor a cumplir tu voluntad, enséñame tus caminos, dame la gracia de poder convertirme a Ti.

SANTORAL: 30 de Setiembre “San Jerónimo”

Nació en Estridón, ciudad de Yugoslavia, en el año 332. El papa Liberio lo bautiza a los 20 años y allí comienza a viajar. De Roma se encamina a Tréveris donde descubre la vida monástica y la literatura cristiana. Pero él ansía la luz se hace hombre del desierto, su vida de ayuno, vigilias, oración y lágrimas. En el año 386, se halla en Belén, reza ayuna, lee y escribe. Por encargo del Papa san Damaso traduce la Biblia al latín. Se dice de él que fue el Padre de la Iglesia que más estudió Las Sagradas Escrituras y que las interpretó como nadie, murió el 30 de setiembre de 420 con casi noventa años.

Para recordar:
Este domingo celebramos el Día Bíblico Nacional, donde la Palabra de Dios debe presidir nuestra vida, nutrirnos, guiarnos, sostenernos y animarnos; ya que escuchando la Palabra de Dios y siendo buenos discípulos, podremos ser auténticos testigos y verdaderos misioneros. Pero para responder bien primero hay que escuchar bien. ¡Escuchemos con atención la Palabra de Dios! (Obispado Avellaneda-Lanús). Nos reunimos en la Casa Santa Teresa (Belgrano 658 – Avellaneda) a las 16 hs.

Lecturas de la semana:

LUNES 29: Daniel 7, 9-10- 13-14, Salmo 137, Juan 1, 47-51.
MARTES 30: Job, 1-3.11-17.20-23; Salmo 87; Lucas 9, 51-56.
MIERCOLES 1: Job 9, 1-12.14-16; Salmo 87, Lucas 9, 57-62.
JUEVES 2: Éxodo 23, 20-23; Salmo 90; Mateo 18, 1-5. 10.
VIERNES 3: Job 1. 12-21; 40, 3-5; Salmo 138, Lucas 10, 13-16.
SABADO 4: Job 42, 1-3.5-6.12-17.; Salmo 118; Lucas 10, 17-24.

Nota: Basado en Lectio divina del CEBIPAL. El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria y Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano. Siervas de los Corazones de Jesús y Maria

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados a las 17 h.
para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa DominicoCírculo Bíblico San José

domingo, 21 de septiembre de 2008

Lecturas del domingo 25 durante el año

Lecturas del 21/09/08 – Ciclo A -

Domingo 25 Durante el año

Lectura del libro del profeta Isaías 55, 6-9

¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca! Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos -oráculo del Señor –.
Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes. Palabra de Dios

SALMO 144

R. El Señor está cerca de aquellos que lo invocan

Día tras día te bendeciré, y alabaré tu Nombre sin cesar. ¡Grande es el Señor y muy digno de alabanza: su grandeza es insondable! R.

El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia;
el Señor es bueno con todos y tiene compasión de todas sus criaturas. R.

El Señor es justo en todos sus caminos
y bondadoso en todas sus acciones;
está cerca de aquellos que lo invocan,
de aquellos que lo invocan de verdad. R.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Filipos 1, 20c-24. 27a

Hermanos:
Sea que viva, sea que muera, Cristo será glorificado en mi cuerpo. Porque para mí la vida es Cristo, y la muerte, una ganancia. Pero si la vida en este cuerpo me permite seguir trabajando fructuosamente, ya no sé qué elegir. Me siento urgido de ambas partes: deseo irme para estar con Cristo, porque es mucho mejor, pero por el bien de ustedes es preferible que permanezca en este cuerpo.
Solamente les pido que se comporten como
dignos seguidores del Evangelio de Cristo.
Palabra de Dios.

Lectura S. Evangelio según S.Mateo 20, 1-16a

«El Reino de los Cielos se parece a un propietario que salió muy de madrugada a contratar obreros para trabajar en su viña. Trató con ellos un denario por día y los envío a su viña.
Volvió a salir a media mañana y, al ver a otros desocupados en la plaza, les dijo: "Vayan ustedes también a mi viña y les pagaré lo que sea justo." Y ellos fueron. Volvió a salir al mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo. Al caer la tarde salió de nuevo y, encontrando todavía a otros, les dijo: "¿Cómo se han quedado todo el día aquí, sin hacer nada?" Ellos les respondieron: "Nadie nos ha contratado." Entonces les dijo: "Vayan también ustedes a mi viña."
Al terminar el día, el propietario llamó a su mayordomo y le dijo: "Llama a los obreros y págales el jornal, comenzando por los últimos y terminando por los primeros."
Fueron entonces los que habían llegado al caer la tarde y recibieron cada uno un denario. Llegaron después los primeros, creyendo que iban a recibir algo más, pero recibieron igualmente un denario. Y al recibirlo, protestaban contra el propietario, diciendo: "Estos últimos trabajaron nada más que una hora, y tú les das lo mismo que a nosotros, que hemos soportado el peso del trabajo y el calor durante toda la jornada."
El propietario respondió a uno de ellos: "Amigo, no soy injusto contigo, ¿acaso no habíamos tratado en un denario? Toma lo que es tuyo y vete. Quiero dar a este que llega último lo mismo que a ti. ¿No tengo derecho a disponer de mis bienes como me parece? ¿Por qué tomas a mal que yo sea bueno?"
Así, los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos.» Palabra del Señor.

Reflexión

La liturgia de este domingo nos pone de frente a la grandeza de los planes de Dios. Planes que no han sido conocidos por la mente humana, ni vistos por ojos humanos, ni escuchados por oídos de hombre. Los planes de Dios no son los planes de los hombres. Los hombres ven la apariencia, el provecho inmediato, Dios ve el corazón y a Él le mueve sólo el amor infinito por su creatura. El hombre entra en contacto con este plan de Dios, gracias a la Revelación; Dios se revela a sí mismo, manifiesta su vida íntima. Nos dice quién es y cuáles son sus sentimientos en relación con el hombre. Nuestro Dios es rico en perdón (1Lect.). Nuestro Dios es aquel que está cerca del que lo invoca (Cfr. Salmo 144). Es aquél que desea el regreso, la conversión del malvado de su mala conducta.
Sin embargo, no resulta fácil al hombre conformar su pensamiento con el pensamiento de Dios. Demasiados altos son tus caminos para poder entenderlos, parece decir el hombre ante cada paso de Dios, ante cada una de sus actuaciones. Pero, Dios, fiel a su amor, nos muestra el camino de la salvación en su Hijo querido. Por medio de Cristo, camino, verdad y vida, el “misterio insondable, oculto desde la eternidad” se manifiesta, se hace presente, se revela. Y este misterio es que Dios es amor y que Dios nos ama.
La parábola de los jornaleros nos muestra que Dios quiere nuestra participación en la construcción de su plan, pero, hemos de saber que lo importante no es llegar a primera o a última hora en las tareas de la construcción de este Reino; ante Dios, siempre somos de los “últimos”, aquellos que sólo han trabajado un poco en comparación con los trabajos que Cristo padeció por nosotros. “
La gracia y la misericordia de Dios se contrapone a la mentalidad del mérito de los judíos de los tiempos de Jesús. Desde esta perspectiva, la salvación no se alcanza solamente por méritos propios sino por la misericordia de Dios que nos la concede a pesar de que no la merezcamos.

El texto del segundo Isaías centra su actividad profética en el tema de la consolación del pueblo desterrado. En el destierro nos encontramos con el pueblo y sus dirigentes que se apartaron de Dios y quebrantaron la alianza. Sin embargo, Dios no los abandona. Si el pueblo es infiel a la alianza, Dios permanece siempre fiel. Los caminos del Señor son muy distintos de los caminos humanos. El profeta insiste en la invitación a buscar al Señor. Hace un llamado a la conversión y al arrepentimiento porque Dios es clemente y misericordioso y siempre está dispuesto al perdón.

Pablo es un testimonio de la cercanía de Dios hasta el punto de exclamar: Para mí la vida es Cristo y la muerte una ganancia. “La vida es Cristo”: significa que mi vida ha sido injertada en Cristo y reproduce sus misterios. Cristo vive y obra en mí. Cristo, el Señor, es más íntimo a mí mismo que mi misma interioridad. Que la vida sea Cristo significa que hago mío los amores y los pensamientos de Cristo. Como a él, a mí también me interesa la Gloria del Padre y la salvación de las almas. Mi vida consiste, pues, en ser heraldo del evangelio, anunciar el evangelio en el lugar donde he sido colocado. En la familia, en la vida profesional, en la vida pública, en la salud o en la enfermedad, en el éxito o en el fracaso, en el gozo o en las fatigas... toda mi vida es anuncio, toda mi vida es Cristo. Así, se puede decir que la muerte es una ganancia, porque es el encuentro definitivo con el Señor. Es el final del combate de la fe, es el final de la jornada, es el momento del salario de Gloria, es el encuentro definitivo con el amor.

En la parábola de los trabajadores descontentos con la paga se refleja el modo de actuar de Dios contrario a nuestra mentalidad utilitarista. En el contexto de la comunidad que describe Mateo se percibe el conflicto producido entre los judeocristianos y paganos cristianos que confluyen en la misma comunidad. Era inaceptable que los recién conversos tuvieran el mismo trato de los que han pertenecido desde tiempos antiguos al pueblo elegido.
La parábola, narrada por Jesús, parte de un hecho real. El propietario representa a los terratenientes que a base de aranceles habían quitado las tierras a los campesinos. Así mismo, los desocupados eran los que lo habían perdido todo y se alquilaban por cualquier cosa para poder vivir. Por supuesto que había quienes siempre eran jornaleros fijos del propietario, es decir, aquellos a quienes siempre se les contrataba, y estaban los que iban apareciendo a última hora. La clave de la parábola no está en la actitud equitativa del patrón, pues el podría pagar como quisiera. Lo que llamó la atención a los oyentes es que haya preferido a los que no eran sus trabajadores (los de la última hora) sobre los que si lo eran (los de la primera hora). Situación incomprensible desde todo punto de vista.
Es importante que podamos comprender que de esta manera Jesús enseña a sus discípulos a dedicarse a realizar su trabajo, sin preocuparse del trabajo que realizan los demás. Ya que en el mismo momento en que el Señor les llame para ver como han desarrollado su misión, dependerá de ellos mismos y de lo que hayan hecho y no del trabajo de los demás.

El sistema religioso del tiempo de Jesús y de las primeras comunidades centraba la práctica religiosa en el mérito y la paga.
La salvación se había convertido en un mercado de compra y venta. Jesús cuestiona a fondo esta mentalidad que tanto mal le ha hecho al pueblo. La salvación es don gratuito de Dios. Y la gracia tiene que ver con el amor misericordioso. Dios no maneja nuestros esquemas contables interesados y lucrativos. Para Dios, tanto los primeros como los últimos son objeto de su inmenso amor y misericordia.
Vamos a pedirle a nuestra Madre María que nos ayude a no desfallecer nunca en nuestra tarea de servir al Señor, y que lo hagamos siendo agradecidos del llamado recibido.
Preguntas para la meditación ¿Qué me dice?

Se podría decir que hay dos formas de amor, una como ama a Dios, por “puro amor” (como respuesta al amor que Dios nos da), y otra amar a Dios con la vista puesta en los “méritos para la salvación” (motivada por el temor al castigo, si no cumplo con la “ley”)
¿En nuestra vida qué forma de amor alimenta nuestras acciones?

¿Soy consciente de que el amor de Jesús es igual para todos?

ORACION A NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE SAN NICOLAS

Santa María, Madre nuestra que en cada misterio del Santo Rosario nos brindas al Salvador. Acudimos a ti necesitados. Nos alegramos que desde la cruz el señor te haya encomendado la misión de acercarnos a El y a su Iglesia por la conversión y la penitencia. Alentados por la confianza que nos inspiras ponemos en tus manos maternales nuestras preocupaciones y temores. Pero, deseamos imitar tu fidelidad a Dios, aceptando con amor y humildad todas las pruebas. ¡Madre nuestra del Rosario de San Nicolás! que tu presencia renueve nuestra vida, alivie nuestro ser agobiado por el sufrimiento y la enfermedad, sostenga nuestra docilidad a la gracia y fortalezca nuestro amor a los demás, convirtiéndonos así en testigos del amor del Padre que no vaciló, por tu intermedio, en darnos a Jesús. AMEN.

SANTORAL: 25 de setiembre “NUESTRA SEÑORA DEL ROSARIO DE SAN NICOLÁS”

El 25 de setiembre de 1983, en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos se comienza a asistir a un hecho de características particulares: una sencilla mujer llamada Gladys Motta, manifiesta ver y oír a la Santísima Virgen. La Virgen comienza a darle una serie de mensajes con citas bíblicas, llamando a la oración, a la conversión, a la consagración, y también el deseo de que se construya un Templo en su honor que albergue a sus hijos. Todo este acontecimiento así como también los mensajes están dentro de lo que la Iglesia llama “revelaciones privadas”. Ella concurre a comunicarle lo sucedido al Padre Carlos Antonio Pérez, quien la escuchó con atención y la invitó a esperar que los acontecimientos se encargaran de demostrar su autenticidad. Fue muy importante los resultados obtenidos, en particular el rezo del santo Rosario, la lectura de la Palabra, el acercamiento a los Sacramentos y a la Iglesia, y el culto a la Madre de Dios, un mayor descubrimiento de Cristo como centro de los mensajes.

Lecturas de la semana:

LUNES 22: Proverbios 3, 27-34; Salmo 14, Lucas 8, 16-18.
MARTES 23: Proverbios 21, 1-6.10-13; Salmo 118; Lucas 8, 19-21.
MIERCOLES 24: Judit 15, 8-10; 16,13-14; Salmo Lc. 1, 46-55; Juan 19, 25-27.
JUEVES 25: Eclesiastés 1, 2-11; Salmo 89; Lucas 9, 7-9.
VIERNES 26: Eclesiastés 3, 1-11; Salmo 143, Lucas 9, 18-22.
SABADO 27: Eclesiastés 11,9—12, 8.; Salmo 89; Lucas 9, 43b-45.

Nota: Basado en Lectio divina del CEBIPAL. El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y Maria y Catholic.net, Servicio Bíblico Latinoamericano. Siervas de los Corazones de Jesús y Maria

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

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para leer la Biblia en la Parroquia San José: Brandsen 4970 Villa Dominico
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