Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Primer Domingo de Adviento


Lecturas del 2-12-12
Primer Domingo de Adviento
– Ciclo C –

virgen_adviento
Que María Sma. Maestra en Vigilancia
nos ayude a recibirlo.
Tiempo de Adviento: ¡Manténgase despiertos!-¡Oren!

 Lectura del libro del profeta Jeremías 33, 14-16         
Llegarán los días -oráculo del Señor- en que yo cumpliré la promesa que pronuncié acerca de la casa de Israel y la casa de Judá:  
En aquellos días y en aquel tiempo, haré brotar para David un germen justo, y él practicará la justicia y el derecho en el país.           
En aquellos días, estará a salvo Judá y Jerusalén habitará segura. Y la llamarán así: «El Señor es nuestra justicia.»      
Palabra de Dios.  
Salmo 24               
                         R. A ti, Señor, elevo mi alma.  
Muéstrame, Señor, tus caminos, enséñame tus senderos.    
Guíame por el camino de tu fidelidad; enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador. R.            
El Señor es bondadoso y recto:       por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres. R.   Todos los senderos del Señor son amor y fidelidad, para los que observan los preceptos de su alianza. El Señor da su amistad a los que lo temen y les hace conocer su alianza. R.       
1º carta de Pablo a a los Tesalonicenses 3, 12-4, 2     Hermanos: Que el Señor los haga crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia todos los demás, semejante al que nosotros tenemos por ustedes. Que él fortalezca
sus corazones en la santidad y los haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el Día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos. 
Por lo demás, hermanos, les rogamos y les exhortamos en el Señor Jesús, que vivan conforme a lo que han aprendido de nosotros sobre la manera de comportarse para agradar a Dios. De hecho, ustedes ya viven así: hagan mayores progresos todavía. Ya conocen las instrucciones que les he dado en nombre del Señor Jesús.   
Palabra de Dios.   

Santo Evangelio según san Lucas 21, 25-28. 34-36    Jesús dijo a sus discípulos: «Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, los pueblos serán presa de la angustia ante el rugido del mar y la violencia de las olas. Los hombres desfallecerán de miedo por lo que sobrevendrá al mundo, porque los astros se conmoverán. Entonces se verá al Hijo del hombre venir sobre una nube, lleno de poder y de gloria. Cuando comience a suceder esto, tengan ánimo y levanten la cabeza, porque está por llegarles la liberación.»
Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.   
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante del Hijo del hombre.» Palabra del Señor.

Reflexión
Inicio del Año litúrgico
El Ciclo nos hace meditar a Lucas.  Lucas nos revela el cariño de Dios, la necesidad de la oración, el peligro del dinero.  Lucas es la desconcertante parábola del hijo pródigo, una afirmación tan clara del cariño de Dios con cada uno de los hombres, aunque se hayan alejado de Él.  Lucas es el “buen samaritano” y los peregrinos de Emaús, pero también el publicano y el fariseo, el rico egoísta y Lázaro.  Lucas nos narra las infancias de Juan Bautista y de Jesús.  Suya es la anunciación y el Magníficat.  Historiador, abre los horizontes inmensos de una historia centrada en Jesús: todo el Antiguo Testamento enderezado al Mesías, Jesús inaugurando el Reino y la Iglesia; de las que nos contará los comienzos en su segundo libro, los hechos de los Apóstoles.  Vemos en Él el Evangelio predicado a los paganos: Lucas es el evangelista de la salvación universal.
Dentro de esta visión de la historia, en donde Jesús lo es todo, se describe la vida del cristiano centrada en Jesús.  Entramos en el Evangelio más luminoso, el que más demuestra la ternura de Dios (el único que habla de las mujeres que rodeaban a Jesús), el más duro contra lo que seca los corazones: el orgullo y el dinero.

La vida despierta

Jesús abre nuestro ADVIENTO con una serie de imperativos:
-¡Pónganse de pie!-¡Levanten la cabeza!-¡Estén sobre aviso!- ¡Manténgase despiertos!-¡Oren!

Casi diríamos que se trata de un despertar muscular, hay que desterrar la imagen de unos cristianos que caminan cansados y asustadizos por la vida.  Van con la cabeza erguida, hacia la fantástica aventura de un mundo nuevo: “Verán al Hijo del hombre venir en plenitud de su poder y de su gloria”.

Evidentemente, para los cristianos la vida es tan difícil como para los demás: la misma mezcla de esperanzas y decepciones, de trabajos logrados y de fracasos.  La enorme diferencia está en que nosotros sabemos que todo esto tiene un sentido global, aunque en detalle las cosas nos parezcan oscuras. Sabemos de dónde venimos y adónde vamos: nacidos del amor, vivimos bajo una mirada de amor y vamos hacia el amor.  A veces nos dicen: “¿Qué cambios produce nuestra fe?” ¡Lo cambia todo! Como el sol.  Vivimos la mismas cosas, pero en la luz. “El que me sigue, no camina en la noche, nos dice Jesús”Caminamos bajo el sol de la primera venida de Cristo: Navidad.  Y avanzamos hacia el esplendor de su última venida: la Parusía. Entre las dos vamos abriendo lo más posible nuestra vida y el mundo entero a una venida más secreta, progresiva: adquirir los pensamientos de Cristo, su fuerza de amar y su inquebrantable confianza en el Padre.
Vivir tan luminosamente, mantenerse en el amor y en la esperanza: eso es el despertar cristiano. “¡Permanezcan despiertos!”  Es sentir ganas de vivir a fondo nuestra fe.
¿Es posible describir esta vida despierta?  Cada mañana es un hallazgo de Jesucristo y de su Evangelio.  Volvemos a tomar, mediante una pequeña lectura, una oración rápida o una meditación más larga, la resolución es estar atentos a Dios, a una tarea, a las personas con las que hemos de tratar.  Pero habrá que vigilar constantemente la “pesadez de nuestro corazón”. “Cuidado”, nos dice tan cruelmente Jesús, no se embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida”.
Y nos muestra además dónde podemos encontrar esta voluntad de despertar: “¡Oren!”.  Los que descuidan este imperativo deberían dejarse penetrar hoy por la grave advertencia final: “Pidan fuerza en todo momento para escapar de todo lo que va a venir y poder así mantenerse en pie delante de mí”
Padre Daniel
Jesús está viniendo y espera que le abramos la puerta.
Breve historia del Adviento: Este término es tomado del vocabulario romano, designaba la venida de un personaje muy importante como un general victorioso al que había que recibir con todos los honores. Para ello adornaban las rutas por donde pasaría y el pueblo organizaba festejos para recibirlo, incluso se acuñaban monedas con su esfinge, por ejemplo Nerón.
En las obras cristianas de los primeros siglos ADVIENTO vino a ser el término clásico para designar la Venida de Cristo entre los hombres:
§  Su Advenimiento en la carne que inaugura los tiempos mesiánicos, Navidad.
§   Su Advenimiento Glorioso que coronará su obra redentora al Fin de los tiempos.
El Concilio Vaticano II ha querido resaltar que esto es:
a) la preparación de la Navidad: desde el 1º domingo de Adviento hasta el 16 de diciembre, está más orientado hasta la 2da. Venida de Cristo.
b) desde el 17 de diciembre hasta las primeras vísperas del 24 de diciembre orientado a preparar la Navidad.
Los personajes principales son: el Profeta que anuncia; Juan el Bautista que señala y la Sma. Virgen María asociada desde siempre por ser Madre de Cristo.
En este 1º Domingo de Adviento escuchamos La voz del Profeta Jeremías recordando la promesa de Dios de enviar un salvador.
El salmista suplica en la oscuridad de su sufrimiento.
San Pablo exhorta a los Tesalonicenses a prepararse para el Día de la Venida y en el Evangelio escuchamos a Jesús anunciando las señales de su Segunda Venida y nos exhorta a ESTAR VIGILANTES EN LA ORACION.
Este es un tiempo en el que nos preocupan cosas que no nos ayudan a la vigilancia ni a la oración, con quien vamos a pasar las fiestas, qué vamos a comer, qué regalamos, NO ESTA MAL, siempre y cuando todo esto esté en función de lo que vamos a celebrar. Es este un buen momento para acercamos más que nunca a AQUEL QUE ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.
No perdamos de vista estos tiempos, no nos quedemos solo en el pesebre, ESE NIÑO JESÚS YA CRECIÓ, MURIÓ Y RESUCITÓ POR NOSOTROS y ahora ESTA VINIENTO Y ESPERA QUE LE ABRAMOS LA PUERTA, no lo dejemos afuera.
Que María Sma. Maestra en Vigilancia nos ayude a recibirlo y San José, protector de la Iglesia Universal esté siempre con nosotros.
Santa Teresa de Jesús, maestra de oración nos ayude.
Bendiciones para todos y nos estamos encontrando.
Prof. Martha Pereyra O.C.S.
Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin.



Tiempo de testimonio: Existía el peligro, en la corriente de entusiasmo apocalíptico, de perder el contacto con la realidad histórica y cotidiana, y esperar la venida del Señor. Pero Lucas parece decir a la comunidad que, si el Señor ha vencido a la muerte y ha resucitado, y ahora podemos encontrarlo, pues está presente, aunque oculta y sacramentalmente, en el mundo. No es intención de Lucas describir acontecimientos que van a suceder en el futuro, sino dar a los creyentes de su comunidad la fuerza y el coraje para que puedan vivir y dar testimonio de Jesús como Buena Noticia, a pesar de las pruebas y dificultades, en este tiempo, aquí y ahora.
Hoy: Vivir con esperanza. A nosotros se nos ha acusado frecuentemente de falta de realismo al refugiarnos en una actitud de esperanza que todo lo deja para el futuro o el más allá. ¡Hay que ser realistas!, se nos dice una y otra vez. Si vivimos de recuerdos, nos estamos remontando a un pasado que ya no existe, si nos dejamos llevar por la esperanza, empezamos a soñar con un futuro que todavía no existe. Aprendamos a enfrentarnos con lucidez y valentía el momento presente, única realidad que tenemos ante nosotros. La esperanza cristiana no es la espera pasiva de los no comprometidos, ni de la espera interesada del bien situado, sino la espera creadora de los comprometidos a favor de una sociedad más justa y fraterna.
Es claro, seguro y de fe que el Hijo del Hombre va a venir al final de los tiempos con toda su Gloria para realizar el Juicio Final. Pero con respecto al Día y a la hora de dicho acontecimiento nadie lo sabe, sólo Dios.
Por lo tanto no es el momento para especular y calcular con respecto al “cuándo” sino que es el tiempo propicio para reflexionar en el “cómo” me preparo para el encuentro con el Señor
La sociedad se hizo "pragmática", "realista". La mística utópica y la esperanza apasionada de una renovación del mundo parecen cosas de otros tiempos…
¿Qué papel tendríamos los cristianos en esta época sin esperanzas mesiánicas ni liberadoras?
¿Somos testigos de la esperanza?
¿Cuáles podrían ser hoy “los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida”, que me estén desconcentrando del camino de la salvación?
¿Qué significa para mi hoy, estar “alerta” y en oración en mi vida espiritual?
Lecturas de la Semana
  Lunes  3: Is. 2,1-5; Sal 121 Mt. 8, 5-11.
Martes 4: Is. 11, 1-10;  Sal  71; Lc. 10,21-24.
Miércoles 5: Is. 25,6-10; Sal 22; Mt. 15, 29-37.
Jueves 6: Is. 26, 1-6;  Sal 117;  Mt.7, 21. 24-27-28.
Viernes 7: Is. 29, 17-24; Sal 26; Mt. 9, 27-31
Sábado 8: Gn. 3, 9-15.20; Sal 97; Ef. 1, 3-6.11-12; Lc. 1, 26-38.
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

viernes, 23 de noviembre de 2012

Trigésimo cuarto domingo durante el año, “Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo”


Lecturas del 25-11-12
– Ciclo B –

“Yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad” 

Lectura de la profecía de Daniel 7, 13-14
Yo estaba mirando, en las visiones nocturnas, y vi que venía sobre las nubes del cielo como un Hijo de hombre; él avanzó hacia el Anciano y lo hicieron acercar hasta él.      
Y le fue dado el dominio, la gloria y el reino, y lo sirvieron todos los pueblos, naciones y lenguas. Su dominio es un dominio eterno que no pasará, y su reino no será destruido.  Palabra de Dios.

Salmo 92
 R. ¡Reina el Señor, revestido de majestad!
¡Reina el Señor, revestido de majestad! El Señor se ha revestido, se ha ceñido de poder.  R.
El mundo está firmemente establecido:
 ¡no se moverá jamás! Tu trono está firme desde siempre,  tú existes desde la eternidad.  R.
Tus testimonios, Señor, son dignos de fe, la santidad embellece tu Casa a lo largo de los tiempos.  R.
Lectura del libro del Apocalipsis 1, 5-8
Jesucristo es el Testigo fiel, el Primero que resucitó de entre los muertos, el Rey de los reyes de la tierra. El nos amó y nos purificó de nuestros pecados, por medio de su sangre, e hizo de nosotros un Reino sacerdotal para Dios, su Padre. ¡A él sea la gloria y el poder por los siglos de los siglos! Amén.   
El vendrá entre las nubes y todos lo verán, aún aquellos que lo habían traspasado. Por él se golpearán el pecho todas las razas de la tierra. Sí, así será. Amén.            
Yo soy el Alfa y la Omega, dice el Señor Dios, el que es, el que era y el que vendrá, el Todopoderoso. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Juan 18, 33b-37
Pilato llamó a Jesús y le preguntó: «¿Eres tú el rey de los judíos?»  Jesús le respondió: «¿Dices esto por ti mismo u otros te lo han dicho de mí?» 
Pilato replicó: «¿Acaso yo soy judío? Tus compatriotas y los sumos sacerdotes te han puesto en mis manos.
¿Qué es lo que has hecho?»
Jesús respondió: «Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero mi realeza no es de aquí.»           
Pilato le dijo: «¿Entonces tú eres rey?»
Jesús respondió: «Tú lo dices: yo soy rey. Para esto he nacido y he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. El que es de la verdad, escucha mi voz.»  
Palabra del Señor. 

Reflexión:
UN REY DE VERDAD
Hoy cerramos el año litúrgico, siguiendo la temática del domingo anterior, nos invita a concentrar toda nuestra mente y nuestro corazón en quien es el centro de nuestra fe, el principio y el fin de la misma, Jesucristo el Señor.
Hoy queremos proclamar a Jesucristo como Rey.  Él es el Hijo de David, el Hijo del Hombre, el Siervo de Yavé, el Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, el Señor del universo, el Rey de reyes. O, simplemente, Jesucristo el Salvador, el hijo del carpintero.
En realidad la verdadera fiesta de la realeza de Cristo es la misma Pascua, pues, al resucitar, Jesucristo fue elevado al Padre como nuestro Señor y Rey.
Ahora es común que hablemos de Cristo Rey.  Si bien, jamás fue rey de un pueblo ni ejerció ningún poder político; sin embargo,  fue condenado a muerte acusado de intentar proclamarse rey de los judíos, violando así la soberanía del emperador romano.  Sobre la cruz fue clavada la consigna conocida: “Jesús Nazareno, rey de los judíos”, lo que provocó la protesta de los jefes de Jerusalén.
Sabemos además, que Jesús siempre se resistió a ser proclamado rey por sus partidarios, más aún, les exigirá a los apóstoles que no sean como los reyes y gobernantes que hacen sentir su autoridad, sino que se comporten como los servidores de la comunidad.
Pero el problema más agudo en tiempos de Jesús, porque las antiguas profecías anunciaban que Dios salvará a su pueblo mediante un vástago de David, estableciéndose así un reino eterno y universal.
Pilato representante del señor de Roma, le pregunta a Jesús si Él es rey, constatando que “tu gente y los sumos sacerdotes te han entregado a mí” aduciendo que la pretendida soberanía de Jesús era ilusoria.
Jesús le confirma que su reinado es de otro estilo pertenece a otro esquema.  La palabra “rey” para Jesús tiene un significativo completamente distinto: “dar testimonio de la verdad”.
Jesús no es el rey que se imagina Pilato, sin embargo, tanto éste como los soldados lo proclaman rey  a Jesús.  Rey con su corona de espinas sobre el trono de la cruz “He aquí al hombre”.  Es el que está prisionero, pronto para la crucifixión.  Este es el Jesús Rey…
Rey es aquel que reina los corazones con justicia y paz.  Jesús nos trae el gobierno de Dios.  No domina con la fuerza, la coerción o la violencia.  Dios se impone por medio de la verdad.  Y Jesús trae la verdad del Padre, por eso su reino no es de este mundo, mundo de mentira. Es el mundo de los valores eternos y absolutos.
Jesús se impone por su verdad, verdad que no es un gran discurso ni de un conjunto de leyes.  Su verdad es Él mismo, humilde, obediente al Padre, entregado totalmente por la liberación de su pueblo.
Jesús se proclamó rey por ser el testigo de la verdad, de la palabra de Dios.  Proclamar hoy a Jesús como rey es –como dice Él mismo- “escuchar mi palabra y ponerla en práctica.
Cuando Jesús se deja proclamar rey, en verdad está ridiculizando la pretensión de los hombres religiosos de apoderarse del poder y de las riquezas a la sombra de la fe.
El Cristo Rey de la cruz con el cartelito “INRI” sobre su cabeza es la vacuna contra la ambición, tentación, y pecado capital de la Iglesia. No nos avergoncemos de un Cristo perseguido y muerto por ser testigo de la verdad.  Jesús es rey en la cruz y, es también sacerdote, pues se ofrece al Padre.
Juan no teme hablar de Cristo rey, pues lo mira desde la cruz y desde la pascua.  Cristo es “el primogénito de entre los muertos”
Su poder es el amor que genera aún a los que lo crucifican: el poder que perdona a  sus verdugos, el poder que engendra una nueva raza de hombres.
Saquemos otra conclusión acerquémonos a los hombres para ejercer sobre ellos la real soberanía del amor.  El orgullo y la gloria del cristiano nacen al pie de la cruz en el servicio humilde a la comunidad.  Somos un reino de sacerdotes, porque todos estamos llamados a ofrecernos totalmente al Padre por la liberación de nuestros hermanos.
Somos el reino de Cristo: “Por Él, con Él y en Él” la comunidad dice Si a la voluntad del Padre.  Hoy es un grito de victoria sobre nuestros enemigos.  Es solamente el triunfo del amor sobre el odio, de la humildad sobre la humildad, de la humildad sobre el orgullo, del servicio fraterno sombre el amor.
En la Eucaristía del domingo, día señorial de Jesús, reconocemos al Hijo del hombre resucitado y glorioso, lo bendecimos y lo adoramos como el único Señor y Rey, agradecemos su redención; te pedimos: “VEN SEÑOR JESUS” y, al comerlo sacramentalmente, nos cristificamos recibiendo la gracia para que se haga su voluntad de Dios en la tierra como en el cielo.
Padre Daniel Silva

¡ ALABADO SEA CRISTO REY DEL UNIVERSO!

Apocalipsis: etimológicamente significa Revelación. No es un libro que nos dice cuándo se acaba el mundo, como comúnmente se especula. El Apocalipsis es un género literario muy difundido en el mundo judío y, aparece con el Profeta Daniel justamente en circunstancias muy parecidas para el Pueblo de Israel.
En el libro de Daniel, hacia el 165 a.C. vemos al Pueblo de Israel sufriendo el martirio por no renegar de su Fe como pretendían sus opresores de turno.
Las mismas circunstancias se dan en el Nuevo Testamento, aquí el opresor es el Imperio Romano (81-96 d.C.) y los oprimidos y martirizados son los primeros cristianos.
Tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo la realidad está expresada con abundancia de símbolos, como una forma de preservar la identidad de los autores, pero es perfectamente interpretada por ambos auditorios, conocedores del género literario.
El sentido profundo es ANUNCIAR EL TRIUNFO DE DIOS SOBRE LOS PODERES DEL MAL, ES EL LIBRO DE LA ESPERANZA.
Ese “Hijo de Hombre” que profetiza Daniel es Jesucristo “el que era…, es el Principio y el Fin, es el que le contesta a Pilato “Yo soy rey”.
Claro, Pilato no podía entender a qué reino se refería y, cabe preguntarnos: nosotros ¿lo entendemos?
En el rezo del Padrenuestro pedimos “venga a nosotros tu reino”, pero el Reino de Dios ya ha venido, se entregó y está entre nosotros, entonces ¿por qué no somos felices?, aclarando que me estoy refiriendo a una experiencia interior que no tiene mucho que ver con lo económico.
A lo mejor no lo dejamos Reinar…, por ejemplo: cuando no es lo más importante en nuestra vida; cuando hablamos mucho de la Palabra pero no la practicamos; cuando al otro no lo vemos como a un hermano; cuando encontrarnos con Él “cara aa cara” como dice esa hermosa canción no es la meta de nuestra vida,  y podríamos seguir con esta lista de los NO…

Queridos hermanos, terminemos con los NO y comencemos con los SI!!, y por supuesto me incluyo.
SI A QUE SEA EL REY DE MI  VIDA, y así poder transmitirlo a los demás iluminando con su LUZ la oscuridad de nuestros tiempos.
SI A SU AMOR, que es más fuerte que nuestra rebeldía.
SI A LA ESPERANZA DE GOZAR DE SU COMPAÑÍA en ese REINO que nos espera y, que no es una evasión psicológica, ES UNA REALIDAD y hay una multitud de testigos, los Santos, que dan prueba de ello.
“CRISTO VALE LA PENA” dice otra canción, ¿qué esperamos para jugarnos por Él?
Como siempre, SOLOS NO PODEMOS, por eso invoquemos en todo momento al ESPIRITU SANTO para que nos guíe y fortalezca en este caminar. Que María, su Madre y nuestra Madre nos lleven de la mano y, Santa Teresa de Jesús nos enseñe a orar para no apartarnos del camino.
Bendiciones a todos.
                                                                                                                                                                                                                                                                                   (1)     Prof. Martha Pereyra o.c.s.


Credo de Nicea-Constantinopla

Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a, vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.               
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
25 de Noviembre:
“Hágase tu voluntad”
Celebramos los 40 años de sacerdocio de nuestro párroco
Monseñor Osvaldo Cura
Gracias Señor por darnos un pastor que fiel a tu Palabra y con entrega incondicional a tu Reino, nos guía por el camino que nos dejaste en herencia.
Ø  Misa a las 20 hs
Ø  Después comida a la canasta Comunitaria
Parroquia San José
Lecturas de la Semana
Lunes  26: Apoc. 14,1-3. 4-5; Sal 23 Lc. 21, 1-4.
Martes 27: Apoc. 14, 14-19;  Sal  95; Lc. 21, 5-9.
Miércoles 28: Apoc. 15,1-4; Sal 97; Lc. 21, 10-19.
Jueves 29: Apoc. 18, 1-2.21-23;19, 1-3;  Sal 99;  Lc. 21, 20-28.
Viernes 30: Rom. 10, 9-18; Sal 18; Mt. 4, 18-22
Sábado 1: Apoc. 21, 2; 22, 1-7; Sal 94; Lc. 21, 34-36.
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

viernes, 16 de noviembre de 2012

Trigésimo tercer domingo durante el año


Lecturas del 18-11-12
 – Ciclo B –


Nuestra esperanza esta puesta en  Cristo resucitado que vendrá "con gran poder y gloria" y su luz salvadora lo iluminará todo. 

Lectura de la profecía de Daniel 12, 1-3
En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno.
Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. 
Palabra de Dios.
 
Salmo 15
R. Protégeme, Dios mío,  porque me
refugio en ti.
 El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré.  R.
Por eso mi corazón se alegra,  se regocijan mis entrañas  y todo mi ser descansa seguro:
 porque no me entregarás a la Muerte
 ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.  R.
Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.  R.
 
Lectura de la carta a los Hebreos 10, 11-14. 18
Cada sacerdote se presenta diariamente para cumplir su ministerio y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios, que son totalmente ineficaces para quitar el pecado. Cristo, en cambio, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios, donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies. Y así, mediante una sola oblación, él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.        
Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna otra oblación. Palabra de Dios.
 
Santo Evangelio según san Marcos 13, 24-32
Jesús dijo a sus discípulos: «En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.
Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta.        
Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.» Palabra de Dios.
 
Reflexión
 
Cercanos ya, al final del año B, la liturgia de hoy nos presenta a través de la lectura del Antiguo Testamento y del Evangelio, textos relativos al final de los tiempos y nos propone meditar sobre el tema de la esperanza.
En efecto, el pasaje de Daniel anuncia la intervención de Dios a favor de sus fieles a través de Miguel, el ángel encargado de proteger a su pueblo. Todo el libro de Daniel es un llamado a la esperanza, característica principal de toda la literatura apocalíptica.
No se trata tanto de una revelación especial de lo que sucederá al final de los tiempos, en cuanto a la utilización de imágenes que invitan a mantener viva la esperanza, a no sucumbir ante la idea de una dominación absoluta de un determinado imperio. El texto que leemos hoy es subversivo, para la época, pues invita al rechazo del señorío absoluto de los opresores griegos de aquel entonces, que a fuerza de violencia se hacían ver como dueños absolutos de las personas, del tiempo y de la historia.
 
En la primera lectura encontramos un pasaje del Antiguo Testamento donde se afirma con claridad la fe en la resurrección de los muertos. En Israel nunca se creyó en la resurrección de los muertos, sin embargo en los últimos tiempos antes de la llegada del Mesías, el convencimiento que el Dios piadoso no podía dejar afuera a aquellos que habían dado su vida por la causa del Reino, los llevó a expresar que Dios los resucitaría de entre los muertos y les daría la vida en plenitud.
Nadie sabe el día (1). El mejor conocimiento del lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, nos permite hoy escuchar el mensaje esperanzador de Jesús, sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias.         
Un día la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones?
Jesús habla con sobriedad. No quiere alimentar ninguna curiosidad morbosa. Corta de raíz cualquier intento de especular
 con cálculos, fechas o plazos. "Nadie sabe el día o la hora..., sólo el Padre". Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre.
Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva
 creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado. ¿Es posible creer algo tan grandioso? ¿Podemos hablar así antes de que nada haya ocurrido?             
Jesús recurre a imágenes que todos pueden entender. Un día el sol y la luna que hoy iluminan la tierra y hacen posible la
 vida, se apagarán. El mundo quedará a oscuras. ¿Se apagará también la historia de la humanidad? ¿Terminarán así nuestras esperanzas?
Según la versión de Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al "Hijo del Hombre", es decir, a Cristo resucitado que
 vendrá "con gran poder y gloria". Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de 
una humanidad renovada para siempre.
Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. ¿Cómo puede probar que las cosas sucederán así? Con una sencillez
 sorprendente, invita a vivir esta vida como una primavera. Todos conocen la experiencia: la vida que parecía muerta durante 
el invierno comienza a despertar; en las ramas de la higuera brotan de nuevo pequeñas hojas. Todos saben que el verano está
 cerca.               
Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros
 definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se 
perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad que los creyentes
 llamamos Dios. (1). J A Pagola
 
"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (2). La expresión "el cielo y la tierra" aparece con frecuencia en la Biblia para indicar todo el universo, todo el cosmos. Jesús declara que todo esto está destinado a "pasar". No sólo la tierra, sino también el cielo, que aquí se entiende en sentido cósmico, no como sinónimo de Dios. La Sagrada Escritura no conoce ambigüedad: toda la creación está marcada por la finitud, incluidos los elementos divinizados por las antiguas mitologías: en ningún caso se confunde la creación y el Creador, sino que existe una diferencia precisa. Con esta clara distinción, Jesús afirma que sus palabras "no pasarán", es decir, están de la parte de Dios y, por consiguiente, son eternas. Aunque fueron pronunciadas en su existencia terrena concreta, son palabras proféticas por antonomasia, como afirma en otro lugar Jesús dirigiéndose al Padre celestial: "Las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado" (Jn 17, 8).
 
En una célebre parábola, Cristo se compara con el sembrador y explica que la semilla es la Palabra (cf. Mc 4, 14): quienes oyen la Palabra, la acogen y dan fruto (cf. Mc 4, 20), forman parte del reino de Dios, es decir, viven bajo su señorío; están en el mundo, pero ya no son del mundo; llevan dentro una semilla de eternidad, un principio de transformación que se manifiesta ya ahora en una vida buena, animada por la caridad, y al final producirá la resurrección de la carne. Este es el poder de la Palabra de Cristo.
Queridos amigos, la Virgen María es el signo vivo de esta verdad. Su corazón fue "tierra buena" que acogió con plena disponibilidad la Palabra de Dios, de modo que toda su existencia, transformada según la imagen del Hijo, fue introducida en la eternidad, cuerpo y alma, anticipando la vocación eterna de todo ser humano.
 
Ahora, en la oración, hagamos nuestra su respuesta al ángel: "Hágase en mí según tu palabra" (Lc. 1, 38), para que, siguiendo a Cristo por el camino de la cruz, también nosotros alcancemos la gloria de la resurrección. (2) 2009, Benedicto XVI, Ángelus, Plaza de San Pedro.
 
Efectos liberadores de su evangelio. Pues bien, en línea con al Antiguo Testamento, Jesús describe no tanto la caída de un imperio, sino que para Él lo más importante es anunciar los efectos liberadores de su evangelio; y es que el evangelio de Jesús debe propiciar en efecto el resquebrajamiento de todos los sistemas injustos que de uno u otro modo se van erigiendo como astros en el firmamento humano.
 
Jesús es consciente y sabe que la única forma de rescatar, redireccionar el rumbo de la historia por los horizontes queridos por el Padre y su justicia, es haciendo caer los sistemas que a lo largo de la historia intentan suplantar el proyecto de la justicia querido por Dios, con un proyecto propio, disfrazado de vida pero que en realidad es de muerte.
 
Esta tarea la debe realizar el discípulo, el que ha aceptado a Jesús y a su proyecto. Recordemos la intencionalidad teológica y catequética de Marcos: a Jesús, el Mesías (cuyo «secreto» se mantiene a lo largo de todo el evangelio) sólo se le puede conocer siguiéndolo; y bien, el seguimiento implica no sólo ir detrás de Él, implica además, tomar el lugar de Él, asumir su propuesta como propia y luchar hasta el final por su realización.
 El día y la hora de la Segunda Venida de Cristo. En la tercera parte del evangelio queda absolutamente claro que no se sabe ni el día ni la hora del fin del mundo. Esto es importante registrarlo dado que cada tanto aparece algún supuesto iluminado que pretende saber el día del fin del mundo. Jesús es claro: nadie lo sabe… ni siquiera en ese momento Él mismo en su naturaleza humana… Por supuesto que en cuanto Dios glorioso y eterno todo le es conocido…
 
Un final feliz para el cristiano. Jesucristo al hablar de la hora final, según el evangelio de Marcos, menciona sólo a los elegidos; de los condenados, si los hubiera,  no se  dice nada. El último día se cerrará con un final feliz. ¡Que lo sepan y tengan presente todos los profetas de calamidades!
 
La suerte final de cada hombre está envuelta en el misterio más absoluto (sabemos solamente que están en el cielo los santos canonizados), pero un final como el del evangelio de hoy infunde un gran consuelo y una extraordinaria confianza en el poder y en la misericordia de Dios.
Porque hemos de saber que no sólo estamos en espera en este mundo, sino que somos esperados en el otro, primeramente por Dios, pero luego por la santísima Virgen María, por los santos, por nuestros familiares, por todos nuestros seres queridos. Todos los que nos esperan están interesados en que nuestra vida termine bien, en que la historia de la humanidad y del universo culmine con un final feliz y  solemne.
 
Para eso Cristo, nuestro sumo Sacerdote, murió en una cruz y ahora, entronizado junto a su Padre, nos espera para darnos el abrazo de la comunión definitiva y perfecta.
 
Nos lo dará si nos dejamos santificar por él, es decir, si permitimos que haga fructificar los frutos de su redención en nosotros.
 
Quédate conmigo, Señor, porque yo soy débil y necesito de tu fortaleza, para que no caiga tan frecuentemente.
 
 
Lecturas de la Semana
 
Lunes  19: Apoc. 1,1-5. 10-11; Sal 1 Lc. 18, 35-43.
Martes 20: Apoc. 3, 1-6. 14-22;  Sal 14; Lc. 19, 1-10.
Miércoles 21: Zac. 2,14-17; Sal Lc. 1, 46-55; Mt. 12, 46-50.
Jueves 22: Apoc.5, 1-10;  Sal 149;  Lc. 19, 41-44.
Viernes 23: Apoc. 10, 8-11; Sal 118; Lc. 19, 45-48
Sábado 24: Apoc. 11, 4-12; Sal 143; Lc. 20, 27-40.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
 
 
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer y tercer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
 
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 
 
Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

 25 de Noviembre:
 
“Hágase tu voluntad”
 
Celebramos los 40 años de sacerdocio de nuestro párroco
Monseñor Osvaldo Cura
 
Gracias Señor por darnos un pastor que fiel a tu Palabra y con entrega incondicional a tu Reino, nos guía por el camino que nos dejaste en herencia.
 
Ø  Misa a las 20 hs
Ø  Después comida a la canasta Comunitaria
                                                                                                                                                                                                                                                        Parroquia San José