Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 4 de octubre de 2013

Vigésimo séptimo domingo durante el año, "El servicio a Dios"


Lecturas del 6/10/13
-Ciclo C-
Libro de Habacuc 1,2-3.2,2-4.         
¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que tú escuches, clamaré hacia ti: "¡Violencia", sin que tú salves? ¿Por qué me haces ver la iniquidad y te quedas mirando la opresión? No veo más que saqueo y violencia, hay contiendas y aumenta la discordia.
El Señor me respondió y dijo: Escribe la visión, grábala sobre unas tablas para que se la pueda leer de corrido.     
Porque la visión aguarda el momento fijado, ansía llegar a término y no fallará; si parece que se demora, espérala, porque vendrá seguramente, y no tardará.            
El que no tiene el alma recta, sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad. Palabra de Dios.      

Salmo 94              
               R: Ojalá hoy escuchemos la voz del Señor:                  
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva! ¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor! R                
¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. R            
Ojalá hoy escuchen la voz del Señor: "No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto, cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras. R    

Segunda Carta de S. Pablo a Timoteo 1,6-8.13-14.   

Querido hermano: Te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero.
Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios. Toma como norma las saludables lecciones de fe y de amor a Cristo Jesús que has escuchado de mí. Conserva lo que se te ha confiado, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. Palabra de Dios.            

Evangelio según San Lucas 17,3b-10             
Después dijo a sus discípulos: «Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo».
Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería.   
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'? ¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?              
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'". Palabra del Señor
.     
Reflexión:

Seguimos caminando junto con los discípulos en el seguimiento de Jesús rumbo a Jerusalén, en la “subida” el evangelio de Lucas nos va haciendo vivir con sumo cuidado las lecciones más importantes del discipulado, de manera que “el discípulo bien formado sea como su Maestro
Salta a la vista que el discipulado es siempre con-discipulado, es decir, no se camina aislado de los demás porque el de Jesús es un camino compartido, comunitario. Pero es evidente –y lo sabemos por experiencia- que nunca faltan las dificultades: los roces, los malos-entendidos, los abusos, las negligencias, las personalidades fuertes o las muy frágiles. ¡Qué difícil es convivir! Por eso Jesús ahora va tocando una a una algunas de estas realidades sentando posición al respecto nos dice que tengamos cuidado con:
El peligro de los escándalos, es decir, el volverse piedra de tropiezo en el camino de otro; y la necesidad de perdonar los pecados de los hermanos hacia fuera o contra uno.               
Después de estas líneas sobre la conflictividad en las relaciones de repente se escucha el grito de los discípulos: “¡Auméntanos la fe!”.              
Los discípulos sienten que no es fácil superar los escándalos y ofrecer el perdón, reconocen  la impotencia personal,  por eso surge de sus corazones  la súplica por el crecimiento en la fe, es que piden que se les aumente la fe como el recurso para lograrlo.   
“¡Señor, auméntanos la fe!” es un grito que se debe haber escuchado más de una vez ante situaciones difíciles en la convivencia: “¡Es imposible!”, “¡No me siento capaz!”, “¡No se lo merece!”. En el fondo podría haber un sentimiento de desesperanza frente a la vida comunitaria donde varias veces al día puede haber conflictos: “¡No vale la pena intentarlo más!”.             
Pero además de este ambiente comunitario, y puesto que se trata expresamente de una petición de los “apóstoles”, la súplica por el crecimiento en la fe está relacionada con la tarea propia de los apóstoles. Ellos fueron llamados solemnemente por Jesús y han sido investidos con “autoridad y poder sobre todos los demonios, y para curar enfermedades”.
Su capacidad para obrar milagros está relacionada con el don de la fe que es lo que en última instancia los realiza.
El crecimiento de la fe. La respuesta de Jesús, lejos de ser simple, parece agudizar el asunto, suena a reclamo: “Si tuvieran fe como un grano de mostaza…”. Es decir una poca cantidad de fe es capaz de hacer obras impensables.     
El referente es un “grano de mostaza”, que es una hortaliza de grano muy pequeño y que crece hasta formar un arbolito que puede alcanzar incluso unos tres metros, por eso en la parábola es imagen de algo extremadamente pequeño que llega a ser grande.
Además en la frase de Jesús se destaca la obediencia de morera ante una orden para arrancarse y auto-trasplantarse en el mar, lo que nos invita a todos los discípulos a tener la certeza del cumplimiento del mandato, tal es el poder de la palabra apostólica.                         
La clave de la fe pascual. Para la obra lucana la fe es la respuesta al anuncio del mensaje sobre el poder de la resurrección del crucificado, es la acogida total de la Palabra –fuerza vital de Cristo que germina en el oyente. 
Así como sucede con la fe “lenta” de los discípulos de Emaús que se alejaban de la comunidad de Jerusalén (Lc. 24,13-25), también hay un grave riesgo en aquel a quien la semilla de la Palabra no ha germinado en su vida de discípulo: ni contribuye en la superación de las dificultades comunitarias ni su anuncio misionero tiene la fuerza del anuncio pascual que predica “la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones”.   
He aquí la fuerza sorprendente de la fe, capaz de obrar transformaciones inimaginables (en la misión de Jesús encontramos muchos ejemplos). No es necesaria una fe extraordinaria, sólo se necesita una pizca de fe. Pero, ¿Cómo es ésta fe? ¿Cuál es su contenido?   

La necesidad de la humildad a la hora de cumplir con las responsabilidades. “El siervo que regresa del campo”. La parábola interroga directamente a los discípulos. Para ello se vale de la descripción de la vida cotidiana de un esclavo que después de haber trabajado de sol a en el campo de su patrón (sembrar el campo, pastorear los rebaños) y, como se ve enseguida, debe atender las tareas domésticas; el servicio ocupa completamente su vida.               
El hecho es que –según la parábola- el regreso a casa de este siervo, no le da tregua a sus oficios porque aún tiene que trabajar en los deberes caseros antes de descansar: el servicio a su patrón va primero que la satisfacción de sus necesidades personales como es la comida.
El cumplimiento de todas estas tareas no lo hace acreedor a ninguna recompensa, no es la base para reclamar derechos, lo único que importa es la satisfacción del deber cumplido.          
Llegamos al momento crítico de la parábola. Una vez que se ha estado de acuerdo con lo anterior parece tener que aceptarse también el que la jornada del siervo no termine con un “gracias” por parte del patrón. Suena un poco chocante, pero se comprende en el contexto de la manera de funcionar del sistema esclavista antiguo. Todo se basa en el hecho de la pertenencia total del siervo a su señor: el cumplimiento de los deberes no pone al patrón bajo obligación.    
Ahora bien, el hecho de que el patrón en principio no tenga obligación no quiere decir que gratuitamente no pueda agradecer.             
La radicalidad en el servicio –desde la más absoluta gratuidad en la entrega al otro- mostrada por el siervo de la parábola la veremos en el servidor de todos los siervos que es Jesús en el relato de la pasión: “Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve”.
Pero el punto de vista que le interesa a la parábola es el del siervo: ¿Qué expectativas debe tener? ¿Con qué intereses o motivaciones trabajará? “ustedes como servidores”. ¿Con qué actitud  se presentan ante Dios?
El servicio a Dios. El pensamiento final de la parábola nos lleva a encontrar las respuestas.      
Los servidores de la comunidad de Jesús se confiesan “indignos” una expresión de modestia que subraya el significado de “siervo”, queriendo decir que no tienen necesidad de agradecerles: “sólo hemos cumplido con nuestro deber”.          

La conciencia del servidor de Jesús es la de una persona que, abandonada en la fe, con la vida centrada en su Señor, se da sin reservas y con gratuidad en el servicio aspirando siempre al cumplimiento cabal de su “deber”. Recordemos en el evangelio el término “deber” está relacionado con el cumplimiento del proyecto de Dios; según esto entonces obrar por puro “deber” es obrar por puro “amor”.              
La parábola está dirigida a los discípulos, y como tal, les pide que revisen su actitud: el servicio a Dios y a los hermanos –que tiene como fundamento la experiencia de la fe- no da ni adjudica derechos para paga alguna. Tampoco autoriza para andar proclamando a los cuatro vientos lo que se ha hecho. Ni la pretensión ni la vanidad pertenecen al espíritu de Jesús. El servidor de la comunidad puede sentirse feliz por el hecho de haber cumplido bien su tarea.     
Es aquí donde la fe –que se concreta en el vivir bajo el “Señorío” de Jesús- verdaderamente “crece”, no por vías de cantidad sino por la ruta cualitativamente cierta, que es la justa actitud con él, esto es, el abandono total y la confianza absoluta en Dios en quien somos y lo tenemos todo. Es el reconocimiento humilde –y al mismo tiempo feliz- de que nuestra vida depende de él. Este es el mínimo, el granito de mostaza, de dónde proviene una fuerza sorprendente que nos hace “receptores” del perdón de Cristo muerto y resucitado y aptos para animar la vida comunitaria y emprender la misión
"Ojalá Jesús te vaya marcando el camino para encontrarte con quien necesita más.
Tu corazón, cuando te encuentres con aquél que más necesita, se va a empezar a agrandar, agrandar, agrandar, porque el encuentro multiplica
la capacidad del amor, agranda el corazón".
                                                                   Francisco
Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría: dame mirada y oído interior, para que no me apegue a las cosas materiales, sino que busque siempre las realidades del Espíritu.
Francisco:
“A veces hay arrogancia en el servir a los pobres”
Cerdeña (Italia) (AICA): En el marco de su visita a la ciudad de Cagliari, en la isla de Cerdeña, El papa  agradeció a los presentes por estar allí, y cuando dijo “yo me siento aquí como en mi casa” estallaron los aplausos. “Porque como se dice en América Latina esta casa es mi casa” dijo.                
El papa subrayó: “Aquí sentimos de manera fuerte y concreta que somos todos hermanos. Aquí el único Padre es el Padre Celestial, y el único maestro es Jesucristo”. Recordando que  “La primera cosa que quiero compartir es esta alegría de tener a Jesús como Maestro”. 
Y les aconsejó: “Miremos hacia Él, esto nos da mucha fuerza, mucho consuelo en nuestras fragilidades, en nuestras miserias y dificultades”. Porque “todos los que estamos aquí somos iguales delante del Padre”, y señaló que “Jesús decidió hacerse hombre y como hombre hacerse siervo, hasta morir en la cruz”. El Papa precisó que esta es la vía del amor, y señaló que “la caridad no es asistencialismo” porque advirtió que eso “es hacer negocios”.                 
Sobre la palabra solidaridad en esta cultura de lo descartable consideró “que corre el riesgo de ser borrada del vocabulario, porque molesta y en cambio nosotros decimos que este es el camino”. Y recordó que la humildad de Jesús fue real, porque eligió estar con los pequeños, con los excluidos, con nosotros. Pero volvió a advertir: “Atención, no es una ideología”.     
Un segundo aspecto que quiso subrayar el santo padre es que “Jesús no vino al mundo para hacer un desfile, para hacerse ver” y por eso agradeció a Dios por el empeño de aquellos que quieren seguirlo, en particular los voluntarios a quienes instó a “realizar obras de misericordia con misericordia, las de caridad con caridad, con ternura y siempre con humildad.           
“¿Saben?, a veces se encuentra arrogancia en el servir a los pobres” dijo, y “estoy seguro de que ustedes lo han visto, la arrogancia de quienes saben que necesitamos de su servicio”. Y señaló que “algunos instrumentalizan a los pobres por intereses personales o del propio grupo. Sé que esto es humano ¡pero no está bien! Y digo más: esto es pecado, pecado grave, porque es usar a los que son carne de Jesús para su vanidad propia”, y concluyó el santo padre: “Sería mejor si estas personas se quedaran en su casa”.         
“Siguiendo a Cristo en la vía de la caridad sembramos la esperanza” dijo. Recordó que la sociedad italiana y en la sociedad general, necesita esperanza, “y algunos miembros de ella deben empeñarse en el sector político que es una forma alta de caridad”. Matizó quecomo Iglesia existe una responsabilidad de colaborar con las instituciones públicas respetando las propias competencias.            
Y repitió “No se dejen robar la esperanza y vayan adelante”. Concluyó bendiciendo “a todos ustedes junto a vuestras familias”. Al despedirse pidió: “recen por mí que tengo mucha necesidad de oraciones”.              
                                                 Domingo 22 Sep 2013, AICA    
“Te ofrezco, Señor”
"Te ofrezco, Señor, mis pensamientos,
ayúdame a pensar en ti.
Te ofrezco mis palabras, ayúdame a hablar de ti.
Te ofrezco mis obras, ayúdame a cumplir tu voluntad.
Te ofrezco mis penas, ayúdame a sufrir por ti.
Todo aquello que quieres Tú, Señor, lo quiero yo, precisamente porque lo quieres tú, como tú lo quieras y durante todo el tiempo que lo quieras. Amén
Lecturas de la semana
Lunes 7:  Hech. 1, 12-14; Sal Lc. 1, 46-51; Lc. 10, 25-37.
Martes 8: Jon. 3, 1-10;  Sal. 129;  Lc. 10, 38-42.
Miércoles 9: Jon. 4, 1-11; Sal 85; Lc. 11, 1-4.
Jueves 10:  Mal. 3, 13-20; Sal 1;  Lc. 11,  5-13.
Viernes 11: Jl.4, 12-21; Sal 96; Lc. 11, 27-28.
Sábado 12: Jl. 4, 12-21; Sal 96 Lc. 11, 27-28.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Misioneros Oblatos. Servicio Bíblico Latinoamericano.

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

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viernes, 27 de septiembre de 2013

Vigésimo sexto domingo durante el año, "Romper la indiferencia"

Lecturas del 29/09/13
– Ciclo C
Libro de Amós 6,1.4-7.      
¡Ay de los que se sienten seguros en Sión y de los que viven confiados en la montaña de Samaría, esos notables de la primera de las naciones, a los que acude la casa de Israel!
Acostados en lechos de marfil y apoltronados en sus divanes, comen los corderos del rebaño y los terneros sacados del establo.    
Improvisan al son del arpa, y como David, inventan instrumentos musicales; beben el vino en grandes copas y se ungen con los mejores aceites, pero no se afligen por la ruina de José.  Por eso, ahora irán al cautiverio al frente de los deportados, y se terminará la orgía de los libertinos. Palabra de dios.           



Salmo 145
               R: Alaba al Señor, alma mía!           
Hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R              
 El Señor abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. El Señor ama a los Justos y protege a los extranjeros. R
Sustenta al huérfano y a la viuda; el Señor ama a los justos y entorpece el camino de los malvados.         
El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R           
 
1ª Carta de San Pablo a Timoteo 6,11-16.   
En lo que a ti concierne, hombre Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad. Pelea el buen combate de la fe, conquista la Vida eterna, a la que has sido llamado y en vista de la cual hiciste una magnífica profesión de fe, en presencia de numerosos testigos.         
Yo te ordeno delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y delante de Cristo Jesús, que dio buen testimonio ante Poncio Pilato: observa lo que está prescrito, manteniéndote sin mancha e irreprensible hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo, Manifestación que hará aparecer a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y Señor de los señores, el único que posee la inmortalidad y habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver. ¡A él sea el honor y el poder para siempre! Amén. Palabra de Dios.   


Evangelio según San Lucas 16,19-31.           
Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.  
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas. El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.      
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.   
'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.
El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.
Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.       
'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.
Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'". 
Palabra del señor.
Reflexión:
El evangelio de este domingo cuenta la parábola del “rico epulón”, pero quizás sea mejor llamarla del “rico avaro y el pobre Lázaro”.
La parábola anuncia una buena nueva tanto para los ricos como para los pobres. Los primeros, son llamados a través de esta “Palabra” a la conversión y los segundos saben que Dios ha asumido su causa y les hace justicia.
Romper la indiferencia: (1) Según Lucas, cuando Jesús gritó “no podéis servir a Dios y al dinero”, algunos fariseos que le estaban oyendo y eran amigos del dinero “se reían de él”. Jesús no se echa atrás. Al poco tiempo, narra una parábola desgarradora para que los que viven esclavos de la riqueza abran los ojos.  
Jesús describe en pocas palabras una situación sangrante. Un hombre rico y un mendigo pobre que viven próximos el uno del otro, están separados por el abismo que hay entre la vida de opulencia insultante del rico y la miseria extrema del pobre.  
El relato describe a los dos personajes destacando fuertemente el contraste entre ambos. El rico va vestido de púrpura y de lino finísimo, el cuerpo del pobre está cubierto de llagas. El rico banquetea espléndidamente no solo los días de fiesta sino a diario, el pobre está tirado en su portal, sin poder llevarse a la boca lo que cae de la mesa del rico. Sólo se acercan a lamer sus llagas los perros que vienen a buscar algo en la basura.
No se habla en ningún momento de que el rico ha explotado al pobre o que lo ha maltratado o despreciado. Se diría que no ha hecho nada malo. Sin embargo, su vida entera es inhumana, pues solo vive para su propio bienestar. Su corazón es de piedra. Ignora totalmente al pobre. Lo tiene delante pero no lo ve. Está ahí mismo, enfermo, hambriento y abandonado, pero no es capaz de cruzar la puerta para hacerse cargo de él.       
No nos engañemos. Jesús no está denunciando solo la situación de la Galilea de los años treinta. Está tratando de sacudir la conciencia de quienes nos hemos acostumbrado a vivir en la abundancia teniendo junto a nuestro portal, a unas horas de vuelo, a pueblos enteros viviendo y muriendo en la miseria más absoluta.           
Es inhumano encerrarnos en nuestra “sociedad del bienestar” ignorando totalmente esa otra “sociedad del malestar”. Es cruel seguir alimentando esa “secreta ilusión de inocencia” que nos permite vivir con la conciencia tranquila pensando que la culpa es de todos y es de nadie.           
Nuestra primera tarea es romper la indiferencia. Resistirnos a seguir disfrutando de un bienestar vacío de compasión. No continuar aislándonos mentalmente para desplazar la miseria y el hambre que hay en el mundo hacia una lejanía abstracta, para poder así vivir sin oír ningún clamor, gemido o llanto.  
El Evangelio nos puede ayudar a vivir vigilantes, sin volvernos cada vez más insensibles a los sufrimientos de los abandonados, sin perder el sentido de la responsabilidad fraterna y sin permanecer pasivos cuando podemos actuar. (1) J. A. Pagola
Cuando llego la hora inevitable. Ahora la parábola invierte completamente la situación. Tanto al rico como al pobre les llegó la hora de la muerte, a partir de la cual se cambiarían en el más allá las posiciones. Como si estuvieran recordando los Salmos sapienciales sobre el destino del pobre y del rico, la parábola muestra que ambos tienen algo en común: la muerte. Sin embargo se hace notar una diferencia:           
Primero Dios, como dice el Salmo 72,12, sostiene -ver la imagen de los ángeles “elevando” a Lázaro- “al afligido que no tenía protector”. Dios se ocupa de Lázaro.               
Segundo, en cambio del rico solamente se dice: “fue sepultado”. No hay honores celestiales (ni tampoco terrenales).
Para muchos, satisfechos con la imagen de un Dios que “premia a los buenos y castiga a los malos”, como el dios que profesaban los fariseos, la parábola terminaba en el más allá contemplando el triunfo del pobre y la caída del rico. Apenas se comentaba la última escena, clave importante para comprender su mensaje. De ser así, esta parábola sería una invitación a aceptar cada uno su situación, a resignarse, a cargar con su cruz, a no rebelarse contra la injusticia, a esperar un más allá en el que Dios arregle todos los desarreglos y desmesuras humanas. Entendido así, el mensaje evangélico se hermanaría con un conformismo a ultranza que ayuda a mantener el desorden establecido, la injusticia humana y las clases sociales enfrentadas. Aunque siempre cabe pensar: ¿y por qué no ya desde el más acá?
El momento de cambio es hoy. Pero esta parábola no es una promesa para el futuro. Mira a la vida presente y va dirigida a los cinco hermanos del rico, que continuaban -después de la muerte de su hermano y de Lázaro- en la abundancia y el despilfarro. Por eso, el rico, alarmado por lo que espera a sus hermanos si siguen viviendo de espaldas a los pobres- pide a Abrahán que envíe a Lázaro a su casa, a sus hermanos, para que los prevenga, no sea que acaben en el mismo lugar de tormento. Para cambiar la situación en que viven sus hermanos, el rico epulón piensa que hace falta un milagro: que un muerto vaya a verlos. Crudo realismo de quien conoce la dinámica del dinero, que cierra el corazón humano a la evidencia de la palabra profética, al dolor y al sufrimiento del pobre, a la exigencia de justicia, al amor e incluso a la voz de Dios. El dinero deshumaniza. Me remito a la experiencia de cada uno.
Bien lo sabía el profeta Amós cuando amenazaba a los ricos que se acostaban en lechos de marfil, arrellanados en divanes y se daban a la gran vida entre comilonas, música, vino abundante y perfumes exquisitos, sin dolerse del sufrimiento de los pobres (Am 6,1a.4-7). Aquellos fingían devoción a Dios y veneración hacia la ciudad santa y el templo, creyendo de este modo contentar a Dios y quedar justificados. Pero el verdadero Dios no es amigo de una religión que separa el culto de la vida, el incienso de la práctica del amor al prójimo. Este Dios, según el libro del Deuteronomio, comparte suerte con el pobre, el huérfano, la viuda y el extranjero; con todos aquellos a quienes los poderosos les han arrebatado el derecho a una vida vivida con dignidad.
El énfasis de la parábola va sin duda en dos direcciones: la carencia del “ver” y  la carencia del “escuchar”:
El rico no ve: no vio a Lázaro en la puerta de su casa, su riqueza elevó un muro entre él y su alrededor. El rico no es capaz de escuchar, porque todo se encuentra en el rollo de Moisés y los Profetas: ¡Basta escuchar para encontrar lo que se busca!  
Entonces, no hay disculpa para una vida egoísta y falta de solidaridad. Para reconocer y cumplir la voluntad de Dios basta leer y comprender la Biblia que nos habla del amor a Dios que se hace concreto en el amor al prójimo. 

Francisco: La cultura del bienestar, que nos lleva a pensar en nosotros mismos, nos vuelve insensibles a los gritos de los demás, nos hace vivir en pompas de jabón, que son bellas, pero no son nada, son la ilusión de lo fútil, de lo provisorio, que lleva a la indiferencia hacia los demás, es más lleva a la globalización de la indiferencia.
¡Nos hemos habituado al sufrimiento del otro, no nos concierne, no nos interesa…
La globalización de la indiferencia nos hace a todos “innominados”, responsables sin nombre y sin rostro.
(Podemos agregar nosotros: si el Señor hoy me preguntara “¿Adán dónde estás?”, “¿dónde está tu hermano?”, ¿le podre contestar?). 
Oh, amado Jesús.
Ayúdame a esparcir Tu fragancia
por donde quiera que vaya. 
Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida.
Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea
un resplandor de la tuya.
Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí,
que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía. 
¡Permite que no me vean a mí, sino solamente a Jesús!
                   Amén.  
                                                                           Madre Teresa de Calcuta
Un mundo mejor es posible. Francisco: "La cultura del encuentro"
El papa Francisco destacó la "cultura del encuentro" con los más necesitados, en un mensaje enviado a los fieles que concurren a la Iglesia de San Cayetano, en la Ciudad de Buenos Aires, en el marco de la peregrinación por el día del Santo.
En el inicio del mensaje, el pontífice expresa: "Como todos los años, después de recorrer la cola hablo con ustedes. Tal vez la cola la recorrí con el corazón. Estoy un poquito lejos. No puedo compartir con ustedes este momento tan lindo, en el que ustedes están caminando hacia la imagen de San Cayetano".
"El lema elegido por ustedes habla de otro encuentro, dice: 'Con Jesús y San Cayetano vayamos al encuentro de los más necesitados´", Francisco expresó que ese lema "habla del encuentro de las personas que necesitan más, de aquéllos que necesitan que les demos una mano, que los miremos con cariño, que compartamos su dolor o sus ansiedades, sus problemas".
"Lo importante -puntualizó- no es mirar desde lejos o ayudarlo desde lejos, sino ir al encuentro. Eso es lo cristiano, lo que nos enseña Jesús. Ir al encuentro de los más necesitados. Como Jesús que iba siempre al encuentro de la gente. Él iba a encontrarlos".
Tras comentar que al dar limosna hay que mirar a los ojos y tocar la mano de quien la recibe, porque si no, no hay encuentro con esa persona, enfatizó:"Necesitamos saber encontrarnos, necesitamos edificar, crear, construir una cultura del encuentro".
A continuación reflexionó que "hay tanto desencuentro. Líos en la familia, siempre; líos en el barrio; líos en el trabajo; líos en todos lados. Y los desencuentros no ayudan. La cultura del encuentro. Salir a encontrarnos".
"Y el lema dice `Encontrarnos con los más necesitados` -siguió-, es decir con aquéllos que necesitan más que yo; con aquéllos que están pasando un mal momento, peor que el que estoy pasando yo. Siempre hay alguien que la pasa peor".
Al respecto, Francisco, manifestó: "Entonces yo pienso, estoy pasando un mal momento. Vengo a la cola a encontrarme con San Cayetano y con Jesús, y después salgo a encontrarme con los demás, porque siempre hay alguien que la pasa peor. Con ésos es con quien nos debemos encontrar".
El pontífice agradeció a todos la presencia y dijo que "solamente les pido una cosa: Que se encuentren, busquen y encuentren al que más necesita, pero solos no, con Jesús y con San Cayetano".
"¿Voy a convencer a otro que se haga católico?", preguntó a continuación y respondió: "No, no; vas a encontrarlo, es tu hermano, eso basta. Con eso lo vas a ayudar; lo demás lo hace Jesús, lo hace el Espíritu Santo".
Más adelante, expresó: "Ojalá Jesús te vaya marcando el camino para encontrarte con quien necesita más. Tu corazón, cuando te encuentres con aquél que más necesita, se va a empezar a agrandar, agrandar, agrandar, porque el encuentro multiplica la capacidad del amor, agranda el corazón".
"Que Dios te bendiga y que termines bien el día de San Cayetano", dijo a los fieles al finalizar, y agregó, "y por favor no te olvides de rezar por mí. Gracias".
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Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de sabiduría: dame mirada y oído interior, para que no me apegue a las cosas materiales, sino que busque siempre las realidades del Espíritu.
Lecturas de la semana
Lunes 30:  Zac. 8, 1-8; Sal 101; Lc. 9, 46-50.
Martes 1: Zac. 8, 20-23;  Sal. 86;  Lc. 9, 51-56.
Miércoles 2: Ex. 23, 20-23; Sal 90; Mt. 18, 5-10.
Jueves 3:  Neh. 8, 1-4.5-6.7-12; Sal 18;  Lc. 10,  1-12.
Viernes 4: Bar.1, 15-22; Sal 78; Lc. 10, 13-16.
Sábado 5: Bar. 4, 5-12.27-29; Sal 68 Lc. 10, 17-24.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Misioneros Oblatos. Servicio Bíblico Latinoamericano.


Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
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viernes, 20 de septiembre de 2013

Vigésimo quinto domingo durante el año

 

 
“No podemos servir a Dios y al dinero, tenemos que elegir"
 
Lecturas del 22/09/13
– Ciclo C
 
Libro de Amós 8,4-7.          
Escuchen esto, ustedes, los que pisotean al indigente para hacer desaparecer a los pobres del país. Ustedes dicen: "¿Cuándo pasará el novilunio para que podamos vender el grano, y el sábado, para dar salida al trigo?
Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas para defraudar; compraremos a los débiles con dinero y al indigente por un par de sandalias, y venderemos hasta los desechos del trigo".
El Señor lo ha jurado por el orgullo de Jacob: Jamás olvidaré ninguna de sus acciones.
Palabra de Dios    
Salmo 112
                       
        R: Alaben al Señor, que alza al pobre. 
¡Aleluya! Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R
El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. ¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, y se inclina para contemplar el cielo y la tierra? R        El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles de su pueblo. R                

Primera Carta de San Pablo a Timoteo 2,1-8. 
Querido hermano: Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres,
por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna.                
Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.    
Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, hombre él también, que se entregó a sí mismo para rescatar a todos.    
Este es el testimonio que él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Digo la verdad, y no miento. Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones. Palabra de Dios               

Evangelio según San Lucas 16,1-13                
Decía también a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.      
Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.                
El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. 
¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.       
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?'.          
'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'. Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.                
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.  
Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.                
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.        
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?        
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?         
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".  Palabra del Señor.   
Reflexión:
Con en la parábola del mal administrador (y en su aplicación) Jesús desde la gestión empresarial, tal como funcionaba en aquellos tiempos, saca lecciones para mostrar con qué criterios un discípulo suyo debe manejar el dinero y las propiedades, no importando lo poquito que sea.

En la Galilea de los tiempos de Jesús, los administradores eran numerosos, ellos gerenciaban latifundios e importantes propiedades en beneficio de sus propietarios, quienes habitualmente vivían en Jerusalén o en otras ciudades. De vez en cuando se supervisaba la gestión de estos administradores y ocurría a veces que después del control de cuentas alguno que otro era sorprendido por abusos en los libros contables.         Jesús se basa en esta realidad para contar una parábola en la que uno de estos administradores, cuando es denunciado, reacciona rápidamente y se gana amigos antes de que sea demasiado tarde. Para ello plantea una estrategia, acusado de derrochar los bienes de su amo, causa por la que se va a quedar sin trabajo, decide rebajar la cantidad de la deuda de cada uno de los acreedores de su amo, renunciando a la comisión que le pertenece como administrador (de esta forma el administrador no lesiona en nada los intereses de su amo). Es sabido que los administradores no recibían en Palestina un sueldo por su gestión, sino que vivían de la comisión que cobraban, poniendo con frecuencia intereses desorbitados.      
La conclusión puede desconcertarnos: «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente». ¿Es que Jesús aprueba o alienta la corrupción?           
La parábola se fija en que la sabiduría del administrador -que inicialmente parecía incompetente- estuvo en ordenar su gestión pensando en su existencia futura, la cual se vio amenazada cuando lo echaron del trabajo.
Jesús entonces lo felicita “porque había obrado astutamente”. Con esto quiere decir que si “los hijos de este mundo”, con su modo de actuar, entienden que para asegurarse el mañana deben actuar en el hoy con inteligencia y prudencia, con mayor inteligencia debe obrar los “hijos de la luz” para los asuntos de la vida en plenitud, que es la vida eterna.       

Para Lucas, todo dinero es injusto. Ahora bien: si uno lo usa –desprendiéndose de él- para "ganarse amigos", hace una buena inversión no en términos bursátiles, ni bancarios, sino en términos humanos cristianos.        
Lección para el discipulado.  Al discípulo se le pide primero que sea “fiel” –en el sentido de “responsable”- en la administración de lo terreno y segundo que esta administración no desvíe su corazón de su opción radical por Dios, sino todo lo contrario, que se consagre absoluta lealtad al “servicio” de Dios y de sus intereses en el mundo (es decir el bien y la salvación del hombre).   
La aplicación: Lo contrario del administrador “fiel” es el “injusto”, calificativo que aquí tiene el significado de “deshonesto”, indigno de confianza. Con ello se tipifica la deshonestidad que es característica de la gente donde priman los propios intereses al bien común.
 
“Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto”.
El término “Dinero injusto”, que causa cierta extrañeza, podría significar “riqueza mundana adquirida o usada”, pero en realidad –puesto que el contexto es de la fiel administración- se está queriendo decir que la riqueza material es algo de lo cual no somos propietarios sino administradores.        
“¿quién les confiará el verdadero bien? “
Por “verdadero” se entiende la realidad característica de los nuevos tiempos que Jesús inaugura con su anuncio del Reino de Dios. Lo verdadero es lo consistente, la realidad que permanecerá para siempre. Quien lo “confía” es el mismo Dios; es él quien ofrece los dones de la salvación, el “tesoro inagotable en los cielos”.     
Con base en la idea de que la riqueza terrena de hecho no le pertenece a los discípulos (“Y si no son fieles con lo ajeno”), se anuncia dónde está la verdadera propiedad de valor incalculable, que no se devalúa ni es pasajero. El tesoro del cielo será la inalienable posesión de los discípulos.       
Pero el discípulo no puede intentar desentenderse de esto que se ha dicho que es “ajeno”: no puede vivir sin trabajar, sin buscar la prosperidad de su empresa. Pero lo que nunca debe olvidar es que nada de eso es propio: por eso parte de la responsabilidad es no caer en el apego y estar siempre dispuesto a compartir.          
La lealtad absoluta a Dios.    No podemos dejar nuestras responsabilidades terrenas, esto ya quedó claro. Pero ahora viene otro aspecto importante: que el trabajo cotidiano y la lucha por lo que necesitamos para la vida no aparte nuestro corazón de Dios. Manejamos dinero pero ¡no hagamos de él un ídolo!     
La parábola termina con esta frase: “No pueden servir a Dios y al dinero”. La piedra de toque de nuestro amor a Dios es la renuncia al dinero. El amor al dinero es una idolatría. Hay que optar entre dos señores: no hay término medio. El campo de entrenamiento de esta opción es el mundo, la sociedad, donde los discípulos de Jesús tienen que compartir lo que poseen con los que no lo tienen, con los oprimidos y desposeídos, los desheredados de la tierra.     
El afán de dinero es la frontera que divide el mundo en dos; es la barrera que nos separa de los otros y hace que el mundo esté organizado en clases antagónicas: ricos y pobres, opresores y oprimidos; el ansia de dinero es el enemigo número uno que imposibilita que el mundo sea una familia unida donde todos se sienten a la mesa de la vida. Por eso el discípulo, para garantizarse el futuro, debe estar dispuesto en el presente a renunciar al dinero que lleva a la injusticia y hace imposible la fraternidad.   
«La vida –decía un filósofo antiguo— a nadie se le da en propiedad, sino a todos en administración» (Séneca).       
Somos todos los «administradores»; por ello debemos hacer como el hombre de la parábola. Él no dejó las cosas para mañana, no se durmió. Está en juego algo más importante como para confiarlo al azar.  
Con una imagen podemos hacer la síntesis del evangelio de hoy: el discípulo debe tener los pies en la tierra pero el corazón en el cielo. 
 
Francisco: "Ayudarnos unos a otros, esto es lo que Jesús nos enseña”  

Esto es conmovedor. Jesús que lava los pies a sus discípulos.
Pedro no entendía más nada. No aceptaba, pero Jesús se los explicó. Jesús, Dios, hizo esto y Él mismo se los explica a los discípulos: ¿Entienden lo que hago por ustedes? ¿Ustedes me llaman el Maestro y el Señor? Lo dicen bien porque y lo soy. Si yo que soy el Señor les lavé los pies a ustedes, es porque ustedes se deben lavar los pies los unos a los otros. Les he dado -de hecho- un ejemplo, para que hagan como hice yo. El Señor que es el más importante lava los pies. Porque entre nosotros quién es el más alto tiene que estar al servicio de los otros. Y este es un símbolo.
 
Lavar los píes significa yo estoy a tu servicio. También entre nosotros. Y esto significa que tenemos que ayudarnos unos a los otros. A veces me he enojado con uno o con otro… Si alguien te pide un favor hazlo, es lo que Jesús nos enseña y es lo que yo hago, lo hago de corazón como sacerdote y como obispo. Tengo que estar a vuestro servicio, es un deber que me viene del corazón. Es un deber que amo hacer porque el Señor me lo ha enseñado. Y también ustedes ayúdense siempre, uno al otro, porque ayudándonos nos haremos el bien”.
 
Ahora haremos esta ceremonia del lavado de los pies y cada uno de nosotros piense: ¿Estoy dispuesto a servir y a ayudar al otro? Y piense que esta señal es una caricia de Jesús que uno hace, porque Jesús vino justamente a ayudarnos”.
Jueves Santo, 28 marzo de 2013 : Zenit
“Feliz de ti por haber creído”
 
Afiche Mes Biblia 2013 - copia
 
                                        La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor…  Lumen Fidei Nº 4
 
Lectio Divina: ¿Qué es? Continuación:
 
LECTURA, MEDITACION, ORACIÓN, CONTEMPLACIÓN.
De este encuentro con el Señor, se desprenden el paso siguiente, la ACCIÓN. Esto es como una consecuencia natural, donde el texto ya no es fin en sí mismo, sino que eso busca iluminar la propia vida, de ahí que se  pretende asumir la propuesta hecha en las Escrituras, haciéndola vida en nuestro hoy, aquí y ahora, sabiendo que el texto sagrado no es información, sino que ella es una buena nueva, que la debemos hacer vida, para tener la vida que solamente el Señor nos la puede dar.
 
Esta dinámica que parte del texto y que busca reflejarla en la vida, viviendo la propuesta de vida que el Señor hace a través de las Escrituras, es la motivación y el espíritu de la Lectio Divina, es decir, buscar conocer, amar y seguir al Señor, imitándolo y viviendo su estilo de vida.
 
Este conocimiento vivencial y existencial de la Escritura pretende y apunta a crear discípulos, aprendices del evangelio, personas que enamoradas del Señor, busquen identificarse con la propuesta y el estilo de vida del Señor Jesús. De ahí que se busca conocer para imitar, adherirse para identificarse, en vista a la vida para hacer vida aquello que fue conocido.
 
La Palabra no es magia, no es automática. El hecho de utilizar unos pasos que en sí son medios para el encuentro con el Señor, no significa ni garantiza un encuentro vital. Es verdad, que ella es siempre eficaz, pero no es automática, no es algo mecánico, sino que requiere una disposición, es imprescindible una apertura y una docilidad a la acción del Señor en uno por medio de su Palabra. Siempre va a requerir una respuesta a la manifestación y a la acción de Dios en nuestra vida.
 
La Lectio Divina y en sí la lectura de la Sagrada Escritura es un adentrarse en el mundo de la gracia, en el mundo de Dios, donde todo es don, donde todo es gratuidad, donde todo es manifestación del Señor, donde nada es debido, sino que todo es expresión de amor.
 
El encuentro con el Señor por medio de su Palabra es algo vital, es algo renovador y transformador, es acción directa del Espíritu Santo por medio del texto escrito, pero es fundamental una respuesta a esa manifestación, que requiere una correspondencia, al amor preferencial del Señor que se revela por medio de su Palabra. Si de verdad hay encuentro con el Señor nunca, de ninguna manera uno puede salir siendo la misma persona. Eso no, sino que el encuentro lleva a la transformación y esta transformación es respuesta y docilidad a la acción del Señor en uno mismo.
                                                                                   Extracto tomado de CELAM, Sociedades Bíblicas Unidas
 
22 de septiembre
Celebración del día Bíblico Diocesano
En la parroquia Santa Faz
De 15 a 18hs.
 
Lecturas de la semana
Lunes 23:  Esd. 1, 1-6; Sal 125; Lc. 8, 16-18.
Martes 24: Gál. 4, 4-7;  Sal. 112;  Jn. 2, 1-11.
Miércoles 25: Esd. 9, 5-9; Sal Tob. 13, 2-8; Lc. 9, 1-6.
Jueves 26:  Ag. 1, 1-8; Sal 149;  Lc. 9, 7-9.
Viernes 27: Ag. 1, 15—2,9; Sal 42; Lc. 9, 18-22.
Sábado 28: Zac. 2,5.9.14-15; Sal Jer. 31, 10-13; Lc. 9, 43-45.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Misioneros Oblatos. Servicio Bíblico Latinoamericano. P Raniero Cantalamessa.

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

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