Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

lunes, 28 de julio de 2014

Décimo séptimo domingo durante el año

 

 
 
“¿Comprendieron todo esto? 
¿Cuál  es el tesoro  más valioso en sus vidas?”
Lecturas del 27-07-14
 
 – Ciclo A –
 
Primer libro de los Reyes 3, 5-6a. 7-12
En Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Dios le dijo: «Pídeme lo que quieras.»            
Salomón respondió: Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo. Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular. Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?   
Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido, y Dios le dijo: «Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud, yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti.» Palabra de Dios.

Rectángulo redondeado: Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad: concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.
Salmo 118 
R. ¡Cuánto amo tu ley, Señor!
 
El Señor es mi herencia: yo he decidido cumplir tus palabras. Para mí vale más la ley de tus labios que todo el oro y la plata.  R.
Que tu misericordia me consuele, de acuerdo con la promesa que me hiciste. Que llegue hasta mí tu compasión, y viviré, porque tu ley es toda mi alegría.  R.
 Por eso amo tus mandamientos y los prefiero al oro más fino. Por eso me guío por tus preceptos y aborrezco todo camino engañoso.  R.
  Tus prescripciones son admirables: por eso las observo. La explicación de tu palabra ilumina y da inteligencia al ignorante.  R.
 
Pablo los cristianos de Roma 8, 28-30
Hermanos: Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio. 
En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó. Palabra de Dios.
 
Evangelio según san Mateo 13, 44-52
Jesús dijo a la multitud: «El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. 
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas; y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró. 
El Reino de los Cielos se parece también a una red que se echa al mar y recoge toda clase de peces. Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla y, sentándose, recogen lo bueno en canastas y tiran lo que no sirve. 
Así sucederá al fin del mundo: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los justos, para arrojarlos en el horno ardiente. Allí habrá llanto y rechinar de dientes.                 
¿Comprendieron todo esto? «Sí», le respondieron. Entonces agregó: «Todo escriba convertido en discípulo del Reino de los Cielos se parece a un dueño de casa que saca de sus reservas lo nuevo y lo viejo.» Palabra del Señor.
    Rectángulo redondeado: Dios mío: Abre mi espíritu y dame inteligencia, en vano leeré o escucharé tu Palabra si Tú no haces que penetre en mi corazón.  Concédeme ardor para buscarla, docilidad para aceptarla y fidelidad para cumplirla.  Amén
 
Reflexión 
“Me tengo que decidir”
 
En las lecturas de hoy podemos reflexionar como ha llegado la hora decisiva en nuestras vidas, ¡Ha aparecido en la tierra el Reino de Dios! Concretamente, se trata de Jesús, de su venida a la tierra y nos dice: la salvación ha llegado a vos gratuitamente, por iniciativa de Dios, tomen la decisión, no la dejen escapar. Este es tiempo de decisión. Y de cambios.
Un llamado al cambio de actitudes de nuestras prácticas, lo nuevo es el símbolo de la buena nueva, la palabra que se da gratuitamente al mundo, y lo viejo es el signo de las costumbres erradas y que van por un camino diferente a de la enseñanza de Jesús.
 
La primera lectura nos muestra a Salomón pidiéndole a Dios la sabiduría,... un corazón comprensivo para discernir entre el bien y el mal. La palabra de Dios nos muestra el rumbo que tienen que tomar nuestras preocupaciones y nuestros desvelos.
 
El tesoro escondido y La joya fina. La parábola del tesoro escondido y de la joya fina, en ambas Jesús compara estas cosas valiosas con el Reino de Dios.
 
Debemos entender que el tesoro es un regalo gratuito de Dios, por eso el texto dice, un tesoro encontrado en el campo, pero que para poder acceder a él nos debemos desprender de todo lo que nos impide hoy vivirlo con plenitud. Pero que para comprenderla y hacerla propia, se debe tener una actitud de desprendimiento de las riquezas que muchas veces hay en el corazón de los hombres.
 
Jesús necesita que sus discípulos comprendan que lo más valioso en sus vidas es el regalo de la palabra que se les ha dado; como ya sabemos a ellos se les ha concedido el conocimiento de los misterios del Reino de los cielos.
 
La dinámica de esta parábola se basa en tres verbos: Va, Vende y Compra. 
Va, es decir, salir de donde estamos, implica cambiar de actitud, dejar todas las cosas superficiales que no nos llevan a una felicidad eterna, buscar  un rumbo nuevo.  
 
El vender todo lo que se posee o vender todas las joyas que guardamos, es la clave para poder acceder al tesoro del Reino de Dios, esto significa renunciar a las cosas del mundo que nos atan y esclavizan, que no nos hacen libres, ese es el desafío para aquellos que desean gozar de las maravillas del Reino de Dios.
 
Compra, es decir ya despojado de lo anterior, se adquiere la nueva condición, el verdadero tesoro. Pero para adquirirlo hay que pasar por los otros dos verbos anteriores.
 
La elección será la clave para formar parte del reino de los cielos. Descubrir el mensaje que se revela por Jesús y su reinado, abre los horizontes hacia una nueva humanidad. Una vez que se ha descubierto el valor absoluto que tiene el Reino, es necesario tomar una posición, y frente a este descubrimiento ningún precio es demasiado alto, pues el Reino se convierte en el único valor absoluto para quien lo descubre.
 
El proyecto del «Reino de los cielos», según la expresión de Mateo, se convierte para muchas personas en una alegre pero exigente sorpresa, que en el caminar normal de la vida se produjo por medio de un encuentro afortunado que impregnó de una gran riqueza nuestra existencia. Ese Reino trajo una exigencia, que genera al mismo tiempo inseguridad, pues se descubre necesario “venderlo todo”, despojarse de muchos «bienes» que atan, e ir al encuentro de su absoluta posesión, como su mayor riqueza.
 
Para el seguidor de Jesús es necesario romper los esquemas de muchas estructuras que deshumanizan. Personas que esperan un cambio sin ponerse en búsqueda, ateniéndose muchas veces a su herencia legalista, que no les permite salir a encontrar nuevas posibilidades para su existencia o para la existencia de los demás, se enfrentan en estas parábolas a las personas que han encontrado un sentido que creían perdido para sus vidas y se arriesgan al cambio y a la novedad, poniéndose en marcha en la construcción de proyectos alternativos que construyan hermandad solidaria entre los seres humanos y se comprometen en afianzar, desde la práctica concreta, los valores de vida y justicia que han encontrado.
La red de pescar. Los símbolos, Jesús compara el Reino de Dios con una Red de pescar, donde los peces son los hombres de toda clase,  raza y cultura.
   
El estilo de Jesús en el anuncio de la buena nueva del Reino.
 
Así siembra Jesús su mensaje. Lo ven salir todas las mañanas a anunciar la Buena Noticia de Dios. Siembra su Palabra entre la gente sencilla que lo acoge, y también entre los escribas y fariseos que lo rechazan. Nunca se desalienta. Su siembra no será estéril.      
Desbordados por una fuerte crisis religiosa, podemos pensar que el Evangelio ha perdido su fuerza original y que el mensaje de Jesús ya no tiene garra para atraer la atención del hombre o la mujer de hoy.       
¿Es el Evangelio el que ha perdido fuerza humanizadora? ¿O somos nosotros los que lo estamos anunciando con una fe débil y vacilante?
No es Jesús el que ha perdido poder de atracción. Somos nosotros los que lo desvirtuamos con nuestras incoherencias y contradicciones.             
El Papa Francisco dice que, cuando un cristiano no vive una adhesión fuerte a Jesús, “pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie”.    
Evangelizar no es propagar una doctrina, sino hacer presente en medio de la sociedad y en el corazón de las personas la fuerza humanizadora y salvadora de Jesús. Y esto no se puede hacer de cualquier manera. Lo más decisivo no es el número de predicadores, catequistas y enseñantes de religión, sino la calidad evangélica que podamos irradiar los cristianos.
 
¿Qué contagiamos? ¿Indiferencia o fe convencida? ¿Mediocridad o pasión por una vida más humana?        cfr. J. A. Pagola
 
 
Francisco: En el Amor de Dios
un mundo mejor es posible
 
Abramos la puerta al Espíritu, dejemos que Él nos guíe, dejemos que la acción continua de Dios nos haga hombres y mujeres nuevos, animados por el amor de Dios, que el Espíritu Santo nos concede.
 
Qué hermoso si cada noche, pudiésemos decir: hoy en la escuela, en casa, en el trabajo, guiado por Dios, he realizado un gesto de amor hacia un compañero, mis padres, un anciano. ¡Qué hermoso!
 
Un segundo pensamiento: «hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios». El camino de la Iglesia, también nuestro camino cristiano personal, no es siempre fácil, encontramos dificultades, tribulación. Seguir al Señor, dejar que su Espíritu transforme nuestras zonas de sombra, nuestros comportamientos que no son según Dios, y lave nuestros pecados, es un camino que encuentra muchos obstáculos, fuera de nosotros, en el mundo, y también dentro de nosotros, en el corazón. Pero las dificultades, las tribulaciones, forman parte del camino para llegar a la gloria de Dios, como para Jesús, que ha sido glorificado en la Cruz; las encontraremos siempre en la vida.
 
No desanimarse. Tenemos la fuerza del Espíritu Santo para vencer estas tribulaciones. (S.S. Francisco, 28 de abril de 2013).
 
Cuando el hombre pierde su humanidad ¿qué nos espera? Pasa lo que yo llamo en lenguaje común una política, una actitud del “descarte”.
 
Rectángulo redondeado: Peña  comunitaria  Te invita: Parroquia San José  Con la alegría del encuentro por nuestra casa  Domingo 10 de Agosto 13 hs 13 Conjuntos folklóricos en vivo!!! BUFFET: Realizá tu reserva con anticipación $15.  Tenemos una sorpresa!!!  Menores de 10 años sin cargo  Salón V. Sauras, Brandsen esq. Magdalena Consultas: 4207—747o      hs
 
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Reflexiones del P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM. Lectionautas.com. Servicio Bíblico Latinoamericano.
  
 

domingo, 20 de julio de 2014

Lecturas del 20-07-14


 
“La fuerza transformadora del Reino.”
 
– Ciclo A –
 
Libro de la Sabiduría 12, 13. 16-19
Fuera de ti, no hay otro Dios que cuide de todos, a quien tengas que probar que tus juicios no son injustos.  Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con todos.
Tú muestras tu fuerza cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder, y confundes la temeridad de aquellos que la conocen. Pero, como eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran indulgencia, porque con sólo quererlo puedes ejercer tu poder. Al obrar así, tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento.
Palabra de Dios.
 
Salmo 85
 
R. Tú, Señor, eres bueno e indulgente.
 
Tú, Señor, eres bueno e indulgente, rico en misericordia con aquellos que te invocan: ¡atiende, Señor, a mi plegaria, escucha la voz de mi súplica!  R.
 
Todas las naciones que has creado vendrán a postrarse delante de ti, y glorificarán tu Nombre, Señor,  porque tú eres grande, Dios mío,  y eres el único que hace maravillas.  R. 
Tú, Señor, Dios compasivo y bondadoso,     
 lento para enojarte, rico en amor y fidelidad, vuelve hacia mí tu rostro y ten piedad de mí. Fortalece a tu servidor, salva al hijo de tu servidora. R. 
 
Carta de Pablo a los Romanos 8, 26-27
Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina. Palabra de Dios.

Evangelio según san Mateo 13, 24-43
Jesús propuso a la gente otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras todos dormían vino su enemigo, sembró cizaña en medio del trigo y se fue. Cuando creció el trigo y aparecieron las espigas, también apareció la cizaña. Los peones fueron a ver entonces al propietario y le dijeron: "Señor, ¿no habías sembrado buena semilla en tu campo? ¿Cómo es que ahora hay cizaña en él? 
El les respondió: "Esto lo ha hecho algún enemigo. Los peones replicaron: "¿Quieres que vayamos a arrancarla?    
"No, les dijo el dueño, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar también el trigo. Dejen que crezcan juntos hasta la cosecha, y entonces diré a los cosechadores: Arranquen primero la cizaña y átenla en manojos para quemarla, y luego recojan el trigo en mi granero."»       
También les propuso otra parábola: «El Reino de los Cielos se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su campo. En realidad, esta es la más pequeña de las semillas, pero cuando crece es la más grande de las hortalizas y se convierte en un arbusto, de tal manera que los pájaros del cielo van a cobijarse en sus ramas.»            
Después les dijo esta otra parábola: 
«El Reino de los Cielos se parece a un poco de levadura que una mujer mezcla con gran cantidad de harina, hasta que fermenta toda la masa.» Todo esto lo decía Jesús a la muchedumbre por medio de parábolas, y no les hablaba sin parábolas, para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta: Hablaré en parábolas anunciaré cosas que estaban ocultas desde la creación del mundo.              
Entonces, dejando a la multitud, Jesús regresó a la casa; sus discípulos se acercaron y le dijeron: «Explícanos la parábola de la cizaña en el campo.» El les respondió: «El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los que pertenecen al Reino; la cizaña son los que pertenecen al Maligno, y el enemigo que la siembra es el demonio; la cosecha es el fin del mundo y los cosechadores son los ángeles.  
Así como se arranca la cizaña y se la quema en el fuego, de la misma manera sucederá al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y estos quitarán de su Reino todos los escándalos y a los que hicieron el mal, y los arrojarán en el horno ardiente: allí habrá llanto y rechinar de dientes. Entonces los justos resplandecerán como el sol en el Reino de su Padre. ¡El que tenga oídos, que oiga!»  Palabra del Señor.
 
 
Rectángulo redondeado: Ven a mí, Espíritu Santo, Espíritu de verdad: concédeme llegar al conocimiento de la verdad en toda su plenitud.
 
Reflexión: 
 
Parábolas de la cizaña. Esta parábola sólo se encuentra en Mateo, Marcos y Lucas no la traen.  Cuenta una escena de la vida cotidiana en palestina: el dueño del campo siembra buena semilla; el enemigo que trata de perjudicarle sembrando cizaña en medio del trigo; la relación entre el amo y sus siervos… Todo parece normal, excepto la sorprendente reacción del dueño del campo: “Dejen que ambas semillas crezcan juntas”.  Esto es lo que más debió chocar a los oyentes de Jesús.  Seguramente les hizo pensar si la extraña decisión del dueño del campo era acertada.  Y aquí su mensaje central.
 
¿Por qué esta parábola? Jesús  no reunió una comunidad de puros sino que dirigía su mensaje a los pecadores.  Esta actitud provocó entre sus adversarios una dura oposición.  Con esta parábola, Jesús justifica su actuación: mientras llega el memento final, hay tiempo para la conversión y la misericordia.  La parábola muestra que el reino de Dios se hace presente en la ambigüedad de la historia y que el comienzo de éste no supone la erradicación del mal.  Hay que esperar hasta el final para distinguir el grano bueno de las plantas inútiles.  Mientras tanto, el juicio sobre cada grupo o persona está en suspenso.  Todos pueden transformarse y mejorar.  La división del mundo, de las personas, de las realidades de los grupos en buenos y malos, queda descalificada. Frente a la impaciencia de los que no pueden ver juntos el bien y el mal, está la paciencia histórica.  Éste  y todos los tiempos de paciencia histórica, de espera paciente y lúcida, de aguante activo. No precipitemos los juicios, no nos hagamos jueces definitivos.  El fácil recurso a dividir a las personas en buenas y malas no sólo es simple e inexacto, sino que vulnera también los criterios del Reino.
 
La cuestión no es ya si el trigo y la cizaña pueden crecer juntos o no sino el discernimiento que tendrá lugar en el día del juicio.  El juicio final, descrito con la simbología de aquella época, sirve para asegurar que la destrucción del mal llegará realmente un día.
 
El problema del mal es uno de los que más ha preocupado siempre a la humanidad. ¿Qué sentido tiene? ¿Cuál es su origen? ¿Quién es su responsable? ¿Por qué nos viene? ¿Cómo puede Dios permitir tanta desgracia entre personas inocentes?
Esta parábola parece afirmar que la presencia del mal no es como una ciega e inevitable fatalidad. 
¡Un enemigo sembró la cizaña mientras el dueño y la gente dormían! Hay causas, decisiones, opciones… muchas veces intrahistóricas, humanas…
 
Otra  observación a tener en cuenta: Demasiadas veces buscamos demonios o chivos expiatorios para echarles la culpa y dar así una explicación cómoda a los males propios o ajenos.  Es lo más fácil.  No asumimos la parte de responsabilidad que nos corresponde y, en consecuencia, no ponemos los remedios precisos.  Tendemos a juzgar y condenar al vecino sin cuestionar nuestra propia conducta.  En este marco cobra sentido la sorprendente reacción del amo de la finca, que deja crecer juntas la buena y la mala semilla. Con ello, Jesús vino a decirnos que es preciso ser cautos y pacientes; que no hemos de convertirnos principalmente en jueces, y que el juicio corresponde en última instancia, a Dios.
 
El grano de mostaza y la levadura. Estas dos parábolas casi son gemelas en contenido y forma.  El aspecto más llamativo en ambas es el contraste que existe entre la situación inicial y el resultado final.
 
A través de estas comparaciones, Jesús habla del Reino que ha comenzado con su vida y su praxis.  Su presencia es por ahora germinal, su apariencia, como la del grano de mostaza y la levadura, es insignificante, pero lleva dentro una fuerza transformadora que ha prendido ya en la historia, y su crecimiento es irreversible.  He aquí la fuerza y la debilidad del Reino iniciado por Jesús.  Esta es la paradoja del Evangelio, que aparece fuertemente acentuada por el contraste entre el grano de mostaza que se siembra y el árbol que se hace, y entre la pequeña cantidad de levadura y la enorme cantidad de harina (medio quintal=unos 39 kg) que acabó de fermentar.  Para Mateo, que conocía ya el éxito de la misión cristiana entre los paganos, estas parábolas representan una confirmación del camino emprendido y un estímulo para seguir haciendo presente en medio del mundo la fuerza transformadora del Reino.
 
Las dos parábolas destacan también la acción histórica de los seres humanos: “el reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que sembró un hombre”; “el reino de los cielos se parece a un poco de levadura que metió una mujer”.  O sea, que reino de Dios necesita su realización, el trabajo y la acción de los hombres y mujeres.  Nuestra vida, nuestro compromiso histórico, nuestra acción política no es ajena a la presencia del Reino.
 
La levadura introducida en la masa es, ante todo, el mismo Jesús: no tuvo una actuación espectacular, sino que se metió en el seno de los problemas del pueblo y actuó con sencillez, desde a dentro de ellos. 
Se hizo cargo de la realidad, cargó con ella y se encargó de ella.  Su fuerza parecía pequeña, y fácilmente lo eliminaron, pero en su debilidad se escondía la fuerza transformadora de Dios.
Dios  obra desde dentro de la masa, en el corazón de la historia, no al margen de las realidades humanas y sociales... Por eso el Reino surge cuando la levadura se introduce en la masa.  Si la levadura no se mezcla e introduce en las realidades sociales, en el corazón del mundo, esta sociedad no fermentará y seguirá sin ser Reino.
 
¡Ser fermento de humanidad, en el corazón del mundo! Para trabajar de esta forma es preciso llenarse de Jesús, seguir a Jesús.
 
Oración.
 
Señor, gracias por darme tu palabra,  gracias porque esta es la brújula que conduce mi vida, y sin ella estoy extraviado.
Tú eres Señor, el sembrador y dueño de la tierra, en ti Señor encuentro la semilla que debe germinar en mi corazón, para poder ser fuerte con un árbol donde puedan anidar los pájaros.
 
Arranca de mi corazón la cizaña que en el descuido he dejado crecer en mi espíritu.
 
Dame fuerza Señor, para infundir tu palabra en todos los lugares donde me envíes.
Señor gracias por explicarnos las escrituras,  gracias por revelarnos los secretos para poder llegar a ti y no ser quemados como la cizaña.
Danos un espíritu fuerte como el tuyo Señor para poder estar alertas a las invitaciones del maligno. 
Amén
 
Francisco v
 
Francisco: En el Amor de Dios
un mundo mejor es posible
 
Cuando el hombre pierde su humanidad ¿qué nos espera? Pasa lo que yo llamo en lenguaje común una política, una sociología, una actitud del ‘descarte’”.
 
“Se descartan los niños, porque el nivel de natalidad -por lo menos aquí en Europa- lo conocemos todos; se descartan los ancianos porque no sirven. ¿Y entonces? Se descarta toda una generación de jóvenes y esto es gravísimo. He visto una cifra: 75 millones de jóvenes, menores de 25 años, sin trabajo. Los jóvenes 'ni-ni': ni estudian. Ni trabajan. No estudian porque no tienen posibilidad y no trabajan porque no hay trabajo. ¡Es otro descarte! ¿Cuál será el próximo? Detengámonos a tiempo ¡por favor!”
 
El Santo Padre recordó que “se descarta lo que no sirve porque el ser humano no está en el centro. Y cuando el hombre no está en el centro, hay algo que sí lo está y el hombre está a su servicio. La idea es, entonces, la de salvar al hombre, en el sentido de que vuelva al centro: al centro de la sociedad, al centro de los pensamientos, al centro de la reflexión. Llevar otra vez al hombre al centro”.
 
"Les quiero pedir un favor: caminemos todos juntos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño; ¡cuídense! Cuiden la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden los niños, cuiden a los viejos. Que no haya odio, que no haya peleas. Dejen de lado la envidia y no le saquen el cuero a nadie; dialoguen, vayan creciendo en el corazón y acérquense a Dios".
 
Rectángulo redondeado: Peña  comunitaria  Te invita: Parroquia San José  Con la alegría del encuentro por nuestra casa  Domingo 10 de Agosto 13 hs 13 Conjuntos folklóricos en vivo!!! BUFFET: Realizá tu reserva con anticipación $15 .  Tenemos una sorpresa!!!  Menores de 10 años sin cargo  Salón V. Sauras, Brandsen y Magdalena Consultas: 4207—747o      hs
 
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de esta hoja: El libro del Pueblo de Dios. Reflexiones del P. Fidel Oñoro, cjm Centro Bíblico del CELAM. P. Daniel Silva. Servicio Bíblico Latinoamericano.