Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

miércoles, 2 de marzo de 2022

Octavo domingo durante el año. Lecturas 27-2-22, Ciclo C

   

” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén

“El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien” 

Lectura del libro de Eclesiástico 27, 4-7

Cuando se zarandea la criba y quedan los residuos: así los desechos de un hombre aparecen en sus palabras. El horno pone a prueba los vasos del alfarero, y la prueba del hombre está en su conversación. El árbol bien cultivado se manifiesta en sus frutos: así la palabra expresa la índole de cada uno. No elogies a nadie antes de oírlo razonar, porque allí es donde se prueban los hombres.     Palabra de Dios.  

Salmo 91, R. Es bueno darte gracias, Señor.

Es bueno dar gracias al Señor y cantar, Dios Altísimo, a tu nombre proclamar tu amor de madrugada y tu fidelidad en las vigilias de la noche. R.

El justo florecerá como la palmera, crecerá como los cedros del Líbano: trasplantado en la casa del Señor, florecerá en los atrios de nuestro Dios. R.

En la vejez seguirá dando frutos, se mantendrá fresco y frondoso, para proclamar que justo es el Señor, mi Roca, en quien no existe la maldad. R.  

1° carta de Pablo a los Corintios 15, 51.54-58

Hermanos: Les voy a revelar un misterio: No todos vamos a morir, pero todos seremos transformados cuando lo que es corruptible se revista de la incorruptibilidad y lo que es mortal se revista de la inmortalidad, entonces se cumplirá la Palabra de la Escritura: «La muerte ha sido vencida”. ¿Dónde está, muerte, tu victoria? ¿Dónde está, tu aguijón?». Porque lo que provoca la muerte es el pecado, y lo que da fuerza al pecado es la Ley. ¡Demos gracias a Dios, que nos ha dado la victoria por nuestro Señor Jesucristo! Por eso queridos hermanos permanezcan firmes e inconmovibles, progresando constantemente en la obra del Señor, con la certidumbre de que los esfuerzos que realizan por él no serán vanos. Palabra de Dios.  

Evangelio según san Lucas 6, 39-45

Jesús hizo esta comparación: «¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo? El discípulo no es superior al maestro, cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro. ¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo? ¿Cómo puedes decir a tu hermano: "Hermano, deja que te saque la paja de tu ojo”, ¿tú que no ves la viga que tienes en el tuyo? ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano. No hay árbol bueno que dé frutos malos, ni árbol malo que dé frutos buenos: cada árbol se reconoce por su fruto, No se recogen higos de los espinos, ni se cosechas uvas de las zarzas. El hombre bueno, saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca».  Palabra del Señor.

Reflexión:

El Evangelio de hoy nos trae algunos pasajes del discurso que Jesús pronuncia en la montaña después de haber pasado la noche en oración y después de haber llamado a los Doce para que fueran sus apóstoles.  

La parábola del ciego que guía a otro ciego. Jesús les cuenta una parábola a los discípulos: "¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán ambos en un agujero? Esta parábola está dirigida a los animadores de las comunidades que se consideran maestros de la verdad, superiores a los demás. Por eso son guías ciegos.  

Discípulo – Maestro. "El discípulo no es superior al maestro; cuando el discípulo llegue a ser perfecto, será como su maestro". Jesús es el Maestro. Su tema es su testimonio de vida, su forma de vivir las cosas que enseña. La convivencia con el maestro asume tres aspectos: (a) El maestro es el modelo o ejemplo a imitar (cf. Jn 13,13-15); (b) El discípulo no sólo contempla e imita, sino que también se compromete con el destino del maestro, con sus tentaciones (Lucas 22,28), con su persecución (Mt 10,24-25), con su muerte (Jn. 11,16); (c) Él no sólo imita al modelo, no sólo asume el compromiso, sino que se identifica con él: "Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí" (Gálatas 2,20). Este tercer aspecto es la dimensión mística del seguimiento de Jesús, fruto de la acción del Espíritu.  

La paja en el ojo del hermano. Jesús pide una actitud creativa que nos permita encontrarnos con el otro sin juzgarlo, sin ideas preconcebidas y racionalizaciones, aceptándolo como su hermano. Esta apertura total hacia el otro considerado como hermano/hermana sólo surgirá en nosotros cuando podamos relacionarnos con Dios con la total confianza de hijos.  

La parábola del árbol que da buenos frutos. Una persona bien formada en la tradición de la vida comunitaria produce una buena naturaleza dentro de sí misma que lo lleva a practicar la bondad. "Saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón", pero la persona que no presta atención a su educación tendrá dificultades para producir cosas buenas. Por el contrario, "El malo saca el mal de maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca."

Con respecto al "buen tesoro del corazón", vale la pena recordar lo que dice el libro del Eclesiástico sobre el corazón, fuente de buenos consejos: "Déjate llevar por lo que te dicta el corazón, porque nadie te será más fiel que él: el alma de un hombre suele advertir a menudo mejor que siete vigías apostados sobre una altura. Y por encima de todo ruego al Altísimo, para que dirija tus pasos en la verdad" (Eclo. 37,13-15).  

De la bondad que atesora en su corazón, saca el bien. «En vuestro interior está el germen de lo auténtico.» Así se podría formular una de las líneas de fuerza del mensaje de Jesús. En medio de la sociedad judía, supeditada a las leyes de lo puro y lo impuro, lo sacro y lo profano, Jesús introduce un principio revolucionario para aquellas mentes: «Nada que entre de fuera hace impuro al hombre; lo que sale de dentro es lo que le hace impuro.»  

El pensamiento de Jesús es claro: el hombre auténtico se construye desde dentro. Es la conciencia la que ha de orientar y dirigir la vida de la persona. Lo decisivo es el «corazón», ese lugar secreto e íntimo de nuestra libertad donde no nos podemos engañar a nosotros mismos. Según ese «despertador de conciencias» que es Jesús, ahí se juega lo mejor y lo peor de nuestra existencia.  

Las consecuencias son palpables. Las leyes nunca han de reemplazar la voz de la conciencia. Jesús no viene a abolir la Ley, pero sí a superarla y desbordarla desde el «corazón».

No se trata de vivir cínicamente al margen de la ley, pero sí de humanizar las leyes viviendo del espíritu hacia el que apuntan cuando son rectas. Vivir honestamente el amor a Dios y al hermano puede llevar a una «ilegalidad» más humana que la que propugnan ciertas leyes.  

Lo mismo sucede con los ritos. Jesús siente un santo horror hacia lo que es falso, teatral o postizo. Una de las frases bíblicas más citadas por Jesús es ésta del profeta Isaías: «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío.» Lo que Dios quiere es amor y no cánticos y sacrificios. Lo mismo pasa con las costumbres, tradiciones, modas y prácticas sociales o religiosas. Lo importante, según Jesús, es la limpieza del corazón, el «aseo interior».  

El mensaje de Jesús tiene hoy tal vez más actualidad que nunca en una sociedad donde se vive una vida programada desde fuera y donde los individuos son víctimas de toda clase de modas y consignas. Es necesario «interiorizar la vida» para hacernos más humanos. Podemos adornar al hombre con cultura e información; podemos hacer crecer su poder con ciencia y técnica. Si su interior no es más limpio y su corazón no es capaz de amar más, su futuro no será más humano. «El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal.»  

Hoy. Nuestros pueblos y ciudades ofrecen un clima poco propicio a quien quiera buscar un poco de silencio y paz para encontrarse consigo mismo y con Dios. No es fácil liberarnos del ruido permanente y del asedio constante de todo tipo de llamadas y mensajes. Por otra parte, las preocupaciones, problemas y prisas de cada día nos llevan de una parte a otra, sin apenas permitirnos ser dueños de nosotros mismos.

Ni siquiera en el propio hogar, invadido por la televisión y escenario de múltiples tensiones, es fácil encontrar el sosiego y recogimiento indispensables para encontrarnos con nosotros mismos o para descansar gozosamente ante Dios.  

Se nos ha olvidado lo que es detenernos, interrumpir por unos minutos nuestras prisas, liberarnos por unos momentos de nuestras tensiones y dejarnos penetrar por el silencio y la calma de un recinto sagrado. Muchos hombres y mujeres se sorprenderían al descubrir que, con frecuencia, basta pararse y estar en silencio un cierto tiempo, para aquietar el espíritu y recuperar la lucidez y la paz.  

Cuánto necesitamos los hombres y mujeres de hoy encontrar ese silencio que nos ayude a entrar en contacto con nosotros mismos para recuperar nuestra libertad y rescatar de nuevo toda nuestra energía interior.  

Ávidos de noticias, imágenes e impresiones, se nos ha olvidado que solo nos alimenta y enriquece de verdad aquello que somos capaces de escuchar en lo más hondo de nuestro ser.  

Sin ese silencio interior, no se puede escuchar a Dios, reconocer su presencia en nuestra vida y crecer desde dentro como seres humanos y como creyentes. Según Jesús, la persona «saca el bien de la bondad que atesora en su corazón». El bien no brota de nosotros espontáneamente. Lo hemos de cultivar y hacer crecer en el fondo del corazón. 

Algunas Preguntas:  

¿Hemos estado alguna vez en la situación de un ciego? ¿Qué sentimientos tuvimos?  

La paja y la viga en el ojo. ¿Cómo son mis relaciones con los demás?  

Maestro y discípulo. ¿Qué cosas estoy haciendo hoy cómo discípulo/a de Jesús?  

El hombre bueno, saca el bien del tesoro de bondad que tiene en su corazón. El malo saca el mal de su maldad, porque de la abundancia del corazón habla la boca». ¿Qué abunda en mi corazón?   

Cómo discípulo de Jesús ¿Cómo puedo asumir el compromiso de ser “pescador de hombres”?    

Hacer Vida la Palabra de Dios, lectio divina  

La Lectio Divina más que un método de lectura y oración de la Biblia, es una experiencia de Dios, pues a partir del conocimiento del texto escrito, se busca la experiencia fundante que está como base de toda la revelación. En sí todo texto escrito es fruto de una experiencia vivencial del escritor sagrado que ha vivido y experimentado él o el pueblo, una experiencia de encuentro y conocimiento de Dios que lo ha marcado y ha tenido la capacidad de transmitir aquello que ha sido determinante en su vida o en el de la comunidad como ser el descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos en la revelación explícita. Este hecho que ha sido impactante y que lo ha llevado a conocer al Señor que lo ha tocado y marcado, lo ha puesto por escrito. De ahí, que el texto en sí mismo es una experiencia de Dios, en la que el creyente al acercarse al texto escrito debería hacer su propia experiencia de Dios, partiendo del texto revelado, buscar el encuentro vivencial con el Señor.  

La lectio divina como proceso de búsqueda, es una experiencia mística, donde no entra únicamente lo intelectual, sino que es una experiencia de Dios en el hoy, aquí y ahora. No es suficiente conocer lo que han sentido y vivido otros personajes si uno mismo no es capaz de hacer esa experiencia. Es esto lo que posibilita y facilita la Lectio Divina, pues por medio de una lectura gradual del texto se va profundizando y adentrando en el mensaje que transmite buscando al Señor de la Vida que se da a conocer por medio de esa revelación. Es por eso que la Lectio Divina no es simplemente un método de lectura, que se limita y agota en el texto escrito, sino que partiendo del texto de la Escritura favorece la búsqueda del Señor, siendo Él el sentido de toda la lectura y de la búsqueda.  

La Lectio Divina, si bien trabaja el texto escrito, lo profundiza, lo reflexiona, lo reza, siempre tiene la perspectiva de la vida, siempre busca aplicar esa palabra al día a día, a hacer vida aquello que fue conocido por medio de la Escritura. Para los cristianos el texto bíblico no es meta en sí misma, no buscamos apenas conocer cosas de la Biblia para repetirlos mecánicamente, sino que la finalidad y la meta de la revelación es la adhesión consciente, libre y amorosa a Aquel que se nos ha revelado en las Escrituras. Es por esto, que decimos que la Lectio Divina nos introduce a una experiencia de Encuentro con el Señor por medio de pasos que van profundizando el texto bíblico.

Pues es sabido que lo fundamental no es saber cosas de la Biblia, sino vivirlas y hacerlas actitudes y gestos concretos, actualizando la vida y el proyecto de Jesús.

Ref. Sociedades Bíblicas Unidas

 Ven Señor Jesús, te necesitamos.  

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Hojitas anteriores. Centro Bíblico del CELAM. J A Pagola. Doonbosco.org. Dominicos.org.  

Círculo Bíblico San José

 “Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119 

miércoles, 23 de febrero de 2022

«No se lo impidan».

 

 Martes 22 de febrero, San Marcos 9,38-40. 

En el evangelio: Juan le comparte a Jesús una experiencia diaria y Jesús, Maestro de Vida, sigue con sus enseñanzas a los discípulos.

Haciendo vida la Palabra: Aceptar al diferente a nosotros en su forma de trabajar por el mismo motivo que nosotros, ser testigos del Dios de la Vida presente en cada uno de nosotros, llevando la Palabra y sanación.

Hoy, ¿Me alegra cuando veo a otra persona que no pertenece a mi grupo misionero llevando la Palabra y sanación del Señor? O me entristece? ¿Por qué me siento mal si esta sumando para la misma misión?

martes, 22 de febrero de 2022

«Y ustedes, ¿Quién decís que soy yo?».

  
Martes 22 de febrero, Mt 16,13-19. 

En el evangelio: Jesús y sus discípulos en misión, a estos discípulos que ha ido formando, son testigos de su vida, de sus milagros, sus enseñanzas y les hace unas preguntas, una pequeña encuesta. ¿Quién dicen que soy yo? ¿Qué dicen en nuestro entorno, ¿Qué dicen de mi…? «Y ustedes, ¿Quién dicen que soy yo?». 

Haciendo vida la Palabra: La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por Él, que nos ayuda a experimentar a Jesús en nuestra vida y desde allí podemos decir: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo».  

Hoy, Jesús quiere ayudarme a encontrarme con Él, quiere ayudarme a fortificar mi fe y me pregunta: ¿Quién soy para vos? ¿Qué lugar ocupo en tu Vida?

«¡Todo es posible para quien cree!»


 Lunes 21 de febrero, Mc 9,14-29. 

En el evangelio: Los discípulos de Jesús y los escribas judíos discuten, Jesús baja de la montaña y se encuentra con ellos y con la gente que quiere saludarlo. Dentro de la gente sale un padre que tiene a su hijo poseído por un espíritu maligno.  

Haciendo vida la Palabra: ¡Todo es posible para quien cree! Y vive acompañado con la oración.  

Hoy, ¿Creo que Jesús puede ayudarme a sanar de mis males físicos y espirituales? ¿Qué cosas me hacen dudar?

lunes, 21 de febrero de 2022

«Sed compasivos, como vuestro Padre es compasivo»

 Domingo 20 de febrero, Lc 6,27-38. 

«Les ordenó que a nadie contasen lo que habían visto»

  

Sábado 19 de febrero, Mc 9, 2-13. 

«Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame»

 

Viernes 18 de febrero, Mc 8, 34-9,1 

«Y vosotros, ¿Quién decís que soy?».

 

Jueves 17 de febrero, Mc 8, 27 – 33. 

En el evangelio: Jesús y sus discípulos en camino, en misión. Jesús quiere saber quién es el para ellos, actualizar siempre la razón del seguimiento.

Haciendo vida la Palabra: El reproche de Jesús señala qué camino tengo que seguir: pensar como Dios piensa, mirar como él mira, amar como él ama, acoger como él acoge y entregarlo todo como él lo ha entregado. Esa es la tarea y al mismo tiempo la misión.  

Hoy, cada día escucho la Palabra que alimenta e ilumina mi espíritu, pero llega el momento difícil, donde tengo que elegir, entre seguir los pasos de Jesús y vivir de acuerdo con los pensamientos de Dios o los de este mundo. ¿Cuál es mi respuesta? ¿A que estoy dispuesto a renunciar de este mundo para seguir los pasos de Jesús?    Ref. Dominicos.org; Engeli.net

“Después, le volvió a poner las manos en los ojos y comenzó a ver perfectamente y quedó curado”

 

Miércoles 16 de febrero, Mc 8, 22 – 26. 

En el evangelio: Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida, y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase.

Haciendo vida la Palabra: La curación del ciego en dos etapas muestra que no siempre es la fe una iluminación instantánea, sino que, frecuentemente requiere un itinerario que nos acerque a la luz y nos haga ver claro. 

Jesús se lo lleve fuera ¿no nos indicará esto que para escuchar la Palabra de Dios y ver la realidad en Cristo, debemos salir de los espacios y tiempos ruidosos que nos ahogan y desvían nuestra atención?

“Yo soy la luz del mundo el que viene detrás de mí no andará en tinieblas”.

Hoy, en las cuestiones más importantes de mi vida, como saber de dónde venimos, hacia dónde vamos, qué tenemos que hacer para encontrar la felicidad ante las distintas circunstancias de la vida, qué valores vivir… ¿sufrimos ceguera, lo vemos todo claro?    Ref. Dominicos.org; Engeli.net


“Todavía no comprenden”


Martes 15 de febrero, Mc 8, 14 – 21. 

En el evangelio: Todos en la barca, los discípulos discutiendo por el pan; Jesús, el Maestro quiere que entendamos el alcance de sus Palabras, sigue con sus enseñanzas.

Haciendo vida la Palabra: El Maestro me quiere despierto, que no me quede solamente en las pequeñas cosas materiales. El Maestro me llama a liberar mi corazón, a ver y oír lo que está aconteciendo, a leer la realidad y sus protagonistas, a confiar en que el Padre nunca me va a dejar, a estar atentos porque el mal también tiene su levadura y también crece. (Ref.: dominicos.org).

Hoy, ¿entiendo las Palabras de Jesús, puedo oír y ver lo que está pasando a mi alrededor? O ¿mis pensamientos están en otra cosa, alejándome de Dios?

“Por qué esta generación pide un signo”

 

 Lunes 14 de febrero, , Mc 8, 11 – 13.  

En el evangelio: Los fariseos quieren discutir con Jesús. Jesús, sigue con sus enseñanzas y no entra en la discusión.

Haciendo vida la Palabra: Estar atentos en la escucha de su Palabra y en las obras que hace Jesús, para descubrir la presencia del Dios de la Vida.

¿Cuáles son los signos que necesitamos para creer en dios? San Agustín nos ayuda a reflexionar: El Señor hizo prodigios y muchos le despreciaron (…) diciendo para sí: “Estas obras son divinas, pero él no es sino un nombre”. Tú, pues, ves dos cosas: unos hechos divinos y un hombre; pero, si lo divino sólo puede hacerlo Dios, estate atento, no sea que en el hombre se oculta Dios. Fíjate —repito— en lo que ves y cree lo que no ves. Quien te llamó a creer, no te abandonó. Aunque te ordenó creer lo que no puedes ver, no te dejó sin ver algo, a partir de lo cual puedas creer lo que no ves. ¿Acaso las criaturas mismas son signos pequeños, indicios insignificantes del creador? Vino también, hizo milagros. No podías ver a Dios, pero podías ver al hombre: Dios se hizo hombre para que en un único hombre tuvieras algo que ver y algo que 

«Alegrasen ese día y salten de gozo»

 Domingo 13 de febrero, Lc 6,17.20-26


«No tienen qué comer»

 

Sábado 12 de febrero, Mc 8, 1-10

«Todo lo ha hecho bien»

 

Viernes 11 de febrero, Mc7, 31-37

“lo buscaba”

    

Jueves 10 de febrero, Mc 7, 24 – 30. 

En el evangelio: La mujer pagana que oyó sobre las sanaciones que Jesús venía realizando, va a su encuentro, necesita ponerse en contacto con Él. Jesús y sus discípulos van misionando.

Haciendo vida la Palabra: guiado por el amor, con la esperanza de sanar y con fe en Jesús que puede obrar en mi vida, voy en busca de su encuentro.

Hoy me pregunto si a igual que la mujer pagana al oír hablar de Jesús, ¿voy a su encuentro? ¿Qué cosas de la vida diaria me lo impiden?