Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 2 de marzo de 2013

Tercer Domingo de Cuaresma


Lecturas del 3 / 03 / 13
– Ciclo C –

"Tiempo de Cuaresma"


Libro del Éxodo 3, 1-8a. 13-15        
Moisés, que apacentaba las ovejas de su suegro Jetró, el sacerdote de Madián, llevó una vez el rebaño más allá del desierto y llegó a la montaña de Dios, al Horeb. Allí se le apareció el Ángel del Señor en una llama de fuego, que salía de en medio de la zarza.   
Al ver que la zarza ardía sin consumirse, Moisés pensó: «Voy a observar este grandioso espectáculo. ¿Por qué será que la zarza no se consume?»
Cuando el Señor vio que él se apartaba del camino para mirar, lo llamó desde la zarza, diciendo: «íMoisés, Moisés!». «Aquí estoy», respondió él. Entonces Dios le dijo: «No te acerques hasta aquí. Quítate las sandalias, porque el suelo que estás pisando es una tierra santa.» Luego siguió diciendo: «Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob.»             
Moisés se cubrió el rostro porque tuvo miedo de ver a Dios. 
El Señor dijo: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor, provocados por sus capataces. Sí, conozco muy bien sus sufrimientos. Por eso he bajado a librarlo del poder de los egipcios y a hacerlo subir, desde aquel país, a una tierra fértil y espaciosa, a una tierra que mana leche y miel.              
»Moisés dijo a Dios: «Si me presento ante los israelitas y les digo que el Dios de sus padres me envió a ellos, me preguntarán cuál es su nombre. Y entonces, ¿qué les responderé?»
Dios dijo a Moisés: «Yo soy el que soy.» Luego añadió: «Tú hablarás así a los israelitas: "Yo soy" me envió a ustedes.» Y continuó diciendo a Moisés: «Tu hablarás así a los israelitas: El Señor, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, es el que me envía. Este es mi nombre para siempre, y así será invocado en todos los tiempos futuros.» Palabra de Dios.       

Salmo 102            
R. El Señor es bondadoso y compasivo.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga a su santo Nombre; bendice al Señor, alma mía, y nunca olvides sus beneficios. R.                El perdona todas tus culpas y cura todas tus dolencias; rescata tu vida del sepulcro, te corona de amor y de ternura. R.       El Señor hace obras de justicia y otorga el derecho a los oprimidos; él mostró sus caminos a Moisés y sus proezas al pueblo de Israel. R.                El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordia cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen. R.

Primera carta Pablo a los corintios 10, 1-6. 10-12     
Hermanos: No deben ignorar, hermanos, que todos nuestros padres fueron guiados por la nube y todos atravesaron el mar; y para todos, la marcha bajo la nube y el paso del mar, fue un bautismo que los unió a Moisés. También todos comieron la misma comida y bebieron la misma bebida espiritual. En efecto, bebían el agua de una roca espiritual que los acompañaba, y esa roca era Cristo. A pesar de esto, muy pocos de ellos fueron agradables a Dios, porque sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.                 
Todo esto aconteció simbólicamente para ejemplo nuestro, a fin de que no nos dejemos arrastrar por los malos deseos, como lo hicieron nuestros padres. No nos rebelemos contra Dios, como algunos de ellos, por lo cual murieron víctimas del Ángel exterminador. Todo esto les sucedió simbólicamente, y está escrito para que nos sirva de lección a los que vivimos en el tiempo final. Por eso, el que se cree muy seguro, ¡cuídese de no caer! Palabra de Dios.            

Santo Evangelio según s. Lucas 13, 1-9         
En ese momento se presentaron unas personas que comentaron a Jesús el caso de aquellos galileos, cuya sangre Pilato mezcló con la de las víctimas de sus sacrificios. El les respondió: 
« ¿Creen ustedes que esos galileos sufrieron todo esto porque eran más pecadores que los demás? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera. ¿O creen que las dieciocho personas que murieron cuando se desplomó la torre de Siloé, eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les aseguro que no, y si ustedes no se convierten, todos acabarán de la misma manera.» Les dijo también esta parábola: «Un hombre tenía una higuera plantada en su viña. Fue a buscar frutos y no los encontró. Dijo entonces al viñador: "Hace tres años que vengo a buscar frutos en esta higuera y no los encuentro. Córtala, ¿para qué malgastar la tierra?" 
Pero él respondió: "Señor, déjala todavía este año; yo removeré la tierra alrededor de ella y la abonaré. Puede ser que así dé frutos en adelante. Si no, la cortarás."»  Palabra del Señor.       

Reflexión: 
Enmienda o ruina. Parábola de la higuera estéril. Para entender este pasaje hay que tener en cuenta el clima que se respiraba en torno a Jesús, debido a sus hechos y palabras. Éste era, entusiasmo, conflicto y división. El mismo acaba de decir: “¿Piensan que he venido a traer paz a la tierra? Les digo que no, división y nada más.       
La escena comienza con una información dada a Jesús; se presentan algunos a contarle que Pilatos había hecho matar a unos galileos mientras ofrecían el sacrificio. ¿Por qué esta información? ¿Qué sentido tiene? No cabe duda de que es una advertencia y amenaza soterrada. Vienen a decirle: Tú y tu gente acabarán como esos galileos, ya que son galileos y se comportan como ellos. Quienes le informan ya han emitido su veredicto: son unos pecadores. Pero Jesús les advierte severamente: “Esos galileos no eran más pecadores que los demás, todos ustedes perecerán también, si no se enmiendan. Acto segundo, pasa a la carga y pone en evidencia a sus informadores que han tratado de darle “buenos consejos”. Les interpela directamente: “Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿piensan que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Les digo que no, y, si no se convierten, todos ustedes perecerán también”. 
Informe contra informe. A los que habían recordado, como galileo que era y conflictivo, el castigo ejemplar infligido por Pilatos a unos galileos nacionalistas agitadores. Jesús les recuerda, la muerte como accidente de unos conciudadanos suyos, accidente que ellos consideraban en su casuística como castigo de Dios. Sus informadores no son menos culpables que aquella pobre gente que ellos han inculpado sin motivo.

Saber interpretar los signos de los tiempos. Entre los judíos era muy corriente creer que las desgracias personales, las catástrofes, las enfermedades, etc., eran castigos de Dios por los pecados cometidos. Era una teoría muy favorable para las clases pudientes que se daban el lujo de presentar su bienestar como bendición de Dios. Jesús aprovecha dos desgraciados sucesos que acaban de acontecer, para que sus contemporáneos comprendan que tales desgracias son ajenas a la voluntad de Dios y no significan que uno sea pecador. Pero a la vez, les insta a saber leer la historia, hasta los acontecimientos cotidianos, desde la óptica de Dios.         
Hoy, para personas pocos dados a meterse en problemas, a acontecimientos como éstos no dicen más que casualidad o responsabilidad de las propias víctimas, u ocasión para que reflexionen otros. Jesús, sin embargo, enfoca estos hechos brutos y vulgares hacia una interpretación personal, los acontecimientos históricos no son castigos de Dios, sino una invitación a la conversión. Todos necesitamos cambiar para recibir el Reino de Dios que ya está presente.        
En las palabras de Jesús resuena, también, algo que ya ha salido en otros pasajes; hay que saber discernir los signos de los tiempos, porque Dios nos habla a través de los acontecimientos históricos, por más vulgares que sean. El Vaticano II en su constitución “Gozo y esperanza”, afirma que “es deber permanente de la Iglesia escrutar a fondo los signos de los tiempos e interpretarlos a la luz del Evangelio.               
Los cristianos, por participar como creyentes en una Iglesia que vive en la sociedad, hemos de saber leer evangélicamente los acontecimientos que tienen una determinada orientación y que, en esencia más profunda, son reveladores de vida y justicia. Pero sólo si estamos presentes en el mundo los podremos percibir. Ahora bien, los acontecimientos pueden ser objeto de diversas interpretaciones, según diversas ideologías y el lugar social desde el que miremos. En sí mismos, los signos de los tiempos son ambiguos, como ambiguo es todo lo humano, ya que pueden ser signo de la acción de Dios o sombra de un ídolo soberbio. Sólo desde el Evangelio podrá la Iglesia y podremos los cristianos, descifrar en los signos de los tiempos los designios de Dios.
Parábola de la higuera estéril. La higuera es en la Biblia, figura del Pueblo de Israel. Los que escuchaban a Jesús entendieron el mensaje de la parábola, iba para ellos. Pero ésta sigue teniendo plena actualidad. Es necesario que nos la apliquemos nosotros, individualmente y como comunidad que no dé fruto no tiene razón de ser, por mucha hojarasca que ostente. Todos podemos ser ese árbol baldío, lleno de hojas, aparentemente verde y, sin embargo, completamente inútil.          

El Dios de la vida piensa cortar la higuera. Pero todavía existe un resquicio de esperanza. Hay alguien, el viñador (Jesús mismo), que pide al amo una nueva oportunidad.                
Quizás la higuera, con cuidado especial, dé fruto.             
Jesús suplica por su pueblo y por cada comunidad cristiana. Y se compromete con ella: “Entretanto yo la cavaré y le echaré estiércol”. Siempre espera contra toda esperanza: “Si en adelante diera fruto, vivimos todavía el tiempo de la paciencia y misericordia de Dios.

La parábola pone de manifiesto que cambiar o no cambiar no es un juego de palabras. Es un problema de vida o de muerte. Ante el Reino de Dios hay que decidirse. Y se nos habla de urgencia, porque el tiempo pasa y estamos en la encrucijada.    
Meditamos:

-Se habla de pecados “de la sociedad”, que resultan ser pecados de nadie o de los otros, cuando en realidad son una suma de pecados de todos. Unos desencadenan guerras frías o calientes, y otros son las víctimas. Unos taponan los oídos a los gritos molestos de la verdad para abrirlos a las fábulas, escándalos y gritos de la sociedad de consumo.

-Puede haber familias en las que el egoísmo se impone al amor dejando bloqueado el camino hacia Dios y hacia la convivencia ciudadana.

-Una sociedad que se propone como objeto de su educación instruir para ganar en lugar de desarrollar todas las potencialidades de la persona, se convierten en un campo de competencia con ventaja siempre del más fuerte en lugar de una sociedad más justa, pacífica y fraternal.

-Y si los dirigentes “pasan” del orden de los valores religiosos y morales; están preparando o dan ya por hecho todo lo que la sociedad necesita para consumar su catástrofe.

Jesús pone la conversión como prevención de esos males. “Conversión” es un cambio de mentalidad, una radical orientación del hombre a Dios y un alejamiento de todo lo que obstaculiza la acción de Dios.
Las catástrofes naturales son también signos de los tiempos a través de los cuales quiere Dios hacer oír su voz        .
 
                                                                                                                                                  P. Daniel Silva (2010) 
                                                                                                                                                                                                                                           
Obras de Misericordia
La penitencia, entendida como conversión, forma un conjunto que la tradición del Pueblo de Dios, ya en la Antigua Alianza, y después el mismo Cristo ha vinculado, en cierto modo, a la oración, las obras de misericordia y al ayuno.


Las obras Corporales:

     

Ø  Visitar a los enfermos.

Ø  Dar de comer al hambriento.

Ø  Dar de beber al sediento.


Ø  Vestir al desnudo.

Ø  Dar posada al forastero.


     

Las obras Espirituales:

Ø  Enseñar al que no sabe.

Ø  Dar buen consejo. 

Ø  Corregir al que está en error. 
Ø  Perdonar las injurias. 

Ø  Acompañar al triste.

Ø  Vivir con paciencia las molestias de nuestro prójimo. 

Ø  Rezar a Dios por los vivos y por los muertos


Avisos Parroquiales:     

Se encuentra abierta la inscripción para:

v  Primera Comunión, (Iniciación Cristiana).

v  Confirmación.

Anotarse de lunes a viernes de 17:30 a 19 hs.
En secretaría parroquial.  

v  19 de Marzo: nuestras fiestas patronales. (ver programa)

San José



Lecturas de la Semana

Lunes 4: 2Rey. 5, 1-5; Sal. 41; Lc. 4, 24-30.
Martes 5: Dn. 3,25.34-43; Sal 24; Mt. 18,21-35.
Miércoles 6: Deut. 4,1.5-9; Sal 147; Mt.5, 17-19.
Jueves 7: Jer. 7, 23-28; Sal. 94; Lc. 11, 14-23.
Viernes 8:  Os. 14, 2-10;  Sal 80;  Mc. 12, 28-34.
Sábado 9: Os. 6, 1-6; Sal. 50; Lc.18, 9-14.


Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. www.corazones.org                
Cuadro de texto: Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com

Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila:
 miencuentroconjesus@yahoo.com.ar
  


sábado, 23 de febrero de 2013

Segundo Domingo de Cuaresma


“Tiempo de Cuaresma”.
Lecturas del 24 / 02 / 13
 
– Ciclo C –
 
Libro del Génesis 15, 5-12. 17-18   
Dios llevó a Abrám afuera y continuó diciéndole: «Mira hacia el cielo y si puedes, cuenta las estrellas.» Y añadió: «Así será tu descendencia.» Abrám creyó en el Señor, y el Señor se lo tuvo en cuenta para su justificación.      
Entonces el Señor le dijo: «Yo soy el Señor que te hice salir de Ur de los caldeos para darte en posesión esta tierra.»                 
 
«Señor, respondió Abrám, ¿cómo sabré que la voy a poseer?». El Señor le respondió: «Tráeme una ternera, una cabra y un carnero, todos ellos de tres años, y también una tórtola y un pichón de paloma.» El trajo todos estos animales, los cortó por la mitad y puso cada mitad una frente a otra, pero no dividió los pájaros. Las aves de rapiña se abalanzaron sobre los animales muertos, pero Abrám las espantó. Al ponerse el sol, Abrám cayó en un profundo sueño, y lo invadió un gran temor, una densa oscuridad. Cuando se puso el sol y estuvo completamente oscuro, un horno humeante y una antorcha encendida pasaron en medio de los animales descuartizados. Aquel día, el Señor hizo una alianza con Abrám diciendo: «Yo he dado esta tierra a tu descendencia, desde el Torrente de Egipto hasta el Gran Río, el río Eufrates.»
 Palabra de Dios.                
Salmo 26                            

R."El Señor es mi luz y mi salvación."             
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es el baluarte de mi vida, ¿ante quién temblaré? R.      
Escucha, Señor, yo  te invoco en alta voz, apiádate de mí y respóndeme! Mi corazón sabe que dijiste: "Busquen mi rostro." R.               
Yo busco tu rostro, Señor, no lo apartes de mí. No alejes con ira a tu servidor, tú que eres mi ayuda; no me dejes ni me abandones, mi Dios y mi salvador. R.                  
Yo creo que contemplaré la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera en el Señor, y sé fuerte, ten valor y espera en el Señor. R.              

Carta de 
 Pablo a los Filipenses 3, 17-4, 1      
Sigan mi ejemplo, hermanos, y observen atentamente a los que siguen el ejemplo que yo les he dado. Porque ya les advertí frecuentemente y ahora les repito llorando: hay muchos que se portan como enemigos de la cruz de Cristo. Su fin es la perdición, su dios es el vientre, su gloria está en aquello que los cubre de vergüenza, y no aprecian sino las cosas de la tierra. En cambio, nosotros somos ciudadanos del cielo, y esperamos ardientemente que venga de allí como Salvador el Señor Jesucristo. El transformará nuestro pobre cuerpo mortal, haciéndolo semejante a su cuerpo glorioso, con el poder que tiene para poner todas las cosas bajo su dominio.         Por eso, hermanos míos muy queridos, a quienes tanto deseo ver, ustedes que son mi alegría y mi corona, amados míos, perseveren firmemente en el Señor.Palabra de Dios.        

Santo Evangelio según san Lucas 9, 28b-36                 
Jesús tomó a Pedro, Juan y Santiago, y subió a la montaña para orar. Mientras oraba, su rostro cambió de aspecto y sus vestiduras se volvieron de una blancura deslumbrante. Y dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecían revestidos de gloria y hablaban de la partida de Jesús, que iba a cumplirse en Jerusalén.       
Pedro y sus compañeros tenían mucho sueño, pero permanecieron despiertos, y vieron la gloria de Jesús y a los dos hombres que estaban con él.   
Mientras estos se alejaban, Pedro dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bien estamos aquí! Hagamos tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.»          
El no sabía lo que decía. Mientras hablaba, una nube los cubrió con su sombra y al entrar en ella, los discípulos se llenaron de temor. Desde la nube se oyó entonces una voz que decía: «Este es mi Hijo, el Elegido, escúchenlo.» Y cuando se oyó la voz, Jesús estaba solo. Los discípulos callaron y durante todo ese tiempo no dijeron a nadie lo que habían visto. Palabra del Señor.    
 

Reflexión:
Escuchar a Jesús. Los cristianos de todos los tiempos se han sentido atraídos por la escena llamada tradicionalmente "La transfiguración del Señor". Sin embargo, a los que pertenecemos a la cultura moderna no se nos hace fácil penetrar en el significado de un relato redactado con imágenes y recursos literarios, propios de una "teofanía" o revelación de Dios.                 

Sin embargo, el evangelista Lucas ha introducido detalles que nos permiten descubrir con más realismo el mensaje de un episodio que a muchos les resulta hoy extraño e inverosímil. Desde el comienzo nos indica que Jesús sube con sus discípulos más cercanos a lo alto de una montaña sencillamente "para orar", no para contemplar una transfiguración.         

Todo sucede durante la oración de Jesús: "mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió". Jesús, recogido profundamente, acoge la presencia de su Padre, y su rostro cambia. Los discípulos perciben algo de su identidad más profunda y escondida. Algo que no pueden captar en la vida ordinaria de cada día. 
En la vida de los seguidores de Jesús no faltan momentos de claridad y certeza, de alegría y de luz. Ignoramos lo que sucedió en lo alto de aquella montaña, pero sabemos que en la oración y el silencio es posible vislumbrar, desde la fe, algo de la identidad oculta de Jesús. Esta oración es fuente de un conocimiento que no es posible obtener de los libros.  
Lucas dice que los discípulos apenas se enteran de nada, pues "se caían de sueño" y solo "al despabilarse", captaron algo. Pedro solo sabe que allí se está muy bien y que esa experiencia no debería terminar nunca. Lucas dice que "no sabía lo que decía".    

Por eso, la escena culmina con una voz y un mandato solemne. Los discípulos se ven envueltos en una nube. Se asustan pues todo aquello los sobrepasa. Sin embargo, de aquella nube sale una voz: "Este es mi Hijo, el escogido. Escuchadle". La escucha ha de ser la primera actitud de los discípulos.                               

Los cristianos de hoy necesitamos urgentemente "interiorizar" nuestra religión si queremos reavivar nuestra fe. No basta oír el Evangelio de manera distraída, rutinaria y gastada, sin deseo alguno de escuchar. No basta tampoco una escucha inteligente preocupada solo de entender.    

Necesitamos escuchar a Jesús vivo en lo más íntimo de nuestro ser. Todos, predicadores y pueblo fiel, teólogos y lectores, necesitamos escuchar su Buena Noticia de Dios, no desde fuera sino desde dentro. Dejar que sus palabras desciendan de nuestras cabezas hasta el corazón. Nuestra fe sería más fuerte, más gozosa, más contagiosa. 

Perdidos. Según los expertos, uno de los datos más preocupantes de la sociedad moderna es la «pérdida de referentes». Todo lo podemos comprobar: la religión va perdiendo fuerza en las conciencias; se va diluyendo la moral tradicional; ya no se sabe a ciencia cierta quién puede poseer las claves que orienten la existencia.          
Bastantes educadores no saben qué decir ni en nombre de quién hablar a sus alumnos acerca de la vida. Los padres no saben qué «herencia espiritual» dejar a sus hijos. La cultura se va transformando en modas sucesivas. Los valores del pasado interesan menos que la información de lo inmediato.                               
 

Son muchos los que no saben muy bien dónde fundamentar su vida ni a quién acudir para orientarla. No se sabe dónde encontrar los criterios que puedan regir la manera de vivir, pensar, trabajar, amar o morir. Todo queda sometido al cambio constante de las modas o los gustos del momento.                                

Es fácil constatar ya algunas consecuencias. Si no hay a quién acudir, cada cual ha de defenderse como pueda. Algunos viven con una «personalidad prestada», alimentándose de la cultura de la información. Hay quienes buscan algún sucedáneo en las sectas o adentrándose en el mundo seductor de lo «virtual». Por otra parte, son cada vez más los que viven perdidos. No tienen meta ni proyecto. Pronto se convierten en presa fácil de cualquiera que pueda satisfacer sus deseos inmediatos.
Necesitamos reaccionar. Vivir con un corazón más atento a la verdad última de la vida; detenernos para escuchar las necesidades más hondas de nuestro ser; sintonizar con nuestro verdadero yo. Es fácil que se despierte en nosotros la necesidad de escuchar un mensaje diferente. Tal vez entonces hagamos un espacio mayor a Dios.          

La escena evangélica de Lucas recobra un hondo sentido en nuestros tiempos. Según el relato, los discípulos «se asustan» al quedar cubiertos por una nube. Se sienten solos y perdidos. En medio de la nube escuchan una voz que les dice: «Este es mi Hijo, el escogido. Escuchadlo». Es difícil vivir sin escuchar una voz que ponga luz y esperanza en nuestro corazón.                     
 
¿Dónde escuchar a Jesús a Jesús? Entre todos los métodos posibles de leer la Palabra de Dios se está revalorizando cada vez más en algunos sectores cristianos el método llamado Lectio divina, muy apreciado en otros tiempos, sobre todo en los monasterios. Consiste en una lectura meditada de la Biblia, orientada directamente a suscitar el encuentro con Dios y la escucha de su Palabra en el fondo del corazón…
Homilías de José A Pagola.
Un mundo mejor es posible:
 
"La Felicidad"
 
Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo, y entonces después de tener otro.                                
Entonces nos sentimos frustrados de que los hijos no son lo suficientemente grandes y que seremos felices cuando lo sean.   
 

Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar).Ciertamente seremos más felices cuando salgan de esa etapa.
Nos decimos que nuestra vida estará completa cuando a nuestro esposo o esposa le vaya mejor, cuando tengamos un mejor auto o una mejor casa, cuando nos podamos ir de vacaciones, cuando estemos retirados…
 
La verdad es que no hay mejor momento para ser felices que AHORA. Si no es ahora? ¿Cuándo? Tu vida siempre estará llena de retos.

“Por largo tiempo parecía para mí que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad. Pero siempre había un obstáculo en el camino, algo que resolver primero, algún asunto sin terminar, tiempo por pasar, una deuda que pagar, entonces la vida comenzaría. Hasta que me di cuenta que esos obstáculos eran mi vida.” - Souza

Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino a la felicidad.
La felicidad es el camino... atesora cada momento que tienes, y atesóralo mas cuando lo compartiste con “alguien especial”, lo suficientemente especial para compartir tu tiempo, y recuerda que el tiempo no espera por nadie.
 
Así que deja de esperar hasta que termines la escuela, hasta que vuelvas a la escuela, hasta que bajes 10 kilos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que te cases, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, hasta el verano, o hasta que mueras, para decidir que no hay mejor momento que este para ser feliz…
 
La felicidad es un trayecto, no un destino.
 
                                                                                                                                                                                                                          Dios te Bendiga!!!
 
 Símbolos de la Cuaresma: El ayuno
 
« ¡Proclamad el ayuno!» (Joel 1,14). Son las palabras que escuchamos en la primera lectura del Miércoles de Ceniza. En el tiempo de Cuaresma el fin en la vida de la Iglesia es siempre y en todas partes la penitencia, es decir, la conversión a Dios. En efecto, la penitencia, entendida como conversión, esto es, metánoia, forma un conjunto que la tradición del Pueblo de Dios, ya en la Antigua Alianza, y después el mismo Cristo ha vinculado, en cierto modo, a la oración, las obras de misericordia y al ayuno.
 
¿Por qué al ayuno? En este momento quizá nos vienen a la mente las palabras con que Jesús respondió a los discípulos de Juan Bautista cuando le preguntaban: «¿Cómo es que tus discípulos no ayunan?» Jesús les contestó: «¿Por ventura pueden los compañeros del novio llorar mientras está el novio con ellos? Pero vendrán días en que les será arrebatado el esposo, y entonces ayunarán» (Mt 9,15). De hecho, el tiempo de Cuaresma nos recuerda que el esposo nos ha sido arrebatado. Arrebatado, arrestado, encarcelado, abofeteado, flagelado, coronado de espinas, crucificado. El ayuno en el tiempo de Cuaresma es la expresión de nuestra solidaridad con Cristo.
 
La interpretación del ayuno hoy día. La renuncia a las sensaciones, a los estímulos, a los placeres y también a la comida y bebida, no es un fin en sí misma. Debe ser, por así decirlo, allanar el camino para contenidos más profundos de los que «se alimenta» el hombre interior. Tal renuncia, tal mortificación debe servir para crear en el hombre las condiciones en orden a vivir los valores superiores, de los que está «hambriento» a su modo.
 
El dominio de nuestro cuerpo. Para convertirnos a Dios es necesario descubrir en nosotros mismos lo que nos vuelve sensibles a cuanto pertenece a Dios, por lo tanto: los contenidos espirituales, los valores superiores que hablan a nuestro entendimiento, a nuestra conciencia, a nuestro «corazón» (según el lenguaje bíblico). Para abrirse a estos contenidos espirituales, a estos valores, es necesario desprenderse de cuanto sirve sólo al consumo, a la satisfacción de los sentidos. En la apertura de nuestra personalidad humana a Dios, el ayuno debe ir junto con la oración, porque ella nos dirige directamente hacia Él. Por otra parte, el ayuno, el dominio del cuerpo, confieren a la oración una eficacia mayor, que el hombre descubre en sí mismo. Efectivamente, descubre que es «diverso», que es más «dueño de sí mismo», que ha llegado a ser interiormente libre. Y se da cuenta de ello en cuanto la conversión y el encuentro con Dios, a través de la oración, fructifican en él.
 
Resumen Catequesis Papa J. Pablo II sobre la Cuaresma
 
 
Este es el ayuno que yo amo, oráculo del Señor: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo... (Isaías 58, 6-9)
 
Estos versículos nos ayudan a comprender que el ayuno como abstención de comida ha cedido lugar al ayuno como símbolo y expresión de una renuncia a todo aquello que nos impide realizar en nosotros el proyecto de Dios, invitándonos a transformarlo en un gesto de solidaridad efectiva con los que pasan hambre (es decir, ayunan forzosamente), trabajando por la eliminación de toda injusticia en la vida personal y social, y por la liberación de toda opresión, explotación y corrupción.
Es decir con nuestras acciones estamos llamados a ser protagonistas de un mundo mejor.
 
 
Lecturas de la Semana
Lunes 25: Dn. 9, 4-10; Sal. 78; Lc. 6, 36-38.
Martes 26: Is. 1, 10.16-20; Sal 49; Mt. 23, 1-12.
Miércoles 27: Jer. 18,18-20; Sal 30; Mt.20, 17-28.
Jueves 28: Jer. 17, 5-10; Sal. 1; Lc. 16, 19-31.
Viernes 1:  Gn. 37, 3-4. 12-13;  Sal 104;  Mt. 21, 33-46.
Sábado 2: Miq.7, 14-15.18-20; Sal. 102; Lc.15, 1-3.11-32.
 
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.      
  
                                                                                                                                                                                                      
                                                                             Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 
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