Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.
Mostrando entradas con la etiqueta Natividad de San Juan Bautista. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Natividad de San Juan Bautista. Mostrar todas las entradas

viernes, 14 de diciembre de 2012

Tercer Domingo de Adviento




virgen_adviento


Lecturas del 16-12-12  – Ciclo C –

Tiempo de Adviento: ¿Qué debemos hacer? Ser el rostro visible de Cristo en el mundo. 

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18a

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.                
Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.  Palabra de Dios.

Salmo Is. 12, 2-3 4abc. 5-6
R. ¡Aclama y grita de alegría,  porque es grande en medio de tí el Santo de Israel!
Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.  R.
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre.  R.
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:  ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!  R.
Carta de san Pablo a los Filipenses 4, 4-7
Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.     
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 3, 10-18
La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?» El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto.»           
Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»     
El les respondió: «No exijan más de lo estipulado.» A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?»  
Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo.» Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible.» Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.
Palabra del Señor.
Reflexión    
Hoy es el tercer domingo de adviento y la Palabra de Dios nos exhorta a renovarnos porque el Señor viene. ¿Qué debemos hacer?
Lucas, manteniendo la universalidad del llamado a la salvación, señala la importancia de practicar el amor y la justicia por parte del creyente, partiendo de ese pensamiento, Juan Bautista anuncia la salvación de Dios y exhorta a enderezar los senderos. Los textos de la liturgia de hoy nos invitan a vivir con alegría, ese es el modo de esperar al Señor: la auténtica alegría del pueblo de Dios es Cristo, el Mesías, al que esperamos.
De la mano de Dios vivimos
un canto de alegría.(1)
Queridos hermanos: Comienza la Novena de Navidad y la Liturgia de la Palabra refleja la alegría de la proximidad del nacimiento del Salvador.
En este camino que estamos transitando juntos, esa maravilla que es el Amor de Dios, nos ha ido llevando de la mano para poder disfrutar plenamente el acontecimiento de la Navidad, y su Palabra, nos señaló la necesidad de estar VIGILANTES y de PREPARAR EL CAMINO. 
Es así que en este Tercer Domingo de Adviento la Liturgia de la Palabra es un canto de alegría.
El Profeta Sofonías, en la primera lectura se dirige al pueblo que está a punto de caer en la desesperanza, les anuncia que el Señor ha perdonado sus pecados, que el Dios de Israel es el DIOS FIEL que no se olvida de sus promesas, un Dios que sigue esperando nuestra respuesta.
Santa Teresa de Jesús decía: "está esperando que le miremos”
Por eso, el Profeta nos llama a "GRITAR DE ALEGRIA", porque el Señor ha perdonado a su pueblo.
El salmista, muy compenetrado de la espiritualidad mesiánica del Profeta Isaías, entona este cántico donde expresa su confianza en la misericordia del Señor.
San Pablo, en la segunda lectura, insiste en la alegría y aquí vale hacer un pequeño paréntesis para recuperar el profundo significado del término ALEGRIA.
Hoy en día nos alegramos por las cosas buenas que nos pasan y NO ESTA MAL, pero, generalmente, no reflexionamos cuánto puede durar esta alegría, o sea, SI VIVIMOS SUPERFICIALMENTE LAS ALEGRIAS VAN A PASAR Y VOL VEREMOS A ESTAR COMO SIEMPRE.
Por eso, San Pablo llama a "alegrarse en el Señor", no es cualquier alegría por gratificante que sea, esta ALEGRIA está asociada a la BONDAD, la verdadera alegría es la consecuencia de estar cerca del Señor y recibir su Paz.
El Evangelio es la gran conclusión final, nos muestra a Juan el Bautista, uno de los tres protagonistas de esta etapa, resume la conducta del creyente y, nos muestra porqué Nuestro Señor resalta su figura y recrimina que no lo hayan escuchado.
El Evangelio no puede ser más claro como programa de vida.
Como vemos, a través de estos domingos, la Liturgia de la Palabra es elocuente en cuanto marcarnos el camino.
Vigilancia sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea para que la superficialidad y el relativismo que se vive no nos distraigan del camino.
Vivir en Acción de Gracias por la Fe, ¡qué sería de nosotros sin la Fe!
Contemplemos el PESEBRE, la riqueza que encierra vale mucho más que mil arbolitos llenos de regalos.
Vemos a la Sma. Virgen María, elegida y preparada para ser la Madre del Señor ya su lado San José, "el Fiel Custodio" como lo llamó SS Juan Pablo II, ese santo varón, también elegido por Dios para proteger sus tesoros más grandes; su Hijo y la Madre de su Hijo y aprendamos, AHÍ NO HAY RIQUEZAS NI PODER, HAY AMOR.
Santa Teresa de Jesús nos enseñe a contemplar.
                          Bendiciones para todos.
                                   (1)Prof. Martha Pereyra o.c.s.



“¿Qué debemos hacer?”,
Hoy: El pasaje de Lucas nos habla del testimonio de Juan Bautista, el precursor. Su predicación impresiona al pueblo, la gente se acerca para preguntarle: “¿Qué debemos hacer?”, es una prueba de que han comprendido el mensaje, perciben que el bautismo de Juan exige un comportamiento. La respuesta llega enseguida: compartan lo que tengan: vestido, comida, etc.
No se pregunta lo que hay que pensar, ni siquiera lo que hay que creer. El Evangelio pretende que el oyente de la Palabra de Dios se convierta, es decir, que su conducta y su comportamiento esté de acuerdo con la justicia que exige el Reino.
La conversión es un cambio de conducta más que un cambio de ideas; es la transformación de una situación vieja en una situación nueva.
El evangelio nos invita a una “conversión al futuro” que se despliega en el Reino. No es mirar y volverse atrás. El futuro (que es Dios y su reinado) es la meta de la llamada a la conversión.
La tentación para no convertirse es quedarse en una búsqueda permanente o contentarse con preguntar sin escuchar respuestas verdaderas.
¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que muchos nos podemos formular, a la gente o la multitud en general Juan le dirá que tengan capacidad de compartir con los que no tienen o tienen menos. Es una clara invitación al desprendimiento y a la generosidad. Esta es la primera actitud para estar preparados hoy. La respuesta de Juan Bautista no es teoría vacía. Es a través de gestos y acciones concretas de justicia, respeto, solidaridad, y coherencia cristiana, como demostramos nuestra voluntad de paz, vamos construyendo un tejido social más digno de hijos de Dios, vamos conquistando los cambios radicales y profundos que nuestra vida y nuestra sociedad necesitan. Pero para eso, es necesario purificar el corazón, dejarnos invadir por el Espíritu de Dios, liberarnos de las ataduras del egoísmo y el acomodamiento, no temer al cambio y disponernos con alegría, con esperanza y entusiasmo a contribuir en la construcción de un futuro no remoto más humano, que sea verdadera expresión del Reino de Dios que Jesús nos trae.
Jesús estará realmente en el mundo, si los cristianos lo mostramos al mundo, porque el rostro visible de Cristo en el mundo de hoy somos cada uno de nosotros. Con nuestra actitud de vida, los cristianos damos vida a Cristo o lo negamos.
Tú y sólo tú
Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!    
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.    

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú. 

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.     
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso. Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros. Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.       
Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados. Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.  
Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos. 
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino. 
Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida. “Que este día sea el mejor de tu vida".
                                                                                                                                                            &nbsp ;                                                                           Mahatma Ghandi
                               

Que María Santísima, la Inmaculada, nos enseñe a ser fieles en toda circunstancia.
Lecturas de la Semana
Lunes  17 Gn. 49,1-2.8-10; Sal 71 Mt. 1, 1-17.
Martes 18: Jer. 23, 5-8; Sal  71; Mt. 1,,18-24.
Miércoles 19: Jc. 13,2-7.24-25; Sal 70; Lc.1, 5-25.
Jueves 20:  Is. 7, 10-14;  Sal 23;  Lc.1, 26-38.
Viernes 21: Cant. 2,8-14; Sal 32; Lc. 1, 39-45
Sábado22: 1Sam.1, 24-28; Sal19; Lc.1, 46-56.
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

viernes, 22 de junio de 2012

Décimo segundo Domingo durante el año, Natividad de San Juan Bautista


Lecturas del 24-06-12

– Ciclo B –
 

 
 
«…la mano del Señor estaba con él »
 
 
Lectura del libro del profeta Isaías 49, 1-6
¡Escúchenme, costas lejanas, presten atención, pueblos remotos! El Señor me llamó desde el seno materno, desde el vientre de mi madre pronunció mi nombre. El hizo de mi boca una espada afilada, me ocultó a la sombra de su mano; hizo de mí una flecha punzante, me escondió en su aljaba. El me dijo: «Tú eres mi Servidor, Israel, por ti yo me glorificaré.» Pero yo dije: «En vano me fatigué, para nada, inútilmente, he gastado mi fuerza.» Sin embargo, mi derecho está junto al Señor y mi retribución, junto a mi Dios.
Y ahora, ha hablado el Señor, el que me formó desde el seno materno para que yo sea su Servidor, para hacer que Jacob vuelva a él y se le reúna Israel.
Yo soy valioso a los ojos del Señor y mi Dios ha sido mi fortaleza. El dice: «Es demasiado poco que seas mi Servidor para restaurar a las tribus de Jacob y hacer volver a los sobrevivientes de Israel; yo te destino a ser la luz de las naciones, para que llegue mi salvación hasta los confines de la tierra.»
Palabra de Dios.
 
Salmo 138
R. Te doy gracias porque fui formado  de manera tan admirable.
 
Señor, tú me sondeas y me conoces, tú sabes si me siento o me levanto; de lejos percibes lo que pienso,  te das cuenta si camino o si descanso,
y todos mis pasos te son familiares.  
R.

Tú creaste mis entrañas, me plasmaste en el seno de mi madre: te doy gracias porque fui formado
 de manera tan admirable. ¡Qué maravillosas son tus obras!  
R.
 
Tú conocías hasta el fondo de mi alma y nada de mi ser se te ocultaba, cuando yo era formado en lo secreto, cuando era tejido en lo profundo de la tierra.  R.
 
Lectura  de Hechos de los apóstoles   13, 22-26
Pablo decía: «Cuando Dios desechó a Saúl, les suscitó como rey a David, e; hijo de Jesé, a un hombre conforme a mi corazón que cumplirá siempre mi voluntad. De la descendencia de David hizo surgir para Israel un Salvador, qué es Jesús.
Como preparación a su venida, Juan había predicado un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel. Y al final de su carrera, Juan decía: "Yo no soy el que ustedes creen, pero sepan que después de mí viene aquel a quien yo no soy digno de desatar las sandalias".
Hermanos, este mensaje de salvación está dirigido a ustedes: los descendientes de Abraham y los que temen a Dios.»   Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Lucas 1, 57-66. 80
Cuando llegó el tiempo en que Isabel debía ser madre, dio a luz un hijo. Al enterarse sus vecinos y parientes de la gran misericordia con que Dios la había tratado, se alegraban con ella.
A los ocho días, se reunieron para circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre dijo: «No, debe llamarse Juan.»
Ellos le decían: «No hay nadie en tu familia que lleve ese nombre.» 
Entonces preguntaron por señas al padre qué nombre quería que le pusieran. Este pidió una pizarra y escribió: «Su nombre es Juan.»
Todos quedaron admirados. Y en ese mismo momento, Zacarías recuperó el habla y comenzó a alabar a Dios.        
Este acontecimiento produjo una gran impresión entre la gente de los alrededores, y se lo comentaba en toda la región montañosa de Judea. Todos los que se enteraron guardaban este recuerdo en su corazón y se decían: «¿Qué llegará a ser este niño?» Porque la mano del Señor estaba con él.   
El niño iba creciendo y se fortalecía en su espíritu; y vivió en lugares desiertos hasta el día en que se manifestó a Israel.  Palabra del Señor.
  
Reflexión   
 
La Iglesia celebra el Nacimiento  de San Juan Bautista ya desde el siglo IV. Juan, hijo de Zacarías e Isabel, pariente de la Virgen, es el Precursor de Jesucristo, y a esta misión consagra su vida entera. 
"Siendo rey de Judea Herodes Antipas, hubo un sacerdote, llamado Zacarías, casado con una mujer, llamada Isabel. Los dos eran justos y guardaban la ley de Dios. No tenían hijos y ambos eran ya viejos." Así lo relata en su primer capítulo el evangelio de san Lucas.  Le tocó en suerte a Zacarías ofrecer incienso al Señor, en el templo, sobre el altar. Y ese día el ángel Gabriel le habló:
-No temas, Zacarías, porque tu oración ha sido oída. Isabel, tu mujer, dará a luz a un hijo, al cual llamarás Juan, quien será grande delante de Dios.
- ¿Cómo puedo creer lo que me dices? - exclamó Zacarías.
- Yo soy Gabriel, uno de los Ángeles que asiste delante de Dios. Y he aquí que, en castigo de tu incredulidad, permanecerás mudo y no podrás hablar hasta el día en que todas estas cosas se realicen.
El niño nació seis meses antes que  Jesucristo. Sólo entonces Zacarías volvió a hablar, y fue para alabar a Dios.
Juan significa "aquel en quien habita la gracia". 
Juan viene a ser como la línea divisoria entre los dos Testamentos, el antiguo y el nuevo. Así lo atestigua el mismo Señor, cuando dice: La ley y los profetas llegaron hasta Juan. Por tanto, él es como la personificación de lo antiguo y el anuncio de lo nuevo. Porque personifica lo antiguo, nace de padres ancianos; porque personifica lo nuevo, es declarado profeta en el seno de su madre. Aún no ha nacido y, al venir la Virgen María, salta de gozo en las entrañas de su madre. Con ello queda ya señalada su misión, aun antes de nacer; queda demostrado de quién es precursor, antes de que él lo vea. Estas cosas pertenecen al orden de lo divino y sobrepasan la capacidad de la humana pequeñez. Finalmente, nace, se le impone el nombre, queda expedita la lengua de su padre. Estos acontecimientos hay que entenderlos con toda la fuerza de su significado.
 
"El cielo debe ganarse predicando. Tú eres el precursor". Toda la  vida de Juan está colmada de gracia divina. Juan fue colmado del Espíritu Santo en el vientre de la madre, al visitarla María.
Cuando se desató la persecución de Herodes, el pequeño tenía un año y medio. Se cree que Isabel huyó a las montañas más escondidas y allí vivió cuarenta días en una cueva, mientras Zacarías perdía la vida por no querer descubrir el sitio a los sicarios de Herodes.
Hasta el momento de iniciar su misión profética, Juan permaneció mucho tiempo en el desierto. Modernas investigaciones autorizan a creer que vivió con los esenios - una secta cenobítica del desierto de Judá entregada a los ayunos y la oración -, que ya practicaban el bautismo con agua, que Juan empleó con los que iban hacia él y que simbolizaba la purificación del espíritu.
Es el primer anacoreta inmediatamente precristiano. En soledad, oyó la voz del Señor: "El cielo debe ganarse predicando. Tú eres el precursor". Así se puso Juan a predicar y a bautizar, comenzando su misión en la otra parte del Jordán.
 
¿Para qué fue enviado Juan? La santidad del precursor era reconocida por todos; vino a la existencia para señalar a los hombres que Jesús era el Mesías prometido. Por eso se lo ha llamado el último profeta del antiguo testamento.
Un día ve Juan a Jesús venir hacia él. Y entonces dice: "He aquí el cordero de Dios, que quita el pecado del mundo". Y de él diría Jesús: "Entre los hombres nacidos de mujer, ninguno hay mayor que Juan".
 
Testigos de su luz. La misión de Juan el Bautista se caracteriza sobre todo por ser el Precursor, aquel que anuncia al Señor: “vino como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era la luz, sino el que había de dar testimonio de la luz”. Así empieza San Juan su evangelio, él que conoció a Jesús gracias a la preparación que recibió de San Juan Bautista.
El cántico de Zacarías, que recoge San Lucas en el capítulo 1 de su Evangelio profetiza  la misión de San Juan como heraldo del Altísimo y precursor del Mesías:
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar los caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
 
La predicación de Juan Bautista estaba en perfecta armonía con su vida austera. “Hagan penitencia, decía, porque está cerca el reino de los Cielos”. Sus palabras, acompañadas de su ejemplo, movían a todos los que lo oían.
La santidad de San Juan, su vida sacrificada y su predicación habían hecho que algunos de sus discípulos pensaran que él era el Mesías esperado. 
Le preguntaban:
- ¿Por qué bautizas si no eres el Cristo?
Y él respondía:
- Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está aquel a quien no conocéis: el que viene después de mí, al que no soy digno de desatar el calzado.
 
Con su vida y sus palabras Juan dio testimonio de la verdad, sin tener miedo a los que tenían el poder político; sin desviarse por las alabanzas de las multitudes; sin ceder a las continuas presiones de los fariseos. Perdió su vida por reprochar al rey Herodes el hecho de que conviviese con la mujer de su hermano.
 
Hoy: El Señor quiere de nosotros que también seamos como el Bautista, testigos de su luz. Es la misma misión de Juan la que Jesús nos encomienda a nosotros en estos días, para que la ejerzamos en nuestros ambientes, en nuestros hogares y en nuestros trabajos: Preparen los caminos. Sean los que anuncian a los demás la venida del Reino de Dios.
 
La coherencia entre lo que creemos y nuestra conducta es la mejor enseñanza que nos deja la vida de San Juan. Nuestra devoción por el Santo debe llevarnos a aprender de él esa unidad de vida que lo llevó a no condescender con las injusticias y las ofensas al Señor.
 
Pidamos al Señor que seamos  como Juan, “la voz que clama en el desierto”. Que seamos Señor tu voz, en medio del mundo, en el ambiente y en el lugar que has querido que transcurra la existencia de cada uno de nosotros.
 
Oh, amado Jesús, ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya. Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida. Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la tuya. Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía.  ¡Permite que no me vean a mí, sino solamente a Jesús!         Madre Teresa de Calcuta

“Te llamé a vivir”
 
Te preguntas, hijo mío, por qué existes, por qué vives, por qué te encuentras en este mundo.
Más de una vez te he sorprendido pensando que hubiera sido mejor no haber nacido.
Tus días están teñidos de tristeza, nada motiva una esperanza.
 
Hijo; Quiero decirte claramente que fui yo quien te llamó a la vida. Yo te concebí primero en mi inteligencia. Vives en mi corazón, desde el principio.
No viniste por casualidad, ni eres fruto del azar.
 
Te llamé a vivir. A ti.  Exclusivamente a ti. Te hice irrepetible. Nadie tiene tu misma voz, Ni tus mismos ojos, Ni tus mismos rasgos interiores.
 
Te di virtudes... ¿Las ha descubierto? Te di cualidades... ¿Las conoces? Te hice hermoso con mis propias manos. Te comuniqué mi vida. Deposité en ti mi propio amor con abundancia.
 
Te hice ver el paisaje y el color. Te di el oído para que escucharas el canto De los pájaros y la voz de los hombres. Te di la palabra para decir: “PADRE”, “MADRE”, “AMIGO”, “HERMANO”.
 
Te di mi amor más profundo. No sólo te di la vida, te estoy sosteniendo en ella, tú eres mi hijo amado.
 
Te conozco cuando respiras y te cuido cuando duermes. No lo dudes, mis ojos están puestos en tus ojos, mi mano la tengo colocada sobre tu cabeza.
 
TE AMO, aunque no me ames, ya lo sabes. Podrás ir donde puedas y donde quieras, hasta allá te seguirá mi amor y te sostendrá mi diestra.
O crees que yo, como PADRE, ¿puedo olvidar a mi hijo?
 
¡Ni lo sueñes! Desde que te hice ya no te puedo dejar solo. Camino contigo y sonrío contigo.  Vivo en ti. Te lo escribo de mil maneras y te lo digo al oído. 
Y en silencio: ERES MI HIJO. TE AMO. 
                                                        DIOS
  
 
Lecturas de la Semana
 
Lunes 25: 2 Rey.  17,5-8. 13-15.18; Sal 59;  Mt. 7, 1-5.
Martes 26: 2 Rey. 19, 9- 36;  Sal 47; Mt. 7, 6. 12-14.
Miércoles 27: 2Rey. 22, 8 - 23, 3; Sal 118; Mt. 7, 15-20.
Jueves 28: 2 Rey. 24, 8-17;  Sal 78; Mt. 7, 21-29.
Viernes 29:  Hech. 12, 1-11; Sal 33; 2 Tim. 4, 6-8. 17-18. Mt. 16, 13-19.
Sábado 30: Lam. 2, 2. 10-14. 18-19; Sal 73; Mt. 8, 5-17.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las lecturas: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
 
 
Círculo Peregrino: queremos compartir con vos la Palabra del Señor, por eso podemos ir a tu casa a visitarte a vos o algún familiar enfermo.
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
 
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 
 
Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar