Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Trigésimo tercer domingo durante el año


Lecturas del 18-11-12
 – Ciclo B –


Nuestra esperanza esta puesta en  Cristo resucitado que vendrá "con gran poder y gloria" y su luz salvadora lo iluminará todo. 

Lectura de la profecía de Daniel 12, 1-3
En aquel tiempo, se alzará Miguel, el gran Príncipe, que está de pie junto a los hijos de tu pueblo. Será un tiempo de tribulación, como no lo hubo jamás, desde que existe una nación hasta el tiempo presente. En aquel tiempo, será liberado tu pueblo: todo el que se encuentre inscrito en el Libro. Y muchos de los que duermen en el suelo polvoriento se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la ignominia, para el horror eterno.
Los hombres prudentes resplandecerán como el resplandor del firmamento, y los que hayan enseñado a muchos la justicia brillarán como las estrellas, por los siglos de los siglos. 
Palabra de Dios.
 
Salmo 15
R. Protégeme, Dios mío,  porque me
refugio en ti.
 El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz, ¡tú decides mi suerte! Tengo siempre presente al Señor: él está a mi lado, nunca vacilaré.  R.
Por eso mi corazón se alegra,  se regocijan mis entrañas  y todo mi ser descansa seguro:
 porque no me entregarás a la Muerte
 ni dejarás que tu amigo vea el sepulcro.  R.
Me harás conocer el camino de la vida, saciándome de gozo en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.  R.
 
Lectura de la carta a los Hebreos 10, 11-14. 18
Cada sacerdote se presenta diariamente para cumplir su ministerio y ofrecer muchas veces los mismos sacrificios, que son totalmente ineficaces para quitar el pecado. Cristo, en cambio, después de haber ofrecido por los pecados un único Sacrificio, se sentó para siempre a la derecha de Dios, donde espera que sus enemigos sean puestos debajo de sus pies. Y así, mediante una sola oblación, él ha perfeccionado para siempre a los que santifica.        
Y si los pecados están perdonados, ya no hay necesidad de ofrecer por ellos ninguna otra oblación. Palabra de Dios.
 
Santo Evangelio según san Marcos 13, 24-32
Jesús dijo a sus discípulos: «En ese tiempo, después de esta tribulación, el sol se oscurecerá, la luna dejará de brillar, las estrellas caerán del cielo y los astros se conmoverán. Y se verá al Hijo del hombre venir sobre las nubes, lleno de poder y de gloria. Y él enviará a los ángeles para que congreguen a sus elegidos desde los cuatro puntos cardinales, de un extremo al otro del horizonte.
Aprendan esta comparación, tomada de la higuera: cuando sus ramas se hacen flexibles y brotan las hojas, ustedes se dan cuenta de que se acerca el verano. Así también, cuando vean que suceden todas estas cosas, sepan que el fin está cerca, a la puerta.        
Les aseguro que no pasará esta generación, sin que suceda todo esto. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
En cuanto a ese día y a la hora, nadie los conoce, ni los ángeles del cielo, ni el Hijo, nadie sino el Padre.» Palabra de Dios.
 
Reflexión
 
Cercanos ya, al final del año B, la liturgia de hoy nos presenta a través de la lectura del Antiguo Testamento y del Evangelio, textos relativos al final de los tiempos y nos propone meditar sobre el tema de la esperanza.
En efecto, el pasaje de Daniel anuncia la intervención de Dios a favor de sus fieles a través de Miguel, el ángel encargado de proteger a su pueblo. Todo el libro de Daniel es un llamado a la esperanza, característica principal de toda la literatura apocalíptica.
No se trata tanto de una revelación especial de lo que sucederá al final de los tiempos, en cuanto a la utilización de imágenes que invitan a mantener viva la esperanza, a no sucumbir ante la idea de una dominación absoluta de un determinado imperio. El texto que leemos hoy es subversivo, para la época, pues invita al rechazo del señorío absoluto de los opresores griegos de aquel entonces, que a fuerza de violencia se hacían ver como dueños absolutos de las personas, del tiempo y de la historia.
 
En la primera lectura encontramos un pasaje del Antiguo Testamento donde se afirma con claridad la fe en la resurrección de los muertos. En Israel nunca se creyó en la resurrección de los muertos, sin embargo en los últimos tiempos antes de la llegada del Mesías, el convencimiento que el Dios piadoso no podía dejar afuera a aquellos que habían dado su vida por la causa del Reino, los llevó a expresar que Dios los resucitaría de entre los muertos y les daría la vida en plenitud.
Nadie sabe el día (1). El mejor conocimiento del lenguaje apocalíptico, construido de imágenes y recursos simbólicos para hablar del fin del mundo, nos permite hoy escuchar el mensaje esperanzador de Jesús, sin caer en la tentación de sembrar angustia y terror en las conciencias.         
Un día la historia apasionante del ser humano sobre la tierra llegará a su final. Esta es la convicción firme de Jesús. Esta es también la previsión de la ciencia actual. El mundo no es eterno. Esta vida terminará. ¿Qué va a ser de nuestras luchas y trabajos, de nuestros esfuerzos y aspiraciones?
Jesús habla con sobriedad. No quiere alimentar ninguna curiosidad morbosa. Corta de raíz cualquier intento de especular
 con cálculos, fechas o plazos. "Nadie sabe el día o la hora..., sólo el Padre". Nada de psicosis ante el final. El mundo está en buenas manos. No caminamos hacia el caos. Podemos confiar en Dios, nuestro Creador y Padre.
Desde esta confianza total, Jesús expone su esperanza: la creación actual terminará, pero será para dejar paso a una nueva
 creación, que tendrá por centro a Cristo resucitado. ¿Es posible creer algo tan grandioso? ¿Podemos hablar así antes de que nada haya ocurrido?             
Jesús recurre a imágenes que todos pueden entender. Un día el sol y la luna que hoy iluminan la tierra y hacen posible la
 vida, se apagarán. El mundo quedará a oscuras. ¿Se apagará también la historia de la humanidad? ¿Terminarán así nuestras esperanzas?
Según la versión de Marcos, en medio de esa noche se podrá ver al "Hijo del Hombre", es decir, a Cristo resucitado que
 vendrá "con gran poder y gloria". Su luz salvadora lo iluminará todo. Él será el centro de un mundo nuevo, el principio de 
una humanidad renovada para siempre.
Jesús sabe que no es fácil creer en sus palabras. ¿Cómo puede probar que las cosas sucederán así? Con una sencillez
 sorprendente, invita a vivir esta vida como una primavera. Todos conocen la experiencia: la vida que parecía muerta durante 
el invierno comienza a despertar; en las ramas de la higuera brotan de nuevo pequeñas hojas. Todos saben que el verano está
 cerca.               
Esta vida que ahora conocemos es como la primavera. Todavía no es posible cosechar. No podemos obtener logros
 definitivos. Pero hay pequeños signos de que la vida está en gestación. Nuestros esfuerzos por un mundo mejor no se 
perderán. Nadie sabe el día, pero Jesús vendrá. Con su venida se desvelará el misterio último de la realidad que los creyentes
 llamamos Dios. (1). J A Pagola
 
"El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán" (2). La expresión "el cielo y la tierra" aparece con frecuencia en la Biblia para indicar todo el universo, todo el cosmos. Jesús declara que todo esto está destinado a "pasar". No sólo la tierra, sino también el cielo, que aquí se entiende en sentido cósmico, no como sinónimo de Dios. La Sagrada Escritura no conoce ambigüedad: toda la creación está marcada por la finitud, incluidos los elementos divinizados por las antiguas mitologías: en ningún caso se confunde la creación y el Creador, sino que existe una diferencia precisa. Con esta clara distinción, Jesús afirma que sus palabras "no pasarán", es decir, están de la parte de Dios y, por consiguiente, son eternas. Aunque fueron pronunciadas en su existencia terrena concreta, son palabras proféticas por antonomasia, como afirma en otro lugar Jesús dirigiéndose al Padre celestial: "Las palabras que tú me diste se las he dado a ellos, y ellos las han aceptado y han reconocido verdaderamente que vengo de ti, y han creído que tú me has enviado" (Jn 17, 8).
 
En una célebre parábola, Cristo se compara con el sembrador y explica que la semilla es la Palabra (cf. Mc 4, 14): quienes oyen la Palabra, la acogen y dan fruto (cf. Mc 4, 20), forman parte del reino de Dios, es decir, viven bajo su señorío; están en el mundo, pero ya no son del mundo; llevan dentro una semilla de eternidad, un principio de transformación que se manifiesta ya ahora en una vida buena, animada por la caridad, y al final producirá la resurrección de la carne. Este es el poder de la Palabra de Cristo.
Queridos amigos, la Virgen María es el signo vivo de esta verdad. Su corazón fue "tierra buena" que acogió con plena disponibilidad la Palabra de Dios, de modo que toda su existencia, transformada según la imagen del Hijo, fue introducida en la eternidad, cuerpo y alma, anticipando la vocación eterna de todo ser humano.
 
Ahora, en la oración, hagamos nuestra su respuesta al ángel: "Hágase en mí según tu palabra" (Lc. 1, 38), para que, siguiendo a Cristo por el camino de la cruz, también nosotros alcancemos la gloria de la resurrección. (2) 2009, Benedicto XVI, Ángelus, Plaza de San Pedro.
 
Efectos liberadores de su evangelio. Pues bien, en línea con al Antiguo Testamento, Jesús describe no tanto la caída de un imperio, sino que para Él lo más importante es anunciar los efectos liberadores de su evangelio; y es que el evangelio de Jesús debe propiciar en efecto el resquebrajamiento de todos los sistemas injustos que de uno u otro modo se van erigiendo como astros en el firmamento humano.
 
Jesús es consciente y sabe que la única forma de rescatar, redireccionar el rumbo de la historia por los horizontes queridos por el Padre y su justicia, es haciendo caer los sistemas que a lo largo de la historia intentan suplantar el proyecto de la justicia querido por Dios, con un proyecto propio, disfrazado de vida pero que en realidad es de muerte.
 
Esta tarea la debe realizar el discípulo, el que ha aceptado a Jesús y a su proyecto. Recordemos la intencionalidad teológica y catequética de Marcos: a Jesús, el Mesías (cuyo «secreto» se mantiene a lo largo de todo el evangelio) sólo se le puede conocer siguiéndolo; y bien, el seguimiento implica no sólo ir detrás de Él, implica además, tomar el lugar de Él, asumir su propuesta como propia y luchar hasta el final por su realización.
 El día y la hora de la Segunda Venida de Cristo. En la tercera parte del evangelio queda absolutamente claro que no se sabe ni el día ni la hora del fin del mundo. Esto es importante registrarlo dado que cada tanto aparece algún supuesto iluminado que pretende saber el día del fin del mundo. Jesús es claro: nadie lo sabe… ni siquiera en ese momento Él mismo en su naturaleza humana… Por supuesto que en cuanto Dios glorioso y eterno todo le es conocido…
 
Un final feliz para el cristiano. Jesucristo al hablar de la hora final, según el evangelio de Marcos, menciona sólo a los elegidos; de los condenados, si los hubiera,  no se  dice nada. El último día se cerrará con un final feliz. ¡Que lo sepan y tengan presente todos los profetas de calamidades!
 
La suerte final de cada hombre está envuelta en el misterio más absoluto (sabemos solamente que están en el cielo los santos canonizados), pero un final como el del evangelio de hoy infunde un gran consuelo y una extraordinaria confianza en el poder y en la misericordia de Dios.
Porque hemos de saber que no sólo estamos en espera en este mundo, sino que somos esperados en el otro, primeramente por Dios, pero luego por la santísima Virgen María, por los santos, por nuestros familiares, por todos nuestros seres queridos. Todos los que nos esperan están interesados en que nuestra vida termine bien, en que la historia de la humanidad y del universo culmine con un final feliz y  solemne.
 
Para eso Cristo, nuestro sumo Sacerdote, murió en una cruz y ahora, entronizado junto a su Padre, nos espera para darnos el abrazo de la comunión definitiva y perfecta.
 
Nos lo dará si nos dejamos santificar por él, es decir, si permitimos que haga fructificar los frutos de su redención en nosotros.
 
Quédate conmigo, Señor, porque yo soy débil y necesito de tu fortaleza, para que no caiga tan frecuentemente.
 
 
Lecturas de la Semana
 
Lunes  19: Apoc. 1,1-5. 10-11; Sal 1 Lc. 18, 35-43.
Martes 20: Apoc. 3, 1-6. 14-22;  Sal 14; Lc. 19, 1-10.
Miércoles 21: Zac. 2,14-17; Sal Lc. 1, 46-55; Mt. 12, 46-50.
Jueves 22: Apoc.5, 1-10;  Sal 149;  Lc. 19, 41-44.
Viernes 23: Apoc. 10, 8-11; Sal 118; Lc. 19, 45-48
Sábado 24: Apoc. 11, 4-12; Sal 143; Lc. 20, 27-40.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
 
 
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer y tercer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       
 
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 
 
Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

 25 de Noviembre:
 
“Hágase tu voluntad”
 
Celebramos los 40 años de sacerdocio de nuestro párroco
Monseñor Osvaldo Cura
 
Gracias Señor por darnos un pastor que fiel a tu Palabra y con entrega incondicional a tu Reino, nos guía por el camino que nos dejaste en herencia.
 
Ø  Misa a las 20 hs
Ø  Después comida a la canasta Comunitaria
                                                                                                                                                                                                                                                        Parroquia San José

viernes, 9 de noviembre de 2012

Trigésimo segundo domingo durante el año


Lecturas del 11-11-12
– Ciclo B –

“...dieron a otro pobre todo lo que les quedaba de su indigencia, la necesidad del otro les hizo olvidar la propia...” 

Primer libro de los Reyes 17, 10-16
El profeta Elías partió y se fue a Sarepta. Al llegar a la entrada de la ciudad, vio a una viuda que estaba juntando leña. La llamó y le dijo: «Por favor, tráeme en un jarro un poco de agua para beber.» Mientras ella lo iba a buscar, la llamó y le dijo: «Tráeme también en la mano un pedazo de pan.»
Pero ella respondió: «¡Por la vida del Señor, tu Dios! No tengo pan cocido, sino sólo un puñado de harina en el tarro y un poco de aceite en el frasco. Apenas recoja un manojo de leña, entraré a preparar un pan para mí y para mi hijo; lo comeremos, y luego moriremos.»               
Elías le dijo: «No temas. Ve a hacer lo que has dicho, pero antes prepárame con eso una pequeña galleta y tráemela; para ti y para tu hijo lo harás después.
Porque así habla el Señor, el Dios de Israel: El tarro de harina no se agotará ni el frasco de aceite se vaciará, hasta el día en que el Señor haga llover sobre la superficie del suelo.»   
Ella se fue e hizo lo que le había dicho Elías, y comieron ella, él y su hijo, durante un tiempo. El tarro de harina no se agotó ni se vació el frasco de aceite, conforme a la palabra que había pronunciado el Señor por medio de Elías. 
Palabra de Dios.
 

Salmo 145 
R. ¡Alaba al Señor, alma mía!
 
El Señor hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos.  R.
 El Señor abre los ojos de los ciegos  y endereza a los que están encorvados. El Señor ama a los justos y protege a los extranjeros.  R.
Sustenta al huérfano y a la viuda y entorpece el camino de los malvados. El Señor reina eternamente,  reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones.  R.
 
Lectura de la carta a los Hebreos 9, 24-28
Cristo, en efecto, no entró en un Santuario erigido por manos humanas -simple figura del auténtico Santuario- sino en el cielo, para presentarse delante de Dios en favor nuestro. Y no entró para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como lo hace el Sumo Sacerdote que penetra cada año en el Santuario con una sangre que no es la suya. Porque en ese caso, hubiera tenido que padecer muchas veces desde la creación del mundo. En cambio, ahora él se ha manifestado una sola vez, en la consumación de los tiempos, para abolir el pecado por medio de su Sacrificio.
Y así como el destino de los hombres es morir una sola vez, después de lo cual viene el Juicio, así también Cristo, después de haberse ofrecido una sola vez para quitar los pecados de la multitud, aparecerá por segunda vez, ya no en relación con el pecado, sino para salvar a los que lo esperan. 
Palabra de Dios.
 
Santo Evangelio según san Marcos 12, 38-44
Jesús enseñaba a la multitud:
«Cuídense de los escribas, a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras, ser saludados en las plazas y ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los banquetes; que devoran los bienes de las viudas y fingen hacer largas oraciones. Estos serán juzgados con más severidad.»         
Jesús se sentó frente a la sala del tesoro del Templo y miraba cómo la gente depositaba su limosna. Muchos ricos daban en abundancia. Llegó una viuda de condición humilde y colocó dos pequeñas monedas de cobre. Entonces él llamó a sus discípulos y les dijo: «Les aseguro que esta pobre viuda ha puesto más que cualquiera de los otros, porque todos han dado de lo que les sobraba, pero ella, de su indigencia, dio todo lo que poseía, todo lo que tenía para vivir.» 
Palabra del Señor.
 
Reflexión 
 
En continuidad con el domingo anterior donde el Señor deja bien claro los Mandamientos principales de "Amar al Dios Único y al prójimo como a sí mismo", este domingo explicita, con esa claridad que lo caracteriza, el alcance de estos Mandamientos.
 
Hoy la Palabra nos muestra a dos viudas, dos ejemplos de indigencia por carecer de la protección de un marido, dos mujeres en "situación de riesgo" diríamos hoy en día, pero, paradójicamente, ambas con un corazón abierto a las necesidades del otro.
 
Ambas hacen lo que no hicieron aquellos que hacían alarde de una conducta ejemplar con respecto al cumplimiento de la Ley, aclaremos que no todos los fariseos eran así, el término "fariseo" significa "piadoso", pero no siempre reflejamos lo que decimos que somos, así como nosotros no reflejamos siempre a Cristo.
 
Estas mujeres, con más claridad la mujer del Evangelio, dieron a otro pobre todo LO QUE LES QUEDABA DE SU INDIGENCIA, la necesidad del otro les hizo OLVIDAR LA PROPIA, y sin alardes, así SENCILLAMENTE.
 
Y como siempre el Señor nos interpela a través de su Palabra: ¿por dónde pasa nuestro Amor a Dios? ¿Por el estricto cumplimiento de prácticas y ritos? ¿Por anotarnos a cuanto curso sobre la Palabra que aparece?
Por supuesto que está bien el cumplimiento de las prácticas y ritos, siempre y cuando esas prácticas sean la Exteriorización DEL AMOR A DIOS REFLEJADO EN EL PRÓJIMO.
Por supuesto que está bien hacer cursos, siempre y cuando no sirvan sólo para ENGROSAR NUESTRO CURRICULUM y alardear de "saber mucho".
 
No nos engañemos, al Señor no lo conformamos con todo eso, no necesita de nuestras prácticas, necesita que nos ocupemos del hermano indigente, entendiendo que la indigencia no es solo material, en estos tiempos difíciles el hombre sufre HAMBRE Y SED DE DIOS.
 
Por eso, para que no queden dudas, ejemplifica los dos Mandamientos en su propia persona: PORQUE AMA AL PADRE LE OFRECE EL MEJOR SACRIFICIO: SU PROPIA PERSONA, SU PROPIA VIDA.
 
La Constitución Sacrosanctum Concilium define la Liturgia como "el ejercicio del Sacerdocio de Cristo"(n° 7), su sacerdocio consistió en "ofrecer y ofrecerse", por eso, como dice en la Carta a los Hebreos, se constituyó como SUMO Y ETERNO SACERDOTE, llevando su Sacerdocio hasta el fin al entregarse como la VICTIMA.
 
Este domingo se conmemora el Día Nacional del Enfermo, a nivel diocesano lo celebramos en la Pquia. Nuestra Señora de Luján, Sarandí, en la Misa de las 19 hs., se va a administrar la Unción y la bendición a todos los enfermos. Quiera el Señor en su infinita Misericordia que, por la Gracia que recibiremos podamos, en primer lugar, reconocer que la peor enfermedad es LA FALTA DE AMOR AL
PRÓJIMO, y que esto nos mueva a tomar la decisión de entregarnos a nosotros mismos, y así, cuando lleguemos a encontrarnos con el Señor CARA A CARA y nos pregunte como a Caín "¿Dónde está tu hermano", no tengamos que bajar la vista avergonzados.
 
Si este AÑO DE LA FE no se caracteriza por el AMOR, no será más que prolijas celebraciones y quedaremos conformes como los fariseos del evangelio, pero nada más que eso.
 
Pidamos al Señor como el ciego del domingo anterior: “Maestro, que vea” así podremos VER AL HERMANO  y así SEGUIR AL SEÑOR.
Que la Sma. Virgen María, ejemplo de su amor a Dios y al prójimo por su permanente disponibilidad,  nos ayude a entender aquello que Dios lo complace y a Santa Teresa de Ávila nos ayude a perseverar en la oración para conseguirlo. Bendiciones para todos.
Prof. Martha Pereyra O.C.S.
 
 
 
En su sentido literal, el diezmo es la décima parte de todos los frutos adquiridos, que se debe entregar a Dios como reconocimiento de su dominio supremo (Cf. Levítico 27,30-33).
El diezmo es una práctica de la antigüedad (tanto entre  los babilonios, persas, griegos y romanos, como entre los hebreos). También es ley en la actualidad entre los musulmanes, judíos y muchos grupos cristianos.
Aparece ya en Génesis 14 cuando Abraham ofrece el diezmo al sacerdote Melquisedec. En Génesis 28, Jacob da el diezmo de todas sus posesiones al Señor.
Según la Ley Mosaica, el diezmo es obligatorio. "El diezmo entero de la tierra, tanto de las semillas de la tierra como de los frutos de los árboles, es de Yahveh; es cosa sagrada de Yahveh."  (Levítico 27:30, Cf. Deut., 14, 22). En el Deuteronomio no solo se menciona el diezmo anual, sino también un diezmo a pagarse cada tres años (el año de los diezmos). 
La tribu de los levitas no heredó la tierra como las otras tribus de Israel. En vez de ello, recibían de las otras tribus, por ser representantes del Señor, el décimo de lo que la tierra producía, incluso del ganado. Ellos a su vez debían ofrecer al sacerdote una décima parte de todo lo recibido. 
 
El Diezmo y los pobres. El diezmo del A.T. tiene una importante orientación también hacia la caridad con los pobres:
"El tercer año, el año del diezmo, cuando hayas acabado de apartar el diezmo de toda tu cosecha y se lo hayas dado al levita, al forastero, a la viuda y al huérfano, para que coman de ello en tus ciudades hasta saciarse" Deuteronomio 26,12
 
El diezmo en el Nuevo Testamento, Cristo no lo rechaza pero enseña una referencia nueva: Dar ya no el 10% sino darse del todo por amor, sin contar el costo.
En ninguna de las cuatro veces que el diezmo aparece en el N.T. (Mt 23,23; Lc 11,42; 18,12; Hb 7,2-9) se nos enseña a guiarnos por esa medida. La Nueva Alianza no se limita a la ley del 10% sino que nos refiere al ejemplo de Jesucristo que se dio sin reservas. Jesús vive una entrega radical y nos enseña que debemos hacer lo mismo.
El Corazón Traspasado de Jesús es el modelo de entrega total. Se entregó hasta la muerte en el Calvario, hasta la última gota de Su Preciosa Sangre. Jesús nos da Su gracia para saber dar y darnos como El se dio. Todo le pertenece a Dios y somos administradores de nuestros recursos según el Espíritu Santo ilumina la conciencia. 
 
¿Qué es más exigente dar el diezmo
o dar de corazón?
El corazón de Cristo se dio por entero y nos enseña a hacer nosotros lo mismo. Hoy vivimos en un mundo con muchas diferencias entre gente que es muy rica económicamente y otros que son muy pobres.         
Por supuesto que esto incide en la forma que vivimos en cada uno de los que formamos esta sociedad, tanto en la salud, educación, como formamos a nuestra familias y especialmente en nuestra capacidad de tomar decisiones, en un mundo con tanta tecnología. Más cuando caemos en la pobreza en todo sentido         
Todos somos testigos de esta situación, a pesar de ello, parece ser que cada vez nos encerrarnos más en una situación de sálvese quien pueda, para seguir viviendo en un mundo cada vez más dividido entre los que pueden y los que no, las consecuencias están a la vista en todo el mundo, reina el “yo primero”  
 
Jesús nos enseña a descubrirnos como hombres, llenos de talentos, los cuales tenemos que poner en movimiento,  solos es difícil pero asistidos por la Palabra del Señor y su Espíritu, y guiados por la idea de que todos somos hermanos, ya que somos hijos de un mismo Padre, trabajando y entregando parte de lo nuestro en servicio al más necesitado, no solamente de dinero, sino de compartir su necesidad, un mundo mejor es posible, con mayores posibilidades.               
 

¿Qué posición voy a tomar?
 
Mi respuesta Señor, a vos que me ayudas a ver estas cosas con tus ojos, te digo no quiero ser cómplice de un mundo dividido e indiferente.
 
Oración:
 
Dios Madre-Padre nuestro, que nos has mostrado tu gusto por la autenticidad, la entrega generosa y la coherencia entre la fe y la vida: robustece nuestra fe, fortalece nuestra sinceridad, y ayúdanos a estar, como Jesús, siempre atentos al amor de los pequeños. Nosotros te lo pedimos por Jesús, nuestro Hermano Mayor, Transparencia tuya. Amén.

25 de Noviembre:
 
“Hágase tu voluntad”
 
Celebramos los 40 años de sacerdocio de nuestro párroco
Monseñor Osvaldo Cura
 
Gracias Señor por darnos un pastor que fiel a tu Palabra y con entrega incondicional a tu Reino, nos guía por el camino que nos dejaste en herencia.
 
Ø  Misa a las 20 hs
Ø  Después Comida Comunitaria
 
Parroquia San José

Lecturas de la Semana
 
Lunes  12: Tit. 1,1-9; Sal 23 Lc. 17, 1-6.
Martes 13: Tit. 2, 1-8. 11-14;  Sal 36; Lc. 17, 7-10.
Miércoles 14: Tit. 3.1-7; Sal 22; Lc. 17, 11-19.
Jueves 15: Flm.7-20;  Sal 145;  Lc. 17, 20-25.
Viernes 16: 2Jn. 4-9; Sal 118; Lc. 17, 26-37
Sábado 17: 3Jn. 5-8; Sal 111; Lc. 18, 1-8.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. Catholic Encyclopedia Vol. VIII.
 
 
Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer y tercer sábado de cada mes a las 16 hs. en:        
 
Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 
 
Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

viernes, 2 de noviembre de 2012

Trigésimo primer domingo durante el año



 Lecturas del 4-11-12
– Ciclo B –

“Jesús nos enseña a acercarnos a nuestros prójimos con el único deseo de servirlos de todo corazón” 

Lectura del libro del Deuteronomio 6, 2-6
Moisés habló al pueblo diciendo:
A fin de que temas al Señor, tu Dios, observando constantemente todos los preceptos y mandamientos que yo te prescribo, y así tengas una larga vida, lo mismo que tu hijo y tu nieto.
Por eso, escucha, Israel, y empéñate en cumplirlos. Así gozarás de bienestar y llegarás a ser muy numeroso en la tierra que mana leche y miel, como el Señor, tu Dios, te lo ha prometido.
Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.
Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. 
Palabra de Dios.

Salmo 17
 R. Yo te amo, Señor, mi fortaleza.

Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.  R.

Mi Dios, el peñasco en que me refugio,
mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte.
Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.  R.
¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!
¡Glorificado sea el Dios de mi salvación,
El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido.  R.

Lectura de la carta a los Hebreos 7, 23-28
Hermanos: En la antigua Alianza los sacerdotes tuvieron que ser muchos, porque la muerte les impedía permanecer; pero Jesús, como permanece para siempre, posee un sacerdocio inmutable.
De ahí que él puede salvar en forma definitiva a los que se acercan a Dios por su intermedio, ya que vive eternamente para interceder por ellos.
El es el Sumo Sacerdote que necesitábamos: santo, inocente, sin mancha, separado de los pecadores y elevado por encima del cielo. El no tiene necesidad, como los otros sumos sacerdotes, de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados, y después por los del pueblo. Esto lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. La Ley, en efecto, establece como sumos sacerdotes a hombres débiles; en cambio, la palabra del juramento -que es posterior a la Ley- establece a un Hijo que llegó a ser perfecto para siempre. Palabra de Dios.

 Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin.

Santo Evangelio según san Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo: Un escriba se acercó y le preguntó: «¿Cuál es el primero de los mandamientos?  Jesús respondió: «El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos.»               
El escriba le dijo: «Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él, y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios .»       
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: «Tú no estás lejos del Reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.  Palabra del Señor.

Reflexión 

No practicar nunca sin amor.  Basta amar.

Un escriba que aprueba a Jesús y que es felicitado por Jesús es algo tan extraño en el Evangelio que hay que examinar las cosas de cerca.

-Muy bien, maestro, tienes razón en decir que el Señor es uno solo y que amarlo a Él y al prójimo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
-No estás lejos del reino de Dios, le dice Jesús  al ver que había hecho una observación llena de sentido.

Llena de sentido… En efecto, el escriba habla de una tentación contra la que Jesús nos pone frecuentemente en guardia: creerse en paz con Dios por haber observado escrupulosamente las oraciones y las ceremonias religiosas.

¿Es que es malo venerar a Dios, rezarle, asistir a misa? ¡Desde luego que no!  Pero la observación del escriba, tan cálidamente aprobada por Jesús, denuncia una desviación continuamente repetida: conceder demasiada importancia a los gestos exteriores y no la atención suficiente a las disposiciones internas.  Ese escriba tenía que pensar en las demostraciones religiosas que no son más que una apariencia de amor y que llegan a dispensar de amar.

En la famosa parábola del buen samaritano sobre la caridad fraterna, es curioso  cómo Jesús pone como ejemplo de falta de amor a personas muy religiosas: un sacerdote y un levita. Ellos leían quizás muy piadosamente las Escrituras, pero cuando vieron al herido en el camino, “pasaron de largo” (Lc 10, 31).

Antes del encuentro con el escriba tan inteligente, Jesús les había dicho a los fariseos: “¡Qué profetizó Isaías de ustedes, hipócritas! Así está escrito: este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mi” (Mc 7, 6).

Desgraciadamente, ¿quién se ha librado alguna vez de rezar unas oraciones o de ir a misa sin haber comprobado antes el estado de su corazón respecto a tal o cual persona? “Cuando estén en pie orando, dice también Jesús, perdonen lo que tienen contra otros”. (Mc 11, 25).

Hace poco asistía a una discusión sobre la obligación de ir a misa.  Una mujer dijo: “Empecemos por amar a Dios y a nuestros hermanos y nos sentiremos obligados a ir a misa.   La obligación tiene que salir del amor.

Jesús  debió mirar a esa cristiana con la misma simpatía con que miró a aquel escriba inteligente.  Lo mismo que nos mira en estos momentos si renovamos nuestra decisión de no disimular nunca nuestra falta de amor con gestos y con palabras hipócritas, o incluso demasiado superficiales.

Para atrevernos a decir: “Dios mío, te amo y amo a mi prójimo”, hay que vigilar la distancia que hay entre nuestros labios y nuestro corazón.
Por eso, mis queridos amigos, no hay palabra que más se pronuncie en el mundo que la palabra de amor.  La aprendemos desde niños y la repetimos hasta antes de morir.  Niños, jóvenes adultos, ancianos… todos se aferran a esta palabra y parecen gozar con sólo pronunciarla.

En este domingo  la Palabra de Dios nos invita a repensar una vez más en el significado de esa palabra: Amar.  Amar a Dios y amar al prójimo.

Por qué el amor es el fundamento de nuestra vida cristiana, su norma única y esencial. Compartiendo la Eucaristía, seguramente que lo podremos descubrir. 


Para reflexionar….

Si no queremos estar lejos del Reino de Dios, acerquémonos a nuestros prójimos con el único deseo de servirlos de todo corazón.  Esto es el cristianismo.


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Proceso alternativo: 1 de Noviembre celebramos día de todos los Santos

El hombre fue creado a imagen y semejanza de Dios, fue creado para la santidad. La multitud de santos, algunos canonizados y otros no, son las personas que más se acercan a esa imagen y semejanza de Dios.  Pero los santos "no nacieron santos". Se santificaron en la lucha diaria. Se ha dicho que los santos son el Evangelio en acción, y el Evangelio el libro de texto de la escuela de la santidad.

Los santos tenían carne y huesos como todos nosotros. Estaban sujetos a todos los sentimientos buenos y malos. Hay en cambio un defecto que no tienen los santos, "la tristeza".

Santa Teresa de Ávila, era impulsiva, pero muy simpática. Ella decía:
"Tengo más miedo a una persona triste que a una legión de demonios: Nada nos hace tanto daño como vivir tristes".

San Francisco de Sales enseñaba que:
"cuando el espíritu del mal no logra que una persona sea mala y viciosa, por lo menos trata de obtener que no sea alegre y que viva triste, porque en el pozo negro de la tristeza se crían todos los malos sentimientos".
  
Proceso alternativo: 2 de Noviembre Conmemoración 
de todos los fieles difuntos

Que el alma de todos 
los fieles difuntos, 
por misericordia de Dios 
descansen en paz.
Amén































Año de la Fe: Carta  Apostólica
Pergamino vertical:       
25 de Noviembre: 

“Hágase tu voluntad”

Celebramos los 40 años de sacerdocio de nuestro párroco 
Monseñor Osvaldo Cura

Gracias Señor por darnos un pastor que fiel a tu Palabra y con entrega incondicional a tu Reino, nos guía por el camino que nos dejaste en herencia.

Ø Misa a las 20 hs
Ø Después Comida Comunitaria

Parroquia San José
 Pota Fidei
Las enseñanzas del Concilio Vaticano II, según las palabras del beato Juan Pablo II, «no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia. […] Siento más que nunca el deber de indicar el Concilio como la gran gracia de la que la Iglesia se ha beneficiado en el siglo XX. Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza». Yo también deseo reafirmar con fuerza lo que dije a propósito del Concilio pocos meses después de mi elección como Sucesor de Pedro: «Si lo leemos y acogemos guiados por una hermenéutica correcta, puede ser y llegar a ser cada vez más una gran fuerza para la renovación siempre necesaria de la Iglesia».
Debemos descubrir de nuevo el gusto de alimentarnos con la Palabra de Dios, transmitida fielmente por la Iglesia, y el Pan de la vida, ofrecido como sustento a todos los que son sus discípulos (cf. Jn 6, 51). Creer en Jesucristo es, por tanto, el camino para poder llegar de modo definitivo a la salvación.   
La renovación de la Iglesia pasa también a través del testimonio ofrecido por la vida de los creyentes: con su misma existencia en el mundo, los cristianos están llamados efectivamente a hacer resplandecer la Palabra de verdad que el Señor Jesús nos dejó.

En esta perspectiva, el Año de la fe es una invitación a una auténtica y renovada conversión al Señor, único Salvador del mundo. Dios, en el misterio de su muerte y resurrección, ha revelado en plenitud el Amor que salva y llama a los hombres a la conversión de vida mediante la remisión de los pecados (cf. Hch 5, 31). Para el apóstol Pablo, este Amor lleva al hombre a una nueva


Lecturas de la Semana

Lunes  5: Flp. 2,1-4; Sal 130 Lc. 14, 1. 12-14.
Martes 6: Flp. 2, 5-11.;  Sal 21; Lc. 14, 1. 15-24.
Miércoles 7: Gál. 4.4-7; Sal Jdt. 13, 18-19; Jn. 2, 1-11.
Jueves 8: Flp.3,3-8;  Sal 104;  Lc. 15, 1-10.
Viernes 9:Ez.47, 1-2.8-12; Sal 45; Jn. 2, 13-22
Sábado 10: Flp. 4, 10.19; Sal 111; Lc. 16, 9-15.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.


                                                                                                                                  Lectio Divina: También podes venir para compartirla  el primer y tercer sábado de cada mes a las 16 hs. en:       

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

Si  querés recibir la hojita por e-mail pedila a: miencuentroconjesus@yahoo.com.ar