Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 5 de enero de 2013

Solemnidad de la Epifanía del Señor

Pergamino horizontal:       Mi  encuentro  con  Jesús 
Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento… Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Flp.  2,2-4


 
Lecturas del 6 / 01 / 13
 
Solemnidad de la Epifanía del Señor

– Ciclo C –
 
Jesucristo es la respuesta de Dios a nuestra búsqueda de Él
 
Lectura del libro del profeta Isaías 60, 1-6   
¡Levántate, resplandece, porque llega tu luz y la gloria del Señor brilla sobre ti! Porque las tinieblas cubren la tierra y una densa oscuridad, a las naciones, pero sobre ti brillará el Señor y su gloria aparecerá sobre ti. Las naciones caminarán a tu luz y los reyes, al esplendor de tu aurora.    
Mira a tú alrededor y observa: todos se han reunido y vienen hacia ti; tus hijos llegan desde lejos y tus hijas son llevadas en brazos. Al ver esto, estarás radiante, palpitará y se ensanchará tu corazón, porque se volcarán sobre ti los tesoros del mar y las riquezas de las nacionesllegarán hasta ti. Te cubrirá una multitud de camellos, de dromedarios de Madián y de Efá. Todos ellos vendrán desde Sabá, trayendo oro e incienso, y pregonarán las alabanzas del Señor. Palabra de Dios.                                                                 
Salmo 71:             
                          
R.  ¡Pueblos de la Tierra alaben al Señor! O Que se postren ante ti Señor, todos los pueblos de la tierra.
Concede, Señor, tu justicia al rey y tu rectitud al descendiente de reyes, para que gobierne a tu pueblo con justicia y a tus pobres con rectitud.  R.           
Que en sus días florezca la justicia y abunde la paz, mientras dure la luna; que domine de un mar hasta el otro, y desde el Río hasta los confines de la tierra.  R.     
Que los reyes de Tarsis y de las costas lejanas le paguen tributo. Que los reyes de Arabia y de Sabá le traigan regalos; que todos los reyes le rindan homenaje y lo sirvan todas las naciones.  R.                
Porque Él librará al pobre que suplica y al humilde que está desamparado. Tendrá compasión del débil y del pobre, y salvará la vida de los indigentes.  R.
 
Carta de Pablo a los cristianos de Efeso 3, 2-6            
Hermanos: Seguramente habrán oído hablar de la gracia de Dios, que me ha sido dispensada en beneficio de ustedes.     
Fue por medio de una revelación como se me dio a conocer este misterio, tal como acabo de exponérselo en pocas palabras. Al leerlas, se darán cuenta de la comprensión que tengo del misterio de Cristo, que no fue manifestado a las generaciones pasadas, pero que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas.                
Este misterio consiste en que también los paganos participan de una misma herencia, son miembros de un mismo Cuerpo y beneficiarios de la misma promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio. Palabra de Dios.               
                
Santo Evangelio según san Mateo 2, 1-12    
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y preguntaron: «¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo.»    
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén. Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías. «En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel.» 
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella, los envió a Belén, diciéndoles: «Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje.»              
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño. Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría, y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra. Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino.   Palabra del Señor.                              
        
Reflexión    
 
Epifanía: Manifestación de Dios. El evangelio que leemos hoy en la Fiesta de la Epifanía, confirma el carácter universal de la salvación de Dios. Mateo expresa, por medio de este relato, el origen divino de Jesús y su tarea salvífica como Mesías, como rey de Israel, heredero del trono de David; para ello el evangelista insiste en nombrar con exactitud el lugar donde nació Jesús y en confirmar, a través del Antiguo   Testamento, que con su presencia en la historia se   da cumplimiento a las palabras de los profetas. Por otro lado, el rechazo de este nacimiento por parte de las autoridades políticas (Herodes) y religiosas (sumos sacerdotes y escribas) del pueblo judío y el gozo infinito de los magos, venidos de oriente, anuncian desde ya ese carácter universal de la misión de Jesús, la apertura del evangelio a los paganos y su vinculación a la comunidad cristiana.
 
La Epifanía del Señor es la celebración precisa para confesar nuestra fe en un Dios que se manifiesta a toda la humanidad, que se hace presente en todas las culturas (religiones), que actúa en todos, y que invita a la comunidad creyente a abrir sus puertas a las necesidades y pluralidades del mundo actual.
 
“Los Magos”. El término “magos” procede del griego “magoi”, que significa matemático, astrónomo o astrólogo. Estas dos últimas disciplinas eran una misma en la antigüedad, por lo que con ambas se podía estudiar el destino y designio de las personas. Es decir, los reyes magos habrían sido astrónomos o conocedores del cielo.
 
Los Tres “Reyes Magos” representan la manifestación de Jesucristo, Dios y Señor de todos los hombres, a todas las razas. Por eso la fiesta que recuerda la visita de los Magos de Oriente al Dios-Hombre, al Rey de Reyes, se denomina “Epifanía”, que significa “manifestación”.

Dios-Padre ha inscrito en el corazón de todos los seres humanos el deseo de buscarle. Y Dios responde a ese anhelo que hay en cada uno de nosotros sus creaturas.
Y responde, mostrándonos cómo es Él y cuál es el camino para llegar a Él, con su Hijo Jesucristo, que se hace hombre, nace y vive en nuestro mundo en un momento dado de nuestra historia. (cfr. Juan Pablo II, En el umbral del Tercer Milenio).
 
Jesucristo es la respuesta de Dios a nuestra búsqueda de Él. Es el Salvador del género humano. Es el “Rey de Reyes”. Es el Dios hecho hombre.Eso lo supieron los magos que vinieron de oriente hacia Belén, buscándolo. Ellos habían recibido una inspiración del Señor que los impulsaba a buscar a ese “Rey” que era mucho más que ellos, ya que su Reino era mucho mayor que todos los reinos de la tierra. Recibieron una llamada divina para ponerse en marcha y luego la Estrella del Señor los guiaba por el camino hacia Belén. Por eso dicen los Magos: “Hemos visto suestrella en Oriente y venimos a adorarlo”.
En efecto, después de muchas vicisitudes, llegaron “al lugar donde estaba el Niño”. Allí volvieron a ver “la Estrella y se llenaron de inmensa alegría.
“Vieron al Niño que estaba con María, su Madre y postrándose, le adoraron”. Es decir, al llegar ante la presencia de Dios-hecho-Hombre, caen postrados ante tal majestad y grandeza. Caen, adorándolo.
 
En la visita de los magos a Jesús, los Padres de la Iglesia ven simbolizadas en los regalos que le ofrecieron: oro, en reconocimiento de que era Rey; incienso, con que lo reconocían como Dios, y mirra, sustancia usada para ungir a los muertos, simbolizaba su muerte como Hombre para nuestra salvación. La tradición a puesto nombre a estos magos, Melchor, Gaspar y Baltasar. Además los ha hecho pertenecer a tres razas principales de la Tierra: blanca, amarilla y negra. Los transformó de magos en reyes (el teólogo y abogado cartaginés Tertuliano (160-220 d.C.) aseguró que los magos eran reyes y que procederían de Oriente). Y así la tradición interpretó perfectamente la intención del evangelista, de una forma tan plástica y tan clara nos decía que los magos eran los representantes de los pueblos y razas de la Tierra que llegaron a Belén a adorar no sólo al Rey de los judíos, sino al que reconocían como Rey y Señor de toda la humanidad. 
 
Esta breve historia de la Sagrada Escritura nos muestra que Dios se revela a toda raza, pueblo y nación. Se revela en Jesucristo, Dios Vivo y Verdadero, ante Quien no podemos más que postrarnos y adorarlo.
 
La historia de los Magos de Oriente nos muestra cómo Dios llama a cada persona de diferentes maneras, sea cual fuere su origen o su raza, su pueblo o su nación, su creencia o convicción. Él toca nuestros corazones para que lo reconozcamos en Jesucristo como nuestro Señor, nuestro Creador, nuestro Rey.
 
Como a los tres Magos, Dios nos llama, nos inspira para que le busquemos, se revela a nosotros en Jesucristo. Y nuestra respuesta no puede ser otra que la de ellos: buscarlo, seguir Su Camino, postrarnos y adorarlo, ofreciéndole nuestra entrega a Él, nuestra oración y nuestros trabajos.
 
Pablo, a través de la carta a los Efesios, nos afirma que la salvación venida por Dios, a través de Jesús, es para “todos”, judíos y paganos. El plan de Dios, según Pablo, consiste en formar un solo pueblo, una sola comunidad creyente, un solo cuerpo, una sola Iglesia, un organismo vivo capaz de comunicar a toda la creación la vida y la salvación otorgada por Dios. E
El misterio recibido por Pablo consiste en que la Buena Nueva de Cristo se hace efectiva también en los paganos, ellos son coherederos y miembros de ese mismo Cuerpo; esto significa que Dios se ha querido revelar a toda la humanidad, actúa en todos, salva a todos, reconcilia a todos sin excepción.
 
 
Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin.
Amén
 
Nota: Basado en el Libro del Pueblo de Dios, homilías.com.ar, Unos momentos con Jesús y María, “Y la Palabra se hizo fiesta..... De Edit. Claretiana. Catholic-Nec.com. Servicio Bíblico Latinoamericano.
 
 
Cuento: La Elección de Vivir
 
Jeremias era el tipo de persona que te encantaría envidiar. Siempre estaba de buen humor y siempre tenía algo positivo que decir. Cuando alguien le preguntaba cómo le iba, el respondía “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”. El era un gerente especial porque tenía varias meseras que lo habían seguido de restaurante en restaurante. La razón porque las meseras seguían a Jeremías era por su actitud.
El era un motivador natural: Si un empleado tenía un mal día, Jeremías estaba ahí para decirle al empleado cómo ver el lado positivo de la situación.
Ver este estilo realmente me causo curiosidad, así que un día fui a buscar a Jeremías y le pregunté: -¿No lo entiendo? No es posible ser una persona positiva todo el tiempo… ¿Cómo lo haces? Jeremías respondió: -“Cada mañana me despierto, saludo a Dios con una oración, le doy gracias por permitirme estar vivo un día más y me digo a mi mismo, Jeremías, tienes dos opciones hoy, puedes escoger estar de buen humor o puedes escoger estar de mal humor. Escojo estar de buen humor. Cada vez que sucede algo malo, puedo escoger entre ser una víctima o aprender de ello. Escojo aprender de ello. Cada vez que viene alguien a mí para quejarse, puedo aceptar su queja o puedo señalarle el lado positivo de la vida. Escojo el lado positivo de la vida. “
-“Sí… claro… pero no es tan fácil” (protesté)  -“Sí lo es” dijo. -“Todo en la vida es acerca de elecciones. Cuando quitas todo lo demás, cada situación es una elección. Tú eliges como la gente afectara tu estado de ánimo. Tú eliges estar de buen humor o mal humor. En resumen: “TU ELIGES CÓMO VIVIR LA VIDA”. DIOS nos concedió ese Don”.
Reflexioné en lo que me dijo Jeremías. Poco tiempo después, dejé la industria de restaurantes para iniciar mi propio negocio. Perdimos contacto, pero con frecuencia pensaba en Jeremías cuando tenía que hacer una elección en la vida en vez de reaccionar a ella.
Varios años más tarde, me enteré que Jeremías hizo algo que nunca debe hacerse en un negocio de restaurante. Dejó la puerta de atrás abierta una mañana y fue asaltado por 3 ladrones armados. Mientras trataba de abrir la caja fuerte, su mano temblando por el nerviosismo, resbaló de la combinación. Los asaltantes sintieron pánico y le dispararon.
Con mucha suerte, Carlos fue encontrado relativamente pronto y llevado de emergencia a una clínica. Después de 18 hs. de cirugía y semanas de terapia intensiva, Jeremías fue dado de alta aún con fragmentos de bala en su cuerpo.
Me encontré con Jeremías seis meses después del accidente y cuando le pregunté cómo estaba, me respondió: “Si pudiera estar mejor, tendría un gemelo”.
Le pregunté ¿qué pasó por su mente en el momento del asalto? Contestó: -“Lo primero que me vino a la mente fue que debí haber cerrado con llave la puerta de atrás. Cuando estaba tirado en el piso recordé que tenia dos opciones: “Podía elegir vivir o podía elegir morir. Elegí vivir. -¿No sentiste miedo?, le pregunté. Jeremías  continuó: “Los médicos fueron geniales. No dejaban de decirme que iba a estar bien. Pero cuando me llevaron al quirófano y vi las expresiones en las caras de médicos y enfermeras, realmente me asusté… podía leer en sus ojos es hombre muerto. Supe entonces que debía tomar acción.
 
¿Qué hiciste? Pregunté. -“Bueno… primero le di gracias a DIOS por que hasta ahora me había dejado vivir y le dije, quiero seguir viviendo pero que se haga tu voluntad, no la mía. Después uno de los médicos me preguntó si era alérgico a algo y respirando profundo grité ¡¡SI..!!, a las balas… Mientras reí les dije: “Estoy escogiendo vivir… opérenme como si estuviera vivo, no muerto y no se preocupen DIOS decide el resto.”
Jeremías vivió sin lugar a duda gracias a DIOS, ÉL les dio a los médicos lo que él sentía, ganas de vivir, para no fallar en la operación... y la asombrosa actitud y decisión de Jeremías fue crucial.
                             
Cuadro de texto: Círculo Bíblico San José
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Lecturas de la Semana
 
Lunes 7: 1Jn. 3, 22—4.6; Sal. 2; Mt. 4, 12-17.23-25.
Martes 8: 1Jn. 4, 7-10; Sal 71; Mc. 6,34-44.
Miércoles 9: 1Jn. 4,11-18; Sal 71; Mc.6, 45-52.
Jueves 10: 1Jn. 4, 19—5.4; Sal. 71; Lc. 4, 14-22.
Viernes 11:  1Jn. 5, 5-13;  Sal 147;  Lc. 5, 12-16.
Sábado 12: 1Jn. 5, 14-21; Sal. 149; Jn.3, 22-30.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Fiesta de la Sagrada Familia


Pergamino horizontal:       Mi  encuentro  con  Jesús 
Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento… Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Flp.  2,2-4
 El amor exige comunión, intercambio interpersonal, requiere que haya un «yo» y un «tú»  
  
Lecturas del 30 / 12 / 12
Fiesta de la Sagrada Familia
de Jesús, María y José

– Ciclo C –
Lectura primer libro de Samuel 1, 20-22.24-28
En aquellos días, Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: "Se lo he pedido al Señor".
El marido, Elcaná, subió con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su voto. Pero Ana no subió, porque dijo a su marido: "No iré hasta que el niño deje de mamar. Entonces lo llevaré, y él se presentará delante del Señor y se quedará allí para siempre".
Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pequeño. Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí.  Ella dijo: "Perdón, señor mío; ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor. Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y él me concedió lo que le pedía. Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a él: para toda su vida queda cedido al Señor". Después se postraron delante del Señor. Palabra de Dios.
Salmo 83                
R. ¡Señor, felices los que habitan en tu Casa!
¿Qué amable es tu morada, Señor del universo! Mi alma se consume de deseo por los atrios del
 Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R
 ¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! ¿Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación! R
 Señor del universo, oye mi plegaria, escucha, Dios de Jacob; protege, Dios a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido. R
Primera carta  de san Juan 3, 1-2.21-24
¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamiento y hacemos lo que le agrada.   
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a los otros como él nos ordenó.       
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Palabra de Dios.

Evangelio según san  Lucas 2, 41-52
Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,  y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.        
Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?"                .
Ellos no entendieron lo que les decía.  El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.                                      Palabra del Señor
Reflexión
Situada inmediatamente después de la Navidad, esta fiesta nos invita a mirar la familia formada por Jesús, María y José. En primer lugar, nos recuerda una vez más que el hecho de la encarnación tuvo lugar en nuestra historia. No sólo en un tiempo y lugar concretos sino también en una familia concreta. María y José fueron el matrimonio en el que Jesús nació, creció y maduró físicamente y como persona.
Nos imaginamos la vida de aquella familia llena de amor, de paz, pero sus vivencias fueron realmente con dificultades. José tuvo que recibir a María cuando ésta se había quedado embarazada sin su participación. No debió ser fácil ese primer momento de relación. Luego viene el nacimiento en Belén en un pesebre porque  ¡Nadie los recibió! Después la familia se vio obligada a emigrar a Egipto ¡refugiados políticos! Hoy sabemos lo duro que es la vida de los emigrantes. Mucho más duro sería en aquellos tiempos en los que no existían en absoluto las organizaciones y leyes que hoy mal que bien, se dedican a acogerlos y hacerles en cierta medida la vida más fácil. Cuantas adversidades ¿cómo las afrontaron?
Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.
Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres.
Comunión de Amor (1)
Queridos hermanos: Nos volvemos a encontrar en esta Octava de Navidad para celebrar la Fiesta de “LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ.
En la primera lectura nos encontramos con Samuel, el primero de los grandes profetas del Pueblo de Israel, hijo de Ana, una mujer estéril y, por lo tanto humillada por su entorno.
Mujer creyente, oró al Señor y le prometió que si le concedía el don de tener un hijo varón, se lo entregaría para su servicio.
Y así fue, Ana concibió un hijo varón y cuando le llegó el tiempo de destetarlo, Ana y su esposo Elcaná llevan al pequeño al Templo y lo entregan al Sacerdote Eli para que sirviera al Señor.
Ahí creció y, como dijimos antes, fue un grande para su Pueblo.
El salmista responde alabando la Fe de los que se refugian en el Señor en los momentos de angustia.
La 1ra. Carta del evangelista San Juan es un llamado a recapacitar sobre el Amor de Dios.
“¡Miren cómo nos amó el Padre!”. Realmente somos hijos de Dios, no por nuestro mérito, la gratuidad del Amor de Dios se ha expresado en la Venida del Hijo y su entrega.
El evangelio nos muestra una de las tantas escenas de la Familia de Jesús, María y José.
Los padres, María y José, ante todo los vemos como unos judíos creyentes que, a pesar de su humildad, iban todos los años en peregrinación a Jerusalén para la Fiesta de la Pascua.
Esto no era fácil, muchos kilómetros caminando en caravana junto a todos los judíos fieles a su Fe, y, como puede pasarnos a cualquiera de nosotros si salimos en peregrinación, de golpe se dan cuenta que Jesús, su hijo de 12 años no estaba en la caravana. La angustia de la situación se refleja en las palabras de María:
“hijo mío, ¿qué nos has hecho? Tu padre y
yo te buscábamos angustiados”
¡Cuánto AMOR HAY EN ESTA QUEJA! Amor que se mezcla con el asombro de ver a su hijo dialogando con los doctores de la Ley en el Templo.
“¿no sabían que debo ocuparme de los
asuntos de mi Padre?”
Realmente la respuesta de Jesús no les aclaró la situación, pero bueno, ya lo encontraron y vuelve con ellos a Nazaret a continuar su vida.
Para María no fue una travesura de su hijo, esa respuesta HIZO NIDO en su corazón hasta que llegó el momento oportuno. Y así siguieron esa familia que se constituyó en una ESCUELA DE VIDA para la humanidad.
EL SILENCIO: como actitud que favorece el RECOGIMIENTO y la INTERIORIDAD.
VIDA FAMILIAR: una familia que favorece el RECOGIMIENTO y la INTERIORIDAD.
VIDA FAMILIAR: una familia que se realiza como
COMUNION DE AMOR, algo que es posible cuando por encima de las legítimas aspiraciones está el AMOR A DIOS Y AL HERMANO.
EL TRABAJO: Jesús creció en un ámbito de trabajo, “¿no es el hijo del carpintero?”, trabajó a la par de su padre mientras su madre los atendía.
Ustedes dirán: “¡los tiempos cambiaron!” Si, es verdad, pero LOS VALORES NO CAMBIAN, SILENCIO, INTERIORIDAD, TRABAJO, siguen significando lo mismo.
El gran desafío es VIVIR estos Valores en las circunstancias del mundo actual.
¿Qué es difícil? ¡SI!, pero no imposible, los tiempos de Jesús, María y José NO FUERON FÁCILES PARA NADA, baste recorrer la historia del Imperio Romano, por algo esta semana nos mostró los ejemplos del Martirio de Esteban y la Matanza de los Santos Inocentes.
Es absolutamente necesario aferrarnos más que nunca a ese AMOR DE DIOS QUE QUIERE LLAMARNOS HIJOS SUYOS, y, si SOMOS HIJOS DE DIOS SOMOS HERMANOS ENTRE NOSOTROS.
No estamos solos, la Sagrada Familia de Nazaret está con nosotros, María, Madre de la Iglesia, José, Protector de la Iglesia Universal y Jesús imagen del Amor del Padre están con nosotros.
Que en este Año de la Fe la fuerza del Espíritu Santo nos siga guiando como Pueblo de Dios.
Que Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia en Oración nos ayude.
(1)     Prof. Martha Pereyra o.c.s.
                                                                            
jesus - copia

«Hombre y mujer los creó»
La Biblia plantea una relación estrecha entre ser creado «a imagen de Dios» y el hecho de ser «hombre y mujer» (v. Gn 1,27). La semejanza consiste en esto. Dios es único y solo, pero no es solitario. El amor exige comunión, intercambio interpersonal, requiere que haya un «yo» y un «tú». Por eso el Dios cristiano es uno y trino. En Él coexisten unidad y distinción: unidad de naturaleza, de voluntad, de intención, y distinción de características y de personas.
Precisamente en esto la pareja humana es imagen de Dios. La familia humana es reflejo de la Trinidad.
Marido y mujer son, en efecto, una sola carne, un solo corazón, una sola alma, aún en la diversidad de sexo y de personalidad. Los esposos están uno ante otro como un «yo» y un «tú», y están frente a todo el resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un «nosotros», como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. «Nosotros», o sea, «tu madre y yo», «tu padre y yo». Así habló María a Jesús, después de encontrarle en el templo.
Sabemos bien que éste es el ideal y que, como en todas las cosas, la realidad es con frecuencia bastante diferente, más humilde y más compleja, a veces incluso trágica.
Pero estamos tan bombardeados de casos de fracasos que a lo mejor, por una vez, no está mal volver a proponer el ideal de la pareja, primero en el plano sencillamente natural y humano, y después en el cristiano.
¡Ay de llegar a avergonzarse de los ideales en nombre de un malentendido realismo! El final de una sociedad, en este caso, estaría marcado. Los jóvenes tienen derecho a que se les transmitan, por parte de los mayores, ideales, y no sólo escepticismo y cinismo. Nada tiene la fuerza de atracción que posee el ideal.
P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap. 2007
El niño en el Templo
Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin. Amén
                             
Lecturas de la Semana
Lunes 31: 1Jn. 2, 18-21; Sal. 95; Jn. 1, 1-18.
Martes 1: Núm. 6, 22-27; Sal 66; Gál. 4,4-7; Lc. 2,16-21.
Miércoles 2: 1Jn. 2,22-28; Sal 97; Jn.1, 19-28.
Jueves 3: 1Jn. 2, 29—3.6; Sal. 97; Jn. 1, 29-34.
Viernes 4:  1Jn. 3, 7-10;  Sal 97;  Jn. 1, 35-42.
Sábado5: 1Jn. 3, 11-20; Sal. 99; Jn.1, 43-51.
Cuadro de texto: Círculo Bíblico
 San José
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Brandsen 4970 Villa Domínico.

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lunes, 24 de diciembre de 2012

Natividad del Señor


Natividad del Señor
 
Lecturas del 24 y 25 -12-12
– Ciclo C –
 
 
Feliz Navidad
Circulo Bíblico San José
 
 
Lectura libro del profeta Isaías 9, 1-6
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.
Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.» Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.  Palabra de Dios.
 
Salmo 95
R. Hoy nos ha nacido un Salvador,
que es el Mesías, el Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre. R.   Día tras día, proclamen su victoria, anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.      Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.       Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.           

Carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14 
La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien. Palabra de Dios.
 
Santo Evangelio según san Lucas 2, 1-14      
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: « ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!» Palabra del Señor.
 
Reflexión:
 
Hoy llegamos finalmente a la Nochebuena, los cristianos debemos conocer el por qué de nuestra alegría en este día:
 Dios viene a habitar entre nosotros. El pasaje del Evangelio que se lee en la misa de Nochebuena, narra el nacimiento de Jesús. Dios se ha hecho hombre, para que el hombre se haga Dios. Dios se hizo uno de los nuestros y esto nos predispone para llegar a ser más semejantes a Él.
 
Jesús nace pobre y nos enseña que la felicidad no se encuentra en la abundancia de bienes. Jesús viene al mundo sin ostentación alguna y nos anima a ser humildes, a no estar pendientes del aplauso de los hombres. Dios se humilla para que podamos acercarnos a Él, para que podamos corresponder a su amor con nuestro amor, para que nuestra libertad se rinda no sólo ante el espectáculo de su poder, sino ante la maravilla de su humildad.
 
Navidad es el nacimiento de algo nuevo. Nace Jesús y con ello el nacimiento de la fe cristiana, de la comunidad cristina. Pero más allá de este nacimiento: ¿Conocemos a Cristo?  
Dios se hizo hombre por amor a los hombres. La venida del Señor no es un hecho del pasado sino del presente. Y es del presente en la medida en que nosotros dejemos que Dios ¨llegue¨.
 
Cristo ha nacido para que nosotros renazcamos. Como dice San Agustín, María ha llevado al Salvador en su seno y cada uno de nosotros debemos llevarlo en nuestro corazón, porque cada uno de nosotros, los cristianos, somos hombres redimidos por Cristo, y tenemos que mostrarlo al mundo. Este tiempo de Navidad pide de nosotros una actitud contemplativa, de silencio y acción de gracias. Nos pide contemplar el misterio, asimilarlo a nuestro ser y confesarlo ante los hombres.
-En cierto modo, la humanidad espera a Dios, su cercanía. Pero cuando llega el momento, no tiene sitio para Él. Está tan ocupada consigo misma de forma tan exigente, que necesita todo el espacio y todo el tiempo para sus cosas y ya no queda nada para el otro, para el prójimo, para el pobre, para Dios. Y cuanto más se enriquecen los hombres, tanto más llenan todo de sí mismos y menos puede entrar el otro".
 
En este sentido, El Santo Padre nos ha invitado a que cada uno se haga estas preguntas: "¿Tenemos tiempo para el prójimo que tiene necesidad de nuestra palabra, de mi palabra, de mi afecto? ¿Para aquel que sufre y necesita ayuda? ¿Para el prófugo o el refugiado que busca asilo? ¿Tenemos tiempo y espacio para Dios? ¿Puede entrar Él en nuestra vida? ¿Encuentra un lugar en nosotros o tenemos ocupado todo nuestro pensamiento, nuestro quehacer, nuestra vida, con nosotros mismos?". (Benedicto XVI)        
-El amor necesita traducirse en gestos concretos. El más sencillo y universal –cuando es limpio e inocente- es el beso. Demos por lo tanto un beso a Jesús, como se desea hacer con todos los niños recién nacidos.
Pero no nos contentemos con darlo sólo a la imagen de yeso o de porcelana; démoslo a un Jesús Niño de carne y hueso. Démoslo a un pobre, a alguien que sufre, ¡y se lo habremos dado a Él! Dar un beso, en este sentido, significa dar una ayuda concreta, pero también una buena palabra, aliento, una visita, una sonrisa, y a veces, ¿por qué no?, un beso de verdad.
Son las luces más bellas que podemos encender en nuestro belén. (Raniero Cantalamessa)
 
Hoy: “necesitamos tener sueños -más grandes o más pequeños- que día a día nos mantengan en camino hacia una vida plena”
Nuestro sueño, el de Jesús, el de compartir un mundo mejor, no es un más allá imaginario, situado en un futuro que nunca llega; Dios nos llenó de talentos, inteligencia, voluntad, capacidad de evolucionar y adaptarnos a los cambios y nuestro sueño empieza a hacerse presente allí donde lo ponemos en Acción, a darle vida con los primeros logros, empezando a tomar conciencia de que es posible, ya no es simplemente, se puede, empieza tomar forma el yo puedo” y los miedos y las desesperanzas se desvanecen y puedo empezar a compartir los frutos de Jesús que se expresan a través mío.
 
Y de esta forma lleno de gracia y con gozo, vamos a pedirle a Dios, que esta Navidad no se marchite como una flor.           
Que su mensaje no muera cuando cese el bullicio. Que su paz no sea tan efímera como el arbolito que adorna nuestro hogar. 
Pidámosle a Dios que la alegría de esta Navidad, se prolongue durante todo el año, como el nacimiento hacia una vida que quiere crecer y madurar en la paz en el amor y en la justicia.
 
Compartamos como hermanos en Cristo Jesús, la alegría de estar unidos a Él por el amor. Jesús estará realmente entre los hombres, si los cristianos lo mostramos al mundo, porque el rostro visible de Cristo de hoy somos cada uno de nosotros. Con nuestra actitud de vida, los cristianos damos vida a Cristo. Por eso desde lo más profundo de nuestro corazón y con la fuerza de lo alto, decimos:
Ven Señor Jesús.
Carta Pastoral, Navidad 2012:


 
NACE CRISTO, SURGE LA ESPERANZA
 
¡Ánimo, viene la salvación! Dios se hace hombre para que nosotros podamos alcanzar a Dios. Este es el camino. No hay otro distinto. Tenemos la certeza de que Dios cumple su plan. Levantemos nuestra cabeza, viene la fuerza del Amor. Ya no debemos estar errantes, divagando por el mundo a tientas y a ciegas, pues la luz viene para que encontremos la bondad, la justicia, la alegría y la paz.
 
La persona humana corre vertiginosamente por el mundo queriendo alcanzar no se qué… Es increíble la necesidad provocadora de hacernos perder el sentido de la vida, yendo tras tantas cosas que en vez de colmarnos producen un vacío existencial que nos lleva a la pérdida de sentido. No nos damos cuenta, o no queremos hacerlo. Nos escapamos y nos alienamos en cosas superficiales y en tantos cartones pintados que los compramos como si fueran preciosos tesoros. Nos conformamos con tan poco… ¿No habrá llegado el momento, que pensemos más profundamente? ¿Qué enriquece al hombre? ¿Las sensibilidades? ¿El consumo? ¿La ansiedad? ¿La hiperactividad?, ¿Lo mediático? ¿El ruido? ¿Lo externo? ¿La exacerbación? ¿El derroche de palabras, que casi siempre son vacías?
 
Sin embargo, que verdad grande es: “una sola palabra fue dicha en silencio, y en silencio debe ser escuchada”- Debemos volver al misterio de lo trascendente, al misterio de Dios, que es el único que da respuesta cierta.
 
Él nace, Él viene a nosotros, Él planta su morada en nosotros. Abramos nuestro corazón, como un pesebre, para que pueda echar raíces en nuestra vida. Él es el Sol que ilumina y da sentido a nuestra vida. Y si lo dejamos estar, volveremos al culto por la verdad, volveremos a la sobriedad de nuestras conductas, volveremos  a disminuir lo caterva de lo imaginario para acercarnos a la realidad. Volveremos  a encontrar la objetividad de la verdad, tan deteriorada y tan manoseada en estos tiempos por todos.  Así volveremos a lo originario, a lo simple, a lo humilde, a lo humano, o ¿no queremos darnos cuenta que alejándonos de Dios hemos perdido capacidad en lo humano?
 
Él viene a nosotros y nos devuelve la esperanza. Pero ésta se recibe y se incorpora y se vive. Nace Jesús, vuelve la esperanza. Que ésta ilumine nuestra vida personal, nuestras familias, nuestros vínculos, nuestro trato y sobre todo el comportamiento social frente al bien común, alejándonos de todo egoísmo, individualismo y por lo tanto de todo relativismo.
 
Feliz  Nochebuena. Feliz Navidad y que no celebremos otra cosa. No estemos distraídos perdiendo la ocasión de recomenzar de nuevo en este Año de la Fe, la primacía y la excelencia de la bondad de su Amor
 
Los bendigo a cada uno de ustedes,
sus familias y Comunidades.
                                                            
Mons. Rubén  O. Frassia
Obispo de Avellaneda-Lanús
 
                               
Lecturas de la Semana
Martes 25: Is. 52,7-10; Sal 97; Heb. 1, 1-6; Jn.1,1-18.
Miércoles 26: Hech. 6,-10; Sal 30; Mt.10, 17-22.
Jueves 27:  1Jn. 1, 1-4;  Sal 96;  Jn. 20, 1-8.
Viernes 28: 1Jn. 1,5—2.2; Sal 123; Mt. 2, 13-18.
Sábado29: 1Jn.2, 3-11; Sal. 95; Lc.2, 22-35.
 
Cuadro de texto: Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.

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sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuarto Domingo de Adviento


Lecturas del 23-12-12
– Ciclo C –
 Tiempo de Adviento: Ser sacramento para los demás.


Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4a
Así habla el Señor: Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.
Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz!   Palabra de Dios.
 
Salmo 79
R. Restáuranos, Señor del universo, 
 que brille tu rostro y seremos salvados.

Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece, reafirma tu poder y ven a salvarnos.  R.
Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso.  R.
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,  al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.  R.

 Lectura de la carta a los Hebreos 10, 5-10
Hermanos: Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.         
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre. Palabra de Dios.
 
Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45
En aquellos días: María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»  Palabra del Señor.

Reflexión:  
 
"Feliz de Ti por haber creído"
  
Queridos hermanos: Culmina este tiempo de Adviento y la Liturgia de la Palabra nos llama a prepararnos para celebrar el cumplimiento de las Promesas de Dios y, realmente valió la pena estar VIGILANTES y PREPARADOS, valió la pena reflexionar sobre nuestro testimonio como cristianos. Esta celebración no implica dejar de lado la reflexión, todo lo contrario, nos lleva a reflexionar más todavía.
 
En la primera lectura escuchamos la más célebre de las profecías de Miqueas. Vimos que el Pueblo de Israel está humillado por sus enemigos y espera la llegada del Mesías que los liberará. Pero, ese Libertador no aparece con toda la pompa de los triunfadores del Antiguo Testamento, todo lo contrario, surge de uno de los clanes más modestos de Judá.
Efratá era un clan instalado en la región de Belén, o sea, no era el clan ni la ciudad desde donde se podía esperar un triunfador. Sin embargo, el Profeta Miqueas afirma que no sólo saldrá de allí sino que tendrá la fuerza del Señor.
 
En consonancia con esto, el Salmista en su súplica expresa, no sólo la aflicción por lo que están pasando, sino pone en evidencia la Fe en AQUEL que siempre los guió en los momentos difíciles.
 
San Pablo, en la 2da. Lectura, va a resaltar la diferencia entre un culto exterior y la presencia de Cristo entre los hombres. Lejos de la imagen inocente del pesebre, va al sentido último del mensaje JESUCRISTO VINO A OFRECER Y A OFRECERSE.
 
El Evangelista Lucas nos muestra un hermoso diálogo entre dos mujeres de fe, dos buenas judías, nos muestra algo más que un acto solidario de María visitando a su prima Isabel, nos muestra COMO FLUYE EL ESPIRITU SANTO CUANDO UNO SE ENTREGA A DIOS, y el otro está DISPUESTO A RECIBIRLO.
María estaba totalmente entregada a Dios, ella misma se define como "LA SERVIDORA DEL SEÑOR" y, porque el Espíritu es el mismo, Isabel la reconoce como la MADRE DEL SEÑOR.
Por eso la exclamación de Isabel toca la dimensión más importante que puede tener un creyente: "FELIZ DE TI POR HABER CREIDO"
 
Dios siempre nos sorprende, el domingo pasado reflexionamos sobre el concepto de Alegría, hoy tendríamos que repasar el concepto de Poder que tenemos los seres humanos.
El Hijo de Dios, el gran poderoso, eligió nacer de la tribu más humilde de Israel, en vez de un palacio aceptó nacer en un pesebre y tener como padres un carpintero y una doncella judía. No lo recibieron altos funcionarios ni desfilaron ante él las legiones romanas, lo proclamaron HUMILDES PASTORES.
 
Es como para pensar, ¿dónde estamos parados? ¿Cuáles son nuestras expectativas ante las próximas fiestas de Navidad? ¿Por dónde pasa el poder?
 
Queridos hermanos: en este AÑO DE LA FE, lo mejor que les puedo desear es que nos felicitemos mutuamente POR TENER FE, POR CREER, es lo mejor que nos puede pasar, lo demás "se dará por añadidura".
No estamos pasando un buen momento como país, por eso me atrevo a sugerirles que frente al Pesebre le digamos al Señor "Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos".
 
en la mesa familiar, antes que nada, demos gracias al Señor y le roguemos que esté siempre con nosotros y nos de la Fuerza de su Espíritu para transmitirlo a todos los hombres.
 
Que la familia de Nazaret sea nuestro modelo y Santa Teresa de Jesús nos acompañe con la oración. Bendiciones para todos y ¡FELIZ NAVIDAD EN EL SEÑOR!
                                                                                                           Prof.  Martha Pereyra o.c.s.

 
Ven Señor Jesús
María, Bendita y Bienaventurada.
 
María ha acogido la Palabra en sus entrañas. El sí que pronuncian sus labios refleja la actitud de su espíritu abierto al plan de salvación de Dios. Las noticias de su prima Isabel hacen que se ponga en camino y que vaya a su encuentro con actitud gozosa y de servicio.
 
Primera procesión de Corpus: Dos mujeres se encuentran. Cada una es portadora de una doble esperanza. Cada una es madre prodigiosa de un hijo prodigioso. Una concibe en su ancianidad, la otra en su virginidad; una es madre del Mesías, la otra es madre del Precursor del Mesías. Este encuentro es prueba de que para Dios nada es imposible y que la posibilidad de Dios hace posible las imposibilidades humanas.
Desde el momento en que María acepta la Palabra de Dios transmitida por el ángel, se convierte en el primer sagrario del mundo, allí está y crece Dios. Pero María no se sumerge en contemplación mística mirando hacia dentro de sí misma, no guarda este tesoro celosamente para sí. María siente una necesidad de comunicar activamente lo que posee y congratularse con el bien que posee su parienta Isabel. Y se pone en camino, presurosa a través de las montañas.
En el camino es María la primera custodia en procesión de Corpus por caminos y montañas. Lo da a conocer, comunica su grandeza un servicio cercano en manos que se juntan para orar y se abren para servir. Todo elegido del Señor es elegido, como los apóstoles, para estar con Él y para ir a predicar.
 
Santa María del Buen Encuentro: No hay encuentro en nombre del Señor sin maravillas. Aquí la maravilla se da primero en las madres. Isabel se llena del Espíritu Santo y comprende lo que hasta ahora nadie había comprendido. Se admira, se humilla y bendice con palabras de bendición que se repiten de generación en generación: Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Y: Dichosa tú porque has creído.
María tiene mucho que ver con la fe. Las generaciones la aclaman dichosa porque creyó y su fe no permanece inactiva, ella transmite a Dios al mundo. Donde está Ella viene Dios a los hombres y por ella se acercan los hombres al encuentro con Dios.
María comprende su propia grandeza al saludo de Isabel, ya anunciada por el ángel, y profetizó: dichosa me llamarán todas las generaciones. El tiempo se ha cumplido, Dios está presente en su pueblo, es necesario cantar sus maravillas. Jesús actúa por su Madre como por un signo sacramental. Las palabras de saludo de María comunican la gracia del Hijo. Juan lo percibe y salta de gozo. Es un feliz encuentro.
 
La visitación: La “visitación” es uno de los misterios del rosario. Se puede dar preferencia al encuentro de las dos mujeres que van a ser madres o puede sentirse mayor admiración por el encuentro de los hijos por nacer.
Resaltando a María como la gran creyente como lo hace San Lucas, y el servicio y ayuda que inspira el amor. El amor no puede ser una farsa y el comportamiento humano debe hacerse relaciones fraternas con respeto y delicadezas. Nadie puede reservar para sí solo el amor que ha recibido de Dios: ha de ser sacramento para los demás.
La fe no es asunto meramente privado. Hacerlo así equivaldría a privar a los demás de la admiración jubilosa de Isabel y de la gracia de Juan. El que no da alegría, no recibirá alegría, el que no bendice tampoco recibirá bendiciones.
 
Navidad es tiempo de encuentros y visitas. Cada día nos encontramos y saludamos en la calle, en el café, en la peluquería o en la oficina… hay saludos y encuentros que no comunican nada, quizá porque no hay nada que comunicar. Pero, además de encuentro con los hombres, Navidad es especialmente encuentro con Dios. 
Dios ha hecho maravillas y su misericordia dura de generación en generación. 
 P. Daniel Silva (2009)

“Corro por el camino de tus mandamientos,
Señor,  pues tú, mi corazón dilatas”
 
¿Qué impulsó a María, una muchacha joven, a afrontar aquel viaje? ¿Qué, sobre todo, le empujó a olvidarse de sí misma para pasar los primeros tres meses de su embarazo al servicio de su prima, necesitada de ayuda?
 
La respuesta está escrita en un Salmo: «Corro por el camino de tus mandamientos, [Señor], pues tú mi corazón dilatas» (Sal 118,32). El Espíritu Santo, que hizo presente al Hijo de Dios en la carne de María, dilató su corazón a las dimensiones del de Dios y le impulsó por la vía de la caridad. La Visitación de María se comprende a la luz del acontecimiento que le precede inmediatamente en el relato del Evangelio de Lucas: el anuncio del Ángel y la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo fue sobre la Virgen, el poder del Altísimo le cubrió con su sombra (v. Lc 1,35). Aquel mismo Espíritu le impulsó a «levantarse» y a partir sin tardanza (v. Lc. 1,39), para ser de ayuda a su anciana pariente. Jesús apenas ha comenzado a formarse en el seno de María, pero su Espíritu ya ha llenado su corazón, de forma que la Madre comienza ya a seguir al Hijo divino: en el camino que de Galilea conduce a Judá es el mismo Jesús el que «impulsa» a María, infundiéndole el ímpetu generoso de salir al encuentro del prójimo que tiene necesidad, el valor de no poner por delante las propias y legítimas exigencias, dificultades, peligros para su propia vida. Es Jesús quien le ayuda a superar todo dejándose guiar por la fe que actúa por la caridad (v. Ga 5,6).
 
Papa Benedicto XVI,  2007.
 
Lecturas de la Semana
 
Lunes  24: 2Sam. 7, 1-5.8-12-16; Sal 88; Lc. 1, 67-79.
Martes 25: Is. 52,7-10; Sal 97; Heb. 1, 1-6; Jn.1,1-18.
Miércoles 26: Hech. 6,-10; Sal 30; Mt.10, 17-22.
Jueves 27:  1Jn. 1, 1-4;  Sal 96;  Jn. 20, 1-8.
Viernes 28: 1Jn. 1,5—2.2; Sal 123; Mt. 2, 13-18.
Sábado29: 1Jn.2, 3-11; Sal. 95; Lc.2, 22-35.

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 
 
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