Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

domingo, 25 de septiembre de 2022

Vigésimo sexto domingo durante el año, lecturas 25-09-22, Ciclo C.

 
” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén 

“Romper la indiferencia”   

Libro de Amós 6, 1ª .4-7.                 
¡Ay de los que se sienten seguros en Sión! Acostados en lechos de marfil y apoltronados en sus divanes, comen los corderos del rebaño y los terneros sacados del establo. Improvisan al son del arpa, y como David, inventan instrumentos musicales; beben el vino en grandes copas y se ungen con los mejores aceites, pero no se afligen por la ruina de José. Por eso, ahora irán al cautiverio al frente de los deportados, y se terminará la orgía de los libertinos. Palabra de Dios. 

Salmo 145, R: ¡Alaba al Señor, alma mía!  

El Señor hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos. El Señor libera a los cautivos. R     
El Señor abre los ojos de los ciegos y endereza a los que están encorvados. El Señor ama a los justos. R

El Señor protege a los extranjeros sustenta al huérfano y a la viuda; y entorpece el camino de los malvados. R

El Señor reina eternamente, reina tu Dios, Sión, a lo largo de las generaciones. R                 
 

Primera Carta de Pablo a Timoteo 6,11-16.    

Hombre Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad. Pelea el buen combate de la fe, conquista la Vida eterna, a la que has sido llamado y en vista de la cual hiciste una magnífica profesión de fe, en presencia de numerosos testigos. Yo te ordeno delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y delante de Cristo Jesús, que dio buen testimonio ante Poncio Pilato: observa lo que está prescrito, manteniéndote sin mancha e irreprensible hasta la manifestación de nuestro Señor Jesucristo, manifestación que hará aparecer a su debido tiempo el bienaventurado y único Soberano, el Rey de los reyes y Señor de los señores, el único que posee la inmortalidad y habita en una luz inaccesible, a quien ningún hombre vio ni puede ver. ¡A él sea el honor y el poder para siempre! Amén. Palabra de Dios. 

Evangelio según San Lucas 16,19-31.           

Jesús dijo a los fariseos: “Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes.                  
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro, que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado. En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él. Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'. 'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento. Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'. El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'. Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'. 'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'. Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'". Palabra del Señor.

                                     Reflexión: Romper la indiferencia:  

El evangelio de este domingo cuenta la parábola del “rico epulón”, pero quizás sea mejor llamarla del “rico avaro y el pobre Lázaro”.

El mundo se ha ido encargando cada vez más de cerrar nuestros horizontes y reducir nuestras perspectivas. Es un mundo que nos centra en uno más que en los demás. Un mundo que, en palabras del Evangelio de hoy, nos enfoca en la preocupación de vestirnos de púrpura, de tener banquetes diariamente y no mirar al pobre, al mendigo, al necesitado de nuestro lado. Nos hemos acostumbrado, a ver esa persona en la calle sin nada que comer y que pasa frío todas las noches. Como lo vemos a diario ya no nos conmueve el enfermo que, cerca de casa, mendiga una ayuda material e incluso a veces algo menos: un saludo o una sonrisa. Ya no nos asombra escuchar en el noticiero o leer en el periódico los muertos por la guerra, los accidentados en un lugar o los que han debido huir de su casa a causa de la violencia. Es lo más normal, y luego los deportes, los anuncios publicitarios o la telenovela nos hacen olvidar que nuestros hermanos, los hombres, padecen necesidad. Es lo que el Papa Francisco llama, la cultura de la indiferencia.  

Según Lucas, cuando Jesús gritó “no podéis servir a Dios y al dinero”, algunos fariseos que le estaban oyendo y eran amigos del dinero “se reían de él”. Jesús no se echa atrás. Al poco tiempo, narra una parábola desgarradora para que los que viven esclavos de la riqueza abran los ojos. Jesús describe en pocas palabras una situación sangrante. Un hombre rico y un mendigo pobre que viven próximos el uno del otro, están separados por el abismo que hay entre la vida de opulencia insultante del rico y la miseria extrema del pobre.                  
El relato describe a los dos personajes destacando fuertemente el contraste entre ambos. El rico va vestido de púrpura y de lino finísimo, el cuerpo del pobre está cubierto de llagas. El rico tiene banquetes espléndidos, no solo los días de fiesta sino a diario, el pobre está tirado en su portal, sin poder llevarse a la boca lo que cae de la mesa del rico. Sólo se acercan a lamer sus llagas los perros que vienen a buscar algo en la basura.                      

No se habla en ningún momento de que el rico ha explotado al pobre o que lo ha maltratado o despreciado. Se diría que no ha hecho nada malo. Sin embargo, su vida entera es inhumana, pues solo vive para su propio bienestar. Su corazón es de piedra. Ignora totalmente al pobre. Lo tiene delante pero no lo ve. Está ahí mismo, enfermo, hambriento y abandonado, pero no es capaz de cruzar la puerta para hacerse cargo de él.           

No nos engañemos. Jesús no está denunciando solo la situación de la Galilea de los años treinta. Está tratando de sacudir la conciencia de quienes nos hemos acostumbrado a vivir en la abundancia teniendo junto a nuestro portal, a pueblos enteros viviendo y muriendo en la miseria más absoluta.                                       

Es inhumano encerrarnos en nuestra “sociedad del bienestar” ignorando totalmente esa otra “sociedad del malestar”. Es cruel seguir alimentando esa “secreta ilusión de inocencia” que nos permite vivir con la conciencia tranquila pensando que la culpa es de todos y es de nadie.        

Nuestra primera tarea es romper la indiferencia, a resistirnos a seguir disfrutando de un bienestar vacío de compasión. No continuar aislándonos mentalmente para desplazar la miseria y el hambre que hay en el mundo hacia una lejanía abstracta, para poder así vivir sin oír ningún clamor, gemido o llanto.

El Evangelio nos puede ayudar a vivir vigilantes, sin volvernos cada vez más insensibles a los sufrimientos de los abandonados, sin perder el sentido de la responsabilidad fraterna y sin permanecer pasivos cuando podemos actuar.  

Cuando llego la hora inevitable. Como si estuvieran recordando los Salmos sapienciales sobre el destino del pobre y del rico, la parábola muestra que ambos tienen algo en común: la muerte. Sin embargo, se hace notar una diferencia: Primero, vemos la imagen de los ángeles “elevando” a Lázaro- “al afligido que no tenía protector”. Dios se ocupa de Lázaro.               
Segundo, en cambio del rico solamente se dice: “fue sepultado”. No hay honores celestiales (ni tampoco terrenales). 
 

Para muchos, satisfechos con la imagen de un Dios que “premia a los buenos y castiga a los malos”, como el dios que profesaban los fariseos, la parábola terminaría en el más allá contemplando el triunfo del pobre y la caída del rico (con la última escena). Utilizar estos textos para seguir hablando de un premio para los pobres y un castigo para los ricos en el más allá, no tiene sentido alguno. De ser así, esta parábola sería una invitación a aceptar cada uno su situación, a resignarse, a cargar con su cruz, a no revelarse contra la injusticia, a esperar un más allá en el que Dios arregle todos los desarreglos y desmesuras humanas. Entendido así, el mensaje evangélico se hermanaría con un conformismo a ultranza que ayuda a mantener el desorden establecido, la injusticia humana y las clases sociales enfrentadas. Aunque siempre cabe pensar: ¿y por qué no participar de un cambio, ya desde el más acá?  

El momento de cambio es hoy. Pero esta parábola no es una promesa para el futuro. Mira a la vida presente y va dirigida a los cinco hermanos del rico, que continuaban -después de la muerte de su hermano y de Lázaro- en la abundancia y el despilfarro. 

El verdadero Dios no es amigo de una religión que separa el culto de la vida, el incienso de la práctica del amor al prójimo. Este Dios, según el libro del Deuteronomio, comparte suerte con el pobre, el huérfano, la viuda y el extranjero; con todos aquellos a quienes los poderosos le han arrebatado el derecho a una vida vivida con dignidad.

 El énfasis de la parábola va sin duda en dos direcciones: la carencia del “ver” y la carencia del “escuchar”: 

El rico no ve: no vio a Lázaro en la puerta de su casa, su riqueza elevó un muro entre él y su alrededor. 

El rico no es capaz de escuchar, porque todo se encuentra en el rollo de Moisés y los Profetas: ¡Basta escuchar para encontrar lo que se busca!  Entonces, no hay disculpa para una vida egoísta y falta de solidaridad. Para reconocer y cumplir la voluntad de Dios basta leer y comprender la Biblia que nos habla del amor a Dios que se hace concreto en el amor al prójimo. 

El amor cristiano solo está garantizado cuando hago algo por aquel que no va a poder pagármelo de ninguna manera. El amor que pide Jesús nunca se puede desligar de la compasión.  

"Ojalá Jesús te vaya marcando el camino para encontrarte con quien necesita más. Tu corazón, cuando te encuentres con aquél que más necesita, se va a empezar a agrandar, agrandar, agrandar, porque el encuentro multiplica la capacidad del amor, agranda el corazón". 

  

  “A la escucha del maestro, como discípulos sentados a sus pies”  (16° domingo)

 “Señor enséñanos a orar”(17° domingo)  

¿Cuál es mi verdadero tesoro? (18° domingo)  

“La espera vigilante del discípulo” (19° domingo)  

“Sin fuego, no es posible” (20° domingo)  

“Traten de entrar por la puerta estrecha”  (21° domingo)  

“Felices los justos”  (22° domingo)  

“El que no renuncie a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo”  (23° domingo)  

“Dios sale a nuestro encuentro”  (24° domingo)  

“No podemos servir a Dios y al dinero, tenemos que elegir”   (25° domingo) 

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Misioneros Oblatos. Fray Marcos. J. A. Pagola.  

Círculo Bíblico San José

“Tu palabra es una lámpara a mis pies  y una luz en mi camino” Sal 119

Te esperamos todos los sábados a las 16 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana.

sábado, 24 de septiembre de 2022

Sábado, 24 septiembre 2022. Lc 9, 43-45. "El Hijo del hombre va a ser entregado"

  

Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 9, 43-45] En aquel tiempo, entre la admiración general por lo que hacía, dijo Jesús a sus discípulos: «Meteos bien en los oídos estas palabras: el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres». Pero ellos no entendían este lenguaje; les resultaba tan oscuro, que no captaban el sentido. Y les daba miedo preguntarle sobre el asunto. Palabra del señor. 

viernes, 23 de septiembre de 2022

Viernes 23 septiembre 2022. Lc 9, 18-22. "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?"

  

Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 9, 18-22] Una vez que Jesús estaba orando solo, lo acompañaban sus discípulos y les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?». Ellos contestaron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías, otros dicen que ha resucitado uno de los antiguos profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Pedro respondió: «El Mesías de Dios». Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie, porque decía: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». Él les prohibió terminantemente decírselo a nadie, porque decía: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». Palabra del Señor.


 

jueves, 22 de septiembre de 2022

Jueves 22 septiembre 2022. Lc 9, 7-9. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?

 

Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 9, 7-9] El tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas. Herodes se decía: «A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?». Y tenía ganas de verlo. Palabra del Señor.


 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Miércoles 21 septiembre 2022. Mt 9, 9-13. "San Mateo, apóstol y evangelista"

   

 Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Mateo 9, 9-13] Al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió. Y estando en la casa, sentado a la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?». Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "Misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a justos sino a pecadores». Palabra del Señor. 

martes, 20 de septiembre de 2022

Martes 20 septiembre 2022. "Mis hermanos son los que escuchan la Palabra"

  

Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 8, 19-21] En aquel tiempo, vinieron a Jesús su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar hasta él. Entonces le avisaron: «Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte». Él respondió diciéndoles: «Mi madre y mis hermanos son estos: los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen». Palabras del Señor.


 

domingo, 18 de septiembre de 2022

Domingo 18 septiembre 2022. Lc 16, 1-13. "No podéis servir a Dios y al dinero"


 Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 
[Lucas 16, 1-13] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes. Entonces lo llamó y le dijo: "¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando". El administrador se puso a decir para sí: "¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa". Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero: "¿Cuánto debes a mi amo?". Este respondió: "Cien barriles de aceite". Él le dijo: "Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta". Luego dijo a otro: "Y tú, ¿cuánto debes?". Él dijo: "Cien fanegas de trigo". Le dice: "Toma tu recibo y escribe ochenta". Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz. Y yo os digo: Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto. Si, pues, no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero». Palabra del Señor.

Vigésimo quinto domingo durante el año Lecturas 18-09-22, Ciclo C

   

” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén  

“No podemos servir a Dios y al dinero, tenemos que elegir”   

Lectura del libro de Amós 8,4-7.            
Escuchen esto, ustedes, los que pisotean al indigente para hacer desaparecer a los pobres del país. Ustedes dicen: "¿Cuándo pasará el novilunio para que podamos vender el grano, y el sábado, para dar salida al trigo? Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas para defraudar; compraremos a los débiles con dinero y al indigente por un par de sandalias, y venderemos hasta los desechos del trigo". El Señor lo ha jurado por el orgullo de Jacob: Jamás olvidaré ninguna de sus acciones. Palabra de Dios                 

Salmo 112, R: Alaben al Señor, que alza al pobre.

Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R

El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. ¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, y se inclina para contemplar el cielo y la tierra? R

El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles de su pueblo. R               

Primera Carta de San Pablo a Timoteo 2,1-8. 

Querido hijo: Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres, por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna. Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.   
Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, hombre él también, que se entregó a sí mismo para rescatar a todos.   
Este es el testimonio que él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Digo la verdad, y no miento. Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones. Palabra de Dios. 
 

Evangelio según San Lucas 16,1-13                    
Jesús decía a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes. Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'. El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza. ¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.                   
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?'. 'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'. Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'. 
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz. Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas. El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho. Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien? Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes? Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".  Palabra del Señor  


Reflexión: 
“Ningún servidor puede servir a dos señores…” Son nuestras acciones diarias las que dirán de qué parte estamos.

En la Galilea de los tiempos de Jesús, los administradores eran numerosos, ellos gerenciaban latifundios e importantes propiedades en beneficio de sus propietarios, quienes habitualmente vivían en Jerusalén o en otras ciudades. De vez en cuando se supervisaba la gestión de estos administradores y ocurría a veces que después del control de cuentas alguno que otro era sorprendido por abusos en los libros contables. 

Jesús se basa en esta realidad para contar una parábola en la que uno de estos administradores, cuando es denunciado, reacciona rápidamente y se gana amigos antes de que sea demasiado tarde. La parábola de esta semana nos lleva a una reflexión: ¿Cómo es mi relación con las riquezas? ¿Mi compromiso con la causa de Jesús es tan intenso que me agudiza el ingenio?

“Los hijos de este mundo son más sagaces con su gente que los hijos de la luz”. Esta frase explica el sentido de la parábola. No nos invita a imitar la injusticia que el administrador está cometiendo, sino a utilizar la astucia y prontitud con que actúa.  

No podéis servir a Dios y al dinero. El texto griego dice mamwna.  Mammón era un dios cananeo, el dios dinero. No se trata, pues, de la oposición entre Dios y un objeto material, sino de la incompatibilidad entre dos dioses. Servir al dinero significaría que toda mi existencia está orientada a los bienes materiales, teniendo como objetivo buscar por encima de todo el placer sensorial y las seguridades que proporcionan las riquezas.  

Podemos dar un paso más. Si algo dejó claro Jesús fue que Dios no quiere siervos sino personas libres. Se trata de buscar el sentido de mi existencia. Servir a un dios externo, que puede premiarme o castigarme, es idolatría y, en el fondo, egoísmo. Hoy podemos decir que no debemos servir a ningún “dios”. Al verdadero Dios solo se le puede servir, sirviendo al hombre. Aquí está la originalidad del mensaje cristiano. La meta es la plenitud, que para el hombre solo puede estar en lo trascendente, en lo divino que hay en él.  

“Gánense amigos con el dinero de la injusticia”. Es una invitación a poner todo lo que tenemos al servicio de lo que vale de veras. Utilizamos con sabiduría el dinero injusto cuando compartimos con el que pasa necesidad. Lo empleamos sagazmente, pero en contra nuestra, cuando acumulamos riquezas a costa de los demás. Nunca podremos actuar como dueños absolutos de lo que poseemos. Somos simples administradores. “Lo único que se conserva es lo que se da. Lo que no se da, se pierde”. 

Si de verdad queremos ser rico no tenemos que centrarnos en aumentar nuestros bienes sino en disminuir las necesidades. Con demasiada frecuencia compramos el dinero demasiado caro. Esto quiere decir que no seguimos el consejo del evangelio que nos invita a ser sagaces. Descubrir que lo que ya tenemos es nuestra mayor riqueza.  

La lealtad absoluta a Dios.    No podemos dejar nuestras responsabilidades terrenas, esto ya quedó claro. Pero ahora viene otro aspecto importante: que el trabajo cotidiano y la lucha por lo que necesitamos para la vida no aparte nuestro corazón de Dios. Manejamos dinero, pero ¡no hagamos de él un ídolo!    

Compromiso imposible. El mensaje de Jesús obliga a un replanteamiento total de la vida; quien escucha el Evangelio intuye que se le invita a comprender, de manera radicalmente nueva, el sentido último de todo y la orientación decisiva de su conducta.

Es difícil permanecer indiferente ante la palabra de Jesús, al menos si uno sigue creyendo en la posibilidad de ser más humano cada día. Es difícil no sentir inquietud y hasta cierto malestar al escuchar palabras como las que hoy nos recuerda el texto evangélico: «No podéis servir a Dios y al Dinero».

Es imposible ser fiel a un Dios que es Padre de todos y vivir al mismo tiempo esclavo del dinero y del propio interés. Solo hay una manera de vivir como «hijo» de Dios, y es vivir como «hermano» de los demás. El que vive solo al servicio de sus dineros e intereses no puede ocuparse de sus hermanos, y no puede, por tanto, ser hijo fiel de Dios.

El que toma en serio a Jesús sabe que no puede organizar su vida desde el proyecto egoísta de poseer siempre más y más. A quien vive dominado por el interés económico, aunque viva una vida piadosa y recta, le falta algo esencial para ser cristiano: romper la servidumbre del «poseer» que le quita libertad para escuchar y responder mejor a las necesidades de los pobres.

No tiene otra alternativa. Y no puede engañarse, creyéndose «pobre de espíritu» en lo íntimo de su corazón, pues quien tiene alma de pobre no sigue disfrutando tranquilamente de sus bienes mientras junto a él hay necesitados hasta de lo más elemental.

Tampoco podemos engañarnos pensando que «los ricos» siempre son los otros. La crisis económica, que está dejando en paro a tantos hombres y mujeres, nos obliga a revisar nuestros presupuestos, para ver si no hemos de reducirlos para ayudar a quienes han quedado sin trabajo. Sería un buen test para descubrir si servimos a Dios o a nuestro dinero. *J.A. Pagola

Hoy. Tal vez, lo primero es tomar conciencia de lo que está pasando. Esta no es solo una crisis económica. Es una crisis social y humana. Presionados por las exigencias del Dinero, los gobernantes no pueden atender a las verdaderas necesidades de sus pueblos. ¿Qué es la política si ya no está al servicio del bien común?

La disminución de los gastos sociales en los diversos campos seguirá golpeando a los más indefensos generando cada vez más exclusión, desigualdad vergonzosa y fractura social.

Los seguidores de Jesús no podemos vivir encerrados en una religión aislada de este drama humano. Nos hemos de ayudar a vivir con lucidez y responsabilidad. La crisis nos ha de hacer más humanos y cristianos.  

Jesús misericordioso, en vos confío!!!  

La fe nace del encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor. Lumen Fidei N.º 4  

 
¿Cuál te parece que se portó como prójimo del hombre necesitado? (15° domingo)  

“A la escucha del maestro, como discípulos sentados a sus pies”  (16° domingo)  

“Señor enséñanos a orar”(17° domingo)  

¿Cuál es mi verdadero tesoro? (18° domingo)  

“La espera vigilante del discípulo” (19° domingo)  

“Sin fuego, no es posible” (20° domingo)  

“Traten de entrar por la puerta estrecha”  (21° domingo)  

“Felices los justos”  (22° domingo)

 

“El que no renuncie a todo lo que tiene, no puede ser mi discípulo”  (23° domingo)  

“Dios sale a nuestro encuentro”  (24° domingo)  

Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Misioneros Oblatos. Fray Marcos. J. A. Pagola.  

Círculo Bíblico San José

“Tu palabra es una lámpara a mis pies  y una luz en mi camino” Sal 119

Te esperamos todos los sábados a las 16 hs para compartir y reflexionar el evangelio

de cada semana.

sábado, 17 de septiembre de 2022

Evangelio del día 17 septiembre 2022. Lc 8, 4-15. "Dio fruto al ciento por uno"

 

Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 8, 4-15] En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola: «Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de brotar, se secó por falta de humedad. Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron. Y otra parte cayó en tierra buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno». Dicho esto, exclamó: «El que tenga oídos para oír, que oiga». Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola. Él dijo: «A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro. Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia. Palabra del Señor. 

jueves, 15 de septiembre de 2022

Jueves, 15 de septiembre de 2022. Jn 19, 25-27. "Virgen de los Dolores"

  

Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 19, 25-27] Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo». Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre». Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio. Palabra del Señor.

miércoles, 14 de septiembre de 2022

Miércoles 14 septiembre 2022. Jn 3, 13-17. "Exaltación de la Santa Cruz"

  

Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 3, 13-17] Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él. Palabra del Señor.
 

martes, 13 de septiembre de 2022

Martes, 13 de septiembre de 2022 (24ª Semana del Tiempo Ordinario). Lc 7, 11-17. ¡A ti te lo digo, levántate!)

  
Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 7, 11-17] Poco tiempo después iba camino de una ciudad llamada Naín, y caminaban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo: «No llores». Y acercándose al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!». El muerto se incorporó y empezó a hablar, y se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo». Este hecho se divulgó por toda Judea y por toda la comarca circundante. Palabra del Señor.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Evangelio del día 12 septiembre 2022 (24ª Semana del Tiempo Ordinario). Lc 7, 1-10. "No soy digno de que entres bajo mi techo"

 
Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 7, 1-10] Cuando terminó de exponer todas sus enseñanzas al pueblo, entró en Cafarnaún. Un centurión tenía enfermo, a punto de morir, a un criado a quien estimaba mucho. Al oír hablar de Jesús, el centurión le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese a curar a su criado. Ellos, presentándose a Jesús, le rogaban encarecidamente: «Merece que se lo concedas, porque tiene afecto a nuestra gente y nos ha construido la sinagoga». Jesús se puso en camino con ellos. No estaba lejos de la casa, cuando el centurión le envió unos amigos a decirle: «Señor, no te molestes, porque no soy digno de que entres bajo mi techo; por eso tampoco me creí digno de venir a ti personalmente. Dilo de palabra y mi criado quedará sano. Porque también yo soy un hombre sometido a una autoridad y con soldados a mis órdenes; y le digo a uno: “Ve”, y va; al otro: “Ven”, y viene; y a mi criado: “Haz esto”, y lo hace». Al oír esto, Jesús se admiró de él y, volviéndose a la gente que lo seguía, dijo: «Os digo que ni en Israel he encontrado tanta fe». Y al volver a casa, los enviados encontraron al siervo sano. Palabra del Señor.