Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 6 de mayo de 2023

Quinto domingo de Pascua. Lecturas 7-5-23, Ciclo A

  

” Ven Espíritu Santo”

Señor, envía tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, enséñame a abrir mi corazón para recibirla; dame fuerza para poner en práctica tus mandatos. Ilumina, señor, mis caminos para que vaya por los senderos de justicia y amor en los que te pueda encontrar. Amén.  

“Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”  

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 6, 1-7

En aquellos días: Como el número de discípulos aumentaba, los helenistas comenzaron a murmurar contra los hebreos porque se desatendía a sus viudas en la distribución diaria de los alimentos.          
Entonces los Doce convocaron a todos los discípulos y les dijeron: «No es justo que descuidemos el ministerio de la Palabra de Dios para ocuparnos de servir las mesas. Es preferible, hermanos, que busquen entre ustedes a siete hombres de buena fama, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, y nosotros les encargaremos esta tarea. De esa manera, podremos dedicarnos a la oración y al ministerio de la Palabra.»             
La asamblea aprobó esta propuesta y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y del Espíritu Santo, a Felipe y a Prócoro, a Nicanor y a Timón, a Pármenas y a Nicolás, prosélito de Antioquía. Los presentaron a los Apóstoles, y estos, después de orar, les impusieron las manos. Así la Palabra de Dios se extendía cada vez más, el número de discípulos aumentaba considerablemente en Jerusalén y muchos sacerdotes abrazaban la fe. 
Palabra de Dios  

Salmo 32, R. Señor, que descienda tu amor sobre nosotros.

Aclamen, justos, al Señor: es propio de los buenos alabarlo.  Alaben al Señor con la cítara, toquen en su honor el arpa de diez cuerdas.  R.

Porque la palabra del Señor es recta y él obra siempre con lealtad; él ama la justicia y el derecho, y la tierra está llena de su amor.  R.

Los ojos del Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.  R.  

 Señor, me harás conocer el camino de la vida. Salmo 15

Primera carta del apóstol san Pedro 2, 4-10 Queridos hermanos: Al acercarse al Señor, la piedra viva, rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios, también ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios por Jesucristo.          
Porque dice la Escritura: Yo pongo en Sion una piedra angular, elegida y preciosa: el que deposita su confianza en ella, no será confundido.     
Por lo tanto, a ustedes, los que creen, les corresponde el honor. En cambio, para los incrédulos, la piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: piedra de tropiezo y roca de escándalo. Ellos tropiezan porque no creen en la Palabra: esa es la suerte que les está reservada.                    
Ustedes, en cambio, son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz. 
Palabra de Dios.   

Santo Evangelio según san Juan 14, 1-12

Durante la última cena, Jesús dijo a sus discípulos: «No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la Casa de mi Padre hay muchas habitaciones; ¿si no fuera así, les habría dicho a ustedes que voy a prepararles un lugar? Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. Ya conocen el camino del lugar adonde voy.» Tomás le dijo: «Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo vamos a conocer el camino?» Jesús le respondió: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto.»     
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta.» 
Jesús le respondió: «Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Cómo dices: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras. Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras. Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.» Palabra del Señor.

 Reflexión: 

Jesús, camino hacia el Padre. Al final de la última cena, los discípulos comienzan a intuir que Jesús ya no estará mucho tiempo con ellos. La salida precipitada de Judas, el anuncio de que Pedro lo negará muy pronto, las palabras de Jesús hablando de su próxima partida, han dejado a todos desconcertados y abatidos. ¿Qué va a ser de ellos?  

Jesús capta su tristeza y su turbación. Su corazón se conmueve. Olvidándose de sí mismo y de lo que le espera, Jesús trata de animarlos:” Que no se turbe sus corazones; crean en Dios y crean también en mí”. Más tarde, en el curso de la conversación, Jesús les hace esta confesión: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí”. No lo han de olvidar nunca.           

El tema que transmite Jesús a sus discípulos, en este quinto Domingo de Pascua, es su partida; se lo presenta como un recorrido centrado en dos verbos: “me voy” y “vuelvo”.

“Me voy”: “¿si no fuera así, les habría dicho a ustedes que voy a prepararles un lugar?”

“Vuelvo”: Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar, volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes. 

Jesús, que acaba de fundar su comunidad dándole por estatuto el mandamiento del amor, revela a sus discípulos la relación de ellos con el Padre y con él. Le da la seguridad de ser admitidos en el hogar del Padre, los suyos serán miembros de la familia del Padre, que los acogerá en su hogar. Jesús es el único camino hacia el Padre.  

Jesús se presenta como el Camino, la Verdad y la Vida:

Camino: porque Él es el ejemplo a seguir. Él nos está mostrando qué caminos debemos recorrer: preocuparnos de los que sufren, defender la causa de los que no cuentan, estar al lado de los desvalidos, luchar por la dignidad de las personas, dar voz a los que no la tienen, ser creíbles por nuestras buenas obras ante los ojos de la sociedad…

Verdad: descubrir que la única verdad es el amor y descubrirlo acercándonos al ser concreto que sufre y es olvidado.

Vida: encontrar en Cristo la vida y encontrarnos con un Cristo vivo y capaz de hacernos vivir.

Aunque caigamos, aunque nos tropecemos, levantémonos y continuemos en ese caminar;  nuestra tarea es asegurarnos de no salirnos de ese camino y cuando tengamos la tentación de hacerlo acordémonos de las palabras de Jesús que dijo a sus apóstoles: "¿Acaso también ustedes quieren irse?”  

Sin camino. El problema de muchas personas no consiste en vivir extraviadas, sino algo más profundo y trágico. Sencillamente viven sin camino. Pueden moverse mucho, hablar, agitarse, trabajar, organizarse, ir siempre corriendo…, pero en realidad no van a ninguna parte. Viven girando siempre en torno a sí mismo y a sus pequeños intereses. Su vida es pura repetición. No conocen la alegría del que se renueva y crece.  No saben lo que es extraviarse ni reencontrarse. No tienen tampoco la experiencia de saberse guiados, sostenidos y orientados. Su vida se reduce a andar y desandar… nos falta por descubrir que Cristo es un camino que hay que recorrer: el único camino acertado para vivir intensamente, para buscar nuestra propia verdad, para acoger la vida hasta su última plenitud.  

Vivir. Todos queremos vivir.  Vivir más. Vivir mejor. Hoy y siempre. A veces, en nuestra ingenuidad, podemos pensar que vivir es algo que uno ya lo sabe, y que lo único importante es que a uno le dejen vivir.  Pero la cosa no es tan sencilla.  Se trata de descubrir cuál es la manera más acertada, más humana y plena de enfrentarse a una existencia que se nos presenta con frecuencia oscura y enigmática. En el fondo toda postura creyente existe la pretensión de tratar de vivir la vida con toda su profundidad y radicalidad. Las primeras comunidades entendieron la experiencia cristiana como un nuevo nacimiento y hablaban del cristiano como de un hombre nuevo. Jesús significaba para las primeras comunidades: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. 

¿Tanto tiempo con ustedes, y todavía…?  Ser cristiano es, antes que nada, creer en Jesús. Tener la gracia de habernos encontrado con Él. Por encima de toda creencia, fórmula, rito, credo, moral, interpretación, lo verdaderamente decisivo en la experiencia cristiana es el encuentro con Cristo. Es la experiencia de Jesús que es camino, verdad y vida. Pero muchas veces, ante nuestras preguntas, anhelos y deseos, podemos encontrarnos con respuestas como la que Jesús da a Felipe: “Con tanto tiempo que llevo con ustedes, ¿y todavía no me conoces, Felipe?  

Los caminos del Señor no siempre son los nuestros.  Tomás piensa que tiene necesidad de indicaciones geográficas precisas (¿cómo podemos saber el camino?). Felipe cree que una visión luminosa resolvería los problemas y aclararía todo (“Señor, muéstranos al Padre y nos basta”). Jesús hace entender a ambos que lo que les falta –y a nosotros también- es una mirada iluminada por la fe, ella es lo único que permite entrever en él tanto el camino como los rasgos del rostro del Padre. Lo que falta a Felipe y a cada uno de nosotros- es el conocimiento profundo del Maestro.  Lo que necesitamos no son visiones, sino una fe capaz de ver cosas maravillosas, “El que cree en mí también Él hará obras que yo hago, y aún mayores…”. 

Las tres puertas que nos llevan a Jesús.  

Orar, celebrar, imitar a Jesús: son las tres «puertas» —que hay que abrir para encontrar «el camino, para ir hacia la verdad y la vida» Jesús no se deja estudiar teóricamente, al contrario, es necesario preguntarse continuamente cómo van en nuestra vida la oración, la celebración y la imitación de Cristo.  

Orar, «el estudio sin la oración no sirve. Los grandes teólogos hacen teología de rodillas». Si, «con el estudio nos acercamos un poco, sin la oración jamás conoceremos a Jesús».  

Celebrar, la oración sola «no basta; es necesaria la alegría de la celebración: celebrar a Jesús en sus sacramentos, porque ahí nos da la vida, nos da la fuerza, nos da la comida, nos da el consuelo, nos da la alianza, nos da la misión. Sin la celebración de los sacramentos no llegaremos a conocer a Jesús. Y esto es propio de la Iglesia».  

Al final, para abrir la tercera puerta, la de la imitación de Cristo, la consigna es agarrar el Evangelio para descubrir allí «qué hizo Él, cómo era su vida, qué nos dijo, qué nos enseñó», para poder «intentar imitarle». 

Atravesar estas tres puertas significa «entrar en el misterio de Jesús». De hecho, nosotros «podemos conocerlo solamente si somos capaces de entrar en su misterio». Y no hay que tener miedo de hacerlo. Vaticano, mayo 2014. 

"Amate tal como eres”  

Hijo Mío, déjame que te ame. Quiero tu corazón, quiero formarte, pero mientras tanto, Te Amo como eres. Y anhelo que tú hagas lo mismo. Deseo ver, desde el fondo de tu ser, elevarte y crecer como tu amor.  

Amo en ti hasta tu misma debilidad. Amo el amor de tus imperfectos. Quiero que, desde tu pobreza, se eleve continuamente este grito: "Señor, te amo". Es el canto de tu corazón el que más me agrada. ¿Necesito, acaso, de tu ciencia, de tus talentos? Es algo más que virtudes lo que busco…  

¡Ama! El amor te impulsará a hacer lo que tengas que hacer, aún sin que lo pienses. No pretendas otra cosa sino llenar de amor el momento presente. Hoy me tienes a la puerta de tu corazón como un mendigo. Llamo y espero. Apresúrate a abrirme. No te excuses de tu pobreza… 

Lo que más hiere mi corazón es verte dudar, carecer de mi confianza, y rechazar mi amor.  

Quiero que pienses en Mí cada instante del día y de la noche. No hagas nada, ni la acción más insignificante, sino es por Amor…

Cuando tengas que sufrir, Yo te daré mi gracia. Tú dame tu amor y conocerás un amor tan grande como jamás podrías soñar. Pero no te olvides:  

ÁMAME, TAL C0MO ERES. Y no esperes a ser santo para entregarte al amor. De lo contrario, no amarás jamás".  Jesús

 

Domingo de Pascua, ¡Cristo vive!

 Segundo Domingo de Pascua, De la Divina Misericordia, “Hemos visto al Señor”

 

Tercer Domingo de Pascua, “Reconocer la presencia de Jesús en nuestras vidas”

 

Cuarto Domingo de Pascua, “Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia”

 Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Centro Bíblico del CELAM. Catholic Net. J A Pagola. Hojitas anteriores.  

Círculo Bíblico San José  

“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119 

Evangelio del día 6 mayo 2023. Jn 14, 7-14. "Quien me ha visto a mí ha visto al Padre"

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 14, 7-14] «Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré». Palabra del Señor.

viernes, 5 de mayo de 2023

Evangelio del día 5 mayo 2023. Jn 14, 1-6. "Yo soy el camino y la verdad y la vida"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 14, 1-6] En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino». Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?». Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí» Palabra de Dios.

“No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí”

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar ante las turbulencias de la vida, ante esas cosas que conmociona ¿Cuál es mi respuesta de vida? A través del tiempo con la Palabra de cada día que me regala Jesús, voy creciendo en conocimiento de las cosas de Dios y descubriendo que un mundo mejor es posible. Por eso digo, si creo en Jesús y me pongo en marcha por el camino y la verdad que ilumina mi vida. 

jueves, 4 de mayo de 2023

Evangelio del día 4 mayo 2023. Jn 13, 16-20. "Dichosos vosotros si lo ponéis en práctica"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 13, 16-20] Cuando Jesús terminó de lavar los pies a sus discípulos les dijo: «En verdad, en verdad os digo: el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: “El que compartía mi pan me ha traicionado”. Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy. En verdad, en verdad os digo: el que recibe a quien yo envíe me recibe a mí; y el que me recibe a mí recibe al que me ha enviado».

“El que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió”

Ven Espíritu Santo, y anima mi vida para conocer e imitar a Jesús. Que tu fuego encienda mi corazón de amor, y tu viento me impulse al servicio de mis hermanos. (ref. donboco.org.ar)

miércoles, 3 de mayo de 2023

Evangelio del día 3 mayo 2023. Jn 14, 6.14. Santos Felipe y Santiago, apóstoles.

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 14, 6-14] En aquel momento, dijo Jesús a Tomás: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aun mayores, porque yo me voy al Padre. Y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré. Palabra del Señor.

“El que me ha visto a mí, ha visto al Padre”

Señor Jesús, camino, verdad y vida, condúceme al Padre. Que al conocerte lo conozca, que al seguirte encamine mis pasos hacia él, que al escucharte sepa cuál es su Voluntad y realice las obras de amor que hacen presente su Reino en medio nuestro. Amén

martes, 2 de mayo de 2023

Evangelio del día 2 mayo 2023. Jn 10, 22-30. "Nadie os arrebatará de mi mano"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 10, 22-30] Se celebraba entonces en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban: «¿Hasta cuándo nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente». Jesús les respondió: «Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, esas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis, porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Lo que mi Padre me ha dado es más que todas las cosas, y nadie puede arrebatar nada de la mano de mi Padre. Yo y el Padre somos uno». Palabra del Señor.

“Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco”

Hoy la palabra me lleva a reflexionar, si al escuchar la palabra Dios de cada día, creo que me conduce hacia un camino de vida plena? Los pensamientos de Jesús que escucho cada día y experimento en mi vida, dan testimonio de Jesús? O necesito algo más? Ven Señor Jesús, te necesito. 

lunes, 1 de mayo de 2023

Evangelio del día 1 mayo 2023 (El buen pastor da su vida por las ovejas)

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 10, 11-18 (opcional para el año A)] En aquel tiempo, dijo Jesús: «Yo soy el Buen Pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo las roba y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a esas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre». Palabra del Señor.

“Yo soy el Buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre”

Hoy la palabra me lleva a reflexionar sobre ¿Cómo un Dios tan grande, el Creador de todas las cosas, me conoce? ¿Cómo Jesús se hizo por Amor presente en mi vida? 
Por eso hoy te pido Jesús que me ayudes a entender tu Palabra, a llevarla a mi vida, y que pueda también como vos ser luz para el que necesita.


sábado, 29 de abril de 2023

Domingo del Buen Pastor . Cuarto domingo de Pascua. Lecturas 30-5-23, Ciclo A

 
   
” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén  

“Yo he venido para que tengan Vida, y la tengan en abundancia”  

Hechos de los Apóstoles 2,14.36-41.

El día de Pentecostés, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: "Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, porque voy a explicarles lo que ha sucedido. Por eso, todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, Dios lo ha hecho Señor y Mesías". Al oír estas cosas, todos se conmovieron profundamente, y dijeron a Pedro y a los otros Apóstoles: "Hermanos, ¿qué debemos hacer?". Pedro les respondió: "Conviértanse y háganse bautizar en el nombre de Jesucristo para que les sean perdonados los pecados, y así recibirán el don del Espíritu Santo. Porque la promesa ha sido hecha a ustedes y a sus hijos, y a todos aquellos que están lejos: a cuantos el Señor, nuestro Dios, quiera llamar". Y con muchos otros argumentos les daba testimonio y los exhortaba a que se pusieran a salvo de esta generación perversa. Los que recibieron su palabra se hicieron bautizar; y ese día se unieron a ellos alrededor de tres mil.  Palabra de Dios.    

Salmo 22, R.  El señor es mi pastor, nada me  puede faltar.

El Señor es mi pastor, nada me puede faltar. El me hace descansar en verdes praderas, me conduce a las aguas tranquilas y repara mis fuerzas.  R

Me guía por el recto sendero, por amor de su Nombre. Aunque cruce por oscuras quebradas, no temeré ningún mal, porque tú estás conmigo: tu vara y tu bastón me infunden confianza.  R

Tú preparas ante mí una mesa, frente a mis enemigos; unges con óleo mi cabeza y mi copa rebosa.  R

Tu bondad y tu gracia me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor, por muy largo tiempo. R 

Primera carta de San Pedro 2,20-25.

Queridos hermanos: En efecto, ¿qué gloria habría en soportar el castigo por una falta que se ha cometido? Pero si a pesar de hacer el bien, ustedes soportan el sufrimiento, esto sí es una gracia delante de Dios. A esto han sido llamados, porque también Cristo padeció por ustedes, y les dejó un ejemplo a fin de que sigan sus huellas. El no cometió pecado y nadie pudo encontrar una mentira en su boca. Cuando era insultado, no devolvía el insulto, y mientras padecía no profería amenazas; al contrario, confiaba su causa al que juzga rectamente. El llevó sobre la cruz nuestros pecados, cargándolos en su cuerpo, a fin de que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Gracias a sus llagas, ustedes fueron curados.    
Porque antes andaban como ovejas perdidas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de ustedes. Palabra de Dios.                       

Evangelio según San Juan 10,1-10.

En aquel tiempo, Jesús dijo: "Les aseguro que el que no entra por la puerta en el corral de las ovejas, sino, por otro lado, es un ladrón y un asaltante. El que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El guardián le abre y las ovejas escuchan su voz. El llama a cada una por su nombre y las hace salir. Cuando las ha sacado a todas, va delante de ellas y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz. Nunca seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen su voz". Jesús les hizo esta comparación, pero ellos no comprendieron lo que les quería decir. Entonces Jesús prosiguió: "Les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos aquellos que han venido antes de mí son ladrones y asaltantes, pero las ovejas no los han escuchado.Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir, y encontrará su alimento. El ladrón no viene sino para robar, matar y destruir. Pero yo he venido para que las ovejas tengan Vida, y la tengan en abundancia”. Palabra del Señor  

 Reflexión:

En el IV domingo de pascua la liturgia pone el acento en Jesús resucitado, el Maestro y el Pastor bueno, que manifiesta el camino que nos lleva a la verdadera Vida. Se trata el camino del amor, del servicio, del cuidado de los más débiles, de la compasión, de la misericordia. Estamos invitados a vivir como comunidad cristiana reproduciendo su Evangelio en cada una de nuestras vidas para transparentarlo a través de nuestra entrega y servicio generoso. El proyecto es para todos los seguidores de Jesús; cada uno desde nuestra propia situación, estilo de vida y contexto en que nos encontramos.  

Los fariseos, acababan de excomulgar de la sinagoga al ciego de nacimiento, curado por Jesús, y después de calificarles de ciegos, con toda solemnidad nos cuenta el Señor la parábola del pastor y las ovejas, que nos permite reflexionar sobre las conductas que llevan los falsos pastores, los ladrones y bandidos, que tratan al pueblo sin piedad, basándose en una interpretación de la Ley que en vez de liberar, esclaviza, y en vez de buscar el bien del pueblo, los mueve su propia ventaja, brillo, ostentación e interés. La paradoja era evidente. El ciego curado confiesa que Jesús es el Hijo de Dios, y los fariseos lo acusan de blasfemo. Ahora el ciego ve, y los que veían se quedaron ciegos. El ciego ha entrado por la puerta, los que ven, quieren derribarla, traman matar a Jesús, la Puerta del rebaño, la Piedra angular, desechada por los arquitectos (Sal 117).     

El redil, es un cobertizo construido con un muro de piedra o una empalizada de madera con una puerta. Los distintos pastores guardaban por la noche las ovejas en el redil, y un guarda las vigilaba para evitar robos o matanzas por venganza. Cuando por la mañana llega el pastor a sacar su rebaño, el guarda le abre la puerta. Si algún vecino vengativo o algún ladrón, quiere ejecutar alguna fechoría, no entra por la puerta, sino que “salta por otra parte”. Así se comprende que Jesús diga: "Yo soy la puerta”. 

Al decir Jesús: “Yo soy la Puerta”, hemos de entender que nos ha abierto el camino al Padre, recuperando para nosotros el espacio dilatado e infinito, y nos ha dado paso a Dios y al Reino celestial. Quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir con libertad, y encontrará pastos que lo conducirán a “la ciudad santa, Jerusalén, radiante con la gloria de Dios, con doce puertas, cada puerta hecha de una sola perla, con el nombre grabado de las doce tribus de Israel" (Ap 21,21,12).


"Las ovejas escuchan su voz. El pastor va llamando por su nombre a las ovejas": “Estrella”, “Lucero” ... y las ovejas lo siguen porque conocen su voz". En efecto, cuando llega el pastor por la mañana al redil y comienza a llamar a las ovejas, todas reconocen su voz porque reconocen su timbre de tanto oírlo y porque sienten familiaridad. Es costumbre en Oriente, que el pastor camine delante de las ovejas, y las llame con un grito fuerte, que repite de trecho en trecho, y ellas le van siguiendo, mordisqueando y apresurándose. Pero, si un extraño lanza el mismo grito, las ovejas se ponen alerta, levantan las cabezas, retroceden y huyen despavoridas, porque no conocen la voz de los extraños.                    

Cuando Jesús dice que nos conoce por el nombre quiere decir que tiene un conocimiento de la naturaleza y del ser de cada uno: de lo que Dios quiso que fuéramos, de lo que somos y de lo que podemos llegar a ser. Tiene predestinación: Dios no crea a los hombres en serie, sino uno a uno; cada uno es irrepetible. No hay dos iguales, ni en lo físico, ni en lo moral, ni en las circunstancias de la vida, ni en la vocación. 

Con ese amor nos ha amado el Padre, hasta llegar a elegirnos para ser hijos de Dios, y llamarnos por nuestro nombre, que lleva tatuado en su mano: "Conozco mis ovejas y mis ovejas me conocen, como yo conozco al Padre". Conocer a todas y a cada una, es tener conocimiento amoroso, no los recuerda el profeta Jeremías: “Con amor eterno te amé”

Para Dios no somos un número, somos un nombre y un hijo. Dios Padre está cerca de los hombres en todo el curso de su vida, él nos llama y nos corrige, y nos lava y nos sana y nos santifica y nos deleita y nos viste de gloria. Todos tenemos la posibilidad de oír cuantas veces queramos la voz del pastor. Cuando leemos la Escritura es la voz de Jesús la que nos habla, es su misma palabra la que escuchamos.

Para captar su mensaje, es necesario orarla: "El Espíritu les enseñará toda la verdad".
También hay que oír su voz en los acontecimientos de la historia y en las vicisitudes por las que estamos pasando, o por las que hemos de vivir. Y saber escucharla además en lo que nos dice un hermano o la comunidad.           
Es gran sabiduría saber escuchar la palabra de Dios, que levanta el alma caída, corta lo superfluo, suple lo defectuoso, sana las almas, y es más penetrante que espada de dos filos (Heb 4,12) que corta lo que estorba y lo que impide el
crecimiento de las virtudes evangélicas.

Para contrarrestar la pretensión del “ladrón que entra para robar y matar y hacer estrago”, Jesús expresa la finalidad de su venida: "Yo he venido para que tengan vida abundante”. El deseo de Jesús es que sus ovejas, nosotros, vivamos una vida plena. Para alimentar esa vida se entrega él mismo, y quiere que comamos su carne y que bebamos su Sangre: Para eso "Cargado con nuestros pecados subió al leño para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia. Sus heridas fueron curadas. Porque antes andaban como ovejas perdidas, pero ahora han vuelto al Pastor y Guardián de ustedes. " (1 Pedro 2,20). 

La vida que Él nos da no nos quita nuestra naturaleza humana, pero la sublima, como un hierro en la fragua, que, sin dejar de ser hierro, parece que se transforma en fuego, y resplandece, echa chispas, arde y quema como el fuego, nos participa la misma naturaleza de Dios, nos hace sus hijos y amigos, hermanos de Jesucristo y herederos de la patria celeste.  

Así es como puede actuar hoy en nosotros, como Puerta y Pastor que nos guía por el sendero justo, y nos prepara la mesa enfrente de nuestros enemigos, con el alimento de su Palabra y de sus sacramentos y el gobierno de su Iglesia. Y así nos conducirá a las praderas verdes (Salmo 22), de la ciudad santa que brilla como una piedra preciosísima claro como cristal (Ap 21,11) donde veremos, le comeremos, y le gozaremos.  

Esta bellísima imagen de Jesús “Buen Pastor” indica el cuidado incansable como él se la juega toda por nosotros y nos describe también el estilo de “la Vida Nueva Pascual” que caracteriza a todo cristiano. Y este estilo de vida, el de un amor incondicional y signado por la entrega de la Cruz, es la que debe caracterizar a todo discípulo de Jesús, particularmente a aquellos que –en nombre del Señor- guían las comunidades.  

En Ezequiel 34, 14 se lee la promesa del pastor: “Las apacentaré en pastizales escogidos…”  Frente a esta promesa, surge una pregunta: “ya sabemos de qué viven las ovejas, pero ¿de qué vive el hombre?”  Dios nos enseña que el hombre vive de la verdad y de ser amado por la Verdad.  Es cierto que el hombre necesita alimentar su cuerpo, pero en lo más profundo necesita sobre todo la Palabra, el Amor de Dios. Jesús, como palabra de Dios hecha carne, no es sólo el pastor, sino también el alimento, el verdadero “pasto”; se entrega a sí mismo para darnos la vida.  

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Centro Bíblico del CELAM. Catholic Net, Jesús Martí Ballester 2005. Benedicto XVI, imagen del Pastor. Hojitas anteriores.  

“A imitación de nuestro Maestro, los cristianos estamos llamados a mirar las miserias de los hermanos, a tocarlas, a hacernos cargo de ellas y a realizar obras concretas a fin de aliviarlas. La miseria no coincide con la pobreza; la miseria es la pobreza sin confianza, sin solidaridad, sin esperanza…  

El Evangelio es el verdadero antídoto contra la miseria espiritual, en cada ambiente el cristiano está llamado a llevar el anuncio liberador de que existe el perdón del mal cometido, que Dios es más grande que nuestro pecado y nos ama gratuitamente, siempre, y que estamos hechos para la comunión y para la vida eterna. ¡El Señor nos invita a anunciar con gozo este mensaje de misericordia y de esperanza! 

La letra, los conceptos, no son más que el soporte, en el que se ha querido expresar la experiencia de Dios. Dios habla desde el interior de cada persona, porque el único Dios que existe es el que fundamenta cada ser. Dios solo habla desde lo hondo del ser. Esa experiencia, expresada, es palabra humana, pero volverá a ser palabra de Dios si nos lleva a la vivencia.  

Domingo de Pascua, ¡Cristo vive!

Segundo Domingo de Pascua, De la Divina Misericordia, “Hemos visto al Señor”

 Tercer Domingo de pascua, “Reconocer la presencia de Jesús en nuestras vidas”  

Círculo Bíblico San José

“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119

Evangelio del día 29 de abril de 2023. "Santa Catalina de Siena, patrona de Europa.

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Mateo 11, 25-30] En aquel momento tomó la palabra Jesús y dijo: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y se las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, así te ha parecido bien. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera». Palabra del Señor.
________________

viernes, 28 de abril de 2023

Evangelio del día 28 abril 2023. Jn 6, 52-58. "Si no coméis mi carne, no tenéis vida eterna..."

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 6, 52-58] En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: «¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Entonces Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». Palabra del Señor.

“El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí”

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar tu llamado a vivir en total unidad mi vida con la tuya, para entregar la vida por amor como vos lo hiciste, seguros de la plenitud de la vida que en el Hijo nos es dada.
 
Señor, te pido que me ayudes a vivir más profundamente cada eucaristía. Tú me convocas alrededor tuyo, para que también sea pan que se parte y se reparte, vino que se derrama para la vida del mundo. (ref. donboco.org.ar)

jueves, 27 de abril de 2023

Evangelio del día 27 abril 2023. Jn 6, 44-51. "Nadie puede venir a mí si no lo atrae e..."

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 6, 44-51] En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día. Está escrito en los profetas: “Serán todos discípulos de Dios”. Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí. No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo». Palabra del Señor.

«Yo soy el pan vivo, bajado del cielo»

Jesús, Pan de Vida, ante todo gracias por llamarme a seguirte por el Camino que me lleva a Dios, gracias por hacerte presente en mi vida, por compartir tu Palabra, que alimenta mi Alma, ilumina mis pensamientos y da sentido a mi existencia.

miércoles, 26 de abril de 2023

Evangelio del día 26 abril 2023. Jn 6, 35-40. "Ésta es la voluntad de mi Padre..."

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 6, 35-40] En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío: «Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed jamás; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Esta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Esta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día». Palabra del Señor.

“El que viene a mí jamás tendrá hambre”

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar ¿Cómo es mi seguimiento de Jesús? Que significan para mí los verbos: ir, creer, ver, no rechazar, no perder, resucitar. Hoy ante Jesús, puedo quedarme solamente en una experiencia sensible, epidérmica: lo veo, pero no vivo con sus pensamientos. Pero sé que Jesús me llama a una experiencia de profundidad: verlo, creer e ir hacia él, vivir cada día guiado por su Palabra, aceptar voluntariamente su proyecto de trabajar por un mundo mejor.
Jesús, Pan de Vida, que pueda verte con ojos profundos y haga una verdadera experiencia de fe. Y allí vaya a tu encuentro, sabiéndome querido y pleno en tu amistad. (ref. donboco.org.ar)

martes, 25 de abril de 2023

Evangelio del día 25 abril 2023. Mc 16,15-20. San Marcos, evangelista.

 

Evangelio según San Marcos 16,15-20.
Entonces les dijo: "Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación."
El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará.
Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas;
podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán".
Después de decirles esto, el Señor Jesús fue llevado al cielo y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron a predicar por todas partes, y el Señor los asistía y confirmaba su palabra con los milagros que la acompañaban. Palabra del Señor.

Envíame Señor Jesús, a ser testigo del Reino a toda la creación. Pero, de modo especial, a los más pobres e indefensos, a los hermanos más vulnerables, y a aquellos ambientes donde más se necesita dar testimonio de tu amor. (ref. donboco.org.ar)

lunes, 24 de abril de 2023

Evangelio del día 24 abril 2023. Jn 6, 22-29. "Trabajad por el alimento que perdura para la vida eterna"

 
 ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Juan 6, 22-29] Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?». Jesús les contestó: «En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios». Ellos le preguntaron: «Y ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?». Respondió Jesús: «La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado». Palabra del Señor.

“En busca de Jesús”
Hoy la Palabra me lleva a reflexionar: ¿Por qué busco a Jesús? ¿Qué me mueve para ir a su encuentro? 
Voy descubriendo que Jesús también hoy, a través de la comunidad cristiana, quiere seguir saciando el hambre del pueblo. Pero no un hambre pasajera solamente, sino el hambre de lo eterno. Lo que sacia al hombre es el alimento espiritual que nos permite vivir eternamente (cf. Jn 6,27). Dios es el que da ese alimento, lo da a través de su Hijo. Jesús espera que alcance a ver el signo real que se oculta detrás de la ayuda material, o del grupo humano, o de la bendición; el signo de su presencia amorosa que nos ama, acompaña y espera. (ref. donboco.org.ar)