Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 16 de octubre de 2010

XXIX Domingo durante el año(C), “Necesidad de orar”

Lecturas del 17-10-10

Libro del Éxodo 17,8-13.

Después vinieron los amalecitas y atacaron a Israel en Refidím. Moisés dijo a Josué: "Elige a algunos de nuestros hombres y ve mañana a combatir contra Amalec. Yo estaré de pie sobre la cima del monte, teniendo en mi mano el bastón de Dios". Josué hizo lo que le había dicho Moisés, y fue a combatir contra los amalecitas. Entretanto, Moisés, Aarón y Jur habían subido a la cima del monte.
Y mientras Moisés tenía los brazos levantados, vencía Israel; pero cuando los dejaba caer, prevalecía Amalec.
Como Moisés tenía los brazos muy cansados, ellos tomaron una piedra y la pusieron donde él estaba. Moisés se sentó sobre la piedra, mientras Aarón y Jur le sostenían los brazos, uno a cada lado. Así sus brazos se mantuvieron firmes hasta la puesta del sol. De esa manera, Josué derrotó a Amalec y a sus tropas al filo de la espada.
Palabra de Dios.

Salmo 121(120)

R: Nuestra ayuda está en el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

Levanto mis ojos a las montañas: ¿de dónde me vendrá la ayuda? La ayuda me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R
El no dejará que resbale tu pie: ¡tú guardián no duerme! No, no duerme ni dormita él guardián de Israel. R
El Señor es tu guardián, es la sombra protectora a tu derecha: de día, no te dañará el sol, ni la luna de noche. R
El Señor te protegerá de todo mal y cuidará tu vida. El te protegerá en la partida y el regreso, ahora y para siempre. R

2ª Carta de S Pablo a Timoteo 3,14-17.4,1-2.

Querido hermano: Permanece fiel a la doctrina que aprendiste y de la que estás plenamente convencido: tú sabes de quiénes la has recibido. Recuerda que desde la niñez conoces las Sagradas Escrituras: ellas pueden darte la sabiduría que conduce a la salvación, mediante la fe en Cristo Jesús.
Toda la Escritura está inspirada por Dios, y es útil para enseñar y para argüir, para corregir y para educar en la justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto y esté preparado para hacer siempre el bien.
Yo te conjuro delante de Dios y de Cristo Jesús, que ha de juzgar a los vivos y a los muertos, y en nombre de su Manifestación y de su Reino:
proclama la Palabra de Dios, insiste con ocasión o sin ella, arguye, reprende, exhorta, con paciencia incansable y con afán de enseñar. Palabra de Dios.

Evangelio según San Lucas 18,1-8.

Después Jesús les enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'.
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'".
Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto. Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?
Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia.
Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?".
Palabra del Señor.

Reflexión:

Jesús nos deja una parábola sobre la “necesidad de orar”:

El evangelio de este domingo empieza así: «En aquel tiempo, Jesús les decía una parábola a sus discípulos para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer».
La parábola es la de la viuda inoportuna. A la pregunta: « ¿Cuántas veces hay que orar?», Jesús responde: ¡Siempre!
La oración, como el amor, no soporta el cálculo de las veces. ¿Hay que preguntarse tal vez cuántas veces al día una mamá ama a su niño, o un amigo a su amigo?
Se puede amar con grandes diferencias de conciencia, pero no a intervalos más o menos regulares. Así es también la oración.

Este ideal de oración continua se ha llevado a cabo, en diversas formas, tanto en Oriente como en Occidente.
La espiritualidad oriental la ha practicado con la llamada oración de Jesús: «Señor Jesucristo, ¡ten piedad de mí!».
Occidente ha formulado el principio de una oración continua, pero de forma más dúctil, tanto como para poderse proponer a todos, no sólo a aquellos que hacen profesión explícita de vida monástica.
San Agustín dice que la esencia de la oración es el deseo. Si continúo es el deseo de Dios, continua es también la oración, mientras que si falta el deseo interior, se puede gritar cuanto se quiera; para Dios estamos mudos.
Este deseo secreto de Dios, hecho de recuerdo, de necesidad de infinito, de nostalgia de Dios, puede permanecer vivo incluso mientras se está obligado a realizar otras cosas: «Orar largamente no equivale a estar mucho tiempo de rodillas o con las manos juntas o diciendo muchas palabras. Consiste más bien en suscitar un continuo y devoto impulso del corazón hacia Aquél a quien invocamos».

Jesús nos ha dado Él mismo el ejemplo de la oración incesante. De Él se dice en los evangelios que oraba de día, al caer de la tarde, por la mañana temprano y que pasaba a veces toda la noche en oración. La oración era la conexión de toda su vida.
Pero el ejemplo de Cristo nos dice también otra cosa importante. Es ilusorio pensar que se puede orar siempre, hacer de la oración una especie de respiración constante del alma incluso en medio de las actividades cotidianas, si no reservamos también tiempos fijos en los que se espera a la oración, libres de cualquier otra preocupación.
Aquel Jesús a quien vemos orar siempre es el mismo que, como todo judío de su tiempo, tres veces al día –al salir el sol, en la tarde durante los sacrificios del templo y en la puesta de sol-- se detenía, se orientaba hacia el templo de Jerusalén y recitaba las oraciones rituales, entre ellas el “Shema Israel, Escucha Israel”.
El sábado participa también Él, con los discípulos, en el culto de la sinagoga y varios episodios evangélicos suceden precisamente en este contexto.

La Iglesia igualmente ha fijado, se puede decir que desde el primer momento de vida, un día especial para dedicar al culto y a la oración, el Domingo. Todos sabemos en qué se ha convertido, lamentablemente, el domingo en nuestra sociedad; el deporte, en particular el fútbol, de ser un factor de entretenimiento y distensión, se ha transformado en algo que con frecuencia distorsiona el domingo... Debemos hacer lo posible para que este día vuelva a ser, como estaba en la intención de Dios al mandar el descanso festivo, una jornada de serena alegría que consolida nuestra comunión con Dios y entre nosotros, en la familia y en la sociedad.
Es un estímulo para nosotros, cristianos modernos, recordar las palabras que los mártires Saturnino y sus compañeros dirigieron, en el año 305, al juez romano que les había mandado arrestar por haber participado en la reunión dominical: «El cristiano no puede vivir sin la Eucaristía dominical. ¿No sabes que el cristiano existe para la Eucaristía y la Eucaristía para el cristiano?».
Queridos lectores y orantes de la Palabra sigamos las recomendaciones de la Iglesia de orar a través del método de la Lectio Divina, así muchas de las verdades del evangelio encontraran aceptación en lo más profundo de nuestro ser y entonces nos veremos impulsados a transmitir las bondades del Señor, dador de vida y salvación para todos.

BENDICIONES. P. CARLOS
Para tener presente: las viudas en la época de Jesús quedaban totalmente desamparadas social y jurídicamente si no tenían algún hijo varón que las sostuviera.
Es por eso que dentro de las categorías de “pobres” aparecen casi siempre junto a los “huérfanos”.

Preguntas para la meditación:

En la oración, uno coloca todo lo que se está viviendo en manos de Dios, pidiendo su ayuda y su gracia:

¿Logro que la oración sea un encuentro vital y personal con el Señor? ¿Logro iluminar y dar sentido a mi vida? ¿O todo sigue igual?

“A Dios rogando y con el mazo dando”: ¿Cómo lo puedo interpretar?

Como la viuda del evangelio, ¿soy una persona perseverante, convencida?
La viuda también representa a las personas sencillas del pueblo que, a pesar de su pequeñez e indefensión, encuentran en su fe fuerza para defender sus derechos, que son derechos de los pobres, y como tales, derechos de Dios... ¿Cómo se podría leer la parábola en este sentido, en un tiempo como el que vivimos de “globalización” y de “mundialización del derecho”?

¿Descubrimos la Lectio Divina, como una forma de orar con la Palabra que me permite encontrarme con las verdades de Dios?

Oración:
Salmo 37(36),3-6:

Confía en el Señor y haz lo bueno, vive en la tierra y mantente fiel.

Ama al Señor con ternura, y el cumplirá tus deseos más profundos.

Pon tu vida en las manos del Señor; confía en él, y él vendrá en tu ayuda.

Hará brillar tu rectitud y tu justicia como brilla el sol al mediodía.
LECTIO DIVINA:

¿Qué es? Continuación:

Es por esto que la Lectio Divina, si bien trabaja el texto escrito, lo profundiza, lo reflexiona, lo reza, siempre tiene la perspectiva de la vida, siempre busca aplicar esa palabra al día a día, a hacer vida aquello que fue conocido por medio de la Escritura. Para los cristianos el texto bíblico no es meta en sí misma, no buscamos apenas conocer cosas de la Biblia para repetirlos mecánicamente, sino que la finalidad y la meta de la revelación es la adhesión consciente, libre y amorosa a Aquel que se nos ha revelado en las Escrituras. Es por esto, que decimos que la Lectio Divina nos introduce a una experiencia de Encuentro con el Señor por medio de pasos que van profundizando el texto bíblico. Pues es sabido que lo fundamental no es saber cosas de la Biblia, sino vivirlas y hacerlas actitudes y gestos concretos, actualizando la vida y el proyecto del Señor Jesús.
Decimos que la Lectio Divina favorece en encuentro con el Señor, ya que la metodología no se limita ni se agota en tratar el texto en sí mismo, buscando conocer su situación, su estructura, su gramática, ni su teología. Todo esto sí se tiene en cuenta, y son la base para cualquier reflexión bíblica, de hecho, estos aspectos son considerados en la LECTURA y la MEDITACION. En la medida que se tenga información sobre el texto, será de mayor utilidad a la hora de buscar aplicar este pasaje a la propia vida, evitando así una manipulación del mensaje que nos transmite el pasaje bíblico.
Pero la Lectio Divina tiene todavía otros pasos que llevan a que todo el conocimiento que se pueda tener de las Escrituras sean un medio para llegar al Señor, ya que la finalidad de toda nuestra fe es el encuentro vivencial con el Señor. De ahí, que después de haber conocido el texto bíblico por medio de la lectura y la meditación de dicho pasaje, se pasa a la ORACIÓN Pues, una vez que uno haya tenido esa experiencia de encuentro con el Señor, que lo haya conocido, que se haya buscado el conocimiento íntimo del Señor, viendo, reflexionando, conociendo sus actitudes, su manera de ser, sus sentimientos y habernos colocado delante de Él para mirarnos a la luz de su Palabra, en la oración, uno coloca todo lo que se está viviendo en sus manos, pidiendo su ayuda y su gracia para iluminar y dar sentido a toda a la vida a la luz de la Palabra del Señor. De allí se busca el encuentro vital, personal, transformador con el Señor, por medio de la CONTEMPLACIÓN. Y esto es el punto alto, la cima y el culmen de toda la Lectio Divina. Es aquí donde uno se mete en el mundo de Dios, donde ya no hay reglas, ni estrategias, ni metodologías, donde simplemente se vive la experiencia de la gratuidad del Señor, que se da a conocer y que busca el encuentro con nosotros. Y esto es el mundo de la gracia de Dios, donde nada es debido y todo es don y gratuidad.
(Continuará…) CEBIPAL

Oh, amado Jesús. Ayúdame a esparcir Tu fragancia por donde quiera que vaya. Inunda mi alma con Tu Espíritu y Vida. Penetra y posee todo mi ser tan completamente, que mi vida entera sea un resplandor de la Tuya.
Brilla a través de mí y permanece tan dentro de mí, que cada alma con que me encuentre pueda sentir Tu presencia en la mía. M. Teresa

Lecturas de la semana:

LUNES 18: 2 Timoteo 4, 10-17b; Salmo 144; Lucas 10, 1-9.
MARTES 19: Efesios 2, 12-22, Salmo 84; Lucas 12, 35-38
MIERCOLES 20: Efesios 3, 2-12; Salmo Is. 12, 2-6; Lucas 12, 39-48.
JUEVES 21: Éfesios 3, 14-21; Salmo 32; Lucas 12, 49-53.
VIERNES 22: Éfesios 4, 1-6; Salmo 23; Lucas 12, 54-59.
SABADO 23: Efesios 4, 7-16; Salmo 121; Lucas 13, 1-9.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
P Carlos Ontiveros.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José

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XXVIII Domingo durante el año(C), "Levántate y vete, tu fe te ha salvado".

Lecturas del 10-10-10

Segundo Libro de los Reyes 5,10.14-17.

Eliseo mandó un mensajero para que le dijera: “Ve a bañarte siete veces en el Jordán; tu carne se restablecerá y quedarán limpio”. Naamán bajó y se sumergió siete veces en el Jordán, conforme a la palabra del hombre de Dios; así su carne se volvió como la de un muchacho joven y quedó limpio.
Luego volvió con toda su comitiva adonde estaba el hombre de Dios. Al llegar, se presentó delante de él y le dijo: "Ahora reconozco que no hay Dios en toda la tierra, a no ser en Israel. Acepta, te lo ruego, un presente de tu servidor". Pero Eliseo replicó: "Por la vida del Señor, a quien sirvo, no aceptaré nada". Naamán le insistió para que aceptara, pero él se negó.
Naamán dijo entonces: "De acuerdo; pero permite al menos que le den a tu servidor un poco de esta tierra, la carga de dos mulas, porque tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses, fuera del Señor. Palabra de Dios.

Salmo 98(97)

R: El Señor reveló su victoria a los ojos de las naciones.

Canten al Señor un canto nuevo, porque él hizo maravillas: su mano derecha y su santo brazo le obtuvieron la victoria. R
El Señor manifestó su victoria, reveló su justicia a los ojos de las naciones:
se acordó de su amor y su fidelidad en favor del pueblo de Israel. R
Los confines de la tierra han contemplado el triunfo de nuestro Dios. Aclame al Señor toda la tierra, prorrumpan en cantos jubilosos. R

2ª Carta de San Pablo a Timoteo 2,8-13.

Querido hermano: Acuérdate de Jesucristo, que resucitó de entre los muertos y es descendiente de David. Esta es la Buena Noticia que yo predico, por la cual sufro y estoy encadenado como un malhechor.
Pero la palabra de Dios no está encadenada.
Por eso soporto estas pruebas por amor a los elegidos, a fin de que ellos también alcancen la salvación que está en Cristo Jesús y participen de la gloria eterna.
Esta doctrina es digna de fe: Si hemos muerto con él, viviremos con él. Si somos constantes, reinaremos con él. Si renegamos de él, él también renegará de nosotros. Si somos infieles, él es fiel, porque no puede renegar de sí mismo. Palabra de Dios.

Evangelio según San Lucas 17,11-19.

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaria y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!". Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?". Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado". Palabra del Señor.

Reflexión:

LOS DIEZ LEPROSOS

En Israel la lepra era considerada como un castigo divino. De hecho la palabra original con que se denominaba la enfermedad de la lepra viene a significar “ser castigado por Dios”. Quienes contraían esta enfermedad eran vistos como personas “impuras”, tanto legal como religiosamente, y eran expulsados de la comunidad civil y del culto. Y así, los leprosos sufrían a la vez marginal moral, social y religiosa: vivían en lugares apartados, tenían estrictamente prohibido entrar en el pueblo, cuando iban por los caminos debían avisar para que nadie se les acercara, no podían participar en los actos de culto del pueblo, se les consideraba pecadores, etc. En todo caso, si la curación se producía, un sacerdote tenía que comprobarla y certificar con su palabra que era cierta. Se creía y esperaba que con la llegada del Mesías, en la nueva sociedad por Él inaugurada, desapareciera la lepra.
Por eso, las curaciones de leprosos hechas por Jesús anuncian que el reino de Dios ha llegado ya.
Lucas es el único evangelista que nos trae este relato de los diez leprosos. Pero, ¿Cuál es el mensaje que podemos descubrir en este texto evangélico?
El milagro es un signo palpable de la presencia liberadora de Dios y de la gratuidad de sus dones. Él nos da la vida, la salud, las oportunidades, no porque seamos buenos, puros u observantes o para que se lo agradezcamos, sino porque nos quiere. Su amor es desinteresado, no busca nada a cambio.

La actitud de agradecimiento es, sin embargo, importante. No porque Dios necesite de él para darnos una mano, sino porque ser agradecidos es una actitud básica de la persona nueva, de la comunidad inaugurada por Jesús, que nos ayuda a ser rectamente humildes, a liberarnos y a vivir como hijos y no como siervos. De hecho, sólo el samaritano –el agradecido- descubre la novedad que Jesús trae y queda totalmente liberado. Los otros nueve quedan liberados de la lepra, pero continúan agarrados por la Ley y religiosidad que divide y discrimina. Hasta que no se den cuenta, como el samaritano, de que la única forma de evitar toda clase de “lepra” es liberarse de la Ley que divide el mundo en sagrado y profano, puro e impuro, observantes y pecadores, buenos y malos, no podrán descubrir la novedad del reino de Dios inaugurado por Jesús.

El más necesitado, el doblemente marginal y pecador –por leproso y extranjero- es el único que muestra agradecimiento por lo que ha recibido. Y es que toda persona que se consideraba buena, que se aferra a la observancia y que pone en el cumplimiento de la Ley su salvación, no tiene nada que agradecer.
El discípulo que sigue creyendo en la validez de la Ley que discrimina, o sea que sigue teniendo una actitud fatalista ante la vida y los acontecimientos sociales y personales (“siempre ha sido así, siempre será así, esto no hay quien lo cambie”) es un leproso dentro de la comunidad. Una falsa religión ha metido en el corazón de muchos hombres y mujeres esa convicción fatalista. Pero este episodio de los diez leprosos nos muestra que la fe en Jesús de Nazaret rompe todo fatalismo. Somos libres. De nosotros depende la orientación que tome nuestra vida: “Levántate y vete”. Y si aún no somos libres, si la nuestra es una vida aplastada por el sufrimiento, la opresión, la norma, la marginación, la actitud fatalista lo único que hace es perpetuar esa situación. Sólo quien toma conciencia de su situación y se pone en camino con fe… queda limpio, libre y rehabilitado como persona.

Sólo la fe en Jesús nos salva totalmente. La última frase del relato no hace más que remachar el clavo: “Levántate, vete; tu fe te ha salvado”. No es la observancia de la Ley lo que nos libera y nos hace miembros de una comunidad de Jesús sino la fe. El samaritano, curado de su lepra en el cuerpo, estaba allí postrado, permanecía inmovilizado, incapaz de seguir a Jesús a Jerusalén. Estaba con el corazón dividido por su doble adhesión, a Jesús y a su pasado personal. Jesús lo invita a salir, a hacer también él su éxodo personal. Y esta adhesión a Jesús lo salva ahora definitivamente.

Con frecuencia los cristianos nos hemos preocupado más de las exigencias éticas de la fe que de revitalizar nuestra relación gozosa con Dios. Por una parte, hemos insistido en el cumplimiento y la práctica religiosa, pero no hemos aprendido a celebrar con emoción a Dios como fuente amorosa de la vida. La queja dolorida de Jesús ante la ausencia los nuevos sanados, que se apropian de la salud sin que se despierte en su vida el agradecimiento y la alabanza entusiasta, no tiene que interpelar: “¿No ha habido quien vuelva para agradecerle a Dios, excepto este extranjero?”.
Cuando únicamente se vive con la obsesión de lo útil y de lo práctico, ordenándolo todo al mejor provecho y rendimiento, no se llega a descubrir la vida como regalo.
Cuando reducimos nuestra vida a ir consumiendo diversas dosis de objetos, bienestar, noticias, sensaciones, no es posible percibir a Dios como fuente de una vida más intensa y gozosa. Cuando vivimos creyendo en normas, ritos, fuerzas naturales, horóscopos, fatalismos, y hemos perdido nuestra libertad, es difícil descubrir a un Dios amoroso que nos ha creado libres e hijos. Los propios cristianos hemos perdido, en gran parte, esa admiración por Dios y sus obras. Celebramos la Eucaristía como la gran plegaria de acción de gracias a Dios, pero no nos nace del corazón pues nuestra vida está, de ordinario, vacía de alabanza. La queja de Jesús, lamentándose de la falta de agradecimiento de los leprosos curados por Él, podría estar dirigida a muchos de nosotros. Para el que de veras tiene fe en Jesús de Nazaret, la vida entera se convierte en acción de gracias; en acción de gracias audaz y entusiasta, porque se considera ser libre y liberado.

Pbro. Daniel Silva


Preguntas para la meditación:

¿Quiénes son las personas más pobres y marginadas (los actuales "leprosos") del entorno en que vivimos?
¿Cuál es nuestra acción concreta hacia estas personas marginadas?

¿Soy capaz de acercarme decididamente y “a los gritos” a Jesús, en medio de mi lepra?
¿Me animo a decirle a Jesús que tenga compasión de mí? ¿Me dejo “curar”, “sanar”, “limpiar” por Jesús Nuestro Señor?

¿Tengo fe y confianza de que el Señor realmente puede curarme?
LECTIO DIVINA:

¿Qué es?

La Lectio Divina más que un método de lectura y oración de la Biblia, es una experiencia de Dios, pues a partir del conocimiento del texto escrito, se busca la experiencia fundante que está como base de toda la revelación. En sí todo texto escrito es fruto de una experiencia vivencial del escritor sagrado que ha vivido y experimentado él o el pueblo, una experiencia de encuentro y conocimiento de Dios que lo ha marcado y ha tenido la capacidad de transmitir aquello que ha sido determinante en su vida o en el de la comunidad como ser, el descubrir la presencia de Dios en los acontecimientos en la revelación explícita. Este hecho que ha sido impactante y que lo ha llevado a conocer al Señor que lo ha tocado y marcado, lo ha puesto por escrito. De ahí, que el texto en sí mismo es una experiencia de Dios, en la que el creyente al acercarse al texto escrito debería hacer su propia experiencia de Dios, partiendo del texto revelado, buscar el encuentro vivencial con el Señor.
La Lectio Divina más que un método de lectura de la Biblia es una EXPERIENCIA DE ENCUENTRO CON EL SEÑOR, pues, la dinámica interna de los pasos que sugiere no se agotan en el texto en sí, sino que lo transciende, haciendo que partiendo del texto escrito en la Biblia se busque el encuentro personal con el Señor. De ahí, que la Lectio Divina es una instancia para una experiencia espiritual, buscando rehacer y retomar la experiencia original del escritor sagrado actualizándola en la propia vida.
Este proceso de búsqueda del Señor es una experiencia mística, donde no entra únicamente lo intelectual, sino que es una experiencia de Dios en el hoy, aquí y ahora. De nada sirve conocer lo que han sentido y vivido otros personajes si uno mismo no es capaz de hacer esa experiencia. Es esto lo que posibilita y facilita la Lectio Divina, pues por medio de una lectura gradual del texto se va profundizando y adentrando en el mensaje que transmite buscando al Señor que se da a conocer por medio de esa revelación. Es por eso que la Lectio Divina no es simplemente un método de lectura, que se limita y agota en el texto escrito, sino que partiendo del texto de la Escritura favorece la búsqueda del Señor, siendo Él el sentido de toda la lectura y de la búsqueda del Señor.
La Lectio Divina como medio para la experiencia de Dios a partir de la Escritura, no se agota en el texto escrito, en sí, eso no es el fin del método, sino que partiendo del texto se busca al Señor, para encontrarlo vivo y presente en su Palabra escrita, para reconocerlo en su palabra viva en la vida de cada día. Y de este encuentro con el Señor, que siempre es un encuentro vivo y actual, que siempre es novedoso, que siempre tiene facetas y modos diferentes y únicos, se llega a la vida, que es el lugar donde se cataliza y se visualiza toda experiencia de Dios. (Continuará…) CEBIPAL

Avisos Parroquiales:

Viernes 15 de octubre: celebramos
Santa Teresa de Jesús.
Co-patrona de nuestra Diócesis.
Ver cartelera

Lecturas de la semana:

LUNES 11: Gálatas 4, 22-24. 26-27. 31--5; Salmo 112; Lucas 11, 2-32.
MARTES 12: Gálatas 5, 1-6, Salmo 118; Lucas 11, 37-41
MIERCOLES 13: Gálatas 5, 18-25; Salmo 1; Lucas 11, 42-46.
JUEVES 14: Éfesios 1, 1-10; Salmo 97; Lucas 11, 47-54.
VIERNES 15: Éfesios 1, 11-14; Salmo 32; Lucas 12, 1-7.
SABADO 16: Efesios 1, 15-23; Salmo 8; Lucas 12, 8-12.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José

http://miencuentroconjesus1.blogspot.com/
miencuentroconjesus@yahoo.com.ar

sábado, 2 de octubre de 2010

XXVII Domingo durante el año(C), "Si tu hermano se arrepiente, perdónalo"

Lecturas del 3-10-10

Libro de Habacuc 1,2-3.2,2-4.

¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio sin que tú escuches, clamaré hacia ti: "¡Violencia", sin que tú salves? ¿Por qué me haces ver la iniquidad y te quedas mirando la opresión? No veo más que saqueo y violencia, hay contiendas y aumenta la discordia.
El Señor me respondió y dijo: Escribe la visión, grábala sobre unas tablas para que se la pueda leer de corrido.
Porque la visión aguarda el momento fijado, ansía llegar a término y no fallará; si parece que se demora, espérala, porque vendrá seguramente, y no tardará.
El que no tiene el alma recta, sucumbirá, pero el justo vivirá por su fidelidad.
Palabra de Dios.

Salmo 95(94)

R: Ojalá hoy escuchemos la voz del Señor: “No endurezcáis vuestro corazón”
¡Vengan, cantemos con júbilo al Señor, aclamemos a la Roca que nos salva!
¡Lleguemos hasta él dándole gracias, aclamemos con música al Señor! R

¡Entren, inclinémonos para adorarlo! ¡Doblemos la rodilla ante el Señor que nos creó! Porque él es nuestro Dios, y nosotros, el pueblo que él apacienta, las ovejas conducidas por su mano. R

Ojalá hoy escuchen la voz del Señor:
"No endurezcan su corazón como en Meribá, como en el día de Masá, en el desierto,
cuando sus padres me tentaron y provocaron, aunque habían visto mis obras. R

2ªCarta de San Pablo a Timoteo 1,6-8.13-14.
Querido hermano: Te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos.
Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero.
Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por el Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.
Toma como norma las saludables lecciones de fe y de amor a Cristo Jesús que has escuchado de mí. Conserva lo que se te ha confiado, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. Palabra de Dios.

Evangelio según San Lucas 17,3b-10
Después dijo a sus discípulos: «Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado!. Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: “Me arrepiento”, perdónalo».
Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe". El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería.
Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'?
¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'". Palabra del Señor.

Reflexión:

RECOMENDACIONES AL DISCIPULO

Lucas reúne aquí varias palabras de Jesús que tienen una fuerte vinculación con la vida comunitaria: no escandalizar, perdonar siempre, tomar conciencia de la fuerza de la fe…
Al dirigirse a sus discípulos pronuncia una advertencia severa: “Es inevitable que sucedan escándalos, pero ¡ay de los que lo provocan! Más le valdría que le ataran en el cuello una piedra de molino y lo arrojase al mar, antes de escandalizar a uno de estos pequeños. ¡Anden con cuidado! ¿Quiénes son estos pequeños? En la terminología de los sinópticos, los discípulos provenientes de las capas sociales marginadas social y religiosamente; ellos, gracias a su situación, han comprendido y asimilado el mensaje de Jesús de invertir la escala de valores y han optado por el camino de la sencillez. Los “discípulos” a los que Jesús se dirige y habla son los de ascendencia judía ortodoxa. Estos con sus ansias de poder, de creerse en posesión de la verdad, de apelar a la Ley y a la ortodoxia, de su orgullo por no ser como los demás, pueden provocar el escándalo de los sencillos. No tener en cuenta la debilidad, pobreza o escasa preparación de los hermanos merece la peor de las condenas.

El signo más expresivo de la presencia del reino es este amor desinteresado y total que ayuda y perdona. Lejos de sacar partidos de su pasado observante, los discípulos deben estar dispuestos a perdonar siempre y en todo momento. “Siete veces” es una expresión simbólica que significa siempre. Cuando un hermano nos ha ofendido, sólo nos restan dos actitudes; corregirlo y perdonarlo. Nunca juzgarlo y condenarlo. He aquí una llamada a asumir nuestra responsabilidad dentro de la comunidad, a ejercerla con amor y respeto, con compresión y llenos de solicitud, sin prejuicios, sin miedos. Es una invitación a destruir el orgullo de creerse mejores que los otros.

Impotencia del discípulo observante ante la sociedad y la misión.

Los discípulos son nombrados como “los apóstoles” (referencia clara a la misión) y Jesús como “el Señor”. Lucas nos describe la sensación de impotencia que experimentan “los misioneros” que quieren anunciar el Evangelio y se guían con actitud y mentalidad farisea. Tal comportamiento es tildado como falta de fe: “Si tuvieran fe como el grano de mostaza, le dirían a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar, les obedecería”. El grano de mostaza es la simiente más diminuta, símbolo de los comienzos del reino a partir de unos valores humanamente insignificantes. Como esta imagen Jesús nos está diciendo que, cuando se cree en la utopía del reino, no hay obstáculo insalvable.

Mientras los apóstoles sigan creyendo que su fuerza radica en los medios humanos, que su eficacia depende de la observancia religiosa y que Dios es, como para los fariseos, un amo exigente que se preocupa muy poco de sus criados, tendrá validez para ellos la triste comprobación de Jesús: “Pues ustedes lo mismo, cuando hayan hecho todo lo mandado, digan: No somos más que unos pobres criados, hemos hecho lo que teníamos que hacer”. Es curioso cómo muchos entendiendo mal este dicho irónico de Jesús, se identifican con estos “criados” ignorando que son “hijos de Dios”.

El cristiano es fariseo cuando confía más en la ortodoxia, en sus fuerzas y medios que en la fe y los valores del reino; cuando se atribuye el mérito de algo que pertenece a Dios; cuando ve las ventajas de su misión como derechos adquiridos; cuando piensa que Dios es amo exigente; cuando en vez de tener actitudes de hijo tiene de siervo…

Un deseo muy hondo: ¡Auméntanos la fe!

Vivimos un momento de desencanto, de indiferencia, escepticismo y de relativismo. Sentimos que nuestra fe se desvanece o está bloqueada. El que busca sinceramente a Dios se ve envuelto, más de una vez, en oscuridad, duda o inseguridad.
Los creyentes tenemos que aprender a creer inmersos en este horizonte de crisis general y de crisis personal. Todo lo que es importante para nuestra vida es siempre algo que va creciendo en nosotros de manera lenta y secreta, como fruto de una búsqueda paciente y como acogida de una gracia que se nos regala. Y no está exento de altibajos y dudas. En concreto nuestra fe puede comenzar a despertarse de nuevo si acertamos a gritar, desde el fondo mejor de nosotros mismos, lo que los discípulos gritan al Señor: ¡Auméntanos la fe!

Cuando uno vive con el deseo sincero de encontrar a Dios y trabajar por su reino, cada oscuridad, duda o interrogante puede ser un punto de partida hacia algo más profundo, un paso más para abrirse al misterio. Pero todo esto no es fácil de entender cuando vivimos en la certeza de nosotros mismo o pendientes sólo de nuestras necesidades y seguridades.

Al decir que somos “pobres siervos”, o como dicen otras traducciones “siervos inútiles”, se quiere afirmar con fuerza que la fe es ante todo un don, y que nuestra capacidad de vivir la fe es también gracia. La vida de fe es siempre un don que acogemos en la medida en que amamos a Dios y a los hermanos. Es consecuencia, paradójicamente, los siervos verdaderamente útiles son los que se reconocen “inútiles”, los que saben vivir en el horizonte de Dios. El acento puesto en la inutilidad busca realzar -con un giro muy hebreo- la gratuidad de la fe. Reconocer la gratuidad de la fe y del amor de Dios es lo que nos hace vivir en plenitud.
Pbro. Daniel Silva.

Preguntas para la meditación

• ¿Qué significa el perdón en mi vida?
• ¿Qué cosas me cuesta perdonar más?
• ¿Cuándo ofendo a los demás, me acerco para pedirles perdón?
• ¿Dejo que Jesús me perdone a través del Sacramento de la Reconciliación?
• El justo vivirá por la fe... ¿Puedo decir yo lo mismo de mí mismo? ¿Es la fe el principio que realmente orienta mi vida? ¿Tengo simplicidad de corazón, o necesito continuamente estar recibiendo alabanzas o gratitud de los demás?
• ¿Dejo que toda la potencia de la fe se despliegue en mi vida para darle sentido?

Septiembre Mes de la Biblia

“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.

3. La palabra sacramento que se oye

La palabra –sacramento- es la palabra de Dios «sucedida» una vez para siempre y recogida en la Biblia, que vuelve a ser «realidad activa» cada vez que la Iglesia la proclama con autoridad y el Espíritu que las ha inspirado vuelve a encenderla en el corazón de quien las escucha. «Él recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros», dice Jesús del Espíritu Santo (Jn 16,14).

Cuando se habla de la Palabra como «sacramento», se toma este término no en el sentido técnico y restringido de los «siete sacramentos», sino en el sentido más amplio por el que se habla de Cristo como el «primordial sacramento del Padre» y de la Iglesia como del «sacramento universal de salvación». Teniendo presente la definición que san Agustín da del sacramento como «una palabra que se ve» (verbum visibile), se suele definir, por contraste, la palabra como «un sacramento que se oye» (sacramentum audibile).
En cada sacramento se distingue un signo visible y la realidad invisible que es la gracia. La palabra que leemos en la Biblia, en sí misma, no es más que un signo material (como el agua y el pan), un conjunto de sílabas muertas o, como mucho, una palabra del vocabulario humano como las demás; pero cuando interviene la fe y la iluminación del Espíritu Santo, a través de este signo entramos misteriosamente en contacto con la viva verdad y voluntad de Dios y oímos la voz misma de Cristo.

«El cuerpo de Cristo -escribe Bossuet-- no está más realmente presente en el adorable sacramento de cuanto la verdad de Cristo lo está en la predicación evangélica. En el misterio de la Eucaristía las especies que veis son signos, pero lo que en ellas se encierra es el mismo cuerpo de Cristo; en la Escritura, las palabras que oís son signos, pero el pensamiento que os dan es la verdad misma del Hijo de Dios».

Cuando el profeta Eliseo dijo a Naamán, el sirio, quién había ido a verle para que le curara de la lepra, que se lavara siete veces en el Jordán, le respondió indignado «¿Acaso el Abaná y el Farfar, ríos de Damasco, no son mejores que todas las aguas de Israel? ¿No podría bañarme en ellos para quedar limpio?» (2 Rey 5, 12). Naamán tenía razón: los ríos de Siria eran, sin duda, mejores y más caudalosos; sin embargo, se curó bañándose en el Jordán y su carne quedó como la de un niño, cosa que jamás habría ocurrido si se hubiera bañado en los grandes ríos de su país.

Así es la Palabra de Dios contenida en las Escrituras. Entre la gente y también en la Iglesia ha habido y habrá libros mejores que algunos libros de la Biblia, más refinados literariamente y más edificantes religiosamente (piénsese en La imitación de Cristo), pero ninguno de ellos obra como lo hace el más modesto de los libros inspirados. Existe, en las palabras de la Escritura, algo que actúa más allá de toda explicación humana; hay una desproporción evidente entre el signo y la realidad que produce, cosa que permite pensar, precisamente, en la eficacia de los sacramentos.

Lecturas de la semana:

LUNES 4: Gálatas 1, 6-12; Salmo 110; Lucas 10, 25-37.
MARTES 5: Gálatas 1, 13-24, Salmo 138; Lucas 10, 38-42
MIERCOLES 6: Gálatas 2, 1-3, 6-14; Salmo 116; Lucas 11, 1-4.
JUEVES 7: Hechos apóstoles 1, 12-14; Salmo Lc. 1, 46-55 ; Lucas 1, 26-38.
VIERNES 8: Gálatas 3, 7-14; Salmo 110; Lucas 11, 15-26.
SABADO 95: Gálatas 3, 22-29; Salmo 104; Lucas 11, 27-28.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano. P Raniero Cantalamessa.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

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miércoles, 15 de septiembre de 2010

XXV Domingo durante el año(C), “por haber obrado tan hábilmente”

Lecturas del 19-9-10

Libro de Amós 8,4-7.
Escuchen esto, ustedes, los que pisotean al indigente para hacer desaparecer a los pobres del país. Ustedes dicen: "¿Cuándo pasará el novilunio para que podamos vender el grano, y el sábado, para dar salida al trigo? Disminuiremos la medida, aumentaremos el precio, falsearemos las balanzas para defraudar; compraremos a los débiles con dinero y al indigente por un par de sandalias, y venderemos hasta los desechos del trigo".
El Señor lo ha jurado por el orgullo de Jacob: Jamás olvidaré ninguna de sus acciones. Palabra de Dios

Salmo 112

R: Alaben al Señor, que alza al pobre.
¡Aleluya! Alaben, servidores del Señor, alaben el nombre del Señor.
Bendito sea el nombre del Señor, desde ahora y para siempre. R
El Señor está sobre todas las naciones, su gloria se eleva sobre el cielo. ¿Quién es como el Señor, nuestro Dios, que tiene su morada en las alturas, y se inclina para contemplar el cielo y la tierra? R
El levanta del polvo al desvalido, alza al pobre de su miseria, para hacerlo sentar entre los nobles, entre los nobles de su pueblo. R

Primera Carta de San Pablo a Timoteo 2,1-8. Querido hermano: Ante todo, te recomiendo que se hagan peticiones, oraciones, súplicas y acciones de gracias por todos los hombres,
por los soberanos y por todas las autoridades, para que podamos disfrutar de paz y de tranquilidad, y llevar una vida piadosa y digna.
Esto es bueno y agradable a Dios, nuestro Salvador, porque él quiere que todos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad.
Hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres: Jesucristo, hombre él también,
que se entregó a sí mismo para rescatar a todos.
Este es el testimonio que él dio a su debido tiempo, y del cual fui constituido heraldo y Apóstol para enseñar a los paganos la verdadera fe. Digo la verdad, y no miento.
Por lo tanto, quiero que los hombres oren constantemente, levantando las manos al cielo con recta intención, sin arrebatos ni discusiones.
Palabra de Dios

Evangelio según San Lucas 16,1-13

Decía también a los discípulos: "Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.
El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?'.
'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'. Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz.
Pero yo les digo: Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".

Palabra del Señor.
Reflexión:

Esta parábola –no siempre bien interpretada- va dirigida a los que son amigos del dinero, su verdadero Dios. El personaje central es el administrador de un propietario de tierras, es como un drama en miniatura, lleno de movimiento y de cambios de escena.

La primera tiene como actores al administrador y a su señor y concluye con un despido tajante: «Ya no puedes ser administrador». Éste no esboza siquiera una autodefensa. Tiene la conciencia sucia y sabe perfectamente que de lo que se ha enterado el patrón es cierto.

La segunda escena es un soliloquio del administrador que se acaba de quedar solo. No se da por vencido; piensa enseguida en soluciones para garantizarse un futuro.

La tercera escena –el administrador y los campesinos— revela el fraude que ha ideado con ese fin: «“¿Tú cuánto debes?” Respondió: “Cien cargas de trigo”. Le dijo: “Toma tu recibo y escribe ochenta”».
Un caso clásico de corrupción y de falsa contabilidad que nos hace pensar en frecuentes episodios parecidos en nuestra sociedad, si bien a escala mucho mayor.

La conclusión es desconcertante: «El señor alabó al administrador injusto porque había obrado astutamente». ¿Es que Jesús aprueba o alienta la corrupción?
Representa, como tantas otras, un caso extremo: un hombre que está a punto de ser despedido de su trabajo y que necesita actuar urgentemente para garantizarse el futuro, antes de quedarse sin empleo. Para ello plantea una estrategia. Acusado de derrochar los bienes de su amo, causa por la que se va a quedar sin trabajo, decide rebajar la cantidad de la deuda de cada uno de los acreedores de su amo, renunciando a la comisión que le pertenece como administrador.
Es sabido que los administradores no recibían en Palestina un sueldo por su gestión, sino que vivían de la comisión que cobraban, poniendo con frecuencia intereses desorbitados a los acreedores.
La actuación de administrador debe entenderse así: el que debía cien barriles de aceite había recibido prestados cincuenta nada más, los otros cincuenta eran la comisión correspondiente a la que el administrador renuncia con tal de granjearse amigos para el futuro.
Renunciando a su comisión, el administrador no lesiona en nada los intereses de su amo. De ahí que el amo lo felicite por saber garantizarse el futuro dando el “injusto dinero” a sus acreedores.
El amo alaba la estrategia de aquel “administrador de lo injusto”, calificativo que se da en el evangelio de Lucas al dinero, pues, en cuanto acumulado, procede de injusticia o lleva a ella.

Para Lucas, todo dinero es injusto. Ahora bien: si uno lo usa –desprendiéndose de él- para "ganarse amigos", hace una buena inversión no en términos bursátiles, ni bancarios, sino en términos humanos cristianos. El injusto dinero, como encarnación de la escala de valores de la sociedad civil, sirve de piedra de toque para ensayar la disponibilidad del discípulo a poner al servicio de los demás lo que de hecho no es suyo, sino que se lo ha apropiado en detrimento de los desposeídos y marginados.

El “injusto dinero” es calificado en la conclusión de la parábola como "lo de nada" y "lo ajeno", en cuanto opuesto a "lo que vale de veras, lo importante, lo vuestro”. Y “lo que vale de veras” no es el don del dinero, sino el del Espíritu de Dios que comunica vida a los suyos (“cuánto más el Padre del cielo dará Espíritu Santo a los que se lo piden”, cf. Lc 11,13). Eso sí, para recibir el Espíritu (que es comunicación de la vida de Dios que potencia al hombre) se requiere el desprendimiento y la generosidad hacia los demás (11,34-36).

La parábola termina con esta frase lapidaria: “No pueden servir a Dios y al dinero”. La piedra de toque de nuestro amor a Dios es la renuncia al dinero. El amor al dinero es una idolatría. Hay que optar entre dos señores: no hay término medio. El campo de entrenamiento de esta opción es el mundo, la sociedad, donde los discípulos de Jesús tienen que compartir lo que poseen con los que no lo tienen, con los oprimidos y desposeídos, los desheredados de la tierra.
El afán de dinero es la frontera que divide el mundo en dos; es la barrera que nos separa de los otros y hace que el mundo esté organizado en clases antagónicas: ricos y pobres, opresores y oprimidos; el ansia de dinero es el enemigo número uno que imposibilita que el mundo sea una familia unida donde todos se sienten a la mesa de la vida. Por eso el discípulo, para garantizarse el futuro, debe estar dispuesto en el presente a renunciar al dinero que lleva a la injusticia y hace imposible la fraternidad.

«La vida –decía un filósofo antiguo— a nadie se le da en propiedad, sino a todos en administración» (Séneca).
Somos todos los «administradores»; por ello debemos hacer como el hombre de la parábola. Él no dejó las cosas para mañana, no se durmió. Está en juego algo más importante como para confiarlo al azar.

Meditación:

El mensaje de Jesús es claro: “no podemos servir a Dios y al dinero”. ¿De qué lado me coloco yo? ¿Cómo vivo personalmente mi relación con los bienes temporales? ¿Me esclavizan? ¿Trato de contemporizar y servir a los dos?
- En situaciones de pobreza y de exclusión, ¿somos una comunidad que está al servicio del Dios de la Vida?
Septiembre Mes de la Biblia

“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.

2. La predicación de Cristo continúa en la Iglesia

El autor de la epístola a los Hebreos escribía bastante tiempo después de la muerte de Jesús, por lo tanto mucho después de que Él hubiera dejado de hablar; sin embargo dice que Dios nos ha hablado por medio del Hijo «en estos últimos tiempos». Así que considera los días en que vive como parte de los «días de Jesús». Por eso, un poco más adelante, citando la palabra del Salmo «Si oís hoy su voz no endurezcáis vuestros corazones», la aplica a los cristianos diciendo: «¡Mirad hermanos! Que no haya en ninguno de vosotros un corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de Dios vivo; antes bien exhortaos mutuamente cada día mientras dure este hoy» (Hb 3, 7s.).
Dios habla, por lo tanto, también hoy en la Iglesia, y habla «por medio del Hijo». «Dios -se lee en la Dei Verbum--, que habló en otro tiempo, habla sin intermisión con la Esposa de su amado Hijo; y el Espíritu Santo, por quien la voz del Evangelio resuena viva en la Iglesia, y por ella en el mundo, va induciendo a los creyentes en la verdad entera, y hace que la palabra de Cristo habite en ellos abundantemente».

¿Pero cómo y dónde podemos oír esta «voz suya»? La revelación divina está cerrada; en cierto sentido, ya no hay más palabras de Dios. Más he aquí que descubrimos otra afinidad entre Palabra y Eucaristía. La Eucaristía está presente en toda la historia de la salvación: en el Antiguo Testamento, como figura (el cordero pascual, el sacrificio de Melquisedec, el maná), en el Nuevo Testamento, como evento (la muerte y resurrección de Cristo), en la Iglesia, como sacramento (la Misa)….. (continuará)



Avisos parroquiales

Día de la Biblia

Con la idea de celebrar el Día de la Biblia, nos encontraremos el 26 de Septiembre a las 15:00 hs. , en la Parroquia San José, ubicada en la Calle Brandsen 4970 Villa Domnico. Allí trabajaremos el subsidio para la lectura orante de La Sagrada Escritura, que tiene como lema:
“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.

Lecturas de la semana:

LUNES 20: Proverbios 3, 27-34; Salmo 14; Lucas 8, 16-18.
MARTES 21: Éfeso 4, 1-7. 11-13, Salmo 18; Mateo 9, 9-13
MIERCOLES 22: Proverbios 30, 5-9; Salmo 118; Lucas 9, 1-6.
JUEVES 23: Eclesiastés 1, 2-11; Salmo 89; Lucas 9, 7-9.
VIERNES 24: Judit 15, 8-10; 16, 13-14; Salmo Lc. 1, 46-55; Juan 19, 25-27.
SABADO 25: Eclesiastés 11, 9—12, 8; Salmo 89; Lucas 9, 43b-45.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano. P Raniero Cantalamessa.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

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sábado, 11 de septiembre de 2010

XXIV Domingo durante el año(C), “…habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta.”

Lecturas del 12-9-10

Libro del Éxodo 32,7-11.13-14.

El Señor dijo a Moisés: "Baja en seguida, porque tu pueblo, ese que hiciste salir de Egipto, se ha pervertido. Ellos se han apartado rápidamente del camino que yo les había señalado, y se han fabricado un ternero de metal fundido. Después se postraron delante de él, le ofrecieron sacrificios y exclamaron: "Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto".
Luego le siguió diciendo: "Ya veo que este es un pueblo obstinado.
Por eso, déjame obrar: mi ira arderá contra ellos y los exterminaré. De ti, en cambio, suscitaré una gran nación".
Pero Moisés trató de aplacar al Señor con estas palabras: "¿Por qué, Señor, arderá tu ira contra tu pueblo, ese pueblo que tú mismo hiciste salir de Egipto con gran firmeza y mano poderosa?
Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, tus servidores, a quienes juraste por ti mismo diciendo: "Yo multiplicaré su descendencia como las estrellas del cielo, y les daré toda esta tierra de la que hablé, para que la tengan siempre como herencia".
Y el Señor se arrepintió del mal con que había amenazado a su pueblo. Palabra de Dios.

Salmo 50

R: Iré a la casa de mi Padre.

¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas!
¡Lávame totalmente de mi culpa y purifícame de mi pecado! R
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia ni retires de mí tu santo espíritu. R
Abre mis labios, Señor, y mi boca proclamará tu alabanza. Mi sacrificio es un espíritu contrito, tú no desprecias el corazón contrito y humillado. R

1º Carta de San Pablo a Timoteo 1,12-17.
Querido hermano: Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo, porque me ha fortalecido y me ha considerado digno de confianza, llamándome a su servicio a pesar de mis blasfemias, persecuciones e insolencias anteriores. Pero fui tratado con misericordia, porque cuando no tenía fe, actuaba así por ignorancia.
Y sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor, junto con la fe y el amor de Cristo Jesús.
Es doctrina cierta y digna de fe que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el peor de ellos. Si encontré misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en mí toda su paciencia, poniéndome como ejemplo de los que van a creer en él para alcanzar la Vida eterna.
¡Al Rey eterno y universal, al Dios incorruptible, invisible y único, honor y gloria por los siglos de los siglos! Amén. Palabra de Dios.

Evangelio según San Lucas 15,1-10.

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo. Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría, y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido". Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse".
Y les dijo también: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una, ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla? Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice: "Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido".
Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierte".
Palabra del Señor.

Reflexión:

PARABOLAS DE LA OVEJA Y
LA MONEDA PÉRDIDAS
LUCAS 15, 1-10

Se ha llamado a estas parábolas del capítulo 15 de San Lucas las “parábolas de la confrontación”. Existen en ellas dos puntos de vista, dos mentalidades, dos concepciones de Dios enfrentadas.

Por una parte está la conducta de Jesús abierta y dialogante, sin clasismos de pureza legal, que no huye de los pecadores sino que los busca y acepta sentarse a la mesa con ellos. Por otra parte está la reacción intelectual-legal provocada por esta conducta: el que hace eso no puede venir de Dios. Jesús quiere revelar el verdadero rostro de Dios. No se puede partir de nuestros conceptos para elaborar un Dios a nuestra medida, al contrario, hay que dejarse instruir por las enseñanzas de Jesús, revelador del Padre, y por sus conceptos llegar al verdadero rostro de Dios.

En estas parábolas se destruye el ídolo de una falsa divinidad, rígida en su majestad con exigencias de adoración, para poner en su lugar la realidad del verdadero Dios de Jesucristo, un Padre lleno de amor que espera día y noche o sale Él mismo al encuentro de sus hijos para celebrar con gran regocijo la alegría del regreso.

Parábola de la oveja perdida

Es tan breve como encantadora. Subraya:1) La solícita atención de Dios con los pecadores y descreídos, con los marginados y mal vistos; 2) La alegría festiva de encontrar lo perdido. El texto está cargado de sorpresa e ironía.

Es sorprendente que Jesús compare el sentimiento y la actitud de Dios con los de un pastor. Junto con los recaudadores y otros oficios despreciables (usureros, cambistas, vendedores ambulantes, curtidores…), los pastores habían llegado a ser personas de mala fama, contados sin discusión entre los pecadores. Eran sospechosos de no cumplir la ley y de andar mezclados en todo tipo de trampas y robos.

También resulta sorprendente que deje las noventa y nueve y se vaya a buscar la perdida. Un detalle: el pastor al encontrar su oveja, tenga que llevarla a hombros, hacen pensar que ésta era un animal especialmente débil. No es el valor del animal lo que impulsa al pastor a buscarla. Es sencillamente el hecho de que la oveja es suya y la quiere.

Es sorprendente e irónica la inversión de valores: los perdidos, los descreídos, los marginados y excluidos por la sociedad religiosa, si se enmiendan activan su capacidad de hacer fiesta y la comparten con los demás. Todos los publicanos y pecadores se acercan a Jesús, y que los fariseos y maestros de la Ley (los que se consideran justos) sólo se dediquen a murmurar. Éstos no tienen la capacidad ni sienten necesidad de enmienda.

Parábola de la moneda perdida

Esta parábola pone de manifiesto lo mismo. Sacada de la realidad cotidiana, todos pueden entenderla. La preocupación por la moneda perdida, el empeño en buscarla y la alegría de encontrarla, sirven para descubrir las actitudes que se dan en Dios y que Jesús está viviendo de cara a las personas marginadas y pecadoras. Muestra que Dios ama a todos, sea cual sea su conducta, en cambio, los fariseos y los letrados desprecian a los pecadores, descreídos y publicanos porque no observan la Ley.
Para nosotros que buscamos justificaciones ante Dios y creemos saber cómo debe actuar Él, estas parábolas ponen de manifiesto que el amor de Dios va más allá de lo que pensamos. Dios obra como quien ama y está preocupado por la suerte del ser querido. Él toma la iniciativa (como el pastor y la mujer). Para Él somos algo valioso. No somos uno más. Cada uno de nosotros es único. Esta revelación debería seducir a todos, y sobre todo a las personas que están habituadas a Dios. Pero, de hecho, semejante revelación disgusta a muchos cuando no se es sensible al don gratuito.

Hay algo que los creyentes no deberíamos olvidar nunca. Por muy perdidos que nos encontremos, por muy fracasados que nos sintamos, por muy culpables que nos veamos, siempre hay salida. Cuando nos encontramos perdidos, una cosa es segura: Dios es Alguien que busca precisamente a los perdidos.

Si nos fijamos en Mateo 18, 12-14 comparándola con la de Lucas, el auditorio de Mateo es completamente diferente. Jesús no la dirige a sus adversarios, sino a sus discípulos. De acuerdo con esto, la conclusión tiene otro acento: “Es voluntad del Padre del cielo que no se pierda ni uno solo de estos pequeños”. Enmarcada en la amonestación de no despreciar a los pequeños y en la indicación sobre la conducta que se debe seguir con el hermano pecador. Dios quiere que nosotros nos ocupemos del hermano caído tan fielmente como el pastor de la parábola tras la oveja perdida. El cambio de auditorio y del contexto ha traído cambio de acento. Lo que Lucas es revelación de Dios se ha convertido en Mateo en exhortación.

Por eso, uno de los mensajes de estas parábolas es la gratuidad ilógica y gozosamente desconcertante de la misericordia de Dios a favor de los marginados y despreciados de aquella sociedad. Es también la condena de un mundo farisaicamente dividido en dos frentes, el de los justos y buenos u ortodoxos oficiales y el de los pecadores o malos o heterodoxos. Dios rompe nuestros esquemas, normas y costumbres.

Su forma de ser y actuar, revelada en Jesús, pone entre dicho nuestros valores y conducta, la lógica por la que nos movemos y, que queremos imponer a todos. Lo suyo es gratuidad, y como todo lo gratuito se nos presenta como una locura o algo ilógico, porque nos supera y sorprende siempre.

Para orar

La oración con esta página evangélica ofrece muchas posibilidades:

Contemplar a Jesús rodeado de pecadores, mal vistos y pobres. Ver su polémica, su afrontamiento, su cercanía a los marginados. Verle pronunciar estas parábolas, y al decirlas, desvelarnos el rostro de Dios y el suyo.
Identificarse uno mismo con la oveja perdida. Verse pecador, necesitado de conversión
Contemplar el amor desconcertante de Dios y gozar con Él. Dios me quiere no por lo que yo hago, sino porque soy de Él. Alegrarme con su alegría, y tener plena confianza.
Amar como Dios ama, como Jesús ama: salir de mí, acercarme a quien él se acerca, buscar a quien Él busca, alegrarme por lo que Él se alegra.
Pbro. Daniel Silva

Septiembre Mes de la Biblia
“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.

1. La predicación en la vida de Jesús

Después del relato del bautismo de Jesús, el evangelista Marcos prosigue su narración diciendo: «Marchó Jesús a Galilea y proclamaba el Evangelio de Dios: "El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertios y creed en el Evangelio"» (Mc 1, 14 s.). Mateo escribe más brevemente: «Desde entonces comenzó Jesús a predicar y a decir: "Convertios, porque el Reino de los Cielos ha llegado"» (Mt 4, 17). Con estas palabras empieza el «Evangelio», entendido como la buena noticia «de» Jesús -esta es, traída por Jesús y de la que Él es el sujeto--, diferente de la buena noticia «sobre» Jesús de la sucesiva predicación apostólica, en la que Jesús es el objeto. Se trata de un evento que ocupa un lugar bien preciso en el tiempo y en el espacio: sucede «en Galilea», «después de que Juan fue arrestado». El verbo empleado por los evangelistas, «comenzó a predicar», pone fuertemente de relieve que se trata de un «inicio», de algo nuevo no sólo en la vida de Jesús, sino en la historia misma de la salvación. La Carta a los Hebreos expresa así la novedad: «Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo»

Lecturas de la semana:

LUNES 13: Primera Corinto 11, 17-26. 33; Salmo 39; Lucas 7, 1-10.
MARTES 14: Números, 21, 4b-9, Salmo 77; Juan 3, 13-17.
MIERCOLES 15: Hebreos 5, 7-9; Salmo 30; Juan 19, 25-27.
JUEVES 16: Primera Corinto 15, 1-11; Salmo 117; Lucas 7,36-50.
VIERNES 17: Primera Corinto 15, 12-20; Salmo 16; Lucas 8, 1-3.
SABADO 18: Primera Corinto 15, 35-37. 42-49; Salmo 55; Lucas 8, 4-15.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.
Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José

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viernes, 3 de septiembre de 2010

XXIII Domingo durante el año(C), “El que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo”.

Lecturas del 5-9-10

Libro de la Sabiduría 9,13-18.
¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?
Los pensamientos de los mortales son indecisos y sus reflexiones, precarias,
porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma y esta morada de arcilla oprime a la mente con muchas preocupaciones.
Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra, y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con esfuerzo; pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?
¿Y quién habría conocido tu voluntad si tú mismo no hubieras dado la Sabiduría y enviado desde lo alto tu santo espíritu?
Así se enderezaron los caminos de los que están sobre la tierra, así aprendieron los hombres lo que te agrada y, por la Sabiduría, fueron salvados". Palabra de Dios.

Salmo 89

R: Señor, Tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
Tú haces que los hombres vuelvan al polvo, con sólo decirles: "Vuelvan, seres humanos".
Porque mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia de la noche. R

Tú los arrebatas, y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana:
por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita. R

Sácianos en seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida.
Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos. R

Carta de San Pablo a Filemón 1,9-10.12-17.
Queridos hermanos: Yo Pablo, ya anciano y ahora prisionero a causa de Cristo Jesús, te suplico en favor de mi hijo Onésimo, al que engendré en la prisión.
Te lo envío como si fuera yo mismo.
Con gusto lo hubiera retenido a mi lado, para que me sirviera en tu nombre mientras estoy prisionero a causa del Evangelio.
Pero no he querido realizar nada sin tu consentimiento, para que el beneficio que me haces no sea forzado, sino voluntario.
Tal vez, él se apartó de ti por un instante, a fin de que lo recuperes para siempre,
no ya como un esclavo, sino como algo mucho mejor, como un hermano querido. Si es tan querido para mí, cuánto más lo será para ti, que estás unido a él por lazos humanos y en el Señor. Por eso, si me consideras un amigo, recíbelo como a mi mismo. Palabra de Dios.

Evangelio según San Lucas 14,25-33.
Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: "Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?
No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:
'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'.
¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?
Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo. Palabra del Señor.

Reflexión:

Acaso hay alguien…..?

El pasaje del Evangelio de este domingo es uno de esos que dan la tentación de ser dulcificados por parecer demasiado duro para los oídos:
«Si alguno viene donde mí y no odia a su padre, a su madre…».
Ante todo hay algo que aclarar: ciertamente el Evangelio es en ocasiones provocante, pero nunca contradictorio.
Poco después, en el mismo Evangelio de Lucas, Jesús recuerda con fuerza el deber de honrar al padre y a la madre (Cf. Lucas 18, 20) y a propósito del marido y la mujer, dice que tienen que ser una sola carne y que el hombre no tiene derecho de separar lo que Dios ha unido.
Entonces, ¿cómo puede decirnos ahora que hay que odiar al padre y a la madre, a la mujer, a los hijos y a los hermanos?
Hay que tener en cuenta un hecho. En hebreo no hay comparativo de superioridad o de inferioridad (amar a alguien más o menos que a otra persona); simplifica y reduce todo a «amar» u «odiar». La frase «si alguno viene donde mí y no odia a su padre y a su madre» debe entenderse, por tanto, en este sentido: «si alguno viene donde mí sin preferirme a su padre y a su madre».
Para darse cuenta de esto basta leer el mismo pasaje del Evangelio de Mateo donde dice: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí» (Mateo 10, 37).

Sería totalmente equivocado pensar que este amor por Cristo está en competencia con los diferentes amores humanos: por los padres, el cónyuge, los hijos, los hermanos. Cristo no es un «rival en el amor» de nadie y no tiene celos de nadie.

El amor por Cristo no excluye los demás amores sino que los ordena. Es más, en él todo amor genuino encuentra su fundamento, su apoyo y la gracia necesaria para ser vivido hasta el final.
Este es el sentido de la «gracia de estado» que confiere el sacramento del matrimonio a los cónyuges cristianos.
Asegura que, en su amor, serán apoyados y guiados por el amor que Cristo tuvo por su esposa, la Iglesia.
Jesús no hace ilusiones a nadie, pero tampoco desilusiona a nadie; pide todo porque quiere darlo todo; es más, lo ha dado todo.

Uno podría preguntarse: ¿pero cómo puede este hombre, que vivió hace veinte siglos en un rincón perdido del planeta, pedirnos a todos este amor absoluto?
La respuesta, sin necesidad de remontarnos muy lejos, se encuentra en su vida terrena que conocemos por la historia: él fue el primero en darlo todo por el hombre: «Cristo nos amó y se entregó por nosotros» (Cf. Efesios 5, 2). En este mismo pasaje del Evangelio, Jesús nos recuerda también cuál es el test y la prueba del verdadero amor por él: «cargar con la propia cruz». Cargar con la propia cruz no significa buscar sufrimientos. Cristo tampoco se puso a buscar su cruz; en obediencia a la voluntad del Padre la cargó sobre sí cuando los hombres se la pusieron a espaldas, transformándola con su amor obediente de instrumento de suplicio en signo de redención y de gloria.
Jesús no vino a aumentar las cruces humanas, sino más bien a darles un sentido. Con razón, se ha dicho que «quien busca a Jesús sin la cruz, encontrará la cruz sin Jesús», es decir, de todos modos encontrará la cruz, pero sin la fuerza para cargar con ella.

Queridos lectores, hemos comenzado el mes de setiembre no solo el mes de la Primavera, mas importante aún es el “Mes de la Biblia” hagamos de la Palabra el alimento nuestro de cada día para que nuestras vidas tengan cada día más sentido y así nos sintamos atraídos por esa luz de verdad que llena nuestras expectativas y de ese modo seamos cada vez más generosos y comprometidos a las exigencias del Amor comunicativo del Padre en su Hijo: “La Palabra de Vida y de Paz”,

Pbro. Carlos Ontivero
Preguntas para la meditación:

¿Me siento parte de la gran multitud que camina con Jesús?

En mi seguimiento de Jesús ¿He aceptado fielmente las exigencias de Jesús para seguirlo?

¿Estoy dispuesto a no anteponer nada al seguimiento de Cristo como un auténtico discípulo?

SER DISCIPULO
Podría seguir así, tirando más o menos como hasta ahora, manteniendo el equilibrio prudentemente, justificando mis opciones dignas, diciendo sí cuando todo es a medias.
Pero también puedo ser…discípulo.

Quiero ser dueño de mi vida, no renunciar a mi libertad, gozar de tantas cosas buenas, entregarme a los míos, y tener esa serena paz del deber bien cumplido.
Pero también puedo ser…discípulo.

Puedo cargar con mi cruz, quizá la tuya; también complicarme la vida y complicársela a otros con osadía, hablar de la buena noticia y soñar nuevas utopías.
Pero también puede ser…discípulo.

Anhelo hacer proyectos, proyectos vivos y sólidos para un futuro solidario, deseo ser eficaz, acertar, dar en el clavo y ayudar.
Pero también puedo ser…discípulo.

Soy capaz de pararme y deliberar, escuchar, contrastar y discernir, escuchar, a veces, me refugio en lo sensato, otras, lanzo las campanas al vuelo y parece que rompo moldes y modelos. Pero también puedo ser…discípulo.

No siempre acabo lo que emprendo, otras arriesgo y no acierto o me detengo haciendo juegos de equilibrio; me gusta apuntarme a todo y dejar las puertas abiertas, por si acaso.
Me asusta tu oferta.
Pero también puedo ser…discípulo. Ulibarri, Fl

Septiembre Mes de la Biblia

“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.

El Papa Benedicto XVI recordó en el Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios que “… la palabra humana tiene ya una fuerza increíble. Son las palabras que luego crean la historia; la realidad. Con mayor razón, la Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y, para ser realistas, debemos contar precisamente con esta realidad”.

¿Qué es la Biblia?
La palabra "Biblia" viene del griego y significa "libros". Es el conjunto de Libros Sagrados llamados también "Sagradas Escrituras" (Mateo 21:42; Hechos 8:32) que contienen la Palabra Viva de Dios y narran la "Historia de la Salvación" (como Dios nos salva). Nos revela las verdades necesarias para conocerle, amarle y servirle.

La Biblia se divide en dos partes: Antiguo Testamento (antes de Cristo) y Nuevo Testamento (plenitud de la promesa en Cristo). "Testamento" significa "alianza" y se refiere a las alianzas que Dios pactó con los Israelitas en el Antiguo Testamento y la nueva y definitiva alianza que Dios hizo con los hombres en la Sangre de Jesucristo.

¿Por qué decimos que la Biblia es revelación de Dios?

"Revelación" significa darse a conocer: “Después de haber hablado antiguamente a nuestros padres por medio de los Profetas, en muchas ocasiones y de diversas maneras, ahora, en este tiempo final, Dios nos habló por medio de su Hijo, a quien constituyó heredero de todas las cosas y por quien hizo el mundo. Él es el resplandor de su gloria y la impronta de su ser.
Él sostiene el universo con su Palabra poderosa, y después de realizar la purificación de los pecados, se sentó a la derecha del trono de Dios en lo más alto del cielo. (Heb. 1,1-3).
Por esta razón, la Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras como venera también el Cuerpo del Señor. La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, determinó los libros de la Biblia y los reconoció como revelación divina.
Dios es el autor de la Sagrada Escritura. Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo. Dios inspira a sus autores humanos: actúa en ellos y por ellos. Da así la seguridad de que sus escritos enseñan sin error la verdad salvífica. Muchos de los libros llevan el nombre del autor, otros, como los primeros, escritos por Moisés, no.

¿Cuando se escribió la Biblia?
Fue un largo proceso que comenzó unos 1300 años antes de Jesucristo. El último escritor fue San Juan aprox.100 dC.

Avisos parroquiales

12 de septiembre:
Colecta Nacional Más por Menos
“Construyamos una historia sin excluidos”

Lecturas de la semana:

LUNES 6: Primera Corinto 5, 1-8; Salmo 5; Lucas 6, 6-11.
MARTES 7: Primera Corintos 6, 1-11, Salmo 149; Lucas 6, 12-19.
MIERCOLES 8: Miqueas 5, 1-4a; Salmo 12; Mateo 1, 18-23.
JUEVES 9: Primera Corinto 8, 1. 4b-13; Salmo 138; Lucas 6, 27-36.
VIERNES 10: Primera Corinto 9, 16-19. 22b-27; Salmo 83; Lucas 6, 37-42.
SABADO 11: Primera Corinto 10, 14-22; Salmo 115; Lucas 6, 43-49.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 15:30 h.
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Círculo Bíblico San José

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sábado, 28 de agosto de 2010

XXII Domingo del Tiempo Ordinario(C), "Todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado”

Lecturas del 29-8-10

Libro del Eclesiástico 3, 17-18. 20. 28-29

Hijo mío, realiza tus obras con modestia y serás amado por los que agradan a Dios. Cuanto más grande seas, más humilde debes ser, y así obtendrás el favor del Señor, porque el poder del Señor es grande y él es glorificado por los humildes.
No hay remedio para el mal del orgulloso, porque una planta maligna ha echado raíces en él. El corazón inteligente medita los proverbios y el sabio desea tener un oído atento.
Palabra de Dios.

Salmo 67


R. Señor, por tu bondad
tú preparaste una morada para el pobre.
Los justos se regocijan, gritan de gozo delante del Señor y se llenan de alegría.
¡Canten al Señor, entonen un himno a su Nombre! Su Nombre es «el Señor.» R.
El Señor en su santa Morada es padre de los huérfanos y defensor de las viudas:
él instala en un hogar a los solitarios
y hace salir con felicidad a los cautivos. R.

Tú derramaste una lluvia generosa, Señor:
tu herencia estaba exhausta y tú la reconfortaste; allí se estableció tu familia,
y tú, Señor, la afianzarás por tu bondad para con el pobre. R.

Carta a los Hebreos 12, 18-19. 22-24

Hermanos:
Ustedes, en efecto, no se han acercado a algo tangible: fuego ardiente, oscuridad, tinieblas, tempestad, sonido de trompeta, y un estruendo tal de palabras, que aquellos que lo escuchaban no quisieron que se les siguiera hablando.
Ustedes, en cambio, se han acercado a la montaña de Sión, a la Ciudad del Dios viviente, a la Jerusalén celestial, a una multitud de ángeles, a una fiesta solemne, a la asamblea de los primogénitos cuyos nombres están escritos en el cielo. Se han acercado a Dios, que es el Juez del universo, y a los espíritus de los justos que ya han llegado a la perfección, a Jesús, el mediador de la Nueva Alianza.
Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 14, 1. 7-14
Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente. Y al notar cómo los invitados buscaban los primeros puestos, les dijo esta parábola: «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar, porque puede suceder que haya sido invitada otra persona más importante que tú, y cuando llegue el que los invitó a los dos, tenga que decirte: "Déjale el sitio", y así, lleno de vergüenza, tengas que ponerte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, ve a colocarte en el último sitio, de manera que cuando llegue el que te invitó, te diga: "Amigo, acércate más", y así quedarás bien delante de todos los invitados. Porque todo el que ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.»
Después dijo al que lo había invitado: «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa.
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos. ¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!» Palabra del Señor

Reflexión:

El inicio del Evangelio de este domingo nos ayuda a corregir un prejuicio sumamente difundido. «Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Ellos lo observaban atentamente». Al leer el Evangelio desde un cierto punto de vista, se ha acabado haciendo de los fariseos el modelo de todos los vicios: hipocresía, doblez, falsedad; los enemigos por antonomasia de Jesús. Con estos significados negativos, el término «fariseo» ha pasado a formar parte del diccionario de nuestra lengua y de otras muchas. Semejante idea de los fariseos no es correcta. Entre ellos había ciertamente muchos elementos que respondían a esta imagen y Cristo se enfrenta duramente con ellos. Pero no todos eran así. Nicodemo, que va a ver a Jesús de noche y que después le defiende ante el Sanedrín, era un fariseo (cf. Juan 3,1; 7, 50 y siguientes). También era fariseo Saulo, antes de la conversión, y era ciertamente una persona sincera y celosa, aunque todavía no estaba bien iluminado. Fariseo era Gamaliel, quien defendió a los apóstoles ante el Sanedrín (cf. Hechos 5, 34 y siguientes).
Las relaciones de Jesús con los fariseos no fueron sólo conflictivas. Compartían muchas veces las mismas convicciones, como la fe en la resurrección de los muertos, en el amor de Dios y el compromiso como primer y más importante mandamiento de la ley. Algunos, como en nuestro caso, incluso le invitan a comer en su casa…

Durante la comida, aquel sábado, Jesús ofreció dos enseñanzas importantes: una dirigida a los «invitados» y otra al «anfitrión». Al dueño de casa, Jesús le dijo (quizás cara a cara o en presencia sólo de sus discípulos): «Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos…». Es lo que hizo el mismo Jesús, cuando invitó al gran banquete del Reino a los pobres, a los afligidos, a los humildes, a los hambrientos, a los perseguidos (las categorías de personas mencionadas en las Bienaventuranzas).

Pero en esta ocasión quisiera detenerme a meditar en lo que Jesús dice a los «invitados». «Si te invitan a un banquete de bodas, no te coloques en el primer lugar…». Jesús no quiere dar consejos de buena educación. Ni siquiera pretende alentar el sutil cálculo de quien se pone en última fila, con la escondida esperanza de que el dueño le pida que se acerque. La parábola en esto puede dar pie a equívoco, si no se tiene en cuenta el banquete y el dueño de los que Jesús está hablando. El banquete es el universal del Reino y el dueño es Dios.

En la vida, quiere decir Jesús, escoge el último lugar, trata de contentar a los demás más que a ti mismo; sé modesto a la hora de evaluar tus méritos, deja que sean los demás quienes los reconozcan y no tú («nadie es buen juez en su casa»), y ya desde esta vida Dios te exaltará. Te exaltará con su gracia, te hará subir en la jerarquía de sus amigos y de los verdaderos discípulos de su Hijo, que es lo que realmente cuenta.

Te exaltará también en la estima de los demás. Es un hecho sorprendente, pero verdadero. No sólo Dios «se inclina ante el humilde y rechaza al soberbio» (cf. Salmo 107,6); también el hombre hace lo mismo, independientemente del hecho de ser creyente o no. La modestia, cuando es sincera, no artificial, conquista, hace que la persona sea amada, que su compañía sea deseada, que su opinión sea deseada. La verdadera gloria huye de quien la persigue y persigue a quien la huye.

Vivimos en una sociedad que tiene suma necesidad de volver a escuchar este mensaje evangélico sobre la humildad. Correr a ocupar los primeros lugares, quizás pisoteando, sin escrúpulos, la cabeza de los demás, son característica despreciadas por todos y, por desgracia, seguidas por todos…

P. Raniero Cantalamessa, 02/09/07

Del hombre bueno y pacífico. Por Tomás de Kempis (Imitación de Cristo)

-No te importe mucho quién está por ti o contra ti, sino busca y procura que esté Dios contigo en todo lo que haces.
-Ten buena conciencia y Dios te defenderá.
-Al que Dios quiere ayudar no le podrá dañar la malicia de alguno.
-Si sabes callar y sufrir, sin duda verás el favor de Dios.
-Él sabe el tiempo y el modo de librarte, y por eso te debes ofrecer a Él.
-A Dios pertenece ayudar y librar de toda confusión.
-Algunas veces conviene mucho, para guardar mayor humildad, que otros sepan nuestros defectos y los reprendan.
-Cuando un hombre se humilla por sus defectos, entonces fácilmente aplaca a los otros y sin dificultad satisface a los que lo odian. Dios defiende y libra al humilde; al humilde ama y consuela; al hombre humilde se inclina; al humilde concede gracia, y después de su abatimiento lo levanta a gran honra.
-Al humilde descubre sus secretos y lo atrae dulcemente a sí y lo convida.
-El humilde, recibida la afrenta, está en paz, porque está en Dios y no en el mundo.
-No pienses haber aprovechado algo, si no te estimas por el más inferior a todos.
-Ponte primero a ti en paz, y después podrás apaciguar a los otros.
-El hombre pacífico aprovecha más que el muy letrado.
-El hombre apasionado, aun el bien convierte en mal, y de ligero cree lo malo.
-El hombre bueno y pacífico todas las cosas echa a la buena parte.
-El que está en buena paz, de ninguno sospecha.
-El descontento y alterado, con diversas sospechas se atormenta; ni él sosiega, ni deja descansar a los otros.
-Dice muchas veces lo que no debiera, y deja de hacer lo que más le convendría.
-Piensa lo que otros deben hacer, y deja él sus obligaciones.
-Ten, pues, primero celo contigo, y después podrás tener buen celo con el prójimo.
-Tú sabes excusar y disimular muy bien tus faltas, y no quieres oír las disculpas ajenas.
-Más justo sería que te acusases a ti, y excusases a tu hermano.
-Mira cuán lejos estás aún de la verdadera caridad y humildad, la cual no sabe desdeñar y airarse sino contra sí.
Sufre a los otros si quieres que te sufran.
-No es mucho conversar con los buenos y mansos, pues esto a todos da gusto naturalmente; y cada uno de buena gana tiene paz, y ama a los que concuerdan con él.
-Pero poder vivir en paz con los duros, perversos y mal acondicionados, y con quien nos contradice, grande gracia es, y acción varonil y loable.
-Hay algunos que tienen paz consigo, y también con los otros.
-Otros hay que ni la tienen consigo, ni la dejan tener a los demás: molestos para los otros, lo son más para sí mismos.
-Y hay otros que tienen paz consigo, y trabajan en reducir a paz a los otros.
-Pues toda nuestra paz en esta miserable vida, está puesta más en el sufrimiento humilde, que en dejar de sentir contrariedades.
-El que sabe mejor padecer, tendrá mayor paz. Este es el vencedor de sí mismo y señor del mundo, amigo de Cristo y heredero del cielo.

Preguntas para la meditación:

Cuando invito, incluso cuando me doy a mí mismo, ¿lo hago pensando en la recompensa que me podrán devolver? En definitiva: ¿soy humilde y gratuito?

¿Soy capaz de “sentarme a la mesa” con las personas que Dios pone en mi camino?

En mi perspectiva de vida eterna: ¿creo que tengo “asegurado el cielo” por pertenecer a tal o cual grupo cristiano?

Septiembre Mes de la Biblia
“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.

El Papa Benedicto XVI recordó en el Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios que “… la palabra humana tiene ya una fuerza increíble. Son las palabras que luego crean la historia; la realidad. Con mayor razón, la Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y, para ser realistas, debemos contar precisamente con esta realidad”.

Avisos parroquiales

4 de Septiembre:
Peregrinación Diocesana a Luján.

“Madre de Luján, ejemplo de servicio, junto al pueblo argentino desde su nacimiento. Guíanos”
11 hs. Santa Misa, presidida por nuestro Obispo Rubén O. Frassia, luego rezo del Santo Rosario por la plaza frente a la Basílica.

12 de septiembre:
Colecta Nacional Más por Menos
“Construyamos una historia sin excluidos”

Lecturas de la semana:

LUNES 30: Segunda Corinto 10, 17—11,2; Salmo 148; Mateo 13, 44-46.
MARTES 31: Primera Corintos 2, 10b-16, Salmo 144; Lucas 4, 31-37.
MIERCOLES 1: Primera Corinto 3, 1-9; Salmo 32; Lucas 4, 38-44.
JUEVES 2: Primera Corinto 3, 18-23; Salmo 23; Lucas 5, 1-11.
VIERNES 3: Primera Corinto 4, 1-5; Salmo 36; Lucas 5, 33-39.
SABADO 4: Primera Corinto 4, 6b-16; Salmo 144; Lucas 6, 1-5.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José

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jueves, 26 de agosto de 2010

XXI Domingo del Tiempo Ordinario(C), "Traten de entrar por la puerta estrecha”

Lecturas del 22-8-10

Libro de Isaías 66,18-21.
Entonces, yo mismo vendré a reunir a todas las naciones y a todas las lenguas, y ellas vendrán y verán mi gloria.
Yo les daré una señal, y a algunos de sus sobrevivientes los enviaré a las naciones: a Tarsis, Put, Lud, Mésec, Ros, Tubal y Javán, a las costas lejanas que no han oído hablar de mí ni han visto mi gloria.
Y ellos anunciarán mi gloria a las naciones.
Ellos traerán a todos los hermanos de ustedes, como una ofrenda al Señor, hasta mi Montaña santa de Jerusalén.
Los traerán en caballos, carros y literas, a lomo de mulas y en dromedarios -dice el Señor- como los israelitas llevan la ofrenda a la Casa del Señor en un recipiente puro.
Y también de entre ellos tomaré sacerdotes y levitas, dice el Señor.
Palabra de Dios

Salmo 116

R: Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia.
¡Alaben al Señor, todas las naciones, glorifíquenlo, todos los pueblos!

Es inquebrantable su amor por nosotros, y su fidelidad permanece para siempre. ¡Aleluya!

Carta a los Hebreos 12,5-7.11-13.

Hermanos: Ustedes se han olvidado de la exhortación que Dios les dirige como a hijos suyos: Hijo mío, no desprecies la corrección del Señor, y cuando te reprenda, no te desalientes.
Porque el Señor corrige al que ama y castiga a todo aquel que recibe por hijo.
Si ustedes tienen que sufrir es para su corrección; porque Dios los trata como a hijos, y ¿hay algún hijo que no sea corregido por su padre? Es verdad que toda corrección, en el momento de recibirla, es motivo de tristeza y no de alegría; pero más tarde, produce frutos de paz y de justicia en los que han sido adiestrados por ella.
Por eso, que recobren su vigor las manos que desfallecen y las rodillas que flaquean.
Y ustedes, avancen por un camino llano, para que el rengo no caiga, sino que se cure.
Palabra de Dios.

Evangelio según San Lucas 13,22-30.
Jesús iba enseñando por las ciudades y pueblos, mientras se dirigía a Jerusalén.
Una persona le preguntó: "Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?".
El respondió:
"Traten de entrar por la puerta estrecha, porque les aseguro que muchos querrán entrar y no lo conseguirán.
En cuanto el dueño de casa se levante y cierre la puerta, ustedes, desde afuera, se pondrán a golpear la puerta, diciendo: 'Señor, ábrenos'. Y él les responderá: 'No sé de dónde son ustedes'.
Entonces comenzarán a decir: “Hemos comido y bebido contigo, y tú enseñaste en nuestras plazas”.
Pero él les dirá: “No sé de dónde son ustedes; ¡apártense de mí todos los que hacen el mal!”.
Allí habrá llantos y rechinar de dientes, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes sean arrojados afuera.
Y vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar en el banquete del Reino de Dios.
Hay algunos que son los últimos y serán los primeros, y hay otros que son los primeros y serán los últimos".
Palabra del Señor.

Reflexión:

LA PUERTA ESTRECHA

Hay dichos de Jesús que, si no sabemos leerlos en su verdadera perspectiva, nos pueden conducir a una grave deformación de todo el Evangelio.
Así sucede con las palabras tan conocidas de este pasaje: “Traten de entrar por la puerta estrecha”.
Mal interpretada pueden llevarnos a un rigorismo estrecho, rígido y anti-evangélico en lugar de orientarnos hacia la verdadera radicalidad exigida por Jesús.
El pensamiento original de Jesús, tal como lo recoge la tradición de Lucas, es suficientemente claro. A aquellos judíos que le preguntan, preocupados, por el número de los que se salvan, Jesús les responde sobre el cómo de la salvación.
Y les advierte que ésta no es algo mecánico, que se obtenga automáticamente. No basta con ser hijo de Abraham. Es necesario acoger el mensaje del Reino y vivir sus profundas exigencias de conversión.

Jesús imagina una muchedumbre agolpada hacia una puerta estrecha. Si no se hace un esfuerzo serio no es posible entrar por ella y uno puede quedarse excluido de la salvación del Reino. Pero este esfuerzo por entrar por esa puerta no consiste en aquel rigorismo estrecho, agobiante y en definitiva, estéril y superficial de los círculos farisaicos que Jesús ha considerado tantas veces.
Jesús llama por el contrario, a la radicalidad (radical viene de “raíz”) y nos invita a cambiar la orientación del corazón y a esforzarnos a vivir una vida nueva, dando primicia absoluta al Señor y a los hermanos.

Esta conversión no es algo teórico que se acepta con la cabeza, sin repercusiones prácticas en el comportamiento diario.
Es una decisión que trastoca nuestro criterio de actuar y nos exige una conducta nueva y un modo nuevo de relacionarnos con las personas, con las cosas y con Dios.
La puerta del Reino es estrecha y nos enfrenta con nuestra propia consciencia, desnudo de todo sistema institucional, religioso o mágico que pretenda ofrecernos, como si de un mercado se tratara, la salvación.
La entrada del Reino no es fácil para unos y difícil para otros, pues es tan fácil o difícil como la misma vida, con sus continuas dudas, opciones, choques, crisis, gozos y alegría.

La imagen del Banquete es muy frecuente en la Biblia para hablar del reino de Dios. Jesús la usa muy a menudo. Es uno de los símbolos más repetidos en los evangelios. El banquete es una forma de expresar el reino, es plenitud, satisfacción, festín, gozo, solidaridad, hermandad. El banquete en compañía de los grandes antepasados –Abraham, Isaac, Jacob– era la gran esperanza, el anhelo de todo judío. Pues bien, en torno a esta imagen abundan en el Evangelio las expresiones más duras: “el dueño, por mucho que llamen, no les abrirá, no los conozco”; “lejos de mí los que son agentes de injusticia”; “los echaran fuera”. No vale decir: “Si somos de los tuyos”; “Si hemos comido contigo”.

Sin la referencia primitiva de Jesús iba para los que le escuchaban, para los judíos, hoy resuena como advertencia para nosotros, para la comunidad cristiana. No basta con haber pertenecido al pueblo de Dios por la circuncisión, ni con ser cristiano por el bautismo, tampoco basta con haber enseñado o hablado, si la palabra no ha ido acompañada de un testimonio coherente y no sean tenido entrañas de misericordia.
Hay frases en el Evangelio que nos resultan tan duras y violentas que, casi inconscientemente las encerramos en un cómodo paréntesis y las olvidamos para no sentirnos demasiados interpelados. Pero siguen estando ahí.
Sin apenas darnos cuenta, somos muchos los cristianos que vivimos dentro de la Iglesia (y de nuestra comunidad) prácticamente convencidos de que este es el camino seguro que lleva a la salvación, sin tener conciencia de la necesidad que tenemos de entrar por la puerta estrecha de la conversión personal. Y sin embargo, ni la Iglesia, ni la Comunidad, ni la práctica de unas obligaciones religiosas son un salvoconducto.
Por eso, nos debe hacer pensar la frase de Jesús: “Hay últimos que serán primeros y primeros que será últimos”.
El Reino no es un privilegio que se adquiere por títulos o etiquetas, es un don del que gozan los que luchan por él, sean creyentes o no. Están abiertos a todos. Creerse en posición de Él, pensar que tenemos la exclusiva, marginar a otros…es vivir no sólo desorientado sino fuera de la dinámica del Reino que está presente. Aunque parezca una frase hecha hay que decirla:
“No son todos los que están, ni están todos los que somos”.

Para orar…
Contigo, mano a mano, y no retiro la postura, Señor. Jugamos fuerte.
Empeñada partida en que la muerte será baza final. Apuesto. Miro tus cartas y me ganas siempre.
Tiro tus cartas y me ganas siempre.
Tiro las mías. Das de nuevo. Quiero hacerte trampas. Y no es posible. Clara suerte tienes, contrario en el que tanto admiro. Pierdo mucho, Señor. Y apenas queda tiempo para el desquite. Haz Tú que pueda igualar todavía. Si mi parte no basta ya por pobre y mal jugada, si de tanto caudal no queda nada, ámame más, Señor, para ganarte.
García Nieto, J.

Pbro. Daniel Silva
Preguntas para la meditación:

• ¿De qué manera experimento hoy, que Jesús sigue recorriendo poblados y aldeas enseñando a la gente?

• El tema de la "salvación eterna" fue en otros tiempos clave de la vida cristiana. ¿Cómo está ese tema hoy entre nosotros? ¿Nos resulta extraño, obsesivo, frecuente, descuidado, mágico? ¿Me preocupa a mí la salvación?

• En mi vida: ¿dónde experimento la realidad de la “puerta estrecha” en mi camino como discípulo?

• En la medida que “coma y beba” con el Señor, al participar de la Eucaristía: ¿voy convirtiendo mi corazón? O ¿Con mis acciones soy del grupo que el Señor denomina “apártense de mí todos los que hacen el mal”?

Para ir preparándonos

Septiembre Mes de la Biblia

Bajo el lema:
“TU PALABRA NOS DA VIDA”
La esperanza del Pueblo amado por Dios.

El Papa Benedicto XVI recordó en el Sínodo de Obispos sobre la Palabra de Dios que “… la palabra humana tiene ya una fuerza increíble. Son las palabras que luego crean la historia; la realidad. Con mayor razón, la Palabra de Dios es el fundamento de todo, es la verdadera realidad. Y, para ser realistas, debemos contar precisamente con esta realidad”.

Meditamos: Dios se nos revela, se nos comunica y esa experiencia es única para cada persona:

1 Jn 1, 1-3

Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y lo que hemos tocado con nuestras manos acerca de la Palabra de Vida, es lo que les anunciamos.
Porque la Vida se hizo visible, y nosotros la vimos y somos testigos, y les anunciamos la Vida eterna, que existía junto al Padre y que se nos ha manifestado.
Lo que hemos visto y oído, se lo anunciamos también a ustedes, para que vivan en comunión con nosotros.
Y nuestra comunión es con el Padre y con su Hijo Jesucristo.
(Comisión Episcopal de Catequesis y Pastoral bíblica Arg.)

Avisos parroquiales

Viernes 27,19 hs. Conmemoración mensual de la Medalla Milagrosa. Se entregan y bendicen las medallas.

Lecturas de la semana:

LUNES 23: Segunda Tesalónica 1, 1-5. 11b-12; Salmo 95; Mateo 23, 13-22.
MARTES 24: Apocalipsis 21, 9b-14, Salmo 144; Juan 1, 45-51.
MIERCOLES 25: Segunda Tesalónica 3, 6-10. 16-18; Salmo 127; Mateo 23, 27-32.
JUEVES 26: Primera Corinto 1, 1-9; Salmo 144; Mateo 24, 42-51.
VIERNES 27: Primera Corinto 1, 17-25; Salmo 32; Mateo 25, 1-13.
SABADO 28: Primera Corinto 1, 26-31; Salmo 32; Mateo 25, 14-30.

Aclaración: Se han utilizado para la preparación del presente: El libro del Pueblo de Dios. Lectionautas. Servicio Bíblico Latinoamericano.

Impresión Librería “Del Rocío” Av. Mitre 6199 – Wilde – 4207-4785

Te esperamos los sábados 15:30 h.
Para Compartir la Palabra de Jesús,
en la Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Dominico.
Círculo Bíblico San José

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