Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Miércoles de Cenizas



Jesús, hijo de Dios, ten compasión de mí. Maestro en vos confío.

Lecturas del 13 / 02 / 13
– Ciclo C –
“Tiempo de Cuaresma”.

Lectura de la profecía de Joel 2, 12-18
Ahora dice el Señor: Vuelvan a mí de todo corazón, con ayuno, llantos y lamentos. Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios, porque él es bondadoso y compasivo, lento para la ira y rico en fidelidad, y se arrepiente de sus amenazas. ¡Quién sabe si él no se volverá atrás y se arrepentirá, y dejará detrás de sí una bendición: la ofrenda y la libación para el Señor, su Dios!
¡Toquen la trompeta en Sión, prescriban un ayuno, convoquen a una reunión solemne, reúnan al pueblo, convoquen a la asamblea, congreguen a los ancianos, reúnan a los pequeños y a los niños de pecho! íQue el recién casado salga de su alcoba y la recién casada de su lecho nupcial!
Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, los ministros del Señor, y digan: «¡Perdona, Señor, a tu pueblo, no entregues tu herencia al oprobio, y que las naciones no se burlen de ella! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: Dónde está su Dios?»
El Señor se llenó de celos por su tierra y se compadeció de su pueblo. 
Palabra de Dios.

Salmo 50

R. Ten piedad, Señor, porque hemos pecado.



¡Ten piedad de mí, Señor, por tu bondad, por tu gran compasión, borra mis faltas! ¡Lávame totalmente de mi culpa  y purifícame de mi pecado!  R.
Porque yo reconozco mis faltas y mi pecado está siempre ante mí. Contra ti, contra ti solo pequé 
 e hice lo que es malo a tus ojos.  R.
Crea en mí, Dios mío, un corazón puro, y renueva la firmeza de mi espíritu. No me arrojes lejos de tu presencia  ni retires de mí tu santo espíritu.  R.
Devuélveme la alegría de tu salvación, 
 que tu espíritu generoso me sostenga: 
 Abre mis labios, Señor,  y mi boca proclamará tu alabanza.  R.

Segunda carta de Pablo a los Corintios 5, 20-6, 2
Hermanos: Nosotros somos, entonces, embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: Déjense reconciliar con Dios. A aquel que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por él.             Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque él nos dice en la Escritura: En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí. Este es el tiempo favorable, este es el día de la salvación. Palabra de Dios.

Santo Evangelio según san Mateo 6, 1-6. 16-18
Jesús dijo a sus discípulos: Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo. Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.       
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha, para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.          
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa. 
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.              
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa. 
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro, para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Palabra del Señor.
   
Historia de un faro
                                         por Mamerto Menapace

El velero había salido lleno de euforia y de esperanza del puerto de Buenos Aires buscando el Pacífico. Pero al llegar hasta allí no tenía más remedio que bordear la tierra en busca de la brecha que por el Cabo de Hornos le permitiera torcer hacia la derecha rumbo hacia el mar grande. Por eso puso confiado proa al sur, aunque su meta fuera el oeste.
Pero el cambio de rumbo no se hizo. Tal vez se navegaba con las velas demasiado desplegadas. Tal vez fuera de noche cuando se pasó frente a la brecha. A lo mejor sucedió durante una tormenta. No sé. Lo cierto fue que se continuó al sur, rumbo al frío, rumbo al polo.
El error se fue haciendo duda a medida que subía a la conciencia. Una vez plenamente instalado en la conciencia, la duda floreció en angustia.
El pobre velero se encontró rodeado por los témpanos, por el frío, las tormentas y un sol lejano que cada vez se alejaba menos del horizonte. Entonces fue cuando se tuvo conciencia de haber equivocado el rumbo. De estar marchando hacia la nada, hacia el vacío del frío y de la muerte. Se le preguntó a la brújula: pero la brújula había enloquecido. Porque en el polo las brújulas enloquecen y comienzan una danza que contagia a los marineros.
Ya no tenía sentido seguir. ¿Para qué? Si cada esfuerzo hacia adelante era un paso hacia la nada fría de la muerte. Algo que embretaba aún más entre los hielos, la oscuridad y las tormentas.
Se quiso preguntar a las estrellas. Pero las estrellas revoloteaban en círculo alrededor de un polo cósmico invisible lo mismo que los albatros alrededor del mástil del velero. En el polo, las estrellas no nacen ni mueren, simplemente giran equidistantes al horizonte. Allí, cerca del polo, poner proa una estrella hubiera sido simplemente girar sobre sí mismo.
Entonces ¿nada había ni en el barco ni en el cielo, que fuera capaz de devolver el rumbo? Porque el hecho de no saber dónde se estaba, quitaba todo sentido a lo que se tenía. Los grandes puntos de referencia eran todos ambiguos. Porque en el polo todo es ambiguo, hasta el mismo movimiento.
Y fue entonces cuando se recibió el mensaje.
Tres cortas… una larga… silencio. Tres cortas… una larga… silencio. Tres…
El brillo intermitente despertó la curiosidad de esos hombres hambrientos de señales. No. No podía ser una estrella; porque ese brillo estaba allí, sobre la misma línea horizontal que ellos. Participaba del movimiento de las mismas olas, rodeado por los mismos témpanos y el mismo desamparo del frío y las tormentas. Tenía que ser un signo de presencia humana. Era un faro.
Y el faro continuaba fiel al ritmo de sus intermitencias: tres cortas… una larga… silencio. Tres…
Y esos marineros aturdidos por el ruido y la tormenta que silbaba en el cordaje de sus mástiles hubieran preferido que en lugar de ese silencio, el faro les enviara una palabra con la que se identificara a sí mismo y los ubicara a ellos. Pero el faro en su soledad tenía sólo un medio para comunicarse y manifestar su identidad: la fidelidad al ritmo de sus intermitencias. Y continuó lanzando sobre la tormenta, las olas y los témpanos, su mensaje de luz con pañales de silencio.
¿Desembarcar en el faro? Era imposible. En esas latitudes los faros anidan en arrecifes. La palabra esperada estaba oculta en el silencio del velero mismo. Porque el velero contaba entre sus bienes con un libro de faros. Y fue allí donde los marineros fueron a identificar el mensaje de ese faro. Y fuer gracias a la fidelidad precisa y silenciosa a sus intermitencias por la que los marineros, mineros del silencio de ese libro, ubicaron la identidad del faro y con ello un punto de referencia para su propia posición. Entonces cada cosa antes incoherente, aportó su pequeño mensaje provisorio: la posición del sol en el horizonte, la hora del reloj, la danza de la brújula, y hasta las mismas estrellas.
Se supo que se estaba proa al polo. Y se viró en redondo. Y con ello los marineros supieron que el velero se había salvado. O mejor, que para ese velero comenzaba la oportunidad de salvarse.
Porque esa conversión profunda, aparentemente no había cambiado nada en la geografía concreta de su navegación. Seguían rodeados por los témpanos, el frío, las olas y los vientos. Su conversión no les había cambiado de geografía; simplemente los había colocado proa hacia una nueva dirección. Antes, seguir era avanzar hacia la muerte, hacia el frío del polo y de la nada. Ahora, navegar era avanzar hacia la luz, hacia la vida, hacia el encuentro con los demás hombres. Era regresar hacia su pueblo, dejando atrás la geografía del reino de las sombras. Pero allí los dos rumbos participaban aún del mismo medio externo. Y tal vez el esfuerzo para avanzar fuera ahora aún mayor que el anterior porque había que hacer frente a todo eso que los había conducido hasta allí. Pero la diferencia estaba en que ahora los esfuerzos tenían sentido porque conducían a la vida. Porque entre los navegantes, lo que desanima no el tener que hacer esfuerzos, sino el que esos esfuerzos sean gestos vacíos de sentido.
Poco a poco fue quedando atrás toda esa geografía polar. Poco a poco las estrellas fueron inclinando sus órbitas buscando el horizonte, y la brújula fue estabilizándose. Y con ello se reentró en el mundo de las exigencias normales de la navegación a vela. Se siguió navegando con fidelidad a esa ruta, proa hacia esa meta donde muerte el sol.
Allá quedó el faro. Exigido por la fidelidad al ritmo de sus intermitencias, a su geografía polar y a su silencio. Porque el misterio personal del faro exige fidelidad a su arrecife, y un profundo respeto por la ruta personal de cada navegante.
Lo que no quita que a veces sufra de nostalgia al recordar a los veleros. 

Símbolos de la Cuaresma


Las cenizas

La costumbre de imponer la ceniza se practica en la Iglesia desde sus orígenes. En la tradición judía, el símbolo de rociarse la cabeza con cenizas manifestaba el arrepentimiento y la voluntad de convertirse: la ceniza es signo de la fragilidad del hombre y de la brevedad de la vida.  

Es el residuo de la combustión por el fuego de las cosas o de las personas. Este símbolo ya se emplea en la primera página de la Biblia cuando se nos cuenta que "Dios formó al hombre con polvo de la tierra" (Gen 2,7). Eso es lo que significa el nombre de "Adán". Y se le recuerda enseguida que ése es precisamente su fin: "hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste hecho" (Gn 3,19).
Por extensión, pues, representa la conciencia de la nada, de la nulidad de la criatura con respecto al Creador, según las palabras de Abrahán: "Aunque soy polvo y ceniza, me atrevo a hablar a mi Señor" (Gn 18,27).
Esto nos lleva a todos a asumir una actitud de humildad ("humildad" viene de humus, "tierra"): "polvo y ceniza son los hombres" (Si 17,32), "todos caminan hacia una misma meta: todos han salido del polvo y todos vuelven al polvo" (Qo 3,20), "todos expiran y al polvo retornan" (Sal 104,29).

La ceniza significa también el sufrimiento, el luto, el arrepentimiento. En Job (Job 42,6) es explícitamente signo de dolor y de penitencia. De aquí se desprendió la costumbre, por largo tiempo conservada en los monasterios, de extender a los moribundos en el suelo recubierto con ceniza dispuesta en forma de cruz. La ceniza se mezcla a veces con los alimentos de los ascetas y la ceniza bendita se utiliza en ritos como la consagración de una iglesia, etc.

En los primeros siglos se expresó con este gesto el camino cuaresmal de los "penitentes", o sea, del grupo de pecadores que querían recibir la reconciliación al final de la Cuaresma, el Jueves Santo, a las puertas de la Pascua. Vestidos con hábito penitencial y con la ceniza que ellos mismos se imponían en la cabeza, se presentaban ante la comunidad y expresaban así su conversión.
En el siglo XI, desaparecida ya la institución de los penitentes como grupo, se vio que el gesto de la ceniza era bueno para todos, y así, al comienzo de este período litúrgico, este rito se empezó a realizar para todos los cristianos, de modo que toda la comunidad se reconocía pecadora, dispuesta a emprender el camino de la conversión cuaresmal.
Como se imparten las cenizas. La bendición e imposición de la ceniza tiene lugar en la misa, después de las lecturas bíblicas y de la homilía. Así la Palabra de Dios, que nos invita en este día a la conversión, es la que da contenido y sentido al gesto.

Las cenizas son impuestas en la frente del fiel, haciendo la señal de la cruz con ellas mientras el ministro dice las palabras Bíblicas: «Acuérdate que eres polvo y en polvo te convertirás», o «Conviértete y cree en el Evangelio».

El miércoles de Ceniza es el primer día de la Cuaresma. Los fieles cristianos inician con la imposición de las cenizas el tiempo establecido para la purificación del espíritu.


Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María. www.corazones.org (1) Publicado en La sal de la tierra, Editorial Patria Grande.

                
Círculo Bíblico San José
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sábado, 9 de febrero de 2013

Quinto domingo durante el año, Ciclo C


Jesús, hijo de Dios, ten compasión de mí. Maestro en vos confío.


Lecturas del 10 / 02 / 13

Quinto domingo durante el año
– Ciclo C –

“En tu Palabra echaré las redes”



Lectura libro del profeta Isaías 6, 1-2a. 3-8
El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo.                
Unos serafines estaban de pie por encima de él. Cada uno tenía seis alas: Y uno gritaba hacia el otro: «¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos! Toda la tierra está llena de su gloria.»
Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo.
Yo dije: «¡Ay de mí, estoy perdido! Porque soy un hombre de labios impuros, y habito en medio de un pueblo de labios impuros; ¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!»        
Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar.               
El le hizo tocar mi boca, y dijo: «Mira: esto ha tocado tus labios; tu culpa ha sido borrada y tu pecado ha sido expiado.»      
Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!»           Palabra de Dios.      

Salmo 137           
R. Te cantaré en presencia de los ángeles, Señor.
Te doy gracias, Señor, de todo co razón, te cantaré en presencia de los ángeles y me postraré ante tu santo Templo. R.      
Daré gracias a tu Nombre por tu amor y tu fidelidad. Me respondiste cada vez que te invoqué y aumentaste la fuerza de mi alma. R.               
Que los reyes de la tierra te bendigan al oír las palabras de tu boca, y canten los designios del Señor, porque la gloria del Señor es grande. R.
Tu derecha me salva. El Señor lo hará todo por mí. Tu amor es eterno, Señor, ¡no abandones la obra de tus manos! R.        

Primera carta de Pablo a los Corintios 15, 1-11
Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles. Por ella son salvados, si la conservan tal como yo se la anuncié; de lo contrario, habrán creído en vano.         
Les he trasmitido en primer lugar, lo que yo mismo recibí: Cristo murió por nuestros pecados, conforme a la Escritura. Fue sepultado y resucitó al tercer día, de acuerdo con la Escritura. Se apareció a Pedro y después a los Doce. Luego se apareció a más de quinientos hermanos al mismo tiempo, la mayor parte de los cuales vive aún, y algunos han muerto. Además, se apareció a Santiago y de nuevo a todos los Apóstoles. Por último, se me apareció también a mí, que soy como el fruto de un aborto.            
Porque yo soy el último de los Apóstoles, y ni siquiera merezco ser llamado Apóstol, ya que he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no fue estéril en mí, sino que yo he trabajado más que todos ellos, aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios que está conmigo. En resumen, tanto ellos como yo, predicamos lo mismo, y esto es lo que ustedes han creído. Palabra de Dios.      

Santo Evangelio según san Lucas 5, 1-11
En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: «Navega mar adentro, y echen las redes.» Simón le respondió: «Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes.» Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.
Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: «Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador.» El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. 
Pero Jesús dijo a Simón: «No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres.»
Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.            
Palabra del Señor.             

Reflexión

Las lecturas de hoy nos llevan a reflexionar sobre el llamado que Dios nos hace personalmente a cada uno y cuál es nuestra respuesta a ese llamado, en el hoy el aquí y el ahora de nuestras vidas. La presencia de Dios en la vida y la historia del hombre se suceden sin interrupciones, el profeta Isaías se ofrece como mensajero de Dios, sin saber a qué ni a dónde lo van a mandar, también en el evangelio, Jesús llama a Pedro y le confía una misión.  

“¡Aquí estoy: envíame!”   En la primera lectura se nos muestra la reacción de Isaías ante la visión del Señor, poniendo el acento en la impureza de sus labios y los de su pueblo. Se siente perdido porque tal vez no habló en el momento que lo debía hacer, esto lo hace sentir impuro e incapacitado para ejercer su vocación de hablar en el nombre de Yahvé. La exclamación angustiosa que expresa conversión es atendida con un serafín quien a través de un carbón encendido toca su boca para que le sean perdonados sus pecados. Isaías entonces está habilitado de nuevo como profeta, no sólo para hablar sino para escuchar la voz de Dios que busca un profeta. Pasando de la angustia del pecado a la seguridad de estar acreditado para hacer de profeta, responde de inmediato “aquí me tienes”, manifestando así su disponibilidad y pertenencia absoluta a la voluntad del Señor.

“en tu Palabra echaré las redes”. En el evangelio de hoy nos encontramos con un diálogo entre Jesús y Pedro, sencillo y profundo a la vez, diálogo que podríamos hacer nuestro, en medio de las aguas tempestuosas de este mundo mientras nos esforzamos en nadar contra corriente.
La vida de la zona oriental de Galilea se realizaba en función del lago que lleva el mismo nombre (llamado también de Tiberíades o de Genesaret). Allí Jesús realiza su misión.  Al congregarse mucha gente el Señor decide usar una de las barcas que estaban a la orilla. Se sienta en la misma y desde allí realiza su proclamación del Reino. Una vez que se termina la enseñanza, Jesús le dice a Pedro, dueño de la barca, que la lleve mar adentro para pescar (literalmente: “navega mar adentro [o hacia lo hondo] y echa las redes”).         
Pedro, por el oficio, era el experto en lugares y horas precisas para pescar. Sabía que en la noche y con las aguas tranquilas se pesca mejor, eso había estado haciendo toda la noche ¡y no habían sacado ni un pescado! Pero llega Jesús que sin ser pescador le dice sencillamente, que eche las redes para pescar.         
Pedro, el experto, pudo haber dicho que no, que no era ni la hora ni el lugar para pescar y todo hubiera quedado ahí. Pero no, calla su experiencia (“hemos pasado toda la noche”); reconoce su fracaso y desilusión (“no hemos sacado nada”), y sin embargo Pedro le dirá que va a echar las redes.  Literalmente le dice: “en tu Palabra echaré las redes”.    

“No tengas miedo”. La aceptación de la propuesta de Jesús (La Palabra) trae resultados increíbles. Eran tanto los pescados que las redes estaban a punto de romperse. Y no sólo eso, llenaron dos barcas que parecían que se hundirían por la gran cantidad. Pedro queda conmovido por la sobreabundancia de la pesca que se ha logrado. Se postra delante del Señor y hace confesión pública de su propio pecado. El asombro no solo es de Pedro sino que también de Santiago y Juan (y tal vez de Andrés que, aunque no se lo nombra, por los plurales que se utilizan podemos suponer que estaba en la barca).      
Ante esta situación el Señor le dirá a Pedro que no tenga miedo porque Él lo convertirá en “pescador de hombres”.
Los trabajadores llevarán las barcas a la orilla y dejando todo lo van a seguir al Señor. Dejaron esa abundante pesca que los había admirado tanto porque comprenden que la vocación compromete al ser humano en un trabajo que está por encima de los trabajos humanos ordinarios.           

El Encuentro que Cambia el rumbo de nuestras vidas. Hoy la Palabra de Dios nos invita a subir a la barca y echar las redes en nombre de Cristo Nuestra misión es extender el evangelio del Reino, aún con todos los riesgos que eso puede traer consigo
Cuando Pedro contempla la manifestación de Dios en esta pesca tan abundante, se postra a los pies de Jesús diciéndole: Aléjate de mi Señor porque soy un pecador. Pedro experimentó su pequeñez, su humildad y entonces puede dejarlo todo y seguir al Señor.

Todos los cristianos navegamos en la barca de Pedro y estamos llamados a ser pescadores de hombres. Pero poco o nada vamos a conseguir sin la ayuda del Señor.
Cuando en nuestras vidas Dios se manifiesta, entonces experimentamos nuestra pequeñez, reconocemos que estuvimos viviendo alejado de las cosas de Dios y sólo entonces estamos en condiciones de escuchar la invitación del Señor a seguirlo.
Para nosotros, ir mar adentro, implica dejar de lado nuestras ¨seguridades¨, dejar de lado nuestro ¨lugar¨, abrirnos a otros rumbos, que sólo el Señor va a ir señalándonos.
También, igual que para Pedro y los suyos, Ir mar adentro, es un acto de fe, por eso en nosotros va a surgir  decirle a Jesús: “en tu nombre, Señor, echaremos las redes”           



Preguntas para la meditación        

¿Qué implica para mí hoy la frase: “navega mar adentro y echa las redes”?
¿Qué hay, hoy en el mar de mi vida?            
¿Dónde veo hoy reflejada en mi vida y en la vida del mundo la sobreabundancia de la pesca milagrosa? ¿Qué me dice hoy la frase: “No tengas miedo”?  ¿Cómo puedo asumir el compromiso de ser “pescador de hombres”?   

Un mundo mejor es posible:

Plegarias
 Letra de la canción de Andrea Bocelli y Celin Dior

Imploro para que seas nuestros ojos
y nos cuides por donde vamos.
y nos ayudes a ser sabios
en los momentos en que no sepamos como.


Permite a esta ser nuestra plegaria
cuando vamos por nuestro camino,
condúcenos a algún lugar,
guíanos con tú gracia
a un lugar donde estaremos a salvo


La luz que nos das
imploro para que encontremos tú luz
en el corazón permanecerá
y la sostengas en nuestros corazones

Recuérdanos que
cuando las estrellas salgan cada noche
en la estrella eterna estás
en mi plegaria.
Permite a esta ser nuestra plegaria
cuanta fe hay
cuando las sombras llenen nuestro día
condúcenos a algún lugar
guíanos con tú gracia
danos fe, así estaremos a salvo

Soñamos un mundo sin más violencia,
un mundo de justicia y de esperanza.
Cada uno dando la  mano a tú vecino
cómo símbolo de paz y fraternidad.

La fuerza que nos das
pedimos que la vida sea amable.
Es el deseo que
y que nos cuides desde lo más alto
Todo el mundo encuentre amor
Esperamos que cada alma encontrará
alrededor y fuerade sí
otra alma para amar


Permite a esta ser nuestra plegaria
así como cada niño

Necesita encontrar un hogar,
guíanos con tu gracia
danos fe así estaremos a salvo
Y la fe que
has encendido en nosotros
siento que nos salvará!

Podes escuchar la canción con imágenes y letra en: http://www.youtube.com/watch?v=nWl5Bo4nWEo


Avisos parroquiales           
                                     13 de febrero:
Miércoles de Cenizas,  comienza la Cuaresma se impondrán las cenizas en la misa de las 19 hs. Es día de Ayuno y Abstinencia.           
Después de Misa se reúne el círculo Bíblico San José para reflexionar sobre la Cuaresma. Te esperamos.
Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin. Amen


Lecturas de la Semana

Lunes 14: Heb. 1, 1-6; Sal. 96; Mc. 1, 14-20.
Martes 15: Heb. 2, 5-12; Sal 8; Mc. 1,21-28.
Miércoles 16: Heb. 2,14-18; Sal 104; Mc.1, 29-39.
Jueves 17: Heb. 3, 7-14; Sal. 94; Mc. 1, 40-45.
Viernes 18:  Heb. 4, 1-5.11;  Sal 77;  Mc. 2, 1-12.
Sábado 19: Heb. 4, 12-16; Sal. 18; Mc.2, 13-17.


Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María, Catholic.net, Servicio Bíblico latinoamericano.  CEBIPAL/CELAM.                   
Cuadro de texto: Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
http://miencuentroconjesus1.blogspot.com

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Cuarto domingo durante el año, – Ciclo C –



Jesús, hijo de Dios, ten compasión de mí. Maestro en vos confío.
 
Mi  encuentro  con  Jesús
Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento… Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Flp.  2,2-4
 
 
Lecturas del 3 / 02 / 13
 

Yo me refugio en ti, Señor, por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame.
 

Libro del profeta Jeremías 1, 4-5. 17-19       
En tiempos del rey Josías, la palabra del Señor llegó a mí en estos términos: «Antes de formarte en el vientre materno, yo te conocía; antes de que salieras del seno, yo te había consagrado, te había constituido profeta para las naciones. En cuanto a ti, cíñete la cintura, levántate y diles todo lo que yo te ordene. No te dejes intimidar por ellos, no sea que te intimide yo delante de ellos. Mira que hoy hago de ti una plaza fuerte, una columna de hierro, una muralla de bronce, frente a todo el país: frente a los reyes de Judá y a sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del país. Ellos combatirán contra ti, pero no te derrotarán, porque yo estoy contigo para librarte -oráculo del Señor- .» Palabra de Dios.   

Salmo 70
 
R. Mi boca anunciará tu salvación, Señor.   

Yo me refugio en ti, Señor, ¡que nunca tenga que avergonzarme! Por tu justicia, líbrame y rescátame, inclina tu oído hacia mí, y sálvame. R.               
Sé para mí una roca protectora, tú que decidiste venir siempre en mi ayuda, porque tú eres mi Roca y mi fortaleza. ¡Líbrame, Dios mío, de las manos del impío! R.     
Porque tú, Señor, eres mi esperanza y mi seguridad desde mi juventud. En ti me apoyé desde las entrañas de mi madre; desde el seno materno fuiste mi protector. R.       
Mi boca anunciará incesantemente tus actos de justicia y salvación, Dios mío, tú me enseñaste desde mi juventud, y hasta hoy he narrado tus maravillas. R. 

Carta de Pablo a los Corintios 12, 31-13, 13               
Hermanos: por su parte, aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía. Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada. El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas. Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí. En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor. Palabra de Dios.   

Santo Evangelio según San Lucas 4, 21-30   
Jesús, en la sinagoga, dijo: «Hoy se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír.» Todos daban testimonio a favor de él y estaban llenos de admiración por las palabras de gracia que salían de su boca. Y decían: «¿No es este el hijo de José?»       
Pero él les respondió: «Sin duda ustedes me citarán el refrán: "Médico, cúrate a ti mismo". Realiza también aquí, en tu patria, todo lo que hemos oído que sucedió en Cafarnaúm.» Después agregó: «Les aseguro que ningún profeta es bien recibido en su tierra. Yo les aseguro que había muchas viudas en Israel en el tiempo de Elías, cuando durante tres años y seis meses no hubo lluvia del cielo y el hambre azotó a todo el país. Sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda de Sarepta, en el país de Sidón. También había muchos leprosos en Israel, en el tiempo del profeta Eliseo, pero ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, el sirio.»
Al oír estas palabras, todos los que estaban en la sinagoga se enfurecieron y, levantándose, lo empujaron fuera de la ciudad, hasta un lugar escarpado de la colina sobre la que se levantaba la ciudad, con intención de despeñarlo.
Pero Jesús, pasando en medio de ellos, continuó su camino. Palabra del Señor.
 
Reflexión 
Queridos hermanos: Este compartir todos los domingos nos muestra que la Palabra de Dios nos une como Pueblo, de distintas comunidades, con distintas características pero COMUNIDADES UNIDAS EN UN SOLO ESPIRITIJ.
La figura que nos presentan es la del PROFETA.
PROFETA: el que habla por boca de otro.
El Profeta en la Sagrada Escritura es el que habla por boca de ESE OTRO QUE ES DIOS.
No es un adivino, ni un futurólogo como tantos que vemos en los medios, todo lo contrario, es ALGUIEN QUE TIENE LOS PIES EN LA TIERRA Y EL CORAZON EN EL CIELO, es alguien que observa la realidad, la analiza desde el Proyecto de Dios y saca las consecuencias en cuanto al futuro.
 
La primera lectura nos presenta la prédica del Profeta Jeremías, mal llamado "el profeta de la tristeza", le tocó, nada menos, que predecir la destrucción del Reino de Judá y la invasión de los asirios.
Ante el avance de Nabucodonosor, rey de los asirios, llama al pueblo a reconocer la supremacía de Nabucodonosor por considerarlo un instrumento de Dios para castigar los desvíos del pueblo judío. Por supuesto no solo no lo escucharon, sino que fue castigado de todas las formas por anunciar la caída de Jerusalén y, sobretodo echarles en caras sus pecados.
Y JERUSALEN CAE en el año 587 a.C. y, buena parte de la población fue al destierro.
Aparentemente fue un fracasado, solo después, cuando sufrieron el Exilio que les permitió reflexionar, se valoró su prédica y su persona.
Lo salvaron de morir repetidas veces hasta que sus discípulos se lo llevaron a Egipto, donde dice la tradición que murió.
 
El salmista expresa justamente la súplica confiada de aquel que sufre por su Fidelidad al Señor y que lo alienta porque esa Fidelidad no quedará defraudada, ya que el SEÑOR ES FIEL Y NO ABANDONARA A SU PUEBLO.
San Pablo, en continuidad con el domingo pasado donde exhortaba a los corintios a ser Solidarios entre sí, cierra esta prédica como "broche de oro" con este hermoso texto que conocemos como "El himno al Amor".
Claro que se refiere al AMOR DE DIOS que siempre está con el que lo busca, y formula lo que muchos siglos después la Iglesia proclamará como LAS VIRTUDES TEOLOGAS, FE, ESPERANZA Y CARIDAD.
 
En el Evangelio Lucas continúa con Jesús en la Sinagoga, cuando después de leer el pasaje de Isaías se identifica con el Mesías esperado.
Nos muestra la reacción de los que lo escuchaban: primero asombro: "¿no es el hijo de José?", "¿con qué autoridad habla?".
Jesús responde con otro texto de la Escritura donde se pone de manifiesto que el SEÑOR ELIGE A QUIEN QUIERE, porque no necesita un currículum sino un CORAZÓN PURO.
Por supuesto, lo echan de la Sinagoga con intenciones de matarlo, por eso, Jesús se identifica con Jeremías cuando dice ''Nadie es profeta en su tierra".
 
El Santo Padre Benedicto XVI nos llama, en este año de la Fe, a formarnos que, no necesariamente quiere decir que vayamos todos a la Facultad de Teología, pero sí que desarrollemos un SANO ESPIRITU CRITICO, no podemos permitir que nos quieran hacer creer que lo MALO ES BUENO.
Si no, tener una actitud profética, como Jeremías estar atentos a la realidad y analizarla desde el que
NUNCA SE EQUIVOCA Y QUE SOLO QUIERE QUE SEAMOS FELICES: DIOS, EN SUS TRES DIVINAS PERSONAS, claro, a lo mejor terminamos como Jeremías pero ES UNA OPCIÓN.
 
Meditamos:
 
a) ¿Recibimos en nuestras comunidades al hermano que, habiendo tenido las posibilidades de formarse y con el Espíritu de Dios nos quiere transmitir lo que ha recibido o le contestamos "aquí siempre se hizo así"?
b) ¿Cómo vivimos las Virtudes Teologales en nuestro tiempo?
 
Que María Sma. Esposa del Espíritu Santo nos alcance de Él un espíritu crítico.
San José, el Fiel Custodio nos proteja.
Santa Teresa de Jesús nos contagie su valentía.
Nos encontramos, Bendiciones para todos.
 
Prof. Martha Pereyra O.C.S.
 
 
 
Quédate conmigo, Señor.
 
Quédate conmigo, Señor, porque es necesario tenerte presente para que yo no te pueda olvidar. Tú sabes que tan fácilmente te abandono.
Quédate conmigo, Señor, porque yo soy débil y necesito de tu fortaleza, para que no caiga tan frecuentemente.
 
Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi vida y sin Ti yo estoy sin fervor.
 
Quédate conmigo, Señor, porque Tú eres mi luz y sin ti yo estoy en la oscuridad.       P. Pio

Tú y sólo tú
 
Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
 
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!    
 
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.    

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú. 

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.     
 
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso. Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros.        
Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.       
  
Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados. Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.  
 
Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos. 
 
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino. 
Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida.            
                               “Que este día sea el mejor de tu vida".
Mahatma Gandhi
 
Lecturas de la Semana
 
Lunes 4: Heb. 11, 32-40; Sal. 30; Mc. 5, 1-20.
Martes 5: Heb. 12, 1-4; Sal 21; Mc. 5,21-43.
Miércoles 6: Heb. 12,4-7.11-15; Sal 102; Mc.6, 1-6.
Jueves 7: Heb. 12, 18-19.21-24; Sal. 47; Mc. 6, 7-13.
Viernes 8:  Heb. 13, 1-8;  Sal 26;  Mc. 6, 14-29.
Sábado 9: Heb. 13, 15-17.20-21; Sal. 22; Mc.6, 30-34.
 
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Unos momentos con Jesús y María.
Cuadro de texto: Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
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