¡Con su Palabra, Jesús se nos revela y sale a nuestro encuentro, para que experimentemos al Dios de la vida!
Intención para la evangelización ‐
"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"
Del libro de la Sabiduría 6, 12-16
sábado, 13 de agosto de 2022
Sábado, 13 de agosto. Mt 19, 13-15. "No impidáis a los niños acercarse a mí"
viernes, 12 de agosto de 2022
Viernes, 12 de agosto. Mt 19, 3-12. "Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre"
jueves, 11 de agosto de 2022
Jueves, 11 de agosto. ¿Cuántas veces tengo que perdonar?
miércoles, 10 de agosto de 2022
Miércoles, 10 de agosto. San Lorenzo, diácono y mártir.
martes, 9 de agosto de 2022
Martes 9 de agosto. Mt 18, 1-5.12-14. "Si no os hacéis como niños, no entraréis en el Reino"
lunes, 8 de agosto de 2022
Lunes, 8 de agosto. Mt 17, 22-27. "Los hijos están exentos"
Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
[Mateo 17, 22-27] En aquel tiempo, mientras Jesús y
los discípulos recorrían juntos Galilea, les dijo Jesús: «El Hijo del hombre
será entregado en manos de los hombres, lo matarán, pero resucitará al tercer
día». Ellos se pusieron muy tristes. Cuando llegaron a Cafarnaúm, los que
cobraban el impuesto de las dos dracmas se acercaron a Pedro y le preguntaron:
«¿Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?». Contestó: «Sí». Cuando llegó a
casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? Los reyes del
mundo, ¿a quién le cobran impuestos y tasas, a sus hijos o a los extraños?».
Contestó: «A los extraños». Jesús le dijo: «Entonces, los hijos están exentos.
Sin embargo, para no darles mal ejemplo, ve al mar, echa el anzuelo, coge el
primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda de plata. Cógela
y págales por mí y por ti». Palabra del Señor.
domingo, 7 de agosto de 2022
Domingo, 7 de agosto. Lc 12, 32-48. "A la hora que menos penséis, viene el Hijo del hombre"
Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
[Lucas 12, 32-48] En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre». Pedro le dijo: «Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?». Y el Señor dijo: «¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas? Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles. El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos. Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá». Palabra del Señor.
Décimo noveno domingo, lecturas 7-8-22, Ciclo C.
Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén
“La espera vigilante del
discípulo”
Lectura del libro
de la Sabiduría 18, 5-9
Como los egipcios
habían resuelto hacer perecer a los hijos pequeños de los santos - y de los
niños expuestos al peligro, uno solo se salvó- para castigarlos, tú les
arrebataste un gran número de sus hijos y los hiciste perecer a todos juntos en
las aguas impetuosas. Aquella noche fue dada a conocer de antemano a nuestros
padres, para que, sabiendo con seguridad en qué juramentos habían creído, se
sintieran reconfortados.
Tu pueblo esperaba, a la vez, la salvación de los justos y la perdición de sus
enemigos; porque con el castigo que infligiste a nuestros adversarios, tú nos
cubriste de gloria, llamándonos a ti. Por eso, los santos hijos de los justos
ofrecieron sacrificios en secreto, y establecieron de común acuerdo esta ley
divina: que los santos compartirían igualmente los mismos bienes y los mismos
peligros; y ya entonces entonaron los cantos de los Padres. Palabra de
Dios.
Salmo 32, R. ¡Feliz el pueblo que el Señor se eligió como herencia!
Aclamen, justos,
al Señor: es propio de los buenos alabarlo. ¡Feliz la nación cuyo Dios es el
Señor, el pueblo que él se eligió como herencia! R.
Los ojos del
Señor están fijos sobre sus fieles, sobre los que esperan en su misericordia,
para librar sus vidas de la muerte y sustentarlos en el tiempo de indigencia.
R.
Nuestra alma
espera en el Señor: él es nuestra ayuda y nuestro escudo. Señor, que tu amor
descienda sobre nosotros, conforme a la esperanza que tenemos en ti.
R.
Carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-12
Hermanos: la fe es
la garantía de los bienes que se esperan, la plena certeza de las realidades
que no se ven. Por ella nuestros antepasados fueron considerados dignos de
aprobación.
Por la fe, Abraham, obedeciendo al llamado de Dios, partió hacia el lugar que
iba a recibir en herencia, sin saber a dónde iba. Por la fe, vivió como
extranjero en la Tierra prometida, habitando en carpas, lo mismo que
Isaac y Jacob, herederos con él de la misma promesa. Porque Abraham esperaba
aquella ciudad de sólidos cimientos, cuyo arquitecto y constructor es Dios.
También por la fe, Sara recibió el poder de concebir, a pesar de su edad
avanzada, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y por eso, de un solo
hombre, y de un hombre ya cercano a la muerte, nació una descendencia numerosa
como las estrellas del cielo e incontable como la arena que está a la orilla del
mar. Palabra de Dios.
Santo Evangelio
según san Lucas 12, 32-48
Jesús dijo a sus
discípulos: «No temas, pequeño Rebaño, porque el Padre de ustedes ha querido
darles el Reino. Vendan sus bienes y denlos como limosna. Háganse bolsas que no
se desgasten y acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el
ladrón ni destruye la polilla. Porque allí donde tengan su tesoro, tendrán
también su corazón. Estén preparados, ceñidas las vestiduras y con las lámparas
encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a
una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta.
¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les
aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá
a servirlos.
¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra
así! Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el
ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa.
Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora
menos
pensada.»
Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para
todos?»
El Señor le dijo: « ¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor
pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el
momento oportuno? ¡Feliz aquel a
quien su señor, al llegar, encuentra ocupado en este trabajo! Les aseguro que
lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa:
"Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores
y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor
llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma
suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor,
no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto,
recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también
culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le
pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.» Palabra
del Señor.
Reflexión:
Estar despiertos. En el evangelio del domingo pasado se nos pedía
no poner la confianza en las riquezas. Hoy, además, se nos dice en quién hay
que poner la confianza para que sea auténtica: no en un dios todopoderoso
externo, sino en el hombre creado a su imagen y que tiene al mismo Dios como
fundamento. No es pues, cuestión de actos de fe, sino afianzamiento en una
actitud que debe atravesar toda nuestra vida. Confiadamente, tenemos que poner
en marcha todos los recursos de nuestro ser, conscientes de que Dios actúa solo
a través de sus criaturas, y que solo a través de cada una de ellas la creación
evoluciona. Ayúdate y Dios te ayudará.
Se trata de estar siempre en actitud de búsqueda. Más
que en vela, diríamos que hay que estar despiertos. No porque pueda llegar el
juicio cuando menos lo esperemos, sino porque la toma de conciencia de la
realidad que somos exige una atención a lo que está más allá de los sentidos y
no es nada fácil de descubrir.
El tesoro está escondido, y hay que “trabajar” para
descubrirlo. No se trata de confiar en lo que nosotros podemos alcanzar, sino
en que Dios ya nos lo ha dado todo. Ha sido Dios el primero que ha confiado en
nosotros en el momento en que ha decidido darse, él mismo, a nosotros, sin
limitación ni restricción alguna.
Si hemos descubierto el tesoro que es Dios, no hay lugar para el temor.
La idea que tenemos de una vida futura desnaturaliza
la vida presente hasta dejarla reducida a una incómoda sala de espera. La
preocupación por un más allá nos impide vivir en plenitud el más acá. La vida
presente tiene pleno sentido por sí misma. Lo que proyectamos para el futuro,
está ya aquí y ahora a nuestro alcance. Aquí y ahora, puedo vivir la eternidad,
puesto que puedo conectar con lo que hay de Dios en mí. Aquí y ahora puedo
alcanzar mi plenitud, porque teniendo a Dios lo tengo todo.
La esperanza cristiana no se basa en lo que Dios me
dará sino en que sea capaz de descubrir lo que Dios me está dando. Para que llegue a mí lo que espero, Dios no
tiene que hacer nada, ya lo está haciendo. Yo soy el que tiene mucho que hacer,
pero en el sentido de tomar conciencia y vivir la verdadera realidad que hay en
mí. Por eso hay que estar despiertos. Por eso tenemos que vivir el momento
presente, porque es el definitivo, porque en él puedo dar el paso a la
experiencia cumbre. Ese sería el momento definitivo de mi vida.
Confianza o
agobio. Existe una riqueza que consiste en acumular más y más
buscando seguridad ante la vida, porque ésta se presenta como incierta,
problemática y como campo de rivalidad y prestigio. Es una riqueza que nos
lleva a la avaricia, al agobio y a la tensión, y que nos quita la paz y hasta
el sueño. No nos deja dormir.
Y existe otra
riqueza donde dar no es perder, se va vaciando de preocupaciones materiales y
va llenándose de fe en la vida y de confianza en el presente de Dios (el futuro
para Dios no existe, como tampoco el pasado). Es la riqueza de la que nos habla
Jesús.
Con agobio, tensión y avaricia no se puede vivir la presencia del Reino con
gozo, no se puede asumir la tarea de extenderlo. Por eso, el que busca y anhela
asegurar su vida y felicidad en el dinero y pone su afán en acumular y poseer,
aunque diga creer en Dios, no es así. Si pone su confianza y felicidad en Dios,
ese tal es discípulo de Jesús, y pertenece a la nueva comunidad del Reino. No
hemos sido arrojados a la vida, no estamos sometidos a un oscuro e inconsciente
destino: hay un Dios Padre que nos quiere y vela por nosotros. Para Él,
nosotros valemos, somos lo más
valioso.
“Donde
está tu tesoro, allí está tu corazón” El corazón humano, centro
decisivo de la persona según la mentalidad judía, se apega siempre a su tesoro.
De ahí la importancia decisiva de que elijamos bien ese tesoro.
Al hombre actual se le hace difícil creer en algo que sea válido y verdadero
para siempre. La falta de fe en las ideologías, la desconfianza en los grandes
sistemas, el peso de la realidad cotidiana ha enterrado la utopía y ha hecho
que crezca el escepticismo. Son muchos los que viven a la deriva, sin
esperanza, con desesperación. No saben ya dónde poner su corazón. En medio de
esta “situación errática”, lo importante parece ser, disfrutar de cada fragmento
de tiempo y buscar la respuesta más satisfactoria en cada circunstancia fugaz.
Pero son “creencias de reemplazo”, “tesoros de suplencias”. A veces, una
palabra hostil basta para sentirnos tristes y solos. Es suficiente un gesto de
rechazo o un fracaso para hundirnos en una depresión destructiva. Hacemos lo
que queremos, y caemos en la insatisfacción… y es que el hombre de hoy, como el
de siempre, necesita poner su corazón en “un tesoro que no pueda ser arrebatado
por los ladrones, ni ser comido por la polilla.
En este asunto nadie puede ocupar nuestro lugar ni hacer las cosas por nosotros. Decidir libre y conscientemente por el reino de Dios es nuestro particular derecho y también nuestra exigente obligación.
Vivir en minoría. «Mi pequeño rebaño». Jesús mira con ternura inmensa a su pequeño grupo de seguidores. Son pocos. Tienen vocación de minoría. No han de pensar en grandezas. Así los imagina Jesús siempre: como un poco de «levadura» oculto en la masa, una pequeña «luz» en medio de la oscuridad, un puñado de «sal» para poner sabor a la vida.
Después de siglos de «imperialismo cristiano», los discípulos de Jesús hemos de aprender a vivir en minoría. Es un error añorar una Iglesia poderosa y fuerte. Es un engaño buscar poder mundano o pretender dominar la sociedad. El evangelio no se impone por la fuerza. Lo contagian quienes viven al estilo de Jesús haciendo la vida más humana.
«No tengan miedo». Es la gran preocupación de Jesús. No quiere ver a sus seguidores paralizados por el miedo ni hundidos en el desaliento. No han de preocuparse. También hoy somos un pequeño rebaño, pero podemos permanecer muy unidos a Jesús, el Pastor que nos guía y nos defiende. Él nos puede hacer vivir estos tiempos con paz.
«El Padre ha querido daros el reino». Jesús se lo recuerda una vez más. No han de sentirse huérfanos. Tienen a Dios como Padre. Él les ha confiado su proyecto del reino. Es su gran regalo. Lo mejor que tenemos en nuestras comunidades: la tarea de hacer la vida más humana y la esperanza de encaminar la historia hacia su salvación definitiva.
«Vendan sus bienes
y denlos como limosna».
Los seguidores de Jesús son un pequeño rebaño, pero nunca han de ser una secta
encerrada en sus propios intereses. No vivirán de espaldas a las necesidades de
nadie. Serán comunidades de puertas abiertas. Compartirán sus bienes con los
que necesitan ayuda y solidaridad. Darán limosna, es decir, «misericordia».
Este es el significado del término griego.
Los
cristianos necesitaremos todavía algún tiempo para aprender a vivir en minoría
en medio de una sociedad secular y plural. Pero hay algo que podemos y debemos
hacer sin esperar a nada; transformar el clima que se vive en nuestras
comunidades y hacerlo más evangélico. El papa Francisco nos está señalando el
camino con sus gestos y su estilo de vida.
¿Cuál te parece que se portó como prójimo del hombre necesitado? (15° domingo)
“A la escucha del maestro, como discípulos sentados a sus pies” (16° domingo)
“Señor enséñanos a orar”(17° domingo)
¿Cuál es mi verdadero tesoro? (18° domingo)
La misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia.
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: P. Fidel Oroño, cjm Centro Bíblico del CELAM. Fray Marcos. J A Pagola.
Círculo Bíblico San José
“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119
Te esperamos todos los sábados a las 16 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana.
sábado, 6 de agosto de 2022
Sábado 6 de agosto. Lc 9, 28b-36. La Transfiguración del señor.
viernes, 5 de agosto de 2022
Viernes, 5 de agosto. Mateo 16, 24-28]. ¿De qué te sirve ganar el mundo entero?
jueves, 4 de agosto de 2022
Jueves 4 de agosto. Mt 16, 13-23. «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
[Mateo 16, 13-23] En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos: «¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?». Ellos contestaron: «Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas». Él les preguntó: «Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?». Simón Pedro tomó la palabra y dijo: «Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo». Jesús le respondió: «¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará. Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos». Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén y padecer allí mucho por parte de los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, y que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día. Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: «¡Lejos de ti tal cosa, Señor! Eso no puede pasarte». Jesús se volvió y dijo a Pedro: «¡Ponte detrás de mí, Satanás! Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios». Palabra del Señor.
miércoles, 3 de agosto de 2022
Miércoles 3 de agosto. "Mujer, que grande es tu fe"
martes, 2 de agosto de 2022
Martes 2 de agosto. Mt 14, 22-36. «¡Ánimo, soy yo, no tengan miedo!»
lunes, 1 de agosto de 2022
Lunes 1 de agosto. Mt 14, 13-21. "Partió los panes y se los dio"
domingo, 31 de julio de 2022
31 julio 2022. Lucas 12, 13-21. "La vida no depende de los bienes"
Lecturas 31-7-22, Ciclo C. Décimo octavo domingo durante el año.
Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis
ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus
enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la
Verdad completa. Amén
¿Qué le da verdadero sentido a mi vida?
Libro del Eclesiastés 1, 2. 2, 21-23
¡Vanidad, pura
vanidad!, dice el sabio Cohélet. ¡Vanidad, pura vanidad! ¡Nada más que vanidad!
Porque un hombre que ha trabajado con sabiduría, con ciencia y eficacia, tiene
que dejar su parte a otro que no hizo ningún esfuerzo. También esto es vanidad
y una grave desgracia. ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que
busca afanosamente bajo el sol? Porque todos sus días son penosos, y su
ocupación, un sufrimiento; ni siquiera de noche descansa su corazón. También
esto es vanidad. Palabra de Dios.
Salmo 89, R. Señor, tú has sido nuestro refugio.
Tú haces que los
hombres vuelvan al polvo con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos.» Porque
mil años son ante tus ojos como el día de ayer, que ya pasó, como una vigilia
de la noche. R.
Tú los arrebatas,
y son como un sueño, como la hierba que brota de mañana: por la mañana brota y
florece, y por la tarde se seca y se marchita. R
Enséñanos a calcular
nuestros años, para que nuestro corazón alcance la sabiduría. ¡Vuélvete, Señor!
¿Hasta cuándo...? Ten compasión de tus servidores. R.
Sácianos en
seguida con tu amor, y cantaremos felices toda nuestra vida. Que descienda
hasta nosotros la bondad del Señor; que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar
la obra de nuestras manos. R.
Pablo
a los Colosenses 3,1-5.9-11
Hermanos: Ya que
ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo
está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas
celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida
está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es
la esperanza de ustedes, entonces también aparecerán ustedes con él, llenos de
gloria. Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal:
la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la
avaricia, que es una forma de idolatría. Tampoco se engañen los unos a los
otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras y se
revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto,
renovándose constantemente según la imagen de su Creador. Por eso, ya no hay
pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni
hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos. Palabra de Dios.
Santo Evangelio
según san Lucas 12, 13-21
Uno de
la multitud le dijo: «Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la
herencia.»
Jesús le respondió: «Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre
ustedes?» Después les dijo: «Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de
la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas.» Les
dijo entonces una parábola: «Había un hombre rico, cuyas tierras habían
producido mucho, y se preguntaba a sí mismo: "¿Qué voy a hacer? No tengo
dónde guardar mi cosecha." Después pensó: "Voy a hacer esto: demoleré
mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y
mis bienes, y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos
años; descansa, come, bebe y date buena vida." Pero
Dios le dijo: "Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será
lo que has amontonado?" Esto es lo que sucede al que acumula riquezas
para sí, y no es rico a los ojos de Dios.» Palabra del
Señor.
Reflexión:
¿Qué le da verdadero sentido a mi vida?
En este domingo, la palabra de Dios nos lleva a reflexionar, que en el seguimiento de Cristo y en la instauración del reino de Dios, suceden cosas que nos pueden desviar de nuestro camino, sobre todo el endiosamiento de las riquezas y el instinto de posesión. En la vida las cosas tienen un valor y “donde ponemos nuestro corazón, ahí está la realidad.
La primera lectura del libro del Eclesiastés nos introduce al evangelio donde el autor recorre a lo largo de su libro todas las esferas del ámbito humano: trabajo, riqueza, dolor, alegría, decepciones, religión, justicia, sabiduría, ignorancia, el tiempo, la muerte... buscando respuesta a su pregunta: ¿Qué le reporta al hombre todo su esfuerzo y todo lo que busca afanosamente bajo el sol?
Hagamos lo que
hagamos en nuestra vida, al final el destino es el mismo para todos los
hombres: la muerte, y quizás nos preguntemos ¿Y después qué, la
nada? ¿Qué hacemos aquí, en la tierra? ¿Para qué vivir, trabajar, luchar,
amar, pensar, esforzarnos...?
¿Cuál es mi tesoro? ¿El dinero? ¿El poder? ¿Qué le da verdadero sentido a mi
vida?
Un rico
terrateniente se ve sorprendido por una gran cosecha. No sabe cómo gestionar
tanta abundancia. “¿Qué haré?”. Su monólogo nos descubre la lógica insensata de
los poderosos que solo viven para acaparar riquezas y bienestar,
excluyendo de su horizonte a los necesitados.
El rico de la
parábola planifica su vida y toma decisiones. Destruirá los viejos graneros y
construirá otros más grandes. Almacenará allí toda su cosecha. Puede
acumular bienes para muchos años. En adelante, solo vivirá para disfrutar:
“descansa, come, bebe y date buena vida”. De forma inesperada, Dios
interrumpe sus proyectos: “Insensato, esta misma noche, te van a exigir tu
vida. Lo que has acumulado, ¿de quién
será?”.
En estos momentos, prácticamente en todo el mundo está aumentando de manera
alarmante la desigualdad. Este es el hecho más sombrío e inhumano:” los
ricos, sobre todo los más ricos, se van haciendo mucho más ricos, mientras los
pobres, sobre todo los más pobres, se van haciendo mucho más pobres”
Este hecho no es
algo normal. Es, sencillamente, la última consecuencia de la insensatez más
grave que estamos cometiendo los humanos: sustituir la cooperación
amistosa, la solidaridad y la búsqueda del bien común de la humanidad por
la rivalidad y el acaparamiento de bienes en manos de los más poderosos del
Planeta.
Desplegar la verdadera Vida y darle sentido no depende de tener más o menos, sino de ser en plenitud. El objetivo del hombre es desplegar su humanidad. El evangelio nos dice que tener más no nos hace más humanos. La conclusión es muy sencilla: la posesión de bienes de cualquier tipo, no puede ser el objetivo último de ningún ser humano. La trampa de nuestra sociedad está en que no hemos descubierto que cuanto mayor capacidad de satisfacer necesidades tenemos, mayor número de nuevas necesidades desplegamos; con lo cual no hay posibilidad alguna de marcar un límite. Ya los santos padres decían que el objetivo no es aumentar las necesidades, sino el conseguir que esas necesidades vayan disminuyendo cada día que pasa.
No está mal ocuparse de las cosas materiales e
intentar mejorar el nivel de vida. Dios nos ha dotado de inteligencia para que
seamos previsores. Prever el futuro es una de las cualidades más útiles del ser
humano. Jesús no está criticando la previsión, ni la lucha por una vida más cómoda.
Critica que lo hagamos de una manera egoísta, alejándonos de nuestra verdadera
meta como seres humanos. Si todos los seres humanos tuviéramos un mundo más
justo, no habría ningún problema, independientemente de la capacidad de
consumir a la que hubiéramos llegado.
El hombre tiene necesidades, como ser biológico, que debe atender. Pero a la vez, descubre que eso no llega a satisfacerle y anhela acceder a otra riqueza que está más allá. Esta situación le coloca en un equilibrio inestable, que es la causa de todas las tensiones. O se dedica a satisfacer los apetitos biológicos, o intenta trascender y desarrollar su vida espiritual, manteniendo en su justa medida las exigencias biológicas. En teoría, está claro, pero en la práctica exige una lucha constante para mantener el equilibrio. Bien entendidos, la satisfacción de las necesidades biológicas y el placer que pueden producir, nada tienen de malo en sí. Lo nefasto es poner la parte superior del ser al servicio de la inferior.
Solo hay un camino para superar la disyuntiva: dejar
de ser necio y alcanzar la madurez personal, descubriendo desde la vivencia lo
que en teoría aceptamos: El desarrollo humano, vale más que todos los placeres
y seguridades; incluso más que la vida biológica.
El problema es que la información que nos llega desde
todos los medios nos invita a ir en la dirección contraria y es muy fácil
dejarse llevar por la corriente. La sociedad nos invita a ser ricos. El mensaje
de Jesús nos propone ser felices porque ya somos
inmensamente ricos.
Se trata de desplegar una vida verdaderamente humana
que me permita alcanzar una plenitud. Solo esa Vida plena, puede darme la
felicidad. Se trata de elegir entre una Vida humana plena y una vida repleta de
sensaciones, pero vacía de humanidad. La pobreza que nos pide el evangelio no
es ninguna renuncia. Es simplemente escoger lo que es mejor para mí. No se
trata de la posesión o carencia material de unos bienes. Se trata de estar o
no, sometido a esos bienes, los posea o no. Es importante tomar conciencia
de que el pobre puede vivir obsesionado por tener más y malograr así su
existencia.
La clave está en mantener la libertad para avanzar
hacia la plenitud humana. Todo lo que te impide progresar en esa dirección es
negativo. Puede ser la riqueza y puede ser la pobreza. La pobreza material no
puede ser querida por Dios. Jesús no fue neutral ante la pobreza/riqueza. No
puede ser cristiana la riqueza que se logra a costa de la miseria de los demás.
No se trata solo de la consecución injusta, sino del acaparamiento de
bienes que son imprescindibles para la vida de otros. El cacareado progreso
actual es radicalmente injusto, porque se consigue a costa de la miseria de una
gran parte de la población mundial. El progreso desarrollista, en que estamos
inmersos, es insostenible además de injusto.
Esperar que las riquezas nos darán la felicidad es la mayor insensatez. La riqueza puede esclavizarnos. Nos han convencido de que, si no poseo aquello o no me libro de esto, no puedo ser feliz. En realidad, no queremos la felicidad sino seguridades, emociones, satisfacciones, placer sensible. Aquello en lo que ponemos la felicidad puede ser nuestra prisión. Tú eres ya feliz. Sin tener nada de lo que ambicionamos podríamos ser inmensamente felices.
“Les he dado poder, para vencer todas las fuerzas del enemigo” (14° domingo)
¿Cuál te parece que se portó como prójimo del
hombre necesitado? (15°
domingo)
“A la escucha del maestro, como
discípulos sentados a sus pies” (16°
domingo)
“Señor
enséñanos a orar” (17° domingo)
“El
perdón cae como lluvia suave desde el cielo a la tierra. Es dos veces bendito;
bendice al que lo da y al que lo recibe”
La
misericordia de Dios transforma el corazón del hombre haciéndole experimentar
un amor fiel, y lo hace a su vez capaz de misericordia.
¡¡¡Jesús
misericordioso en vos confío!!!
Aclaración: Se han utilizado para la preparación de las reflexiones: J. A. Pagola. P. Fidel Oroño, cjm Centro Bíblico del CELAM. Fray Marcos.
Círculo
Bíblico San José
“Tu palabra es una lámpara a mis
pies
y una luz en mi camino” Sal 119
Te esperamos todos los sábados a las 16 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana.
sábado, 30 de julio de 2022
Sábado 30 de julio. Mt 14, 1-12. "Herodes había mandado prender a Juan"
Sábado, 30 de julio de 2022 (Tiempo Ordinario) Evangelio del día y reflexión... ¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! [Mateo 14, 1-12] En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos: «Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él». Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: «Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista». El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
viernes, 29 de julio de 2022
Viernes 29 de Julio. Lc 10, 38-42. Santa Marta de Betania.
Santa Marta de Betania
[Lucas 10, 38-42] En aquel tiempo, yendo de camino, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano». Respondiendo, le dijo el Señor: «Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada». Palabra del Señor.
Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!
jueves, 28 de julio de 2022
Jueves 28 de julio. Mt 13, 47-53. "El reino se parece a la red que echan en el mar"
[Mateo 13, 47-53 ] En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes. ¿Habéis entendido todo esto?». Ellos le responden: «Sí». Él les dijo: «Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo». Cuando Jesús acabó estas parábolas, partió de allí. Palabra del Señor.
miércoles, 27 de julio de 2022
Miercoles 27 de julio. Mt 13, 44-46. "El reino se parece a un tesoro escondido"
[Mateo 13, 44-46] En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: «El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra». Palabra del señor.
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!




