Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de Enero: Por el don de la diversidad en la Iglesia El Papa Francisco pide rezar al Espíritu Santo “para que nos ayude a reconocer el don de los diferentes carismas dentro de las comunidades cristianas y a descubrir la riqueza de las diferentes tradiciones rituales dentro de la Iglesia Católica”.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 29 de diciembre de 2012

Fiesta de la Sagrada Familia


Pergamino horizontal:       Mi  encuentro  con  Jesús 
Tengan un mismo amor, un mismo corazón, un mismo pensamiento… Que cada uno busque no solamente su propio interés, sino también el de los demás. Flp.  2,2-4
 El amor exige comunión, intercambio interpersonal, requiere que haya un «yo» y un «tú»  
  
Lecturas del 30 / 12 / 12
Fiesta de la Sagrada Familia
de Jesús, María y José

– Ciclo C –
Lectura primer libro de Samuel 1, 20-22.24-28
En aquellos días, Ana concibió, y a su debido tiempo dio a luz un hijo, al que puso el nombre de Samuel, diciendo: "Se lo he pedido al Señor".
El marido, Elcaná, subió con toda su familia para ofrecer al Señor el sacrificio anual y cumplir su voto. Pero Ana no subió, porque dijo a su marido: "No iré hasta que el niño deje de mamar. Entonces lo llevaré, y él se presentará delante del Señor y se quedará allí para siempre".
Cuando el niño dejó de mamar, lo subió con ella, llevando además un novillo de tres años, una medida de harina y un odre de vino, y lo condujo a la Casa del Señor en Silo. El niño era aún muy pequeño. Y después de inmolar el novillo, se lo llevaron a Elí.  Ella dijo: "Perdón, señor mío; ¡por tu vida, señor!, yo soy aquella mujer que estuvo aquí junto a ti, para orar al Señor. Era este niño lo que yo suplicaba al Señor, y él me concedió lo que le pedía. Ahora yo, a mi vez, se lo cedo a él: para toda su vida queda cedido al Señor". Después se postraron delante del Señor. Palabra de Dios.
Salmo 83                
R. ¡Señor, felices los que habitan en tu Casa!
¿Qué amable es tu morada, Señor del universo! Mi alma se consume de deseo por los atrios del
 Señor; mi corazón y mi carne claman ansiosos por el Dios viviente. R
 ¡Felices los que habitan en tu Casa y te alaban sin cesar! ¿Felices los que encuentran su fuerza en ti, al emprender la peregrinación! R
 Señor del universo, oye mi plegaria, escucha, Dios de Jacob; protege, Dios a nuestro Escudo y mira el rostro de tu Ungido. R
Primera carta  de san Juan 3, 1-2.21-24
¡Miren cómo nos amó el Padre! Quiso que nos llamáramos hijos de Dios, y nosotros lo somos realmente. Si el mundo no nos reconoce, es porque no lo ha reconocido a él. Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios, y lo que seremos no se ha manifestado todavía. Sabemos que cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque lo veremos tal cual es.
Queridos míos, si nuestro corazón no nos hace ningún reproche, podemos acercarnos a Dios con plena confianza, y él nos concederá todo cuanto le pidamos, porque cumplimos sus mandamiento y hacemos lo que le agrada.   
Su mandamiento es este: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo, y nos amemos unos a los otros como él nos ordenó.       
El que cumple sus mandamientos permanece en Dios y Dios en él; y sabemos que él permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Palabra de Dios.

Evangelio según san  Lucas 2, 41-52
Sus padres iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua. 
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,  y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta. Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos. Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.        
Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados". Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?"                .
Ellos no entendieron lo que les decía.  El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón. Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia delante de Dios y de los hombres.                                      Palabra del Señor
Reflexión
Situada inmediatamente después de la Navidad, esta fiesta nos invita a mirar la familia formada por Jesús, María y José. En primer lugar, nos recuerda una vez más que el hecho de la encarnación tuvo lugar en nuestra historia. No sólo en un tiempo y lugar concretos sino también en una familia concreta. María y José fueron el matrimonio en el que Jesús nació, creció y maduró físicamente y como persona.
Nos imaginamos la vida de aquella familia llena de amor, de paz, pero sus vivencias fueron realmente con dificultades. José tuvo que recibir a María cuando ésta se había quedado embarazada sin su participación. No debió ser fácil ese primer momento de relación. Luego viene el nacimiento en Belén en un pesebre porque  ¡Nadie los recibió! Después la familia se vio obligada a emigrar a Egipto ¡refugiados políticos! Hoy sabemos lo duro que es la vida de los emigrantes. Mucho más duro sería en aquellos tiempos en los que no existían en absoluto las organizaciones y leyes que hoy mal que bien, se dedican a acogerlos y hacerles en cierta medida la vida más fácil. Cuantas adversidades ¿cómo las afrontaron?
Nazaret es la escuela donde empieza a entenderse la vida de Jesús, es la escuela donde se inicia el conocimiento de su Evangelio.
Aquí aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo y misterioso de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres.
Comunión de Amor (1)
Queridos hermanos: Nos volvemos a encontrar en esta Octava de Navidad para celebrar la Fiesta de “LA SAGRADA FAMILIA DE JESÚS, MARÍA Y JOSÉ.
En la primera lectura nos encontramos con Samuel, el primero de los grandes profetas del Pueblo de Israel, hijo de Ana, una mujer estéril y, por lo tanto humillada por su entorno.
Mujer creyente, oró al Señor y le prometió que si le concedía el don de tener un hijo varón, se lo entregaría para su servicio.
Y así fue, Ana concibió un hijo varón y cuando le llegó el tiempo de destetarlo, Ana y su esposo Elcaná llevan al pequeño al Templo y lo entregan al Sacerdote Eli para que sirviera al Señor.
Ahí creció y, como dijimos antes, fue un grande para su Pueblo.
El salmista responde alabando la Fe de los que se refugian en el Señor en los momentos de angustia.
La 1ra. Carta del evangelista San Juan es un llamado a recapacitar sobre el Amor de Dios.
“¡Miren cómo nos amó el Padre!”. Realmente somos hijos de Dios, no por nuestro mérito, la gratuidad del Amor de Dios se ha expresado en la Venida del Hijo y su entrega.
El evangelio nos muestra una de las tantas escenas de la Familia de Jesús, María y José.
Los padres, María y José, ante todo los vemos como unos judíos creyentes que, a pesar de su humildad, iban todos los años en peregrinación a Jerusalén para la Fiesta de la Pascua.
Esto no era fácil, muchos kilómetros caminando en caravana junto a todos los judíos fieles a su Fe, y, como puede pasarnos a cualquiera de nosotros si salimos en peregrinación, de golpe se dan cuenta que Jesús, su hijo de 12 años no estaba en la caravana. La angustia de la situación se refleja en las palabras de María:
“hijo mío, ¿qué nos has hecho? Tu padre y
yo te buscábamos angustiados”
¡Cuánto AMOR HAY EN ESTA QUEJA! Amor que se mezcla con el asombro de ver a su hijo dialogando con los doctores de la Ley en el Templo.
“¿no sabían que debo ocuparme de los
asuntos de mi Padre?”
Realmente la respuesta de Jesús no les aclaró la situación, pero bueno, ya lo encontraron y vuelve con ellos a Nazaret a continuar su vida.
Para María no fue una travesura de su hijo, esa respuesta HIZO NIDO en su corazón hasta que llegó el momento oportuno. Y así siguieron esa familia que se constituyó en una ESCUELA DE VIDA para la humanidad.
EL SILENCIO: como actitud que favorece el RECOGIMIENTO y la INTERIORIDAD.
VIDA FAMILIAR: una familia que favorece el RECOGIMIENTO y la INTERIORIDAD.
VIDA FAMILIAR: una familia que se realiza como
COMUNION DE AMOR, algo que es posible cuando por encima de las legítimas aspiraciones está el AMOR A DIOS Y AL HERMANO.
EL TRABAJO: Jesús creció en un ámbito de trabajo, “¿no es el hijo del carpintero?”, trabajó a la par de su padre mientras su madre los atendía.
Ustedes dirán: “¡los tiempos cambiaron!” Si, es verdad, pero LOS VALORES NO CAMBIAN, SILENCIO, INTERIORIDAD, TRABAJO, siguen significando lo mismo.
El gran desafío es VIVIR estos Valores en las circunstancias del mundo actual.
¿Qué es difícil? ¡SI!, pero no imposible, los tiempos de Jesús, María y José NO FUERON FÁCILES PARA NADA, baste recorrer la historia del Imperio Romano, por algo esta semana nos mostró los ejemplos del Martirio de Esteban y la Matanza de los Santos Inocentes.
Es absolutamente necesario aferrarnos más que nunca a ese AMOR DE DIOS QUE QUIERE LLAMARNOS HIJOS SUYOS, y, si SOMOS HIJOS DE DIOS SOMOS HERMANOS ENTRE NOSOTROS.
No estamos solos, la Sagrada Familia de Nazaret está con nosotros, María, Madre de la Iglesia, José, Protector de la Iglesia Universal y Jesús imagen del Amor del Padre están con nosotros.
Que en este Año de la Fe la fuerza del Espíritu Santo nos siga guiando como Pueblo de Dios.
Que Santa Teresa de Jesús, Doctora de la Iglesia en Oración nos ayude.
(1)     Prof. Martha Pereyra o.c.s.
                                                                            
jesus - copia

«Hombre y mujer los creó»
La Biblia plantea una relación estrecha entre ser creado «a imagen de Dios» y el hecho de ser «hombre y mujer» (v. Gn 1,27). La semejanza consiste en esto. Dios es único y solo, pero no es solitario. El amor exige comunión, intercambio interpersonal, requiere que haya un «yo» y un «tú». Por eso el Dios cristiano es uno y trino. En Él coexisten unidad y distinción: unidad de naturaleza, de voluntad, de intención, y distinción de características y de personas.
Precisamente en esto la pareja humana es imagen de Dios. La familia humana es reflejo de la Trinidad.
Marido y mujer son, en efecto, una sola carne, un solo corazón, una sola alma, aún en la diversidad de sexo y de personalidad. Los esposos están uno ante otro como un «yo» y un «tú», y están frente a todo el resto del mundo, empezando por los propios hijos, como un «nosotros», como si se tratara de una sola persona, pero ya no singular, sino plural. «Nosotros», o sea, «tu madre y yo», «tu padre y yo». Así habló María a Jesús, después de encontrarle en el templo.
Sabemos bien que éste es el ideal y que, como en todas las cosas, la realidad es con frecuencia bastante diferente, más humilde y más compleja, a veces incluso trágica.
Pero estamos tan bombardeados de casos de fracasos que a lo mejor, por una vez, no está mal volver a proponer el ideal de la pareja, primero en el plano sencillamente natural y humano, y después en el cristiano.
¡Ay de llegar a avergonzarse de los ideales en nombre de un malentendido realismo! El final de una sociedad, en este caso, estaría marcado. Los jóvenes tienen derecho a que se les transmitan, por parte de los mayores, ideales, y no sólo escepticismo y cinismo. Nada tiene la fuerza de atracción que posee el ideal.
P. Raniero Cantalamessa, OFM Cap. 2007
El niño en el Templo
Ven a mí, Espíritu Santo, agua viva que lanza a la vida eterna: concédeme la gracia de llegar a contemplar el rostro del Padre en la vida y en la alegría sin fin. Amén
                             
Lecturas de la Semana
Lunes 31: 1Jn. 2, 18-21; Sal. 95; Jn. 1, 1-18.
Martes 1: Núm. 6, 22-27; Sal 66; Gál. 4,4-7; Lc. 2,16-21.
Miércoles 2: 1Jn. 2,22-28; Sal 97; Jn.1, 19-28.
Jueves 3: 1Jn. 2, 29—3.6; Sal. 97; Jn. 1, 29-34.
Viernes 4:  1Jn. 3, 7-10;  Sal 97;  Jn. 1, 35-42.
Sábado5: 1Jn. 3, 11-20; Sal. 99; Jn.1, 43-51.
Cuadro de texto: Círculo Bíblico
 San José
Parroquia San José:
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lunes, 24 de diciembre de 2012

Natividad del Señor


Natividad del Señor
 
Lecturas del 24 y 25 -12-12
– Ciclo C –
 
 
Feliz Navidad
Circulo Bíblico San José
 
 
Lectura libro del profeta Isaías 9, 1-6
El pueblo que caminaba en las tinieblas ha visto una gran luz; sobre los que habitaban en el país de la oscuridad ha brillado una luz. Tú has multiplicado la alegría, has acrecentado el gozo; ellos se regocijan en tu presencia, como se goza en la cosecha, como cuando reina la alegría por el reparto del botín.
Porque el yugo que pesaba sobre él, la barra sobre su espalda y el palo de su carcelero, todo eso lo has destrozado como en el día de Madián. Porque un niño nos ha nacido, un hijo nos ha sido dado. La soberanía reposa sobre sus hombros y se le da por nombre: «Consejero maravilloso, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la paz.» Su soberanía será grande, y habrá una paz sin fin para el trono de David y para su reino; él lo establecerá y lo sostendrá por el derecho y la justicia, desde ahora y para siempre. El celo del Señor de los ejércitos hará todo esto.  Palabra de Dios.
 
Salmo 95
R. Hoy nos ha nacido un Salvador,
que es el Mesías, el Señor.

Canten al Señor un canto nuevo, cante al Señor toda la tierra; canten al Señor, bendigan su Nombre. R.   Día tras día, proclamen su victoria, anuncien su gloria entre las naciones, y sus maravillas entre los pueblos. R.      Alégrese el cielo y exulte la tierra, resuene el mar y todo lo que hay en él; regocíjese el campo con todos sus frutos, griten de gozo los árboles del bosque. R.       Griten de gozo delante del Señor, porque él viene a gobernar la tierra: él gobernará al mundo con justicia, y a los pueblos con su verdad. R.           

Carta del apóstol san Pablo a Tito 2, 11-14 
La gracia de Dios, que es fuente de salvación para todos los hombres, se ha manifestado. Ella nos enseña a rechazar la impiedad y los deseos mundanos, para vivir en la vida presente con sobriedad, justicia y piedad, mientras aguardamos la feliz esperanza y la Manifestación de la gloria de nuestro gran Dios y Salvador, Cristo Jesús. El se entregó por nosotros, a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido y lleno de celo en la práctica del bien. Palabra de Dios.
 
Santo Evangelio según san Lucas 2, 1-14      
En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada. Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche. De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No teman, porque les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre.» Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: « ¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!» Palabra del Señor.
 
Reflexión:
 
Hoy llegamos finalmente a la Nochebuena, los cristianos debemos conocer el por qué de nuestra alegría en este día:
 Dios viene a habitar entre nosotros. El pasaje del Evangelio que se lee en la misa de Nochebuena, narra el nacimiento de Jesús. Dios se ha hecho hombre, para que el hombre se haga Dios. Dios se hizo uno de los nuestros y esto nos predispone para llegar a ser más semejantes a Él.
 
Jesús nace pobre y nos enseña que la felicidad no se encuentra en la abundancia de bienes. Jesús viene al mundo sin ostentación alguna y nos anima a ser humildes, a no estar pendientes del aplauso de los hombres. Dios se humilla para que podamos acercarnos a Él, para que podamos corresponder a su amor con nuestro amor, para que nuestra libertad se rinda no sólo ante el espectáculo de su poder, sino ante la maravilla de su humildad.
 
Navidad es el nacimiento de algo nuevo. Nace Jesús y con ello el nacimiento de la fe cristiana, de la comunidad cristina. Pero más allá de este nacimiento: ¿Conocemos a Cristo?  
Dios se hizo hombre por amor a los hombres. La venida del Señor no es un hecho del pasado sino del presente. Y es del presente en la medida en que nosotros dejemos que Dios ¨llegue¨.
 
Cristo ha nacido para que nosotros renazcamos. Como dice San Agustín, María ha llevado al Salvador en su seno y cada uno de nosotros debemos llevarlo en nuestro corazón, porque cada uno de nosotros, los cristianos, somos hombres redimidos por Cristo, y tenemos que mostrarlo al mundo. Este tiempo de Navidad pide de nosotros una actitud contemplativa, de silencio y acción de gracias. Nos pide contemplar el misterio, asimilarlo a nuestro ser y confesarlo ante los hombres.
-En cierto modo, la humanidad espera a Dios, su cercanía. Pero cuando llega el momento, no tiene sitio para Él. Está tan ocupada consigo misma de forma tan exigente, que necesita todo el espacio y todo el tiempo para sus cosas y ya no queda nada para el otro, para el prójimo, para el pobre, para Dios. Y cuanto más se enriquecen los hombres, tanto más llenan todo de sí mismos y menos puede entrar el otro".
 
En este sentido, El Santo Padre nos ha invitado a que cada uno se haga estas preguntas: "¿Tenemos tiempo para el prójimo que tiene necesidad de nuestra palabra, de mi palabra, de mi afecto? ¿Para aquel que sufre y necesita ayuda? ¿Para el prófugo o el refugiado que busca asilo? ¿Tenemos tiempo y espacio para Dios? ¿Puede entrar Él en nuestra vida? ¿Encuentra un lugar en nosotros o tenemos ocupado todo nuestro pensamiento, nuestro quehacer, nuestra vida, con nosotros mismos?". (Benedicto XVI)        
-El amor necesita traducirse en gestos concretos. El más sencillo y universal –cuando es limpio e inocente- es el beso. Demos por lo tanto un beso a Jesús, como se desea hacer con todos los niños recién nacidos.
Pero no nos contentemos con darlo sólo a la imagen de yeso o de porcelana; démoslo a un Jesús Niño de carne y hueso. Démoslo a un pobre, a alguien que sufre, ¡y se lo habremos dado a Él! Dar un beso, en este sentido, significa dar una ayuda concreta, pero también una buena palabra, aliento, una visita, una sonrisa, y a veces, ¿por qué no?, un beso de verdad.
Son las luces más bellas que podemos encender en nuestro belén. (Raniero Cantalamessa)
 
Hoy: “necesitamos tener sueños -más grandes o más pequeños- que día a día nos mantengan en camino hacia una vida plena”
Nuestro sueño, el de Jesús, el de compartir un mundo mejor, no es un más allá imaginario, situado en un futuro que nunca llega; Dios nos llenó de talentos, inteligencia, voluntad, capacidad de evolucionar y adaptarnos a los cambios y nuestro sueño empieza a hacerse presente allí donde lo ponemos en Acción, a darle vida con los primeros logros, empezando a tomar conciencia de que es posible, ya no es simplemente, se puede, empieza tomar forma el yo puedo” y los miedos y las desesperanzas se desvanecen y puedo empezar a compartir los frutos de Jesús que se expresan a través mío.
 
Y de esta forma lleno de gracia y con gozo, vamos a pedirle a Dios, que esta Navidad no se marchite como una flor.           
Que su mensaje no muera cuando cese el bullicio. Que su paz no sea tan efímera como el arbolito que adorna nuestro hogar. 
Pidámosle a Dios que la alegría de esta Navidad, se prolongue durante todo el año, como el nacimiento hacia una vida que quiere crecer y madurar en la paz en el amor y en la justicia.
 
Compartamos como hermanos en Cristo Jesús, la alegría de estar unidos a Él por el amor. Jesús estará realmente entre los hombres, si los cristianos lo mostramos al mundo, porque el rostro visible de Cristo de hoy somos cada uno de nosotros. Con nuestra actitud de vida, los cristianos damos vida a Cristo. Por eso desde lo más profundo de nuestro corazón y con la fuerza de lo alto, decimos:
Ven Señor Jesús.
Carta Pastoral, Navidad 2012:


 
NACE CRISTO, SURGE LA ESPERANZA
 
¡Ánimo, viene la salvación! Dios se hace hombre para que nosotros podamos alcanzar a Dios. Este es el camino. No hay otro distinto. Tenemos la certeza de que Dios cumple su plan. Levantemos nuestra cabeza, viene la fuerza del Amor. Ya no debemos estar errantes, divagando por el mundo a tientas y a ciegas, pues la luz viene para que encontremos la bondad, la justicia, la alegría y la paz.
 
La persona humana corre vertiginosamente por el mundo queriendo alcanzar no se qué… Es increíble la necesidad provocadora de hacernos perder el sentido de la vida, yendo tras tantas cosas que en vez de colmarnos producen un vacío existencial que nos lleva a la pérdida de sentido. No nos damos cuenta, o no queremos hacerlo. Nos escapamos y nos alienamos en cosas superficiales y en tantos cartones pintados que los compramos como si fueran preciosos tesoros. Nos conformamos con tan poco… ¿No habrá llegado el momento, que pensemos más profundamente? ¿Qué enriquece al hombre? ¿Las sensibilidades? ¿El consumo? ¿La ansiedad? ¿La hiperactividad?, ¿Lo mediático? ¿El ruido? ¿Lo externo? ¿La exacerbación? ¿El derroche de palabras, que casi siempre son vacías?
 
Sin embargo, que verdad grande es: “una sola palabra fue dicha en silencio, y en silencio debe ser escuchada”- Debemos volver al misterio de lo trascendente, al misterio de Dios, que es el único que da respuesta cierta.
 
Él nace, Él viene a nosotros, Él planta su morada en nosotros. Abramos nuestro corazón, como un pesebre, para que pueda echar raíces en nuestra vida. Él es el Sol que ilumina y da sentido a nuestra vida. Y si lo dejamos estar, volveremos al culto por la verdad, volveremos a la sobriedad de nuestras conductas, volveremos  a disminuir lo caterva de lo imaginario para acercarnos a la realidad. Volveremos  a encontrar la objetividad de la verdad, tan deteriorada y tan manoseada en estos tiempos por todos.  Así volveremos a lo originario, a lo simple, a lo humilde, a lo humano, o ¿no queremos darnos cuenta que alejándonos de Dios hemos perdido capacidad en lo humano?
 
Él viene a nosotros y nos devuelve la esperanza. Pero ésta se recibe y se incorpora y se vive. Nace Jesús, vuelve la esperanza. Que ésta ilumine nuestra vida personal, nuestras familias, nuestros vínculos, nuestro trato y sobre todo el comportamiento social frente al bien común, alejándonos de todo egoísmo, individualismo y por lo tanto de todo relativismo.
 
Feliz  Nochebuena. Feliz Navidad y que no celebremos otra cosa. No estemos distraídos perdiendo la ocasión de recomenzar de nuevo en este Año de la Fe, la primacía y la excelencia de la bondad de su Amor
 
Los bendigo a cada uno de ustedes,
sus familias y Comunidades.
                                                            
Mons. Rubén  O. Frassia
Obispo de Avellaneda-Lanús
 
                               
Lecturas de la Semana
Martes 25: Is. 52,7-10; Sal 97; Heb. 1, 1-6; Jn.1,1-18.
Miércoles 26: Hech. 6,-10; Sal 30; Mt.10, 17-22.
Jueves 27:  1Jn. 1, 1-4;  Sal 96;  Jn. 20, 1-8.
Viernes 28: 1Jn. 1,5—2.2; Sal 123; Mt. 2, 13-18.
Sábado29: 1Jn.2, 3-11; Sal. 95; Lc.2, 22-35.
 
Cuadro de texto: Círculo Bíblico San José
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sábado, 22 de diciembre de 2012

Cuarto Domingo de Adviento


Lecturas del 23-12-12
– Ciclo C –
 Tiempo de Adviento: Ser sacramento para los demás.


Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4a
Así habla el Señor: Y tú, Belén Efratá, tan pequeña entre los clanes de Judá, de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel: sus orígenes se remontan al pasado, a un tiempo inmemorial.
Por eso, el Señor los abandonará hasta el momento en que dé a luz la que debe ser madre; entonces el resto de sus hermanos volverá junto a los israelitas. El se mantendrá de pie y los apacentará con la fuerza del Señor, con la majestad del nombre del Señor, su Dios.
Ellos habitarán tranquilos, porque él será grande hasta los confines de la tierra. ¡Y él mismo será la paz!   Palabra de Dios.
 
Salmo 79
R. Restáuranos, Señor del universo, 
 que brille tu rostro y seremos salvados.

Escucha, Pastor de Israel, tú que tienes el trono sobre los querubines, resplandece, reafirma tu poder y ven a salvarnos.  R.
Vuélvete, Señor de los ejércitos, observa desde el cielo y mira: ven a visitar tu vid, la cepa que plantó tu mano, el retoño que tú hiciste vigoroso.  R.
Que tu mano sostenga al que está a tu derecha,  al hombre que tú fortaleciste, y nunca nos apartaremos de ti: devuélvenos la vida e invocaremos tu Nombre.  R.

 Lectura de la carta a los Hebreos 10, 5-10
Hermanos: Cristo, al entrar en el mundo, dijo: Tú no has querido sacrificio ni oblación; en cambio, me has dado un cuerpo. No has mirado con agrado los holocaustos ni los sacrificios expiatorios. Entonces dije: Aquí estoy, yo vengo -como está escrito de mí en el libro de la Ley- para hacer, Dios, tu voluntad.         
El comienza diciendo: Tú no has querido ni has mirado con agrado los sacrificios, los holocaustos, ni los sacrificios expiatorios, a pesar de que están prescritos por la Ley. Y luego añade: Aquí estoy, yo vengo para hacer tu voluntad. Así declara abolido el primer régimen para establecer el segundo. Y en virtud de esta voluntad quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha de una vez para siempre. Palabra de Dios.
 
Santo Evangelio según san Lucas 1, 39-45
En aquellos días: María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá. Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó: «¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme? Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno. Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor.»  Palabra del Señor.

Reflexión:  
 
"Feliz de Ti por haber creído"
  
Queridos hermanos: Culmina este tiempo de Adviento y la Liturgia de la Palabra nos llama a prepararnos para celebrar el cumplimiento de las Promesas de Dios y, realmente valió la pena estar VIGILANTES y PREPARADOS, valió la pena reflexionar sobre nuestro testimonio como cristianos. Esta celebración no implica dejar de lado la reflexión, todo lo contrario, nos lleva a reflexionar más todavía.
 
En la primera lectura escuchamos la más célebre de las profecías de Miqueas. Vimos que el Pueblo de Israel está humillado por sus enemigos y espera la llegada del Mesías que los liberará. Pero, ese Libertador no aparece con toda la pompa de los triunfadores del Antiguo Testamento, todo lo contrario, surge de uno de los clanes más modestos de Judá.
Efratá era un clan instalado en la región de Belén, o sea, no era el clan ni la ciudad desde donde se podía esperar un triunfador. Sin embargo, el Profeta Miqueas afirma que no sólo saldrá de allí sino que tendrá la fuerza del Señor.
 
En consonancia con esto, el Salmista en su súplica expresa, no sólo la aflicción por lo que están pasando, sino pone en evidencia la Fe en AQUEL que siempre los guió en los momentos difíciles.
 
San Pablo, en la 2da. Lectura, va a resaltar la diferencia entre un culto exterior y la presencia de Cristo entre los hombres. Lejos de la imagen inocente del pesebre, va al sentido último del mensaje JESUCRISTO VINO A OFRECER Y A OFRECERSE.
 
El Evangelista Lucas nos muestra un hermoso diálogo entre dos mujeres de fe, dos buenas judías, nos muestra algo más que un acto solidario de María visitando a su prima Isabel, nos muestra COMO FLUYE EL ESPIRITU SANTO CUANDO UNO SE ENTREGA A DIOS, y el otro está DISPUESTO A RECIBIRLO.
María estaba totalmente entregada a Dios, ella misma se define como "LA SERVIDORA DEL SEÑOR" y, porque el Espíritu es el mismo, Isabel la reconoce como la MADRE DEL SEÑOR.
Por eso la exclamación de Isabel toca la dimensión más importante que puede tener un creyente: "FELIZ DE TI POR HABER CREIDO"
 
Dios siempre nos sorprende, el domingo pasado reflexionamos sobre el concepto de Alegría, hoy tendríamos que repasar el concepto de Poder que tenemos los seres humanos.
El Hijo de Dios, el gran poderoso, eligió nacer de la tribu más humilde de Israel, en vez de un palacio aceptó nacer en un pesebre y tener como padres un carpintero y una doncella judía. No lo recibieron altos funcionarios ni desfilaron ante él las legiones romanas, lo proclamaron HUMILDES PASTORES.
 
Es como para pensar, ¿dónde estamos parados? ¿Cuáles son nuestras expectativas ante las próximas fiestas de Navidad? ¿Por dónde pasa el poder?
 
Queridos hermanos: en este AÑO DE LA FE, lo mejor que les puedo desear es que nos felicitemos mutuamente POR TENER FE, POR CREER, es lo mejor que nos puede pasar, lo demás "se dará por añadidura".
No estamos pasando un buen momento como país, por eso me atrevo a sugerirles que frente al Pesebre le digamos al Señor "Jesucristo, Señor de la Historia, te necesitamos".
 
en la mesa familiar, antes que nada, demos gracias al Señor y le roguemos que esté siempre con nosotros y nos de la Fuerza de su Espíritu para transmitirlo a todos los hombres.
 
Que la familia de Nazaret sea nuestro modelo y Santa Teresa de Jesús nos acompañe con la oración. Bendiciones para todos y ¡FELIZ NAVIDAD EN EL SEÑOR!
                                                                                                           Prof.  Martha Pereyra o.c.s.

 
Ven Señor Jesús
María, Bendita y Bienaventurada.
 
María ha acogido la Palabra en sus entrañas. El sí que pronuncian sus labios refleja la actitud de su espíritu abierto al plan de salvación de Dios. Las noticias de su prima Isabel hacen que se ponga en camino y que vaya a su encuentro con actitud gozosa y de servicio.
 
Primera procesión de Corpus: Dos mujeres se encuentran. Cada una es portadora de una doble esperanza. Cada una es madre prodigiosa de un hijo prodigioso. Una concibe en su ancianidad, la otra en su virginidad; una es madre del Mesías, la otra es madre del Precursor del Mesías. Este encuentro es prueba de que para Dios nada es imposible y que la posibilidad de Dios hace posible las imposibilidades humanas.
Desde el momento en que María acepta la Palabra de Dios transmitida por el ángel, se convierte en el primer sagrario del mundo, allí está y crece Dios. Pero María no se sumerge en contemplación mística mirando hacia dentro de sí misma, no guarda este tesoro celosamente para sí. María siente una necesidad de comunicar activamente lo que posee y congratularse con el bien que posee su parienta Isabel. Y se pone en camino, presurosa a través de las montañas.
En el camino es María la primera custodia en procesión de Corpus por caminos y montañas. Lo da a conocer, comunica su grandeza un servicio cercano en manos que se juntan para orar y se abren para servir. Todo elegido del Señor es elegido, como los apóstoles, para estar con Él y para ir a predicar.
 
Santa María del Buen Encuentro: No hay encuentro en nombre del Señor sin maravillas. Aquí la maravilla se da primero en las madres. Isabel se llena del Espíritu Santo y comprende lo que hasta ahora nadie había comprendido. Se admira, se humilla y bendice con palabras de bendición que se repiten de generación en generación: Bendita eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre. Y: Dichosa tú porque has creído.
María tiene mucho que ver con la fe. Las generaciones la aclaman dichosa porque creyó y su fe no permanece inactiva, ella transmite a Dios al mundo. Donde está Ella viene Dios a los hombres y por ella se acercan los hombres al encuentro con Dios.
María comprende su propia grandeza al saludo de Isabel, ya anunciada por el ángel, y profetizó: dichosa me llamarán todas las generaciones. El tiempo se ha cumplido, Dios está presente en su pueblo, es necesario cantar sus maravillas. Jesús actúa por su Madre como por un signo sacramental. Las palabras de saludo de María comunican la gracia del Hijo. Juan lo percibe y salta de gozo. Es un feliz encuentro.
 
La visitación: La “visitación” es uno de los misterios del rosario. Se puede dar preferencia al encuentro de las dos mujeres que van a ser madres o puede sentirse mayor admiración por el encuentro de los hijos por nacer.
Resaltando a María como la gran creyente como lo hace San Lucas, y el servicio y ayuda que inspira el amor. El amor no puede ser una farsa y el comportamiento humano debe hacerse relaciones fraternas con respeto y delicadezas. Nadie puede reservar para sí solo el amor que ha recibido de Dios: ha de ser sacramento para los demás.
La fe no es asunto meramente privado. Hacerlo así equivaldría a privar a los demás de la admiración jubilosa de Isabel y de la gracia de Juan. El que no da alegría, no recibirá alegría, el que no bendice tampoco recibirá bendiciones.
 
Navidad es tiempo de encuentros y visitas. Cada día nos encontramos y saludamos en la calle, en el café, en la peluquería o en la oficina… hay saludos y encuentros que no comunican nada, quizá porque no hay nada que comunicar. Pero, además de encuentro con los hombres, Navidad es especialmente encuentro con Dios. 
Dios ha hecho maravillas y su misericordia dura de generación en generación. 
 P. Daniel Silva (2009)

“Corro por el camino de tus mandamientos,
Señor,  pues tú, mi corazón dilatas”
 
¿Qué impulsó a María, una muchacha joven, a afrontar aquel viaje? ¿Qué, sobre todo, le empujó a olvidarse de sí misma para pasar los primeros tres meses de su embarazo al servicio de su prima, necesitada de ayuda?
 
La respuesta está escrita en un Salmo: «Corro por el camino de tus mandamientos, [Señor], pues tú mi corazón dilatas» (Sal 118,32). El Espíritu Santo, que hizo presente al Hijo de Dios en la carne de María, dilató su corazón a las dimensiones del de Dios y le impulsó por la vía de la caridad. La Visitación de María se comprende a la luz del acontecimiento que le precede inmediatamente en el relato del Evangelio de Lucas: el anuncio del Ángel y la concepción de Jesús por obra del Espíritu Santo. El Espíritu Santo fue sobre la Virgen, el poder del Altísimo le cubrió con su sombra (v. Lc 1,35). Aquel mismo Espíritu le impulsó a «levantarse» y a partir sin tardanza (v. Lc. 1,39), para ser de ayuda a su anciana pariente. Jesús apenas ha comenzado a formarse en el seno de María, pero su Espíritu ya ha llenado su corazón, de forma que la Madre comienza ya a seguir al Hijo divino: en el camino que de Galilea conduce a Judá es el mismo Jesús el que «impulsa» a María, infundiéndole el ímpetu generoso de salir al encuentro del prójimo que tiene necesidad, el valor de no poner por delante las propias y legítimas exigencias, dificultades, peligros para su propia vida. Es Jesús quien le ayuda a superar todo dejándose guiar por la fe que actúa por la caridad (v. Ga 5,6).
 
Papa Benedicto XVI,  2007.
 
Lecturas de la Semana
 
Lunes  24: 2Sam. 7, 1-5.8-12-16; Sal 88; Lc. 1, 67-79.
Martes 25: Is. 52,7-10; Sal 97; Heb. 1, 1-6; Jn.1,1-18.
Miércoles 26: Hech. 6,-10; Sal 30; Mt.10, 17-22.
Jueves 27:  1Jn. 1, 1-4;  Sal 96;  Jn. 20, 1-8.
Viernes 28: 1Jn. 1,5—2.2; Sal 123; Mt. 2, 13-18.
Sábado29: 1Jn.2, 3-11; Sal. 95; Lc.2, 22-35.

Círculo Bíblico San José
Parroquia San José:
Brandsen 4970 Villa Domínico.
 
 
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viernes, 14 de diciembre de 2012

Tercer Domingo de Adviento




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Lecturas del 16-12-12  – Ciclo C –

Tiempo de Adviento: ¿Qué debemos hacer? Ser el rostro visible de Cristo en el mundo. 

Lectura de la profecía de Sofonías 3, 14-18a

¡Grita de alegría, hija de Sión! ¡Aclama, Israel! ¡Alégrate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén! El Señor ha retirado las sentencias que pesaban sobre ti y ha expulsado a tus enemigos. El Rey de Israel, el Señor, está en medio de ti: ya no temerás ningún mal.                
Aquel día, se dirá a Jerusalén: ¡No temas, Sión, que no desfallezcan tus manos! ¡El Señor, tu Dios, está en medio de ti, es un guerrero victorioso! El exulta de alegría a causa de ti, te renueva con su amor y lanza por ti gritos de alegría, como en los días de fiesta.  Palabra de Dios.

Salmo Is. 12, 2-3 4abc. 5-6
R. ¡Aclama y grita de alegría,  porque es grande en medio de tí el Santo de Israel!
Este es el Dios de mi salvación: yo tengo confianza y no temo, porque el Señor es mi fuerza y mi protección; él fue mi salvación. Ustedes sacarán agua con alegría de las fuentes de la salvación.  R.
Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, anuncien entre los pueblos sus proezas, proclamen qué sublime es su Nombre.  R.
Canten al Señor porque ha hecho algo grandioso:  ¡que sea conocido en toda la tierra! ¡Aclama y grita de alegría, habitante de Sión, porque es grande en medio de ti el Santo de Israel!  R.
Carta de san Pablo a los Filipenses 4, 4-7
Alégrense siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alégrense. Que la bondad de ustedes sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No se angustien por nada, y en cualquier circunstancia, recurran a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias, para presentar sus peticiones a Dios.     
Entonces la paz de Dios, que supera todo lo que podemos pensar, tomará bajo su cuidado los corazones y los pensamientos de ustedes en Cristo Jesús. Palabra de Dios.
Santo Evangelio según san Lucas 3, 10-18
La gente le preguntaba: «¿Qué debemos hacer entonces?» El les respondía: «El que tenga dos túnicas, dé una al que no tiene; y el que tenga qué comer, haga otro tanto.»           
Algunos publicanos vinieron también a hacerse bautizar y le preguntaron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»     
El les respondió: «No exijan más de lo estipulado.» A su vez, unos soldados le preguntaron: «Y nosotros, ¿qué debemos hacer?»  
Juan les respondió: «No extorsionen a nadie, no hagan falsas denuncias y conténtense con su sueldo.» Como el pueblo estaba a la expectativa y todos se preguntaban si Juan no sería el Mesías, él tomó la palabra y les dijo: «Yo los bautizo con agua, pero viene uno que es más poderoso que yo, y yo ni siquiera soy digno de desatar la correa de sus sandalias; él los bautizará en el Espíritu Santo y en el fuego. Tiene en su mano la horquilla para limpiar su era y recoger el trigo en su granero. Pero consumirá la paja en el fuego inextinguible.» Y por medio de muchas otras exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Noticia.
Palabra del Señor.
Reflexión    
Hoy es el tercer domingo de adviento y la Palabra de Dios nos exhorta a renovarnos porque el Señor viene. ¿Qué debemos hacer?
Lucas, manteniendo la universalidad del llamado a la salvación, señala la importancia de practicar el amor y la justicia por parte del creyente, partiendo de ese pensamiento, Juan Bautista anuncia la salvación de Dios y exhorta a enderezar los senderos. Los textos de la liturgia de hoy nos invitan a vivir con alegría, ese es el modo de esperar al Señor: la auténtica alegría del pueblo de Dios es Cristo, el Mesías, al que esperamos.
De la mano de Dios vivimos
un canto de alegría.(1)
Queridos hermanos: Comienza la Novena de Navidad y la Liturgia de la Palabra refleja la alegría de la proximidad del nacimiento del Salvador.
En este camino que estamos transitando juntos, esa maravilla que es el Amor de Dios, nos ha ido llevando de la mano para poder disfrutar plenamente el acontecimiento de la Navidad, y su Palabra, nos señaló la necesidad de estar VIGILANTES y de PREPARAR EL CAMINO. 
Es así que en este Tercer Domingo de Adviento la Liturgia de la Palabra es un canto de alegría.
El Profeta Sofonías, en la primera lectura se dirige al pueblo que está a punto de caer en la desesperanza, les anuncia que el Señor ha perdonado sus pecados, que el Dios de Israel es el DIOS FIEL que no se olvida de sus promesas, un Dios que sigue esperando nuestra respuesta.
Santa Teresa de Jesús decía: "está esperando que le miremos”
Por eso, el Profeta nos llama a "GRITAR DE ALEGRIA", porque el Señor ha perdonado a su pueblo.
El salmista, muy compenetrado de la espiritualidad mesiánica del Profeta Isaías, entona este cántico donde expresa su confianza en la misericordia del Señor.
San Pablo, en la segunda lectura, insiste en la alegría y aquí vale hacer un pequeño paréntesis para recuperar el profundo significado del término ALEGRIA.
Hoy en día nos alegramos por las cosas buenas que nos pasan y NO ESTA MAL, pero, generalmente, no reflexionamos cuánto puede durar esta alegría, o sea, SI VIVIMOS SUPERFICIALMENTE LAS ALEGRIAS VAN A PASAR Y VOL VEREMOS A ESTAR COMO SIEMPRE.
Por eso, San Pablo llama a "alegrarse en el Señor", no es cualquier alegría por gratificante que sea, esta ALEGRIA está asociada a la BONDAD, la verdadera alegría es la consecuencia de estar cerca del Señor y recibir su Paz.
El Evangelio es la gran conclusión final, nos muestra a Juan el Bautista, uno de los tres protagonistas de esta etapa, resume la conducta del creyente y, nos muestra porqué Nuestro Señor resalta su figura y recrimina que no lo hayan escuchado.
El Evangelio no puede ser más claro como programa de vida.
Como vemos, a través de estos domingos, la Liturgia de la Palabra es elocuente en cuanto marcarnos el camino.
Vigilancia sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea para que la superficialidad y el relativismo que se vive no nos distraigan del camino.
Vivir en Acción de Gracias por la Fe, ¡qué sería de nosotros sin la Fe!
Contemplemos el PESEBRE, la riqueza que encierra vale mucho más que mil arbolitos llenos de regalos.
Vemos a la Sma. Virgen María, elegida y preparada para ser la Madre del Señor ya su lado San José, "el Fiel Custodio" como lo llamó SS Juan Pablo II, ese santo varón, también elegido por Dios para proteger sus tesoros más grandes; su Hijo y la Madre de su Hijo y aprendamos, AHÍ NO HAY RIQUEZAS NI PODER, HAY AMOR.
Santa Teresa de Jesús nos enseñe a contemplar.
                          Bendiciones para todos.
                                   (1)Prof. Martha Pereyra o.c.s.



“¿Qué debemos hacer?”,
Hoy: El pasaje de Lucas nos habla del testimonio de Juan Bautista, el precursor. Su predicación impresiona al pueblo, la gente se acerca para preguntarle: “¿Qué debemos hacer?”, es una prueba de que han comprendido el mensaje, perciben que el bautismo de Juan exige un comportamiento. La respuesta llega enseguida: compartan lo que tengan: vestido, comida, etc.
No se pregunta lo que hay que pensar, ni siquiera lo que hay que creer. El Evangelio pretende que el oyente de la Palabra de Dios se convierta, es decir, que su conducta y su comportamiento esté de acuerdo con la justicia que exige el Reino.
La conversión es un cambio de conducta más que un cambio de ideas; es la transformación de una situación vieja en una situación nueva.
El evangelio nos invita a una “conversión al futuro” que se despliega en el Reino. No es mirar y volverse atrás. El futuro (que es Dios y su reinado) es la meta de la llamada a la conversión.
La tentación para no convertirse es quedarse en una búsqueda permanente o contentarse con preguntar sin escuchar respuestas verdaderas.
¿Qué debemos hacer? Es la pregunta que muchos nos podemos formular, a la gente o la multitud en general Juan le dirá que tengan capacidad de compartir con los que no tienen o tienen menos. Es una clara invitación al desprendimiento y a la generosidad. Esta es la primera actitud para estar preparados hoy. La respuesta de Juan Bautista no es teoría vacía. Es a través de gestos y acciones concretas de justicia, respeto, solidaridad, y coherencia cristiana, como demostramos nuestra voluntad de paz, vamos construyendo un tejido social más digno de hijos de Dios, vamos conquistando los cambios radicales y profundos que nuestra vida y nuestra sociedad necesitan. Pero para eso, es necesario purificar el corazón, dejarnos invadir por el Espíritu de Dios, liberarnos de las ataduras del egoísmo y el acomodamiento, no temer al cambio y disponernos con alegría, con esperanza y entusiasmo a contribuir en la construcción de un futuro no remoto más humano, que sea verdadera expresión del Reino de Dios que Jesús nos trae.
Jesús estará realmente en el mundo, si los cristianos lo mostramos al mundo, porque el rostro visible de Cristo en el mundo de hoy somos cada uno de nosotros. Con nuestra actitud de vida, los cristianos damos vida a Cristo o lo negamos.
Tú y sólo tú
Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.
No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!    
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.    

No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú. 

Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que “cada día tiene su propio afán”.
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.     
Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso. Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros. Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.       
Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados. Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.  
Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos. 
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino. 
Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida. “Que este día sea el mejor de tu vida".
                                                                                                                                                            &nbsp ;                                                                           Mahatma Ghandi
                               

Que María Santísima, la Inmaculada, nos enseñe a ser fieles en toda circunstancia.
Lecturas de la Semana
Lunes  17 Gn. 49,1-2.8-10; Sal 71 Mt. 1, 1-17.
Martes 18: Jer. 23, 5-8; Sal  71; Mt. 1,,18-24.
Miércoles 19: Jc. 13,2-7.24-25; Sal 70; Lc.1, 5-25.
Jueves 20:  Is. 7, 10-14;  Sal 23;  Lc.1, 26-38.
Viernes 21: Cant. 2,8-14; Sal 32; Lc. 1, 39-45
Sábado221Sam.1, 24-28; Sal19; Lc.1, 46-56.
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