Intención para la evangelización ‐

Intenciones de oración de septiembre: Oremos por una gestión justa y sostenible del agua, recurso vital, para que todos tengan acceso equitativo a ella.

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre"

"Todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre" Mt 7, 7-8. No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida. Ven Señor Jesús, te necesito.

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16

Del libro de la Sabiduría 6, 12-16: La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos.

sábado, 18 de noviembre de 2023

Trigésimo tercer domingo durante el año. Lecturas 19-11-23, Ciclo A

 
 ” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén  

«Felices por el don recibido, lo hacemos fructificar, compartiéndolo»  

Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31

Una buena ama de casa, ¿quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. El corazón de su marido confía en ella y no le faltará compensación. Ella le hace el bien, y nunca el mal, todos los días de su vida. Se procura la lana y el lino, y trabaja de buena gana con sus manos. Aplica sus manos a la rueca y sus dedos manejan el huso. Abre su mano al desvalido y tiende sus brazos al indigente. Engañoso es el encanto y vana la hermosura: la mujer que teme al Señor merece ser alabada. Entréguenle el fruto de sus manos y que sus obras la alaben públicamente. Palabra de Dios.   

Salmo 127, R. ¡Feliz quien ama al Señor!  

¡Feliz el que teme al Señor y sigue sus caminos!  Comerás del fruto de tu trabajo, serás feliz y todo te irá bien.  R.  

Tu esposa será como una vid fecunda en el seno de tu hogar; tus hijos, como retoños de olivo alrededor de tu mesa.  R.  

¡Así será bendecido el hombre que teme al Señor! ¡Que el Señor te bendiga desde Sión todos los días de tu vida: que contemples la paz de Jerusalén!  R.  

1º carta de Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6

Hermanos, en cuanto al tiempo y al momento, no es necesario que les escriba. Ustedes saben perfectamente que el Día del Señor vendrá como un ladrón en plena noche. Cuando la gente afirme que hay paz y seguridad, la destrucción caerá sobre ellos repentinamente, como los dolores del parto sobre una mujer embarazada, y nadie podrá escapar. Pero ustedes, hermanos, no viven en las tinieblas para que ese Día los sorprenda como un ladrón: todos ustedes son hijos de la luz, hijos del día. Nosotros no pertenecemos a la noche ni a las tinieblas. No nos durmamos, entonces, como hacen los otros: permanezcamos despiertos y seamos sobrios. Palabra de Dios.  

 Evangelio según san Mateo 25, 14-30  

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: «El Reino de los Cielos es también como un hombre que, al salir de viaje, llamó a sus servidores y les confió sus bienes. A uno le dio cinco talentos, a otro dos, y uno solo a un tercero, a cada uno según su capacidad; y después partió. En seguida, el que había recibido cinco talentos, fue a negociar con ellos y ganó otros cinco. De la misma manera, el que recibió dos, ganó otros dos, pero el que recibió uno solo, hizo un pozo y enterró el dinero de su señor. Después de un largo tiempo, llegó el señor y arregló las cuentas con sus servidores. El que había recibido los cinco talentos se adelantó y le presentó otros cinco. "Señor, le dijo, me has confiado cinco talentos: aquí están los otros cinco que he ganado." "Está bien, servidor bueno y fiel, le dijo su señor, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor." Llegó luego el que había recibido dos talentos y le dijo: "Señor, me has confiado dos talentos: aquí están los otros dos que he ganado." "Está bien, servidor bueno y fiel, ya que respondiste fielmente en lo poco, te encargaré de mucho más: entra a participar del gozo de tu señor." Llegó luego el que había recibido un solo talento. "Señor, le dijo, sé que eres un hombre exigente: cosechas donde no has sembrado y recoges donde no has esparcido. Por eso tuve miedo y fui a enterrar tu talento: ¡aquí tienes lo tuyo!" Pero el señor le respondió: "Servidor malo y perezoso, si sabías que cosecho donde no he sembrado y recojo donde no he esparcido, tendrías que haber colocado el dinero en el banco, y así, a mi regreso, lo hubiera recuperado con intereses. Quítenle el talento para dárselo al que tiene diez, porque a quien tiene, se le dará y tendrá de más, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene. Echen afuera, a las tinieblas, a este servidor inútil; allí habrá llanto y rechinar de dientes."» Palabra del Señor. 

 
Reflexión: “El miedo paraliza y no permite correr riesgo alguno”  

La verdadera relación del hombre con Dios no se basa en el miedo, sino en el amor. Desde esta perspectiva, el discípulo de Jesús ha de enfocar toda su persona y actividad. La Palabra de Dios de este domingo, es una invitación a estar vigilantes y diligentes en espera del regreso del Señor Jesús al final de los tiempos. El Señor nos ha creado, nos llama y nos comparte su sabiduría, aquellos que le decimos SÍ, nos pide que seamos y actuemos como personas confiables, responsables. 

En la Parábola de los Talentos, los cristianos somos los servidores a quienes Jesús, nos encarga hacer fructificar sus dones para el desarrollo del Reino y hemos de rendir cuentas de lo que hagamos con ellos. La parábola de los talentos nos enseña a no cerrarnos en nosotros mismos, enterrando los propios talentos, las propias riquezas espirituales, intelectuales, materiales, todo lo que el Señor nos ha dado, sino a abrirnos, a ser solidarios, a estar atentos al otro. 

El "talento" era una antigua moneda romana, de gran valor. En griego “tálanton” significa el contenido de un platillo de la balanza (una pesada). Era una cantidad desorbitada, que equivalía a 30-40 kilos de plata = 6.000 denarios; 16 años de salario de un jornalero. Para entender lo de enterrar el talento, hay que tener en cuenta que había una norma jurídica, según la cual, el que enterraba el dinero que tenía en custodia, envuelto en un pañuelo, no tenía responsabilidad civil si se perdía. Enterrar el dinero se consideraba una buena práctica.  

Estos dones, no sólo representan las cualidades naturales que tenemos, sino a las riquezas que el Señor Jesús ha dejado en su herencia para que las hagamos fructificar. La parábola de hoy insiste en la actitud interior con la que hemos de acoger y valorar este don. La parábola no juzga las cualidades, sino el uso que hago de ellas. Tenga más o menos, lo que se me pide es que las ponga al servicio de mi auténtico ser, al servicio de todos.   

El relato: antes de salir de viaje, un señor confía la gestión de sus bienes a tres empleados. A uno le deja cinco talentos, a otro dos y a un tercero un talento: «a cada cual según su capacidad». De todos espera una respuesta digna.  

Los dos primeros se ponen «enseguida» a negociar con sus talentos. Se les ve trabajar con decisión, identificados con el proyecto de su señor. No temen correr riesgos. Cuando llega el señor le entregan con orgullo los frutos: han logrado duplicar los talentos recibidos.   

La reacción del tercer empleado es diferente. Lo que hace es «esconder bajo tierra» el talento recibido para conservarlo seguro. Cuando vuelve su señor, se justifica con estas palabras: «Señor, sabía que eras exigente y cosechas donde no siembras... Por eso, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo». El señor lo condena como empleado «negligente».   

En realidad, la raíz de su comportamiento es más profunda. Este empleado tiene una imagen falsa del señor. Lo imagina egoísta, injusto y arbitrario. Es exigente y no admite errores. No se puede uno fiar. Lo mejor es defenderse de él. Esta idea mezquina de su señor lo paraliza. No se atreve a correr riesgo alguno. El miedo lo tiene bloqueado. No es libre para responder de manera creativa a la responsabilidad que se le ha confiado. Lo más seguro es «conservar» el talento. Con eso basta.   

Jesús ha dejado en nuestras manos el Proyecto del Padre de hacer un mundo más justo y humano. Nos ha dejado en herencia el mandato del amor. Nos ha confiado la gran Noticia de un Dios amigo del ser humano. ¿Cómo estamos respondiendo hoy los seguidores de Jesús?   

Cuando no se vive la fe cristiana desde la confianza sino desde el miedo, todo se desvirtúa. La fe se conserva, pero no se contagia. La religión se convierte en deber. El evangelio es sustituido por la observancia. La celebración queda dominada por la preocupación ritual.   

Sería un error presentarnos un día ante el Señor con la actitud del tercer empleado: "Aquí tienes lo tuyo. Aquí está tu Evangelio, aquí está el proyecto de tu reino y tu mensaje de amor a los que sufren. Lo hemos conservado fielmente. Lo hemos predicado correctamente. No ha servido mucho para transformar nuestra vida. Tampoco para abrir caminos de justicia a tu reino. Pero aquí lo tienes intacto". Pero la parábola da más Importancia a los buenos frutos de los discípulos, que felices por el don recibido, no los han escondido con temor y celos, sino que los han hecho fructificar, compartiéndolos.  

El Evangelio de hoy deja bien en claro que se espera mucho más de nosotros. Se nos pide que hagamos una contribución positiva al trabajo del Reino y a la comunidad cristiana, como el Cuerpo de Cristo. En la práctica, eso puede significar tomar parte activa en nuestra iglesia, en nuestra parroquia, que tengamos iniciativas de justicia social, etc. Por eso, es importante que nos tomemos un tiempo para reflexionar cuáles son mis talentos, dones o habilidades y después preguntarme hasta dónde las estoy usando.   

El Evangelio sugiere que hay una urgencia acerca de esto, ya que no sabemos cuándo nuestro “empleador” volverá para que le rindamos cuentas. En este tiempo de oración ¿se me ha aclarado hacia dónde debo ir para usar mis talentos?   

El Reino es de Dios, quien ha puesto en nuestras manos los bienes para extenderlo. Elegimos ser discípulos de Jesús, nadie nos obliga a seguirlo, nos gusta su forma de actuar, su proyecto de vida, nos queremos parecer a Él, no nos quedemos pasivos e infructuosos, sino pongamos nuestras energías al servicio del crecimiento del Reino.

¿Qué me dice La Palabra de hoy? ¿Qué me llevo de mi encuentro con Jesús, para meditar durante la semana? Algunas reflexiones:  

La verdadera relación del hombre con Dios no se basa en el miedo, sino en el amor.  

Señor Jesús ha dejado en su herencia para que las hagamos fructificar. La parábola de hoy insiste en la actitud interior con la que hemos de acoger y valorar este don. La parábola no juzga las cualidades, sino el uso que hago de ellas. Tenga más o menos, lo que se me pide es que las ponga al servicio de mi auténtico ser, al servicio de todos.   

El tercer empleado tiene una imagen falsa del señor. Lo imagina egoísta, injusto y arbitrario. Es exigente y no admite errores. No se puede uno fiar. Lo mejor es defenderse de él. Esta idea mezquina de su señor lo paraliza. No se atreve a correr riesgo alguno.  

Cuando no se vive la fe cristiana desde la confianza sino desde el miedo, todo se desvirtúa. La fe se conserva, pero no se contagia. La religión se convierte en deber. El evangelio es sustituido por la observancia. La celebración queda dominada por la preocupación ritual.   


Vigésimo séptimo domingo, 
¡Dueños o servidores!  

Vigésimo octavo domingo, “El banquete está preparado, vengan”  

Vigésimo noveno domingo, “Den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios, lo que es de Dios”  

Trigésimo domingo durante el año, “Amarás…”  

Trigésimo primer domingo durante el año, «Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros»

 Trigésimo segundo domingo durante el año, “Esten prevenidos…”  

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Hojitas anteriores. Centro Bíblico del CELAM. J:A: Pagola. Dominicos org. Raniero Cantalamessa. 

Círculo Bíblico San José

 “Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119

 Te esperamos todos los sábados a las 17 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana. 

jueves, 16 de noviembre de 2023

Jueves 16 de noviembre 2023. Lc 17, 20-25. ¿Cuándo llegaría el Reino de Dios?

 

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

Lc. 17, 20-25; Los fariseos le preguntaron cuándo llegaría el Reino de Dios. Él les respondió: «El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: "Está aquí" o "Está allí". Porque el Reino de Dios está entre ustedes». Jesús dijo después a sus discípulos: «Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: "Está aquí" o "Está allí", pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día. Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.»

«El Reino de Dios ya está entre ustedes»

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar que el Reino de Dios, que comenzará imprevisiblemente “fuera”, comienza ya ahora “dentro” de mí, con todas las cosas que Jesús me transmite en este peregrinar junto a Él, tomando conciencia que el reino de Dios se hace realidad viviendo esas enseñanzas en el día a día y sobre todo lo que experimento al vivirla. Jesús misericordioso en vos confío. 

(Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net) 

miércoles, 15 de noviembre de 2023

Miércoles 15 de noviembre 2023. Lc 17, 11.19. Lc. 17, 11-19. "Salgo a su encuentro"

 

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia y empezaron a gritarle: «¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!». Al verlos, Jesús les dijo: «Vayan a presentarse a los sacerdotes». Y en el camino quedaron purificados. Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano. Jesús le dijo entonces: «¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están? ¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?». Y agregó: «Levántate y vete, tu fe te ha salvado». Palabra del Señor. 

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar que enfermedades me aíslan no sólo del entorno familiar y social, sino también del religioso. 

Jesús está pasando cerca mío, ¿salgo a su encuentro? 

Ante el milagro, signo palpable de la presencia liberadora de Dios y de la gratuidad de sus dones, vuelvo a la vida, a la salud, a las oportunidades, voy descubriendo que su amor es desinteresado, no busca nada a cambio. 

Me pregunto: ¿Siento esa presencia sanadora tanto de mi cuerpo como de mi alma? ¿Qué me provoca? ¿Doy gracias? ¿Lo Comparto? 

La confianza produce la curación, la fidelidad produce la salvación. Sin reconocimiento del don, no puede haber respuesta. Jesús misericordioso en vos confío, amén. 

(Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net) 

martes, 14 de noviembre de 2023

Martes 14 de noviembre 2023. Lc. 17, 7-10. «Hemos hecho lo que debíamos hacer»

  

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

Lc. 17, 7-10. «Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: "Ven pronto y siéntate a la mesa"? ¿No le dirá más bien: "Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después"? ¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó? Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: "Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber"». Palabra del Señor.

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar sobre el servicio humilde y de la entrega por amor. A través de sus acciones, Jesús me enseña que el mayor de todos es el que se humilla y se convierte en servidor de ellos. Como servidor de Dios, la vocación es hacer lo que tenga que hacer, sin buscar gratitud ni recompensa, inspirada por el sacrificio que hizo Jesús por mí. Cuando comprendo esa entrega, surge la fuerza necesaria para servir a los demás de la misma forma. 

Me pregunto ¿Busco reconocimiento personal o doy sin esperar nada a cambio?

(Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net)


lunes, 13 de noviembre de 2023

Lunes 13 de noviembre 2023. Lc 7, 1-6. ¡Auméntanos la fe!

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

Lc. 17, 1-6. Después dijo a sus discípulos: «Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona! Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños. Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo. Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", perdónalo». Los Apóstoles dijeron al Señor: «Auméntanos la fe». Él respondió: «Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: "Arráncate de raíz y plántate en el mar", ella les obedecería. Palabra del Señor. 

La Palabra de hoy me lleva reflexionar y a prestar atención al testimonio personal, sabiendo que mi vida puede ayudar a otros a vivir la fe, o puede ser motivo de alejamiento. No da lo mismo todo, sino que las distintas actividades y decisiones deben ir en armonía con la gran opción del seguimiento de Jesús.  

Te doy gracias, Señor por el testimonio de tantas personas que me han sostenido en medio de las dificultades, del dolor y la oscuridad. Gracias por esos profetas, que encienden la esperanza y animan la caridad para servirte a pesar de nuestros límites y cansancios. 

(Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net) 

viernes, 10 de noviembre de 2023

Trigésimo segundo domingo durante el año. Lecturas 12-11-23, Ciclo A

” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén 

“Esten prevenidos…” 

Lectura del libro de la Sabiduría 6, 12-16

La Sabiduría es luminosa y nunca pierde su brillo: se deja contemplar fácilmente por los que la aman y encontrar por los que la buscan. Ella se anticipa a darse a conocer a los que la desean. El que madruga para buscarla no se fatigará, porque la encontrará sentada a su puerta. Meditar en ella es la perfección de la prudencia, y el que se desvela por su causa pronto quedará libre de inquietudes. La Sabiduría busca por todas partes a los que son dignos de ella, se les aparece con benevolencia en los caminos y le sale al encuentro en todos sus pensamientos. Palabra de Dios. 

Salmo 62, R. Mi alma tiene sed de ti, Señor.

Señor, tú eres mi Dios, yo te busco ardientemente; mi alma tiene sed de ti, por ti suspira mi carne como tierra sedienta, reseca y sin agua.  R.

Sí, yo te contemplé en el Santuario para ver tu poder y tu gloria. Porque tu amor vale más que la vida, mis labios te alabarán.  R.

Así te bendeciré mientras viva y alzaré mis manos en tu Nombre. Mi alma quedará saciada como con un manjar delicioso, y mi boca te alabará con júbilo en los labios.  R.

Mientras me acuerdo de ti en mi lecho y en las horas de la noche medito en ti, veo que has sido mi ayuda y soy feliz a la sombra de tus alas.  R.

1º carta de Pablo a los Tesalonicenses 4, 13-18

No queremos, hermanos, que vivan en la ignorancia acerca de los que ya han muerto, para que no estén tristes como los otros, que no tienen esperanza. Porque nosotros creemos que Jesús murió y resucitó: de la misma manera, Dios llevará con Jesús a los que murieron con él. Queremos decirles algo, fundados en la Palabra del Señor: los que vivamos, los que quedemos cuando venga el Señor, no precederemos a los que hayan muerto. Porque a la señal dada por la voz del Arcángel y al toque de la trompeta de Dios, el mismo Señor descenderá del cielo. Entonces, primero resucitarán los que murieron en Cristo. Después nosotros, los que aún vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos al cielo, sobre las nubes, al encuentro de Cristo, y así permaneceremos con el Señor para siempre. Consuélense mutuamente con estos pensamientos.  Palabra de Dios. 

Evangelio según san Mateo 25, 1-13

Jesús dijo a sus discípulos esta parábola:  «El Reino de los Cielos será semejante a diez jóvenes que fueron con sus lámparas al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco, prudentes. Las necias tomaron sus lámparas, pero sin proveerse de aceite, mientras que las prudentes tomaron sus lámparas y también llenaron de aceite sus frascos. Como el esposo se hacía esperar, les entró sueño a todas y se quedaron dormidas. Pero a medianoche se oyó un grito: "Ya viene el esposo, salgan a su encuentro." Entonces las jóvenes se despertaron y prepararon sus lámparas. Las necias dijeron a las prudentes: "¿Podrían darnos un poco de aceite, porque nuestras lámparas se apagan?" Pero estas les respondieron: "No va a alcanzar para todas. Es mejor que vayan a comprarlo al mercado." Mientras tanto, llegó el esposo: las que estaban preparadas entraron con él en la sala nupcial y se cerró la puerta.  Después llegaron las otras jóvenes y dijeron: "Señor, señor, ábrenos. "Pero él respondió: "Les aseguro que no las conozco." Estén prevenidos, porque no saben el día ni la hora.»  Palabra del Señor.

 Reflexión: “Llega el Esposo, estamos listos para su encuentro” 

Estamos finalizando el año litúrgico y estos últimos domingos nos van dirigiendo al tiempo de Adviento. Al reflexionar la parábola de las diez vírgenes, no queremos ver solamente las diferencias de las muchachas (cinco son prudentes y cinco necias), sino más bien en lo que las une: todas están saliendo al encuentro del esposo. Esto nos permite reflexionar sobre un aspecto fundamental de la vida cristiana, su orientación escatológica; es decir, la espera del regreso del Señor y nuestro encuentro con él. Nos ayuda a responder a la eterna e inquietante pregunta: ¿Quiénes somos y adónde vamos? 

Vivir en espera del regreso del Señor no significa desear morir pronto, es ponernos en camino «Buscando las cosas de arriba» orientando nuestra existencia de cara al encuentro con Él, hacer de este acontecimiento el polo de atracción, el faro de la vida. El «cuándo» pasa a segundo plano y hay que dejarlo en la voluntad de Dios. 

Vigilantes. Las lecturas de hoy nos invitan a estar vigilantes, con las lámparas encendidas ante la inminente llegada del Señor. Él-está-con-nosotros, pero la hora de su llegada definitiva para cada uno en particular, no la sabemos. Pedagógicamente se nos invita a no bajar la vigilancia, pues podemos perder de vista a este Dios que se manifiesta en los distintos acontecimientos de nuestra vida, y del cual gozaremos definitivamente en el Reino eterno. 

Preparados. La parábola de hoy nos ayuda a tomar conciencia de la necesidad de estar preparados, pues en cualquier momento puede llegar el esposo, Cristo, para invitarnos a participar de su banquete, en las bodas del Reino. 

Nosotros estamos listos cuando tengo la confianza de poder responder a Dios en cualquier momento. Este Evangelio nos ayuda a focalizarnos en el aquí y ahora. Nos ayuda a vivir completamente en el presente, a buscar y encontrar a Dios hoy. Si podemos hacer eso, entonces todo el resto se dará por sí solo. Ya sea que el novio llegue temprano o tarde, no importará, ya que ha sido parte de mi vida diaria. 

No buscamos algo que está fuera o lejos de nosotros. En realidad, se trata de penetrar en nuestra   interioridad, de vernos tal cual somos. Se trata de abrir los ojos, pues Dios está en todo esto que estamos viviendo. 

Ahí está nuestra vigilancia, ésa es la luz de nuestra lámpara: aquí y ahora, en este país, en esta época de la humanidad, a través de los acontecimientos, en esta circunstancia dolorosa o feliz que nos toca vivir, a través de este llamado de vida, Dios se nos manifiesta y Dios nos exige un estilo de conducta evangélica. El buscarlo con sinceridad ya es poseerlo. Es una búsqueda intensa y serena. 

Mateo escribió su evangelio en unos momentos críticos para los seguidores de Jesús. Los primeros cristianos esperaron la segunda venida de Jesús de una manera temporal. La venida de Cristo se iba retrasando. La fe de no pocos se relajaba. Era necesario reavivar de nuevo la conversión primera recordando una parábola de Jesús. 

La parábola alude a una escena perteneciente a la vida real.   Describe cómo se celebraban las bodas en tiempos de Jesús.  Uno de los ritos principales era el traslado de la novia a casa del novio.  La ceremonia comenzaba con la ida del novio a la casa de la novia para llevarla desde allí a la nueva casa. Los invitados esperaban, ataviados y preparados para la ocasión, a que llegara el novio para acompañar a la comitiva hasta la nueva casa y celebrar allí la fiesta. 

El relato nos habla de una fiesta de bodas, donde llenas de alegría, un grupo de jóvenes «salen a esperar al esposo». No todas van bien preparadas. Unas llevan con ellas aceite para encender sus antorchas; a las otras, ni se les había ocurrido pensar en ello. Creen que basta con llevar antorchas en sus manos. Como el esposo tarda en llegar, «a todas les entra el sueño y se duermen». Los problemas comienzan cuando se anuncia la llegada del esposo. Las jóvenes previsoras encienden sus antorchas y entran con él en el banquete. Las necias se ven obligadas a salir a comprarlo. Para cuando vuelven, «la puerta está cerrada». Es demasiado tarde. 

Para interpretar la parábola de las vírgenes necias y sensatas, no podemos quedarnos con que las sensatas no repartieron el aceite de sus lámparas ni con la dura respuesta del novio cerrando la puerta y renegando de las necias. Esta lectura de “sálvese quien pueda” porque “al Novio no le sirve cualquier excusa” está en las antípodas del evangelio. 

El aceite no se puede compartir porque es algo tan personal e intransferible como el trabajo de cada persona para alcanzar la plenitud humana. La luz, -que ilumina y da calor-, viene como consecuencia de esa plenitud. 

Es un error andar buscando un significado secreto al «aceite»: ¿será una alegoría para hablar del fervor espiritual, de la vida interior, de las buenas obras, del amor...? 

La parábola es sencillamente una llamada a vivir la adhesión a Cristo de manera responsable y lúcida ahora mismo, antes de que sea tarde. Cada uno sabrá qué es lo que ha de cuidar. 

El tiempo de la fe es un tiempo permanente en la vida del hombre. No se puede ser religioso por horas o por días, o dejarlo para después o para el final de la vida.  ¿Por qué? Porque la fe es la aceptación de un Dios que llega para compartir nuestra vida.  Para eso tenemos este tiempo concreto de existencia, un tiempo que es totalmente nuestro, hasta el punto de que, por más que lo queramos, no lo podemos dividir ni compartir con otro. 

La responsabilidad ante la llamada de Dios es cosa de cada uno. Puedo compartir mi experiencia de fe con los otros, pero no mi responsabilidad ni mi respuesta.

¿Qué me dice La Palabra de hoy? ¿Qué me llevo de mi encuentro con Jesús, para meditar durante la semana? Algunas reflexiones:

Vivir en espera del regreso del Señor no significa desear morir pronto, es ponernos en camino «Buscando las cosas de arriba» orientando nuestra existencia de cara al encuentro con Él, hacer de este acontecimiento el polo de atracción, el faro de la vida. El «cuándo» pasa a segundo plano y hay que dejarlo en la voluntad de Dios.

Las lecturas de hoy nos invitan a estar vigilantes, con las lámparas encendidas, a no bajar la atención, pues podemos perder de vista a este Dios que se manifiesta en los distintos acontecimientos de nuestra vida. 

La parábola de hoy nos ayuda a tomar conciencia de la necesidad de estar preparados, pues en cualquier momento puede llegar el esposo, Cristo, para invitarnos a participar de su banquete, en las bodas del Reino. Nosotros estamos listos cuando tengo la confianza de poder responder a Dios en cualquier momento. Este Evangelio nos ayuda a focalizarnos en el aquí y ahora. Nos ayuda a vivir completamente en el presente, a buscar y encontrar a Dios hoy.

El buscarlo con sinceridad ya es poseerlo…

El tiempo de la fe es un tiempo permanente en la vida del hombre.

 

Vigésimo sexto domingo, «¿Cuál de los dos cumplió la voluntad del padre? 

Vigésimo séptimo domingo, ¡Dueños o servidores! 

Vigésimo octavo domingo, “El banquete está preparado, vengan” 

Vigésimo noveno domingo, “Den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios, lo que es de Dios” 

Trigésimo domingo durante el año, “Amarás…”

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Hojitas anteriores. Centro Bíblico del CELAM. J:A: Pagola. Dominicos org. Raniero Cantalamessa. 

Círculo Bíblico San José 

“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119 

Te esperamos todos los sábados a las 17 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana. 

jueves, 9 de noviembre de 2023

Jueves 9 de noviembre 2023.Jn 2, 13-20. Dedicación de la Basílica de San Juan de Letrán

 

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

[Juan 2, 13-22] Se acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo: «Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre». Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito: «El celo de tu casa me devora». Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron: «¿Qué signos nos muestras para obrar así?». Jesús contestó: «Destruid este templo, y en tres días lo levantaré». Los judíos replicaron: «Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?». Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús. Palabra del Señor.

"Somos Templo de Dios"

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar cual es el verdadero lugar de encuentro del hombre con Dios, a ir descubriendo que el auténtico templo, es Jesucristo. A ir tomando conciencia que gracias a la entrega de su vida por cada uno de nosotros, Jesucristo ha hecho de los que creemos en Él, un templo vivo de Dios, habitado por su propio Espíritu Santo, que me acompaña en cada cosa que tenga que hacer.

Hoy me pregunto: ¿Tengo presente que toda persona humana es sagrada, está habitada por Dios, y no podemos profanarla usándola como un medio.? ¿Cuál es el verdadero culto que Dios espera de mí? 

(Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net)


miércoles, 8 de noviembre de 2023

Miércoles 8 de noviembre 2023. Lc 4, 25.53. "El que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío"


¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

[Lucas 14, 25-33 ] En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: «Si alguno viene a mí y no pospone a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no carga con su cruz y viene en pos de mí, no puede ser discípulo mío. Así, ¿quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: “Este hombre empezó a construir y no pudo acabar”. ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que lo ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Así pues, todo aquel de entre vosotros que no renuncia a todos sus bienes no puede ser discípulo mío. Palabra del Señor. 

El seguimiento a Jesús

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar sobre como seguir a Jesús, a seguirlo de manera auténtica, aprendiendo a ser un hombre nuevo, defendiendo lo que cada uno cree, aunque eso implique ir en contra de lo que piense la sociedad, los amigos, e incluso desafía nuestros propios pensamientos.

Jesús sabe que nos pide mucho, dejar lo propio, dejar las seguridades y comodidades no es fácil, pero Él nos hace la promesa de que siempre va a estar con y para nosotros en todo momento. Seguir a Jesús con una actitud de discípulo es reconocerlo a Él como maestro, aprendemos lo que dice para llevar una vida plena, con alegría y en paz en medio de las dificultades que nos toca enfrentar y poder compartirlo con otros. (Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net)

 

martes, 7 de noviembre de 2023

Martes 7 de noviembre 2023. Lc. 14, 1a.15-24. “Dichoso el que puede comer en el Reino de Dios”

 

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

Lc. 14, 1a.15-24: Un sábado, Jesús entró a comer en casa de uno de los principales fariseos. Uno de los invitados le dijo: «¡Feliz el que se siente a la mesa en el Reino de Dios!».

Jesús le respondió: «Un hombre preparó un gran banquete y convidó a mucha gente. A la hora de cenar, mandó a su sirviente que dijera a los invitados: "Vengan, todo está preparado". Pero todos, sin excepción, empezaron a excusarse. El primero le dijo: "Acabo de comprar un campo y tengo que ir a verlo. Te ruego me disculpes". El segundo dijo: "He comprado cinco yuntas de bueyes y voy a probarlos. Te ruego me disculpes". Y un tercero respondió: "Acabo de casarme y por esa razón no puedo ir".

A su regreso, el sirviente contó todo esto al dueño de casa, y este, irritado, le dijo: "Recorre en seguida las plazas y las calles de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los paralíticos". Volvió el sirviente y dijo: "Señor, tus órdenes se han cumplido y aún sobra lugar". El señor le respondió: "Ve a los caminos y a lo largo de los cercos, e insiste a la gente para que entre, de manera que se llene mi casa. Porque les aseguro que ninguno de los que antes fueron invitados ha de probar mi cena"». Palabra del Señor.

La Palabra me lleva a reflexionar sobre qué lugar de importancia tiene en mi vida el Reino de Dios, esta imagen de la intimidad con Dios trinidad ¿ya la empecé a vivir desde ahora? El Señor continúa hoy saliendo a los caminos para invitarme al banquete de su Reino: ¿Cuáles son los motivos por el cual no iría? ¿Tengo planes más importantes que lograr la plenitud de mi vida? 


lunes, 6 de noviembre de 2023

Lunes 6 de noviembre 2023. Lc 14,12-14. “Cuando des un banquete, invita a pobres…"

 

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 14, 12-14] En aquel tiempo, dijo Jesús a uno de los principales fariseos que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado. Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; y serás bienaventurado, porque no pueden pagarte; te pagarán en la resurrección de los justos». Palabra de Dios.

Al escuchar la Palabra me lleva a reflexionar sobre la presencia de Dios en mi vida, a preguntarme cuantas Palabras y pensamientos de Jesús compartidos, que me ayudaron a discernir entre el bien y el mal, que me ayudaron a encontrar un sentido a mi existencia y que me hicieron bien. He recibido gratis, por iniciativa del Dios de la vida que salió a mi encuentro. El Señor me invita a darme incondicionalmente a todos los hombres, movidos solamente por amor a Dios y al prójimo por el Señor.

Hoy pienso, si lo recibido es bueno para mí, puede ser bueno también para otros, ¿podré darme a los demás, sin esperar nada a cambio? 

sábado, 4 de noviembre de 2023

Trigésimo primer domingo durante el año. Lecturas 5-11-23, Ciclo A

 
” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén

«Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros» 

Profecía de Malaquías 1, 14b-2, 1b. 8-10

Yo soy un gran Rey, dice el Señor de los ejércitos, y mi Nombre es temible entre las naciones. ¡Y ahora, para ustedes es esta advertencia, sacerdotes! Si no escuchan y no se deciden a dar gloria a mi Nombre, dice el Señor de los ejércitos, yo enviaré sobre ustedes la maldición. Pero ustedes se han desviado del camino, han hecho tropezar a muchos con su doctrina, han pervertido la alianza con Leví, dice el Señor de los ejércitos. Por eso yo los he hecho despreciables y viles para todo el pueblo, porque ustedes no siguen mis caminos y hacen acepción de personas al aplicar la Ley. ¿No tenemos todos un solo Padre? ¿No nos ha creado un solo Dios? ¿Por qué nos traicionamos unos a otros, profanando así la alianza de nuestros padres? Palabra de Dios. 

Salmo 130, R. Señor, guarda mi alma en la paz junto a ti.

Mi corazón no se ha ensoberbecido, Señor, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No he pretendido grandes cosas ni he tenido aspiraciones desmedidas.  R.

No, yo aplaco y modero mis deseos: como un niño tranquilo en brazos de su madre, sí está mi alma dentro de mí.  R.

Espere Israel en el Señor, desde ahora y para siempre.  R.   

1° Pablo a los Tesalonicenses1, 5b; 2, 7b-9. 13

Hermanos: Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes... Fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos. Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida: tan queridos llegaron a sernos. Recuerden, hermanos, nuestro trabajo y nuestra fatiga cuando les predicamos la Buena Noticia de Dios, trabajábamos día y noche para no serles una carga. Nosotros, por nuestra parte, no cesamos de dar gracias a Dios, porque cuando recibieron la Palabra que les predicamos, ustedes la aceptaron no como palabra humana, sino como lo que es realmente, como Palabra de Dios, que actúa en ustedes, los que creen. Palabra de Dios.  

Evangelio según san Mateo 23, 1-12

Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos: «Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés; ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen. Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo. Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos; les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar "mi maestro" por la gente. En cuanto a ustedes, no se hagan llamar "maestro", porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A nadie en el mundo llamen "padre", porque no tienen sino uno, el Padre celestial. No se dejen llamar tampoco "doctores", porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías. Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros, porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado.» Palabra del Señor.  

¡Jesús misericordioso en vos confío! 

  Reflexión: “Vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio” 

En este Domingo Jesús nos invita a reflexionar sobre un tema puntual que es la humildad. Lo primero que nos va a decir Jesús en este evangelio es que no seamos como los escribas y fariseos que buscaban siempre el reconocimiento, que hacían cosas solo para que la gente lo vea. Podemos ver que esto que hacían era solo para ser elogiados y reconocidos no hacían nada de corazón.  

Jesús nos está invitando a que podamos ser como levadura, esa que hace un trabajo sencillo y silencioso, nosotros no vemos a la levadura trabajar, solo vemos que esa masa va creciendo. Esto es a lo que nos invita Jesús que seamos hoy, a que podamos dar nuestro servicio pero hacerlo desde el corazón, no esperando nada a cambio o que busquemos ser reconocidos por lo que hacemos. Que desde la humildad y la sencillez podamos hacer cosas para el reino de Dios. 

Dios nos sigue llamando a cada uno de nosotros, sus hijos, para integrarnos en su proyecto de amor, dándonos los conocimientos de su seguimiento para transformar nuestras vidas desde la misericordia y la compasión. Además nos convoca para darnos a conocer de una manera sencilla y comprensible, su deseo de comunicarnos su vida, su gracia y su perdón.  

Hoy, el Señor nos hace un retrato de los notables de Israel (fariseos, maestros de la Ley…). Éstos viven en una situación superficial, no son más que apariencia: «Todas sus obras las hacen para ser vistos por los hombres». Y, además, cayendo en la incoherencia, «porque dicen y no hacen», se hacen esclavos de su propio engaño al buscar sólo la aprobación o la admiración de los hombres. De esto depende su consistencia. Por sí mismos no son más que vanidad, orgullo absurdo, vaciedad… 

Desde los inicios de la humanidad continúa siendo la tentación más frecuente; la antigua serpiente continúa susurrándonos al oído: «El día en que coman de él (el fruto del árbol que está en medio del jardín), se les abrirán los ojos y serán como dioses, conocedores del bien y del mal» (Gn 3,5). 

Y continuamos cayendo en ello, nos hacemos llamar: “rabí”, “padre” y “guías” … y tantos otros ampulosos calificativos. Demasiadas veces queremos ocupar el lugar que no nos corresponde. Es la actitud farisaica.  

La soberbia personal y la búsqueda de la vanagloria les habían hecho perder la humildad y el espíritu de servicio que caracteriza a quienes desean seguir al Señor. Sin humildad y espíritu de servicio no hay eficacia, no es posible vivir la caridad. Sin humildad no hay santidad, pues Jesús no quiere a su servicio amigos engreídos: “los instrumentos de Dios son siempre humildes”.  

Cuando servimos, nuestra capacidad no guarda relación con los frutos sobrenaturales que buscamos. Sin la gracia, de nada servirían los mayores esfuerzos: nadie, si no es por el Espíritu Santo, puede decir Señor Jesús (1 Corintios 12, 3). Cuando luchamos por alcanzar esta virtud somos eficaces y fuertes. Si no somos humildes podemos hacer desgraciados a quienes nos rodean, porque la soberbia lo corrompe todo. Hoy es un buen día para ver en la oración cómo es nuestro trato con los demás. 

Los discípulos de Jesús no deben ser así, más bien al contrario: «Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros». Y como que tenemos un único Padre, todos ellos son hermanos. 

Jesús es el ejemplo supremo de humildad y de entrega a los demás: “Yo estoy en medio de ustedes como quien sirve”. Sigue siendo ésa su actitud hacia cada uno de nosotros. Dispuesto a servirnos, a ayudarnos, a levantarnos de las caídas. “Les he dado el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo hice con ustedes” (Juan 13, 15). 

El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla muy sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: “Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos…” (Mateo 7, 12): que nos comprendan cuando nos equivocamos, que nadie hable mal a nuestras espaldas, que se preocupen por nosotros cuando estamos enfermos, que nos exijan y corrijan con cariño, que recen por nosotros... Estas son las cosas que, con humildad y espíritu de servicio, hemos de hacer por los demás.

Dice el Señor: porque el que se ensalce será humillado y el que se humille será ensalzado. 

Muchas veces nuestro esfuerzo por elevarnos ante los hombres nos hace rebajarnos ante Dios. El servicio debe ser el lema de un cristiano. Y cuando al cristiano le toca ejercer algún puesto de mayor jerarquía, con más razón aún. 

Toda la liturgia de la Palabra de este domingo está impregnada por la ternura y la exigencia de la filiación y de la fraternidad. Fácilmente resuenan en nuestro corazón aquellas palabras de san Juan: «Si alguno dice: ‘Amo a Dios’, y aborrece a su hermano, es un mentiroso» (1Jn 4,20). La nueva evangelización —cada vez más urgente— nos pide fidelidad, confianza y sinceridad con la vocación que hemos recibido en el bautismo. Si lo hacemos se nos iluminará «el camino de la vida: hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre» (Sal 16,11). 

«Decía san Francisco a sus hermanos: Predicad siempre el Evangelio y, si fuera necesario, también con las palabras. No hay testimonio sin una vida coherente. Hoy no se necesita tantos maestros, sino testigos valientes, convencidos y convincentes, testigos que no se avergüencen del Nombre de Cristo y de su Cruz ni ante leones rugientes ni ante las potencias de este mundo.» 

Señor, Te pedimos humildemente que nos guíes en nuestro camino de fe. Ayudamos a ser humildes de corazón y a no buscar la gloria para nosotros mismos, sino a servir a los demás con amor y compasión. Que podamos seguir el ejemplo de Jesús y encontrar la verdadera grandeza en el servicio desinteresado.  Amen.  

¿Qué me dice La Palabra de hoy? ¿Qué me llevo de mi encuentro con Jesús, para meditar durante la semana? Algunas reflexiones: 

«Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros» 

El servicio debe ser el lema de un cristiano.  

El Señor nos invita a seguirle y a imitarle, y nos deja una regla muy sencilla, pero exacta, para vivir la caridad con humildad y espíritu de servicio: “Todos los que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo por ellos…” (Mateo 7, 12). 

Dice el Señor: porque el que se ensalce será humillado y el que se humille será ensalzado.

Hoy no se necesita tantos maestros, sino testigos valientes, convencidos y convincentes, testigos que no se avergüencen del Nombre de Cristo y de su Cruz ni ante leones rugientes ni ante las potencias de este mundo.» San Francisco. 

En este domingo la Iglesia nos invita a reflexionar sobre nuestra actitud, a la luz de la palabra de Dios, para ver cómo es nuestro trato con los demás: "Les quiero pedir un favor: caminemos todos juntos, cuidémonos los unos a los otros, cuídense entre ustedes, no se hagan daño; ¡cuídense! Cuiden la vida, cuiden la familia, cuiden la naturaleza, cuiden los niños, cuiden a los viejos. Que no haya odio, que no haya peleas. Dejen de lado la envidia y no le saquen el cuero a nadie; dialoguen, vayan creciendo en el corazón y acérquense a Dios". Papa Francisco

   

Vigésimo cuarto domingo, “Vivir perdonando” 

Vigésimo quinto domingo, “los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos”

Vigésimo sexto domingo, «¿Cuál de los dos cumplió la voluntad del padre?  

Vigésimo séptimo domingo, ¡Dueños o servidores! 

Vigésimo octavo domingo, “El banquete está preparado, vengan” 

Vigésimo noveno domingo, “Den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios, lo que es de Dios” 

Trigésimo domingo durante el año, “Amarás…”

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Hojitas anteriores. Centro Bíblico del CELAM. Donbosco.org.ar. Evangeli.net. 

Círculo Bíblico San José 

“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino” Sal 119 

Te esperamos todos los sábados a las 17 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana.


viernes, 3 de noviembre de 2023

Viernes 3 de noviembre 2023. Lc 14, 1-8. “Jesús tocando al enfermo, lo curó”

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! [Lucas 14, 1-6] 

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Había allí, delante de él, un hombre enfermo de hidropesía, y tomando la palabra, dijo a los maestros de la ley y a los fariseos: «¿Es lícito curar los sábados, o no?». Ellos se quedaron callados. Jesús, tocando al enfermo, lo curó y lo despidió. Y a ellos les dijo: «¿A quién de vosotros se le cae al pozo el asno o el buey y no lo saca enseguida en día de sábado?». Y no pudieron replicar a esto. Palabra del Señor.

"El silencio cómplice”

Hoy la palabra me lleva a reflexionar: “la libertad con la que se mueve Jesús”, yendo más allá de lo que está permitido, porque lo que lo mueve, lo que lo guía, es el verdadero amor hacia las personas. Me invita a no regirme/moverme tanto por las leyes, sino más bien por el amor al hermano. 

Por eso, si en mi corazón hay amor, si realmente trato de vivir este mandamiento principal que Jesús nos ha dejado, mi vida va a ser muy distinta.

¿Qué me mueve, hoy, en mi actuar? ¿Es el amor a él o el temor a salirme de sus reglas y de las de los hombres? (donbosco.org.ar)

jueves, 2 de noviembre de 2023

Jueves 02 de noviembre 2023. Lc 24, 1-8. Fieles Difuntos.

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

Lc. 24, 1-8: El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado. Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes.

Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: «¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo? No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea: "Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día"».

Y las mujeres recordaron sus palabras. Palabra del Señor.

La iglesia hoy nos invita a recordar a nuestros difuntos y para ello nos propone un fragmento del evangelio que nos llena de esperanza ante la realidad de la muerte. El ángel dice a las mujeres "¿por qué buscan entre los muertos al qué está vivo?", nuestra fe nos invita a creer que hay más, que la muerte no es el fin, nos ayuda a tener la esperanza de que hay algo más.

Señor, hoy en oración quiero tener presente a los que ya descansan en tu paz, a aquellos que han dejado su huella por los caminos que hoy recorro, con la esperanza de que yo también algún día tras recorrer tus caminos pueda estar junto a vos contemplando tu rostro. (donbosco.org.ar) 

Miércoles 1 de noviembre 2023. Mt 5,1 -2. Solemnidad de Todos los Santos

 

 

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

 [Mateo 5, 1-12a] En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió al monte, se sentó y se acercaron sus discípulos; y, abriendo su boca, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Palabra del señor. 

Hoy las bienaventuranzas nos inviten a preguntarnos si tenemos la vida bien plantada o no.  ¿Qué sucedería en mi vida si yo viviera con un corazón más sencillo, sin tanto afán de seguridad, con más limpieza interior, más acento a los que sufren, con la confianza en un Dios que me ama de manera incondicional?


martes, 31 de octubre de 2023

Martes 31 de octubre 2023. Lc 13, 18-21. “El reino es semejante a un grano de mostaza”

 

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida! 

[Lucas 13, 18-21] En aquel tiempo, dijo Jesús: «¿A qué es semejante el reino de Dios o a qué lo compararé? Es semejante a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; creció, se hizo un árbol y los pájaros del cielo anidaron en sus ramas». Y dijo de nuevo: «¿A qué compararé el reino de Dios? Es semejante a la levadura que una mujer tomó y metió en tres medidas de harina, hasta que todo fermentó». Palabra del señor. 

“La Fuerza transformadora de Dios”

Hoy la Palabra me permite reflexionar sobre la semilla del Reino sembrada en mi por la Palabra que Jesús me comparte cada día, me permite reconocer la fuerza transformadora en forma invisible que actúa dentro mío y que al vivirla en las cosas que hago, la comparto para que sea bueno también para otros. Ven Señor Jesús, te necesito.

lunes, 30 de octubre de 2023

Lunes 30 de octubre 2023, Lc 3, 10-17. ¿No podía ser liberada de sus cadenas el sábado?

  
Lc 3, 10-17. Un sábado, Jesús enseñaba en una sinagoga. Había allí una mujer poseída de un espíritu, que la tenía enferma desde hacía dieciocho años. Estaba completamente encorvada y no podía enderezarse de ninguna manera. Jesús, al verla, la llamó y le dijo: «Mujer, estás curada de tu enfermedad», y le impuso las manos. Ella se enderezó en seguida y glorificaba a Dios. Pero el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a la multitud: «Los días de trabajo son seis; vengan durante esos días para hacerse curar, y no el sábado». El Señor le respondió: «¡Hipócritas! Cualquiera de ustedes, aunque sea sábado, ¿no desata del pesebre a su buey o a su asno para llevarlo a beber? Y esta hija de Abraham, a la que Satanás tuvo aprisionada durante dieciocho años, ¿no podía ser librada de sus cadenas el día sábado?». Al oír estas palabras, todos sus adversarios se llenaron de confusión, pero la multitud se alegraba de las maravillas que él hacía. Palabra del Señor.

 La Palabra de hoy me lleva a reflexionar que no puede haber ninguna ley que prohíba hacer el bien a cualquier persona humana. Amar al hombre es amar y glorificar a Dios, su Creador.

Y que importante es el gesto de mirar. Esto me permite reflexionar sobre el sentido que tiene la vista, aquello que me ayuda a darme cuenta de las fortalezas y debilidades que cada uno puede tener. La mirada es el punto de partida para reconocer la necesidad del otro y luego ayudarlo. Jesús, antes de curar a la mujer, la mira, se conecta con su realidad y, al verse interpelado, actúa.

Que importante es que hoy viva alegre por las maravillas que hace Dios en la vida.  

La palabra del Señor hoy me ayuda a revisar si mi compromiso solo es de palabra o realmente mi oración me ponen en comunicación con Dios y con la vida. ¿Realmente puedo ver la necesidad del otro? ¿Qué cosas me condicionan? ¿Qué cosas me alejan del camino de Jesús y que me hacen vivir encorvado? ¿Cómo vivo las maravillas de Dios?

 Te doy gracias, Señor, porque has venido a liberarme de todo aquello que me impide ser feliz, impone tu mano sobre mi para que me pueda enderezar.

sábado, 28 de octubre de 2023

Trigésimo domingo durante el año. Lecturas 29-10-23, Ciclo A

  

” Ven Espíritu Santo”

Dios mío, envía ahora tu Espíritu sobre mí y que abra mis ojos y mis oídos a tu Palabra, que me guie y asista al meditar tus enseñanzas, para que pueda saborearla y comprenderla, para que tu Palabra penetre en mi corazón, y me conduzca a la Verdad completa. Amén 

«Amarás…»  

Lectura del libro del Éxodo 22, 20-26

No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto. No harás daño a la viuda ni al huérfano. Si les haces daño y ellos me piden auxilio, yo escucharé su clamor. Entonces arderá mi ira, y yo los mataré a ustedes con la espada; sus mujeres quedarán viudas, y sus hijos huérfanos. Si prestas dinero a un miembro de mi pueblo, al pobre que vive a tu lado, no te comportarás con él como un usurero, no le exigirás interés. Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes que se ponga el sol, porque ese es su único abrigo y el vestido de su cuerpo. De lo contrario, ¿con qué dormirá? Y si él me invoca, yo lo escucharé, porque soy compasivo. Palabra de Dios. 

Salmo 17: R. Yo te amo, Señor, mi fortaleza.

Yo te amo, Señor, mi fuerza, Señor, mi Roca, mi fortaleza y mi libertador.  R.

Mi Dios, el peñasco en que me refugio, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi baluarte. Invoqué al Señor, que es digno de alabanza y quedé a salvo de mis enemigos.  R.

¡Viva el Señor! ¡Bendita sea mi Roca!  ¡Glorificado sea el Dios de mi salvación. El concede grandes victorias a su rey y trata con fidelidad a su Ungido.  R.  

Pablo a los Tesalonicenses 1, 5c-10

Hermanos: Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes. Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo. Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya. En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto. Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero, y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera. Palabra de Dios. 

Evangelio según san Mateo 22, 34-40

Cuando los fariseos se enteraron de que Jesús había hecho callar a los saduceos, se reunieron en ese lugar, y uno de ellos, que era doctor de la Ley, le preguntó para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la Ley?» Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas.» Palabra del Señor. 

  Reflexión: «Testigos vivos del amor de Dios»  

Jesús lleva ya unos días en Jerusalén, ha realizado ya la purificación del templo; ha discutido con los jefes de los sacerdotes, maestros de la ley y ancianos sobre su autoridad para hacer tales cosas; con los fariseos y herodianos sobre el pago del tributo al César; con los saduceos sobre la resurrección.

El evangelista San Mateo narra que los fariseos, después de que Jesús respondiera a los saduceos dejándolos sin palabras, se reunieron para ponerlo a prueba. Uno de ellos, un doctor de la ley, le preguntó: "Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?". La pregunta deja adivinar la preocupación, presente en la antigua tradición judaica, por encontrar un principio unificador de las diversas formulaciones de la voluntad de Dios. No era una pregunta fácil, si tenemos en cuenta que en la Ley de Moisés se contemplan 613 preceptos y prohibiciones. ¿Cómo discernir, entre todos ellos, el mayor? Pero Jesús responde con prontitud, no le cita los mandamientos de Moisés, sencillamente, le recuerda la oración que esa misma mañana han pronunciado los dos al salir el sol, siguiendo la costumbre judía: 

"Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu”. Este es el mayor y el primer mandamiento".  (cf. Dt 6, 4-9; 11, 13-21; Nm 15, 37-41). 

El escriba está pensando en un Dios que tiene poder de mandar. Jesús le coloca ante un Dios cuya voz hemos de escuchar. Lo importante no es conocer preceptos y cumplirlos. Lo decisivo es detenernos a escuchar a ese Dios que nos habla sin pronunciar palabras humanas. Cuando escuchamos al verdadero Dios, se despierta en nosotros una atracción hacia el amor. No es propiamente una orden. Es lo que brota en nosotros al abrirnos al Misterio último de la vida: "Amarás".   

Este amor a Dios no es un sentimiento ni una emoción. Amar al que es la fuente y el origen de la vida es vivir amando la vida, la creación, las cosas y, sobre todo, a las personas. Jesús habla de amar "con todo el corazón, con toda el alma, con todo el ser". Sin mediocridad ni cálculos interesados. De manera generosa y confiada. 

Jesús añade luego algo que, en verdad, el doctor de la ley no había pedido: "El segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo". El aspecto sorprendente de la respuesta de Jesús consiste en el hecho de que establece una relación de semejanza entre el primer mandamiento y el segundo, al que define también en esta ocasión con una fórmula bíblica tomada del código levítico de santidad (cf. v 19, 18). De esta forma, en la conclusión del pasaje los dos mandamientos se unen en el papel de principio fundamental en el que se apoya toda la Revelación bíblica: "De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas". 

El Amor se aprende. Casi nadie piensa que el amor es algo que hay que ir aprendiendo poco a poco a lo largo de la vida. La mayoría da por supuesto que el ser humano sabe amar espontáneamente. Por eso se pueden detectar tantos errores y tanta ambigüedad en ese mundo misterioso y atractivo del amor.

Hay quienes piensan que el amor consiste fundamentalmente en ser amado y no en amar. Por eso se pasan la vida esforzándose por lograr que alguien los ame. Para estas personas, lo importante es ser atractivo, resultar agradable, tener una conversación interesante, hacerse querer. En general terminan siendo bastante desdichados.

Otros están convencidos de que amar es algo sencillo, y que lo difícil es encontrar personas agradables a las que se les pueda querer. Estos, solo se acercan a quien les cae simpático. En cuanto no encuentran la respuesta apetecida, su «amor» se desvanece.

Hay quienes confunden el amor con el deseo. Todo lo reducen a encontrar a alguien que satisfaga su deseo de compañía, afecto o placer. Cuando dicen «te quiero», en realidad están diciendo «te deseo», «me apeteces».

Cuando Jesús habla del amor a Dios y al prójimo como lo más importante y decisivo de la vida, está pensando en otra cosa. Para Jesús, el amor es la fuerza que mueve y hace crecer la vida, pues nos puede liberar de la soledad y la separación para hacernos entrar en la comunión con Dios y con los otros.

Pero, concretamente, ese «amar al prójimo como a uno mismo» requiere un verdadero aprendizaje, siempre posible para quien tiene a Jesús como Maestro.  

La primera tarea es aprender a escuchar al otro. Tratar de comprender lo que vive. Sin esa escucha sincera de sus sufrimientos, necesidades y aspiraciones no es posible el verdadero amor.

Lo segundo es aprender a dar. No hay amor donde no hay entrega generosa, donación desinteresada, regalo. El amor es todo lo contrario a acaparar, apropiarse del otro, utilizarlo, aprovecharse de él.

Por último, amar exige aprender a perdonar. Aceptar al otro con sus debilidades y su mediocridad. No retirar rápidamente la amistad o el amor. Ofrecer una y otra vez la posibilidad del reencuentro. Devolver bien por mal. 

Testigos vivos del amor de Dios. Primera carta a los corintios: Capítulo 13 

Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.

El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá;

porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.

Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto. Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí. 

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor. 

¿Qué me dice La Palabra de hoy? ¿Qué me llevo de mi encuentro con Jesús, para meditar durante la semana? Algunas reflexiones:

El Shemá: “Escucha Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor”
“Bendito es el nombre de Su glorioso reino por y para siempre”
“Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy. Las inculcarás a tus hijos y hablarás de ellos cuando estés en tu casa, cuando viajes, cuando te acuestes y cuando te levantes. Y las tendrás atados como señal en tu mano y serán como frontales entre tus ojos. Los tendrás escritos en las jambas de las puertas de tu casa y en los portales de la ciudad”

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo".

“Amarás”. Los dos mandamientos se unen en el principio fundamental en el que se apoya toda la Revelación bíblica: "De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas".

El Amor se aprende. Casi nadie piensa que el amor es algo que hay que ir aprendiendo poco a poco a lo largo de la vida.

La primera tarea es aprender a escuchar al otro. Tratar de comprender lo que vive. Sin esa escucha sincera de sus sufrimientos, necesidades y aspiraciones no es posible el verdadero amor.

El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad. El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.   
 
Vigésimo cuarto domingo, “Vivir perdonando” 
Vigésimo quinto domingo, “los últimos serán los primeros y los primeros serán los últimos” 
Vigésimo sexto domingo, «¿Cuál de los dos cumplió la voluntad del padre? 
Vigésimo séptimo domingo, ¡Dueños o servidores! 
Vigésimo octavo domingo, “El banquete está preparado, vengan” 
Vigésimo noveno domingo, “Den al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios, lo que es de Dios”

Aclaración: Se han consultado para la preparación de las reflexiones: El libro del Pueblo de Dios. Hojitas anteriores. Centro Bíblico del CELAM. J.A: Pagola. 

Círculo Bíblico San José

“Tu palabra es una lámpara a mis pies 
y una luz en mi camino” Sal 119 

Te esperamos todos los sábados a las 17 hs para compartir y reflexionar el evangelio de cada semana. 

jueves, 26 de octubre de 2023

Jueves 26 de octubre 2023. Lc 12, 40-53. “Yo he venido a prender fuego en el mundo, y ¡ojalá estuviera ya ardiendo!”.

    

¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

 [Lucas 12, 49-53] En aquel tiempo, dijo Jesús: He venido a prender fuego a la tierra, ¡y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla! ¿Pensáis que he venido a traer paz a la tierra? No, sino división. Desde ahora estarán divididos cinco en una casa: tres contra dos y dos contra tres; estarán divididos el padre contra el hijo y el hijo contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra la suegra». Palabra del señor.

 ¡Su palabra hace arder los corazones! 

Hoy la Palabra me lleva a reflexionar ¿Qué veo en el seguimiento de Jesús? Que se ofrece amistosamente a los más excluidos, despierta la esperanza en las prostitutas y la confianza en los pecadores más despreciados, lucha contra todo lo que hace daño al ser humano. Combate los formalismos religiosos, los rigorismos inhumanos y las interpretaciones estrechas de la ley. Nada ni nadie puede encadenar su libertad para hacer el bien. Jesús no ha venido a traer falsa tranquilidad. Jesús me está llamando a vivir en verdad y a amar sin egoísmos. Hoy puedo renacer de nuevo de lo que se ha quemado, con nuevas fuerzas y vigor.

 Con la imagen del “fuego”, me está invitando a acercarme a su misterio de manera más ardiente y apasionada. El fuego que arde en su interior es la pasión por Dios y la compasión por los que sufren.

 Siento que la Palabra de Jesús me atrae y me cuestiona, me pregunto ¿Qué siento en mi corazón al escuchar su Palabra? ¿Me pone en movimiento?

 (Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net)

miércoles, 25 de octubre de 2023

Miércoles, 25 de octubre 2023. Lc 2, 39-48. ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo!

 
¡Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

Lc 12, 39-48. «Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora va a llegar el ladrón, no dejaría perforar las paredes de su casa. Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre llegará a la hora menos pensada». Pedro preguntó entonces: «Señor, ¿esta parábola la dices para nosotros o para todos?». El Señor le dijo: «¿Cuál es el administrador fiel y previsor, a quien el Señor pondrá al frente de su personal para distribuirle la ración de trigo en el momento oportuno? ¡Feliz aquel a quien su señor, al llegar, encuentre ocupado en este trabajo! Les aseguro que lo hará administrador de todos sus bienes. Pero si este servidor piensa: "Mi señor tardará en llegar", y se dedica a golpear a los servidores y a las sirvientas, y se pone a comer, a beber y a emborracharse, su señor llegará el día y la hora menos pensada, lo castigará y le hará correr la misma suerte que los infieles. El servidor que, conociendo la voluntad de su señor, no tuvo las cosas preparadas y no obró conforme a lo que él había dispuesto, recibirá un castigo severo. Pero aquel que sin saberlo, se hizo también culpable, será castigado menos severamente. Al que se le dio mucho, se le pedirá mucho; y al que se le confió mucho, se le reclamará mucho más.» Palabra del Señor.

“Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará”

Hoy la Palabra me lleva a preguntarme ¿Cómo vivo mi día? ¿sintiendo la obligación de cumplir de acuerdo con lo que se me pide, porque si no estoy en falta? o ¿Administrando y desarrollando mis talentos siguiendo los pasos de Jesús, buscando sentido y plenitud en mi vida para el bien mío y de los demás?

"No sé qué quería, pero había algo en mí que me movía a buscar, tal vez que las cosas tengan sentido, y te encontré. Me cuestionaba sobre la vida y me diste tu sabiduría para que pueda encontrar alegría y paz. Ante mis miedos y dudas, te pido que me acompañes en mi peregrinar y me das tu Espíritu Santo, el mismo que te acompaño a vos, hoy me acompaña a mí, me asiste y guía. Hoy sigo buscando más de tu Palabra, de la Verdad y el camino, con la confianza puesta en vos, Dios mío, sé que estás presente en mi vida”. Ven Señor Jesús, te necesito.

martes, 24 de octubre de 2023

Martes 24 de octubre. Lc 12, 35-38. “Estén preparados”

 

!Deja que la Palabra del Señor transforme tu vida!

Lc 12, 35-38. «Estén preparados, ceñidos y con las lámparas encendidas. Sean como los hombres que esperan el regreso de su señor, que fue a una boda, para abrirle apenas llegue y llame a la puerta. ¡Felices los servidores a quienes el señor encuentra velando a su llegada! Les aseguro que él mismo recogerá su túnica, los hará sentar a la mesa y se pondrá a servirlos. ¡Felices ellos, si el señor llega a medianoche o antes del alba y los encuentra así!» Palabra del Señor. 

“Con las lámparas encendidas” 

Hoy puedo reflexionar, que escuchando la Palabra de Jesús, voy descubriendo cual es el camino a seguir para tener una vida plena, no soy un náufrago sin brújula, sino que voy descubriendo a dónde va ese camino, cómo llegar, los medios para ir y las dificultades. 

Este camino pedagógico me exige un trabajo cotidiano. Prepararme para el encuentro final con Dios es buscar su presencia cada día para los pequeños encuentros que Él nos tiene reservados a cada momento. Por eso el pedido de velar, de estar atentos a la llegada del Señor en los acontecimientos cotidianos. 

Tal vez debería preguntarme: “Si viniera Cristo ahora, ¿Estaría preparado? ¿Me encontraría con las lámparas encendidas o en otros asuntos?  (Ref.: donboco.org.ar, dominicos.org evangeli.net)